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Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Sintaxis

Escrito por: La Galerna19 agosto, 2017
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Digámoslo desde el principio: no sabemos cómo se vuelve a la normalidad después de esto. En realidad, ni siquiera sabemos si es posible, si es deseable, si tenemos derecho a hacerlo. Las intenciones rutinarias, los gestos más habituales, las costumbres que nos ayudan a reconocer quiénes somos entran en crisis y pierden su sentido con vilezas tan injustas, con la más cruda definición de injusticia. ¿Qué será en estas circunstancias esto de la Liga de fútbol que recién comienza? ¿Qué será, qué sentido tendrá, una publicación de internet con su madridismo y su sintaxis cuando es precisamente la sintaxis la que, junto con la voz, se quiebra? Nada de nada, apenas una nimiedad casi frívola si no se hace cargo de que, con tantas vidas, es también el orden, la relación, la proporción y la medida lo que queda súbitamente segado tras lo ocurrido en Barcelona, tras esta matanza, tras este jodido sacrilegio a lo más sagrado, a lo único sagrado. No hay palabras, no hay sintaxis que las pueda coordinar y, sin embargo, aquí estamos intentando que algo nos encaje todavía.

Mundo Deportivo Portada 19.08.17Sport Portada 19.08.17Marca Portada 19.08.17As Portada 19.08.17Digámoslo como principio: estamos convencidos de que queremos seguir respetando la sintaxis. Todas las personas, todos los ciudadanos -lo contrario de gente- que ayer salieron a las calles de Barcelona para tomarlas honda y pacíficamente así lo piden, así lo ejercitan, de ello dan virtuoso ejemplo valiente. Puede que la mayor de las repulsas, el mayor de los desafíos, la mirada más directa e implacable a los ojos de los verdugos, sea justamente (lo decimos de nuevo y casi lo gritamos: justamente) volver a hacer lo que hacíamos el día antes de anteayer. Hacerlo con temor, doloridos, entumecidos, iracundos o desangelados, pero hacerlo; insistir en el orden, la relación, la medida y la proporción, actualizar a cada paso la sintaxis de lo más sagrado, de lo único sagrado. Puede que el mayor de los desprecios se exprese recorriendo el mismo camino de todos los días, paseando por los mismos lugares que los miserables querrían arrebatarnos. No podrán. Su impotencia es manifiesta. No solo porque seamos más los que ayer, hoy y mañana recorremos las calles de Barcelona, sino porque las calles de Barcelona y todas las calles del mundo con heridas similares (todas las heridas se parecen, pero cada una es la única herida) son acaso una misma calle que grita a los cuatro vientos y sobre todo hacia adelante un mismo recuerdo de la sintaxis: "No tenim por".