Las mejores firmas madridistas del planeta

Yo no hablaría de admiración sino más bien de miedo. Todo el mundo está asustado de la cabeza que lució Jude Bellingham en su presentación en Valdebebas, y son dos sustos en uno. Por un lado, está el respingo que pega el alma ante un joven inteligente, gentil y educado, de los que ya no quedan, que diría una abuela, siendo la abuela ya yo mismo. Por otra parte, está la incredulidad casi empavorecida ante la constatación de que esa actitud no la muestra cualquiera, sino un futbolista, nada menos, siendo este último gremio el epítome del nuevo rico soez y chabacano.

Estando en Nigeria, allá por 2001, entrevisté al embajador de Estados Unidos en Abuja. Le pedimos que nos escribiera una carta de recomendación para llegar a entrevistar otras personalidades en el país. La carta era escueta y contundente: “I found them courteous, professional and well informed”. Se refería a nosotros (te quiero, Delphine, allá donde estés), y me pareció la mejor referencia posible. Recuerdo aquí a Savater y a aquella mujer que se le acercó en lo más crudo de los crímenes etarras para confesarle que rezaba para que Dios le protegiera de los asesinos. “Le agradezco mucho sus oraciones, señora”, replicó el filósofo. “Porque yo soy ateo y por tanto no creo en Dios. Pero también soy español y por tanto creo, y mucho, en las recomendaciones”.

Aclaró Jude, cuando le preguntaron por el coste de su fichaje, que no es contable ni abogado, pero con esa oratoria podría defender al mismísimo Barça de las acusaciones de corrupción ante un tribunal justo, y salir los negreiras incólumes pese a la rotundidad de las evidencias. Por fortuna, no está aquí el de Birmingham para defender al Barça sino para defendernos a nosotros

Courteous, professional and well-informed”. Las dos últimas cualidades se nos suponían, por así decirlo. Pero me impresionó que al embajador, a su vez, le impresionara nuestra cortesía. Por entonces yo era joven y, lo que es más importante, lo era el mundo también (muy especialmente en África donde siempre será joven), y no podía ni imaginar el manto de grosería que se aprestaba a cubrir la raza humana a punta de arrogancia y TikTok. En 2001 las buenas maneras ya no se presumían, por así decirlo. En 2023, es el polo opuesto el que se da por hecho, de manera que un renacuajo (de 1’86, pero renacuajo) que se presenta saludando a los periodistas y haciendo votos por una buena relación mientras dure su contrato, para a continuación empezar a desgranar sus razones y sus sueños madridistas de la forma más articulada posible, causa estupor. Aclaró Jude, cuando le preguntaron por el coste de su fichaje, que no es contable ni abogado, pero con esa oratoria podría defender al mismísimo Barça de las acusaciones de corrupción ante un tribunal justo, y salir los negreiras incólumes pese a la rotundidad de las evidencias. Por fortuna, no está aquí el de Birmingham para defender al Barça sino para defendernos a nosotros, y no ante la justicia, cosa que no necesitamos, sino sobre las praderas fecundadas con minas de los raíllos y maffeos. Lo cual tampoco está mal dado que el chico -aún no le habíamos ponderado esto- juega al fútbol como le da la mismísima gana.

La cortesía es la epidermis de la bondad, y así cuando Jude agradece públicamente a Vallejo que le ceda el número 5 (guarismo con el que el inglés se cita temerariamente con la historia) está siendo bueno y cabal como las abuelas nos enseñaban que había que ser, aunque ya hemos advertido antes que soy yo quien se ha convertido en las abuelas, casi todas se reencarnaron en mí, algunas también en Bellingham. Cuando te hagan un favor da las gracias, nos decían, y no otra cosa es lo que hizo el ex del Dortmund, además de engalanar con piropos a los blancos (“En Inglaterra hay gran admiración con el Madrid”, soltó, quizá sin pretender denotar el notable contraste con la propia España, base geográfica del club vikingo sin que nada puede hacerse por impedirlo) y advertir jocosamente que a Kroos y Modric les aguarda una buena turra de petición de consejos. Las buenas formas traen de serie un sentido del humor tan carismático como sea posible, que en el caso de Jude es mucho.

En los tiempos que corren, además, las buenas formas deben publicitarse. Pudo Jude limitarse a mostrar su gratitud a Vallejo en privado. Lo que haga tu mano derecha que no lo sepa la izquierda, se aducirá erróneamente. Cuando la cortesía escasea, como ahora lo hace, hay que proyectarla al mundo como parte de una gran misión ética. Es un nuevo mandato moral que quizá se da de tortas con esa pacatería en la que ahora no nos reconocemos, en la que ya hemos dejado de ser abuelas. Los educados, ahora, deben jactarse de serlo, porque es mucha la ignorancia de que la buena educación existe. Por eso la rueda de prensa de Jude es un prodigio a ojos del planeta, pero sobre todo ante la mirada incrédula de un país tan instalado en lo zafio que sujetos como Fernando Roig llenan periódicos.

Hey, Jude, let’s make them sad. 

 

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Lo confieso, estoy harto del tema Mbappé. Creo que ningún otro fichaje en la historia del Real Madrid se ha prolongado durante tanto tiempo. Desde la primera oferta que se hizo en 2018, prácticamente ha habido rumores sobre el fichaje del francés cada día de cada verano. Y llevamos varios...

Como cualquier madridista, al principio me ilusioné, considerando la indudable calidad del jugador pero, también como muchos, me desilusioné y he acabado harto tras lo sucedido el año pasado. Argumenté aquí mismo que me parecía hasta casi una suerte no haberlo fichado, como esquivar una bala de plata. No se si entonces hablaba desde la resignación, el rencor o la lucidez. Pero lo escrito entonces lo mantengo, aunque ello no me impide pensar en los posibles motivos de su fichaje.

¿Por qué podría insistir Florentino Pérez en un fichaje que muchos no vemos adecuado?

Desde lo puramente emocional, resulta difícil de entender el posible empeño de Florentino Pérez y del Real Madrid en fichar a un jugador que en repetidas ocasiones ha rechazado al Real Madrid. Fundamentalmente por motivos económicos. No habla bien ese aspecto de un jugador, capaz de exprimir a su club hasta la última peseta.

Así que la pregunta que me formulo es: ¿Por qué podría insistir Florentino Pérez en un fichaje que muchos no vemos adecuado? Alguien que incluso podría no encajar con ese vestuario tan sano que se ha creado. Si algo tiene Florentino es una capacidad gigante para ver el largo plazo. Cuando otros hablaban de la caja de sardinas, él ya se había imaginado un estadio colosal, admirado por todo el mundo. Y, mientras él veía el fútbol a 20 años vista con los galácticos, la mayoría se quedaba en tontas anécdotas. ¿Qué ve Florentino Pérez que nosotros no vemos?

Mbappé gol

Hay algo que ve él y ve el resto: es a un delantero superlativo, un jugador de clase mundial, que indudablemente ha estado entre los tres mejores los últimos años a pesar del mal rendimiento de su equipo, el PSG.

Ahora que no está Benzema y se piensa en un repuesto idóneo, resulta difícil pensar en alguien, tanto a la altura de Karim como del propio Real Madrid. Kane, que es la solución que parece más obvia, de serlo, lo sería para unos pocos años. Con Mbappé se ficharía a un jugador con 24 (si se ficha este año) o 25, con casi lo mejor de su carrera por dar. Como con Cristiano Ronaldo, un jugador para casi una década. Y eso es impagable porque hay pocos jugadores que a día de hoy te garanticen al 100% que tienen nivel Real Madrid. El miedo a un jugador fallido después de experiencias como las de Jovic, Hazard o los últimos años de Bale es grande.

Mbappé niños

El segundo motivo es que Mbappé es una estrella mundial. Lo es por lo deportivo, sin duda, pero también porque ya se ha creado ese personaje capaz de mover masas y atraer cámaras allá donde vaya. Esa clase de jugadores generan en un club como el Real Madrid una retroalimentación a nivel de marketing que eleva a ambas marcas a su máximo nivel. Y el Real Madrid necesita a esos jugadores especiales para seguir generando ingresos y seguir compitiendo con los clubes-estado.

Cuando fichas a cualquier otro delantero, fichas a un muy buen futbolista, capaz de rendir en el ámbito deportivo. Cuando fichas a una estrella mundial como Mbappé fichas a ese jugador de fútbol, pero también a una marca capaz de generar millones de euros cada año.

Mbappé botas

El tercer motivo tiene que ver con mantener el estatus, con la capacidad de seguir generando notoriedad en el mundo. Un fichaje de estas dimensiones estaría en los medios durante semanas y traería un caudal de noticias acerca del Real Madrid a otro nivel.

Florentino Pérez ha sido capaz de crear una estructura donde los mejores jóvenes prefieren la opción del Real Madrid. Pero necesita que una gran estrella como Mbappé, ya consolidada, lo elija, para seguir fraguando esa imagen de club número uno. Aquí no hablamos de dinero ni de marketing, sino del intangible de que uno de los tres mejores jugadores del mundo elija tu club por encima de cualquier otro. Eso no deja de aumentar, a su vez, la calidad de tu marca y, por ende, la capacidad de atracción de otros futbolistas.

Florentino pensando

Y queda la cuestión emocional, tanto a nivel de club como del propio presidente. Arrebatarle el jugador al club estado por excelencia, el PSG, a la tercera (o cuarta o quinta, ya ni sé). Quizá es la cuestión más difícil de defender, en tanto en cuanto ese jugador ya te ha rechazado varias veces. Pero esa cuestión emocional en el mundo del fútbol se disipa rápidamente en cuanto entran los primeros goles.

Florentino Pérez no lleva casi 20 años dirigiendo el mejor club del mundo por casualidad; ha sido capaz de hacerlo porque ha entendido como pocos los mecanismos de gobernanza del club. De sus aficionados, de sus futbolistas, de la prensa, directivos...

Por eso me he hecho estas preguntas, para tratar de entender la visión de Florentino Pérez, que es bastante más probable que sea más acertada que la mía o la de miles de personas, que, por despecho y hartazgo, no quieren al jugador.

Lo que parece claro es que habrá culebrón para rato y, hasta que no fiche de una vez por todas el Real Madrid a Mbappé, seguiremos escuchando su nombre vinculado a nuestro club.

 

Getty Images

Good morning, The Gale’s readers.

My name is Donald Trump and today… ChatGPT, translate my fucking words:

Buenos días, lectores de La Galerna.

Mi nombre es Donald Trump y hoy voy a encargarme del portanálisis de La Galerna. Voy a escribir lo que me apetezca, voy a levantar un muro de aberraciones y lo van a pagar ustedes. Podría soltar cualquier barbaridad ahora mismo, como que Bellingham ha costado 250 millones o que Bale tiene una hernia, y los míos me creerían y seguirían apoyándome. Let’s see qué tengo por aquí:

Portada Sport 17-06-23

“El Barça tiene un equipazo”, fake news.

“Yo ya estoy inscrito”, fake news, ¡si te has pasado dando patadas todo el año, Gavi!

“La selección es una familia”, fake news, salvo que hablemos de una famiglia del estilo de las que financian mis campañas.

“No entendí cuando dijeron que creaba mal ambiente”, fake news. Lo entiendes, chaval, alguno de tus compañeros seguro que te metían lejía con un embudo con la excusa de combatir el virus que llevas dentro.

Quizás la única noticia que no es fake es esa sobre el mundo de los canastos en la que el subconsciente traiciona al redactor: “El Barça se avanza”. Eso es, se avanza a sí mismo porque todo resulta más fácil cuando pone al jurado a su favor, que de eso sé yo un rato. Si puedo elegir a los jueces del Supremo, a ver por qué el Barça no va a poder pagar al vicepresidente de los árbitros durante veinte años o contar con Hierrezuelo para un final apretado.

What else por aquí? “Objetivo: renovar a Dembélé”, fake news! El objetivo es fichar a Messi, Neymar, Lautaro y Mbappé, no vayamos a darle a Dembélé el trato que no merece, que cualquier día nos lo encontramos en la portada de un diario “madridista”. Si algo me gusta de España o de mi amigo Kim Jong-Un, es que la gente se cree una serie de sandeces aunque la realidad evidencie lo contrario: “El Madrid tiene comprados a los árbitros”, “Florentino controla los medios de comunicación” y “el Marca es madridista”. El Marca podría llevar a un jugador del Barça a la portada con cualquier excusa o sin ella, y la gente seguiría creyendo que es un diario madridista. Es más, ¿alguien conoce la escultura que tengo en el vestíbulo del hotel Trump de Panamá? Es un homenaje al sudapollismo que mantengo como filosofía de vida.

Escultura Hotel Trump

Pues ahora mismo voy a llamar a Juancho para llevar a Dembélé a la portada del Marca en esta pose, y si creen ustedes que no hay eggs para hacerlo, es que no me conocen.

Portada Marca 17-06-23

Y además conseguiré que la gente siga creyendo que este medio es madridista y que apoya la lucha contra el racismo. Porque si quiero meter de paso un chiste sobre el color oscuro del francés, lo cuelo, y titulo “por las claras”, que ya en su día hicimos aquellas famosas portadas de “Leña al moro” y “Moro, plata y bronce”, y luego vamos de ofendiditos por la vida.

Marca Leña al moro

Ah, que dice Dembélé que el Barça “es una familia”, fake news! Qué necesidad tienen todos de meter a la familia. En el caso de Ousmane debe de tratarse de una familia en la que el padre le ha puesto las maletas en la calle si no deja la pasta en casa y le amenaza con pegarle una paliza. Soluciones prácticas para quitarse un problema, ¿verdad, Auba? Cuando he leído el titular de arriba, pensé que lo había dicho el propio Dembélé: “eres Dios o una mierda según un resultado”. Con lo fácil que era para mí despedir gente, bastaba con señalarlos con el dedo y gritar bien fuerte: You’re fired!

Portada Mundo Deportivo 17-06-23

Mirotic, you’re fired! ¡Estás despedido! Ahí lo llevas, con cuatro tiros libres de regalo en el último minuto por un resbalón y un soplido, eso sí. Me gusta la manera de hacer las cosas de este club, no se anda con contemplaciones, como Biden, Obama y toda esa panda de blandengues acomodados. El Real Madrid controla los medios, pero tres portadas están dedicadas al Barça y la otra a un jugador de la Selección.

Portada As 17-06-23

Pero en la redacción del As saben que la selección no vende mucho, así que tiran de manual:

Regla nº 1: meter al Madrid aunque se esté en la previa de un partido de España. “Cuarto fichaje”, “Joselu será anunciado como jugador del Madrid tras la final de la Liga de Naciones”.

Regla nº 2: buscar una polémica. “Iraola tendrá que esperar. El ex del Rayo era el plan B, pero el triunfo ante Italia confirma a De La Fuente”.

Yo no tengo ni idea de soccer, pero supongo que ese tal Joselu será mexicano, como el Real Madrid, y por eso tiene esa pinta de delincuente y narcotraficante. Seguro que en verano quieren venir a los Estados Unidos con alguna excusa de torneo en Miami o similar, pero en el fondo quieren robarnos nuestros trabajos, como esos otros mexicanos llamados Messi y Busquets, y ya de paso intentarán forzar a nuestras mujeres. Y no podemos consentirlo porque para eso ya estoy yo.

Que tengan un buen día, aunque en el fondo me importa bien poco.

La próxima temporada, Nacho Fernández será capitán del Real Madrid.

Me gusta Nacho porque es un magnífico futbolista, y, sobre todo, porque me consta que es aficionado a la lectura. Si bien es cierto que eso no es una virtud por sí misma. Hitler era muy aficionado a la lectura y también un impresentable. Carlomagno era analfabeto y durante su reinado tuvo lugar un renacimiento artístico y cultural en sus dominios.

Nacho, eterno capitán

Leer es —o debería ser— una necesidad tan básica como el respirar o alimentarse. Comer mucho o respirar hondo no hace nadie más inteligente, en todo caso lo convierte en obeso o hiperventilado, que son igualmente males que pueden devenir de un exceso de lectura.

A pesar de ello, siento una enorme afinidad por la gente que lee de manera rutinaria. En ese aspecto, me declaro seguidor de la doctrina John Waters: “si vas a casa de alguien y no tiene libros, no te lo folles”. Al fin y al cabo, un servidor se gana en gran parte el sustento gracias a los libros, o bien escribiéndolos o bien editándolos; así que cualquier persona que contribuya a la prosperidad de la industria cuenta a priori con todas mis simpatías.

De Nacho me confirman varias fuentes que es aficionado la novela histórica. Maravilloso. No soy capaz de expresar lo mucho que me enorgullece que mi equipo tenga un capitán con esas características, pues me temo que, en general, los futbolistas de élite no leen mucho; o al menos no durante el cénit de sus carreras. No se lo reprocho. Al menos ellos tienen la excusa de fútbol. Hay quien no abre un libro ni por accidente solo porque no le da la gana y eso sí que es triste.

En las fotos de Instagram de los futbolistas con más seguidores casi nunca se ven bibliotecas salvo raras excepciones. Zidane es una de ellas. En cierta ocasión colgó una foto suya vestido con un chándal color berenjena que daba bastante susto. En la mano tenía un libro llamado “El libro de los pensamientos: las bases del bienestar”, de H. K. Suk.

Sonrisa Zidane

“El libro de los pensamientos” suena a cosa “New Age”, como de vudú hippy. Me encanta. Me imagino a Zidane devorando los libros de Von Däniken en los que se demuestra que las pirámides fueron construidas por hombres de Saturno y dando rienda suelta a su propia teoría zidaniana: las pirámides no las construyeron los extraterrestres sino Florentino Pérez después de dibujar el boceto en una servilleta.

Luka Modric nunca colgó en Instagram fotos con un libro en la mano, que yo sepa, pero me imagino su biblioteca llena de novelas de aventuras: Verne, Salgari, London, Dumas… Lo veo leyendo en su cama por las noches cubierto bajo una sábana y alumbrando las páginas con una linterna para no despertar a nadie, incapaz de irse a dormir hasta que saber qué ocurre en la siguiente página. Lukita tiene cara de mosquetero y cada vez que salta al campo es como un Tigre de Malasia navegando por los mares de Borneo. A Toni Kroos, en cambio, me lo veo releyendo “Siddharta” de Hermann Hesse en una mano, el “Ulises” de Joyce en la otra y escuchando a Cortázar en audiolibro. Y aún le queda sitio en la cabeza para ir pensando en cómo ordenará el centro del campo en el próximo partido del Real Madrid.

La máscara de Rüdiger

En Ruddiger veo un devoto lector de Lovecraft y Poe; a Valverde le va la fantasía épica y piensa en pasajes de Steven Erkison cuando galopa el Bernabéu como un rohirrim en los Campos del Pelennor; en Camavinga late el corazón de un aficionado el thriller puro, de los que cualquier novela por debajo del nivel de Dashiell Hamett o Raymond Chandler les parece Pippi Calzaslargas. Camavinga con gabardina infunde más respeto que Humphrey Bogart en “El Halcón Maltés.” Y me resulta imposible ver a David Alaba y no imaginarlo asiduo lector de Jane Austen, sonriendo ante las desventuras del pobre señor Bennet para casar a sus hijas; lo que tampoco resulta extraño pues quien no haya sonreído alguna vez al leer a Jane Austen mejor que reclame al Cielo, porque Dios le debe un alma. Bellingham, que es un chiquillo, debe andar todavía terminando el último de Harry Potter, no le reventemos el final, y Vinicus tiene su cuarto lleno de cómics y se los intercambia con Rodrygo mientras alternan lecturas de Twain, que ambos son Tom Sawyer y Huck Finn pasándoselo de miedo en el Bernabéu.

me declaro seguidor de la doctrina John Waters: “si vas a casa de alguien y no tiene libros, no te lo folles”. De Nacho me confirman varias fuentes que es aficionado a la novela histórica. Maravilloso.

Se dice que, en cierto café de Madrid, un grupo de universitarios se burlaban a costa de uno de los otros clientes: un anciano que leía tebeos con la avidez de un niño. Un camarero veterano les reprendió: “sepan ustedes que ese caballero del que se están riendo por leer tebeos es don Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de medicina y padre de la neurociencia.” Le gustaban los cómics. Igual que a Vini y Rodrygo. Y probablemente igual que a Courtois, que tiene rasgos de personaje de Tintín. En cuanto Ancelotti, algo me dice que cuando se va de viaje siempre lleva en la maleta un ejemplar de John Grisham, Tom Clancy, Robert Ludlum o algo en ese estilo; que son libros muy de padre de familia en vacaciones.

Pero todo esto, en fin, no son más que simples conjeturas. Lo que sí sé con toda seguridad es que  Nacho, nuestro nuevo capitán, es aficionado a las sagas de Santiago Posteguillo, que es un autor que escribe novelas sobre la Antigua Roma de tal grosor que algunas compañías aéreas obligan a facturarlas.

Que Nacho disfrute con tales lecturas es una buena noticia. Viste mucho tener un capitán que sabe lo que son los “idus de Marzo” y ese tipo de cosas. En cuanto a capitanes madridistas se refiere, a Sergio Ramos le decías “idus de Marzo” e igual pensaba en los carnavales de Cádiz, y Benzemá mucho me temo que, de un tiempo a esta parte, siente poco interés por cualquier suceso anterior al año 622, que es el de la Hégira. Tal vez el único capitán reciente del Madrid más o menos familiarizado con el concepto de “Idus de Marzo” haya sido Raúl, por diversas razones.

Yo creo que Nacho no solo es un lector voraz, también tengo el pálpito de que sería un magnífico editor. Un editor es alguien que trabaja en silencio para mejorar un texto. No busca reconocimiento ni lo necesita, tan solo le basta con hacer bien su trabajo para que la novela esté perfecta cuando salga al mercado.

Nacho lleva haciendo lo mismo por su equipo desde hace años. Cuando, durante un partido, al Real Madrid se le descosen las líneas de defensa y la trama se le va a hacer puñetas, cuando los jugadores se convierten en personajes vacíos y sin una clara motivación, cuando el argumento decae y se convierte en ramplón, predecible y abocado a un final insatisfactorio; siempre puede confiarse en Nacho Fernández para que salte al césped y arregle el desastre sin que nadie lo note, como haría un buen editor.

La Galerna, esta santa casa cuyo lema es “madridismo y sintaxis”, debería otorgar a Nacho, el futbolista editor, el rango de cofrade futbolístico. Ya va siendo hora de que los madridistas empecemos a darnos cuenta del gran privilegio que supone tener un capitán que sabe arreglar los renglones torcidos de un texto sobre el terreno de juego

Por supuesto que hay novelas tan malas que ni el mejor de los editores puede salvarlas, pero se dejará la piel en ello porque ama su oficio. Igual que Nacho en un mal partido de su equipo. Otras novelas, en cambio, son joyas en bruto que necesitan de un discreto un pulido para brillar como merecen. No recuerdo la de veces que habré visto a Nacho sacar oro de partidos donde otros solo veían fango. Sí me es más fácil en cambio recordar cuántas veces esa labor no ha recibido más que un tibio reconocimiento porque, a fin de cuentas, se supone que Nacho solo estaba haciendo su trabajo. Solo “cumplía”. Un trabajo que consiste, ni más ni menos, en empeñar el alma y el corazón para que el Real Madrid sea un best-seller y no un fanfic. Nada, poca cosa.

La Galerna, esta santa casa cuyo lema es “madridismo y sintaxis”, debería otorgar a Nacho, el futbolista editor, el rango de cofrade futbolístico. Ya va siendo hora de que los madridistas empecemos a darnos cuenta del gran privilegio que supone tener un capitán que sabe arreglar los renglones torcidos de un texto sobre el terreno de juego. Desde estas líneas, querido Nacho, de lector a lector y de editor a editor, te deseo mucha suerte portando el brazalete más pesado del mundo. Sé que no solo vas a cumplir. Lo vas a hacer de puta madre.

 

Getty Images y Mont Blanc

Buenos días, amigos. Hoy llegamos un poco tarde a esta vuestra sección favorita de La Galerna por culpa, precisamente, del partido de Nations League que se disputó anoche entre España e Italia y que ganaron por 2-1 los de De la Fuente. Fue un encuentro tan vibrante, transido de tal belleza futbolística, perlado de tantas y tan meritorias jugadas de excelencia técnica, que nos hemos quedado prendidos a su memoria reciente, incapaces de levantarnos de la cama hasta que ya nuestra mujer nos ha quitado el edredón, que por otra parte ya casi no hace falta con este calor.

¿Cómo? ¿Que qué es la Nations League? No, os equivocáis. Eso es la King’s League, no menos imprescindible que la otra. Por vuestra pregunta entendemos que no leísteis el portanálisis de ayer, y eso que pasamos lista. En él se pronunciaba sobre la Nations League ni más ni menos que Gustavo Adolfo Bécquer, y nos iluminaba sobre la pregunta que aún se hacen muchos: ¿en qué consiste la Nations League? No, tampoco es eso donde eliminan al Barça a renglón seguido de ser eliminado de la Champions. Eso es la Europa League, nada que ver.

 

¿Qué es la Nations League?, 

dices mientras clavas

tu pupila en mi pupila fea. 

¿Qué es la Nations League? 

¿Y tú me lo preguntas? 

No tengo ni puta idea. 

 

El caso es que, sin que nadie sepa muy bien qué es, y sin que nadie recuerde cómo hemos llegado allí, vamos a jugar la mismísima final de la competición, toma chochos, cotorrita. Es verdad que nadie sabe qué es ni en qué consiste, pero por lo menos, en contrapartida, los partidos son malísimos, que es lo que cabe esperar cuando te inventas una movida que tiene lugar al término de la temporada, cuando los futbolistas ya piensan más en la playa o el yate que en disputar pachangas artificiales.

El hecho es que algunas de esas pachangas tienen rango de semifinales. Como la de ayer, que ganó la llamada Roja merced a un gol postrero de Joselu, uno de los goles más feos que hemos visto en la vida, pero vale igual. Y de este gol medio chuchurrío en una competición que no entiende nadie y a nadie interesa verse hoy, lo creáis o no, la portada de As.

El autor del gol es Joselu, un buen tanque rematador a la buena usanza que podría recalar pronto en el Madrid, esperamos que más como recambio tras el adiós de Mariano (lo mejora claramente) que como recambio tras el adiós de Benzema (ejem). Joselu es un delantero estimable. Lo peor que tiene es el nombre. Si el Madrid ficha a un tío que se hace llamar Joselu, por mucho que sea bueno y cuñado de Carvajal por más señas, el cachondeo está servido. Preferiríamos que su apelativo futbolístico fuese directamente José Luis, dignísimo nombre compuesto que tampoco es que sea el colmo del glamour pero al menos caería bien en el colectivo arbitral y más específicamente en el del VAR (por lo de “Todo OK, Etcétera”).

Otra alternativa sería que, cuando llegue a La Casa Blanca, cosa que al parecer puede tener lugar dentro de muy poco, optase directamente por su apellido como nombre futbolístico. Se apellida Mato. ¿No es mejor nombre para un delantero del Madrid que Joselu? “Con el número 9, Mato” suena incomparablemente mejor. Lo de “mato”, por lo demás, nos recuerda un poco a Belén Esteban, qué le vamos a hacer.

-Yo por Joselu MA-TO.

Belén Esteban es como es sabido del Atleti,  lo cual nos viene muy bien para hacer la ligazón con el universo Marca, que también lo es.

Joselu comparte portada en el medio dirigido por Gallardo con la presentación de Bellingham. Será que han reaccionado después de la bronca que les pegamos ayer, en esta misma sección, por no hacer caso del fichaje de Jude, uno de los más importantes que ha ejecutado el Madrid en los últimos tiempos al hacerse con una de las piezas más codiciadas del mercado en plena vorágine de los petroclubes.

Sobre la presentación de Bellingham encontrareis más contenidos en La Galerna hoy.

Pasad un buen día.

Aprovecho que el mundo del fútbol ha puesto de nuevo sus ojos en el eterno culebrón estival, que aparece anual y puntualmente conforme nos vamos acercando al solsticio veraniego para recordarnos a los madridistas que cualquier sueño, por placentero que pudiera parecer inicialmente, puede tornarse en pesadilla en cualquier momento; para dar mi opinión al respecto de dicho culebrón y la resolución que debe tomar el Real Madrid para terminar de apuntalar una delantera blanca que ya cuenta con una estrella mundial como Vinicius y su compatriota Rodrygo, al que apenas le restan un par de pasos bien dados en la dirección correcta para confirmarse junto a él en la élite. El Real Madrid debe fichar a Erling Haaland.

Sí, han leído bien. No a Kylian Mbappé, que no para de sonar en estos momentos y que, como cada verano, parece estar más cerca que nunca de fichar por el club blanco (este año o el que viene, da igual cuando ustedes lean esto). A Erling Braut Haaland, el gigantón noruego al que secó Rüdiger en el Bernabéu y al que ahora algunas voces surgidas desde lo más profundo de un sofá acusan de falta de grandeza por haber metido únicamente un gol entre cuartos, semis y final de la pasada edición de la Champions League.

El Real Madrid debe fichar a Erling Haaland. Sí, han leído bien. No a Kylian Mbappé

Cualquiera que lea estas palabras podría acudir al resentimiento como principal motivo de mi elección del noruego sobre el francés para llenar el enorme vacío que ha dejado en el centro de la delantera vikinga Karim Benzema. Sin embargo, aunque el sentimiento hacia el delantero parisino pueda sin duda estar condicionado por los distintos desplantes que ha tenido hacia nuestro club sucesivamente a lo largo de los últimos años, prefiero analizar la situación con la frialdad, el poso y la perspectiva que un caso tan complejo requiere.

Vini Haaland

Vaya por delante que adquirir a cualquiera de estos dos jugadores ya colocaría al Real Madrid en una situación deportiva tremendamente ventajosa con respecto al resto de sus rivales europeos, pues supondría aunar a dos de los tres mejores jugadores del mundo en el mismo equipo. Sin embargo, a nivel deportivo el delantero noruego me parece bastante más apropiado para ocupar el centro de la delantera blanca, escoltado a ambos lados por los atacantes brasileños y potenciando entre los tres las magníficas cualidades de las que disponen. Teniendo a un delantero tan grande y que acapara tanto a los centrales como Haaland, sería mucho más sencillo facilitar un aclarado para que Vini se juegue ese maravilloso uno contra uno que posee. La misma facilidad que tendría Rodrygo para encontrar su hueco libre en el área, mientras el resto de la defensa está más pendiente del coloso noruego, y rematar la jugada. Se ha dicho en infinidad de ocasiones que el ex del Santos está más cómodo como mediapunta o segundo delantero con una referencia clara arriba y, con Haaland, esta sería sencillamente inmejorable. No creo que sea necesario siquiera añadir la gran cantidad de goles que aportaría de por sí la llegada de Erling.

Haaland me parece bastante más apropiado para ocupar el centro de la delantera blanca, escoltado a ambos lados por los atacantes brasileños y potenciando entre los tres las magníficas cualidades de las que disponen

Con Mbappé, aunque el encaje podría igualmente funcionar de maravilla, por aquello de que los buenos jugadores siempre se acaban entendiendo, la dinámica podría no ser tan ideal. Mbappé, al igual que Vinicius y Rodrygo, encuentra su desempeño óptimo atacando por la izquierda, aunque al igual que Rodry, ya está habituado a ocupar cualquiera de las tres posiciones ofensivas. Con la llegada del astro francés, podría darse ese debate que se perpetúe en el ambiente gracias a la inestimable colaboración de la siempre voluntariosa pero mal llamada prensa madridista sobre quién debería ocupar la banda izquierda, si Vinicius o Mbappé. E incluso en el caso de que no lo hubiera, es bastante posible que la tendencia de Kylian, pese a partir inicialmente de la posición central de la delantera blanca, fuera caer continuamente a banda izquierda para buscar su mejor zona de incidencia, donde o hay un entendimiento bueno con Vinicius en el mejor de los casos o tenderán a pisarse el terreno ambas estrellas. Las dudas a este respecto son legítimas. La respuesta la tiene sólo el tiempo (si finalmente se diera el fichaje). La opinión ustedes. Elijan si ser aficionados optimistas o pesimistas, que diría Carletto.

Mbappé y Vinícius

Aunque yo particularmente creo que se exagera en exceso todo cuanto ocurre alrededor de determinadas estrellas, hay que reconocer que la llegada de Kylian Mbappé también podría desembocar en ciertos conflictos extradeportivos que podrían ser causa, mayor o menor, de determinados malestares en el vestuario. No ya porque viniera a coronar la famosa escala salarial, que sería algo entendible y natural,  sino por los numerosos desplantes que se le han visto últimamente, rechazando ser imagen publicitaria de según qué marcas o apareciendo en redes sociales para emitir comunicados de la “marca Mbappé”. No dudo que nuestro presidente ya se habrá anticipado a este hipotético conflicto en caso de lanzarse a acometer el fichaje, pero el caso es que si no sale por un lado, saldrá por otro. Y me explico: Mbappé lleva más de un lustro acostumbrado a las “normas”, por llamar de alguna manera a la casi ausencia de las mismas, de un club tan atípico como sólo puede serlo un club-estado como el PSG, y unos dos años siendo el verso libre dentro de la anarquía que ha reinado en el club francés. Es difícil que los vicios no permanezcan y acaben aflorando por algún lado, perturbando así el fantástico ambiente en el vestuario del que disfrutamos ya desde hace unos años.

Mbappé lleva más de un lustro acostumbrado a la casi ausencia de normas de un club tan atípico como sólo puede serlo un club-estado como el PSG, y unos dos años siendo el verso libre dentro de la anarquía que ha reinado en el club francés

Con Haaland, esta circunstancia parece ser diferente. El noruego ha ido eligiendo cuidadosamente los pasos que iba tomando a lo largo de su carrera mirando con mimo por el bien de la misma. Y lo más importante, acertando. Del Salzburgo fue camino de un Dortmund que le vino como anillo al dedo para confirmarse como, seguramente, el futuro goleador más prolífico de la década que ya ha  comenzado. Con el equipo germano ganó algún título que otro y consiguió ser máximo goleador de la Champions League marcando más goles que partidos disputados. Tras su paso por el Borussia, le llegó la hora de decidir su siguiente club. Eligió el City, pero no parece que en su decisión el aspecto económico primara sobre el deportivo. Se fue al proyecto en el que mejor encaje tenía a priori y, desde el momento de su firma, ya se hablaba de una posible cláusula de salida (presumiblemente al Real Madrid, donde se dice que el noruego quiere acabar jugando).

Haaland

En Manchester, ha destrozado el récord de goles de la Premier League incluso sin disputar todos los partidos y ha conseguido su primera Champions League. A pesar de ser la estrella absoluta del equipo más sólido del mundo en estos momentos, no se le ha visto actitud nociva o de divo en ningún momento (ojalá pudiéramos decir lo mismo de su progenitor) ni tampoco malas caras cuando, como se dijo al inicio de este texto, no tuvo un gran rendimiento en semifinales o la final de Champions. Otro delantero se podría haber marchado cabreado consigo mismo por no marcar, pero Erling es una estrella algo atípica, una especie de Jokic del fútbol. No viven tan obsesionados con los números (pese a que los hagan y muy buenos) como sí con ganar. Por este motivo, creo que el encaje de egos con Vinicius sería fabuloso, pues no creo errar al pensar que ambos comparten el mismo tipo de mentalidad ganadora y la sintonía entre ambos sería inmediata.

Haaland no vive obsesionado con los números. Por este motivo, creo que el encaje de egos con Vinicius sería fabuloso, pues no creo errar al pensar que ambos comparten el mismo tipo de mentalidad ganadora y la sintonía entre ambos sería inmediata

Por último, llegamos al aspecto emocional. El más importante, porque es al que más acostumbra el aficionado a acudir a la hora de desechar el posible fichaje de Mbappé y a la vez el menos importante, pues es el primero que tienden a olvidar algunos aficionados blancos cuando vuelve a aparecer visible en el horizonte la posibilidad de fichar al jugador parisino. Kylian Mbappé no es aquel jugador deseado al que gran parte de la familia blanca ya consideraba una parte de la misma, como ese hijo que se ha marchado a estudiar unos años al extranjero, y que presumiblemente volvería pronto. Al decidir permanecer en su erasmus particular en el PSG, Mbappé destrozó en mil pedazos una parte de esas que se alojan en lo más profundo del alma de la mayoría de los madridistas. Para muchos, el delantero francés ha humillado al Real Madrid y no merece vestir la camiseta del mejor club del mundo. Para los pragmáticos (como nuestro presidente), todo este asunto quedará olvidado y perdonado cuando empiece a marcar goles y nos brinde una Champions League.

Florentino Pérez, Premio Especial de La Galerna

En mi caso, esperaré a la tercera o la cuarta para hacerlo, si se me permite. Aun así, siempre quedará ese resquemor alrededor del jugador que jugó con la afición y los dirigentes del mejor club de la historia, club que lo apostó absolutamente todo por él y que fue a la guerra contra todo un estado para llegar al campo de batalla y encontrarse al enemigo y al rehén fundidos en un dorado abrazo. Puede que Kylian acabe vestido de blanco, pero, en ese caso, habría que recordarle quién es el Real Madrid y quién es Florentino Pérez. Habría que recordarle que se le ha ido casi la mitad de su carrera y Florentino le sigue sacando 6 Champions. Y en cuanto al Madrid, no hace falta ni contarlas.

Con Haaland, la sensación es bien diferente. No ha habido desplantes ni malos gestos. Su rechazo al club blanco, si es que se puede llamar de esa manera, pues el noruego nunca ha estado ni la mitad de cerca de fichar por el Real Madrid que Mbappé, se debe a los condicionantes del momento de fichaje, pues el año pasado el nivel de Benzema era inconmensurable y además el club blanco daba por hecho que Mbappé firmaría por ellos a final de temporada. No había hueco en ese momento como sí lo hay ahora. Quizás Mbappé esté un pequeño peldaño por encima de Haaland a nivel futbolístico, pero teniendo en cuenta todos estos factores, quizás sería mejor orientar todos los esfuerzos que se han estado realizando por el francés hacia la contratación de Erling Haaland. No vamos a decirle a estas alturas de la vida lo que tiene que hacer o dejar de hacer Florentino Pérez. Al final acertará, como tiende a hacer nuestro presidente, pues lleva mucho en este mundo y sabe de esto más que cualquiera de nosotros. Y con uno u otro se despedirá del mundo del fútbol por la puerta grande: estrenando el mejor estadio del mundo. Y con el último gran galáctico.

 

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Si el Real Madrid es sinónimo de grandeza y magnanimidad, ¿qué músico contemporáneo puede sintetizar en él este estado de gracia? Bob Dylan. Únicamente Dylan podría compararse a nuestro amado club. El cantautor norteamericano es 100% carne merengue. A lo largo de esta pieza lo descubrirás.

Bob Dylan pasea su gira mundial por España. El pistoletazo de salida fue en Madrid. El pasado día 7 en las Noches del Botánico, en pleno corazón de la Ciudad Universitaria, el bardo de Minesota echó a rodar por la piel de toro su último espectáculo: Rough and Rowdy Ways World Wide Tour. Enmarcada dentro de su célebre Never Ending Tour, Dylan centra los recitales en las canciones de su último álbum.

Bob Dylan es tan madridista como usted o como yo. Dylan es como el capitán Ahab tras ese amor tan blanco que es la ballena mítica.  Nosotros, madridistas todos, estamos eternamente enamorados de la Copa de Europa. Y ella, esa gran dama, nos ama a nosotros con locura. No tenemos más razón de ser que demostrarle cada temporada que el Madrid es su legítimo esposo. Y, por supuesto, una vez conquistada Europa, acabamos la celebración presentando nuestros respetos a la diosa Cibeles. Es un ritual. Por cierto, amigos, ¿qué aliciente tenemos tras pasarnos el juego tantas veces? La última Champions fue la hostia en verso. Como diría el gran Season, mítico tuitero y leyenda viva de Twitter Real Madrid, solamente nos falta ganar champions contra los marcianitos.

Si en nuestra historia está subrayada la época gloriosa de las primeras 5 copas de Europa con el Madrid de Bernabéu y Di Stéfano, en la cronología de Dylan destaca la década de los ‘60s. Es decir, coinciden en el tiempo el brote incontestable de su ingenio musical y poético y el dominio implacable del Real Madrid. Siguiendo con los paralelismos, Dylan vivió un renacer musical en los ‘90s con su álbum Time Out Of Mind (1997), al igual que el Real Madrid en Ámsterdam con la Séptima de Mijatovic. Es más, el día de La Décima fue el cumpleaños de Bob Dylan. Pues sí, aquella noche del 24 de mayo cuando el tiempo se detuvo en el Estadio da Luz de Lisboa, el bueno de Bob también vibró cuando Ramos y Casillas elevaron al cielo lisboeta esa copa. Justicia poética.

El madridismo es universal; Bob Dylan, también. Cuando acudes a uno de los recitales de Dylan siempre coincides con gente de todo el mundo. Al igual que cuando nuestro Madrid sale al extranjero, miles de aficionados a su música nos reconocemos como iguales. Pues, más allá de nuestro origen o etnia, lo que nos une es la música de Dylan. También sucede cada vez que juega nuestro Madrid: el mundo se para y se oye una única voz global, la voz del madridista que alienta a su equipo en cualquier rincón del orbe.

Si en nuestra historia está subrayada la época gloriosa de las primeras 5 copas de Europa con el Madrid de Bernabéu y Di Stéfano, en la cronología de Dylan destaca la década de los ‘60s. Es decir, coinciden en el tiempo el brote incontestable de su ingenio musical y poético y el dominio implacable del Real Madrid

El Madrid no tiene estilo definido; Dylan, tampoco. Dylan, como Picasso, compone como canta: manga por hombro. Una época es folk y otra, rock. Una década le da por explorar en cancionero americano o le da la vibra mística. Lo mismo te saca un disquito de sonido humilde que te encadena tres robustos con arreglos estupendos. Por no hablar de su voz, esa voz. Sin lugar a dudas, Dylan tiene algo de Vinicius Júnior: habilidoso regateador, nunca se esconde, siempre va al frente con el pecho henchido y parece guiado por una luz intangible similar al Espíritu Santo. Porque sí, porque es verdad: si lo piensas desde la lógica, ni Dylan ni Vinicius tienen explicación. Estoy convencido que si se conociesen, Vini acabaría siendo una canción dylaniana al estilo Hurricane. Y más tras el follón mundial que se lío al final de temporada.

Dylan, como todo madridista, por destacar y ser tan brillante desde tan joven se las tuvo que ver con los ultrasures urbanos. Estas sabandijas inmorales detestan la excelencia. Cualquier madridista ha de lidiar en el día a día con envidiosos, culés, indios y freaks. Dylan, también. Inclusive, un sector ultra de su público conocido como los dylanitas, le hicieron la vida imposible por años. Éstos, alimentados por cierto sector ultraizquierdista, querían que Dylan en los ‘70s fuera el portavoz de su generación y liderara un movimiento finisecular para no sé qué fin adanístico. Como vemos, zumbados hay por todos lados. Digamos que este sector de pirados serían esos pseudomadridistas que consumen la prensa del Régimen.  Como bien nos enseñó don José Mourinho, hemos de huir de los talibanes del último grito. Éstos, creyéndose la última coca cola del desierto, acaban comprando la mercancía averiada de los tertulianos taimados.  ¡Cuánto debemos al maestro de Setúbal!

Para acabar, quisiera recomendar tres canciones.  El cancionero de Dylan es inagotable, y no es cuestión de revisarlo con exactitud de cirujano, pero sí que me gustaría invitarles a oír con atención tres canciones: All Along The WatchtowerThe Times They Are a-Changin’ o If You See Her, Say Hello. Las tres son disímiles y por eso pienso que pueden ilustrar bastante bien el cancionero dylaniano. Cada una de ellas puede ser escuchada en un momento determinado. La primera, All Along The Watchtower, una especie de cuento moralista con reminiscencia bíblica, fue versionada por  Jimi Hendrix de forma genial. La segunda, Times They Are a-Changin’, es un icono de la música de los sesenta y un símbolo lírico para la contracultura. Seguramente fue descubierta por muchos treintañeros madridistas cuando fueron al cine a ver Watchmen (2009), de Snyder, pues el cineasta nortemericano la eligió acertadamente para la escena inicial. Y, por último, si un joven madridista está atravesando por un desengaño amoroso o lo acaba de dejar con su mocita madrileña, a buen seguro que la escucha de If You See Her, Say Hello le servirá de bálsamo. ¡Ánimo, muchacho! De todo se sale, hombre. Si has sobrevivido a la marcha de Cristiano o al feo que nos hizo Mbappé, ya puedes con todo. Un desengaño amoroso es un juego de niños para un madridista.

A veces a uno le dan la columna hecha, y no necesita, como decía aquel, más que ver a los que tiene enfrente para saber si está del lado correcto, como ocurre con un examen de EBAU, esa pesadilla del estudiante de Bachillerato que revive cada año. Acontece que soy extremeño, profesor de inglés y madridista, y aunque me asombran ya pocas cosas la virulencia de la bilis ajena todavía me espanta, claro que el objeto de tal bilis es Vinícius, lo que me extraña aún menos.

Para que se sitúen, este curso, en la EBAU de Extremadura ha caído un texto en inglés de The Guardian —diario británico de reconocido prestigio— en el que el articulista glosa con bastante moderación y objetividad el acoso racista al que nuestro jugador ha sido sometido en los últimos años, sin olvidar la vergonzosa pasividad de un Tebas que no para de hundir al futbol español. Se podría pensar que en un país normal los palos le lloverían a los que gritan “mono” a un chaval de 22 años, a los que muestran su racismo por las calles impunemente, a quienes cuelgan muñecos como en un vudú chabacano y siniestro, a quienes pasean su esvástica por los campos de fútbol, en definitiva. Nada de eso. Ha bastado que Vinícius se rebelara contra este fascismo impune, contra quienes pisotean su dignidad de persona, para que púlpitos radiofónicos, columnas de prensa con aroma a barra de bar (de zinc, claro) y tuiteros con exceso de tiempo libre se lancen a pasear sus prejuicios al grito de “todos contra el racismo, pero...”.

La Galerna, con Vinicius y contra el racismo

Me da que no es más que una tapadera, amigos y vecinos. Una vil excusa para cubrir la rabia y frustración que sienten ante un chaval de 22 que ha cometido el doble pecado de rebelarse contra los insultos y patadas y además no callarse. Ha cometido la infamia de reventar el juego contrario por las costuras y volver locos a los defensas con sus virguerías, el nefando crimen de coser pases y goles hasta en una final de Champions cuando sus enemigos le despreciaban hasta ayer mismo; el horroroso crimen de ser madridista y no agachar la testa, pues, ya se sabe, en las fantasías de muchos, los madridistas deberíamos pedir disculpas por nuestro amor a esta camiseta blanca y a este escudo redondito.

Así pues, Vinícius, ven a Extremadura, que te acogeremos con los brazos abiertos; y a quienes ponen peros al racismo, ya sabemos cómo contestarles: “Es usted un racista y punto”. Hala Madrid.

 

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Buenísimos días, amigos. El Real Madrid confirmó ayer,  mediante el consabido comunicado oficial, que ha fichado a Jude Bellingham, un futbolista de los que están llamados a marcar una época.

El único problema es que no lo ha contratado en el mundo que conocemos, sino en el mundo en miniatura de Lilliput que concibió Jonathan Swift para Los Viajes de Gulliver. Desde La Galerna damos la bienvenida con muchísima ilusión a este descomunal centrocampista, de juventud insultante, que ha brillado en Alemania hasta el punto de estar a punto de privar al Bayern de Múnich de una Bundesliga que por poco gana su histórico Borussia Dortmund. Es una enhorabuena que damos en pequeñito, con lupa, apretando la mano del interesado con la punta de dos deditos, porque como tratamos de explicar en realidad Bellingham no ha fichado por el Madrid, no al menos el Bellingham que vive y respira en este mundo prosaico que nos rodea: ha sido el Bellingham de Lilliput quien lo ha hecho. Si no, tratad de encontrar al fabuloso futbolista inglés en la portada de Marca. Necesitareis un microscopio. Es el increíble hombre menguante en la fase más avanzada de su proceso de empequeñecimiento. ¿Decíamos “descomunal”? Era un decir.

Sí, amigos. El Madrid anuncia que se ha hecho con los servicios de uno de los futbolistas más codiciados del planeta y, al día siguiente, la portada del principal diario de información deportiva del país (de España, no de Lilliput, pero qué sabemos ya) no es para ese futbolista, sino para la mismísima Nations League.

 

¿Qué es la Nations League?, 

dices mientras clavas 

tu pupila en mi pupila fea. 

¿Qué es la Nations League? 

No tengo ni puta idea. 

 

Que sí, amigos, que sí. No insistáis en que no puede ser verdad porque sí lo es. El Madrid hace un fichaje estratosférico y Marca le da la portada a la Nations League.

Eso solo puede ser, como especulamos, porque Bellingham no ha sido fichado en el planeta Tierra sino en Mildendo, la capital del mundo imaginario creado por Swift, construida en un cuadrado de 170 metros de lado, ni una micra más. Bellingham, de hecho, está en la portada de Marca, os lo juramos, solo que en magnitudes de Mildendo.

Bueno, qué decimos. Estamos siendo demasiado generosos. Los habitantes de Lilliput, así como los de su vecina y rival Blefuscu, miden 6 pulgadas (es decir, 15 centímetros) de alto. Toda la flora y la fauna de la zona siguen esa misma proporción en miniatura del mundo real, es decir, una doceava parte. Ojalá Marca le diera hoy en su portada a Bellingham una doceava parte de la importancia que tiene. Nos daríamos con un canto en los dientes.

¿Qué decís? ¿Que aún no habéis encontrado a Jude en la portada de Marca? No os culpamos. Hay que tener una vista de lince o disponer de instrumentos ópticos de altísima precisión. Os damos una pista. Arriba. A la derecha. Sobre el hombro de Mbappé (“the movement you need is on your shoulder”, pero en este caso sería “on Kylian’s shoulder”), en letra asimismo liliputiense. Dice ahí si uno aguza muchísimo las pupilas: “Contactos sin fruto. Hoy se presenta Bellingham”.

¿Cómo os quedáis? Jude no tiene ni apartado propio. Lo tiene que compartir con Mbappé, que para eso Bellingham es ilusión ya cumplida y lo del francés es mera pugna y por tanto insatisfacción, que es lo que Marca quiere insuflar en el madridismo. Dar felicidad al madridismo se daría de tortas con la línea editorial última del diario. En el madridismo hay que sembrar frustración, y por eso le dan hoy la eterna frustración de una contratación no consumada por encima de la celebración de una ya cerrada y muy importante. Por nuestra parte, the movement we need is also on our shoulder, and it’s just enough to rotate the arm and put today’s Marca in the bin.

La prensa cataculé también interpreta que el Madrid solo ha fichado al Bellingham liliputiense y no se ha traído a nadie en el mundo real, pero esta conducta era en su caso más previsible que en el de Marca. O tal vez no, en realidad, porque ya nada nos extraña. Buscad a Bellingham en estas dos primeras planas. También os costará, pero menos que en el caso del diario dirigido por Gallardo.

¿Lo veis? El Señor os conserve la vista. Por cierto que Mundo Deportivo trae a portada a Gavi, jugador que sigue en la llamada Roja a causa de un lobby incalificable de jugadores y prensa que ha tomado partido por él en lugar de hacerlo por Ceballos, jugador mucho más dotado técnicamente que el de Los Palacios pero que cometió el error de tener una trifulca con el pequeño dictadorzuelo de la lengua en el moflete.

Y poco más. A las 12 nos conectaremos a Real Madrid TV para ver la presentación de Bellingham. Han puesto una microcámara con lente de cien mil aumentos en las gafas de Florentino para que no se nos escape ni un detalle del diminuto futbolista. Concluimos felicitando a As por tener el sentido común (no se pide más) de dar a la noticia del día los honores de noticia del día, ni más ni menos.

Pasad una buena jornada.

España estaba por aquel entonces desprendiéndose de la resaca de un verano sin duda diferente, que debía servir de punto de inicio hacia nuestra insoslayable modernización; Curro y Cobi comenzaban a ser historia, y los españolitos volvían a sus quehaceres en septiembre de 1.992.

Sin embargo, el otrora niño que ahora escribe, soñaba esperanzado con que el Real Madrid le comunicara que había superado las pruebas realizadas en las postrimerías primaverales, y que se incorporaba a ser jugador del Club de sus amores.

Jamás olvidaré cuando mi padre llegó a casa y me dijo que el sábado tenía que ir a la antigua Ciudad Deportiva, que me habían seleccionado para formar parte de uno de los equipos del extinto Torneo Social que ideó el gran Miguel Malbo.

Antigua Ciudad Deportiva

Puedo afirmar que los dos años que duró mi aventura vistiendo la camiseta del Real (aunque fuese en el Torneo Social) fueron la conjunción perfecta entre el amor por el Madrid y la pasión por el fútbol.

Mis habilidades balompédicas no dieron para más, pero mi proyección sobre lo que debe sentir un madrileño, madridista y canterano, siempre se presenta cuando desde mi abono disfruto de nuestro Real.

Y sin duda, el jugador que mejor ha representado esos sentimientos duales, tanto de orgullo de pertenencia, como de respeto a la institución, es Nacho.

Futbolistas como Nacho hacen que crezca la leyenda del Real

Es absurdo e innecesario enumerar y destacar sus grandes dotes futbolísticos; sin ambages puede afirmarse que ha rayado en alguna temporada a la altura de los mejores centrales del panorama europeo; su falta de continuidad en el once del Madrid sólo es debido a la máxima exigencia del Club, que alinea permanentemente a jugadores insuperables.

Y su ausencia de más entorchados con el combinado nacional sólo se explica desde el abyecto e intrincado virus del antimadridismo, que ataca también a profesionales, siendo alguno tan hábil de opacarle, por ejemplo, por el gran Eric García. ¡País!

Nacho selección

Pero sin duda alguna destaca sobremanera como perfecto embajador del Club, con la dificultad de ser futbolista en activo. Jamás ha tenido una mala palabra, ni para un compañero, técnico, dirigente o afición, madridista o de terceros. No se le recuerda un mal gesto, por muy mal que le fueran las cosas. Futbolistas como Nacho hacen que crezca la leyenda del Real.

Es una inmensa alegría que continúe en el Madrid al menos un año más. Pero es un bonito gesto del destino que vaya a ser el Capitán en el año que se inaugurará el nuevo Chamartín.

Es un bonito gesto del destino que vaya a ser el Capitán en el año que se inaugurará el nuevo Chamartín

Su foto quedará para la historia, al lado de la de Dani Carvajal, poniendo la primera piedra de la Ciudad Deportiva.

Pero lo que no sabe Nacho es que en esa foto no saldrá retratado sólo él, sino que estará representando a miles de niños canteranos (pasados presente y futuros), que un día soñamos con ser los capitanes del primer equipo.

Nacho, eterno capitán

 

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