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El Nuevo Bernabéu, Nuestra Señora de Madrid

El Nuevo Bernabéu, Nuestra Señora de Madrid

Escrito por: Mario De Las Heras11 septiembre, 2020
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El moderno estadio madridista empieza a brillar

Mientras observo el buen ritmo y la estupenda apariencia de las obras del Santiago Bernabéu, pienso en qué van a hacer, cómo van a reaccionar los críticos principiantes cuando todo esté terminado y esa atmósfera catedralicia les envuelva. Me hace gracia pensar en el bochorno que les pueda producir entonces la mención de su pobre hallazgo: “Lata de sardinas”. Si no recuerdo mal, la expresión fue acuñada en los albores del proyecto por nuestro querido y admirado Alfredo Relaño. “Lata de sardinas galáctica” era el término completo, que apareció por primera vez en una de las recurrentes piezas del Obispo de As llenas de piedad y amor por Florentino Pérez.

Florentino Pérez en la presentación del Nuevo Bernabéu

Resuenan en mi cabeza las risotadas de los fieles y acólitos de la eminencia. Unas risas como aquellas de las que hablaban los de Muchachada en el colegio (min. 2.15): las que empezaban por nada, simplemente por mirarse, y terminaban en la risa sorda de ojos cerrados y boca abierta. Así veo yo riéndose a los relañistas con la lata de sardinas y otras ocurrencias similares. Pero la intención de Monseñor Alfredo no era provocar la hilaridad. “Lata de sardinas galáctica” está pensado con el odio y escrito con la saña del villano que sale una y otra vez derrotado de su cruzada personal. Relaño es una especie de Salieri y Florentino es una especie de Mozart, como si al primero le golpeasen muy fuerte y muy dentro las virtuosas notas del segundo.

Cercha sur del Nuevo Bernabéu

Esas notas se escucharán pronto en Chamartín cuando suene el órgano de la nueva catedral blanca. En Nuevo Estadio Bernabéu podemos ver el avance de los trabajos, donde las estructuras góticas van tomando forma como arbotantes y contrafuertes y arcos ojivales que prometen maravillar y recoger al espectador. Qué sensación tendrán los futbolistas y visitantes en tan elevado ambiente. Qué emoción sentirán al encaminarse hacia él. La vieja emoción y la nueva emoción. La emoción remozada. El madridismo íntegro y reluciente. Listo para el futuro. Yo me imagino mirando a los techos y recorriendo en ellos la espiral entre los campanarios para mirar desde la cima del mundo igual que Víctor Hugo.

Cercha Norte del Nuevo Bernabéu

Será como ver al Madrid con la luz del sol penetrando a través de las vidrieras. Y entonces no reirán los latistas ni los sardinos, sino que se arrodillarán frente a las capillas de la catedral del fútbol imbuidos de fe. Acudirán a ella con sus bufandas como rosarios y se ufanarán de sus posesiones, porque no tardarán en hacerlas suyas, y nunca más recordarán su ateísmo vulgar.

Hasta que el diablo (o el idiota) les vuelva a tentar.

 

Fotografías Nuevo Estadio Bernabéu.

Getty Images.