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El Real Madrid en la realidad Covid

El Real Madrid en la realidad Covid

Escrito por: Angel Ruiz29 agosto, 2020
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El club blanco se enfrenta a serios retos en la era del coronavirus

En el universo pre Covid-19 un partido a puerta cerrada, incluso si era del Real Madrid, era debido a una sanción o castigo, normalmente motivada por alguna infracción cometida por el equipo local o la afición de este. Hoy en día, constituye el último acto de supervivencia de un deporte -el fútbol- que, como la especie humana, lucha por su propia vida y libertad en estos tiempos de pandemia. Crece la necesidad de reducir el más apasionado de los deportes a una burbuja cuyo tamaño ideal aún no conocemos, y en cuyo interior conviven equipos cuya transición potencial podría ser la de convertirse en grupos herméticos de convivencia. Es difícil, por no decir imposible, someter al Covid-19 a un control sin fisuras, con lo que el fútbol, como nosotros, parece condenado a convivir con un virus al que todavía estamos conociendo. Es razonable pensar en otra temporada sin público, llena de interrupciones, y con la incertidumbre marcando el paso a la hora de determinar si un partido se va a poder jugar, o si una competición va a llegar a su fin.

zidane florentino con mascarillas

Empiezan a emerger voces en el mundo empresarial que utilizan el término Low Touch -heredero del hasta ahora imperante Low Cost- para intentar anticipar las líneas maestras de las dinámicas comerciales del mundo que viene. Low Touch o, lo que es lo mismo, el culto a la seguridad y la distancia en la experiencia de compra del usuario. Compra online, sin contacto, y segura. Seguro que les suena. Es difícil pensar en el fútbol en ese contexto, renunciando al concepto de presencialidad que le define. ¿Cómo compensar (económica y emocionalmente) el efecto de un campo lleno hasta la bandera en una semifinal de Champions League? ¿Estamos condenados a un fútbol de cartón piedra, indeterminado y con la pasión bajo mínimos durante un periodo cuya dimensión potencial nos aterra?

Mucho se ha hablado de la planificación económica y deportiva del Real Madrid en el nuevo contexto, si bien es imposible entender la segunda sin asumir la primera. El Covid-19 ha llevado a los equipos de fútbol a una realidad económica que hace sólo unos meses habríamos calificado de imposible de asumir. Pensemos en el capítulo de ingresos, absolutamente vital en un equipo que, como el Real Madrid, por ser propiedad de sus socios, no tiene acceso a levantar capital privado: pérdida total de ingresos de taquilla; riesgo de cancelaciones de abonos y cuotas de socios en un nuevo escenario de partidos a puerta cerrada; pérdida importante de ingresos generados por el museo del Club en un Madrid sin apenas turismo; pérdida potencial de otros ingresos por merchandising (venta de camisetas, carnet de madridista) en un más que probable escenario de crisis económica (y de consumo); incertidumbre sobre la afectación a futuros ingresos por patrocinio. A esto nos enfrentamos.

Es difícil pensar en el fútbol en ese contexto, renunciando al concepto de presencialidad que le define. ¿Cómo compensar (económica y emocionalmente) el efecto de un campo lleno hasta la bandera en una semifinal de Champions League? ¿Estamos condenados a un fútbol de cartón piedra, indeterminado y con la pasión bajo mínimos durante un periodo cuya dimensión potencial nos aterra?

Además de un descomunal catalizador de emociones, y una institución deportiva de dimensión histórica, el Real Madrid es una empresa. Y una empresa, en un escenario de pérdida drástica de ingresos como el actual, debe salvaguardar su estabilidad financiera aplicando un plan de contingencia de cara a: (1) reducir las partidas de costes fijos (siendo salarios la más destacada), y (2) generar vías de ingresos alternativas, ya sean de tipo ordinario u extraordinario. Les ahorro el final. Suena fácil, pero es endemoniadamente difícil. Es un acto casi heroico pensar en reducir salarios sin la complicidad de una plantilla poco acostumbrada a la renuncia, y ya no digamos dar salida en el mercado actual a jugadores que -como Bale, James o Mariano- suponen un coste para el club sin correlación alguna con el rol deportivo que ejercen actualmente.

mariano bale valverde james

Siguiendo con las reminiscencias del mundo de la emprendeduría, les hablaré de un concepto que escuché recientemente y que me llamó la atención, y es el de empresa “camello” -definida como aquella con capacidad de aguantar mucho con pocos recursos-. Debemos preguntarnos si un equipo como el Real Madrid puede ser un camello. O incluso si tiene alguna alternativa a no serlo. Ello supone tomar decisiones difíciles, como puede haber sido renunciar a incorporar a un talento como Achraf por la imposibilidad de negar una entrada de cash de más de 40 millones de euros.

Una reflexión al respecto: sólo pueden colocarse en el mercado piezas jóvenes, con proyección y salarios asumibles para el comprador. Esto nos da una pista de qué perfil de jugador puede tener salida en un escenario tan incierto como el actual. Permítanme incidir en un comentario que ya hice líneas atrás. El Real Madrid no es una Sociedad Anónima o Limitada que pueda acudir a una ampliación de capital para cubrir las pérdidas de un ejercicio y seguir gastando como si nada. El Real Madrid es una empresa que ha decidido seguir perteneciendo a sus socios, y cuyas vías de ingreso son las que proceden de la capacidad de gestión propia del club. Con la actual pérdida de ingresos recurrentes, la imposibilidad de levantar capital, y mientras se explora la capacidad del entorno online (monetización de redes sociales, contenidos premium) para generar nuevas entradas de liquidez recurrente, sólo queda asumir ciertas renuncias, tanto al pensar en fichar a las mejores piezas del mercado como a evitar vender jugadores de talento para cuadrar las cuentas. Hablamos de un escenario temporal, cuyo final no conocemos, y que gestionaremos mejor si asumimos su dolorosa realidad.

El Real Madrid no es una Sociedad Anónima o Limitada que pueda acudir a una ampliación de capital para cubrir las pérdidas de un ejercicio y seguir gastando. es una empresa que ha decidido seguir perteneciendo a sus socios, y cuyas vías de ingreso son las que proceden de la capacidad de gestión propia del club. Con la actual pérdida de ingresos recurrentes, la imposibilidad de levantar capital, y mientras se explora la capacidad del entorno online (monetización de redes sociales, contenidos premium) para generar nuevas entradas de liquidez recurrente, sólo queda asumir ciertas renuncias

Para evitarles un cierre pesimista, les invito a mirar hacia lo positivo. El Real Madrid cuenta con un bloque muy sólido, actual campeón de liga, y al que se está sumando un talentoso grupo de jugadores jóvenes que puede garantizar la competitividad del club a corto plazo. Jugadores como Kubo, Odegaard o Rodrygo están entre los mejores del mundo a su edad, y ello habla de trabajo bien hecho cuando tocaba, y sin el cual la actual situación podría ser mucho peor. Les he hablado de renuncias, pero entre ellas no entra el no competir y dejar de ser el Real Madrid.

 

Fotografías Getty Images.