Las mejores firmas madridistas del planeta

Arbitró el rumano Istvan Kovacs. En el VAR estuvo el polaco Tomasz Kwiatkowski.

Qué abismal diferencia entre los arbitrajes nacionales y europeos en la Liga y la Champions League respectivamente. Una balsa de aceite la noche de hoy en el Santiago Bernabéu.

El rumano controló el partido y, aunque pudo mostrar alguna cartulinas más, no tuvo ningún problema en los 90 minutos.

Se guardó las tarjetas hasta el último cuarto de encuentro. Ahí amonestó a Carreras por pisar a Maksimovic en el 67' y dos minutos después a Reitz por una entrada a Camavinga. Bernardo Silva por un pisotón y Baumgartner por una acción dura a Camavinga se libraron de la amonestación.

El resto del choque fue bastante tranquilo, sin acciones polémicas en las áreas.

Kovacs, BIEN

-Courtois: SOBRESALIENTE. Salvó al equipo en dos ocasiones tremendas del Leipzig con 0-0.

-Valverde: NOTABLE. Muy sólido, sobre todo en el segundo tiempo. Es un extraordinario lateral. Esperemos que no se enfade con nosotros por decirlo.

-Carreras: APROBADO. Insípido. Ni inspira especial solidez defensiva ni aporta mucho arriba. Cucurella puede estar tranquilo si esta es su competencia.

-Rüdiger: NOTABLE. Curtido en mil batallas. Quizá en demasiadas. En Champions puede permitirse licencias que el negreirismo le penalizaría.

-Huijsen: NOTABLE ALTO. Saca el balón como los ángeles, y comparte con ellos su distinguida indiferencia.

-Camavinga: APROBADO. No queda casi nada del campeón de todo que nos hizo pensar que sería el mejor centrocampista del planeta. No obstante, robó balones y, en el tramo final, con todo decidido, tuvo detalles.

-Bernardo Silva: APROBADO ALTO. Debutó en el aspecto goleador, con gol de roedor de área cuando más falta hacía. No jugó mal.

-Güler: SOBRESALIENTE. Técnicamente, su superioridad es insultante. Esta vez lució más como atacante que como centrocampista, dejando servido el debate sobre su puesto ideal.

-Bellingham: APROBADO. Más gris que otras veces, pero siempre deja cosas.

-Vinícius: APROBADO. Le ocurrió algo que para él es peor que jugar mal: estar triste.

-Mbappé: APROBADO ALTO. Golazo, aunque falló más de la cuenta.

-Cucurella: APROBADO. Minutos discretos.

-Diomande: SOBRESALIENTE. Tuvo tiempo suficiente para anotar un gol excepcional.

-Espi: sin calificar.

-Endrick: sin calificar.

-Mourinho: APROBADO ALTO. Compaginó el rotar con el controlar y golear. Le sale casi todo bien.

 

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Después del ilusionante partido contra el Sevilla, el Real Madrid vuelve a su terreno, a la Champions, para enfrentarse al RB Leipzig.

Con este motivo, los amigos de fcQuiz han preparado ocho preguntas. ¿Serás capaz de acertarlas todas?

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Los árbitros españoles están escasamente valorados a nivel internacional, como demuestran de forma sucesiva las designaciones para los partidos más importantes de las competiciones europeas o las rondas finales de los torneos de selecciones. A pesar de que sus voceros en los medios de comunicación se encargan de ensalzarlos semana tras semana y error tras error, el colectivo arbitral español sí puede presumir de liderar la clasificación de trencillas mejor remunerados. Desde hace décadas se han convertido en una suerte de divos con silbato, que acaparan más protagonismo que los propios futbolistas, cuando no hay mejor árbitro que el que pasa desapercibido. De cara a la presente temporada, el Comité Técnico Arbitral (CTA) ha estrenado una nueva fuente de ingresos: el bonus audiovisual, dinero que se detrae de los clubes para que se lo repartan los árbitros. Ahí no acaban las ideas para aumentar la facturación de un colectivo que dice estar amenazado por RMTV. Desde hace tiempo, los hombres de Fran Soto buscan una forma de monetizar el cuestionado uso del VAR, con un socio comercial que patrocine la herramienta que venía a salvar el fútbol y ha terminado por aumentar las injusticias con sus frames, al estilo de las realizaciones deportivas estadounidenses.

Por cada partido de Primera División, el club local abona 48.223 €, y en algunos casos acaba perjudicado precisamente por quienes cobran esa cantidad. Los árbitros tienen además otro tipo de prebendas, como las dietas, y luego optaron por acompañamientos como el de Javier Enríquez para perpetrar sus actuaciones en el Camp Nou. Las camisetas de los árbitros del CTA se han ido plagando de publicidad, como los monos de los pilotos de motociclismo. En este aspecto el arbitraje español también fue pionero: Victoriano Sánchez Arminio solicitó a la FIFA en el año 2000 que autorizase incorporar publicidad en la vestimenta arbitral. Para ello, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) cedió los derechos a Media Park, una compañía fundada en 1996 con el apoyo de Jordi Pujol, que quería que Barcelona tuviese el centro audiovisual más grande de Europa. El patrocinador inicial fue Quiero TV, una plataforma que acabó en fracaso comercial. Audiovisual Sport se negó a que los árbitros luciesen publicidad, y Media Park contó con Antón Parera, histórico gerente del Fútbol Club Barcelona, para representar sus intereses. El conflicto escaló y la empresa presentó una demanda en nombre de los árbitros. Dos de los afectados fueron Telemadrid y Canal +, cuyos responsables en aquel momento, Siro López y Carlos Martínez, consideraban injustas las pretensiones arbitrales.

Las tensiones tras el pinchazo de las puntocom sembraron dudas en el sector, ya que Quiero TV estaba vinculada a Media Park. Jaume Roures, por entonces asesor de Audiovisual Sport, criticó a la productora, pero los giros de guion terminarían por beneficiarle, como casi siempre. En el verano de 2003, ante los problemas de Quiero TV, Media Park cerró un acuerdo para que la empresa alemana Würth se convirtiese en el patrocinador principal del CTA. Un pacto que continúa vigente: el logotipo de la compañía aparece sobre ambas mangas de los colegiados.

Por cada partido de Primera División, el club local abona 48.223 €, y en algunos casos acaba perjudicado precisamente por quienes cobran esa cantidad

El acuerdo con Media Park establecía que 2,6 millones de euros debían destinarse a las escuelas arbitrales territoriales, que también se relacionan con la sospechosa facturación de las empresas de Enríquez Negreira. Con amenaza de huelga incluida, desde Aragón se pidieron explicaciones a la RFEF. La apuesta de Jordi Pujol no llegó a buen puerto y Mediapro absorbió Media Park en 2005 a precio de saldo. Jaume Roures tomó las riendas de Mediapro en la segunda guerra del fútbol y contó con Javier Tebas como asesor legal para plantar cara a Audiovisual Sport. El resto es historia: Tebas llegó a la presidencia de LaLiga y, posteriormente, a la vicepresidencia de la RFEF, y los árbitros buscan cómo aumentar su facturación. Entre medias, queda un detalle que algunos, como Fran Soto, quieren olvidar cuanto antes: que el Fútbol Club Barcelona pagó a Enríquez Negreira.

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1- Sistema de juego y once probable

Tercera jornada de la Champions League para el Real Madrid que recibe en su feudo al RB Leipzig. Un antiguo conocido para los blancos en Europa que en los últimos años se enfrentaron en un par de ocasiones. El cuadro germano viene de un severo correctivo en la Bundesliga donde recibió seis goles del Bayern. Por tanto, un rival herido que se querrá desquitar de su dura derrota el pasado fin de semana. En Champions suman tres puntos tras ganar al PSV en la pasada jornada y caer en el debut contra el Como. Al Leipzig lo entrena el argentino Demichelis que está en la cuerda floja y algunos resultados negativos más podrían suponer su cese. Su baja más importante es su metrónomo Baumgartner, además de Ouédraogo. En su habitual sistema de 1-4-2-3-1 el once probable para hoy es el formado por Vandevoordt; Baku, Orbán, Lukeba, Raum; Banzuzi, El Aynaoui; Gruda, Nkunku, Nusa; Cardoso.

2- Presión

Demichelis aboga por una presión alta organizada y también una presión tras pérdida para ahogar la salida del rival. Acumula muchos jugadores en zonas centrales y mete la línea defensiva bastante arriba dejando mucho terreno libre hasta llegar a la portería. Es uno de los peligros de poner a sus hombres tan arriba y que por supuesto la velocidad de los Vini, Mbappé y Diomandé les puede causar mucho daño. Los alemanes son un equipo físicamente fuerte y potente por lo que se deberá tener una circulación precisa para no conceder pérdidas cerca del área blanca. Cuando replieguen, a Demichelis no le gusta que su equipo se acule demasiado y el bloque dispuesto suele ser de carácter medio.

3- Salida de balón

El RB Leipzig trata de ser un conjunto con una salida más que correcta del balón. Las piezas claves son sus dos centrales y el doble pivote. En este aspecto el futbolista con más aptitud para la salida del cuero en el medio es Baumgartner y su baja resulta durísima. Los dos medios, Banzuzi y El Aynaoui son jugadores de más quite, trabajo, recorrido y fuerza. Si se presiona al zaguero húngaro Orban, las opciones para recuperar arriba en zona de tres cuartos o al menos impedir que tengan tranquilidad y pausa para poder empezar el juego son altas. Otro recurso con el que cuentan es Cardoso, un delantero grande, con un fenomenal juego de espaldas y que puede bajar los balones en largo o descargarlo a los costados de la línea de tres que figura por detrás de él.

4- Parcela defensiva

Uno de los agujeros este curso del RB Leipzig es su enorme debilidad atrás. Demichelis no da con la tecla y eso le cuesta muchos puntos en la Bundesliga y también le ocurrió en Como. La pareja de centrales es fuerte, dura y expeditiva con Lukeba y Orban, pero no transmiten una gran seguridad y fiabilidad principalmente porque el primero no está al nivel de otros años. El dúo de medios es de mucho músculo y les falta algo más de calidad y precisión con la pelota, aunque se complementan y bien y cada uno tiene asignada una faceta del juego. Por arriba, ambos centrales son altos y no van mal de cabeza, pero no son un equipo que para nada destaque en este aspecto. En las jugadas de estrategia sufren mucho, pierden las marcas y han recibido goles fáciles.

5- Aspecto ofensivo

Es un equipo bastante peligroso en ataque con jugadores interesantes. Tiene jugadores de gran nivel, recursos y talento para hacer mucho daño si tienen el día. Un conjunto al que atar en corto cuando estén en las inmediaciones del área porque pueden entrar en combinación, por velocidad, por una jugada de alta calidad individual, por un disparo desde fuera del área o por un centro buscando a Cardoso que dentro del área es un magnífico rematador. Los cuatro de arriba combinan calidad técnica, visión de juego, habilidad, regate en espacios reducidos y capacidad rematadora: Gruda, Nkunku, Nusa; Cardoso.Los laterales también aportan en lo ofensivo, sobre todo el internacional alemán Raum. Es probable que la táctica de Demichelis sea esperar al Madrid para hacerle daño en transición. El RB Leizpig con su plan a la contra, ejecutando las jugadas con mucha velocidad y vértigo. En resumen, los teutones cuentan con muchas variantes y futbolistas de nivel individual para poner en jaque a cualquier defensa.

6- Estilo de juego

A Demichelis le gusta tener el balón, con buen porcentaje de posesión, capacidad asociativa y fútbol ofensivo. Pero en el Leipzig no está dando sus frutos. Su escuela está influenciada por el Bayern y Guardiola. En el Bernabéu se espera que el juego de su equipo sea profundo, vertical, rápido y preciso. También es intervencionista y puede cambiar el sistema a otro más atrevido como un 1-4-3-3 o uno más defensivo jugando con tres centrales y cinco en el mediocampo incluyendo a los carrileros a los que otorgaría un rol bastante importante y con proyección ofensiva.

7- Hombre clave

El noruego Nusa fue uno de los jugadores destacados de su selección gracias a su calidad partiendo desde el extremo izquierdo. Es diestro, por lo que su jugada preferida es saliendo hacia fuera en diagonal buscando su gran disparo o alguna pared para internarse en el área. Nusa es un futbolista con un gran regate, mucha habilidad, electricidad y desparpajo. Es rápido y con aceleración y tiene valentía para encarar una vez tras otra. Si tiene el día es un extremo complicado de contener. El lateral derecho madridista tendrá trabajo importante en su faceta defensiva.

 

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Buenos días. El club cliente de Negreira cayó con algún estrépito (4-2) en casa del campeón de Europa, y la noticia acarrea el dulce sabor que acompaña todo fracaso de los corruptos, si bien también trae consigo un regusto amargo de desazón. Para el madridista, como explicaremos, es una derrota agridulce.

Por mucha tirria y animadversión que nos inspire el club que ha corrompido el fútbol español, el madridismo no vive para que pierda el Barça, sino para que gane el Madrid. Una de las conclusiones que arroja el encuentro de ayer en el Parque de los Príncipes, en el cual solo el gran portero Joan García evitó que los de Flick encajaran una goleada mayor, es que el Barça jamás será capaz de ganarles. La otra, por desgracia, es que, tal y como están las cosas ahora mismo, el Madrid tampoco, y este es el lado de la historia que ensombrece una mañana que, por lo demás, debería ser fundamentalmente dichosa.

El PSG ha ganado dos Champions Leagues seguidas, y la sensación es que puede ampliar la racha ganando varias más sin dar opción a ninguna otra escuadra. Es una máquina perfecta, resultado de la combinación entre la ausencia de Fair Play financiero, la consiguiente contratación de futbolistas espectaculares y la acción aglutinadora de un entrenador excepcional como Luis Enrique. La buena noticia es que los tramposos nacionales no tienen nada que hacer en Europa porque está el PSG. La mala es que, salvo que se alineen los astros de las mejores primaveras blancas, el Madrid tampoco lo tiene fácil mientras estén en liza estos otros grandes tramposos europeos.

Tramposos, sí. Por supuesto. El PSG es lo mismo que el City, con la única diferencia y gran ventaja de que en el campeonato que juega en su país nadie le discute su chunguísima financiación petrolera. El Manchester City ha sido condenado en la Premier, donde podría enfrentarse a una condena ejemplar y devastadora, por haber delinquido en 114 cargos de índole financiero. El PSG podría caer en desgracia por otro sinnúmero de infracciones si hubiera alguien interesado en hacer con ese club la misma justicia que esperamos se haga alguna vez sobre el club mancuniano/emiratí. Los capitales que riegan los balances de la entidad que preside Al Khelaifi son tan dependientes de los hidrocarburos cataríes como los del City lo son de los lejanos pozos petrolíferos de Abu Dhabi. Ni uno ni otro club ganan en buena lid, dado que sus ingresos no proceden de la propia actividad ligada al fútbol, sino de su adscripción a dos de los estados más opulentos del planeta.

Por mucha tirria y animadversión que nos inspire el club que ha corrompido el fútbol español, el madridismo no vive para que pierda el Barça

Así pues, ¿felicidad porque perdieron los corruptos? Claro, pero combinada con la preocupación de ver a otros corruptos hacerse con todas las papeletas para rubricar hegemonías europeas solo propias del mismísimo Real Madrid, que con este panorama lo tiene en chino mandarín en el contexto europeo. En el contexto nacional, por su parte, el Madrid lo tiene en cambio en chino cantonés o en sánscrito, enfrentándose como se enfrenta cada fin de semana a los mismos Negreira Boys que aúpan a un buen Barça en una competición organizada por el mayor enemigo que el club blanco ha tenido en su historia. Nos referimos a Javier Tebas, claro, quien a esta hora sigue siendo el gran factótum del fútbol patrio en su triple cargo de presidente de LaLiga, vicepresidente-mandamás de la Federación e insultador en serie. No tenemos excesivas esperanzas de que Rodríguez Uribes, desde el CSD, lo inhabilite de una vez por todas. Sí Tebas es el gran insultador en serie del sistema, Uribes es el gran regañador. Regaña muy severamente a Tebas, pero no parece decidido a entrar en acción.

De modo que el panorama es preocupante y nuestro ánimo está mohíno, lo que no nos impide concluir el repaso de la prensa del día con la debida profesionalidad.

Marca otorga el protagonismo a otro de los resultados del fútbol español en Europa, en particular al Atleti, cuyo denodado empate en Stuttgart parece ser merecedor de la distinción (?) del titular a cinco columnas. Discretamente, en el frontispicio, el diario favorito de Tebas (después de IUSPORT y sus poco inteligentes artificialidades) se refiere al choque ante el Leipzig que el Madrid disputará esta noche. “Vinícius se redime con la Champions”. ¿Se redime de qué?, preguntamos nosotros.

Vinícius no tiene que redimirse de nada. Su expulsión ante el Villarreal fue injusta (no había en su tirón de pelo “fuerza excesiva” ni “brutalidad”, que es lo que exige el reglamento para que sea roja), y no digamos nada de los ¡cuatro! partidos de sanción que le han caído. Uno no tiene que redimirse de las injusticias que cometen otros. La elección de las palabras nunca es inocente, y esta es especialmente malévola.

Lo que sí tiene que hacer Vini es aprovechar los partidos de Champions para reivindicarse —toma, Marca, el verbo que (no) buscabas—, de manera que un Diomande que está conquistando a la parroquia no le coma la tostada.

Por cierto, aún no hemos desayunado, de manera que os dejamos por hoy. La primera comida del día vendrá con el dulzor de la derrota de unos tramposos y la acidez de la victoria de otros.

Pasad un buen día.

El partido del domingo en el Bernabéu venía precedido por la doble polémica suscitada entre semana. Por un lado, la sanción a Vini, y por otro las múltiples barbaridades que Javier Tebas va soltando en X.

El CTA en general, y más concretamente los miembros que forman parte de la AESAF (Asociación Española de Árbitros de Fútbol) tienen una cruzada contra el Real Madrid, ya que es el único club que pone en entredicho su status quo. El club ha manifestado públicamente que quiere una regeneración total del CTA y que no quiere que ningún miembro nacido al calor de Negreira sea parte del mismo. Actualmente hay 20, entre árbitros y cargos del Comité, y no están dispuestos a perder ni su forma de vivir ni el dineral que ganan. Por eso, esta asociación demandó al Real Madrid en los juzgados, y por eso debería el Real Madrid recurrir los arbitrajes de todos los miembros de la asociación que lo han hecho. Es ilegal que uno sea juez y parte.

Así pitó Sánchez Martínez

Desde que ha empezado la temporada, no han hecho otra cosa que demostrar su sesgo en los partidos del Real Madrid, y también en los del Barça. En todas las jugadas grises se termina decantando la balanza hacia el mismo lado. Eso no es casual. Es premeditado, y demuestra la adulteración de la competición.

En el resto del mundo están empezando a mirar a España por el caso Barça Negreira, viendo que la Premier depura sus casos, y que hasta Turquía nos da lecciones democráticas. La gente se empieza a preguntar que es lo que está pasando en España. Empieza a haber voces críticas en varios países sobre los arbitrajes tan descarados que estamos viviendo, y se pone en tela de juicio que nuestro sistema sea neutral.

El domingo todo el mundo estaba mirando el partido del Madrid, y venían de pegar un mangazo terrible el sábado al Betis en su partido frente al club cliente de Negreira. De Burgos Bengoetxea había sido tremendamente descarado en el arbitraje del duelo.

En la mente del CTA está el mal llamado clásico del domingo 25.  Quieren salvaguardar la imagen de su jefe, Javier Tebas, y además generar el relato de que se favorece al Madrid. Por tanto, cualquier circunstancia del partido del Bernabéu podría usarse para sus fines, como así fue.

El devenir del encuentro pronto les da un motivo para su manido relato. Peque agarra a Güler impidiéndole avanzar cómodamente, y va tirando de su brazo y su camiseta en un ataque del Madrid. Ahí entra en juego lo que denunció hace semanas Mourinho, lo tremendamente naif y legales que son nuestros jugadores. Si hubieran sido entrenados por la escuela de teatro de la Masía, en situaciones como esta dejarían inerte el cuerpo, y serían arrastrados al suelo, y harían un mínimo de cuatro croquetas completas al caer, agarrándose alguna parte del cuerpo. Jugador rival expulsado, y a seguir con otra cosa.

Güler es honrado, y trata de zafarse del agarrón en dos ocasiones, y a la tercera lo consigue. Peque cae desplomado como si lo hubieran noqueado en el acto de un puñetazo en la cara. El árbitro no puede ver nada, porque va por delante, y al darse la vuelta ve a Peque en el suelo que parece haber sido golpeado por Mike Tyson. Aquí conviene aclarar una cosa: si, a la velocidad que van, metes un codazo a un rival en la cara, que es lo que nos llevan pretendiendo vender desde que Carlos Martínez en la narración dijera “uy uy…”, el rival tendría secuelas parecidas a las de Jude y Kylian el año pasado, con sus brechas, o la de aquel codazo que dio en su primera temporada Cristiano Ronaldo, que rompió la nariz al rival. Peque estaba en el suelo revolcándose de dolor, pero no tenía ninguna herida visible en la cara.

Quieren salvaguardar la imagen de su jefe, Javier Tebas, y además generar el relato de que se favorece al Madrid. Por tanto, cualquier circunstancia del partido del Bernabéu podría usarse para sus fines, como así fue

Busquets Ferrer habla con el VAR, y les dice que valoren la jugada, que él no ha visto nada. Y que le manden una ambulancia al césped. Ese jugador puede morir.

Aunque el lunes nos ha contado el CTA que las cámaras van siguiendo al balón, y no a los jugadores que van por detrás, y por eso no hay imágenes claras, no tengo ninguna duda: tienen imágenes perfectas de todo lo que ha pasado. En ellas se ve que Güler no golpea en la cara a Peque, según podemos ver con las que han filtrado

https://x.com/Fanaticos_RMCF/status/2112115453199786300?s=20

Y, sobre todo esta, que es impresionante:

Güler golpea a la altura del pecho, y sin clavar el codo.

Mucho espabilado me ha cuestionado por X estos días, diciendo que Correa se le expulsó en un derby por golpear a Rüdiger en el pecho. Que no es necesario dar en la cara para que sea roja. A menos que yo lo recuerde mal, el alemán no hizo la croqueta agarrándose la cara. Se quejaba del golpe en el pecho. Peque, entrenado en la Masía, con esas clases de teatro que parecen recibir todos los canteranos del club de los valors, simulaba en el suelo una agresión terrible de la que no podía recuperarse, de tanto como le dolía. Dicho sea de paso, fijaos bien en su caída: trata de golpear a Güler con sus botas.

Los del VAR, al verificar que no le da en la cara, que es de donde se queja, le dicen que no hay golpe en la cara. Eso es tarjeta amarilla al jugador sevillista, por simular, y como mucho otra al turco, pero no puedes ir al VAR para valorar una amarilla. De ahí la conversación. No hay nada que hacer.

¿Qué hacen nuestros amigos de realización de Barça Studios… digo, de Movistar Plus? Dejan la imagen “trucha” chapucera en pantalla, haciendo ver que no hay nada más digno. ¿Qué consigo con esto? Pues de momento la que se lleva generando desde el momento que se produjo: la indignación del antimadridismo.

No hay dudas. Güler debió ser expulsado, y no se atreven porque el siguiente partido es en el Nou Camp. Es decir, no les vale con la sanción a Vinicius y con que le hayan perdonado la roja a Lamine el día anterior. Además, quieren a Güler fuera, el jugador más creativo del cuadro blanco. Quieren golear al Madrid y luego decir que es sólo fútbol, que no tienen que ver los arbitrajes. Que ellos juegan de cine y el Madrid muy mal. El cinismo de esta gente no tiene parangón.

Las cuentas de los culés activos en redes empiezan a echar humo, y todos repiten lo mismo: Güler ha agredido a Peque, y la tele no quiere ofrecer las imágenes. Es algo sin igual, porque no hay imágenes. Pero todos, Iturralde incluído, dicen que es una vergüenza que no haya imágenes de la agresión. Las palabras no son elegidas al azar. Si no hay imágenes, existe la opción de que no sea una agresión, pero si lo vendes como debes, la agresión existe, y encima la televisión manipula para ocultarlo.

Ver para creer: tienen montando un completo sistema culé con la retransmisión de los partidos, pero te quieren vender que es el Madrid al que favorecen ocultando imágenes. Hablan de Goebbels. Esta comparación tampoco es azarosa.

Tebas, pelopincho y un pelirrojo

La semilla prende. Ya no se va a hablar de otra cosa. Es más, empiezan a decir que el domingo se avecina mangazo del Madrid en el Nou Camp, porque son los que mandan. Ya sale el nombre de Yolanda Parga a la palestra, ya han hablado del gol que metieron al Betis y no concedió Hernández Hernández, de aquel al Atleti anulado ilegalmente que no les dio la liga en el Nou Camp. Algunos nombran a Guruceta, a Plaza, Suñol. Es una afrenta. Lo siento, esta gente está enferma.

En 30 años, tienen en la memoria a lo sumo 5 jugadas controvertidas en las que no les favorecen, y otras 5 en las que favorecen al Madrid. Eso es empate en sus cabezas. Eso demuestra que pagaban a Negreira por Aloe Vera, por informes que no veía nadie, y que no tenían soporte físico, aunque hayan admitido en la AEAT que eran una mera liberalidad. Florentino maneja a los jueces a su antojo, aunque no puedan hacer el parking que tenían pensado hacer, y los conciertos se puedan dar en cualquier campo de España, menos en el Bernabéu. Es por el poder de Florentino.

Por último, para cerrar el círculo, tienen al entrenador perfecto en el Sevilla. Luis García Plaza, criado en el Atlético y antimadridista de cuna. No quiere hablar de nada que no sea el codazo. Dice que el partido se acabó ahí. Este hombre, el día que el Barça fue a Sevilla, de esto no dijo ni media:

https://youtube.com/shorts/YaHWPhtoqi8?is=vc3DvOVxjCHGxCgl

Y, aunque esta secuencia no se mostró en la retransmisión, sino que la tuvimos que ver al día siguiente, es de esperar que su jugador le dijera “vaya viaje me han metido”. Ni una palabra. Solo hubo alabanzas al equipazo que tiene el Barça y a lo orgulloso que estaba de sus jugadores: ante semejante equipo, de otra galaxia, poco o nada pudieron hacer.

El Alavés en siete puntos

Sin embargo, el Madrid debió quedarse con 10 en el 25 por una agresión que no se puede atestiguar.

Peque, como he explicado, es canterano del Barça. Mirad la conversación al ir al túnel de vestuarios con Güler (¡aprovechad y mirad que desfigurada tiene la cara por el codazo!):

https://x.com/MPlusDeportes/status/2112143313851601082?s=20

Mirad la conversación. A Güler lo veo enfadado, a él no mucho. Si a mi me dan el codazo que ha insinuado él, y encima me viene a recriminar algo el agresor, me saca la policía del estadio de la que le monto. Al que se ve enfadado es a Güler, que le va recriminando lo teatrero que es.

Por último, el club: el Sevilla. Un equipo con problemas financieros, antimadridista a más no poder, dirigido por un tipo que odia al Madrid por encima de todas las cosas. ¿Qué podría salir mal? Ya saben lo que toca. En eso consiste la corrupción sistémica, y por eso absolutamente todos los equipos de primera son cómplices en mayor o menor medida.

Después de la barrabasada de Tebas el viernes, cualquier club serio saldría a apoyar al Real Madrid y aseverar que, por muchas diferencias que tengan, comparar sus técnicas de comunicación y las de su TV con las del ministro de propaganda nazi es una aberración. Todos los clubes callaron. Tebas los tiene agarrados por las gónadas.

No anda Tebas tan lejos de Florentino

Seguimos en el relato del sistema que aceptó que un equipo pagara al vicepresidente del CTA durante 17 años con facturas, y posiblemente otros 8 sin ellas, y que ahora tienen a Tebas de responsable de la RFEF en el seno CTA, sabiendo que odia al Madrid. Qué descabellado pensar que nos siguen tratando igual. Es que somos malpensados y nos montamos películas.

Advertencia: estos degenerados pueden perfectamente pensar que lo mejor para sus intereses es favorecer el domingo al Real Madrid, para animar el cotarro, y que el antimadridismo incendie todo. Total, todos ya tienen culpable: el Real Madrid, Mourinho, Florentino…

Este país no tiene solución.

 

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A veces las cosas suceden sin una explicación clara. Suceden, sin más. El Madrid, de nuevo, parece un equipo de fútbol con cara y ojos. ¿Cómo ha ocurrido? Nadie lo sabe, sólo que ha pasado después de alcanzar el punto más bajo durante la segunda parte del partido en Roma. En un momento dado de pura zozobra, Mourinho desbarató el innombrable doble pivote conformado por Tchouameni y Valverde y barajó sus cartas de un modo natural, podríamos decir incluso que orgánico: dos señores con un conocimiento básico de la esfericidad de la pelota se pusieron al timón, los costados del equipo se abrieron como las alas al viento de la canción de la Jurado y las cosas, de un modo misterioso pero cierto, empezaron a carburar.

Quizá también tenga que ver la salida de Vinícius, que no se sabe si no está o entre todos lo hemos echado. Sin él, el ataque del Madrid se distribuye en torno al eje del 9 con dos extremos muy abiertos y prácticamente ambidiestros que no sólo ocupan mejor los espacios sino que afirman la estructura defensiva del equipo. Y si no que se lo digan a Cucurella. Diomandé corre por tres y con Endrick aporta algo de eso que llamábamos, en tiempos, «los intangibles»: hambre, avidez, voracidad, pundonor, llámese como se quiera. Es algo que se nota en la presión lobuna y específica a la que acuden varios tíos de blanco, un hostigamiento no coordinado de modo colectivo sino casi en modo comando y que incide cuando el balón sale desde la defensa contraria hacia su centro del campo; en la transición del adversario, ese punto frágil en el que si se roba la pelota se produce un desequilibrio muy aprovechable por la rapidez de los delanteros del Madrid.

También influye la presencia de Valverde en la banda derecha. Nacido para box-to-box, es por esa autopista cuando su proyección leviatanesca adquiere toda su dimensión: encuentra más y mejores opciones de hacer «ocasiones de valor gol» en el lateral que en la media, es impresionante, desde allí se multiplica y aparece en todas partes con la puntualidad e inevitabilidad de la Hacienda pública.

Diomandé corre por tres y con Endrick aporta algo de eso que llamábamos, en tiempos, «los intangibles»: hambre, avidez, voracidad, pundonor

El cambio se nota incluso en el insufrible Mbappé, que a veces parece una IA en la que se hubiera agotado la prueba gratuita y entonces empieza a tener serias dificultades técnico-motrices para realizar las más sencillas acciones con el balón. Sin embargo en otras, como contra el Sevilla, mete un golazo auténticamente de Playstation y evoca a Ronaldo Nazario. Uno tiene la tentación de pensar que ciertamente, no hay nadie en el mundo capaz de hacer cosas de ese tipo, pero luego para mientes en la estadística y se le enfría el entusiasmo. Como sea, con Diomandé y Endrick en las bandas y Güler y Bellingham con el pulmón añadido de Valverde como lateral-carrilero, ni siquiera se nota mucho que el Madrid juegue con 10 casi todo el tiempo, sobre todo en lo que los modernos llaman la «fase defensiva». Es un equipo reconocible, con un patrón de juego y sobre todo, de crecimiento, al que se le pueden sumar Espí, Brahim o Carreras, y donde Pitarch aterrizaría en paracaídas trayendo grandes dosis de ayuda humanitaria en forma de balance y equilibrio.

Con Mbappé y Bellingham (sin contar a Vinicius, que no puede jugar) el Madrid se presenta, pues, en Barcelona, en un buen momento, quizá el mejor, hasta ahora, desde que empezó la temporada. Un buen momento basado en una asimetría funcional que como todo, en el Madrid, parece obra de un genio enloquecido. Además, la remontada europea en Roma, la consagración de Güler como el capo del equipo y la eclosión de Diomandé disparan extrañamente la confianza del madridismo, que tampoco es que necesite que le toquen las palmas. Honestamente, no se me ocurre una manera mejor de llegar al Camp Nou, especialmente ahora: de underdog total y con el club en guerra abierta (¡por fin!) con el patrón Tebas y sus innúmeros secuaces.

De las situaciones así suele emerger siempre lo mejor del Real Madrid, que es el club de lo inesperado y el equipo de las hierofanías.

Primero viene la Copa de Europa y luego hay que ir a la madriguera de los malos. A priori, la semana reluce como el Jueves del Corpus: nada más excitante, en el horizonte del hincha madridista, que la posibilidad, remota pero cierta, de ejercer de ángel vengador y exterminador. Está el lumpen-periodístico agitado porque no expulsaron a Güler contra el Sevilla cuando, en realidad, tendrían que haber echado al de rojo: por ir agarrando al turco durante 10 metros, impidiéndole acompañar el contragolpe, y después por simular una agresión. Al final, como pasa con la propaganda, la indecencia y la desfachatez tienen más éxito cuanto más burda y descarada se muestran. La liga de Tebas es un puro delirio, el jardín de las delicias que pintó el Bosco. La única forma de imponerse en la sentina es llenarse de mierda hasta el cogote.

Por eso me gusta el cambio de actitud del equipo. Como con la vieja historia del huevo y de la gallina, nunca se podrá saber qué fue antes, si la decisión de Mourinho de probar algo nuevo o el clic en la mente de sus soldaditos. Todo lo que se puede hacer debe hacerse: repetir lo mismo es asumir la muerte, acomodarse a la idea del fin. ¿Y acaso hay algo menos madridista que eso?

 

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Buenos días, querido lector. Tú, que te precias de estar informado. Tú, lector de La Galerna y por tanto persona que está al tanto de la podredumbre del fútbol español. Tú, que creías estar sobre la pista de los entresijos del tebismo-negreirismo. A lo mejor resulta que te quedabas corto.

Tú pensabas que los árbitros ejercían su función con un claro sesgo para ayudar al Barça. A lo mejor resulta que la cosa es más profunda, y que quien pita no son los árbitros favoreciendo a ese equipo sino el Barça mismo, directamente.

La chocante revelación nos ha llegado a través de la llamada Ref Cam, ya sabéis, una cámara mínima que le colocan al árbitro para que el partido quede filmado desde su perspectiva. Las imágenes son lo de menos, claro: lo que importa son los audios. Los audios son bochornosos por la actitud untuosa (“me gusta tu bigote”, “Pedri, qué bueno eres”) de los colegiados con los jugadores del club cliente de Negreira, con exponentes de extrema gravedad en algunas jugadas. Recordamos por ejemplo el pisotón de Lamine a Laporte, con solo 1-0 en el marcador, que se saldó con unas risas y un diálogo kafkiano. Lamine, que debió ser expulsado, se atrevió incluso a protestar la señalización de la falta.

-Pero si le pegas un pisotón que flipas- le responde el negreiro entre risas.

-Es que es muy pesado- replica Lamine, que se sabe impune.

-Ah, bueno.

Más risas.

Son audios, sí, enormemente chocantes y escandalosos que revelan una complicidad sonrojante entre la institución arbitral y ese equipo del que usted me habla, con un innegable trato de favor para el mismo. El hecho de que los audios no se censuren, o sea, el que se siga pensando que esto de la Ref Cam es una magnífica idea, revela hasta qué punto el sistema va ya a calzón quitado, sin el menor rubor, orgulloso de su propia podredumbre. No es que no le importe que se sepa que está podrido: es que quiere que se sepa, se jacta de ello. Por utilizar palabras de Mourinho, "el gato ya no se esconde".

Sin embargo, el audio que se ha filtrado del Betis-Barcelona, monumental mangazo a favor de los de Flick, es demasiado comprometedor hasta para quien saca pecho por ser trucho.

Esto, amigos, supone un paso más en el camino a la ignominia absoluta. Ya lo de menos es que, entre el árbitro y el VAR, anularan un gol bético que debió ser válido. Ya lo de menos es el resultado fraudulento del proceso, porque el proceso mismo es más escandaloso aún, con independencia de su fruto.

¿Cómo que “chequéame la mano, que es lo que me piden” (lo que le piden los jugadores del Barça, se entiende)? No sabíamos que el VAR actuaba a requerimiento de uno de los equipos contendientes. Pensábamos que era el árbitro de VAR el que decidía si este debe actuar o no, y para mirar exactamente qué. Parece ser, sin embargo, que los equipos tienen la potestad de pedir la actuación del VAR, y de especificar al árbitro de campo qué es exactamente lo que quieren que se revise. Siempre y cuando, claro está, que el equipo en cuestión vista a rayas azules y granas.

Os dejamos con las portadas del día. No hablan de esto y no tienen la menor importancia en comparación con la magnitud de este nuevo escándalo.

Pasad un buen día.

Buenos días. Güler tiene el pelo rizado y Peque jugó ayer con el número 3 a la espalda. Alguien podrá discutir estos extremos. Alguien podrá señalar que Güler tiene el pelo completamente liso y que el jugador del Sevilla jugó ayer en el Santiago Bernabéu con el 10 a la espalda, pero se tratará de alguien que no está bien informado, o simplemente que no lee IUSPORT, panfleto subvencionado (oh, sorpresa) por Javier Tebas que se ha valido de la más cutre de las inteligencias artificiales para tratar de hacer creer al personal que Arda Güler mereció la expulsión por un presunto codazo en la cara de Peque que ninguna cámara ha mostrado con nitidez, pero que los responsables de este fanzine tratan de hacer pasar por clara agresión. Así se las gasta un PortaCOX (término acuñado por Jesús Bengoechea) pagado por el gran fucktótum (término acuñado por Paco Sánchez Palomares) del fútbol patrio.

Es una cosa loca, grosera, irrisoria. Pero también es, por supuesto, una cosa indignante. El pelo no es el de Güler. La camiseta no es la de Peque. El uniforme del turco es de hace varios años. Se ha caído de ella su nombre de pila, Arda, que es lo que pone (“Arda Güler”, con nombre y apellido) de verdad en la camiseta.

Lo cierto es que las imágenes reales no permiten distinguir qué sucede ahí, pero sí nos dejan asegurar que lo de IUSPORT es una recreación tendenciosa. El paradigma de lo FAKE. Hay un forcejeo, con Peque agarrando la camiseta del turco y este braceando para zafarse del tirón. En el braceo, parece que el antebrazo (no el codo) de Arda impacta con el pecho o cuello (no cara) del teatrero jugador sevillista, que se lanza al suelo entregándose a una muerte lenta, como la de Peter Sellers, trompeta en mano, al comienzo de El Guateque. A ratos se echa la mano a un ojo. A ratos, al otro ojo.

En fin. Cuando una jugada que casi no es ni gris cae por fin del lado del Real Madrid, se desata en los medios (y en las redes) el tebismo/laportismo, que es como el marxismo/leninismo pero reuniéndose a comer huevos con panceta. Y así, desatados contra la jugada, y casi pasando por encima del muy convincente partido del Real Madrid, se muestran escandalizados. Incluso As, que a priori nos parece el único de los cuatro medios deportivos escritos más o menos libre de las maquinaciones tebianas, no puede resistirse al señalamiento de la jugada como si en efecto hubiera sido clave. Es, insistimos, una jugada que resulta difícil dilucidar del todo con arreglo a las imágenes existentes pero que, en todo caso, parecería exagerado solventar con expulsión. No importa. El hecho es utilizar sibilinamente el enfado sevillista para que campee un falso empate en lo alto del saldo arbitral entre los dos contendientes al título. (Enfado sevillista que, por cierto, no vimos por ninguna parte cuando el club cliente de Negreira se vio beneficiado frente a los hispalenses, al interrumpir el juego el árbitro, cuando el Sevilla se disponía a marcar, a cuenta de una lesión de un jugador culé).

Sobre el juego del Madrid, poco que decir por parte de los cuatro jinetes del Apocalipsis. As y Marca se contradicen expresamente. “Diomande cambia al Madrid”. “Güler cambia al Madrid”. ¿En qué quedamos?

Lo cierto es que ambos lo hacen. Güler bajó varios metros para instalarse en el doble pivote. Aunque cabe el lamento por lo que se pierde no haciéndole jugar más arriba, lo cierto es que poca gente en la plantilla parece más cualificada que él para agarrar ese toro por los cuernos. Ayer dio una exhibición, coronada por un gol soberbio.

Diomande da muestras de estrella de talla mundial. Si sigue jugando como ayer, afinando a ser posible la toma de decisiones en los últimos metros, dejarán de recordarle su precio. Anotó otro gol espectacular, se desfondó en lo defensivo y demostró que es mucho más que velocidad, regate y desborde, aunque sean estas características esenciales de su juego. Se asocia magníficamente con sus compañeros y entiende muy bien las jugadas. Participó en todos los tantos.

El Madrid está creciendo. Mourinho tomó una decisión que es la quintaesencia de la meritocracia: dejó a sus dos laterales derechos en el banquillo para situar en ese puesto a Valverde, que ni siquiera quiere jugar ahí pero es dulce prisionero de su gran desempeño en la posición. Allí quería jugar Trent, pero no lo hizo porque de momento no lo merece. Ahí quería jugar Dumfries, pero no lo hizo porque de momento no lo merece. Allí NO quiere jugar Valverde, pero lo hizo porque es el que mejor se está desempeñando ahí. Sí esto no es el paradigma de la meritocracia, que nos lo expliquen. La sensación es que el madridismo puede confiar plenamente en Mou, tanto en la sala de prensa, donde tanta falta hace su batalla cultural, como donde es más importante: en en manejo de su escuadra.

Pasad un buen día.

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