5 de 21 antes del Mundial y Benzema aún no ha jugado ningún gran partido. No creo que tengamos que hacer un análisis más profundo que el que indico, así que las siguientes líneas son más propias de la afición que tengo que de la necesidad de matiz o explicación adicional.
Me gusta el Betis y Pellegrini me parece buen tipo y buen entrenador. Si al Celta le representa Aspas, jamás vi un equipo al que le representara más un jugador: Canales. Equipo vistoso, divertido para enfrentarse y que parece que no va a dar miedo de verdad, aunque te gane. Los expertos de la tele dirán que el Betis es un equipo que “empareja” bien con el Madrid, pero es que el Madrid puede emparejar bien con todos los equipos de esta liga, otra cosa será la Champions y otra cosa será Guardiola. Hoy hemos sacado las plumas, pero cuando el partido se ha puesto cuesta arriba teníamos en el banquillo los cañones.
Me gusta, además, el pensamiento de Ancelotti de tener siempre un plan B que baje o suba las pulsaciones. Con Valverde sabes que las vas a subir y con Kroos y Ceballos tienes claro que las vas a bajar. Y eso ha hecho.
¿Y Benzema otra vez campeón de Europa? Pues quizá, ya no sé ni qué pensar, si Rodrygo hace un 20-20, que parece que lo va a hacer, quizá Benzema no tenga que meter 45; en vez de meter muchos, meterlos bien y llegaremos lejos en Champions.
El modelo del Madrid parece que coge más sentido cada minuto que pasa, entre el mediocampo y la defensa juntas a 5 depredadores para recuperar, y arriba tienes 3 que pueden meter 80 goles o similar. Así, defiendes como los franceses y atacas como las brasileños, que para eso estamos en año de Mundial.
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No había ganas ni nada de convertir al madridismo en un perenne velatorio por el alma mancuniana de Casemiro. Casi no deseaban las huestes de Roures y demás (¿hay demás?) prebostes mediáticos hacer de curso legal la moneda del viudismo por el brasileño.
No está descartado aún que ocurra, por supuesto. Tchouaméni todavía se puede estropear, y no hará falta engrasar las guillotinas porque siguen en todo lo alto. De momento, no obstante, y con sólo cuatro partidos del campeonato en su haber, pocas hipótesis se antojan más remotas que esa. Cuatro partidos seguidos refulgiendo en el Madrid (cuento también el del Almería, donde la prensa infravaloró la labor de Aurélien para inocularle un síndrome de Rebeca de mil pares de narices) no los hace cualquiera.
El síndrome de Rebeca consiste en creerse, de manera obsesiva y lacerante, inferior a alguien que te precedió en el puesto. Los síndromes de Rebeca no llegan solos: los alimentan quienes te rodean, transmitiéndote la patología a base de comparaciones. La novela homónima de Daphne Du Maurier, o la película de Hitchcock en que se inspira, son suficientemente explicativas. “Anoche soñé que volvía a Manderley”. La prensa quería un Aurélien acomplejado ante la sombra constante del mito brasileño, midiéndose continuamente con su recuerdo y saliendo mal parado del lance. La prensa soñaba con la illarrización de Tchouaméni y se despertaba con poluciones. Soñaba con un eterno retorno a Manderley.
Durante el rodaje de la película, para imbuir en Joan Fontaine la sensación de inseguridad necesaria para clavar su personaje, para convertir en real dicha sensación y suspender así la incredulidad, Hitch (“Call me Hitch, drop the cock”) indujo a todos los participantes —vestuario, maquillaje, cámaras, incluso al propio Laurence Olivier— a alimentar en la estrella femenina un propio menoscabo. “Este papel tenía que haber sido para Vivien Leigh como se habló inicialmente, tú no das la talla”. Fontaine se sintió así como el personaje que encarnaba ante la eterna comparación con la anterior esposa. Bordó el personaje porque no necesitaba fingir. Pónganle un moño a todos los bustos parlantes de GolTv y tendrán un ama de llaves mancomunada y siniestra pasando un cepillo de cerámica rosa por el pelo de Aurélien.
Al carajo con Manderley.
La prensa soñaba con la illarrización de Tchouaméni y se despertaba con poluciones. Soñaba con un eterno retorno a Manderley
Con todo el amor incombustible que siempre guardaremos a Casemiro, un gigante despótico en la Historia del Madrid, ya hemos visto suficiente como para aventurar la herejía: técnicamente, Tchou es superior. Tiene por delante la necesidad de escalar varios everests para encaramarse a la grandeza del cinco veces campeón de Europa, pero lleva en la alforja el material de alpinismo necesario. Será por altura. Somos nosotros los que nos despeñamos. Véase (sí) cómo también nosotros nos precipitamos por la pendiente comparativa de manera inevitable, aunque en este caso sea Joan Fontaine, la candidata, la que se vea al menos tan prometedoramente guapa en el espejo como bella era Rebeca.
Tchouaméni juega como le da la gana, y ante el Betis, por primera vez en el Bernabéu, esta realidad abrumó al más pintado. Intimida, roba, ayuda en defensa, lanza el contragolpe, controla el tempo, incursiona, manda, templa, arrea, y todo ello lo lleva a cabo con una sabiduría insultante. Obligó a Rui Silva a hacer la parada de su vida (pero todos los porteros hacen dos o tres de las mejores paradas de sus vidas en el templo blanco) con un cabezazo mayestático.
Los demás pasaron por fases mejores y peores en el desarrollo del partido. Aurélien no pasa por fases. Esa ordinariez no va con él. Se aplica a la tarea de no pasar por fases con una seriedad de tocho infantil que cautiva extrañamente. Está llamado a marcar hitos de fiabilidad, virtuosismo y control con esa formalidad de coloso que saca los pies enormes fuera de la línea de los pupitres.
Tchouaméni no teme que le comparen con nadie. No teme a Manderley, y como consecuencia nosotros tampoco.
Qué huevazos.
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Arbitró José María Sánchez Martínez del Comité murciano. En el VAR estuvo Estrada Fernández.
Llegó pronto la primera jugada polémica con una caída de Fekir en el área madridista en el 6'. Carvajal le toca por detrás pero el francés da dos pasos y se cae cuando podía continuar la jugada. No suficiente para señalar la pena máxima. En el 9' Vinicius marcó el primer gol local y luego las líneas del VAR demostraron que estaba habilitado por Edgar, pese a las protestas de los andaluces. Precisamente el central verdiblanco fue el protagonista al final del primer acto. En el 24 vio una amarilla por barrer abajo a Carvajal y en el 40' pudo ver la segunda por una entrada a Camavinga.
En la segunda mitad, Sánchez Martínez volvió a perdonar dos tarjetas a los visitantes. A Borja Iglesias en el 49' por desentenderse del balón y agarrar a Camavinga y en el 56' otra vez a Edgar por una patada a Rodrygo en la frontal del área. En la penúltima jugada del duelo Borja Iglesias reclamó penalti de Courtois pero el balón dividido lo atajó sin problemas el belga. Nada de nada.
Sánchez Martínez, REGULAR. El Real Betis debió quedarse con 10 por expulsión de Edgar pero el murciano se mostró poco riguroso en este apartado.
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Courtois (5)
Tarde sin milagros. Pudo hacer más en el gol de Canales, cuyo trallazo seco y raso se le coló entre las piernas. Un disparo lejano de Guido pudo causar un disgusto a un Thibaut cegado por el sol.
Carvajal (5)
Tibio en el gol del empate del Betis. Poco atento. Discreto.
Militao (7)
Despistado también en el gol de Canales. El Panda Iglesias resistió su embestida. A partir de entonces no paró de crecer en el partido hasta comerse a cualquier adversario cercano, particularmente al autor del gol verdiblanco.
Alaba (8)
Si a su fiabilidad defensiva y liderazgo le añades la capacidad de romper líneas con pases largos dignos de Xabi Alonso tienes un crack sobre el campo. Asistencia.
Mendy (7)
Banda izquierda cerrada al adversario. Exuberancia defensiva.
Tchouaméni (8)
Lúcido e imponente. Recupero balones uno detrás de otro. Clase. Fichajazo.
Camavinga (6)
Enérgico e impetuoso, mejor como revulsivo vigorizante que como titular. Necesita un pelín de calma.
Modric (6)
Calma fue la que buscó Modric en todo momento. De menos a más.
Benzema (4)
Parece que aún no está a punto. Fallón.
Vinicius Jr (8)
Hoy en día es el líder de la vanguardia merengue. Otro golito.
Rodrygo (7)
Cada vez más fino. Casi todo lo hace bien y con criterio. Brillante giro de tobillo para anotar el gol de la victoria blanca.
Valverde (7)
Saltar al campo y besar el Santo. Su garra charrúa, oxigeno y movilidad son una bendición para el equipo. Asistencia.
Kroos (6)
Entró para dar control al juego. Misión cumplida.
Ceballos (6)
Acompañó a Kroos con éxito.
Ancelotti (7)
Los Ancelotti siguen probando cosas. Son capaces de cambiar toda dinámica de juego desde el banquillo. La asistencia de Valverde justificó lo acertado de sus cambios. Asensio, de nuevo inédito.
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Diez minutos tardó el Real Madrid en conjurar parte del maleficio verdiblanco en el Santiago Bernabéu. Un sortilegio malévolo que se prolongó durante un lustro, un quinquenio nada menos acumulaban los merengues sin anotar un gol en casa ante el Real Betis Balompié, protagonista de la hazaña de arrancar dos victorias y tres empates de Chamartín consecutivos a lo largo de tamaño infausto periodo blanco. No en vano, hay que recordar a Sergio Ramos y CR7 como goleadores de la última victoria madridista en Madrid ante los sevillanos: 12 de marzo de 2017. La maldición sería hoy conjurada en la cima del campeonato.
El gol tempranero de Vini auguraba una tarde plácida de merienda, de las de extender el mantel a cuadros y degustar una deliciosa tarta de frambuesas de la abuela bajo un sol agradable de final de verano, acompañados de La 14ª y una Supercopa de Europa ofrecida al respetable, abrigados por una entrada espectacular en un Bernabéu más nuevo que nunca, con aún más tribunas abiertas y luciendo, paso a paso, una pintaza espectacular, en palabras de Carlos Martínez. La caja de sardinas galáctica —Relaño dixit— cada vez se parece más a la majestuosa nave nodriza de “V”.
Hay que recordar a Sergio Ramos y CR7 como goleadores de la última victoria madridista en Madrid ante los sevillanos: 12 de marzo de 2017. La maldición sería hoy conjurada en la cima del campeonato
“V” de vendetta buscaba precisamente el Madrid ante uno de los pocos equipos que aún conservan la simpatía del madridismo, un Betis jugón y colíder esta tarde en Chamartín que mostró una puesta en escena inmejorable. Fieles a la propuesta del ingeniero Pellegrini, los béticos apretaron en la salida a los locales mostrando con orgullo un buen manejo de la pelota. Se animaron incluso a reclamar un penalti de Carvajal sobre Fekir, de aquellos que el actual jefe de los árbitros describió como penaltitos a erradicar. Veremos qué ocurre otros días, en otras plazas y en otras circunstancias. Al fin y al cabo, hoy todavía es verano.
Ancelotti por su parte siguió fiando el ancla del equipo a un Tchouaméni cada vez más lúcido e imponente, respaldado por el energético ímpetu de Camavinga y la maestría de Modric, con Kroos descansando y el Pajarito en la jaula. Arriba, Goes Miracle Man volvía a acompañar a los intocables Karim y Vini.
No estaba cómodo el Madrid en su estreno en el Bernabéu, cortocircuitado por la presión sevillana y anestesiado por la posesión verdiblanca, pero es este Madrid de Carletto y Davide un equipo de múltiples recursos. Alaba, el central austriaco de ascendencia nigeriana con pie de Cenicienta, sirvió un excelso pase largo a los diez minutos desde el eje de la zaga que sorprendió a propios y extraños. No así a Vinicius onfire Junior, que se adelantó a los defensas y batió con sutil vaselina al arquero Rui Silva que se quedó a media salida.
Vini sombreó cual púgil desatado para jolgorio de una grada que se las prometía muy felices, como decíamos en líneas precedentes. Además, Fekir se lesionaba y se retiraba del campo poco después. Sin embargo, habría que sudar la victoria.
Al cuarto de hora de juego, el lateral bético Alex Moreno se imponía en un choque de trenes a su colega Carvajal en banda derecha blanca. Astuto, sacó rápido al interior del área, donde el fortachón Borja Iglesias, auténtico Kung Fu Panda, resistió con solvencia la embestida de Militao para descargar sobre Canales, cuyo trallazo seco y raso se coló entre las piernas de Courtois. No hubo milagro esta vez.
Curiosamente, el tanto del Betis dio inició a los mejores minutos de un Madrid que pudo empatar según sacaba de centro, pero Vini, obtuso esta vez, no supo aprovechar un pase de la muerte de Rodrygo tras fulgurante triangulación blanca.
Rui Silva se redimió de su nefasta salida a No Man´s Land en el gol merengue y sacó una mano prodigiosa para evitar el gol tras brutal testarazo de Tchouaméni a la salida de un córner, Luiz Felipe achicaba agua cual fontanero del Titanic a espaldas constante de los centrales, mientras Vinicius atraía rivales cual tarro de miel a moscas. Pero el gol no llegaba y el Betis lo hacía vivo al descanso. Pudo incluso amenazar en un contraataque claro, mano a mano, en el que Militao decidió comerse a Canales con patatas.
1-1 al descanso.
Salió tan enrabietado el Madrid de vestuarios que pudo adelantarse a los dos minutos de la reanudación tras un quiebro doliente de Rodrygo en banda que, nadie sabe cómo, no pudo embocar un fallón Benzema muy cerca de la línea de gol. Le pegó con la rodilla.
A partir de este momento se serenó el Betis, Ancelotti por el contrario comenzaba a agitar el banquillo. Mientras tanto, Modric disparaba con veneno, potencia y muy mala gaita a la escuadra derecha de un angustiado Rui Silva. Al filo de la media hora, una nueva contra blanca propiciada por el enésimo robo de Tchouaméni concluía con una falta peligrosa —y una roja perdonada— sobre Rodrygo en la frontal. Había dejado seguir el árbitro y mejor que no lo hubiera hecho tras la pifia entre Vini y un Karim esta tarde fuera de foco.
Ahora sólo hay un líder. Sólo uno cuenta sus partidos por victorias. El Real Madrid
El tiro libre, sin consecuencias, el partido, un correcalles. Para proporcionar más músculo y empaque a la medular blanca Los Ancelotti decidieron introducir al Pajarraco —que no Pajarito— Valverde en lugar de un enérgico Camavinga, mejor como revulsivo vigorizante que como titular en los últimos tiempos. Fue llegar y besar al Santo y no precisamente a Casillas, hoy apropiadamente comentarista a la hora de la siesta.
A los 64´ Valverde culminó con un desmarque de ruptura una buena sucesión de toques en la banda derecha blanca tras un saque de banda. Fue Rodrygo quien aprovechó su fenomenal pase atrás. Lo hizo con un giro de tobillo perfecto ante el que nada pudo hacer Rui Silva. El 2-1 se le escurrió de las yemas de los dedos.
Gol merecido del Madrid y partido que pudo sentenciar poco después el ya líder en solitario del campeonato con disparo de Modric, tras una serie de carambolas en el área, que se marchó rozando el palo.
Pellegrini reaccionaba quemando todas las naves, Joaquín incluido, y disponiendo un once casi suicida en pos del empate en el Bernabéu. Al tiempo, Marco Asensio salía a calentar y calentando finalmente se quedaba. Amenazaban los béticos con un disparo lejano de Guido que Courtois, cegado por el sol, envió con más dificultades de las esperadas a córner, pero poco más.
En el último cuarto de hora, entraron Kroos y Ceballos en lugar de Modric y Goes, para fijar un control total del partido y asegurar sin apenas riesgos el triunfo.
Ahora sólo hay un líder. Sólo uno cuenta sus partidos por victorias. El Real Madrid.
En lo que queda de tarde, a ver los toros desde la barrera.
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Buenos días. Teóricos, filósofos, artistas, estetas e intelectuales. Físicos, astrofísicos, científicos y matemáticos. Todos ellos se han ocupado en algún momento del concepto metafísico que nos ocupa, eje vertebrador de sensibilidades, creencias, ideas e identidades; paradigma eterno, el principio y el fin de todas las cosas: el sábado, sabadete.
Más allá de la camisa nueva y toda molécula de corpúsculo ligada al respecto, tal día como hoy, queridos galernautas, madridistas y forofos del balompié, podemos congratularnos del advenimiento de una tarde de goles, sea en un Bernabéu más nuevo que nunca, sea mando de la tele en mano, birra en vaso y cuenco de pistachos en mesa.
Una sesión vespertina de sillón-ball que diría un inglés; soirée-telé que diría un francés.
La mejor antesala del final del verano (llegó) que cantaba el Dúo Dinámico (O Anémico, que dice mi señora madre).
Paradójicamente el plato fuerte del menú sabatino es el entrante, con el duelo de líderes, tres de tres, El Panda vs Karim, en Chamartín. “Por todo lo alto” atina a titular Marca en un alarde de originalidad, quizás porque sólo nosotros, queridos galernautas, nos atrevemos a titular con esperpentos como sábado, sabadete u otros hits de mucho mayor profundo calado como aquel que decía que Valverde —el Txingurri, no el Pajarito— daba el Ok a Bellerín, versos con forma de profecía que con el paso de los años se han hecho realidad a palancazos para el jardinero de Catar.
No es precisamente la Académica Palanca quien nos visita esta tarde, sino el pintón y resultón Betis del Ingeniero Pellegrini, que lleva un lustro arrancando puntaje del Bernabéu. Así que, en este sentido, el reto es mayúsculo en tanto que este horario de merienda prematura se nos tiende a atragantar con demasiada frecuencia, tengamos delante miura o Panda.
Su colega de la nunca bien ponderada prensa lechera de la meseta, por el contrario, y de un modo ciertamente extemporáneo, se desmarca del sábado, sabadete que nos ocupa para descolgarse con una entrevista exclusiva con un gran madridista como Fernando Alonso.
Volviendo a la primera plana de As, poco más que añadir. Acostumbrados como estamos a que Erling Braut Mbappé y Bernardo Lewandowski Junior sean protagonistas en portada por algo que dijeron en la presentación de una bebida isotónica a base de ciruelas criogenizadas en agua mineral a baja temperatura, entendemos perfectamente que apuesten por Fernando a todo color —y mandíbula— despreciando así nuestro sabatino concepto de este nuestro portanálisis. Eso sí, tanto Marca como As, aún en pequeñito, vale, apuntan la sanción de muchos milloncejos que le ha caído al Peseyé catarí de manos de la cueva de Alí Babá de la UEFA por vulnerar el fair play financiero.
Resulta tan desternillante como una multa de mil euros a Jamiroquai por participar en carreras nocturnas clandestinas de coches de alta gama.
Por si acaso, tanto Sport como Mundo Deportivo eluden pronunciarse siquiera en un faldón o un breve de estos feos asuntos entre uefos y jeques; no vaya a ser que tomen nota de los palancazos de cierto club del noreste y les crujan como les crujieron a orillas del Mersey por Coutinho. Decía Channel que ella, si tenía un problema, no es monetary.
No es el caso del Barcelona, que ya sabemos que solo es bona si la palanca sona. Poco que destacar en este sentido de un par de portadas tan insulsas como Bellerín vestido con el chándal del equipo. “Examen para la Académica Palanca” dice Sport, “Plantillón” titular del diario de Godó, grande de España; el coco se han dejado, vaya.
En cualquier caso, Sevilla y Barça cierran la jornada sabatina donde será interesante el recibimiento que le dispensará el biri medio a Jules Koundé, el enésimo trasvase Guadalquivir-Llobregat dando palmas con las orejas. Como en Sevilla hay mucha guasa seguro que le aplauden y todo, la prima de Monchi, la primera, y Ramos desde el George Pompidou de París, también.
Antes juega el Atleti en Anoeta, donde esperamos ver el debut de Umar Sadiq, al que cualquier día se le rescata de por allí un abuelo de Hernani, y al bueno de Antoine al que nadie quiere por lo que cobra y que volverá como las oscuras golondrinas a atormentar la masa salarial del Barcelona a final de temporada.
Sea como fuere, los tres grandes configuran una sesión vespertina de sábado, sabadete que ya quisiera Tony Manero en su Fiebre de Sábado Noche.
Looking for la fiesta sin cesar
¡Hala Madrid, amigos galernautas!
Duelo por el liderato en el Santiago Bernabéu. Un Real Betis que lleva las últimas cinco visitas al coliseo blanco sin conocer la derrota y, además, sin encajar ningún tanto. No ha cambiado mucho el cuadro verdiblanco respecto al del pasado curso. Con problemas para inscripciones, tanto que el jueves a última hora logró hacerlo con Bravo y Willian José, los andaluces no han tenido muchas incorporaciones. Solo el central italobrasileño Luiz Felipe y el talentoso brasileño Luiz Henrique son las caras nuevas. Por su parte, se han ido Marc Bartra, Tello, Bellerín o Lainez. El cuadro bético juega habitualmente con un 4-2-3-1 en fase ofensiva (y 4-4-2 en la defensiva) sobre todo para conseguir una salida clara del juego desde atrás. No se esperan demasiados cambios tras sumar un pleno de tres de tres, aunque cuentan con la baja por sanción de Pezzella y por lesión de William Carvalho. El portero sería Rui Silva, en los laterales Sabaly por la derecha y Alex Moreno por la izquierda. La pareja de centrales estaría integrada por Edgar y Luiz Felipe. En el doble pivote los que cuentan con más papeletas son Guido y Paul, tras la baja confirmada del medio internacional portugués recientemente renovado. En la línea de tres por delante de los medios, Fekix estará por la zona central, mientras que por la izquierda parte con más opciones Juanmi y por la derecha Ruibal lucha un puesto con Rodri. Por último, la punta del ataque tiene dueño, el ‘Pichichi’ liguero: Borja Iglesias.
Pellegrini es bastante versátil en cuanto a cómo utiliza la presión, también apuntando como clave el rival que tiene enfrente. En el Manchester City era una presión muy alta y asfixiante y en otros clubes como el Málaga o el West Ham era más conservador. En el Bernabéu veremos un Real Betis valiente y ejecutando la vía del Manchester City como ha hecho en las últimas visitas a Madrid. Los jugadores presionan arriba la salida del balón rival con intensidad y atrevimiento. También se muestran activos en la presión tras pérdida para achicar espacios, evitar las contras y para que el adversario no tenga facilidad ni tiempo para armar rápido sus ataques. En este aspecto es el doble pivote el que marca el camino para sostener al resto del equipo y mientras uno de ellos avanza para juntarse con la línea de tres que tiene por delante, la función del segundo es más posicional. Los laterales se suelen colocar bastante arriba, casi en mediocampo y eso ofrece una opción para buscar su espalda o el desborde con espacios. La opción de que el Madrid consiga alguna contra con espacios es altamente probable porque el equipo andaluz acumula muchos jugadores por delante del cuero.
Un aspecto que trabaja mucho Pellegrini y al que le da una importancia vital para el funcionamiento del conjunto. Si el Real Betis logra sacar el cuero de forma clara, rápida y aseada las posibilidades de crear peligro al rival aumentan. Sus equipos priorizan jugar de dentro hacia fuera en los primeros pasos para en el último tercio de campo finalizar por dentro. Los dos centrales tienen buen pie e incluso Edgar en ocasiones conduce hacia mediocampo y divide cuando le salta la presión. Otro caso que existe y utiliza los verdiblancos es la opción de un balón largo para Borja Iglesias, que es un futbolista capaz de chocar con los centrales y bajar la bola para descargar a sus compañeros de frente. Una clave básica para los visitantes será la conexión Guido con Fekir. Ahí el Betis empieza a carburar.
Solo un gol recibido en las primeras tres jornadas y dos puertas a cero. El equipo se está mostrando fuerte y contundente, por lo que será un hueso duro para los merengues. Además, el historial es bastante impactante, porque son cinco años sin que el Real Madrid perfore las redes verdiblancas en su casa. En años pasados contra los grandes, el Betis mostraba falta de gente expeditiva en momentos importantes, pero es un defecto que han ido corrigiendo. Los dos laterales van algo mejor al ataque que en defensa y sufren al replegar o en posicionamiento (sobre todo Alex Moreno). El doble pivote garantiza fuerza, físico y un muro en el aspecto defensivo y de ayudas. El Real Madrid deberá realizar una circulación buena del cuero, precisa y rápida para mover de lado a lado a la defensa bética. Por las bandas, Alex Moreno es algo más débil y si sale Rodrygo puede ser una buena pieza para que el Real Madrid logre réditos por ahí. El duelo Sabaly-Vinicius se antoja interesante porque el senegalés es potente y rápido. El único gol encajado fue de cabeza por Muriqi, aunque lo cierto es que ambos centrales del equipo bético tienen altura y se desenvuelven bien por arriba.
El Real Betis tiene una nómina de jugadores de un nivel alto, una enorme calidad individual y una magnífica técnica. Canales, Fekir, Guardado, Joaquín, Guido, el canterano Rodri o el flamante fichaje procedente de Fluminense Luiz Henrique. Es un plantel que mueve el balón con precisión y puede generar peligro a través de la posesión y las combinaciones rápidas en corto. Los laterales abren mucho el campo y tratan de encontrar profundidad desde las bandas gracias a sus llegadas en velocidad (Sabaly) o a través de centros y desbordes (Alex Moreno) La solución para sujetarles de manera firme es ahogarlos con una presión alta y firme que les nubla las ideas para generar ocasiones de peligro. Arriba, Borja Iglesias es su nueve de referencia, tiene notables movimientos y dentro del área es inteligente y un gran rematador por arriba y por abajo. Además, está en racha y la confianza es básica y vital para un delantero centro.
En el librillo táctico de Pellegrini se apuesta por un ataque de posesión y combinación alternándolo con un juego profundo. La posesión es importante para el chileno sobre todo haciendo daño a partir de tres cuartos, metiendo una marcha más en los últimos metros y dando un cambio de ritmo al juego con más verticalidad. Sus equipos acumulan muchos hombres en ataque y todos ellos se incrustan en el campo rival a la hora de la fase ofensiva. Un fútbol sencillo y eficaz es algo que recalca habitualmente el sudamericano, que trabaja tácticamente muy bien todos sus equipos. A nivel físico están bien y frescos en este arranque liguero y se da por hecho que mostrarán intensidad y tratarán de meter ritmo a la circulación. No es un equipo demasiado agresivo en el corte ni cuanto a faltas realizadas, pero dispone de jugadores que no miden demasiado y cuando lo hacen es a lo grande y se les nota en demasía, caso de Alex Moreno o Fekir, al que de vez en cuando se le cruza el cable.
Borja Iglesias suma cuatro dianas en tres partidos y es el máximo goleador actualmente del campeonato. El gallego ha empezado como un tiro el campeonato y con el punto de mira afinado. Es un delantero grande y que parece tosco, pero nada de eso. Tiene excelentes movimientos y coordinación de su cuerpo, que lo utiliza magníficamente bien. Domina las dos piernas, se mueve bien dentro del área y fuera es capaz de influir en el juego cerca de la frontal del área. Es el especialista en los lanzamientos de penalti y también batalla por arriba donde puede conseguir goles de cabeza si no está estrechamente vigilado. Una tarde para que Militao y Alaba no le dejen ni un centímetro de ventaja porque balón que toca en esta campaña, balón que acaba besando la red.
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Hola, galernautas.
Llega el Betis a Chamartín acabado el mercado de fichajes y con los dos equipos en lo más alto de la clasificación. El Real Madrid, con buen criterio desde mi punto de vista, ha prescindido de gastos fútiles en medianías y, sin embargo, ha reforzado la plantilla del Campeón de Europa con dos fichajes extraordinarios, Tchouameni y Rüdiger, dos bestias pardas que ya están haciendo las delicias de la afición madridista.
Llega el Betis a Chamartín, decía, no sólo como colíder sino también con unos antecedentes en el feudo blanco de asustar. El Betis no ha perdido ante el Real Madrid en el Estadio Santiago Bernabéu en los últimos cinco enfrentamientos de liga y, además, lo ha hecho sin recibir un solo gol. Sí, doctos lectores de la excelsa Galerna, el Real Betis Balompié ha salido indemne del campo del Campeón de Liga y de Europa en el último lustro, racha que, esperemos, sea cortada de raíz por los nuestros este sábado.
Ahora unos datos del partido y, como siempre… ¡¡HALAMADRID!!
Hasta ahora, Real Madrid y Betis han jugado 139 partidos oficiales, con un balance de 78 partidos ganados, 30 empatados y 31 perdidos, con 304 goles a favor y 149 en contra.
El 3 de septiembre de 1959 se jugó en Madrid el partido de Liga entre ambos equipos. Dicho encuentro acabó con el resultadde: 7-1, Puskas marcó 2 goles, Pepillo y Gento uno cada uno, pero es que el Betis se marcó tres goles en propia puerta. Ríos 2 y Grau 1, convirtiendo este encuentro en el de más goles en propia puerta a favor del Real Madrid en su historia. Además, este partido es el R. Madrid-Betis de liga con más goles.
Cañoncito Pum es uno de los dos jugadores que han sido capaces de marcar seis goles en un partido oficial con la camiseta del Real Madrid (el otro fue Benguría en los años 20 del siglo XX). Pues bien, dicha hazaña la consiguió Pancho el 18 de junio de 1961 en un partido de Copa que terminó con victoria blanca por 7-1.
Los locos de los números llamamos resultado típico de un enfrentamiento a aquél que se ha repetido en más ocasiones. Pues bien, en el caso de los Real Madrid-Betis de liga es una locura, puesto que hay CINCO resultados típicos: 0-0, 0-1, 2-0, 3-0 y 4-1. Esperemos que, menos el 0-0 y el 0-1, uno de los otros tres rompa el empate.
No sólo porque es el colíder del campeonato y, hay que recordarlo, el actual campeón de España, sino porque en liga los verdiblancos no han perdido en los últimos ocho encuentros jugados como visitante, dato a tener en consideración. El Betis no va a ser un rival fácil mañana sábado en el templo del fútbol mundial.
La vida es una cachonda mental. Era palmario que el primer pleito que tendría que acometer Florentino Pérez en su segundo advenimiento sería elegir quién entrenaría el primer equipo de fútbol. Su preferencia, Wenger, se contraponía a la elección del director deportivo Jorge Valdano, que se inclinaba por el chileno Manuel Pellegrini. El alsaciano venía avalado por unos resultados notables para un equipo tradicionalmente perdedor como el Arsenal, al cual parecía haber sacado de su espiral derrotista. La mezcla del talento superlativo de jugadores de calidad más que contrastada, como Henry o Bergkamp, con una sucesión jugadores jóvenes fichados en edades casi infantiles y formados en la cantera del club, dio lugar a la generación que llamaron los Invencibles, pues en una liga que ganaron obtuvieron un balance de 26 victorias y 12 empates, apoyados en secundarios de lujo como Parlour, Ljunberg, Wiltord, Gilberto Silva o el hispano-camerunés Lauren. Efectivamente, invencibles eran, al menos en las Islas. En Europa la cosa era otro cantar. No sé a usted, querido lector, pero llamar Invencibles a un equipo al más puro estilo persa con los Inmortales de Jerjes se me antoja un poquito pomposo y hortera, además de que el epíteto sustantivado sólo resultaba de aplicación al mercado interno.
Nombres como Vieira o Touré en un primer momento, y posteriormente Eboué, Clichy o Sagna se convirtieron en anhelos de cualquier AIC (Analista Internacional Calvo, en nomenclatura de Fred Gwynne) que se preciase, pues conjugaban juventud con fuerza y talento, llegándose a considerar la fábrica de futbolistas del Arsenal de Wenger como la mejor de Europa.
Como hemos dicho alguna vez, cuando una forma de hacer las cosas se convierte en un fin en sí mismo, da igual que hablemos de formar jugadores jóvenes o de tener la posesión del balón, lo normal es que se acabe cayendo en la caricatura. Llegó un punto en que el fin último de Wenger no era ganar partidos, sino que era tener sobre el campo una serie de jugadores cuya veteranía media era más cercana a la preadolescencia que a tipos hechos y derechos en edad de trabajar.
A Florentino Pérez parece que le gustó el estilo vistoso de Wenger, así como su tendencia a mirar hacia la cantera y tener los arrestos de subir al primer equipo a cuantos jugadores consideraba que podían tener potencial, no en vano a eso se reducía el fallido intento de los Zidanes y Pavones. Wenger nunca vino al Madrid, y eso que hay que agradecer, pues, pese a los éxitos que cosechó en el Arsenal, éste le contagió su espíritu perdedor, lo que le arrebataba cualquier posibilidad de tener un mínimo de éxito en el Bernabéu. Eso sí, la semilla estaba plantada.
En estos momentos de clubes estado, de jeques comprando la versión cara del PC Fútbol merced a una UEFA, FIFA y competiciones domésticas corruptas hasta el tuétano, y con la única diferencia que el City o el PSG no han ganado la Champions, mientras que quienes jugamos a la versión modesta sí que elevamos al Lorca o al Isla Cristina a lo más alto del fútbol europeo, Florentino Pérez debe de haber visto que no hay manera de competir en igualdad de condiciones con quien tiene recursos ilimitados. Así, la reflexión debió de ser algo del estilo: ¿para qué pagar millonadas por jugadores con pasado, presente y (con suerte) futuro, pudiendo ir a buscarlos siendo adolescentes, cuando sobre todo son puro futuro? Es una apuesta, sí, con riesgo, como todas, pero la propia estancia del jugador en el equipo servirá como criba para determinar quién vale y puede formar parte de la plantilla del mejor club del mundo y quién se queda en el camino.
Florentino Pérez debe de haber visto que no hay manera de competir en igualdad de condiciones con quien tiene recursos ilimitados. Así, la reflexión debió de ser algo del estilo: ¿para qué pagar millonadas por jugadores con pasado, presente y (con suerte) futuro, pudiendo ir a buscarlos siendo adolescentes, cuando sobre todo son puro futuro?
La estructura e instalaciones del Real Madrid son únicas para garantizar una buena formación como deportista y persona, si bien depende del interesado. Florentino ficha a esos jóvenes, sí, pero de ellos depende jugar en el Real Madrid. No hace falta sólo excelencia técnica, sino que pesan tanto o más la voluntad, el esfuerzo y el espíritu embebidos en aquello a lo que se evoca y resuena cuando se nombra en alto al Real Madrid. En la despedida de Casemiro (¡AY!), Florentino estaba visiblemente emocionado. Se iba un casi hijo al que había traído y criado a sus pechos, igual que ha hecho con Vinícius Jr., Rodrygo, Camavinga o, más recientemente, aunque más hecho, Tchouaméni.
En definitiva, Florentino Pérez ha traído a Wenger sin fichar al alsaciano, ha arsenalizado al Real Madrid sin caer en el proverbial derrotismo gunner.
Sí, Florentino Pérez lo ha vuelto a hacer.
Buenos días. Se acabó. It’s over. Finito. ¿A qué nos referimos? En primer lugar al verano, que ya se aleja irremisiblemente al compás bolerístico del Dúo Dinámico con sus amores salados, sus dosis de grosería sudorípara y (sí) sus palancas. Porque este que dejamos atrás será por siempre recordado, gracias a esa gran institución convertida en rechifla mundial llamada FC Barcelona, como el verano de las palancas. Hay que reconocerles ese pintoresco lugar en la posteridad.
Sin embargo, culminó el plazo para fichar en este mercado estival y con él se despiden las palancas hasta nueva orden. Ahora deben dejar paso al fútbol, y es ahí donde se verá si Lewandowski, Koundé, o los que cayeron ayer sobre la bocina, compensan la enajenación de los derechos de TV -aka joyas de la abuela- llevadas a cabo por Laporta para ficharlos. Finalizó la hora del marketing, Jan. Vamos a ver si la plantilla creada está a la altura de tus fuegos artificiales, esa cosa tan veraniega también.
Bellerín fue la incorporación más sonada en los últimos estertores de la canícula, y aquí nos vais a permitir que nos pongamos sentimentales y aludamos a lo personal. Bellerín es un futbolista que tiene un lugar muy especial en el corazón galernauta.
Muchos recordaréis la historia. El Real Madrid acababa de ganar su Duodécima Champions League en Cardiff y el Diario Anteriormente Conocido como Sport, hoy Sportify, asombraba al mundo con una portada para la Historia.
Sí, amigos. “El Madrid, justo campeón” arriba, en pequeñito, mientras los honores de primera plana iban precisamente para Héctor Bellerín, a quien presuntamente había “dado su OK” Ernesto Valverde, por entonces técnico culé, para ser fichado. Ciertos madridistas de buen ver, buen palpar y mejor beber, que aún estaban en la capital galesa celebrando la Docena, tuvieron acceso al hito y facturaron sobre la marcha un cántico inolvidable. Lo tenéis aquí:
Tan inmensa fue nuestra admiración a esa primera plana, hoy un incunable del portadismo deportivo nacional, que a la mañana siguiente titulamos esta sección con esa frase, tal cual. Nada de “El Madrid, otra vez campeón de Europa” o cosa análoga, sino eso mismo: “Valverde da el OK a Bellerín”. Disculpad que nos dejemos llevar por la nostalgia y dejemos caer algún parrafillo de aquella mañana de dulce resaca por el OK del técnico vasco al lateral en cuestión.
El mundo sigue girando pese a que nosotros lo hayamos vuelto a detener para siempre con un 1-4 a la Juventus en una noche de Cardiff, una noche de techo cerrado y cielo abierto. Acabemos porque cabe la posibilidad de que ustedes, en su algarabía, no se hayan dado cuenta de que "Valverde da el OK a Bellerín" y nuestra labor, más allá de la fiesta, la nostalgia y el amor, es la de informar, sobre todo de noticias tan decisivas. (...) Pedimos disculpas por tantas palabras previas. No sabíamos cómo afrontar el portanálisis de hoy y solo al final nos hemos dado cuenta de que bastaba la portada de Sport para hacerlo con eficacia. "Valverde da el OK a Bellerín" es la frase de moda. "Valverde da el OK a Bellerín" se cantaba anoche en los pubs de Cardiff. "Valverde da el OK a Bellerín" debe ser el cántico general esta noche en Cibeles. "Valverde da el OK a Bellerín" y nada más. Historia que Valverde hizo, historia por hacer por Bellerín.
De manera que el bueno de Bellerín ocupa un lugar destacado en nuestra memoria sentimental. Lo de Bellerín no se concretó entonces pero sí lo ha hecho ahora, con cinco años de retraso, y por razones obvias no ha sido Valverde sino Xavi quien ha dado su OK a la incorporación del excéntrico canterano blaugrana. Xavi da el OK a Bellerín, amics. ¿Cabe mayor gloria?
Además de lo de Bellerín, Sport repasa solo algunas de las múltiples transacciones efectuadas por el palanquismo, a saber: Marcos Alonso que al final llegará con la carta de libertad (huele raro eso, como casi todo lo que se trae Jan entre manos), Aubameyang al Chelsea (buena suerte a un tipo que nos cae francamente bien), Braithwaite también libre al Espanyol, Abde al Osasuna y Dest al Milan (ambos cedidos). Se menciona también que Jordi Alba no se va, pero se omite que Memphis y De Jong también se quedan. Paradójicamente, en la permanencia en la plantilla de estos dos últimos futbolistas (sobre todo de Frenkie) podría tener el Barça, a largo plazo, la mejor noticia del mercado. Frenkie De Jong nos parece un futbolista mayúsculo. Ha sido sometido por su club a un proceso de linchamiento público. Ha sido mediáticamente escracheado por el simple delito de no perdonar (aunque sí diferir) el cobro de cantidades que por contrato se le adeudan, y que sabe Dios cuándo y cómo llegará a cobrar. Forzado por su negativa a marchar sin perdonar lo que se le debe, el club azulgrana dispone de un centrocampista de primer orden a quien Xavi terminará otorgando la titularidad. Seguro.
Sería necio, por otra parte, negar que el Barça ha terminado juntando una muy buena plantilla, si bien no tan buena como para justificar delirios como el del inefable Iván San Antonio, otro maestro del escrache y reportero en sus ratos libres, que como veis en la franja superior propone hoy a Lewandowski para el Balón de Oro, por encima del campeón de Europa, Liga y Supercopa Karim Benzema, capital en todos esos logros del Real Madrid. Hay bromas que habría que aplaudir por alegrarnos la vida, pero nos perdonaréis que a un acosador de familiares de árbitros no le aplaudamos nada.
La prensa deportiva madrileña trasciende el ámbito culé para relatar someramente las últimas horas del mercado, y con ella os dejamos. El Madrid, como sabéis, ya fichó allá por junio y no ha apurado las ultimas horas de la ventana estival para contratar a nadie. Habríamos agradecido un delantero, pero la no salida final de Asensio (ni de Mariano, pero esa es otra historia más dramática) resta dramatismo a la falta de efectivos arriba. Marco se queda, y no conviene olvidar, por irritante que a veces se antoje la falta de ambición de este futbolista, que es el tercer máximo goleador del equipo.
Se acabó el verano. Empieza (o sigue) lo serio. Mañana el Betis. Hala Madrid.