Buenos días, por decir algo. Hoy el portanálisis lo va a escribir su puta madre. No sabemos si estamos hablando con claridad. Confiamos en que sepáis leer entre líneas.
La Comunidad de Madrid y una parte cercana de Castilla León (la provincia de Ávila en concreto) arden en medio de una catástrofe sin precedentes en territorio no solo madrileño, sino nacional. Muchos de los que hacemos La Galerna, la gran mayoría, vivimos en la zona, y estamos consternados. Más de 60.000 personas han sido evacuadas, e incontables otras han sido confinadas para sortear los terribles efectos del fuego y el humo. No hay ganas de analizar la fatuidad vulgar de las primeras planas del día, ni perspectivas de que las haya en muchas horas o días. La catástrofe es total. Sería frívolo ponerse a comentar cosas tan intrascendentes como las que día a día copan las portadas de la prensa deportiva patria. Os las enseñaremos porque querréis verlas.
Hoy ha amanecido algo más despejado, pero ayer por la tarde/noche una nube de ceniza impenetrable cubría el estadio que tanto amamos, impulsada desde la sierra desvalida por vientos aviesos. Era (es aún) un espectáculo con tintes apocalípticos que nos recuerda nuestra insignificancia en el plan que Dios, el cosmos o quien sea depara cada día sin aviso y sin piedad. Como célebremente sentenció Pitita Ridruejo, hay gente a la que el apocalipsis le viene fatal.
Nosotros, lo confesamos, estamos incluidos en esa categoría.
Vaya nuestro abrazo a los afectados, y nuestro más profundo desprecio para los responsables directos e indirectos de esta tragedia.















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