Las mejores firmas madridistas del planeta

Es característico de mediocres echarle la culpa a los demás de las desdichas propias. Los políticos, por ejemplo, son expertos en encubrir sus tropelías con excusas y agentes externos. Se le atribuye a Felipe II la célebre frase  «no mandé a mis barcos a luchar contra los elementos» cuando la Armada Invencible no pudo conquistar Inglaterra y un inoportuno temporal hundió a la flota más numerosa de la historia naval. Algo así sucede cuando un equipo de fútbol padece lesiones inoportunas de forma inexplicable.

El Real Madrid se ha quedado en menos de un mes sin su estructura central: con Thibaut Courtois y Éder Militão de baja para toda la temporada, se les une un Dani Ceballos y un Ferland Mendy que ni pudieron arrancar La Liga, un Arda Güler que hasta octubre no estará disponible y para colmo Vinicius Jr tiene para seis semanas de baja al sufrir una lesión en el bíceps femoral derecho. Parecía que el joven brasileño era indestructible, pero no. El pasado viernes en Vigo el delantero se lesionó nada más arrancar el encuentro y la afición se vino abajo. Definitivamente nos ha mirado un tuerto. Estos últimos días los agoreros de la vida tienen razones de peso para vociferar su desesperación vital. Y de paso la España triste vive días de felicidad. El mundo al revés.

Pero ¿de verdad no ficharán un delantero?

Lejos de desmoronarse, el Real Madrid sigue sumando victorias. En un partido donde el equipo merengue tiró de oficio, no fue hasta el minuto 81 que en la salida de un córner sacado por Kroos, Joselu consiguió peinar el balón y fue Bellingham quien anotó. El jugador llegado del Borussia Dortmund este verano volvió a recordarnos que atraviesa un momento dulce con el gol. Definitivamente el británico es el jugador más en forma de la escuadra, el más determinante. Por su parte, la defensa sigue sólida con un Toni Rüdiger imperial y un David Alaba en plan jerarca. Por otro lado, Tchouaméni y Camavinga fueron los mejores. Los dos mediocentros franceses se afianzan en la medular y demuestran que están sobradamente preparados para conformar el mejor centro del campo del mundo junto a Federico Valverde y a Jude Bellingham.

Con la de Vini el Madrid suma su sexta lesión y estamos a 31 de agosto. El panorama es desolador cuando caes en la cuenta de que no solamente tienes fuera de juego a piezas claves, es aún más preocupante que en ataque no cuentes con suficientes efectivos.

El Real Madrid se ha quedado en menos de un mes sin su estructura central. Tras la lesión de Vinícius se nos antoja una delantera muy limitada. Tenemos un problema

Tanto en el fútbol como en la vida hay imponderables que se nos escapan. Hay desgracias que ocurren y tú no puedes contemplarlas. Otras, sí. Es cierto que Vinicius llevaba cuatro años sin sufrir una lesión, todos recordamos aquel partido fatídico frente al Ajax de marzo de 2019, hablamos de su primera temporada. Sucede que partimos de la premisa que Vinicius y Rodrygo son los atacantes titulares y Brahim Díaz y Joselu son sus recambios.  No hay más. Y luego suena un joven canterano, Gonzalo García, como posible sustituto que entre a escena. A todas luces se nos antoja una delantera muy limitada tras la lesión de Vinicius. Y todos miramos al mercado pero siendo sinceros no hay ningún jugador en él que tenga el nivel suficiente para venir al Real Madrid. Entonces, vuelven a surgir ejemplos de temporadas pasadas cuando en situaciones similares salían nombres como Emmanuel Adebayor o Chicharito Hernández. Ahí es cuando tomamos conciencia de que tenemos un problema.

Contra todo pronóstico el Real Madrid hace de la necesidad virtud y Carlo Ancelotti modificará el dibujo del 11 para acomodar una solución. Por ahora creemos que es factible seguir viviendo de las genialidades de Rodrygo o del gol de Jude Bellingham. Joselu está participando y sus actuaciones son impecables. Vino a cumplir un rol y lo está cumpliendo a la perfección. A buen seguro que si Brahim sale su concurso será positivo. Porque contra todos los elementos y a pesar de todo, este sábado contra el Getafe daremos lo mejor de nosotros mismos.

 

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Buenos días, amigos. Gracias a películas como El Padrino, Uno de los nuestros, Un chico del Bronx y otras similares sabemos que las mafias basan su funcionamiento en la creación de un entramado de personas relacionadas entre sí que realizan actividades poco decorosas en perjuicio de terceros gracias a las cuales obtienen una ganancia. Es fundamental que cada pieza del engranaje se lleve lo suyo para que todos estén contentos y no abran la boca. El aceite que lubrica las mafias es el beneficio. Rajoy, maestro del dadaísmo, lo resumió sin querer en su célebre frase: «Cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí el suyo beneficio político».

El aceite que lubrica las mafias es el beneficio, normalmente económico, aunque puede ser de otro tipo que al final redunde en económico igualmente. Pero el elemento fundamental para garantizar la sostenibilidad de las mafias es el silencio de todos los implicados sobre las actividades delictivas que los incumben. La omertà.

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Como observáis, silenzio stampa en las portadas sobre lo importante de la entrevista realizada por Esteban Urreiztieta a Juan Rubiales en El Mundo. Solo Marca hace mención a la misma, quizá porque pertenece al mismo grupo editorial y hay que publicitar la cosa, pero destaca lo menos importante, que Rubiales es un Torrente, hecho conocido por todos porque normalmente la gente tiene cara de lo que es.

Juan Rubiales es tío de Luis ídem y al igual que él brotó en Motril. De momento no se tiene conocimiento de que tenga querencia por amotinarse en iglesias. Fue hombre de máxima confianza de su sobrino en la Federación, quien nada más colocarlo a dedo en ella le advirtió de que a partir de ese instante debía dirigirse a él como «presidente» y no como «Luis». Desde entonces pasaron a llamarlo Kennedy.

Juan Rubiales nos deleita con perlas como que Luis Rubiales, según él mismo, nunca se equivocaba porque era el máximo responsable, sino que se equivocaban los demás, que eran los empleados.

Afirma que Luis Rubiales le pidió que buscara la manera para que su padre cobrara todos los meses dinero de la RFEF y que cuando se negó a participar en esas corruptelas, le espetó: «Vete de aquí que no te quiero ni ver». Lo que decíamos antes de que cada uno tiene cara de lo que es.

No es el único caso en el que buscó beneficio personal, también dio instrucciones de cara a la prensa para hacer pasar por un desplazamiento de trabajo con reuniones importantes un viaje de placer privado o de privado placer —aunque de esto último parece no privarse nunca, ni siquiera en público— con una pintora a Nueva York.

Sobre la Supercopa afirma que había una propuesta de Catar para llevar allí el torneo, pero Rubiales la rechazó porque Piqué no era el intermediario y no se llevaba comisión. Otro ejemplo de cómo funcionan las mafias según hemos comentado en el primer párrafo de esta pieza, es fundamental que cada uno trinque lo suyo. Después, encargó un informe que avalara —palabra laportiana— y justificara la decisión de llevar la Supercopa de España a Arabia.

También da detalles repugnantes sobre la fiesta de Salobreña donde se contrataron chicas de 18 años: «Podrían ser tus hijas» le afeó el tío al sobrino.

Todo esto es jugoso y motivo suficiente —salvo su prepotencia y soberbia, que no son delito, solo lo definen— para que Rubiales hubiese tenido que abandonar la presidencia hace mucho tiempo, pero la omertà es fuerte y su buena relación con el Gobierno de Sánchez le permitió seguir. Le vendió que traería el Mundial a España y que él era el contrapeso de Tebas, ultraderechista. Curiosamente uno de quienes más protegieron a Rubiales fue Franco, aunque de nombre José Manuel, presidente anterior del CSD.

Decíamos que todo esto es jugoso, pero lo más importante es lo que atañe al BarçaGate y al papel de Negreira en la Federación y su ascendencia sobre los árbitros. Escuchad las declaraciones de Juan Rubiales:

#ElMundo Juan Rubiales, ex directivo de la RFEF: “Negreira era el hombre fuerte de Sánchez Arminio. El simple hecho de que #Negreira llamara a un árbitro y le dijera «el domingo el Barça, no podemos tener un escándalo, a ver cómo lo hacéis» condicionaba al colegiado“#Barçagate pic.twitter.com/JvnpI99QLP

— Fútbolgate.com (@futbolgate_ES) August 30, 2023

«Negreira era el hombre fuerte de Sánchez Arminio. Todo el que conoce la Federación sabe que solo con que asomara Negreira o llamase a un árbitro por teléfono para una designación o lo que fuera los árbitros se ponían firmes. En aquella época, aquello era una dictadura feroz. El que no hacía caso a Sánchez Arminio, el que no le bailaba el agua, el que no mantenía las distancias y las formas era condenado a no ascender, a descender, a todos los castigos que se le ocurrían. El simple hecho de que Negreira llamara a un árbitro y le dijera: “El domingo el Barcelona, tened cuidado, no podemos tener un escándalo con el Barça, que el Barça es un equipo muy importante, a ver cómo lo hacéis”. Eso CONDICIONABA AL ÁRBITRO».

Ya sabéis por qué Laporta no pidió la dimisión de Rubiales cuando estalló el escándalo.

El mayor escándalo de corrupción —continuada— del fútbol español, el BarçaGate, ya estaba demostrado. Pruebas de tentativa de corromper la competición ya había, tentativa que la ley ya reconoce como corrupción en sí misma. Está probado que el Barça pagó a Negreira y está el testimonio del propio Negreira diciendo que le pagaban en busca de “neutralidad”. Este testimonio de Juan Rubiales ratificando la importancia de Negreira dentro del CTA demuestra que esa corrupción estaba, además, bien enfocada, que no eran palos de ciego. Pero, como decíamos, el silencio es fundamental para el funcionamiento de la mafia, por lo que ni Gobierno ni demás actores implicados levantaron la voz ni movieron un dedo para que se hiciese justicia.

Hoy las portadas cumplen su papel. Omertà sobre el BarçaGate.

Pero alguien debió de recordarle a Juan Rubiales cómo funciona el asunto, quizá alguien lo agarró con ambas manos por los mofletes y le dio un pico, o le acostó una cabeza de caballo en su cama, y anoche el tío de Luis Rubiales recogió cable sobre el BarçaGate en la entrevista en El Partidazo de COPE realizada por Juanma Castaño —«¡Pero si yo pienso lo mismo!».

A Juan Rubiales, exdirectivo de la RFEF, le han obligado a rectificar, no interesa que difunda lo que sabe todo el mundo, que Negreira tenía mando en plaza al auspicio de Sánchez Arminio, otro que tenía cara de lo que era. Que no es necesario comprar literalmente a un árbitro sino condicionarlo, coaccionarlo de manera que le quede claror qué puede y qué no puede hacer.

Pero el ejemplo del presidente del Gobierno, del ministro de Deportes y del líder de la oposición quitando hierro a la corrupción continuada del Barça y alegrándose de que no sea sancionado dicta el camino a seguir por el resto de implicados, que, obedientes, cumplen su papel.

Omertà sobre el BarçaGate.

Cuesta dejar de hablar de este tema y es difícil superar el enfado mayúsculo por el hecho de que el Barça siga sin sufrir ninguna sanción tras probarse que ha corrompido durante décadas la competición, pero esta tarde tenemos una cita con la UEFA, otros que tal bailan. A las 18:00 horas es el sorteo de grupos de la Champions, os lo contaremos en Twitter. Ya sabéis, el Madrid en el segundo bombo, pero el Sevilla y sobre todo el Barça en el primero, como si no hubiese comprado el estamento arbitral todo el tiempo que le vino en gana. En Europa también es grande la Omertà.

Donde no hay omertà es en La Galerna. No nos vamos a callar.

Pasad un buen día.

A estas alturas a nadie se le escapa que el Real Madrid es una forma de vida. Y, como tal, tiene sus símbolos: la camiseta blanca, el espíritu de Juanito, don Santiago Bernabéu y el estadio que recibe su nombre, escenario donde todo es posible.

Esta temporada, fruto del anhelo de Florentino Pérez, Chamartín quedará totalmente irreconocible tras una obra que, más que una remodelación, es una colosal refundación. La inauguración y su pleno rendimiento, como quiera que el destino gusta de establecer conexiones, se producirá 70 años después de la gran ampliación ideada por Santiago Bernabéu, un momento clave para el estadio y el club. Recordemos cómo fue.

Esta temporada, fruto del anhelo de Florentino Pérez, Chamartín quedará totalmente irreconocible tras una obra que, más que una remodelación, es una colosal refundación

Después la tourneé que llevó al Madrid a jugar en campos de barro por Moncloa, en Nuevos Ministerios, O’ Donnell (el primer campo respetable, con capacidad para 700 personas) y en el Velódromo de Ciudad Lineal (que podía albergar a 8.000 personas, pero carecía de buenas comunicaciones), finalmente el club adquirió los terrenos conocidos como la Esquina del Bernabéu, donde antaño estaba un centro comercial y en la prehistoria una piscina. Se quería un estadio propio e imponente. Nada de compartirlo, como hacía el Athletic de Madrid con el Racing Club de Madrid y el Unión Sporting. Sólo con independencia obtienes la grandeza.

Nuevo y viejo Chamartín

Con la llegada de Santiago Bernabéu a la presidencia, llegó el primer punto de inflexión. Visionario y testarudo, el de Almansa tenía cristalino que el fútbol iba a convertirse en un deporte de masas y que el Real Madrid tendría que liderarlo, por lo que necesitaba un campo más grande. Era 1944 cuando, gracias a los préstamos de los propios socios del club (las emisiones se agotaron el mismo día de sacarlas), se inició la obra que culminaría en 1947 con el traslado de Chamartín a la posición que ocupa actualmente, en paralelo al Paseo de la Castellana.

Si en algo gusta de compararse Florentino con don Santiago es en su idealista ambición. Para ambos, el Real Madrid no puede conformarse con adaptarse a los tiempos, sino que ha de capitanearlos

Si en algo gusta de compararse Florentino con don Santiago es en su idealista ambición. Para ambos, el Real Madrid no puede conformarse con adaptarse a los tiempos, sino que ha de capitanearlos. Así, consciente de que la ciudad crecía y de la necesidad de dar un salto de calidad al equipo, en 1952 Bernabéu decidió acometer una gran ampliación que terminó dos años después, justo 70 antes de que el sueño de Florentino luzca a pleno rendimiento.

Algo que contar a nuestros nietos

La obra fue de aúpa. Hasta entonces, en Padre Damián sólo había un grada, por lo que se elevaron tres anfiteatros y se pasó de 75.000 espectadores a 125.000, todo un referente europeo en la época (se alcanzó a Wembley en capacidad). El 19 de junio, un día antes de la final de Copa, se estrenó con toda la pompa y la expectación posible. El Real Madrid, que presentó todas sus secciones ante un abarrotado estadio, se impuso por 5-4 al Athletic, uno de los grandes del momento. “Bernabéu, cada vez que agarraba plata, la convertía en cemento para hacer más plata”, decía Di Stéfano de la filosofía de su presidente.

Precisamente, el hispano-argentino llegó esa temporada 53-54 tras un culebrón del calibre del de Mbappé, pero con el Barcelona de por medio, que siempre aporta más picante. El Real Madrid, que sólo había ganado dos Ligas hasta entonces, arrastraba además una sequía de 20 años sin levantar el título. 14 temporadas estuvo el equipo sin oler la gloria del campeonato nacional desde la llegada de Franco. Así que las falsas leyendas, a otra ventanilla. Pero no nos desviemos.

El estadio más grande de España, Di Stéfano… ese tenía que ser el año y lo fue: se conquistó la Liga por delante del Barcelona y el Valencia (campeón de Copa esa campaña) y don Alfredo logró el Pichichi (29 goles). Fue el preludio de la primera época dorada del club de Chamartín, la de las cinco Copas de Europa consecutivas. ¿Sucederá esta vez como hace 70 años y la remodelación del estadio traerá grandes éxitos al equipo?

 

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El 31 de agosto de 1973, justo hoy hace 50 años, se iba en silencio, como hombre siempre parco en palabras, el mejor director cinematográfico de todos los tiempos, Sean Aloysius O’Fearna, o bien John Martin Feeney, conocido por todo el mundo como John Ford, aunque para sus íntimos era Jack Ford o, simplemente, Pappy.

Una figura irrepetible, admirada por todos sus compañeros de profesión —algo insólito en ese mundo tan competitivo— y enormemente respetada. En el mundo del fútbol, tan solo figuras como Santiago Bernabéu, en tareas directivas, o Alfredo Di Stéfano, como deportista excepcional, podrían ser comparadas con el mítico John Ford. Curiosamente, a estos tres colosos inigualables se les achacaba tener bastante mal genio, o por lo menos, un carácter agrio y difícil. Erróneamente, sin duda alguna, ya que aquellos que tuvieron la fortuna de convivir o de trabajar con ellos siempre hablaron maravillas, como enormes profesionales que eran y como líderes indiscutibles. Su supuesta acritud era debida a ciertos rasgos de timidez y a su incansable lucha por la búsqueda de la excelencia en todo lo relacionado con sus tareas de trabajo. Había que perforar esas duras corazas para descubrir que estos tres seres excepcionales no eran, en realidad, tan fieros. Ni mucho menos.

Di Stéfano y Bernabéu

El más grande innovador del cine desde D.W. Griffith, Orson Welles, siempre decía que el mejor director de la historia era Jack Ford. Frank Capra, Howard Hawks (íntimo amigo de Ford), John Huston, Leo Mc Carey, William Wyler, Anthony Mann o metteurs en scène europeos como Fritz Lang, Jean Renoir, Michael Curtiz, Otto Preminger, pensaban exactamente igual. Los mejores directores de la actualidad, ya veteranos, como Martin Scorsese, Clint Eastwood, Steven Spielberg, siempre nombran a Ford como aquel director que les inspiró para iniciar sus exitosas carreras dentro del cine. No puede ser pues casualidad que todos coincidieran o sigan coincidiendo: John Ford ha sido el más grande de toda la historia, sobrepasando a mitos excepcionales como el propio Griffith, a Chaplin, a De Mille, a Kubrick y a todos los genios de la industria del celuloide.

Además de centenares de testimonios al respecto, hay datos irrefutables que corroboran dicha afirmación: y es que, como el Real Madrid, único club capaz de haber alcanzado, hasta hoy, 14 Copas de Europa, el trofeo más valioso y deseado de todo el planeta fútbol, John Ford sigue siendo, 50 años después de su fallecimiento, el rey de los trofeos de cine: ganador nada menos de 6 premios Oscar de Hollywood (cuando los Oscar eran realmente sinónimo de prestigio y de calidad) al Mejor Director.

Hace 50 años, se iba en silencio, como hombre siempre parco en palabras, el mejor director cinematográfico de todos los tiempos, Sean Aloysius O’Fearna, o bien John Martin Feeney, conocido por todo el mundo como John Ford, aunque para sus íntimos era Jack Ford o, simplemente, Pappy

A saber, 4 por diversos largometrajes, El delator, Las uvas de la ira, ¡Qué verde era mi valle! y El hombre tranquilo, más otros 2 por documentales, La batalla de Midway y El 7 de diciembre. Para hacerse una idea, los dos segundos realizadores más laureados en estos premios (como el AC Milan en el balompié, que está a 7 trofeos de distancia del Real Madrid), son, con 3 estatuillas, los fabulosos Frank Capra y William Wyler. Y con 2 premios están, entre otros, nombres tan ilustres como Leo Mc Carey, Billy Wilder, Joseph L. Mankiewicz, George Stevens, Elia Kazan, David Lean, Fred Zinnemann, y más recientemente, por ejemplo, Steven Spielberg, Clint Eastwood, Oliver Stone, Ang Lee y los mexicanos Alfonso Cuarón y Alejando González Iñarritu.

Y es que Ford también tenía la costumbre, como nuestro Real Madrid, no de jugar una final, en este caso no de ser simplemente nominado a mejor director, sino de ganar dicha final, o sea, el trofeo. 7 nominaciones (la séptima fue La diligencia, película que Orson Welles confesó haber visto no menos de 30 veces antes de emprender el montaje final de su fabulosa y revolucionaria Ciudadano Kane), para 6 premios ganadores, una estadística casi inmaculada.

John Ford Oscars

Lo mejor de todo es que ninguno de sus memorables westerns, género que reinventó y lideró durante casi 4 décadas, incluyendo a La diligencia, consiguió ganar ningún Oscar, y ni tan siquiera fueron nominadas obras maestras absolutas como su célebre Trilogía de la Caballería (Fort Apache, La legión invencible y Río Grande), Pasión de los fuertes, sobre el célebre duelo a muerte en OK Corral, Centauros del desierto (la mejor película de la historia para Steven Spielberg), Misión de audaces o El hombre que mató a Liberty Valance, además de sus valiosas colaboraciones en un episodio de La conquista del Oeste (sobre la Guerra de Secesión) o de numerosas escenas en las que asesoró activamente a su querido John Duke Wayne en El Álamo. Por no nombrar otras joyas como El caballo de hierro (su mejor película muda), Tres padrinos, Caravana de paz, El sargento negro, Dos cabalgan juntos y tantas otras.

Curiosamente, en los años 40, 50 y 60, el género del western no merecía el reconocimiento de la Academia de Hollywood pese a ser prolífico en cintas de calidad que arrasaban en taquilla y que eran muy del gusto del gran público. Ford hizo una obra maestra tras otra sobre el Lejano Oeste, pero no logró premio: algo así como la Quinta del Buitre, que conquistó miles de corazones y enamoró a toda una generación, con un fútbol exquisito de alta escuela, con exhibiciones semanales sobre cada terreno de juego y con la admiración de toda la afición, madridista o no, pero cuya maravillosa trayectoria nunca fue premiada con una Copa de Europa.

Como el Real Madrid, único club capaz de haber alcanzado, hasta hoy, 14 Copas de Europa, el trofeo más valioso y deseado de todo el planeta fútbol, John Ford sigue siendo, 50 años después de su fallecimiento, el rey de los trofeos de cine: ganador nada menos de 6 premios Oscar de Hollywood (cuando los Oscar eran realmente sinónimo de prestigio y de calidad) al Mejor Director

Hubo que esperar a 1990 (precisamente el año de la 5º liga seguida de la Quinta) para que Hollywood premiase como mejor película a un western, Bailando con lobos (Kevin Costner también logró el premio al mejor director), y, 2 años después, volvió a triunfar ese mismo género, tan menospreciado décadas atrás, con la victoria de la espléndida Sin perdón, dirigida (también con premio para su realizador) por uno de los más grandes admiradores del viejo Jack Ford, Clint Eastwood.

Pese a que gran parte de las jóvenes generaciones dan cada vez más la espalda a los viejos clásicos cinematográficos (los tachan a menudo de lentos, aburridos, anacrónicos, obsoletos, pasados de moda, conservadores, anticuados, extemporáneos, incluso inadecuados), lo cierto es que nadie ha sabido dirigir cada escena como Pappy Ford. Les invito a que vean —si no las han visto todavía— por ejemplo La diligencia o Fort Apache o El hombre tranquilo. No hay ni una sola toma de más, ni un gesto sobrante. La cámara siempre está en su debido lugar, sin tener que emplear arabescos, planos estrambóticos o travellings audaces. Cada actor que aparece en cada plano está colocado perfectamente en él por algún motivo. Permítanme decirles que eso no pasa hoy en día con ninguna película ni con ningún director: siempre hay escenas prescindibles, diálogos de más, planos que aportan poco o nada a la trama.

La diligencia

Alguna vez que hablamos sobre cine mi amigo Joe Llorente y yo coincidimos, en plan jocoso —pero no sin tintes serios—, en que el cine de verdad acabó hace ya 60 años, con El hombre que mató a Liberty Valance. He sabido después que un erudito estudioso del cine como Eduardo Torres-Dulce dice a menudo lo mismo en el programa de radio “Cowboys de Medianoche”. Algo de eso hay, créanme. A mediados de los años 60, la mayoría de los estudios míticos de Hollywood se desmoronaron, por quiebras económicas o por cambios de los gustos de los espectadores o por múltiples factores socio-políticos de diversas índoles. Liberty Valance, estrenada en 1962, es un western en blanco y negro (el anterior western sin color de Ford fue 12 años antes, Rio Grande), absolutamente crepuscular, y muestra la decadencia del viejo Oeste, el triunfo de los políticos sobre los míticos héroes pistoleros, el triunfo de la leyenda por encima de la realidad. Describe un poco el fin de la inocencia. Coincide curiosamente con la decadencia y final del mejor equipo de fútbol de toda la historia universal, el de Di Stéfano, Gento, Santamaría, Puskas, Kopa, Zárraga, Rial, Alonso, Marquitos. No se ha visto nada igual desde entonces, será prácticamente imposible que ningún conjunto consiga 5 copas de Europa seguidas en el futuro; todos los que tuvieron la suerte de vivir esa época coinciden en que aquello será irrepetible, un equipo tan dominador, tan luchador y con tan exquisito talento, admirado y respetado como ninguno en todo el planeta. Coincidieron 5, 6, 7 de los mejores jugadores del mundo en el mismo momento, en el mismo lugar. El futuro desde ese instante iba a ser, ni mejor ni peor, simplemente muy diferente.

Y Liberty Valance, en ese sentido, es un punto y aparte. La obra que resultó ser el testamento final del mejor director de todos los tiempos (aunque luego hizo tres películas más, La taberna del irlandés, El gran combate y Siete mujeres, todas muy notables, pero de valor mucho menor) cierra una etapa del cine y se abrieron otras, diferentes, y, para este articulista, notablemente inferiores.

El cine de verdad acabó hace ya 60 años, con El hombre que mató a Liberty Valance

Hace pocos días tuve la oportunidad de volver a ver una película de Ford que en su momento no me convenció, me parecía lenta, intrascendente y algo tediosa. Se trata de Cuna de héroes. Su título original es The long gray line, que es como se define en Estados Unidos la tradición de las generaciones de cadetes (vestidos de gris y que desfilan con perfectas líneas rectas) que van pasando por la prestigiosa academia militar de West Point, en el estado de Nueva York. Cambié radicalmente de opinión al volver a visitarla, es francamente recomendable.

Cuna de héroes

La historia del protagonista, un suboficial, Marty Maher, que pasó 40 años en la academia formando cadetes (memorable interpretación de Tyrone Power, arropado por la divina Maureen O’Hara) se puede relacionar con la tradición que se vive desde hace décadas en el Real Madrid, en el que el testigo de los valores como el compañerismo, el deber, la entrega, el respeto y tantos otros se transmiten desde los tiempos de Zamora, pasando por los de Di Stéfano y de Gento, hasta la generación yéyé de Amancio y Pirri, seguidamente, la Quinta del Buitre, el Madrid de Raúl y sus tres copas de Europa, hasta llegar poco a poco a los tiempos actuales, una nueva Edad de Oro del club con otras 5 copas de Europa en 9 años. Los jugadores, incluso los mejores, van pasando (como los militares brillantes de West Point, en la película vemos los comienzos, por ejemplo, del que llegó a ser presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower), pero la institución sigue firme en pie, manteniendo los pilares fundamentales de su razón de ser y aumentando su prestigio con el paso de los años.

No podemos dejar pasar al hablar de Jack Ford de la inmensa pléyade de secundarios excepcionales que pasaron por sus películas. Ford, como ha quedado dicho, cuidaba todos los detalles de la producción, y, en particular, todos y cada uno de los miembros de los respectivos repartos. Además de sus estrellas favoritas, John Wayne (en 24 películas), Henry Fonda (en 9), Maureen O’Hara (en 5), James Stewart (en 5), siempre se rodeaba de su John Ford Stock Company, fieles compañeros de batallas a los que nunca dejaba en la estacada: Jack Pennick (41 películas, nada menos), y los imprescindibles Harry Carey Sr. (27), Ward Bond (24), Victor McLaglen (12), George O’Brien (12), John Carradine (11), Anna Lee (8), Hank Worden (8), Jane Darwell (7), Donald Crisp (5), Andy Devine (5), Barry Fitzgerald (5), Ben Johnson (5), Berton Churchill (5), Vera Miles, Woody Strode, Thomas Mitchell y decenas de característicos más, sin olvidar a su hermano mayor, Francis Ford (32 películas), que fue el que le inyectó el veneno del cine.

No podemos dejar pasar al hablar de Jack Ford de la inmensa pléyade de secundarios excepcionales que pasaron por sus películas. Y es que las estrellas son importantes en un equipo, sin duda, pero muchas veces, el pegamento para lograr el éxito es a través de secundarios imprescindibles

Y es que las estrellas son importantes en un equipo, sin duda, pero muchas veces, el pegamento para lograr el éxito es a través de secundarios imprescindibles. Eso pasa también en el Real Madrid, en el que tienen mucho valor por supuesto los mejores de cada época (Zamora, Quincoces, Regueiro, Molowny, Di Stéfano, Gento, Puskas, Kopa, Santamaría, Amancio, Pirri, Santillana, Juanito, Stielike, Butragueño, Michel, Sanchis, Raúl, Hierro, Redondo, Roberto Carlos, Casillas, Zidane, Ronaldo Nazario, Marcelo, Ramos, Cristiano, Xabi Alonso, Modric, Benzema, Kroos, Bale, Casemiro, Courtois) como los que les acompañaron y sostuvieron en cientos de ocasiones: los Ciriaco, Ipiña, Barinaga, Muñoz, Rial, Marquitos, Zárraga, Zoco, Velázquez, Grosso, Miguel Ángel, Benito, Del Bosque, Camacho, Gallego, Cunningham, Chendo, Buyo, Martín Vázquez, Gordillo, Guti, Salgado, Helguera, Morientes, Mijatovic, Seedorf, McManaman, Beckham, Higuaín, Robben, Arbeloa, Pepe, Di María, Varane, Isco o los actuales Carvajal, Nacho, Lucas Vázquez y Alaba. A los que ya se están incorporando nuevas generaciones de “cadetes” que seguirán dando toneladas de gloria como Vinicius, Militao, Valverde, Rodrygo, Camavinga, Tchouaméni, Bellingham y muchos más.

En buena lid: Una forma de vida

50 años han pasado desde su marcha y, posiblemente, entre las 100 mejores películas de todos los tiempos tendrían cabida una docena de las de John Ford. En definitiva, un director único, comprometido con sus valores y con su país (acabó la 2ª Guerra Mundial con el grado de Comandante) y una persona íntegra, como lo demuestra un episodio que describe su forma de ser.

Somos directores de cine y hablemos de cine. Como el Real Madrid. Somos un club de fútbol y hablemos de fútbol. En el terreno de juego. No hacemos ni haremos política. Nunca

Y es que Ford, que tenía fama de ser parte del establishment y al que se le tildaba de feroz anticomunista, protagonizó valientemente, allá por 1950, una gran defensa a favor de Joseph L. Mankiewicz, director y guionista sospechoso de ser comunista en plena caza de brujas en tiempos del senador McCarthy. Ford se enfrentó nada menos que a Cecil B. de Mille (gloria del Hollywood dorado y furibundo McCarthysta), que pedía la cabeza de Mankiewicz, precisamente por sus ideas políticas. Esta fue la famosa intervención de John Ford en la liga de directores de Hollywood: “Me llamo John Ford y hago westerns. No creo que haya nadie en esta sala que sepa lo que quiere el público estadounidense como lo sabe Cecil. Pero no me gustas, Cecil, y no me gusta lo que has estado diciendo hoy aquí. Propongo que le demos un voto de confianza a Joe (Mankiewicz) y luego nos vayamos a casa a dormir un rato”.

Es decir, integridad, autoridad moral y preeminencia artística. Y huir siempre de la política. Somos directores de cine y hablemos de cine. Como el Real Madrid. Somos un club de fútbol y hablemos de fútbol. En el terreno de juego. No hacemos ni haremos política. Nunca.

Que nunca quede en el olvido la inmensa obra cinematográfica de Jack Ford, por favor.

 

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Buenos días.

 

Avalaré, avalaré,

avalaré, avalaré,

avalaré a mi Señor.

 

Qué bonitas son las canciones de iglesia, amigos, incluso las versiones chuscas (aunque respetuosas) como esta con la que hoy abrimos este portanálisis tardoveraniego.

Lo que nos ha recordado este hit de sacristía es la portada de Sport, en la cual se conjuga el futuro imperfecto del verbo avalar en su tercera persona, siendo esta no otra que Jan Laporta que por lo visto avalará pero no a su Señor, sino al propio FC Barcelona.

Portada Sport

Sí, amigos. Laporta avalará. Desprendido gesto que merece toda avalanza. ¿Qué es una avalanza, preguntáis? Avalanza es toda loa, elogio o piropo que se emite a aquel que presenta una garantía que nos cubre financieramente, lo que a su vez constituye la definición de un aval.

 

Todos unidos

alegres cantamos

glorias y AVALANZAS al buen Jan.

Gloria a Tebas, gloria a Roures,

gloria a Negreira y a Seitán.

 

¿Es un aval real? Para ello sería necesario que Laporta fuera rico. Laporta está siempre rodeado de señoras, lo que puede ser un indicio, pero no necesariamente la confirmación de una vasta fortuna. No es descartable que, de igual forma que se han presentado palancas que repalanqueaban una palanca ficticia, ahora se presenten avales que avalen un aval reavalado y de chichinabo. ¿Quién avala el aval de Jan? El reavalador que lo reavalara buen reavalador será, sin que esto al final importe lo más mínimo puesto que el único aval final que importa es el de Tebas, y es un aval de los de mirar para otro lado y dar por bueno pulpo (es decir, Rubiales) como animal de compañía.

Nosotros, lo confesamos, nos hemos perdido hace tiempo con los avales y reavales, palancas y repalancas del FC Negreira. Sabemos que hay un aval culé por parte del dueño del relato del fútbol y proveedor del VAR, cosa que a todo el mundo le parece lo más normal del mundo, hasta el punto de que el propio Roures habla públicamente como una suerte de directivo blaugrana mientras selecciona y censura las imágenes de las jugadas conflictivas que llegan tanto al espectador como a la sala del videoarbitraje, todo normalísimo, como ha sido dicho.

Esto lo sabíamos, pero ignorábamos, como consigna la primera plana de Sport en su letra pequeña, que haya una palanca de Libero, excelente revista futbolera que ya nos olíamos de qué pie cojeaba, pero no sospechábamos que lo hiciera de manera tan ostensible. Tampoco sabíamos que Laporta podía autoavalarse, por así decirlo, pero ya era hora de que el buen Jan sacase a pasear la propia palanca y obtuviera de ella algún beneficio. Hay que ser muy retrógrado para censurar el que alguien, en el ejercicio de su libertad, opte por poner la palanca propia encima de la mesa y darle alguna alegría, como hacía Macarena (no Olona, o sí) con su cuerpo. Laporta es como aquel fraile de San Benito al que el estudio no le entraba y, cuando la murria le daba, solía tocar el pipiribipipipito. No nos oponemos.

A lo que sí nos oponemos un poquito, ligeramente, sin ganas de importunar a nadie, es a que nos tomen por gilipollas, pero eso qué importa, amics. Dale alegría a tu palanca, relájate y goza. Ya no rige el “Dadme una palanca y moveré el mundo” de Arquímedes, hasta el punto en que nos extraña que Indiana Jones no corrigiera al matemático en su encuentro cinematográfico.

—Con todo el respeto, maestro, ahora es “Inventa una palanca e inscribe a quien te salga de la misma”.

¿Que el Barça compra durante dos décadas (mínimo) a la cúpula del estamento arbitral para garantizarse arbitrajes favorables? Dale alegría a tu palanca.

¿Que los responsables del CSD dejan prescribir ese delito cuando amasan la nueva ley? Dale alegría a tu palanca.

¿Que el presidente del Gobierno en funciones ventila el asunto con un “El mejor escribano echa un borrón”? Dame alegría a tu palanca.

¿Que el Ministro de Cultura y DEPORTE confiesa no seguir de cerca las revelaciones del BarçaGate? Dale alegría a tu palanca.

¿Que el jefe del partido más votado de España (y aspirante a la presidencia) dice que lamenta el negreirato pero paradójicamente se alegra de que el Barça no sea sancionado? Dale alegría a tu palanca.

Estábamos en un tris de recluirnos en la iglesia del pueblo e iniciar una huelga de hambre hasta que alguien hiciese algo con las preguntas recién formuladas pero, la verdad, finalmente hemos decidido abandonar ese sentimiento trágico de la vida y abrazar la sinvergonzonería rampante como parte del mobiliario, en una especie de nihilismo risueño. Nosotros vamos también a dar alegría a nuestras palancas antes de que se extinga este verano, Mbappé vuelva a no venir y el mundo se vaya por el desagüe. Siempre nos quedará eso.

Eso y el resto de las portadas del día que a continuación dejamos reposar sobre vuestras mesas. Van a echar a Vilda, nuestro Rudy Fernández bate récords en el Mundial de baloncesto y el Barça quiere vender a Ansu Fati y comprar a João Félix. Que les den otra palanca más. Que ponga la suya Tebas, que la ponga también Medina Cantalejo, el único de la panda de Rubiales cuyo cargo y cuyo Rolex no parecen estar en peligro a raíz de la conducta indecente del ya casi expresi de la RFEF.

Canta de lejos, amics.

Pasad un buen día.

Portada Marca Portada As Portada Mundo Deportivo

Se agota el mercado veraniego y, prácticamente descartada la opción Mbappé (sin que ello implique que se descarte también una nueva turra a medida que se aproxime la ventana de invierno), el Real Madrid no parece tener intención de hacerse con los servicios de ningún delantero que pueda paliar la alarmante escasez de los mismos, sobre todo después de la lesión de Vinicius. El brasileño se perderá no menos de mes y medio de la presente temporada contando desde hoy. Teniendo en cuenta que eso va a implicar su ausencia en un mínimo de dos partidos de la fase de grupos de Champions, y que sí el sorteo del jueves no es medianamente benévolo podemos acabar en un grupo de la muerte, se antoja temerario. Los delanteros que tenemos son buenos pero escasos. Es una cuestión de cantidad.

Emil Sorel ejercitaba su acreditada lucidez hace días en twitter (o X, como gusta en llamarse ahora con afán distópico) especulando sobre los motivos que pueden llevar al club a esta inacción. Aclaraba Emil que el Madrid sólo ficha cuatro tipos de jugadores: 1. Jugadores estratégicos por los que se paga lo que toque (Cristiano, Bale, ahora se intenta que Mbappé), 2. Jóvenes y sólidas promesas de cracks en diferentes posiciones (el propio Vinicius, Rodrygo, Camavinga, Tchouaméni, Militao…), 3. Oportunidades de mercado (grandes jugadores libres o en último año de contrato) y 4. Canteranos recuperados tras cesión o venta con opción de recompra.

Rodrygo Celta

Ningún parche de calidad que pueda ofrecer el mercado ahora mismo, ni en el formato de compra ni en el de cesión, se acomoda a ninguno de esos cuatro supuestos.

Los cuatro supuestos son absolutamente plausibles como patrón general, y se acomodan de modo realista a la actual posición del club en el contexto futbolístico europeo: dinero “viejo”, abundante pero limitado, asociado a una marca imbatible, pero en competencia con la máquina de hacer dinero, inagotable y sin control, de los petroestados, ese nuevo rico hortera pero tanto más poderoso cuanto su dinero compra también a las instituciones que deberían poner coto a su deslealtad en el mercado.

El enfoque del Madrid es bueno, pero cualquier enfoque puede dejar de serlo cuando se convierte en dogma. Es una gran estrategia, pero las mejores estrategias deben contemplar excepciones.

No hacer nada, o incluso acogerse a la bisoñez de castillistas prometedores pero demasiado imberbes, puede tener consecuencias en la clasificación para la primera ronda de eliminatorias de Champions

Hay que reconocer al club que las cesiones de Kepa (y en menor medida Joselu) han revelado cintura y pragmatismo en un modo que no se ajusta a ninguno de los cuatro supuestos de Emil —que refleja muy bien los principios del club—. En el club se estarán repitiendo que ya son suficientes concesiones fuera de la norma como para volver a la búsqueda de soluciones de emergencia y “fuera de carta”. Además, en la T4 aún no se ha superado el trauma que supuso Jovic, un delantero de 60 millones que llegó por la vía de las urgencias. Sin embargo, no toda urgencia desemboca en error, y aunque Jovic no la honrara hay unos cuantos delanteros por ahí a quienes, por usar palabras de Valdano en un contexto histórico parecido, “les quedaría muy bien” la camiseta del Madrid.

A grandes males, grandes remedios, y una buena cesión o fichaje cortoplacista de un delantero experimentado puede ser un remedio adecuado, tal vez fuera de lo previsto, pero uno que la necesaria flexibilidad recomienda llevar a efecto. Hay jovics, pero también hay vannistelrooys. No hacer nada, o incluso acogerse a la bisoñez de castillistas prometedores pero demasiado imberbes, puede tener consecuencias en la clasificación para la primera ronda de eliminatorias de Champions. En la Liga se podría aguantar así, pero los riesgos de quedar fuera en fase de grupos europeos son excesivos. El Madrid no puede permitirse un descalabro semejante, que nunca le ha acontecido en la historia de la competición.

 

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Estábamos en Sanlúcar el domingo. Al mediodía, como el Papa ya había bebido, pedimos la primera manzanilla y luego seguimos paseando por el centro. Estaba atestado de gente, no sólo era el último domingo de agosto sino también el último día que había carreras de caballos entre Bajo de Guía y Las Piletas, un acontecimiento extraordinario que convierte la desembocadura del Guadalquivir, cada verano, en el Longchamp de los jockeys de Degas. En una de las bocas de la plaza del Cabildo nos topamos con varios manteros que exponían en el suelo la que quizá sea la mercadería callejera más cotizada en los veranos del sur de España: un montón de camisetas de equipos y selecciones de fútbol, españoles e internacionales, de todos los colores. Las sábanas blancas parecían mosaicos con teselas rojas del Manchester United y del Arsenal, blancas del Madrid y el Sevilla, azulgranas del Barcelona y del PSG, azules del Inter, rojinegras del Milan, celestes del City, verdes del Betis. Entre la policromía, destacando visiblemente, muchos rectángulos amarillos, algunos con ribetes azules, otros con franjas negras que recordaban al viejo Peñarol.

Benzema Balón de Oro Arabia

Pero no eran camisetas del Peñarol, que pertenece al pasado, sino del Al-Ittihad. Eran camisetas de Benzema. ¿Qué niño español, hoy, conoce siquiera el nombre del Peñarol de Montevideo? Montevideo ya no significa nada en el mundo del fútbol, al menos en Europa, que es lo único que importa. Las ciudades de moda ahora son Riad y Yeda. La capital de Arabia Saudí es ahora Londres, la ciudad de los mil equipos de fútbol. Entre Riad y Yeda se ha formado un cuadrangular de clubes archirricos que está succionando todo el talento del fútbol europeo: veteranos y noveles, estrellas en su prime como dicen ahora los chavales, Balones de Oro vigentes o en potencia, promesas veinteañeras, jubilados y mediopensionistas. Al-Ittihad, Al-Hilal, Al-Nassr, Al-Ahli, los hombres van calando en la imaginación de la gente, empezando naturalmente por los niños, que son la punta de lanza de toda modernidad. Los saudíes se lo están llevando todo y quien se acerca peligrosamente a esa irrelevancia que de facto condena el antaño memorable fútbol sudamericano a un lugar secundario del panorama mundial, es, por primera vez desde que un inglés le dio una patada a un bote, Europa.

Quien se acerca peligrosamente a esa irrelevancia que de facto condena el antaño memorable fútbol sudamericano a un lugar secundario del panorama mundial, es, por primera vez desde que un inglés le dio una patada a un bote, Europa

Junto a uno de los puestos de camisetas montaba guardia un bigardo negro de casi dos metros. Vestía la camiseta del Manchester United con el siete a la espalda, por supuesto de Cristiano Ronaldo. Nos plantamos delante y le pedimos la del Al-Nasser con el siete azul del segundo mejor jugador de la historia del Real Madrid. Él nos miró y sonrió con esa sonrisa ancha y luminosa, tan blanca como el cielo de Sanlúcar en ese mediodía, de los negros de bronce como Vini o Camavinga. Al lado estaba el 9 de Benzema en letras negras sobre fondo tan amarillo como el desierto al que todos se están yendo a jugar, y me quedé pensando en lo que implica un cambio tan fulgurante como el que estamos viviendo en un juego, el fútbol, que lleva más de medio siglo siendo, quizá, uno de los símbolos culturales de Occidente.

Aficionados camisetas diversos equipos Cristiano Ronaldo

Cuál no será el legado de tipos como Cristiano Ronaldo o Karim Benzema para que, años después de haber abandonado el Real Madrid, las camisetas de los equipos de chichinabo a los que se han ido a jugar sigan vendiéndose aquí, en cualquier lugar de España. De Cristiano se han seguido vendiendo camisetas de la Juve y del United como de Raúl, me acuerdo bien, todavía se vendían camisetas suyas del Schalke 04 o de aquel equipo qatarí, el Al-Saad, al que se fue hace ahora diez años. Este tipo de reflexiones me suscitan una mezcla de orgullo y tristeza, pues al fin y al cabo estas evidencias no significan otra cosa que la degeneración acelerada del proceso de museificación en el que el continente en que vivimos, el viejo continente, lleva inmerso desde hace tiempo. Los pueblos que siempre han vivido en la periferia del centro del mundo ahora son muy ricos o aspiran a serlo. Chinos, indios y árabes sufrieron durante siglos al europeo arrogante y sobre todo, superior, financiera y tecnológicamente superior. Ahora les ha llegado el momento y no se puede hacer otra cosa que resignarse, o apartarse discretamente del camino, a título individual.

Estamos ante una revolución completa de lo que entendíamos por fútbol, una transformación que está sucediendo a toda velocidad. Florentino lo anunció cuando presentó la Superliga

Pero también empecé a pensar en otra cosa. A Arabia, desde que se fue Cristiano en el invierno pasado, han comenzado a irse, de golpe, muchas grandes figuras que tienen algo en común: son campeones de Europa. Sadio Mané, Mahrez, Neymar, Firmino, Kanté, Mendy, Brozovic, todos han ganado el mejor torneo inventado por el hombre o, por lo menos, han llegado a la final. Todos ellos lo han hecho con el Madrid, el Liverpool, el Barcelona, algunos con el Chelsea o el City, pero en general casi todos con equipos de tradición y solera, de ahí que a pesar de que se marchen muy lejos, a una liga irrelevante de esas que antes sólo atendíamos cuando nos abríamos una cuenta en una casa de apuestas online y en seguida nos viciábamos con las cuatro perras que invertíamos, la gente siga comprando sus camisetas. Es decir, son figuras que han dejado una huella en la memoria de los aficionados por, fundamentalmente, jugar en clubes cuya grandeza radica en la vinculación sentimental con los habitantes de los viejos Estados-nación de Europa.

Neymar Arabia

Cuando el fútbol era una traslación no cruenta de la guerra al deporte y representaba la emoción íntima del español de provincias o del inglés proletario, sus héroes lo eran porque sublimaban la realidad cotidiana de un tipo de persona concreta, adscrita a un contexto geográfico o político determinado. Ahora que sólo el dinero ilimitado del petróleo sostiene el galope desbocado de la industria del fútbol hacia la nada, incluso los chicos con todo el futuro por delante de las ligas española, italiana o francesa se marchan allí a hacerse de oro. ¿Qué tipo de iconografía puede surgir de ahí? ¿Qué clase de ídolos? ¿Cuáles serán sus legados?

Los niños empiezan a no soñar con jugar en el Madrid, sino con ser, como Ronaldo y Messi, figuras independientes, sociedades limitadas de inversión y patrimonio desvinculadas por completo de esos viejos escudos, himnos y colores, a los que crecimos amando

Sin duda, estamos ante una revolución completa de lo que entendíamos por fútbol, una transformación que está sucediendo a toda velocidad. Florentino lo anunció cuando presentó la Superliga, pero su modelo, al menos el que explicó entonces, sólo se diferenciaba del galacticismo incontestable de los árabes en una cosa: el centro del espectáculo seguía siendo Europa. Que el fútbol, una creación puramente europea cuya proyección universal se consiguió gracias a la Copa de Europa, la Copa del Mundo y la Eurocopa, todos ellos inventos francobritánicos (sólo el Madrid, siempre el Madrid, estuvo, transubstanciado en España, en donde había que estar para fabricar uno de ellos, seguramente el más importante, la Coupe des Clubs Champions Européens) asociados a la expansión económica que siguió a la Segunda Guerra Mundial, deje de “ser” europeo, es un cambio de consecuencias imprevisibles. El gran dinero del inframundo ya controla los organismos rectores y el show, en esencia, es lo que dice Ángel del Riego en su último artículo en El Confidencial, “un parque de atracciones con vistas al infierno”. La sonrisa pura e infantil del mantero cuando le señalamos el siete de Ronaldo puede que ya sea un presagio del futuro: quizá ya él fue uno de esos niños que empiezan a no soñar con jugar en el Madrid, sino con ser, como Ronaldo y Messi, figuras independientes, sociedades limitadas de inversión y patrimonio desvinculadas por completo de esos viejos escudos, himnos y colores, a los que crecimos amando. Quizá la suya sea una sonrisa que presagie el futuro, uno que ya no nos pertenece, si es que alguna vez nos perteneció algo.

Cristiano Ronaldo sonrisa Arabia

 

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Es la comidilla futbolística del verano, ¿al Madrid le falta un 9? Después de la lesión de Vinícius, la realidad apremia.

La prueba del 9 para poner a prueba tus cocimientos del 9, valga la redundancia, la han preparado una vez más los amigos de fcQuiz.

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Buenos días. Berlanga y Azcona pueden salir de España —lamentablemente vía defunción—, pero de España no pueden salir Berlanga y Azcona. A partir de ayer, la trilogía Nacional del director valenciano tiene una cuarta parte, Esperpento nacional se une a La escopeta nacional, Patrimonio nacional y Nacional III. La nueva entrega deja de tener como hilo conductor al marqués de Leguineche y su entorno y se centra en el barón de Motril, Luis Rubiales, y familia.

Cuando pensábamos que era difícil que el esperpento diese una vuelta de tuerca, los guionistas de la trama nos reservaban un capítulo estelar: el encierro de la madre del barón de Motril en una iglesia de la localidad que vio florecer y triunfar en la vida a esa familia simpar.

Madre Rubiales

La mujer, ataviada con un vestido amarillo similar a los tapetes de ganchillo que se colocaban sobre los televisores cuando tenían culo (cuando tenían culo los televisores) y sobre el que se acomodaban el toro y la flamenca, inició una huelga de hambre en el templo religioso por la cacería «inhumana y sangrienta» que está sufriendo su hijo, y pide a Jennifer Hermoso que «diga la verdad», que el beso fue consentido y que mantenga su criterio inicial.

Ángeles Béjar, que así se llama la progenitora del presidente de la RFEF que incurrió en conflicto de intereses al hacer negocios futbolísticos que conllevaban el cobro de suculentas comisiones con el entonces capitán en activo del Barça, Piqué, asegura que seguirá acogida a sagrado día y noche hasta que se haga justicia.

La madre de quien, todo presuntamente, enchufó a parejas suyas en la Federación, celebró orgías y viajes con dinero federativo o alquiló un piso de manera irregular se pregunta «por qué se están ensañando con él».

La mujer que trajo al mundo a quien se puso de perfil cuando se conoció que el FC Barcelona había corrompido la competición durante casi veinte años mediante el pago de millones de euros al vicepresidente de los árbitros, perjudicando de este modo al resto de clubes participantes en competiciones nacionales, afirma que su hijo «es incapaz de hacerle daño a nadie».

El comportamiento de cada uno se debe, en buena parte, a la educación recibida en casa por sus padres, por lo que tampoco es tan sorprendente el proceder de la madre del barón de Motril.

Esperpento Nacional también cuenta con otra actriz secundaria, Vanessa Ruiz, la prima de Rubiales, personaje inspirado, entendemos, en la celebérrima prima de Monchi, otro producto Berlanguiano que define a la perfección la naturaleza del fútbol español.

La prima de quien realizó gestos obscenos, agarrándose los genitales, delante de la familia real y de todo el mundo (vía televisión) cuando representaba a España pide «que se haga justicia» y exige a Jennifer Hermoso que diga la verdad.

La familiar de quien utilizó a sus hijas menores para defender su poltrona en la rueda de prensa en la que grito que no iba a dimitir, señala que «quien pase cinco minutos con Luis (Rubiales) sabe que es una bellísima persona, con muy buen corazón. Muy noble. De verdad que es una persona buena».

El estreno de Esperpento nacional ha tenido gran acogida también fuera de Motril, incluso de España. Muestra de ello es la portada del Daily Star, que hoy de manera excepcional incluimos en nuestro portanálisis.

Daily Star

Las portadas patrias (y matrias) también mencionan la trama de esta comedia berlanguiana con tintes dramáticos.

Portada Marca

Marca dedica una pequeña reseña: «Huelga de hambre. Su madre se encierra en Motril. ‘Que Jenni diga la verdad’». Pero el espacio principal es para las territoriales de la RFEF, que acusan a Rubiales de dañar con gravedad la imagen del fútbol español y exigen su dimisión.

A buenas horas, mangas verdes. Las territoriales, como bien sabéis, son una parte esencial de la red clientelar sobre la cual se erige el entramado federativo. A cambio de una serie de prebendas que redundan principalmente en beneficio económico, apoyan al presidente de turno. Una vez que el presidente de turno cae (o se tira) en desgracia, es cuando se atreven a clavarle sus puñales por la espalda, demostrando así la valentía que les caracteriza.

En la portada de Marca también vemos a otro dechado de virtudes, Ceferin, de quien afirman que hace caso omiso a la petición de Rubiales de expulsar a nuestros clubes y selecciones de las competiciones organizadas por UEFA.

En esta subtrama, la que afecta al máximo organismo europeo del fútbol, podemos comprobar que Rubiales «es incapaz de hacerle daño a nadie», según dijo su madre, y lo «bellísima persona» que es, según su prima, ya que para intentar salvar su culo solicitó a la UEFA que los clubes españoles y la selección fueran expulsados de sus competiciones.

Otras subtramas de Esperpento nacional son que la Fiscalía abre diligencias por agresión sexual de Rubiales a Hermoso, el toque de atención del CSD a Yolanda Díaz («Los gobiernos no deciden sobre los seleccionadores»), las manifestaciones con el lema «No es un pico, es una agresión» y, según Marca, el apoyo unánime a Pedro Rocha para conducir la regeneración. Lo de unánime lo dicen ellos, claro.

Portada As

La portada de As es para la paliza, 0-7, que le propinó el Atleti al Rayo en Vallecas. Sobre el tema de marras, As se enfoca en Vilda, quien dicen que será despedido y que la RFEF está buscando la manera de hacerlo. Sin embargo, de su compañero palmero De la Fuente aseguran que seguirá. No mencionan al tercer palmero, el del Rolex.

Pero a los madridistas lo que más nos preocupa ahora es la lesión de Vinícius, recogida tanto en As como en Marca. Una rotura en el bíceps femoral le mantendrá de baja en torno a un mes y medio, lo que se traduce en unos cinco partidos de liga y dos de Champions.

Mientras tanto, el Madrid afirma que no habrá más incorporaciones. Ya lo decía cuando Courtois, Militao, Vinícius, Güler, Mendy y Ceballos no estaban lesionados. Entonces ya parecía que fichar un nueve no era descabellado. Veremos qué sucede de aquí al cierre del mercado. De momento, hay quien cuenta que Ancelotti le ha colocado la camiseta de Santillana a Chendo y lanza córners con él al finalizar los entrenamientos para practicar los remates.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

Mundo Deportivo y Sport, al igual que sus compañeros madrileños, se hacen eco de la victoria de la selección española frente a Brasil y el pase a la segunda fase del Mundial de baloncesto, buena noticia, pero su espacio principal lo dedican a las que dicen será las próximas incorporaciones del Barça: Cancelo y Félix.

«Una palanca para dos Joaos» titula Sport porque se mofa delante de todos nosotros del control económico de la Liga. Se mofa porque sabe que es inexistente cuando del Barça se trata y que este año también podrán hacer y deshacer a su antojo y fichar e inscribir a quienes les dé la gana pese a no cumplir el límite salarial y el pequeño detalle de no tener un duro.

Nos despedimos con el deseo de que Vini se recupere lo antes posible y de manera satisfactoria.

Así mismo, no ocultamos que ansiamos una nueva entrega de Esperpento Nacional. Esperemos que en las próximas declaraciones de la familia del barón de Motril al menos se haga mención al Imperio Austrohúngaro.

Pasad un buen día.

Real Madrid vs Aquí Falta un Nueve FC

 

Tras muchas semanas con que la próxima será la definitiva para la llegada de Mbappé al Madrid, arrancamos hoy la definitiva en serio: el 2S se cierra el mercado.

Al respecto, y es curioso, jugador y club no han dicho gran cosa desde que el asunto se encampanó allá por mayo. Él, que su deseo es no renovar y salir en 2024, y el club que la plantilla está cerrada. Antes y después de traerse a Güler, por precisar. Marear lo ha hecho el PSG.

Normal. Es él quien puede perder al futbolista. Muy natural que maree, acostumbrado además a hacer lo que se le planta en los ‘oeufs’. La última es macanuda: han mandado a Verrati a Qatar. Magnífica operación entre clubes del mismo propietario. Qatar II, el PSG, le vende un futbolista a Qatar I y se van cuadrando cuentas, ‘ferpleis’ y esas monerías. Pero ya saben ustedes que el problema es la Superliga o sea las cosas de Florentino.

Qatar II, el PSG, le vende un futbolista a Qatar I y se van cuadrando cuentas, ‘ferpleis’ y esas monerías. Pero ya saben ustedes que el problema es la Superliga o sea las cosas de Florentino

Total, que esta semana sabremos si Kylian viene o no y si pasa esto quedará permanente el debate de si el Madrid está o no corto en ataque. Será la turra del año. Pero no se apuren. Si viene, de inmediato se abrirá otra. Si le falta un lateral diestro, zurdo, ambidiestro, un portero miope o cosa parecida. Por ese lado, tranquilidad.

Mbappé PSG

¿’My opinion’? Pues contando con los dedos, cuatro delanteros, tres caído Vinicius para un mes, parecen pocos y la cosa racial que tenemos todos me anima a pensar que faltan dos, incluso tres. O cuatro. Además, no pago yo.

Sucede que el club no piensa lo mismo. Que es Mbappé o nadie. Que con lo que hay vale y que el turco, al que esperan tener listo en octubre, será el quinto hombre. Esperemos que el tuerto que ha mirado al Madrid este agosto horribilis en materia de lesiones se despida el viernes que llega septiembre.

Hay cuatro delanteros, tres caído Vinicius para un mes, parecen pocos y la cosa racial que tenemos todos me anima a pensar que faltan dos, incluso tres. O cuatro. Además, no pago yo

No hay otro delantero que convenza a los cerebros blancos. Bueno. Es cierto que hay alguno pinturero, pero no está en venta. Y el PSV no trajo a Ronaldo, el United no tiene a Cristiano ni en Lyon se les ha ocurrido fabricar otro Benzema. Ni Kane tiene 20 años.

Sí, hombre, si nos ponemos nos sale una lista de nueves o así meritorio-interesantes que no dan el peso allá por Valdedebas, convencidos de que la fuerza diferencial en este Madrid en reconstrucción está en el centro del campo y que puestos a jugar con dos arriba con Vinicius, Rodrygo, Joselu y Brahim le vale. Y si vuelve el 4-3-3, también.

Gonzalo Castilla

Y está la cantera, claro. Ancelotti no es su mayor hincha, pero está. Hace un tiempo les canté las excelencias del chico Gonzalo García: ahí está agigantándose un delantero de verdad. Total, que ya veremos. Pero sí es cierto que el Madrid está cerca de jugar dos partidos cada vez que salte al campo. El del calendario y con el Aquí Falta un Nueve FC. Interesante. De momento, tres partidos, tres victorias. El jueves, sorteo de la Champions. Y después, la decisión. ¿Se va, se queda, se mete en un convento…?

Ah, sí. No les he hablado de Rubiales. Un apunte que algún día desarrollaré. El presidente de la RFEF debe ser Jesús Bengoechea. Dumas, seleccionador femenino. Y Paco Sánchez, masculino. El vicepresidente está claro: Toni Kroos. Gentes de bien. ¿A que les excita?

 

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