Las mejores firmas madridistas del planeta

Hola a todos y perdón por la demora. La prensa cataculé del día está eufórica con la presentación de Kounde y con la activación de la tercera palanca de Laporta, por valor de 100 millones. Ya ha sido dicho aquí que lo que Laporta llama palancas es en realidad vender las joyas de la abuela, y que lo que Laporta llama tercera palanca es rebuscar bajo el colchón bajo el cual languideció la abuela antes de estirar la pata para encontrar las últimas reliquias y ponerlas en el mercado. Que se salvan los muebles, es verdad. Que te has empobrecido muy significativamente, también. Pero este segundo concepto brilla por su ausencia en las portadas cataculés y en las informaciones y los artículos de la prensa del régimen de la esquinita, por usar la nomenclatura guardiolesca. Vender activos es legítimo, pero no solo nadie se pregunta por la pérdida de patrimonio de la entidad, sino que nadie (ni siquiera Ancelotti) eleva una sola ceja ante las manifiestas prácticas de mobbing que están llevando a cabo el bueno de Jan y el bueno de Alemany, ese equilibrista que consigue no estar nunca afeitado pero tampoco nunca tener barba, metáfora de la cuerda floja sobre la que se sostienen los esfuerzos culés por salir de la crisis. Porque, aunque señalarlo parezca de Pero Grullo, la institución blaugrana, con 1.300 millones de deuda, sigue sumida en las tinieblas financieras más procelosas.

Nadie lo diría atendiendo a sus primeras planas del día, en éxtasis por Koundé.

Y nadie lo diría tampoco si se atiende al artículo de Mascaró en Sport, donde se deslizan cosas como esta:

 

La tercera palanca salvadora ya ha sido activada. El Barça ha vendido el 24,5 por ciento de Barça Studios a la empresa Socios.com, especializada en activos digitales, por 100 millones de euros. Un dinero que permitirá inscribir a todos los fichajes realizados hasta ahora (Christensen, Koundé, Kessié, Raphinha y Lewandowski), a las futuras incorporaciones (Marcos Alonso, Azpilicueta e, incluso, Bernardo Silva) y a los ‘renovados’ Dembélé y Sergi Roberto.

 

A ver, Lluís, por mucho que se hayan vendido las joyas de la abuela, el número de fichas del que dispondrá Xavi será limitado. Puedes fichar a todos los que indicas, y también a la Hormiga Atómica y el barón de Munchaussen si lo deseas, pero digo yo que algo tendrás que hacer con los futbolistas que ya firmasteis anteriormente (quizá no vosotros, pero sí la entidad) y que tienen contratos que legítimamente pueden desear cumplir. Es esto lo que el Barça no parece entender, y en esta falta de entendederas supera por izquierda y derecha todos los límites de la ética y de la desfachatez.

Prosigue Mascaró:

 

"Laporta ha conseguido en poco más de un mes generar unos ingresos de 700 millones de euros que le han ayudado a sacar al club del colapso y, lo que es más importante, a construir un equipo competitivo". 

 

A ver, Lluís. Eso no es generar ingresos. Generar ingresos es construir el mejor estadio del mundo y convertirlo en un centro mundial de referencia en eventos de todos tipo, comercio y restauración de alto nivel, como está haciendo el Madrid con su ya muy avanzado nuevo estadio. ¿Miramos a ver qué tal va lo de Espai Barça? Vender a la desesperada no es "generar ingresos", o si lo es no son ingresos que tengan el menor mérito. Descapitalizar a la entidad que presides para generar caja no tiene mérito alguno.

En realidad, queridos amigos, nada de esto importa demasiado. El Barça va cuesta abajo y sin frenos hacia la conversión en Sociedad Anónima, y en ese escenario, siendo como es el Barça aún una de las marcas deportivas más importantes del mundo, importa más bien poco que pague o no pague a sus acreedores, que gane o pierda activos, porque en un tiempo no muy lejano llegará tu principal acreedor (Goldman Sachs) y protagonizará una macro-operación societaria que acabará con el Barça en sus manos y/o en las de algún jeque o magnate del Este. Y Laporta busca esencialmente ser para entonces un hombre lo suficientemente importante como para que esos nuevos propietarios del club -que tendrán poco que ver con el hecho diferencial o con la estelada- le nombren CEO y le procuren un cómodo otoño vital.
Las portadas madrileñas versan bien poco sobre el fútbol. Si acaso, toca despedirse de Mayoral (buena suerte, Borja) y rogar que el interés del Celta por Mariano, jugador del Real Madrid residente en Barcelona, sea considerado con cariño por el inefable hombre de las trenzas. Si no lo hace, se respetará su contrato. El Madrid no practica la panoplia de impresentabilidades que rodean lo que en Can Barça llaman palanqueo.
Pasad un buen día.

Asisto al verano de Cristiano Ronaldo invadido por una tristeza austrohúngara. Cuando sonó tan insistentemente para el Atlético de Madrid, recordé al personaje principal de El busto del emperador. El conde Franz Xaver Morstin es un oficial retirado del cuerpo de dragones del ejército imperial que a la vejez y viviendo en su pueblo de Galitzia (por donde ahora los rusos persiguen a los ucranianos) se encuentra con que la corona de Francisco José ya no existe y él ahora es de repente polaco. El conde, sin embargo, compartía con el madridista el rasgo esencial de su carácter. Es decir, sentirse “un auténtico noble, un hombre por encima de todas las nacionalidades”. Las nuevas autoridades de su pueblo de toda la vida no paran de darle la murga a lo largo de todo el cuento porque Morstin se empeña en honrar en lugar principal de su casa un busto del viejo emperador que a todas luces molesta pues el mundo ha cambiado y aquella antigualla debe ser desterrada de la vista. Dicen que Roth, que de muchacho era bastante rojo, se pegó un día de borrachera con un peje de mala sombra que en un antro de Viena le quiso vender en confianza la verdadera corona de los emperadores de Austria. Me sentí igual de desplazado en una dimensión más cerca del tiempo que del espacio al figurarme a Ronaldo vestido de rojiblanco trotando por el césped del Civitas Metropolitano. Me dio un vahído.

Cristiano Ronaldo

En general desde que se fue del Madrid las decisiones de Cristiano Ronaldo se han parecido mucho a las de Cary Grant en Los Blandings ya tienen casa. Ha hecho carne el verbo aquel (del que yo confieso haberme reído, como del propio Ronaldo, pues la impaciencia rabiosa, que es otra seña de identidad del madridista promedio, se refuerza hasta la esquizofrenia por la pulsión de inmediatez diabólica a la que aboca Twitter) que reza “fuera del Madrid hace mucho frío”. Al principio de irse a la Juventus pareció que no pero luego, sí. El Madrid atravesó durante un tiempo un inmenso Nilo de mierda, en crecida desbordante, mientras que él ganó un Scudetto con La Vechia Signora. A esas alturas, la verdad sea dicha,ganar un Scudetto con la Juve tenía tanto valor como la supuesta corona austrohúngara que le quisieron vender a Joseph Roth aquella noche alcohólica en un agujero vienés. Vamos, que era una fruslería, un viaje para el que no hacían falta las alforjas cargadas de soberbia con las que se marchó de Madrid, acosado por el fisco, que es la nueva Inquisición. Ganar Scudettos con la Juve es como las exhibiciones en la Liga española de Lionel Andrés Éibarman Messi contra los equipos de relleno en sus últimos años en Barcelona: la nada. Pero la nada, al contrario que el saber, sí que ocupa lugar, y sobre todo tiempo, que es lo que le falta a Cristiano Ronaldo, a quien veo capaz de cerrar un trato con Satanás a cambio de detener el sol en todo lo alto para que no pasen los días, como Josué.

“fuera del Madrid hace mucho frío”. Al principio de irse a la Juventus pareció que no pero luego, sí

Después de que se fuera, el Madrid recuperó a Zidane y también recuperó el pulso. El tren descarriló, pero permaneció entero. Se rehicieron las vías y la máquina se blindó y siguió avanzando, como aquellos trenes de madera recubiertos de planchas de acero con los que los bolcheviques conquistaron a sangre y fuego cada palmo del antiguo imperio de los Romanov. En los últimos tres años han caído dos Ligas y una Copa de Europa, que podría haber sido su sexta Copa de Europa particular, pero Ronaldo miraba todo eso desde muy lejos, descendiendo un peldaño cada vez en esa terrible escalera hacia la irrelevancia que todos los mitos se ven obligados a bajar en un momento concreto de sus vidas.

Durante este lustro, el Madrid se ha renovado, es decir, ha continuado su camino, trazado por gigantes. Se ha rehecho del golpe que supuso perder al jugador franquicia de los últimos diez años, al rostro de la segunda edad de oro. Aquí seguramente esté la madre del cordero: se creyó más grande que el Madrid y al final de la partida, Cristiano no es más que un hombre, just a man, mientras que el Madrid, que es la obra agregada de muchos hombres preclaros, puede acudir al “tesoro compartido e ideal que da sentido a nuestra vida, presta sentido a nuestra memoria y nos une  nuestros mayores”, que es la tradición según Mauricio Wiesenthal. Y Cristiano, que como hombre se estrella contra los altos muros del paso del tiempo y su huella física (por eso los héroes de Homero morían todos muy jóvenes), lleva tiempo huyendo como un mozo pamplonés desesperado del toro de cuernos afilados que lo persigue, cada vez más cerca.

cristiano se creyó más grande que el Madrid y al final de la partida, Cristiano no es más que un hombre, just a man, mientras que el Madrid, que es la obra agregada de muchos hombres preclaros, puede acudir al “tesoro compartido e ideal que da sentido a nuestra vida, presta sentido a nuestra memoria y nos une  nuestros mayores”

Pecado de hybris. Ronaldo es el que es, como dijo Jesucristo. A su naturaleza prístina en la que todo es transparente, sobre todo lo malo, se debe que lograra elevarse sobre todos los demás. Así se convirtió en el Coloso de Rodas y así levantó al Madrid dentro de su puño cuando Guardiola, que es su antítesis futbolística y por supuesto humana (el maestro de la doblez, un tratante fenicio del siglo IV antes de Cristo, un embajador persa, un sultán de Damasco) detonó la bomba Messi con el objeto indiscutible de borrar al Real de la faz de la tierra (y de la memoria de los hombres). Los hermanos Del Riego subrayan en La Biblia blanca que “esa ausencia de hipocresía, de condescendencia con el rival, esa angustia por marcar un gol más, y toda la panoplia de gestos contrariados cuando algo se interpone entre él y la victoria, no son una máscara: son la forma de ser de alguien que nunca quiso escapar del patio. Chutar y celebrarlo con ansia. Fallar y ofuscarse. Correr y rematar. Es el estilo trascendental del fútbol”. Y es un estilo que es el estilo del Madrid, que es la más absoluta y pura vehementia cordis, la furia indomesticable del corazón por perpetuarse, sobreponerse, dominar y conquistar. Por eso Cristiano encajó de molde en la institución. Por eso mismo suscitó una suspicacia de magnitud desconocida (del tamaño, en realidad, de su grandeza) entre su propia afición, puesto que, ¿a quién le gusta verse reflejado con tanta pulcritud en un espejo? Inocencio X escupió con desdén un troppo vero cuando Velázquez le presentó el retrato que le había hecho en Roma. Por eso los caminos de Ronaldo y del Madrid, como los de Di Stéfano y el Madrid, estaban condenados a separarse con la única violencia que puede deparar un amor tan salvaje y primitivo: la violencia del despecho. Cristiano es tan Madrid que estaba condenado a sucumbir a su Narciso interno y a creerse más grande que la obra en la que participaba con mano de caudillo.

El día en que el mundo del fútbol al unísono (con la unanimidad por aclamación que sólo pueden provocar las gestas primordiales) festejaba la epopeya irrepetible con que el Madrid había alcanzado su decimocuarta Copa de Europa, Ronaldo subía un selfie en la sauna de su casa. Enseñaba un cuerpo de Apolo, pero también arrugas. Este verano ha proclamado al mundo entero su ambición desmedida por sí mismo: quiere jugar otra Champions League más porque esa competición es, como él mismo dijo aquella noche kievita infausta donde se nos rompió el amor de tanto usarlo, “deberían cambiarle el nombre a Cristiano Ronaldo League porque nadie ha marcado más goles que yo”. Para encontrar las raíces de una egolatría tan desmedida habría que remontarse a su infancia, esculpida en el sufrimiento, en la soledad y en la incomprensión. Separado de su familia por un océano, Cristiano, como Napoleón, abandonó muy pequeño su islita, en la que había crecido montaraz, desafiando al medio feroz que lo rodeaba, persiguiendo su propia sombra como uno de los primeros habitantes, por un colegio en el continente. Allí nadie le quería, nadie entendía su acento, se reían de él, lo aislaban. Toda su vida ha sido lo mismo, una aventura de cíclope atravesando un mundo hostil que sólo ofrece la oportunidad de un inmenso botín, puesto al alcance de la mano del más fuerte. El más fuerte ha sido siempre él, pero ya no lo es. Toda Europa ha visto desnudo a Narciso, ni siquiera quiere ganar otra Copa de Europa, su ansia de orate es meter un gol más, otro más que Messi, romper el enésimo espejo y que nadie nunca recuerde, ni siquiera él mismo, que tiró los últimos cinco años de su carrera por culpa de un arrebato de tonadillera que sin embargo era tan inevitable como la última glaciación, tan inevitable como la noche que precederá al día de mañana.

Ronaldo es además un ídolo tan contra natura en esta época de mediocridad infinita que como siempre lleva su verdad en la boca, como el corazón, de su caída hacen fiesta todas las hienas del mundo. Verlo jugar en el Atlético por unas migajas de grandeza habría destruido el imperio monstruoso que edificó en la Historia vestido de blanco. En Inglaterra, donde aún conservan ese sentido deportivo del juego, ligado a la idea absurda de caballerosidad con la que gustan de verse a ellos mismos desde los tiempos de la reina Victoria, estas demostraciones públicas de desafecto no empañarán casi seguro su imagen deificada ante una afición, la del United, que vive su propio camino al Gólgota de la milanización y que se conforma con cualquier atisbo de grandeza que les salve siquiera un instante de la penosa realidad. Pero la traición a la memoria (la única madre que puede salvarnos, escribe Wiesenthal en La Hispanibundia) madridista de su legado, que es la parte más brillante de lo que de su nombre quede en la noche de los tiempos, habría resultado tan imperdonable como dolorosa. He ido a un texto que escribí sobre Mourinho hace unos años, concretamente sobre su crepúsculo. Lo he releído y lo pego tal cual aquí, porque creo que más que de Mourinho, yo entonces estaba ya hablando de Cristiano Ronaldo.

“Intenta repetir en Manchester lo que nunca le salió, como Napoleón en Santa Elena recreando Waterloo una y otra vez, moviendo las piezas en su cabeza que no supo jugar aquella tarde belga que jamás volvió. El destino es una hidra de cabezas infinitas que pueden tragarse a los mejores. España se ríe ahora de él porque demacrado, hirsuto, malencarado y sin ideas, deambula por los antiguos salones del palacio que una vez fue suyo y lo encuentra todo cambiado. Nada responde ya por su nombre y los lacayos lo miran extrañados, preguntándose quién es el anciano de capote gris que camina cabizbajo por los fastuosos pasillos del fútbol mundial, gruñendo por lo bajo. Una de las peores cosas que tiene hacerse viejo es comprobar que todo sucumbe al paso del tiempo. Hasta los genios.”

 

 

 

Hola a todos. Ha finalizado la gira estadounidense del Real Madrid con el siguiente balance: tres mil setecientos veintiocho selfies como media por cada jugador de la plantilla, veintiocho mil doscientas cincuenta y una camisetas firmadas solo por Pintus (ni qué decir de sus pupilos), ciento sesenta y tres reuniones de Florentino con otras tantas peñas de allende los mares, una derrota con juego regulero ante un Barça que a continuación se fue a Canaletas por ganarnos el amistoso, un empate desafortunado pero con buen juego ante América y una victoria profundamente convincente ante la Juventus.

El baño de popularidad californiano ha estado a la altura de lo que se espera del catorce veces (y de qué manera) campeón de Europa, y los partidos han servido para que Ancelotti llevara a cabo los preceptivos experimentos y los futbolistas se fueran poniendo a tono, que es para lo que sirven las pretemporadas, aunque en el caso de las giras sirven también para hacer marca y ganar dinero. En todos y cada uno de estos apartados, la gira ha sido un éxito tremendo, dicho sea con perdón, porque ya se sabe que todo lo que el Madrid hace bien es algo que debe consignarse en letra pequeña, en algún faldoncillo si acaso, con voz queda y mirando para otro lado. Cada vez que haya que decir que el Madrid va bien hay que hacerlo a lo Laudrup, enfocando las pupilas hacia un lugar y lanzando el balón en sentido opuesto, como si la cosa no fuera con nosotros y sin hacer mucho ruido.

Con todo, al diario As no le duelen hoy prendas en decir algo tan profundamente incorrecto como precisamente eso, que el Madrid va bien, que llegan lanzados a la Supercopa ante el Eintracht el próximo día 10, que luego la perderán o la ganarán, pero que las sensaciones son buenas y que tanto el ambiente como la forma general del equipo son los adecuados para prolongar el estado de dicha flotante en que nos dejaron el 28 de mayo, tras el recorrido más asombroso que haya seguido club alguno en la historia de la Champions League, acompañado además por Liga y Supercopa.

"Están listos", se nos dice bajo la imagen del mejor jugador del mundo y del mejor meritorio para convertirse en eso mismo en pocos años. Estamos de acuerdo: lo están. Se nos informa de lo que por lo demás ya sabemos sobradamente, es decir, que ganamos 2-0 a la Juve y que golearon Benzema y Asensio, quien según As vuelve reforzado en la idea de quedarse en el club, no sabemos si con la idea de renovar o no. Es un ser humano libre, y si decide cumplir su contrato sin renovar, para después irse como agente libre, está en su perfecto derecho, y nadie del club le va a hacer un dembélé ni un dejong, que es como la nueva nomenclatura en derecho laboral internacional denomina las más refinadas prácticas de mobbing.

Dice As que Ancelotti solo considera a Hazard como alternativa para el nueve (cuando no pueda jugar o tenga que descansar Karim, se entiende), y lo cierto es que el belga ofreció unos minutos esperanzadores ante el cuadro transalpino, pero no veríamos con malos ojos que el club apostara por la contratación de un nueve puro de perfil no excesivamente alto. Como ya dijo Valdano en tesitura similar hace muchos años, "hay muchos nueves ahí fuera a quienes les sentaría muy bien la camiseta del Madrid".

También se consigna el apodo que Ancelotti, en improvisada charla con la prensa, le ha puesto a la CKM: el triángulo de las Bermudas.

Marca le da categoría de argumento principal de portada a la ocurrencia, y nos parece bien. Lo cierto es que alguien había hablado ya no del triángulo, pero sí del rectángulo de las Bermudas para referirse al propio Bernabéu, donde tantos sucesos paranormales tuvieron lugar en la temporada pasada. Ese terreno de juego ha visto cosas de tan espeluznantes como sobrenaturales, naciones enteras rugiendo ante el simple anuncio de seis minutos de descuento, clubes estado desapareciendo bajo el oleaje, mobiliario doméstico emergiendo de las aguas como el kraken. Si el rectángulo de las Bermudas es el terreno de juego de Concha Espina, el triángulo lo conforman Casemiro, Kroos y Modric, la sacrosanta CKM que ante el Eintracht volverá a formar de inicio, y resulta difícil reprochárselo a Carletto visto su rendimiento y a pesar de que bullen a su trasluz talentos como Camavinga y Tchouméni. "Les llamo así (el triángulo de las Bermudas) porque en su zona el balón desaparece", aclara Carletto, aunque a nosotros se nos antoja que quienes desaparecen por ahí son los rivales, a quienes ya no vuelve a encontrar con vida ni la NASA.

Así que tenemos el rectángulo de las Bermudas (el césped del Bernabéu) y el triángulo de las Bermudas (la CKM). Nos faltaría la línea de las Bermudas (que solo pueden ser Karim y Vini) y el punto de las Bermudas, que sería Florentino.

Os dejamos con las portadas cataculés, que siguen en Canaletas a cuenta de sus fichajes, propiciados por el palanqueo de Laporta. ¿Qué es el palanqueo?, dices mientras clavas tus pupilas en mi pupila azul. El palanqueo es como el perreo, pero poniendo con el culo en pompa al pobre De Jong, que cobrará el dinero que legítimamente reclama cuando se produzca el juicio de la Operación Soule.

Pasad un buen día.

 

El Madrid salió ante la Juve manteniendo a los de la 14, que además en París jugaron casi todo el partido ellos. No había dudas que a Ancelotti no le sacabas de ahí tan fácilmente, por su carácter y por su educación. Sabe que su puesto, y el respeto que le tienen sus jugadores, depende de tener memoria con los héroes de la 21/22.

Y en otro sitio no muy alejado del míster, dentro del terreno de juego, andaba Vinicius con su “memoria de pez”. Los americanos usan bastante este concepto, que es básicamente olvidarte del error, pasar página y seguir intentándolo con buena cara. Memoria de pez tenía Kobe cuando tiraba las cuatro primeras fuera y memoria de pez tiene Dustin Johnson, el golfista, al que parece que los fallos no le afecten lo más mínimo. Vinicius, como éstos dos antes que él, falló las dos primeras de manera flagrante, en la tercera amagó en abrir a Benzema pero en vez de pasársela hizo algo mucho mejor, cederle un penalti. 

Unpopular opinion: si Benzema, con la edad de Vinicius, hubiera tenido más “memoria de pez” llevaría 100 goles más en el Madrid. Benzema consiguió la mentalidad de Vinicius cuando alcanzó los 30, para poner en contexto lo que tenemos en el equipo con el 20 a la espalda y 21 en el NIE (aún sin DNI). A mi es que lo de  “juega contra nosotros, hermano” me pareció horrible, qué le voy a hacer. 

Del resto del once, decir que Modric y Kroos parece que están bien jugando el 50% de los minutos. ¿Serán capaces de jugar el 50% de los minutos durante toda la temporada? El Madrid, con este fútbol de los 5 cambios, tiene la posibilidad de que sus centrocampistas jueguen la mitad del partido los 6 y que vayan a comerse el equipo rival. A mi me parecería rompedor. Sales con la CMK y les cansas para que luego el resto acaben con ellos o les agotas con los otros tres y luego sale la CMK que, con menos presión rival, pueden matar el partido. Ambas cuadran y aún te quedan 2 cambios, el de la banda derecha para no cabrear demasiado ni a Hazard, ni a Asensio y el de la defensa porque, para qué negarlo, tienes 5 titulares. 

 

Me preocupan Rüdiger y el chico Tchouaméni

Y es que no se si están preparados para esto. Nadie lo está. Miento. Si has nacido en España, sí. Tienes esa ventaja, conoces el paño. Si eres de por aquí sabes que si te ficha el Madrid, de niño o ya con barba, nunca jugarás bien.

Un rato, puede. Incluso un partido. Ayer domingo hubo cierto consenso en que muchos jugadores blancos jugaron bien -no lo hicieron del todo mal sería más adecuado- frente a la Juventus. Costará repetir la cosa. Jugar bien seguido en el Madrid, imposible. El de aquí crece con esa certeza y no le afecta. O le afecta menos, de todo hay. Pero uno que llega de fuera…

Aterriza un tío desde Londres (Rüdiger) o Montecarlo (Tchouaméni) y se encuentra con que después de jugar sus primeros minutos escriben o cuentan que no se sabe si eres lateral, central, las dos cosas o ninguna, el alemán, y que no pareces el del Mónaco, el francés. Que tienes cositas, faltaba más. No venías de jugar al waterpolo. Que sí, pero no. Te pongas como te pongas, bien, lo que se dice jugar bien, en el Madrid no lo conseguirás nunca.

Los tíos deben estar ‘sospendidos’. Y un tipo ‘sospendido’ puede caer en la confusión. Si leen y escuchan, claro. Si se aislan, pues menos. Pero es complicado el aislamiento total. Pueden pensar: igual sí soy un desastre. Y estos que me acompañan, ¡uff! Quizá resuman que les ha tocado la lotería, pero el premio les va a durar poco. Bueno, el mundo no se acaba en el Madrid. Ver Morata.

Rüdiger y Tchouaméni pueden plantearse ya que es probable que les cedan en el mercado de invierno. Y más éste, que llegará después del Mundial y se revalorizarán, probablemente. Como jugarán para Alemania y Francia puede que al lado de mejores futbolistas que los que ahora les acompañan recuperen o conozcan por fin el buen fútbol y puedan desarrollarlo lejos del Bernabéu, Valdebebas y sus malas influencias. Quizá vuelvan tras su cesión, pero será un error. Lejos habrán conseguido jugar bien, en cuanto vuelvan… Miau. Vamos, yo me negaría.

Rüdiger y Tchouaméni pueden plantearse ya que es probable que les cedan en el mercado de invierno

Espero que los colegas con callo por aquí les hayan explicado entre risas que eso forma parte del paisaje y es inevitable. Que Modric llegó para tapar vergüenzas. Que Saviola era mejor que Zidane, por confirmar que la cosa no es de ahora. Que vaya error fue preferir a Benzema al Guaje Villa, estupendo delantero por cierto. Que el bueno era/es Achraf y no Carvajal. Que Adama Traoré era mejor que Vinicius. Y que Rodrygo. Y que los dos juntos. Que teniendo a Keylor, portero de tres Champions, qué pintaba Courtois. Todo eso.

Carvajal y sus paisanos españoles son muy importantes en la lucha, humana y deportiva, por conseguir que los últimos fichajes entiendan dónde están. Les pueden contar que cierto periodista felizmente jubilado escribió un día que Butragueño no era jugador para el Madrid. Otro, éste sigue en activo, que Raúl era limitadísimo técnicamente y no tenía velocidad, pierna derecha ni remate de cabeza: estábamos ante un oportunista que estaría de paso. Y leyeron que Puskas estaba gordo. Y que La Quinta, pues bueno, unos que llegaban porque el Madrid, como siempre, jugaba mal y ya veríamos cuántos echaban raíces.

Un 9

También que por aquí hay tíos que en cuanto sepamos que Benzema ha ganado el Balón de Oro repetirán -ya lo han dicho- que lo merecían más Salah y De Bruynne. Como propone Iñako Díaz-Guerra, excitado por otros asuntos, será necesario replantearse entonces el sufragio universal.

Es pues meritorio y destacable que un futbolista bien considerado acepte fichar por el Madrid. Como el mundo es un pañuelo, alguien, el padre, la madre, el agente, un amigo, la parienta, le susurrará: “Tú verás. Mal equipo no parece, pero te van a llamar petardo. Y no en tu primera pretemporada, todo tu contrato. ¿Qué necesidad tienes?”.

Tchouaméni contó que viendo los partidos de la última Champions le dijo a su agente: “Si el Madrid llama, llévame allí. Tengo que jugar con ellos”. Pecado de juventud. De haberle fichado el PSG sería la reencarnación de Charles De Gaulle. Y si el City, Montgomery. Al estilo del chico Raphina, al que le bastaron 15 minutos para ser considerado el nuevo Garrincha. Quince minutos ante el Madrid, lo cual no suena muy fiable. Con lo mal que juega ese equipo, bordarlo ante él debe estar al alcance de cualquiera. Lo confirma que sólo días después, Garrincha más Kopa, Dalglish y Jairzinho con gotas de Cristiano en el área es Dembélé.

El Madrid tiene una papeleta que es explicarles que aquí el gilipollas por metro cuadrado micro y/o boli en ristre es muy superior a la media mundial. Y plantarlos una tarde ante las 14 y decirles: “Aquí están Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento. Amancio y Pirri. Mijatovic, Velázquez, Redondo, Raúl, Zidane, Figo, Roberto Carlos, Hierro, Sanchís, Cristiano, Casillas, Ramos, Marcelo, tus compañeros Modric, Kroos y Casemiro…” Me pararía para no aturdirlos del todo, y ni me extendería tampoco en el Buitre, Míchel, Martín Vázquez,  Santillana, Juanito, Camacho, Cunningham, Stielike, Netzer, Ronaldo Nazario, don Ricardo Zamora y remataría sin más: “Todos  jugaron mal”.

La reacción será fulminante: se llevarán ambos dos las manos a la entrepierna, justo debajo de donde acaba la barriga y emerge el pelo, y apretarán fuerte. ¡Estarán curados! Queremos imágenes.

En el Fútbol Club Barcelona, después de una complicada ronda de negociación con los capitanes, los pesos pesados, los pesos medios, los descartes que no querían salir y los que sí querían a pesar de que nadie diera un duro por ellos, ya no quedaban contratos por renegociar. Todos los jugadores del equipo habían aceptado, no sin las lógicas reticencias, extender la duración de sus contratos hasta 2046 y cobrar sus emolumentos de forma escalonada, es decir, empezar con un mínimo (estipulado en unos 900 euros mensuales) e ir aumentando la cuantía en la medida en que el club consiguiese sanear su delicada situación económica. Paralelamente, se habían activado nuevas palancas. La novena, después de un tira y afloja con la “Casa de empeños La Andorrana”, había fracasado. Las ocho anteriores, a saber, la venta de los derechos de televisión, el Barça Studios, Barça Licensing & Merchandising, La Masía, las taquillas personalizadas de los vestuarios, el metal de la sala de trofeos, el cobre del Camp Nou y los calzoncillos usados por Iniesta en el trofeo Joan Gamper de 2010, habían dejado el patrimonio a cero. La suspensión de pagos, la quiebra, revoloteaba como un buitre sobre las oficinas del club.

Laporta, Padremany, Jordi Alba y Umtiti conocían el problema y habían decidido actuar en consecuencia. Los dos primeros acuciados por la preocupación de pagar las nóminas de los jugadores y los dos segundos acuciados por cobrarlas. Su grupo de acción rápida “Más que un club, menos que una palanca” llevaba operando dos meses y ya había recaudado cerca de 47.000 euros. Necesitaban diez veces más, pero era un buen comienzo. Ellos no eran hombres blandengues como los demás, eran los Farys del siglo XXI y estaban dispuestos a salvar al Barcelona de la ruina.

Jordi Alba Laporta

—Sincronicemos nuestros relojes y repasemos el plan —dijo Laporta extendiendo un plano de La Junquera sobre la mesa de su despacho. Son las 22:47. El atraco lo realizaremos, tal como habíamos acordado en nuestra última reunión, hoy, 4 de julio de 2024, a las 2:00 de la madrugada. He marcado en azul la vía de llegada al polígono y en rojo la vía de escape. El objetivo, las 27 tragaperras de la casa de apuestas “Galgo Dorado”, nos reportará, si nuestros cálculos son acertados, entre 7.000 y 10.000 euros. ¿Has traído los pasamontañas, Jordi?

—Sí, aquí están —dijo Jordi Alba extendiéndolos sobre el plano de La Junquera.

—¿Linternas?

—Aquí —contestó Padremany.

—¿Escalera?

—En la Xavineta, arriba, en la baca.

—¿Palancas?

—¿Palancas?

Qui collons s'encarregava de les palanques?

—Yo, jefe, yo, las olvidé en el garaje de casa.

—Umtiti, no me jodas, corre, vete a por ellas. Te esperamos aquí.

Laporta

Dos horas más tarde llegaron a La Junquera y aparcaron, sin más contratiempos, a pocos metros de la entrada de la casa de apuestas, en la penumbra, lejos de la única farola que alumbraba la desierta calle llena de pabellones y pequeñas fábricas. La persiana metálica del “Galgo Dorado” parecía inexpugnable. Laporta lo sabía, había realizado (disfrazado con una gorra, un buzo de fontanero y un bigote postizo) un exhaustivo trabajo de campo y observación. Conocía los movimientos del personal, los turnos, el recorrido de la patrulla privada que vigilaba el polígono y las horas exactas del día en las que se vaciaban las tragaperras. Lo conocía absolutamente todo, sobre todo la ubicación en un ángulo del pabellón, justo detrás de las tintineantes máquinas, de aquellas escalerillas de madera que iban a la pequeña habitación del altillo….

—Coged el material y seguidme. Poneos los pasamontañas.

Laporta llegó a la puerta metálica, siguió caminando hasta la esquina del pabellón, giró a la izquierda, llegó al final de la estrecha acera que rodeaba el local, volvió a girar a la izquierda y levantó la vista. Allí estaba, a unos dos metros y medio de altura, protegida por una pequeña reja metálica. Era la ventana del cuarto de conteo, el del altillo, la única entrada al paraíso.

—Tenemos 45 minutos hasta que pasen los vigilantes. Sigamos el plan trazado y todo saldrá bien, la escalera, rápido…

La escalera…

La mare que us va parir, em matareu a disgustos, qui collons s'encarrega de l’escala?

—Perdón, jefe, está en la Xavineta, con los nervios la he olvidado.

—Joder, Jordi, vete a por ella, cagabandúrries.

Jordi Alba fingiendo

Cinco minutos más tarde…

—Padremany, Umtiti, sujetadla bien contra la pared y el suelo, que no resbale. No hagáis ruido. Jordi, tú primero, sube, ya sabes lo que tienes que hacer.

Jordi subió la escalera con agilidad, sacó la palanca y la introdujo en el hueco entre la reja y la pared. Tiró con fuerza… tiró de nuevo… nada, la reja no cedía. Cambió de posición la palanca… imposible, no había manera, estaba completamente incrustada en el cemento. Se secó el sudor que le perlaba la frente. Suspiró.

—Jefe, que no puedo, ni se mueve.

—¡Cómo que no se mueve! Prueba de nuevo, tira más fuerte.

Volvió a cambiar de posición la palanca, esta vez la colocó en la parte superior de la reja. A la fuerza del tirón sumaría el peso de su cuerpo. A la una, a las dos y a las…

CRAAAAAAAAACK

Umtiti y Padremany, ágiles como ardillas, escucharon el estruendo, soltaron la escalera y saltaron hacia los costados. Laporta, de espaldas a la escalera, concentrado en la hora de su reloj y en la vigilancia, no advirtió lo que se le venía encima: a Jordi Alba, que se precipitó como un fardo sobre su hombro izquierdo, golpeándose los testículos mientras se desgañitaba de dolor, y a la pesada reja que se había desgajado de la pared y se estampaba contra su espalda.

—AAAAAAAAYYYYYYYYYYYYYYYYYYYAAAAAAAAAAAA

Los dos gritos se mezclaron en un largo y sostenido aullido. Jordi Alba, rodando por el suelo, acostumbrado a la simulación de sus caídas, levantaba la mano pidiendo la tarjeta al árbitro.

—Es roja, es roja —gritaba con las manos en la entrepierna y lágrimas en los ojos.

CAP DE SURO, PALLÚS, INÚTILES, QUE SOIS TODOS UNOS INÚTILES. EM CAGO A LA MEVA VIDA.

DADADADADADADA

Un diploma, una foto de boda y un par de pósteres de Sabrina Salerno completaban la exigua decoración

El eco de los improperios de Laporta creció y creció rebotando contra todos los pabellones del polígono. Recuperarse del golpe les llevó diez minutos largos. Laporta, muy dolorido, pero con el objetivo todavía en su cabeza, calculó que a la patrulla, que se encargaba de la vigilancia de varios polígonos, le quedaba unos 25 minutos para llegar hasta su altura.

A veure, sómines, nos quedan 25 minutos. Si nos damos prisa lo podemos conseguir. Todos arriba. ¡YA!

El primero en entrar fue Jordi Alba. Tenía los testículos inflamados, le costaba caminar y subir aquella escalera fue un suplicio. Se encaramó a la pequeña ventana, pasó su cuerpo con cierta dificultad (el dolor le restaba agilidad) y esperó dentro, en la oscuridad de una angosta habitación, de rodillas, la posición que más le aliviaba. El siguiente en entrar fue Umtiti, luego Padremany y por último Laporta, que se quedó atascado y tuvo que ser ayudado por el resto desde dentro.

—Tirad, joder, tirad, me estáis matando, cabrones.

Encendieron las linternas, estaban los cuatro acurrucados en el suelo, justo debajo de la ventana. Los halos de luz iluminaron una mesa metálica con un ordenador, varios archivadores alineados contra la pared y una silla ergonómica con el cavallino rampante de Ferrari. Un diploma, una foto de boda y un par de pósteres de Sabrina Salerno completaban la exigua decoración.

—Al turrón, señores, cojamos las palancas y descerrajemos las tragaperras. El futuro del Barcelona está, nunca mejor dicho, en nuestras manos.

Laporta móvil

Laporta abrió la puerta de la habitación e iluminó con su linterna la escalerilla que conducía al piso inferior. Bajó con cuidado, la noche se había torcido y no quería más tropiezos. Todos, menos Umtiti, que había olvidado su palanca y sin decir nada corrió de vuelta hacia la ventanilla para ir a buscarla, empezaron a seguirle. Las tragaperras esperaban.

—Padremany, tú las de la izquierda, Jordi, las de la derecha, Umtiti, tú conmigo… ¿Umtiti? ¿Umtiti? Em matareu a disgustos.

Todavía no habían llegado al piso inferior cuando oyeron el ruido del coche, un fuerte acelerón que se coló en el silencio de la noche un segundo antes de que la puerta metálica se doblase, se abriese en dos como un telón y saltase por los aires. El alunizaje del todoterreno, además de la puerta, se llevó por delante varias máquinas tragaperras que volaron varios metros, se estrellaron contra el suelo y expandieron cientos de brillantes monedas.

—Cholo, las palancas, deprisa —gritó Cerezo saltando del Jeep.

Laporta tardó varios segundos en reponerse de la sorpresa. Cuando vio a Cerezo reventando una de las tragaperras se dio cuenta de que el negocio peligraba.

—Cerezo, ¿qué haces aquí?

—Coño, Laporta, pareces bobo, a ver si te crees que el único que tiene el club en la últimas eres tú. ¿Nos repartimos las tragaperras?

I una merda! Això és nostre!

—La concha de tu madre, Laporta, pelotudo. Me deben siete pagas. Te reviento —dijo el Cholo mientras blandía la palanca en el aire.

—A mí me deben dos temporadas —gritó Umtiti, uniéndose al grupo, desde el alto de la escalerilla.

—Y a mí cuatro —dijo Alba-. Esto nos pertenece, ya os estáis largando.

—Salame, forro, andate a la poronga.

—Negociemos, es mejor negociar. Somos equipos hermanos. Podemos activar una nueva palanca para conse…

—Cállate, Padremany, no hay nada que negociar, las tragaperras son nuestras.

—Forro, pitocorto, bolsa de cuernos, andate a la recalcada concha de tu hermana.

Simeone enfadado

La Guardia Civil, alertada por la patrulla de vigilancia, llegó al “Galgo Dorado” en plena trifulca. Umtiti, que todavía seguía en el altillo, consiguió escapar, a duras penas, por la escalera. Bajó resbalando, cayó al suelo, se levantó y se confundió con la noche. El resto fue esposado y conducido al calabozo del cuartel.

Al día siguiente, Marca, As, Mundo Deportivo y Sport destacaron la noticia en sus portadas.

¡JOAN LAPORTA Y ENRIQUE CEREZO DETENIDOS POR INTENTAR ACTIVAR UNA NUEVA PALANCA!

El escándalo duró unas 48 horas.

—¿Ousmane?

—Soy Samuel.

—¿Samuel?

—Sí, Umtiti, tu compañero.

—Ah, dime, dime.

—Oye, entre nosotros, ¿a ti también te deben dinero?

—Sí, claro.

—Mira, es que estoy haciendo un grupo…

 

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Buenos días, amigos lectores. Como no podía ser de otra manera, es decir, como viene siendo rutina diaria desde que Pep nos abriera los ojos en los años de su forja como leyenda imperecedera de los banquillos, asistimos hoy a un nuevo ejercicio de central-lecherismo por parte de nuestra querida prensa deportiva. No negaremos que nos gusta esta querencia por lo blanco en las portadas, aunque a veces nos sobrevenga cierto sonrojo por la reiteración en el elogio, que a veces resulta un tanto exagerada y hasta inconveniente, pues ya se sabe que las críticas ayudan a mejorar y si algo necesita este equipo es mejorar, dada la gris campaña pasada. Y tal.

Como es obvio, la prensa culé transita por otra senda, arrimando el ascua a su sardina y ejerciendo con ello un sano ejercicio de equilibrio periodístico que no deja que el blanco sea el único color destacable ni la leche la única bebida bebible. Si fuera por los medios mesetarios, daría la impresión de que solo el Real Madrid existe y de que solo el Real Madrid limpia, fija y da esplendor, cuando de todos es sabido que no es así, que en Barcelona saben de sobra limpiar todo asomo de suciedad bajo la alfombra, fijar un relato sin fisuras donde cualquier moraleja quede en suspenso y dar un esplendor de celofán y neón que no deje resquicio alguno a las sombras.

Portada Mundo Deportivo 1 31-07-22Portada Mundo Deportivo 2 31-07-22Portada Sport 31-07-22

Ahí lo tienen. Tres portadas en lugar de dos, aunque solo sea por la compensación que acabamos de nombrar. Le ha dado tiempo a Mundo Deportivo de sacar dos portadas, ambas para recibir a Dembélé con los brazos abiertos cual hijo pródigo, ese al que más se esfuerza uno en querer tras el despecho y el rechazo. Pero todo eso ya ha pasado, así como pasan las cosas en Can Barça, como si nada, en apenas diez minutos, directamente sin pasar por la casilla de salida, negando todo conocimiento, como se decía en la intro de Expediente X, aquella serie sobre sucesos paranormales que bien podría estar dedicada a las andanzas dinerarias del club de Laporta, donde eso de las palancas parece contener trazas del Yeti, el Chupacabras o las caras de Belmez.

Pero no, amics, aquí no hay nada que ver, aunque parezca oler a muerto. Aquí nadie ha fumado, aunque haya una colilla humeante en el cenicero a la vista de todos. Aquí Dembélé no es ya aquel caradura que estaba más jugando con el club que jugando en el club. Ahora el francés sonríe con ternura en las portadas, hace gestitos infantiles y marca goles en Nueva York. Ahora tiene incluso corazón blaugrana y está convencido de que podrá ganar por fin la Champions. Ay, queridos galernautas, cuánto que decir habría sobre ese "por fin" que se le cuela a Sport en su portada, cuánto crujir de dientes contiene esa aparentemente inocente expresión, cuánto anhelo frustrado, cuántas noches de bohemia e ilusión vana penando por Europa mientras el Real Madrid levantaba una más y otra más y otra más y...

Portada Marca 31-07-22Portada As 31-07-22

Pero hablábamos nosotros del central-lecherismo de la prensa madrileña y ahí arriba tienen la prueba del día. Les hacemos un rápido resumen para ahorrarles el tiempo de ir buscando a Wally en las portadas: Marca sale con un João Félix convertido en Cristiano Ronaldo y As sale con Tchouaméni como fichaje más caro del verano. Toma madridismo. Toma central lechera. Pleno esplendor de lo blanco en las portadas si no fuera porque es justo todo lo contrario, que es precisamente lo que suele ocurrir casi cada día, lo diga Pep o su porquero.

Para encontrar una alusión positiva a algo relacionado con el Real Madrid en la portada de Marca tenemos que descender a sus bajos izquierdos y leer unas declaraciones elogiosas de Chiellini dedicadas a Ancelotti, y para encontrar una alusión positiva a algo relacionado con el Real Madrid en la portada de As tenemos que mordernos la lengua ante eso de destacar a Tchouaméni como fichaje más caro en medio de los fichajes palanqueros del Barcelona, de los que nuestra prensa -portada de As incluida- no parece sospechar y a los que nuestra prensa -portada de As incluida- no parece escamar.

Vista sin juicio crítico alguno, la portada de As blanquea todas esas pecualiares operaciones y las mete en el pintoresco saco del máximo gasto de los equipos aspirantes a la Champions. Así, sin más. Tanto monta Tchouaméni como el gasto excéntrico del Barcelona. Todos salen a jugar al parque en las mismas condiciones. Que siga el mundo girando y vayan todos con sus renovados equipos a participar de la tómbola de luz y de color. Lo dicho: nadie ha fumado, nadie ha matado a nadie, el gobierno niega todo conocimiento, sucesos paranormales y expedientes X que ustedes y nosotros nos tragamos cada día por obra y (des)gracia de nuestro querido periodismo (?) deportivo. Sonrisa de Dembélé y a dormir, corazones.

Mientras todo esto se fraguaba en las redacciones, jugaba bien y ganaba el Real Madrid a la Juventus en Pasadena. Ya que el evento no llegó a tiempo de aparecer en las portadas, quedan invitados a leer aquí la crónica del partido mientras pasan un buen domingo.

Ancelotti ya ha anunciado que el día 10 de agosto, en la disputa del primer título de la temporada ante el Eintracht, jugarán los que formaron inicialmente el 28 de mayo en París, y hay coherencia en el hecho de que alineara a esos mismos frente a la Juve. No en vano era el último ensayo antes de la cita de la Supercopa europea. Esperábamos que la razón para escoger esos once fuera el considerarlo óptimo para ganar la Final de agosto, no como retribución simplemente por haber ganado la de mayo, y la primera mitad confirmó el deseo por encima de la suspicacia. Fue una primera mitad protagonizada por dos equipos poco proclives a la locura, pero dentro  de cierto conservadurismo resultó disfrutable. Nadie deslumbró, pero todo el mundo cumplió con holgura, desde un granítico Militão (muy firme ante Vlahovic, a quien se anticipó infalible) a unos inquietantes Karim y Vini, pasando por un Toni Kroos que, no contento con marcar lúcidamente el rumbo del partido, resultó también el mejor en tareas defensivas, robando un sinfín de balones en el centro del campo.

Kroos Juve

El marcador al descanso se limitó a reflejar un único gol de los blancos (hoy con el muy molón uniforme violeta) que a su vez hizo fructificar una única ocasión: el claro penalti sobre Vinicius tras haber robado el balón a Danilo y haber arrastrado Karim a sus marcadores. El Madrid se permitía incluso presionar arriba y hacerlo con éxito, sin rubor tampoco para recular al bloque bajo cuando las circunstancias lo reclamaban. Los juventinos reclamaron su correspondiente penalti también, pero Militão despejó con limpieza ante Di María.

El equipo da la sensación de estar preparado para la Supercopa, oportunidad para prolongar el sueño de la temporada pasada

Ambos protagonistas de la jugada quedaron en la caseta tras el descanso, dando Carletto entrada a Rüdiger por el propio Militão, y sustituyendo Allegri al argentino por Cuadrado, aunque no pareció cambiar la tónica general. Mendy se internó sorpresivamente en dos ocasiones al comienzo de la segunda mitad, habilitado por el juego fulgurante del Madrid en el mediocampo. Los vikingos se gustaban en Pasadena, tan solidarios como virtuosos. Al filo de la hora de juego, otra jugada de orfebrería acabó con una gran ocasión de Carvajal, abortada por Perin, que enseguida hubo de emplearse otra vez a fondo en una rosca marca de la casa de Benzema. Antes de que llegara el consabido carrusel de cambios en estos amistosos, el Madrid lo bordaba. Dos tercios del partido para los que serán titulares en Helsinki, un tercio para los meritorios, que no tardarían mucho en deslumbrar.

Asensio Juve

En una maravillosa acción, Hazard maniobró en la frontal del área, se apoyó en el tacón de Asensio, abrió sobre la llegada de Vallejo y el centro del maño lo remachó a la red el propio Asensio. Tres de los futbolistas más discutidos de la plantilla lo bordaron en una jugada que debería enseñarse en las escuelas para definir lo que es fútbol de ataque de las más alta escuela, valga la redundancia.

Dos tercios del partido para los que serán titulares en Helsinki, un tercio para los meritorios, que no tardarían mucho en deslumbrar

A partir de ahí, la Juve solo echó en falta poder sentarse a ver jugar a Camavinga, uno de esos jugadores a los que pronto podrá adjudicarse el estereotipo según el cual valen el precio de la entrada. El resto del equipo acompañó también, con el público plasmando su arrobo en olés extasiados. Ven poco al Madrid de cerca, y los hombres de Ancelotti demostraron estar a la altura de la ocasión.

El equipo da la sensación de estar preparado para la Supercopa, oportunidad pintiparada para prolongar el sueño de la temporada pasada.

 

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Conocí a don José Luis Llorente Gutiérrez, padre de mi queridísimo Joe, en la presentación del libro Vitamina X, escrito a seis manos por su hijo, por Pilar Jericó y por otro buen amigo, Jesús Vega.

Llamaba la atención desde el primer momento por su sencillez, por su afabilidad y por su modestia, un castellano de los de siempre, de Valladolid, recto, llano y muy cordial.

Meses después, tuve la ocasión de conocer a don José Luis algo más en profundidad, ya que Jesús Bengoechea y yo tuvimos el inmenso privilegio de compartir unos excelentes callos en el mítico restaurante “San Mamés”, cerca de Cuatro Caminos, con él y con Joe.

Fue una comida inolvidable. Don José Luis tenía una memoria formidable y era un inagotable pozo de sabiduría y de anécdotas de todo tipo. Antiguo visitador médico, solía recorrer decenas de pueblos castellanos gracias a su scooter, y años después, ya jubilado, recordada sin problemas el nombre de cada médico de cada localidad; para él no eran simples relaciones laborales o comerciales, ya que departía muchas veces con ellos en el bar del pueblo, echando una partida de dominó o de cartas, en tertulias infinitas sobre todo tipo de temas, gastronómicos, geográficos, históricos, científicos...

Siempre hablaba con enorme orgullo de todos sus descendientes; todos ellos jugaron en los primeros equipos de baloncesto (Joe y Toñín) y de fútbol (Paco y Julio) de nuestro amado Real Madrid. también, por supuesto, de su nieto Marcos, y de sus otros nietos deportistas (hijos de Joe), Sergio y Juan, baloncestistas de calidad

Casado con doña María Antonia Gento, hermana mayor de don Paco, tuvieron cinco hijos: la primogénita, María José, un verdadero encanto, y cuatro varones, grandes deportistas de élite, y todos ellos jugaron en los primeros equipos de baloncesto (Joe y Toñín) y de fútbol (Paco y Julio) de nuestro amado Real Madrid.

Siempre hablaba con enorme orgullo de todos ellos; también, por supuesto, de su nieto Marcos, recién traspasado al Atlético de Madrid en la época de nuestro almuerzo, y de sus otros nietos deportistas (hijos de Joe), Sergio y Juan, baloncestistas de calidad.

Saga Llorente

Don José Luis, además, era un profundo conocedor del deporte, y por su larguísima amistad con don Paco, podía hablar de cualquier hazaña del Madrid de las cinco Copas de Europa consecutivas: en el restaurante “San Mamés”, por ejemplo, había una enorme foto dedicada por nuestro antiguo capitán don José María Zárraga, asiduo a los deliciosos callos, al que por supuesto conoció don José Luis, como a las leyendas Puskas, Santamaría, Muñoz y Alfredo, como lo llamaba él, y con quien también le unió una gran camaradería.

Don José Luis nos dejó ayer, a los 91 años, tras apagarse lentamente en los últimos meses, y rodeado del cariño de los suyos. Se reunirá con su querida doña María Antonia, fallecida hace 19 años, y que reposa en el panteón familiar de los Gento, en la pequeña localidad de Guarnizo, muy próxima a Santander. El Real Madrid no tardó en emitir este comunicado de condolencias.

Descanse en paz un hombre maravilloso, discreto, cordial y con un sentido del humor excelente, que siempre estuvo en un segundo plano, rodeado de una familia de titanes del deporte, con una integridad y una bonhomía nada habituales en los tiempos que corren.

Todo un honor y un placer haberlo conocido, querido don José Luis, al menos por unas horas, que resultaron inolvidables para este cronista.

Descanse en paz. Y un gran abrazo y mis condolencias a toda la gran familia de los Llorente Gento, en particular a mi gran amigo Joe.

 

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Y como guinda, la vecchia signora

Se acaba el stage veraniego en Estados Unidos con un partido de altos vuelos, nada menos que un Real Madrid-Juventus. El Rose Bowl de Los Ángeles va a ser testigo de uno de los mejores encuentros que se pueden ver en el fútbol mundial. Ese partido va a ser el último ensayo del equipo antes de la Supercopa de Europa del próximo 10 de agosto, por lo que cabe que veamos rotaciones, ensayos, jugadores no habituales y acoplamiento de los nuevos elementos. El resultado, como en los partidos anteriores, es lo de menos. Lo importante es que el equipo se vaya asentando dentro de la pretemporada y comience a coger la velocidad de crucero necesaria para afrontar el principio de la temporada oficial. Veremos en el equipo rival a viejos conocidos, como Di María. Nos enfrentaremos a un equipo serio que se tomará el encuentro como lo que es, un amistoso de pretemporada, sin pensar que van a ganar la Champions…. Ahora, unos datos del partido y ¡Hala Madrid!

Quinto amistoso entre Real Madrid y Juventus

El partido del sábado por la noche será el quinto amistoso entre ambos equipos. Desde el 8 de mayo de 1963, han jugado cuatro partidos, en los que el balance ha sido bastante nivelado: 2 victorias blancas y 2 italianas, con 7 goles a favor y 6 en contra.

Real Madrid Juventus 1961

Los Ángeles, un destino habitual

El Real Madrid va a jugar por décima vez en la ciudad californiana, con un balance de 7 victorias y 2 derrotas, con 29 goles a favor y 12 en contra. La primera vez que se jugó en Los Ángeles fue el 27 de agosto de 1961, contra el equipo de Los Ángeles United. Ganó el Real Madrid por 0-9, con goles de Di Stéfano (3) Del Sol (2) Justo Tejada (2) y Puskas (2).

El Rose Bowl, un estadio deportivo mítico que ya hemos visitado

El Real Madrid ha jugado en una ocasión en el Rose Bowl de Los Ángeles. Fue el 8 de agosto de 2010, en un amistoso frente al equipo de Los Ángeles Galaxy. El partido acabó con victoria blanca por 2-3, con goles de Higuaín y Pedro León.

El Rose Bowl de Los Angeles es el estadio donde juegan los UCLA Bruins, de la liga universitaria de fútbol americano.

Allí se disputó el ciclismo en pista de los Juegos Olímpicos de 1932 y el fútbol en los Juegos Olímpicos de 1984. Y se jugó, nada más y nada menos, la final del Mundial de Estados Unidos 1994.

Rose Bowl

Los equipos italianos, buenos rivales para el Real Madrid

Entre partidos oficiales y amistosos, el Real Madrid lleva 13 partidos sin perder contra equipos italianos. La última vez que se perdió ante un equipo italiano fue en el vuelta de los cuartos de final de la Copa de Europa, en el estadio Santiago Bernabéu, precisamente contra la Juventus, en aquel 1-3 del penalti a Lucas Vázquez en los minutos finales del encuentro.

 

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