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Carta abierta al verano

Carta abierta al verano

Escrito por: Roberto Albáizar Pérez5 marzo, 2026
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Desde hace aproximadamente dos años el club parece estar dejando caer, sin decirlo demasiado alto, que necesita cambios en prácticamente todos los sectores. No es un mensaje oficial ni una declaración rotunda, pero se percibe en el ambiente, en las decisiones, en las explicaciones que se dan, y en las que se evitan. Algo dentro del Real Madrid da la sensación de estar pidiendo una revisión profunda. Y, si este curso termina como todo apunta a que terminará, con un fútbol pobre y con el contador de grandes títulos en cero, será difícil seguir mirando hacia otro lado.
Porque sí, es cierto que ha habido momentos buenos. Los recuerdo perfectamente, entre otras cosas porque después de cada uno de ellos yo mismo los escribía con ilusión. El fútbol tiene eso: pequeños estallidos de esperanza que hacen pensar que todo va a encajar. Pero también tiene memoria, y cuando uno se detiene a observar el conjunto, lo que queda no es precisamente un equipo que domine los partidos, que imponga su estilo, o que transmita la sensación de estar en control de lo que ocurre en el campo. Con excepciones, sí, pero no las suficientes como para que puedan esconder la tendencia general.

No comparto la idea, tan repetida últimamente, de que el problema sea que el club no fiche. Este mismo verano el Real Madrid ha invertido cerca de 200 millones de euros en incorporaciones. Decir que no se ficha sería simplemente falso. El problema, al menos desde mi punto de vista, es otro: se está fichando mal o, al menos, se está priorizando de una manera discutible. Cuando el club considera que tiene más sentido gastar 50 millones en Franco Mastantuono que invertir 25 en Rayan Cherki y otros 25 en Marc Guéhi, uno empieza a preguntarse si la balanza entre calidad, necesidad y precio está realmente bien calibrada. Para el que no los conozca, que no se preocupe, que los ve jugando en el Bernabéu en menos de una semana con la camiseta del City.

todos queremos lo mismo: lo mejor para el Real Madrid. Por eso esta carta se dirige al verano. Porque el verano es el momento de las decisiones, de las reflexiones profundas y de los cambios que durante la temporada parecen imposibles. Lo que pedimos es una revisión honesta, de arriba abajo, de todo aquello que pueda mejorarse

Que nadie se equivoque: no discuto el talento de Mastantuono ni su potencial. Puede convertirse en un jugador extraordinario, ojalá lo haga. Lo que discuto es el contexto de esa decisión, el momento en el que se toma, y las necesidades reales que tiene la plantilla. Porque mientras se apuesta por determinadas promesas, el equipo ha perdido a dos de los futbolistas que durante más de una década han sostenido su juego: Toni Kroos y Luka Modrić. Dos centrocampistas que no solo aportaban calidad técnica, sino también pausa, inteligencia táctica, y liderazgo competitivo. Decidir no sustituirlos, por el motivo que sea, es una decisión que inevitablemente tenía que pasar factura. No hacía falta ser un gurú del fútbol para verlo venir. Cualquier niño con un mínimo de uso de razón futbolística podía intuir que un centro del campo sin un perfil parecido iba a sufrir.

Algo parecido ocurre con la planificación defensiva. Confiar una temporada entera en tres centrales cuyas rodillas ya han demostrado que difícilmente pueden soportar cuatro partidos seguidos sin generar molestias es, como mínimo, una apuesta arriesgada. Seamos serios, roza la negligencia. Y no se trata de una crítica desde la arrogancia ni de una supuesta superioridad intelectual. Ese es, de hecho, uno de los grandes problemas del debate dentro del madridismo: que muchas veces se interpreta cualquier crítica como un ataque o como un intento de demostrar que uno sabe más que los demás. No es eso. Simplemente hay decisiones que resultan evidentes para cualquiera que tenga la libertad de decir lo que piensa.

En esta carta al verano también quiero incluir al apartado médico del club. Porque hay cifras que, por sí solas, deberían obligar a reflexionar. Diecisiete ligamentos cruzados rotos desde 2023 en la sección de fútbol del Real Madrid. Diecisiete. Es una cifra demasiado grande como para esconderla detrás de la palabra mala suerte. El relato de la casualidad puede servir una vez, dos, incluso tres. Pero cuando durante tres años eres el equipo élite en Europa con más lesiones, tanto graves como leves, insistir únicamente en la mala fortuna, empieza a sonar más a excusa que a explicación. Y sí, con médicos incluyo a nutricionistas. No se trata de señalar culpables sin conocer todos los detalles internos del club. Se trata, simplemente, de asumir que cuando un problema se repite tantas veces, quizá no sea solo un problema de azar. El Real Madrid, precisamente por lo que representa, no debería conformarse nunca con explicaciones cómodas.

También incluyo en esta carta al cuerpo técnico, aunque en este caso conviene matizar algo importante. No pido necesariamente un cambio de entrenador, que quizás también, pero no es en lo que me quiero centrar. Cambiar un cromo por otro en un álbum que ya no encaja no soluciona nada. De poco sirve sustituir un nombre por otro si las condiciones en las que trabaja ese entrenador siguen siendo las mismas. Lo que realmente necesita el club es algo mucho más simple y, al mismo tiempo, mucho más profundo: que el técnico que dirija al equipo tenga libertad real para tomar decisiones. Libertad para establecer horarios, imponer multas, decidir concentraciones, otorgar o retirar días libres, aplicar castigos, y hacer cambios sin condicionantes externos. Libertad para dirigir el vestuario como considere oportuno. Porque, si esa libertad existiera plenamente, entonces tendríamos que concluir que entrenadores como Carlo Ancelotti, Xabi Alonso o Álvaro Arbeloa, son unos incompetentes, y sinceramente no creo que lo sean. Prefiero pensar que muchas veces simplemente no han podido ser ellos mismos.

Los jugadores también forman parte de esta reflexión. Porque, más allá de cualquier planificación o estructura, el fútbol sigue dependiendo de lo que once futbolistas decidan hacer sobre el césped. Y hay partidos recientes que resultan difíciles de explicar desde la actitud competitiva. No tiene demasiado sentido que en el Santiago Bernabéu el equipo no sea capaz de marcar un solo gol al Celta o al Getafe, o que tampoco lo consiga en Pamplona. He visto plantillas del Real Madrid con mucho menos talento que la actual que, a base de orgullo, carácter y compromiso, eran capaces de levantar partidos imposibles. Equipos que quizá jugaban peor, pero que nunca daban la sensación de resignación. Que competían cada balón como si fuese el último. Que entendían perfectamente lo que significa ese escudo redondo con tantas Copas de Europa.

0-1: Impotencia lacerante del Madrid

La afición tampoco debería quedarse fuera de esta carta al verano. Tengo la suerte de acudir con frecuencia al Bernabéu y hay algo que se percibe cada vez con más claridad: una especie de pereza colectiva alrededor de los partidos. Salvo cuando llega un gran rival de Champions League, algo que comprobaré el próximo miércoles si noto o no cambiado respecto al año pasado, cada vez es más raro ver los aledaños llenos de gente horas antes del encuentro, los bares rebosando conversación futbolera, ese ambiente de tensión previa que durante décadas ha caracterizado al estadio. Incluso la grada de animación parece haber perdido parte de su energía. Hay tramos enteros de los partidos en los que el estadio se queda en silencio, como si todos estuvieran esperando a que algo ocurra por sí solo. Y el fútbol rara vez funciona así. El Bernabéu siempre ha sido un lugar donde el equipo y la grada se retroalimentaban, donde un rugido podía cambiar el rumbo de un encuentro. Cuando esa conexión se debilita, algo importante se pierde por el camino.

Pero tampoco sería justo cargar toda la responsabilidad sobre el club o sobre el equipo. Los aficionados también tienen que estar dispuestos a participar en cualquier cambio. Hay quienes han decidido que su relación con el Real Madrid depende exclusivamente de la presencia o ausencia de determinadas figuras: Florentino Pérez, Vinícius Jr, u otros nombres que se convierten en objeto de amor o de odio absoluto. Y así tampoco debería funcionar el madridismo. El club es mucho más grande que cualquiera de sus protagonistas, para bien y para mal. Subirse y bajarse del barco dependiendo de quién esté en cubierta no es precisamente la actitud que ha construido la historia del Real Madrid.

Por último, esta carta también quiere dirigirse al madridismo de las redes sociales. Ese universo paralelo en el que a veces parece olvidarse algo fundamental: todos animamos al mismo equipo. Resulta sorprendente, y a menudo bastante vergonzoso, ver cómo algunos referentes del madridismo dedican más tiempo a insultarse entre ellos que a hablar del propio Real Madrid. A su alrededor se forman pequeñas legiones de seguidores que se autodenominan soldados, como si el supuesto comandante tuviera algún tipo de afecto real por ellos. La recomendación es sencilla: lean a todos, escuchen a todos, y formen siempre su propia opinión. No existe una única forma correcta de ser madridista. Discrepar no convierte a nadie en enemigo. Quien cree que otro opina movido por intereses ocultos, debería recordar que probablemente desde el otro lado se piensa exactamente lo mismo.

Puedes amar o detestar a Florentino, admirar o criticar a Camavinga, tener una opinión u otra sobre cualquier jugador o directivo. Todo eso forma parte del debate natural del fútbol. Lo importante es no olvidar nunca que, en el fondo, todos queremos lo mismo: lo mejor para el Real Madrid. Por eso esta carta se dirige al verano. Porque el verano es el momento de las decisiones, de las reflexiones profundas y de los cambios que durante la temporada parecen imposibles. Después de dos años de fútbol irregular y de grandes títulos ausentes, lo que muchos pedimos no es un parche ni una explicación más. Lo que pedimos es una revisión honesta, de arriba abajo, de todo aquello que pueda mejorarse.

Las cosas en el fútbol no se arreglan solas. A veces basta con mirar alrededor para entenderlo. Pregunten en Milán o en Manchester cuánto tiempo puede durar una decadencia cuando un gran club empieza a convencerse de que todo es pasajero. También ellos pensaron en su momento que solo era un mal año, una mala racha, una pequeña desviación del camino. Y cuando quisieron darse cuenta, el tiempo ya había pasado demasiado deprisa.

 

Getty Images

 

Roberto
Construyendo mi Torre de Babel. Escribo cuando estoy inspirado, casi siempre, sobre fútbol.

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22 comentarios en: Carta abierta al verano

  1. Uno de los mejores artículos, sino el mejor que se han escrito en la Galerna , al menos a mí me lo parece
    Y es digno de alabanza porque su lectura creo que tiene le virtud de unir a todo el madridismo con independencia de lo que cada madridista opine.

    Muchísimas gracias D. Roberto

  2. En los últimos 5 años el Madrid está en el puesto 27 de clubes en cuanto a gasto bruto y el 26 en cuanto a neto. El Madrid ha fichado, cierto, pero no demasiado. La sensación es que el club se ha centrado en el estadio y ha hecho contrataciones cuando no había más remedio, viviendo de los réditos de la generación anterior (Carvajal, Modric, Kroos, Benzema…) y apostando por jugadores jóvenes o que acababan contrato. No ha salido mal… hasta ahora. Para mí se ha jugado con fuego y ha llegado el incendio. La palabra que mejor define a la directiva actual es pereza.

  3. A grandes rasgos se puede decir que el Madrid solo ha fichado jóvenes o algún jugador que venía libre en los últimos años, es una variante de los zidanes y pavones de la primera época de florentino donde se olvidó la "clase media" a la hora de fichar, y además los pavones eran básicamente defensas porque de centro del campo y delantera y no se veía realmente que canteranos podían valer.
    No me parece mala la idea de fichar jugadores jóvenes ante la inflación de los últimos tiempos, pero sigue olvidándose Florentino en muchos casos de fichar a jugadores por necesidades de plantilla y no porque se ponga a tiro un jugador por ser joven promesa o jugador libre.

    1. Ha sido y es un gran presidente, no se me ocurre uno mejor ahora mismo, otra cosa es que haya errado en el diagnóstico de la parcela deportiva.

  4. Hace muchos años había un club en España respetado por todos los estamentos deportivos del mundo. Ahora somos el hazmereir de todos. Gracias Florentino por tener tan buenas relaciones con todas las instituciones, tanto españolas como mundiales

  5. Ese club al que me refiero lo presidia D. Santiago Bernabeu. vicepresidente D. Raimundo Saporta, además de D. Luís de Carlos, D. Antonio Calderón, entre otros. Mejor que no comparemos porque algunos tendrían que agachar las orejas

  6. Magnífico artículo, Roberto. Esperemos esa profunda reflexión que, en efecto, tras dos años de simple melancolía, se hace ya imprescindible.
    Gracias por el artículo, Galerna y Roberto

  7. De tu párrafo final, puntualizar algo importante. Muchos jugadores han venido al Madrid desechando otras ofertas más jugosas en lo económico, por la gloria que representa. Si eso se pierde,si el equipo en cuanto a atracción cae a un segundo escalón en Europa, fichar será mucho más difícil. Y entraremos en un verdadero círculo vicioso del que será muy dificil salir.

  8. Por puntualizar : este verano se ficha y se ficha donde la dirección deportiva cree que hay que reforzar, un lateral derecho, un central, un extremo derecho y un lateral izquierdo. A partir de ahí se cambia de entrenador y llega con su equipo de colaboradores, con libertad para trabajar con su metodología.
    Que responsabilidad tiene la dirección deportiva? Que no haya detectado las deficiencias de la plantilla. Pero fichar, ha fichado
    Qué responsabilidad tiene el entrenador y sus colaboradores?
    Que no haya sacado el mejor rendimiento de la plantilla, pero hay jugadores que no pidió el entrenador y otros que se quedaron con los que no tenía confianza.
    Que responsabilidad tienen los jugadores?
    Ofrecer todo su empeño, profesionalidad y talento al servicio del equipo y el entrenador.
    Pero los jugadores, lo han hecho? O mejor dicho, todos han ofrecido todo su empeño, profesionalidad y talento?

    1. Es cierto que el Madrid ha fichado lo que necesitaba. De hecho es la primera vez que tenemos los puestos doblados desde hace muchos años. Sin embargo se ha apostado por jugadores poco contrastados para puestos principales y se ha confiado en que los propensos a lesionarse no se lesionaran y los que son muy veteranos jugaran como noveles. Ha sido un diagnóstico muy optimista. Luego está lo de Xabi que ha sido un desastre.

  9. El capitán del equipo por antigüedad,no defiende a los compañeros ni toma decisiones en el campo para defender los in del equipo.Solo mira su situación personal. El segundo capitán, hace exactamente lo mismo. Ninguno de los dos ha seguido el ejemplo de los capitanes de antaño.

  10. El jugador pendiente de si renueva o no, pidiendo al presidente que el entrenador cambie su comportamiento hacia el, porque no acepta ser sustituido.

  11. El jugador que llegó hace cinco años y que no ha justificado la inversión del club hacia el. Ni jugando de pivote ni de lateral ni de interior. Cinco años de oportunidades para que evolucione.

  12. Podemos también hablar del jugador que pedía oportunidades, y ahora que las tiene desaparece del campo.
    El jugador que prefiere pasar la temporada sin jugar con tal de no perder un euro, aunque se le facilite la salida porque se le dio a conocer que no contaba el club con el.

  13. El jugador que compromete su salud en un partido porque quiere conseguir un récord personal, que no del equipo. Realmente el club tiene que asumir las responsabilidades de los jugadores y los entrenadores a título individual?

  14. Que los madridistas critiquen a Florentino implica nula memoria del estado en que cogió al club. Si lo hubiera presidido otro, muy posiblemente estaríamos como el FCB en quiebra técnica y controlado por narcofondos.

    Sin embargo hoy somos el club con la marca más valiosa del mundo.

    Y deportivamente tenemos 15 Champions...

    Lo único que no está a la altura es el decorado de cartón piedra que hay los días de partido, ni siquiera se escucha ya el crujir de las pipas...

    1. Pregunta al presidente por qué hay cada vez más turistas y por qué cada vez más socios deciden ceder su abono. Llevamos varios años en los que el espectáculo no se corresponde con la grandeza del club. Se nos está olvidando que lo más importante es lo que sucede en el campo.

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