En la canción Summertime Sadness, Lana Del Rey hablaba sobre un verano agridulce donde en mitad del tedio estival un amor muere y la artista estadounidense se queda varada y a la deriva. Algo así sentimos todos los madridistas tras consumar una vez más nuestro amor con la Copa de Europa. Sin embargo, todos sabemos que después de cualquier subidón llega un inevitable bajón. Es ley de vida.
Tras acabar una temporada de matrícula de honor, nuestro Madrid se toma unas merecidas vacaciones y nosotros nos asomamos a un verano bastante triste. Este largo hiato hasta que el equipo vuelva a la actividad nos deja huérfanos de nuestros héroes. Es cierto que para los amantes del fútbol la Eurocopa que se disputa en Alemania puede distraer los nervios en la abstinencia, pero están todos conmigo en que no es lo mismo comer semanalmente jamón y ahora tener que conformarse con mortadela. Que me perdonen los talibanes del fútbol de selecciones, pero el de clubes es cien mil veces mejor.
tras consumar una vez más nuestro amor con la Copa de Europa, los madridistas sentimos un inevitable bajón hasta que el equipo vuelva a la actividad
El sopor estival se hace aún más pesado cuando tenemos que aguantar las bobadas que la prensa promociona. Que si Pep Guardiola asesora al entrenador de los Boston Celtics en su lucha por el anillo de la NBA frente a Dallas Mavericks, que si Joan Laporta celebra con el equipo de balonmano no sé qué victoria, que si Carlo Ancelotti ha dicho tal o cual. A falta de la emoción de los fichajes, llenan el vacío con historietas de poca monta. Supongo que el final del culebrón Mbappé les hará tener que tirar de imaginación y veremos posibles candidatos a aterrizar en nuestra plantilla. A buen seguro que será un desfile de nombres disparatados y de vez en cuando aparecerá el nombre de Alphonso Davies o Leny Yoro para aportar algo de veracidad al dislate.
Si bien es cierto que a lo largo de la temporada hay líos periodísticos por filtraciones dudosas propias del juego del teléfono roto, en verano proliferan las polémicas que duran 24 horas. El lunes se montó un cisco por unas declaraciones de Carlo Ancelotti para Il Giornale. La entrevista, que se puede leer perfectamente en la web del periódico milanés, es básicamente halagadora con nuestro entrenador, una entrevista de perfil, que se dice en periodismo. En ella se hace balance a una temporada brillante y se repasa el trayecto de Ancelotti. En un momento dado el italiano se descuelga dando a entender que respecto al nuevo Mundial de Clubes el Real Madrid podría rechazar participar si las condiciones no fueran favorables.
A muchos les molesta que el Madrid esté tranquilo como una balsa de aceite. Lo sentimos, pero es lo que hay. Siempre les quedará Can Barça
A las pocas horas el Real Madrid afirmó en un comunicado oficial que obviamente el club participará en el nuevo torneo de la FIFA y que lo afrontará “con orgullo y con la máxima ilusión”. Entonces tuvo que salir al quite el técnico italiano y en sus redes sociales explicó lo siguiente: "En mi entrevista con Il Giornale, mis palabras acerca del Mundial de Clubes de la FIFA no han sido interpretadas de la manera que yo pretendía. Nada más lejos de mi interés que rechazar la posibilidad de disputar un torneo que considero que puede ser una gran oportunidad para seguir peleando por grandes títulos con el Real Madrid".
Personalmente me parece algo artificioso montar un revuelo por un malentendido aislado. Entiendo que el periodismo deportivo tenga que llenar como sea el vacío sin competición oficial hasta el arranque de la Eurocopa y la Copa América. Por otro lado, no descarto que los más aviesos ciudadanos periodistas se frotaron las manos por unas horas locos por incordiar. Como bien sabemos por los programas del gran Richard Dees, a muchos de ellos les molesta que el Madrid esté tranquilo como una balsa de aceite. Lo sentimos, pero es lo que hay. Siempre les quedará Can Barça.
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Buenos días, amigos. El Real Madrid no va a poder ganar otra Champions League hasta dentro de unos cuantos meses. Ni siquiera una mala liga se atisba en el horizonte inmediato. La crisis es, pues, total, y constituye el resultado de una política carente de director deportivo con fichajes de medio pelo.
Se han ganado cosas, sí, pero son un mero número. Ha sido dicho recientemente que el equipo blanco es el reggaetón del fútbol. Vean a un eximio periodista culé dar pábulo a tan interesante teoría.
Ojo a esta reflexión de @Jordi_Ferron en #elBar94☕️🔥
🕺🪩 "El @realmadrid es el REGGAETON del fútbol" pic.twitter.com/AA3yEnuFjX
— Carrusel Deportivo (@carrusel) June 4, 2024
Dar crédito a la teoría de este prohombre, en el sentido de que el Real Madrid es el reggaetón del fútbol, nos conduce de inmediato a la impactante conclusión de que el reggaetón ya existía a comienzos del siglo XX, desde 1902 para ser exactos. Los hermanos Padrós eran naturales de San Juan (Puerto Rico), y aquella banda de deslenguados con sus gorras blancas del revés cosechó sus primeros hits internacionales a mediados de la década de los 50 de la mano de artistas como Bad Alfreddy o Pacw G.
Sí, amigos. El Madrid es música (?) de usar y tirar, ritmo arrastrado con letras de pésimo gusto. A comienzos de la década de los 60 ya había ganado 5 grammys, pero todo ello sin proponer. Recordemos aquellos versos de oprobio salaz y franquista.
En las glorias deportivas, amol,
que campean por detrás,
te levanto la bandera
de blancura sin igual.
Tú, mosita madrileña
que por Chamartín meneas
tu retaguardia y perreas,
te digo que te doy más.
No te resistas, amol,
que te doy en buena lid,
sin envidias ni rencores,
como juega tu Madrid.
Letras tan vergonzantes como la mismísima Novena, pero que no obstante han logrado ser lo suficientemente pegadizas para resistir el paso del tiempo. Véase si no, en la siguiente fotografía, a Flick y Deco atendiendo a un vídeo reggaetonero blanco sobre la pantalla del iPad del flamante nuevo técnico barcelonista.
El desagrado es patente en el rostro de ambos. No es de extrañar. La Galerna ha podido saber que, a fin de estudiar al rival y poder contrarrestarlo con sus mismas ominosas armas, Flick y Deco, Deco y Flick, están elaborando un riguroso informe sobre la historia reggaetonera del Real Madrid. Ya van por comienzos del presente siglo. Lo que se muestra en la pantalla, en el preciso instante en que es tomada la instantánea, es un concierto en vivo (pero es reggaetón, o sea, que está todo enlatado en orejonas) del artista conocido como ZidZ, el calvo rijoso.
Hala tu culo y Hala Madrid.
Perreas en verso.
Que sepa el universo
que yo te doy por aquí.
Se nota en las caras de Flick y de Deco, de Deco y de Flick, que ya no pueden más. No se les puede culpar. En Mundo Deportivo los vemos también contemplando el vídeo, conteniendo la náusea. No soportan ver esa colección histórica de artistas que arrasan en la radiofórmula sin proponer. El que sale en la foto de abajo, sin embargo, no es ningún artista de reggaetón sino Lamine Yamal. El reggaetón es cosa de vikingos, músicos (??) de ínfimo nivel que no comprenden que la música es posesión o barbarie, y que sólo buscan el triunfo por la burda vía de la insistencia en el arrime de la cebolleta, sin importar el cómo. Flick y Deco, Deco y Flick, ya van por la Décima, apoteosis del flow más mundano. Puaj.
Historia que tú hisiste, bebesita,
historia por haser,
que te pones bellaca
con ganas de meter.
Llevas el top pegado al pesón, bebé.
Los días que viene el Cangri
son todo lo que sos.
Sí, amigos, sí. El FC Barcelona tratará de devolver la música a las masas, después de décadas de abducción de éstas a manos de la ordinariez reggaetonera. Les deseamos toda la suerte en esta noble ambición, mientras a vosotros os recordamos (también lo hacen el resto de portadas del día) que la Eurocopa está a la vuelta de la esquina. Es un sucedáneo del verdadero fútbol, o sea del reggaetón, o sea del Madrid, en el cual elementos sueltos de la congregación de apóstoles se dispersan en aras de no sabemos qué cuestiones relativas al pasaporte. Cuestiones menores en todo caso, pero que no nos impedirán, de tanto amor como les tenemos, seguirlos incluso en esas peripecias desperdigadas, un poco como un beatlemaníaco que se interesa por los álbumes en solitario de los Fab Four.
Porque el Madrid, digámoslo ya sin más coñas, no es el reggaetón. El Madrid son los puñeteros Beatles, con más descargas que nunca y también mejores que nunca, las dos cosas.
Pasad un buen día.
Nota de la redacción: Si fuese verdad que el Madrid es el reggaetón del fútbol, tal vez se habrían producido atroces variaciones sobre las letras de las canciones que tanto amamos, como las imaginadas en este portanálisis.
Tras otra coronación europea, por decimoquinta vez, en Wembley, el Real Madrid ha recibido elogios por parte de toda la prensa mundial, menos en un país, dividido entre una minoría que respeta y una mayoría que insulta: Francia.
Que no os engañen. L’Équipe, el periódico que creó la Copa de Europa junto con el Real Madrid, no representa a toda la prensa francesa a la hora de dar su opinión sobre el conjunto blanco. De hecho, sus compañeros de televisión, L’Equipe TV, aprovechan cada eliminatoria de Champions League para echar su veneno, y no son los únicos.
La historia de la Copa de Europa, ese momento en el que nace una relación de amor entre Francia y el Real Madrid, todo el mundo la conoce: la iniciativa fue impulsada por el periódico 'L'Équipe', por el presidente del Real Madrid Santiago Bernabéu, que fue su primer vicepresidente, y por Gusztáv Sebes, subsecretario de deportes de Hungría y vicepresidente de la UEFA, entre marzo y abril de 1955. Unos meses después, nacería la primera Copa de Europa.
Santiago Bernabéu y L’Équipe, dos monumentos del deporte rey: ahí empezó ese idilio entre ambas partes, un episodio que, sin lugar a duda, ha facilitado esa fascinación que tiene Florentino Pérez por Francia. Además de haber fichado a tres leyendas de su fútbol —Zidane, Benzema y Mbappé—, el presidente del Real Madrid, que siempre habló la lengua galorromance, es un gran admirador del histórico periódico.
Ese legado, transmitido por Santiago Bernabéu y perpetuado por Florentino Pérez, se está cayendo. Ya son innumerables las veces que L’Equipe TV, RMC Sport, After Foot, Canal + o Le Parisien menosprecian todo lo que representan el Real Madrid. Esa prensa francesa, tan respetuosa a mediados de los 50, se está convirtiendo en algo muy nocivo, manchando la imagen del club más grande del mundo cada vez que juega.
El legado transmitido por Santiago Bernabéu y perpetuado por Florentino Pérez se está cayendo. La prensa francesa se está conviertiendo en algo muy nocivo que mancha la imagen del Real Madrid
Exponemos aquí hechos muy recientes: que si Carvajal merecía la roja ante Xavi Simons por su entrada, que si al Madrid el árbitro le ayudó por el gol (bien) anulado al Leipzig tras el fuera de juego posicional de Henrichs, que si el Madrid no jugó a nada contra el City, que la épica contra el Bayern fue suerte, y la mayor de todas, que no entienden cómo Ancelotti puede proponer "este fútbol" contra el Dortmund con la plantilla que tiene…
"Me pregunto cuándo fue la última vez que vimos al Madrid ganar siendo absolutamente dominante. El Madrid asquea a sus rivales. Es un equipo que impone su superioridad sin dar realmente la sensación de ser más fuerte. Este no es el Madrid de 2017 o 2018. En el juego, es muy difícil encontrar un hombre por encima de ellos. Fue Dani Carvajal, el jugador más detestable del fútbol europeo, quien abrió el marcador. Es el soldado valiente. Pero todo es bastante inexplicable", afirmó Daniel Riolo, editorialista de RMC Sport, y creador del programa de deporte más escuchado en Francia, After Foot, la noche de la final de Wembley. La definición perfecta de cómo el periodismo francés, por regla general, ve hoy en día al mejor club del mundo.
Todas las excusas valen en Francia cuando juega y gana el Madrid. Menos mal que quedan algunos que no son así, como Vincent Duluc, periodista de L’Équipe y presidente de la asociación de los periodistas franceses. Pero al final son pocos. Su compañero de la televisión del diario francés (L’Équipe TV), Didier Roustan, hace inclinar la hiel de la balanza del otro lado, conectando una victoria del Madrid con el árbitro del partido. Ojo, un periodista con más de 40 años de experiencia y del grupo L’Équipe…
Pues cuando nos ponemos a investigar su trayectoria, nos enteramos rápidamente de que es un admirador de Maradona, de Argentina y, por supuesto, de Messi y del Barcelona. Todo el derecho del mundo tiene, pero la palabra "respeto" debería formar parte de su vocabulario también. Eso sí, nunca esa tele o esa radio hicieron programas especiales para explicar al público francés el Caso Negreira. No interesa, porque en Francia no hay que hablar mal del club azulgrana.
En los medios de comunicación no hicieron programas especiales para explicar al público francés el Caso Negreira. No interesa, porque en Francia no hay que hablar mal del club azulgrana
Ahora bien, la pregunta es: ¿cómo, en 70 años, esa relación entre Francia y el Real Madrid y ese respeto que existía ha podido caer tan abajo? Y el problema no es de hoy. Podéis preguntar a los inmigrantes españoles (del Madrid) si han observado dicha manipulación que dura ya desde hace 20-30 años. Lo cierto es que todo empeoró estos años con la voluntad de algunos deshonestos catarís por dañar la imagen del Real Madrid. ¿Cómo? Pues comprando. Si con la prensa española la ECA se reunió hace un par de semanas para contar sus fábulas, imaginad lo que pueden hacer con la prensa francesa.
Pero a Santiago Bernabéu, aunque quieran matar su legado, siempre le quedarán periodistas fieles para recordar y condenar estos ataques injustos.
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“Esto es lo que pasa cuando una fuerza irresistible choca con un objeto inamovible”.
El caballero oscuro (2008).
En la película dirigida por Christopher Nolan, el Jóker (no Joan, sino el de verdad) sugería con esta frase un acertijo irresoluble (o cuya solución no podía hallarse sino en las entrañas de un círculo infinito) que, si traducimos al ámbito puramente futbolístico, Ferland Mendy resuelve con una facilidad pasmosa: gana la roca, es decir, él. Y con la misma simplicidad con la que la piedra gana irremediablemente a las tijeras, se podría añadir.
Da igual la fuerza irresistible que le echen encima al ex del Lyon, que en esta edición de la Champions League se las ha visto de frente ante jugadores de la talla de los diablos del RB Leipzig como Olmo o Poulsen; el incombustible Bernardo Silva, que de los casi 16 kilómetros que hizo ante el Real Madrid, al menos 15 fueron para darse la vuelta tras encarar sin éxito al lateral francés; Sané en el Bayern o un Jadon Sancho que venía haciendo la temporada de su vida tras su resurrección en el Borussia Dortmund (11 regates con éxito por partido en esta Champions, 0 en la final ante Ferland).
Todos ellos se chocaron estrepitosamente contra la infranqueable roca francesa, al que sólo Sané pudo superar en un dos contra uno en el que aprovechó la falta de entendimiento entre Ferland y Rodrygo, que no llegó bien a la ayuda y dejó a su compañero en una situación de desventaja.
Encarar a Mendy es una misión prácticamente imposible en la que, sinceramente, no entiendo por qué continúan incidiendo el resto de entrenadores a los que nos enfrentamos, pues el resultado siempre acaba siendo el mismo: ver cómo al extremo de la banda de Mendy se le hace de noche tratando de driblarle y cambiando de flanco para probar mejor suerte desde el otro lado del campo. Este año nos encontramos con otra de esas estadísticas anómalas de regates exitosos ante Mendy que muestran que el lateral del Real Madrid es el verdadero triángulo de las bermudas del fútbol.
De las numerosas cualidades de Mendy ya hablé hace un tiempo aquí, pero en esta Champions ha habido varias acciones del francés que me dejé en el tintero y que explican por qué en Mendy encontramos al que seguramente es el mejor defensor del mundo, y que se vieron claramente plasmadas en la final, donde su nivel defensivo, sumado al de Fede y Carvajal, mantuvieron vivo al equipo en los peores momentos del primer tiempo.
Encarar a Mendy es una misión prácticamente imposible en la que, sinceramente, no entiendo por qué continúan incidiendo el resto de entrenadores a los que nos enfrentamos
La primera de ellas es la capacidad de interceptación y anticipación de Mendy. Estas dos cualidades marcan mucho el nivel de inteligencia defensiva y conocimiento del juego de un futbolista y, sobre todo, su estado de concentración en el mismo. Durante la final se vieron varias acciones en las que el lateral demuestra ser un maestro del arte de la interceptación, esperando al momento justo en el que el atacante va a dar el pase o hacer el regate para atacar el balón. Destaco esta en particular porque, aparte de apreciarse perfectamente, Ferland no deja de estar pendiente de su marca mientras ejecuta esta acción defensiva.
Otro aspecto defensivo en el que Mendy es el mejor del mundo, aunque en este caso en situación de empate técnico con su compañero Rüdiger, es en la carga. También en Wembley se vieron varias acciones de esta índole en las que Ferland mostró su gran habilidad para poner el cuerpo por delante de su rival y aprovechar su insultante superioridad física para sacar ventaja y recuperar la posesión del cuero para el Madrid. Esto lo hace tanto en situación de uno contra uno como en balones aéreos, donde, en función de la dirección que lleve el esférico, elige saltar y chocar para evitar que el rival toque la pelota o directamente despejar. Otra muestra más de la enorme inteligencia defensiva de este jugador.
Por último, esta acción ante el Bayern, que pasó relativamente desapercibida al ser Modric quien corta heroicamente el balón, es la mejor muestra del gran conocimiento del juego que posee Mendy. El Bayern ataca un 3 vs 1 ante Ferland, que en primer lugar se queda en el centro para generar la duda del jugador con balón sobre adónde dirigir el esférico y, posteriormente, adivina como un rayo el pase para a continuación volver a temporizar y permitir que lleguen más compañeros a defender la jugada. Todo esto en el minuto 85 y con el Madrid exhausto y volcado al ataque, lo que quizá explique que estuviera algo más lento cuando intenta tirar el fuera de juego en el último pase. Sin embargo, la acción defensiva en general, llevada a cabo en pocos segundos y tomando siempre la mejor decisión, es fantástica.
Mendy se cuenta entre esa extraña raza de jugadores, eternamente incomprendidos y criticados por sus propios aficionados, dotados con una de las mejores cualidades futbolísticas que puede poseer un jugador: se nota, y mucho, cuando no está. Sólo entonces el aficionado madridista se da cuenta de la importancia del jugador francés al que, cuando se encuentra en el campo en partidos ligueros, tiende a destripar por no ser el jugador que está acostumbrados a ver en el lateral izquierdo (Marcelo o Roberto Carlos).
Mendy se cuenta entre esa extraña raza de jugadores, eternamente incomprendidos y criticados por sus propios aficionados, dotados con una de las mejores cualidades futbolísticas que puede poseer un jugador: se nota, y mucho, cuando no está
No vamos a engañar a nadie. Mendy está a años luz de ser tan virtuoso con el balón como nuestras dos leyendas brasileñas, pero da la casualidad de que en el extremo izquierdo tenemos al jugador más autosuficiente del mundo y que menos ayuda necesita de su lateral, como es Vinícius, por lo que no es difícil de entender que la misión ofensiva que Carletto le ha confiado a Mendy se limite a la de mero y vano señuelo en la banda y a mantener la posesión del balón cuando este llegue a sus pies. A cambio, Mendy permite al delantero carioca despreocuparse del plano defensivo y estar más fresco para hacer lo que mejor sabe: enloquecer al sistema defensivo rival.
Por muy equilibradas que parezcan las funciones de cada uno, la sombra de la crítica nunca va a abandonar del todo a este gran héroe de la decimoquinta (y de la decimocuarta, pues tampoco olvidemos su improbable salvada sobre la línea de gol a Grealish), y Mendy nunca va a terminar de ser considerado como el héroe que se merece ser, aunque, por otra parte, tampoco parece importarle mucho nada de lo que pase fuera del campo.
Discreto e introvertido, el francés parece más cómodo fuera de los focos, estando ahí para su equipo aun cuando el aficionado cree que no le necesita, por lo que permítanme volver al plano cinematográfico, y más en concreto a la película que dio inicio a este texto, para terminar de perfilar correctamente la relación del madridismo con Mendy con ese famoso diálogo final que muchos se saben de carrerilla:
–¿Por qué criticamos tanto a Mendy, papá?
–Porque es el héroe que el madridismo se merece, pero no el que cree que necesita ahora mismo. Así que le criticaremos porque él puede resistirlo. Porque no es un héroe. Es un guardián silencioso. Un protector vigilante.
Enciendan la música de Hans Zimmer y James Newton Howard en su cabeza y acaben ustedes mismos la última frase.
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Entregas de la serie:
Por emocionante y espontáneo, por merecimiento absoluto, porque hay jugadores que marcan épocas y el ánimo de los aficionados, porque nadie hubiera sido capaz de imaginar un guion tan redondo, porque Rudy fue decisivo ayer como tantas veces, por verlo llorar, expresar su sentimiento madridista sin rubor mientras besaba el escudo, por las palabras de Chus Mateo, porque los compañeros le rodearon a distancia aplaudiéndolo sin cesar, porque Llull le cogió de la mano y lo llevó al círculo central, por verlo junto a su familia, por haber sido un elemento determinante en el resurgir del baloncesto del Real Madrid, por poseer un corazón que no le cabe en el pecho, por ser el jugador más completo de la historia del baloncesto español, porque siempre le hubiera querido en mi equipo, porque uno nunca ha visto una comunión tan estrecha entre una afición y un jugador, porque tengo la impresión de que podríamos extender la reflexión previa al equipo, por tratarse de un instante decisivo para la consecución de un título, porque al término de la ceremonia improvisada la gente seguía coreando su nombre fuera del Palacio, porque en mi cabeza lo sigo coreando, por tantas escenas que conservo en la memoria, por dar al baloncesto una dimensión desconocida, por ser un molde desde el que explicar al futuro lo que es y significa el Real Madrid, porque también ha representado a España con la misma pasión, porque cuando participó en el concurso de mates de la NBA selló su espalda con el nombre de Fernando Martín, por haberme regalado los momentos más conmovedores en un recinto deportivo, teniendo en cuenta que este cronista intermitente ha asistido a todo tipo de finales olímpicas, mundiales, europeas y nacionales, por tanta sinceridad que flotó en el ambiente o por tanta autenticidad en la respuesta que brotó del corazón de los presentes, porque ahí seguiríamos de no haberse retirado Rudy con prudencia a los vestuarios, porque impresiona ver llorar a los héroes y temblar de emoción los cimientos del Palacio, casi diría los cimientos del Real Madrid, porque aunque el encuentro continuaba el tiempo se detuvo, porque le echaremos de menos —cómo no vamos a echarle de menos, aunque siempre le llevemos con nosotros—, porque, en su inmensa sabiduría, ha ido reciclando su juego, su posición en el equipo con la humildad de los que nunca dejan de aprender, y porque se acerca el final de una época, de aquel Real Madrid que abrió un nuevo capítulo de la historia del club, fraguado con éxitos y con el mejor baloncesto que se haya visto en Europa en este siglo. Por estas razones, e innumerables más que latían en el corazón de cada cual, no nos quedó otra alternativa que formar un coro unísono y verdadero a los que tuvimos la fortuna de estar ayer en el Wizink. Veinte minutos que no fueron más porque él no quiso. Había que honrar a Rudy Fernández. Y nada más. Y nada menos.
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Conviene comenzar por el final declarando mi amor por él. Es un amor arribista y sobrevenido porque hubo un tiempo en el que no lo entendí. Pero, ahora que lo comprendo todo, me he convertido. De este hombre pegado a una ceja, desesperante con los cambios, de mirada incrédula, compulsivo mascador de chicle , abstraído a veces como un jubilado en un parque, puede decirse poco, lo cual es la mejor noticia. Este hijo de la "Pianura" italiana conoce todas las respuestas. Destila naturalidad mostrando un aparente "no guru, no method" sabiamente dosificado.
Aquel ejército longobardo que asoló Europa que fue el Milan de Arrigo Sacchi reposa en un friso del Partenón del fútbol. Héroes del tiempo, capaces de reformular la presión adelantada y la ocupación de espacios. Lo sabemos bien porque una vez nos hicieron sentir pequeños. Ruud Gullit, Frank Rijkaard, Maldini o Marco Van Basten pudieron dibujar entonces el miedo en nosotros. Y Carlo estuvo allí. Fue entonces cuando, sojuzgado el Real Madrid, los muros vencidos, se acercaron demasiado al sol como Ícaro, hasta morder el polvo del olvido.
El segundo amor es tan imprevisible como el viento de poniente y Carlo lo ha encontrado en el Real Madrid. Tal vez siempre fue madridista aunque no lo supiese entonces, pero ahora, sin duda, lo sabe. Aprendió que mejor incluso que emular al Real Madrid era ser parte de su historia. Y es que Carlo siempre conoce el final.
Ha tomado buenas decisiones, encontrando el tiempo perdido de Proust y demostrando que, a veces, las segundas partes sí son buenas. Consiguiendo convocar al madridismo en torno a la idea común de que el equipo es la prioridad y la unidad el eje sobre el que gravitar.
Tal vez Ancelotti siempre fue madridista aunque no lo supiese entonces, pero ahora, sin duda, lo sabe. Aprendió que mejor incluso que emular al Real Madrid era ser parte de su historia
Si habríamos conseguido la 15 sin él es algo que nunca sabremos. Hemos comprobado que la 15 (como la decimocuarta) ha resultado ser una deliciosa cena entre amigos, cuya mesa la presidía él. Remeros convictos de un drakkar imparable, la plantilla lo ama.
Como una nodriza, Carlo es el verdadero causante de que el vestuario haya asumido reglas no escritas de afinidad y colectividad, de discreción y ponderación, que han resultado ser el mejor combustible para la maravillosa máquina que siempre fue el Real Madrid. Ha entendido la esencia como pocos y, como Giugiaro, sus trazos han cobrado vida.
No sé alabar técnicamente a Carlo, me faltan conocimientos y ganas. Más aún, no creo en la técnica aplicada al arte como unidad de medida. El fútbol, como la música, es un cóctel de emociones que apurar de un solo sorbo y nunca me gustó el otro lado del ring, el de los tecnócratas. Guardiola es una amante fría. Bella, pero fría. Un profesor de solfeo, un impoluto bloque gris de oficinas desde el que no se ve el mar. Y aquí, ahora que los ecos del pasado no nos atoran, hemos venido a emocionarnos. Por eso, si puedo elegir, prefiero los besos robados, los actores sin método y a Miles Davis. En suma, el vértigo que estos "11 del patíbulo" nos propone cuando todo apunta a que es el final.
Hemos comprobado que la 15 (como la decimocuarta) ha resultado ser una deliciosa cena entre amigos, cuya mesa la presidía Ancelotti. Remeros convictos de un drakkar imparable, la plantilla lo ama
Con Carlo, el Madrid no entra en pánico. Ha conseguido que las ruedas de prensa merezcan la pena bajo la sencilla fórmula de ser sencillo. Y sobre el terreno de juego, en esa "Playa Omaha", cuando las balas silban, es cuando su liderazgo taimado nos guía hacia lugar seguro. Ha matizado, que no borrado, las líneas jerárquicas entre él y la plantilla como un encantador "padre padrone", sabedor de que las órdenes en forma de consejo calan más. Ante la duda, preguntémonos qué haría Carlo.
Hombre de perfil bajo, deja imágenes para la memoria a largo plazo del madridismo. No vende crecepelo, es el triunfo de lo lógico. Así de simple. Por eso, aunque canta mal y baila peor, nos ha ganado. Había que recordar a algunos quién es el Real Madrid, y Carlo lo hizo por nosotros.
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Entregas de la serie:
Buenos días, amigos. Anoche Rudy Fernández disputó el que quizá fuese su último partido en el WiZink como jugador del Real Madrid de baloncesto. Y qué partido. Sus acciones auparon a los blancos a la victoria y dejan la liga Endesa a punto de caramelo.
Rudy Fernández, nuestro último Premio Forja de la Gloria de Baloncesto de La Galerna, es ya eterno y una de las leyendas no solo de la sección de básquet del club, sino de este deporte en general. Uno de los mejores jugadores españoles que ha pisado una cancha. Rudy, contigo empezó todo.
El público del Palacio así se lo reconoció en un homenaje espontáneo que nos emocionó a todos, con un Rodolfo deshecho que no pudo contener las lágrimas. Más de diez minutos estuvo el pabellón aplaudiendo al jugador y coreando su nombre. Piel de gallina.
No es seguro que haya sido su último encuentro, porque, si UCAM Murcia empata la final, volvería a disputarse otro partido en el WiZink, pero en caso de que no sea así y de no haberse producido este homenaje, se habría perdido la oportunidad de llevarlo a cabo, algo imperdonable. Cabe mencionar que no solo Rudy ha podido jugar sus últimos minutos en casa, sino también el Chacho, Causeur y Poirier. El futuro dirá.
El madridismo, en un breve lapso de tiempo, se ha despedido de dos leyendas como Toni Kroos y Rudy Fernández. Duro, pero el Madrid siempre está por encima de todo y seguirá haciendo historia.
Vamos ahora con las portadas del día. Al ojear la de los chicos de Gallardo nos surge una pregunta: ¿qué tiene más relevancia informativa, la primera sentencia condenatoria por insultos y gestos racistas en un partido de la liga española o que un futbolista de la selección elija dorsal? El periódico más leído de España, el diario Marca, a tenor de su portada, no tiene ninguna duda.
Buscad referencia alguna en la portada marquista, por milimétrica que sea, al fallo de la titular del Juzgado de Instrucción número 10 de Valencia según el cual se impone una pena de prisión de ocho meses, la imposibilidad de acceder a un estadio durante dos años y las costas del procedimiento a los tres espectadores de Mestalla que fueron identificados insultando y realizando gestos racistas a Vinícius Jr. Podéis pasar toda la mañana buscando que no la hallaréis.
Sin embargo, que Dani Olmo porte el «mítico dorsal» 10 en la Eurocopa sí es una noticia a la altura de merecer la portada de Marca. Porque Marca, ya lo sabemos, es el diario de todas las aficiones y de todas las causas nobles, siempre y cuando estas causas nobles no impliquen al Real Madrid.
Si un futbolista de color —que no sea Vini— sufre o dice sufrir un ataque racista de la grada o de un compañero, ahí está Marca el primero para dedicar la primera plana entera al asunto, apoyar a la víctima y condenar el intolerable racismo. Si Vinícius es denigrado racialmente jornada tras jornada, es un provocador, no es víctima, sino victimario, y merece ser puesto en el foco para calentar más el ambiente. Después, grupos neonazis como el Frente Atlético llevan a cabo acciones como colgar de un puente un muñeco caracterizado como el jugador madridista.
Es probable que Marca, en el fondo, sienta que su comportamiento no ha sido el más adecuando (bien por acción, bien por omisión) durante el calvario racista sufrido por Vinícius en España, y ahora prefiera no hacerse eco de la primera sentencia que condena a racistas en la liga española. Es un diario que, a resultas de lo visto, mirad de nuevo su portada, antepone sus intereses a su labor informativa como medio de comunicación. Juzgad vosotros mismos si es ético, profesional y acertado.
En este asunto, Marca se ha colocado a la misma altura que Sport, que tampoco menciona la histórica sentencia.
El Real Madrid emitió un comunicado tras el fallo judicial que halla culpables a los tres acusados de un delito contra la integridad moral de Vinícius Jr., agravado con motivaciones racistas. Menciona en él que los condenados han aceptado su responsabilidad y han publicado una carta de disculpas dirigida al jugador, el Madrid y al resto de personas que se han sentido denigradas, además de mostrar su arrepentimiento. También ha recordado que tanto el club como el futbolista han ejercido la acusación particular en el procedimiento.
Vini también se ha pronunciado, mediante un tuit:
Muitos pediram para que eu ignorasse, outros tantos disseram que minha luta era em vão e que eu deveria apenas "jogar futebol".
Mas, como sempre disse, não sou vítima de racismo. Eu sou algoz de racistas. Essa primeira condenação penal da história da Espanha não é por mim. É por… https://t.co/NdezpJBjF2
— Vini Jr. (@vinijr) June 10, 2024
«No soy víctima del racismo. Soy un atormentador de racistas», afirma el siete madridista. A este respecto, ayer publicamos un interesante artículo de Juan Antonio Amorós, policía y criminólogo con formación en psicología y además experto en resolución de conflictos. Recomendamos su lectura si aún no lo habéis hecho.
Marca también considera más importante que la histórica sentencia la descoordinación de ayer entre Ancelotti y el club. Según una entrevista de Il Giornale, el italiano habría puesto en duda la participación del Madrid en el nuevo Mundial de Clubes. Sin embargo, el ruido apenas duró unos instantes porque rápidamente el Madrid zanjó cualquier debate con un comunicado en el que aseguraba su presencia en el evento. La cosa no tuvo más recorrido.
As relega la condena a prisión a los racistas (identificados) que insultaron a Vinícius a un leve faldón. A Rudy le dedica un recuadrito y la noticia más importante para el diario de PRISA es que Carlos Alcaraz prefiere el oro olímpico a ganar Wimbledon. Cada uno en su casa hace lo que cree más conveniente.
Mundo Deportivo, al igual que Sport, ilustra su frontispicio con Guardiola, aunque el diario de Godó sí informa sobre la sentencia del Juzgado de Instrucción número 10 de Valencia: coged una lupa y mirad abajo en el centro.
Pep precisamente tonto no es, de modo que niega la posibilidad de una vuelta como entrenador al Barça. Nadie duda de su categoría como técnico, pero sabe que jamás volverá a conseguir reunir un grupo de jugadores como los que dirigió, encabezados por Messi, y un sistema arbitral comprado en España a través de Negreira y lubricado en Europa gracias a Şenes Erzik. Guardiola no quiere enturbiar el recuerdo que dejó en los culés. Bueno, eso y que a ver cómo demonios pagaría el Barça su sueldo y se gastaría miles de millones de euros en fichar todo lo que se le pasase por la cabeza, como sucede ahora en el City.
Nos despedimos agradeciéndote, Rudy, todo lo que nos has dado, aunque aún te queda rematar la faena en Murcia y traernos al museo del Bernabéu la liga número 37. Te queremos mucho, Rodolfo Fernández Farrés.
Pasad un buen día.
El triunfo del Madrid en Wembley ha dejado al descubierto a miles de farsantes. El Madrid, que como la muerte, es lo ineluctable, destruye ilusiones y personas merced a su ademán inapelable en Europa. Ante la prueba irrefutable de lo incontestable, las reacciones antis son muy diversas, a menudo variando entre el dolor inexplicable y la negación absurda. El imposible estadístico acometido por el equipo de Carlo Ancelotti en Londres, nueve de nueve, ha causado estragos sobre todo en las redacciones de la prensa deportiva, lugares hórridos como donde trabaja el propagandista a sueldo que junta razones kafkianas en El País y que responde al nombre de Diego Torres.
¿Existe, en realidad, Diego Torres? ¿Hay algo de verdad en él, siquiera el nombre, o quizá Diego Torres es un pseudónimo bajo el que se esconde un colectivo de escritores amargados y anónimos, al estilo de los italianos de Wu Ming? Diego Torres es un viejo conocido de la afición, tampoco lo vamos a descubrir ahora. Hace casi quince años ya inventaba historias fantásticas para desacreditar a José Mourinho a los ojos del público madridista. Llegó a extremos aberrantes como asociarlo al fascismo, a figuras totalitarias, dictatoriales y, de manera general, con bulos sonoros como el del Red Bull de frutas del bosque estrellado contra la pared del vestuario, con la violencia.
Estamos hablando de mentiras probadas, ¡incluso antes del advenimiento de los fact-checkers! Lo que llama la atención es que después de todo aquello el hombre siga escribiendo en “el periódico global” y además de su perversión favorita, el Real Madrid. Con un tono, naturalmente, eso sí, más agrio, puesto que los éxitos madridistas se han ido acumulando y por supuesto los años pasan y no perdonan. Con la vejez las fobias se afilan y el mundo adquiere, es sabido, el color del plomo.
¿Existe, en realidad, Diego Torres? ¿Hay algo de verdad en él, siquiera el nombre, o quizá Diego Torres es un pseudónimo bajo el que se esconde un colectivo de escritores amargados y anónimos, al estilo de los italianos de Wu Ming?
En marzo, cuando las eliminatorias del Madrid en Leipzig y del Atlético en Milán, Torres hablaba a boca llena de “estirpes”. Depay y Griezmann, que habían perdido en San Siro contra el Inter, eran “la estirpe del jugador total y la del genio creativo” mientras que Bellingham y Vinícius se correspondían con “la estirpe del llegador y del agitador”, dos maneras de degradarlos con un clasismo insuperable.
El paso del huracán 'Champions' nos deja evidencias que muchos preferirían tapar: 1) en su máxima expresión el dúo Griezmann-Depay (estirpe de jugador total + genio creativo) es superior al dúo Bellingham-Vinicius (estirpe de llegador + agitador). https://t.co/ZT7aM0Qd8f
— Diego Torres Romano (@diegotorresro) March 14, 2024
La obsesión del trovador argentino de El País con Bellingham y Vinícius, particularmente, es digna de ver y de notarse. A lo largo de toda esta Copa de Europa que terminó finiquitando el Madrid en la final con un gol del brasileño a pase del inglés ha llegado hasta el punto de rebasar ampliamente la vergüenza ajena. Quizá el acreditado mentiroso Torres esté trabajando en el lugar correcto puesto que desde hace tiempo la cabecera estrella de PRISA es una extensión del BOE y el tonto sea yo por sorprenderme de que semejante jornalero de la trola siga ejerciendo, al menos de nombre, como periodista. Sin embargo, su fijación con los dos talentos jóvenes más excitantes del fútbol mundial ahora mismo dice más de las tribulaciones íntimas del narrador que del desempeño de los propios jugadores.
La fijación de Diego Torres con Jude y Vini, los dos talentos jóvenes más excitantes del fútbol mundial ahora mismo, dice más de las tribulaciones íntimas del narrador que del desempeño de los propios jugadores
Al fin y al cabo, ahora todos podemos verlos jugar con nuestros ojos y formarnos una opinión en base al cultivo de nuestra propia mirada. Los tiempos en que el juicio sobre los partidos dependía del prestigio del cronista pasaron a mejor vida. Es el mundo en el que vivimos y nadie ha hecho más por destruir la mediación del periodismo entre el lector y los hechos que los Diego Torres. Los ha llamado “los dos jugadores más sobrevalorados que existen al norte de los Pirineos”. Ha denunciado, con un coraje comparable al de los humoristas de la izquierda Movistar, “la exaltación de Bellingham a la que se han dedicado tantos recursos mediáticos” este año, para él un mero “goleador ineficaz”, “un llegador”, poco más que un “especialista”. Lo que me recuerda al Guerra, el tercer califa cordobés de la tauromaquia, que por no darle a Belmonte su bendición fue capaz de elaborar toda una metafísica sobre lo que pué zé y lo que no pué zé. Pero el Guerra era un hombre que se jugaba la vida para ganarse el pan de su casa entre los cuernos de un toro y Diego Torres, en cambio, ha estado siempre tan cerca de unos pitones como de decir una verdad.
Por seguir con las comparaciones estúpidas, al reporter de El País se le ocurrió llamar a Bellingham “El Picota de Birmingham” porque según él es “de la familia de Raúl García, magnífico exponente del paleo-cholismo”. Se empeñó en atribuir la carrera hacia la final de Wembley del Borussia de Dortmund de Edit Terzic a que el equipo alemán había cambiado “a Haaland y Bellingham por Füllkrug y Sabitzer”. Bellingham, en febrero, era poco más que “un puente al lucrativo mercado anglosajón”, un jugoso cebo mercantil que se aprovecha, con toda su poca vergüenza, “de que una superpotencia como el Madrid ha sido convertida por Ancelotti en una máquina de tirar centros para que él los empuje”. No quiere el balón, según Torres, porque “tiene un pesado cuerpo de alero de la NBA” que “penaliza los grandes desplazamientos pero potencia la vida cerca del área”, fórmula magistral para destilar en alambique la mala sangre que le provoca la tozuda realidad del impacto del 5 del Madrid en una temporada finalizada en doblete.
Si lo de Torres con Bellingham recuerda a su paranoia con Mourinho, lo que tiene con Vinícius no se queda corto. A la semana de la final, que a ojos del mundo coronó al brasileño como el mejor futbolista del momento, saltó con que había perdido “balones a discreción”, los once primeros que tocó según el fabulista. Pero como Torres y el periódico que le paga son todo de mentira, lo único que tuvo que decir cuando España vomitaba su bilis siniestra finde tras finde contra la estrella del Madrid fue que aquello era “un mito, una fabricación propagandística para tapar los problemas futbolísticos reales de un jugador que pierde de media veintiséis balones cada noventa minutos”.
Goebbels sentando cátedra sobre la verdad y la mentira.
En el pecado lleva la penitencia: el Madrid sigue acumulando Copas de Europa al mismo tiempo que Diego Torres piedras en el riñón
Si Diego Torres fuese un médico, haría muchos años que permanecería apartado del ejercicio de su profesión por negligencia contumaz probada y por prevaricación profesional continuada. Pero aquí ejerce de periodista y como en España no hay prensa sino bajos fondos del Poder, por eso estamos como estamos. Lo que Torres vende desde su tribuna en el periódico es ficción. Sin embargo, cuando uno va a una librería encuentra bien diferenciados los géneros: en esta estantería la fiction y en aquella otra la non-fiction. Aunque el periódico, cualquier periódico, como los telediarios, no dejan de ser relatos guionizados del mundo, en el kiosco se sigue cobrando a precio de verdad lo que no es sino una novela-río (por lo que dura, Torres empezó cuando George R. R Martin publicaba los primeros episodios de su Canción de Hielo y Fuego) de antimadridismo soez.
En el mismo periódico en el que escriben Jabois y Valdano hay un señor dedicado desde hace casi dos décadas a difamar al Madrid y a tergiversar la realidad en torno al club con el objeto de perjudicar sus intereses. La única duda que albergo al respecto si es pura monomanía personal o si el hecho responde a una estrategia empresarial. Pero el caso yo creo que es único en el mundo. A pesar de todo en el pecado lleva la penitencia: el Madrid sigue acumulando Copas de Europa al mismo tiempo que Diego Torres piedras en el riñón.
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Formó inicialmente Chus Mateo con Campazzo, Causeur, Musa, Hezonja y Tavares, y el UCAM Murcia comenzó incomodando con gran agresividad en defensa, contando con la permisividad arbitral. Menos mal que Musa estaba en la mejor onda anotadora, desencajando sus habituales penetraciones con gran eficacia, fielmente acompañado por Causeur y con un Hezonja que en su puesto de 4 ayudaba mucho a Tavares en el rebote. El Madrid se mostraba algo pusilánime en defensa, lo que no permitía destacarse en el marcador (14-13 mediado el primer cuarto, tras un gran triple de Caupain Jr., 16-15 poco después). Los de Sito Alonso, con su aguerrida defensa en zona, lograron que el Madrid agotara todo el tiempo de su última posesión del primer cuarto. 18-15 al término del mismo.
Un triple desde su casa de Supermario sonó a media liga, y otro del descomunal Rudy a liga y tres cuartos
Se inició el segundo con una prolongación de la mala racha en triples del Madrid. Tampoco en la zona acertaban los de Chus. Sleva anotaba de tres y ponía al Murcia por delante (18-20), trayendo los nervios al Wizink ante un Madrid poco inspirado en general. Una técnica incalificable demostró que el Madrid no iba a tener ninguna ayuda por parte de los colegiados. Tuvo que aparecer Yabusele para estremecer el pabellón matando un triple errado del Chacho para poner por delante otra vez (23-24) a un Madrid errático. Espoleados por el trabajo bajo el aro de Poirier y el propio Yabusele, los de Chus se crecieron. Un triple de Campazzo puso al Madrid siete arriba (34-27), lo que empezaba a sonar bien, léase mal para Sito Alonso que pidió un tiempo muerto que sólo sirvió en tanto en cuanto los árbitros se habían conjurado definitivamente contra el Madrid, pitando una nueva técnica al banquillo blanco. Sin embargo, dos triples estratosféricos de Rudy Fernández resultaron providenciales para favorecer la máxima ventaja al descanso: 40-30. La mejora en defensa y el dominio del rebote explicaban el despegue.
Musa volvió enchufado del descanso, luciéndose en una jugada donde cogió dos veces su propio rebote y anotó un triple increíble. Pero Sleva no parecía dispuesto a quedarse atrás en el duelo de cañoneros. El Madrid se seguía atragantando con la defensa zonal de Sito, pero Musa, haciendo la guerra por su cuenta si bien con gran acierto, mantenía las distancias. Sleva mantenía en el partido a UCAM Murcia con su acierto exterior, pero la ventaja blanca se mantenía en torno a los dos dígitos (49-39). Empezaban a imponerse los ataques sobre las defensas, brindando espectacularidad a la final, con Tavares y Hezonja contribuyendo en el puntaje. Los colegiados, no obstante, seguían a lo suyo (falta en ataque inenarrable a Musa), y los comentaristas de Movistar no dejaban lugar a dudas respecto a su partida de nacimiento a orillas del río Segura. Cuando un triple de Hakanson acercó a cuatro puntos (55-51) a UCAM, obligando a Chus Mateo a pedir tiempo muerto, casi sufren una gloriosa polución vespertina. 57-52 al acabar el tercer cuarto, con el Madrid dando algunas inquietantes señales de endeblez.
Lágrimas por Rudy en el Wizink, que coreó su nombre hasta el infinito
El Madrid le metió vértigo en la reanudación y Yabusele anotó en un contragolpe de manual. Y de repente Rudy. Volvió a volar para marcarse otro triple de antología justo cuando a otros les temblaría la muñeca. El Wizink se vino abajo con la anticipación de la despedida, casi como el Bernabéu con Kroos no tantas fechas antes. 62-52, y mucho por delante pero buena pinta. Kroos, perdón, Rudy, volvió a anotar enseguida para júbilo de las masas emocionadas. Los otros space cowboys, Llull y el Chacho, se mostraba en cambio negados de cara a canasta, si bien una elevación sublime del canario a falta de 3:29 devolvió la ventaja a los diez puntos (68-58). Un triple desde su casa de Supermario sonó a media liga, y otro del descomunal Rudy a liga y tres cuartos. Lágrimas por Rudy en el Wizink, que coreó su nombre hasta el infinito.
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Cuando Vinícius Jr. dice que "no es una víctima de racismo, sino un atormentador de racistas", lo que hace es cambiar la perspectiva desde la que afronta el problema. Esto es lo que en victimología (una rama de la criminología) llamamos desvictimización.
Muitos pediram para que eu ignorasse, outros tantos disseram que minha luta era em vão e que eu deveria apenas "jogar futebol".
Mas, como sempre disse, não sou vítima de racismo. Eu sou algoz de racistas. Essa primeira condenação penal da história da Espanha não é por mim. É por… https://t.co/NdezpJBjF2
— Vini Jr. (@vinijr) June 10, 2024
No autopercibirse como víctima es un paso importante para dejar de serlo, pues, si te etiquetas a ti mismo como víctima, inevitablemente contribuyes a la consumación de la profecía autocumplida. Es decir, si adoptas esa personalidad, siempre te comportarás como tal: una víctima doliente. Y quedarás estancado en ese lugar, sine die. Lo que conllevaría muchos problemas psicológicos a la larga.
No autopercibirse como víctima es un paso importante para dejar de serlo, pues, si te etiquetas a ti mismo como víctima, inevitablemente contribuyes a la consumación de la profecía autocumplida
Si embargo, este cambio de paradigma empodera a Vinícius Jr., y es el primer paso para dejar de ser víctima. Pues pasa de una situación de inferioridad (víctima), a una situación de superioridad (defensor de derechos). Pasa de una posición pasiva, en la que sufre el comportamiento de otros sin poder hacer nada, a una posición proactiva, en la que Vinícius Jr. es el protagonista que actúa, con un propósito justo desde el punto de vista moral como es la lucha contra el racismo. El cambio es sustancial, pues transita de una situación de incertidumbre a una situación de control.

Se nota que Vinícius ha mejorado su resiliencia (capacidad para enfrentarse y transformarse frente a situaciones que provocan sufrimiento), incluso puede que la haya trabajado con ayuda, lo que me parecería muy acertado. Ahora tiene mejores herramientas para gestionar adecuadamente el problema.
Para un joven de 23 años es muy difícil reaccionar coherente y acertadamente al ser señalado como provocador y sufrir insultos racistas ante cientos de millones de personas en el mundo. Ya vimos el sufrimiento que esto le provocaba en aquella rueda de prensa en la que rompió a llorar al hablar de su situación, y que fue tan criticada por desaprensivos ultras 'antitodo'.
Pasa de una posición pasiva, en la que sufre el comportamiento de otros sin poder hacer nada, a una posición proactiva, en la que Vinícius Jr. es el protagonista que actúa, con un propósito justo desde el punto de vista moral como es la lucha contra el racismo
Es muy importante también en el proceso de desvictimización ver que los comportamientos sufridos tienen consecuencias legales. En este sentido hay que destacar que los autores de los insultos racistas han sido condenados a 8 meses de prisión y 2 años sin poder entrar a recintos deportivos. Además han pedido perdón a Vinícius, lo que es también otro paso necesario en la desvictimización: el reconocimiento de culpa por parte del victimario (agresor).
Otro aspecto muy importante en la desvictimización es el apoyo comunitario. Para lograr el cambio del que hablamos, la sociedad debe apoyar a la víctima, ser cercana y empática con ella. Aspecto este en el que todavía hay que trabajar mucho, lamentablemente.
Que los colores deportivos no nos hagan discutir por los colores de la piel.
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