El Celta comenzó la campaña con un empate a dos en casa tras ir ganando buena parte del encuentro y recibir el doloroso segundo tanto en el descuento. Unas tablas frente al RCD Espanyol que dejaron muy enrabietados a los gallegos y seguro que saldrán contra el Real Madrid con ganas de dar esa alegría a la afición que no pudieron en la primera jornada. Este verano los celestes han sufrido bajas de titulares importantes como Dituro, Brais, Galhardo o Araújo mientras que otros jugadores como Santi Mina y Denis Suárez están fuera del equipo por diferentes motivos; el primero por una sentencia judicial por abuso sexual (aunque está cerca de irse cedido a Arabia Saudí) y el segundo por sus desavenencias con el presidente Mouriño. En su lugar, han llegado futbolistas como el arquero Marchesín, el central Núñez, cedido por el Athletic, el centrocampista canterano de La Fábrica Óscar, el delantero portugués Paciencia o el zurdo Cales Pérez. Coudet continúa con su sistema singular 1-4-1-3-2 y ante los merengues se espera un XI no muy diferente al del estreno liguero. En portería Marchesín, en defensa el capitán Mallo y Galán en los laterales derecho e izquierdo respectivamente y como centrales Aidoo y Núñez. En la media como pivote Fran Beltrán y en una línea más adelantada Cervi, Óscar y Carles Pérez (sería la gran novedad). Arriba el gran Iago Aspas con su nuevo socio Paciencia.
El entrenador bonaerense sigue apostando por la presión bastante alta en campo rival con situaciones de uno contra uno y marcaje al hombre muy al estilo del ‘Loco’ Bielsa. Hace unos meses el Real Madrid lo pasó mal en este aspecto y sufrió en buenos tramos del encuentro. El objetivo continúa siendo recuperar el balón en zonas altas para que las ocasiones de peligro lleguen con más facilidad. Si fracasan en el intento, repliegan en bloque bajo, donde tienen más problemas para contener al rival, como se vio frente al RCD Espanyol. Una de las grietas que puede aprovechar el cuadro de Ancelotti es ese repliegue si no es rápido y ordenado. Los gallegos sufren con metros por detrás y a la espalda de los medios. Los laterales son los mismos que el curso pasado y por tanto se debe seguir intentando explotar los centros laterales al segundo palo, donde sufren celestes por su baja estatura y liviandad.
La baja de Araújo o Murillo les hace ser más débiles en este apartado. Ambos tenían buen pie y destacaban en esta faceta. Ahora, los dos centrales tienen otras cualidades pero no gran nitidez para sacar el balón limpio desde la zaga. El Celta forma en 1-3-4-3 para así generar más espacios en las recepciones estirando las líneas del equipo contrario. Javi Galán por la banda izquierda es un estilete que bate líneas en conducción con regate y velocidad y por ahí suelen avanzar con facilidad. La segunda opción es el juego directo con la incorporación de Paciencia, un delantero corpulento y fuerte que disputa la acción con los centrales y baja el cuero para combinar con las bandas o los medios. Es ahí donde sus compañeros van al rechace o la segunda jugada. Pero la idea principal siempre será progresar teniendo el cuero, asociando a jugadores en el mediocampo o en tres cuartos con los futbolistas de más calidad: Beltrán, Óscar y Aspas.
Muchas dudas dejó en la primera jornada el Celta pese a ponerse dos goles arriba. En los últimos minutos no contuvieron las embestidas del cuadro perico, que gozó de oportunidades hasta que logró el empate. Y tampoco en la primera media hora del encuentro mostró fiabilidad, dejando espacios a los catalanes y teniendo que intervenir Marchesín de forma decisiva. La pareja de centrales aún debe afianzarse y conocerse más tras haber llegado Núñez hace un mes. En ese sentido Aidoo completó una buena temporada 2021-2022 y este año todavía puede progresar más porque aptitudes, sobre todo físicas, tiene de sobra. La banda derecha, con un Mallo veterano, también puede ser un filón para el estado de forma actual de Vinicius. Además, es un jugador duro y contundente que en muchos encuentros juega al filo de la expulsión por reiteración de entradas o faltas muy duras. Por el otro lado, Galán es mejor en fase ofensiva que defensiva. En la zona media, no es descartable la presencia de un Tapia que da más quite y fuerza y puede ser una alternativa para fortalecer esa parte del campo, ya que Beltrán tiene otras características más creativas. El Celta, como le ocurrió la temporada pasada ante los merengues, sufrirá si no se muestra ordenado, sacrificado y compacto atrás. El Madrid ganó desde el punto de penalti, pero generó bastante peligro, sobre todo cuando robó arriba.
El Celta dispone de jugadores de talento y calidad individual, pero todo gira en torno a Iago Aspas. Las bajas de Denis, Brais o Nolito les han hecho bajar un escalón en cuanto a nivel, y aunque los sustitutos son buenos futbolistas, no alcanzan las prestaciones de sus antecesores. Carles Pérez es un jugador hábil, rápido y con buena zurda que regresa al fútbol español, pero está por ver su adaptación. Igual le ocurre a Óscar que no ha terminado de explotar en Sevilla o Getafe. El fichaje de Paciencia es el un futbolista con perfil de un nueve rematador, y ante el Espanyol dio muestra de su capacidad en el remate de cabeza logrando un buen tanto. Un jugador, por tanto, para vigilar por los centrales en las batallas aéreas. El plan de Coudet se mantiene: ser un equipo asociativo que se encuentra a gusto con la posesión de balón y que puede crear peligro con combinaciones rápidas, pases en corto o balones filtrados en tres cuartos hacia sus delanteros. Por ambas bandas los futbolistas se tiran hacia el centro para dejar espacio a los laterales que se pegan a la cal y buscan mucho los centros al área. Galán es una amenaza y ya en la pasada visita blanca a Balaídos realizó un magnífico partido.. Si el Real Madrid trabaja bien en el mediocampo y en el centro de la defensa, tendrá mucho ganado y ahogará a los celestes, como les ha ocurrido en la mayoría de tramos de los anteriores choques ligueros.
‘Chacho’ Coudet en su libreta táctica tiene marcado en rojo los términos energía, movilidad y verticalidad. Al argentino le gustan los partidos con un ritmo alto en el juego, con intensidad, en el que sus jugadores estén en constante movimiento, sus hombres de ataque no sean estáticos, realicen intercambio de posiciones y sobre todo que el estilo sea directo, rápido y vertical. Siempre, todo ello, con el balón en su posesión y con un buen trato del esférico. Incide a sus jugadores mucha “valentía con la pelota y agresividad sin ella”, como han declarado diferentes futbolistas celestes en varias entrevistas los meses pasados. Frente al Espanyol, y por ser tal vez la primera jornada, no se les vio tan intensos ni agresivos y fue una de las claves para sufrir tanto en la primera media hora del duelo y en los últimos minutos donde la fatiga hizo mella.
Iago Aspas, conocido como ‘El príncipe de las Bateas’ es el jugador franquicia del Celta. El mejor jugador de su historia tiene 35 años pero su rendimiento es altísimo. Su pretemporada ha sido extraordinaria anotando en todos los encuentros (ocho dianas, destacando las cinco ante el Al Shabab) y en la primera jornada sacó un gol de bella factura prácticamente de la nada. Así son los genios, que si les das medio metro te hacen un tanto cuando no lo esperas. El sistema celtiña necesita a un Aspas a buen nivel para que el resto de piezas funcionen. Se mueve por todo el frente de ataque con libertad, bajando a recibir, cayendo a banda o filtrándose a la espalda de los medios para recibir, girar, crear juego, buscar pases, paredes o un tiro con su gran zurda. Su bagaje resultará clave para los objetivos celestes esta campaña que pasan primero por asegurar la permanencia y más tarde quizá soñar con alcanzar un puesto europeo. Los años pasan, pero Aspas sigue siendo uno de los mejores jugadores de la Liga fuera del Real Madrid, F.C. Barcelona o Atlético de Madrid.
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Buenos días, amigos. Carlos Henrique Casemiro se va. Se marcha el guardaespaldas, el jefe, el mejor mediocentro de la historia del Real Madrid, que no es poco. Y cuando deja el club el mejor futbolista en su puesto que ha vestido la camiseta blanca, teniendo en cuenta que ahí han jugado tipos como Pirri, Redondo, Xabi Alonso o Zárraga, merece gloria y honor, sin medias tintas.
Se va un mito, como bien dice Marca.
Felicitamos también a Marca por la iniciativa de publicar sendas cartas de despedida de Modric y Kroos.
Y al leer “Tu Toni” el nudo de la garganta no ha aguantado más y confesamos que han caído unas lágrimas.
“El mejor guardaespaldas del mundo”. Como dice Jorgeneo, las cartas de Kroos y Modric son lo más grande que se ha escrito desde aquellas a los Corintios. Es como si los Beatles se hubieran separado de buenas maneras y hubiésemos leído cartas de despedida de John Lennon y Paul McCartney a George Harrison.
Tal vez no seamos conscientes aún de lo que hemos vivido con estos tres tipos: Casemiro, Modric y Kroos, la CMK, el mejor centro del campo de la historia —como escribe hoy Athos Dumas en estas páginas—, que sin embargo son mejores aún como personas. De locos. Estamos escribiendo con la pluma a media asta.
Sobre la marcha en sí, qué más podemos decir, que en un club serio cuando alguien se quiere ir se va. Que es legítimo que un futbolista, con la corta vida deportiva que tiene, vele por sus intereses económicos y busque asegurar su futuro y el de los suyos. Después de erigirse como uno de los mejores futbolistas de la historia del club, después de defender al Madrid y a sus compañeros con su alma, después de ser uno de los tres integrantes del centro del campo por antonomasia, después de cinco Champions, después todo, además deja en caja unos 70 millones de euros más 15 en variables, que sentimentalmente es lo de menos, pero los clubes que funcionan bien lo hacen entre otras cosas por detalles como este. Casemiro por su parte también ha exigido al Manchester que la oferta que realizara al Madrid fuese buena. Responsable en todo y hasta el final.
Por desgracia, no faltarán quienes actúen de forma ventajista y tras el primer revés deportivo aprovechen esta salida para decir que ellos ya sabían que esto iba a ocurrir. O incluso antes de sufrir cualquier revés, como ha hecho As hoy.
Parece más sensato rendirle el tributo que merece y, como ha escrito hoy Jesús Bengoechea, celebrar lo más triste. Sustituto, además, a pesar de ser un término muy utilizado en fútbol, no es del todo adecuado, porque rara vez hay sustituto de nadie, There is no substite, como reza la placa conmemorativa en el Crematorio de Golders Green en recuerdo de Keith Moon, batería de los Who.
Y no suele haber sustituto de nadie porque los futbolistas tienen características diferentes y otrosí sería un error buscar otro Casemiro, otro Modric u otro Kroos, porque eso no existe, lo que se debe hacer es buscar el futbolista que se necesita en un determinado momento en función de las circunstancias. De todas maneras, parece que no se ha fichado a Tchouaméni este año ni a Camavinga el pasado.
Se recuerdan pocas salidas que hayan suscitado tantas muestras de cariño de sus compañeros.
A los que no saben comportarse no les vamos a dar pábulo, no nos vamos a hacer eco de sus mensajes mezquinos y falsos porque para qué.
Carlos Henrique Casemiro se va, de hecho, ya se ha ido. Y nos duele. Mucho. Le deseamos toda la suerte del mundo en su nueva etapa y en su vida personal. Pero esto es el maldito Real Madrid, y, al segundo siguiente de despedir a Casemiro como merece, solo se piensa en ganar, que es la esencia de este club. Y punto.
Pasad un buen día.
Se nos cayó la C de la gloriosa CMK, el mejor centro del campo de la historia, posiblemente la mejor combinación jamás conseguida entre una perfecta Línea Maginot impenetrable y el talento descomunal de un trío formado por Vinicius de Moráis, Wolfgang Amadeus Mozart y Félix Mendelsshon.
Ocho años de éxitos, de gozos, de asombro mundial, de niños y adultos boquiabiertos ante un conjunto armónico perfecto, que se complementaba casi sin mirarse, que defendía, creaba, maravillaba y, sobre todo, sometía a todos los rivales, ya fueran nacionales, europeos o de otros continentes.
Duele perder a Carlos Henrique Casemiro, profesional de los pies a la cabeza, recientemente elegido mejor jugador de la última final que disputó, el pasado 10 de agosto en Helsinki ante los alemanes del Eintracht. Duele mucho porque desde el primer momento, descubierto hace diez años por el buen ojo de Mourinho, se hizo querer por su humildad, por sus ganas de mejorar, por su afán de querer formar parte de la historia del Real Madrid.
La CMK será para siempre un símbolo de victoria sobre todo, además de un ejemplo de compromiso, de solidaridad y de enorme calidad
Su historia es novelesca, lo descubrimos en aquel reportaje de RMTV, un chaval de veinte años que quería ya desde ese edad lo mejor para su muy modesta familia. Todo un ejemplo para aquellos que gracias a Dios lo hemos tenido mucho más fácil que él y que los suyos.
Siendo internacional absoluto con Brasil aceptó sin estridencias su paso por el Castilla, cumpliendo con creces, y tuvo un primer año de aprendizaje con la primera etapa de Ancelotti en 2014, ayudando a ganar la Copa del Rey al Barcelona y, sobre todo, con unos memorables 25 minutos en el Signal Park de Dortmund, cuando a más de uno de los nuestros le temblaron las piernas y a punto estuvimos de perder una ventaja de 3-0 traída desde el Bernabéu.
Al año siguiente, de nuevo sin rechistar, aceptó una cesión al Porto, en la que claramente maduró ya que tuvo continuidad y una titularidad indiscutible. Y ya desde el verano de 2015, pese a las dudas y dimes y diretes de la etapa Benítez, desde finales de año consolidó su puesto junto a sus inseparables Modric y Kroos, apartando a James a otros menesteres, y constituyendo durante 7 años una medular que se recitará de carrerilla cuando todos hayamos pasado.
La CMK será para siempre un símbolo de victoria sobre todo, además de un ejemplo de compromiso, de solidaridad y de enorme calidad.
Siempre recordaremos a Casemiro marcando aquel gol en Cardiff, cuando lanzó un cohete supersónico desde la playa de Ipanema que Buffon apenas vio pasar a su lado, evitando daños mayores colaterales. También aquel golazo digno del mejor ariete en Skopje, fusilando a De Gea en una Supercopa europea allá por 2017. Y cientos de cabezazos, y aquel gol mágico en Cornellà tras arte de birlibirloque de Benzema, batiendo a Diego López. Y las decenas de veces que dio la cara por sus compañeros, liderando el equipo y sobre todo haciendo que ningún rival osase tomar el pelo a un compañero con el escudo del Real Madrid en su pecho.
Te añoraremos mucho, Carlos Henrique, lástima que no te quedes un tiempo más para tratar de lograr la sexta copa de Europa e igualar a don Paco Gento, junto a tus amigos Benzema, Modric, Kroos, Carvajal y Nacho.
Es un día muy triste para el madridismo, pero el Madrid, que te adora, ha querido cumplir con tu voluntad de permitirte salir hacia otros horizontes con todos los honores.
Hasta siempre, querido Casemiro. Espero que vuelvas pronto a la que siempre será tu casa.
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Casemiro se va del Real Madrid, ficha por el Manchester, y nunca he estado tan seguro de que haya que celebrar algo que me haya dolido tanto. Estoy hundido, pero considero que no cabe sino entender lo que han hecho jugador y club. No hay nada que objetar a nadie, lo cual hace la cosa más indignante aún, porque toda ofuscación demanda un chivo expiatorio. Es un círculo vicioso: buscas con sangre en el ojo un culpable, y al no poder culpar a nadie retuerces los argumentos hasta lograr hallarlo, y si no consigues retorcerlos lo suficiente prosigues en tu espiral de ira. Hay que intentar salir de esos bucles, no hacen ningún bien.
Casemiro tiene valor infinito para los madridistas, pero Transfermarket indica con terquedad que vale 40 millones. Transfermarket es el medidor más objetivo que se conoce para determinar el precio de mercado de un futbolista, y suele usarse como referencia en las negociaciones entre clubes. Parece que el Manchester pagará un fijo de 70 + 15 en objetivos. Aun en el supuesto de que transfermarket minusvalorara escandalosamente al brasileño, cualquier intangible que se le escape debería estar incluido en el excedente. Es una venta por más del 150% de lo que indica el mercado. Puede doler con todo el padecer del mundo, y lo hace, pero si el futbolista quería marcharse las condiciones eran irrechazables a la hora de aceptarlo.
De lo anterior se deduce que con el club solo cabe comprensión, sobre todo cuando el mediocentro titular de la selección francesa, nada menos, está ya presto a tomar la iniciativa. Y la misma comprensión se debe aplicar al legendario mediocentro de las 5 Champions. Las redes sociales, que cada día me pasman más, hablan de un Carlos Henrique que ha dejado “tirado” al club, hablan de “decepción”. Quienes así se expresan probablemente no tienen familias ni comprenden lo temporalmente limitado de las carreras de los deportistas. Y no es solo el dinero: el Manchester United es un histórico, y no puede decirse que el reto de contribuir a devolverle su grandeza sea poca cosa. Menor desafío sin duda que el de seguir en el Madrid, pero es el último gran contrato en la vida de Case y hay que poner las cosas en contexto.
El lunes estaremos despidiendo al mejor especialista en ese puesto de la historia del Real Madrid, con lo que supone decir esto. Casemiro se lleva medio escudo y una huella humana imborrable. Su grandeza es eterna y su influencia inconmensurable. El mito se completa
En las redes sociales, sin embargo, se palpa enojo, zozobra. ¿Y qué hacemos cuando vengan a por Vini, a por Rodrygo, a por Valverde, los dejamos ir igual? Cuando vengan a por Vini, Rodrygo o Valverde haremos lo que queramos, que será casi seguro remitirnos a la cláusula. Dejemos de presufrir, que bastante tiene cada pena con su hoy. Pero ¿no es esta plantilla inferior a la del año pasado? Hay que verlo, dependerá de la adaptación de los fichajes, siendo evidente que la plantilla agradecería otro delantero con independencia de lo de Case. Pero ¿no echaremos de menos el liderazgo del brasileño? Sin duda, pero no andamos cortos de ese atributo tampoco. Carvajal. Nacho. Modric. Benzema. Kroos. Courtois. Incluso Alaba. Todos ellos tienen madera de líder, y de hecho ya ejercen como tales en diferentes medidas.
Parece pues que hay razones para contener la tendencia natural a convertir la consternación en ira. Parece prudente aceptar, y aun más: parece prudente celebrar lo que hemos vivido, aunque por dentro sintamos despellejada el alma madridista. El lunes hay un acto de despedida, y lloraremos. Estaremos despidiendo al mejor especialista en ese puesto de la historia del Real Madrid, con lo que supone decir esto. Casemiro se lleva medio escudo y una huella humana imborrable. Su grandeza es eterna y su influencia inconmensurable. El mito se completa.
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Casemiro, hermano, siempre me acordaré de cuando volví a casa con un ojo morado y unos arañazos. ¿Cuántos años tenía? Creo que nueve. Al día siguiente cogiste a James, el matón de la clase, y le metiste la cabeza en el váter delante de todo el mundo. Todos me empezaron a respetar gracias a ti y yo también me empecé a respetar. Ya nunca tuve que echar mano de ti cuando tuve problemas.
Eres ese soldado que te recoge herido de lo más profundo de la jungla y te deja en la playa a la espera de un barco. Ese colega pandillero que te acompaña firmemente a la pelea contra los chicos del West side. Ese amigo que te recoge del portal de la calle Espíritu Santo tiritando y destilando heroína y te lleva a casa.
Aquel chico que se dio a conocer al mundo en una noche fría de Dortmund, cuando los guapos Illarras desfallecían de temor y se requerían guerreros con espada pero sin armadura para parar el avance de los teutones. Ese chico guerrero volvió a salir contra Milner, ¿quién marcará el territorio a partir de ahora?. Sentimos la asfixia de tu vacío.
Ya envestido caballero con armadura y espada, llegaste a la cumbre desde veinticinco metros hundiendo a Gianluigi Buffon en Cardiff. Aquella carrera al galope hacia el córner con los brazos desplegados supuso tu llegada a Tierra Prometida. Un camino que comenzó en Sao José Dos Campos, Sao Paulo, cuando te tocó cuidar de nosotros desde muy pequeño. Camino lleno de piedras que despejaste a patadas.
Sé que Vinicius siente lo mismo que yo cuando mira a su derecha antes de salir al campo en una final de Champions. Si está tu hermano Carlos Henrique a tu lado, juegas las finales de otra manera. Sabes que si te caes, te levantará; si te pegan, se la devolverá; si no tienes el día, él será el que marque el gol por ti.
Ahora te vas a Manchester, ciudad de escala de grises y Oasis, porque te van la lucha y los retos. Los héroes sin capa buscan a los más desvalidos y has atendido a la remunerada llamada. Ambos sabemos que para ti es pan comido, salir de un barrio de Brasil, sin padre, y ganar cinco Champions lo ha conseguido poca gente. Seguramente nadie.
Manchester recibe a su hermano mayor y Madrid se queda huérfana de su fiel guardián. La C abandona a la MK, el Equipo A sin su MA. Ahora te verán del otro lado de la batalla y sentirán el mismo temor que sintieron los derrotados.
Que te vaya bien, hermano. Tranquilo, sabes que me irá bien gracias a ti.
Buenos días. Cómo se gestiona esto. Decídnoslo vosotros. Cuasidespedir a un jugador al que quieres muchísimo, en lo estrictamente futbolístico y por su huella humana también. El cuasi es porque aún no es oficial, pero todo hace indicar que lo será pronto.
Todo hace indicarlo pero no podemos, no sabemos, no queremos renunciar a la esperanza de que Casemiro se lo piense dos veces y decida que como en casa no se está en ningún sitio, sobre todo cuando CASA es un lugar como este, donde se campeona para asombro del mundo y orgullo de los propios merced a una alquimia que envuelve el escudo, la calidad y la dinámica interna de un grupo de amigos a los que por fuerza ha de costar muchísimo dejar atrás. Por eso no queremos, no sabemos y no podemos renunciar a la esperanza. La esperanza no es nuestra. Lo dijo Cortázar: "De todos nuestros sentimientos, el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose".
Hay que ver cómo se defiende, cómo se revuelve la vida cuando le anuncias que se va a quedar sin Casemiro. Esto no estaba previsto y como tal te sitúa en ese terreno sumamente incómodo en el que estás demasiado aturdido como para estar triste, pero también demasiado triste como para estar enfadado. Enfadarte con quién. ¿Con Casemiro, que ha contribuido a tu felicidad mucho más que muchos primos segundos y a quien quieres más que a muchos primos carnales, y que ahora podría estar a punto de optar por iniciar otra singladura? ¿Acaso no es eso legítimo para un padre de familia y deportista profesional, que ha de pensar en el futuro de sus hijos poniéndolo siempre en el contexto de la cortedad de su carrera deportiva? ¿Con el club, por tener el señorío de responder con grandeza a la demanda de un empleado absolutamente ejemplar que desea (o podría desear) partir, ingresando además -parece- una cantidad muy interesante de dinero y teniendo como tiene el puesto cubierto con el mediocentro no de cualquier sitio, no, sino de la selección francesa?
A veces uno querría enfadarse y no puede.
A Lewandowski le robaron el reloj y a nosotros nos han robado el alma. El reloj de Lewandowski apareció después, pero no podemos garantizar que el alma vaya a seguir la misma ruta de encuentro con su dueño. Lo del polaco aparece ahí arriba, seguramente por la falta de reflejos del portadista de Marca, que no calcula que un hurto, al fin y al cabo subsanado después, no puede restar un solo milímetro cuadrado de portada al hombre del día, se vaya finalmente (como parece) o no. Porque, se vaya o no, lo que han dejado claro en las últimas horas las redes sociales y los medios y las conversaciones de chiringuito es que Casemiro no es cualquier cosa. Es el armazón de nuestro orgullo, el esqueleto de nuestra alegría de vivir. Por eso merecería la portada entera, incluso aunque aún no se haya ido, incluso aunque esto solo sea un preadiós torpe, transido de confusión indecisa. Nadie merece quedarse sin Casemiro aunque la lógica dicte que deba hacerlo, y desde aquí solo nos resta emitir un quejido, un nudo en la garganta, emulando a Springsteen cuando quería convencer a Bobby Jean de que volviese diciéndole que en realidad no pretendía convencerla, not to change your mind, but just to say I miss you, good luck, goodbye. Hoy la expresión alicaída del Jonathan Woodgate que traemos los viernes al slide del portanálisis tiene un matiz inalcanzablemente melancólico, sosteniendo su 2o Minutos como quien sostiene eso, la esperanza, y casi se compadece por ella.
En La Galerna tenéis la lucidez analítica de Daniel Mateos abogando por que se haga la operación. También tenéis el grito de dolor de Fred Gwynne suplicando que no acontezca. Optad por lo que más os guste. Este portanálisis se queda en la tierra de nadie de su pena, de la que hace su patria hasta mañana por la mañana, cuando la esperanza, muy probablemente, se haya revelado ingenua.
Case, haz lo que tengas que hacer. Real Madrid, haz lo que tengas que hacer. Solo os pedimos que nos dejéis llorar.
Tened el resto de las portadas. Pasad un buen día.
¡Hola, galernautas!
Este sábado nuestro equipo visita Vigo, afortunadamente no se atisban en lontananza tormentas devastadoras de cubiertas de estadios, por lo que parece que podrán jugar nuestros chicos en Balaídos, ese estadio donde se inventan expulsiones a Modric y donde un alcalde se permite el lujo de suspender un partido por falta de luces… no, luces sobran en Vigo… esto… por fuertes vientos, eso. Vigo es un lugar propicio para el Real Madrid, puesto que ha vencido en las últimas 4 visitas ligueras y no se pierde desde 2014. Además, es un lugar al que BENZEMA tiene especial “cariño”, ya que ha marcado gol también en los 4 últimos encuentros jugados allí. Por tanto, parece que, si todo va como está previsto, el Real Madrid podrá cantar la “Rianxeira” y seguir con paso firme en lo alto de la clasificación, siempre que nuestro “amigo” González González desde el VAR no nos haga una de las suyas, claro. Ahora unos datos del partido y, como siempre… ¡HALA MADRID!
El Real Madrid no pierde contra el Celta en liga desde el 11 de mayo de 2014, es decir, no ha perdido en los últimos 16 partidos ligueros disputados entre ambos conjuntos. Esperemos que la racha prosiga…
Karim BENZEMA ha marcado 7 goles en los últimos 3 partidos de liga jugados contra el Celta de Vigo y ha conseguido perforar la meta céltica en las cuatro últimas visitas ligueras a Balaídos.
Efectivamente, nuestro equipo ha marcado gol en 29 de los últimos 30 partidos de liga que ha jugado contra el Celta de Vigo, lo que significa que nuestros jugadores están bastante acertados a la hora de mirar a la portería celtiña.
Los Mayores goleadores al Celta en liga: Di Stéfano y Cristiano Ronaldo (15) Benzema (11) Roque Olsen y Raúl (8) Pahíño, Molowny, Olmedo, Bale, Kroos (6) Alday, Pruden, Pirri, Santillana, Hugo Sánchez,(5) Chus Alonso, Rial, Velázquez, Hierro, Roberto Carlos, Ronaldo Nazario (4). Como veréis, nuestro Karim se les acerca con velocidad.
Benzema es el tercer máximo goleador del Real Madrid al Celta en liga y el máximo asistente frente a los celestes junto a Isco y nada menos que Gento, con 6 pasee de gol cada uno.
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El VAR hace el fútbol más perfecto, lo cual no significa que sea mejor. Aceptar el VAR supone realizar concesiones: en teoría, ya no habrá un gol como la mano de Dios, algo que me parece catastrófico. El VAR elimina cierta porción de la picaresca, aleja el fútbol de las estrellas del fútbol de la calle. Ahora que los muchachos ya juegan en todos sitios con porterías de verdad en lugar de con un montón de abrigos o piedras haciendo de base de postes imaginarios, los profesionales se inventan el VAR para diferenciarse de los de abajo: el VAR es elitista.
El VAR es fruto de su tiempo, de la dictadura de lo políticamente correcto. Ya no se puede ni jugar a engañar a la vida durante un rato. El fútbol se va a quedar sin anécdotas, solo permanecerán las flechas. El VAR proclama la pureza del deporte, pero resulta que cada vez hay menos tiempo de juego efectivo. El balón corre menos. La justicia es lenta, ya se sabe. Las celebraciones de los goles se han vuelto como la política: no se debe legislar en caliente; tampoco festejar. Hay que esperar, porque siempre pueden encontrar que te saltaste un semáforo un minuto antes de encontrar al amor de tu vida. Media vuelta, esto no debió pasar.
El VAR es fruto de su tiempo, de la dictadura de lo políticamente correcto. Ya no se puede ni jugar a engañar a la vida durante un rato. El fútbol se va a quedar sin anécdotas, solo permanecerán las flechas
Nuestra existencia no es mucho mejor con el VAR, pero ya no podemos vivir sin él después de cuatro años. En cualquier partido amistoso o de categoría inferior lo echamos de menos cuando hay una jugada polémica; nuestra mente ya ha cambiado y tiene la esperanza de que alguien avise al árbitro y pite ese penalti tan clamoroso. Hay que asumir que el VAR se quedará para todos, no como la regla del gol de oro, que solo permanece para el Madrid: si los blancos se adelantan en la prórroga, el mundo entero sabe que la victoria es madridista.
Puestos a convivir con la herramienta, la mejor manera de salvarla es usarla menos, simplificar su intervención hasta lo flagrante. El VAR ha traído más polémica porque entra en pequeñeces discutibles y porque a los árbitros les muestran las imágenes a cámara lenta (o superlenta) como si fueran tertulianos de El Chiringuito con dos horas para darle vueltas a una misma jugada. Abogo por un VAR de brocha gorda que haga saltar las alarmas ante lo escandaloso. Y, en último término, siempre debe decidir el árbitro de campo viéndolo en el monitor. Porque es el único que ha estado cerca de la acción y puede tener una composición de lugar más certera al combinar lo visto en directo y a través de televisión. Si necesita ayuda, no debe pedirla a su colega de la sala VOR, sino a alguien en quien pueda confiar de verdad. El monitor de campo podría estar recluido en una pequeña cabina donde la pareja del árbitro pueda aconsejarlo: nadie querrá que se equivoque menos.
Puestos a convivir con la herramienta, la mejor manera de salvarla es usarla menos, simplificar su intervención hasta lo flagrante. Abogo por un VAR de brocha gorda que haga saltar las alarmas ante lo escandaloso
Siguiendo esta tendencia minimalista, debe ser el fin de los tiralíneas. Si durante toda la vida hemos estado faltando al respeto a los linieres por sus imprecisiones, el hecho de parar la imagen y tirar líneas con punto de fuga con un programa informático es una disculpa poco clara hacia el gremio del banderín. Resulta que su trabajo era muy difícil y lo hacíamos de menos. Si el juez de línea debía ver en movimiento el balón, la posición del delantero y la del último defensor, me parece que va contra el espíritu de la norma sacar tanta tecnología. Con parar la imagen y echar un vistazo a simple vista debería ser suficiente. Si hay dudas, dejen seguir, porque, en caso de haber obtenido ventaja, será inapreciable. Seguirá la misma polémica, pero se terminará antes.
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Artículos anteriores de la serie:
Esta temporada que ahora empieza lo hace con las palancas del Barça a pleno rendimiento y con el primer título, la Supercopa Europea, en las vitrinas del Bernabéu. Lo hace también con los ecos de la anterior, donde nada hacía presagiar una Liga y una Champions tan absolutamente brillantes. Contra todo y contra todos. El Real Madrid puede presumir de haber ganado no solo los dos trofeos más importantes, sino de haberse impuesto a un sistema corrupto —dentro y fuera— y, esto ha sido muy divertido, a algunas pequeñas y recurrentes miserias.
El Almería hizo pasillo al campeón. Cero polémicas en este sentido. Gesto de señorío de un club señor, por lo demás. Sí hubo lío, en cambio, durante el último partido con el Atleti la temporada pasada, cuando los rojiblancos se negaron a hacerlo por motivos que aún hoy se escapan —o no—. Tampoco nos felicitaron públicamente, como sí hacen con otros muchos. Y además Thibaut Courtois encendió las más bajas pasiones —está por ver que tengan altas— atléticas al afirmar que “ahora estaba en el lado bueno de la historia”. Al punto que el propio alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, le afeó sus palabras en plena celebración institucional. El colofón fue la rotura de la placa que el belga tiene en el Metropolitano y la petición de las peñas, con muy malos modos, de que no se repusiera.
Es, sin duda, un tema menor. Muy menor, si se quiere. El Real Madrid es un club sin fronteras que hace de la excelencia bandera, y que está muy por encima de estas mezquindades. Con todo, por ínfimas que sean, alguna vez habrá que hablar de ellas. En efecto, la rivalidad deportiva ha existido siempre, aquí y en otros países. Pero eso no obsta a que en otras cuestiones importantes se vaya de la mano cuando la situación así lo requiere. Joan Laporta y Florentino Pérez declararon la guerra a los ultras violentos de sus respectivos clubes. Su firmeza les costó más de una amenaza. Valió la pena. Y en el asunto Superliga, pese a ciertas vacilaciones blaugranas, han dado un puñetazo en la mesa ante la impresentable UEFA.
Courtois, muy probablemente, será una temporada más el mejor portero del mundo. José Luis Martínez Almeida buscará otros 5.000 metros cuadrados de suelo público —es decir, de todos los madrileños— para regalarle al club que ansía presidir y los seguidores rojiblancos en redes sociales seguirán más pendientes del insulto al vecino que de la autocrítica propia
El Atleti, por su parte, se bajó de la Superliga cuando vio que tocaba remangarse. Si se suman sus Champions y las del Madrid, entre los dos salen 14, si bien nunca ha sido alguien en Europa. Y por lo que respecta a sus ultras, el Frente Atlético sigue campando a sus anchas. Hacen y deshacen a su antojo, con la desvergüenza de quien se sabe impune a los ojos de una institución que los ampara. Cabe recordar que son el grupo ultra con antecedentes más violentos, incluyendo el asesinato de dos aficionados rivales —Aitor Zabaleta, de la Real Sociedad, y “Jimmy”, del Deportivo de La Coruña—, así como múltiples apuñalamientos y reyertas. Semejante lacra debería estar erradicada de nuestro fútbol, pero debe ser que a Cerezo, Gil Marín y Almeida les agrada su compañía y consejo.

Está por ver que esta temporada vuelvan a romper la placa de Courtois en el Metropolitano. Sería bonito, para variar, que la hinchada rojiblanca le tributase el mismo respeto que el que un ex nuestro de ilustre apellido, Llorente, recibe cada vez que vuelve al Bernabéu. El Real Madrid seguirá a lo suyo, que es ganar, encandilar e ilusionar, no necesariamente en este orden. Courtois, muy probablemente, será una temporada más el mejor portero del mundo. José Luis Martínez Almeida buscará otros 5.000 metros cuadrados de suelo público —es decir, de todos los madrileños— para regalarle al club que ansía presidir y los seguidores rojiblancos en redes sociales seguirán más pendientes del insulto al vecino que de la autocrítica propia. Como dijo uno de los nuestros, “la vida sigue igual”.
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Buenos días. El asunto principal ya sabéis cuál es: Casemiro, y la incertidumbre de no saber si continuará en casa o se marchará con otra nos causa desasosiego. Todos sabemos cómo funciona el mercado, y sabemos que las decisiones deportivas hay que tomarlas con la cabeza y no con el corazón, pero una hipotética marcha de Casemiro nos causaría mucho dolor, un dolor agudo e intenso en la boca del estómago como cuando la chica (o chico) que te hace feliz se va con otro (u otra).
Con que las decisiones deportivas hay que tomarlas con la cabeza no queremos decir que un traspaso de Casemiro al United sea la opción cerebral y su continuidad la elección más apasionada, no, porque es igualmente cerebral argumentar, como lo hace Fred Gwynne en su artículo de hoy, que “vender a Casemiro es, aunque a algunos les sorprenda, como vender a Vinicius, UN ERROR sin vuelta atrás. Ni hay otro Casemiro ni hay otro Vinicius en el mercado”. Nos referimos a que si el jugador cae en la tentación, pide salir al club, el club se resiste, pero dado su estatus de leyenda finalmente llega a un acuerdo y consiente, sería una decisión tomada con la cabeza por todas las partes, aunque sintiéramos mil agujas clavándose en nuestra alma.
Marca le dedica la portada: “Casemiro medita la tentación del United”, bajo una fotografía de la leyenda blanca y un 60 (millones de euros). Sí, sabemos que también aparece Joao Félix, pero perdonadnos, no tenemos hoy el cuerpo para Joaos Félix, estamos a lo que estamos. Continúa Marca: “Podría ser el último gran contrato de su carrera deportiva. La oferta al Madrid, muy suculenta”.
Sabemos que la tentación vive arriba gracias a Marilyn y a Wilder, o gracias a quien tradujo el título original: The seven year itch. Concretamente la tentación vive en Mánchester, que está más de mil kilómetros arriba de Zarauz pero se come mil veces peor. Dicen que Casemiro se está pensando caer en ella. La verdad es que no es lo mismo caer en la tentación de Marilyn tomando champagne con patatas fritas mientras uno escucha el Concierto para piano nº2 de Rajmáninov en un apartamento con aire acondicionado que caer en la tentación de jugar en este Manchester United, una caricatura de equipo grande.
Puede ser cierto que Casemiro esté pensándose seriamente firmar un último gran contrato y asegurar económicamente su futuro, es lícito. Puede estar pensando que a partir de ahora quizá cada vez lo tenga más difícil para ser indiscutible en el Madrid, es lícito. O tal vez, tras analizarlo fríamente, llegue a la conclusión de que con treinta años es una leyenda del Madrid que está a una Champions de igualar a D. Paco Gento y tal vez el club le haga una carantoña salarial y la vida siga igual. Ambos escenarios son posibles, y esa incertidumbre, como decíamos, es la que nos mantiene en un estado de inquietud permanente.
Lo que nos tranquiliza es que el desenlace estará a la altura de los protagonistas, club y jugador se profesan un inmenso cariño. El Madrid no es el PSG, y si un futbolista pidiera marcharse, más si es una leyenda, no se le retendría. Y tampoco ocurrirá el caso opuesto, el del Barça, nadie va a presionar a un jugador para que se vaya a otro club y así obtener un beneficio económico. El Madrid, por suerte, no olvida que cuando uno firma un contrato existen una serie de normas que hay que respetar y, sobre todo, que los jugadores de fútbol son personas, no productos en un escaparate.
As dedica menos espacio a Casemiro y más a Valverde, a quien califica de “Titularísimo”. Fede es otro tipo de la misma especie que Case, no es un jugador de las mismas características, obvio, pero tiene el mismo veneno del Madrid corriendo por las venas y no sería extraño que dentro de una década hubiese alcanzado una condición similar en el olimpo madridista.
Tanto As como en el resto de portadas se hacen eco del oro de Asier Martínez en los 110 metros vallas. Campeón de Europa, como el Madrid. Felicidades, Asier.
La prensa catalana sigue a sus cosas: que si Bernardo Silva, o presiona, no entendemos muy bien; que si Foyth es la primera opción… Pero, cómo no, tiene que meter la puyita: “El Real Madrid pide 70 millones por Casemiro, que medita su salida al United”. No mire, el Madrid no ha pedido nada por Casemiro, el United, al parecer, quiere fichar a Casemiro. Por lo tanto, primero el jugador tendría que querer salir, pedírselo al club y, después, sería el United quien debería ofrecer una cantidad, no es el Madrid quien pide 70 millones. Pero interesa hacer creer que es el club blanco el que quiere vender a Casemiro para ganar (más) dinero. Es normal que lo piensen, porque el Barça funciona así.
Que paséis un buen día.