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The Last Dance y el Real Madrid del 4 de 5

The Last Dance y el Real Madrid del 4 de 5

Escrito por: Carlos Garcia de Sola8 mayo, 2020
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Los aficionados al deporte y al baloncesto en particular, estamos disfrutando estos días de la emisión de ‘The Last Dance’, un reportaje sobre uno de equipos más dominantes de todos los tiempos en la NBA: los Chicago Bulls de Michael Jordan, una de las leyendas deportivas más importante de la historia.

Aparte del juego de Jordan y de las anécdotas que se desvelan, es muy curioso poder comprobar la visión de los equipos por dentro. Una faceta en la que el deporte estadounidense es pionero, mostrando siempre imágenes de dentro de los vestuarios.

Conforme avanza el documental - que es una serie de varios capítulos -, no paro de encontrar similitudes entre aquel Chicago y el Real Madrid reciente. Y pensando algo más allá, observo además coincidencias con otros equipos históricos dominantes.

Normalmente, el aficionado no piensa más allá del resultado de un partido, y mucho menos el del Real Madrid que reclama la victoria inmediata: solo ganar y ganar, obviando todos los elementos del juego y la complejidad de conseguirlo.

En ‘The Last Dance’, por ejemplo, se muestra con claridad la evolución de un equipo que en sus inicios todavía no se siente ganador, que no es dominante y pierde sucesivamente en las primeras rondas y finales de Conferencia (equivalente a semifinales de Champions), a pesar de disponer ya a un gran Michael Jordan y Scottie Pippen.

Es ahí donde me viene el recuerdo de las tres semifinales de la época de Mourihno en las que el Real Madrid cayó eliminado: Barcelona, Bayern de Múnich y Borussia de Dortmund. El equipo, a pesar de tener grandes jugadores y practicar un gran fútbol, todavía no había logrado el peldaño definitivo y a la hora de la verdad no supo alcanzar la competitividad.

Pero esas derrotas sirvieron para que los jugadores se hiciesen más fuertes, más duros mentalmente. Perder en el deporte muchas veces te ayuda a ganar después, si eres capaz de encontrar en ello el estímulo suficiente. Y eso es algo que también hemos visto en otros equipos y deportes. Equipos dominantes que primero perdieron.

La madurez competitiva acostumbra a llegar con la edad, algo que se observa en el documental. Para ganar, en ocasiones, también resulta vital algún fichaje clave, no necesariamente una estrella, sino más bien alguna pieza que acabe de encajar el resto. En el caso de aquel Real Madrid, grandes estrellas como Ramos, Marcelo, Cristiano Ronaldo, Bale o Benzema maduraron tras tres años de derrotas, hasta que, finalmente, terminaron acoplándose con la llegada de Kroos y la titularidad de Casemiro.

Y luego está el entrenador. Una suerte de llave maestra que acaba por equilibrarlo todo.  En los mejores Bulls había que armonizar a una super estrella como Michael Jordan que acaparaba casi todos los tiros, un escudero como Pippen que podría ser considerado uno de los mejores de siempre en la NBA y un jugador de difícil personalidad como Dennis Rodman, además del resto de jugadores (Kukoc, Harper, Kerr, Longley…), que a la postre también querían su cuota de participación. Phil Jackson consiguió hacer funcionar todos esos complejos mecanismos, hasta crear una máquina casi perfecta.

En el Real Madrid esa figura está reservada a Zidane, aunque antes Ancelotti había logrado algo similar. El francés ha sido ese entrenador capaz de conciliar jugadores tan dispares. Algo que por ejemplo no logró un técnico como Benítez, que vendría a ser como Doug Collins, el predecesor de Phil Jackson.

Y, por último, encuentro muchas similitudes entre Michael Jordan y Cristiano Ronaldo. En contra de lo que pudiera parecer, Jordan no nació con un talento natural. El portugués tampoco. Cuenta el documental que cuando Jordan contaba con 16 años, en su ‘sophomore year’, no le eligieron para formar parte del equipo titular del High School, y que estuvo a punto de dejar el baloncesto. “No era suficientemente bueno”, dijo su entrenador. El mismo técnico que al año siguiente afirmó que se había convertido en uno de los mejores a su edad, tras todo un verano entrenando sin descanso.

Michael Jordan nunca dejó de entrenar duro. Sus propios compañeros en los Bulls fueron testigos de cómo el mejor de todos los tiempos se sacrificaba, lo cual les exigía a ellos a hacer lo mismo. Y eso es aplicable a Cristiano Ronaldo y al Real Madrid. Lo hemos leído muchas veces: la necesidad de entrenar duro para ponerse a la altura de tu estrella. Si tu mejor jugador entrena sin descanso, se cuida y llega el primero al entrenamiento, tú no puedes permitirte el lujo de no hacerlo. Y esa exigencia contagia al grupo y es algo que cuenta perfectamente el documental.

La última coincidencia es la gestión del equipo en su etapa final. Que es básicamente el centro del documental. ¿Cómo mantener la competitividad de un equipo ganador, quitando algunas de sus piezas claves? ¿Desmantelar el equipo mientras se pueda aprovechar la situación económicamente o esperar a que pierda?

Esa decisión la tuvo que tomar Florentino Pérez cuando vendió a Cristiano Ronaldo. Y es una decisión que todavía sigue de alguna manera latente porque hay jugadores como Modric o Marcelo que ya están en su etapa final. Es cierto que el equipo ya perdió la competitividad el año pasado, pero siempre ha estado flotando en el ambiente si se debían vender a las estrellas en su apogeo (reemplazo de Mbappé por Bale o Cristiano Ronaldo) o esperar a que el equipo dejase de ganar.