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¿Es xenófoba la prensa deportiva?

¿Es xenófoba la prensa deportiva?

Escrito por: Antonio Vázquez19 septiembre, 2020
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Varios jugadores extranjeros del Real Madrid han sufrido vergonzantes persecuciones mediáticas

Si lo que estás buscando es una respuesta rápida a la pregunta que planteo en el titular de este artículo, te diría rotundamente que sí. La prensa deportiva española, o al menos una buena parte de ella, tiene y ha tenido indisimulados comportamientos xenófobos frecuentemente. Ahora bien, si lo que buscas es una argumentación más detallada, no te va a quedar más remedio que seguir leyendo.

Para empezar, me remito a la definición literal de la Real Academia Española de la Lengua de lo que es xenofobia: “Odio, repugnancia u hostilidad a los extranjeros”. La forma de juzgar, referirse o incluso mofarse de un buen número de futbolistas extranjeros a nivel mediático, bien podría catalogarse como abiertamente hostil. No busco hacer una generalización que alcance a todo y a todos. Me refiero concretamente a parte de la prensa que se encarga de informar y opinar (sobre todo esto último) acerca de lo que sucede en el Real Madrid. Es obvio que como madridista tengo un claro sesgo cuando me asomo a la ventana mediática, pero me parece una evidencia que la severidad al criticar a algunos jugadores foráneos que visten la elástica del trece veces campeón de Europa, no tiene nada que ver con la vara de medir que se aplica con los extranjeros en el resto de equipos.

Gareth Bale en rueda de prensa.

La persecución de los medios ha rayado en ocasiones el acoso a jugadores como Gareth Bale, que lleva años en el punto de mira de la prensa. Le han criticado por lesionarse, por no considerarse en forma para jugar, por no hablar español (extremo éste rotundamente falso), por querer jugar con su selección, por jugar al golf, por marcharse antes de un partido de su equipo (con permiso del club y como otros compañeros de los que no se informa) y por muchos más aspectos que van desde lo discutible a lo ridículo. En los últimos tiempos es difícilmente defendible el rendimiento y algunas actitudes del de Cardiff, pero esto no significa que la brutal caza de brujas a la que se ha visto sometido estuviera justificada. No, las continuas mofas y menosprecios que ha sufrido Bale (por suerte para él, seguramente sin ser consciente de ellas) no son periodismo. Son una práctica repugnante del peor ejercicio de matonismo.

Al igual que Bale recibió el testigo de enemigo público mediático número uno de Benzema, el próximo destinatario de este título tan poco honorable es, sin duda, Eden Hazard

Al igual que Bale recibió el testigo de enemigo público mediático número uno de Benzema, el próximo destinatario de este título tan poco honorable es, sin duda, Eden Hazard. Las vomitivas chanzas sobre su estado físico jamás las hemos escuchado para referirse, por ejemplo, a Luis Suárez o a Diego Costa. Y qué decir de los calificativos que se han empleado a la hora de valorar a un fuera de serie de 20 años como Vinícius Junior. Barbaridades, mentiras y grotescos chistes con el objetivo de convertir a un proyecto de crack mundial en poco menos que un meme. En todo caso, la hemeroteca es una fantástica aliada y hay quien ha ido atesorando recortes de texto, vídeo o audio para poder recuperarlos en el futuro y disfrutar cuando todos los que vaticinan el fracaso del brasileño le vean triunfar indiscutiblemente. Ya ocurrió, sin ir más lejos, con el fichaje de Modric o la llegada al banquillo de Zidane. Ambos acontecimientos nos han brindado momentos que, con el tiempo, se han convertido en perlas a las que el madridismo recurre para regodearse y disfrutar.

Vinícius en rueda de prensa.

Pero, ¿cuál es la razón exacta de esa hostilidad de la prensa con algunos futbolistas (del Madrid) nacidos fuera de las fronteras españolas? Sin duda, la primera es la cobardía. Atacar a aquel que jamás te concederá una entrevista siempre entraña menos riesgos que chocar frontalmente con un futbolista al que te puedes encontrar en una convocatoria de la selección española, o cuyo agente puede ofrecerte ese soplo que se puede convertir en una gran exclusiva. Además, existe la posibilidad de que el jugador se revuelva y contraataque.

En los últimos años, el único futbolista que ha osado criticar sin tapujos a la prensa ha sido Isco, y en varias ocasiones. En un gremio tan corporativista como los periodistas aquello no gustó, pero se olvidó rápidamente y no supuso un cambio de actitud a la hora de valorar al malagueño. Contra el extranjero todo vale, pero con el nacional lo mejor es firmar cuanto antes un armisticio, no vaya a ser que se esfumen las declaraciones durante los parones de selecciones y las concentraciones para Eurocopas y Mundiales. El foráneo no se defiende y en muchas ocasiones ni siquiera consume medios españoles. Como el matón en el patio del colegio, la canallesca busca zurrar siempre a la víctima que considera más débil.

Cómo olvidar aquel verano en el que nos contaban que para los intereses blancos era preferible fichar a Mendieta y olvidarse de Zidane

También hay gran parte de chovinismo en esta mezquina doble vara de medir. La prensa deportiva nacional está plagada de ‘capitanes hispanias’ (copyright Richard Dees) que se golpean con fuerza el pecho para defender a ‘la roja’, el único equipo del que parece que se puede ser forofo sin que esto interfiera en tu profesionalidad periodística. Su superficial razonamiento pone siempre al producto nacional por delante del que venga de fuera. Sin ir más lejos, en los últimos años hemos vivido debates (creados de forma totalmente artificial) en los que muchos periodistas exigían la titularidad de Casilla, Nacho, Asensio, Isco, Asensio, o más recientemente, Reguilón, siempre en detrimento de futbolistas extranjeros. Cómo olvidar cuando se preguntaba si debería jugar en el Real Madrid Luis Milla o Fernando Redondo. O aquel verano en el que nos contaban que para los intereses blancos era preferible fichar a Mendieta y olvidarse de un mindundi de nombre Zinedine Zidane. O cuando el bueno era Cazorla y no ese tuercebotas llamado Luka Modric. Obviamente, no tengo nada en contra de todos estos jugadores a los que se ha querido bendecir en el Bernabéu, pero sí de que parezca que ser español te otorga más opciones de tener protagonismo en el Madrid, un club con clara vocación internacional y que lleva muchas décadas poblándose de talento procedente de cualquier lugar del planeta. De hecho, a veces tengo la sensación, compartida con muchos madridistas, de que lo mejor que le podría pasar al equipo es jugar sin un solo futbolista español. Así, el ruido de estas polémicas tan recurrentes como vacías cesaría. Aunque es ingenuo pensar que no surgiría de inmediato una nueva e incesante matraca. Lógicamente, también hay aficionados del Real Madrid que preferirían que el equipo tuviera un carácter mucho más español y, a ser posible, canterano. Están en su perfecto derecho de pensar así, y no seré yo el que les diga que están equivocados. Son pareceres distintos, sin más.

Cristiano Ronaldo en rueda de prensa.

Todo se trata, al final, de encontrar una vía de agua, otro resquicio que genere vibraciones negativas en el Real Madrid. Siempre existirá un objetivo y en realidad poco importa el nombre. Cambiarán las caras, nunca la tendencia. Mourinho, Khedira, Cristiano Ronaldo, Benzema, Bale, Jovic o Hazard pasaron o están pasando por la picadora de carne. Resulta paradójico que un movimiento claramente contrario a la xenofobia como el ‘Black lives matter’ haya sido mayoritariamente aclamado por la misma prensa que tolera o directamente jalea aquí actitudes que suponen claras muestras de odio a lo extranjero, por el mero hecho de ser extranjero. O al menos, hacia los extranjeros que vistan de blanco madridista.

 

Fotografías Getty Images.