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Jacinto Quincoces: el mejor defensa del mundo

Jacinto Quincoces: el mejor defensa del mundo

Escrito por: Alberto Cosín17 julio, 2016
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Declarado el mejor zaguero del mundo tras el Mundial de Italia 1934, donde cuajó una gran actuación con la selección española. En el Real Madrid formó un trío histórico con su compañero en la retaguardia, Ciriaco, y Ricardo Zamora bajo palos.

De Baracaldo, localidad en la que nació el 17 de julio de 1905, solía jugar con un pañuelo en la cabeza y una rodillera. Lo primero era para evitar hacerse daño al golpear aquellos esféricos tan duros, y lo segundo fue porque jugó con el menisco roto durante más de tres lustros. Destacaba por ser muy ágil, vistoso, fuerte físicamente, con una gran colocación y un magnífico juego aéreo. Todo ello aderezado por una gran nobleza y señorío sobre el césped, algo siempre alabado por sus rivales.

Los inicios de Quincoces tienen lugar en varios equipos humildes hasta que dio el salto al Alavés al trasladarse su familia a Vitoria. Allí coincide con varios jugadores de enorme categoría como Ciriaco, Fede, Lecue y Olivares, que ayudan al equipo blanquiazul a ascender a la máxima categoría del fútbol español. Tras permanecer una campaña más, en el verano de 1931 ficharía por el Madrid. Hernández Coronado y Bernabéu le hacen una propuesta difícil de rechazar, 2.500 pesetas por prima de fichaje y un sueldo de 1.000. El club blanco además también contrata a sus compañeros Ciriaco y Olivares por una cantidad total de 65.000 pesetas.

En la capital sigue formando una excepcional pareja defensiva con Ciriaco a la que se une en portería Ricardo Zamora. Los tres entran en la historia del fútbol español por su eficacia y guían a los merengues a lograr su primera Liga. El Madrid no pierde ningún duelo, supera al Athletic de Bilbao y canta el alirón en la jornada 18 ante el Barça en Les Corts. Al año siguiente, con las incorporaciones de Pedro Regueiro o Samitier, el Madrid revalida el título siendo otra vez el conjunto menos goleado con 17 tantos encajados en 18 partidos.

Real Madrid 31-32

En la temporada 1933-1934 no se conquista la Liga pero el Madrid consigue levantar 17 años después la Copa, después de derrotar en la final al Valencia. Tras un curso en blanco se obtiene otra Copa en el año 1936. Un título histórico por el rival y la forma en que se consigue. El país estaba a punto de entrar en una Guerra Civil y en el último encuentro oficial antes del conflicto el Madrid vence por 2-1 al Barcelona en Valencia con una actuación prodigiosa de Zamora, bien acompañado de nuevo por Quincoces y Ciriaco, su muro defensivo.

El estallido de la guerra obligó a Quincoces a regresar a casa y mientras conducía ambulancias en el frente del norte con el ejército nacional se vistió de corto para jugar algunos amistosos con la camiseta del Alavés. Tras el conflicto retornó a Madrid y jugó tres campañas más pese a ser un jugador de 34 años. Continuó como titular teniendo como socios en la zaga a Mardones y Vicente Olivares. En su última campaña de 1941-1942 apenas disputó cinco encuentros ligueros y en su despedida el Sevilla venció en Chamartín por 0-2.

El club quiso premiar todos sus años defendiendo la zamarra blanca con un merecido homenaje ante el Atlético Aviación en el que hubo un gran lleno. Aquel 8 de diciembre de 1942 el público pudo disfrutar por última vez de Quincoces y del gran trío que formó junto a sus amigos Ciriaco y Zamora.

Con la Selección Española fue 25 veces internacional entre 1928 y 1936. Su debut se produjo en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam, al incluirle el seleccionador José Ángel Berraondo en su lista para formar parte de la defensa junto al mítico Vallana. En la segunda ronda España apabulló a México y a continuación se vio las caras con Italia. El choque terminó en empate y tres días después en el replay los hispanos quedaron eliminados tras sufrir una de las derrotas más duras de su historia al caer por 7-1.

A partir de entonces el de Baracaldo fue un fijo para todos los técnicos del combinado nacional. Mateos le llamó para tres partidos amistosos celebrados entre 1929 y 1930, uno de ellos histórico, el que les enfrentó a Inglaterra en Madrid. Los ingleses no habían caído aún fuera de las islas contra un conjunto no británico pero en el estadio Metropolitano doblaron la rodilla. Los españoles, en una actuación extraordinaria, les derrotaron por 4-3 en una tarde mágica de Gaspar Rubio, otra figura merengue legendaria.

En 1933 el defensor vasco también estuvo presente en la que es hasta la fecha la mayor goleada de la Selección Española de fútbol. Tuvo lugar el 21 de mayo cuando aplastaron a Bulgaria por 13-0. Su siguiente encuentro con el combinado nacional fue un año después y correspondió a la clasificación para el Mundial de Italia. En el viejo Chamartín se impusieron por 9-0 a Portugal y en territorio luso confirmaron la presencia española en su primera Copa del Mundo.

El sorteo mundialista les emparejó con Brasil, uno de los favoritos. Pero España sorprendió a los aficionados presentes en Génova con una victoria fantástica por 3-1. El siguiente adversario fueron los anfitriones, que contaban con un plantel de enormes estrellas. En un partido duro y muy polémico que es conocido como 'La Batalla de Florencia' ambos países firmaron tablas. Al día siguiente y con un cuadro español con numerosas bajas en el que únicamente repitieron Quincoces, Luis Regueiro, Muguerza y Cilaurren, los locales lograron la victoria por la mínima con un gol donde se hizo falta al arquero Nogués. La despedida internacional oficial del defensa blanco llegaría en 1936 en un choque contra Austria en Madrid.

entrenador quincoces

Tras retirarse, el zaguero vizcaíno se convirtió en entrenador. Su primer banquillo fue el del Real Zaragoza y luego la Federación Española le contrató para dos partidos del año 1945 contra Portugal, consiguiendo un empate a dos en territorio luso y un triunfo por 4-2 en Riazor. Finalizado su periplo en el equipo nacional el Real Madrid vuelve a llamar a sus puertas y le ficha como entrenador. Su primera temporada se salda con un título de Copa después de derrotar al Valencia en la final pero no se le renueva el contrato. Sin embargo en 1947 el club blanco le rescata para el curso 1947-1948 en sustitución de Baltasar Albéniz. Apenas aguanta 17 jornadas hasta que es destituido tras ocupar el undécimo lugar en la tabla.

En el verano de 1948 el Valencia que preside Luis Casanova confía en el vasco para tomar las riendas del banquillo che y allí consigue sus mayores éxitos como técnico. En la campaña 1948-1949 alza la Copa al vencer en la final por la mínima al Ath