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Lucas Vázquez: ni meme, ni Lucafú

Lucas Vázquez: ni meme, ni Lucafú

Escrito por: Antonio Vázquez14 noviembre, 2020
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Así como en una película u obra de teatro no todos los actores desempeñan el rol protagonista, en un equipo de fútbol tampoco es posible, o al menos aconsejable, reunir a 25 superestrellas. En el reparto de tareas de cualquier escuadra habrá siempre trabajo para todos, pero no el mismo, ni con la misma importancia, ni el mismo tiempo. Futbolistas como Lucas Vázquez no tienen el talento de un Marlon Brando, pero sí pueden desenvolverse como Karl Malden. Menos tiempo en pantalla, menos frases, pero aportación imprescindible para el éxito global del proyecto, lo que importa al fin y al cabo.

Pocos jugadores han sido más constantes y menos estridentes en sus etapas de protagonismo escaso o nulo que el gallego. Por eso me sorprende especialmente la afilada crítica, sobre todo entre los propios madridistas, que suele recibir. No digo que sea el mejor jugador de la plantilla, pero tampoco es el desastre que nos han pintado. Mi teoría es que un futbolista como él en cualquier equipo del Madrid de los 90 o de principios de este siglo habría sido un jugador esencial. El nivel se ha elevado mucho y con él la exigencia. Pero perfiles como el de Lucas nunca sobran en una plantilla de 25 efectivos que, en el mejor de los casos, puede acabar jugando 60 partidos en una temporada. Ni es Lucafú cuando juega de lateral derecho, ni tampoco una nulidad cuando se equivoca y no consigue culminar con éxito una bicicleta.

Lucas Vázquez

Tampoco hay que negar aquello que es evidente. Lucas ha rendido en los últimos años peor que en los momentos más destacados de su carrera. Recordemos, por ejemplo, que fue el máximo asistente del Real Madrid en la temporada 2017/18, tras conseguir 11 pases que acabaron en gol. El lucense entró después en un bache de juego por el que pasan absolutamente todos los futbolistas en algún momento de su carrera, pero creo (admito que sin ninguna prueba) que le acabó afectando aquello que se decía de él, los crueles memes que se cebaron con su figura a pesar de su comportamiento modélico. Al contrario de lo que puede parecer, los futbolistas no son ajenos a todo lo que se dice de ellos. De hecho, en plena era de las redes sociales, tienen acceso directo a la crítica, a la buena y sobre todo a la mala. Ahora es casi imposible cruzarte por la calle con un integrante de la primera plantilla del Madrid y lanzarle una pulla, pero en cambio es infinitamente más sencillo que las faltas de respeto o insultos les lleguen directamente a su teléfono móvil, bien como respuestas a un tuit o un post de Instagram, bien como un fotomontaje en un grupo de WhatsApp.

Lucas Vázquez

Tampoco quiero criminalizar el cachondeo. Uno de los grandes problemas del fútbol, a mi parecer, es que hay quien se lo toma tan en serio que llega a la violencia física para “defender” a su equipo. Creo que el humor es recomendable y sano, como también creo que se han cebado especialmente con el gallego y sigo sin encontrar una explicación a esta inquina con alguien que no acumula tantos deméritos como para generar esta cruel mofa.

Lucas es, y ha sido siempre, un jugador con roles muy determinados en el Madrid. Un agitador de partidos gracias a su velocidad y buen pie para centrar, una valiosa ayuda en la banda para acompañar y equilibrar a un carrilero con tendencias ultraofensivas o, últimamente, un lateral de circunstancias que rellena con germánica solvencia un peligroso agujero para su equipo. Quién sabe si esta posición que parece transitoria puede ser la que le haga extender varios años más su carrera en el Madrid. Por lo visto hasta ahora y por precedentes de similares características, es esta una posibilidad que no habría que descartar.

Lucas Vázquez, siempre en mi equipo

Lo más probable es que cuando regresen los laterales derechos con más bagaje en esta demarcación, como Carvajal y Odriozola, Lucas vuelva a un sufrido segundo plano, a cobijarse en la sombra del banquillo y a seguir trabajando con disciplina marcial y silencio ascético a la espera de otra oportunidad en la que poder sumar y ayudar a sus compañeros. Se las han dado Zidane, Ancelotti, Lopetegui, Solari, Benítez y probablemente cualquier otro entrenador que hubiera pasado por el Madrid. Y no es por casualidad. Es porque es un futbolista útil, aunque quizás no llamativo. Es como el tipo de mantenimiento que desatasca la tubería, arregla un cortocircuito o pinta un desconchón. No disfruta del trabajo que reluce hasta cegar, pero no cabe duda de que su labor es importante para el buen funcionamiento general. Para mí, la actitud del gallego resume bastante bien lo que es la filosofía del Madrid. Perder y trabajar para ganar, ganar y seguir trabajando para ganar más y mejor. Lo he dicho y lo repito: Lucas Vázquez, siempre en mi equipo.

 

Fotografías Getty Images