San Sebastián es una ciudad costera, donde el Rey D. Alfonso XIII y su esposa, la Reina Doña Victoria Eugenia, iban a “tomar los baños” en la playa de La Concha, poniendo de moda entre la alta sociedad española lo que luego se convirtió una costumbre de todos los españoles, como es el ir a la playa. Como costera, también es marinera y, desde tiempos del antiguo estadio de Atocha, en Donostia tienen la costumbre de hacer explotar cohetes cuando se marcan goles mientras juega la Real Sociedad, de forma que si marcan los locales se tiran dos cohetes, pero si marca el visitante se tira uno solo. La razón de este marcador pirotécnico no es otra que los marineros del puerto de San Sebastián y los que están pescando cerca de la costa se enteren de cómo va el partido de los Txuri Urdin. Pues bien, en el partido de ayer, en la ida de la semifinal de Copa entre la Real Sociedad y el Real Madrid, sólo se escuchó un cohete. Bueno, quizás fueron dos, el primero, el estruendo que tuvo que provocar el misil de la zurda de Endrick que entró como una exhalación en la portería de Remiro y, el segundo, el propio del curioso marcador público de Anoeta (perdón, Reale Arena).
El Real Madrid, con muchos cambios en el once inicial, el día en que Vinícius estrenó capitanía de inicio en un partido oficial (con 24 años, no lo olvidemos), el día en que Brahim cumplió 100 partidos oficiales con el Real Madrid y Rüdiger llegó a los 100 partido totales (amistosos incluidos) vestido de blanco, hizo una faena de aliño para llevarse el partido y encarrilar la eliminatoria frente a los animosos y no siempre limpios jugadores donostiarras. Los jugadores blancos hicieron el partido necesario para ganar, pero lo hicieron con recuerdo al equipo más habitual, esto es, siendo un equipo, solidario, con piernas, con garra, con “eneryía” (Ancelotti dixit). En una palabra, el Real Madrid, como dije en un artículo anterior, está alcanzando ya la velocidad de crucero justo en el momento de hacerlo, cuando se juega el turrón de la temporada. Salvo la lesión de Dani Ceballos, que espero y deseo que se recupere bien y lo antes posible, se saldó de forma más que satisfactoria el envite de San Sebastián, donde bien pudieron escucharse más cohetes en la playa, pero de uno en uno, si no hubiera sido por la actuación estelar del porterazo que es Remiro.
Antes de seguir, no hay que olvidar, es más, hay que recordar a diario, que el Fútbol Club Barcelona estuvo pagando durante, al menos 17 años, 8,4 millones de euros, al menos, al vicepresidente del CTA para, en palabras propias, obtener neutralidad en los arbitrajes, que se compraron el sistema arbitral español y que el asunto está en los tribunales de justicia, siendo el Real Madrid Club de Fútbol el único club que se ha personado en el procedimiento como acusación particular en calidad de perjudicado. El único. Que nadie se llame a engaño. El Barcelona y Negreira, Negreira y el Barcelona, no sólo perjudicaron al Real Madrid, perjudicaron a todos y cada uno de los clubes de primera y segunda división en aquella época (que se sepa) y todos, a excepción de los blancos, están mirando para otro lado, poniéndose de perfil y coadyuvando para que la corrupción federativa y arbitral subsista manteniendo a aquellos árbitros en la actualidad. Que no se olvide.
El Real Madrid, como dije en un artículo anterior, está alcanzando ya la velocidad de crucero justo en el momento de hacerlo, cuando se juega el turrón de la temporada
Y para muestra, un botón. Laporta, Cerezo, Gil Marín, Simeone y todo el que quiere declaran que la liga está adulterada, que está peligrosamente preparada, que esto debe cambiar, siempre cuando una decisión favorece al Real Madrid, claro, y no pasa nada, como si no se hubiera dicho, incluso se les disculpa por los nervios del momento. Lo hace el Real Madrid en un comunicado y nos enteramos que la RFEF, donde Tebas es vicepresidente, va a abrir expediente sancionador al club blanco. No es de extrañar que nos sancionen, es más, estoy convencido de que lo harán, culminando la desfachatez y la doble (o triple) vara de medir de estos dirigentes que tenemos en el fútbol patrio.
A todo esto, el comité de disciplina de la RFEF ha quitado la tarjeta roja al jugador del Betis Antony, que fue expulsado la jornada pasada por una entrada sin balón. Podemos entrar en si era o no era, si le da o no le da, es una jugada en la que se puede interpretar el color de la tarjeta, fútbol, vaya, pero, lo que es inexplicable es que no le quiten la tartera roja a Bellingham después del famoso “fuck off”, que fue expresado por Munuera en el acta como “fuck you”, o sea, se pasa por alto la falsedad en el acta del árbitro pero se sanciona al jugador, de traca.
Quiero pararme en un detalle. El trencilla Trujillo Suárez, árbitro que no pasó de segunda división en el campo, es un habitual del VAR de primera, curioso. Fue el encargado de la siniestra sala en el partido que jugamos en El Sadar contra Osasuna, donde se omitieron cuatro penaltis a favor el Real Madrid y donde este elemento avisó de “algo” a Munuera para que pitara penalti a favor de Osasuna y pudiera empatar el partido. Pues bien, esos claros errores de Trujillo desde la sala VOR han sido premiados con la ida de la semifinal de Copa entre el Código Penal andante y el mejor equipo de Canillejas. El mensaje es claro: pita en contra del Real Madrid y serás premiado, si no ascendido o elevado al edén de la internacionalidad.
Se preguntarán ustedes con lógica ansiedad a dónde quiero llegar. Muy sencillo. No es necesario pagar a un árbitro para comprarle, no es necesario darle un sobre antes o después un partido para que arbitre en uno u otro sentido. Sólo es necesario que los árbitros en general lean las señales que mandan desde el CTA y, por ende, desde la RFEF. Tú pita tranquilo, que si lo haces en el sentido que queremos, te trataremos bien. Trujillo Suárez se ha embolsado más de 10.000 euros en el mes más corto del año, siendo responsable del VAR. Cuanto más favorezca al equipo o a los equipos correspondientes y más perjudique al Real Madrid, mejor le irá. Esto lo saben todos, esto es el “método Negreira”, esto es lo que quiere erradicar el Real Madrid del fútbol español y esto es lo que no quieren que se limpie, por lo que sea, desde los estamentos futboleros patrios y desde el resto de los clubes, que se saben cómodos con el dislate actual. Esto es lo que tenemos y para liquidarlo debemos luchar todos, pero todos, en los foros adecuados y en las redes sociales, todos. La lucha debe ser constante y permanente.
Les dejo, no sin antes hacerlo con la frase de mi amigo Javi: ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡Hala Madrid!
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Buenos días, amigos. El Real Madrid tiene un pie en la final de la Copa del Rey tras derrotar anoche (por poco no podemos decir “hoy mismo”, con estos horarios) a la Real Sociedad. Fue por 0-1, y el tanto lo marcó ese obstinado del gol de muslos inabarcables que responde al nombre de Endrick.
Endrick no juega mucho, porque tiene por delante a los mejores delanteros del planeta, pero casi siempre aprovecha los ratos que le dan para reventar las redes rivales. De hecho, es el máximo goleador del Madrid en la competición, con cuatro dianas. Anoche no reventó la red. Se conformó con hacer un control orientado con el pecho tras un fantástico pase largo de Bellingham y acariciarla suavemente con el exterior de su bota zurda para batir a Remiro.
“Cañoncito Endrick”, titula Marca, estableciendo una comparación subliminal con Puskas. Hombre, todavía le queda para llegar allí, pero si atendemos al trallazo al larguero que metió después entenderemos que nos encontramos ante una de las piernas izquierdas más privilegiadas del balompié mundial, y en eso nuestro hombre puede seguir los pasos del gran Pancho.
“Lunin y Tchouaméni, también crecidos”. Absolutamente de acuerdo. No hay ningún otro equipo en el mundo que cuente con un portero suplente como el ucraniano, y no hay jugador más injustamente tratado por los medios y por parte de la afición que el francés. Da igual donde le pongas, va a rendir como central y (sobre todo) como medio. Para leer qué tal jugaron tenéis en esta vuestra casa la crónica y las notas de Genaro Desailly.
Marca alude también a la desgraciada lesión de Ceballos (que también jugó muy bien, como viene siendo habitual en él). Desde estas páginas hacemos votos para que no sea nada grave y Dani pueda estar de vuelta lo antes posible. Pueden ser semanas, esperemos que no meses.
Sobre una foto de Endrick abrazado a Bellingham -otro que brilló a enorme altura-, As coincide en la línea insinuada por Marca, y también lo hace en lo relativo a destacar un hecho impresentable: el partido hubo de ser detenido por insultos graves a Asencio (“Asencio, muérete”), y el joven central tuvo que ser sustituido por estar emocionalmente afectado por este hecho, según aclaró el propio Carletto en rueda de prensa. Sería conveniente que desde el club se mostrara todo el apoyo posible al futbolista, destacando la fe en su inocencia. Hay que sacar los cañones grandes porque el antimadridismo, en masa, está decidido a vejar a nuestro jugador e impedir, básicamente, que pueda jugar lejos del Santiago Bernabéu.
Apoyen a Asencio. Hagámoslo también los madridistas que estamos en las redes sociales. Háganlo en el campo sus compañeros. En este sentido, el modelo es Vinícius, que ayer ejerció por primera vez como capitán y no solo jugó muy bien en un registro nuevo (casi como creador de juego), sino que ejerció la capitanía con un enorme sentido de la responsabilidad. Quizá porque -por desgracia- él ha vivido en sus carnes infinidad de situaciones de acoso, en su caso con tintes racistas, está especialmente sensibilizado, y fue él quien no dudó en acudir a Sánchez Martínez para hacerle partícipe de los incalificables cánticos en la grada. El árbitro aplicó perfectamente el protocolo, publicándose un aviso en las pantallas y la megafonía de Anoeta. Por cierto, en Anoeta hubo también gestos simiescos dedicados a Vini.
Con este llamamiento de unidad en torno a nuestro futbolista, lo dejamos por hoy. No sin antes reiterar que nosotros, La Galerna, también creemos en la inocencia de Asencio.
Os dejamos con las portadas cataculés.
-Lunin: SOBRESALIENTE. Absolutamente perfecto en las no pocas ocasiones en que fue requerido.
-Asencio: APROBADO. Cumplió como lateral, pero su tarjeta amarilla y los cánticos en las gradas aconsejaban sus sustitución al descanso, cosa que hizo Carletto.
-Tchouaméni: SOBRESALIENTE. ¿Quién dijo que no puede jugar como central? Exhibición total, que extrapoló a los minutos finales en los que volvió al centro del campo.
-Rüdiger: NOTABLE. Firme.
-Fran García: APROBADO. Voluntarioso pero en última instancia flojo. Es verdad que sus compañeros tienden a ignorarle cuando busca posiciones de ataque.
-Camavinga: APROBADO. De menos a más, pero sigue sin ser el de los dos últimos años.
-Ceballos: SOBRESALIENTE. Se vacía, y todas las cosas encajan a su paso. Rezamos por que su lesión no sea grave.
-Bellingham: SOBRESALIENTE. Control, liderazgo, sentido. Hubo algún córner que no remató él. Tuvo dos disparos lejanos tremebundos, pero Remiro impidió el gol.
-Güler: SUSPENSO. No estuvo, pero se le espera.
-Vinícius: APROBADO ALTO. Erró con malas decisiones en algunos contragolpes, pero se vació y, ejerciendo a ratos prácticamente como centrocampista, brindó pases brillantes.
-Endrick: NOTABLE. Golazo y trallazo al larguero. A veces peca de inexperiencia, pero es una fuerza desatada de la Naturaleza.
-Lucas Vázquez: APROBADO. Cumplió en el segundo tiempo.
-Brahim, Rodrygo, Mendy: sin calificar.
-Ancelotti: APROBADO. Probó, rotó y ganó.
Arbitró José María Sánchez Martínez del colegio murciano. En el VAR estuvo Figueroa Vázquez.
Partido de pierna dura, intenso y con bastantes faltas. Intentó dejar jugar y eso le hizo obviar algunas entradas claras que eran infracción. Se pidieron cuatro penaltis pero ninguno lo fue. En el primero Rüdiger y Kubo porfiaron por el cuero y el japonés se marchó al suelo. Nada. En el segundo Vini cayó ante Aramburu, que le tocó con el trasero, pero no suficiente para la pena máxima. En el tercero el balón impactó en el codo de Aguerd cuyo brazo estaba pegado a la espalda. Y el último en el 95': piscinazo de Kubo ante Mendy que ni le roza.
Solo hubo dos tarjetas y ambas justas para dos jugadores visitantes. En el 45', una entrada abajo de Asencio sobre Barrenetxea y en el 85', un agarrón de Lucas a Sheraldo Becker. Sánchez Martínez, BIEN.
El Real Madrid ha dejado encarrilado en Anoeta su pase a la final de la Copa del Rey al vencer 0-1, gol de Endrick, a la Real Sociedad. Fue un partido serio que dejó el sabor agridulce de que pudo dejarse la semifinal vista para sentencia.
El once que presentó Ancelotti fue, de mediocampo hacia adelante, de los que gustan a ese sector de la afición que clama por rotaciones y otorga gran importancia a ver en acción a todos. Un once muy copero en todo caso, ya que Endrick y Güler han formado parte de las alineaciones blancas en el torneo. En defensa, en cambio, se dieron cambios que hicieron arquear una ceja a todo el mundo menos a Ancelotti, el revés de lo que suele suceder. La vuelta de Tchouaméni al centro de la zaga y el experimento de Asencio como lateral sonaba a probatura extraña justo cuando el puzzle táctico del técnico de Reggiolo parecía haber hecho click. Sí había hecho click, ¿para qué esos cambios? Con la recuperación de Mendy, no se entendía bien tampoco la presencia de Fran, estando por ese lado la amenaza de Kubo. La capitanía de Vinícius agregaba otro excedente de curiosidad. Las novedades le salieron a Carletto unas mejor que otras, pero bien en general. Güler no. Güler parece extraviado en algún lugar muy melancólico. No se descarta que sea el propio Carletto quien le conduce al laconismo.
Nada más comenzar el partido, Lunin tuvo que intervenir a los pies del propio Kubo, salvando los muebles. La Real presionaba muy arriba y el Madrid tenía dificultades para cruzar el centro del campo, aunque una gran arrancada de Bellingham terminó en un tiro muy desviado de Güler. Los jugadores de la Real rascaban a base de bien, conscientes de que el rival del Madrid, por definición, suele tener carta blanca para esos menesteres.
Tras un arranque de pujanza, el partido entró en un terreno anodino. El Madrid empezaba a combinar, aunque sin crear peligro. Al no olerla en la línea de tres, Güler se retrasó unos metros. Endrick no la había visto a los casi veinte minutos, pese a que tiraba infructuosamente desmarques.
Pero en una de estas le vieron, y tuvo que ser Bellingham. Fue un pase largo digno de Kroos, el brasileño la impulsó con el pecho, se plantó delante de Remiro y definió con la izquierda con el exterior.
El 0-1 espoleó a los locales, que volvieron a obligar a intervenir a Lunin por medio de un tiro de Brais. La reacción ante el gol blanco (hoy naranja) tuvo otra manifestación en una gran oportunidad de Oyarzabal. Lunin se le hizo gigante, como a continuación se hizo Remiro ante Vinícius para sacarla a córner tras recibir este de Bellingham. El inglés ya había completado media hora excelente, lanzando el contragolpe visitante y rematando prácticamente todos los córners.
Tchouaméni se lucia en cruces providenciales, en particular tras una incursión de Barrenechea. Ceballos, muy implicado, brindaba control del juego. Por contra, Camavinga se mostraba más bien atolondrado, en su línea reciente. Güler estaba desdibujado, y no se entendía que el menos no le dejaran hacerse cargo del balón parado. Con luces y sombras, el Madrid tenía el partido relativamente controlado. El más incisivo de los locales, no obstante, volvía a hacer de las suyas: Barrenechea lanzó un trallazo desde la esquina que obligó a Lunin a la mejor parada de la noche.
Antes del descanso, Sánchez Martínez dio indicación a los delegados para que cesaran unos cánticos contra Asencio en la grada de Anoeta. A resultas de esto, y también de que tenía una tarjeta, Ancelotti lo sustituí por Lucas Vázquez en el descanso.
Nada más comenzar el segundo tiempo, Lunin volvió a lucirse con una parada de reflejos a cabezazo de Oyarzabal. El Madrid confirmó el toma y daca con un pase excepcional de Vinicius, un control sensacional de Endrick y un chutazo de este al larguero. Daba la sensación de que el Madrid, que salía al contragolpe con bastantes efectivos, podía sentenciar la eliminatoria. Se imponía la ley de Bellingham, pero resultaba una pena que no se gestionaran mejor esas jugadas. Vinícius desaprovechó un par de ellas, aunque curiosamente estaba brillando cuando se ponía a repartir el juego, casi como centrocampista.
Todo apuntaba al 0-2. Lucas tiró fuera después de recibir un gran balón de Camavinga tras arrancada de este mismo batiendo líneas. La Real había decaído físicamente, por lo que Imanol puso en juego a Bécker y Pablo Marín. El cambio de Ancelotti, por su parte, fue netamente defensivo: metió a Alaba y sacó del campo a Endrick, reconstruyendo al equipo con Güler como hombre más adelantado.
El Madrid parecía demasiado conforme, renunciando a sentenciar. Para los últimos minutos, metió a Brahim y Rodrygo. La sensación es que cualquiera de los dos podía liarla. Antes de eso, Remiro hizo un paradón a disparo de Bellingham.
Le sentaron bien los cambios al Madrid. Bellingham volvió a obligar a Remiro a sacar una mano prodigiosa. Tchouaméni, soberbio, remató fuera un córner. El final del partido, sin embargo, dejó un sabor agridulce por la lesión de Ceballos. Esperamos que no sea nada grave.
0-1 y al Bernabéu. El acceso a la final de Copa parece diáfano.
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El Real Madrid se mide esta noche a las 21:30 en el Reale Arena a la Real Sociedad en busca de otra final de Copa del Rey.
Si crees que estás al tanto de todo lo que rodea a esta semifinal, demuéstralo respondiendo correctamente al test que han preparado los amigos de fcQuiz.
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Esta noche jugamos en San Sebastián contra la Real Sociedad el partido de ida de semifinales de Copa de Su Majestad el Rey. En la rueda de prensa previa al partido, Carlo Ancelotti dejó entrever que hará algunas rotaciones y que jugadores como Fede Valverde o Kylian Mbappé tendrían sus descansos. De hecho, como aficionado, creo que estos partidos tienen un especial atractivo para ver de titulares a jugadores como Arda Güler o Endrick. Y en defensa también será curioso observar la gestión del técnico italiano. Alaba cuajó un gran partido como titular el domingo y damos por hecho que descansará, pues como advirtió Ancelotti, por precaución no es buena idea que el austriaco juegue dos partidos seguidos.
Pero como en nuestro fútbol siempre hay polémica, esta no deja de salpicarnos. Últimamente tenemos todos los días alguna declaración de Javier Tebas metiéndose con el Real Madrid. El máximo dirigente ha llegado a decir que se avergüenza de ser madridista. Preguntado por ello, Carlo Ancelotti en la rueda de prensa previa dijo al respecto: "Tebas habla demasiado del Real Madrid. Desde que estoy aquí falta al respeto a muchos madridistas hablando así. Hay temas más importantes y tendría que enfocarse más en resolver los problemas del fútbol español". Y es que con el presidente de La Liga llueve sobre mojado.
Sin ir más lejos, la entrevista de Javier Tebas para The Objective es otra falta de respeto al club. El presidente de La Liga tiene el cuajo de salir diciendo públicamente que “el Real Madrid se ha convertido en un club llorón”. El señor Tebas despachó con displicencia al club de Concha Espina y se hizo el loco con el tema Negreira. Sobre el mismo se extendió el lunes en el Desayuno Deportivo de Europa Press: “El caso Negreira no está prescrito, hay indicios de corrupción deportiva en cuanto a que pudo incidir en descenso y ascenso de árbitros. En el tema deportivo, sí ha prescrito. No podemos sancionar". Pues nada. A seguir.
Me abochorna este ciclón de barbaridades que anega el fútbol español. Y siempre se dispara al Real Madrid. Y yo me pregunto, ¿acaso el Madrid no es el pilar indispensable para el ecosistema futbolístico de este país?
El máximo dirigente del fútbol español es experto en atraer los focos a su persona para distraernos de lo que verdaderamente importa. Una habilidad que en ocasiones parece más una bomba de humo que otra cosa. Y para más inri, el lunes El Español publicó que Tebas ha sido denunciado por «acoso», «racismo» y «desplazamientos patrimoniales» en el museo de la Liga. De hecho, se llega a decir que La Liga intentó sobornar al jefe de seguridad del museo. Por supuesto, siempre hay que respetar la presunción de inocencia, pero esta sucesión de noticias da una impresión de cajón desastre de muy mal gusto.
Como vemos, la sensación de bochorno no acaba. El fútbol español es una casa de los líos. Lo que sucede es que como aficionado me abochorna este ciclón de barbaridades que anega el fútbol español. Cuando no es una historia, es la otra. Y siempre se dispara al Real Madrid. Y yo me pregunto, ¿esto es de recibo? ¿Acaso el Madrid no es el pilar indispensable para el ecosistema futbolístico de este país?
Ayer al mediodía conocíamos que el Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol abrió expediente al Real Madrid tras la denuncia de LaLiga por la carta enviada por el club tanto a la Federación como al Consejo Superior de Deportes en la que señalaba, citando al juez que llevaba el Caso Barcelona-Negreira, que la competición estaba adulterada. Aunque se espera que la sanción sea económica, es un insulto a la inteligencia que el Madrid sea sancionado antes que el Fútbol Club Barcelona. O que otros clubes como el Cádiz o el Atlético de Madrid que en los últimos meses han sacado comunicados muy serios quejándose del arbitraje en partidos concretos.
La sinrazón campea por España y la única gloria deportiva capaz de mirarle a los ojos se llama Real Madrid Club de Fútbol
Por ende, me gustaría saber qué sienten los aficionados del resto de equipos cuando se ven perjudicados claramente. Me gustaría saber si verdaderamente les puede su antimadridismo y no su amor a sus propios equipos. Si la ley del silencio que impera les obliga a aceptar la más absoluta mediocridad, si atizar al Madrid es su razón de ser, si todo vale contra el mismo pero se mira para otro lado, el fútbol español está perdido. Sé que los aficionados rivales no me responderán jamás con honestidad. El clima es ya irrespirable: se nota en cada campo de España cómo el odio al Madrid es lo único que les alimenta desde las gradas. Triste pero es así.
Desde que llevo viendo fútbol, he visto al Real Madrid levantar 9 Champions y 9 Ligas. Me parece bastante significativo que hagamos este conteo desde 1998. Terreno nacional e internacional. El palmarés es el que es. Entonces, ¿alguien en su sano juicio puede creer que esto es normal? Siguiendo una lógica deportiva, ¿alguien compra que el Real Madrid haya alcanzado la excelencia en el plano internacional y en el campeonato doméstico sude sangre para proclamarse campeón? La sinrazón campea por España y la única gloria deportiva capaz de mirarle a los ojos se llama Real Madrid Club de Fútbol.
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Buenos días, amigos. La jornada de ayer, con semifinal de Copa incluida, fue pródiga en goles y en mandobles a Tebas.
Dicha así, la frase es ambigua. Los mandobles los tuvo que encajar (a razón de dos) el ínclito Javier Tebas, a la sazón presidente de LaLiga y de facto enemigo público número uno del Real Madrid desde el presunto sentimiento blanco (no deja de proclamarlo, en un continuo excusatio non petita), mientras que los goles, muchos, los encajaron los porteros del partido Amigos de Negrerira-Amigos de Munuera.
Fue un partido de fútbol absolutamente memorable (4-4), donde ambos contendientes mostraron sus grandes virtudes y algunas de sus debilidades. Decimos “grandes virtudes” y no se nos caen los anillos por reconocerlas. La condición corrupta del club que le paga no debe hacernos escatimar elogios para la buena gestión deportiva de Flick, aunque sus declaraciones públicas comiencen a estar a la altura del club corrupto que le tiene en nómina como tuvo también a Negreira. Y el Atleti mostró maneras y espíritu de superación.
Aparte de contarnos los pormenores del accidentado y entretenidísimo partido de Montjuic, la portada de Marca refleja el pique verbal entre Tebas y Ancelotti. Precisamente el técnico italiano fue quien sacudió a Tebas la primera del día, al ser preguntado en rueda de prensa por el inefable y verborreico dirigente. La palabras de Carlo (“habla demasiado del club y ofende a millones de madridistas”) las firmaríamos cualquiera. A Tebas le faltó tiempo para contestar, claro, y no nos extrañaría que contestara a la respuesta de Carletto antes incluso de que esta se produzca. Eso le va a terminar pasando, que va a responder a lo que aún no ha sido dicho, de tanto como le gusta un micrófono. Como dice el técnico transalpino, que se ponga a trabajar para resolver los múltiples males del fútbol español, y que deje de hablar tanto.
Tanto habla el sujeto que, en uno de esos desayunos (desayuna todo el rato) que tiene con la prensa (cuando no está con la prensa no sabe con quién estar), se atrevió incluso, en su desquiciamiento, a sugerir que el verdadero problema en política social lo tiene el Madrid y no el Atleti, como si Florentino auspiciara a unos cafres y el Frente Atlético fueran un conjunto de ursulinas. Lo único cierto es que US están fuera de la animación del estadio, fuera del club, mientras el Atleti continúa siendo dominado por un grupo neonazi con muertos a sus espaldas.
Pero la contestación a Tebas (segundo mandoble del día) llegó a través de El Español, que publicó la siguiente respuesta al lenguaraz con la firma de Manuel Matamoros, abogado, colaborador y amigo de esta casa y (torpemente) aludido por el ínclito. Es un compendio de remoquetes dialécticos de tal calibre que no nos resistimos a reproducirla en su integridad.
La Liga parece el reverso tenebroso de otros conceptos de negocio modélicos y basados en la excelencia del servicio y la responsabilidad frente al cliente.
Toda persona sensata sabe que no se alimenta a los troles y que no se contesta a los borrachos. Y no hace diferencia la causa de la borrachera.
Los hay ebrios de alcohol como los hay ebrios de poder. Y también se dan alteraciones psicosociales por las que algunos se comportan como borrachos. No han bebido una copa y se presentan a desayunar como si se hubieran mamado medio botellón de Veterano.
No creo que sea el caso de Javier Tebas.
Me tengo por persona sensata. Pero cuando alguien, abusando de su inmenso poder mediático, miente a conciencia de que miente y con ánimo de maltratar, voluntariamente elijo dejar de serlo.
No son frecuentes las noticias malas de anunciantes y mecenas. No somos ingenuos, Tebas. Malas habrá, pero a noticia no llegan.
Y eso que La Liga parece el reverso tenebroso de otros conceptos de negocio modélicos, basados en la excelencia del servicio y la responsabilidad frente al cliente, con dirigentes en extremo discretos.
Pero el mayor financiador de los medios deportivos, y quién sabe si no deportivos dada la opacidad de sus patrocinios, está en manos de un bocachancla y su producto está en las antípodas de la excelencia porque no cumple ni siquiera el primer requisito de una competición: el juego limpio.
Sujeta a criterios arbitrales de geometría variable, en La Liga una cosa puede ser ella misma o su contraria. Y de forma recurrente.
Pero en vez de resolver el problema más corrosivo para el prestigio y el valor de la competición, Tebas pone tuits. Siente que al denunciar el problema se pone en evidencia su incapacidad para resolverlo. Y acierta.
Drogado por unos niveles de autoestima rayanos en el narcisismo, entra al navajeo para ir mucho más allá de lo que aconsejaría la prudencia y el respeto a su posición institucional.
Pero con esos medios que le adoran por su corazón, no por su cartera, puede tomarse ciertas licencias con la verdad. Mientras, sus legiones de enamorados de corazón se afanan en enterrar su falta de capacidad, o de voluntad, bajo montones de falacias ofensivas para la inteligencia del público.
Como la de que todos los horrores arbitrales son un fenómeno aleatorio, y más aleas tiene el juego en sí mismo.
Así que unos profesionales a los que los verdaderos clientes de La Liga pagamos 400.000 euros para que treinta días al año tomen media docena de decisiones justas durante una hora y media, algo en lo que les asisten otros, y que revisan todas las imágenes de sesenta y cuatro cámaras, pueden decidir "aleatoriamente" sobre dos pisotones esencialmente iguales en un sentido contra el Real Madrid y en el contrario en beneficio del Barcelona.
Porque es lo mismo que si Vinicius le pega al palo dos veces y el balón entra la primera y no entra la siguiente.
Para Tebas todos somos tontos. Y en alguna medida no le falta razón, porque la vida le ha demostrado que él es un listo
Eso es lo que nos dicen, de parte de Tebas.
Y esa es la doctrina con la que quieren obligarnos a comulgar, por mucho que de las evidencias estadísticas y de los análisis cualitativos de los "fuck off" y "la concha de tu madre" percibamos que el fenómeno guarda mucha más relación con la longitud de onda. Es decir, con el color.
En este caso, de la camiseta.
Para Tebas todos somos tontos. Y en alguna medida no le falta razón,
porque la vida le ha demostrado que él es un listo. Tontos, sí. Pero, como él mismo dice, "no somos ingenuos".
Todos sabemos cómo se preparan esos desayunos mediáticos. Aunque el estilo faltón y vulgar del presidente de la Liga haga pensar a los párvulos que las mentiras escogidas no estaban preparadas por su gabinete de prensa, en realidad se trata de un trabajo fino de gabinete llevado de la mano, sabiéndolo o no (yo creo que sabiéndolo), de sus colegas de Ultras Sur.
Así que, aunque Tebas no sepa cómo se trabaja con esa clase de material, su desayuno mediático me obliga a regalarle unas cuantas verdades:
1-. Carlos Clara no sólo no dirige la Grada del Bernabéu. No está en la Grada del Bernabéu desde hace muchos meses por decisión del Real Madrid.
2-. La Peña La Clásica no dirige la Grada. La Grada la dirige una Asamblea de todas las (más de cuarenta) peñas de la Grada y un comité ejecutivo de cuatro personas de las peñas con más abonados, que se reúne con un ejecutivo del club.
Ese comité lo nombra el club y Carlos Clara no es ninguna de esas cuatro personas.
Tres de esas cuatro personas, por cierto, son mujeres. Hecho que explica mejor los principios de la Grada del Madrid que todos los manuales.
3-. Carlos Clara (pero qué importará aquí, si no está en La Grada) nunca fue miembro de Ultras Sur. La Peña Castizos, fuente de las mentiras y especulaciones de Relevo difundidas por Tebas sí que hizo, y bien recientemente, un homenaje a Ultras Sur.
4-. Utilizar el ejercicio de la defensa para identificar al abogado con el defendido es perder el oremus deontológico. La elegancia habría tenido antes que encontrarla. A la recíproca, a mí jamás se me pasaría por la cabeza identificar a Tebas con Dmitri Piterman (que en la gloria está, disfrutando del dinero ajeno), ni con el resultado de la gestión del Badajoz (que en paz descanse), del que fue muchos años abogado.
5. Pero los hechos, además, son falsos. No fui abogado de Carlos Clara en el juicio en el que fue recientemente condenado. De mutuo acuerdo, así lo convinimos. Y así se lo expliqué a un individuo, me dijo que de Relevo, que, por lo visto, prefirió hacer lo que le pedían sus clientes o amigos de la Peña Castizos: meter con calzador a mi mujer, sin venir a cuento, para completar un relato tan demostrativo de su ignorancia como de su voluntad demagógica.
Hay quienes llaman a eso periodismo. Veo, por Tebas, que además hay quienes lo utilizan.
Las personas que yo tengo por decentes siempre lo hemos llamado "amarillismo".
La única bondad de poner en el mismo rango de preocupación a la Grada del Madrid y al Frente Atlético es que retrata al que lo hace
Defiendo a Carlos Clara, y a otros diez miembros de la Grada, en un procedimiento derivado de la denuncia de un cuadro de Ultras Sur, conocido por el sobrenombre de 'Pumuki' (para que todo aquel entendido en gradas, no como Tebas, sepa a qué me refiero).
'Pumuki' fue lesionado a las 9:03 de la noche del 4 de febrero de 2024 estando en el tercer anfiteatro del Fondo Sur. A unos doscientos metros de su localidad en el Fondo Norte y de la puerta por la que accedió al Estadio, tras haber disfrutado de un merecido y animado día de previa contra el Atleti en la calle Marceliano Santamaría.
Para consumo de sus acólitos, el denunciante tuiteó esa misma noche que fue agredido por ocho personas aprovechando que se había tropezado y caído en las escaleras. Eso mismo declaró en la denuncia.
La consecuencia inmediata fue que la policía retuvo e identificó a once personas a requerimiento de la seguridad del Real Madrid. En virtud de las diligencias de instrucción practicadas, que incluyen testificales de vigilante de seguridad, acomodadora y videos de las cámaras de vigilancia, se ha decretado el sobreseimiento de ocho de ellas.
Tengo la voluntad decidida de defender a los tres restantes hasta obtener su absolución, porque la merecen. Ninguno de ellos, entre los que se cuenta Carlos Clara, agredió al socio del Madrid y miembro de Ultras Sur.
6-. Mi mujer (que no mi novia) todavia no es miembro de la Comisión de Disciplina. Fue elegida por la Asamblea de Compromisarios para la próxima comisión. Es socia del Real Madrid muchísimo más antigua que yo, que nada puedo aportar a sus méritos como nada tuve que ver con su elección.
En todo caso, tiene el sentido de la decencia innato para que, una vez sea vocal de la comisión, ejercitar el deber de abstención cuando haya causa para ello.
Ya que, por lo visto, le preocupa esa cuestión, puede descansar tranquilo: en materia de incompatibilidades, no será de usted de quien le recomiende tomar ejemplo.
7-. Como tuve ocasión de demostrar en el Congreso de la Asociación de Derecho Deportivo de hace diez años, la regulación de las Gradas de Animación de La Liga es tan deficiente desde el punto de vista técnico normativo que parece hecha aposta para que se les escapara el Frente Atlético, como efectivamente ocurrió.
Siga trabajando en ello. A ver si antes de la próxima víctima lo resuelve. En esto, sinceramente, le desearía todo el éxito que no ha tenido hasta hoy.
8-. La única bondad de poner en el mismo rango de preocupación a la Grada del Madrid y al Frente Atlético es que retrata al que lo hace. Equiparar el racismo y la violencia que son elementos consustanciales al Frente con la crítica, por injusta que sea, a la propia gestión, lo deja dicho todo sobre uno mismo.
¿Cómo os quedáis? “Cómo poner en su sitio a un bocazas” es el título de la película.
El resto de portadas del día se centran en el divertido partido de ayer, y resaltan que nuestro Madrid juega esta noche la otra semifinal copera, en San Sebastián, ante una peligrosa Real. Os contaremos todo lo que ocurra.
Pasad un buen día.
Apareció como han aparecido todos los canteranos: de repente. Los más intensamente madridistas, los que ven hasta los partidos de los alevines, le conocerían. Asencio es como Asensio, pero en fuerte. Como si la “c” en lugar de la “s” le diera el carácter que al otro talento le faltó.
Raúl Asencio llegó a lo canterano, con la urgencia de una escasez de plantilla por las lesiones. Vino para estar un rato, el que hacía falta en el ínterin de las convalecencias, y ha escrito su nombre en el centro de la defensa como los niños dejan su firma en el cemento húmedo.
No se sabe qué pasará con el canterano Asencio. Pero como tampoco se sabe qué pasará con el antaño bien esquivo Mbappé o con el fiel Vinícius. No se sabe nada y no ha de saberse, pero mientras se sabe, y ahí es donde está la vida, Asencio es probablemente el mejor defensa central de España y por qué no del mundo.
No se sabe qué pasará con el canterano Asencio. Pero mientras se sabe, y ahí es donde está la vida, Asencio es probablemente el mejor defensa central de España y por qué no del mundo
Ha parado a los mejores y no solo eso, sino que con mucho más que con el carácter. Es el intangible que determina la calidad de la obra. Incluso como descubridor del talento que a veces no se aprecia en medio del bosque.
A Asencio le pasa un poco en el campo lo que le pasaba a Induráin sobre la bicicleta, que uno le ve correr y ve la imagen de la grandeza, en la velocidad y en la estética, confirmada en el hecho visible de superar al atacante en velocidad y en dirección contraria para despejar la pelota con una limpieza deslumbrante, casi como doblar a Claudio Chiappucci en la contrarreloj.
Los manotazos de personalidad de Asencio a Haaland en la eliminatoria contra el Manchester City ya los habíamos visto, idénticos, en la figura de Nacho, leyenda del Real Madrid, con una década y un millón de títulos y experiencias de ventaja. Es aquello de Picasso cuando decía que los buenos artistas copian y los genios roban.
No vayamos a aventurarnos en llamar genio a Asencio, pero contra Haaland vimos robar a Nacho para llevárselo puesto un joven jugador de apenas 20 años, chamartinizado hasta las trancas, como si le hubieran bañado en la laguna Estigia del madridismo sujeto quién sabe si por el flequillo en lugar de por el talón.
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Cuando el Madrid fichó a Hugo Sánchez, la delantera blanca era cosa de dos veteranos de acreditado sacrificio y compromiso con el gol, Valdano y Santillana, y un candidato, de nombre Emilio, destinado no sólo a marcar una Quinta, sino una era.
Corría el verano del 85, el de Mendoza, prólogo de las cinco Ligas consecutivas. El delantero cántabro, con 13 campañas de servicio en Chamartín, iniciaba entonces una etapa diferente, que dicen los bienintencionados. Su hábitat natural, el espacio aéreo de las porterías, se lo iban a cambiar por el frío incómodo de los banquillos, esos lugares confusos donde uno no sabe si hablar o callar, si mantener el rictus serio o animoso. Su experiencia en mil batallas sería un botín impagable para los jóvenes que comenzaban a coger los mandos de la nave.
No estaría solo en su nuevo papel de tutor de vestuario y revulsivo de lujo. Un año antes, el socio con el que se entendía con sólo una mirada, Juanito, ya era un fijo en la suplencia. Los tiempos cambiaban, pero los sempiternos del minuto siete se resistirían a la categoría de comparsa.
Algo semejante sucedió en los últimos años con Modric y Kroos, cuya sola escritura conjunta merece si no una reverencia, al menos una pausa. La edad y los nuevos tiempos del balón, tendentes a un fútbol que retorna a la velocidad y la fuerza, orientaron la cartera del Madrid hacia jugadores del tipo Camavinga y Tchouaméni para organizar el relevo del mejor centro del campo de la historia moderna.
Nadie les dice a las estrellas cuándo desaparecer, sólo la propia naturaleza. Y así debería ser con leyendas como Modric, que más allá de los amagos, pases, goles y felicidad que aun regale, se ha ganado por derecho el privilegio de decidir su retirada
El alemán, que sigue recolectando lágrimas de nostalgia —y las que quedan— aguantó en el once una campaña más que Modric, que jamás ha perdido el favor del público, pero sí el de su entrenador para los momentos de la verdad. Existen pocos futbolistas con la capacidad de engañar a la estadística y convertir la edad en un mero dato. Y muchos menos que no sólo susciten el halago en casa, sino que recolecten aplausos en todos los territorios enemigos.
Santillana, después de tres años en el banco y con 35 en su DNI, decidió, de mutuo acuerdo con el club, que era el momento de partir. Nadie les dice a las estrellas cuándo desaparecer, sólo la propia naturaleza. Y así debería ser con leyendas como Modric, que más allá de los amagos, pases, goles y felicidad que aún regale, se ha ganado por derecho el privilegio de decidir su retirada.
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