Duelo de clubes reales —en ambos sentidos— en Cornellà. Aunque, realmente, la realidad no está de moda. Como muestra, un dato: el Madrid comenzaba la Liga disputando la segunda jornada. El Espanyol ya había empezado el campeonato antes y como Dios manda: por la primera jornada. No obstante, no se sabe muy bien cómo, y a pesar de esta aparente paradoja temporal, ambos equipos coincidirían al mismo tiempo en el RCDE Stadium.
Los madridistas teníamos en el estómago esa ilusión del día de antes de tomar vacaciones. Y no era por las vacaciones, sino porque José Mourinho volvía a dirigir al Real Madrid en partido oficial. El portugués cosechó tres puntos en uno de esos partidos que hacen ganar campeonatos. Decidió Espí, al final. Salió, marcó y el Madrid venció.
El CTA no quiso tampoco perderse el regreso de Mou y envió a recibirlo a Sánchez Martínez como primer espada y a Figueroa Vázquez en el VAR, lugar desde donde se puede manejar el desarrollo de casi cualquier partido a capricho.
Mou cosechó tres puntos en uno de esos partidos que hacen ganar campeonatos. Decidió Espí, al final. Salió, marcó y el Madrid venció
El once por el que le preguntaban el otro día los periodistas fue el conformado por Courtois; Dumfries, Konaté, Huijsen, Carreras; Bernardo, Valverde; Güler, Bellingham, Vini; Mbappé. Más o menos lo esperado. Como se ha cansado de repetir Kollins, en el medio, junto a Bernardo, solo hay un hueco para tres jugadores: Valverde, Tchouaméni y Camavinga. Si bien es cierto que Bernardo no va a jugar todos los partidos, quizá alguno no pueda porque tenga que ir al banco a hacer alguna gestión. O a comprar tomates.
Tras los compases iniciales, la primera acción destacable fue una patada en la espalda de Cala a Vinícius. En España es legal pegarle; consecuentemente, Sánchez Martínez no mostró tarjeta de color alguno al espanyolista con nombre de flor o playa recogidita.
El Madrid parecía mejor plantado en el campo. No así el césped, que apenas lleva unos días y el balón daba botecitos como un conejo ebrio.
En esas andábamos cuando, tras la segunda falta cometida sobre el siete blanco, Arda la colocó en la cabeza de Jude y el inglés remató perfecto a gol. Mourinho saltó como un resorte a celebrarlo con los miembros —no sabemos si habrá alguna miembra— del cuerpo técnico. Gol de nueve en el minuto 9. 0-1.
Bellingham estaba como un toro, Fede trabajando con acierto y Güler tocándola como los ángeles.
Kylian lo intentó con un chut sin demasiado peligro y después fue Dumfries quien puso en aprietos la integridad local. Se metió hasta la cocina, su centro tocó en Hinojo, adquirió un sabor especial y despejó con apuros Dmitrović.
Sánchez Martínez detuvo el encuentro en el 23' porque Dean estaba sangrando tras el topetazo propinado por el nueve perico. Una vez estuvo reparada la cara de Huijsen, el colegiado se tomó su tiempo para dejarlo entrar de nuevo al campo, pero el Espanyol no aprovechó la superioridad, aunque creó peligro.
Sin embargo, el Espanyol se vino arriba y el Madrid bajó sus prestaciones. Resultado: gol del Espanyol. Cala remató solo un centro de Javi Hernández. 1-1.
La respuesta del Madrid fue una incursión de Mbappé que no acabó en gol porque el francés chutó muy flojito.
El Espanyol se turnaba para hacerle faltas a Vini. Además de Cala, en este aspecto destacaba El Hilali. Encima, como Vini ahora está más grande, es más fácil golpearlo.
Mbappé marró otro gol en el 37'. En esta ocasión, no disparó mal, pero Dmitrović anduvo muy acertado.
Antes del descanso, en la misma jugada, derribaron a Dumfries y a Jude en área rival. Es sabido que cuando del Madrid se trata, los contactos nunca son suficientes.
Mientras tanto, el Espanyol se plantaba con mucha facilidad en las inmediaciones de Courtois. En los minutos de prolongación no marcó por un pelo de Huijsen.
El Madrid empezó la Liga por la segunda jornada y acabó ganando en el minuto 91, es decir, casi en la siguiente, que no será la tercera, sino la primera
Descanso. El Madrid comenzó fuerte y bien, pero fue perdiendo presión —no olvidemos las alturas de curso en las que nos encontramos— a la par que el Espanyol se acrecentaba. Sánchez Martínez y Figueroa Vázquez habían rendido como se esperaba. Mourinho tenía trabajo en el descanso.
El encuentro se reanudó como empezó, con una patada de Cala. Esta vez no fue en la espalda a Vini, sino fuerte y al tobillo de Carreras. Sánchez Martínez no mostró amarilla y le perdonó la expulsión. La jugada había sido de tarjeta hasta para Guti.
Poco después, Calatrava falló una volea cuando se encontraba sin defensor alguno cerca y en posición franca para anotar.
Antes del 60', Mbappé se encontraba generando otra ocasión cuando fue derribado por Riedel, quien se lanzó a por él cual portero. El trencilla le mostró amarilla porque no tenía otra antes.
En la primera ventana de cambios, Mou retiró a Carreras y a Güler para dar entrada a Cucurella y Diomande. Es curioso que cambiara a quien mejor estaba jugando, Güler.
Vini se acercó, aún sin velocidad, y cuando encaró la portería la mandó a Sabadell.
Mou quitó a Dumfries, Bernardo y Bellingham y sacó a Trent, Camavinga y Espí.
Tras una buena jugada en el 84', Mbappé no acertó a centrar correctamente a Espí, que estaba solo, y se esfumó el 1-2.
Sin embargo, con el minuto 90 cumplido, Carlos Espí recogió un balón en el área, se lo acomodó y, ahora sí, marcó el segundo del Madrid.
No hubo tiempo para más. El Madrid empezó la Liga por la segunda jornada y acabó ganando en el minuto 91, es decir, casi en la siguiente, que no será la tercera, sino la primera.
Mou volvió y ganó fuera de casa y sufriendo. Se le echaba de menos.
Getty Images












Espí ha marcado la que ha tenido y Mbappé no ha metido ninguna de las tres claras que ha tenido... No tiene nada que ver un jugador con el otro pero una figura mundial debería ser más resolutivo.
Por otro lado, empezamos la MLG con una expulsión perdonada al rival.
¡Hala Madrid!
¡Hala Madrid!
¡Y grande Mou!
8 faltas a Vini, ninguna tarjeta como consecuencia. Y eso al margen de la agresión, es lo que nos espera, el Real Madrid no puede ganar esta competición
Ya llegará Vastic a aportar su inefable sabiduría para rebajar la ya de por sí alegría.
La ya de por sí CONTENIDA alegría, quicir.