Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días. Marca ha entrevistado a Isco, logro que era el argumento principal de su portada de ayer y sigue siendo importante en la de hoy. Nos parece bien que lo vendan como un éxito porque lo es. No todos los días entrevista uno a un futbolista que ha conseguido en su carrera tantas Copas de Europa como el FC Barcelona en toda su historia.

La entrevista la firma Juan Ignacio García-Ochoa y el rotativo la dividió en dos. Hoy llega la entrega más interesante para el lector madridista por cuanto es aquella en la cual repasa su carrera en el Madrid. Isco, pese a sus detractores, nos parece un jugador muy importante en la gloriosa historia reciente de la institución. Ganó 5 Champions Leagues, con eso debería estar todo dicho, pero habrá que precisar además que fue decisivo en la Décima (saliendo desde el banquillo), en la Duodécima (aquel Madrid de la soberbia final de Cardiff fue el más deslumbrante del ciclo, y giraba en torno a él) y en menor medida en la Decimotercera. El hecho de que podría haber dado mucho más aún, y que se diluyera en los meandros de una decadencia precoz, no debe hacernos olvidar su fulgor primero.

 

PREGUNTA. Vamos a retroceder un poco más. El top de Isco llega entre 2012 y 2018... Temporadón en el Málaga, fichaje por el Madrid, cuatro Champions, estrella de la selección... Pero sufre una operación de apendicitis, despiden a Lopetegui, llega Solari y a partir de ahí, no vemos al mejor Isco. ¿Es el punto de inflexión en la carrera de Isco?

RESPUESTA. ¿Sabes qué pasa? Estás en el Madrid y estás en lo máximo que puede aspirar un jugador. Estás en el club más grande de la historia, en el que también has pasado momentos malos pero que al final, siempre conseguía superar... Siempre acababa jugando cuarenta ó cincuenta partidos.

P. Usted acabó con la BBC.

R. Exacto, pues por eso lo digo. Que al final siempre superaba las adversidades y jugaba. Fui titular en dos finales de Champions, en las finales de Copa, de Supercopas... Hasta 2018 lograba estar en todos los momentos importantes y como te digo, el Madrid es el equipo más grande de la historia. Y aquí, entre comillas, viene el problema. Porque abandonar el Madrid en el justo momento en el que tienes que hacerlo es lo más complicado del mundo y le ha pasado a muchísimos jugadores. Y vuelvo ahora a 2018. Me operaron de urgencias de apendicitis. Los médicos me dijeron que el asunto era complejo, con más de un mes de baja. Pero yo a los veinte días ya estaba jugando. Ahí los médicos me habían advertido que me iban a presionar para que volver antes de tiempo, que yo me iba a sentir bien, pero que no lo iba a estar, que iba a sufrir... Pero el equipo estaba pasando por un mal momento, con varias derrotas como contra el Alavés , el CSKA y yo sentía que tenía que hacer un esfuerzo para ayudar a mi equipo.

P. Y echaron a Lopetegui y llegó Solari.

R. Eso es. Y a partir de ahí, Isco ya no existía para nadie. Ni para el entrenador, ni para los ayudantes, ni para nadie. Nadie me daba explicaciones de por qué de repente dejé de tener minutos y yo cuando le preguntaba directamente a Solari me decía que no pasaba nada, pero que el entrenador decidía. Jugué, me acuerdo, contra el Melilla y sin mediar palabra, me dejó varios partidos en la grada como contra la Roma. Ni siquiera en el banquillo. Me hacía viajar para dejarme sentado viendo el partido en la grada. Y yo no sentí respaldo por parte del club ni de nadie. Y ahora, viéndolo con perspectiva, es cuando veo que me tenía que haber marchado. Pero dejar el Madrid es muy difícil. Porque, como te decía, yo siempre había logrado revertir la situación. Otras temporadas, el club me llamaba para decirme todas las ofertas que tenía por mí, o que iban a fichar a jugadores en mi posición y que iba a tener difícil jugar, pero yo siempre respondí que me había costado mucho llegar donde estaba y que me daba igual, que competía con el que hiciera falta. Pero esta vez fue diferente... Me tenía que haber marchado.

P. ¿Pero qué pasó con Solari?

R. Sinceramente sigo sin saberlo. Tras uno de esos partidos en los que me había dejado en la grada sin darme ninguna explicación, recibí una llamada suya en la que me dijo que estaba entrenándome bien y que iba a empezar a confiar en mí. Me lo dijo, además, un día que estaba lesionado y no entraba en la lista, pero pensé que igual cambiaban las cosas. Al partido siguiente me dejó de nuevo en la grada, así que realmente no sé si se estaba riendo de mí... Está claro que me equivoqué y debí haberme marchado. Pero había llegado Zidane y con él había rendido bien.

 

Tras ponderar como es debido a Isco, solo podemos a continuación asombrarnos ante estas manifestaciones. ¿De verdad están tan endiosados los futbolistas que no son capaces de ver más allá de los halagos debilitantes de su entorno? Resulta sumamente llamativo que nuestro protagonista, aun tanto tiempo después, permanezca incapaz de reconocer su declive, patente a ojos de todo el planeta y plasmado en una silueta impropia de un futbolista. La pregunta, estimado García-Ochoa, no era en realidad "¿Qué pasó con Solari?" sino "¿Qué pasó con la báscula a la que no quisiste subirte por indicación de Solari?" Qué difícil, qué imposible es entender el victimismo retrospectivo de Isco, que al menos, cuando le preguntan por Zidane, sí es capaz de extraer algo de autocrítica. Zidane volvió y, en un gesto de magnanimidad excesiva, perdonó la sanción interna que pesaba sobre un Isco abandonado y rebelde para empezar de cero, a lo que el jugador respondió poniéndose todavía más fondón y enfurruñado.

 

P. ¿Esperaba más de Zidane?

R. No. Yo creo que Zidane esperaba más de mí, la verdad.

P. ¿Bajó los brazos?

R. Zizou llegó en el tramo final de la temporada y no estuve bien, la verdad. Fue un año muy duro por esto que te cuento, yo estaba totalmente desmoralizado. También tras el Mundial, mi cabeza y mi cuerpo no podían. La temporada siguiente empecé sin jugar, pero hubo un clic en mi cabeza y pasó lo de otros años, que empecé a jugar partidos importantes: PSG en Champions, Barça en el Camp Nou, Supercopa en Arabia, contra el City en Champions marqué gol... Estaba volviendo otra vez. Pero después llegó la pandemia. Y tras la pandemia dejé de jugar. Honestamente, fue más demérito mío. Y al año siguiente no estuve bien y se acabaron mis buenos momentos en el Madrid. Con Carletto jugué dos o tres partidos y ya está, pero él fue sincero conmigo y lo acepté. Intenté entrenarme bien y aprovechar los minutos que me daba.

P. Hubo un tiempo en el que estaba entre los mejores jugadores del mundo y era considerado como una estrella mundial, un potencial Balón de Oro...

R. He tenido momentos buenos, la verdad. El año del Mundial de Rusia y la temporada anterior fueron buenísimos. Pero a partir del Mundial se torció todo.

P. ¿Dejó de divertirse en el campo?

R. Se nota mucho en mí cuando me divierto y cuando no. Cuando se fue Julen, llegó Solari y no tuve oportunidades, estaba apático. "Joder", pensaba yo, "llevo unos años buenísimos y ahora estoy así. ¿Qué más tengo que hacer para que se me considere importante en el club?". Sí, me renovaron en el año del Mundial porque me faltaba un año y me lo había ganado. Y porque tenía muchas ofertas. Había miedo a que me fuera a algún equipo rival.

 

No, querido Isco, no. No había miedo a que te fueras a un equipo rival. Había miedo a que te perdieras para el fútbol, como desgraciadamente sucedió, sin que, por mucho que desvíes el tiro, puedas culpar de ello más que a tu propio abandono.

Deseamos a Isco todo lo mejor en su intento de volver a recuperar un buen nivel (ambición con la que concluye la entrevista), pero nos permitimos hacerle estas indicaciones.

Sosas, muy sosas el resto de portadas del día. Que sea bueno.

Hubo un tiempo en que el Madrid no empezaba julio con la plantilla cerrada, en el que el mes de agosto era una víspera ininterrumpida del día de los Reyes Magos. No sabíamos lo que era el balance fiscal ni muchas de esas cuestiones que hoy te podría desmenuzar cualquier adolescente con un teléfono móvil. La epifanía estival alumbraba una nueva estrella en el firmamento de nuestros sueños: Florentino nos volvía a convencer un verano más de que era el hombre más poderoso que había sobre la faz de la Tierra, y todos, desde los periodistas hasta la policía nacional (que terminaba siempre escoltando desde el aeropuerto al galáctico de turno cuando llegaba a Madrid por primera vez, rumbo a su presentación) terminaban contentos, pues la extraordinaria representación había valido la pena en cada uno de sus largos minutos de puesta en escena. En aquellos veranos, España era un país rico y feliz en el que había trabajo y más estrellas que en el cielo, como en la 20th Century Fox de la edad de oro. O al menos así yo lo recuerdo.

El verano de 2002 fue, seguramente, el del final de mi inocencia. Fue el último verano en el que tuve a todos mis abuelos vivos, aunque, por supuesto, yo entonces no sabía que estaba viviendo algo único que jamás volvería. Esas cosas, sobre todo a esas edades, no se suelen saber y es una putada. Uno está a mil tonterías y se pierde lo mejor, pero como dice siempre mi madre habría que tener cuarenta años antes que veinte. En el fondo, yo estoy en que esa despreocupación, o inconsciencia, de los niños y de los jóvenes, ese desentendimiento de las cuitas que envuelven siempre el mundo de los adultos que les rodea, es un mecanismo de autodefensa. De lo contrario, la vida sería ya insoportable desde el inicio.

El caso es que entonces era feliz, lo tenía todo y no lo sabía. Por la mañana iba a la playa de Las Canteras, en Chipiona, con mi madre y mi hermano. Un amigo me enseñaba a distinguir un cangrejo moro de uno zapatero mientras hacía funambulismo sobre las piedras de los corrales con mis chanclas de tiras de velcro. Luego simulábamos los partidos de las eurocopas y de los mundiales, silbábamos las canciones que salían en los anuncios entonces: Zidane, Del Piero, Beckham y Kluivert pegando pelotazos por las calles de Amsterdam con Broadway Jungle de Toots & The Maytals de fondo, los brasileños en el aeropuerto con Mas que nada de Tamba Trio, A copa Eurocopa é nossa de Carlsberg. Nos subíamos el cuello imaginario de las camisetas que no llevábamos puestas antes de chutar contra el azul del mar igual que hacía Cantona con los demonios en el coliseo de Nike. Las porterías eran las rocas y, algunas veces, la pelota salía volando demasiado lejos. El viento de Levante se la llevaba mar adentro y nosotros nos conformábamos con imaginarnos que algún niño, en la otra orilla de Marruecos, se la encontraría y podría jugar con ella. Al mediodía nos recogía mi padre, se tomaba una cerveza en el bar, que también se llamaba Las Canteras y que todavía existe, a Dios gracias. Sirven una pavía de bacalao excelente, pero entonces, por supuesto, a mí no me gustaba. Los jugadores de la Selección española de fútbol anunciaban los helados de Camy y yo me hinchaba de Kanibales y de Calippos verdes. Después regresábamos a casa con los pies descalzos llenos de tierra y nos endulzábamos en el patio con una manguera  mientras mi madre preparaba la comida. De postre nos tomábamos las natillas que anunciaban Figo y Crivillé. Por las tardes mi padre dormía y yo me ponía el Tour antes de quemar la Game Boy, que era el hacer scroll infinito en TikTok y el jugar al Fortnite de nuestro tiempo (en mi opinión, era mucho más sano, al fin y al cabo sólo estábamos expuestos a un latigazo de Bulbasaur): reunía todo lo que me daban en un sobre el día de mi santo y el de mi cumpleaños para comprarme juegos de Pokémon y así nos íbamos adentrando en los zarzales de la vida, sin tener ni idea aún de cuánto pinchaban.

Y, por supuesto, mis días, aquel verano, después del Mundial, empezaron a ser un seguimiento obsesivo del fichaje de Ronaldo Nazario por el Real Madrid.

Recuerdo que, años antes, cuando Ronaldo dejó el Barcelona para fichar por el Inter de Milán, Lorenzo Sanz amagó con ficharlo. Seguramente lo dijera para fastidiar al nuñismo porque el Madrid no tenía un duro, era la época salvaje del choteo institucional, los insultos y los puyazos, los desplantes en el palco y aquella divertida y preconstitucional manera de entender el fútbol que había en Occidente antes de que la Agenda 2030 lo ocupara todo. Yo tuve conocimiento de aquello como teníamos conocimiento entonces de todas aquellas cosas: por el Marca. Estaba un día por la tarde, después del colegio, en el gimnasio, uno de aquellos primeros gimnasios que empezaban a hacerse populares a finales de los 90, acompañando a mi padre y haciendo el tonto entre las máquinas, y agarré el periódico, que estaba por allí. Se me aceleró el corazón al ver al Fenómeno en portada, porque a pesar de que en aquella primera infancia yo detestaba a cualquiera que hubiera vestido de azulgrana, el magnetismo de aquel tipo que sólo había estado un año en la Liga permanecía vivísimo en mi imaginación: un dios color café con leche que atravesaba paredes con su zancada, una criatura imparable, de velocidad supersónica, capaz de frenar en seco un cohete y hacerlo cambiar de rumbo con un golpe de tobillo. Una bestia, una bomba atómica, un jugador de otro mundo, del que esperar lo imposible, del que temerlo todo.

Por eso recuerdo exactamente qué estaba haciendo cuando saltó la liebre de que Florentino quería redondear con él el equipo que acababa de ganar la Copa de Europa en Glasgow con un golazo de Zidane, un par de meses antes: sentado en el sofá, me preparaba para ver un Real Madrid-Liverpool amistoso en el Bernabéu. Florentino había engrandecido, por ser el año del Centenario, el Trofeo Bernabéu con un cuadrangular extraordinario entre los cuatro equipos más grandes del fútbol mundial. Estaban el Bayern, el Milan y el Liverpool, junto con el Madrid, y entonces Antonio Luque, en Antena Tres, dijo que el Madrid entraba muy fuerte en la puja por Ronaldo Nazario y yo salí corriendo por el pasillo gritando enloquecido.

aquel tipo que sólo había estado un año en la Liga permanecía vivísimo en mi imaginación: un dios color café con leche que atravesaba paredes con su zancada, una criatura imparable, de velocidad supersónica, capaz de frenar en seco un cohete y hacerlo cambiar de rumbo con un golpe de tobillo. Una bestia, una bomba atómica, un jugador de otro mundo, del que esperar lo imposible, del que temerlo todo

Aquel verano, Ronaldo era lo más grande que había en el mundo. Volvía a ser Il Fenomeno, el delantero centro más fabuloso jamás visto en un campo de fútbol, una fuerza de la naturaleza que, después de pasar por todos los círculos del infierno, había resucitado de entre los muertos ganando la quinta Copa del Mundo para Brasil en el recién terminado Mundial de Corea y Japón. Durante todo el Mundial había corrido la especie de que el Madrid estaba tras él. Su impacto global en aquel torneo lo liberó de los fantasmas que habían estragado su carrera los cuatro años anteriores: la epilepsia antes de la final del 98, las rodillas rotas. Su regreso a la vida fue tan espectacular que ni siquiera puede compararse con la atracción general que causan, en la era de los smartphones, la hiperinformación, la conexión permanente, los shorts y Twitch, causan Haaland y Mbappé. Ronaldo, aquel verano de 2002, era más que esos dos juntos. Todos los niños queríamos llevar su absurdo peinado con el que le metió dos goles a Alemania en Yokohama. Era un ídolo caído que se volvió a levantar. El ave fénix. Era el Nirvana futbolístico.

Y Florentino lo fichó. Lo fichó tras desearlo todo el verano. Lo fichó tras conseguir que lo deseásemos todos, todo el verano. Estoy convencido de que, a finales de agosto, toda España quería que el Madrid fichara a Ronaldo, incluso los antimadridistas. Menos Gaspart, claro, que como buen villano de película no olvidaba la de Figo e intentó devolvérsela al presidente Pérez en el último momento del último día. Fue el mejor 31 de agosto de la historia. Incluso aquella ruindad final e inesperada, que desbarataba una complejísima operación a tres bandas ideada por Florentino para convencer a Moratti que incluía el traspaso de Morientes, o su cesión, al Barcelona, sirvió para transformar a Pérez en un personaje de novela, en un genio de la negociación y los despachos. Son ya legendarias las imágenes de televisión, captadas en la distancia, en la que se ve, ya de noche, a Florentino y a Valdano con las mangas de las camisas subidas hasta los codos, yendo y viniendo desde el fax y del teléfono, en una ventana de las oficinas del Bernabéu, cerrando el acuerdo de todos los tiempos. Pero también el camino a esa noche memorable fue un trayecto literario que convirtió el Mediterráneo en un despacho abierto por el que desfilábamos todos desde las páginas del Marca y las portadas del Teletexto.

Ese verano, el Pitina II fue el barco más famoso de España, más de lo que ha sido nunca el Bribón o fue antes el Azor. Con aquellos fichajes de Florentino, los chavales aprendíamos durante los veranos cómo se desarrollaban los mejores arcos narrativos, como si leyéramos novelas del siglo XIX. En el planteamiento, quedaba claro que el Madrid deseaba -sin pronunciarse- y que el objeto deseado, quería. Pero también, que el club dueño de su situación legal se oponía en firme a que esa historia de amor culminase. La oposición era firme y absoluta hasta que, un día, dejaba de serlo. Solía ser a primeros de agosto y luego entonces todo iba escurriéndose lentamente por la pendiente hasta caer en el lado correcto de la Historia. El Madrid de Florentino tenía dinero pero el Inter de Moratti, la Juve de los Agnelli, el Barcelona postNúñez y el Manchester United de los Glazer, también lo tenían. Tanto como el Madrid, o más. No era una cuestión de dinero, de dinero en bruto como es ahora, sino de muchas otras cosas. Y en esas otras cosas, siempre ganaba Florentino, porque jugaba con la fuerza de la imaginación y con el horizonte ilimitado de los deseos de los futbolistas. Al final, todo llegaba a donde tenía que llegar.

Son ya legendarias las imágenes de televisión, captadas en la distancia, en la que se ve, ya de noche, a Florentino y a Valdano con las mangas de las camisas subidas hasta los codos, yendo y viniendo desde el fax y del teléfono, en una ventana de las oficinas del Bernabéu, cerrando el acuerdo de todos los tiempos

Aquel agosto de 2002, Moratti acabó sentándose en una mesa de la cubierta del Pitina II. Un fotógrafo del Marca sacó la foto del verano desde un bote alquilado a un paisano de Ibiza. El monopolio de la prensa escrita sobre aquellos culebrones galácticos era tal que sólo podía competir con ella la radio, que yo escuchaba ávidamente por las noches soñando con advertir algo nuevo, un indicio, algún presagio de que el fichaje iba a llevarse a cabo verdaderamente. La posibilidad de ver juntos en el mismo equipo a Roberto Carlos, Zidane, Raúl, Figo y Ronaldo era una perspectiva tan extravagante que sus proyecciones eran infinitas. Empecé a leer comparaciones de Florentino con los faraones de Egipto y verdaderamente estaban bien tiradas, pues en aquellos cuatro primeros veranos del siglo XXI Florentino transformó el paisaje emocional e intelectual del fútbol mundial. Hoy, en los prometedores chavales que Pérez ficha al precio de las estrellas consagradas de entonces, todavía está aquella fascinación, ejercida, a través de la memoria colectiva, sobre generaciones que aún no habían nacido. La asociación del Madrid con algo más grande todavía que las Copas de Europa: con el territorio de la fantasía, con la leyenda y los cuentos de hadas, con los poemas de gestas y los reinos donde lo imposible y lo posible se mezclan irremediablemente. Es decir, con el principal motor de la historia, que es el deseo. Cuando el mes de septiembre amaneció sobre la España de 2002 y se confirmó la noticia de que Ronaldo jugaría en el Real Madrid, una ola de euforia lo invadió todo. El mejor delantero del mundo aterrizó en España en una base del ejército. Llegó al centro de Madrid escoltado por la policía, como un Jefe de Estado. Ni siquiera había nada preparado para presentarlo como se presentó a Zidane y luego se presentaría a Beckham, pero aquel aire de improvisación grandiosa le daba a aquello un aire de majestuosidad singular, auténtico. Lo que pudiera hacer Ronaldo vestido de blanco, su combinación con el resto de jugadores, los esquemas cambiantes a que estaría obligado Del Bosque, cuando lo alinease, daban exactamente lo mismo. Florentino parecía querer decir: aquí tienen ustedes a la octava maravilla del mundo. ¿No es esto suficiente? La cosa había estado a punto de no hacerse, pero se había hecho. Ese es el resumen de la historia del Madrid: con la muerte siempre respirando en el cogote, los hombres de blanco son capaces de acometer hazañas formidables, por el mejor capricho de hacerlas, por la gozosa libertad de demostrar que podían hacerlo.

¿Cuánto sabes de los derbis?

Buenos días. Empezamos hoy con algo extremadamente grave y relevante que, por tanto, no aparece en las portadas deportivas del día.

Libertad Digital ha publicado en exclusiva unos audios que el árbitro rebelde contra el negreirato, Estrada Fernández, presentó como prueba contra el Presidente del Comité Técnico de Árbitros, Medina Cantalejo, ante el Juzgado Número 32 de lo social. El contenido del audio, un diálogo entre el colegiado y su jefe, solo podría en un país normal concluir con la inmediata dimisión o cese del presidente del CTA. El matonismo con el que el sujeto se dirige a su subordinado, con el fin de amedrentarle para que no se salga de las lindes marcadas por los sucesores de Negreira y Arminio, es de tan repugnante bajeza moral, y entra de modo tan claro en el terreno de la amenaza laboral y el mobbing, que debería suponer la desaparición de Medina Cantalejo del puesto de responsabilidad que ejerce. Además, hay otra inevitable conclusión: el pavor a que se investigue el negreirato que evidentemente atenaza al protagonista de las palabras que transcribimos a continuación.

No olvidemos que es la diatriba de quien se siente acorralado por la denuncia de un árbitro concreto al corrupto entramado arbitral que sufrimos.

Os deseamos que podáis contener la náusea.

 

Llamarte rata, yo creo que es aumentar un poco la calidad de lo que eres, ¿eh?, porque yo creo que no llegas ni a hámster, ni a ratoncillo pequeño. Eres un personajillo que posiblemente no ha alcanzado sus metas deportivas, y con esto estás dando muestras de por qué, ¿eh? No nos va sacar de nuestras casillas, estoy muy tranquilo. No conseguiste tu objetivo, que era cargarte la reunión, ¿verdad?

Porque para quien no lo sepa, porque creo que hay alguno que todavía vive en la inopia, ¿eh?, vive en el mundo rosa y no se entera de las cosas, creo que hubo hasta un periodista dentro de la sala, es decir, alguno del grupo, o algunos del grupo, le ha pasado a la prensa el enlace de una reunión privada donde ibais a tratar de vuestros derechos, de vuestra situación y de lo que os preocupa, ¿eh?

Ese "hámster", esa pequeña cosa que está aquí entre nosotros, sin importancia, sin valores y sin nada, pues, pues eso, no tenía otra cosa que hacer, o sí tenía que hacer, que era pasarle a un periodista o a varios, pero en concreto tenemos localizado a uno, que estaba completamente informado de todo, tanto es así que rápidamente, mira y a mí se me llamó cuando ya estaba todo suspendido, porque yo iba con el presidente para Ceuta, precisamente para ver a un chico que le habían dado una paliza en un partido de juveniles, y en el aeropuerto pues se nos informó, pues por parte de vuestros representantes, de que la reunión se había cortado porque había filtraciones y lo sabía la prensa, incluso que podía haber alguien dentro, ¿no?

Bueno, pues ya está, no… Yo les dije: que no os coarte vuestra libertad de reuniros, ¿verdad?, un nada, ¿no?, un aire, porque tú eres tú, el que lo ha hecho eres, pues nada, la cosa más insignificante, que posiblemente habrá pasado por el arbitraje español, ¿eh? Simplemente quieres destacar, ¿eh?, y ganarte a lo mejor el beneplácito de cierta prensa, de cierta prensa que en el momento, ¿eh? que se te acabe el chollo, ya verás lo que te lo van a agradecer, y nosotros claro que hemos hecho.

Mira esto es muy complicado, es complicado de detectar quién eres… En algún momento vas a meter la pata, en algún momento vas a meter la pata. Y aunque sea lo último que haga en el C.T.A., te voy a echar, y te voy a echar con todo el deshonor y toda la mala leche que tengo, que sabéis que algunas veces es mucha. No ahora, ahora no. No pienso gastar un "átimo" de adrenalina en ti, eh… Hemos entrado en la página de este periodista, hemos visto que alguno de vosotros es seguidor de este periodista. Yo, por supuesto, no digo que haya sido nadie en concreto, pero ándate con ojo. Ándate con ojo. Y sabéis que yo no digo nada de manera gratuita: Si metes la pata o te cogemos, vas a la puñetera calle deshonrado, ya te lo digo, vas a ir deshonrado, porque eres la deshonra del arbitraje español, de la historia del arbitraje español.

Siempre ha habido algún pobrecito que filtraba cosas que luego ha terminado en estos programillas de la noche. (...) Pídele a Dios que no te coja. ¿Vale? 

 

¿Qué os parece la "oferta que no podría rechazar" de Medina Cantalejo a Estrada? Felicitamos a Libertad Digital por esta exclusiva. Íbamos a comentar también las portadas del día, como solemos hacer en esta sección, pero el contacto con la mafia nos ha dejado sin ganas.

Esto es lo que hay, amigos. Este es el sistema arbitral corrupto y mafioso que tenemos, el mismo en el cual, aun después de las brutales revelaciones del negreirato, parece ser que confían Rubiales, Tebas, Roures, Iceta y Pedro Sánchez (según su última entrevista en Marca, sobre la cual escribe hoy en La Galerna Jesús Bengoechea).

Pasad un buen día.

 

Llegó una de las mejores noticias del verano, que no por esperada deja de ser maravillosa. José Martínez Sánchez, el gran “Pirri”, ha sido nombrado por la Junta Directiva del Real Madrid como Presidente de Honor del club – a falta de un trámite, que será la ratificación de su nombramiento por la Asamblea de Socios Compromisarios en el próximo otoño -.


No podía ser un nombramiento más justo y más merecido. Pirri recoge el testigo de su recién llorado capitán y amigo del alma, Amancio Amaro, como “el Brujo” lo recogió el año pasado a su vez de su adorado Paco Gento.

Amancio y Pirri

El Real Madrid es ejemplar también en este tipo de acciones. Se respeta la antigüedad de los galones y se nombra a una figura indiscutible del madridismo para un cargo honorífico, bien es cierto, pero de un calado que equilibra tradición, méritos y liderazgo, y que aporta un prestigio adicional a la representatividad institucional: nadie puede olvidar el hermoso gesto del Liverpool FC en Anfield Road a la hora de homenajear solemnemente a Amancio Amaro Varela en el pasado mes de febrero.Y es que la camiseta y el escudo son indudablemente los símbolos distintivos de un club, pero son jugadores como Di Stéfano, Gento o Amancio quienes mantienen vivo su prestigio a lo largo de los años.

Pirri

Pirri debía de ser el siguiente. Y es que, como bien escribió hace unos años en esta misma revista de La Galerna mi estimado amigo Alberto Cosín, “Pirri es el Real Madrid” . Numerosas son las encuestas en redes sociales sobre la – imposible – tarea de nombrar un 11 histórico del Real Madrid en sus 121 años de historia. Prácticamente ningún madridista vivo vio jugar a Zamora, a Quincoces, a Luis Regueiro. Por no mencionar a René Petit o a Monjardín.
Particularmente, quien les escribe, aunque no pudo ver a Di Stéfano nada más que con imágenes del No-Do, en su 11 ideal solo tiene 3 jugadores fijos, tras haber asistido a partidos en el Santiago Bernabéu desde el ya lejano 1970. Y estos 3 serían el propio Alfredo, Paco Gento por supuesto, y el tercero fijo e indiscutible sería Pirri. Y es que Pirri jugaba de todo, casi como el mismísimo Di Stéfano. Y le podemos poner de delantero centro, de interior, de mediocampista, de líbero, o de central tanto en la derecha como por la izquierda. Hasta de lateral derecho recuerdo haberle visto jugar si el partido de turno lo requería por circunstancias o lesión mediante.

Y Pirri lo hacía todo bien. Remataba excepcionalmente bien de cabeza y con su pierna derecha, repartía juego, corría sin parar, iba al choque y no lo rehuía, cortaba contraataques, defendía los córners con bravura y, sobre todo, ejercía un liderazgo único no solo ante sus compañeros, sino también de cara a sus adversarios y también ante los árbitros, siempre con corrección, deportividad y criterio.

Por cierto, que también lanzaba magistralmente los penaltis: inolvidable fue su sangre fría el 5 de noviembre de 1975, cuando, en el minuto 83, y con el marcador favorable al Madrid por 3 goles a 1, se encargó de batir desde los 11 metros al meta del Derby County, y ponía el 4-1 para llevar a su equipo a la prórroga, en una remontada fabulosa, que culminó Santillana en el minuto 99 para dar el pase del equipo a la siguiente ronda.

Pirri jugó en posiciones adelantadas desde que llegó al club en 1964, procedente del Granada. Prácticamente en todas sus primeras temporadas alcanzó la cifra mínima de 10 goles marcados, llegando a 16 en la de 1970-71, y también a 16 en la 1975-76, en esta última ya haciendo casi siempre pareja en la defensa junto a su añorado Goyo Benito. Cifras de delantero en un líbero, algo difícil de igualar hoy en día. No puede sorprender por tanto que, cuando se retiró en 1980, Pirri era en ese momento el cuarto goleador histórico del Real Madrid, tan solo detrás de Di Stéfano, de Puskas y de Gento, con 172 dianas en 561 partidos disputados. En la actualidad, ocupa todavía un notable noveno puesto, por delante de los 171 goles de Emilio Butragueño.

Y es que Pirri era para muchos niños de la época algo más que un héroe de la Ilíada. Era tan inmenso como John Wayne en “El Álamo”, poderoso, épico. Era como Charlton Heston en “55 días en Pekín”. Era como Steve McQueen en “Los Siete Magníficos”. Un héroe admirado al que todos querían imitar y al que adoraban por encima de todo

De niños, en el colegio, aunque todos queríamos ser Amancios, por la forma alegre de jugar y de regatear a nuestros compañeros de clase, lo cierto es que viendo los partidos en el estadio o por la televisión, todos quedábamos boquiabiertos ante las exhibiciones físicas y de carácter competitivo del jugador español con más personalidad en el campo en los años 70. Recuerdo ver por la tele un España-Francia amistoso jugado en Mestalla en 1971, en el que la Francia de Carnus, Michel, Bereta y Hervé Revelli estaba dando una verdadera lección a la España entrenada por Kubala. Iba el partido 0-2 (con doblete de Revelli) allá por el minuto 60 cuando Pirri se puso manos a la obra para liderar la remontada y poner las cosas en su sitio. Y, pese a la superioridad técnica de los galos, él solo se empeñó en no perder el partido y, finalmente, España logró acabar el partido 2-2 con 2 goles del propio Pirri en 2 minutos, por medio de dos testarazos de clase y de un pundonor infinito.

Pirri Arconada homenaje

Y es que Pirri era para muchos niños de la época algo más que un héroe de la Ilíada. Era tan inmenso como John Wayne en “El Álamo”, poderoso, épico. Era como Charlton Heston en “55 días en Pekín”. Era como Steve McQueen en “Los Siete Magníficos”. Un héroe admirado al que todos querían imitar y al que adoraban por encima de todo.

Pirri cartel homenaje

Tras su impecable trayectoria en el Madrid (con nada menos que 10 ligas conquistadas, además de 3 copas de España y la 6ª copa de Europa con los Yé-yés) y en la selección nacional de España (41 partidos y 16 goles), tuve la suerte de presenciar, el día de San Isidro de 1981, un año después de dejar el club para su aventura mexicana en el Puebla, el partido en el que fue homenajeado, que se disputó en una tarde maravillosa entre su Real Madrid y la selección española, y en el que disputó 30 minutos con la casa merengue, cuando fue sustituido por García Navajas. Miguel Ángel, San José, Pirri, Benito, García Cortés, Camacho, Del Bosque, Ángel, Isidro, Juanito y Santillana fue el 11 blanco, que se enfrentó a la selección dirigida por el gran Pepe Santamaría (compañero de Pirri en el club durante 2 temporadas hasta 1966), que formó con Arconada, Celayeta, Alesanco, Tendillo, Gordillo, Alonso, Joaquín, Víctor, Marcos, Montero y Morán, ante un Bernabéu repleto hasta la bandera con 90.000 espectadores coreando cada intervención del fantástico jugador ceutí. El partido acabó 1-1, con goles de Cunningham, que salió en la segunda mitad, y del sportinguista Joaquín por España.

Como en el caso de sus 3 predecesores en el cargo de Presidente de Honor (Di Stéfano, Gento y Amancio),este humilde cronista también ha disfrutado del increíble privilegio de compartir mesa y mantel con Pirri (quien nada más conocernos me comentó que le llamase “Pepe” o “Pepe Pirri”) y puedo afirmar que, si como jugador era un auténtico fuera de serie, personalmente también lo es: además de mantener una forma física realmente envidiable a sus 78 años (la práctica habitual del golf le mantiene como si fuera un hombre de 20 años menos), su conversación es más que interesante, amena, divertida, trufada de anécdotas sobre el fútbol y sobre los compañeros y adversarios de su época, pero también con una atinada visión sobre el fútbol actual, en el que le maravilla que el Madrid contemporáneo haya conseguido en los diez últimos años hazañas similares a las de los años 50. Es de destacar cuánto le brillaba la cara y la sonrisa al rememorar la gesta inaudita e irrepetible de 1966, con 11 españoles ganando la Copa de Europa en Bruselas ante decenas de miles de emigrantes rebosantes de alegría.

Querido Pirri, querido Pepe Pirri, te enviamos desde La Galerna – nos consta que nos lees – nuestra más cordial enhorabuena por tu nombramiento como Presidente de Honor de la institución deportiva más importante y más laureada del universo.

No me ha gustado ningún presidente del gobierno español desde que tengo uso de razón. Suspendería a todos, por distintas razones y con la excepción de Adolfo Suárez, de quien solo lecturas posteriores me han convertido en admirador, siendo yo demasiado niño en el tiempo de su mandato como para apreciar su talla de estadista en un tiempo sumamente turbulento.

Pedro Sánchez no me gusta nada por razones que no tienen que ver con lo que trata este artículo, pero si el mismísimo Adolfo Suárez hubiera hecho (o, mejor dicho, dejado de hacer) aquello de lo que este artículo trata, habría dicho de él lo mismo que me dispongo a decir de Sánchez.

El todavía jefe del ejecutivo español, dentro del contexto del desfile mediático previo a las elecciones del próximo domingo, fue entrevistado por Marca hace pocos días, y lo de menos es que se confesara del Estudiantes y, “por simetría”, del Atleti. Cada uno es de lo que quiere, si bien lo de la simetría no deja de llamar la atención. Si uno mira el ranking presupuestario y de palmarés de los clubes de fútbol y baloncesto del país, hay que buscar muy denodadamente para encontrar la simetría entre el Atlético y el Estudiantes. Ya querría el Estudiantes beneficiarse de la pertenencia a un club con los recursos financieros del Atlético. Los del Magariños son al baloncesto lo que el Getafe es al fútbol, en el mejor de los casos, y en nada se parecen al club con el tercer mayor presupuesto de la liga. Por otra parte, la conexión sentimental Estudiantes-Atlético fue una moda que se originó en los 80 entre los más jóvenes, cuando hasta directivos de la entidad colegial seguían siendo fieles futboleros de la casa blanca y muchos aficionados del Estudiantes lo seguían siendo del Real Madrid de fútbol.

Aparte de este paralelismo forzado y trasnochado, Sánchez ha dejado para la posteridad una opinión que seguramente considera (él o sus asesores) sumamente electoralista, pero que a buen seguro habrá sentado a cuerno quemado entre sus votantes merengues, y que probablemente tampoco habrá sido muy bien recibida por los de otras adscripciones deportivas. Otras adscripciones distintas de la culé, se entiende. Le seguirán votando, claro, porque considerarán que este es un asunto menor al tratarse de fútbol, si bien en el fondo de sus entendimientos sentirán la punzada que sugiere que en realidad el tema trasciende con mucho el burdo balompié.

Preguntado por el asunto Negreira, respondió Sánchez que la causa está en manos de los tribunales, obviedad tras la que es demasiado fácil parapetarse pero que sólo puede darse por buena guste o no. Lo grave viene cuando el máximo mandatario del poder ejecutivo añade que tiene fe en el sistema arbitral español (“aunque no soy un experto”, agrega) y que el BarçaGate no es más que un “borrón” de los que de cuando en cuando echa “el mejor escribano”.

Llama Sánchez “borrón” a la compra del estamento arbitral por parte del Barça a lo largo de nada menos que dos décadas y a través de pagos millonarios a su vicepresidente, con competencias directas en las carreras de los colegiados y por consiguiente con capacidad suficiente para influir en los arbitrajes en busca de “neutralidad” para los azulgrana, como el propio Negreira confesó en su declaración a Hacienda. A eso llama “borrón” el último presidente de España y candidato a volver a serlo

Lo de que “no es un experto” recuerda a lo de su inefable ministro Iceta, que al parecer lo es de Cultura y DEPORTE, cuando declaró que no seguía “de cerca” el asunto Negreira. Poco se dijo de eso. Hay que verbalizarlo varias veces para terminar de asumir que lo dijo y no pasó nada. El ministro de DEPORTES no ha seguido “de cerca” el mayor escándalo en la historia del fútbol nacional, siendo el fútbol el indiscutible DEPORTE rey de este país. Al parecer, según revela ahora Sánchez, el alto funcionario y su jefe comparten idéntico desapego por los asuntos relativos a dicho deporte rey, y ni siquiera el que de pronto salga a la luz el fraude competitivo más ominoso de la historia de la liga ha encendido en sus espíritus la espita de la curiosidad. Eso, o que el protagonista del escándalo puntúa alto en los afectos de uno de sus apoyos políticos para gobernar, una de dos. En cualquiera de ambos casos, cabría exigirle que se afanara en dejar de aparecer como un principiante desaplicado.

Miquel Iceta

Llama Sánchez “borrón” (y se queda tan tranquilo) a la compra del estamento arbitral por parte del Barça a lo largo de nada menos que dos décadas y a través de pagos millonarios a su vicepresidente, con competencias directas en las carreras de los colegiados y por consiguiente con capacidad suficiente para influir en los arbitrajes en busca de “neutralidad” para los azulgrana, como el propio Negreira confesó en su declaración a Hacienda. A eso llama “borrón” el último presidente de España y candidato a volver a serlo. No sabemos cómo llamará al hecho de que su último Director General de Deportes, Albert Soler, a la sazón exmiembro de la junta directiva culé, confeccionara la Ley del Deporte para que, convenientemente, el posible delito de corrupción deportiva de la entidad catalana prescribiera en el ámbito de la justicia deportiva. Repetimos el posesivo: SU Director General de Deportes, es decir, casi el máximo cargo en la política deportiva de la nación, tan solo por debajo del presidente del CSD. Sí: el cuasiministro de deportes de Sánchez, hombre vinculado al Barça, dejó deliberadamente prescribir el delito de soborno al colectivo arbitral por parte del club de sus amores, dado que para entonces Soler contaba ya sin duda con la suficiente información sobre el asunto Negreira como para saber que iba a ser destapado. ¿Es posible que una decisión de ese calado (amoldar una ley en beneficio de un infractor, destacadísimo en el negocio del fútbol español, cuya basura estaba a punto de airearse) se llevara a cabo sin el visto bueno de la máxima autoridad? Posible es. Probable no.

Desde ese punto de vista, el “pelillos a la mar” de Sánchez tiene poco de sorprendente. Tengo para mí que no ha sido una ocurrencia para salir del paso, sino que se ha cocido a fuego lento en las entrañas de la maquinaria del indulto al club fraudulento, culpable de “corrupción continuada” según la fiscalía. A nadie (sólo a la decencia) conviene que el Barça pague por su delito ignominioso, y no solo Sánchez se adhiere a este gigantesco “laissez faire” -donde también están los medios, la LFP, la RFEF y ahora la UEFA-, sino que ahora, merced a estas declaraciones, lo capitanea. El “laissez faire” ya tiene el sello presidencial, pero no vayamos tan rápido, porque Sanchez ya no es el presidente. El sello de aprobación que Sánchez ha puesto sobre el CTA del negreirato y la impunidad del Barça es el de Sánchez, pero podría ya no ser el del próximo presidente del gobierno.

Puede volver a serlo a partir del domingo, o puede ser relevado por otro, tal vez otro igual de cobarde, igual de acomodaticio, igual de oportunista. No lo sabemos. Que cada madridista vote según su conciencia. Todo voto es respetable, incluyendo el del madridista que esté en desacuerdo con lo que acabo de exponer, y el del madridista que esté de acuerdo pero priorice otros aspectos con arreglo a los cuales, a su juicio, Sánchez sea el mejor candidato, o el menos malo de los mismos. Opino desde mi intransferible libertad. La misma que me obliga a tachar de intolerables los manejos de Negreira, Arminio, Villar, Laporta, Gaspart, Bartomeu, Iceta, Soler, Roures y tantos otros me obliga ahora a apuntar a lo más alto.

Que le vote Negreira.

Mientras pasaba ociosamente un día de verano haciendo piruetas con la mente, me atravesó este mensaje confuso: el ajedrez es feminista. De repente parecía invadido por la agenda feminista radical, pero no, simplemente me pareció llamativo que en el siglo XV cambiaran el rol de la dama “de ser una figura relativamente débil a convertirse en la más fuerte del tablero y a dotar de gran espectacularidad al juego”, según comentan nuestros amigos omnipotentes de la Wikipedia. Le dieron plenos poderes de aniquilación a una figura femenina; curioso.

Este momento extraño del pensamiento me llevó, en otra pirueta, a enlazar con otro de los asuntos que flotan por mi consciencia últimamente: Jude Bellingham como figura estratégica. ¿Qué figura del ajedrez sería el inglés? Vinicius podría ser un caballo, por su capacidad de saltar enemigos y crear el caos; Valverde, una torre, por su fisionomía, su capacidad de avance y poder destructivo; Rodrygo, otro caballo o un alfil, por la futuras diagonales que puede realizar desde la derecha. Jude definitivamente es la reina; si le dejas libertad podrá recorrer todo el tablero rompiendo al oponente sin piedad, realizando movimientos en todas direcciones. Tiene múltiples habilidades, puede simular cualidades de sus compañeros y lo puedes colocar en numerosas posiciones sin que se resienta. Un arma de destrucción masiva que hay que saber utilizar.

Este artículo finaliza la trilogía sobre Jude Bellingham. En diciembre publicamos la diferencia en el liderazgo del inglés frente a la de Mbappé, como introducción a la figura del jugador. Hace un mes analizamos el fichaje del mejor jugador de la Bundesliga y ahora toca lo suyo con su rol táctico-estratégico en el equipo blanco.

SU POSICIÓN

Mapa de calor Bellingham

Como reina del tablero puede abarcar cualquier parte del terreno de juego, puede cubrir con éxito la izquierda y la derecha, bascula sin problema hacia posiciones defensivas y transiciona fácilmente hacia posiciones de ataque.

Puede haber debate sobre cuál es su mejor posición. En mi opinión, su mejor posicionamiento es de interior, tanto en derecha como izquierda, con libertad en un 4-3-3 (tipo Modric) o como mediapunta por delante de un doble pivote en un 4-2-3-1.

Posición Bellingham

Posición Bellingham 2

El mapa de calor mostrado es de su último año en la Bundesliga, donde se puede ver una tendencia a inclinarse hacia la derecha, ya que compartía medio del campo con Julian Brandt en la izquierda. El mapa de calor es increíble, pues muestra que el jugador es capaz de abarcar todo el campo y de moverse con libertad de área a área.

Actualmente la palabra que mejor lo define es box-to-box, y seguramente sea el mejor del planeta, pero me niego a pensar en un Jude que no pise frecuentemente el área, por lo que lo prefiero más cerca de los delanteros y extremos que de nuestros centrales. Cubriéndole la espalda, dos jugadores más defensivos u organizadores (Tchouaméni, Kroos o Camavinga).

En ataque tiene que tener la tarea de practicar vudú con el mediocentro defensivo o el doble pivote del oponente, rompiendo líneas, filtrando pases, llegando al área y metiendo goles. Debe ser la pesadilla de los mediocentros posicionales del contrario. Se le debe poner como objetivo que supere los 15 goles, salvo que, en caso de lesiones de otros mediocentros, deba cubrir posiciones más retrasadas. Para conseguir esos goles, debe encontrar los huecos que le deje el delantero centro para hacer daño y llegar al área sorprendiendo. El poder de atracción de Vinicius debe generar esos pasillos que ocupará Jude y su asociación con Rodrygo en la derecha debe ser letal. Pero hay que tener paciencia, porque la mayor debilidad actual del inglés es su juego posicional. Todavía le cuesta encontrar los puntos débiles del contrario y tiene que ir aprendiendo de los mejores, un croata cercano a los cuarenta años y un alemán que promedia más de 94% de pases acertados al año.

Bellingham delanteros

FASE DEFENSIVA

Contando con el físico de Tchouaméni, Camavinga y Bellingham, Carlo Ancelotti no puede no permitirse posicionar un bloque alto en defensa. Prohibidos los bloques bajos. Para la presión adelantada a los centrales debe posicionar a Jude como segundo delantero, como ya ha hecho con Modric y Benzema. En bloque alto, un 4-4-2 o 4-2-4 debería ser la norma, ya que no existe ningún equipo con el físico de la actual plantilla del Real Madrid para hacer presión en bloque alto.

Defensa Bellingham bloque alto

En los momentos que haya que posicionarse en bloque bajo, Bellingham puede hacer de interior y ayudar al lateral, si es que a Rodrygo en la derecha no le da tiempo. Su físico le permite recuperar la posición con facilidad.

Defensa Bellingham bloque bajo

EL FAMOSO ROMBO

Y, ¿qué es ese famoso rombo que andan filtrando las redes? ¿A qué se refería Ancelotti con el posible de esquema? Creo que todas esas preguntas se responden con un “depende”, ya que dependerá de si llega el innombrable. Como yo creo que sí llegará, pienso que poco variará el esquema inicial del equipo. En caso de que no llegue ese codiciado delantero centro, se puede utilizar dicho rombo de la siguiente manera.

Rombo

Jude Bellingham sería una pieza esencial en ese rombo, ya que, con su poder de dama de ajedrez, puede jugar como interior en ambos flancos y como mediapunta por detrás de Rodrygo y Vinicius. El inglés es ese comodín codiciado por todos los entrenadores, por eso se hace imprescindible allí donde va.

Este sistema tiene un problema claro con esa doble punta brasileña: deshabitas las bandas y debilitas al mejor Vinicius alejándolo de la línea de cal. Demasiado terreno para cubrir por los laterales. No me termina de convencer.

DOBLE PIVOTE

El de Birmingham puede jugar como doble pivote y lo hace muy bien. En el Mundial alternó el doble pivote con una posición más adelantada y, aunque me gusta más cerca del área contraria, es un mediocentro que cumple perfectamente en esa labor. Posteriormente, en la clasificación para la Eurocopa jugó de interior izquierdo, donde se maneja perfectamente. Por lo que no pensemos en que, como Kroos y Modric, tiene un perfil determinado; puede jugar en ambos lados con un buen rendimiento. Por eso es la reina.

UNA PEQUEÑA LOCURA

Por físico, técnica, capacidad goleadora y regate me encantaría poder verlo en alguna ocasión de segundo delantero o incluso de delantero. Está claro que no lo hemos fichado para eso y que es un mediocentro o como mucho mediapunta, pero le veo facultades para marcar diferencias incluso más arriba. En caso de ausencias en la delantera u otras incidencias, no me parecería mal valorar colocar a Jude arriba, de Benzema, con Modric o Valverde detrás.

Bellingham de Benzema

Toca disfrutar del nuevo jerarca destinado a romper los tableros del futbol mundial. Los jerarcas que quedan en el equipo le enseñarán a descifrar los enigmas que todavía nadie le han podido mostrar y esperemos que el entrenador sepa manejar la reina como debe, ya que no todo el mundo sabe utilizar el arma más poderosa. En tus manos está, Carlo.

El verano tiene su canción y Arda es Barbarroja

 

Sí, sí. El verano tiene su canción, pasa siempre. La de este es "Tenemos mejor equipo que el Madrid". El Madrid. No quiero imaginar que un día desapareciera…

Tenemos mejor equipo, la canta el Barça. Hombre, en balonmano seguro. En hockey juraría que también. Se refiere al fútbol. ¿Y? Puede ser. ‘Pa’ gustos, colores. La letra y música son de Laporta, es muy pegadiza. Gente que acaba de aterrizar la canta al instante. Vean Iñigo Martínez. Gundogan se espera que la tararee en alemán y/o turco. Y así.

Laporta

Hay otra tonadilla, también culé, la verdad es que son muy creativos, muy celebrada, cuyo estribillo es “al Barça lo engañaron”. Le faltó añadir, "estando de romería", en plan Mi carro de Manolo Escobar, gran culé, por cierto. Lo engañaron en lo de Negreira, claro. Esta es de varios autores y está bien colocada en el ranking. Técnicos, directivos, periodistas, socios y simpatizantes la cantan en piscinas, verbenas populares, caminatas por el monte.

Sánchez, Pedro, también opinó al respecto. Pasó por el Marca y estuvo glorioso una vez más. Definió el asunto Negreira como "borrón". Como lo del sí es sí, vamos: borrón. No se le había ocurrido a nadie. ¿Borrón de más de siete millones? Ya. ¿Y qué? El borrón es lo mollar, y otra cosa el montante. Lo importante, el origen, es el borrón: sin él no hay montante. Está claro.

‘El mejor escribano echa un borrón’, concretó el monclovita. Como no entró en detalles, no sabemos a qué escribano se refiere: ¿a todos los mandamases del Barça que pagaron engañados? ¿A los cinco presidentes? ¿A uno, dos? ¿A Negreira? ¿A Negreirita?

Pedro Sánchez Marca

Y concluyó Sánchez: "su oficio no es fácil". El de los árbitros españoles. Más o menos que el de sus colegas australianos, mongoles, franceses, paraguayos… Ninguno ha vivido que el número 2 de su organización cobrara de un club durante 17 años. Puede que como su oficio no es fácil, para facilitarlo y hacer más llevadera su dura tarea, la solución fuera que el mando cobrara de un club durante 17 años. Bien.

La canción se ha convertido en la oficial de la cosa. El Barça fue engañado. Perfecto. Pero como no hay engaño eterno, resultó que en cuanto el número 2 dejó de serlo, ¡oh!, se dieron cuenta del engaño y dejaron de pagarle. Ni cuando San Pablo se cayó del caballo. Que se llevaran dinero del club, el soci lo entiende y aplaude: fue para Cáritas.

También está The Telegraph, un  periódico, no un grupo musical. Anda en la magnífica tarea de demostrar que el Madrid hace trampas en sus cuentas. Muy bien: la verdad debe imponerse. No basta ni convence que entidades tan madridistas como la Liga, la UEFA, la Federación y el CSD, la Euroliga y hasta el Pacto de Varsovia hayan visto y aceptado como buenas esas cuentas. Hay mucho merengue ‘infiltrao’.

Hay gente locamente dedicada a buscar algo feo en el Madrid, servidor se ofrece a ayudarles. Tengo buenos contactos en los bajos fondos. Gente que podría urdir algo contundente. Me fiaría de ellos más que del Telegraph. Domino desde falsificadores documentales a eficaces butroneros.

La abogada de Palma, defensora de uno que insultó a Vinicius, también debería ser consultada. Alguien que le pregunta al jugador si no cree que le llamaron mono pues quizá hizo monerías debería formar parte de la cosa. Entre todos son capaces de urdir un plan que acabe demostrando que sí, que el Madrid hace cosas espantosas.

Yo iría por ahí. Florentino y cía son imperfectos, claro. Y se equivocan. Anda que no hay campo... El estadio debió ser redondo, como Las Ventas, y no rectangular. Bellingham es un flojo que acabará en el Valladolid en un par de años, como pasó con Vinicius. Con Mbappé se equivocará si lo ficha. Y si no lo ficha, también. Teniendo 15 pívots y similares no fichó ni la mitad de un Hernangómez... Pero en materia de cuentas, no sé.  Hay cosas que parecen impepinables. Ahora, lo del voto por correo: montas unas elecciones un 23 de julio y resulta que dos millones largos de inadaptados sociales pretenden votar de esa manera y colapsan el servicio. No se podía saber.

Arda Güler

Tampoco lo de Arda. Anda el madridismo loco con él. Sus entrenamientos, sí, eso, están siendo flipantes. Hemos visto cosas que invitan a pensar que es la reencarnación de Barbarroja, aquel tremendo pirata otomano que sembró el terror en el Mediterráneo. Parece nacido Arda para sembrar eso, el terror, en el Mare Nostrum y todos los mares, ríos y lagos de Europa.

Es el fútbol. El chico desconocido acapara focos. De Bellingham sabíamos. Y de Brahim y Fran García. MBappé también nos suena. Pero el primero en dar que hablar es el nuevo Barbarroja, ese proyecto amenazante. Cosas.

 

Getty Images

Buenos días. Como no podía ser de otro modo, un madridista ilustre (ilustrísimo desde ayer) copa las primeras planas del día. Carlos Alcaraz ha ganado Wimbledon, lo cual nos tiene tan eufóricos como corresponde. Hala Alcaraz.

 

En una final que fue una montaña rusa, durando casi 5 horas, Carlos Alcaraz logró el cuarto título del tenis masculino español en la catedral del tenis, el All England Lawn Tennis and Croquet Club de Wimbledon.

Enorme mérito del murciano de El Palmar, que empezó como un flan en el primer set, en el que fue arrasado por el jugador con más Grand Slams de la historia, el fabuloso serbio Novak Djokovic.  1-6 en apenas 27 minutos de juego.

Se asentó en la pista central ya desde el principio del segundo set, sirviendo con mucha más confianza, y, sobre todo, restando los misiles de Nole con una gran efectividad. La batalla de este set fue preciosa, épica, con los dos mejores jugadores del mundo actuales y también los dos mejores restadores del circuito. Se llegó al tie break tras intercambios fabulosos de ambos, rallyes larguísimos y tan poco habituales en Wimbledon, habitual territorio de puntos cortos, con predominio de saques y voleas ganadoras. La muerte súbita (8-6) acabó con un espectacular resto ganador de revés del murciano que logró devolver un primer saque envenenado a casi 200 kilómetros por hora de su contrincante.

El tercer set se decidió en dos juegos fundamentales, el 3-1 para Carlitos tras remontar un 15-40 adverso y el juego posterior, de más de 26 minutos de duración, en el que hubo hasta 12 igualdades (deuces) y que finalmente se hizo Carlitos con él y puso un 4-1 que, tras la desmoralización del serbio, llevó un increíble 6-1 en el marcador. Recordemos que solo tres jugadores han infligido dicho estigma en forma de 6-1 en un set a Djokovic en un partido de Grand Slam: Federer, Nadal y … Carlitos Alcaraz.

Fue el momento en el que Nole empezó cierto juego subterráneo, del que es un maestro absoluto, y desapareció de la pista durante más de 7 minutos para ir al servicio. Ese parón fue nefasto para el español, que falló varias bolas fáciles que podían haber supuesto el 2-0 en el set, y que finalmente vio cómo el serbio le rompía su servicio y le alejaba del set, que finalmente acabó con 3 a 6.

Pero Alcaraz está hecho de materia de ganador. Su cabeza es increíble para su edad (20 años y 72 días) y abordó el quinto set desplegando su juego alegre de siempre, con sus golpes de derecha ganadores y siguiendo utilizando su recurso favorito, las dejadas, que parecen herencia del maestro Manolo Santana, la mejor muñeca de la historia.

Rompió pronto el saque a Novak, y supo conservar cada uno de sus servicios ante un Djokovic que, poco a poco, se iba mentalizando que Carlitos era ya superior, y que ganaba sus saques con relativa facilidad. Y así, hasta la bola ganadora del 6-4 en el definitivo set.

Merecidísima e inesperada victoria pues del murciano, lograda en el jardín particular de Djokovic, imbatido en la pista central de Wimbledon desde su derrota hace ya 10 años ante el escocés Andy Murray.

Se trata de la cuarta victoria, insistimos, de un tenista masculino español (en féminas ganaron Conchita Martínez y Garbiñe Muguruza), tras el pionero Santana en 1966, vestido con la camiseta blanca impoluta adornada con el escudo del Real Madrid, y las dos de Rafa Nadal, en 2008 ante Federer (en une final que se considera por algunos especialistas el mejor partido sobre hierba de la historia) y en 2010 ante Berdych.

Como curiosidad, decir que los 3 ganadores poseen apellidos todos ellos únicamente con la vocal A (Santana-Nadal-Alcaraz), y, además, los tres siendo 100% madridistas y todos ellos muy orgullosos de ello.

De hecho, una de las primeras felicitaciones recibidas por Carlos Alcaraz fue la de su club de predilección, el Real Madrid. Y es que su victoria fue puro ADN madridista, primero una remontada fabulosa (un 1-6 para un chaval de 20 años habría hundido a la mayoría de los jugadores), dos sets maravillosos, un bajón inesperado que hacía presagiar un naufragio, y, finalmente, una victoria clara y merecida, aguantando las acometidas del jugador más laureado de la historia.

Segundo Grand Slam para Carlitos (como a él le gusta que le llamen), tras su Open de Estados Unidos del año pasado, y nadie duda que esto no ha hecho nada más que empezar, ya que es actualmente el número 1 del mundo y su juventud, y su capacidad de adaptación a todas las superficies de juego le auguran un futuro francamente espectacular.

Pasad un gran día.

Buenos días, amigos. Durante eones los sabios y aventureros de la antigüedad se afanaron en encontrar el secreto de la inmortalidad. Alquimistas del medievo mezclaron todo tipo de potingues para tal efecto, piratas, cazarrecompensas y filibusteros navegaron los siete mares en busca del elixir de la eterna juventud. Un despliegue sin precedentes, de uno a otro confín, para finalmente constatar que el secreto de la vida interminable estaba en manos de Mortadelo. Así es.

Ayer a los 87 años nos dejó su papá, Francisco Ibáñez. Desde hoy es inmortal gracias a sus desternillantes personajes, de Filemón a Mortadelo, de Pepe Gotera a Otilio, de Rompetechos a Sacarino y tantos otros… Incluso, pensando uno en los cuatro ínclitos jinetes del apocalipsis de la prensa deportiva diaria, es inevitable evocar que algún día compartan el mismo oficio que Chicha, Tato y Clodoveo, de profesión… sin empleo.  Es broma. No se pongan como la señorita Ofelia ante un piropo envenenado, omo el Superintendente Vicente ante una Misión ¿Cumplida? Mortadelo y Filemón nunca necesitaron suspenderse a un milímetro del suelo, entre alarmas láser, sostenido por cables de acero made in Langley, para reivindicarse. Filemón no es Tom Cruise, ni el Sportivo el Washington Post. Ni falta que les hace. Sobre todo, el primero. Que nuestros portanalizados se reivindiquen suele ser complicado y azaroso.

Hoy ha sucedido. Enhorabuena al diario Marca.

Hoy la bandera de la T.I.A ondea a media asta, los inquilinos de 13 Rue del Percebe caminan desolados camino del desahucio, el hotel de Sacarino echa el cierre y sólo Marca lo ve claro. El resto de sus colegas kiosqueros, por el contrario, y como constaremos más adelante, demuestran la misma visión de juego que Rompetechos. Así es el veranito de las portadas; podría ser una alternativa para el ingenio, pero se queda en secarral informativo donde la impera la ley del esfuerzo justito: el Tour cuando no es SiesTour, Wimblendon, la Fórmula 1 cuando toca, Pedri desayunó gofio con miel en Tenerife…. En fin, lo de siempre.

Hoy habemus excepción con una portada histórica, la de Marca, que homenajea a una de las figuras más queridas a lo largo y ancho de la piel de toro. El responsable de que muchos de nosotros aprendiéramos a disfrutar de la lectura de la mano de un hilarante descojono. Tanto es así, que quien suscribe siempre intenta confeccionar Portanálisis mortadelianos en tributo íntimo y secreto para quien fuera el maestro de tantos. Por eso nos gusta ver en Marca a Filemón y subalterno entre el ingente pelotón de la serpiente multicolor o a Mortadelo raqueta en mano en la azotea presto a enfrentar a Nole como nuestro Carlitos. Que se anden con ojo, porque seguro que cuentan a sus disposición con la última invención del Profesor Bacterio.

Desperdicia la prensa deportiva catalana la ocasión de homenajear al maestro de la historieta. Paco Ibáñez nació en 1936 en Barcelona y hoy Mortadelo y Filemón son universales (Clever&Smart en Alemania, Mort&Phill en Inglaterra, Mortadelo e Salaminho en Portugal…) aunque ya sabemos que la universalidad no casa demasiado bien en ocasiones con la barretina a rosca que se estila por aquellos lares. Marca les ha marcado el camino, valga la redundancia, pero no han acabado por enterarse. Ahora que estamos en tiempo electoral podrían haber apostado por el país boyante, próspero y echao p´ alante que predicara el Partido Mortadelista Filemonero Español, pero ni así. Están tan atrapados en su particular Lapso que parecen hipnotizados por Magín, el Mago, rehenes del Gang del Chicharrón. Tal día como hoy uno lee Chapeau a cuatro columnas en la primera plana del diario de Godó, Grande de España, y no puede evitar pensar en Chapeau, el Esmirriau y sus mil y una trampas.

Se trata precisamente de eso, de cómo por allí caen sucesivamente atrapados en sus propias ratoneras. Pedri Batidito de Gofio, Pedri Superman… No fotis, nen.

Parece que en un laboratorio secreto chicharrero le hubieran aplicado el sulfato atómico que diseñara Bacterio y ordenara robar para amenazar el orden mundial el maligno General Bruteztrausen de la República de Tirania. A ver si no va a ser eso y resulta que es el crecepelo de Bacterio con el que Mortadelo dejó de ser apodado “El Melenudo”.

En eso han quedado precisamente los periódicos deportivos; en vendedores de crecepelo, que facturan diarios que se leen en un plis sin que te tiempo real a ejecutar una misión de aguas mayores. Así que, del mismo modo que se otorgó un Príncipe de Asturias al japonés que creo una pareja de fontaneros italiana que combate tortugas demenciadas mediante la ingesta de champiñones lisérgicos; hoy queremos honrar con el Portanálisis de Oro a Paco Ibáñez.

Gracias por tanta inspiración…

… y sobre todo tantas risas.

¡Feliz domingo, merluzos!

Nos acaba de dejar, a los 87 años, la persona que sin duda más nos hizo disfrutar a millones de niños, pero también a otros tantos adultos de numerosas generaciones.

Francisco Ibáñez, el mejor dibujante español de cómics de toda la historia, nos deja más 100 millones de álbumes vendidos, más de 50.000 páginas de risas, de ocurrencias, con cientos de personajes salidos de su lápiz, en una carrera de más de 60 años de duración. De hecho, seguía en activo y a punto está de publicarse la última aventura de Mortadelo y Filemón titulada “Mundial de baloncesto 2023”.

Y es que, ya desde 1978, cuando se publicó la aventura de los patosos detectives de la T.I.A., “Mundial 78”, Ibáñez hizo innumerables alusiones al mundo del deporte, principalmente el fútbol, pero también diferentes modalidades olímpicas (recordemos su delirante “En la Olimpiada”, ya en 1972).

En los primeros años 70, cada jueves, durante todo el año, se distribuían en miles de kioskos de prensa de todo el país nada menos que 4 revistas semanales infantiles, publicadas por la editorial barcelonesa Bruguera, en las que en todas ellas los protagonistas eran los personajes de Ibáñez: por supuesto, el Pulgarcito, con sus estrellas “Mortadelo y Filemón”, pero también el Tío Vivo con “Pepe Gotera y Otilio” y con la excepcional “13, Rue del Percebe”, el Din Dan con “Rompetechos”, y el DDT con “El botones Sacarino”.

La fama de Mortadelo y Filemón llegó a ser tan enorme que en 1970 salió la cabecera Mortadelo, y años después le siguieron Súper Mortadelo y Mortadelo Especial. Eran los años dorados de Ibáñez, que cada año publicaba aventuras completas (a veces 2 por año) de los detectives, las primeras de las cuales se encuentran entre las obras maestras indiscutibles del dibujante catalán: “El sulfato atómico”, “Safari callejero”, “El caso del bacalao”, “Valor y al toro”, “La máquina del cambiazo”, “Los inventos del profesor Bacterio” y tantas otras, cuyos álbumes se vendían en tapa dura en tiradas de cientos de miles de ejemplares.

Ibáñez no solo contribuía con sus caricaturas delirantes, sino que sus guiones y hallazgos idiomáticos eran desternillantes. No hay más que recordar, por ejemplo, las contraseñas que tenía que decir Mortadelo para pasar por las entradas secretas para acceder al edificio de la T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterráquea): “Los tipos que fuman puro tienen cara de canguro”, “Cuando llueve en Almería, se remoja hasta mi tía”, “El kilo de sardineta ya ha subido otra peseta”, “Debajo del río amarillo, no hay quien encienda un pitillo”, entre cientos de otras. O la vez que tuvo que gritar Mortadelo aquello de “Viva er Beti manque pierda”, delante de una peña sevillista.

Uno de los mejores recuerdos futbolísticos de Ibáñez se produce en la aventura “Magín el mago”. El perverso mago Magín se dedida a hipnotizar a sus víctimas para atracar bancos y asaltar chalets de pudientes. Cuando Mortadelo y Filemón se enfrentan a Magín, éste hipnotiza a ambos: a Filemón le hace creer que es un balón de reglamento y, a Mortadelo, que es nada menos que Gento. Aquí debajo pueden contemplar esta escena delirante.

 

Y es que, en 1971, fecha de publicación de dicha aventura, el jugador español más famoso seguía siendo el capitán del Real Madrid y de la selección, Don Paco Gento.

También el miope más entrañable del mundo del cómic, Rompetechos, tenía sus gags de equivocaciones evocando al fútbol, como vemos en esta portada de Din Dan, revista de la que era el principal reclamo. En un cartel de la calle que pone “Osasuna Sevilla”, nuestro personaje lee “Hay aceitunas de Sevilla” y posteriormente, se lía todo.

Podríamos escribir sin parar sobre todos los buenos recuerdos que evocan los tebeos de Ibáñez, que para aquellos niños de los años 70 eran mucho más divertidos que ver el único canal de televisión que había: y es que, además de los ya señalados, Ibáñez era prolífico en inventarse sagas y personajes, y no podemos olvidar a algunos como “La familia Trapisonda, un grupillo que es la monda”, “Doña Pura y Doña Pera, vecinas de la escalera” y una pareja de seudo deportistas patéticos como fueron “Godofredo y Pascualino viven del deporte fino”.

Por terminar, hacer nuevamente mención a la excepcional casa de vecinos del número 13 de la rue del Percebe, con personajes variopintos sacados directamente del imaginario de la tradición picaresca española (con un ladrón, con un dueño de colmado que tima a su clientela, con veterinario incompetente, con una pensión súper poblada de inquilinos, con un sastre caradura y con un impagable moroso que evita como puede a sus acreedores). Por cierto que Ibáñez se inspiró en su amigo Manolo Vázquez (el padre de Anacleto y de las Hermanas Gilda) para su personaje del escurridizo moroso de la buhardilla.

Había tal picaresca en aquel vecindario que cualquiera habría podido concluir que estábamos en las oficinas de cierto club de fútbol.

Descanse en paz Francisco Ibáñez, que cada año acudía puntualmente a su cita con la Feria del Libro de Madrid, en la que no dejaba a ningún niño ni tampoco a ningún adulto sin su ejemplar firmado, e incluso a veces con algún dibujo de regalo. No logró hacerse con el premio Príncipe (ni Princesa) de Asturias pero logró a cambio algo muchísimo más valioso: el cariño y el total reconocimiento de millones de personas que disfrutamos infinitamente con sus personajes de tebeo.

spotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram