Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, queridos amigos.

“Hay otros mundos, pero están en este”. La célebre frase del poeta francés Paul Éluard nos viene que ni pintada para definir la distancia existente entre los (al menos dos) mundos del fútbol actual: el de las competiciones europeas y el de la Negreira League. Son dos mundos radicalmente opuestos que, sin embargo, conviven en este, uno luminoso, de martes a jueves, y otro oscuro, de viernes a domingo. La sima que separa la Champions de las competiciones manipuladas crece cada año y se nos antoja cada vez más difícil ilusionarnos o animarnos a seguir este campeonato en el que un equipo juega con unas reglas diferentes al resto, mientras que se crea todo tipo de trabas a los nuestros, ya sea en forma de arbitrajes calamitosos, agresiones impunes, calendarios infames o imágenes escamoteadas.

El Real Madrid ha vuelto a tener una fantástica semana de buen juego en Europa ante un gran rival como el Chelsea. Sin polémicas, sin insultos, sin menosprecio. Sin arbitrajes negreiros. Se vuelve de Londres con los elogios de los rivales y la admiración del público entendido y apasionado del fútbol. Pero toca volver a una competición podrida desde hace décadas, que hiede a distancia, y se nos antoja una caída demasiado brusca como para albergar algún tipo de interés por el título o la competición en sí.

Es tan diferente la situación de ambos mundos que conviven en este, que se nos ha ocurrido imaginar las portadas a la inversa, como una especie de juego en el que tomar las ideas de cada periódico y trasladarlas al máximo rival, a ver cómo se entendería el fútbol patrio desde el prisma contrario.

Portada Marca 22-04-23

En Barcelona titularían “Ganas de menos”. Si “el Madrid quiere exportar a LaLiga su euforia europea”, como dice Marca destacando esa dualidad tan llamativa en la que se logran Champions con mayor facilidad que Ligas y Copas, en Barcelona suplicarían que les dejaran de apalizar en Europa para venirse al abrigo de la competición negreira, aquella en la que los rivales no le entran y le dejan huecos, en la que las jugadas grises caen siempre del mismo lado, desaparecen las imágenes incómodas y no hay polémicas, por mucho que se haya pagado durante 17 años al vicepresidente de los árbitros.

Portada As 22-04-23

En nuestro juego, la prensa cataculé tendría que buscar a alguien sentado en un banquillo por quien el club tendría que hacer un esfuerzo. Mmmhhh… déjennos pensarlo. Ya está:

“El Barça llama a Enríquez Jr.”. Y como subtítulo: “El club le emplaza a negociar mientras LaLiga le acecha”. LaLiga ha pedido la imputación del acompañante de lujo de los “culegiados”, quién sabe si, como se malician algunos, porque un investigado puede mentir en su defensa, mientras que como testigo está obligado a decir la verdad. Según las últimas revelaciones, la relación contractual de Javier Enríquez con el Barça se prolongó más allá de 2018, lo que podría abrir una nueva puerta en este escándalo supuestamente prescrito que no nos cansamos de recordar cada día del año.

Portada Sport 22-04-23

¿Titularíamos “¡Vuelven!” ante el posible retorno de Mendy y Mariano a las convocatorias? Posiblemente no, si bien sabemos que el peso de los culés en su club es muy superior al de los mencionados jugadores del Real Madrid. No nos llama la atención ver a Pedri con guantes y camiseta térmica ahora que “la caló” aprieta, como tampoco nos inquieta el pálido color de piel del neerlandés De Jong, pues de todos es conocida la aversión al sol y al frío que gastan por aquellos lares.

Puesto que estamos escribiendo los titulares al revés, destacamos el de la parte inferior, que dice que “El Madrid no quiere renunciar a LaLiga”. ¿Y si sí quiere? ¿Y si ya lo hizo hace meses? ¿Y si desistió de competir contra un tahúr con las cartas marcadas? No estaría en nuestra naturaleza, y por eso creemos que se competirá hasta el final (vamos, Real), sabedores, como dice Itxu Díaz, de que ganaremos el título pese a todo, o siendo realistas como Hank, conscientes de que está todo el pescado vendido y hay demasiados intereses en otro sentido.

Terminamos con las risas que siempre nos procura el Mundo Deportivo.

Portada Mundo Deportivo 22-04-23

¿Se imaginan una portada en la que, en mitad de la disputa por el título de Liga, a las puertas de un duelo vital para el campeonato, nos trajeran el titular “El once con Cristiano”? Viven en mundos paralelos, en metaversos imaginados en los que su club pagaba por asesoramientos legales y se oponía duramente al régimen franquista con insignias de oro y brillantes.

Pensar en un Real Madrid con Cristiano Ronaldo sería absurdo. Su tiempo ya pasó (ayer mismo se cumplieron once años del día en que silenció al Camp Nou) y fuimos muy felices, pero vivimos en el presente. Otros se anclaron en un pasado que los llevó a la quiebra actual y ansían su retorno. Ojalá se produzca. Messi sería como el cohete de Elon Musk: reventaría en mil pedazos nada más arrancar con gran estruendo y fuego de artificio, y todavía nos lo venderían como un gran éxito.

Que tengan ustedes un gran día. Disfruten de este mundo. Del real y del Real.

Hoy, día 21 de abril, se cumplen 36 años del fallecimiento en la residencia del Insalud de Alicante de José Bañón, el gran portero del Real Madrid en la década de los 40. Sin embargo, cuando se encontraba en un excelente momento y en el madurez de su carrera deportiva una dolencia pulmonar le alejó de los terrenos de juego.

Pepe Bañón nació el 19 de abril de 1922 en Alicante. En su juventud practicó el boxeo hasta que en el decimoquinto combate se rompió la mano y lo dejó. Su idilio con el fútbol tuvo lugar en el barrio, como explicó a la revista Don Balón en el número 445: “era valiente y me decían ponte de portero. Replicaba pero si no sé… pero insistían, me ponía bajo el marco, las cosas salían bien y ya fui portero”. En la misma publicación se definió como arquero explicando que “era delgado, muy ágil, tenía buen sentido de la colocación y valentía”. Además de estas cualidades, el cancerbero alicantino poseía un buen blocaje de balón, mostraba mucha decisión en las salidas y realizaba intervenciones espectaculares. En la capital se ganó el apodo de ‘El Gato Félix’.

José Bañón

Comenzó jugando en el juvenil de las Carolinas y más tarde en el Benalúa y el Estrella. El Hércules se fijó en sus servicios, pero no logró la titularidad y un año después se marchó al Elche. En el equipo ilicitano actuó en Segunda división dos campañas, y en el verano de 1943 el Real Madrid llamó a su puerta tras la recomendación de Hilario Marrero, antiguo futbolista del conjunto capitalino. Su salario en la casa blanca según detalló en la entrevista Don Balón era entre “40.000 y 45.000 pesetas de ficha. Y de sueldo tendríamos 2.500 pesetas mensuales”.

José Bañón fue el gran portero del Real Madrid de los años 40, pero cuando se encontraba en el mejor momento de su carrera una dolencia pulmonar le alejó de los terrenos de juego

En el cuadro merengue ostentó la titularidad durante seis temporadas pasando por delante de los Marzá, Marín, Ferrús, Calleja o Adauto. Fue el arquero para diferentes técnicos blancos como Moncho Encinas, Jacinto Quincoces, Baltasar Albéniz y Mr. Keeping. En esas campañas logró el Trofeo Zamora al portero menos goleado en la temporada 1945-1946 y logró tres títulos, dos Copas del Generalísimo y una Copa Eva Duarte. En las dos finales del torneo del KO estuvo en el once inicial, primero en la final de Copa de 1946 contra el Valencia en la que resultó decisivo en el marcador y, luego, en la final del año siguiente ante el RCD Español. En el choque en el que no estuvo presente fue en la inauguración de Chamartín en 1947 contra Os Belenenses. En Don Balón contó que no jugó “porque me lesioné en el partido anterior, en Vigo. Lo hizo Calleja. Yo estaba escayolado y fui un espectador más”.

Su buen rendimiento en el Real Madrid le trajo consigo la convocatoria en varias ocasiones con la selección española. Sin embargo, Ignacio Eizaguirre le cortó el camino al once. Solo sumó una internacionalidad oficial en un partido contra Portugal, famoso porque España cayó por 4-1 en Lisboa. Sin embargo, no terminó el encuentro porque en una salida a los pies de Peyroteo se hizo un corte en la nuca con un taco y fue suplido por Lezama cuando el resultado era 2-1. También fue el arquero de España en un célebre amistoso contra San Lorenzo de Almagro en 1946. En Les Corts, los cuervos vencieron por 5-7 y según el testimonio del alicantino “tuve una actuación fenomenal” evitando varios tantos más.

El comienzo de su pesadilla que le llevaría a la retirada se produjo el 13 de febrero de 1949. En un duelo liguero ante el Sevilla, en un balón dividido ante Herrera, recibió un golpe en el pecho. Pero el alicantino continuó bajo palos hasta que en abril cogió una gripe de cara al partido contra el Athletic Club en Copa en Chamartín. No actuó en ese duelo ni en la vuelta, pero debió de viajar para el desempate en Les Corts tras pasar la noche enfermo y con fiebre en la cama. El Real Madrid perdió 3-1 y finalizó su temporada oficial. Entonces vino la época de amistosos para concluir el curso. Bañón estuvo presente ante el AC Milan, Burnley, Fulham o Atlético Tetuán. Y a finales de junio participó en el Trofeo Teresa Herrera que ganó el cuadro merengue al vencer al Racing de París. Fue el último partido de su carrera.

Unos días después, Bañón se incorporó a la concentración de la selección española en El Escorial y como las molestias en el pecho no desaparecían se le hizo una radiografía. El diagnóstico era una importante dolencia en la pleura, una membrana delgada que recubre el exterior de los pulmones y reviste el interior de la cavidad torácica.

José Bañón

Inició entonces un tratamiento en el Sanatorio Hispanoamericano de Guadarrama de un mes y medio. En MARCA, en una entrevista de José Carrasco en el mes de agosto de 1949 afirmaba: “no puedo decir que vuelva a jugar; eso, los médicos y el tiempo lo decidirán”. Al mismo tiempo, el Real Madrid buscó guardameta pese a que Hernández Coronado detalló que ya tenían a Adauto y podía ser su gran oportunidad. Los rumores en la prensa hablaban del internacional Ignacio Eizaguirre, el arquero del Depor Juan Acuña o el del Nàstic Vicente Dauder. Finalmente, el elegido fue Juanito Alonso del Racing de Ferrol. Bañón propuso su nombre al staff madridista y con unas rápidas gestiones de Ángel Rodríguez se llegó a un acuerdo.

José Bañón sanatorioJosé Bañón entrenamiento

Empezó la temporada 1949-1950 con Bañón presentándose a algún entrenamiento del Real Madrid pero de visita vestido de paisano y habiendo cogido peso. Se hablaba de un posible retorno al marco merengue para la segunda vuelta de la Liga pero no fue así. Bañón recibió el alta médica en la primavera de 1950, pero había cierto riesgo y no podría hacer grandes esfuerzos. El  alicantino no quiso exponerse como confirmó a MARCA en una entrevista el 3 septiembre: “si no lo hago es porque tengo un hijo. Lo que he pasado me hizo pensar mucho”. La directiva blanca le ofreció dinero o un homenaje y el portero escogió lo primero. Con las 525.000 pesetas recibidas montó una carnicería en Alicante que regentó su cuñado. Bañón colgaba los guantes pero dejaba como sucesor al vasco Alonso, que conquistaría cinco Copas de Europa con el Real Madrid y entraría a ser una leyenda de la entidad de Chamartín.

Bañón y Juanito Alonso

El exguardameta probó en los banquillos y dirigió al Alicante o al Orihuela en la década de los 50 para luego continuar con su negocio en el Mercado Central de la capital alicantina.

Buenos días, amigos. Es viernes, lo que significa que si en España existiese una competición futbolística saneada, interesante y libre de sospechas de corrupción estaríamos en el preludio de una jornada ilusionante y el Madrid se encontraría probablemente en liza con otros contendientes por obtener el título. Pero la liga española es un solar que solo alberga los escombros de lo que fue o de lo que pudo llegar a ser, y en esas circunstancias es muy difícil implicarse. Lo explica a la perfección en este artículo el galernauta Hank.

De modo que la ilusión hay que buscarla en otros lares. El Madrid la busca, y la encuentra, en Europa, en la Champions. Y el Sevilla, en tantas ocasiones filial en lo deportivo y mamporrero en lo mediático del Barça, en la Uropalí, como destaca Marca.

Portada Marca

Felicitamos al Sevilla por este logro al que brinda Marca el espacio principal  de su portada. Ya sabéis que este diario suele dedicar el espacio de sus primeras planas para atacar al Madrid, para ceder el estrado a los enemigos del Madrid, para defender una noble causa que les haga acreedores de una bondad absoluta, o bien, lo más habitual, para abarcar mucho y apretar poco. De vez en cuando se les cuela una buena o incluso excelente portada.

Pero lo más jugoso es la columna de arriba a la derecha, lugar geográfico de donde suele provenir la corrupción. “Albert Giménez, el árbitro que desveló las presiones de Enríquez Negreira, denuncia que le han dejado una bala en su plaza de garaje”.

Una vuelta de tuerca más en la escalada de sucesos escalofriantes del BarçaGate. Recordemos que ya se ha producido un robo en casa de la jueza encargada de la investigación del caso y un intento de ídem en casa del propio Negreira. Ni Scorsese y Coppola juntos podrían alumbrar un guion tan turbio.

Portada Mundo Deportivo

El titular de Mundo Deportivo: “Objetivo 100 kilos” es muy apropiado en días en los que la palabra más repetida es régimen. Es aconsejable marcarse metas prudentes que poco a poco acerquen al objetivo. En el caso de la salud, si uno necesita bajar mucho peso conviene hacerlo paulatinamente y sin recurrir a ningún régimen milagroso. Un buen primer objetivo son los 100 kilos y a partir de ahí ir poco a poco acercándose a una meta saludable.

Tomar de primero un plato rico en fibra, comer después proteínas y dejar para el final la ingesta —modesta— de hidratos de carbono es una de las opciones que pueden ayudar a conseguir este objetivo de los 100 kilos. No podemos olvidar también la realización de ejercicio moderado, siempre acorde a nuestra forma física para evitar lesiones. No conviene apalancarse en el sofá y dedicarse a comer Cheetos a dos carrillos. Se puede comenzar —a hacer ejercicio, no a comer Cheetos en el sofá— de manera suave, al modo en que Messi se desplaza sobre el céspet en los partidos de fútbol.

Portada Sport

Sport sigue atascado en el tema Messi, Sport es la sirena varada. Suponemos que permanecerá anclado ahí hasta final de temporada. Está todo el mundo entusiasmado ante la posibilidad de que vuelva un futbolista más cercano a disfrutar viajes del IMSERSO que a resultar determinante en un partido de fútbol sin trazas de amaño arbitral. Son sus costumbres.

Sport también informa de la reunión mantenida por Laporta con Ceferin. El presidente del Barça ya peloteo a Aleksander en la esperpéntica rueda de prensa del otro día y no dudamos que habrá acudido a lisonjearlo hasta la saciedad con tal de intentar eludir la sanción que merecen. Le vemos capaz de vender su alma —o su Almax— al demonio para conseguirlo.

Pasad un buen día.

Portada As

Las Cortes Generales del Reino de España son la institución que ostenta el poder legislativo de este país, lo que implica que allí se debatan grandes asuntos de Estado, aunque también se parlotee sobre temas muy menores, que supuestamente son una preocupación para los ciudadanos. Así, en las últimas semanas en el parlamento español o sus pasillos se ha debatido, por ejemplo y entre otras muchos aspectos de dudosa importancia, sobre la maternidad subrogada de Ana Obregón.

Los políticos de diferentes partidos y tendencias se apresuran a opinar sobre aquello que pueda otorgarles algo más de popularidad, que arañe algún voto potencial. Pretenden así hechizar al votante con unas declaraciones (habitualmente tan superficiales y demagógicas como las de cualquier tertuliano) acerca de aquello de lo que se debate en oficinas, bares o ascensores. Pero no todos los focos de atención están igual de presentes. Por ejemplo, el ‘BarçaGate’, un escándalo con amplísima resonancia dentro y fuera de nuestras fronteras, pero que ha pasado de puntillas entre nuestra clase política. Es un sapo difícil de digerir porque cualquier mención, por nimia que esta sea, solivianta a una masiva parte de una comunidad muy poblada. Así que todos los partidos (al menos a nivel nacional), sean cuales sean sus principios e ideologías, se han puesto por una vez de acuerdo en un asunto; ignorar el mayor escándalo de la historia del fútbol español. Y esto nos indica a las claras que desde las altas instancias del Estado no hay ningún interés en que se haga justicia y se repare a las víctimas de una auténtica estafa millonaria.

Albert Soler

Como ya imaginábamos, el Barça va a salir indemne en España tras décadas desarrollando y beneficiándose de un sistema corrupto. Lo máximo que le podría pasar a instancias judiciales es que varios de sus dirigentes sean condenados. Hemos asumido también que los castigos a nivel de club no concluirán ni en su cese temporal de actividades, ni mucho menos en su disolución, las dos posibilidades punitivas que refleja el código penal. Así que solo queda la esperanza de una condena, aunque sea simbólica, que obligue a la UEFA o a la FIFA a sancionar como se merece a quien ha manchado para siempre el fútbol español. Resulta paradójico que tras años de una denodada lucha contra el monopolio de las instituciones futbolísticas supranacionales, el madridismo se tenga que encomendar ahora a ellas con la escasa esperanza de recibir reparación ante el evidente perjuicio sufrido.

El ‘BarçaGate’, un escándalo con amplísima resonancia dentro y fuera de nuestras fronteras, pero que ha pasado de puntillas entre nuestra clase política. Es un sapo difícil de digerir porque cualquier mención, por nimia que esta sea, solivianta a una masiva parte de una comunidad muy poblada (votos)

La reclamación de desagravio madridista es lo que duele más en la directiva del Barcelona. Es obvio que si se creó aquel método fue para otorgar ventajas a un equipo, y también para perjudicar a otro muy concreto. Así lo señalan los fríos números, difíciles de manipular, aunque así se haya hecho durante mucho tiempo. Además, la arraigada costumbre del bando azulgrana de tergiversar la realidad, acusar y escribir un relato único, siempre sin contestación, ha cambiado al fin. Y no ha sentado bien. Laporta pensaba que podía limpiar los pecados de su equipo dispersando mierda en dirección al Madrid, a sus propios auditores, a Tebas, al resto de equipos de la Liga y a algunos medios de comunicación (no a los que maneja, por supuesto) y que no recibiría respuesta. Pero todos ellos han reaccionado, desmontando un argumentario paupérrimo, que además se llevaba filtrando a los altavoces afines durante semanas.

Laporta, más allá de la caricatura

Ni hubo sorprendentes revelaciones, ni se presentó una sola prueba real que sustente ninguna de las teorías con las que se elucubra desde hace meses para intentar que el Barça, una vez más, quede impune. Aquello no fue un servicio normal que tienen todos los equipos, ni Negreira era un timador sin influencia, ni se trata de un desvío de dinero de varios directivos corruptos, ni hay informes. Absolutamente todos los indicios siguen apuntando en la misma dirección que cuando este caso se conoció. El Barça pagó durante al menos 17 años al vicepresidente de los árbitros para condicionar a todo el estamento y lograr más decisiones a su favor y más contrarias a su principal rival. Y lo logró.

Las excusas de mercadillo pueden despertar entusiastas aplausos entre una parroquia que ni ve, ni quiere ver nada raro en estos hechos con evidentes señales delictivas. Pero servirán de poco ante profesionales del derecho y especialmente ante instituciones futbolísticas que, a la postre, son conscientes de que buena parte de la supervivencia de su negocio depende de que los aficionados sigan consumiendo un espectáculo que se supone justo, y que no lo ha sido durante muchísimo tiempo.

 

Getty Images.

Mucho me temo que la optimista profecía que realizó nuestro querido Itxu Díaz no va a verse cumplida. El Real Madrid no va a remontar y ganar esta liga. No por momentos de forma, no. Tampoco por estados anímicos ni por la diferencia de puntos existente entre Madrid y Barcelona en la actualidad y los pocos que quedan en juego. El Real Madrid no va a ganar esta liga porque desde hace meses no ha podido ni siquiera competirla a gusto. Algunos achacan al parón del mundial que el Madrid se empezara a dejar puntos en partidos que no eran propicios para ello, pero lo cierto es que el equipo sencillamente no ha podido sentirse cómodo en esta “anticompetición” en la que se ha convertido la liga española.

Desde hace ya un tiempo se viene verificando que hay un Madrid en liga y otro cuando sale de España. El equipo vikingo se encuentra infinitamente más cómodo en las competiciones europeas que en las nacionales y el fútbol fluye de distinta manera sobre el verde cuando el Real Madrid disputa la Champions League. Pero no es la competición en sí lo que genera este cambio de mentalidad sino el ambiente en torno al club. La afición lo nota y los jugadores… también.

El Real Madrid no va a ganar esta liga porque desde hace meses no ha podido ni siquiera competirla a gusto

Sucedió algo bastante significativo hace unas semanas, en un partido ante el Español, cuando una cámara de DAZN captó desde el banquillo una conversación entre Vinicius y Kroos en la que se vio a ambos resignados por el descuento excesivo que había añadido el trencilla de turno (Figueroa Vázquez) en un encuentro ya resuelto. “5 minutos porque no lo necesitamos. Increíble… Si lo necesitamos, 3.” Comentaba Vinicius con sonrisa irónica (probablemente acordándose de aquel “habéis tenido 90 minutos” que les espetó Soto Grado a los jugadores que le pidieron explicaciones por el escueto descuento que dio ante el Osasuna), a lo que Kroos le respondía: “No ha pasado nada en la segunda parte.” Vinicius acabó la conversación con un: “Siempre es así”.

https://twitter.com/DAZN_ES/status/1635258405869813760?s=20

Esta simple escena demuestra como los jugadores del Real Madrid no sólo no son ni mucho menos ajenos a lo que el aficionado vive semana tras semana, sino que además, probablemente estén hasta las narices. Ellos son los primeros que no han visto sino vivido cómo, semana tras semana, los rivales tenían carta libre para realizar una falta tras otra sobre nuestros jugadores sin ver tarjeta alguna hasta el décimo intento, e incluso varios son los que se han tomado la licencia de agredirlos sin consecuencias. Los jugadores saben perfectamente la liga en la que juegan y las circunstancias, digamos especiales por no decir algo malsonante, en las que la disputan. Y pongo más que en duda que se hayan dado cuenta durante estos últimos meses tras destaparse públicamente el caso Negreira-Barçagate.

Los jugadores saben perfectamente la liga en la que juegan y las circunstancias, digamos especiales por no decir algo malsonante, en las que la disputan. Y pongo más que en duda que se hayan dado cuenta durante estos últimos meses tras destaparse públicamente el caso Negreira-Barçagate

Muchas veces en el pasado, la frustración del aficionado blanco se traducía en una acusación sobre la plantilla: “otra vez hemos tirado la liga en (inserte el mes que cada uno estime preciso)”. Ahora que finalmente se ven probadas las sospechas que siempre tuvimos sobre el arbitraje español, a la célebre frase lanzada en el avión del club “y luego se extrañan de que ganemos más Champions que ligas”, no puedo sino añadir una de mi cosecha propia: “dichosos los jugadores que han tenido que llevar sobre sí mismos el peso de la liga Negreira, pues suya es la gloria de las noches europeas”.

Primer gol Rodrygo Chelsea

Al negreiro arbitraje que se vive en las competiciones nacionales hay que sumar también el ambiente hostil que está encarando el club blanco en cada visita a campo rival, motivada desde ayer y siempre por nuestra querida prensa patria. Lo que comenzó siendo un acoso y derribo a Vinicius que derivaba en gritos racistas durante los partidos (desde La Galerna ya hemos perdido la cuenta del número de denuncias por racismo que han generado los partidos a domicilio del Real Madrid) ya ha desembocado en un odio generalizado hacia el equipo blanco. El último caso fue el de un Rüdiger que hasta el pasado sábado ante el Cádiz había pasado totalmente desapercibido en cuanto a polémicas se refiere y que tuvo que sufrir lamentables insultos por parte de un sector de la grada gaditana por cometer el imperdonable delito de acercarse a la misma para regalar su camiseta a un aficionado al que se la había prometido.

Al negreiro arbitraje que se vive en las competiciones nacionales hay que sumar también el ambiente hostil que está encarando el club blanco en cada visita a campo rival, motivada desde ayer y siempre por nuestra querida prensa patria

Por la cólera y el desprecio con los que se nos recibe en cada campo, pareciera que fuera el Madrid el equipo que ha estado pervirtiendo con malas artes las competiciones nacionales durante unos veinte años. Habrá que volver a mirar las pruebas para encontrar a los remitentes del dinero que sacaba del cajero Negreira, por si acaso nos hubiéramos equivocado en estos meses que llevamos conociendo la información.

Soy el primero que defiende que el Real Madrid debe competir por todo cada temporada, pero también soy el primero que entiende que la plantilla del Real Madrid la componen seres humanos que no siempre van a ser capaces de permanecer imperturbables ante las injusticias que viven cada fin de semana y van a seguir jugando su partido como si no sucediera nada a su alrededor.

Vinícius Alberola Rojas

En varios deportes como el tenis o el golf se entiende la mentalidad del deportista como un aspecto fundamental en su juego, pero por alguna razón que desconozco, en el fútbol es algo que pasa desapercibido a pesar de ser un factor capital en el jugador. Durante muchos partidos de esta liga en los que se acabó pinchando, las circunstancias anteriormente mencionadas terminaron por sacar a algunos de los nuestros del partido y no se pudo competir como sí se ha hecho en Champions League, donde los rivales son de mayor nivel y entidad pero el contexto no es tan desfavorable como en España. Es más, el Real Madrid demostró el año pasado que sus jugadores son capaces de superar cualquier adversidad y seguir creyendo y compitiendo sin importar lo desfavorable de las circunstancias o la improbabilidad de la victoria sin perderle la cara al partido en ningún momento. Pero lo que ocurre en la liga española hace mucho que va más allá de lo deportivo y hacen falta calificativos que no utilizaré hoy para describirlo.

En varios deportes como el tenis o el golf se entiende la mentalidad del deportista como un aspecto fundamental en su juego, pero por alguna razón que desconozco, en el fútbol es algo que pasa desapercibido a pesar de ser un factor capital en el jugador

De esta forma, se ha llegado a esta parte de la temporada con la sensación de que la mente de los jugadores se ha alejado desde hace ya tiempo de la liga negreira y se ha posado en la Copa y en la Champions. Y más en estos momentos en los que los jugadores ya tienen marcado en rojo esa semana larga del 6 al 17 de mayo en los que se juegan en apenas 11 días la final de Copa del Rey (otro día charlamos tranquilamente sobre el simpático calendario) y las semis de Champions ante el Manchester City. Difícil pensar en la liga cuando se otea una semana así en el horizonte.

Además, el calendario tampoco es que invite especialmente al optimismo. Tanto al Barcelona como al Madrid le quedan varios rivales duros en estos nueve partidos ligueros que restan, pero de los cinco encuentros complicados que tienen que encarar los azulgranas, cuatro de ellos son en casa, donde apenas han pinchado en la presente temporada (únicamente tres empates). El Madrid, por el contrario, tiene que visitar los estadios de Real Sociedad, Valencia y Sevilla (que además se juegan la permanencia), además de recibir al Athletic en el, esperemos, penúltimo partido de la temporada. Es tan posible que el Barcelona se deje puntos en estas jornadas como lógico pensar que Carletto gestionará los partidos ligueros pensando en la final de Sevilla y las semis de UCL y veremos bastantes rotaciones en los cuatro próximos partidos para tener a los suyos a pleno rendimiento en los días clave.

Calendario Madrid y Barça

Comparto con Itxu que el nivel mostrado por el Barcelona en liga no refleja la distancia en puntos que indica la clasificación. No es natural que un equipo que ha sido eliminado primero en fase de grupos de Champions y más tarde en la preeliminatoria de Europa League (recordemos, por favor, que es que ni siquiera consiguieron ganarse el derecho a disputar la Europa League) le saque una diferencia de 9 puntos a un equipo que está en semifinales de Champions apeando un año más a gigantes de la competición. Es una distancia irreal que sólo puede darse en una liga como la Negreira, completamente invulnerable a las leyes de la lógica.

El Madrid ni va a ganar esta liga, ni esta liga merece siquiera que la gane el Real Madrid. Parafraseando a José Mourinho, este Barça va a ganar una liga que a mí me daría vergüenza ganar

Si al final se cumple el pronóstico de Itxu, acudiré gustoso a Cibeles a compartir con él esa cerveza que mencionó, pero la verdad es que no ha sido una liga ni de Madrid ni Barcelona, sino la liga de los Raíllo, Balliu, Fali, Baena, Gavi , Ruibal, Alejo o Maffeo; la liga de la permisividad arbitral con las faltas, agresiones e incluso el racismo; la liga en la que hemos descubierto finalmente que si el sistema olía a podrido era porque lo estaba; pues el Madrid ni va a ganar esta liga, ni esta liga merece siquiera que la gane el Real Madrid. Parafraseando a José Mourinho, este Barça va a ganar una liga que a mí me daría vergüenza ganar.

 

Gerry Images.

El viaje no comenzó el martes en la T-1 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid- Barajas; tampoco con el toque de corneta del entrañable Jan en su rueda de prensa presentada cual circo ante sus acólitos el lunes previo. No; el viaje comenzó en 1.902, y todos los que somos parte de este Club, el mejor del mundo, desde jugadores, directivos y aficionados, no hacemos más que seguir prolongando el legado que año tras año se agranda, por difícil que parezca.

Pero no es menos cierto que en esta gloriosa era moderna que estamos viviendo, somos testigos y actores privilegiados de etapas concretas como estos cuartos de final que nos llevaron a disfrutar el partido de vuelta en la icónica ciudad de Londres.

Temprano en la mañana nos juntamos varios cientos de madridistas, debidamente ataviados con prendas significadas que con esmero y preboste lucimos, y que evidencian que somos los elegidos, los que tenemos la suerte de acompañar al equipo en esta ocasión.

La ilusión de los escolares que marchan de excusión se reproduce en nuestros rostros; las primeras conversaciones se debaten entre la mascletá del Fútbol Club Barcelona, el vídeo —inigualable— de RVTV y, sobre todo, para qué engañarnos, si seremos capaces, otra vez, de desplegar las alas del Rey en su foro europeo.

Manuel López y acompañantes en Londres. Chelsea Real Madrid

Tras los primeros cánticos en el avión y la recogida de la entrada en el hotel —esto, por cierto, debería ser revisado a la mayor brevedad, porque es de todo injusto para los aficionados que se desplazan—, ya en el primer paseo (anterior a la inicial y preceptiva pinta)se percibe el inmenso respeto que al Real se le tiene allende nuestras fronteras; todo se adereza con miradas extasiadas, fotos con nosotros, y, sobre todo, multitud de alabanzas y vítores hacia el Real; siempre Real.

La llegada al campo y el calentamiento sobrio y seguro de nuestros jugadores ya presagian nuevo éxito; un día debemos hablar de Courtois, que cuando se dirige al arco en su primer desplazamiento desde la salida de la caseta, debe ser lo más parecido a cuando Napoleón conquistaba territorios; es verlo y confiar. Inmediato.

Si presenciar ese espectáculo de tu equipo es ya un placer difícil de superar, el respeto infinito de aficionados y jugadores del Chelsea hacia el Madrid solo consigue que el orgullo se multiplique

En el campo solo vimos mejor lo que todo aficionado al fútbol —que quiso— comprobó en televisión; que el Madrid emerge y domina a sus rivales al ritmo que quiere; el segundo gol es un homenaje al colectivo, a la ética del trabajo no exenta de brillantez.

Si presenciar ese espectáculo de tu equipo es ya un placer difícil de superar, el respeto infinito de aficionados y jugadores del Chelsea hacia el Madrid —qué casualidad que, de nuevo, en Europa, ni un insulto, ni una mala patada ni tampoco amago alguno de trifulca entre aficionados— solo consigue que el orgullo se multiplique.

Manuel López Stamford Bridge

Después de una nueva gesta europea que no hace más que confirmar la grandeza del Real Madrid y su reinado en Europa, toca replegar velas; volvemos a casa con una sensación de felicidad que resulta difícil de explicar.

Es el amor infinito por el trabajo bien hecho; el respeto absoluto hacia tu equipo y a los demás, y en definitiva, el compromiso de seguir ensanchando el prestigio de este Club. Es la felicidad por ser madridista.

En días como hoy, uno siente hasta lástima por las hordas antimadridistas. Reconózcanmelo; tiene que ser durísimo vivir en esta era y no haber caído en el lado bueno de la historia. Su odio es comprensible y, quizás, hasta escaso.

¡Hala Madrid!

 

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“20 de abril del noventa” no es solo el inicio de una canción generacional de Celtas Cortos, el grupo vallisoletano. En esa misma fecha, el Real Madrid acababa de proclamarse campeón de su 25ª Liga tras un partido jugado, precisamente, contra el Valladolid. Se trataba de la “quinta de la Quinta”, el quinto título consecutivo para el Buitre, Michel, Sanchís, Martín Vázquez… Hugo, Gordillo y demás artistas. Fue la famosa Liga de los 107 goles, aunque para la prensa de entonces se trataba de “el Madrid de los cinco defensas” parido por Toshack. Nada que ver con mega-súper-ofensivo Barça de Cruyff que reinventaría el fútbol a partir de la siguiente temporada alcanzando la cifra de 74 goles.

Unos años después, a principios de siglo, el presidente del Barça Joan Gaspart comenzó con sus pagos a Enríquez Negreira, ya vicepresidente del CTA y uno de esos exárbitros que han resultado ser capaces de empeorar como ex el desastre que ya fueron como colegiados (o “culegiados”) en activo. Gaspart acumulaba varias temporadas en blanco, sin títulos, y con la llegada de Joan Laporta a la presidencia del club (2003), aquellos pagos por servicios que nunca se justificaron quedaron suspendidos. Durante casi dos años. Más o menos ese es el momento en el que se sitúa nuestra canción.

Laporta y Gaspart

Recordemos que los clubes de Primera habían acordado votar por Gerardo González y quitar a Ángel María Villar de la presidencia de la Federación en 2004, y el propio Joan Laporta ha reconocido en más de una ocasión sus movimientos (eufemismo de “su traición”) para cambiar esta decisión. El comienzo del Villarato. Con Joan Gaspart como vicepresidente.

 

Cuéntame un cuento,

y verás qué contento

me voy a la cama

y tengo lindos sueños.

 

Seguro que lo pensaron más de una vez. “Gente impresentable”, que también cantaban los Celtas Cortos. La de “Tranquilo, majete” no aplica en esta ocasión.

Así que no se me hace extraño imaginar la aparición de un grupo llamado CTAs Cortos, con José María Enríquez Negreira como solista. Sé que habrá quien no vea a este “artista” del coaching, los asesoramientos verbales y el visionado de partidos como cantante, pero yo me lo imagino perfectamente entonando pop, rock o incluso La Traviata si el juez se lo pide en un momento dado. Al tiempo.

La letra diría algo así como:

 

20 de abril dos mil cuatro

Hola, Joan, ¿cómo estás?

¿Te sorprende que te escriba?

Tanto tiempo no es normal.

Pues otro año sin títulos

Me había puesto a pensar

Se me ocurrió una idea

Y te la voy a contar.

¿Recuerdas aquel presidente que hablaba de “fúrbo”?

Las risas a su costa nos hacíamos todos juntos.

No controlas a casi nadie como antes

Y a Villar, quieren cambiarlo

Quieren cambiarlo, sí.

 

Pero, bueno, ¿tú qué tal?, di.

¿Sabes que influyo en Arminio?

¿Qué tal te va con el tío ese?

Espero sea atrevido.

Yo, la verdad, como siempre.

Sigo medrando en lo mismo.

El arbitraje me cansa,

Pero puedo hacerlo mío.

¿Recuerdas aquel presidente que hablaba de “fúrbo”?

Las prisas de Flo por Gerardo en su sitio.

Quieren controlarlo todo como antes

Y a Villar, quieren cambiarlo

Quieren cambiarlo, uuuuh.

Bueno, pues esta es mi oferta.

Si te mola, me contestas.

Vota a Villar, no a Gerardo.

Yo influiré a conciencia.

Pues nada, chico, lo dicho.

Hasta pronto si nos vemos

Te enviaré mis facturones

Y tú logras tus sueños.

 

Te harás con aquel presidente que hablaba de “fúrbo”.

Las risas que nos haremos después todos juntos.

No dejaremos casi nada como antes

Y el arbitraje, habrá cambiado.

Habrá cambiado, sí.

 

Si no fuera porque canto como un chimpancé al que le hayan aplastado los testículos piedra contra piedra, me lanzaría a cantarla yo mismo y convertirla en la canción del verano. Ah, y los Celtas Cortos también cantaron aquel otro tema que a buen seguro los mencionados en esta broma también pensaron: “No, no nos podrán parar”.

 

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Tuve el honor y el placer de ser el ganador del II Certamen de Cuentos de Navidad de la Galerna. Al igual que Ancelotti y Zidane, lo mío fue llegar y alcanzar la gloria. Aunque en mi caso lo atribuyo en cierto modo a la suerte del principiante, pues era el primer relato que escribía en mi vida. El premio, además del honor que significa el mero hecho de ser publicado en esta web “desacomplejadamente madridista” y lograr así que mi nombre aparezca junto a colaboradores ilustres como Antonio Escohotado, consistía en una camiseta del Real Madrid firmada por tres leyendas madridistas de tres épocas diferentes.

Me consta que su obtención no fue fácil. De hecho, la entrega del premio se hizo esperar. Es lo de menos. Finalmente pude compartir una comida (excelentes callos por cierto) con Jesús, alma mater de esta Galerna. En ella, además de hablar de nuestro Madrid y otros muchos temas, pude recibir el mencionado trofeo. Por fin, ahí la tenía, con sus tres flamantes firmas de leyendas de tres épocas diferentes.

El Real Madrid tiene que ganarlo todo

La primera de un histórico. Santamaría, historia viva del club. Que compartió vestuario con nada menos que Di Stefano, Gento, Puskas y tantos otros. José Emilio Santamaría, uruguayo de nacimiento, pero español de adopción. De hecho, llegó a ser seleccionador nacional. Es historia por lo logrado para el Real Madrid, pero también por ser el precursor de lo que hoy en día es un defensa central. Cuando actualmente los entendidos del fútbol definen esa posición, ponen como ejemplo paradigmático al gran Franz Beckenbauer. Sin embargo, el que años antes ya se gustaba sacando el balón controlado y desterró aquella imagen del defensa central rudo y hasta cierto punto violento, fue D. Jose Emilio Santamaría. No en vano, así se lo reconoció el propio jugador alemán a nuestra leyenda, según cuenta en una estupenda anécdota el maestro Andrés Amorós, reconocido “cronista madridista”.

Por otro lado, a la derecha, estaba la de otro histórico. Es difícil ser leyenda estando aún en activo y siendo titular en el primer equipo. Pero en este caso, la decimocuarta Copa de Europa la ganó él. Vinicius metió el gol, pero el que de verdad sostuvo al equipo fue Thibaut. Thibaut Courtois. Una firma grande. Como lo es él. Que confirma que la grandeza del Madrid sigue viva y además, crece. Ya no sirve aquel argumento de que el Madrid sólo fue grande en el pasado y la tan manida expresión de “equipo del régimen”. Es más ya su historia escrita en color que en blanco y negro. No cabe el debate.

Courtois paradón final

Y en el centro aparece “Con cariño: Valdano”. Al principio me chocó. Jorge Valdano no me parecía una leyenda como los otros dos. ¿O sí? Valdano es un personaje controvertido para un cierto sector del madridismo. Le acusa de no defender al club como se merece y ser cómplice en cierto modo de algunas afirmaciones que se vienen vertiendo por gran parte de la prensa deportiva española en la que él participa.

Para algunos, es sospechoso de tener cierta animadversión contra Florentino por su salida como directivo. Y para otros, los más “conspiranoicos”, un fiel más que pasó a alabar al “becerro de oro” de Messi con todo lo que ello conllevaba. Pero para mí, y quizá me di cuenta en el momento que vi su firma en la camiseta, Valdano es todo un campeón del mundo que cuenta el futbol con una facilidad asombrosa. Que, además, su pasión es el Real Madrid.

Valdano es todo un campeón del mundo que cuenta el futbol con una facilidad asombrosa. Que, además, su pasión es el Real Madrid

¿Quién, sino un gran madridista, hubiera rebatido a Xavi aquella afirmación sobre que el Barça era el club más difícil del mundo para un jugador de la forma que lo hizo Jorge? ¿Quién se hubiera atrevido, estando el ambiente como está por Movistar, a comentar, no exento de sarcasmo, que “al menos no lanzan cochinillos” cuando la grada culé empezó a tirar objetos al campo en la última eliminatoria de copa? Y, sobre todo, donde a mí me sacó de toda duda, fue en una foto. Por extraño que parezca, sus argumentos de más peso me los dio sin necesidad de usar la palabra. Algo de cuyo uso va sobrado, como buen argentino. Aquella noche, en aquel momento, el Madrid empataba la eliminatoria de semifinales de Champions contra el City con un gol de Rodrygo. El tiempo estaba cumplido. Valdano estaba abajo, junto a toda la prensa acreditada y dispuesta a ocupar el terreno de juego para dar explicaciones sobre la eliminación del Real Madrid. Pero Jorge no. Lo demuestra la mueca que exhibía su cara, justo detrás de los jugadores que abrazaban al joven brasileño.

Valdano sonrisa Marcelo City

Su cara demostraba que él ya lo sabía. Sabía que el empate iba a llegar. Incluso, trasmitía cierto asombro sobre el hecho de que hubiera gente que aún lo dudara. Su sonrisa era muy elocuente. Decía: “Esto, señores, es el Madrid”. Lo sabía porque jugó aquí. No en vano, inventó el término de “miedo escénico del Bernabéu”. Y luego fue entrenador. Y luego directivo…  A mí no me queda duda. Valdano es una figura controvertida para algunos, pero para mí no es dudoso. De hecho, considero hay que estarle agradecido por dar la cara en un ambiente y durante una época no propicia para sus afirmaciones y sentimientos. Y desde aquí, le pido disculpas si alguna vez dudé de él. Porque nunca se puede dudar de las leyendas.

Valdano es una figura controvertida para algunos, pero para mí no es dudoso. De hecho, considero hay que estarle agradecido por dar la cara en un ambiente y durante una época no propicia para sus afirmaciones y sentimientos. Y desde aquí, le pido disculpas si alguna vez dudé de él. Porque nunca se puede dudar de las leyendas

Ahora ya sólo me queda buscar un lugar apropiado para colgar mi trofeo en casa y, aunque suene arrogante, esperar a recibir el premio de la III Edición del Certamen de Cuentos de Navidad de la Galerna. Que también tuve el honor de ganar. Sigo impaciente por saber quién habrá firmado la camiseta. Qué historia habrá detrás de esa rúbrica. Pero también, por qué no decirlo, sigo impaciente por poder compartir otro rato tan agradable con el gran Jesús Bengoechea, al que últimamente los bots y trolls blaugranas le están dando más trabajo del que él desearía. Pero él no se arredra.  La “evangelización” blanca no es negociable.

Una de los grandes enigmas del universo es por qué el Barcelona ocupa el primer puesto en la clasificación liguera, con el descrédito internacional que eso supone para nuestra competición. No insinúo que tal vez no deberían ni estar en el torneo con lo que ya sabemos del caso Negreira, que también, ni tampoco que sea un misterio matemático, que hasta ahora sé sumar con ayuda de los deditos, sino cómo demonios han podido mantenerse en lo alto haciendo una temporada tan horrible. El Barcelona ha jugado peor día tras día, pero no por tener a estos u otros jugadores, sino por un contratiempo emocional continuado en su directiva, probablemente derivado de arrastrar en los bolsillos el lastre de la mala conciencia.

Desde hace muchísimos meses, son infinitos los partidos en los que han ganado por los pelos, después de exhibir un fútbol mediocre, arrancando puntos en jugadas siempre rodeadas de infortunio, de regalos incomprensibles del rival, o de polémica arbitral, rizando el rizo. Anticipo a los idiotas: si el Barça hubiera hecho una temporada brillante, sencillamente no escribiría sobre el asunto; si lo hago es porque es constatable que su fútbol no lo sabe explicar ni el propio Xavi, y que fuera de nuestras fronteras, sin el halo arbitral amigo y esas cosas, les han hecho media docena de trajes a medida en circunstancias humillantes. No metería el dedo en la llaga si este lunes Laporta no se hubiera empeñado en meter su cuchara sucia en mi sopa.

Laporta

Cuento todo esto porque, aunque ha llegado tarde, está pasando lo que debía pasar. Con una ventaja enorme sobre los rivales, a los culés les está costando un mundo cerrar la Liga. Y después de ver el último partido, he llegado a una divertida e inesperada convicción: la Liga la va a ganar el Real Madrid. ¿Qué te apuestas? Yo no tengo la menor duda.

Párrafo de exención de responsabilidad: ya conocen mis lectores de La Galerna que mi entusiasmo a la hora de realizar vaticinios es inversamente proporcional a mi capacidad de acierto. Nadie ha olvidado que el año pasado pronostiqué una espectacular recuperación futbolística de Jovic, ejem, y que tras la última Champions firmé en estas páginas sin rubor alguno que este sería el año de Hazard (inserte aquí su carraspeo). El éxito, descriptible. Sabiendo esto, y asustado por la posibilidad de que firmar estas líneas anulase todo posible éxito blanco en la competición, he puesto en conocimiento de nuestro amado director el crimen columnístico que estaba a punto de perpetrar, recordándole mis antecedentes. Contra todo pronóstico, fui alentado a exponer aquí este vaticinio sobre la presente Liga, en mi opinión de modo un tanto imprudente, pero también les digo que si esta vez acierto seré el primero en beberme la Cibeles en cerveza.

La Liga la va a ganar el Real Madrid. ¿Qué te apuestas? Yo no tengo la menor duda

Retomo el hilo. Ganaremos la Liga porque quedan 27 puntos en juego y el Real Madrid está a 11. Que el Barcelona pierda 3 o 4 partidos en lo que queda de Liga, salvo aparición sobrenatural de una mano invisible o de una pócima mágica, no es descabellado. Tampoco lo es, viéndolos sobre el campo, que el Madrid gane todos los partidos de aquí a final de temporada, incluidos los de chapas, las pachangas contra la droga, y las apuestas de caballos.

Las notas del Cádiz, 0 - Real Madrid, 2

Podría terminar todo tan apretado que, como madridista, solo me queda la decepción de que los nuestros asumieran demasiado pronto que nuestras únicas competiciones este año serían la Champions y la Copa del Rey. Pero, como es sabido, resucitamos mil veces por minuto, de modo que no tengo la menor duda de que el Madrid competirá a gran nivel hasta la última jornada.

Una salida de pista inesperada en la Champions podría echar al traste todo mi vaticinio. Mi pronóstico se basa en la alegría, en el swing que muestran los jugadores en el campo, y el Real Madrid está enchufado un año más a la locura europea de final de temporada: es puro nervio y ansia de victoria. En la otra cara de la moneda (guiño-guiño-codazo), el Barcelona está más pendiente de hacer chistes sobre los árbitros en el vestuario, y en criticar la altura del césped en las ruedas de prensa de después del partido. Uno se sabe demasiado vivo y el otro se sabe demasiado muerto.

Aquí queda mi profecía, no vista en los posos del café, pero sí en los ojos de Lukita Modric: el Madrid ganará esta Liga. Si nos dejan.

 

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Buenos días, amigos. El rey —el Madrid— recibirá al City poco después de disputar la final de la Copa del Rey, que a pesar de llamarse Copa del Rey no es la preferida por el rey, ni el rey se llama rey por ganar Copas del Rey, sino Champions.

Lo anterior es un jaleo que no tiene mucho sentido, ¿verdad? Pues lo mismo ocurre con el calendario, que tiene reservada la fecha del 6 de mayo para disputar la final de Copa del Rey y el día 9 para jugar el partido de ida de semifinales de Champions. Apenas tres días después. Es ridículo. Absurdo. No sirve la excusa de que la agenda está muy cargada de partidos porque la final de Copa no es un yogur que caduque pronto si se deja fuera de la nevera y podría disputarse más adelante.

De entrada, la elección de fecha para la disputa de la final de Copa —por parte de las huestes del niño de Motril— justo un rato antes de las semifinales de Champions no parece muy audaz, ya que, tras haberse clasificado el Madrid casi siempre en los últimos años para esta fase, no era una hipótesis muy descabellada que el único equipo español importante en Europa llegase a esas alturas de la competición. Bueno, decimos que no parece muy audaz desde la perspectiva de la buena fe, que quizá la elección del día esté hecha con toda la intención y hayan acertado de pleno (según sus intereses).

Por parte de la siempre libre de corrupción UEFA, organismo nada sospechoso de compadreo con petrodictaduras, la justificación tampoco se ajusta a la idoneidad que dicta la lógica y el espíritu deportivo, ya que entre jugar el 9 o el 10 optan por la fecha que supone menos descanso. A Ceferin se le descomponen los intestinos solo de pensar en la posibilidad de tener que entregar la orejona de nuevo al capitán del Madrid.

La conclusión es clara, están hasta las narices de que el Madrid gane contra viento y Negreira, perdón, marea, y cada detalle que pueda obstaculizar que siga haciéndolo es bienvenido. Claro, que los del Barça dirán: os aguantáis, haber recibido cuatro en casa en Copa como nosotros o haber sido eliminados dos veces de Europa y no tendríais ese problema. Y en eso tenemos que darles la razón.

Por otro lado, como ya sabéis, el Madrid, al igual que en cuartos contra el Chelsea, también repite rival en semifinales. Otro facilito, el City de Haaland. Lo de las bolas calientes, el año pasado el Madrid se preparó los cuatro rivales más difíciles seguidos adrede y este año ya va por el tercero. Debe de ser cosa del régimen ese.

Para la mayoría, el City es favorito, del mismo modo que lo era el año pasado, y lo fue el Chelsea y el PSG y la Juve de Zidane y Del Piero en el 98 y este año el Barça en Copa y se llevó cuatro y etcétera, etcétera.

Afortunadamente, el Madrid no se rige por apriorismos, pizarritas ni cobardía. El Madrid sabe que eliminar al Manchester City es muy difícil, como también lo es llegar a 11 semifinales de 13 y ganar 14 Champions. Es tan difícil que no lo ha hecho nunca nadie. Salvo el Madrid.

Guardiola ha llegado a tres semifinales seguidas con los citizen y poco más y lo pasean bajo palio por Shambles Square. Ahora recordad lo que le decían a Mourinho cuando lo consiguió con el Madrid y comparad.

Los diarios madrileños reservan un recuadrito modesto para informar de que será bien Pep —para Marca—, bien Haaland —para AS— quien se enfrente al Madrid por un puesto en la final de Estambul. Nosotros creemos que lo más probable es que el Madrid se enfrente a ambos, el rubio de delantero y el que huele bien de entrenador. Para el ganador del duelo, en Turquía no esperará un rival de medio pelo, pero sobre el papel sí inferior a los equipos del lado del cuadro de Madrid y City, ya que será el vencedor del Inter-Milan.

Portada Marca Portada As

La noticia principal para los periódicos de la capital es que Joaquín anuncia que se retira del fútbol al finalizar la temporada. Suerte, Joaquín, que te vaya bien.

La prensa catalana sigue el mismo patrón que la madrileña: poco espacio para las semifinales de Champions y mucho para un futbolista que no juega en ningún equipo de la ciudad donde se editan los diarios.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

Lo que ocurre es que Mundo Deportivo y Sport, en lugar de a Joaquín, dedican su portada a Messi. Despierta ternura que la ilusión de cara al futuro de un club como el Barcelona, y en la situación que está el Barcelona, sea un futbolista del pasado. Tendría más lógica que hicieran portadas con grandes abogados a los que contratar.

Tebas dice que ahora mismo no pueden inscribir a Messi, pero que ojalá puedan. Ya sabéis lo que termina ocurriendo siempre, existen impedimentos normativos de todo tipo (debido a la situación que vive el club por su mala gestión), impedimentos económicos (principalmente que no tienen dinero), por no hablar de lo más importante, lo de pagar a los árbitros, pero al final el Barça ficha más que otros clubes que no pueden porque se ciñen a las normas. Se ciñen a las normas los otros clubes, queremos decir.

Este verano no será diferente. El año pasado se sacaron de la manga las palancas, que este año ya no podrán utilizar, pero recurrirán a otra argucia, y cuando la prohíban, a otra. Es una continua huida hacia adelante con la connivencia de los órganos reguladores.

Por lo demás, el mundo del fútbol español sigue tan edificante como de costumbre. Un tal Jota Jordi —ignoramos si se llama así o es algún apodo ficticio, como su cerebro— ayer llamó asesino a Santiago Bernabéu en Twitter. Al parecer este ser vivo aparece en un programa nocturno de televisión en el que acuden personas a vociferar, a insultarse y a no respetarse. Maravilloso todo. El mayor castigo que puede tener ya lo padece: ser él mismo.

Pasad un buen jueves.

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