Arbitró José María Sánchez Martínez del colegio murciano. En el VAR estuvo Jorge Figueroa Vázquez.
Nueva temporada, pero la BSO sigue vigente e inalterable para el Real Madrid. La que cantaba Julio Iglesias: La vida sigue igual.
Calatrava debió enfilar el túnel de vestuarios; el trencilla de la MLN tenía otros planes.
En el minuto 3 el jugador españolista dio una patada en el costado a Vini sin ninguna razón ya con el juego detenido. No fue de mucha intensidad y eso podía librarle de la agresión, pero no de la amarilla. Sí la vio minutos después en una confrontación otra vez con Vinícius, que también fue amonestado.
Nada más iniciarse la segunda mitad, el dorsal 22 local propinó una fuerte patada a Carreras que era merecedora de la segunda, por imprudente. Sánchez Martínez fue corriendo a poner calma y liberarse de las protestas madridistas, porque la carrerita para amonestar tenía claro que ante un rival del Madrid iba a ser que no.
Otro que tuvo que ver tarjeta, en su caso por reiteración, fue Omar, que castigó a Vini con muchas faltas.
Por lo demás, el resto de tarjetados fueron Expósito, Riedel, Pere Milla y Lozano en los pericos. Los dos primeros por entradas y los dos últimos por protestas.
En las áreas hubo un par de jugadas que merecen reseña. La primera, una pugna entre Dumfries y Omar en un córner en el 43' a la que le faltó algo más para ser penalti. Luego, en la segunda mitad, Edu puso el brazo a Vini, que se dejó caer.
Sánchez Martínez, SUSPENSO.










Bienvenidos madridistas, a esta nueva edición del Circo Tebas de la Corrupción, en la que nada ha cambiado: los domadores siguen siendo la piara de impostores negreiriles, entregados a azotar al único león con dientes y garras de toda la competición, y que merece ser llamado así. El resto son serviles peluches atemorizados que solo buscan sobrevivir al gran Amo Culé. Los payasos comentaristas, cutre-versión casposa y tétrica de Chucky, siguen haciendo sus patéticas bromas mientras perpetran sus habituales e infumables ejercicios de manipulación televisiva. Y mientras algunos intentan disfrutar de este triste espectáculo, la peste louzaniana de fondo termina por incrustarse hasta el tuétano de los pocos inocentes que aún creían en esta parodia de competición.
Es un sinvergüenza, sigue estando cono un sinvergüenza y continuará siendo un sinvergüenza, de la peor calaña: taimado, solapado, silencioso, sigiloso, disimulado, zorruno, mafioso...y da igual cuándo leáis o censuréis esto. Y el del var, otro
Un choque brusco, con los arbitrajes internacionales del mundial aún presentes, (en los que si hay falta se pita, si es de tarjeta se saca...) vuelta a esta Liga con un sistema arbitral corrompido que nadie se preocupa por sanear.