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Nada más antimadridista que la rendición

Nada más antimadridista que la rendición

Escrito por: Pepe Kollins23 febrero, 2020
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Hace unas semanas el madridismo rebosaba confianza e ilusión. El equipo se mostraba sólido, las estadísticas le encumbraban como el menos goleado de las cinco grandes ligas europeas (y el que menos disparos recibía) y había que remontarse más de treinta años para encontrar un Real Madrid que hubiera encajado tan pocos goles.

Campeones de la Supercopa, tras vencer al Valencia y al Atlético de Madrid, también en la Liga se conseguía superar a los de Simeone, como a los de Lopetegui e, incluso, dominar de forma clara al Barcelona en el Camp Nou. De este modo, la situación en el campeonato de la regularidad también era muy esperanzadora, ya que, tras haber jugado a domicilio contra los principales rivales y con un calendario, a priori, más asequible que el de estos, se disponía de tres puntos de ventaja sobre el segundo. El próximo clásico podía dejar al Barcelona a seis puntos más el gol average, lo que implicaba que los azulgranas, para ganar el título, debían de ganarlo todo y el Real Madrid fallar tres veces. Algo que se antojaba muy complicado a tenor de las sensaciones de unos y otros.

Porque estamos probablemente ante el peor Barcelona de la etapa Messi, es decir, de los últimos quince años. Una plantilla desmantelada por motivos económicos y las lesiones, con apenas 15 fichas, que encaja muchísimos goles (el doble que los blancos) y que no parecía haber ganado consistencia tras la llegada de Setién.

Por lo que respecta al Real Madrid, es cierto que el equipo no alcanzaba el mismo nivel ofensivo que defensivo, pero tampoco llegaba al extremo del año pasado y, cuando menos, era más que suficiente como para poder sacar los partidos adelante gracias a los pocos goles encajados. El equipo era el segundo máximo goleador de la Liga, con un Benzema en racha, apoyado por la inesperada irrupción goleadora de Rodrygo y, sobre todo, con un centro del campo que duplicaba sus números de cara a puerta con respecto a la temporada anterior.

En Copa del Rey conseguíamos llegar a cuartos de final y aunque el rival era complicado, el sorteo nos había otorgado la ventaja de ser locales. La Real Sociedad ya había pasado por el Bernabéu esta temporada y se le había ganado con solvencia (3-1).

Por último, en Champions League, sin poder ser considerados favoritos para el título sí que lo éramos de la eliminatoria de octavos ante un Manchester City que pasa por una profunda crisis de juego, resultados e institucional. El presumible refuerzo de Hazard, jugador franquicia del Real Madrid y que tan buenas sensaciones había dejado antes de su lesión, no hacía más que confirmar el pronóstico.

Repito, aunque parezca increíble, este era el escenario hace tan solo unas semanas.

Hoy, si nos asomamos a lo que se dice en foros, redes y barras, parece que lo relatado solo haya sido un sueño. Eliminados de Copa del Rey, estamos segundos a dos puntos de distancia del Barcelona en Liga y sin la posibilidad de contar con Hazard, que no es descartable que haya dicho adiós a la temporada.

Esta situación induce directamente a dos preguntas:

-¿Por qué ha sucedido?

-¿Qué se puede esperar del equipo ahora?

La primera cuestión tiene muchos matices. Apuntar a un solo motivo sería un error, porque desdeñaría los otros que son igualmente importantes. Sí, es evidente que la sucesión de decisiones arbitrales irregulares contra los intereses del Real Madrid ha tenido un peso difícil de sobrellevar. Pero también es cierto que la producción goleadora, que no era para tirar cohetes, se ha desplomado y que el equipo, sin ser un coladero, está encajando más goles .

La segunda cuestión, en torno a lo que puede depararnos el futuro cercano, solo tiene una respuesta: pese a la frustración por la evolución de los acontecimientos, el Real Madrid sigue manteniendo buenas opciones para poder conquistar el campeonato de Liga. Sí es evidente que la pérdida del extremo belga es una suerte que resta opciones de cara a poder disputar la Champions, al tratarse de un jugador de una gran calidad individual, lo que resulta determinante en esta competición. Con todo, seguimos siendo un aspirante que no es favorito.

Porque el bloque de nueve titulares que conforman Benzema, Valverde, Kroos, Casemiro, Mendy, Ramos, Varane, Carvajal y Courtois, están capacitados para plantar cara a cualquier equipo. Con ellos se ha competido siempre. De hecho, uno de los factores que han llevado a esta desestabilización ha sido la rotación. Y no se entienda esto como una crítica a esta medida, pues posiblemente el problema no sea rotar, lo cual es casi indispensable para poder llegar en estado óptimo al tramo decisivo, sino que algunos relevos no sean (ya) los adecuados, que no haya tanto fondo de armario como para mantener el nivel en lo más alto en las tres competiciones, que es lo que se le exige al Real Madrid.

Esta será una cuestión a abordar en la planificación de la temporada que viene, para redondear a un grupo que, pase lo que pase, está creciendo y creando una base sólida para muchos años. Pero si nos atenemos a la actualidad más cercana, hay que centrarse en el grupo de nueve jugadores que han rendido a un alto nivel. Rotar lo indispensable en lo que queda, no en vano nos enfrentamos a un rival que apenas dispone de cuatro recambios. De la elección de esos dos jugadores que completarán el 11, dependerá en gran medida la suerte de lo que está por venir.

Al resto solo nos queda apoyar incondicionalmente. Quién no lo vea posible que se sacuda el catastrofismo o que se aparte a un lado, porque no hay nada más antimadridista (y más cuando se está a tiempo) que la rendición.