Buenos días, queridos amigos, bienvenidos todos a este mes de julio, mes de la canícula, las elecciones de “la caló”, la jornada intensiva (¿más?) y los titulares banales para tapar la podredumbre del fútbol español. Aburridos como están los medios por lo que consideran ausencia de noticias de interés, algunos de ellos siguen inflando la burbuja Mbappé que tan poco nos interesa a la mayoría de los madridistas. Marca, por ejemplo, abre una nueva vía y no contentos con publicar noticias aun cuando no hay noticia noticiable, se despachan hoy con las opiniones de alguien ajeno al fútbol sobre el caso del hijo de la Mari. ¿O era Lamari? El youtuber influencer gamer streamer (¿olvidamos algo?) Ibai Llanos opina:
Ahí va, Ibai, ay, un tipo llano como su apellido. Lo respetamos, pero vamos a bucear por la portada, que seguro que hay noticias de mayor calado. Julio es también mes de estrenos veraniegos de cine, de entretenimiento estival, de recuperar viejos héroes como Indiana Jones, y nos ha dado por andar en busca del Marca perdido, el que se podría haber hecho con la noticia que trata de pasar desapercibida a la derecha del bueno de Ibai.
“La UEFA comunica al Barça que no ve motivos de castigo”.
Qué bochorno, qué puñetera vergüenza, sin duda, pero no, señores de Marca, los inspectores de la UEFA no han dicho eso, sino que han recomendado que el organismo “ceferino” espere a la resolución del caso BarçaNegreira en los tribunales españoles antes de sancionar al club catalán por lo que el propio presidente de la UEFA consideró “el mayor escándalo deportivo” que había presenciado en el mundo del fútbol. Que el Barça pueda participar en la próxima edición de la Champions, que no vaya a tener sanción deportiva en España y que muy posiblemente tampoco la tenga en los tribunales ordinarios de justicia es un escándalo monumental que debería ocupar todas las portadas de los diarios españoles. Y que hace mucho daño a la credibilidad del fútbol. Pero ahí está, en pequeñito y con un titular falaz en la portada del diario madrileño, un medio que se ha distinguido por su perfil bajo ante un caso de extrema gravedad.
Cuando uno va al cine a ver a un Harrison Ford octogenario haciendo de Indiana Jones, tiene que realizar un ejercicio de suspensión de la incredulidad, conviene estar dispuesto y predispuesto a tragárselo todo, hasta lo más inverosímil, con tal de pasar un buen rato. Con el fútbol patrio, uno tiene que realizar un ejercicio aún mayor de suspensión de la incredulidad para creerse lo que está viendo: que el equipo que paga al vice del CTA, que tiene como avalista al dueño de las imágenes, que incumple los ratios financieros de LaLiga, que tuvo como vice al redactor de la Ley del Deporte que amparó la impunidad, que hace negocios con el presidente de la Federación, que incumple las sanciones de clausura, que llega tarde a un partido, que no se presenta a otro, que no identifica a espectadores racistas, que, que… (son tantas que nos atascamos), que ese mismo equipo logre que la UEFA mire para otro lado, que LaLiga relaje las medidas de control económico o que el Rubi elimine la facultad sancionadora del Comité de Ética de la Federación es como para mandarlo todo a esparragar. Qué asco, qué vergüenza da todo el fútbol en general. Con este panorama, no debería ni extrañarnos que el equipo campeón de Europa esté siendo investigado por “solo” 115 incumplimientos financieros. Sign of the times, se están comprando el fútbol.
Ibai Llanos es del mismo Bilbao, lahost… y de Bilbao parte el Tour de 2023, un “Tour de museo”, como titula el diario As. Precisamente el ciclismo es un buen ejemplo de lo que ocurre cuando se resta credibilidad a un deporte. El ciclismo ha pasado más de una década de ostracismo y creciente desinterés, de disminución de audiencias precisamente por la incapacidad de sus gestores para enganchar a los jóvenes a un deporte en el que uno dudaba sobre el ganador. “¿Este también habrá hecho trampas?”, pensábamos, como muchos hemos pensado durante las décadas del triunvirato Negreira-Villar-Arminio, y de ese modo resultaba imposible presenciar el deporte en su estado de pureza natural, de competencia limpia y ecuánime, con reglas iguales para todos.
El danés Vingegaard y el esloveno Pogacar nos devuelven a las esencias del cliclismo de toda la vida tras (esperamos) una regeneración costosa y una limpieza de todo el deporte de las dos ruedas. El fútbol italiano ya pasó ese purgatorio tras imponer unas sanciones ejemplares a la Juventus y al Milan, y poco a poco recupera espectadores e influencia en el fútbol europeo, como este año, con dos semifinalistas en Champions y otros dos en la Europa League. En España, como en la UEFA, esa limpieza ni está, ni se la espera. Prácticamente todos los clubes de la Primera División española se enfrentan a graves problemas económicos y en Europa casi todos los grandes sucumben ante el poder de los petrodólares, así que solo queda el Real Madrid como abanderado de “la última Cruzada” que pueda salvar este deporte que tanto nos emocionaba.
La prensa cataculé trae a la portada su particular “templo maldito” repleto de aficionados jubilosos que celebran la impunidad de los actos de su club. El estadio del cochinillo, los mecherazos, los aficionados racistas sin identificar y las manifestaciones indepes celebra que podrá volver a su particular “dial del Destino”: caer eliminado dos veces en Europa la próxima temporada. Júbilo y exaltación en el Tramp Nou, la propaganda oficial dice que “todo OK, Joan”, a cambio de lo que todos imaginamos.
Pero no, no todo está OK, ni mucho menos. Una mentira repetida mil veces no se convierte necesariamente en verdad, por mucho que lo dijera Goebbels. O la prensa catalana. Y traemos a colación al ministro de propaganda nazi porque si los nazis son el enemigo a batir por Indiana Jones, apreciamos algo de resistencia madridista en el célebre arqueólogo del sombrero y el látigo. Un tipo que parece comportarse de manera furtiva frente a unos nazis que controlan las autoridades locales, las foráneas, poseen todos los medios e imponen su relato. Por fortuna en estas pelis suele triunfar el Bien, aunque para ello haya que sufrir todo tipo de calamidades. En el mundo del fútbol… lo dudamos.
Llamativa la portada de Sport. Han pasado de anunciar fichajes que nunca llegaban a celebrar la salida de un jugador. Desconocemos los términos de la rescisión del contrato de Umtiti (se hablaba de 20 millones de euros), pero si al comité que vela por el cumplimiento de las normas económicas de LaLiga no le importan sus propias reglas, no vemos por qué íbamos a hacerlo nosotros. Hace dos años dieron la carta de libertad a Matheus Fernandes y seis meses después supimos que dicha rescisión costó 8 millones de euros al club. 17 minutos jugó en el club en total, echen cuentas. Samuel Umtiti jugó la temporada pasada en el Lecce, pero su salario lo pagaba el Barça, y nada de esto computaba para los límites salariales, así que, ¿quiénes somos nosotros para cuestionar la competición? Nuestra cara de incredulidad es la misma de Indiana Jones cuando el mismísimo Führer le firmaba el manuscrito de su padre: todo vale en este podrido mundo del fútbol que nos está quedando. Parece que el Mal triunfa, aunque seguiremos dando caña, como Indy.
Que pasen ustedes un buen día, vayan a las piscinas y aléjense de este lodazal infecto.
No es fácil reunir consensos en el madridismo, y Camavinga ha logrado conjugar dos en su estancia, todavía breve, en las filas blancas. El primero, que es un absoluto fenómeno futbolístico y, si se explota bien, también de marketing. El segundo es que no juega en su posición ideal, que no es la de lateral izquierdo. “Es centrocampista”, dice la gente por la calle y en los bares, meneando la cabeza en desaprobación.
Me incluyo. Yo también creo que es centrocampista, y que sólo en un puesto de mediocentro para arriba logrará explotar al máximo todas las cualidades que tiene. Sin embargo, hay razones que le atan al lateral, para desgracia mía y del interesado, que ya ha manifestado sus preferencias. Razones que Ancelotti maneja a buen seguro con un apunte de resignación, y que imagino tratará de transmitir a Eduardo para llevarlo a su terreno. Ancelotti no participa del consenso, y las razones poderosas a las que me referiré tampoco. El título de este artículo no es la expresión de un deseo ni de una conclusión personal. Si acaso, es lo contrario. Me gustaría que adelantaran a Camavinga, pero sé que será difícil con el pragmatismo en la mano.
Yo también creo que Camavinga es centrocampista y me gustaría que le adelantaran, pero sé que será difícil con el pragmatismo en la mano.
Es muy sencillo. El Madrid —salvo que se dé la incorporación hipotética de todos los veranos— juega y jugará para Vinicius, y ese juego pide a gritos un compañero de banda como el francés. Con un lateral izquierdo al uso, Vinicius se tropieza. Le estorba. El brasileño quiere para sí toda la banda, tanto más cuanto más nos acerquemos a la cal. Vini quiere que su lateral se meta hacia dentro y le provea de pases. De hecho, antes que a Camavinga ya vimos a Mendy asumir ese patrón, con la diferencia de que su compatriota de las rastas está mucho mejor dotado técnicamente para desempeñar ese papel. Pasa a veces en la vida: su excelencia, puesta en relación al ecosistema, le condena al rol que menos desea asumir, y a los demás a verlo donde menos nos apetece disfrutar de su exuberancia.
Fran García es un lateral estupendo, pero es un lateral de los de toda la vida, o sea, de aquellos que no terminan de encajar en el Madrid de Vinicius (porque, se diga poco o mucho, este Madrid es el de Vinicius de igual forma que iba ser el de Hazard). Lo normal será que juegue poco, alejado de la titularidad por Camavinga. Será titular cuando no lo sea el 7, es decir, pocas veces. No han jugado juntos aún, pero el instinto predice que no mezclarán bien, o no tan bien como ya se ha demostrado que cuajan el 7 y el 12 en sus correrías por ese flanco. El Madrid vuelca el juego a ese lado, guste o no. Yo preferiría que no lo volcase tanto, pero empiezo asumirlo como algo inevitable. Sucede menos cuando también está Rodrygo, siempre pujante por la otra banda, pero al cuadro descrito se une además la alta probabilidad de que Rodrygo abandone el extremo para jugar de 9, falso o no.
El Madrid —salvo que se dé la incorporación hipotética de todos los veranos— juega y jugará para Vinicius, y ese juego pide a gritos un compañero de banda como el francés
Otras opciones para el lateral izquierdo serían Mendy y Alaba. Del primero ya hemos dicho que, para hacer lo que hace, mejor Eduardo. Mendy es extraordinario en el aspecto defensivo, pero hay que ver cómo remonta el vuelo de las lesiones. Alaba ya ha probado que, a su edad, rinde más como central. Todo, se mire por donde se mire, apunta a lo mismo: el lateral izquierdo sigue siendo, desde un prisma práctico, el que menos querríamos ver allí.
Si les ha gustado este artículo, esperen a que fichemos a Mbappé. En tal caso, procedan a hacerlo añicos virtuales. Toda consideración táctica, y no solo esta, quedará hecha unos zorros si se consuma el bombazo. Empezaremos de nuevo con nuestras cábalas, que habrá que poner patas arriba, o no. Y lo haremos con una mezcla inédita de ilusión y temor, como cuando se tiene entre las manos algo incalculable y frágil.
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Parecía imposible, pero lo han conseguido. Ahora que la canícula comienza a apretar y empezamos a estar sudados como mangos de futbolín, dos eran las ilusiones a las que nos agarrábamos: la llegada del (tan merecido como siempre insuficiente) descanso vacacional de los cotidianos quehaceres laborales y el retorno del Real Madrid, primero a los entrenamientos, luego a amistosos descafeinados y, finalmente, a la competición, ahora más que nunca así, en singular.
El actual estado futbolístico-institucional de esta nuestra piel de toro me ha robado las ganas de ver al Madrid involucrado en la disputa de cualquier trofeo que tenga relación, aunque sea tangencial, con Rubi, el socio de Geri, Tebas, el mismo que moldea la reglamentación de manera que un club arruinado —y sobre el que recaen más que razonables sospechas de sobornar al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros— podrá seguir haciendo lo que le dé la gana sin sombra de consecuencia.
Llámeme exagerado, pero el hecho de encarar una jornada de competición doméstica se empieza a hacer cuesta arriba, provocando una sensación de hastío que comienza a recordar al mismo tedio que provocan los bajones, perdón, parones de selecciones. Por mucho que nos disguste un tipo con el fondo y las formas de Ceferin, sólo nos queda la Copa de Europa como memento de qué es una competición de verdad despojada de Negreiras, palancas, Raíllos, Maffeos, Mestallas y demás.
Canta Lana del Rey sobre la Summertime Sadness, la tristeza del verano, y hay un mucho de ello aplicable al Real Madrid. Parece que poco importa que el equipo haya incorporado a una verdadera bestia como Bellingham y a unos jugadores de complemento que pueden aportar bastante si es que juegan. Aún removidos por el hecho de que, tras innúmeras victorias, Benzema ha sido licenciado, como otrora Ptolomeo, a una satrapía que le aportará pingües riquezas, esperamos ese algo más de esta Summeriana, y me refiero al eterno culebrón del galápago de Bondy.
Por mucho que nos disguste un tipo con el fondo y las formas de Ceferin, sólo nos queda la Copa de Europa como memento de qué es una competición de verdad despojada de Negreiras, palancas, Raíllos, Maffeos, Mestallas y demás
Manifestamos hastío ante el serial, pero no nos perdemos un capítulo. Llamémoslo placer culpable, pero sólo le falta estar protagonizado por Carlos Mata y Jeannette Rodríguez, tener música de Rudy La Scala y ser comentado en sus prolegómenos por doña Adelaida para replicar con exactitud las telenovelas de chorrocientos capítulos de nuestra juventud. Ya sabéis, malos muy malos, buenos muy buenos, situaciones rocambolescas, gestos teatrales y exagerados y un verdadero temazo como cierre.
Quien dice Kylian, dice un jugador que ocupe el vacío que deja Benzema en cuanto a posición, calidad y funciones. No esperamos encontrar a nadie que pueda replicar el entendimiento y genialidad del lionés, porque es imposible, pero sí a un tipo que finalice las jugadas y logre entenderse con Rodrygo, Vini. Jr. y compañía. ¿Existirá? De existir, ¿vendrá? No lo sé, y quiero aparentar que soy Clark Gable y que me importa un comino, pero de reojo pienso seguir sin perder ripio de las maniobras de Florentino para culminar un equipazo y, aunque sea engañándome, ilusionarme con todas las competiciones que el Real Madrid afrontará una vez más.
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Buenos días, amigos. En verano, la gente tiene la costumbre de descansar, al menos un poco, de sus quehaceres habituales del año. Lo llaman vacaciones, y dicen que son necesarias para una correcta salud física y mental. Por este motivo, se paralizan gran parte de las competiciones deportivas, fuente principal de contenido de las portadas de los cuatro jinetes del apocalipsis. De modo que se propician portadas como la de Marca de hoy:
Foto de portada para el vikingo de la motosierra pero sin motosierra, con un trozo de quincalla en las manos. Si a Ramoncín lo coronaron Rey del Pollo Frito, ¿por qué Marca no iba a poder nombrar rey a Haaland? El monárquico diario nos aclara que el protagonista de su primer plana es el noruego porque ha ganado la 2ª edición de Los 100 de Marca. Ahá, Los 100 de Marca. Pues muy bien. Debe de ser un galardón notabilísimo, quizá a la altura de otros como el Premio Anasagasti al Mejor Peinado.
Debajo del notición podemos leer “by Spoticar”, porque ahora se lleva mucho eso de poner las cosas en inglés para aparentar ser lo más de lo más. Si usted escribe: “patrocinado por Spoticar” le van a decir que no entiende nada, que es usted un arcaico que no sabe de qué va la vaina.
Es curioso que los premios estén patrocinados por Spoticar, imaginamos que esta empresa era la que ponía a disposición de Javier Enríquez Romero (Romero, Romero, que salga lo malo y que entre lo bueno) los coches para que condujese a los árbitros al Spotify Camp Nou mientras los fustigaba con una sesión de coaching (lo escribimos en inglés porque, como Marca, también queremos ser lo más de lo más).
Que Spotify tenga relación comercial con el Barça y con Marca tal vez explique por qué el diario madrileño prefiera mostrar en su primera a Haaland en lugar de informar como hace El Mundo (curioso que pertenezcan al mismo grupo editorial) sobre las tres reuniones de Bartomeu con Negreira.
#Exclusiva EL MUNDO revela los detalles de las 3 reuniones que mantuvo Bartomeu con Negreira. En la primera, el jefe arbitral citó al presidente del Barça en 2014, poco después de acceder al cargo, y le dijo: "Te puedo abrir las puertas de la Federación”. https://t.co/r2KQoO6Oei
— Esteban Urreiztieta (@eurreiztieta) June 29, 2023
La primera reunión ocurrió en 2014 con Barto recién llegado a la presidencia del Barça. Negreira llevaba la intemerata de tiempo prestando servicio al club y al parecer de manera satisfactoria para ambas partes, tanto es así que Laporta, predecesor de Bartomeu, le había multiplicado el sueldo, de modo que uno pensaría que dicha reunión podría haberse efectuado perfectamente en las oficinas del club. Pues no, trascurrió en una cafetería. A Barto lo había citado el hijo de Negreira, el conductor coaching de Spoticar, pero por allí andaba el padre y le soltó al presi: “Te puedo abrir las puertas de mi corazón”. Perdón, “Te puedo abrir las puertas de la Federación”. Y le propuso conseguirle una reunión con Villar.
Josep María díjole que por su condición de vicepresidente (compartían rango) deportivo desde 2010, ya conocía la Federación. Negreira, en su afán de masajear al pope, no se rindió y le espetó que “Como soy árbitro catalán, te puedo ayudar”. Es decir, literalmente le ofreció (más) ayuda arbitral.
La segunda reunión acaeció allá por 2016, año de la Undécima. Javier Enríquez le dijo a Barto más o menos algo así: “Vente pa mi keli y tenseño las cámaras y los ordenatas guapos con los que hago los vídeos que os facturo a precio de oro”. ¿Es creíble que el hijo de Negreira emplazase al presidente del Barça a su casa para enseñarle los equipos informáticos que utilizaba para elaborar sus informes? Cómo no, por allí apareció luego Negreira para emplazar a Barto a una reunión privada.
Bartomeu aceptó y el vicepresidente del CTA le aconsejó sobre en qué directivos de la RFEF podía confiar y en cuáles no. También le proporcionó datos personales de unos y otros para demostrarle que disponía de buena mandanga. Muy normal todo, ¿verdad?
Y la tercera reunión que nos cuenta Esteban Urreiztieta en El Mundo tuvo lugar en agosto de 2020, dos años después de que, al menos aparentemente, se hubiera extinguido la relación laboral entre el exnúmero dos de los árbitros y el Barça. El Madrid acababa de ganar la Liga y Negreira le soltó a Barto aquello de “Si me volvéis a contratar, os puedo ayudar con el VAR”.
Recordemos que Negreira había declarado ante la Agencia Tributaria que se reunía con Barto y Rosell unas seis veces al año. La secretaria de exvice del CTA, Concepción Díaz, también afirmó haber visto a Bartomeo por las oficinas de los Negreira, sin embargo Barto dijo que solo le había visto “alguna vez en la RFEF y algún día supongo que en el campo de fútbol”.
Parece claro que, o bien alguien o bien todos, mienten y que, o bien alguien o bien todos, tienen algo que ocultar.
As también está afectado por la ausencia de noticias y nos habla del amistoso entre Madrid y Barça el 29 de julio en EEUU a razón de 3000 euros la entrada. “Un clásico por las nubes” que solo interesa al Barça si ganan y que contaría como título.
El diario editado en Madrid cuela con sutileza una píldora de humor negro: “La expectación por el primer duelo Madrid-Barça (…) en Dallas se dispara”. Dedicado a la familia Kennedy.
Los dos diarios catalanes se decantan por la opción Romeu. Romeu es una joyería de la calle Real de La Coruña, tal vez la mejor de la ciudad, cuya dueña es culé y sin embargo amiguísima de los padres de nuestro querido amigo galernauta Nanook The Skimo. Romeu es nombre de joyero, no sabemos si de futbolista del Barça.
Sport informa de que Dembélé comunica que se queda en el Barça. Como si fuéramos a notar la diferencia.
En Mundo Deportivo, Laporta afirma que “Messi merece un homenaje en la vuelta al Camp Nou”. Después de todo lo conocido este año, sugerimos que ese homenaje sea para Negreira.
Pasad un buen día.
Acechado por cada flanco, pero resistiendo con pétrea firmeza. Así imagino a nuestro vetusto y señorial Real Madrid, último reducto de la grandeza clásica del fútbol europeo, en una era en la que los petrodólares y la Premier League dominan el fútbol de la forma más efectiva que existe; a través de la economía. El 14 veces campeón de Europa y probablemente también su viejo enemigo, el Bayern de Munich, son lo poco que queda de la línea de defensa continental ante la invasión británica, los únicos que pueden competir con su músculo financiero y atraer a futbolistas de primera línea, que firman a sabiendas de que ganarían más dinero en las islas (no es que estos dos clubes paguen poco, pero sí objetivamente menos), por la mística o la posibilidad de encontrar un camino más directo a la gloria deportiva que solo los trofeos proporcionan.
El fichaje de Jude Bellingham ha sido una puñalada en el corazón de la Premiership. El ‘wonderkid’ inglés, un fenómeno zidanesco llamado a marcar una era, ha desdeñado las numerosas ofertas procedentes de su país de nacimiento para sumarse al proyecto madridista, en una demostración de que el mejor equipo del mundo sigue siendo un actor principal en el mercado de grandes contrataciones.
Estratégicamente, la impecable gestión del Real Madrid es la que hasta ahora le ha permitido seguir compitiendo contra la elite británica y dominando la última década en la Champions, la copa de las copas, el entorchado indiscutiblemente más deseado. Al contrario de lo que aducen aquellos que ubican al Madrid en la categoría de club-estado, lo que permite seguir acometiendo operaciones gigantescas a la entidad que preside Florentino Pérez es haber seguido un régimen financiero muy estricto, con poquísimas desviaciones presupuestarias y una excelente política de ventas para poder sufragar nuevos fichajes. De hecho, es más que probable que la llegada de Bellingham se haya acometido antes del cierre del ejercicio 2022/23 porque el club ha obtenido más beneficios de los que presupuestó hace un año. Y como se trata de una entidad deportiva que no reparte dividendos entre sus accionistas, lo ideal es ajustar las partidas de ingresos y gastos para no tener que afrontar tasas extraordinarias por beneficios. Es decir, el conservadurismo a la hora de presentar las cuentas anuales permite alegrías de este tipo. Al otro lado del telón tenemos a clubes que cada año predicen ingresos absolutamente irreales y acaban presentando pérdidas una y otra vez.
El 14 veces campeón de Europa y probablemente también su viejo enemigo, el Bayern de Munich, son lo poco que queda de la línea de defensa continental ante la invasión británica
En todo caso, tras la indiscutible potencia económica de la Premiership, la competición que ha arrasado en cuanto a talento al resto del planeta (al menos hasta la reciente irrupción de Arabia Saudí) hay evidentes indicios de que se está hinchando una burbuja muy parecida a la que estalló en los 90 en Italia o la década pasada en España. Los equipos profesionales ingleses ven como sus ingresos de incrementan año tras año (duplicando ya los de la liga española, por ejemplo), gracias principalmente a su popularidad internacional. El problema es que las balanzas tienen dos platos, y es el de los gastos el que no se suele tomar en consideración. Porque el fútbol inglés consume más dinero del que genera, acumulando números rojos que se intentan paliar con ampliaciones de capital e inyecciones de deuda subordinada (hasta 2.400 millones de euros en los últimos 5 años por estos conceptos), cuando no con patrocinios fantasmas por parte de accionistas sobrados de dinero y faltos de ganas de cumplir con la legislación.
El sistema es un monstruo de déficit que se hace más y más grande y que se basa en la imposible creencia del crecimiento infinito. En algún momento, los ingresos de la competición tocarán techo. Si la estructura de gastos sigue en progresión expansiva (y nada apunta a lo contrario), el sistema, que ya acumula deudas totales cercanas a los 6.000 millones de euros, se tambaleará. Ya hay muchos clubes (pequeños en su mayoría) en suspensión de pagos, y equipos que deben cantidades casi imposibles de devolver. Principalmente el Chelsea, aupado a grande de Europa por Roman Abramovich, que tras vender el club se ha convertido en su acreedor mayoritario. Los londinenses tienen más de 2.000 millones en números rojos, algo que les convierte en el segundo equipo más endeudado del planeta, solo superado por ese en el que estás pensando ahora mismo. No, el oligarca ruso no inyectaba dinero por deporte en el Chelsea, solo prestaba lo que ahora reclama. Obviamente, no es una excepción, más bien una regla que solo desafían los auténticos clubes-estado como City o Newcastle, que usan la más burda ingeniería financiera para sortear las reglas vigentes y poder gastar lo que jamás generarían.
Al contrario de lo que aducen aquellos que ubican al Madrid en la categoría de club-estado, lo que permite seguir acometiendo operaciones gigantescas a la entidad que preside Florentino Pérez es haber seguido un régimen financiero muy estricto
La Premier sigue inmersa en una espiral de fichajes y salarios muy por encima de la lógica del mercado, que es lo que les permite reunir a la mayoría de los mejores futbolistas de la tierra. El propio gobierno británico, ante el alto riesgo de quiebra que presentan muchos de los equipos de todas las divisiones futbolísticas inglesas, quiere imponer límites antes de que llegue un desastre que es fácil augurar. La dependencia de las inyecciones extras de los accionistas expone al fútbol inglés en un contexto financiero extremadamente volátil. Mientras, sin accionariado, con un modelo económico de bajo riesgo en el que se invierte solo lo que se tiene o en aquello que repercute en una mejora directa de los ingresos, el Real Madrid aguarda impasible a que la rueda gire otra vez y cambie el polo de poder hacia otra latitud para pelear con aquel que venga. Como siempre.
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Buenos días, amigos. Hace calor, pero a diferencia de lo que cantaban los Rodríguez, no estamos esperando que cantes mi canción, ni que abras esa botella, ni que brindemos por ella, ni que hagamos el amor en el balcón. Las ilusiones tienen el papel de servirnos de acicate en la vida, pero en el fondo son una trampa que a menudo lo único que generan es frustración, de modo que recurramos al dicho y no nos hagamos ilusiones.
Una de las ilusiones más recurrentes es la de que el trabajo bien hecho tiene recompensa y el mal hecho, no.
Imaginad una competición deportiva con un andamiaje normativo que en su parte económica fije unas normas con el objeto de garantizar la viabilidad de los clubes participantes, y que una de ellas sea —simplificando mucho— que si usted gana 10 y gasta 6, puede dedicar como mucho 4 a pagar salarios. Es lo que se llama límite salarial.
Pongamos que haya clubes que observen las normas, realicen bien su labor y se ajusten a la limitación. Para ello es probable que hayan tenido que descartar fichajes cuyo coste excedía sus posibilidades, también el pago de sueldos que no podían permitirse. Otros, sin embargo, optan por fichar y pagar salarios a su libre albedrío, sin ajustarse a norma.
De entrada, se produciría una desigualdad, porque obtienen una ventaja competitiva: los clubes que hayan cumplido con el límite salarial habrán dejado de contar con futbolistas de más categoría —normalmente más caros— mientras que ellos no.
A la siguiente campaña, los clubes que gastaron sin contención se excederían de ese límite salarial. Es decir, si ingresaban 10 y gastaban 6, tenían 4 para abonar sueldos, pero ahora su masa salarial es 7, por ejemplo, con lo que se exceden en 3. ¿Y si quisieran contratar nuevos jugadores? Habrían de ajustarse a otra norma elaborada para estos casos: podrían dedicar a fichajes solo un tanto por ciento de lo que ahorren en salarios.
Quien haya hecho bien su trabajo y cumpla con el límite salarial podrá fichar sin observar esta limitación y se haría ilusiones respecto a que obtiene una recompensa por el trabajo bien hecho. Pero llega un club importante deficitario y se queja porque no puede fichar lo que quiere, entonces comienzan a flexibilizarse todas estas regulaciones para que pueda hacer lo que le venga en gana.
En un primer momento, los clubes excedidos solo podían dedicar el 25% del ahorro salarial que generasen a la adquisición de nuevos futbolistas. Después se flexibilizó al 40% y ahora se aumenta al 50%.
Pues no os sigáis imaginando más porque no es una fantasía, sino una realidad. La Liga flexibiliza la normativa para que el Barça (y el resto de clubes que no observaron las normas y/o hicieron mal su trabajo) tenga más sencillo fichar.
Es la historia de siempre, cuando el Barça está en problemas (¿cuándo no está en problemas?), el resto de clubes, estamentos y administraciones públicas se ponen de acuerdo para que salvarle el trasero. Desde cambios en las normativas económicas de la Liga a promulgación de leyes del deporte ad hoc —hola, Albert Soler— para que sea más complicado que reciban una sanción por haber comprado a los árbitros durante décadas.
Recientemente el Barça retiró la demanda contra la Liga por el acuerdo con CVC.
Hoy tienen su flexibilización de la normativa del límite salarial y acuden ufanos con su aval bajo el brazo para poder inscribir jugadores, como destaca el faldón de Sport.
Ahora entenderéis aún más por qué decíamos al comienzo de este portanálisis que no es sano hacerse ilusiones, y menos todavía con aquella recurrente de que el trabajo bien hecho tiene recompensa.
El Madrid es ese empleado ejemplar que como premio al buen desempeño lo que recibe es más trabajo sin aumento de salario. Y el Barça es el remolón que cobra lo mismo que el Madrid y, como hace mal su labor, se le libera de realizarla para que no estropee nada. Y encima se le conceden todos los caprichos, no vaya a enfadarse.
Una vez más, la Liga premia al Barça por su mala gestión.
Mundo Deportivo habla de los kilos de Kessié y dedica un espacio —al igual que el resto de diarios— a la propuesta de sanción de cinco partido a Valverde por su trifulca con Baena.
Este asunto es una nueva muestra de la especialidad culinaria favorita del antimadridismo, dar la vuelta a la tortilla. En este caso, los fanáticos ponen el grito en el cielo porque se esté retrasando la sanción a Valverde y lo quieren hacer pasar por favoritismo hacia el Madrid, cuando en realidad es un perjuicio para el club, que hubiese preferido que el castigo hubiera llegado antes y se hubiese cumplido la campaña anterior.
Marca y As vienen con titulares ingeniosos.
“Vini crea escuela” titula Marca y es literal, porque impulsa un colegio en la favela donde nació para ayudar a los más necesitados. Otra muestra más de que Vinícius es el demonio personificado y un mal ejemplo, ¿a quién se le ocurre dedicar parte de sus ganancias a intentar mejorar la vida de los demás?
Lo que ocurre es que con Marca tampoco nos hacemos ilusiones, porque después de varias portadas ignominiosas contra Vini el descreimiento se ha apoderado de nosotros. At good times, green sleeves.
Con As empezamos por el faldón. Ramos quiere volver al Sevilla. Ramos quiere que le quieran, pero el amor no se consigue con calzador y tal vez no debiera hacerse ilusiones. Sobre el Sevilla y su comportamiento (inserte aquí su calificativo favorito) poco hay que decir que no sepáis. Si Ramos en lugar del Madrid hubiese recalado en el Barça, habrían estado encantados de que volviese allí para retirarse. Sin ir más lejos, tenemos el ejemplo de Rakitic.
El espacio principal es para Jude Bellingham, de quien dice que es la llave inglesa. Esperamos ansiosos una futura portada en la cual, tras un derroche de pundonor de Camavinga, lo definan como tortilla francesa.
Pasad un buen día, pero sin haceros muchas ilusiones.
En los últimos meses todos los aficionados al fútbol estamos tristes y muy disgustados. A pesar de que nos repitamos que debemos confiar en la acción de la Justicia y que todos los implicados en el célebre Caso Negreira merecen respeto y seguridad jurídica, ¿quién nos quita el enfado? Han manchado nuestro deporte favorito.
Tras el Caso Negreira, ¿en qué estado se encuentra el fútbol español? Ahora que la polémica está en una fase judicial tan aguda, ¿qué excusa tiene el Fútbol Club Barcelona? Tras el estallido de esta presunta corrupción total que implica al club culé y a las más altas instancias del fútbol nacional, ¿qué papel juega en todo ello el entramado del mundo del balompié? El descrédito liguero es absoluto. Y el estado del fútbol en nuestro país ha conocido días mejores. Parafraseando al siempre ocurrente Manuel Ruiz de Lopera, estamos en la U.V.I y entubados por el equipo médico habitual.
Leemos esta semana que la jueza del llamado Caso Negreira aprieta al Barcelona y oímos la noticia con pesadumbre. Desgraciadamente, el espectáculo es dantesco. Dantesco por absurdo y dantesco por estúpido. De paso, por momentos, uno se siento estúpido por ver este deporte por televisión y alentar a los heroicos deportistas que nos deleitan e ilusionan. Pues sí, en estos días que están pasando me siento tonto por amar con pasión el fútbol.
¿Qué necesidad hay de robarnos la ilusión por nuestro fútbol? Los aficionados al fútbol dudamos ya de todo pues somos ciudadanos de a pie. Últimamente, para el hombre de la calle cada vez es más difícil dirimir los entresijos complejos del sistema. Y si encima ya no te puedes relajar viendo fútbol, ¿qué te queda?
Creo que no somos conscientes del daño que ha producido y producirá en la competición todo este escándalo de presunta corrupción. El descrédito amenaza con ser de carácter abrasivo. La Justicia ha de dirimir y nosotros confiaremos con fe ciega. ¿Qué más nos queda? Confiar en que todo saldrá bien y se será justo con los presuntos implicados.
En muchas ocasiones velar por los intereses propios y por salvaguardar el honor de este deporte tan lindo llamado fútbol es tan importante como ganar una Copa de Europa
Desde el pasado 15 de febrero vivo sin vivir en mí. Cuando la investigación se hizo pública no pude evitar enfadarme. Y acto seguido, sentir lástima. Admito que siento lástima por los buenos aficionados, la gente honesta y buena que anima a su club y no tiene culpa de que le roben la ilusión de todos los fines de semana. No hay derecho a que se ponga en duda la limpieza de una competición. No hay derecho a que se ponga en solfa la honestidad de nuestro deporte favorito. Muchos niños acuden religiosamente a sus estadios de la mano de sus padres y abuelos. ¿Alguien piensa en esos niños? Yo también fui niño y me ilusioné con este deporte tan lindo llamado fútbol.
Me siento orgulloso de que el Real Madrid se persone como perjudicado. El club hace estupendamente. Cuando finalmente dio el paso los aficionados merengues celebramos este gesto audaz con exaltado orgullo. En mi opinión de simple seguidor, el club que preside Florentino Pérez dio una lección de señorío al personarse como perjudicado en el Caso Negreira. Yo, y tantos y tantos madridistas por todo el mundo, celebramos la actuación de nuestro club con justificado orgullo. Porque sí, en muchas ocasiones velar por los intereses propios y por salvaguardar el honor de este deporte tan lindo llamado fútbol es tan importante como ganar una Copa de Europa.
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17 de abril de 2023. Con la urgencia que el caso requería, ya que solo habían transcurrido dos meses desde que se hiciese público el mayor escándalo de la historia del deporte español, emergía Laporta en rueda de prensa cual Fraga en Palomares, pero, en lugar de bañador y bombas nucleares americanas, portaba cajas de repletas de infórmenes, como diría Lopera. Concretamente 629 informes y 43 CD. Y alardeó de ellos con la inconsciencia con que un dictador de república bananera fanfarronea de riqueza obtenida ilícitamente.
Laporta se empeñó en justificar los pagos por informes a Negreira con informes de que no eran de Negreira, porque los papeles y discos que blandía —de contener algo más que las canciones y letras de los Cantajuegos— serían de Enríquez Romero, hijo del que nos venden como florero más caro del mundo. Este burdo ardid lo hemos explicado en La Galerna hasta la saciedad, pero Laporta sabía de las tragaderas de su parroquia y mintió una vez más sin sonrojarse.
Por definición, no es posible justificar lo injustificable, pero sí es posible intentarlo, y eso fue lo que trató de hacer Laporta. Siempre procurando hacer pasar los dosieres del hijo por los del padre, defendió la morterada de millones pagada al vicepresidente de los árbitros con la excusa de que eran informes arbitrales necesarios, a pesar de que luego estos no llegaban ni a entrenador ni a jugadores.
Todo ello, por no perder la costumbre, desde el victimismo y arguyendo que la única solución que les quedaba para luchar contra el equipo del régimen era pagar a los árbitros. Ya saben que para ellos el equipo del régimen es el Madrid, que es algo así como si el PSG te acusa de club-Estado. Para quien no lo haya hecho aún, la lectura de «El Generalísimo y el Barça. Deus ex machina», de Miguel Espinosa, puede aclarar muchas dudas al respecto.
Desde entonces, poco más que el tiempo ha pasado respecto a este asunto a ojos del españolito medio. La sensación de cronificación sin consecuencias, al modo de lo que ocurre con el asunto Mbappé-Real Madrid, se ha instaurado en el ánimo de los aficionados, que se huelen que incluso esta tropelía, la más grave de todas, pasará sin que el Barça sea sancionado como corresponde por ello.
Lo que sí ha ocurrido, agárrense, es que el Barça pretendió personarse en la causa como acusación, como perjudicado en todo este asunto.
¿Cómo puede uno —Laporta en rueda de prensa— defender la legalidad de los servicios prestados por Negreira al FC Barcelona y al mismo tiempo pretender personarse en la causa como acusación? ¿Si Laporta justificó y defendió —CD y folio en mano— esos asesoramientos, cómo puede sentirse ahora el club que preside perjudicado y dañado patrimonialmente?
¿Cómo puede uno defender la legalidad de los servicios prestados por Negreira al FC Barcelona y al mismo tiempo pretender personarse en la causa como acusación?
¿Qué es contradicción? ¿Y tú me lo preguntas? Le espetaría Gustavo Adolfo a Laporta.
Parece que la jueza del caso se ha preguntado lo mismo y le ha dicho al Barça que nones, que en qué cabeza cabe que se persone como perjudicado cuando está siendo investigado por la presunta comisión de varios delitos.
Otra de las medidas adoptadas en el auto, según informa Miguel Ángel Pérez en Libertad Digital, del Juzgado de Instrucción nº 1 de Barcelona es prorrogar un mes más el secreto de las actuaciones para poder concluir las diligencias de investigación solicitadas a la Guardia Civil.
Una de las peticiones es precisamente el requerimiento de los originales de los 629 informes y 43 CD que orgulloso enarboló Laporta.
El propio hijo de Negreira declaró ante Hacienda que recordaba haber realizado dos o tres vídeos para el FC Barcelona, no 43 CD. Negreira padre declaró que los “asesoramientos” eran verbales. Ahora la jueza insta al club a que le entregue toda esa documentación de la cual presumió ante el mundo en rueda de prensa para investigar la veracidad de la misma y descartar que se haya elaborado con posterioridad o sea una mera recopilación de catálogos del Pryca y una colección de películas bajadas del emule.
La jueza también exige al FC Barcelona que ponga en su conocimiento los nombres de todas las personas que tuviesen dominio del hecho: identificación de quienes han compuesto la estructura ejecutiva del Barça, identificación de los responsables económicos de la entidad capacitados para tomar decisiones a la hora de formalizar contratos de obras y servicios. También los datos de las personas que estén y hayan estado al cargo del Comité Ético y los informes que hayan emitido desde 2001 a la actualidad. En resumen, la jueza pide al Barça que especifique quién tenía poder de decisión y ejecución en todo este asunto para que nadie intente evadir responsabilidades.
La Justicia exige a la RFEF y al CTA la relación de árbitros de Primera y Segunda División desde 2010 a la actualidad.
El juzgado solicita a Hacienda que le reporte la información que posea sobre las operaciones del club con terceros y personas físicas y jurídicas más allá de las conocidas hasta ahora Dasnil 95, Nilsad o Soccercam.
¿Qué es contradicción? ¿Y tú me lo preguntas? Le espetaría Gustavo Adolfo a Laporta
Respecto a la Seguridad Social, se pide a la Tesorería información, además de Enríquez padre e hijo, sobre diversas personas y sociedades.
También se requiere a 9 empresas remesadoras de fondos los datos que guarden sobre las operaciones de movimientos de dinero efectuadas por la familia Negreria y su entorno. Se comienza a investigar, por lo tanto, la opción de que Negreira fuese una mula.
Cualquier otro en su posición se sentiría angustiado, pero el Barça juega con red desde tiempos inmemoriales, por lo que es probable que se halle igual de preocupado que el hijo de Bill Gates si le sorprenden con un Windows pirata.
Uno se muestra pesimista y descreído, pero no faltan voces expertas como la de Miguel Ángel Pérez que aseguran que se está hallando documentación importante que confirmaría aún más el delito de corrupción deportiva del Barça.
Queda la esperanza de que termine por salirle caro aquel órdago a la grande que se jugó Laporta en la rueda de prensa al jactarse de informes y CD, haciéndonos creer que jugaba con una mano de cuatro cerdos cuando en realidad llevaba pedrete.
Buenos días, amigos galernautas. Decíamos ayer, entre músicas balcánicas, que en temporadas de sequía balompédica y secor deportivo general, renovaciones como la de Luka Modric, desoyendo los cantos de sirena de los millones sauditas, constituyen todo un tesoro para unos hacedores de primeras planas tendentes a la gandulería y a la más fragrante falta de ingenio. Un mero vistazo a las portadas de hoy así lo demuestra y condena a quien suscribe a un agónico y sufriente portanálisis exprimiendo chistes de la nueva promesa otomana Arda Güler, del que hasta hace dos días uno pensaba que era el mentalista ese que doblaba cucharas en Televisión Española ante un patidifuso José María Íñigo.
Precisamente así nos quedamos ayer. Estupefactos. Patitiesos. Turulatos. Encabronados también. Se nos pasó, todo hay que decirlo. Fue salir el portanálisis sonriente y refulgente de Lukita, cuando justo nos alcanzó con fuerte viento de Levante el resoplido furioso e iracundo de los nunca bien ponderados amigos del madridismo valencianos llamados UltraDeporte. Pedimos disculpas a nuestros lectores por no haber abatido ayer esta pieza, que es cuando tocaba, pero así son estos peligrosos gatos gordos con ínfulas de tigre: por mucha solemnidad que se den acaban resultando en unos Isidoros naranjas —como el Valencia— fútiles y realmente muy poco interesantes.
Conmocionados por el impacto de lo que vamos a ver, el enésimo insulto a la inteligencia humana de estos senyorets, decía ayer el Boss Bengoechea —afamado cazador de bisontes— en el chat de La Galerna que Ultradeporte es el guepardo del Portánalisis. Rara vez se le avista y hay que estar extremadamente atentos. No hay culpa alguna en que se te escape porque es de naturaleza evasiva y subrepticia. Añadía el explorador De Las Heras, curtido en mil expediciones en la espesura, que Ultradeporte se oculta entre la maleza alta de la sabana, es otro miembro del Cherengueti.
Damos fe y al bicho ahí lo tienen. Menudo ejemplar. Imponente. Ayer Modric rescató a los inefables, hoy el UltraDeporte de ayer nos salva el portanálisis.
Ajustemos cuentas. Como Bonanno y Soprano.
Miami les confirmó no sé qué a estos pazguatos. Nosotros no necesitamos confirmación de vuestra estulticia y lo sabes, que diría ese gran madridista llamado Julio Iglesias. Andan soliviantados los hinchas del club de un señor de Singapur por el hecho de que el bueno de Vini disfruta sobremanera de la vida durante sus vacaciones, sea en Miami, Palm Beach o la Malvarrosa. Resulta que esta Justicia nuestra, tan suya, tan lenta que se despereza cual paquidermo levantándose de la siesta, ha citado a Vinicius a declarar ahora en Valencia por el execrable asunto del racismo acontecido en Mestalla hace unos meses. Se indignan en UltraDeporte porque Vini, que se ha enfrentado a todo por encarar este comportamiento antisocial, vomitivo e intolerable, ha solicitado hacerlo sin bañador ni chanclas, y probablemente enchaquetado como mandan los cánones ante asuntos tan serios. No descarten que veamos próximamente a algún licenciado de estos que defienden a imitadores de simios y que reducen el caso a un somero rascamiento de axilas apareciendo por los juzgados vestido de fallera.
Dicen los bakalas estos de UltraDeporte, que parecen escribir los titulares de su fanzine desde el parkineo de Puzzle o Chocolate, que Vinicius “se borra” a la hora de declarar porque podría “haberlo hecho desde donde hubiera querido” y que esto demuestra la “pantomima y la vergüenza” del escándalo racista de Mestalla.
Imaginen ustedes si al bueno de Vini, que anda afortunadamente limpiando su mente de tanto compatriota palurdo y mentecato que habita en la piel de toro, le da por teledeclarar desde un yate con un daikiri. Lo más ligerito que pediría entonces UltraDeporte oscilaría entre la excomunión y la extremaunción. Para eso ha quedado la mascletá chusca del aspirante valenciano a codearse con los grandes popes de la prensa deportiva: pa´dar la matraca. Al final todo resulta en fuegos de artificio en tanto que registrarse o abonarse a UltraDeporte te postula a ganar una Nintendo o —no se lo pierdan— dos billetes de AVE cual jovenzuelo votante de Pedro Sánchez Interrail mediante.
Nos les debe de ir muy bien el negoçi. Quizás deberían replantearse la razón de su odio acérrimo al Real Madrid, un desprecio constante y sonante, malintencionado, pérfido, esencialmente malvado —también paleto— que construye relatos, enaltece a las masas y provoca altercados como el que protagonizó tristemente Vinicius Junior en Mestalla rodeado de primates que dicen ser aficionados del Valencia.
Os dejamos el resto de las portadas, soporíferas.
¡Feliz día, amigos galernautas! Y una cosa, si les llaman a declarar a los juzgados de Guarromán estando usted de vacaciones en Sanxenxo, pidan permiso a los amics de UltraDeporte.
La prensa llevaba tiempo barajando la opción de que Andriy Lunin abandonara el Real Madrid, pero la opción ha perdido credibilidad a marchas forzadas en los últimos días. Manu Sainz lo descartaba anteayer en As, recalcando que el ucraniano ha decidido cumplir el año que le queda de contrato. Me parece un error por parte del joven portero del Este, y uno que no beneficia tampoco en nada al club que le paga. Es célebre —y como madridista me enorgullece, aunque no sea el camino más corto— el respeto escrupuloso del club blanco por lo que firma, en contraste con lo que hacen otros. Así, si Lunin decide quedarse puede darse por hecho que así será, dado que no recibirá la menor presión para que obre en sentido contrario, sin que pueda afirmarse que esto beneficie a nadie en absoluto.
La decisión de Cumplir el año de contrato que le resta en el Madrid me parece un error de Lunin que no beneficia en nada al club que le paga
Mientras Thibaut Courtois esté en la plantilla, la figura del portero suplente joven y meritorio carece por completo de sentido. Salvo lesión grave, improbable en un portero, o derrumbe absoluto en el rendimiento (igualmente inconcebible a día de hoy, aunque todo puede darse), no hay portero en el mundo que pueda discutirle la titularidad. Cualquier joven guardameta que esté a su sombra se va a quedar a medias en su crecimiento, con medio cuerpo dentro de la tierra y medio fuera, como aquellos hombres que pintaban un esa estampa surrealista en los bancales de aquella película. Eso es justamente lo que lleva tiempo pasándole a Lunin, y prolongar ese sindiós no tiene sentido ni a la luz de la carrera de Andriy ni desde la óptica del equipo.
El segundo portero tiene, en principio, que ser capaz de discutirle la titularidad al primero. Ya se ha dicho que eso es imposible en el actual Real Madrid. Courtois goza de un bien ganado estatus en el cual sólo compite contra sí mismo, por lo que es difícil no ya que alguien amenace su puesto, sino que le sirva como mero sparring. Así, la única función real del segundo portero del Real Madrid es prepararse para hacer uso de su calidad en el evento, muy poco frecuente, de una imposibilidad del titular por lesión o sanción. Solo sirve un cancerbero con calidad y larga experiencia, que conserve la ilusión por el fútbol pero esté de algún modo “de vuelta”. No hay joven con potencial que merezca la gelidez de esa nevera, y una presencia así solo contribuirá a enrarecer el ambiente.
Como segundo portero, Solo sirve un cancerbero con calidad y larga experiencia, que conserve la ilusión por el fútbol. No hay joven con potencial que merezca la gelidez de esa nevera, y una presencia así solo contribuirá a enrarecer el ambiente
Para ese puesto, en el club blanco hace falta un veterano que se ilusione ante la posibilidad de entrenar con los más grandes a sabiendas de que su nombre será —en el mejor de los casos— un simple apunte en el margen de la Historia como suplentísimo de un equipo campeón. Un tipo de calidad, con experiencia contrastada, a quien le atraiga el desafío amable de formar nominalmente parte de una plantilla del Real Madrid, aunque casi no vaya a jugar. Retirarse lánguidamente en el mejor club del mundo, entrenando duro por si llega la opción de pasar a la otra Historia, no a la de los márgenes, pero siendo consciente de que esta opción es en realidad poco factible, y aceptar de buen grado este hecho.
Se habló de Soria, Dimitrievski y Pacheco, siendo este último el mejor de todos. Daba exactamente el perfil por bueno, por viejo (con perdón) y por madridista. No obstante, Lunin ha optado por dar la espalda al raciocinio, y de este modo el equipo seguirá con un segundo portero que verá cada día su ilusión marchitarse más y más, con la inevitable mella en su confianza. Es posible que al ucraniano le mueva, en este afán de cumplir su contrato, una genuina y legítima esperanza de triunfo final. Puede que él crea en ello. Yo, con todo el afecto, no.
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