Las mejores firmas madridistas del planeta

Recuerdo mi adolescencia futbolística imbuido dentro de una trifulca constante entre el Raulismo y el Antiraulismo. Yo, como Raulista empedernido, me peleé semanalmente con gran parte de mis amigos defendiendo el legado del capitán mientras que ellos querían jubilarlo lo antes posible porque era anticompetitivo. Hablamos de los oscuros años tras La Novena, cuando ser madridista no era fácil.

Nunca llegué a entender esa rabia contra uno de los mejores jugadores de la Historia del club, algo que hacía que me preguntase cómo se trataba a las leyendas en las épocas de Di Stefano y Gento. Tras su despedida y su gloriosa etapa en Alemania, donde fue glorificado, pensé que ascendería al Olimpo blanco sin discusión y que los Antiraulistas irían desapareciendo pero observo, con gran sorpresa, que vivían agazapados, alimentándose del rencor y con muchas ganas de salir en tromba. Están salivando.

Nunca llegué a entender esa rabia contra Raúl, uno de los mejores jugadores de la Historia del club, algo que hacía que me preguntase cómo se trataba a las leyendas en las épocas de Di Stefano y Gento

Como Jane Goodall, estos años he intentado estudiar antropológicamente a ese grupúsculo para entender su credo. Cuentan que Raúl era una especie de tirano, un mal capitán. Que ponía vetos y no era una buena persona dentro del vestuario. Qué raro me parece todo esto viniendo de un jugador que estuvo quince años en el club, convivió con Los Galácticos sin generar ningún problema explícito y vivió como el club se hundía con fichajes horribles, personajes dudosos y una estrategia caótica. Si era mejor o peor capitán lo desconozco, pero que fue un deportista ejemplar dentro y fuera del campo nadie lo pone en duda. Que el club le haya abierto la puerta de par en par para su vuelta como entrenador, de momento, tampoco se puede discutir.

Jane Godall

Más de quince años desde aquella época de debate y lucha de bandos, me vuelvo a encontrar con las reminiscencias de aquella discusión caduca. Estamos ante una situación similar, un entrenador prometedor que ha hecho mejor los deberes en la cantera que cualquier otro. Una leyenda del club que es más madridista que siete Juanitos pero nos volvemos a encontrar con la suspicacia y la persecución de hace años. Como siempre, la crítica destructiva es la norma. Los críticos con el entrenador deben ser los mismo que encumbraron a Guti y lo querían en el primer equipo por hacer una temporada buena. Ahora, el bueno de Gutiérrez se entretiene en El Chiringuito.

Por hacer un repaso, estas son las críticas que se arrojan y he ido recogiendo sin que Raúl haya llegado todavía ni a entrenar al primer equipo:

 

1.- “Es un entrenador defensivo, se parece a Simeone”

 

He visto mucho al Castilla este año y sí, es un equipo bastante conservador en el planteamiento. ¿Eso hace a Raúl un entrenador defensivo? Rotundamente no. No se puede juzgar a un entrenador cuando su experiencia únicamente se ciñe a los filiales y a Segunda B. Raúl es un entrenador muy competitivo, fiel reflejo a su etapa de jugador, y quiere que su equipo gane a toda costa. En cuanto al aspecto defensivo, cualquiera que sepa lo difícil que es competir con jugadores de 18 años en una liga formada por hombres de 28 años que se dejan la vida contra el Castilla en cada jugada entenderá que salir al ataque es un poco kamikaze.

El Castilla carece de mediocentros diferenciales en la gestión del balón, sobre todo sin Dotor, y el equipo sufre en defensa simplemente por una gran diferencia en el desarrollo físico. Para mí, su defensa de cinco con carrileros muy ofensivos me parece un gran acierto, manifiesta versatilidad y adaptabilidad, y no se me ocurre un mejor esquema para un equipo sin mediocentros dominantes y con Vinicius y Obrador como carrileros.

Por otro lado, sin Álvaro ni Dotor, el equipo no tienen ningún portento físico de la presión, salvo Mario Martín, y el equipo se está hundiendo físicamente en los últimos quince minutos. Es ese el mayor error que le puedo achacar a Raúl y debe buscar soluciones cuanto antes, pero es una plantilla con grandes mediapuntas, extremos y delanteros, que adolece de falta de interiores diferenciales. Debe solucionarlo.

 

2.- “Es un dictador. No va a conjugar bien con las estrellas del equipo”

 

Esto no sé si lo dicen los Mourinhistas (también fui defensor del portugués) o los Ancelottistas. Me tienen desorientado. Puede que sean siempre los mismos, como una secta satánica que lo único que se dedica es al culto a la depreciación rápida. Si son blandos como Ancelotti, no sirven. Sin son duros como Raúl tampoco. Zidane hacía cosas raras y Mourinho era un descerebrado.

Si Raúl sube al primer equipo será porque la directiva lo aprueba y tolera su personalidad. Si finalmente se va del Real Madrid descubriremos que su perfil no encajaba y la apuesta será por Pochettino u otro. Tan fácil como eso.

Lo persiguen por haberse cargado a Bruno Iglesias y no alinear a Iker Bravo, pero por otro lado le dio la confianza al, ya jugador del primer equipo, Álvaro Rodríguez. Vinicius Tobías juega siempre y Arribas no se pierde ningún minuto. Por lo que, esa teoría no me sirve. ¿Qué mensaje le lanzaría el entrenador a esos chavales si alinease a las estrellitas de turno? La mejor enseñanza a un juvenil es la meritocracia.

 

3.- “Arbeloa es mejor. Lo queremos a él”

 

Me encanta la figura de Arbeloa. Inteligente, muy madridista y parece que muy buen entrenador. Uno de los mejores representantes del equipo blanco en la última década. Su Juvenil juega como los ángeles y me encantaría verlo pronto más arriba. Pero Álvaro tiene que quemar sus etapas, como hizo Raúl y como hicieron el resto de entrenadores que no llegaron a nada. Está al frente de la mejor hornada de jugadores que sale desde hace mucho tiempo, la llamada generación del 2005 —aunque yo la llamaría la del 2004—. Los Nico Paz, César Palacios, Fortuny, Manuel Ángel y otros muchos más son actualmente el mejor equipo sub-19 de Europa y Arbeloa los está manejando de forma excelente. Pero primero veamos como maneja a esta generación en Segunda B o, quien sabe, en Segunda.

Arbeloa

 

4.- “Preferimos a Tuchel”

 

Esta es mi preferida. Esos que afirman que Raúl es un dictador, antipático y mal tipo dentro del vestuario, prefieren a un entrenador extranjero que desconocen absolutamente y que ha sido despedido por no ceder a pretensiones de la directiva. La paradoja del Antiraulismo: “Queremos todo menos a Raúl”.  Ya lo hicieron años antes, preferían a Saviola, Owen o Higuaín cuando estos salían y no conseguían mejorar lo que ofrecía el Raúl de los últimos años. La adicción a la cara nueva que ya comenté en el artículo previo de “Los siete pecados capitales del madridismo”. Raúl les cae mal y prefieren cualquier entrenador de moda antes que una leyenda del club que ha representado el ADN madridista durante tanto tiempo y tan bien. Espléndido.

 

5.- “Sólo quiere ganar y no forma a los jugadores”

 

Este argumento es el más debatible. ¿Formar o ganar? Da para una buena sesión de discusión en La Galerna. Yo soy defensor de que no hay una manera mejor que formar que enseñar a ganar. ¿Cómo formas a Arribas si cada día te meten cuatro goles? Lo primero es intentar crear un equipo que gane y, después, potenciar las mejores características de cada jugador. Y en este aspecto, creo que Raúl, está formando a los jugadores para ambas cosas. Existen muchos ejemplos: Álvaro Rodríguez ha repetido que sin Raúl no estaría donde está; Arribas está realizando su mejor temporada; Vinicius Tobías y Obrador están creciendo gracias a su sistema y Peter se está convirtiendo en un jugador más versátil.

Raúl sabe muy bien que si el Castilla estuviese último le estarían dando hasta en el techo del paladar. “Van últimos pero está formando muy bien a Bruno Iglesias”. Risas entre el público. Mi impresión es que a los que defienden con inquina la formación de las figuras lo que les molesta es que no formen a los jugadores que ellos quieren y, quizás, deberían dudar más de esos jugadores que no se ganan la titularidad que del entrenador. Sobre todo si el entrenador está dando muestra de saber evolucionar a los jugadores que se lo merecen.

Raúl Florentino Youth League

El Antirraulismo sigue vivo. Brotan sus manos aguerridas en el cementerio y quieren sangre. Creo que va a escocer mucho que Raúl González Blanco suba al primer equipo y va a ser una etapa muy tóxica en las redes sociales. Yo sólo espero que lo haga bien y que tenga suerte, por el aprecio que le tengo. Aprecio que creo que deberían profesarle todos los madridistas. Campeón de la Youth League y su gran curso 22-23 son ya credenciales suficientes para poder llegar al primer equipo.

Nos quejamos de que el club no sabe despedir a sus leyendas. Y la afición ¿sabe cuidarlas?

 

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El Real Madrid está terminado de erigir un nuevo Bernabéu sobre el existente. El nuevo coliseo blanco supondrá un salto cualitativo gigantesco, se colocará a la vanguardia de los recintos deportivos y será clave para el futuro del club.

Con el quizz de hoy queremos averiguar cuánto sabes sobre las características que tendrá el nuevo Bernabéu.

¡Participa!

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Buenos días, amigos. El portanálisis es un espacio periodístico dedicado en esencia a comentar, a sacar punta, a bromear, a desmitificar, a poner la cara colorada, a enfadarnos cuando toca con las primeras planas de los cuatro principales diarios deportivos españoles. Pero hoy hablaremos menos de las primeras planas para enmendar la plana a otro Planas, de nombre Pablo.

España —y Cataluña, como parte la misma, no es una excepción— siempre ha sido un país rico en guardianes de la moral, en censores, en envidiosos al fin y al cabo. Cuando alguien destaca (para bien) se le suele dar un martillazo en la cabeza, como en esa atracción de feria en la que asoman topos a los que hay que atizar un mazazo para impresionar a tu pareja que masca chicle con la boca abierta.

Además, se le suele dar un martillazo en la cabeza al que destaca para que aprenda, por su bien, para que retorne al nivel de la media pero por abajo, porque no hay nada más feo que hacer las cosas mejor para resaltar la mediocridad de los que te critican.

Pero en ocasiones alguno de estos guardianes de la moral son más aficionados al castigo, están más enganchados a infligir daño a las víctimas, y entiende que alguno de los que destaca (para bien) no ha recibido suficientes palos y le dice que “poco te han dao”.

✍️ 'Vinicius: 'poco te han dao'', la #OpinionMD de Pablo Planashttps://t.co/Si2fUCY4P3

— Mundo Deportivo (@mundodeportivo) March 6, 2023

Lo primero que nos ha sucedido al leer este cúmulo de mierda de 314 palabras ha sido vomitar varias veces. Si tenéis el estómago sensible, quizá no sea buena idea seguir leyendo este portanálisis.

“Aitor Ruibal ha sido el último de los jugadores que ha salido a criticar la actitud del brasileño, que cada día que pasa parece estar más lejos de la ruta del buen comportamiento que tiene que seguir un futbolista”, dice Pablo Planas.

En el cerebro de Planas —entendemos que posee dicho órgano— se producen procesos que defecan pensamientos que ensalzan a un futbolista que agrede a otro compañero de profesión (recordad el hostión, porque no se puede denominar de manera más certera que empleando la palabra hostión, que le propinó impunemente a Camavinga) porque afea la conducta de Vinícius, a quien se permite lujo de señalarle, como buen guardián de la moral, la ruta del buen comportamiento que TIENE QUE seguir el brasileño. Porque ruta solo hay uno y ÉL en su magnificencia no solo la conoce, sino que exige a los demás que la cumplan.

Asco es poco.

Este señor se justifica diciendo “… cuidado, no me malinterpreten. No hablo de daño físico ni mucho menos. Eso lo condeno”, pero prosigue el Torquemada Planas evacuando por su pluma “y es que ya no se diferencia a penas si es Vinicius el que empieza recibiendo o más bien el que provoca antes”. Implícitamente está justificando las agresiones que recibe Vinícius, y si no se refiere a las físicas, tal vez sí a las racistas, que no condena en ningún momento.

Tampoco extraña, porque no pocas veces los guardianes de la moral adornan su persona con virtudes como el clasismo, el racismo o la prepotencia.

“De hecho, a cada partido que pasa, parece que cada crítica que ha recibido el jugador del Real Madrid es merecida vista su actitud, ya no solo contra sus rivales, sino contra las aficiones contrarias. Y es por eso que, ante un comportamiento como este, todavía le han dado poco y habrá más por venir”, deyecta después Planas.

Cómo abordar semejante montaña de indecencia.

Según Torquemada, lo que Vinícius recibe es poco vista (por él) su actitud. Y especifica que el mal comportamiento de Vinícus es contra rivales y aficiones contrarias. Traducido: el mal comportamiento de Vini contra rivales es recibir un empellón de Alejo a los pocos segundos de comenzar el partido, sufrir una patada plena de peligrosidad e impotencia de Paulista,  recibir una entrada criminal de Maffeo, o etcétera, etcétera; y el mal comportamiento de Vinícius contra las aficiones contrarias es ser llamado mono, ser llamado hijo de puta o ser colgado figuradamente de un puente por un grupo neonazi llamado Frente Atlético que actúa con la connivencia de su club y de la fiscalía vaya usted a saber por qué.

Y esta cordillera de heces la publica Mundo Deportivo obviando que su amado Barça, guardián de las esencias de la moral, ha pagado durante años millones de euros a los árbitros. El contexto no puede ser más impúdico. Y lo más triste es que al final todo quedará en nada, como vaticina Antonio Valderrama en este artículo de imprescindible lectura publicado hoy en La Galerna.

Nosotros no vamos a escribir Planas: “poco te han dao” porque la educación por nuestras familias desde pequeños nos lo impide, porque seríamos unos miserables si lo hiciéramos, porque nos daríamos asco si lo dijéramos.

Portada Marca Portada As Portada Mundo Deportivo Portada Sport

De las portadas hay poco que destacar, salvo que Mundo Deportivo afirma que Laporte se pone a tiro para el Barça. Si hemos de ser sinceros, después de tantas portadas catalanas en este sentido, pensábamos que ya lo habían fichado.

Pasad buen día, si podéis, nosotros tenemos el cuerpo revuelto después de leer cómo Pablo Planas fomenta la violencia.

España tiene una capacidad asombrosa para absorber el mal y digerirlo. El sistema digestivo de la moral pública es, por así decirlo, extraordinario. Funciona como la seda. El mal ocurre y ocurre con frecuencia. Los malos no se esconden, más bien al contrario: muchas veces hacen el mal a la vista de todos, con luz y taquígrafos. Hay pruebas de sus latrocinios, audios, fotos, vídeos incluso, que son expuestos cada cierto tiempo por la prensa esclavizada, como la llama Hughes. Sin embargo, no ocurre absolutamente nada. Los malos, que antes daban excusas y balbuceaban, ahora dan ruedas de prensa chuleando, diciendo que son incorruptibles y muy honrados.

Laporta rueda de prensa

El mal se exhala: se convierte en un meme en los programas de “infotaintment” y así pierde su carga de gravedad, relativizándose. Si en otros países e históricamente el humor ha servido para profundizar en la crítica, para darle un puyazo al relato que baja compacto del poder, aquí, desde que tenemos otra vez democracia, el humor sirve al poder, que lo utiliza como un sedante, anestesia general. Los humoristas de Estado o los tontos útiles (cuando veo algunos programas, de información deportiva y de la otra, reconozco que me gustaría pensar que están a sueldo, eso lo haría todo más razonable y soportable) cogen la patata caliente del momento y en lugar de hurgar en el qué, cómo y cuándo del asunto, por qué y para quién (o quiénes), desactivan el temporizador de la bomba y se la ofrecen al público en forma de tontería pasajera. Entonces, el asunto que sea ya está listo para llegar a la calle y a la tribuna del estadio como un chiste, como una gracia. De manera que tras una semana o diez días de agitación más o menos grande, las cosas vuelven a su cauce y el asunto en cuestión pierde toda su importancia, si es que llega, en el mejor de los casos, a tener alguna.

Los malos, que antes daban excusas y balbuceaban, ahora dan ruedas de prensa chuleando, diciendo que son incorruptibles y muy honrados

Y todo se olvida. Ha ocurrido con el Caso Fútbol Club Barcelona, ocurrirá con el “Tito Bernie”, pasó con los ERE, con la corrupción sistémica del autogobierno catalán (¡el tres per cent!), con todas las atrocidades alegales de la pandemia, en fin. Todo pasa y nada deja ninguna huella. La impunidad es total.

En el Caso Barcelona, que no Negreira, como se empeñan en llamarlo los cipayos de la prensa, todo está ahora en manos de la Fiscalía de Barcelona. Pero mientras “la judicialización” del fútbol, por usar una expresión muy simpática a los enemigos de España, sigue su curso, se aleja sin embargo de a pie de campo. Es decir, de la actualidad, del día a día, que es el lugar al que permanece cosido el hincha, al aficionado corriente de toda la vida. Y el aficionado corriente de toda la vida es al negocio del fútbol lo que el tendero a la democracia según Stendhal, que la despreciaba: aquel sujeto “de soberanía”, núcleo de la “masa crítica” al que hay que agradar, adular, embromar, guiar por aquí o por allí y pastorear, para ganar el favor de la opinión pública.

José María Enríquez Negreira y Sánchez Arminio

El asunto está ahora totalmente expuesto a que el paso del tiempo y sobre todo, de los partidos y de las jornadas, se lo lleve por delante. De convertirse, vamos, en un suflé al que el soplo del frenesí de la Liga, la Copa y la Champions lo va a rebajar hasta reducirlo a nada.

Que es lo que está pasando. ¿A quién le importa a estas alturas, no digo en los estamentos rectores, en los despachos de los que mandan algo, sino en los bares, en las peñas, en los estadios, en Twitter, el Caso Barcelona? La competición sigue su curso y el Barcelona de Xavi sigue ganando. Este fin de semana ha ampliado su ventaja sobre el Madrid con otro 1-0 capellista que haría retorcerse a Cruyff en su tumba, si el propio cruyffismo y especialmente su legión infinita de menesterosos acólitos no fueran un monstruoso embuste, una pantomima. De conspicuo éxito a lo largo del tiempo, naturalmente, pues en la España de la “democracia que nos hemos dado” todo lo que venga de Cataluña, y más si viene revelado por boca de un europeo del norte, cuenta con un halo de prestigio inusitado y absurdo que no obstante consigue embelesar a todo el mundo.

El caso Barcelona está ahora totalmente expuesto a que el paso del tiempo y sobre todo, de los partidos y de las jornadas, se lo lleve por delante. De convertirse, vamos, en un suflé al que el soplo del frenesí de la Liga, la Copa y la Champions lo va a rebajar hasta reducirlo a nada

El Barcelona de Xavi sigue ganando beneficiándose de simulacros arbitrales muy parecidos a los que hemos visto a lo largo de todo lo que llevamos de siglo XXI, que es el tiempo que lleva el Fútbol Club Barcelona comprando el favor del Comité Técnico Arbitral según se desprende de lo investigado por la Policía Judicial hasta el momento. Se supone que todo acabó en el año 2018, cuando Negreira y su superior, Sánchez Arminio, dejaron de pintar algo en la Federación. Pero hay costumbres de las que cuesta olvidarse. Sánchez Arminio y Enríquez Negreira eran, por cierto, los Batman y Robin de la cuestión arbitral durante el infinito mandato de Villar en la Real Federación Española de Fútbol y Villar, a su vez, era un tipo muy baqueteado en las altas esferas de la UEFA y la FIFA durante las presidencias de Platini y Blatter en las mismas en el tiempo en el que se consumó la venta del fútbol internacional al dinero qatarí.

Villar y Sánchez Arminio

El Madrid, mientras tanto, sufre en el Villamarín otro de esos pequeños vietnams que tantos campeonatos domésticos le han costado a lo largo de más de dos décadas. Es un goteo constante de permisividad con la violencia local que excita a la grada (el domingo fue en Sevilla, antes fue en Mallorca o Villarreal, mañana será en Cádiz o en Bilbao, ¿qué más da?), que se comporta cuando el Madrid está delante como el público de un circo romano en un espectáculo de gladiadores. La presión ambiental está siempre regulada por dos válvulas, la del entorno mediático y la del estamento arbitral.

Como el Madrid “siempre ha robado”, una y otra vez saltan once tíos de blanco condenados de antemano por la presunción de culpabilidad que, a modo de convención ignominiosa, ha acordado todo un país de idiotas. Con este mantra son criados dos de cada tres españolitos, que reciben desde la cuna, con las nanas, la idea subconsciente de que el Madrid es el Leviatán, el Coco, el Hombre del Saco contra el que todo vale, incluso la corrupción sistémica de todo el fútbol español.

dos de cada tres españolitos reciben desde la cuna, con las nanas, la idea subconsciente de que el Madrid es el Leviatán, el Coco, el Hombre del Saco contra el que todo vale, incluso la corrupción sistémica de todo el fútbol español

Como todo empieza a emborronarse en la mente de los espectadores, la cosa pasará ahora a un asunto de jueces y abogados, pero mientras lo que se ve, pues nadie lo para, es una competición donde el club bajo sospecha continúa ganando ante la complacencia general de los ajenos y el alborozo resentido de los propios, más desvergonzados que nunca. Ganará Xavi y leeremos titulares sonrojantes. Todo será otra vez histórico y no tengo la menor duda de que nos ofrecerán cátedra moral y lecciones magistrales, pues esa es también su costumbre. Como si no hubiera pasado nada.

Xavi Hernández

Si jode al Madrid, bueno es, es la idea que subyace, como aquel tópico de prefiero perder una pierna si tú pierdes las dos. Con esta condición es imposible llegar a ninguna parte. El fútbol español siempre será esclavo de esta servidumbre, por más que Florentino se empeñe en renovarlo, precisamente, de la mano de una institución podrida. No por este o aquel presidente, sino en su misma raíz, en su esencia más pura. ¿Qué Superliga se puede fundar sobre cimientos encharcados en aguas fecales? El Barcelona ramplón y mediocre de Xavi, que es un remedo aún más feo del primer gran Atlético del Cholo Simeone, celebrará seguramente sin ningún pudor ni vergüenza una Liga que no se va a parar ni por asomo ante la evidencia de la compra de árbitros por parte del equipo que más la ha ganado en todo el período bajo sospecha. Es desalentador pero la cuestión no afecta sólo al fútbol, sino a las costuras éticas de una nación a la deriva, una nación para la que el Madrid es un milagro inmerecido y que siempre preferirá antes a Barrabás, entre espumarrajeantes burlas.

 

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Cumpleaños, el de Calleri

 

Como lo fundamental es reírse, al grano. La risa debe ser ‘urbi et orbi’, a un montón de amigos les he citado en La Galerna sobre las dos. He mandado un audio a la COPE con lo mismo. Y otros por el mundo. La cosa mezcla risa e historia, es menester desparramarla. Vamos.

Entrando marzo pasan cosas raras en el Camp Nou. Bueno, todos los meses a excepción de junio, julio y medio agosto. Marzo es especialmente excitante. Ayer se cumplían casi día por día cinco años del fin de una racha sensacional, nunca vista. Ni el Sporting Club de Pyongyang, patrocinado por el presidente de aquella simpática república, ha protagonizado cosa semejante: tengo datos.

Un cumple curioso: tal día casi como este pitaron un penalti en contra 78 partidos después, 78. Nada mejor celebrarlo que mangando otro, este por aquel

Pues eso: el 1 de marzo de 2018, después de 78 jornadas, con permiso de la autoridad y sin que el tiempo lo impidiera, pitaron penalti en contra del Barça. Lo señaló Mateu, anotó el argentino Calleri para Las Palmas y la cosa acabó 1-1.

Las Palmas, 1 - Barcelona, 1, 2018, Calleri
Fue en jueves y en Gran Canaria, un detallazo. Poco culé presente, el impacto emocional fue menor. Pero lo hubo. En teles y redes aparecieron niños llorando, padres preguntando a abuelos qué falta es esa. Un alboroto y más cuando vieron que el delantero iba a chutar sin defensa que tratara de impedirlo. Cuando la pelota entró el griterío fue enorme en casas, bares, incluso celdas: ¡Franco, Franco, Viriato, el Madrid nos roba, independencia! Una reacción muy natural.

Cinco años después casi día por día, fue el Valencia, el chico de Rufete entró en el área y lo derribaron: córner. Bien. Pudiendo pitar orsay, saque de puerta, falta del delantero, dieron córner lo cual es siempre una amenaza. Un cumple curioso, en fin: tal día casi como este pitaron uno en contra 78 partidos después, 78. Nada mejor celebrarlo que mangando uno, este por aquel.

El asunto irritó a mucho personal externo que vociferó ¡Negreira, Negreira! y la reacción de que Negreira ya no está y que no va a ser Negreira toda la vida. Los mismos, o sus hijos y nietos, que se tiraron 40 años gritando ¡Guruceta, Guruceta! por un penalti mal pitado: uno. Negreira no está. Queda el legado. Se lo cuento.

El legado: haz lo que le gusta al que manda. O tendrás problemas. Si sabes lo que le gusta al jefe —en ciertos casos, además cobra— pues me explico, ¿verdad?

El Valencia se lo tomó con encomiable cristiana resignación filtrando que no montaba el pollo —le pasa en el Bernabéu y las obras son ahora mismo una inmensa hoguera— porque una vez hablaron y a Gayá le metieron cuatro partidos. El legado: haz lo que le gusta al que manda. O tendrás problemas. Si sabes lo que le gusta al jefe —en ciertos casos, además cobra— pues me explico, ¿verdad?

A todo esto, el Madrid empató en Heliópolis. Le sisaron sobre todo un penalti. Bueno. Nada grave pues cubrió su objetivo: entrenar con vistas al Liverpool y, además, sin lesiones. Está bien. Se echó de menos precisamente lo que tuvo en Anfield: colmillo y espada. Morder y pinchar. Debe ser recuperable, claro. Si ya lo hicieron…

En fin, El Madrid cumple hoy 121 años. Muchas felicidades. Pero lo dicho: cumpleaños, el de Calleri.

 

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El escándalo del Camp Nou y el lamentable arbitraje en el Villamarín de los amigos de Negreira ha provocado que, en sólo una jornada, el Madrid haya quedado a 9 puntos del Barcelona cuando debían ser 5. Pero este artículo no hablará del #BarcaGate, ya tratado por excelentes plumas en La Galerna. Hoy quiero hablar de la falta de respuesta de nuestro club a tantos atropellos, que se ha ejemplificado a la perfección con la actuación de nuestros jugadores ante el Betis en el día de ayer, y de cuál creo que es la mejor solución posible.

La primera tarjeta a Camavinga, la amarilla perdonada a Ruibal por el manotazo al propio jugador francés, la brutal entrada de roja de Pezzella a Vinicius, el penalti no señalado a Benzema, la amarilla perdonada a Luiz Henrique… Tras cada una de estas acciones, mi indignación crecía y crecía, ya no sólo por la injusticia percibida y la reminiscencia del Villarato, sino por la ausencia de réplica de nuestros jugadores. Ni una protesta, ni un aspaviento, ni una gesticulación. No me lo podía creer.

Penalti Benzema Betis

Nuestros jugadores parecen haber sido anestesiados por una inyección recibida al inicio de la temporada junto al resto de estamentos del club. Y parece ser que Vinicius es el único que no ha recibido tal inyección. Si bien no soy partidario de las intimidaciones al equipo arbitral al estilo Pep Guardiola, de las exageraciones del tipo “botella de plástico-bomba de racimo” o de las simulaciones a lo Luis Suárez, creo que hay un término medio. Porque si no protestas cuando tienes que hacerlo ocurre lo que lleva ocurriendo toda la temporada. Si nadie defiende a Vinicius, a Vinicius le siguen atizando. Si nadie se queja de las tarjetas a Camavinga, a Camavinga le siguen mostrando la primera tarjeta del partido.

Debemos ser conscientes de que las ausencias de Ramos y Casemiro han creado un vacío en este tan importante aspecto del juego. No existe un líder sobre el campo que ejerza esta función tan necesaria, ya no presión, sino de simple defensa, ante las decisiones arbitrales perjudiciales que se repiten en el tiempo. A falta de líderes naturales en el terreno de juego, Carletto no está sabiendo —seguramente ni siquiera se lo ha planteado— transmitir esta necesidad de alzar la voz a su plantilla. Y él tampoco lo está haciendo en las ruedas de prensa postpartido.

Mourinho es en estos momentos la opción ideal para 1) defender al club ante los arbitrajes y hacer que el #BarcaGate no caiga en el olvido 2) combatir el antimadridismo de la prensa y 3) extraer el mejor rendimiento a una plantilla que, aunque tiene claras deficiencias, puede dar mucho más

Para colmo, fuera del rectángulo de juego la situación es idéntica en los diferentes frentes. Debemos recordar que somos un club de fútbol que quiere ganar títulos, no buscamos ganar el Nobel de la Paz. ¿O sí? Ya ni siquiera ni un “¡¡cáspita!!” de Butragueño. Hemos hecho mutis por el foro a los comunicados del Atlético. Hemos evitado denunciar con convicción la desprotección que sufre Vinicius jornada sí y jornada también. Y todavía esperamos sentados una respuesta al #BarcaGate. Iluso de mí, cuando explotó el caso, entendí el silencio del club. Acaba de fallecer Amancio Amaro y el equipo jugaba Champions en Liverpool. Pero pasan y pasan los días… Ante el equipo de Negreira en el Bernabéu, creí que al menos se iba a ejercer cierta presión, impulsada por la grada de animación. Pero obviamente a la vista está que el club no dio esas instrucciones, quizá hasta las prohibió, y lamentablemente el resto del estadio también pareció anestesiado.

Desconozco las razones de este silencio. Dudo mucho que el motivo sea el proyecto Superliga, que tal y como está diseñado, nunca nacerá con éxito de la mano de dos clubes tramposos como Barca y Juve. En cualquier caso, si el club va a seguir queriendo adoptar un perfil de comunicación bajo, por no decir nulo, la mejor decisión será ir a por José Mourinho. El portugués es en estos momentos claramente la opción ideal para 1) defender al club ante los arbitrajes y hacer que el #BarcaGate no caiga en el olvido 2) combatir el antimadridismo de la prensa y 3) extraer el mejor rendimiento a una plantilla que, aunque tiene claras deficiencias, puede dar mucho más.

Uno: árbitros

 

Necesitamos el entrenador del “por qué”, al entrenador de la lista de los 13 errores, al entrenador que denunció el escándalo de Stanford Bridge. También es urgente un líder que transmita a nuestros jugadores la imperiosa necesidad de no poner la otra mejilla, de rebelarse ante las injusticias, de responder a los agresivos comunicados del Atlético de Madrid contra nuestro club, de decir “basta ya”. Y por supuesto, ya que desde las altas esferas parece que hay miedo a hablar, es necesario alguien que no permanezca callado ante el escándalo del #BarcaGate. Una de las definiciones de “señorío” es “dignidad de señor”. Pues bien, yo creo más bien que estamos perdiendo la dignidad, que estamos perdiendo el señorío, ante los silencios reiterados del club.

Mourinho árbitros

Dos: prensa

 

También se requiere un entrenador que sepa combatir el antimadridismo de la prensa, que denuncie su hipocresía, que les de su propia medicina. Resulta paradójico ver como el “árbitro oficial” del Marca, Pérez Burrull, afirmaba que no había penalti de Kessié. La tibieza de los periodistas madridistas en las retransmisiones televisivas de los encuentros se contrapone con la determinación de los antimadridistas. Si Iker Casillas o Álvaro Benito son nuestros mejores abogados, el juicio mediático está perdido. Ahora más que nunca es hora de combatir el relato. Tenemos las pruebas, sólo hace falta un buen abogado al mando. Millones de madridistas en todo el mundo sienten esa indefensión mediática que, sólo alguien como Mourinho, como ya demostró en su anterior etapa, será capaz de denunciar y combatir. La bilis de la prensa antimadridista ante las ruedas de prensa del portugués son el mejor ejemplo de que la cosa funcionaba. Y sí, José hablará de esa jugada que no repitió Mediapro.

Mourinho prensa

Tres: el terreno de juego

 

Una cuota importante de los problemas del equipo en la temporada es responsabilidad de la zona noble. Ancelotti no es el culpable de tener una plantilla descompensada en la que brillan por su ausencia laterales de calidad y un delantero centro. Ahora bien, el italiano tampoco está ayudando. Ancelotti prima la aristocracia frente a la meritocracia. El conservadurismo del italiano es desesperante. La desaparición del once inicial de Ceballos, el jugador en mejor estado de forma de la plantilla, es el claro ejemplo de las injusticias cometidas por Ancelotti partido tras partido. Ancelotti está lejos de ser el entrenador ideal en una coyuntura en la que mitos como Modric, Kroos, Benzema deben ir dando el relevo. Mourinho ya lo demostró con Casillas. No le temblará el pulso y pensará en el equipo frente a las individualidades. Ancelotti no lo hará; no está en su ADN. Mourinho instalará la meritocracia y acabará con los privilegios y favoritismos que tanto están perjudicando al equipo.

Mourinho, Benzema y Modric

En resumen, si el club, por las circunstancias que sea, no quiere alzar la voz desde arriba frente al caso Barca-Negreira y todo lo que le rodea, debe cerrar a Mourinho de cara a la próxima temporada. Mourinho es además es el mejor indicado para realizar la transición de nuestros mitos del campo al banquillo, no le temblará el pulso. Mataremos varios pájaros de un tiro y contrataremos a un entrenador full-equipped.

PD: Son ahora las 12:35 h. de la mañana del lunes y todavía nadie en el club ha abierto la boca sobre el escándalo del viernes. Ni jugadores, ni entrenador, ni director de relaciones institucionales, ni directivos, ni el utillero. A veces pienso, seguro que equivocadamente, que nos merecemos parte de lo que nos pasa. Mourinho, ven ya.

 

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En cosmología física, la energía oscura es una forma de energía​ que estaría presente en todo el espacio, produciendo una presión que tiende a acelerar la expansión del universo, resultando en una fuerza gravitacional repulsiva.

Estas son las primeras líneas que aparecen en la Wikipedia si buscamos qué es la energía oscura, y lo que a uno se le viene a la cabeza al leerlas es su similitud con el antimadridismo, que también es una energía oscura, está presente en todo el espacio, ejerce mucha presión y resulta en una fuerza repulsiva.

No puede extrañar a nadie, sin embargo, la potencia arrolladora del antimadridismo. Si seguimos con el ejemplo de la Física, Newton enunció hace muchos años —realmente solo algunos más de los que el Barça lleva pagando a los árbitros— la tercera ley que lleva su nombre y establece que siempre que un objeto ejerce una fuerza sobre un segundo objeto, este ejerce una fuerza de igual magnitud y dirección, pero en sentido opuesto sobre el primero.

Si tenemos en cuenta la magnitud de la fuerza del Real Madrid, la mayor del universo del fútbol, esta tercera ley de Newton demuestra que la fuerza ejercida por el antimadridismo es pareja, pero en sentido opuesto. Y se nota, vaya si se nota.

Negreira y Sánchez Arminio

La fuerza del antimadridismo es palpable en todos los ámbitos y emponzoña no solo el ambiente general deportivo, sino la integridad de las competiciones, como ha quedado demostrado con el BarçaGate.

Un hecho tan grave y, repito, demostrado, como el pago del Fútbol Club Barcelona —segundo participante en importancia de los campeonatos nacionales— a Enríquez Negreira —vicepresidente del colectivo arbitral—, no solo no ha supuesto sanción de ningún tipo para el club corrupto ni para el estamento corrupto ni para ningún otro corrupto implicado, sino que ha provocado una ola de odio en toda España hacia el Real Madrid.

La fuerza del antimadridismo es palpable en todos los ámbitos y emponzoña no solo el ambiente general deportivo, sino la integridad de las competiciones, como ha quedado demostrado con el BarçaGate

El antimadridismo siempre ha estado ahí y siempre lo estará porque el Madrid trasciende al fútbol, pero el incremento de magnitud experimentado desde que se sabe que el Barça compró a los árbitros durante al menos veinte años es preocupante.

La ley de acción y reacción siempre ha hecho que cuanto más ganase el Madrid más odio generara, sobre todo en los más mediocres y acomplejados, que a menudo vienen a ser los mismos. Hemos asistido a agresiones de personajes —Maffeo, Raíllo, Fali, Paulista, Alejo, Balliu, etcétera— cuyo único brillo ha consistido en ejercer violencia sobre los futbolistas del Real Madrid.

Este odio se incrementó precisamente con el aumento del odio, racial y físico, a Vinícius. Que a Vini le gritaran mono, le pegaran o le colgaran de forma simulada de un puente provocó que las aficiones de toda España subiesen varios tonos su grado de racismo y responsabilizasen al Real Madrid de sus propias miserias, convirtiendo cada visita blanca en un infierno.

Frente Atlético nazis

Ahora, tras el conocimiento público de la compra de árbitros perpetrada por el Barça, la temperatura del infierno ha subido muchos grados y el odio hacia el Madrid ha hecho de España un lugar irrespirable para jugar al fútbol con deportividad y en igualdad de condiciones.

Un hecho tan grave y demostrado como el pago del Barça a Negreira, no solo no ha supuesto sanción de ningún tipo para el club corrupto ni para el estamento corrupto, sino que ha provocado una ola de odio en toda España hacia el Real Madrid

El antimadridismo no solo ejerce presión por parte de los aficionados, sino que está infiltrado en las instituciones y en los medios desde tiempo ha. Gaspart pasó de pagar a Negreira a vicepresidir la RFEF; Sánchez Arminio, presidente del CTA cuando Negreira hacía de mula, confesó que el Real Madrid no cae bien en el estamento arbitral; Tatxo Benet, socio del avalista del Barça Roures en Mediapro, responsables de proporcionar las imágenes al VAR, justificó el pago del Barça a Negreira porque “durante 16 o 17 años, tres o cuatro directores del Barça diferentes encontraron una salida para jugar la liga en igualdad de condiciones (…). No tengo duda de que esta influencia lo único que hizo fue equilibrar las cosas”. Por poner solo tres ejemplos.

Ayer, durante el Betis-Real Madrid, asistimos a un nuevo capítulo de este antimadridismo exacerbado, tanto ambiental como institucional, demostrado mediante la actuación arbitral. El ejemplo que lo escenifica es el mamporro que propinó Ruibal a Camavinga sin balón de por medio.

Buenos días (si es posible), galernautas.https://t.co/xRJ2yfzDJe

— La Galerna (@lagalerna_) March 6, 2023

Camavinga corre hacia la portería de Courtois para defender un contragolpe bético. Ruibal lo agrede con violencia, no se limita a derribarlo para lograr una ventaja en la jugada, sino que le mira, arma el brazo derecho y propina un gancho en el cuello que derriba a Eduardo, que no lo espera, quien cae al suelo como un fardo.

Soto Grado no vio nada, no es extraño, pero alguien le avisó y tuvo que decretar falta. La agresión es nítida, no admite lugar a interpretaciones, es una tarjeta roja de manual. Sin embargo, la reacción de todo el estadio, en lugar de alivio por la expulsión perdonada (el VAR tuvo que intervenir), fue de repulsa hacia el Real Madrid, una inquina irracional desatada por el pago del Barcelona al estamento arbitral.

¿Por qué ocurre este sinsentido? ¿Por qué el antimadridismo ha aumentado tanto tras el BarçaGate? Una explicación posible es que sociedad está compuesta por personas con todo tipo de capacidades intelectuales y lo normal es que cada una se alinee con las posiciones que es capaz de entender.

 

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Buenos días, amigos. La liga (con minúscula) está perdida. O no. Desde que estamos en esta onda nihilista (a la que nos han conducido tanta los revelaciones sobre el negreirismo como la total falta de una respuesta contundente por parte de la Fiscalia, los medios e incluso el Madrid), todo nos importa poco. La liga se nos puede estar escapando a borbotones, pero al carecer esta liga de valor nos duele menos. En esta vida solo conviene sufrir por lo que vale algo la pena, bastantes sinsabores nos da ya la existencia como de para apilar sobre ella padeceres superfluos por cuestiones baladí (o baladíes).

Esta liga no hay quien se la tome en serio, pero tampoco tiene ninguna gracia. Utilizamos deliberadamente el presente de indicativo. Pudimos haber iniciado el párrafo con el pretérito imperfecto (“esta liga no había quien se le tomara en serio”), pues presuntamente los pagos a Enríquez Negreira por parte del Barça cesaron en 2018. Por lo visto en esta última jornada, si cesaron fue solo porque había pagos a cuenta para cubrir hasta la 44/45 o por ahí.

En el Fraud Nou, un penalti clamoroso en el minuto 85 pudo hacer que un paupérimo Valencia empatara a un ultrapaupérrimo Barça, pero parece que Negreira, como El Cid, gana batallas después de muerto o de cesado, y desde el otro mundo envió un burofax a Alberola Rojas para que se abstuviera de pitar nada, y los burofaxes de ultratumba se atienden escrupulosamente. Un rato después, en el Villamarín, Soto-Habéis-Tenido-Noventa-Minutos-Grado ignoró una expulsión bética por agresión a Camavinga y un penalti a Benzema.

El que el árbitro pitara esta descarada falta hizo que el público cantara “Así, así gana el Madrid”. Si llega a echar al bético, como debió, hay que suspender el partido. Y todo a los pocos días de que se sepa que el rival del Madrid se ha comprado la competición durante 20 años. https://t.co/jEplK9Qtc3

— Jesús Bengoechea (@JesusBengoechea) March 5, 2023

Penalti Benzema Betis

Dos puntos de más para el Negreira en Barcelona y dos de menos para el Madrid en Sevilla hacen cuatro de los nueve que en este momento le saca el Palanqueiras a los de Ancelotti. Hacemos la cuenta y, como os contamos, es que ya ni sufrimos. El nihilismo es lo que tiene. Vayamos con las portadas que, así, de entrada, sin anestesia ni nada, pues como que nos la soplan, y eso que aún no las hemos visto. Nos la sopla esta liga marcada por la corrupción, nos la sopla este adversario arbitralmente dopado que se compra el estamento, nos la soplan las portadas de una prensa que en treinta años no movió un dedo para estudiar el caso Soule, que en veinte años no hizo nada por investigar a Negreira ni el sospechosísimo saldo arbitral, teniendo que ser dos humildes tuiteros los que destaparan el pastel de las anomalías estadísticas en los arbitrajes culés. ¿Qué más nos da lo que digan el Marca, el As, el Sport y el Mundo Deportivo? “Nothing really matters to me”, que cantaba Freddie Mercury al final de Bohemian Rhapsody, y eso sin haberse adentrado en los procelosos charcos del cenagal del negreirismo.

Portada Marca

Pues oh, sorpresa. Marca tiene la decencia de poner en portada la foto de la jugada más importante de la jornada, aquella en que Kessié se abalanza sobre Fran Pérez y comete flagrante penalti que en principio podría haber dejado al Negreiça con dos puntos menos. No somos sospechosos de aprobar la línea editorial de Marca en los últimos tiempos, pero las cosas deben juzgarse aisladamente, sin enmiendas a la totalidad, y esta primera plana de los de Gallardo sí que nos parece, por vez primera en mucho tiempo, atinada. Enhorabuena.

Faltaría, eso sí, ser menos correcto en la exposición de los hechos, sobre todo cuando las imágenes hablan por sí solas, y en vez de soltar un aséptico “los valencianistas se quejan de un posible penalti…” afirmar que el penalti lo es, como admitirá cualquier alma más o menos neutral, y que el Madrid está donde está en la negreiliga por algunos deméritos propios, pero también y sobre todo porque esto no hay quien lo gane, porque esto no hay quien lo juegue, porque esto no hay quien lo aguante. Todo el mundo mira para otro lado con estos arbitrajes como todo el mundo mira para otro lado con las múltiples ilegalidades culés y los pagos sostenidos durante lustros al vicepresidente de los trencillas. Esto va de mirar para otro lado porque son necesarios o eso se dice (¿lo son?), y ellos no solamente no agradecen someramente el que se ignoren sus tropelías sino que se jactan de ello, te llaman gilipollas a la cara (“hacemos bromitas en el vestuario con lo de Negreira”) y en general se vanaglorian de ganar como lo hacen, o sea, gracias al cheque en blanco que les entrega el sistema. Por lo demás, el Barça es la nada hecha fútbol, hecha catenaccio incluso cuando hace falta como en la Copa y a pesar de los execrables discursos de superioridad moral emitidos a lo largo de las misma décadas en las que su gerencia pagaba al vicepresidente de los árbitros cantidades destinadas a corromper a los jueces.

Necesitamos palanganas más grandes para vomitar.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Y más grandes todavía, claro, después de ver las portadas de Mundo Deportivo y Sport. Estos últimos nos dan una nueva muestra de la jactancia de la cual hablábamos. “Adiós, Madrid”, sueltan.

Mentira. Ellos en realidad sueltan “Adiós Madrid” porque desconocen la coma del vocativo, eso que obsesiona a nuestro editor Jesús Bengoechea y que Sport hoy se pasa por el forro con la misma alegría con que se pasa generalmente cualquier atisbo de deontología profesional. La degradación ética suele ir de la mano de la degradación estética, y no es de extrañar que quienes mandan reporteros a escrachear a familiares de árbitros en Benidorm luego pasen de poner las comas en su sitio, aunque no faltará quien arguya que la cara de Raphinha tapa la coma pero la coma está. La cara de Raphinha y la coma del vocativo como metáfora de todo lo que oculta el Barça. Algunas cosas salen a la luz, pero ¿cuánto quedará por descubrir en ese pozo de podredumbre? No hay que olvidar que los pagos a Negreira que conocemos fueron hechos en A. ¿Cuántos quedarán por descubrir en B, que es como suelen comprar árbitros los granujas con dos dedos de frente?

Portada As

As se centra en lo futbolístico. Respetable, o no. ¿El Madrid tiene cosas que mejorar? Sin duda. Últimamente peca, ante el gol, de un candor propio de cualquier personaje de Jane Austen. Ayer mismo marró ocasiones pintiparadas a pies de Ceballos, Rodrygo, Vinicius… Benzema no está bien, y hay por parte de Ancelotti una insistencia preocupante por darle todos los minutos habidos y por haber.

Todo eso hay que arreglarlo. Pero son factores que el madridista bienintencionado sitúa como secundarios al lado del latrocinio sistemático de la competición que atestigua jornada tras jornada. Los jugadores del Madrid conocen el pastel que se ha descubierto, y asisten atónitos al espectáculo del “sigan, sigan”. Hay que exigirles máximo compromiso y lo dan, pero tiene que ser difícil poner toda tu ilusión en algo que carece de la más mínima credibilidad, desde fuera o desde dentro.

Pasad un buen día. Y lo más importante: Feliz Cumpleaños, Real Madrid.

Arbitró César Soto Grado del Comité riojano. En el VAR estuvo Medié Jiménez.

Arbitraje deplorable de un colegiado inoperante, insulso e incompetente. Le quedaría grande un Yeclano - Atlético Saguntino, pues imaginen la Primera división. Lástima que se llene los bolsillos haciendo tan lamentablemente mal su trabajo. ¡Qué país!

Primera consigna: la primera amarilla para el Madrid. No falla. Camavinga por no hacer ni falta en el 26' a Rodri. Las dos entradas de Pezzella a Rodrygo en el 10' y a Vinicius en el 23', agua. Por no enterarse, no lo hizo ni de la mano de Rüdiger en el gol anulado en el 13'. Hombro le dijo a los jugadores del Real Betis. Medié Jiménez le echó más que un cable desde el VAR. La única amarilla bética en la primera parte fue por protestar a Carvalho en el 46'. El manotazo de Ruibal segundos antes sobre Camavinga quitándoselo de encima de forma brusca se fue al limbo.

En la segunda parte concierto de tarjetas. Las entradas duras con vía libre, pero las chorraditas con amarilla. Insoportable y superadísimo. Rodrygo y Vini vieron la amarilla por desplazar el balón. Luiz Henrique salió desbocado con dos entradas durísimas y ni una tarjeta. Amén de Pezzella que ni por reiteración. Los otros tres amonestados fueron por agarrones: Sabaly en el 50' y Militao en el 58' o por protestar: Borja en el 51'.

Por obviar, hasta dejó de ver un penalti de Carvalho sobre Benzema al que se llevó por delante en el área a falta de 10 minutos para concluir el choque.

Soto Grado, VERGONZANTE.

 

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Courtois: 7. Salvó una ocasión muy clara.

Lucas: 4. No tuvo su día y fue cambiado.

Militao: 7,5. Muy acertado en el duelo con Borja Iglesias.

Rüdiger: 7. Parece ir a más.

Camavinga: 7. Estaba jugando muy bien como lateral. Le daba profundidad al equipo. Cambio extraño.

Tchouaméni: 7. Su mejor partido en 2023.

Kroos: 6. Quizás el que menos se dejó ver en el centro del campo.

Valverde: 7. Lo intentó varias veces, pero no pudo ser.

Rodrygo: 7. De más a menos. Su juego entrelineas es una maravilla, pero falló una gran ocasión.

Vinicius: 6,5. De menos a más. Dribló bastante, pero no encontró a socios.

Benzema: 5. Le está costando mucho.

Carvajal: 5,5. Mejoró algo el nivel de Lucas.

Ceballos: 6. Bastante presente, pero sin suerte en la gran ocasión que tuvo.

Nacho: 5. No parecía el cambio adecuado para profundizar por la banda izquierda.

Álvaro: sin minutos relevantes.

Ancelotti: 4. Sus cambios empeoraron al equipo.

 

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