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Ødegaard, enemigo nuestro

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Ødegaard, enemigo nuestro

Escrito por: La Galerna6 febrero, 2020
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Buenos días. Esta tarde, a las siete, ese horario que no es ni taurino ni estrictamente futbolero, nos jugamos en noventa minutos la posibilidad de ser semifinalistas de la Copa del Rey.

Decimos en noventa minutos y decimos bien, pues así, a partido único hasta las semifinales, está diseñada esta nueva Copa de Rubiales, a quien hay que felicitar por el formato. Ha traído nuevas emociones y sorpresas características del concepto que ancestralmente se atribuye a la competición, de manera singular cuando, en el pasado y discontinuamente, se ha seguido este formato. Claro que la Copa ha sido ya traicionera con el Madrid, tradicionalmente, incluso con el formato viejo. Afrontémoslo: en la Copa nos hemos pegado chufas somadisimas y denigrantes tanto a partido único (Toledo) como a ida y vuelta (Real Irún, Alcorcón).

Pues sí: no es ahora sino que viene de lejos. La Copa siempre ha estado envenenada para el Madrid.

Envenenada y por tanto maravillosa, añadiríamos. El Mirandés ya está en semifinales y el Madrid (escuchen qué prodigio, las cosas subversivas que nos hace decir la Copa) debe seguir los pasos del Mirandés. Es una copa tan gozosamente envenenada como la que acaba con la vida de Vizzini en La princesa prometida, en la que es acaso la mejor escena de envenenamiento de la historia del cine junto al vaso de leche de Cary Grant en Sospecha. Qué formidables peligros acechan en las esquinas de esta ruta minada que es la Copa. El Barça se la juega en Bilbao en medio de una crisis de dimensiones bíblicas y nosotros, en un buen momento, nos la jugamos ante la Real, equipo que no supondrá ninguna sorpresa si nos deja en la cuenta, primero porque son muy buenos, segundo porque le tienen a él.

Sí, amigos. Ødegaard, enemigo nuestro, carne de nuestra carne, quizás el mejor jugador de la Liga este año y hasta el momento, nos visita esta tarde con el propósito de dejar en la calle a la empresa que le tiene contratado. Dicho así suena muy fuerte, y con ello no queremos implicar nada en contra del noruego, pero hay sinsentidos como este que deberían hacer tambalearse el mal cartel de la tan despectivamente llamada “ley del cagazo”. Lo razonable sería que Ødegaard no pudiera jugar hoy. Suena a que nos ponemos la venda antes que la herida y de verdad que no. Sencillamente, no entendemos que una persona pueda hacer mal a la empresa que le paga sin que nadie mueva una ceja. Ahí quedan, en el pasado, ejemplos como los de Morientes o Morata para plasmar lo absolutamente improcedente del asunto. Pero habrá que afrontar la doble maldición a la que hoy nos enfrentamos: un muy talentoso ex (que no es ex) en la competición más espinosa de los monteros (muy madridista según nos cuentan). Qué sensacional y apetecible partido el que nos espera a las siete, sin que el que a las nueve le espera al Barça (en medio de esa “paz precaria” de la que bien habla As) quede atrás en grandeza intrínseca.

Un recordatorio rápido, antes de ver la prensa cataculé: As no tiene derecho a traer a Ødegaard a portada alguna, retratándolo como una estrella, mientras no pida perdón por haberle acosado de manera infame cuando solo era un niño y jugaba en el Castilla. Esto no ha prescrito. No se puede dar tratamiento de crack a un futbolista al que antes denigrabas (siendo además un niño) sin más explicaciones y como si aquí no pasara nada. No sin previamente haber hecho un acto de contrición como Dios manda por tu mezquindad y por no tener, generalmente, ni puñetera idea de lo que hablas. La cosa no es solo que As maltratara a un niño. La cosa es también que Ødegaard ya era muy bueno entonces y As no sabía por dónde le venía el aire. Confiésenlo, pidan disculpas, expíen sus culpas y luego ya portaditas.

Cerremos este amistoso paréntesis para ver qué nos cuenta Sportivo.

“Aquí paz y después Copa”, titula con cierto ingenio Sport, refiriéndose a la “final” que el Barça disputa esta noche en San Mamés en medio de una muy seria marejada a cuenta del cruce de declaraciones entre Abidal y Messi. Otro escollo en el camino del Barça este año es la lesión de Dembélé, a quien todo el mundo desea lo mejor como debe ser, y a quien nadie reprocha su lesión ni se mofa de ella (como debe ser también) porque el futbolista no es galés.

Para sustituir a Dembélé suena Ángel, del Getafe, como informa Sport arriba. A que no adivinan contra quién juega el Barça en Liga de manera casi inmediata. Ayer Rodrigo, hoy Ángel... El Barça tiende siempre a intentar fichar al delantero del equipo contra el cual va a jugar el próximo partido. Son sus costumbres y hay que respetarlas, como indicaba en twitter, con no poca sorna, nuestro colaborador Emil Sorel.

Por último, no podemos sino celebrar (lo decimos sin ironía) la sana retranca de la que hoy hace gala la portada de Mundo Deportivo. “Se queda”, titulan los de Godó en referencia a Abidal y en sonoro eco de aquel “se queda” que Piqué tuiteó en referencia a Neymar diez minutos antes de que el brasileño pusiera rumbo a Paris. No se nos ocurre, la verdad, forma más ingeniosa de mostrar la precariedad de la paz blaugrana.

Pasad un buen día copero, y que acabe bien.