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¿Cómo será el fútbol (con público) tras la pandemia?

¿Cómo será el fútbol (con público) tras la pandemia?

Escrito por: Carlos Agrasar14 noviembre, 2020
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"Yo tengo la esperanza de que, antes de que acabe la temporada (20-21), la vacuna nos permita abrir los estadios al público, o a una parte del público". La frase no es mía; la pronunció el miércoles pasado la Secretaria de Estado para el Deporte, Irene Lozano, en el programa El Chiringuito de Jugones, que dirige y presenta el periodista Josep Pedrerol.

La entrevista parecía muy oportuna por el hecho de que, pocas fechas antes, las compañías farmacéuticas Pfizer (USA) y BioNTech (Alemania) habían hecho pública la buena nueva de que su vacuna contra la Covid 19 está a punto de convertirse en una realidad. Decía su comunicado que a finales de este año se iniciará una campaña de vacunación que beneficiará a unos 1.300 millones de personas en Europa a lo largo de 2021 (unos 10 millones en nuestro país). La noticia corrió como la pólvora, hizo subir las bolsas de medio mundo y llenó de un irredento optimismo al otro medio. Normal después de ocho meses de sufrimiento, zozobra e incertidumbre. Optimismo del que nuestro gobierno en pleno también fue partícipe, inicialmente con mensajes positivos -a menudo desbocados- hasta que fueron interviniendo en el debate los científicos (los que más saben) y esos mensajes quedaron tamizados por detalles de la cruda realidad. Las cosas quedaron más en su sitio.

Vacuna Covid

Es cierto que nuestra responsable política del deporte no quiso echar del todo las campanas al vuelo y se mostró cauta, dada la grave coyuntura actual de la pandemia: "Esta esperanza solo podrá materializarse si seguimos cumpliendo a rajatabla las reglas que nos transmiten las autoridades sanitarias: mascarilla, distancia de seguridad, reuniones poco numerosas y salir poco de casa. La situación, ahora mismo, es grave", reconoció Irene Lozano.

Sin querer restar un ápice de ese optimismo, creo que el mensaje de la señora Lozano está más vinculado a la necesidad de insuflar esperanza a la sociedad -en este caso a los fans del deporte- que a una expectativa sanitaria positiva y concreta aplicada a los eventos y manifestaciones sociales. Porque recibir las vacunas en el primer trimestre, algo que está por ver, no equivale a tener vía libre para meter a decenas de miles de aficionados en un estadio. Por lo tanto, prefiero pensar que las cosas llegarán cuando tengan que llegar y que ya veremos cuándo se podrá recuperar la normalidad plena en las competiciones deportivas.

Gradas vacías Covid

Lo que sí podemos analizar ya es lo que vemos y vivimos en nuestro deporte de masas con esos eventos sin público en las gradas. La experiencia de estos meses demuestra que nos hemos acostumbrado a ver por la tele un fútbol más frío y distante al que le falta salsa, un fútbol que parece disputarse en otra dimensión. Mis amigos más fanáticos (no solo los madridistas), los que van al estadio, coinciden en que no es la misma experiencia (aunque cada cual, en algún momento, haya visto partidos por la tele y ya la conociera); también sienten haber perdido protagonismo como parte esencial del espectáculo. Porque nos habían educado para ser parte esencial del show (la tradición en la que crecimos). Sin público no podía haber espectáculo, pero lo hay. Aunque sea algo diferente.

Me vienen a la memoria en este punto unas declaraciones del gran baloncestista argentino Luis Scola, el gran capitán de su selección nacional, cuando trataba de quitar hierro al asunto y aseguraba este verano que “el deporte no necesita a la gente cantando en los estadios; jugar a puertas cerradas es una solución transitoria para poder terminar las temporadas y volver a la normalidad”. Scola hablaba entonces de terminar la anterior temporada y supongo que aún no imaginaba que también eso iba a pasar en esta. ¿Y en la siguiente?

En su opinión, y puedo estar de acuerdo con ella, “hay muchísimos eventos deportivos sin público que visualmente son geniales para la televisión”. Se refería a los eSports o al boxeo, entre otros, que ya dependen del pay per view y que se han convertido en esencialmente televisivos. ¿Quién no ha visto en algún momento de su vida por televisión un combate de lucha libre o de boxeo pero nunca ha ido a verlo en directo a un palacio de deportes?

El empeño de La Liga y de nuestras autoridades deportivas por conseguir que no se paralizase la competición y garantizar de ese modo esenciales ingresos de la industria parece que se está logrando. Se ha evitado el colapso del sector y el empobrecimiento de las decenas de miles de personas que viven de él, lo cual es indiscutiblemente loable. Y, además, tenemos fútbol para sobrellevar mejor la situación. Pero los clubes están sufriendo un gran impacto económico, pues se da la circunstancia de que en la temporada 2018-19 la asistencia de los aficionados a los estadios había subido un 13,4% respecto de la anterior. Ese comportamiento respondía a dos razones, según el Observatorio Sectorial DBK de Informa: al buen comportamiento gestor de los clubes y a que a los aficionados españoles les gusta ir al campo (si a veces no van más es por los altos precios de las localidades o por los difíciles horarios que impone La Liga).

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