Las mejores firmas madridistas del planeta

La rivalidad entre Luis Enrique y Amanciu Morán empezó en el instituto. Los dos, inseparables amigos desde la infancia, se apuntaron al Grupo de gaitas “Aires d’Asturies” y los dos se enamoraron de la misma mujer, la que tocaba el tambor, una chica preciosa, de Oviedo: Marisa Burgos. Su enfrentamiento era un espectáculo: subían, subían, subían, soplaban, soplaban, soplaban, aquello era insuperable. Venía gente de toda la comarca a verlos tocar, nunca nadie puso tanto empeño en enamorar a alguien con una gaita. La tarima era un ring de boxeo, competían con sus mejores notas, se pavoneaban delante de ella. Lástima que aquello acabase tan mal, empezaron a sabotearse mutuamente, que si te pongo un chicle en la boquilla, que si te lleno la gaita de sidra, que si te coloco unos oricios en el asiento del autobús, lo normal entre guajes enamorados. Un día, en la feria de gaitas de Ribadesella, media hora después de terminar la actuación, Amanciu y Marisa desaparecieron. Cuando Luis Enrique se dio cuenta se volvió loco, daba tumbos bajo la lluvia como si fuese el canónigo Fermín del Pas deambulando por Vetusta.

Un mes más tarde, destrozado, incapaz de soportar el noviazgo de Amanciu y Marisa sin que las entrañas le quemasen, Luis Enrique del Pas colgó la gaita y empezó a jugar al fútbol.  Toda la rabia contenida la empleó en el campo de juego, era lo único que mitigaba su furia. Cada vez que daba una patada a un rival veía a Amanciu Morán, cada vez que rompía una nariz, clavaba los tacos, metía el codo o forcejeaba, veía a Amanciu Morán. Esa lucha, ese espíritu, llamó la atención del Sporting. Al terminar COU su vida dio un vuelco. Su debut se produjo un 24 de septiembre de 1989, en un partido contra el C.D. Málaga disputado en El Molinón.

Luis Enrique Sporting de Gijón

Luis Enrique nunca más supo de aquella pareja, fueron sepultados por el tiempo, el rencor se diluyó, y su gaita, la que le había dado tanta fama como desconsuelo, se quedó sin fuelle.

Hasta que llegó el mundial…

Rubiales estaba en Motril, sentado en el despacho de su casa, ultimando todos los detalles de la próxima reunión con el nuevo seleccionador. Quería empezar de cero, tener todo controlado, ni podía dejar cabos sueltos ni podía volver a permitirse un nuevo fracaso como el del mundial. El ridículo le había salpicado y su puesto —y especialmente el multimillonario sueldo que cobraba gracias a él— necesitaba estabilidad.

Aquella vieja noticia le preocupaba.

Rubiales preocupado

Volvió a leer las declaraciones de Luis Enrique:

“Llevaría a 25, hay uno que no llevaría, haría un cambio, pero no lo voy a decir, sería muy feo, quitaría uno y traería otro”.

Llevaba muchos años en el fútbol y su olfato nunca fallaba. ¿Por qué no quería Luis Enrique volver a convocar a un jugador de la selección? ¿Había un ambiente enrarecido por ese jugador, una lucha de clanes que podría romper la estabilidad del grupo? Si el jugador era del Barcelona, algo muy factible teniendo en cuenta el número de convocados de ese equipo, podía tener problemas. ¿Quién era aquel jugador al que Luis Enrique no volvería a llevar a un mundial? ¿Cuáles eran los motivos? Aquello olía mal, muy mal, no podía empezar un nuevo ciclo sin conocer todos los detalles. Era un luchador, nadie le iba a romper las piernas.

Desgraciadamente Luis Enrique no le hablaba, la relación estaba rota desde su destitución. Los jugadores a los que había tanteado, por desconocimiento o por los estúpidos códigos del vestuario por los que se regían, tampoco soltaban prenda. Barajó varios colaboradores a los que encargar aquel trabajo. Dos minutos después tuvo la certeza de que ninguno de ellos estaba capacitado para una empresa tan intrincada como aquella. Necesitaba un profesional, un auténtico profesional, honesto, curtido, alejado de las cloacas del fútbol español, capaz de escudriñar, preguntar con pericia, meter el hocico en el barro y llegar a la verdad.

Aquella investigación requería al número uno, el rey de las pesquisas. Cogió su móvil y marcó un número mientras tatareaba “Nunca llueve al sur de California”.

El teniente Colombo se paró delante de la puerta, tocó el timbre, alisó su gabardina y se rascó la cabeza. Unos segundos después se oyeron unos pasos y apareció, bajo el dintel, un sonriente Busquets vestido con botas de fútbol, la equipación completa de la selección y un balón bajo el brazo.

—Pasé, adelante, le estaba esperando, es un honor conocerle.

—Siento llegar tarde, he tenido un pequeño problema con el transporte. ¿No tendrá un café bien cargado?

—Sí, en la cocina, acompáñeme… es allí, al fondo de pasillo…

Colombo y Busquets

El teniente se tapó la boca con la mano y bostezó con disimulo. Perro, su fiel sabueso, y él habían llegado a España hacía pocas horas y todavía arrastraban la diferencia horaria. Perro se había quedado en el hotel, dormido encima de la cama. Aquel viaje trasatlántico y el sueño atrasado le había pasado factura. Colombo, acostumbrado a las excentricidades de los millonarios de Los Ángeles, miró de reojo a Busquets y pensó, mientras los tacos de sus botas de fútbol repiqueteaban contra el suelo de cerámica, que aquel caso le iba a dar más trabajo del que pensaba.

—Entre, ahí tiene café y unas pastas. Bienvenido a Madrid.

Colombo se sirvió un café, le dio un sorbo y sacó un puro del bolsillo de su camisa.

—¿Le molesta?

—No, pero a mi mujer sí, ¿le importa si salimos al jardín?

—No, le entiendo perfectamente, mi mujer siempre me dice lo mismo, no soporta el olor de mi ropa.

Se sentaron cerca de la piscina, en un pequeño porche descubierto. El día, a pesar de ser diciembre, no era muy frío. Los rayos del sol se colaban entre las nubes. Colombo encendió su puro y le dio una larga calada.

—Me avisó Rubiales de su llegada, teniente. Me honra con su visita, mi madre siempre me ha hablado de usted, es su mayor fan. Desgraciadamente creo que no voy a poder serle de gran ayuda.

—Nunca se sabe, señor Busquets, a veces cualquier pequeño detalle es suficiente. Estos son los jugadores convocados —dijo Colombo mientras le tendía la lista—. Luis Enrique dice que no volvería a llamar a uno de ellos, solo a uno, confío en que pueda iluminarme.

Unai Simón, Robert Sánchez, David Raya; Dani Carvajal, César Azpilicueta, Éric García, Hugo Guillamón, Pau Torres, Aymeric Laporte, Jordi Alba, José Gaya; Sergio Busquets, Rodri, Gavi, Carlos Soler, Marcos Llorente, Pedri, Koke; Ferran Torres, Nico Williams, Yeremi Pino, Álvaro Morata, Marco Asensio, Pablo Sarabia, Dani Olmo y Ansu Fati.

Convocatoria España Catar

Sergio miro la lista y no pudo evitar que se le encogiese el estómago. Soltó el balón y apoyó sus manos en la encimera. Se sentía un poco mareado.

—No puedo ayudarle, teniente, entiéndame, esto son cosas del vestuario, ya sabe, lo que pasa en el campo se queda en el campo, y lo que pasa en el vestuario también. No sé si me explico.

—Perfectamente. ¿Y si yo digo un nombre y usted simplemente asiente o niega con la cabeza?

—No insista, Colombo, soy una tumba, no va a sacar nada de mí, pero pruebe, pruebe, no pierde nada.

—Pedri.

Busquets miró fijamente a Colombo. Deseaba hablar, desahogarse. Aquello le quemaba por dentro, su psicólogo no era suficiente.

—No quiero que mis palabras salgan de aquí. La selección me ha estresado y ya quiero pasar página, ser el capitán me ha llevado al límite, no se imagina la responsabilidad que he soportado. Llevo varias noches sin dormir.

—Puede confiar en mí.

Busquets suspiró y tomó aire como si fuese a sumergirse. A continuación comenzó a hablar atropelladamente.

—Está muy bien tirada, teniente, creo que Pedri es el que más boletos tiene. Lo de Pedri fue insoportable, es un friolero. El aire acondicionado lo mata. ¿No vio cómo desaparecía de los partidos? El aire, Colombo, el puñetero aire. Y todo el día con la tabarra: “Míster, qué frío”, “Míster, así no hay quién entrene”, Míster p’aquí, Míster p’allá. El día que pidió que encendiésemos la calefacción casi lo matamos, en Catar, por el amor de Dios, que íbamos todo el día sudados y oliendo a tigre. Yo a Pedri lo quiero mucho, pero hay días en los que lo estrangularía.

Pedri: “Aún me dura la pulmonía”

Colombo sacó su libreta y empezó a tomar notas. No necesitaba hacer preguntas, Busquets había cogido carrerilla…

—Y lo de Gavi, ¡ay, Señor! lo de Gavi, su noviazgo con la infanta también fue un disparate. Llamadita va, llamadita viene. “Gavi, churri, te llaman de la Casa Real”, no vea usted el cachondeíto que nos traíamos, hasta escolta le pusieron, un armario empotrado de casi dos metros, un bigardo de las fuerzas especiales que le seguía a todos lados. Un día, después de un entrenamiento, a Luis Enrique se le hincharon las pelotas y lo mandó a tomar por culo.

—¿A Gavi?

—No, al bigardo, tuvieron una buena, casi llegan a las manos. Al final creo que hubo alguna llamada a Zarzuela y se calmaron los ánimos.

—¿Alguien más?

—Ferran, teniente, Ferran, que es un cielo y no levanta nunca la voz, también nos volvió locos, bueno, más que Ferran, la hija de Luis Enrique, su novia, que tiene un carácter de mil pares de demonios, parece vasca, joder. Tenía a su padre de los nervios.

—Papá, ya sabes, ni psicólogo ni descanso ni leches, entreno y entreno, y a las diez en el hotel, a ver si se me va a liar con una golfa catarí.

—Había días en los que Luis Enrique desayunaba con ojeras, derrotado. Yo creo que le llamaba todas las noches media docena de veces para preguntarle por su novio:

—Papa, ¿está ya Ferran en la habitación? No me mientas, ¿a qué hora ha llegado?

—Pero cariño, que son las cuatro de la mañana, estamos todos en la cama, nadie sale de noche, está prohibido.

—Papá, que no me mientas, que tú no conoces a Ferran, muy majo, sí, pero gooooolfo como él solo, que los goles que no mete en el campo los mete en las discotecas. ¿No puedes mirar en su habitación?

Colombo se subió el cuello de la gabardina. Las nubes se habían apoderado del cielo y el frío, con el sol ya desaparecido, empezaba a molestarle. A Busquets no parecía incomodarle.

—Un infierno, se lo juro, teniente, la selección era un infierno.  Y yo, como capitán, lo sufría más que nadie. No era persona, la tensión me sobrepasaba. Es un grupo de tarados, lo extraño es que Del Bosque haya dicho que no volvería a llevar solo a uno, yo no llevaba a nadie, están todos como cabras. Ferran, si yo le contara, ay, Ferran, o Koke, a Koke no hay quien lo soporte. Siempre andaba a su aire, hablando solo. Era como una aparición, se abría el ascensor y allí estaba él, girabas el recodo del pasillo y te lo encontrabas, mirabas debajo de la mesa del comedor y lo veías allí, bajo el mantel, en la posición del loto, recitando algo. Yo temía que terminase como Jack Torrance en “El resplandor”. Y los catarís, pobres catarís, esos se llevaban el premio gordo, catarí con el que se cruzaba, catarí al que le soltaba una parrafada de tres pares de cojones: “Orgulloso de no ser como vosotros”, “Enamorado del Atleti, no lo puedes entender”… Ya sabe cómo son de pesados. Los camareros del hotel cuando lo veían salían por patas o se escondían detrás de los cortinajes.

—¿Ves? No nos pueden entender.

—Coño, Koke, que son catarís, normal que no te entiendan.

Koke y Luis Enrique

Colombo empezó a tiritar. La temperatura había bajado muchos grados, el cielo estaba negro y no tardaría en llover. El frío se le había metido en los huesos y él estaba acostumbrado al calor de Los Ángeles. Apagó su puro en el cenicero, lo metió en el bolsillo de la gabardina y se incorporó.

—¿Entramos dentro?

—Y Alba, joder con Alba, teniente, ese era el peor, tiene celos de mi capitanía, un día mien…

—¿Te importa que entremos dentro? Tengo un poco de frío.

—Ramos, no se olvide de Ramos, todo el día cantando flamenco. O Llorente con su comida prehistórica o como se llame. Y ese, el portero ese al que no lo conocía nadie, Raya, uno que vino de un equipo inglés de chichinabo. Y Arbeloa, Arbeloa era el peor, Colombo, el peor, yo creo que después de aquello Luis Enri…

Colombo se levantó y entró al salón. Dejó a Busquets en el porche, hablando solo. Cogió un butacón, lo acercó a la cristalera y tomó unas cuantas notas. Le escuchaba perfectamente, con tanta nitidez que cuando contó, entre gemidos, lo de la paternidad de Luis Enrique no le hizo falta apuntar nada más.

De vez en cuando levantaba la cabeza y le veía gesticular. Empezó a llover. Busquets seguía impertérrito, calándose bajo la lluvia, hablando como si Colombo siguiese allí, frente a él. Cuando vio que se desnudaba y empezaba a dar vueltas corriendo alrededor de la piscina, se levantó del butacón y se marchó. Allí no había mucho más que hacer. Lo último que escuchó al abrir la puerta de salida fue un grito y el ruido de un chapuzón.

Busquets piscina cuento

El libro conmemorativo “50 años del nacimiento del grupo de gaitas Aires d’Asturies. Historia de una pasión. Han pasado en un soplido” le llegó a Luis Enrique, vía correo certificado, dos días antes de partir para Catar. Estaba envuelto en papel de regalo, sin remitente. Cada capítulo del libro correspondía a un año de la exitosa carrera del grupo. Luis Enrique fue al índice y buscó 1987. Al abrir la página correspondiente un sobre con su nombre escrito cayó al suelo. Al ir a recogerlo, las manos se le quedaron inmóviles a medio camino, en el aire, suspendidas como el tiempo que llevaba esquivando aquel recuerdo. Conocía aquella letra, era su letra. Cogió el sobre, se sentó en el sofá frente a la chimenea y sacó, temblando, la carta que contenía:

 

Amáu Luis, pasaron más de trenta años y la to gaita sigue resonando nel mio corazón. Llevo décades pensando n'escribite, n'abrir la mio alma y cuntate lo qu'asocedió aquella nueche na qu'escapé con Amanciu. Yo taba lloca por ti, Luis, tan lloca que fixi lo que fixi contigo naquel prau al salir del chigre, pero queríavos a los dos, taba confusa y escoyí mal, equivoquéme, nunca naide amóme como tu. Si agora llees estes palabres ye porque nun puedo cargar más tiempu con esti secretu, ye un pesu que nun puedo llevar sola, que preciso cuntate d'una vegada por toes. Tengo un fíu to, Luis, un fíu que te despinté. Nunca quixi entemeteme na to carrera nin na suya, nunca-y falé de ti y a ti nunca-y falé d'él, sois dos desconocíos que compartieron munches vivencies, trabayando a comuña. Sí, amáu Luis, el mio fíu salió futbolista igual que tu, xuega al to llau, al llau del so padre. Yo véovos xuntos y l'arguyu enche'l mio corazón. Él como capitán y tu como entrenador. Intenté dícitelo mil vegaes y siempres, a la de la verdá, el mieu paralizóme. Dios y tu perdonéis la mio cobardía. Sí, amáu mio, pue que Amunike nun sía'l to padre, pero Sergio Busquets sí ye'l to fíu.

Al poco de la to marcha, emigré a Sabadell, a casa d'unos tíos, sola, embarazada, ensin más futuru que l'amor pol nuesu fíu. Ellí, unos años más tarde, casé con un bon home y col tiempu, desgraciadamente, enviudé. Sergio creció ensin saber nada del so padre biolóxicu. Güei yá lo sabe tou, igual que tu. Él ganó un padre y tu ganasti un fíu.

Llámame, Luis, retomemos lo que dexamos, formemos una familia.

To siempres.

Marisa.

 

Luis Enrique cogió la carta, la dobló con mimo y la metió de nuevo en el sobre. Al hacerlo, el olor dulce de Marisa y de la hierba en aquella noche de verano volvieron a aparecer nítidamente en su vida. Rememoró, igual que lo había hecho mil veces, su pelo castaño alborotado, el tambor vibrando, la cintura entallada en la saya, los pololos, el mandil y el corpiño esparcidos por el prado.

Unas semanas más tarde, con el mundial terminado, Luis Enrique encendió la chimenea, cogió el libro del cincuentenario y se sentó frente a ella. Necesitaba ordenar sus ideas. Había ido a casa de Sergio y había puesto las cartas sobre la mesa, le había contado su amor por Marisa, sus ganas de retomar la relación y empezar una nueva vida. Sergio se lo había tomado regular, el desmayo, y el posterior golpe contra el suelo de su cocina al recibir la noticia, no auguraban nada bueno. Necesitaba un tiempo para recapacitar sobre todo lo que le estaba pasando. Por primera vez se habían abrazado como padre e hijo y no como capitán y entrenador. Dentro de unos meses darían una rueda de prensa, no querían fomentar especulaciones.

El fuego crepitaba, las llamas, aliadas inesperadas para calcinar recuerdos, se reflejaban en la tapa del libro que sujetaba en sus manos. Año nuevo, vida nueva. Empezó una a una a romper las páginas. Les echaba un último vistazo, hacía una bola con ellas y las lanzaba a la chimenea. El fuego ya se había tragado conciertos, instrumentos, premios, viajes, ensayos, amores…

Libro quemado

Luis Enrique escuchó los ruidos y se sobresaltó, venían del piso de abajo, de la puerta de entrada. Era como si la estuviesen rascando. Notó que se le erizaba el vello. ¿Había llamado alguien? ¿Y el timbre? ¿Y los perros? Agudizó el oído, esperó unos segundos, se acercó a la ventana y la abrió con suavidad, sin hacer ruido. Al mirar hacia abajo vio, con asombro, a un hombre al lado de la puerta de su casa, arrodillado, con las dos palmas de las manos pegadas a la gravilla y la nariz a pocos centímetros del suelo. Movía la cabeza, buscaba algo. Aquello no tenía ningún sentido.

—Hola, ¿desea alguna cosa? —gritó Luis Enrique desde la ventana de su salón.

El teniente Colombo se incorporó, se sacudió las manos y miró hacia la ventana.

—Perdóneme, estaba buscando mi mechero. Se me ha caído aquí mismo, es azul y des…

—¿Quién es usted?

—Colombo, teniente Colombo, ¿no tendrá usted fuego?

—No, no fumo, ¿qué hace en mi casa?

—Vengo a hablar con usted, es importante. ¿Le importa abrir? Perro, ven, ven, perro.

Luis Enrique vio caminar hacia Colombo a su perro, el sabueso, un basset hound negro, miel y blanco, seguido mansamente por sus dos pastores alemanes, los dos pastores alemanes entrenados para defender su casa de intrusos…

—Majísimos, son majísimos, señor, y muy obedientes. Espérame aquí, Perro, salgo enseguida —dijo Colombo agachándose para acariciar a su perro. ¡Hombre, aquí está el mechero!

Luis Enrique abrió la puerta. Había escuchado hablar de aquel extravagante detective.

—¿Qué se le ofrece?

—Me gustaría, si no es molestia, hablar de su futuro. Y de su pasado. ¿Le importa que pase?

Luis Enrique dudó.

—Adelante.

El salón era amplio, rectangular, con una decoración minimalista: un pequeño andamio en el centro, una gaita pegada a la pared, un sofá frente a la chimenea y una mesa de cristal a su lado. Colombo vio pequeños trozos de papel que se habían quedado a medio consumir al lado de la base de la chimenea. Junto al sofá, en la mesa, un libro abierto, con varias páginas arrancadas. Le echó un vistazo con disimulo. Era un libro conmemorativo, de un grupo de gaitas.

—¿Quemando recuerdos?

—¿Cómo?

—Que si está quemando recuerdos —dijo Colombo señalando el libro—. A mí me gusta hacer lo mismo, pero mi mujer no me deja, ella lo guarda todo, imagínese que tiene hasta las cartas que le escribía de novio, un día, cuando yo estaba en la academia de policía…

—¿Qué desea? —zanjó Luis Enrique acercándose a la mesa y cerrando el libro de golpe.

—No hace falta que lo cierre, lo sé todo.

—¿De qué habla?

—De usted, de Marisa y de su hijo, Sergio Busquets. Ese es el jugador al que nunca volvería a llevar a la selección. Nunca lo haría, usted tiene experiencia, sabe cómo son los periodistas,  le quiere mucho como para exponerlo públicamente a una noticia como esta. Afortunadamente ya no es el seleccionador.

—¿Cómo lo ha sabido?

—Él me lo contó, bueno, para ser más exactos, se lo contó a una silla vacía, pero yo lo escuché. Había hablado con usted el día anterior, estaba un poco estresado, necesitaba desahogarse. Cuídelo, está atravesando una temporada complicada.

—¿Qué es lo que quiere?

—Nada, vengo a decirle que su secreto está a salvo. Nunca lo revelaré, usted ni es un asesino ni ha cometido ningún crimen, es simplemente un hombre enamorado. Mañana vuelvo a Los Ángeles, ¿le importaría hacer algo por mí?

Por primera vez, después de más de 30 años, Luis Enrique descolgó la gaita, limpió la boquilla, la afinó y con ella bajo el brazo y acompañado de Colombo, subió al último piso de su villa, a la terraza más alta. Allí, encaramado a la barandilla, mirando al Cantábrico, arrancó a su gaita las notas más bellas jamás tocadas.

Colombo sacó un puro del bolsillo de su gabardina y lo encendió. Pensó en su mujer, en la bendición que suponía haberla conocido y en la fortuna de vivir una vida anodina, sin sobresaltos, a su lado.

Pronto se jubilarían. Igual era el momento de viajar y conocer España.

 

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Buenos días, amigos. Aguantad un poco más, ya queda poco, apenas un día y el Madrid vuelve. Vuelve el fútbol de verdad, como dice hoy Javier Vázquez en su previa. Sí, sabemos que es duro, que han sido semanas con sentimiento de vacío, muchas visitas a YouTube para volver a ver los tres goles de Karim al PSG, el exterior de Modric al Chelsea, el advenimiento de Rodrygo frente al City o la clase magistral de Courtois contra el Liverpool, pero todo tiene su fin, como cantaban los Módulos, y este anómalo paréntesis futbolístico ya acaba.

Los teloneros del campeón, el Madrid, reinician hoy la Liga. El Girona-Rayo es el primer partido a las 17:00. Después, Betis-Athletic, y el Atlético de Madrid-Elche a las 21:30. Mientras esperamos las 21:30 de mañana en Zorrilla, donde juega el Real Madrid, podremos reencontrarnos en estos tres encuentros con esas sensaciones tan familiares y cálidas que echábamos de menos: malos arbitrajes, grotescas actuaciones o inhibiciones del VAR, imágenes escamoteadas, pérdidas de tiempo, partidos aburridos y, probablemente, alguna mención al Madrid para culparlo, sin comerlo ni beberlo, de cualquier cosa que se le ocurra a algún jugador o entrenador mediocre para llamar la atención.

Portada As

En esta víspera del regreso, As dedica su portada a Carlo y Davide Ancelotti, “Ancelotti al cuadrado”. Davide no es ajeno a los prejuicios existentes por ser hijo de su padre y así lo afirma, pero asegura que le sirven de motivación. Realmente los prejuicios no son por ser hijo de su padre, sino porque su padre es el entrenador del Madrid y él su ayudante. Sin embargo, a Xavi Hernández lo ayuda su hermano Óscar y no se habla de ello, tal vez porque no ganan nada. También se refiere Davide al sambenito de mero gestor que cuelga sobre Carlo. La verdad es que frente a ambas acusaciones lo mejor es responder con hechos: la pareja de Ancelottis funciona al frente del Madrid, la Catorce, la Liga, Supercopas, etc; y el “gestor” Ancelotti es el entrenador con más victorias en Champions y también el que la ha conseguido más veces, además de otros récords en competiciones nacionales. Que sigan acusando.

Este asunto nos recuerda una clasificación de los mejores 50 entrenadores de la historia publicada estos días por el medio 90min.com.

50 mejores entrenadores 90min

Cualquiera puede ver lo atinado del ranking solo observando, por ejemplo, que Zidane, único técnico en ganar tres Copas de Europa consecutivas, no se encuentra ni siquiera entre los 25 primeros puestos. El técnico más laureado de la Champions, Ancelotti, ni siquiera entre los diez primeros. ¿A quién se le ocurriría incluir entre los mejores entrenadores a los más exitosos de la competición de clubes más importante del mundo? A nadie, una locura a la altura de esa tontería de pensar que el mejor equipo de Europa es el ganador de la Champions en lugar del City de Guardiola que no la ha conseguido jamás. Máxima credibilidad a esta clasificación.

Portada Marca

Marca dedica su portada de manera merecida a Luka Doncic, que realizó una de las mejores actuaciones de la historia de la NBA, con lo que ello significa. “Histórico”, titulan, y esta vez es cierto, un triple-doble con 60 puntos, 21 rebotes y 10 asistencias ante los New York Knicks en una remontada a la altura de las del Real Madrid, el equipo que lleva en el corazón el esloveno. Nadie había conseguido una estadística así. Doncic es el mejor.

Precisamente por su madridismo, Doncic también ha tenido que aguantar menosprecios como los antes comentados de Zidane o Ancelotti. Se hablaba de jugador sobrevalorado, después de que suscitaba interés mediático por su pasado madridista, que si botaba muy alto, que si la abuela fuma. Y al igual que Zidane y Ancelotti, Luka está respondiendo con hechos.

Portada Mundo Deportivo

Tras ver el titular de Mundo Deportivo, prevemos regañina para Ter Stegen, cómo se le ocurre decir que “Hay que ganar títulos como sea”. No, hombre, Ter, por favor, como sea, no. Hay que ganar respetando punto por punto el ADN Barça, el cruyffismo, el guardiolismo, el xavismo, la posesión, el método del Barcelona, en definitiva, que consiste en bendecir a posteriori cualquier victoria y justificar cualquier derrota, porque ellos también ganan cuando pierden.

Portada Sport

En Sport echamos en falta un futuro fichaje para el Barça, se les debe de haber olvidado. En lugar de eso, la primera plana es para el “Tridente de candidatos” para sustituir al sancionado Lewandowski: Ferran, Memphis o Ansu Fati. Si quieren ganar (incluso perdiendo) sin marcar goles y además quedar bien con la familia, recomendamos a Ferran, en eso es el mejor.

Pasad un buen día.

¡Hola, Galernautas!

Efectivamente, vuelve el fútbol, porque el fútbol de verdad, el que nos importa, el que nos hace vibrar, es el que practica el Real Madrid. Atrás se queda un mundial/escaparate de un país que no respeta los derechos humanos, un mundial hecho a la medida de un jugador argentino, un mundial, en definitiva, raro, muy raro, en fechas raras, muy raras, con penaltis pitados a favor del mismo raros, muy raros. En fin, que me voy de tema, perdón. El Real Madrid, que es lo que nos importa, vuelve a la Liga. Vuelve en Pucela, ciudad propicia para un partido en invierno, propicia para pasar un catarro de aúpa, pero con el confort de saber que allí se encuentran las mejores tapas de España. Campo amigo de equipo amigo, presidido por nuestro Ronaldo Nazario y que es buena piedra de toque para ver cómo han llegado los jugadores del sitio ese raro, muy raro, del que hablé antes.

Bueno, ahora unos datos del partido pero no sin antes desearos una muy feliz Navidad y que tengáis una muy feliz salida y entrada de año, deseando también que, en materia futbolística, 2023 sea, al menos, igual que 2022 pero que en las demás materias, por favor, 2023, no quieras emular a tu antecesor, anda, majete y… ¡HALA MADRID!

 

Ancelotti iguala a Beenhakker

 

El partido de Valladolid será el nº 197 dirigido por nuestro entrenador. Con esa cifra, se convierte, junto al holandés Leo Beenhakker, en el cuarto con más partidos dirigidos al Real Madrid, sólo por detrás de Vicente Del Bosque, Zinedine Zidane y Miguel Muñoz, casi nada.

Ancelotti y Chendo

Parcos resultados ante el Valladolid

 

Sí, porque los tres últimos partidos jugados contra el Valladolid se han saldado con victorias por 1-0, y el cuarto, un empate a 1 gol. Parcos resultados entre los dos equipos en las últimas temporadas.

 

Estamos en la mejor racha frente a los pucelanos

 

El Real Madrid está disfrutando de la mejor racha de partidos de liga sin perder frente al Valladolid, puesto que no pierde ante los de Pucela desde el 15 de noviembre de 2008 (13 partidos).

 

También es buena la racha en Valladolid

 

Sí, porque el Real Madrid sólo ha perdido uno de los últimos 10 partidos de liga jugados en campo del Valladolid, no ha perdido en los últimos 6 partidos de liga jugados en Zorrilla y sólo ha perdido uno de los últimos 10 partidos de liga jugados en Valladolid.

Modric y Kroos frente al Valladolid

Resultado típico propicio

 

El resultado de un Valladolid-R. Madrid de liga que más veces se ha repetido es 0-1, que lo ha hecho en 8 ocasiones.

 

10 Últimos partidos contra el Valladolid en Liga

 

8 victorias, 2 empates y 0 derrotas, 22 goles a favor (2,2 goles por partido) y 8 en contra.

Goleadores: Benzema (5), Bale (3), Cristiano Ronaldo, Ozil, Sergio Ramos, Vinicius (2), Kaká, Varane, Modric, Nacho, Valiente (p.p.), Casemiro (1).

Asistencias: Kroos (4), Benzema (3), Marcelo, Callejón, Di María, Ozil, Bale, Isco (1).

Tarjetas: Casemiro (4), Pepe, Marcelo (2), Ozil, Cristiano Ronaldo, Di María, Khedira, Isco, Morata, Illarramendi, Marco Asensio, Odriozola, Reguilón, Courtois, Kroos, Varane, Nacho, Modric, Lucas Vázquez, Sergio Arribas (1).

Expulsados: Casemiro.

1º tiempo: 8 goles; 2º tiempo: 14 goles.

Gol más tempranero: Ozil (minuto 11) .

Gol postrero: Bale (minuto 89).

El R. Madrid ha remontado 3 veces para gana el partido y no le remontaron.

Mayor goleada: 30 de noviembre de 2013, R. Madrid, 4-Valladolid, 0, goles de Bale (3) y Benzema.

Bale Valladolid

2 goles de penalti marcado y ninguno recibido.

1 hat trick: (Bale).

4 dobletes o más: Ozil, Cristiano Ronaldo, Bale y Benzema.

Partido con más goles: (7) 4 de mayo de 2013, R. Madrid-Valladolid, 4-3, goles de Cristiano Ronaldo (2), Kaká y Valiente (p.p.).

El R. Madrid ha marcado en los últimos 10 partidos de liga jugados contra el Valladolid.

 

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La Galerna está en condiciones de adelantar en exclusiva que Jan Laporta ha llegado a un acuerdo con Ramón Álvarez de Mon para que el comunicador y azote blaugrana se incorpore a su equipo económico. “Si no puedes con tu enemigo, únete a él”, ha declarado el presidente del Barcelona a RAC1. “Ramón nos ayudará a cumplir con el límite salarial y de ese modo seremos un apoyo más fuerte para el Madrid en el tema de la Superliga”, concluyó Laporta.

Aunque fuentes de la Liga aseguran que fue Tebas quien medió para lograr este matrimonio de conveniencia. Aseguran que el presidente de la Liga cree que la sapiencia de Ramón es la mejor manera de reconducir la deuda azulgrana y de este modo no verse obligado a hacer trampas con la normativa para ayudar al conjunto culé.

"A partir del 1 de enero de 2023, La Galerna se escribirá íntegramente con emojis”, son las palabras de nuestro editor, Jesús Bengoechea, a Manuel Trucha en una entrevista publicada en la revista Jara y Sedal. “La gente ya no sabe leer ni escribir, ni por supuesto poner la pu… coma del vocativo, que es lo más fácil que hay, de modo que nos vemos obligados a publicar con dibujitos, como hacían los egipcios”.

La noticia supone un punto de inflexión para nuestro medio y nos atrevemos a decir que para la cultura en general, quizá solo a la altura en importancia de aquellas declaraciones de Dani Güiza sobre Torrente. La dirección de La Galerna prevé aumentar su difusión un 600 % cuando comience a publicar sus artículos con caritas sonrientes, caritas tristes y caquitas de broma. Este método es más inclusivo porque permite comunicarse con aquellos que no saben leer, como los amantes del reguetón y algunos fanáticos de Leo Messi.

El grupo de investigación criminal de los Mossos d’Esquadra incautó ayer en las oficinas del Camp Nou varias cajas con objetos valiosos en el marco de la Operación Bypass Gástrico. Según el juez instructor, Laporta estaría almacenando piezas de colección con un alto valor para venderlas en Wallapop y de este modo obtener más dinero para adelgazar la deuda y seguir fichando a futbolistas que toquen mucho el balón sin llegar a meter gol.

Tras analizar el contenido de las cajas, lo más sorprendente es la presencia de la única filmación futbolística que Alberto Cosín no ha visto. Se trata de una película de los hermanos Lumière que recoge apenas unos minutos de un encuentro amistoso entre el F. C. Villaconejos y el San Martín de la Vega C. de F. jugado en un melonar al Sureste de Madrid hacia el año 1898. Este incunable memorístico cosiniano tiene un valor incalculable para los coleccionistas, y en una subasta podría venderse por un importe similar al presupuesto semanal que Laporta destina a fiestas, es decir, varias decenas de millones de euros.

¡Exclusiva! ¡Exclusiva! ¡Paren las rotativas! Aunque considerando que las rotativas llevan paradas unos cuantos años, quizás sea el momento idóneo para ponerlas en marcha otra vez y empapelar el mundo con esta noticia. El caso es que La Galerna ha vuelto a dar un golpe de efecto periodístico. Procedemos a reclamar el título autoadjudicado de mejor periodismo deportivo del mundo. Y seguimos la estela de otros hitos logrados por este medio de comunicación, como la entrevista a las vacas de Setién o a la prima de Monchi, cumbres históricas de la prensa escrita tanto en fondo, como en forma.

Como ya has leído en el titular, lo que hemos descubierto es que Batman, el caballero oscuro, el superhéroe que mantiene Gotham a salvo de toda suerte de apocalipsis, existe en la vida real. Y que su identidad no es otra que la del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. Hemos acumulado tal cantidad de pruebas que la conclusión no admite refutación posible: Florentino Pérez es Batman.

La primera pista ha estado ahí, a plena vista para todos desde hace años, como si nuestro caballero blanco deseara que alguien descubriera su secreto. Observa atentamente la rúbrica del presidente Pérez. Donde debería haber una efe o una pe, lo que encontramos son las icónicas orejas puntiagudas del traje de Batman. Florentino ha querido siempre que sepamos que es un superhéroe.

Firma Florentino Pérez Batman

De sobra conocida es la tapadera que se creó Batman. Se presentaba como un acaudalado hombre de negocios de día, tan rico que no cabía la posibilidad de imaginarlo disfrazándose y persiguiendo malhechores tras el crepúsculo. En el caso del señor Pérez, estamos ante la 13ª fortuna personal más grande de España según el ranking de 2022 de Forbes. Este paralelismo no puede ser fruto de la casualidad.

Otra coincidencia nada accidental. ¿Quién es el principal enemigo de Batman? A poco que conozcas un poco la mitología que crearon Bob Kane y Bill Finger sabrás que es el Joker, conocido en Latinoamérica como ‘el guasón’. ¿Y cómo llaman a Joan Laporta? ¡Exacto! Nuestro particular guasón vive en Barcelona y algunas de sus ocurrencias en los últimos años han estado a punto de matarnos de risa. Poco me faltó para ahogarme entre risotadas gigantes cuando abrazó a un maniquí ataviado con la indumentaria de Messi. O, más recientemente, cuando adjudicó el supuesto éxito de la selección española a Xavi y al Barça. Sin duda, se trataba de un plan absolutamente premeditado para mermar a base de mortíferas carcajadas la población madridista.

Joker Laporta

Seguimos con similitudes. Batman tiene una guarida secreta; la batcueva. Se emplaza bajo la mansión de la familia Wayne, construida bajo tierra. Por su parte, el presidente del Madrid también está construyendo hacia abajo un refugio, aunque hay que admitir que no está demasiado oculto. Como ocurre con el murciélago, el señor Pérez también ha creado para él un uniforme perfectamente reconocible, en su caso con un traje lila marino, camisa azul cielo y corbata azul marino. El presidente, como Homer Simpson, Pedro Picapiedra o Batman, siempre viste exactamente igual.

Florentino Pérez ha demostrado ya que es el héroe que el Madrid se merece. Por eso llevan años persiguiéndole mediáticamente, porque él puede resistirlo. Porque no es un héroe. Es un guardián silencioso, un protector vigilante. Un caballero blanco.

Hasta aquí esta exhaustiva investigación en la que hemos concluido, sin dejar espacio a la duda, que Florentino Pérez es Batman. Señores gerifaltes galernautas, desempolven sus mejores corbatas, camisas y zapatos castellanos para recoger un merecidísimo premio Pullitzer.

 

Getty Images.

Buenos días, amigos. En 1968, los Beatles lo petaron con Hey Jude, un himno destinado a convertirse en uno de los grandes clásicos de los Fab Four merced a su melodía irresistible, sus arreglos de piano y percusión y su imparable, eterna coda final.  Ese nah-nah-nah-narananah que todos hemos coreado en el coche con los niños (al menos todos aquellos que tengan coche y tengan niños) es más grande que la vida, más inolvidable que la silla de Alaba, más tarareable que las mocitas y más eterno que el mismísimo fútbol (de hecho, dura casi más) aunque no tan eterno como el Madrid (ya dijo Valdano que creía en la eternidad del Madrid más que en la eternidad del balompié. Habrá que preguntar a Valdano cuánto cree en la eternidad de Hey Jude). Lo único que distingue la coda final de Hey Jude del Real Madrid es que la primera hace un fade out y luego acaba. Ninguna de las dos cosas entra en los planes del Real Madrid, obviamente, pero el paralelismo está servido.

Hey Jude es tan descomunal que le perdonamos la ausencia de la preceptiva coma del vocativo, que nunca se ha escrito en este caso. Solo se nos ocurren otras dos palabras de ánimo en que proceda omitirla, a pesar de que sobre el papel debería incluirse: Hala Madrid, precisamente. ¿Coincidencia? No lo creemos.

La letra de esta canción incomparable ha estado siempre sujeta a múltiples especulaciones. Una de las más célebres atribuye a Paul McCartney la intención de consolar a Julian Lennon tras el divorcio de John y Cynthia, sus padres. Según esta versión de los hechos, Paul habría optado por cambiar el título original (Hey, Jules) por el conocido Hey Jude. Siempre hemos encontrado insatisfactoria la hipótesis. ¿Qué sentido habría tenido ese cambio, siendo además Julian (Jules) alguien tan importante como —supuestamente— el destinatario del mensaje? ¿Por qué pasar a llamarlo Jude? Si un amigo os dedicara una canción específicamente a vosotros, ¿pasaría a llamaros José Luis siendo vosotros Arturo o Doña Águeda?

¿No será que el mensaje, en realidad, no buscaba dirigirse a ningún Julian (o Jules) sino a alguien llamado realmente Jude? ¿No es esta una hipótesis más natural?

Portada Marca

Impresionante (si bien no sorprendente, estando como estamos ante un genio siempre adelantado a su tiempo) la visión profética de McCartney al anticiparse casi cincuenta y cinco años al momento en que el verdadero Jude (sí: Jude Bellingham) necesitaba su aliento y su consejo. El primer verso de dicho consejo es suficientemente explícito:

Hey Jude, don't make it bad.

Don´t make it bad, Jude. No la cagues. No te vayas al City ni al Liverpool ni a ningún petroestado real o potencial. No la cagues y firma con el único que te garantiza la gloria deportiva, que es lo que anhelas por encima de todo. No te dejes deslumbrar por el brillo del vil metal y sigue fiel a la que parece tu idea inicial, es decir, transitar la senda de los dos británicos que te precedieron en el desenlace de la Orejona. Don´t make it bad, a lo que añade Take a sad song and make it better en clara alusión al himno del Centenario de Plácido Domingo, majestuosa canción pero con un punto plomizo que Jude sin duda será capaz (ya McCartney lo intuía) de tornar tan alegre y pinturera como su deslumbrante juego de fintas y controles orientados.

A partir de este punto, la letra nos desorienta pasando a referirse al empeño de lograr el amor de una mujer. ¿Qué tiene esto que ver con lo que nos ocupa?

Remember to let her into your heart.
Then you can start to make it better.
Hey Jude, don't be afraid.
You were made to go out and get her.

Un momento. A ver si lo que va a suceder es que la capacidad profética de McCartney no se circunscribe a la portada de Marca de finales de casi cincuenta y cinco años más tarde, sino que alcanza a las del resto de periódicos.

Portada Sport

Va ser eso, no cabe la menor duda. Son versos hechos ya a la medida no de Jude Bellingham sino de Ferran Torres, de quien no se puede negar que en cuanto a let her into his heart (siendo her la hija de cierto técnico) ha empezado to make it better. Todo le ha empezado a ir mejor desde que dejó de estar afraid y consiguió get her. Escalofriantes las dotes de pitoniso de Macca (hablamos de Sir Paul, no de McManaman) cuando recomienda a Ferran to let her into his skin para empezar a prosperar. Dicho y hecho.

The minute you let her under your skin,
then you begin to make it better.

Descomunal Sir Paul. Qué manera de atinar. ¿Será por ventura que el resto de la letra es alusiva al resto de las portadas de finales de diciembre de tantísimos años más tarde?

Portada As

Pero vamos, clavado. Palabras de consuelo a Karim Benzema, aunque (sin duda por descuido) le siga llamando Jude. El autor del clásico se solidariza ahora con el dolor del francés, ninguneado por algún malaje que no puede ser sino Deschamps.

And anytime you feel the pain, hey Jude, refrain.
Don't carry the world upon your shoulders.
For well you know that it's a fool who plays it cool
by making his world a little colder.

Exacto. ¿Qué es Didier sino un fool que juega a hacerse el cool castigando al Balón de Oro con su frialdad, hasta el punto de ponerlo en el avión de vuelta a Madrid? Visionario el beatle, hasta el punto en que no quepa descartar que Let it be esté dedicada, asimismo, a Karim Benzema en la hora aciaga de tener que encajar la existencia del zampabollos de Deschamps.

La canción vuelve a continuación a lanzar un mensaje de empoderamiento a Jude Bellingham, rogándole que no espere que otro le saque las castañas del fuego cuando ya esté en el club blanco, dado que la asunción de toda la responsabilidad es propia de cada futbolista del soñado equipo de Concha Espina.

You're waiting for someone to perform with.
And don't you know that it's just you, hey Jude, you'll do,
the movement you need is on your shoulder.

Esa mención al hombro (shoulder) vuelve a dejarnos perplejos, pero del estupor pasamos a la admiración cuando nos echamos a los ojos la última de las portadas del día, la de Mundo Deportivo, en la que aparece Busquets... (sí, amigos, sí)... echándose la mano claramente al hombro en busca del movement que precisa el Barça para salir de la ruina económica y deportiva en que se encuentra.

Portada Mundo Deportivo

A partir de ahí, vuelven las referencias a la novia del Yernísimo antes de fundirnos con la coda final , ese nah-nah-nah-narananah que simboliza el perpetuo trajín del mundo del fútbol, ese que Sir Paul plasma en esta tonada, mostrando preclaras aptitudes para la videncia.

Hey Jude, don't make it bad.
Take a sad song and make it better.
Remember to let her under your skin,
then you'll begin to make it
Better better better better better better, oh.
Na na na nananana, nannana, hey Jude...
(repeat X number of times, fade)

Y tal.
Pasad un buen día, amigos.

 

"Ceballos no ha jugado los minutos que merecía con sus entrenamientos".
Carlo Ancelotti, abril de 2022

 

La reanudación de la temporada de clubes tras el abrupto parón provocado por el Mundial de Catar va a exigir al Real Madrid dar lo mejor de sí mismo durante un atípico mes de enero que se antoja vital para el devenir de la segunda mitad del curso de los de Ancelotti. No sólo porque está obligado a mantener el alto ritmo de puntuación que, hasta ahora, ha exhibido en la Liga, sino porque a las posibles eliminatorias a partido único en la Copa del Rey se sumarán la disputa de la Supercopa de España y el viaje a Marruecos para intentar hacerse con su quinto Mundial de Clubes días antes de encerrarse en un cuarto con la hidra de tres cabezas que es el Liverpool de Klopp en los octavos de final de la Champions League. Una cronoescalada de cinco puertos con final en alto para la que el técnico italiano tendrá que confiar en varios de los menos habituales. Y ahí es donde Dani Ceballos puede y debe dar un paso adelante para sumar y, de paso, ayudarse a sí mismo a definir su futuro.

Ancelotti Ceballos

Hasta que Modrić, Tchouaméni y Camavinga se reincorporen a la dinámica del equipo después de sus días de vacaciones, Ancelotti únicamente podrá contar con Kroos, Fede Valverde y Ceballos como centrocampistas puros del primer equipo. Porque, aunque en su etapa en el Bayern ocupó posiciones de mediocentro o interior en muchos partidos, desde su llegada a Chamartín Alaba sólo ha jugado como central o lateral zurdo y parece poco probable que 'Carletto' vaya a sacarle del centro de la zaga. Es por eso que con Kroos jugando, presumiblemente, como pivote en la base y con Fede Valverde actuando con libertad en todo el carril derecho, el talentoso futbolista sevillano deberá ser capaz de generar ventajas desde la banda izquierda formando triángulos con Mendy y con quien juegue como extremo zurdo hasta el regreso de Vinícius (¿quizá Hazard?), ser un socio para Benzema en el último tercio del campo y ayudar en fase defensiva gracias a la intensidad y la concentración de la que suele hacer gala cada vez que salta al césped. Es decir, Ceballos está obligado a darle al Madrid respuestas y soluciones a partir del control de la posesión frente a equipos que, como el Girona o el Cádiz, se encierran atrás esperando una contra.

Dani Ceballos puede y debe dar un paso adelante para sumar y, de paso, ayudarse a sí mismo a definir su futuro

No es ningún secreto que su calidad con el balón, su imaginación y su capacidad para poner ese talento al servicio del colectivo han hecho de Ceballos un jugador muy del gusto de Ancelotti, su gran valedor para que ni el verano pasado ni este último abandonara el Santiago Bernabéu. Sin embargo, a pesar de que una vez recuperado de la grave lesión de ligamentos que sufrió en los Juegos Olímpicos de Tokio su final de temporada fue bastante notable, sumando minutos en momentos clave e incluso titularidades en partidos de Liga —por ejemplo, su actuación en el triunfo ante Osasuna en la jornada 33 de Liga fue sobresaliente—, su protagonismo en este primer tramo de la temporada ha ido de más a menos. En las cuatro primeras jornadas de Liga entró en el último cuarto de hora con el objetivo de aportar frescura y pulmones y conservar el resultado, mientras que en la victoria frente al Mallorca Ancelotti apostó por él como titular, repitiendo tres semanas después ante Osasuna. En cambio, en una espesa noche de todo el equipo justo después de los compromisos de las selecciones, fue sustituido en el descanso y no volvería a jugar hasta el 2 de noviembre, cuando salió en la última media hora de la victoria contra el Celtic de Glasgow en Champions, competición en la que únicamente había disputado cinco minutos a mediados de septiembre. Entre medias, una rotura fibrilar en el bíceps femoral justo antes de medirse al Shakhtar Donetsk le impidió participar en siete partidos durante el comprimido mes de octubre y con la que dijo adiós a las escasas opciones que aún tenía de estar en Catar.

Caballos Mallorca

Es difícil calibrar cómo mezclarán las piezas de este inédito centro del campo que, en teoría, deberán formar Kroos, Valverde y Ceballos en el encuentro liguero frente al Valladolid, pero lo que es indiscutible es que el sevillano afronta unos meses fundamentales para determinar el rumbo de su carrera. No sólo porque si su último semestre del curso fuera bueno se le volverían a abrir las puertas de la Selección de la mano de Luis de la Fuente, que como responsable de las categorías inferiores siempre ha confiado en su fútbol técnico y elegante. Sino porque, aunque ahora parece una hipótesis remota, el Real Madrid podría plantearse la renovación de un contrato que expira en el mes de junio si Ceballos consigue convertirse en una pieza útil en la rotación de Ancelotti, más aún teniendo en cuenta que Kroos sigue meditando su posible retirada a final de temporada, que Modrić, en unos meses, cumplirá 38 años y que el precio que se va a pagar por futbolistas como Bellingham o Enzo Pérez va a ser superior a los cien millones de euros. Por eso, si consigue transformarse en una cola de león parecida a lo que Kovačić o James Rodríguez fueron en la temporada 2016-17 el Real Madrid tendrá más posibilidades de volver a pelear por todos los títulos. El reto, para ambos, es mayúsculo.

 

Getty Images.

Buenos días, amigos. Como escribió ayer Tomás Guasch en La Galerna, tenemos ganas de Zorrilla, muchas ganas de Zorrilla. Afortunadamente apenas restan tres días para que el Madrid visite el estadio que porta el nombre del dramaturgo vallisoletano cuyo segundo apellido era Moral, por si algún despistado cultural se había ofendido con el primero.

El viernes 30 vuelve a jugar el equipo de Ancelotti en competición oficial, que al fin y al cabo es lo que nos apasiona, porque la vida sin pasiones es menos vida. La vida sin el Madrid es posesión sin victoria. Así que nos asomamos a las portadas con ganas de que nos cuenten cómo se presenta este reinicio liguero después de semanas de travesía por el desierto.

Portada Marca

Ojeamos la portada de Marca y parece que seguimos en periodo sabático, el propio de rumores de fichajes, porque lo más destacado es que el Atlético se fija en Borja Iglesias. Pues muy bien. Dicen que el bético llegaría al Atleti en enero si Joao Félix se marchase. El fichaje de Joao por el Atleti siempre fue un misterio, proporcionar al Cholo un jugador así es como darle un micrófono a un mudo.

Marca hoy se ha levantado poseído por el espíritu de Lopera y también resalta que 17.000 personas acudieron al entreno (sic) del Betis. Muy interesante también este dato. Casi tan ilusionante como la proliferación del término “entreno” en lugar de “entrenamiento”.

En la parte superior Marca nos recuerda que el Madrid no se olvida de Fran García, ahora en el Rayo, para el lateral izquierdo.

Portada As

Precisamente otro lateral izquierdo es portada de As. En concreto Alphonso Davies, del Bayern Munich. Y curiosamente también anda el rayo involucrado, aunque en esta ocasión no es el equipo de Fran García, sino el propio Alphonso, que corre mucho y por eso se refieren a él de este modo.

Sin noticias tampoco de la vuelta del fútbol.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

En los diarios catalanes tampoco encontramos novedades de interés, ver sus portadas es como acudir el último día a las rebajas y volver a toparse con las mismas prendas que no se han vendido durante la temporada.

Sabéis que el rasgo distintivo de Sport es publicar cinco de cada siete días de la semana la fotografía y el nombre de un futbolista que no pertenece al Barça afirmando que es el objetivo, o está fichado, o ha llegado a un acuerdo, o ha elegido, o se incorporará casi seguro, si quieres te lo miro, al club que preside Laporta. Hoy toda Moukoko. Mañana puedes ser tú, no pierdas la esperanza.

Aunque debemos confesar que sí nos ha llamado la atención ver a Dembélé troncharse de risa al leer un titular en el cual se le menciona: “Dembélé, máxima implicación”. Felicitamos a Sport por trolearse a sí mismos.

Dembélé, máxima implicación

Hay un asunto que no viene en las portadas, pero ayer causó estupor en el madridismo. En el madridismo y en cualquier ser humano con un funcionamiento cerebral no aleatorio ni afectado por algún problema incapacitante.

Ranking UEFA

Sí, amigos, para la UEFA y su ranking de 2022 el Real Madrid se encuentra en el 6º lugar.

Liverpool, 0 - Real Madrid, 1: La Decimocuarta ya está en casa

¿El Madrid eliminó a Chelsea y PSG en la pasada edición de la Champions, a la sazón máxima competición de la UEFA? Sí. Pues los colocamos justo por encima del equipo blanco, debieron de pensar. ¿El Barça es un equipo que se caracteriza en los últimos años por caer eliminado en la Europa League? Sí. Pues lo ordenamos inmediatamente después del campeón de la Champions.

Realmente daría igual quiénes son los tres primeros clasificados, podrían ser el Carabanchel, el Atleti y el Venta de Baños y no cambiaría mucho las cosas, pero resulta que el tercer equipo es el Liverpool, quien entendemos que se encuentra en ese lugar porque durante la última final de la Copa de Europa que perdió con el Madrid creó muchas ocasiones de gol que en un hecho cruel y sin precedentes en el fútbol Courtois se dedicó a abortar sin tener en cuenta ni la posesión ni la decencia. En segunda posición se encuentra en Bayer. Merecido, aquel 2-8 debe tener recompensa. Y el primero está el City, lógicamente, porque nunca ha ganado una UEFA Champions League y esto es un ranking de la UEFA.

Habrá quien alegue que se trata de una clasificación sobre el desempeño de los equipos durante las competiciones europeas de los últimos cinco años que otorga una serie de puntos en función de sus victorias, logros, etc., y es por tanto un resultado matemático y no fruto de una decisión de los sabios que rigen el fútbol de nuestro continente.

Perfecto, pero un método para ordenar por méritos a los equipos participantes en una competición que da como resultado que el campeón de la misma en cinco de las últimas nueve ediciones acabe en sexto lugar no es un método adecuado y es necesario replanteárselo. Si se tiene un mínimo de decencia intelectual, claro. Y de la otra.

Se nos ocurre una manera mejor para dirimir quién es el mejor club de Europa: el que gane la Champions. Suena raro, tal vez revolucionario, habrá quien no lo entienda, pero creemos que podría funcionar.

Pasad un buen día.

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