La victoria frente al Athletic Club es importantísima. El equipo vasco viene de una dinámica muy positiva y conseguir los tres puntos es un logro para afianzar la distancia con el Barcelona y refrendar así nuestro liderato. Si bien los pupilos de Ernesto Valverde por momentos del encuentro parecían tener la cabeza puesta en su final de Copa del próximo sábado, la escuadra de Bilbao planteó un partido de presión alta e incomodó a un Real Madrid que no estuvo muy brillante en su juego.
Dos jugadas bellísimas de un inspirado Rodrygo lograron poner el 2-0 y a otra cosa. No siempre se consigue la victoria tras el parón FIFA. Todos sabemos que es bastante normal que se dé un partido plano tras la reanudación de la competición. Además del nivel sobresaliente de Rodrygo, el partido dejó la vuelta de Éder Militão tras su lesión. El central brasileño disputó la prolongación y ponía así fin a siete meses alejado de los terrenos de juego. El brasileño se llevó la ovación del Bernabéu y todo el cariño de sus compañeros.
El parón de selecciones nos deparó varias cosas destacables y, por suerte, ninguna lesión de nuestros internacionales. Eduardo Camavinga se retiró en el segundo encuentro de Francia pero todo se quedó en unas molestias. Además, Arda Güler pudo disfrutar minutos de calidad con Turquía y a Rodrygo se le vio suelto y resolutivo con Brasil dejando dos actuaciones sobresalientes frente a Inglaterra y España, gol incluido en el Bernabéu.
Irónicamente, esta ventana internacional nos va servir para tener a los jugadores con las pilas cargadas, pues esta semana la volvemos a tener libre. Siempre se comenta que en deportistas acostumbrados a jugar cada tres o cuatro días no es recomendable una inactividad competitiva tan brusca. Así pues, bienvenida sea la carga de encuentros amistosos.
No siempre se consigue la victoria tras el parón FIFA. Todos sabemos que es bastante normal que se dé un partido plano tras la reanudación de la competición
Menos afortunado es el capítulo social. En los últimos días hemos tenido de nuevo manifestaciones preocupantes respecto al espíritu deportivo y la lacra del odio, el racismo y la xenofobia. Fenómeno oscuro que no solo se extiende por las gradas sino que también anega a la prensa y a la masa social. Días atrás, el pasado sábado, se produjo un capítulo desagradable en Getafe con aficionados que insultaron gravemente al lateral argentino Marcos Acuña y al entrenador del Sevilla Fútbol Club Quique Sánchez Flores. El árbitro paró el encuentro y posteriormente anotó en el acta los insultos racistas. Es decir, cuando se es riguroso el protocolo funciona.
Horas más tarde, en el encuentro entre el Sestao River y el Rayo Majadahonda, en un momento dado del encuentro, Saar, portero del Rayo Majadahonda, se encaró con un grupo de aficionados que se encontraban tras su portería, pues estos llevaban todo el partido profiriendo gritos racistas contra él.
Estos episodios tan seguidos en los últimos meses no pueden ser atendidos como hechos aislados. No es normal que en aquellas pocas horas se produjesen hechos tan inenarrables en los partidos en Getafe y Sestao. Tenemos un problema real y no vale mirar para otro lado. La comparecencia de Vinícius antes del encuentro amistoso entre España y Brasil fue muy significativa. La prensa culposa que quita hierro al racismo y sigue haciendo burla ya no tiene donde esconderse. Vinícius los pone frente al espejo. No pueden escurrir el bulto.
La comparecencia de Vinícius antes del encuentro amistoso entre España y Brasil fue muy significativa. La prensa culposa que quita hierro al racismo y sigue haciendo burla ya no tiene donde esconderse
Mientras tanto, el aficionado merengue seguirá contando las horas hasta el partido frente al Manchester City. Tenemos 9 días para fabular o imaginar el once. Más de uno acabará comiéndose las uñas hasta hacerse un muñón. Se hará larga la espera. El martes 9 tenemos toda una cita con la ida de cuartos de final de Champions. Pep Guardiola se ha quejado públicamente del calendario y, como bien contestó Ancelotti, tiene razón pero nosotros no somos los que diseñamos el mismo. La espera hasta el partido contra el City será larga y tendremos que sobrellevar este hiato como sea. Habrá que seguir contando las horas.
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Algunos creían que no estaba, pero nunca se fue. Rodrygo, protagonista del partido frente al Athletic, también lo es del cuestionario que ha diseñado fcQuiz esta semana.
¿Acertarás las preguntas?
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Buenos días, amigos. Hay días en los que las portadas, el fútbol, la vida parecen gozar de autonomía, avanzar en el tiempo hacia el futuro, al inicio de una nueva etapa que solo comparte con la anterior el escurridizo instante presente. Otros días todo asemeja formar parte de un entramado repleto de déjà vues; de portadas que nos recuerdan a otras en las que todo era diferente, pero a la vez igual; de noticias aparentemente repetidas; de actitudes periodísticas cíclicas que denotan un fondo acomplejado, amilanado; de informaciones que parecen conectar dos ámbitos en principio independientes para entrelazar aún más la trama de una realidad que se muestra más alejada del libre albedrío y más cercana a una predestinación cíclica e infinita, con realidades solapadas en el tiempo, una especie de universo Mbappé repleto de agujeros negreiros.
Marca es un déjà vu. Quizá no con Yoro y Mastantuono, pero con otra pareja de futuribles blancos. ¿Los diarios informan un instante después de que sucedan las negociaciones o forman parte de la trama que provoca las mismas? Depende de los casos.
«Plan para Xavi», titula Mundo Deportivo. Laporta, Yuste y Deco albergan la esperanza de que siga el técnico hasta 2026. El diario culé dice que sigue siendo un no, y que si llegase el sí sería condicionado a tener fichajes que mejoren el equipo. Es decir, condicionado a que el club siga incumpliendo las normas del fair play financiero y les permitan inscribir jugadores contratados con sabe Dios qué dinero.
La portada de Mundo Deportivo es una de esas que nos recuerdan a otras en las que todo era diferente, pero a la vez igual. Como aquella de Sport del pasado 26 de diciembre.
Entonces todo era diferente porque Xavi aún no había dimitido, sin embargo es igual porque, aun dimitido, Xavi sigue. Entonces había un plan y hoy también. Plan para hoy, hambre para mañana, una y otra vez.
Volvemos a la portada de Mundo Deportivo de hoy y comprobamos lo de las actitudes periodísticas cíclicas que denotan un fondo acomplejado, amilanado: «Mbappé, criticado en Francia por sus desplantes a Luis Enrique». Aún no se ha puesto la camiseta de blanca y ya es objeto de inquina. Una inquina que refleja las carencias del odiador. Siempre ha sido así y siempre lo será.
Al echar un vistazo a la portada de Sport y leer su esquina superior derecha, recordamos aquello de las informaciones que parecen conectar dos ámbitos en principio independientes: «Los dueños de la F1 compran Moto GP». Es una noticia propia de una distopía que se torna real, como si Marvel fichara a un héroe de DC o los Beatles contrataran a un miembro de los Stones. En días como hoy, un argumento más que nos inclina a creer en la interconexión que imbrica la realidad y el tiempo.
El tuit ayer de Fútbolgate.com es una prueba más de esta quizá descabellada teoría.
Óscar Hernández Creus, actual segundo entrenador del Barça y hermano de Xavi, creó una agencia de jugadores junto al ex árbitro Gracia Redondo en 1999. El ex colegiado, fue designado por #Negreira para pitar el decisivo partido frente a Tenerife, en junio de 1993. https://t.co/Xbhr6Vfo55 pic.twitter.com/RY08f3nhJ8
— Fútbolgate.com (@futbolgate_ES) April 1, 2024
«Óscar Hernández Creus, actual segundo entrenador del Barça y hermano de Xavi, creó una agencia de jugadores junto al exárbitro Gracia Redondo en 1999. El excolegiado, fue designado por #Negreira para pitar el decisivo partido frente a Tenerife, en junio de 1993».
Sabemos que el pasado influye en el futuro pero, tras leer este tuit, ¿el futuro influye en el pasado? ¿Los Xavi y Óscar Hernández fichados para el cuerpo técnico del Barça el 6 de noviembre de 2021 condicionaron la designación de Gracia Redondo por Negreira en junio de 1993? ¿El Negreirato empezó el siglo pasado y se precipitó hacia adelante o comenzó este y propagó hacia atrás?
Tal vez todo sea un entramado predeterminado, repetitivo como fichaje de Kylian por el Madrid, un universo Mbappé con agujeros negreiros que conectan el pasado con el futuro pero también el futuro con el pasado, agujeros negreiros que no solo permiten violar la concepción lineal del tiempo, sino todo tipo de normas y leyes del ámbito de la justicia y el deporte y al mismo tiempo salir indemnes gracias precisamente a su asombrosa naturaleza.
Os dejamos con la portada de As para que busquéis pistas que confirmen o desmientan esta hipótesis.
¿Creéis que esta es la primera vez que habéis leído este portanálisis? ¿No habéis sentido un déjà vu al hacerlo?
Pasad un buen día.
En la misma semana que a los madridistas nos llamaron racistas, homófobos y fachas los tuitstars de izquierdas por defender a Vinícius, el club decidió que contra el Bilbao, en casa, el equipo jugara de morado. Racista, homófobo y facha, en una palabra, antimoderno, es lo peor que se le puede llamar a alguien en esta época aquí, en España. Es como si en la Europa cristiana de la Edad Media a alguien se le acusara de negar el misterio de la Santísima Trinidad, en la Rusia de Stalin alguien fuera tachado de contrarrevolucionario o en la Alemania nazi hubiera sospechas sobre la pureza racial de cualquier hijo de vecino. O sea, lo peor que se puede ser en la vida, el sambenito.
Sin embargo ceder en el color de la equipación local, por dinero, es lo más moderno que hay, desde luego. Es una gran contradicción esa en la que vive instalado el antimadridismo: por un lado defiende que el Madrid es un nido reaccionario desde su fundación, allá por la tercera guerra púnica, y por otro, que es una organización turbocapitalista vendida a los poderes infernales del dinero, sin corazón ni alma. Hay, empero, que sacar dinero de debajo de las piedras, se dice y con razón. Pero ¿tanto ha pagado Adidas para que de blanco, en el Bernabéu, jugara el equipo contrario?
Hay cosas por las que no se debería pasar nunca, a pesar de que el Madrid ya jugara de local con otra camiseta en más de una ocasión anterior: de verde aquella aberrante vez que la niña Greta apareció en Madrid para salvar el mundo y de negro yamamoto hace dos temporadas, frente al Barcelona. Que ciertas cosas, por simbólicas, se preservaran de la mercantilización debiera hacer subir la cotización de la “marca”, pero a lo mejor yo soy un idealista.
¿Tanto ha pagado Adidas para que de blanco, en el Bernabéu, jugara el equipo contrario?
El caso es que se jugó y se ganó aunque el Bilbao fuera de blanco y en ocasiones fuera contraintuitivo y antinatura seguir las jugadas. Los optimistas dirán que se rompió un mal fario y tendrán razón. Es el espíritu del tiempo que nos ha tocado vivir, uno en el que decir la verdad es un acto subversivo. La grada de animación sostuvo el domingo por la noche una pancarta en la que se reclamaba que dentro de una semana larga, el día del City, todo el Bernabéu vista de blanco. Ocurría el mismo día, como digo, en que el Madrid, de local, recibía de morado yamamoto. Pero no era el club el que tenía razón esta vez, sino la grada, aunque el mensaje perdiera fuerza lógicamente dada la manifiesta y visual incongruencia: de blanco iban los otros.
El empeño en defender este tipo de cosas puede parecer una chorrada pero, ¿no es acaso el fútbol en sí una grandísima tontería? La más importante de las cosas que no tienen importancia, dijo una vez Valdano que era el fútbol. O fue Bill Shankly. O acaso Vujadin Voskov: con ciertas frases canónicas del fútbol pasa ya como antes con las citas célebres de los toreros, atribuibles a cualquiera, en cualquier época. En todo caso, esconden verdades profundas, por sencillas, como las leyendas, que siempre envuelven con su dulce velo un retazo de realidad, de historia ocurrida y vivida de verdad.
De morado japonés de diseño industrial alemán redebutó Militao y renació Rodrygo. Al primero había tantas ganas de verlo que la tribuna, ya con 2-0, le tributó una ovación magnífica. ¡Lo que ha cambiado el mundo sin que nos demos cuenta! Hace veinte años los centrales madridistas en el Bernabéu solían ser asados vivos por la grada. El cambio de percepción de la figura del central en el Madrid es una de las grandes revoluciones culturales de las últimas décadas. Desde el mítico y por qué no decirlo ya, mitológico, Peperramos, el central ha cogido un peso tremendo en la psique colectiva del madridismo.
El cambio de percepción de la figura del central en el Madrid es una de las grandes revoluciones culturales de las últimas décadas. Desde el mítico y por qué no decirlo ya, mitológico, Peperramos, el central ha cogido un peso tremendo en la psique colectiva del madridismo
Ya no es una criatura vulnerable y desvalida sometida al despiadado devenir de los acontecimientos. Ahora es un pretoriano, un ser de talla, de altura, respetable y respetado, que impone por su físico pero también por sus extraordinarias condiciones técnicas, de salida de balón, de juego aéreo, de mando. Es un líder del que emana autoridad. Eso lo consagró Ramos. Antes de él y de Pepe estuvieron Hierro, sobre todo, y Sanchís, en la era moderna digo, pero eran, digamos, jefes excepcionales por sus dotes. Desde el Peperramos se instituye la figura del central estructural, que adquiere, en la casa, las condiciones del gran capitán. Recordemos que Militao fue Eder Mareao. Fue un brasileño de aspecto extravagante al que le dio un vahído al verse dando una rueda de prensa en el Santiago Bernabéu. La evolución es total y se puede ver, en grados mayores y menores, en los demás. Rüdiger es un sultán africano, un jefe tribal. Tchouaméni fue jugar en el eje de la zaga y tener de pronto algo, ese nosequé de auctorictas.
Rodrygo volvió a meter golazos y a ser determinante. El otro día imaginé un rombo que partía de Bellingham, que tenía a Mbappé por la izquierda y a Endrick por la derecha, y que terminaba en la cúspide de Vini, transformado definitivamente el nueve puro, en capocannoniere. En mi fantasía no estaba Rodrygo. La realidad, en el Madrid, siempre acaba mejorando la imaginación, de tan promiscuamente fusionada con ella que está. Rodrygo, que aparece ya en algunos carteles como una superventa clara para pagar la gran fiesta de Mbappé, es una de esas formas aéreas de la arquitectura cuyo secreto está en la ingravidez.
Desde luego que es muy diferente a Vinícius no sólo por su carácter, alemán y frío, sino por su juego, de pasamanería. Regresó a las redes olvidado debate: él o Vini, como si no fueran compatibles o, por demás, como si Vinícius Junior no hubiera demostrado ya ser el motor inagotable del caudal ofensivo y de la respiración amazónica del Real Madrid de Carlo Ancelotti. Como si, yendo al fondo del asunto, Vinícius no llevara tiempo asimilando la redirección de su juego hacia el centro del ataque, hacia la conversión en algo parecido a lo que terminó siendo Cristiano Ronaldo: un 9 tan puro como puede serlo un futbolista total.
Pero, en fin. Vinícius, cuando no es por una cosa, es por otra, está siempre bajo sospecha, como todo lo que es desmedido, como todo lo que tiene un aliento salvaje y lo que no cabe en una categoría simple. Es un río que se desborda y hasta cuando un compañero recupera el tono él tiene que salir perjudicado. ¡Qué país, qué afición!
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A mí que no me engañen. Lo digo siempre que hay ocasión, el partido del año, el verdadero clásico del fútbol patrio es el enfrentamiento entre Real Madrid y Athletic Club, ya sea en San Mamés, ya sea en el estadio Santiago Bernabéu. Por historia, por rivalidad, por calidad, por nobleza de las aficiones y de los contendientes es el verdadero partido clásico, el de verdad, el que enfrenta a los dos equipos más históricos de nuestro balompié.
La calificación de “clásico” de los enfrentamientos contra el FC Negreilona no es más que un invento de la prensa negreiril para aumentar la autoestima del siempre acomplejado, llorón, tramposo y segundón equipo catalán. Era necesario darle un plus de interés a los encuentros entre Real Madrid y FC Negreilona para que estos se creyeran importantes. Lo de siempre, vaya, la misma canción de siempre, el mismo lamento de “Espanya ens roba”, “Espanya no ens vol”, “Espanya ens odia”, “Espanya ens maltracta” y los demás “Espanyas” que se quieran imaginar los negreiras de turno vestidos de plumillas de postín.
Pues se ha disputado un clásico en nuestro Chamartín protegido de las inclemencias de Nelson gracias a la genialidad del club de construir una cubierta retráctil en el estadio. Nadie pasa frío ni sufre el viento en nuestra casa mientras juega el Real Madrid. ¿Que por qué la ponen casi siempre? Me voy a callar lo de la razón sexual porque puede herir la sensibilidad del lector, pero digamos que porque la tenemos y queremos ponerla, pues claro que sí. ¿Que otros no la tienen? Pues haber estudiado, que diría aquel.
Llegó el Athletic Club, repito, en un momento crucial del campeonato. Cuando las hordas negreiriles están cada vez más empeñadas en que haya liga. El FC Negreilona jugó en casa contra Las Palmas con Busquets Ferrer al silbato, árbitro neófito en primera que lleva una carrera fulgurante en el arbitrerío nacional. El balear, con apellidos más catalanes que La Moreneta, sólo pasó una temporada en segunda división antes de dar el paso a la máxima categoría… una de dos, o es Pierluigi Collina con pelo o es un elemento del entramado negreiril de primera clase. En caso de duda, amigos lectores, elijan la b), no falla.
En estos casos y después de ver cómo se las gastan los Medina Cantalejo, Clos Gómez y demás gerifaltes arbitrales, lo más normal es que le mandaran a Montjuic a hacer “una faena de aliño” para que el FC Negreilona no se descuelgue de la liga… y efectivamente, minuto 24, portero que sale del área y hace falta al negreiril de turno, no es el último pero el muelle salvador del trencilla hace que saque del bolsillo la tarjeta roja, expulsión, Las Palmas con 10 jugadores sobre el campo tres cuartas partes de partido, una más del entramado, Busquets Ferrer ha hecho su trabajo, la escarapela de internacional está mucho más cerca de su pecho balear.
El verdadero clásico del fútbol patrio es el enfrentamiento entre Real Madrid y Athletic Club. La calificación de “clásico” de los enfrentamientos contra el FC Negreilona no es más que un invento de la prensa negreiril para aumentar la autoestima del equipo catalán
Lo que decía, llegó un Athletic Club en un gran estado de forma a Chamartín, apretando al Real y haciéndole un partido incómodo, con la presión alta y sin dejar jugar a los ayer morados. Sigue en la cuarta posición de la tabla, que le daría derecho a jugar la Copa de Europa la temporada que viene a expensas de lo que haga el mejor equipo de Canillejas en Villarreal. Al final, dos zarpazos de Rodrygo dieron el triunfo a los de Concha Espina y mantenemos la distancia de 8 puntos sobre el FC Negreilona con 24 por jugar. Mal se tiene que dar para no meter en el saco la 36ª.
La racha del Real Madrid contra los leones es la mejor de la historia, 18 partidos de liga sin perder y en sólo 1 de los últimos 29 encuentros disputados entre ambos en el campeonato doblamos la rodilla ante los del “Bocho”. Esto significa que últimamente se nos da bien el Athletic. Que siga la racha.
Asunto Vinícius. El otro día, nuestro “menino” se derrumbó en la rueda de prensa previa al partido entre España y Brasil en Chamartín. Precisamente fue en Valdebebas, su casa, donde nuestra estrella cayó de una vez y se puso a llorar cuando recordó la infame persecución racista que está sufriendo en muchos campos de España y en casi toda la prensa nacional. Imagino al chaval, cosido a patadas, empujones, agresiones y mordiscos que casi nunca tienen repercusión disciplinaria, intentando que se haga justicia en el campo y, encima, recibiendo tarjetas y expulsiones por doquier. Además, cuando analizan los partidos los periodistas afectos al régimen negreiril y regados convenientemente de millones de euros por la publicidad de Tebas y “su” liga, lo mejor que le dicen es que provoca, que debería centrarse en jugar, que no debe protestar y que lo mejor es que se vaya de España.
Querido Vinícius, yo también lloraría, es más, no sé cómo te contienes tanto, eres un ejemplo de calma y sosiego con la multitud de provocaciones que sufres a diario. Eres, en definitiva, un crack. Porque el único pecado que ha cometido el brasileño es haber callado la boca a todos los que se reían de él cuando fallaba goles con 18 años, despuntar como una de las mayores estrellas del fútbol mundial, ser, posiblemente, el único jugador de la liga que hace que la gente se levante de sus asientos y, por encima de todas las cosas, ser jugador el Real Madrid.
Tranquilo, Vini, tranquilo, el año que viene se acabará tu calvario… llega Mbappé (porque llega, háganme caso, o llega o paga buena parte de la obra del estadio) y la campaña de acoso y derribo será contra el francés. Entonces te dejarán algo en paz, sólo te dirán que eres incompatible con la tortuga porque juegas en el mismo sitio y, claro, eso no se puede consentir. Tranquilo, Vini, tu calvario se acabará pronto. Ya lo intentaron al principio de temporada con Bellingham, pero el carácter del inglés ha hecho que se callaran y que sólo los árbitros hagan su trabajo de acoso, tarjetas y expulsiones contra el británico.
Tranquilo, Vini, tranquilo, el año que viene se acabará tu calvario… llega Mbappé y la campaña de acoso y derribo será contra el francés
Asunto Negreira. Se ha revelado que menos de un mes después de que Negreira mandara el famoso burofax al FC Negreilona del “o sigo o tiro de la manta” menos de un mes después, repito, la empresa Dasnil 95, SL curiosamente empieza a facturar a la Federación Catalana de Fútbol, curiosamente también, controlada por el FC Negreilona. Dicen que los pagos acabaron en 2018, pero el entramado me temo que sigue hasta nuestros días. No puede estar la situación como está si no hay algo raro… en fin, que cuánta casualidad, un mes después de que no le pague el FC Negreilona le empieza a pagar la federación directamente. Tremendo.
Parece que, por fin, la Justicia está investigando lo de Arabia. El chanchullo del siglo, cuando una federación contrata como mediadora para un contrato con un país extranjero a la empresa de un jugador en activo de un equipo que participa en las competiciones que controla y, además, pone una cláusula para que ese equipo de ese jugador juegue la competición so pena de palmar 5 millones de euros… Por fin… La RFEF registrada (y van…), Rubiales en la República Dominicana esperando a ser detenido cuando vuelva (si vuelve, que esa es otra), Rocha suspendido, la gestora de la RFEF suspendida y desmarcándose como puede (que no puede) de Rubiales, el CSD encomendándose a la FIFA (habrase visto tanta infamia…) en fin… Geri, calienta que sales, que la Comisión Rogatoria a Andorra está a punto de dar sus frutos, no te digo nada, amigo.
Y, para terminar, el madridista más madridista que en el mundo ha habido, el madridista con M mayúscula, don Javier Tebas, a la sazón presidente de La Liga, en su madridismo intrínseco, ha dicho que en el “asunto Negreira” sí, el Barcelona pasa por una dura crisis reputacional, pero que esta es menor porque “estamos trabajando para que se llegue a aclarar esta situación”. Más rostro marmóreo no puede tener el madridista este. Es tremendo. El mayor escándalo de corrupción de la historia de España y estamos trabajando para aclarar la situación. Por favor, que venga ya la Superliga o como diantres se vaya a llamar.
Ahora, como novedad, voy con unos datos que ha generado el partido y, no lo olviden, ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida… ¡Hala Madrid!
LUCAS VÁZQUEZ ha jugado su partido oficial nº 340.
LUNIN ha jugado su partido total nº 50.
JOSELU ha jugado su partido total nº 50.
BRAHIM ha jugado su partido de liga nº 40.
RÜDIGER ha jugado su partido de liga nº 60.
RÜDIGER ha jugado su partido de competición española nº 70.
RODRYGO alcanza las 140 victorias oficiales.
BRAHIM alcanza las 40 victorias oficiales.
LUCAS VÁZQUEZ alcanza las 250 victorias totales (amistosos incluidos).
MENDY alcanza las 80 victorias en liga.
El brasileño ha marcado el gol oficial nº 4770 del Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu desde su inauguración jugando como local. Además, ha marcado el gol nº 8650 del equipo blanco en competición española y el gol nº 230 al Athletic Club en liga jugando como local.
Ha marcado 400 veces 2 goles en liga jugando como local.
Ha alcanzado los 1030 partidos imbatido en liga.
Ha alcanzado las 1150 victorias imbatido en competición española.
Ha alcanzado las 870 victorias imbatido en liga.
Ha alcanzado las 1480 victorias en competición española jugando como local.
Ha alcanzado las 3850 victorias totales en toda su historia (amistosos incluidos).
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Comunikado Hoficial 01/04/2024
El Real Madrid C. F. desea comunicar su malestar por lo sucedido ayer en el Santiago Bernabéu en nuestro partido ante el Athletic Club de Bilbao, en relación con la actuación del colegiado D. Javier Alberola Rojas.
Aunque no tuvo influencia final en el resultado, nos vemos en la obligación de denunciar lo acaecido ayer en el minuto 58 de partido. En el mismo, Alberola Rojas pitó fuera de juego tras un pase de un jugador del Athletic de Bilbao a nuestro jugador Rodrygo Goes, que, tras continuar la jugada, sufrió un claro penalti.
Se puede observar en la imagen que el Sr. Alberola Rojas observaba la jugada de frente, a sólo unos pocos metros y sin ningún obstáculo que interrumpiera su visión. Aun así, podemos entender que no pudiera discernir que fue el jugador del Athletic de Bilbao el que tocó el balón, lo que invalidaba el fuera de juego.
Sin embargo, nos sorprende que fuera Alberola Rojas el que señalara el fuera de juego, cuando su juez de línea se encontraba en una posición inmejorable, justo en línea con los jugadores. El juez de línea sólo levantó el banderín una vez que Alberola ya había pitado el fuera de juego.
Para más inri, como se puede ver en la imagen, Alberola no estaba mirando la posición de Rodrygo y su defensor, siendo prácticamente imposible que pudiera discernir si, por unos pocos centímetros, nuestro jugador se encontraba en posición adelantada.
Por otro lado, nos vemos en la obligación de denunciar y hacer público que, tras señalar el fuera de juego, nuestros jugadores nos transmitieron que el Sr. Alberola se dirigió a ellos diciendo “yo siempre he querido ser juez de línea, pero nunca me dejaron. Esta es la mía”.
Entendemos los deseos de D. Javier Alberola Rojas y animamos al Comité Técnico de Árbitros a que satisfaga sus deseos, pero creemos que no es lo más conveniente que se cumpla su sueño durante el transcurso de un encuentro, cuando tiene asignada la función de árbitro principal.
Por último, queremos comunicar que estamos convencidos de la honestidad del Sr. Alberola Rojas y que la actuación de ayer no tiene nada que ver con los pagos de más de 8,000 € que realizó al hijo de Enríquez Negreira por sus servicios de coaching, entre los años 2016 y 2019.
Llevaba dándole vueltas al asunto y el paso de Alberola y su tropa, pues solo no pita, me decidió: hay que ponerles música a los vídeos de Real Madrid TV. Los completaría. Imagen, música, voz, cabreo. Todo. Insuperable.
Para el de anoche se me ocurre la del famoso tango A media luz, ya saben: Corrientes, 348, segundo piso ascensor. Empieza a sonar cuando el Madrid recupera la bola y termina en el momento en que el árbitro decide no sé muy bien qué. ¿Estornudó Rodrygo? ¿Fue Bellingham, lo que descentró a Vesga y por eso le pasó la pelota al brasileño? Es que estoy oyendo la música: no hay porteros ni vecinos, lará, lará, larálará… Cierren los ojos, maravilloso.
Hay otros sonidos muy utilizables. La Marcha Triunfal de Aída vendría al pelo en asuntos relacionados con Vinícius. Giuseppe Verdi, italiano como Carletto, es una mina: cuando regrese Munuera, el Ritorna Vincitor, también de Aída, sería perfecto. Está el coro de Nabucco, el de los esclavos. Los italianos lo tuvieron como un canto contra la opresión extranjera que vivían. Puesto que opresión también vive el Madrid, paisana y no extranjera, eso también, podría ser incluso otro himno del club.
El de los gitanos de El Trovador, el del yunque. El Madrid también es un yunque, pam-pam-pam. Y nada. La donna è mobile, Rigoletto, cuando la arme eso una donna. Sí, claro. La Octava de Beethoven también valdrá. Y Mozart, el maestro Rodrigo. Gente tipo Julio Iglesias, claro: La vida sigue igual podría ser perfectamente otro el himno del Madrid. Un día las Mocitas, otro Plácido, el Hala Madrid, Verdi, Julio… ¡Una locura!
Serían muy utilizadas esas músicas de los videos en discotecas, verbenas populares y cosas así. Una música pegadiza, conocida. Habría una breve introducción, que también podría ser escrita, para los coleccionistas en plan estadio, fecha, rival, árbitro, torneo, y sucinta explicación de lo sucedido. Treinta segundos y la música. Oigan, lo que hacen los árbitros con el Madrid es una obra de arte y debe tratarse como tal. Conozco a mucho personal de la tele blanca, su sensibilidad artística, y sin duda agradecerán esta idea.
Hay que poner música a los vídeos de Real Madrid TV, lo que hacen los árbitros con el Madrid es una obra de arte y debe tratarse como tal
Por lo demás es verdad que vivimos tiempos movidos pues son muchas las voces que reclaman cambios en el arbitraje. Entiendo que no es fácil y me alegra que el Madrid esté colaborando en el asunto. Que es el equipo que más hace por el cambio no se discute. Pasa una jornada sí y otra, también.
En asuntos modernos y en antiguos, fíjense. De niños aprendimos que si un tío está en fuera de juego y le pasa la pelota un rival… lo habilita. Bueno, pues ayer no. Está bien. Claro que hablando de estar: ¿Rodrygo estaba en fuera de juego? No hubo repetición, luego no sabemos. Me extrañó, pues no poco antes entró en el área, la otra, un jugador del Athletic, se cruzó Mendy y el de blanco, oh, se fue al suelo. No pidió penalti ni su padre, el del muchacho de blanco, pero la repetición no faltó. Bueno. Es probable que el tiro de cámara de ese lado fuera mejor que el del otro, algo pasaría.
Más cosas. El árbitro del Getafe-Sevilla paró el partido y se fue a por el delegado local pues al futbolista argentino Acuña lo insultaban ferozmente. Se nos dijo: ¡qué bien el árbitro! Que después puso en el acta del partido lo sucedido. OK. Cuando Pamplona, que el colega no escribiera nada en la suya no tenía la menor importancia pues ya lo hace el delegado arbitral. Eso dijeron. Y que no hiciera caso a Carvajal y Rüdiger cuando lo del ”Vinícius, muérete” y demás, pues tampoco. Podemos confirmar que el hombre sordo no es. Que estos tíos pasan unas pruebas físicas imponentes.
Entonces, ante dos actitudes opuestas, ¿quién acertó? ¿El de Pamplona, don Tancredo, o el de Getafe? ¿Los dos? ¿Ninguno? Pues eso, que el Madrid colabora como nadie en los cambios. Su contribución a la causa, mejorar el fútbol, está probada. Ah. Sobre lo de Getafe y Sestao. Como se dirigieron solo a Sarr, Acuña y Quique Flores, al que gritaron ¡gitano!, algo debieron hacer, su culpa tuvieron, pues sí, sólo se lo gritaron a ellos. A la espera también de la sanción que le va a meter la Federación al portero del Rayo Majadahonda. Será la guinda de porro que nos invade.
son muchas las voces que reclaman cambios en el arbitraje. El Madrid es el equipo que más hace por el cambio. En asuntos modernos y en antiguos, fíjense. De niños aprendimos que si un tío está en fuera de juego y le pasa la pelota un rival… lo habilita. Bueno, pues ayer no
Por lo demás, 2-0 y para casa. Un buen y corto resumen de lo que fue el partido. Pronto vimos que las cabezas de los 22 estaban en otros compromisos cercanos. El Athletic se portó como un padre con el Madrid y el Madrid, lo mismo. Ya sabemos que sus relaciones son excelentes. Le ganó porque no tenía más remedio. El Barça aprieta y está fenomenal no, lo siguiente. Y el Girona no se rinde. Y no les cuento si el Atleti toma hoy Villarreal. Pero vamos, si al Madrid no le hubieran tangado tres o cuatro de los muchos puntos que no tuvieron a bien concederle, lo de ayer acaba 0-0 y no se habla más. Suerte tú con el City; lo mismo te deseo, en la final de Copa, tronco.
Rodrygo metió dos goles casi al tiempo que Luis Enrique mandaba a Mbappé al vestuario en la segunda parte. Otra vez. Yo creo que lo hace por Francia. Por los Juegos. Le quita minutos, le cuida, cumple. Ahora vas, le dice a Kylian, y le cuentas al Madrid que estás como si fuera febrero. Que puedes jugar Eurocopa y la cosa olímpica sin problemas. Que si acaso dejad la presentación para septiembre. Que eso sí desgasta, emocional y físicamente. En fin y nada. Nueve días de suspense y la Champions. Cinco partidos para la 15. ¡Qué cosas!
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Llevará pasándome año y medio. Llega el minuto 40 de cada partido en el Bernabéu y mis ojos dejan de seguir el balón o al jugador de turno para centrarse en una parte de la grada a la que la duración de 45 minutos por cada tiempo le debe parecer excesiva. La zona en cuestión, situada en el córner del fondo sur con el lateral oeste y perfectamente reconocible en la retransmisión televisiva, se vacía con una urgencia primitiva. Para cuando el árbitro pita el descanso no queda allí más que un par de aficionados desubicados.
La cosa no mejora cuando el segundo tiempo arranca, más bien al contrario. Durante no menos de 10 minutazos nuestra grada permanece semidesierta, llenándose poco a poco, gota a gota. Cuando al Madrid le da por atacar por ese flanco, la realización nos regala un plano como de partido de pretemporada, protagonizado por un mar de butacas azules que contrasta con las gradas vecinas, estas sí, perfectamente pobladas. Tal es mi grado de fascinación con este fenómeno que durante unos meses el principal tema de conversación entre mi hermano y yo consistía en tratar de hallar una explicación lógica. ¿Qué sucede en las tripas del estadio en la media hora que comprende desde el minuto 40 hasta el 55, que es cuando por fin acaba de llenarse la tribuna, descuento y descanso incluidos?
La teoría que, medio en broma medio en serio, más predicamento ha cogido en la familia responde a las necesidades miccionales del respetable. Intuíamos que, justo en esa zona, los baños deben estar averiados y el proceso de reparación se está alargando más de la cuenta, con lo cual debe haber uno o como mucho dos urinarios disponibles para ese reducido grupo de gentecilla, quien, de manera ejemplarmente cívica, huye del graderío con antelación para que la zona (y la vejiga) no colapse en el interludio.
Debido a tal explicación, a todas luces inmaculada, hemos bautizado esa tribuna con el castizo término de “Los Meones”. Así, como si fuese un bar de Prosperidad de toda la vida.
Hemos bautizado esa tribuna con el castizo término de “Los Meones”. Así, como si fuese un bar de Prosperidad de toda la vida
Incluso cuando comentamos por WhatsApp los partidos de nuestro equipo, ubicamos de este modo tan simpático cualquier jugada que suceda en esa orillita del campo. “Vaya control que ha hecho Brahim pegadito a la banda de los meones” o bien “¿qué me dices del caramelo que ha puesto Kroos? No, ese no, yo me refiero al de la segunda parte, el del córner de los meones”.
Pero no, el motivo de la desafección de esa esquinita no tiene nada que ver con los problemas de próstata del graderío, sino con una razón mucho más elemental. La navaja de Ockham siempre tan certera. En esa esquina se ubica una de las Áreas VIP del Bernabéu, con una lujosa zona de Hospitality, catering de lujo y demás comodidades de esas que los paletos como yo primero rechazamos con cara de menuda ordinariez esto pero luego si tenemos la posibilidad de disfrutar de la ordinariez en cuestión arramblamos con todo por delante. Un poco como lo de los hoteles con buffet libre en el desayuno, pero con más purpurina y sofisticación.
Resumiendo, que la peña prefiere estar tranquilamente a su bola entre cañitas, embutido ibérico y postres de cocina vanguardista antes que volver al asiento y desesperarse con algún jugador o gritarle a Carletto que haga cambios de una vez, que estamos en el 50 y el equipo sigue igual que en el primer tiempo. No les culpo. El problema, más de fondo que de forma, es la idea general que hay detrás del concepto de “Los Meones”, tendencia absoluta en toda la industria deportiva y que encuentra en el Madrid, como punta de lanza de la misma, su máximo exponente. Esto es, convertir al aficionado en consumidor.
Vaya por delante que debido a mi formación conozco de sobra cómo funciona el deporte profesional del más alto nivel, las entretelas del marketing deportivo y las tendencias de la industria sobre las que orbitan las diferentes estrategias de cualquier trasatlántico de impacto global. Incluso el año pasado tuve el privilegio de trabajar para el club y comprobar de primera mano preocupaciones, deseos y pautas establecidas sobre las que trabajar, más allá de lo que acontezca sobre el terreno de juego.
La idea general que hay detrás del concepto de “Los Meones”, tendencia absoluta en toda la industria deportiva y que encuentra en el Madrid, como punta de lanza de la misma, su máximo exponente, es convertir al aficionado en consumidor
El fenómeno de los meones ayuda a comprender muchas cosas. Nada tiene de malo establecer una zona del estadio diseñada para gente a la que no le gusta el fútbol necesariamente sino el acto social, el enseñarse y ser visto, el subir doce fotos a Instagram para presumir. Pagar por hacer la foto, vaya. Pagar (y mucho) por poder decir “yo estuve allí”. Simple cuestión de estatus.
Subyace de todo esto la tendencia universal e imparable de nuestro tiempo: Todo evento tiene que ser una experiencia única, inolvidable, transversal. E insisto, esto no tiene que ser malo per se. Pero esta americanización del producto constante, este querer convertir en un partido de la NBA todo lo relacionado con el fútbol europeo, que ni es el mismo deporte ni somos el mismo público ni tenemos la misma cultura ni los mismos hábitos, todo ello me causa rechazo, incluso en mi condición de madridista (creo) adaptado a los nuevos tiempos y familiarizado con el rumbo de la industria deportiva.
Y, aunque sea en mi propio perjuicio laboral, no acabo de ver del todo claro ese mantra de convertir al aficionado en consumidor, qué quieren que les diga. Porque el riesgo que se corre no tiene tanto que ver con la conquista de nuevos usuarios sino con la espantada de los aficionados ya existentes. Y creo que el club tiene un potencial problema con esto que urge atajar.
Porque el Real Madrid no es sólo Disney, es mucho más que eso. El Real Madrid no es, no somos, un gigante del mundo del entretenimiento, sino una experiencia religiosa, con sus códigos sagrados y su liturgia. Vaya, que ir al Bernabéu es una actividad más cercana a ir a misa que a ver una película de Netflix en el salón. Hablamos de un club que pertenece a sus socios, así lo lleva siendo desde 1902 y así lo reflejan los estatutos. El Real Madrid no son Los Ángeles Lakers ni el Manchester City ni la escudería Red Bull Racing, estas sí, empresas privadas cuyo ámbito de actuación es el deporte y financiadas por diferentes agentes con el objetivo de revalorizar la marca y rentabilizar la inversión, y si de paso se logran resultados deportivos miel sobre hojuelas. Otro debate sería el de no ya si tiene sentido, sino si simplemente es viable mantener la actual condición de club y competir al más alto nivel en la élite del fútbol del mañana, pero ese es otro tema (véase el futuro negro del Barcelona y su más que probable conversión a SAD).
El Real Madrid no es sólo Disney, es mucho más. El Real Madrid no es, no somos, un gigante del mundo del entretenimiento, sino una experiencia religiosa, con sus códigos sagrados y su liturgia. Vaya, que ir al Bernabéu es una actividad más cercana a ir a misa que a ver una película de Netflix en el salón
Vayamos al caso del Bernabéu en concreto, que tiene un problema muy claro como bien sabemos los que vamos asiduamente al campo. Las entradas cada vez son más caras, por no decir inasumibles para un porcentaje más que considerable de aficionados. Pero esto cualquiera lo puede entender aunque no compartir. Es la ley de la oferta y la demanda. El fútbol es un bien de lujo, tú si quieres un Ferrari lo tendrás que pagar, estás viendo uno de los espectáculos globales más relevantes del planeta y eso cuesta como tal y demás boutades. Nada que no escape a un primer análisis de Juanma Castaño. Vale. Entendido.
¿Pero qué implica esto a efectos prácticos? Pues la pérdida sistemática y exponencial de identidad y aficionados en el estadio. Porque el problema no reside en lo inaccesible que es acudir a Concha Espina para el aficionado medio, sino en la alarmante cantidad de cada vez más abonados que venden su abono al mejor postor, que no tiene por qué ser aficionado blanco. Y así pasa, que luego en el minuto 40 están todos fuera de sus butacas y más pendientes de lo guapos que han salido para la foto para Instagram que no ya de animar, sino de enterarse si el lateral derecho es Carvajal o Lucas Vázquez.
Luego querremos una caldera contra el City y nos llenaremos la boca con la mística del Bernabéu y demás leyendas mitológicas. ¿Pero cuándo aprieta el Bernabéu? seamos serios. Vivimos del recuerdo de las noches del PSG, Chelsea y City, que es lo más salvaje que ha vivido este estadio en qué, ¿40 años? y porque las circunstancias fueron las que fueron.
Subyace aquí una actitud que detesto, cercana a la turismofobia e incluso al racismo que trato de evitar por todos los medios pero como soy un hombre hecho a base de incoherencias no puedo evitar sentirla aunque no quiera. Me he contenido de emplear en el texto la palabra turistas, porque mi impulso era el de responsabilizarles, aunque fuese de manera indirecta, de la causa de mi crítica. “Perdemos identidad porque cada vez van al estadio menos aficionados de verdad y más turistas”. No negaré haber caído en esta actitud cargada de superioridad moral, y, por qué no decirlo, de un incipiente racismo más de una vez, y es un error. Porque cómo establecemos quién es aficionado de verdad y quién no. Cabe señalar que, en tanto que aficionado, el Real Madrid me pertenece lo mismo a mí que a un señor de San Francisco, Doha o Seúl. Y tanto derecho tienen en ir al campo ellos como yo, pues el vínculo sentimental con el club no lo determina un código postal.
Más si cabe siendo el club en cuestión el Real Madrid, que siempre se ha vanagloriado (¡con razón!) de ser el equipo con más seguidores por todos los rincones del mundo, hecho que nos define y es motivo de orgullo. Porque esa actitud tan paleta y ultramontana de pero tú como vas a ser del Madrid si eres de Gijón (o de Honduras o de donde sea), como si sólo pudiésemos ser madridistas los nacidos en Madrid, será habitual en otros equipos y en otros aficionados más cortitos de miras y de entendederas, pero no en este. Si por algo ha destacado históricamente el Madrid ha sido por estar a la vanguardia siempre, por ser pionero no sólo en lo deportivo sino en cualquier aspecto colindante con lo que supone ser un equipo de fútbol, y es precisamente por el hecho de llevar siéndolo 70 años por lo que está en la posición de preponderancia actual.
si el año que viene quiero que mi equipo junte a Bellingham, Vinícius y Mbappé tendremos que aceptar que haya cada vez más áreas VIP repartidas por el estadio, más hospitalitys, más precios inviables en las entradas y más camisetas a 200 euros. Pero luego no nos podremos quejar si el estadio es un teatro, si tenemos un Bernabéu lleno de meones
A lo que voy es que se puede perfectamente potenciar la condición de experiencia memorable de un partido en asistentes puntuales sin necesidad de arrinconar —cuando no expulsar— a los aficionados del estadio. Cuando yo estuve en Nueva York fui al Madison Square Garden, me compré una gorrita de los Knicks y canté defense, defense!, es decir, fui consumidor sin ser aficionado, que es exactamente lo que está pasando en el Bernabéu y lo que creo que el club debe evitar.
Insisto, sé que el deporte en general, el fútbol en concreto y el Real Madrid en particular funcionan así. Que si el año que viene quiero que mi equipo junte a Bellingham, Vinícius y Mbappé tendremos que aceptar que haya cada vez más áreas VIP repartidas por el estadio, más hospitalitys, más precios inviables en las entradas y más camisetas a 200 euros. Pero luego no nos podremos quejar si el estadio es un teatro, si tenemos un Bernabéu lleno de meones.
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Buenos días, amigos. En una de sus corrosivas críticas teatrales, George Bernard Shaw, cuya cultura le había permitido identificar un claro plagio en la obra consignada, se refirió a ella en estos términos: "Es una obra buena y original al mismo tiempo. El problema es que lo que es original no es bueno, y lo que es bueno no es original".
Cabe la posibilidad de que Marca nos esté plagiando en la mañana de hoy, puesto que el titular de su portada coincide al cien por cien con el de nuestra crónica del partido de anoche entre el Madrid y el Atleti. No es la primera vez que nos sucede algo así. Si lo tomamos como una carrera por ver quién llegó antes al (modesto) hallazgo, es fácilmente comprobable que nuestra crónica es anterior. No es que la portada de Marca sea buena pero no original, como diría Bernard Shaw, porque es un sencillo juego conceptual con el color del uniforme, así que cabe la opción de que no sea ni realmente buena ni, desde luego, original en absoluto.
¿Coincidencia? Puede ser, aunque se nos antoja improbable. En todo caso, no vamos a ir a la guerra por un titular que no pasa de ser simpático. No nos han robado la fórmula de la Coca-Cola, de manera que no entra en nuestros planes el enfadarnos. Si no montó en cólera Queen cuando Vanilla Ice fusiló el riff de bajo de Under Pressure, que eso sí era apropiarse de la propiedad intelectual de un momento cumbre de la música pop, tampoco vamos nosotros a desencajar nuestra ira precisamente hoy, con la pereza que da la ira justo el día en que vuelves de unas vacaciones de Semana Santa pasadas por agua.
Una vez hemos dejado al lector canturreando el tum-tum-tum-tururuntum de John Deacon, que ya le acompañará para el resto del día (no es mala compañía), sólo nos resta hacer constar que ya nos han pasado unas cuantas de este estilo, no siempre con Marca, sino con la prensa tradicional en general, sin que tengamos inconveniente alguno en que nos copien.
De hecho, nos gustaría que nos copiaran más, y en cosas de mayor enjundia que un titular. No vamos por la vida de ejemplares, pero no pasaría nada si Marca (y otros que no son Marca) nos copiaran la insistencia en que hay que limpiar el estercolero en el que consiste el fútbol español, estercolero que, pese a tener los medios a su alcance, jamás ha investigado la prensa deportiva, ni las tres décadas de desmanes de Villar, ni los tejemanejes del Barça con Negreira, ni el escandaloso saldo arbitral detrás de dichos tejemanejes (que tanto clamaba al cielo), ni las corruptelas arábigas de Geri-Rubi, ni nada de nada. Copiad, copiad, malditos. Pero copiad también algo de nuestro modesto amor por la verdad. No es nada del otro mundo, en realidad. Está al alcance de cualquiera que quiera tenerlo (y que no esté subvencionado por Tebas, claro).
As, como Marca, tiene como argumento principal la victoria del Madrid ante el Athletic, con el sensacional doblete de Rodrygo, pero hace en portada un apunte que nos desconcierta. "El Athletic no puede evitar pensar en la final de Copa". ¿Está As sugiriendo que el Athletic no le puso al partido la intensidad requerida? Si eso es lo que sugiere, vimos un partido radicalmente distinto. Los de Valverde se emplearon con tanta nobleza como agresividad, en el afán claro de remontar un partido que se les puso cuesta arriba muy temprano. Podéis leer la crónica de Ramón Álvarez de Mon. Vimos un enorme Rodrygo que, en un segundo tiempo excelente, estuvo bien secundado por Brahim, Kroos o Valverde. En defensa garantizaron un nuevo partido sin encajar goles los fenomenales Rüdiger y Mendy, con una gran parada de Lunin cuando fue requerido.
En definitiva, el Madrid deja la liga bien encaminada y se pone a preparar el decisivo doble choque ante el City.
Os dejamos con la prensa cataculé, que tal vez os interese.
Pasad un buen día.
El reto de integrar a Mbappé en el esquema táctico del Real Madrid podría ser el acontecimiento que necesita Rodrygo para que Vinícius deje de eclipsar su progresión.
Anoche el Real jugó un partido liguero contra el Athletic, tras un parón de selecciones ajetreado. A una semana de disputar la final de la Copa del Rey, el conjunto de Bilbao visitó el Santiago Bernabéu, mismo escenario que pocos días antes había acogido un encuentro amistoso entre Brasil y España, aunque poco tuviera de amistoso ese choque entre las selecciones de dos países con muchos vínculos y relaciones entre sí.
El talento brasileño ha sido diferencial en la liga española desde finales del siglo pasado: jugadores como Roberto Carlos y Ronaldo Nazário abrieron una senda en el Real Madrid que más adelante perpetuaron Marcelo y Casemiro, cediendo en lo sucesivo el testigo a Vinícius, Rodrygo y Militao. Este último nos brindó ayer una alegría con su regreso tras más de siete meses de recuperación. Indiscutiblemente todos ellos han sido grandes símbolos de la historia reciente del club. Llegaron jóvenes, y han construido cada uno su historia a base de esfuerzo y ambición.
Cabe recordar que tanto Vinícius como Rodrygo pasaron por el Castilla antes de debutar con el primer equipo. Una etapa por la que no parece que vaya a pasar Endrick, que con dieciséis años ya juega y marca con la canarinha. Cinco minutos le bastaron para anotar su primer tanto en el Bernabéu, un caso similar al de Rodrygo, que necesitó solamente uno. El novedoso fichaje del punta del Palmeiras sigue la línea de apostar por el talento ofensivo brasileño en edad adolescente. Una apuesta que funcionó a las mil maravillas con Rodrygo y Vini, y no tan bien con Reinier, que sin embargo está de enhorabuena porque este fin de semana ha marcado el gol del empate para el equipo italiano donde está cedido, el Frosinone.
El reto de integrar a Mbappé en el esquema táctico del Real Madrid podría ser el acontecimiento que necesita Rodrygo para que Vinícius deje de eclipsar su progresión
Vinícius cumplía ciclo de amonestaciones en el partido de anoche: oportunidad para que Rodrygo nos demostrara de lo que es capaz jugando en la posición que ocupa normalmente el ausente de la ocasión, a pierna cambiada. En la primera que tuvo Goes, aprovechó un cambio de orientación de Brahim para internarse hacia el centro y mandar el balón a la escuadra desde fuera del área. No llevábamos ni diez minutos de partido. En la segunda parte anotaría otro golazo, también partiendo desde la posición de Vini, pero regateando, recortando y definiendo con más clase que él. Después del partido de anoche ya no me quedan dudas: Rodrygo es mejor que Vini, Rodrygo se asocia mejor que Vini, Rodrygo tiene más olfato que Vini. Ambos son diestros, igual que Mbappé. Ninguno de los dos debería salir nunca del club, pero si se tuviera que marchar uno, tendría que ser Vini.
Endrick es zurdo, por lo que no tiende a ocupar el mismo espacio en el mapa de calor que Rodrygo y Vinícius. Me imagino su andadura en el Madrid jugando al principio en el flanco derecho, o entrando como revulsivo en punta. Pero Endrick necesitará un tiempo de adaptación, no se puede esperar de él que se consagre como delantero titular ya la temporada que viene. Ese rol parece predestinado a Mbappé, que encontraría en Rodrygo el socio perfecto para caer hacia el centro cuando Kylian quiera partir desde la izquierda, zona por la que le gusta moverse. Rodrygo tiene más olfato que Vini, conviene tenerle a él en el área cuando Mbappé se escore en el frente de ataque.
Rodrygo es mejor socio para Mbappé que Vinícius
Rodrygo es un jugador más completo que Vinícius. Puede jugar de mediapunta, extremo izquierdo o derecho, incluso de delantero centro. Su polivalencia le ha permitido aportar al equipo desde diferentes posiciones, y convivir en el césped con un Vini que en el Real Madrid siempre ha jugado en el flanco izquierdo. Una posición en la que ha anotado goles históricos, sin ir más lejos el de la final de la Decimocuarta. Una posición en la que ha consagrado su nombre como uno de los mayores talentos del fútbol mundial. Pero quizás también sea la posición idónea para Rodrygo, y más tras la hipotética llegada de Mbappé.
Rodrygo es mejor socio para Mbappé que Vinícius. El reto de integrar al astro francés en el esquema táctico del Real Madrid es el acontecimiento que necesitaba Rodrygo para que Vinícius deje de eclipsar su progresión. Goes alcanzará su potencial máximo partiendo desde la izquierda, en la demarcación que monopoliza actualmente su compatriota y amigo. Y nos sorprenderá internándose ocasionalmente en el área para rematar centros de cabeza, como ya hizo en aquel legendario gol contra el Manchester City en la remontada de semis de la Decimocuarta. Vini ha metido algún que otro gol con la testa, pero no ha demostrado ser un gran rematador. Ambos han contribuido en momentos históricos del club en el último lustro, pero después de cinco años ya podemos determinar cuál de los dos es mejor. Yo creo que Rodrygo.
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