Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. Ayer El Mundo publicó otra carta de despecho —hay quien la llama burofax— del Sr. Negreira al triunvirato circular presidencial formado por el Sr. Laporta, el Sr. Rosell, el Sr. Bartomeu y de nuevo el Sr. Laporta. Pero antes vamos a hablar de la belleza. Y la belleza en el fútbol es Luka Modric.

Portada Marca

Marca dice que Modric se renueva día a día, como si de las células de la piel se tratase. Una piel que nos eriza de placer más a menudo que otros deleites que quizá deberíamos practicar con más frecuencia, si estuviera en nuestra mano tal cosa.

Tenemos a Modric presente en más recuerdos bonitos que a la mayoría de miembros de nuestra familia. Y él está dispuesto a seguir fabricando más, como demostró en Anfield. No quiere que le regalen la renovación, pero nosotros sí queremos que nos siga regalando belleza.

Con la belleza está relacionada la pasión en cuanto a que es precursora de esta. Y si alguien levanta la pasión blanca es Vini, de quien As afirma que solo le falta volar, como a Batman, o a las croquetas.

Portad As

En la portada del diario madrileño desfilan leyendas y no tan leyendas del Madrid para elogiar —¿ahora cabría otra cosa para alguien cabal?— a Vinícius Jr. Nos parece especialmente acertada la reflexión de Valdano: “Ha alargado más el paso que Haaland y Mbappé”. Morientes toca otro punto importante: “Apenas se lesiona”.

Tras este paréntesis dedicado a la belleza y a la pasión, volvemos a la fosa séptica, porque sabemos que lo que se lleva ahora —al igual que en otro tiempo fue un tractor amarillo— son los tejemanejes del Barça con los árbitros a través (al menos) del Sr. Negreira, los tejemanejes del Barça con los medios, lo que se lleva ahora es la corrupción, en general, del Barça. ¿Pero la corrupción del Barça se lleva ahora o se ha llevado siempre? ¿Es disociable la corrupción del propio Fútbol Club Barcelona? Habrá que preguntárselo a Benaiges, a Abidal, a Villar, a… disculpad, tenemos que continuar con el Portanálisis.

Retomamos esta segunda carta de despecho —o burofax— que Enríquez Negreria envió no a los Corintios, sino a la Presidencia del Barça.

Segundo burofax Negreira

Podemos ver que el propio Sr. Negreira establece el inicio de su colaboración con el club —mediante la empresa Dasnil 95, al menos— en el año 2003. Asegura que desde esa fecha la sociedad ha ido adaptándose a las necesidades el club contratando personal y formándolo. Por otro lado, se sabe que Dasnil apenas tenía gastos más allá de muchas retiradas de dinero en efectivo.

Si tenemos en cuenta ambas cosas, cabe plantearse a qué se refiere el Sr. Negreira con la contratación y formación de personal, porque las retiradas de efectivo inducen a suponer que presuntamente el dinero, como si estuviese afectado por el teorema de Arquímedes, sufrió un empuje vertical y hacia arriba.

Dejamos esto por aquí.

https://twitter.com/futbolgate_ES/status/1628309975457046531?s=20

Volvemos al burofax. El Sr. Negreira indica que el Barça le exigió exclusividad para que no prestase sus servicios a terceros. Un malpensado podría deducir que esto es algo así como decir: oiga, la influencia sobre los árbitros la ejerce solo para mí, ¿está claro?, que para eso le pago lo que le pago. Esto es lo que uno piensa de primeras, habida cuenta la gravedad del asunto. Y si no es así, que los implicados lo demuestren, pero tras la comparecencia del Sr. Laporta parece claro que su estrategia pasa por la patada hacia adelante, el victimismo y las amenazas.

La segunda carta de despecho también deja patente por escrito que la relación del Sr. Negreira & family con el Barcelona era estrecha: “confidencias y favores de lo profesional a lo personal”. De la raíz a las puntas, como el champú.

Imaginamos al presidente de turno del Barça llamando al Sr. Negreira: “hola, Sr. Negreira, qué tal la familia. Oye, que te llamaba porque esta jornada nos pita el árbitro ese que se empeña en seguir las normas, haz el favor de hablar con él para que entre en razón. Y ya de paso, te cuento: el pequeño me se disfraza de cochinillo para carnaval y no sé dónde conseguir un disfraz así, ¿podrías agenciarme uno? Ah, y sube cervezas, que se han acabado. Gracias. Besos. Yo también”.

Tras esto uno entiende que el abandono del Sr. Bartomeu causase en el Sr. Negreira una profunda decepción después de tantos años de relación, de tantos favores prestados, de tantas confidencias compartidas, según puede leerse en el último párrafo de esta segunda carta de despecho.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

La portada de Mundo Deportivo tiene menos interés que una liga española, y Sport titula “El partido de la verdad” en relación a la vuelta de la eliminatoria de Europa League que enfrenta al Barça con el United. Pero realmente quien parece haber comenzado a jugar el partido de la verdad es el Sr. Roures.

https://twitter.com/futbolgate_ES/status/1628509901843464194?s=20

"Negreira hacia los informes para el CTA, de la actuación del árbitro, si lo había hecho bien, mal, regular... Él tenía un poder para apartar o promocionar al colegiado. Tenía un cargo importante", afirma el prócer catalán en Radio Marca.

El Sr. Roures se carga en unos segundos la excusa esgrimida por el Barça y también por el colectivo arbitral actual según la cual el Sr. Negreira era poco más que un florero que facturó, al menos, siete millones de euros simplemente por manar buen olor en las oficinas del Camp Nou.

¿Y por qué el Sr. Roures desmonta la excusa del Barça cuando él mismo es su avalista y posee el 25 % de Barça estudios? ¿Tiene algo que ver con el futuro Barça SAD?

¿Y por qué precisamente grupos editoriales enemigos de la Superliga primero publican portadas muy feas contra el Madrid y sus jugadores y después llevan la voz cantante en el asunto de la corrupción del Barça?

The answer, my friend, is blowin' in the wind. The answer, is blowin' in the wind.

Pasad un buen día.

El Real Madrid Castilla, Castilla sin más para los clásicos como yo, atraviesa por su mejor momento en años y, por tanto, cuenta con opciones reales de subir de forma directa a Segunda División. Estar en la categoría de Plata del fútbol español es casi una obligación para el filial del Real Madrid.

Jugar en el primer equipo del campeón de Europa y del Mundo no es tarea fácil, pero hacerlo saltando desde la Primera RFEF es una misión prácticamente titánica. En los últimos años, solo lo han logrado con éxito Vinicius y Casemiro, que no es poca cosa.

Jugar en el primer equipo del campeón de Europa y del Mundo no es tarea fácil, pero hacerlo saltando desde la Primera RFEF es una misión prácticamente titánica

Hace diez años que el Castilla no tiene una hornada como la actual. El último ascenso del filial fue en la temporada 2011/12 y en aquel equipo dirigido por Alberto Toril había jugadores como Carvajal y Nacho Fernández, que siguen formando parte del primer equipo del club y atesoran varias Copas de Europa en sus vitrinas, además de otros futbolistas que han hecho fortuna en Primera División como Joselu, Álvaro Morata, Álex Fernández, Óscar Plano o Chéryshev. Fue una hornada de mucho nivel y la mejor que ha dado La Fábrica desde los años ochenta y la irrupción de la extraordinaria Quinta del Buitre de la mano del inolvidable Amancio Amaro, presidente de Honor del Club fallecido esta semana.

En aquel Castilla de récord, capaz de ganar la liga de Segunda División y de llevar domingo tras domingo al Santiago Bernabéu a 80.000 aficionados, se hornearon Butragueño, Míchel, Martín Vázquez, Pardeza y Sanchís, santo y seña del Madrid de los ochenta, un formidable plantel capaz de conquistar cinco ligas consecutivas y dos Copas de la UEFA donde se acuño la magia del Miedo Escénico, en afortunada expresión de Jorge Valdano.

Raúl Castilla

Este Castilla de Raúl González Blanco está aún en formación pero por primera vez en casi una década reúne un elenco de futbolistas reconocibles y con capacidad suficiente para ascender a Segunda y, lo que es más importante, desde allí, fijar una cabeza de puente que alimente a la primera plantilla.

Este Castilla de Raúl González Blanco está aún en formación pero por primera vez en casi una década reúne un elenco de futbolistas reconocibles y con capacidad suficiente para ascender a Segunda

Este mes de febrero ha servido de escaparate perfecto a algunos de los jugadores que cada fin de semana buscan labrarse un futuro en las catacumbas de la Primera RFEF ante equipos como el Linares, el Rayo Majadahonda, el Unión Adarve, Unionistas, Racing de Ferrol o Deportivo de A Coruña, por citar algunos de los tiburones que nadan en una categoría durísima y muy poco reconocida.

Jugadores como Arribas, que es el máximo goleador del equipo con diez tantos y cuatro asistencias, o Álvaro Rodríguez, ‘El Toro’, han dejado sus credenciales en el Mundial de Clubes o en la Liga, con una soberbia aparición en un estadio siempre cuesta arriba para el Madrid como es El Sadar.

Álvaro Rodríguez y Asensio contra Osasuna

En el plantel también brillan futbolistas de los que se hablan maravillas, como Iker Bravo, llegado desde el Bayer Leverkusen, Vinicius Tobias, De Luis, Dotor, Álvaro Martín, Rafa Marín, Marvel o Peter.

Transfermarkt establece el valor de mercado del plantel en 18,8 millones de euros, una cantidad que da una idea del nivel de un grupo de jugadores que tienen la obligación de ser alternativa para una primera plantilla que, muchas veces, parece muy corta de efectivos.

Ascender a Segunda y completar minutos de calidad con el plantel de Ancelotti son las misiones ineludibles de aquí a junio

Seguramente no estamos ante ese Castilla subcampeón de la Copa del Rey en el año 80 ni ante ese otro memorable de la Quinta del Buitre, pero sí ante un equipo con una media de edad de 19,5 años y muy parecido al del último ascenso en el año 2012. De esa última hornada, el Madrid ha sacado grandes réditos en forma de títulos, carreras contrastadas en el primer plantel y traspasos a otros clubes de Primera División.

Estamos, por tanto, ante un año clave para el filial blanco y los chicos de Raúl van muy bien enfocados. Ascender a Segunda y completar minutos de calidad con el plantel de Ancelotti, siendo una alternativa a lesiones y ausencias de jugadores del primer equipo, son las misiones ineludibles de aquí a junio. El Alfredo Di Stéfano es lugar de peregrinación obligada los próximos meses.

 

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De forma paulatina y palpitante, con el dominio de la escena de los que nunca dudan, el Real Madrid giró el ritmo inicial contrario hasta generar un vendaval propio. Una exhibición pocas veces vista de firmeza de ánimo, de delicadeza en el juego, de superioridad inesperada. En contra, uno de los mejores equipos del continente siempre arropado por sus caminantes, que comenzó por bordar el fútbol para sucumbir ante un absoluto: el Real Madrid de Europa.

Visto lo visto en el resto, lo vivido en los primeros minutos del encuentro resultó ser un extraño sueño. El Liverpool, con presión endiablada, con la voluntad encendida de las grandes ocasiones y de quienes tienen cuentas que saldar, vapuleó a los blancos a tempo prestissimo. Fueron minutos de zozobra, incapaces los madridistas de enhebrar acciones ofensivas de contención y con dificultades en el orden defensivo.

El Liverpool comenzó por bordar el fútbol para sucumbir ante un absoluto: el Real Madrid de Europa

El Real Madrid se afanaba sin acierto en la búsqueda de soluciones. Desde la final de la Copa de Europa de 1966, este humilde cronista ha contemplado en cientos de ocasiones esta misma escena. Un equipo en manos del rival y de la desorientación propia que busca su identidad en las soluciones constantes. En la chispa que encienda los resortes que dan vida a su juego dominante. Entonces, le sostiene su divisa: por mal que le vaya un encuentro, la fluencia de su juego nunca se detiene. Una muestra darwinista en miniatura para solventar los problemas sobrevenidos. La evolución del más fuerte.

Vinícius gol Liverpool

Tardó más o menos, qué más da, porque en esta ocasión el rival apretó mucho. Hasta que sin que nadie se percatara, quizás sólo la íntima confianza de sus jugadores, el Real Madrid se hizo dueño del partido. La seguridad brotó con la fuerza de los goles apoyada por las explosiones de adrenalina, por el ánimo colectivo incrementado ante la ejecución de jugadas plásticas, con la coordinación propia de un cuerpo de baile sublime.

A Vinicius le cupo la tarea de romper las filas enemigas por los flancos, un único jinete con la fuerza de la caballería númida de Aníbal. Tras el descanso, el Madrid devolvió al Liverpool el arreón de los primeros minutos, la fuerza física y emocional de quienes regresan para zanjar el encuentro. Benzema se dejó caer para hilar con Modric y compañía, el resto se aplicó con empeño y finura, y tras breves compases de afinación, la sinfonía blanca comenzó a sonar. Esta vez, al ritmo que ellos quisieron: ahora toco un rock and roll, más tarde interpreto una obra barroca.

Y mientras la música sonaba en la ciudad de Los Beatles, los madridistas sonreíamos satisfechos, rebosantes de orgullo y cierta suficiencia. Estaba cantado que íbamos a remontar…

 

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Tras la victoria histórica contra el Liverpool, el Atleti espera a la vuelta de la esquina. El sábado a las 18:30 horas el Real Madrid recibe a los pupilos del Cholo en uno de los enfrentamientos con más solera del fútbol español.

¡Pon a prueba tus conocimientos sobre los derbis con nuestro quizz!

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Estamos en los primeros años del siglo XXI después de Jesucristo. Todo el fútbol español (dirigentes federativos, periodistas, jugadores…) está manchado por la corrupción… ¿Todo? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles árbitros resiste, todavía y como siempre, al corruptor.

De todo lo analizado del caso Negreira-Barça (ya es sorprendente la habitual eliminación de una de las partes del asunto en su propia denominación), hay algo que no por previsible deja de llamar la atención. Los constructores del relato siguen insistiendo en que el estamento arbitral español permanece impoluto, como la mano incorrupta de Santa Teresa de Jesús que Franco guardaba en su mesilla como talismán personal. Los periodistas deportivos han llegado a la habitación y se han encontrado un cadáver agujereado, un revólver todavía humeante y a alguien sujetándolo. Pero a pesar de estas evidencias aún nos dicen que siguen confiando en que los disparos no se hayan producido. A fin de cuentas, ellos no estuvieron allí para verlo. Y de haber estado, probablemente habrían cerrado los ojos.

Los periodistas deportivos han llegado a la habitación y se han encontrado un cadáver agujereado, un revólver aún humeante y a alguien sujetándolo. Pero a pesar de estas evidencias, aún nos dicen que siguen confiando en que los disparos no se hayan producido

Los colegiados españoles deben estar hechos de una pasta especial, completamente diferente a la de portugueses o italianos, colegas de países con los que compartimos múltiples similitudes culturales, pero que a buen seguro no tienen nada que ver en cuestiones de honorabilidad. En ambos países se han destapado hace poco sendas tramas en las que los árbitros eran sobornados para favorecer a equipos muy concretos; al Benfica en Portugal y a la Juve (y otros) en Italia. Por supuesto, esta corrupción no puede haber llegado al estamento arbitral español. Incluso aunque sepamos que el vicepresidente del CTA (que, por cierto, es un árbitro), ha cobrado de un solo equipo estando en el ejercicio de sus funciones. Y que su hijo mantiene una estrecha relación con diferentes colegiados. Todo es circunstancial; casualidades, pero nunca causalidades.

Negreira y Sánchez Arminio

En otro movimiento que se veía venir a leguas de distancia, aquellos que han venido sembrando permanentes dudas sobre la honradez de los árbitros, apuntando a su supuesto trato de favor hacia el Real Madrid, son ahora los mayores defensores de la integridad de aquellos designados para impartir justicia en el fútbol. Sus fundadas sospechas con pruebas de cargo tan irrefutables como unas bolsas de pines, declaraciones variopintas, que el Madrid tenga en nómina a Mejía Dávila o un saludo de Florentino en el túnel de vestuarios, tienen en su argumentario más peso que el hecho de que se le pague a uno de los jefes del arbitraje español por unos informes inexistentes mucho más de lo que cobraba en su cargo. Peor aún es la otra versión que está abrazando el barcelonismo mayoritariamente; que Negreira era un simple timador que prometió mejorar el trato arbitral, pero nunca lo logró. Curiosa manera de recriminar a un contratista que no cumple con lo pactado la de mejorar sus emolumentos una y otra vez durante 17 largos años.

Aquellos que han venido sembrando permanentes dudas sobre la honradez de los árbitros, apuntando a su supuesto trato de favor hacia el Real Madrid, son ahora los mayores defensores de la integridad de aquellos designados para impartir justicia en el fútbol

Absolutamente todos los indicios apuntan en la única dirección posible, la que solo los aficionados que recordamos lo que ocurría aquellos años estamos aireando. El antimadridismo prefiere morderse la lengua o meter al Madrid en la ecuación corrupta sin ninguna prueba que no esté en la ridícula lista ya desgranada antes que admitir que el equipo al que consideraban gran beneficiado institucionalmente es, en realidad, el gran damnificado. Lo contrario sería asumir que han caído en el engaño de un sistema perfectamente diseñado, que te perjudica y encima te pinta como el protegido. Pase lo que pase, el Madrid ha remontado en la batalla del discurso para ganar esa guerra.

A partir de ahora y digan lo que digan, esos aires de superioridad moral pasan de ridículos a vergonzantes. Aceptamos mayoritariamente que no habrá grandes consecuencias institucionales para el presunto corruptor en esta historia, y es triste porque significa que hemos normalizado la putrefacción del fútbol como algo inevitable. La única alternativa para recuperar la credibilidad pasaría por una situación que se antoja imposible; grave sanción para el presunto corruptor, incluyendo masiva retirada de sus títulos, y purga de manzanas podridas en todos los estamentos que rigen las competiciones nacionales. Tranquilos, no va a ocurrir.

 

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Ha saltado la liebre, como todo el mundo sabe ya a estas alturas. El Barcelona, según informaciones recogidas del ministerio fiscal y que han corrido ya como la pólvora por medios de todo el mundo, habría pagado durante casi veinte años por influir sobre los árbitros españoles. Estos son los hechos. El asunto tiene la suficiente magnitud como para que se haya pronunciado en un vídeo institucional el patrón de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas.

Al caso le ha seguido un torrente de manifestaciones y de nuevas informaciones. Todas redundan en lo mismo: los indicios de cohecho continuado durante décadas son abrumadores. De un golpe de vista se distinguen varios delitos gordos: amaño, fraude, tráfico de influencias. La Real Federación Española de Fútbol, de momento, ha despachado la cosa con un comunicado de prensa y con declaraciones banales de Medina Cantalejo, un tipo, por demás, de la casa.

En España la verdad es un constructo subjetivo, una percepción, algo relativo, por lo que tiene, como es natural también, una importancia también relativa. Las opiniones y los sentimientos tienen ya rango de verdades absolutas, científicas, por lo que se miente a mansalva, cada día, en cada parcela de actividad pública, y no pasa nada. Es lo normal. Por eso el Barcelona ha tenido siempre la tradición histórica, o mejor dicho, el instinto, de considerar la ley y la norma como algo meramente orientativo que puede uno saltarse a conveniencia. Ellos son unos maestros en esto.

En España la verdad es un constructo subjetivo. Por eso el Barcelona ha tenido siempre la tradición histórica, o mejor dicho, el instinto, de considerar la ley y la norma como algo meramente orientativo que puede uno saltarse a conveniencia

Les cerraron el estadio por amparar la agresión física a jugadores del equipo contrario, les expulsaron de la Copa por no presentarse en un partido, se han saltado todas las normas de juego limpio financiero imaginables, su capitán fue pillado no hace ni un año negociando por wasap unas comisiones millonarias con el presidente de la Federación a cuenta de llevarse la Supercopa a Arabia Saudí, y un largo etcétera. En eso, como en todo, son los perfectos representantes de la región más corrompida de Europa occidental, Cataluña, un manicomio a cielo abierto donde toda noción de verdad y de realidad es desafiada a diario por los partidos en el poder y por millones de electores que los votan de continuo.

Tebas ha hablado de “compliance”, de “normas que no se han cumplido”. Qué español es esto, tenemos el idioma más rico del mundo y cuando se destapa un pufo de dimensiones colosales se acude rápidamente a los anglicismos, que todo lo subsumen. La “compliance” y las normas incumplidas, no obstante, en el país donde se confinó a la población durante meses con estados de alarma inconstitucionales, ¿qué significa? El Barcelona también se ha excusado con esto y, en general, todos los “neutrales” están poniendo el foco en Negreira y no, en realidad, en el culpable principal, que es la persona jurídica Fútbol Club Barcelona.

Tebas

El vídeo es realmente gracioso, aconsejo vivamente que lo vean. Lo deja todo en manos de “la Fiscalía”, quien podría, una vez finalizada la investigación (de la que no paran de saberse cosas nuevas a cada hora), interponer una demanda contra el Barcelona por corrupción entre particulares y amaño deportivo. Pero, ¿”de quién depende la Fiscalía”? El Barcelona es un interés estratégico prioritario en Cataluña, los socios del gobierno socialista de la nación están en las Cortes en virtud de la representatividad etnosimbólica que encarna como nadie el Fútbol Club Barcelona, que es la proyección universal y emocional del independentismo, su vehículo de portentoso de propaganda, lo que Hollywood al american way of life del capitalismo estadounidense. Y por supuesto, para el negocio de Tebas con la Liga, el Barcelona es un pilar, es inconcebible imaginar que se aplicara ningún tipo de justicia y lo descendieran a Tercera. Naturalmente, queda descartada cualquier sanción deportiva, pues “todo ha prescrito”. Como si la malversación y la adulteración reiterada, sistemática, deliberada de la competición, que por supuesto va más allá del período 2016-2017, pudiera, moralmente, prescribir.

Lo que tampoco prescribe nunca es la poca vergüenza. La jugada parece clara: control de daños y victimización (otro clásico) de la entidad, supuesta prisionera de un “chantaje”

Lo que tampoco prescribe nunca es la poca vergüenza. La jugada parece clara: control de daños y victimización (otro clásico) de la entidad, supuesta prisionera de un “chantaje”. ¡Un chantaje que ha durado más que la obra del Escorial! Los cipayos afines empezaron intentando circunscribir el mal a un par de temporadas, a una travesura de Bartomeu, a una pillería de una junta directiva concreta. Pero por el propio Bartomeu se sabe, además de por otros indicios, que la cosa es estructural y que implica a un modus operandi institucional que se remonta, al menos, hasta Gaspart. Y seguramente, la cosa se mete de lleno en el nuñismo. Es decir, que toda la impronta, el rostro del Barcelona contemporáneo, está ulcerado con esta infección lamentable. Ahora la jugada es diluir toda responsabilidad barcelonista y toda culpa en el sintagma “Caso Negreira”.

Hay indicios de continuidad delictiva desde 2001. El pastel se ha descubierto por Hacienda, que inspeccionaba los ejercicios contables de 2016, 2017 y 2018 de Dasnil 95, una empresa fundada por José María Enríquez Negreira en 1995. El 95% del volumen de negocio de Dasnil 95 correspondía a pagos del Fútbol Club Barcelona en concepto de “asesoramiento técnico”. Un asesoramiento que, por ejemplo, sólo en el año 2016 fue cobrado a razón de más de medio millón de euros. Enríquez Negreira, a la sazón exárbitro, fue administrador, apoderado y finalmente administrador único de Dasnil 95, que sólo empleó a dos personas y de la que participaban también sus hijos. ¿Y quién era, a lo largo de estos años, Enríquez Negreira? Pues el vicepresidente del Comité Técnico Arbitral de la Federación Española de Fútbol desde 1994 hasta 2018. Un comité que, no está de más recordarlo, depende de la Federación.

José María Enríquez Negreira y Sánchez Arminio

A partir de ese año los ingresos de Dasnil 95 cayeron en picado, provocando su disolución. Según ha declarado Negreira ante la Fiscalía, el asesoramiento estaba enfocado a asegurar la neutralidad de los árbitros con respecto de los intereses deportivos del Barcelona. La prensa afín, es decir, fundamentalmente la editada en Barcelona, ya está explicando que, en realidad, Negreira era un don nadie, uno que no pintaba nada en el CTA. Lo cual, de ser cierto, obligaría a tomar por imbéciles a Gaspart, Laporta, Rosell y Bartomeu, que le estuvieron pagando a un pintamonas casi dos millones de euros (que se sepa) a lo largo de dos décadas. Pero lo que está pasando es lo contrario, que a quienes pretenden tomar por imbéciles, siguiendo la inveterada costumbre del lugar, es a nosotros.

el rostro del Barcelona contemporáneo, está ulcerado con esta infección lamentable. Ahora la jugada es diluir toda responsabilidad barcelonista y toda culpa en el sintagma “Caso Negreira”

Pero lo cierto es que hay constancia documental notable, en la propia hemeroteca, de que Negreira no era un don nadie. Martínez Munuera, sin irnos muy lejos, árbitro internacional, reconoció en 2013, cuando lo subieron a Primera, que Negreira en persona se lo comunicó por teléfono. Al CTA le corresponde proponer a la Federación los candidatos al ascenso, como también entra dentro de las atribuciones de este órgano el ocupar por delegación un asiento en el trascendental Comité de Designación Arbitral, donde junto a la Liga y a la Federación deciden quién arbitra a quién cada semana. Su nombre y su vinculación al entorn barcelonista puede rastrearse con facilidad en el archivo de la prensa deportiva de los 90 y primeros dos mil. Luego, misteriosamente, pasó a formar parte de la nebulosa, de la bruma.

Desde 2003, según Bartomeu, que estuvo allí, entonces y hasta 2005 como directivo de Laporta; desde 2010 como vicepresidente de Sandro Rosell y luego, desde 2014, como presidente, el Barcelona pagaba religiosamente a Dasnil 95 por el suculento asesoramiento. Son los años de oro del club. De 2003 a 2018 el Barcelona gana 9 Ligas, 6 Copas del Rey y 8 Supercopas de España, por contar sólo los títulos domésticos. En esos años, Dasnil 95 facturó a su cliente único casi cuatro cientos mil euros anuales por unos servicios que no aparecen descritos en su página web. El Barcelona, en un comunicado, los ha definido como “servicios de un consultor técnico externo en formato vídeo, informes técnicos referidos a futbolistas de categorías inferiores del Estado español para la secretaría técnica del club e informes técnicos relacionados con el arbitraje profesional, a fin de complementar información requerida por el cuerpo técnico del primer equipo y del filial, práctica habitual en los clubes de fútbol profesionales”.

Enríquez Negreira e hijo

Sólo hay información, hasta ahora, de 2016, 2017 y 2018. En ese tiempo Negreira le cobró al Barcelona millón y medio largo. Bartomeu recortó gastos cuando Negreira, qué casualidad, dejó el Comité Técnico Arbitral. Sin embargo, reconoció ante la Fiscalía que eso se hacía, que él supiera, desde el año 2003. Rosell lo corrobora, Gaspart no lo recuerda y Laporta omite cualquier comentario. De la asesoría, según le ha dicho Negreira a la SER, no consta ningún papel porque “era todo verbal”. Su hijo, no obstante, administrador de Dasnil 95 durante muchos años, dice que también se asesoraba por escrito. Afirmaban también trabajar para más clubes, pero cuando el Barcelona dejó de pagar la sociedad, simplemente se fue a pique. Todo era “neutral” pero el asesor era el lugarteniente de Sánchez Arminio, el prócer arbitral del fútbol español contemporáneo, y trabajaba en el centro mismo de las decisiones del estamento arbitral.

Todo era “neutral” pero Negreira era el lugarteniente de Sánchez Arminio, el prócer arbitral del fútbol español contemporáneo, y trabajaba en el centro mismo de las decisiones del estamento arbitral

Iturralde González y Andújar Oliver, dos ilustres exárbitros, han reconocido, a raíz de la noticias, que el hijo de Negreira les sometía a “sesiones de coaching” para superar los “errores” de los árbitros en seminarios ad hoc. También, en la previa de las grandes tardes en el Camp Nou, el “coach” se convertía en chófer solícito que se ofrecía a los árbitros para llevarlos del hotel al estadio. Todo apunta a que el hijo era un especialista a cuenta del padre en el negocio ampliado del (presuntamente) trinque, siempre listo para lo que hiciera falta, como por ejemplo dar informes semanales en vídeo al CTA de papá, como también ha reconocido Iturralde.

Bartomeu, que cuenta que le suena que la cosa viene del nuñismo, también dice que “cree” que Negreira “no pintaba nada”. El mismo Negreira se consideraba, en 2018, el último año de su presencia en la vicepresidencia del CTA, “el ayudante del jefe”. Ni a Bartomeu ni a Gaspart ni al propio Negreira, que dice también que el Barcelona les pagaba “por no hacer nada”, les parece impropio, cuanto menos, que el vicepresidente del órgano rector de los árbitros del fútbol profesional español tenga vínculos comerciales durante décadas con uno de los clubes más importantes del país. “Todos los clubes lo hacen”, aseguran todos, pero de momento sólo se tiene constancia contractual de que lo hiciera el Barcelona.

¿Colusión, conflicto de intereses? Qué me está usted contando. Como es lógico deducir, una mierda de proporciones semejantes sólo puede esconderse bajo la mesa camilla del salón, sin que nadie advierta su olor, contando con la complicidad activa y pasiva de la clase periodística. Es decir, de los “relatores”.

Una mierda de proporciones semejantes sólo puede esconderse bajo la mesa camilla del salón, sin que nadie advierta su olor, contando con la complicidad activa y pasiva de la clase periodística. Es decir, de los “relatores”

Como recuerda mi amigo Manuel Matamoros en Twitter, “sobornar no exige sólo tener el control de un acto de corrupción, sino de su interpretación”, en alusión a las conclusiones que del escándalo italiano del Calciopoli obtuvo el periodista Dino Numerato. Cito a Manuel, textualmente, que lo explica mejor que yo:

“Numerato distingue, en esencia, tres clases de (actitudes) de los periodistas deportivos: los ciegos que no se enteran (unintended blindness); los ciegos que no quieren ver (wilful blindness) y los que blanquean expresamente la corrupción (corrupting interpreters). Los primeros, ingenuamente encantados por la belleza del rendimiento deportivo, o atrapados en la rutina diaria del periodismo y de los agasajos simbólicos y regalos materiales de los magos de las relaciones públicas. Los segundos, partícipes conscientes de la cadena de corrupción, cuyos actos concretos (errores deliberados de los árbitros entre otros) ocultan deliberadamente al público, al ser parte de lealtades clientelares entre funcionarios deportivos, atletas y representantes, árbitros...La participación deliberada en la corrupción puede estar directamente relacionada con el trabajo periodístico y por lo tanto contribuir a un contenido sesgado de los mensajes de los medios de comunicación y las retransmisiones televisivas. Las convicciones de Numerato, claramente hijas de Calciopoli, le llevan a identificar el tercer grupo (subconjunto del segundo) como el más eficaz, y como su instrumento fundamental destaca los programas televisivos posteriores a los partidos que ofrecen espacio para un análisis más profundo respecto de éstos, y señala cómo Las intercepciones telefónicas del asunto de corrupción del fútbol italiano ‘Calciopoli’ facilitan evidencias acerca de situaciones en las que los manager deportivos influenciaban la selección de los periodistas invitados”.

¡Bomba! 1,4 millones del Barça al vicepresidente arbitral

Al acudir a los timelines de las cuentas de algunos de estos relatores “sólidos”, expertos en “el análisis profundo”, como lo llama Numerato, como por ejemplo Ramón Besa o Axel Torres, sólo encuentro “Caso Negreira” por todas partes. Si un vecino de Jartúm entrase en contacto por primera vez con todo este quilombo leyendo a estos conspicuos periodistas, creería que los Negreira, padre e hijo, fueron a cobrar durante veinte años a las oficinas del Camp Nou con un kalashnikov en la mano su diezmo, su impuesto revolucionario, al pobre Barcelona, que es “més que un club”. No va a pasar nada porque el Barcelona, como la Catalunya que representa y por la cual existe, juega y vence, está por encima del bien y del mal. Del Moggigate, al menos aquí, nos quedaron las Historias del Calcio que contaba Enric González en El País. Pero me temo que a nosotros sólo nos queda la Oficina de Prensa y Propaganda del Komintern de Ramón Besa.

 

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Resucitar es una facultad propia de dioses. De dioses y de algún vividor profesional bohemio que es capaz de hacerlo cada domingo al mediodía tras 48 horas de fiesta, pero no es el caso que nos ocupa. Hablamos de la resucitación canónica, aquella que define la RAE como “acción de volver a la vida, con maniobras y medios adecuados, a los seres vivos en estado de muerte aparente”. Porque el Madrid estaba aparentemente muerto cuando Vinicius Jr., con maniobras y medios adecuados, le comenzó a resucitar a los 21 minutos y lo dejó vivito y coleando a los 36. Las maniobras: regates, anticipaciones, carreras, disparos; y los medios adecuados: Modric, Camavinga y Valverde, de inicio.

Sabíamos que el Liverpool comienza los partidos en Anfield con el ímpetu de un niño hiperactivo que acaba de devorar un kilo de chuches, ya nos había puesto en antecedentes Alberto Cosín en su previa del encuentro. El Madrid también estaba al tanto, pero en un abrir y cerrar de ojos los de Klopp se colocaron 2-0 arriba, listos para dar la puntilla a los de Ancelotti.

El Madrid estaba aparentemente muerto cuando Vinicius Jr., con maniobras y medios adecuados, le comenzó a resucitar a los 21 minutos y lo dejó vivito y coleando a los 36

Hoy nos caen cinco, decían los agoreros, aunque a decir verdad la cosa estaba muy malita, como diría Chiquito. A pesar de que el Madrid nos ha demostrado por activa y por pasiva que no debemos ser derrotistas hasta el final (y más allá), en ocasiones es irrefrenable que nos invada la sensación sombría de hecatombe inminente.

Hasta que llegó Vinícius, que escorado en el vértice del área grande lanzó lo que antes se solía denominar trallazo. Gol. 1-2. De un latigazo, Vini comenzó a domar al indómito Liverpool.

Y Vini cogió su fusil y poco después repitió la jugada, pero Alisson —gran portero— esta vez sí llegó a despejar el balón y evitar el empate, aunque para ello hubo de estirarse como si intentara alcanzar las pilas del mando a distancia que se habían caído detrás del sofá.

El Madrid tenía mejor color mientras el Liverpool enrojecía aún más.

El segundo gol lo marcó Vinícius a lo Laudrup, es decir, mirando para otro lado. Agradezco el genial hallazgo a su autor, el Teniente General Bengoechea —hermano de nuestro editor—, a quien aprovecho para desearle suerte en su pase a la reserva activa.

El segundo gol lo marcó Vinícius a lo Laudrup, es decir, mirando para otro lado

Así, con 22 años y en Anfield, Vinícius acababa de resucitar al Madrid. Y, como se ha indicado al comienzo del artículo, resucitar es una facultad propia de dioses. This is Vinícius.

Hoy en día no es descabellado afirmar que Vinícius es el mejor del mundo, y obvio adrede la palabra futbolista o jugador porque Vini es el mejor en aspectos que van más allá de las habilidades exclusivas del juego. Un señor llamado Carlo Ancelotti, que algo sabe de esto, dijo ayer en rueda de prensa que Vinícius es hoy el jugador más determinante del fútbol mundial.

Con el Madrid ya resucitado, el partido siguió como siguen los partidos que tienen mucho sentido. Los medios adecuados anteriormente mencionados mejoraban sus prestaciones con el paso de los minutos. El despliegue de Valverde, que ha vuelto a su nivel —era cuestión de tiempo—, el trabajo que es capaz de desempeñar sin desfallecer y el rendimiento que ofrece nada tienen que envidiar al de una C-15. Camavinga… Camavinga es un escándalo mayúsculo. Y punto. Y Modric volvió a dejarse el DNI en el vestuario y nos regaló melodías propias del Rubber Soul corriendo sobre las teclas del piano de In my life en la cabalgada del quinto gol.

Modric y Rüdiger. Boca abajo

 

Además de los medios adecuados, brillaron otros enteros, en especial Militao y Nacho. El defensa brasileño exhibe una suficiencia defensiva abrumadora, tanto que en ocasiones peca de sobrado. En ataque se muestra exuberante. Militao es mejor que recibir transferencias.

Militao es mejor que recibir transferencias

Y sobre Nacho me remito a las palabras de Kloop: "¿Dejamos de tener éxito en banda? Nacho. Nacho entró. Fue increíble. No sé cuántos años lleva en el Real Madrid. Por algo es. Lo ha hecho muy bien. Nacho entró y jugó un gran partido". Nacho Fernández, 300 partidos con el Real Madrid Club de Fútbol.

Nacho y Militao en Anfield

Vinícius no es que se haya sentado a la mesa de los mejores, es que ha inaugurado él su propio restaurante. Ahora mismo es el futbolista más desequilibrante del planeta. Y hace un rato, anoche, también lo era, cuando andaba ocupado marcando un doblete al Liverpool en Anfield. El jugador más joven en lograrlo después Cruyff.

2-5. Queda el encuentro de vuelta, pero ha sido un partido histórico en Anfield. Al final, el chorreo se produjo en diferido, quién nos lo iba a decir.

This is Real Madrid.

 

Getty Images.

Buenos días, amigos. Os podéis levantar ya. No hace falta que sigáis durmiendo porque no fue un sueño y, en consecuencia, continuar en la cama no va a prolongarlo. El Real Madrid sacudió el planeta fútbol en Anfield, aplicando al Liverpool el correctivo más severo de toda su historia europea. Fue el mejor homenaje posible a Amancio Amaro, leyenda del club blanco y Presidente de Honor, que nos dejó ayer también y cuyo espíritu de excelencia y atrevimiento presidió en todo momento la exhibición.

Nosotros nos pasamos el día de ayer homenajeando a Amancio a través de colaboraciones de Athos Dumas, Javier Vázquez, Alberto Cosín y Joe Llorente, y más que sin duda leeremos aquí, pero no imaginábamos hasta qué punto nuestro tributo al gallego iba a quedar en poca cosa en comparación con el que los hombres de Ancelotti, con un colosal Vinicius al frente, le darían por la noche.

Portada Marca

La palabra memorable suele utilizarse a la ligera. No para lo de ayer. Marca se centra en Vinicius, protagonista de un partido antológico, y hace bien. Bueno, se centra en el brasileño y en cierto gallego, porque el acertado titular “Noche de brujos” remite a Vini pero también al legendario siete que nos dejó, o a Vini como dignísimo heredero de aquel.

No es desatinada la comparación. Vini agarra el relevo del arte del regate y la finta que encapsuló Amancio, aunque lo del extremo de hoy tenga más que ver con la velocidad y el balón al hueco y el Brujo de antaño fuese más de pedir el balón al pie. Pero Vini también brilla como nadie (como nadie a día de hoy, como Amancio en el pasado) en el noble arte del dribbling. Amancio: otro provocador.

Cuando el partido se presentaba en chino mandarín, con 2-0 en contra a los catorce minutos por culpa de una fea amalgama de resbalones y decisiones fatales, Salpiquinho emergió de las sombras para inventarse un gol prodigioso que habría enorgullecido al Presidente de Honor. Poco después porfió en un balón que estaba perdido y acabó aprovechando un fallo garrafal de Alisson, que devolvió el favor a Courtois. El Madrid acabaría jugando de cine, facturando un segundo tiempo de fábula, pero no habría sido posible si antes no se hubiese echado el equipo a la espalda Vinicius jr., como solo él sabe hacer. Vinicius se doctoró en Anfield. Otra vez.

Portada As

Otra vez porque, aunque parezca ser el Sísifo de nuestros días, obligado a empujar la piedra arriba partiendo de cero en cada ocasión, sin que jamás se le atribuyan los méritos alcanzados, acosado por colegas cafres y una prensa vil, es un Top3 mundial sin discusión, y más desde ayer, aunque también desde antes de ayer. Ancelotti dijo en la rueda de prensa que ahora mismo es el jugador más desequilibrante del planeta, y no es ninguna barbaridad. Mira Vini hacia arriba en la portada de As. “En el cielo”, concluye As acertadamente. Amancio and Vini in the sky with diamonds.

Apunta también As en portada que vimos una “gran actuación de Modric y Nacho”.’ No solo de ellos dos, pero sí. Luka dijo recientemente que quería seguir un año más pero no por caridad. “Quiero merecer seguir”. Qué conmovedora ética de trabajo por parte de quien podría sucumbir a la tentación somnolienta de los laureles sin que nadie se lo reprochase. Luka, ojalá merezcas seguir para siempre.

El caso de Nacho es distinto. Nacho no sabe si quiere seguir un año más, según confesión propia al término del encuentro. Ojalá quiera. Su partidazo se recordará para siempre. Aprovechando el infortunio de la lesión de Alaba, entró al campo para desgracia de Salah, que había sido hasta ese punto la mayor amenaza. El egipcio fue borrado del campo. Se convirtió en el Nowhere Man del choque, por seguir con la jerga beatlemaníaca tan usual cada vez que jugamos con los scouse. Todo lo contrario que Valverde, de quien ya Andrés Torres apuntó en su crónica que estuvo Here, There and Everywhere mientras Benzema procedía con su espectáculo sobre la cama elástica a beneficio de Mr. Kite (qué segundo gol, John Lennon que estás también en el Cielo), Militao reinaba como el loco de la colina más inaccesible y Camavinga araba para siempre, ya saben ustedes con qué, los campos de fresas. Nada de eso habría sido posible sin la inestimable y no precisamente pequeña ayuda de sus amigos Carvajal, Rüdiger y un Rodrygo estelar, empeñados todos ellos en decir Hello hasta cuando todo gritaba Goodbye lo miraras por donde lo miraras.

Qué goce, amigos. Qué goce incomparable. Qué partido ante un rival, además, ejemplar en el fútbol y en lo de fuera, con homenaje a Amancio incluido. Amancio nunca caminará solo, como decía Tomás González Martin.

Tuit Koppola Sport Mundo Deportivo Caso Negreira

Este tuit, genial, la clavó. Fue tal la exhibición blanca que hoy Sport y Mundo Deportivo no tienen más remedio, con tal de evitar loar la excelencia del rival, que hablar someramente del BarçaGate, que hasta ahora evitaban de manera harto sonrojante, como si nada aconteciera. Laporta compareció ayer, y ya Paco Sánchez Palomares lo desmontó en estas mismas páginas.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Nuestro redactor jefe, sí, ya había llevado a cabo su particular deconstructing Jan, pero démosle una última vuelta porque la desfachatez del sujeto bien lo merece. Por lo menos no dimite, lo cual nos alegra por privar a Tebas del consuelo de cobrarse una pieza superliguera y aparentar que con eso está todo resuelto. No lo habría estado.

Laporta estaba esperando a que alguien dijera algo que le diese pie a intervenir para responder, de tal modo que de paso pareciera que se había pronunciado sobre el mayor escándalo en la historia del fútbol español. No lo hizo, claro, solo rajó de Tebas. La frase que recoge Sport es maravillosa. “Tenemos ganas de dar todas las explicaciones”. Por nosotros no se corte, pedazo de sinvergüenza. Somos todo oídos.

Utilizamos la palabra sinvergüenza en el sentido literal del término, porque es evidente que a Laporta todo este asuntillo de los siete millones de euros entregados al vicepresidente de los árbitros a lo largo de dos décadas no le produce la menor vergüenza. Al contrario. Se pone muy digno y amenaza con repuestas contundentes contra quien “ensucie la historia del Barça”. Imaginamos que empezará consigo mismo, que a base de comprar la cúpula del arbitraje en España ha logrado algo tan meritorio como anular cualquier legitimidad de los triunfos del mejor equipo del FC Barcelona durante la mejor etapa de su historia.

Pasad un buen día.

Arbitró el rumano Istvan Kovacs. En el VAR estuvieron los italianos Massimiliano Irrati y Marco Guida.

Primera parte trepidante. Santo y seña en Anfield. Apenas hubo interrupciones y faltas. Una evidencia es que el Real Madrid no hizo la primera falta hasta el minuto 31'. Lo único objetable al rumano fue una falta en la frontal por mano de Modric, pero la realidad es que le dio en el brazo que tenía pegado.

En el segundo tiempo hubo más acciones a considerar. Las dos primeras fueron de aviso verbal porque se juzgaron igual. Un manotazo de Gómez a Vinicius en el 48' y un agarrón de Militao a Gakpo un minuto más tarde que merecieron tarjeta. También debió ver amarilla Núñez al golpear con el brazo a Militao en el 59' y Matip por una patada por detrás a Ceballos en el 87'. Kovacs solo se echó la mano al bolsillo por dos minucias: Vinicius al impedir sacar una falta en el 60' y a Elliott por protestar en el 92'.

Además, se comió un empujón bastante nítido de Arnold a Nacho en el 83' cuando el madridista estaba presto a entrar en el área.

Por último, la jugada polémica del partido tuvo lugar en el área del Real Madrid cuando Carvajal con su brazo empujó a Núñez en el 55'. Una acción que bien pudo acabar en penalti. En Europa algunos árbitros necesitan algo más para ir a los once metros, pero el lateral jugó con fuego.

Kovacs, DISCRETO.

 

Getty Images.

Courtois (4)

Error fatal del que supo sobreponerse, aunque no sufriera demasiado. Duele el cate.

Alaba (4)

Superado por Salah en el vendaval red de los primeros compases. Desafortunada lesión.

Rüdiger (7)

De menos a más. Sólido y sin errores.

Militao (8)

Gol psicológico y letal. Exuberante en defensa.

Carvajal (5,5)

Hizo alguna cosa rara pero acabó salvando la papeleta.

Camavinga (6,5)

De menos a más, a mucho más, pero hay errores que no puede cometer.

Valverde (7,5)

he´s here, he´s there, he´s fucking everywhere. Valverde.

Modric (8)

El faro balcánico. Ha vuelto.

Rodrygo (7)

Indetectable, fino, molesto, incisivo siempre.

Benzema (9)

Este Madrid necesita al mejor Karim. Al del segundo tiempo hasta le sonríe la fortuna. Un quiebro a Alisson para la historia.

Vinicius (10)

Con el Madrid en la lona rescató al equipo. Es el líder.

Nacho (7,5)

Se acabó Salah.

Ceballos (-)

Sin tiempo.

Kroos (-)

Sin tiempo.

Asensio (-)

Sin tiempo.

Ancelotti (8)

Valiente en el planteamiento. Intuía goles y la fragilidad defensiva del Pool. Conservador en los cambios.

 

Getty Images.

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