Las matemáticas son un lenguaje precioso. No creo que haya, desde el punto de vista intelectual, una forma más bella de expresarse. Pero ¿cómo explicarle esto al periodista que anda ahora tratando de quitar méritos al Madrid diciendo que se ha convertido en un número? O a los miles de individuos que repiten el argumento como una cacofonía que ni siquiera consigue ser irritante. Son los mismos, claro está, que hinchan el pecho y ahuecan la voz para gritar que el Real Madrid es un club estado.
A esta idiotez ya contestó en su día don Santiago Bernabéu. Harto de las perrerías de Franco, y de que los amigos de quienes le daban insignias al dictador tuvieran la poca vergüenza de decir que el Real era el equipo del gobierno, don Santiago remachó aquello de que cuando oía a alguien decir que el Madrid era el equipo del régimen le daban ganas de cagarse en el padre de quien lo decía.
Don Santiago construyó la institución deportiva más grande de la historia, pero Florentino Pérez la ha llevado un paso (o varios) más allá. Porque ahora somos muchos los madridistas que nos vemos reflejados en Humphrey Bogart en Casablanca. Es memorable la escena en la que el capitán Renault le pregunta: Rick, usted me desprecia, ¿verdad? A lo que Rick responde: Si pensara un instante en usted, probablemente lo haría.
Pues ahí estamos, gracias a Florentino. Ya ni siquiera tenemos que cagarnos en el padre de quien dice que somos un número o un club estado, porque estamos tan ocupados celebrando títulos y viendo crecer la leyenda del Madrid que no nos queda tiempo para pensar en ellos. Es verdad que los despreciaríamos si lo hiciéramos. ¿Para qué? El tiempo es oro y no está bien malgastarlo.
Ya ni siquiera tenemos que enfadarnos con quien dice que somos un número o un club estado, porque estamos tan ocupados celebrando títulos y viendo crecer la leyenda del Madrid que no nos queda tiempo para pensar en ellos
Hay muchas cosas más interesantes que hacer. Una de ellas es la lectura. Acabo de terminar un ensayo de Amin Maalouf, Identidades Asesinas, que me ha hecho pensar. También en el fútbol, en el Real Madrid y en sus rivales. Entre otras, afirma este ensayo dos cosas que me parecen sumamente interesantes. La primera es cómo la exaltación de alguna de las muchas características que conforman nuestra identidad nos puede llevar a la radicalidad. Y la segunda es el problema que engulle a quienes, ante los cambios en los que pueden resultar perdedores, prefieren quedarse en su papel de víctimas en lugar de intentar aportar lo que puedan para influir en esos cambios.
Ambas cosas son aplicables al Madrid. Y a sus rivales, claro. Hace unos días, me preguntaba un amigo cómo podía haber surgido en la España subdesarrollada de los años cincuenta una institución que acabara por dominar el deporte más importante del mundo. Yo no tengo la respuesta, pero sí algunas intuiciones.
Por ejemplo, el empeño constante de quienes han dirigido el club de impedir que ninguna parte de su identidad eclipsara a las demás. Decir que el Madrid no tiene identidad es tan absurdo que no merece la pena ni siquiera debatirlo. Por supuesto que el Madrid tiene identidad. Lo que sucede es que nunca ha dejado que ninguna de las características que la compone haya engullido a las demás, sino que ha consentido que todas juntas se amalgamen para, lejos de excluirse, retroalimentarse mutuamente.
Mientras que había equipos que se convertían en remedos identitarios de una región o de una clase social para tener una excusa a la que aferrarse, el Madrid consintió que en su ADN cupieran todas las sensibilidades que no fueran excluyentes, y lo mismo don Santiago expulsaba del palco a uno de los mandamases del régimen franquista, o fichaba a un maoísta declarado, que obligaba a los jugadores a llevar un trozo de España a los emigrantes que tuvieron que abandonarla para buscar una vida mejor. Porque don Santiago no se empeñaba en que el Real fuera más o menos español que los demás, solo en que fuese decente.
Por supuesto que el Madrid tiene identidad. Lo que sucede es que nunca ha dejado que ninguna de las características que la compone haya engullido a las demás, sino que ha consentido que todas juntas se amalgamen para, lejos de excluirse, retroalimentarse mutuamente
De la misma forma que él, igual que Florentino, no se conformaba con las realidades que no le gustaban, sino que trataba de cambiarlas. Otros lloran, el Madrid utiliza su fuerza, que ahora es mucha, pero antes no fue tanta, para mejorar las cosas. Ya sea fundando la FIFA, creando la Copa de Europa o impulsando la Superliga que, salga adelante o no, ya ha conseguido que la UEFA abra la mano para mejorar el reparto de lo que ingresa.
Quizá, solo quizá, la fuerza de un hombre que fue casa por casa de los socios después de la guerra para reconstruir un club que era un apestado tenga algo que ver con lo que somos ahora; o la tenacidad para construir un estadio con las aportaciones de los socios; o la visión para comercializar los derechos de imagen; o la perseverancia en universalizar el club en lugar de encerrarlo en partes pequeñitas de una identidad enorme y compleja. El Madrid es todo eso. Y más, aunque algunos quieran reducirlo a un número o a un club estado. Aunque, para ser completamente honestos, a mí ese intento me gusta y me llena de optimismo. Ya lo dejó escrito el más grande. Ladran, Sancho, luego cabalgamos.
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Dos grandes del fútbol han dicho la suya en este tiempo que va desde la 15 a la Eurocopa. Que pinta bien, por cierto. Diez goles les hemos metido a Andorra e Irlanda del Norte, Europa está que no duerme. A lo que íbamos, el jefe Tebas abrió fuego: “El Barça no lo tiene tan difícil para fichar como otros veranos”. Bueno, considerando que gastó 300 kilos en esos otros veranos… En fin, no sé.
¿Podría contarnos en qué se basa para intuir que no lo tiene tan difícil, que es lo mismo que aventurar que lo tendrá más fácil? Por lo que leemos y escuchamos, optimismo poco, empezando por la propia Barcelona.
¿Qué sabe Tebas? Amigos culés le agradecerían más detalles. ¿Nuevas palancas quizá? ¿Alguna otra novedad desconocida en cualquier Escuela de Negocios que se precie? ¿Algo sin trampa? Sería la novedad más excitante, Laporta y cía de por medio. ¿Tragará Tebas con lo que sea menester si acaba siendo eso, menester abrir la boca? ¿Podría contar algo, aunque fuera la puntita?
Entiendo que al hombre le preocupe lo suyo. Que el Madrid le ganara la Liga al Atleti en diciembre, al Barça en enero y el Girona en febrero, cuando apareció por el Bernabéu, pues miren ustedes... Culpa del Madrid, por supuesto. Pero algo más habrá que hacer, más allá de insistir en su saldo negativo en penaltis a favor y en contra, rojas a los rivales, partidos que acaban o no, líneas que se emborrachan, esas cosillas.
La Liga es lo que es, pero nos acompaña desde casi siempre y a la gente de bien nos duele verla hecha unos zorros. No, no es un dolor insoportable, pero sí una molestia. La Liga es como Eurovisión. Acabar el 30 entre 20 participantes, pues como que molesta, sí.
Tebas: “El Barça no lo tiene tan difícil para fichar como otros veranos”. Bueno, considerando que gastó 300 kilos en esos otros veranos… En fin, no sé
De la credibilidad del torneo no hablamos, eso es difícilmente recuperable mientras aren los mismos bueyes. Sí, sí. Al madridismo lo que de verdad le interesa es otra cosa: el mundo y ustedes lo saben. Pero con la Liga hay que convivir y lo más excitante por arriba en este último torneo de la regularidad regulada fue ver si el Madrid volvía a perder un partido. Uno. Otro más. Fue lo que unió a merengues y antis. Desde El Pilar más o menos. Y no, no lo perdió. El único lo vivimos en septiembre de 2023 y para qué entrar en detalles: vivir para ver.
Tebas también dijo que ya veremos si el Madrid arrasa aquí con Mbappé. En eso le doy la razón. Visto el calendario blanco de la próxima temporada podría suceder que a los muchachos les entrara la pereza doméstica pensando que la repera sería la 16 y, ya puestos, el primer Mundial de Clubes. Que empezará poco después de la finalísima de Múnich. Miren, otro estadio grande que no ha visto ganar una Copa de Europa al Madrid: es que no la ha jugado nunca allí, como pasaba con Wembley.
Y ya que estamos: Eberl, de nombre Max. Se trata del director deportivo del Bayern. Le preguntaron por la llegada de Mbappé al Bernabéu y fue en acabose. Que si el Madrid es avaricioso, que se convertirá en un clavo en el ataúd del fútbol, que si la burbuja es demasiado grande y estallará en algún momento y entonces aparecerá Arabia Saudí, que los clubes antes tenían beneficios pero cada vez será menos así… y tal.
Vamos a ver. Llevarse la mitad del Dortmund, y cualquier buen futbolista de la Bundesliga desde que nació Erwin Rommel, el Wüstenfuchs, el Zorro del Desierto o sea, ¿es burbuja, clavo, ataúd? Arabia Saudí o similar: ¿se refiere al City de los 115 cargos por trampas con los dineros, Newcastle, PSG?
Muchos de los miembros del jurado del Princesa de Asturias dicen que eso, el premio para el Madrid, por-encima-de-mi-cadáver
Los beneficios: el Madrid los tiene. ¿Merece una multa? Por Mbappé no pagó traspaso: ¿otra sanción? Hombre, si en la presentación va Florentino, Kylian u otro y se saca la minga… Cuando el PSG pagó 222 millones de euros por Neymar y el Barça 300 y pico por Coutinho y Dembelé, ¿fue, qué fue? ¿Lo de Negreirbauer y cía benefició al fútbol, poco, mucho, la tira? No recuerdo al tal Max pronunciarse sobre nada de todo esto. Otro que debería explicarse.
Como el jurado del Princesa de Asturias que tampoco reparó en el Madrid este año. Siguen sin verle méritos para recibir el llamado premio más importante de nuestro deporte. Hombre/mujer, muchos de los miembros del jurado dicen que eso, el premio para el Madrid, por-encima-de-mi-cadáver. Y tampoco es eso. Se lo han dado a Carolina Marín, muy bien. ¿Pero el Madrid, ni ex aequo? Quizá cuando llegue la 40.
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Buenos días, amigos. Carlos Alcaraz ha logrado su primer Roland Garros al batir en 5 sets al alemán Zverev, y es por supuesto la gran sensación mundial del tenis. La prensa deportiva del día es, con toda justicia, un monográfico sobre el portentoso tenista murciano, quien además es, a los efectos que incumben a esta publicación eminentemente vikinga, un madridista sin mácula. De manera que le felicitamos y nos felicitamos por el que constituye el tercer Grand Slam de Carlitos.
Se trata, como bien indica As, del tenista más joven que logra tres Grand Slams en tres superficies distintas. Ayer incorporó la tierra a esta lista, en el escenario más prestigioso del planeta. Los juegos de palabras como el del diario deportivo de PRISA ("Rey en la tierra"), con sus aires mesiánicos, están a la orden del día, nunca mejor dicho.
Alcaraz ganó de manera quintaesencialmente madridista, es decir, remontando y sin tomar nota mental de errores que podrían mermar su moral. Mentalmente es de acero, y técnicamente es sublime. Descripción que por supuesto es reflejo de la que caracteriza al equipo por el cual bebe los vientos Carlos desde su más tierna infancia. Desde cierta sorna se decía que Nadal era la sección de tenis del Real Madrid. Rafa sigue ahí, a la espera de encontrar el momento de colgar la raqueta tras una carrera profesional que está entre las mejores de cualquier deportista en cualquier disciplina, pero entretanto ha emergido una estrella a quien haríamos mal en exigir el logro de un palmarés como el de Nadal, porque eso es inalcanzable, pero que inevitablemente será considerado de manera oficiosa el Real Madrid de tenis. No en vano el propio L'Equipe le nombra el heredero.
No es cuestión de monopolizar el éxito de Carlos desde una perspectiva madridista. Por supuesto, cualquier aficionado al tenis, madridista o no, español o no, está en su perfecto derecho de proclamar su filia alcaraceña y vibrar con Carlos. No es excluyente, sino complementario, seguir y admirar a Alcaraz también por su madridismo, como un elemento más de su encanto, y en estas páginas lo hacemos y lo haremos próximamente y en adelante. Estamos muy felices por él y con él.
Os dejamos con las portadas del resto de rotativos del día. Todos celebran a Carlos. Es justo lo que hoy corresponde hacer.
Pasad un buen día.
Todos sabemos quién es Josep Guardiola, un gran jugador de fútbol, centrocampista excelso, campeón olímpico con España (a su pesar) en Barcelona 1992, vencedor de innumerables títulos con el FC negreilona en los inicios del Negreirato y emigrante nandrolono a Italia, donde acabó sus días como jugador en activo dando uno de los positivos más sonados de la historia del noble deporte del balompié.
Después se calzó las zapatillas y el chándal de entrenador y, amigos míos, ya fue el acabose de la excelencia. Campeón de todo con el FC Negreilona en el apogeo de la desvergüenza de los pagos a Negreira por “neutralidades” arbitrales (no lo digo yo, lo dicen ellos mismos) y, cuando se cansó de ganar con los culés, empezó su periplo europeo.
Entrenó al Bayern Munich acabando con la esencia de grande de Europa que siempre ha tenido y quemando los árboles bávaros aquella noche del 0-4 de Cristiano y Sergio Ramos como preludio a la Décima Copa de Europa. El Bayern ha tardado exactamente 10 años en recuperarse en grandeza europea (2-8 al FC Negreilona aparte) de la presencia del Atila de los banquillos de Santpedor. Cuando los alemanes, que no son tontos, le invitaron a dejar las salchichas, se marchó (como Perales) a Manchester, esa ciudad de rancio abolengo futbolero gracias al United, equipo que ha escrito buena parte de las mejores gestas británicas en esto del balompié.
Pero no se fue al United, como podría deducirse de la clase y poderío del catalán, sino que se marchó al City, el hermano pequeño del United, del que uno sólo recuerda una tangana en Chamartín en un 5-3 de pretemporada en el que los ingleses se pusieron a repartir estopa ante los Benito y compañía (pobres…). Pues es que el City fue comprado por Mansour bin Zayed, el jeque árabe miembro de la familia real de Abu Dhabi, que, como todo sabemos, son los nuevos ricos del fútbol.
Allí, en Manchester se ha hinchado a comprar y comprar jugadores, saltándose todas y cada una de las reglas del fair play financiero (y del otro), puritito ADN Barça, vaya… Efectivamente, ha ganado Premiers, FA Cups, Charitie Shields y, por fin, una Copa de Europa, la de 2023, después de un más que discutible partido de vuelta de semifinales en el que ganaron 4-0 a un Madrid irreconocible desde todos los puntos de vista. No voy a decir yo (válgame) que fue una semifinal buspironada, pero que fue rara, rara también, ya me entienden.
En Manchester, Guardiola se ha hinchado a comprar y comprar jugadores, saltándose todas y cada una de las reglas del fair play financiero (y del otro), puritito ADN Barça, vaya…
El caso es que nuestro héroe, el mejor entrenador del mundo mundial, ha sido pescado in fraganti asesorando tácticamente a un técnico de los Celtics de Boston (según información de El Mundo Deportivo) para ganar las finales a los Mavericks de nuestro Luka Doncic. Esta actividad asesora del bueno de Pep, aunque parece nueva, ya arranca desde el principio de los tiempos, porque los Dioses del fútbol son atemporales, como todos sabemos. Vamos a analizar los logros de nuestro meacolonias favorito paso por paso…
Moisés es un personaje bíblico que tuvo la gran idea de separar las aguas del Mar Rojo para que su pueblo pudiera avanzar hacia la Tierra Prometida. Pero Moisés no sabía muy bien qué parte del colorado mar era la idónea para realizar la hazaña bíblica. ¿Quién le insinuó el camino? Efectivamente, nuestro Pep. Guardiola le dijo por donde tenía que realizar su milagro, qué lugar era el más idóneo para que se pudieran separar las aguas sin daños ecológico/ambientales que pudieran estropear el ecosistema marino, culminando uno de los éxitos más sonados de la ingeniería humana.
Más tarde, a sabiendas de la excelsa garantía de éxito de los consejos de nuestro Pep, el gran Alejandro Magno, el mayor de los iconos culturales de la Antigüedad, ensalzado como el más heroico de los grandes conquistadores, contrató sus servicios para llevarle a la victoria en infinidad de batallas y conquistas.
Tal fue el éxito del asesoramiento de Guardiola, que fue Ella, la gran Cleopatra, Reina del Egipto esplendoroso, que solía darse baños de leche de burra para cuidar su piel, la que hizo del de Santpedor su selector más importante de las pollinas que había que ordeñar para que sus baños lácteos fueran más eficaces y así poder conquistar los favores amorosos del romano Marco Antonio, cosa que, como todo el mundo sabe, fue el mayor de los culebrones del Roma News de aquella época.
Moisés no sabía muy bien qué parte del colorado mar era la idónea para realizar la hazaña bíblica. ¿Quién le insinuó el camino? Efectivamente, nuestro Pep
La fama de Pep era universal, de tal suerte que todo el mundo quería hacerse con sus servicios. Él se dejaba querer dependiendo de quién le llamara, porque era muy suyo, no asesoraba a cualquiera, sólo era receptivo a la llamada de los más grandes. Es más, tuvo una conversación con el Gran Maestre de la Orden del Temple, que le preguntó en un papel si quería asesorarle en sus cruzadas, pero como presagió el desastre (es que es un visionario de primera, oiga usted) declinó el ofrecimiento y se fue con el gran Gengis Khan, Rey Mongol azote del oriente mundial. Ahí le insinuaba qué tribu había que atacar, sobre todo en la conquista de importantes reinos de Asia, como el Imperio Jin del norte de China (1211-1216), el Imperio tanguta, el kanato de Kara-Kitai, el Imperio corasmio o la dinastía Song en el sur de China.
Ahí le dejó a su suerte, cuando el Gran Khan ya estaba encarrilado en el éxito. Pep es así, asesora y marca el camino hasta que se cansa y lo deja para que su asesorado pueda seguir sus consejos en la distancia. Pep es Pep, y no le vamos a cambiar, desde luego.
Más tarde, nuestro héroe fue llamado por Fernando de Aragón, a la sazón marido de Isabel de Castilla, porque se estaban planteando financiar un loco proyecto de un tal Cristóbal Colón para llegar a las especiadas indias por occidente, ahorrando en combustible, ya que los árabes estaban cobrando el litro de aire de vela a un precio desorbitado. Pep analizó el proyecto y, pensando que sería el inicio de la soberanía catalana (aragonesa entonces, pero ya lo arreglaría con sus magníficos relatos), aceptó el reto, convenció a la de Madrigal de las Altas Torres (la Reina, no las torres) para financiar el proyecto y se montó en la Santa Maria junto al genovés y, cual cuñado en cena de Navidad, le dijo el rumbo que debían seguir para llegar a las indias. Lástima que al final, la Católica no era tonta y no permitió que la gloria y la tutela del proyecto saliera de Castilla, para disgusto de nuestro protagonista, que nunca más volvió a asesorar a un rey español, no sin antes cobrar el finiquito prometido por el doliente Fernando, por supuesto.
Nos acercamos a tiempos contemporáneos. Fue Napoleón Bonaparte, que tenía ideas expansionistas el chico, ya que Córcega se le quedaba pequeña, el que rogó a Guardiola que le asesorara en sus campañas, igual que hizo con Julio César antaño y que nos hemos saltado por irrelevante, dentro de la magnitud del personaje. Al del brazo escondido en el pecho le llevó a sus mayores hazañas, incluso, dentro del rencor que tenía a la corona española por lo de las Américas, le sugirió que engañará a Carlos IV y se aprovechara de la poca materia gris del cerebro de Fernando VII para conquistar las Españas. Eso sí, cuando vio que la cosa se ponía fea con las guerrillas y tal, le dijo a Napoleón que ya había acabado su trabajo, no fuera a ser que le pudieran atribuir alguna derrota bélico/política y perder su fama y prestigio, que no era moco de pavo.
Pep siguió y siguió asesorando a los grandes de la Humanidad hasta nuestros días. Suya fue la selección de las playas normandas y sus nombres en clave (Omaha le encantaba) para el desembarco del Día-D, suya fue la elección del bombardeo Enola Gay entre todos los B-29 americanos para llevar a Little Boy a Hiroshima y también suyo, en un café, fue el consejo que le dio a Alexander Fleming para que eligiera al hongo penicillium como base de la curación de tantas enfermedades. Cómo no van a ganar los Celtics, amigos… cómo no van a ganar…
Como siempre, ser del Real Madrid es lo mejor que una persona (incluso Pep) puede ser en esta vida… ¡Hala Madrid!
Pd: Faltan 2…
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Son varias las subtramas literarias que este año ha desprendido el nuevo éxito europeo del Madrid. El Madrid gana tanto que ya está casi todo dicho a nivel colectivo, restando sólo glosar el poema épico de sus subconjuntos: el portero suplente que se convierte en héroe para terminar dejando su sitio, en admirable silencio, al héroe titular, que encima vuelve a ejercer como tal; el icono que anuncia su abandono en cuanto pase la final, brindando a la misma un sello emotivo que a priori encaja mal con la tensión de las finales; el genio del balompié acosado por la España fea y racista que da a los odiadores con su talento en las narices; la nueva estrella que se enfrenta a la presión de jugar el partido decisivo en su casa y ante su exequipo; el toque de western crepuscular del trotamundos del fútbol que inopinadamente, cuando ya nadie espera nada de él, vuelve al club de su infancia para abrir las puertas de la gloria con dos goles postreros frente al Bayern...
La Galerna (la de verdad) era hasta el pasado día 1 el único futbolista que había ganado 6 Copas de Europa. Ya comparte ese récord con Carvajal, Nacho, Modric y Kroos
Con todo, el hito individual más significativo de la 15 viene por cuadruplicado. Son cuatro hitos que empatan entre sí y empatan a su vez con un tótem histórico como es Paco Gento. La Galerna (la de verdad) era hasta el pasado día 1 el único futbolista que había ganado 6 Copas de Europa. Ya comparte ese récord con Carvajal, Nacho, Modric y Kroos, si bien este último ganó una de sus 6 en el Bayern. Hablé con Paco Gento jr. y me comentó lo orgulloso que su padre habría estado de ser igualado. Gento era el hombre más discreto y modesto del mundo, jamás alardeaba de sus éxitos individuales. Así, el empate de los 4 con 6 (hacen 5 con él) habría sido visto por quien fuera Presidente de Honor del Real Madrid como un síntoma del que enorgullecerse como el madridista que por encima de todo el cántabro era: si alguien ha sido capaz de empatar su apabullante registro, sólo puede ser la señal definitiva de que el club va como una bala, surcando el devenir del fútbol con el ansia y el éxito con que él fulminaba laterales derechos del uno y otro confín.
Carvajal ha hecho el año de su vida, rubricado por una final pletórica coronada con gol decisivo. Que es el mejor lateral derecho de la historia del Real Madrid (habría tenido gracia verlo frente a Paco) no es algo que ofrezca muchas dudas, por palmarés colectivo, por aportación personal al palmarés colectivo y por lo que ha aportado a las pizarras, reinventando en cierto modo la posición. A lo largo de su carrera, no sólo ha anulado a algunos de los mejores delanteros del planeta, sino que últimamente, sobre todo en esta última campaña, se ha convertido en uno de los mejores (por sorpresivo) atacante en área rival. O bien Carvajal es mucho más que un lateral derecho, o bien ser un lateral derecho ya no es lo que era.
El madridismo más avinagrado de las redes sociales estaba señalando a Nacho como el punto más débil del once. Resulta enormemente gratificante ver cómo reduce a cenizas las críticas y se consagra entre los 4 con 6, diseñando la más hermosa y exitosa historia de one-man-club que recuerdan los anales. Es la viva imagen de la pulcritud futbolística, el "defensa pesimista" como atinadamente le definió Ancelotti. Ha complementado maravillosamente a Rüdiger en la temporada de la eclosión del germano. No cometió un solo fallo en eliminatorias de altísimo voltaje ante City y Bayern. Tampoco en la final. Nacho, quédate.
Modric no se conforma con estar entre los 4 con 6. Quiere batir admirada y admirablemente el registro de D. Paco, y para ello ha solicitado seguir un año más. No es oficial, pero parece que el club se lo concederá. Es imposible negarse. A sus innumerables cualidades, Luka ha añadido este año la de la abnegación banquillera. Lo llevó mal hasta que pasó a llevarlo bien, que es el primer paso en la vida para que las cosas ESTÉN bien, y el segundo para poder brillar cuando se te da la oportunidad de hacerlo, que es precisamente lo que ha hecho el centrocampista más excelso y a la vez denodado que han visto y verán nuestros ojos.
El que no quiere seguir es Kroos, y a los demás sólo nos resta aceptarlo y rastrear como sabuesos cada trozo de césped que haya pisado para adjuntarle un beso de amor y rendición, entregarnos al fetichismo humillado del acérrimo. Kroos no ha muerto, gracias a Dios, pero ya se le aplican los argumentos del mundo luctuoso. "Siempre nos quedarán sus pases". Magro consuelo. El fútbol no es como el cine o la música, y aunque poder escuchar una canción de Lennon o leer un libro de Auster nos pueden resarcir de su pérdida no sucede lo mismo con Kroos, por la sencilla razón de que el arte del balompié, cuando lo es, está concebido para ser disfrutado en directo. No hay forma de sobrellevarlo, pero verlo ahí arriba, en lo alto del podio junto a Luka y Nacho y Dani y Don Paco, es tan hermoso que queda a un paso del consuelo.
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El marketing es una ciencia que estudia los comportamientos, gustos y tendencias, así como la influencia psicosocial de un producto/marca con el objetivo de crear las mejores estrategias comerciales que permitan obtener el máximo rendimiento económico.
En verano 2006 finalicé mis estudios y los años posteriores noté que el discurso del FC Barcelona tenía muchos puntos en común con varias de las “22 leyes inmutables del marketing” que yo había estudiado. Me centraré en la segunda, exponiendo antes la primera.
La primera de ellas es la “Ley del liderazgo” y dice así: “Es mejor ser el primero que ser el mejor”.
Hay múltiples ejemplos de marcas que venden productos (posiblemente) de peor calidad y más caros que su competencia, pero fueron las primeras en vender esos tipos de productos y por ello tiene mucha más credibilidad en la mente del consumidor (Coca Cola, Danone, Rimmel, etc.).
El Real Madrid no inventó el futbol, obvio, pero fue el primero cuando el futbol se internacionalizó y profesionalizó. Fue el primero en ganar la Copa de Europa y fue el que más veces la ganó en el siglo XX (Gracias, don Santiago). Y, lo más importante, fue elegido por la FIFA como el mejor club del siglo XX. Es decir, el Madrid, a nivel de marketing, fue el primero y además coincide con que fue el mejor. Victoria absoluta.
La segunda ley del marketing es la “Ley de la categoría”. Dice así: “Si no puedes ser el primero en una categoría, crea una categoría donde seas el primero”. Aquí entran los yogures con frutas, la cerveza con limón, etc.
Pongámonos ahora en la situación del FC Barcelona a principios de siglo XXI. Un equipo que había ganado su única Copa de Europa casi 20 años antes y que llevaba lustros con una estrategia únicamente de desprestigio: “Copas de Europa en blanco y negro”, victorias “gracias a Franco”, etc. No podía haber peor situación para ellos que el Madrid de los galácticos ganando Copas de Europa también en color.
Es ahí cuando alguien, quien sea el verdadero artífice de todo esto, ve la oportunidad perfecta para crear no solo la “nueva categoría”, sino para rodearla de una gran mentira que cambiase la percepción histórica del FC Barcelona en la mente del consumidor. Debo decir que no felicito al visionario por su estrategia tan elemental, pero sí por el oportunismo y el despliegue con que lo ejecutó, siendo consciente de todas y cada una de las variables que podía aprovechar. Principio de un nuevo siglo, el momento perfecto para crear una nueva categoría “el futbol de cantera, los valores, el respeto, el juego bonito”. Daba igual que pocos años antes nuestros propios ojos hubieran visto a un Barça plagado de holandeses caros, o cómo se lanzaban cabezas de cochinillos y botellas.
Principio de un nuevo siglo, el momento perfecto para crear una nueva categoría “el futbol de cantera, los valores, el respeto, el juego bonito”. Daba igual que pocos años antes nuestros propios ojos hubieran visto a un Barça plagado de holandeses caros, o cómo se lanzaban cabezas de cochinillos y botellas
Pero claro, como toda estrategia de marketing, era imprescindible que fuera respaldada por resultados. Aquí es donde se da la oportunidad perfecta para jugar una carta final. Directivos antimadridistas metidos en las altas esferas del futbol nacional, de FIFA y de UEFA. (Villar, Arminio, Platini, Blatter, Gaspar) y unas elecciones en el futbol nacional donde precisamente Villar estaba a punto de perder tras 20 años en el cargo. Y, por supuesto, aquí no hay favores gratis.
Nota: diré que empecé este desordenado escrito hace algo más de un año, cuando aún no se había descubierto el caso Negreira y desconocía quién era un tal Şenes Erzik. Aquí la explicación a que los resultados también les acompañasen.
Durante los siguientes años a la reelección, el Barça empieza a obtener esos buenos resultados, llegando incluso a ganar su segunda Champions y culmina con otras tres a finales en ese decenio y el siguiente. Pero, volviendo al marketing, el discurso, desde el de Guardiola al institucional, estaba plagado de mentiras que la prensa respaldaba y la gente estaba comprando. Había nacido el tiki-taka y el ADN Barça.
El discurso, desde el de Guardiola al institucional, estaba plagado de mentiras que la prensa respaldaba y la gente estaba comprando. Había nacido el tiki-taka y el ADN Barça
Hacia 2010, en pleno apogeo de LGM (La Gran Mentira), todo me parecía de plástico y seguía teniendo una sensación terrible de que los arbitrajes eran muy desiguales. Años después conocí datos estadísticos de juampafrutos y maketolari y las piezas encajaron. Hoy día ya sé que, por suerte, solo soy uno más de muchos, de muchísimos, que ya despertaron. Gracias a todos por esta lucha.
Volviendo al relato. En la magia hay algo que hace casi cualquier truco posible. Se llama misdirection. No tiene misterio, incluso los carteristas lo usan. Es el despiste al que te someten para distraer tu atención. Por ejemplo, gestos del mago con una mano mientras con la otra prepara la sorpresa. O el golpe que te da el carterista en el brazo para que no sientas que mete la mano en el bolsillo de tu pantalón. Y en eso han sido auténticos maestros. Han sabido aprovechar el antimadridismo como nadie, el suyo propio y el ajeno. Como el típico “los dos grandes no os podéis quejar” que tanto usan los seguidores del resto de equipos. Da igual que a un atlético le enseñes datos, “los dos grandes no os podéis quejar”, te contesta.
Podríamos analizar la relación del relato culé con otras leyes inmutables tanto del marketing como “de la mente”, “de la percepción”, “de la exclusividad”, etc.
Podríamos hablar de cómo han quedado atrapados bajo el techo de una selección que ha dejado de importar a muchos madridistas, incluso dándose la paradoja de quererse apropiar de ella los que más la detestan.
Para todo lo demás que podríamos tratar, creo que en La Galerna, en YouTube y en Twitter Real Madrid hay gente más talentosa que yo que lo expone perfectamente. Yo solo quería hablaros de marketing.
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Buenos días, galernautas. Hay días en los cuales las primeras planas de la prensa deportiva no aportan nada, no son interesantes para el aficionado madridista, tienen menos sustancia que el agua destilada, menos fuerza que el soplido de un asmático, pero hoy no, hoy las portadas cumplen su labor informativa porque gracias a ellas sabemos que… ¡ayer jugó España! Y no solo jugó, sino que goleó a la todopoderosa Irlanda del Norte.
Marca y As dedican su espacio, gracias a Dios, a informarnos de la contundente victoria de la selección española en el amistoso disputado anoche, el cual nosotros, simples pecadores, habíamos olvidado porque teníamos nuestra atención puesta en nimiedades como el primer partido de la final de la liga Endesa entre el Real Madrid y el UCAM Murcia.
Un primer duelo que se apuntaron los de Chus Mateo merced a un tercer cuarto espléndido que frustró la lucha murciana. Paco Sánchez Palomares, de manera equivocada, estuvo prestando atención al baloncesto e incluso se atrevió a escribir una crónica del partido en lugar de atender al equipo nacional de Luis de la Fuente, por lo que ya ha sido conveniente reprendido. Tiene que aprender de As y Marca, que se centran el lo importante, el amistoso y Pedri, y relegan a un recuadrito la victoria del Madrid de los canastos.
As titula «Cargados de gol» de manera acertadísima, ya que España ganó 5-1. Además, nos revela otro notición, que Pedri ha resucitado (textualmente: «Doblete de un Pedri resucitado»). Nos alegramos una barbaridad, sabíamos del calvario de lesiones que había padecido el canario, pero no teníamos conocimiento del fatal desenlace.
La foto de la tapa de As —lógicamente— es para Pedri, no todos los días se es testigo de una resurrección, hay gente que no asiste a ninguna en toda su vida. El futbolista del Barça acusa el esfuerzo que debe de suponer resucitar y aparece con gesto feliz —normal— pero agotado, como el de quien llega a casa cargado después de una noche de fiesta.
Marca opta como titular por «Lanzados a la Euro», con el liderazgo de Pedri, por supuesto.
Es natural ilusionarse tras una victoria así frente a Irlanda del Norte, cuna de George Best, quien, como indica su apellido, fue el mejor en un terreno de juego durante un tiempo. Y fuera de él, más aún, legándonos una colección de aforismos a la altura de su calidad futbolística, como el archiconocido: «Gasté un montón de dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto simplemente lo malgasté».
Tal vez nuestro George Best sea Pedri, líder del combinado nacional, y nosotros sin dedicarle la suficiente atención al asunto, distraídos con tonterías como la decimoquinta Champions del Real Madrid, el fichaje de Mbappé, la posible liga de Tavares, Campazzo y compañía…
En ese mismo error ha incurrido nuestro querido Athos Dumas, que en lugar de glosar las maravillas de la selección de la RFEF, va y escribe una excelente pieza acerca de la segunda gran Dinastía del Real Madrid, como si volver a ganar 6 Copas de Europa en 10 años mereciese atención alguna. También ha sido amonestado. Jesús Bengoechea le ha impuesto como penitencia asistir a un partido del Atleti calzado con náuticos.
La prensa del FC Barcelona, también excelente, no aparta el foco de lo primordial: el amistoso de España, o la Roja, como acostumbra a referirse a ella. Incluso Sport sacrifica la información acerca de la final de la liga ACB para resaltar aún más la importancia de la selección de Pedri. Pero tienen el gran detalle de animar al madridista Carlos Alcaraz utilizando la coma del vocativo: «¡Vamos, Carlos!».
En general, los culés se sienten tan identificados con el equipo nacional que Xavi, tras finalizar su periplo como técnico azulgrana, no ha podido resistirse a enfundarse los colores de España y volver a saltar a un terreno de juego. Su intención era alinearse con Pedri y cía, pero De la Fuente le convenció para que mejor disputase otro amistoso que se jugaba en Ibiza, ya que sumar el talento de Hernández a este glorioso equipo habría sido trampa, como marcar goles con la media y el hueco en un futbolín, y el partido ante Irlanda del Norte podría haber terminado tranquilamente con un 9-1.
Mundo Deportivo sigue la senda de los otros tres y nos regala una joya, si bien no en su portada.
🤝Guardiola ayuda a los Celtics tácticamente para vencer a los Mavericks de Doncic en las #NBAFinals
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— Mundo Deportivo (@mundodeportivo) June 9, 2024
«Guardiola ayuda a los Celtics tácticamente para vencer a los Mavericks de Doncic en las #NBAFinals». Si antes hablábamos del renacido Pedri, de Pep I el Omnipotente solo podemos decir que es un auténtico hombre del Renacimiento adornado con todas las virtudes reservadas a los dioses. No ha tenido suficiente con oler bien —como los sudamericanos de Amanece que no es poco— inventar el fútbol y conseguir una Champions después de miles de millones aportados por un club-estado y cientos de infracciones del Fair Play financiero, sino que ahora lucha contra el mal, el Real Madrid, ayudando a los Celtics, ese equipillo sin experiencia donde una vez jugó un tal Bird, a doblegar los pérfidos de Dallas, que ganan sin jugar a nada.
Ni en cien vidas podríamos agradecer a san Guardiola tantas aportaciones al desarrollo de la Humanidad (con mayúsculas). Cuando acabe su imprescindible ayuda a los Celtics, se comenta que dedicará cuerpo y alma a la escritura, desde la modestia, de «La resurrección de Pedri según san Guardiola», una suerte de evangelio apócrifo sobre la vida y enseñanzas del canario.
Nos despedimos, que hemos quedado para resucitar a la hora del vermut. Pasad un buen día.
Hace poco más de una semana que el Real Madrid elevó a los cielos londinenses la Decimoquinta Copa de Europa y parece que han pasado varios lustros desde esa nueva hazaña de los nuestros.
La “sesuda” prensa deportiva se ha encargado de hacer olvidar a su numerosa corte de antimadridistas una gesta absolutamente única en la historia del deporte mundial: en 10 años naturales (desde el 24 de mayo de 2014 hasta el 1 de junio de 2024), el Real Madrid logró vencer en 6 ocasiones el trofeo más preciado y difícil del fútbol a nivel mundial: la Copa de Europa, igualando —cómo no podía ser de otra forma— al mismísimo Real Madrid, 6 trofeos logrados entre el 13 de junio de 1956 y el 11 de mayo de 1966.
Al día siguiente de la conquista de Wembley, y de forma ladina, ya se empezaba a hablar de la lista de descartados del aplaudidor De la Fuente. A la prensa convencional (la escrita y también la radiofónica), le vino como anillo al dedo el anuncio del fichaje de Kylian Mbappé el lunes 3 de junio a las 19,30h, para ya de por sí, y de manera definitiva, poder enviar la Decimoquinta al baúl de los recuerdos (o de las pesadillas antimadridistas) y no volver a hablar de una Champions meritoria y merecida, como lo han sido todas, tras el calvario de lesiones y de bajas, y después de haber superado nada menos que al “ogro” citizen y a cuatro —4— representantes de la liga que ha demostrado más potencial europeo en la temporada 23/24, la Bundesliga: primero fue el Unión Berlín, y luego fueron sometidos el RB Leipzig, el Bayern de Múnich y finalmente el sorprendente y correoso Borussia de Dortmund.
En 10 años naturales (desde el 24 de mayo de 2014 hasta el 1 de junio de 2024), el Real Madrid logró vencer en 6 ocasiones la Copa de Europa, igualando —cómo no podía ser de otra forma— al mismísimo Real Madrid, 6 trofeos logrados entre el 13 de junio de 1956 y el 11 de mayo de 1966
Ya se puede afirmar que las dos mejores dinastías europeas a nivel de clubes pertenecen al Real Madrid: la de Di Stéfano y Gento (Gento une la del fabuloso quinquenio 56-60 con la maravillosa e inesperada Sexta del Madrid de los Ye-yés) y la del periodo contemporáneo, con Modric-Carvajal-Nacho siendo el pegamento de las 6 copas conquistadas (y Carvajal igualando a Paco Gento como titular en sus 6 victorias conseguidas).
Se unen pues, del mismo modo que en el Antiguo Egipto, dinastías gloriosas como la IV dinastía (con los faraones como Keops, Kefrén y Micerino), cuyo recuerdo jamás podrá ser borrado ni olvidado ya que las 3 pirámides más famosas son maravillas del mundo, como lo son Di Stéfano, Gento, Santamaría, Zárraga, Puskas, Kopa y Marquitos.
Ya se puede afirmar que las dos mejores dinastías europeas a nivel de clubes pertenecen al Real Madrid: la de Di Stéfano y Gento (Gento une la del quinquenio 56-60 con la Sexta del Madrid de los Ye-yés) y la del periodo contemporáneo, con Modric-Carvajal-Nacho siendo el pegamento de las 6 copas conquistadas
La dinastía que nos sigue manteniendo con la boca abierta —en un ciclo que, asómbrense, aún no ha terminado— podría ser comparable a la más gloriosa de las 31 que reinaron en el Antiguo Egipto: la XVIII, considerada por todos los historiadores como la de mayor esplendor de la civilización faraónica, y la que abre paso al periodo del Imperio Nuevo de Egipto; la gloriosa dinastía de los Tutmosis, de los Amenofis, fundada por el gran Amosis I.
En clave merengue, esta segunda Edad de Oro va desde Sergio Ramos, Marcelo, Keylor, Varane, Casemiro y la BBC, hasta los Courtois, Mendy, Valverde, Vinícius, Rüdiger, Camavinga y Rodrygo. Con 2 prestigiosos faraones a sus mandos, cada uno con 3 coronas logradas, Zinedine Zidane y Carlo Ancelotti. Y con 5 extraterrestres que prácticamente han vivido toda esta era, como los ya reseñados Modric, Carvajal y Nacho, por supuesto el gran arquitecto Toni Kroos y el notable artesano Lucas Vázquez, autor de dos de los mejores penaltis de nuestras vidas.
No sé si los madridistas son —somos— conscientes de estos últimos diez años en los que equipos tan excelentes como el Barça de la MSN, el Liverpool de Klopp y de Salah, el Bayern del sextete y del 2-8, el Chelsea de Tuchel o el City de Guardiola han inscrito su nombre en el palmarés, pero ninguno de ellos ha podido repetir título, a diferencia de los grandes competidores del Madrid de los años 60, con dobletes del Benfica de Eusebio y de Inter de Helenio Herrera, ambos verdugos en una final del mismísimo Real Madrid.
Honor a quien honor merece, nuestros héroes no serán nunca suficientemente ponderados, mientras, algunos de ellos van a seguir cabalgando quién sabe si hacia una séptima conquista de la competición por antonomasia.
Nuestros héroes no serán nunca suficientemente ponderados, mientras, algunos de ellos van a seguir cabalgando quién sabe si hacia una séptima conquista de la competición por antonomasia
Héroes tranquilos, fordianos, como la pareja Modric/Kroos (todos habríamos querido un año más del jugador inventado por Ancelotti, Kroosdric); héroes atemporales o acrónicos, como el increíble dúo de maravillosos cuñados Carvajal/Joselu; héroes silenciosos, como Ferland Mendy, Nacho Fernández o Andriy Lunin; héroes que despedazan enemigos con una sonrisa, como Rüdiger o Camavinga; héroes cuya madurez asusta al ser todavía unos niños, como Bellingham; héroes infatigables como Valverde; héroes capaces de sobreponerse a las lesiones más graves, como Courtois; héroes en definitiva capaces de superar cualquier burla, cualquier crítica, cualquier insulto denigrante y repetitivo, como el hombre de la sonrisa eterna y de la perseverancia inquebrantable que es el gran Vinícius Júnior.
La Dinastía XVIII duró casi 250 años, hasta su final con el reinado del faraón Horemheb. La segunda gran Dinastía madridista, pellízquense, queridos lectores, aún no tiene fecha de caducidad. No dejemos que esta enorme gesta quede en el olvido ni en el cajón de las rutinas.
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El Real Madrid ha vencido el primer asalto de la final de la liga Endesa disputado en el Wizink. 84-76 han ganado los blancos a un UCAM Murcia que resistió bien la primera mitad del choque, pero pagó caro los balones perdidos en un tercer cuarto netamente merengue.
Comenzaron los de Chus Mateo atacando bien la zona murciana y se colocaron rápido 6-2. Sin embargo, pronto erraron varios ataques que dieron como resultado que los visitantes incluso se colocasen brevemente por encima en el marcador espoleados por un triple de Hakanson. Parecía que la victoria no iba a ser coser y cantar, pese a que Fabien formó en el quinteto inicial y los de Sito Alonso jugasen por primera vez una final de la ACB.
Los blancos recobraron pronto la ventaja y el primer cuarto acabó con 18-13. El Madrid había desaprovechado ocasiones que le habrían permitido una mayor distancia en el electrónico. La estadística en tiros de dos era mala, pero en triples, nefasta: 0 de 7. Como contrapartida, los merengues se estaban haciendo con muchos rebotes ofensivos.
El segundo cuarto no comenzó bien. 0-6 de parcial para UCAM Murcia, que se ponía por delante de nuevo. Al Madrid no le entraba nada, a Sant-Roos y a sus compañeros, todo lo contrario. Los blancos no anotaron un triple, obra del Chacho, hasta que el reloj no marcó 2:05 para llegar al fin del segundo cuarto. La acción insufló ánimos a los locales, que pronto empataron y superaron a los murcianos merced a una jugada 2+1 de Yabusele, que acto seguido encestó otra canasta de tres. 37-33 al descanso.
En la reanudación, el Madrid comenzó a anotar con más facilidad. Tavares encestaba de media distancia sin dificultad y Hezonja confirmaba que la pesadilla de los triples había concluido. Así atacaba la zona el equipo de Chus. El hierro ya no escupía por sistema los tiros blancos y los madridistas se situaban 8 arriba mediado el tercer cuarto, que estaba ofreciendo un juego más rápido y menos encorsetado.
Según avanzaban los minutos, cada vez se encontraban más cómodos los merengues. La ventaja se iba incrementando y Sito Alonso solicitó tiempo muerto cuando el Madrid se marchó de 17 después de una bonita acción entre Campazzo y Super Mario.
Los blancos han ganado a un UCAM Murcia que resistió bien la primera mitad del choque, pero pagó caro los balones perdidos en un tercer cuarto netamente merengue
Restaba un cuarto para que acabase este primer partido de la final y el marcador reflejaba un 64-48 que debía ser suficiente para que los pupilos de Chus se acostasen con un 1-0 en la serie. Sin embargo, los murcianos se aferraron a sus opciones y redujeron la ventaja a 10 puntos. A Mateo no le quedó más remedio que solicitar un tiempo muerto para frenar la inercia de UCAM, aunque en la reanudación los puntos que distanciaban a ambos equipos se redujeron a 9.
De esta manera fue agotándose el tiempo para los de Sito, que se vio obligado a pedir otro tiempo ante un 5-0 de parcial del Madrid que elevaba la diferencia a 14 puntos. Nada más volver a la pista, dos triples: uno de Caupain y otro de Sant-Roos. En un santiamén se colocaron a 8. Había que calmar la situación y el Facu lo hizo.
UCAM Murcia no tuvo tiempo para remontar, pero Rudy sí para embellecer su buena actuación defensiva con un triple. El Madrid se hizo con este primer enfrentamiento. Próximo capítulo, en apenas 48 horas en Murcia.
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Es central, alemán y tiene nombre de cantante de boleros: Antonio Machine Rüdiger, el Loco. A pesar de la coincidencia nominal, al 22 del Madrid le pega más entonar aquella canción de Los Bravos:
El loco soy yo y estoy aquí.
Si quieren cazarme, van de cráneo.
El loco soy yo y estoy aquí,
mas tengan cuidado que pueden morir.
Rüdiger, sin duda, es uno de los héroes de la 15 del Madrid, no en vano suyo fue el zapatillazo al City que nos coló en semifinales de la Champions e hizo perder la compostura emocional al mismísimo Kroos, el Antonio tranquilo.
Este final feliz tal vez no habría acontecido de no ser por un detalle del pasado. Rebobinemos. En el año 2016, cuando jugaba en la Roma, Rüdiger se rompió el ligamento cruzado de la rodilla derecha. Sin embargo, aquella desgracia resultó decisiva para que Antonio vistiese la camiseta del Real Madrid.
Tras sufrir la grave lesión, Florentino Pérez le escribió una carta con objeto de mandarle ánimos y desearle una pronta recuperación. La misiva tuvo una importancia capital para Antonio, como reconocería años después: «Leía y tenía esa carta todos los días delante de mí y me preguntaba: ¿un hombre como yo? Antes de esa carta, el Real Madrid me parecía algo muy lejano. Con la carta, me dije que algún día llegaría allí».
Y Rüdiger efectivamente llegó, hace dos años, y cayó de pie en Chamartín en cuanto a actitud, si bien su primera campaña no fue titular indiscutible, ya que Militao y Alaba eran los dos primeros centrales para Ancelotti. Aunque ya se atisbaba al héroe que ha terminado de aflorar este año. Nadie olvida el marcaje Haaland en el Bernabéu, más pegadizo que una canción de los Ramones. O aquel cabezazo kamikaze en Varsovia en el minuto 95, que supuso para el Madrid el pase a octavos de la Champions y para él una brecha y una mancha de sangre en forma de corazón junto al escudo. Ahí terminó de conquistarnos el ídem.

Esta campaña tampoco las tenía todas consigo para afianzarse como titular indiscutible, pero sendas lesiones de Militao y Alaba acabaron con todo debate y el alemán se convirtió en el defensa más utilizado por Carletto. De nuevo, la grave lesión del cruzado de la rodilla jugando un papel importante en la carrera de Rüdiger, esta vez para desgracia de sus compañeros.
Con la continuidad de partidos, Antonio se ha erigido en, probablemente, el mejor central del mundo, distinción oficiosa que adorna con una personalidad arrolladora que vuelve locos a los madridistas, y la locura, ya saben, es contagiosa. De este modo, ha contribuido de manera esencial al buen ambiente que inunda la plantilla del Real Madrid. Jamás nadie ha propinado palizas tan beneficiosas a sus compañeros cuando marcaban gol. Ojalá Mbappé acabe contusionado este año.
Rüdiger es uno de los héroes de la 15 del Madrid, no en vano suyo fue el zapatillazo al City que nos coló en semifinales de la Champions e hizo perder la compostura emocional al mismísimo Kroos, el Antonio tranquilo
Además de su personalidad, Rüdiger atesora un buen puñado de cualidades: posicionamiento, corpulencia, potencia, contundencia, intimidación, confianza, buen juego aéreo, velocidad (corriendo con las rodillas in the guánter) y, aunque no destaque por su trato exquisito al balón, esta edición de la Champions ha promediado más de un 93 % de acierto en el pase, según estadísticas de la propia UEFA. Pero lo más importante —es un defensa, no lo olvidemos— es que superar a Rüdiger es más difícil que destruir un Nokia 5110.
Su desempeño ha sido sobresaliente, pero su momento culmen, el que lo erigió en uno de los héroes de la 15, llegó en la tanda de penaltis de Manchester en los cuartos de final, cuando nos devolvió otro mes de abril a los madridistas, como tantos otros en incontables primaveras. Aunque, si hablamos en puridad, Rüdiger fue héroe por dos veces contra el City de Guardiola.
El Madrid no había comenzado de buena manera los lanzamientos desde los once metros, Modric había fallado. Los nervios de hielo de Lunin permitieron descontar ese error al detener impasible el penalti de Bernardo Silva. El siguiente tirador citizen era Mateo Kovacic, compañero de Antonio durante cuatro años en el Chelsea. Entonces sucedió el primer acto heroico de Rüdiger.
El alemán señaló al Lunin el lugar por donde iba a lanzar su excompañero, el meta obedeció, despejó el balón y puso en ventaja al Madrid.
El segundo acto heroico es el más llamativo y el que le reserva un párrafo en la historia del club: el penalti decisivo. «El loco soy yo y estoy aquí», quizá canturreó cuando se disponía a lanzar la pena máxima que podría tornarse en alegría suprema. Si Antonio marcaba, el Madrid se clasificaba para semifinales. Y el bravo Rüdiger no iba a fallarlo ni loco.
Entregas de la serie:
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