Las mejores firmas madridistas del planeta

1- Sistema de juego y posible once

 

Tercera jornada de la Champions League con el Real Madrid visitando a un rival inédito en partido oficial, el Braga. Los portugueses no comenzaron bien la fase de grupos, cayeron en su casa ante el Nápoles, aunque plantearon mucha batalla. En la segunda jornada empezaron con mal pie en Berlín, pero acabaron remontando al Union en los últimos minutos, lo que les da opciones de clasificarse para octavos.

El cuadro luso lleva siendo en los últimos años un equipo valiente y atrevido en Portugal que ahora se enfrenta a los mejores del continente. En su plantilla hay cuatro españoles que pueden sonar a algunos aficionados: Abel Ruiz, Adrián Marín, Víctor Gómez y Álvaro Djaló. También hay antiguos representantes de la Liga española como Pizzi, Bruma, Ricardo Horta, André Castro o Rony Lopes. Sus dos jugadores más conocidos probablemente son José Moutinho y José Fonte, internacionales portugueses durante muchos años que ganaron la Eurocopa en 2016.

Para el choque ante los blancos, el técnico Artur Jorge cuenta con la baja del lateral derecho español Víctor Gómez. De esta forma, su XI en esquema de 1-4-2-3-1 no distará demasiado del que salió al Olímpico de Berlín ante el conjunto capitalino germano. En portería, Matheus, en los laterales Mendes y Borja, como centrales Saatçi y Niakaté, un doble pivote con Al Musrati y Zalazar, en la línea de tres volcado a la izquierda, Bruma, a la derecha Djaló, en el medio Ricardo Horta y como punta Abel Ruiz (con la opción también de Banza).

 

2- Presión

 

En función del rival y del escenario los portugueses utilizan dos sistemas de presión. En casa aprietan más, siempre con gran entusiasmo y energía. Para eso lanzan a los centrocampistas muy arriba y junto a los puntas y a los jugadores de banda ejercen la zona press de forma intensa. A domicilio son algo más prudentes y prefieren esperar al rival replegado, juntos y con líneas muy compactas.

Por tanto, es de esperar que Artur Jorge decida presionar en los primeros minutos de partido para demostrar al Real Madrid que no tienen miedo. Con el paso de los minutos, y sobre todo dependiendo de la repuesta del cuadro blanco alto, plantará un bloque medio-bajo. En el medio acumulan fuerza, quite y robo gracias a un grupo de jugadores con sacrificio, entrega y lucha en tareas defensivas. La retaguardia tiene velocidad y no se asusta por jugar a varios metros del área y dejando espacio a su espalda.

Artur Jorge

3- Salida de balón

 

Es un apartado en el que Artur Jorge busca lo práctico y eficiente dependiendo del momento y el rival. No tiene miedo en asumir riesgos y ser valiente buscando una salida limpia y clara. Una de las premisas es no perder balones en las inmediaciones de su aérea porque eso conlleva la opción de recibir ocasiones de manera muy sencilla y con el equipo estirado y descolocado al jugar con cuatro defensas y dos laterales abiertos. Por abajo busca conectar con Zalazar (hijo de aquel mítico jugador del Albacete), que es el organizador del equipo y tiene calidad con la pelota y en el pase.

Tampoco se puede descartar la inclusión de Moutinho por su experiencia larga en este tipo de partidos. En la zaga, el turco Saatçi tiene mejor pie, pero tanto él como Diakité no dudan en salir con la pelota en largo. Para ello, Abel Ruiz es un jugador muy bueno en esta faceta porque juega fenomenal de espaldas, aguanta el balón y descarga el esférico para la línea de tres o algún medio que se incorpore.

 

4- Aspecto defensivo

 

El equipo está notando el salto de jugar la Champions League ante los mejores de Europa. En ambos encuentros ha recibido dos goles y también le han creado ocasiones y bastantes llegadas con facilidad. No cuentan con jugadores de primer nivel ni en la defensa ni en la zona del doble pivote, y frente a equipos de categoría se nota. Su zaga es especialmente física, con jugadores fuertes, rocosos y duros. Ambos centrales son expeditivos y de los que no hacen prisioneros en los aledaños del área.

Contra el Real Madrid se verá un equipo replegado, tratando de dejar pocos huecos, muy solidario, con constantes ayudas en bandas. En el mediocampo, principalmente Al Musrati abarca terreno, es potente y realiza un gran desgaste físico. En cuanto al balón parado, los dos centrales son torres, el turco mide 1,90 y el malí Diakaté pasa del 1,87. El medio Al Musrati también llega al 1,90 y, si juega Abel Ruiz, el español colabora en acciones defensivas.

Braga

5- Poderío ofensivo

 

Uno de los puntales de los portugueses es el ataque, con jugadores habilidosos y de talento arriba. Lleva cuatro goles en dos encuentros y le hizo tres al Union Berlín, que como demostró ante el Real Madrid era un conjunto que defendía con solidez. Sus principales armas se encuentran en las bandas con Bruma, Djaló, Horta, Lopes o Pizzi. Hombres rápidos, con desborde, ritmo, disparo y profundidad. En punta, Abel Ruiz es un delantero algo infravalorado, aunque ya ha debutado con la selección. Se desenvuelve muy bien entre líneas, participa en el juego, baja a recibir, tiene calidad técnica y una excepcional visión. El gol y la falta de colmillo es quizá su punto negro porque le falta dar un salto cualitativo en ese aspecto. Su rival en esa posición, el francocongoleño Banza, es todo lo contrario. Un jugador veloz, ágil, astuto, muy rápido al espacio y perfecto para el contragolpe. Además, ve puerta con más asiduidad que el español. Es el máximo goleador del Braga esta campaña con seis dianas. En las jugadas de estrategia se deberá tener especial atención a los centrales, al pivote Al Musrati y tanto a Abel Ruiz como Banza, seguramente los dos tengan minutos sin saber seguro quién será el titular.

 

6- Estilo de juego

 

Equipo muy trabajador y sólido. Les gusta tener el balón, la posesión y ser ofensivos. Un conjunto que le pone mucho esfuerzo, pasión y físico en cada encuentro. Pero el salto de la liga portuguesa a la Champions es muy alto y no son los mismos rivales con los que se topan en su campeonato doméstico respecto a los europeos. Por ello, es más difícil llevar a cabo su estilo e idea de juego. Es probable que en tramos del partido intenten descansar con la pelota, llevar el ritmo y tener la posesión, pero lo normal es que sea el Real Madrid el que disponga del cuero. En ese sentido tendrán que modificar su planteamiento, ser un equipo corto y estrecho y buscar hacer daño a los blancos al espacio, de forma directa y vertiginosa, y con mucho contragolpe en pocos toques.

Bruma

7- Hombre clave

 

El portugués nacido en Guinea-Bissau Bruma está siendo su mejor jugador en lo que va de competición. Un futbolista que destacó desde muy joven pero no llegó a explotar tanto como se preveía. Canterano del Sporting Club, luego se fue al Galatasaray y también pasó por la Real Sociedad. Tras su aventura turca fichó por el RB Leipzig y más tarde vistió las camisetas del Olympiakos, PSV y Fenerbahce antes de volver a Portugal. Es un jugador diestro que se desenvuelve por la banda izquierda. Futbolista rápido, eléctrico, con regate y mucha salida hacia dentro que traza diagonales para disparar con su pierna buena. Su tanto en Berlín, con un trallazo desde fuera del área que se coló por la escuadra, es probablemente el mejor que se ha marcado en toda la fase de grupos de la Champions. Un jugador a vigilar porque encara, es atrevido, no se cansa de buscar el desequilibrio y que amasa mucha bola en el ataque del Braga.

 

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Buenos días.

Preparamos un café y antes de ojear ninguna portada abrimos la Constitución Española porque en La Galerna tenemos devoción por la Constitución Española, lo tenemos muy hablado. Vamos al Título I: De los derechos y deberes fundamentales; avanzamos hasta el capítulo segundo: Derechos y libertades; acudimos a la sección 1ª: De los derechos fundamentales y de las libertades públicas; y comenzamos a leer el artículo 20:

1.- Se reconocen y protegen los derechos:

  1. a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

La libertad de expresión es un derecho garantizado por la Constitución, pero hay una pequeña aldea, liderada por aldeanos, donde no rige; se trata del fútbol español, cómo no. En el cenagal patrio del balón, ni entrenadores ni futbolistas pueden expresarse con libertad cuando hablan sobre los árbitros bajo pena de sanción que les impide realizar su profesión. Y no hablamos del punto cuatro del citado artículo 20:

4.- Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

Decíamos que no nos referíamos a este punto porque decir que un árbitro ha realizado una labor desastrosa y ha influido en el resultado de un encuentro no es ninguna ofensa a su honor, de un futbolista sí pueden realizarse tales afirmaciones sin miedo a ser sancionado, lo vemos cada jornada, de hecho, hubo un tiempo que el deporte nacional consistía en mofarse de los errores de Vinícius y NADIE fue sancionado por ello. Tampoco afecta la parte del punto 4 que se refiere a la protección de la juventud y de la infancia, los árbitros españoles tienen ya los dídimos hirsutos.

Ancelotti, con la sensatez y normalidad que lo caracteriza, se ha encargado de proclamar esta ausencia de libertad de expresión y As y Marca lo recogen en sus portadas. Pero en chiquitito, porque ellos son los primeros a los que no les interesa que el sistema cambie lo más mínimo. Viven de maravilla en esta dictadura regada.

Portada As Portada Marca

«No tengo libertad de expresión para hablar de los árbitros. Si digo lo que pienso me suspenden y yo quiero trabajar», Carletto dixit. Es una anomalía social flagrante. Imaginad que enfermáis debido a una negligencia médica demostrada y no podéis acusar públicamente de mala praxis al sanitario responsable bajo multa y apartamiento de vuestro trabajo durante un tiempo determinado. Eso es lo que sucede en el fútbol aldeano español.

Aún no se ha producido la transición democrática en el fútbol. La dictadura impuesta por Villar, Arminio y Tebas, entre otros, sigue vigente ejercida por sus sucesores, o por ellos mismos. Esta dictadura es defendida a muerte, como sucede en todas las dictaduras, por aquellos que gozan de privilegios y prebendas bajo su amparo. Los lacayos del régimen son los chivatos oficiales y los dedos acusadores cuando alguien se atreve a expresar su opinión o simplemente a mostrar los hechos SIN MANIPULAR, como hace Real Madrid TV, que se limita a colocar una detrás de otra las acciones perpetradas por los árbitros contra el equipo blanco.

Iturralde pone el grito en el cielo tras cada uno de estos vídeos que simplemente recogen el mal hacer de los árbitros. En lugar de preocuparse por la prevaricación obvia arbitral, salpicada con algún que otro error, se ofende porque la realidad se muestre. Su reacción denota temor, quizá a perder algo, quizá a que salgan a la luz más delitos. Él sabrá.

Al CSD tampoco le gustan estos vídeos. No es de extrañar, impulsó una ley que permitía que prescribiese que el Barça hubiera comprado el CTA durante décadas.

Otro de estos sucesores que mantienen el régimen, en este caso Rocha, presidente por accidente de la RFEF, afirma sin sonrojo en Marca que «Tenemos los mejores árbitros de Europa». Mentir es más sencillo cuando se disfruta de uno de los mejores sueldos de Europa (en comparación con las capacidades propias). Esto es válido no solo para Rocha.

Si Rocha no gozase de sus privilegios actuales, ¿qué opinaría del show de De Burgos Bengoetxea en Nervión? ¿De las imágenes con audio en las que reconoce a Vinícius que se equivocó no señalando penalti en el empujón-zancadilla de Navas? ¿De la no intervención en la jugada del VAR ni de la sala VOR secreta?

Mientras los intereses económicos (o el ansia de poder, que viene a ser lo mismo) personales sean el nexo que mantienen unido al fútbol español no va a cambiar nada, porque quienes tendrían que velar por la integridad también están interesados en que todo siga igual, desde el Gobierno hasta el último mamporrero útil del sistema, como puede ser Fouto.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

Las portadas de los medios del Negreira FC provocan alipori, como es habitual. La de Sport, con el jardinero en presunta pose rockera pervirtiendo una Les Paul, merece artículo aparte.

Nos despedimos recordando que hoy jugamos en Braga, y no nos referimos a la indumentaria, esperemos que los lusos no nos pillen en ídem y el Madrid logre un nuevo triunfo en Champions.

Pasad buen día.

Dice Tebas que cada vez más gente ve la liga española, pero que cada vez menos paga por verla. Es decir, que sube el pirateo y que no sólo sabe quiénes son los que emiten fraudulentamente los partidos a través de páginas y aplicaciones clandestinas, sino que incluso puede saber “hasta quiénes los ven”. A chulo, aquí, en esta España despelotada que padecemos, no le gana nadie al gran patrón, que no se cansa de pedir una ley que, como en Italia, permita capar webs sobre la marcha, en mitad de los partidos: marca el Madrid un gol legal y mientras lo estás celebrando se te pone en negro la pantalla del ordenador, de modo que tienes que enterarte por Twitter de que De Burgos Bengoetxea lo ha anulado porque es un insulto para los feos que Bellingham sea tan guapo.

La cosa tiene lo suyo, no me digan que no. Toda esta escandalera con la piratería sale la misma semana en la que Joan Fábregas, en el diario catalán Ara, informó de que desde la 21-22 hay una “sala de operaciones” adicional a la sala VOR en la que alguien toma, desde Las Rozas, decisiones respecto de lo que ocurre en los partidos sin rendir cuentas a nadie pues, según el protocolo del videoarbitraje elaborado por la International Board, el Tribunal Constitucional del fútbol mundial, esto es ilegal.

Tebas quiere capar webs sobre la marcha: marca el Madrid un gol legal y mientras lo estás celebrando se te pone en negro la pantalla del ordenador, de modo que tienes que enterarte por Twitter de que De Burgos Bengoetxea lo ha anulado porque es un insulto para los feos que Bellingham sea tan guapo

El patrón, o alguien de su cortijo, es decir de LaLiga, reconoció al periodista Fábregas del Ara que en efecto “saben que existe esa sala, pero desconocen qué es lo que allí sucede en su totalidad”. Mira que hay periódicos y medios de comunicación que se editan en Madrid para toda España y que se ocupan de la actualidad deportiva, básicamente del fútbol: pues tienen que ser, qué cosas, los catalanes, los que siempre saquen la mierda cantante y danzante del fútbol español, aunque muchas veces les salpique a ellos, es decir al Fútbol Club Barcelona, que es la proyección física de sus disparates nacionalistas. Aunque allí la prensa está tan comprada como la que más, estas cosas hay que reconocérselas.

Clos Gómez

La cosa es de película de distopías: una sala llena de monitores de televisión, un monstruoso Gran Hermano de la Primera División, que lo revisa absolutamente todo, que tutoriza lo que se hace en la sala VOR pública y legal y, a su vez, está en comunicación permanente con el árbitro. Lo que, según el protocolo de la International Board, está terminantemente prohibido

¿Por qué será que ninguno de los ases del periodismo deportivo madrileño, algunos con sueldos de futbolista, se tragan siempre todos los sables y maman como benditos? Esa es una de tantas preguntas de las que nunca obtendremos respuesta. El mismo Joan Fábregas, en el ARA, ampliaba la información dando jugosos detalles apoyándose en el testimonio de Xavier Estrada Fernández, árbitro del colegio catalán recientemente retirado. La sala oscura llena de hombres misteriosos en la cual se deciden ganadores y perdedores del campeonato doméstico, de la vieja “liga de las estrellas” (¿se acuerdan?), se conoce en el mundillo como “sala de operaciones” y en ellas se interviene en caso de “error catastrófico” del árbitro. Aunque el CTA del inefable Clos Gómez ha negado que tal situación se produzca, el Ara aporta pruebas: un dossier enviado por el Comité Técnico Arbitral a los árbitros en los que se explica que el “VAR reserva” está compuesto por ellos mismos, Clos Gómez y Undiano Mallenco, los mandarines del actual estamento arbitral español. La cosa es de película de distopías: una sala llena de monitores de televisión, un monstruoso Gran Hermano de la Primera División, que lo revisa absolutamente todo desde todos los ángulos de cámara imaginables, que tutoriza lo que se hace en la sala VOR pública y legal y, a su vez, está en comunicación permanente con el árbitro. Lo que, según el protocolo de la International Board, está terminantemente prohibido.

El CTA lo niega y LaLiga lo admite pero desconoce qué pasa ahí dentro, en ese gran ojo que todo lo ve y que rige los destinos de organizaciones que invierten ingentes cantidades de dinero para disputar, en teoría, en buena y justa lid por un torneo, supuestamente, el segundo más importante del fútbol de clubes, después de la Copa de Europa.

Para exigirle a alguien que suelte 120 euros de un sueldo cada vez más raquítico, que da para cada vez menos, hay que, lo primero, no tomarlo por imbécil

Aquí se reconocen cosas inauditas y no pasa nada. Luego Tebas quiere que un currito suelte mil quinientos pavos anuales por ver un espectáculo amañado, viciado de principio, una competición cochambrosa en la que por sistema al Madrid se le escruta con inquina cada acción favorable: cada revisión de un gol es una ordalía y lo peor, la clave del asunto, es que el aficionado sabe que el criterio por el cual al Madrid se le anula un gol o se le pita en contra un penalty no está recogido en ningún código convencional, aprobado lícitamente y publicado en alguna parte. Al revés: las normas no paran de cambiar, las manos, los fueras de juego, en lo que sí entra el VAR, en lo que no entra, en quiénes controlan las realizaciones televisivas, en cómo se muestran las imágenes que supuestamente deben apoyar las decisiones arbitrales a favor o en contra…todo es un caos deliberado que pretende confundir al espectador y lo logra.

Para exigirle a alguien que suelte 120 euros de un sueldo cada vez más raquítico, que da para cada vez menos, hay que, lo primero, no tomarlo por imbécil. Y, lo segundo, ofrecerle un producto cualitativamente superior, moralmente sano, sobre el que no haya ninguna sombra de sospecha. Sobre LaLiga penden todas las sospechas del mundo, y los encargados de organizarla y regularla se ríen cada fin de semana de los espectadores, de los clubes y de los futbolistas.

Javier Tebas

Para colmo, Tebas nos llama piratas, cuando el único pirata que hay aquí es él y su espectáculo infame y degradante. Sentarse a ver un partido del Madrid es someterse voluntariamente a una sesión de sadomasoquismo. No hay ningún placer, uno acepta ingerir veneno, acepta prestarse a una cosa muy sórdida y soez. Ni siquiera hay lugar para desquites simbólicos. Me gustaría pensar que Florentino Pérez no va a acudir al palco de autoridades de Montjuic el sábado que viene, ni que legitimará con su trato y su caballerosidad al presidente imputado de un club imputado por cohecho, al club origen y consecuencia de la podredumbre del fútbol español, de su descrédito. Pero lo mío es un deseo y la única realidad es que a día de hoy ese club sigue siendo el único socio del Madrid en el quimérico proyecto de la Superliga. Si el Madrid no alza la voz de manera contundente se pone a sí mismo en el riesgo evidente de que año a año, aquelarre tras aquelarre, ese club sucio a cuyo nombre los Rolling han ligado su reputación internacional (prueba de que, a efectos prácticos, fuera de los cuatro locos que estamos con esta matraca, el Barcelona sigue siendo percibido como víctima en lugar de como culpable) le recorte la ventaja en el palmarés nacional con la complicidad y el aplauso de periodistas lacayunos y de aficionados cipayos.

Aquí se reconocen cosas inauditas y no pasa nada. Luego Tebas quiere que un currito suelte mil quinientos pavos anuales por ver un espectáculo amañado, viciado de principio, una competición cochambrosa en la que por sistema al Madrid se le escruta con inquina cada acción favorable

Como en España no hay ni opinión pública libre ni sociedad civil, personajes como Tebas se atreven a llamarnos piratas y a pedir que entren en lo que vemos por Internet como aquellos policías que en la pandemia se creían Rambo y le pegaban patadas a las puertas para clausurar peligrosísimos botellones de chavales en apartamentos privados. ¿Quién se ha creído Tebas que es para hablarnos de ese modo? Como está acostumbrado a tomarnos por tontos, quizá se haya creído que todo el monte es orégano. Pero como madridista que sólo habla por él mismo, si bien no puedo impedir que el Madrid siga atravesando este cieno inmundo como si nada, en mi nombre le digo a Tebas que baje el tono porque la piratería, cuando el estado de cosas es inmoral, a veces puede resultar la única legítima protesta.

 

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Felicidades a Guiu que juega en el Barça

 

Estaba anoche en una de mis mediterráneas celebraciones mientras jugaban Barça y Athletic Club. Al descanso llegó un amigo más y comentó: partidazo, están jugando un partidazo. Por lo visto, el local lo bordaba y el visitante, más o menos. No nos afectó. Seguimos a lo nuestro.

Faltarían unos diez minutos para el final de tal espectáculo y me dio por ir al baño, cosa inevitable por el líquido ingerido, y escuché que había marcado el Barcelona, un crio, Marc Guiu. La tele estaba puesta, solita. Vi la repetición y sonreí. Me ponen los jóvenes y las ‘jóvanas’ deportistas.

No es maldad o cosa así. Me someto regularmente a distintos análisis y la Ciencia me avala. Siempre. Rotundamente. Los médicos concluyen que es generosidad. Complicidad intergeneracional. Lo mío es limpio, sí. Siempre me alegraron esos momentos únicos del mozalbete que debuta y triunfa.

El último, el chico Guiu que podría ser mi nieto. No canté su gol, me resulta sociológicamente imposible. Pero sí sonreí al verle levitar. Si debía ganar el Barça, cosa inevitable, pues pese al partidazo jugado, los Williams y demás no metían gol ayer ni quitando al portero, mejor que fuera él que Cancelo, Félix o tal. Un crío, ya digo.

Guiu

Me ha pasado siempre. El primer tanto de Raúl. La tarde del Buitre en Cádiz. El estreno de Tamudo. Doncic, Coco Gauff, Pogacar, la Comaneci…  Tantas veces tanto tiempo. Los hubo que aparecieron y se apagaron. Pero ese día no se lo quita nadie. Como a Guiu que tiene la suerte de jugar en el Barça. Probablemente ese gol no se lo hubieran dado de jugar en el Madrid: ver el anulado a Valverde.

Las líneas, dicen. Ya. En el cuerpo a cuerpo, los dos lo fueron, es cuestión de fe creértelas. Donde paran la imagen, concretamente. Un tacón puede ser eso, un tacón, na, o las botas de siete leguas. Las de Romay, vamos. Fe. Se produce el pase, la pelota llega a su destinatario y… ¿dónde paran? El chico Marc encontró el semáforo en verde. Felicidades.

El resumen del 1-1 de Nervión me parece sencillo: el Madrid pudo poner pronto tierra de por medio, entre pitos y flautas no lo logró

El resumen del 1-1 de Nervión me parece sencillo: el Madrid pudo poner pronto tierra de por medio, entre pitos y flautas no lo logró. El rival se rehízo y tras abrir el marcador firmaban el empate Florentino y el director gerente de Real Madrid TV. A mí no me entusiasmó el Madrid esta vez, así en global. No debe de ser fácil salir, poder estar dos o tres goles por delante y ver que no hay manera. Salir palpándote la ropa y confirmar que va desapareciendo la camisa, una zapatilla… El VAR en el gol de Valverde, la contra que interrumpió De Burgos, el empujón a Vinicius. Bueno, ahí y para ser puntillosos apareció el ¡sigan, sigan! El partido confirmó mi vieja teoría: para ser campeón de esto, el Madrid deberá jugar bien o muy bien mucho rato, no desfallecer y tener suerte. Normalmente, el Madrid no ganará esta Liga. Tampoco esta. Lo mejor es reírse, claro.

Llevándolo a lo último, suerte hubiese sido que Bellingham estuviera a cinco o menos centímetros de donde le encontró la raya várica. Que Ocampos cayera y se levantara como lo hubiera hecho mi añorada abuela en situación semejante. Que el árbitro o algún ‘voyeur’ del VAR, VOR, VIR o VUR hubiera pensado, anda eso parece penalti en la acción entre Navas y Vinicius.

Penalti de Navas a Vinícius no pitado

Fíjense: no se trata de que pase esto o aquello, que marque o no un gol, que derriben o no a uno de sus futbolistas, que se caiga o no un contrario. Se trata de tener la suerte de que nada pueda enturbiar la cosa. Que no haya escapatoria posible. La tostada arbitral rara vez cae del lado madridista. Puede ser casualidad, claro. Es como lo de las rayas, cuestión de fe. Y la mía falla.

No debe de ser fácil poder estar dos o tres goles por delante y ver que no hay manera. Salir palpándote la ropa y confirmar que va desapareciendo la camisa, una zapatilla…  El VAR en el gol de Valverde, la contra que interrumpió De Burgos, el empujón a Vinicius

El clásico. Veo complicado que caiga del lado blanco, otra vez la tostada. Sí, ya sé que la última vez en Barcelona acabó nada menos que 0-4, semifinal vuelta de Copa. Pero en el resultado está la explicación: eso es imposible evitarlo. Claro que el Madrid puede ganar en Montjuic. Por supuestísimo. Pero lo veo difícil, qué quieren. Deberá jugar muy bien mucho rato, casi todo el rato, y tener muchísima suerte. Firmaría el empate ya y me ahorraría el viaje.

No, no está confirmado que pite Negreirita.

 

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No resulta sencillo escribir sosegadamente (cuando digo sosegadamente me refiero a sin que me hierva cada gota de sangre que irriga mi organismo) sobre este tema después de lo acontecido el sábado en Sevilla, sobre todo cuando ya se venía anunciando desde la designación de uno de esos colegiados que todo madridista conoce por us obras. Hace ya tiempo escribí por estos lares que mis órganos genitales se hallaban especialmente hinchados ante la repetición de ese cansino cántico de “estoy hasta los h… del Barça y del Madrid”, especialmente desde que tuvimos conocimiento público de que el Barcelona llevaba décadas corrompiendo impúdicamente el arbitraje español.

Si ya era injusto en su momento, cuando las inverosímiles estadísticas que recopilaron los Maketo, Juanpfrutos, Hechicero y demás héroes anónimos ya avalaban nuestro justo rechazo a la inclusión del Real Madrid en esta falacia generalizada, imaginen cómo de indignante lo es en este momento, en el que cada noticia o nueva información que aparece no hace sino probar la infinitud de ese pozo de corrupción y deshonra que es el FC Barcelona, siendo la última (bueno, la penúltima, la última con el Negre siempre es la siguiente) la corrupción judicial por medio de un conflicto de intereses de la jueza inicialmente instructora del caso Negreira, que entorpeció la investigación del mismo amén de su relación sentimental con uno de los numerosos socios de viaje de Joan Laporta, al parecer el responsable de la famosa pancarta cercana al Bernabéu sobre la que recientemente les escribió Jesús Bengoechea. Y, por si fuera poco, recibiendo semana tras semana el Real Madrid arbitrajes como los del pasado fin de semana a cuenta precisamente de De Burgos Bengoetxea.

De Burgos Bengoetxea, Carvajal y Alaba

Sin embargo, y apartando el caso Negreira de nuestras mentes, dentro de lo humanamente (im)posible que sea tal empresa, me gustaría centrarme hoy en el manido discurso que ha resurgido en estas últimas semanas, inicialmente de las torpes fauces del león de Camas, que a ratos cualquiera diría que ha sido nuestro capitán durante tantos años; y que fue raudamente secundado por los personajes que pueblan nuestra prensa, esos voluntariosos e ignominiosos David Sánchez y Juanma Castaño de la vida, que ven media chispa y crean el incendio, así como por otro de los ex nuestros, Álvaro Morata, que tampoco tuvo inconveniente alguno en saltar sobre la piscina que le ofrecía Juanma.

De nuevo el runrún recorre las calles de la liga española y el viento susurra a nuestros oídos: “los árbitros favorecen al Madrid”. En pleno caso Negreira. En plena polémica con el CTA tras el descubrimiento de esa oscura sala secreta del VAR que controlan los capos Clos Gómez y Undiano Mallenco, a los que difícilmente se les puede acusar de madridistas. Para quedarse lívidos, si no estuviéramos ya acostumbrados a la incoherencia del país que habitamos, esa del madridismo sociológico y demás sandeces. Dije que me iba a abstraer del caso Negreira, pero también les avisé de que era imposible, así que, en cierto modo, apenas si les he mentido algo más de lo habitual.

De nuevo el runrún recorre las calles de la liga española y el viento susurra a nuestros oídos: “los árbitros favorecen al Madrid”. En pleno caso Negreira. En plena polémica con el CTA tras el descubrimiento de esa oscura sala secreta del VAR que controlan los capos Clos Gómez y Undiano Mallenco, a los que difícilmente se les puede acusar de madridistas. Para quedarse lívidos

Pero, como digo, hoy voy a enfocarme, más que en la absurda afirmación que se cae bajo el peso de las duras e irrefutables pruebas y estadísticas de que el Madrid es favorecido por los árbitros, en la no menos absurda generalización de que los colegiados favorecen a los equipos grandes. Los árbitros no favorecen a los equipos grandes de manera sistemática. Para ello hay que pagar primero, como cierto equipo ya nos ha verificado en los cinco últimos lustros. Pero eliminando este factor Negreira, ¿por qué existe en el resto de las aficiones la creencia de que los árbitros favorecen a los grandes? Reflexionando acerca de este asunto, he llegado a dos aspectos del fútbol y la sociedad sobre los que apoyarme para desmontar este falso mito.

El primero de ellos es el juego de cada equipo. Antes de que se abalancen ustedes sobre mí, líbrenme de comprar enteramente el argumento esgrimido con frecuencia por el aficionado culé de que el dominio del Barcelona durante su era Guardiolista era tal que el equipo azulgrana no cometía penaltis ni cualquier otra infracción del juego que se les pueda ocurrir a ustedes. Era tal el baño de colonia que recibían sus rivales que el saldo arbitral era inevitablemente el que era. O eso nos vendían.

Negreira Sánchez Arminio

Sin embargo, sí que encuentro algo de verdad en esta justificación a la hora de explicar ciertas tendencias arbitrales, no las de España sino las del resto de ligas europeas, con respecto a los grandes equipos. Los principales equipos de Europa, en sus respectivas ligas, suelen tener un estilo muy dominante sobre sus rivales, así como jugadores de mayor calidad e incluso cualidades físicas que, sumando todos estos factores, lo normal es que se traduzca en la generación de un mayor volumen de jugadas que fuerzan a la defensa rival y derivan en esas jugadas susceptibles de prometer polémica (y una menor generación de ese tipo de jugadas en contra, al ser el equipo que suele estar atacando mayor tiempo durante el encuentro). Penaltis dudosos, expulsiones de último hombre, goles al límite de la posición legal o sobrepasando la misma… Los equipos grandes tienen a jugadores que marcan la diferencia y provocan un mayor “estrés” en la defensa rival que desembocan en este tipo de jugadas.

¿Suficiente como para que no le piten a un equipo un penalti en contra en 78 partidos? No, para eso hace falta un Negreira dentro de la cúpula arbitral, como ya ha quedado probado; pero sí lo suficiente como para que el saldo arbitral de estos equipos sea razonablemente superior a los de la mayoría de los equipos de sus ligas. Por ello, la liga española no es una muestra realista, porque aun tomando por bueno el argumento de los culés, el Real Madrid habría seguido siendo dominante y con mejores jugadores en 32-36 de los 38 partidos ligueros de la temporada. No es explicable ni razonable que el digamos mal llamado segundo equipo de España en aquella época (ahora sabemos que nunca dejó de ser el primero), tuviera esta diferencia de saldo arbitral de tarjetas rojas. Sobre todo, teniendo en cuenta la plantilla que ha tenido el equipo blanco en las dos últimas décadas.

Saldo expulsiones (vía Maketo Lari)

En otras ligas, los grandes equipos como Arsenal, Liverpool, United, Juventus o Bayern muestran saldos arbitrales positivos en su mayoría y favorables con respecto al resto de equipos de sus ligas, pero con unas cifras bastante más plausibles y muy alejadas de lo que ha logrado el Barcelona durante las últimas décadas, a pesar de que, en los casos de Juventus o Bayern, el dominio también ha sido muy significativo y prolongado. Quitando al Barcelona de la ecuación, esto no implica necesariamente que estos equipos hayan sido favorecidos por los arbitrajes, seguramente habrá habido acciones en las que habrán sido favorecidos y otras en las que habrá sido perjudicados, pero la dinámica esperada de estos equipos con un estilo más ofensivo y con jugadores de mayor calidad se ve reflejada en los saldos con algunas anomalías como las del Madrid o Milan, explicables por los casos de corrupción que han asolado sus respectivas ligas.

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El segundo aspecto que hace pensar a los aficionados del resto de los equipos que los colegiados tienden a favorecer a los grandes es la prensa. Si al mayor volumen de jugadas polémicas que generan los equipos grandes sumamos el enorme ruido mediático que se produce en torno a estas jugadas, el cocktail ya está servido. Si un árbitro se equivoca a favor del Elche en un partido contra el Eibar, la jugada apenas si tendrá repercusión en la prensa general (únicamente en la que defienda los intereses de este último equipo, cuyo público será menor). Hasta puede darse el caso de que al Elche le caigan durante 3 o 4 partidos seguidos algunas jugadas favorables mal arbitradas que se traduzcan en varios puntos para el equipo alicantino, pero como el ruido mediático respecto a esto será nimio, nadie se atreverá a señalar que al Elche le favorecen los árbitros.

Sin embargo, con los equipos grandes el público tiene a su disposición una infinidad de noticias, imágenes y vídeos sobre cada jugada polémica de cada partido. Tal es el volumen de noticias e imágenes que puedo entender que el aficionado ectópico acabe hastiado y aborrecido de los equipos grandes y “sólo” se fije en los errores que le favorecen y no en los que le perjudican, a pesar de que la proporción pueda ser cercana al 50/50. Escribió George Martin en su día (cuando todavía escribía) que “el pueblo siempre está dispuesto a pensar lo peor de sus grandes señores”. Y más si al pensamiento generalizado del pueblo también contribuye una prensa morbosa que, con sus indefinidos intereses, no ayuda sino a perpetuar esta creencia emitiendo determinadas imágenes o juicios sobre algunas jugadas de un partido y omitiendo con más vergüenza que habilidad las de otras jugadas de ese mismo partido.

Los árbitros no favorecen a los equipos grandes de manera sistemática. Para ello hay que pagar primero

Si hay un partido en el que a un equipo le han perjudicado en 4 jugadas polémicas y beneficiado en una y el titular es “reparto de errores del colegiado” o, como acabamos de contemplar este fin de semana, “el árbitro acertó en sus decisiones” a pesar de haber cometido numerosos errores groseros en contra todos de uno de los equipos; el mensaje acaba calando en el espectador medio que ni siquiera ha visto el partido y cuya línea de pensamiento se limita a los mensajes y titulares malintencionados de una prensa prensa que, en este país, está dirigida por quien y quienes todos sabemos. Tampoco vamos a descubrir en este texto sobre qué equipo tiende a actuar la prensa española de una manera más capciosa pues creo que el momento actual desvela de por sí este interrogante.

De modo que no, caballeros. A los grandes, aunque esto no sea aplicable a este cenagal de corruptela en el que han convertido a la liga española, les favorecen los árbitros igual que les perjudican, como al resto de equipos. El tamaño de la muestra no tiene por qué ser directamente proporcional al porcentaje de acciones arbitrales favorables de cada equipo, sea grande o no. Si a un grande le favorecen de manera sistemática no es porque sea grande. Es porque ha pagado para ello.

 

Getty Images.

Buenos días. Carlo Ancelotti nos representa. En muchas cosas. Su forma de usar el sarcasmo en la rueda de prensa tras el partido en Nervión, marcado por la incalificable actuación de De Burgos, fue pura Galerna. Pero también lo es su airada reacción cuando el colegiado en cuestión quiso aplacar su cólera (la de Ancelotti, que la tiene, como la tiene La Galerna) agarrándole melifluamente de las mangas de la chaqueta.

—¡No me toques!

La imagen dio la vuelta al mundo en el postpartido. Un Carlo fuera de sí ante la magnitud de la afrenta. Porque no solo fue un atraco, fue una afrenta. Fue una agresión del sistema que, puesta en contexto (en el contexto histórico de De Burgos contra el Madrid, en el contexto del negreirismo con y sin Negreira, en el contexto de los beneficios gozados por el Barça al día siguiente —es decir, ayer— contra el Athletic), nos permite hablar de agresión continuada del mismo modo que el fiscal habla de corrupción continuada en el BarçaGate.

Nosotros, desde nuestra modestísima posición galernauta, le exigimos a este sistema putrefacto que no toque al Real Madrid.

Portada Marca

No nos toques, Marca, ni te acerques. Tratamos de usar la ironía cuando se puede, pero hay aguas que rebasan la línea de flotación de la templanza y te identifican con el Carletto que exigió a gritos ante De Burgos que ni le rozara. Marca es parte del sistema, y una parte importante. No tomar partido es ser el sistema, y toda esta colección de eufemismos neutros (“Arde la Liga”, “Indignación en La Casa Blanca”), sin tomar el menor partido, asquea a cualquiera. “Arde la Liga” como manifestación de emoción, como diciendo “Qué liga tan excitante tenemos con el Barça que se acerca”, como si nadie supiera que el Barça se acerca por lo que se acerca, y que la presunta emoción es la que experimenta una familia cuando escucha la cerradura romperse en medio de la oscuridad de la noche.

Los protagonistas del tardonegreirato mantienen el sistema podrido en todo lo alto y Marca, regado por las mieles pecuniarias de Tebas, lo bendice. A Marca le parece perfecto que al Madrid le asaltaran el sábado, con un penalti como una casa escamoteado, con un gol que el sistema te anula merced a una toma en la que no se ve nada y en la que el fuera de juego queda desmentido por otra toma hecha por un móvil de un aficionado en la grada, con una situación nunca vista en la que el lacayo del sistema De Burgos para el juego para que atiendan a un jugador cuando el Madrid se dispone a marcar gol, y después de decirle que se levante. No nos toques, Marca.

A Marca le parece bien que al día siguiente, en Barcelona, un gol de un chaval de la Masía que es idéntico al de Valverde sea en cambio validado y se le hurte un penalti a los vascos por manifiesto agarrón de Cancelo a Nico Williams. Marca no tiene nada que decir sobre esto tampoco.

No nos toques, Marca. Llévate a otra parte tu alegría porque la liga “se caliente”. No nos calientes a nosotros con tus bendiciones al modo en que los de siempre la manipulan corruptamente. No nos vendas tu emoción inicua de fieles negreiros como si fuese natural y legítima. La liga (con minúsculas, con muy minúsculas) se calienta por lo que se calienta.

Portada As

Y no nos toques, As, presunto miembro de la Central Lechera que abre con una foto del chaval goleador de la cantera culé y titula jubilosamente “La Liga en un pañuelo”. ¿Lo dices, As, por la cantidad de mocos?

No nos toquéis nadie. Es mejor que ni os acerquéis a casa. Hay perro, no lleva el bozal puesto y está enajenado por la ira. Si tienes aprecio a tus pelotas, no rondes nuestro hogar. No lo hagas, As, acepta el consejo de hoy. No lo hagas, Marca. No te acerques por aquí, Clos Gómez. No llames al timbre, realizador de Roures, que provees de imágenes sesgadas al VAR de Clos, investigado por la Guardia Civil por multiplicar brutalmente su patrimonio durante la primera era Negreira. No te aproximes, Roures mismo. No te invitamos a huevos fritos con chistorra, Tebas, ni nos invites tú en tu cocina como haces en tus conciliábulos con el imputado Laporta.

Preferimos seguir solos. No veros ni en pintura a ninguno de vosotros. Con el Real Madrid no se juega. Al Real Madrid se le respeta, cuadra de mangantes.

¡No nos toquéis!

Os dejamos con la prensa cataculé. A esta no hace falta ni decirle que no se nos acerque.

Portada Sport Mundo Deportivo

Octubre 1988, Madrid: los Celtics de Larry Bird chocan con el Real de Petrović y los Martín

Con Facundo Campazzo al frente de las operaciones decisivas (más Yabusele y Poirier de escuderos), el Real Madrid dominó hace pocos días por 127-123 a los Dallas Mavericks en el encuentro amistoso del WiZink Center. Se trata de la tercera victoria madridista sobre un equipo de la NBA en el noveno cruce de las dos potencias a partir de 1988. Al estarse tratando de una pequeña distensión, el exmadridista Luka Dončić, la estrella eslovena de los Mavs, apenas intervino durante cinco minutos.

Por espacio y oportunidad, no cabe hacer ahora una historia completa de los choques entre el Real Madrid y la NBA. Aunque sí, también por espacio y oportunidad, cabe recordar otra ocasión histórica la primera de toda esta serie, que discurrió bajo el fragor -entre bambalinas- de un tenso pulso de mercado entre la FIBA y la NBA. Fue la gran apertura de todos estos duelos directos entre el Real y varios 'grandes' de la NBA.

Octubre de 1988. Ahí fue, el 24.10.1988 exactamente, cuando un Real Madrid repleto de estrellas del calibre del casi recién aterrizado Dražen Petrović, los hermanos Fernando y Antonio Martin Espina, Chechu Biriukov, Fernando Romay, José Luis Llorente, Johnny Rogers... mantuvo la mirada, y sin bajarla, a los Boston Celtics del quizá mejor jugador blanco de todos los tiempos: Larry Bird, Larry Joe Bird, 'Larry Legend', 'Larry Leyenda' o, más coloquialmente en EE UU... 'The Hick of French Lick', algo así como 'El Paleto de French Lick', el 'solar patrio' de Bird en el Estado de Indiana, el 'Hoosier State', más o menos la cuna del baloncesto en los Estados Unidos de América.

Y esto, aunque Larry (2,06 de altura) no había nacido en French Lick, sino en el pueblecito de West Baden Springs, cerca de Terre Haute,  su 'base residencial', el 7.12.1956. Bird fue tres veces campeón de la NBA con los Celtics (1981, 84, 86) y también se adjudicó en otras tres ocasiones (1984, 85, 86) el Premio al 'Jugador Más Valioso' de la temporada en la NBA. Le dedicaba sus títulos en Boston a... 'Terre Haute'.

Todo sucedió entre el 21 y el 24 de octubre de 1988, cuando FIBA y la NBA convocaron lo que se llamó el II 'McDonald´s Basketball Open Championship FIBA-NBA'. En 1987, en la Arena 'Mecca' de Milwaukee, ya se había disputado una edición inicial del evento de expansión de la NBA que aquellos Bucks de Terry Cummings y Sidney Moncrief dominaron con facilidad (sin bajar de 123 puntos por partido) ante la Selección de la Unión Soviética y los campeones europeos de 'la' Tracer Milán (Olimpia, Simmenthal, Billy...).

Tras algunas ediciones especialmente brillantes, como 1991 (con el Joventut, Lakers, Magic Johnson...) y 1997 -ésta, con Michael Jordan y los Chicago Bulls en París-Bercy-, el 'McDonald´s' se canceló después de la edición de 1999, cuando, a la vuelta de una docena de años, un mundo, ya tenía bastante menos sentido y proyección comercial.

EL HALO DE LOS CELTICS Y LA NBA

En Madrid y en 1988, los delegados y emisarios de la NBA, con su Comisionado David J. Stern y su vicepresidente de operaciones, Brian McIntyre, al frente de las operaciones, insistían machaconamente en que el evento se denominara en todo momento 'Open McDonald´s'. Irrumpían en España -con su legendario presidente, Arnold 'Red' Auerbach, al frente- los sensacionales Boston Celtics de Larry Bird y Kevin McHale, campeones de la NBA en 1981, 84 y 86, finalistas en 1985 y 87 y todavía finalistas del Este (ante Detroit Pistons) en ese mismo 1988.

Enfrente de los 'Celts' y, además de la 'puesta de largo' mundial de Dražen 'Mozart' Petrović con el primer equipo blanco, ese Real Madrid de Lolo Sainz y del presidente Ramón Mendoza también ofrecía a Fernando Martín, en su segunda temporada de regreso de la NBA.

Fernando Martin: 60 años de una lucha por sobrevivir

Completaban el cartel del 'Open McDonald's' madrileño 'la' Scavolini de Pésaro y la Selección de Yugoslavia, subcampeona en los Juegos Olímpicos de Seúl, menos de un mes antes (30.09.88) ante los campeones de Seúl, la última Unión Soviética de 'Papa' Gomelski y de Arvydas Sabonis, 'Zar' redivivo y resucitado para el baloncesto por los médicos de los Blazers de Portland. Pero en la trastienda, la organización de la NBA y el Comisionado Stern -en fotografía de la época junto al aquí firmante- mantenían una jugosa agenda en Madrid, con eje central en el Hotel 'Palace'.

Para empezar, Stern debía terminar de debatir en Madrid con el yugoslavo (bosnio) Borislav Stankovic, Secretario General de la FIBA, algo que ya se había puesto sobre la mesa olímpica de Seúl, ya en las horas inmediatas a la humillante derrota (en semifinales) de la notable Selección universitaria de EE UU (David Robinson, Dan Majerle, Danny Manning, John Thompson al frente) ante la URSS de 'Papa' Gomelski y Arvydas Sabonis. Y se trataba de la recalificación de los profesionales de la NBA para los Juegos Olímpicos. Ni los Estados Unidos, ni su Federación Nacional, 'USA Basketball', ni la NBA ni el propio David J. Stern querían volver a pasar por una humillación semejante, de algún modo parecida a la de 1972 en los Juegos de Múnich, en la 'Final de la Cuenta Larga'.

Entre bambalinas, Samaranch había advertido a Stern -quien había hecho llegar a todos los 'popes' y 'vacas sagradas' del olimpismo el positivo impacto económico y de mercados que podría generar en los Juegos una gran Selección USA de la NBA- que en todo caso había que conseguir el 'sí' de Stankovic, con quien Stern afinó teclas en Madrid, en reuniones en el  'Palace', al que ya hemos aludido como cuartel general de la NBA en aquellos días y de los mismos Boston Celtics.

Económica, comercial y deportivamente, un acuerdo para los Juegos Olímpicos interesaba a Samaranch, a la NBA... y a países como la Repúlica Federal de Alemania, que deseaba 'vender' profesionalmente en los Juegos, a toda costa, a sus grandes campeones de tenis Steffi Graf y Boris Becker.

Con los ingresos e impactos de mercadotecnia por delante y todas las cartas sobre la mesa de negociación del 'Palace', Samaranch, Stern y Willi Daume, presidente del Comité Olímpico germanofederal coincidían en los argumentos a favor. Y, coordinados, se los pusieron por delante al 'Bora' Stankovic (que había jugado con la Selección de Yugoslavia el Mundial de 1950, en Buenos Aires), quien terminó cediendo, bajo el cebo de la fascinación y el anzuelo de imagen y ventas que los profesionales de la NBA también podrían llevar a los Mundiales FIBA.

Además, tras los Juegos de Seúl y los pasos adelante en los 'Drafts' y fichajes por parte de franquicias como Atlanta Hawks y Portland Trail Blazers... la NBA ya calibraba la proyección de los europeos más emergentes: Sabonis, Drazen Petrovic, Sasha Volkov, Sarunas Marciulionis, Dino Radja, Toni Kukoc, Vlade Divac, Stojan Vrankovic, Zarko Paspalj. En todo caso, lo que a los americanos interesaba -e interesa- por encima de todas las cosas eran los Juegos Olímpicos, 'The Olympics'.

BIRD, PETROVIC... MARTÍN

Cuando se cerró el acuerdo 'del Palace', en ese octubre de 1988, ya sólo quedaba la oficialización de la decisión de la Asamblea de la FIBA: que se produjo en Múnich, el 7 de abril de 1989, con 56-13 en tanteo de votos a favor y la abstención de Grecia. También quedaba 'recalificado' para regresar a los Juegos Olímpicos el mismo Fernando Martín... o el búlgaro Gheorghi Glouchkov, primer europeo/FiBA en intervenir en la NBA, por delante del propio Martín. Fernando Martín completó con los Portland Trail Blazers la temporada 1986-87, tras haber debutado oficialmente (ante Seattle Supersonics) en la Liga profesional de EE UU el 31 de octubre de 1986.

En su 95ª sesión, en San Juan de Puerto Rico, en agosto de ese mismo 1989, el Comité Internacional Olímpico, CIO refrendó la votación de la Asamblea de la FIBA... y lo siguiente verdaderamente importante para 'USA Basketball' (que envió un equipo 'de trámite' al Mundial argentino de 1990) fue la puesta en marcha del 'Original Dream Team' de cara a los Juegos de Barcelona, ya bajo el acuerdo y supervisión de la NBA.

Pero, entretanto, y entre el 21/24 de octubre de 1988, en Madrid, Palacio de los Deportes, los acontecimientos deportivos hervían hasta la más candente expectación con la gran final del 24 de octubre entre Real Madrid y Boston Celtics. Eran Dražen Petrović y Fernando Martín... contra Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parish. En semifinales, Real y Celtics habían despachado a los campeones de Italia de 'la' Scavolini (108-96, Madrid) y a la Selección de Yugoslavia... menos Dražen Petrović (113-85, Celtics), una Yugoslavia que luego firmaría el tercer puesto ante 'la' Scavolini: 100-91.

"No tenemos demasiado que hacer", había dicho  poco antes del partido el base José Luis Llorente Gento, plata en Los Angeles-84, a las azafatas/traductoras de la NBA. "Pero si vosotros teneís a Dražen, que es un genio", replicó una azafata. "Y Larry Bird, ¿con quién juega?", repuso Llorente

En esta final, el 24 de octubre de 1988, con el gran periodista (y madridista) Víctor de la Serna como 'speaker' oficial, los Boston Celtics se impondrían por 96-111 al Real Madrid bajo los focos del repleto, abarrotado Palacio, el reconstruido (tras el incendio de comienzos del Siglo XXI) WiZink Center de hoy. 29 puntos del incontenible Larry Bird, con triples que flameaban desde el cielo y/o desde la mesa de anotadores, liquidaron un partido que había cobrado interés con el parcial (30-24) del tercer cuarto favorable para el Real Madrid, logrado a través de de estampidas viscerales de Dražen Petrović, José Llorente... y de Pep Cargol, jugador que impresionó al 'staff' técnico de ese Boston.

"No tenemos demasiado que hacer", había dicho  poco antes del partido el base José Luis Llorente Gento, plata en Los Angeles-84, a las azafatas/traductoras de la NBA. "Pero si vosotros teneís a Dražen, que es un genio", replicó una azafata. "Y Larry Bird, ¿con quién juega?", repuso Llorente; con sensatez. También ahí se abrían las primeras fracturas -que ya se habían intuido en el victorioso 'Torneo de la ACB', en Puerto Real- entre 'Mozart' Petrovic (22 puntos, 6/18 en tiros) y el núcleo duro del Real Madrid de Lolo Sainz: “A ver si pasa un balón”, escucharon decir -y desesperarse- varios cronistas (sobre Petrović) a Antonio Martín: bajo la mirada ceñuda del 'gran hermano', Fernando Martín Espina. Empezaba a discutirse de quién era aquel equipo. El técnico Brad, ' Braddy' Greenberg había venido desde Portland para sondear a Petrović sobre una presunta -rápida- incorporacíón a los Blazers. Con ese mismo fin, Dražen Petrović estaba madurando el cambio de representante. El listo genio de Sibenik a prescindir en breve del español -donostiarra- José Antonio Arízaga, quien le había traído al Real Madrid, para firmar con el estadounidense Warren LeGarie, que le iba a depositar en la NBA, pocos meses después.

FICHA TÉCNICA Y ED LACERTE

Real Madrid (96)-Boston Celtics (111). 24.10.1988, Palacio de los Deportes de Madrid. Marcador por cuartos, 22-29, 25-32 (47-61, descanso), 30-24 (77-85) y 19-26. El Real Madrid falló 12 tiros libres. Estos fueron los jugadores y anotadores en aquella noche histórica. Real Madrid, 96: Petrović (22), Biriukov (18), Rogers (13), Fernando Martín (12), Romay (4) -cinco inicial-, Antonio Martín (7), Llorente (4), Cargol (15), Villalobos (1).

Boston Celtics, 111: Dennis Johnson (10), Danny Ainge (11), Larry Bird (29), Kevin McHale (13), Robert Parish (10) -cinco inicial-, Brian Shaw (6), Jim Paxson (8), Reggie Lewis (5), Brad Lohaus (7), Mark Acres (8), Ennis Whatley (2), Ron Grandison (2), Ramón Rivas, Gerald Paddio.

De todos estos jugadores del 24.10.1988 en Madrid ya no viven Drazen Petrovic, Dennis Johnson (que se estrechan la mano, ambos dos, en la fotografía de saludo que ofrecemos -entre otras- de aquella 'noche del Palacio'), Reggie Lewis... y Fernando Martín, fallecido el 3.12.1989; la 'licencia de recalificación' de 1989 de la FIBA, no le alcanzó a Fernando para reingresar en la Selección de Díaz-Miguel, ya en pleno avance de firme hacia el ocaso del equipo y del entrenador.

De paso, last but not least, el Comisionado Stern (fallecido el 1.01.2020) también aprovechó el viaje a Madrid para imponer 'manu militari' en España las licencias oficiales de mercadotecnia de la NBA, cuyos derechos distaban de estar legalmente consolidados ante los mercados comerciales españoles. Cierto director de cierto magacín de baloncesto mantenía esos derechos comerciales de mercado, por haberse anticipado a la misma NBA; y esa anticipación acabaría costándole el cargo (al director) ante la obediencia sumisa a la NBA de su 'gran jefe', hoy todo un 'león'.

Nada menos que 27 años después de 1988, en el otoño de 2015, los Celtics regresaron a Madrid y al mismo escenario, el Palacio. Eran otros Celtics y otro Real Madrid... pero por una jugarreta de la rueda de la fortuna, el resultado fue exactamente el mismo que en 1988: 96-111 para el club de Boston. De los mitos 'celtics' que pasaron en 1988 por Madrid quedaba muy poco más que el brillo espectral de los triples espaciales de Larry Bird: al igual que en 1988, y con el aire de un 'leprechaun', un duende del viejo Boston Garden, el 'trainer'­ Ed Lacerte se sentaba en el banquillo 'celtic', en un reformadísimo Palacio de Deportes (de 'Barclays Center'... a 'WiZink Center'), que Lacerte apenas reconocía ante el aquí firmante.

Sólo por situar, Lacerte declaró en aquel 2015: "El campo se veía entonces como más anticuado. No era lo mismo, seguro. Las reglas, tampoco. El dibujo de las zonas era casi en círculo, no rectangular como en la NBA. Las reglas también eran otra cosa. Aquí había posesión de 30 segundos y nosotros, en la NBA, solo teníamos 24. Y nos sorprendía esa regla de que el árbitro tenía que tocar el balón siempre en cada saque de banda, cuando en la NBA los 'trainers' hasta hemos llegado a dar asistencias en balones sueltos...

"Cuando vinimos a Madrid en 1988, Larry Bird ya tenía aquellas molestias de espalda que acabaron retirándole en 1992. Kevin McHale y Parish también tenían ya problemas. Luego intentamos reconstruir pero no fue fácil: en 1986 había muerto Lenny Bias, en 1993 murió también Reggie Lewis. Fue todo un proceso. Costó. Pero en 2008 volvimos a ganar... no se trata de la simple 'esperanza' de ganar, son diferentes estados de ánimo. Una cosa es la simple esperanza de ganar y otra cosa es esperar ganar cada partido porque tú eres Boston y tú formas parte de los Boston Celtics. Esos eran el ánimo y la intención de los Celtics de Larry Bird y Red Auerbach".

En 2015, y en el el ala opuesta a Lacerte, la primera silla de pista junto a los suplentes de Boston estaba ocupada por Danny Ainge, 'Presidente de Operaciones de los Boston Celtics'. El mismo Ainge que en 1988 anotó 11 puntos al Real Madrid de Dražen Petrović y los hermanos Martín. En 2008, Ainge fue nombrado 'Ejecutivo del Año' en la NBA, cuando edificó unos Celtics campeones, los últimos hasta hoy. Danny Ainge sólo se retiró de la Presidencia de Operaciones en junio de 2021. En el verano de 2017, y después de 30 temporadas con los 'celts', Lacerte también se retiró para guiar su propia clínica ortopédica particular en Massachusetts. Y...

LARRY 'LEGEND'

No hace mucho, un tal Larry Bird, que pone rumbo a los 67 años, 'presidente/asesor en la sombra' de los Indiana Pacers -la espalda le martiriza de tal modo que apenas puede aparecer siquiera por los partidos de los Pacers, mucho menos por las oficinas de Indianapolis- concedió una entrevista de 'podcast' a Peter Vecsey, también legendario periodista de NBA. A su vez, Vecsey ya ha cumplido 80 años.

Bird dejó estas perlas a Vecsey: "Toda mi carrera y todos mis días de partido, lo único que he intentado siempre es ganar... me gustaba Magic Johnson y disfrutaba de él y de su juego porque en Magic yo veía el baloncesto en el que yo siempre he creído: el control del juego y de absolutamente cada cosa en cada instante de cada partido, además del mismo deseo de ganar".

Durante esa entrevista, Peter Vecsey y Bob Ryan (veterano reportero olímpico y de los Celtics del 'Boston Globe') recordaron a Bird la noche del 14.02.1986 cuando, en el Memorial Coliseum de Portland y ante los locales Trail Blazers, Larry -que sabía usar mano derecha o izquierda a discreción- decidió ("estaba harto de sentirme 'aburrido', quería salir del aburrimiento")... que iba a romper el récord de puntos de un jugador zurdo en el Coliseum... y metió 20 puntos en la primera parte del partido 'sólo con la mano izquierda'. "Esperad a que empiece usar la derecha", dijo Kevin McHale, aquella noche de Portland y desde el banquillo 'celtic' -donde McHale descansaba por lesión- a los impresionados e impotentes Trail Blazers.

Cuando ya había superado de lejos el récord del Coliseum ¡¡'con la mano izquierda' (27 tantos)!!, Larry Bird anotó con la derecha -"fue para más seguridad en el trabajo"...- el tiro que empataba el tiempo reglamentario en Portland a 109... y después, el otro lanzamiento demoledor que firmó la sentencia final: 119-120 a favor de Boston. Larry Bird cerró aquella noche de locura oregoniana en Portland, aquel Blazers-Celtics, con 47 puntos, 14 rebotes y 11 asistencias... y con 21/34 en tiros de campo, de los que más de la mitad fueron... con la mano izquierda. Justo la noche anterior, en Seattle (98-107 para Boston), Larry se había despachado con 35 puntos, 15 rebotes y 11 asistencias. De ahí... tanto 'aburrimiento'.

Larry Bird finalizó su carrera en la NBA, siempre en los Celtics, con tres títulos conquistados: 1981, 84, 86. Una docena de veces 'All Star', Bird NUNCA fue máximo anotador de la NBA: pero sí es el único hombre en la historia de la Liga que ha promediado a lo largo de su carrera el menos 20 puntos, diez rebotes y cinco asistencias.

Larry jugaba siempre como dijo a Vecsey y Ryan: 'para ganar' y para que su equipo ganara títulos: "I've got a theory that if you give 100% all of the time, somehow things will work out in the end. Push yourself again and again"... 'Yo tengo la teoría de que si uno da el 100% todo el tiempo, de algún modo las cosas van a funcionar al final. Apriétate a ti mismo una vez y otra vez'.

En 1992, tras los Juegos de Barcelona, Larry Bird se retiró de las pistas con un total de 59 'triples dobles'... y 88,6% de acierto en tiros libres. En su equipo, en 'sus' Celtics, Larry era quien mandaba, controlaba y dirigía. Lo que Magic Johnson hacía en los Lakers del 'showtime', de Kareem Abdul-Jabbar, Pat Riley y James Worthy, en la década de los 80. Bird anotó 40 o más puntos en 48 ocasiones (cuatro veces, 50 o más puntos) y ganó tres títulos de MVP, Jugador Más Valioso: 1984, 85, 86. Sólo otros dos hombres ganaron SEGUIDOS tres títulos de MVP: Bill Russell y Wilt Chamberlain...

Por vía de Twitter, Lyle Spencer, un actual buen reportero del 'Washington Post', felicitó en su momento a Vecsey por la entrevista con Larry. Y -estamos al final- Spencer recordó cierto detalle de Larry Bird, cierta vez que Bird accedió a sentarse con él para una entrevista que se iba a realizar durante un almuerzo, en vísperas de un 'Draft Camp' de novatos, cuando Larry Bird ya era directivo/técnico de los Pacers.

Fue muy a comienzos de este Siglo XXI. 'Gracias, Larry, por concederme el honor de pasar este tiempo conmigo, es un honor que no sé cómo pagar', dijo Spencer a Bird. Y respondió Larry Bird a Lyle Spencer: "Lyle, usted debería saber que yo sé que este almuerzo se lo va a pasar usted a la libreta de gastos ('expenses') que el 'Washington Post' le tiene abierta para este desplazamiento, así que venga, vamos". No, no existía la menor diferencia entre el 'Larry Legend' del Palacio de los Deportes... y 'The Hick of French Lick'.

 

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Buenos días. Hoy os podríamos traer las portadas de Marca, As, Sport y Mundo Deportivo, como hacemos a diario, y comentarlas, como también hacemos, pero tras la actuación del colegiado De Burgos ayer en Nervión consideramos que las verdaderas cuatro portadas del día son estas. Agradecemos a nuestro colaborador Fred Gwynne que haya tenido la agudeza de apercibirse de ello y avisarnos.

Pasad un buen día.

Negreira: un florero de 7 millones de euros

Negreira

Arbitró Ricardo de Burgos Bengoetxea, del comité vasco. En el VAR estuvo Muñiz Ruiz.

Familia de árbitros igual a garantía de desastre e ineptitud. Ya tiene algo más en común con el impresentable de Iturralde González.

Su primera parte fue una máquina de tragarse acciones. Todas en la misma dirección, claro. Se comió un penalti de Navas a Vinicius, que le empuja y se cruza para tirar al brasileño. Se tragó un córner claro tras despeje de Ramos en la línea. Se zampó una mano cristalina de Ocampos en un centro de Carvajal. Y también, en un córner en el descuento, se engulló el manotazo de Ramos a Bellingham y un bloqueo ilegal a Alaba.

El colmo fue la jugada del gol de Bellingham. No hay falta de Rüdiger, le dice que se levante y cuando ve que el Madrid ataca con peligro detiene el juego, no vaya a ser que su conciencia le fuese a comer cada noche el resto de la semana.

Además, en el 3' se anuló un tanto a Valverde por fuera de juego previo de un pie de Bellingham.

En la segunda mitad continuó el despropósito porque cuando eres un inútil y te otorgan poder, te creces. Observamos una jugada de Navas con Mendy muy similar a la del penalti a Vinicius. Aquí sí pitó falta. No como en las acciones de Acuña con Brahim y Soumaré con Bellingham.

Al final sacó alguna tarjeta después de tenerlas 80 minutos en el bolsillo. Los destinatarios fueron Ramos y Soumaré por dos acciones ante Bellingham, y Vinicius y Ocampos por una tangana en el área sevillista. También a Ancelotti por protestar. Lo mínimo que pudo hacer el italiano viendo el esperpento de perpetró el vasco.

La última de De Burgos. No querer medir 9,15 m. en una barrera a ver si el resultado iba a cambiar para su desgracia. Kroos y Alaba se quejaron. Él con su chulería les dijo que nada de nada. Patético. Un cretino.

De Burgos Bengoetxea, CALAMITOSO, DEPLORABLE, EXECRABLE Y NEFASTO. Se celebraría como un título la recusación de este tipo que lleva un silbato y al que le pagan una millonada por hacer el ridículo.

 

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Kepa: 6,5. Buenas intervenciones. Especialmente la parada a Ramos.

Carvajal: 7,5. Está a un enorme nivel. Golazo.

Rüdiger: 7,5. Peleó y ganó muchos duelos sin caer en la amarilla que le habría sacado del Clásico.

Alaba: 6,5. Mala suerte en el gol.

Mendy: 6. Estuvo seguro tapando su banda. Partido positivo a nivel defensivo.

Tchouaméni: 6,5. Se mantuvo estable y seguro con el balón.

Kroos: 6,5. Trató de mandar, pero le perjudicaron los cambios.

Valverde: 7. Está jugando muy bien. Ágil con el balón.

Bellingham: 6,5. Derroche continuo el suyo.

Rodrygo: 5,5. No tiene suerte con el gol.

Vinicius: 5,5. No estuvo demasiado preciso.

Camavinga: 4. No entró bien al partido.

Modric: 4. Lo mismo que Camavinga.

Joselu: 5. Buscó a Bellingham, pero no dispuso de ocasiones.

Fran García. Sin tiempo.

Brahim. Sin tiempo.

Ancelotti: 5. No me gustaron los cambios; le hicieron perder dominio al Madrid. Se notó mucho la ausencia de Valverde y Tchouaméni.

 

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