Las mejores firmas madridistas del planeta

Arbitró Mario Melero López del colegiado andaluz. En el VAR estuvo Trujillo Suárez.

Partido fácil de arbitrar que empañó por los dos claros penaltis que dejó pasar en los primeros 15 minutos.

En el 2', Torró agarró y tiró a Rüdiger a la salida de un córner. Once minutos después otra acción similar en un saque de esquina con el jugador rojillo sujetando al alemán de forma alevosa. Nada. Ninguno valió para los once metros. Dos errores importantes.

El resto del encuentro no tuvo más historia salvo los dos amonestados. Catena se llevó amarilla por entrada a Mbappé en el 55' y Torró por derribar a Brahim cuando se marchaba en el 87'.

Melero López, DEFICIENTE.

 

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-Lunin: NOTABLE. Salvo algunos buenos blocajes, pasó casi desapercibido, pero su gran pase largo a Vini cuenta como asistencia.

-Lucas Vázquez: APROBADO. Con problemas hasta que fue sustituido.

-Fran García: APROBADO ALTO. El equipo gana ofensivamente con su presencia. Solvente en defensa.

-RÜDIGER: NOTABLE. En su línea de infranqueabilidad y puro nervio.

-MILITAO: APROBADO. Bien hasta su lesión. Rezamos por él.

-VALVERDE: NOTABLE. Acabó de lateral por la lesión de Lucas. Tiene la suerte (y/o la desgracia) de hacerlo bien donde le pongas.

-CAMAVINGA: SOBRESALIENTE. Es una delicia verle jugar. Despliegue, finta, pase, sabiduría. Redondo redivivo. Qué jugador.

-BELLINGHAM: SOBRESALIENTE. Y no solo por un gol pleno de clase, sino por su importancia capital en el juego.

-RODRYGO: APROBADO. Rezamos también por su lesión.

-MBAPPÉ: APROBADO. Lo intentó todo y mostró su clase en algunas jugadas, pero seguimos esperándole.

-VINÍCIUS: MATRÍCULA DE HONOR. France Football está a la búsqueda de la gruta más recóndita para ocultar su descrédito.

-ASENCIO: NOTABLE. Gran pase largo en el gol de Jude y solvencia general.

-Modric: NOTABLE. Buen segundo tiempo.

-Brahim: APROBADO. No le salieron muchas cosas, pero su trabajo fue encomiable.

-Endrick, Güler: SIN CALIFICAR. Ganas pero poco tiempo.

-Ancelotti: APROBADO. Reaccionó bien a las desgracias de los cambios e insufló energía en el equipo.

 

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Contra UEFA, Liga, Federación y Comité Técnico de Árbitros. Contra todos, incluso ante la maldición de los ligamentos maltrechos y los músculos rotos que sobrevuela al Madrid de un tiempo a esta parte. En un desgraciado primer tiempo, Carlo perdió a tres de sus hombres: Goes, Lucas y Militao; siendo la lesión de este último aparentemente la más preocupante. Supo no obstante el Madrid rebelarse ante tanto infortunio para desatar una goleada a lomos de Vinícius, que abrió el marcador cuando las dudas y el crujir de pipas sobrevolaban el Bernabéu.

Han pasado 96 horas desde la calamitosa actuación del Real Madrid ante su otrora bestia negra, Milan Associazione Calcio, pero las dramáticas consecuencias de la furiosa DANA de Valencia aún perduran, tal y como atestiguó, de nuevo, la enorme e imponente bandera de la Comunidad en uno de los laterales del Bernabéu. El sentido minuto de silencio del madridismo emocionó al valenciano Vicente Moreno, entrenador osasunista, que —hoy sancionado en un palco—, se llevó la mano al corazón en señal de sincero agradecimiento.

Contra UEFA, Liga, Federación y CTA. Contra todos, incluso ante la maldición de los ligamentos maltrechos y los músculos rotos que sobrevuela al Madrid. En un desgraciado primer tiempo, Carlo perdió a tres de sus hombres: Goes, Lucas y Militao

El Madrid, tal y como cacareó desde el respeto y el cariño toda la prensa deportiva nacional en los kioscos esta mañana —desde la Central Lechera o el Mundo Sportivo—, “se la jugaba” ante Osasuna en esta (ni siquiera) sobremesa, un horario balompédico en el que se le atragantan a uno los macarrones. Engollipado anda últimamente nuestro Madrid, necesitado de una reacción antes de otro parón de selecciones, tras la cicuta administrada por Barça y Milán en sendas visitas a la capital. Para ello, Carlo regresó a su querido 4-3-3 con Goes como parte del tridente y Camavinga, mucho más eléctrico, dinámico e incluso voluntarioso que el últimamente deprimente Tchou, entre centrales. Bellingham, de nuevo, abnegado y arrinconado en una banda, aunque rompería su particular maleficio.

El campeón de Liga —no lo olviden— presentó así un equipo mucho más compacto, serio en defensa, pero monocorde en ataque, frío cual ciudadano luxemburgués en un festival de cante jondo en Coria del Río; dinámica que acaba siempre por confluir en música de viento del Bernabéu. Sólo Rodrygo, desde lejos, pudo probar al portero navarro, minutos antes de lesionarse, sentarse en el banquillo entre lágrimas, e iniciar el maleficio que permanece cernido sobre nosotros.

Brahim reemplazaba al soldado caído, no sería el único en caer en acto de servicio.

Poco después, el escalofriante alarido de Militao helaba el corazón del Bernabéu, tras una jugada aparentemente tonta, en la que el brasileño frenó en seco y quizás y lamentablemente pudo romperse de nuevo la rodilla. Sin más opciones en el banco, no le quedó otra a Carletto que apostar por un canterano —no digan por favor la horterada esa de mirlo— llamado Raúl Asencio, ovacionado en el primer balón que tocó. No sería la última ovación que recibiera. Ni la última lesión en 45 minutos. Con el Madrid, inoperante y aturdido por las desgracias, comenzaba a configurarse un panorama desalentador para el campeón, un punto de inflexión que consiguió revertir Vinícius.

En el 33´el carioca sale del fuera de juego para, ya habilitado, recibir después un balón profundo de Bellingham. Vini se adentra en el área, recorta a Catena cual recortable de los años 60, y hace el 1-0 en el palo corto con un disparo seco. No obstante, a pesar del gol, la maldición se negaba a dejar de flotar en el ambiente. Lucas Vázquez se echaba la mano a su jamón para evidenciar la rotura. Intentó aguantar —de hecho, resistió hasta el descanso por no agotar las tres ventanas de cambio en 45 minutos— pero resultaría en imprudencia con Bryan Zaragoza —sí, cedido por el Bayern— como adversario en su lateral durante todo el partido. Su sustitución al descanso obligó a inventar a Carlo y Davide que situaron a Fede en su banda y a Modric en su lugar en la medular.

Afortunadamente, un chaval sobre el verde del Bernabéu, enfundado en la camiseta blanca por primera vez en su vida llamado Raúl Asencio, evitó cualquier tentación de zozobra y depresión con un excelso pase desde 50 metros que nos recordó a Fernando Hierro. Otro “maldito”, Jude Bellingham, que no marcaba desde el 14 de mayo, no tuvo ni siquiera que controlar —tan exquisito y preciso fue el pase— para elevar en sutil vaselina el balón sobre Sergio Herrera y hacer el 2-0 antes del descanso.

Pax pacis en el Bernabéu.

El resultado, apacible, eliminó de un plumazo los demonios blancos del madridismo; relajado y confianti, que diría Cristiano, el Madrid nos regaló un segundo tiempo pleno de confianza en el que fueron cayendo los goles ante un abrumado Osasuna que había llegado a Madrid en la quinta posición del campeonato.

Tantas eran ganas de fiesta que hasta el gélido Lunin se apuntó a la chonguenga. Tras un córner de los pamplonicas y emulando a Asencio, mi tocayo sacó veloz de puerta con un pase kilométrico sobre la fulgurante carrera de Vini, que se cruzó imparable para recoger la pelota ante Catena, burlar al arquero y hacer el 3-0 a falta de media hora.

Ocho minutos después, Brahim robaba la cartera a Bayomo en defensa para servir a placer de nuevo para Vini, que recortó otra vez para fusilar el cuarto. El carioca, entre risas, agradecía el pase y abría los brazos con gesto de sorpresa para celebrar el gol al estilo Brahim y homenajear a su asistente.

Un hat trick de Vini para conjurar el maleficio

Ahora sí, parecía el momento de Aladino Güler y Endrick. El propio Vinícius y Jude, goleadores, les dejaban el sitio. No hubo tiempo para más.

El Madrid recupera el aíre y se marcha de otro rollo al enésimo parón de selecciones.

Y es que no conviene enterrar al gran elefante blanco antes de tiempo.

Queda mucho y el Madrid nunca muere del todo.

 

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Buenos días, amigos galernautas. El gran elefante blanco yace malherido sobre la inmensa llanura del Cherengueti que tanto y tan bien penetrara nuestro explorador Dr. De las Heras, supongo. El paquidermo, lastimado y lastimero sobre la sabana, observa cómo seres despreciables que viven de la carroña y la rapiña se aproximan lentamente hacia una bestia que comienza a rezumar cadáver. Hienas risueñas rondan los alrededores, buitres hambrientos revolotean en círculos sobre el rey de la selva, sin respeto alguno a la monarquía de la jungla. Temerosos antes de la ira y linaje del monarca, ahora se pasean chulescos prestos a llevarse un sangriento bocado a la boca. La oportunidad lo merece y hay trenes —de Nairobi a Mombasa— donde conviene coger sitio pronto, no vayan a llegar tarde al escarnio de practicar este deporte tan cañí, español —y antimadridista— de hacer leña del árbol caído.

Los Plumisster siempre pagan sus deudas. Y siempre lo hacen desde el prisma más amistoso posible con el Real Madrid.

Ja.

Como Marca, sin ir más lejos.

Marca

Ahí tienen el buque insignia de la Central Lechera imaginaria soltando al Madrid, por presunta boca de Carletto, un mandamiento desabrido: “Que espabilen”. La situación es tan delicada, y se nos antoja que Marca tiene tantas ganas de hacer sangre, que los anuncios que acompañan la portada, aunque nada tengan que ver con el partido de dentro de un rato, quedan relacionados de manera subliminal. “TEST”. “AYUDA AHORA”. Son llamamientos que tienen que ver con la disfunción eréctil y la tragedia de Valencia, respectivamente, pero el cerebro madridista tarda un instante en procesar que nada tienen que ver con el encuentro ante Osasuna.

As

Por ese mismo sendero camina el diario As, cual Borbón armado con su fusil presto a abatir elefantes africanos, pero no resulta tan acuciante como su burdo colega de la meseta,  tan presto últimamente a loar toda bondad catarí o palanca, palanquita, palanbirulí del Barça y/o recibir a manos llenas cualquier prebenda de Tebas, paladín del balompié patrio.

Los muchachos de Vicente Jiménez se muestran más comedidos, no interpretan desde la mala educación, y sí entrecomillan. Carletto quiere “una reacción” como todo galernauta y madridista de bien que se precie. Y la pide desde una primera plana del As donde luce un mentón y una mirada afligida propia del Western al que nos tienen sometidos con indios, vaqueros y la Policía Montada del Canadá intentando pegarnos el tiro de gracia y sin saber muy bien cómo hemos pasado del Masai Mara al desierto de Jackson Hole en Wyoming.

Es precisamente allí, en los áridos bajos de la portada, donde encontramos el convenido y cocinado desglose de los votos de los plumillas de Wakanda, Latveria, Genosha o Madripur, que impidieron a Vini alzar el Balón de Oro del País de Nunca Jamás.  Ya saben, en caso de duda balompédica, consulten con Sheefeni Nikomedus, periodista de The Namibian et Desert Radio, que sabe mucho de esto.

Sport

Los que se las saben todas son nuestros amics del Sport, que prefieren envidar blancas desgracias ajenas antes que abrazar noticias felices propias, sean fantasiosas o no, como el enésimo palancazo de Laporta instalado en la azotea de la primera página. Si se trata de un Madrid en crisis, no hay pela o buena noticia económica que valga, los focos y maledicencia serán sin duda para aquellos que “se la juegan” en noviembre ante Osasuna mientras ellos coleccionan centenares de fueras de juego por micropene de protozoo cocinados desde el VAR por avalistas del Barça, sin perjuicio de la sapiencia táctica con la que Flick se juega sus triunfos a esa carta.

Fastidia decirlo, pero es su momento, toda vez que “democráticamente” se ha optado por un abrumador silencio general, un deprimente pelillos a la mar, acerca del execrable, repugnante y vomitivo caso Negreira que ha manchado de mierda —y para siempre— un campeonato nacional de Liga al que regresamos hoy a las dos de la tarde contra Osasuna, en crisis, sin espabilar, en busca de una reacción y jugándonosla; por si no se habían enterado ustedes.

Mundo Deportivo

Mientras tanto, otro culé imberbe ya es internacional, y aunque en otras ocasiones hayamos censurado el tejemaneje de relaciones Barça-RFEF que tan temprana y sospechosamente ha llevado a tanta medianía azulgrana a la selección, lo cierto es que, en este caso, vemos méritos objetivos en Casadó. A veces es puro hype, pero en esta ocasión hay que reconocer que, además de pagar a Negreira, el club se la esquinita se ha ocupado de forjar una buena generación de canteranos.

Nosotros, a lo nuestro, a los rojos, a Osasuna; a dar un puñetazo en la mesa para espantar viejos fantasmas y espantajos.

A todos los demás, amigos y amics de los kioscos, muchas gracias por los ánimos.

¡Feliz día, amigos galernautas!

El gran Dave Barry solía decir que da igual el deporte que estés intentando aprender, siempre aparecerá una persona muy seria diciéndote que mantengas las rodillas dobladas. Tal vez Florentino debería viajar a Florida y traérselo como nuevo entrenador. Que alguien, por el amor de Dios, que alguien me explique qué demonios nos está pasando.

El fútbol es un deporte increíblemente sencillo, casi primitivo. Se trata de darle golpes a una cosa redonda y conseguir que se cuele entre los tres palos blancos, a ser posible los tres palos blancos que deberías tener enfrente, no detrás. Lo que hace grande al fútbol es el Real Madrid, que ha convertido un deporte vulgar en una pasión arrolladora, en una catedral deportiva, en un éxtasis de magia y precisión, por decirlo en términos lo bastante moderados como para evitar la crispación.

Que alguien, por el amor de Dios, que alguien me explique qué demonios nos está pasando

Llevo viendo partidos de fútbol desde el primer minuto en la tierra. Nací cantando un gol de Butragueño en la sala de partos. He jugado al fútbol —esta feo que lo diga, pero de manera realmente brillante— durante décadas, hasta que me rompí hasta el alma en un encuentro de fútbol sala, porque si hay algo que me saca realmente de mis casillas es perder, y ya puedes imaginarte que íbamos perdiendo. Es tal la identificación con el deporte de las pelotas, que incluso sería capaz de volver a jugarlo, tan pronto como arregle un papeleo con mis herederos, que es obvio que mi próximo partido será póstumo.

Quiero decir que, en ocasiones, creo saber algo de fútbol, sensación que comparto con 48 millones de españoles. Y hoy, a 8 de octubre de 2024, cuando la oscuridad se va comiendo esta ciudad marinera, a esa hora en que puedes mirar al cielo ennegrecido y hacerte preguntas existenciales, puedo aseguraros que no tengo la más remota idea de qué le está pasando al Real Madrid.

Camavinga y Vinícius

Tenemos los mejores jugadores del mundo, el mejor entorno y la mejor afición. Tenemos el gen madridista, ese que muere y resucita cada día, y tenemos la casta y el empuje, el arte y el talento, la inspiración y la fuerza. ¿Y qué vemos en el campo? Un maldito poema en prosa de Cioran, la muerte y la destrucción, la devastación, la impotencia, la pena, la desesperación.

No revelo nada en estas páginas si admito que no fui para nada entusiasta del fichaje de Kylian Mbappé. Si bien, una vez que está de blanco, como con cualquier otro, es mi jugador número uno. No obstante, esperaba una adaptación más rápida y eficaz del que se supone que era el mejor o segundo mejor jugador del mundo, si quieres. Es evidente, para todo el mundo menos para nuestro querido míster, que hay un problema grave con su posición y con la de Vini Jr., pero resulta del todo inesperado que, con tanto talento, no se haya adaptado como delantero, y más aún que después de tantas malas sensaciones —no solo en las derrotas— nuestro equipo técnico haya sido incapaz de buscar una solución.

Tenemos los mejores jugadores del mundo, el mejor entorno y la mejor afición. Tenemos el gen madridista, ese que muere y resucita cada día, y tenemos la casta y el empuje, el arte y el talento, la inspiración y la fuerza. ¿Y qué vemos en el campo? Un maldito poema en prosa de Cioran, la muerte y la destrucción, la devastación, la impotencia, la pena, la desesperación

Oigo muchas críticas al rendimiento de Jude Bellingham esta temporada y, por ser justos, si queremos un análisis serio, habría que comenzar preguntándonos cuál es su papel en el campo. ¿Alguien sabe exactamente dónde juega? Lo vemos tapando agujeros por todo el campo, tratando de contener la fuga de una tubería con mil agujeros, pero no es el tipo de trabajo que esperamos de él. Me crispa verlo corriendo como pollo sin cabeza haciendo el trabajo de varios en cada jugada.

Estoy feliz con la titularidad de Modric. Cada minuto con él en el campo es un ejercicio de belleza. Y ojalá no se agote nunca. Pero se suponía que en esta temporada su papel debía ser mucho más secundario y relajado, y el nivel de estrés que lleva el croata en las piernas le ha hecho cometer errores en los últimos partidos que no ha cometido en toda su maldita carrera. ¿Nadie se pregunta si no estaremos quemando a la joya más veterana de la plantilla, mientras Güler ve los partidos desde la caseta del perro?

Güler

Celebro, eso sí, que vuelva Brahim. Teniendo en cuenta que hasta hoy, esta temporada, el Madrid no juega en equipo a nada, solo despunta en individualidades aisladas, si esto no se arregla necesitaremos más que nunca las locuras incomprensibles de Brahim que con bastante probabilidad terminan en gol.

Entretanto, que Dios y Di Stéfano nos cojan confesados. Mantengamos las rodillas dobladas.

 

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“Un Real Madrid metastásico”, opinaba el escritor de este artículo en esa red social que tanto está sufriendo por su equipo. Y tras enfriarme e intentar verlo de otra manera, no me sale otra descripción: “Metastásico” porque hay muchas áreas afectadas, “metastásico” porque empieza a parecer que no hay ninguna solución fácil ni liviana, “metastásico” pero no en Cuidados Paliativos.

Está saliendo mucho el nombre de los Galácticos para abordar una comparativa algo facilona y efectista. El Madrid de los Galácticos estaba en Cuidados Paliativos porque a sus estrellas ya no les quedaban sus mejores partidos en las piernas, porque algunas de esas estrellas mandaban al entrenador cuándo empezar los entrenamientos y le decían al presidente en público que “a los pianistas no se les manda correr alrededor del piano”. El Real Madrid actual lo conforman una docena de jugadores jóvenes, deportistas de élite, con una vida personal cuidada y con ambición. Quizá no sea un grupo tan cohesionado como el del año pasado y quizás ya no creen en su entrenador, pero dudo que se vayan de fiesta tres días seguidos como les gustaba a alguno de aquellos jugadores históricos del Madrid de los Zidanes y Pavones.

¿Qué es lo que le está ocurriendo al este Real Madrid enfermo? Describamos cada órgano afectado.

 

1- Cerebro: Dirección deportiva conservadora

 

La directiva, inmersa en el síndrome Mariano-Jovic, ha dormitado. Está pensando a medio plazo y sus prioridades no se centran en cada verano, los veranos son para las redes sociales. Pero llevan dos años con una plantilla demasiado corta, cuando no ha sido en la delantera, lo es ahora en la defensa.

Entrenador y cúpula no parecen estar caminando agarrados de la mano. La entrada de Ceballos al campo fue una señal. Las urgencias del entrenador, que puede ser cesado en cualquier instante, no son las urgencias de una directiva conservadora que piensa a medio-largo plazo. El entrenador nota que los fichajes los están planificando para otro, uno más guapo que vive en Alemania, y se le nota incómodo, a él no le sirven los Alexander-Arnold ni los Davies del año que viene, necesita refuerzos ahora. Pero los que mandan también quieren todos los títulos de este larguísimo año.

¡No se puede querer todo, señor Florentino!

Ancelotti

 

2- Los órganos de los sentidos: Un entrenador bloqueado

 

Ancelotti suele ir consiguiendo encontrar la fórmula ideal para encajar las piezas que tiene. Lo hizo el año pasado y registró la que, para mí, es la mejor temporada en su carrera deportiva. Pero este año se le ve torpe, poco acertado y tembloroso en todas las decisiones que ha ido tomando.

Utiliza a Valverde y Bellingham para tapar las carencias del equipo cuando son los jugadores sobre los que hay que cimentar este equipo. Ha defenestrado a Güler y Endrick en los últimos cinco partidos, supongo que partiendo del razonamiento de que la solución no debe pasar por ellos, pero es que no se puede cargar el futuro de un club por las urgencias personales. No confía en la cantera y su apuesta son las vacas sagradas, siempre lo han sido y siempre han sido las que le han salvado.

Tácticamente, el equipo no juega bien en bloque alto pese a tener jugadores en el centro del campo para ello. Cualquier equipo vence con dos pases su línea de presión transparente. Tampoco funciona en bloque medio porque falta tensión. El equipo no corre inteligentemente ni tiene automatismos.

A Carlo le quedan por delante tres partidos, hasta Liverpool, para demostrar que tiene el control del equipo.  Me entristece verle así, ya que soy un admirador, pero parece haber perdido el control del equipo.

 

3- Columna vertebral: equipo desvertebrado

 

El equipo no está cohesionado, no lo parecía en septiembre y lo parece menos en noviembre. Los dos delanteros, sobre todo el francés, no ejercen una presión efectiva, los centrocampistas flotan y los defensas fallan. El equipo parece no entender o no querer entender lo que quiere el entrenador. Es un grupo que no se cree lo que hace.

Es la película “Nadie conoce a nadie”. Nadie lee los desmarques de Bellingham, Mbappé no llega a los pases de Vinícius, las paredes no funcionan, nadie se anticipa al movimiento del compañero. A todos les quema el balón en los pies, y es que jugar alrededor de Kroos era muy fácil, era la alcahueta que hacía que todos se conociesen mucho mejor.

Bellingham

 

4- Músculo: una preparación física insuficiente

 

Pintus ha sido una de las personas más alabadas en los últimos años, pero los resultados no están siendo los esperados. Hemos fichado máquinas físicas que confirman la plantilla más poderosa físicamente del continente, pero ningún jugador vuela. Tampoco es que estemos teniendo temporadas excelentes en el ámbito de las lesiones. El año pasado se voló algo en enero y algo en mayo, pero se sufrió físicamente durante el resto de meses. Este año el único jugador que ha volado es Valverde y, a ratos, Vinícius. El resto se están buscando todavía a sí mismos.

Nos podemos escudar en que se empezó la temporada tarde porque teníamos muchos jugadores en las fases finales de la Eurocopa, pero creo que son excusas para no afrontar que nuestro preparador físico no está consiguiendo los objetivos planteados.

Por no hablar de la desconexión que se aprecia entre él y el entrenador. Uno plantea temporadas con picos físicos múltiples y otro no rota nunca. Disfunción total.

 

5- El estómago: saciedad

 

Tras una temporada excelente con la consecución de Liga y Champions es difícil encontrar jugadores que mantengan el hambre. Ganar Copas de Europa seguidas solo lo consiguieron animales competitivos como Cristiano, la CMK, Ramos y cía. En los ojos de la plantilla actual se atisba hambre (Bellingham, Vinícius, Valverde…) pero eso se tiene que demostrar en esta temporada. Y en la jugada del segundo gol del Milan, ni Tchouaméni, ni Vinícius, ni Modric, ni Mendy, ni Militao mostraron hambre alguna.

Mendy y Rüdiger contra el Milan

 

6- Pie derecho: puntería

 

Cuando los atacantes no meten los goles en un equipo disfuncional, la enfermedad se agrava. Mbappé está en su peor momento mental y se nota en la faceta en la que más destacaba: la puntería. No es un problema de desconexión con el equipo, ya que las oportunidades las está generando, es un problema de último gesto, de confianza, de racha. Por otro lado, están Vinícius, Bellingham y Rodrygo, que este año ven la portería enana. Pese al mal juego, si llegan a tener más puntería, la crisis sería menor a estas alturas.

 

7- Corazón: ritmo cardiaco

 

Ancelotti ha triunfado cuando su ritmo lo marcaban Pirlo y Kroos. Sin ellos su currículum se viene a menos. La firma del italiano es la de inculcar un estilo de libre albedrío alrededor de un metrónomo. Carlo sabe tratar a los jugadores con IQ muy altos, mientras hay otros entrenadores que los destrozan. Eso sí, si los jugadores no tienen tal inteligencia para gestionar cada tempo del partido, sus equipos se suelen venir abajo.

No ha encontrado su metrónomo y tiene pinta de que no lo va a encontrar. Debe apostar ya por uno. Mi apuesta es Valverde, pero él insiste en abandonarlo en la derecha. Su apuesta es Modric, otra señal que no camina junto a la directiva.

Modric y Ancelotti

 

8- La médula ósea: cantera inane

 

La controversia constante. Una cantera con falta de talento para el primer equipo y un entrenador que, para dar la oportunidad a un canterano, tiene que conseguir elevar esa ceja que nunca se mueve, y lleva sin elevarla desde el 99.

Siempre he defendido que la cantera está para las grandes crisis, económicas y deportivas, y el Madrid no está inmerso en ninguna gran crisis. Pero tienes que tener siempre preparados tres o cuatro jugadores para cuando las cosas no funcionan. Y el Madrid no los tiene o no quiere tenerlos preparados. Error.

 

Sale el médico a informarnos:

“Está la cosa complicada pero todavía tenemos soluciones. Está muy extendido, pero hoy en día hay tratamientos nuevos que consiguen controlarlo, incluso hacerlo desaparecer. No vamos a tirar la toalla”.

Respiramos aliviados. De momento.

 

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1- Sistema de juego y once probable

 

Decimotercera jornada de Liga y el Real Madrid vuelve a la acción tras el partido aplazado frente al Valencia por el desastre de la DANA. Llega al Bernabéu una de las sorpresas del campeonato, el CA Osasuna. Los rojillos están en una gran dinámica, ocupan el quinto puesto de la tabla empatado a puntos con el Villarreal y es el único equipo que ha podido derrotar al Barça. Vicente Moreno dispone casi de la plantilla al completo y solo son baja Kike Barja y Juan Cruz. Por tanto, con su habitual esquema de 1-4-2-3-1 el once probable sería el siguiente:  Herrera en portería; Areso en el lateral derecho, Catena y Boyomo centrales, Bretones en el lateral izquierdo; el doble pivote para Torró y Moncayola; en la línea de tres Bryan Zaragoza por la izquierda, Ruben Peña por la derecha, Oroz por el medio; en punta el croata Budimir.

 

2- Presión

 

El CA Osasuna en su feudo es un conjunto habituado a realizar una presión intensa y colectiva de bastantes hombres para recuperar arriba en algunos tramos muy concretos de los partidos. Pero ante los blancos en el coliseo merengue se espera un conjunto algo más replegado, arropado y junto atrás y con un bloque medio-bajo para tapar las vías de agua que pueda producir la circulación blanca. El balón lo tendrá el cuadro de Ancelotti y los navarros estarán atrás, acumulando mucha gente tras la pelota e intentando que ocurra lo menos posible. Las bandas serán fundamentales para abrir la defensa, puesto que en la zona central sumarán muchos efectivos. El ritmo de pelota merengue deberá ser rápida, precisa y continua para así encontrar grietas en el entramado defensivo que preparan los visitantes.

3- Salida de balón

 

A Vicente Moreno le gusta eficiencia con la pelota y una salida buena desde atrás que le permita conseguir una óptima transición entre la defensa y el ataque. Los centrales se abren para buscar las bandas o el cuero va a algún pivote y que este genere el juego. Frente a un rival de entidad como el Real Madrid es más plausible que busquen algo más práctico y menos arriesgado, pero si los merengues no presionan con efectividad el CA Osasuna no perderá la oportunidad de empezar jugando desde atrás. Catena es el central con un pie más fiable para estas labores. También será corriente ver cómo se utilizan las bandas o directamente a los de arriba (especialmente a Budimir) para no tener pérdidas en zonas peligrosas y hacer daño al Real Madrid de forma más directa.

 

4- Parcela defensiva

 

Los cuatro atrás, teniendo en cuenta la confección de la plantilla, parecen innegociables en este tramo del curso. No tienen unas buenas cifras y en 12 partidos han recibido 16 goles, más de un tanto por choque. Por la zona central son rocosos, fuertes y expeditivos tras el fichaje de Boyomo (firmado a finales de agosto), que les ha dado un salto respecto al comienzo de Liga. La banda izquierda, con el joven Bretones, puede ser la zona más débil que debería explotar el cuadro blanco para hacer daño. Además, los dos medios apoyan mucho a la defensa, Torró se incrusta entre centrales y realiza muchas coberturas. Por último, a balón parado también son un equipo poderoso tanto con los centrales como Torró, jugadores muy altos.

5- Aspecto ofensivo

 

El CA Osasuna está brillando en la fase ofensiva creando muchas ocasiones y marcando goles con facilidad. Los atacantes están en un excelente momento de forma y con gran confianza. En el Bernabéu se espera mucho ataque, contragolpes y en un estilo de juego directo y vertical. La agresividad en la velocidad con el tridente de arriba y un jugador de ida y vuelta que abarca mucho campo, como Moncayola, son la clave del CA Osasuna para conseguir un buen resultado y a largo plazo. Son futbolistas que rompen bien al espacio, atacan la espalda de los contrarios, son veloces y tienen buen toque en los últimos metros. Además, también los laterales se incorpora al ataque por su perfil. En este caso hay que destacar a Areso, que es un jugador potente y con proyección por la banda derecha. El jugador a vigilar será Bryan Zaragoza, todo un virtuoso del regate, el desborde y el desequilibrio. Otra prueba de altura para Lucas tras medirse con Leao en la Champions League. Lo mejor para el Madrid es terminar las jugadas y así evitar que el Osasuna consiga enlazar esas transiciones vertiginosas, valientes y de pocos pases para encarar lo antes posible la meta de Lunin. También ojo a las jugadas a balón parado con la artillería aérea de Osasuna en varios de sus hombres.

 

6- Estilo de juego

 

Vicente Moreno es un técnico que abarca distintos registros tácticos, intervencionista con los cambios, que siempre saca rendimiento a los jugadores y explota su polivalencia. Un entrenador práctico, competitivo y que dota de carácter a sus equipos. Si pueden jugar en pocos toques, con verticalidad y directos al marco lo prefiere a un estilo de más posesión o intento de dominio del tempo del encuentro. Esas transiciones vertiginosas y veloces serán la clave para dar un susto al Real Madrid. Para ello, deberán tener solvencia en el aspecto defensivo y no cometer errores infantiles como le ha ocurrido en varios partidos este curso. En cuanto a las estadísticas de la Liga los rojillos destacan en el top 3 en los duelos aéreos, los centros al área y la enorme cantidad de pases que acumulan en campo contrario.

7- Hombre clave

 

El delantero croata Budimir está siendo el jugador clave en ataque del CA Osasuna con sus goles. Acumula seis tantos (tres de penalti) en lo que va de Liga y fue la figura en la victoria contra el Barça. El nueve balcánico es un excelente rematador de cabeza, se mueve bien en el área, dispara con agilidad con las dos piernas y es hábil en espacios reducidos. Es astuto y listo a la hora de trazar desmarques en diagonal y la espalda de los centrales y también cumple con nota ejerciendo de pivote, apoyando a sus compañeros y descargando de primeras. Muy a tener en cuenta en todos los centros que ponga Osasuna desde los costados, porque tiene imán para que el balón le llegue a él.

 

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Existe un cliché tan falso como recurrente que afirma que el Madrid de fútbol y de baloncesto son vasos comunicantes; de modo que la temporada en la que uno de ellos se muestra intratable, el otro flojea, y viceversa. Si uno se pretende riguroso y escudriña los datos con la lupa del estadístico observará que la sentencia no se sostiene del todo. Aunque en semanas tan horribles como las que están atravesando ambas secciones quizá vendría bien que el tópico fuese veraz: al menos habría un consuelo que llevarse a la boca. En lugar de ello, los dos equipos merengues parecen haber sincronizado las desgracias, un poco como esas mujeres que, a fuerza de compartir espacios, acaban simultaneando sus menstruaciones.

Lo peor: el diagnóstico es confuso

Algún lector me dirá que, si en el ámbito deportivo el hablar de calamidades y desdichas siempre supone un exceso, en estas fechas luctuosas directamente constituye una obscenidad. No le faltará razón. No obstante, aceptada la -acaso intolerable- frivolidad del continuar hablando de fútbol y baloncesto, uno no puede dejar de aludir a la tantas veces mencionada condición de refugio que el Madrid tiene para muchos de sus hinchas. A pesar de que los antis acostumbran atacar a la institución por el alarde desmesurado de sus objetivos y aspiraciones -«L’homme est absurde par ce qu’il cherche et grand par ce qu’il trouve»-, la realidad es que las victorias del club en el día a día componen una humilde y gratificante coraza; seguramente tan pueril como cualquier otro cobijo simbólico, pero que permite afrontar la rutina y la lucha por la vida con mejor ánimo.

Esto es algo que ilustró mejor que nadie Ángel del Riego, cuando a cuenta de otros temas ( https://www.elconfidencial.com/deportes/futbol/2023-11-20/real-madrid-seleccion-espanola-clemente-luis-enrique-vinicius_3777155/ ) explicó que el Madrid era el auténtico equipo de la provincia española, en tanto se erigía como una proyección de sus deseos veniales: en el entramado jerárquico del Estado, hay territorios que se sitúan abajo porque ni se los considera nacionalidades históricas, ni tienen burguesía solvente, ni poseen comunicaciones o economías boyantes… y necesitan algo a lo que aferrarse y en lo que proyectar sus anhelos. El Madrid sería un imaginario colectivo en el que los españoles de las regiones más depauperadas se sienten triunfantes, gloriosos, cubiertos por el manto de las grandes palabras de la historia. La metáfora del club como la luz divina que baña los cuadros religiosos del barroco es tan desmesurada como atinada.

De ahí que el errático deambular de ambas secciones blancas nos haya arrebatado ese combustible anímico, tan candoroso como fundamental. La situación de los dos conjuntos comparte muchas adversidades: ambas plantillas cojas en alguna posición clave -tiradores, brújula y centrales, respectivamente-, lesiones que dificultan la compenetración y la asimilación de los nuevos sistemas, un lenguaje no verbal sospechoso por parte de algunos jugadores importantes, y, por encima de todo, dos entrenadores en su momento de mayor cuestionamiento al frente de los suyos. Por coincidir, hasta se ha coincidido en el último verdugo: un Milán muy normalito tanto en el césped como en el parqué ha echado sal a las heridas de manera inmisericorde. Por su parte, la afición se divide literariamente entre una Generación del 98 absolutamente pesimista, que se halla tentada de entregar la cuchara esta temporada para aplicarse en una regeneración a fondo, y una Generación del 27, más vitalista pero un tanto perdida en demasiadas vanguardias y planes de futuro que, por estimulantes que puedan resultar, no dan de comer en el día a día.

Si algo ha demostrado el Madrid, en ambas vertientes, es que indefectiblemente siempre vuelve. No tengo dudas de que esta ocasión no va a ser una excepción. Pero la naturaleza infantil que anida en cada hincha convierte en demasiado desapacible la espera a la intemperie. De ahí que el madridismo meta prisa para recuperar a su protector: que regrese pronto y nos libre del Mal. O, al menos, que contribuya a mantener la ficción de que tal propósito es plausible.

 

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Estaba claro que estos días en algún momento tendrían que llegar. Al igual que era seguro que vendrían acompañados de hordas de amigos, vecinos y familiares que llevaban mucho tiempo esperando el momento para restregar el sabor amargo de la derrota. Y, por lo que se ve, no han podido esperar ni siquiera a que los títulos estén definitivamente perdidos.

La situación me recuerda un poco a esas máquinas que hay en las ferias en las que los niños, con una maza, tienen que ir golpeando a unas ranas (también la he visto con topos) que asoman la cabeza para así devolverlas a su guarida. Cuando los veo jugar me parece agotador, pero reconozco que también tiene su punto divertido.

Los que disfrutáis y sufrís al Madrid, esto último pasa muy pocas veces, lo habréis notado. Estos días están sacando la cabeza aquellos culés que llevaban tiempo en el anonimato. En muchos casos ya incluso ni recordabas si eran del Barça o del Atleti, porque las únicas alegrías que experimentaban sucedían cuando el Real Madrid empataba con alguien. Pues bien, hoy salen orgullosos a restregar las últimas derrotas de los blancos y a sacar pecho porque en noviembre, un año más, son los favoritos de la prensa para todo. No queda otra que sacar el mazo a pasear para recordarles que estaban mejor escondidos en su madriguera.

Estos días están sacando la cabeza aquellos culés que llevaban tiempo en el anonimato. En muchos casos ya incluso ni recordabas si eran del Barça o del Atleti, porque las únicas alegrías que experimentaban eran cuando el Real Madrid empataba con alguien

El martillazo debe ser en forma de discurso en el que se les recuerde que el año pasado estaban celebrando la consecución de una final de Champions contra el Atleti y al final terminaron viendo al eterno rival levantando la orejona.  Que, quizá, el Madrid no está bien porque ha planteado una preparación física para una muy larga temporada en la que disputará siete títulos y terminará bien entrado el verano con el Mundial de Clubes. Torneo que ellos no jugarán porque solo lo hacen los doce mejores equipos de Europa. Y, por último, como guinda del pastel, se les puede mencionar que, en caso de que los de Ancelotti no consiguieran enderezar el rumbo, siempre quedará la alternativa de pagar al “Negreira” de turno o poner en la camiseta la propaganda de Unicef. Según mi experiencia, el noventa y nueve por ciento de las “ranas” vuelven al agujero sin necesidad siquiera de martillazo. El uno por ciento restante, porque en realidad no les gusta el futbol y lo que quieren únicamente es tocar las narices. En ese caso, recomiendo usar el mazo sin contemplación alguna.

Martillo y rana

Por otro lado, están los amigos atléticos. Que se les ve que quieren salir, pero, de momento, a los pobres no les funcionan los resortes para que la ranita aparezca con fuerza. Además, apenas los ojitos saltones asoman por la cavidad, el parche de las quince copas les deslumbra, les hace recordar finales pasadas y prefieren finalmente permanecer agazapados esperando mejor ocasión. Una pena, porque no son muchos los momentos de debilidad del Real Madrid a lo largo de la historia y desperdiciar ocasiones así debe de ser frustrante. Por no hablar de otras aficiones que se han consagrado como grandes antimadridistas en los últimos años y a las que su momento deportivo, definitivamente, no les permite celebrar nada más que un discutido “Balón de Oro” de un jugador español.

Los jutadores merecen respeto y confianza por lo logrado, pero cuando el problema parece ser la actitud, requiere un análisis profundo y un cambio urgente

En Europa quizá es diferente, es la consecuencia de todo lo ganado en estos años. La gente aprende a no confiarse cuando te ven caído en la lona, porque saben que muy probablemente volverás a levantarte y harás pagar al rival por los golpes recibidos y porque el reconocimiento al Real Madrid como club por parte de prensa y aficionados rivales es infinitamente mayor que el que tiene en España.

Por tanto, si estos días estáis pensando en iros de viaje de fin de semana, mejor hacedlo a alguna capital europea. En cualquier caso, hagáis lo que hagáis no os dejéis avasallar por nadie. Como diría Benito Floro: «¡Que sois el Madrid, coño!» .

Esto último también vale para los jugadores. Merecen respeto y confianza por lo logrado, pero cuando el problema parece ser la actitud, requiere un análisis profundo y un cambio urgente. Sé que ellos saben y podrán hacerlo.

 

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Buenos días, amigos. Deschamps ha dado su lista para la convocatoria de la selección francesa y Mbappé no está en ella. El seleccionador francés ha aclarado en rueda de prensa que es una decisión propia, es decir, del propio Deschamps, y que Mbappé habría querido ser convocado. Mbappé, mientras tanto, no se ha pronunciado, o al menos no lo ha hecho de momento, con lo que ignoramos hasta qué punto las declaraciones del técnico galo se ajustan a la realidad.

El asunto es raro de narices, y Marca se hace eco de lo extraño de la situación.

 

No sabemos si elucubrar sobre lo que está pasando aquí conduce a nada especialmente edificante. Tampoco sabemos si nos incumbe como madridistas escrutar en posibles causas de una situación ajena al club, pero probablemente sí en tanto en cuanto afecta a un jugador esencial para el Madrid.

 

As muestra la misma perplejidad que Marca, y nos depara una primera plana con el careto frustrado de Kylian. Lo cierto es que no sabemos si Kylian está así de frustrado ante la noticia de que no va con su selección.

El enfoque de As nos parece desatinado por completo. “La mala racha de Mbappé continúa al ser excluido de la lista de Francia por segundo parón consecutivo”. No es cierto. No ha sido excluido dos veces sino una, como máximo, la de ahora, dado que la primera vez, el mes pasado, quedó claro que era el propio Kylian quien prefirió quedarse en tierra.

Aventuremos hipótesis kylianas. ¿Qué ha pasado aquí?

  1. Deschamps miente, con la connivencia de Kylian. En realidad vuelve a ser decisión de Kylian el no acudir, pero Deschamps le cubre diciendo que es su decisión (la de Deschamps) para que la afición gala no le tome manía. Esto explicaría el que Kylian no le responda.

2. Deschamps miente, sin el permiso de Kylian. Difícil de creer, por cuanto Kylian le habría contradicho públicamente, pensamos.

3. Deschamps dice la verdad a medias. Le excluye él, pero no es cierto que no haya razones extradeportivas. Deschamps considera que el estado anímico del jugador no es el idóneo por la presunta investigación (ni siquiera está demostrado que exista) contra él por los no menos presuntos sucesos de Estocolmo. No parece una hipótesis disparatada. Es imposible que toda esa historia no esté afectando al francés. Aprovechamos para recalcar que no está claro que exista tal denuncia, y que de existir creemos en la inocencia de Mbappé mientras no se demuestre lo contrario, como rezan los principios del derecho.

4. Deschamps está realmente descartando a Kylian Mbappé porque considera muy en serio que, en su actual estado de forma, hay otros delanteros que pueden ofrecer mejores prestaciones a su grupo. Nos parece difícil de creer. Mbappé está lejos de su mejor momento, pero aunque así sea sigue reuniendo las cualidades para decidir un partido en cualquier instante.

5. Deschamps se ha dado cuenta, de pronto, de que en realidad Mbappé es malísimo. No os riáis. Es la tesis en boga entre el madridismo rabioso de las redes sociales. Ayer, en X, un tuitero nos dijo lo siguiente: “Mbappé no va convocado porque no mejora las prestaciones de Toquero”. Con todo el respeto para Toquero, con dos cojones (del tuitero, no de Toquero).

6. Deschamps se está vengando de Mbappé porque no quiso estar presente en la convocatoria anterior. Nos extraña que nadie esté manejando esta tesis. “Para chulo yo”, dice el bueno de Didier. “La otra vez no quisiste venir tú, ahora te dejo fuera yo”.

Otra cosa nos extraña: que haya gente que no comprenda que esta ausencia, sean cuales sean sus motivos, es una excelente noticia para el Real Madrid. Gracias a ella, Mbappé podrá quedarse en Madrid poniéndose a punto, con lo que se incrementan las posibilidades de que alcance el estado de forma que todos deseamos ver en él. También nos parece que se están cargando las tintas con su falta de rendimiento, y de un modo que no es enteramente justo. Tiene que terminar de aclimatarse a una nueva posición y unas nuevas tareas. Quizá no sea la mejor posición ni las mejores tareas para él, pero son probablemente las que el equipo necesita de él. Si no lo son, que hable con Ancelotti. Que hablen y hablen hasta llegar a conclusiones que permitan poner en pie el andamiaje más adecuado para que Kylian brille en el contexto del juego colectivo.

Por lo demás, la prensa cataculé está de celebración. Les entendemos. El equipo cliente de Negreira va como un tiro, con gran juego y espectaculares resultados. Nos parece normal. Que lo disfruten mientras puedan.

Pasad un buen día.

 

 

 

 

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