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¿Necesita una revolución el Real Madrid?

¿Necesita una revolución el Real Madrid?

Escrito por: Pepe Kollins16 mayo, 2019
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El madridismo se muestra desconcertado ante las primeras decisiones de Zinedine Zidane. Aunque la mayor parte de la afición blanca respalda al técnico, no todos los que lo hacen comprenden sus designios. La tan esperada revolución de la plantilla parece que va a centrarse, por lo que a las bajas respecta, en el grueso de jugadores que más han rendido esta temporada. Una postura que no solo provoca confusión sino también cierto desánimo entre los aficionados.

Reguilón, Marcos Llorente y Ceballos parecen destinados a salir rumbo a otro equipo y por lo que respecta a Vinicius a tener que partir, de nuevo, como teórico suplente. En cambio, algunos de los jugadores que peor rendimiento están ofreciendo como Marcelo, Casemiro, Kroos, Modric, Isco y Asensio, a priori, van a contar con una nueva oportunidad. Además, jugadores que han permanecido cedidos durante este curso, como el brasileño Rodrygo Goes o el noruego Martin Odegaard, no tienen todavía garantizada una plaza en la plantilla a pesar de su gran rendimiento en Santos y Vitesse, situación de incertidumbre en la que también se encuentra Brahim Díaz, la otra buena noticia -una de las pocas – de estas últimas jornadas.

Cuando Zidane confesó que sabía qué era lo que necesitaba el equipo y que se iban a producir cambios, pocos imaginaron que estos no iban a afectar, en gran medida, a la vieja guardia. Pero por los nombres que se están manejando, parece que la idea del francés es la de incorporar, solamente, a dos o tres titulares nuevos y otros tres o cuatro suplentes que refuercen la segunda línea, junto a los que serán desplazados del once inicial.

 

 

Zidane parte, por tanto, de la creencia de que puede recuperar a muchos de los futbolistas con los que ya fue campeón, se presume que a fuerza de trabajo, confianza y, sobre todo, competencia. ¿Pero esto es posible?

La baja forma física y hasta la falta de ánimo que han demostrado algunos de esos jugadores ha provocado que muchos aficionados dudemos en ese sentido. Cuesta imaginar que esos futbolistas que durante toda una temporada no han conseguido reaccionar, con ninguno de los tres entrenadores que les han dirigido, ni tan siquiera bajo la presión de que el club dejase de contar con ellos, el próximo curso vayan a cambiar radicalmente esa dinámica. No obstante, una efeméride publicada la semana pasada en La Galerna me hizo replantearme esta perspectiva.

Se trataba del pasillo con el que el Barça homenajeó al Real Madrid, en el Bernabéu, como campeón de Liga, en la jornada 35 de la temporada 2007/2008. Aquel año, el equipo azulgrana quedó a 18 puntos del Real Madrid, tercero en la clasificación y completando un año en blanco. Esa misma noche los madridistas les golearon y la posibilidad de una “manita” rondó el final del encuentro hasta que, finalmente, Henry consiguió marcar el tanto del honor que ponía el 4-1 en el marcador. ¿Les suena de algo esta situación?

 

 

La plantilla barcelonista parecía inmersa en un declive difícil de sortear, tras haber culminado, en temporadas anteriores, un ciclo ganador, con varios campeonatos de Liga y una Champions League. Pero esa inercia ganadora brillaba entonces por su ausencia, quizás fruto de la falta de nuevos estímulos. Los jugadores que años atrás se habían revelado como los mejores del mundo y que habían copado las listas del Balón de Oro, dos años después apenas podían luchar por mantener un puesto de clasificación para Champions. ¿Les sigue sonando?

Pero  si se fijan detenidamente en las imágenes de los jugadores del Barça que aplauden la entrada de los blancos al terreno de juego - mientras Raúl como capitán estrecha sus manos en agradecimiento a su gesto – se sorprenderán.

Valdés, Abidal, Puyol, Xavi, Messi y Henry son algunos de esos futbolistas que jugaron aquel partido. Seis futbolistas que junto a Iniesta y Etoo se habían consolidado esa temporada en el once titular de un equipo en caída libre. Un repaso a la hemeroteca de los diarios deportivos de Barcelona durante esos días deja claro cuál era el estado de ánimo en el club, en la afición culé y en el entorno mediático azulgrana. Dos días después del clásico, Joan Laporta, declaraba que “los jugadores no habían respondido a las expectativas”. En el análisis de Mundo Deportivo se pueden leer sentencias como esta:

“En la línea del final de su temporada, o sea protagonizando acciones estrambóticas… el Zamora se lo llevará el mejor, Casillas. Fin a otro falso debate” (sobre Valdés)

“El abandono general ha acabado por afectarle” (sobre Puyol)

“El desengaño del año. Ese lateral que llegó en agosto como el TGV francés se irá a la Eurocopa siendo un cercanías de esos que te hacen llegar tarde al trabajo siempre” (sobre Abidal)

“Quien pensó alguna vez en él como líder de este equipo que analice seriamente su aportación ofensiva y defensiva, en una media que tiene una consistencia del papel de fumar. Igual eso tiene algo que ver con él” (sobre Xavi Hernández)

“Pensar en él en clave de futuro es imposible… su partido fue la guinda a una temporada decadente que le convierte, quizás, en el mayor bluff de la historia moderna del Barça” (sobre Henry)

 

Días después, también en Mundo Deportivo, Ten Cate, el que había sido segundo entrenador de Rijkaard pocos años antes, se desfogaba con los que habían sido sus pupilos:

“Mi impresión personal es que solamente a tres o cuatro jugadores les importaba realmente lo que pasaba”

“Demasiados egos, demasiadas estrellas. Han dejado de ayudarse unos a otros y eso puede ser su final”

 

Por último se daba voz a los aficionados en un apartado, a dos páginas, que titulaba “¡Todos fuera!”. Los aficionados no dejaban títere con cabeza:

“Lo realmente catastrófico es la gestión de la junta estos últimos años”

“tendrían que agachar la cabeza y ver el escudo que llevan”

“vender a todos los supuestos cracks, el primero Etoo”

“Traigan a Mourinho. Basta de ronditos y juego previsible”

“La culpa la tienen los jugadores: no sienten los colores ni el escudo”

“los jugadores de la cantera tienen igual culpa que los demás: Xavi, Iniesta, Valdés, Puyol… dónde vamos con estos”

“Limpia de las buenas, de arriba a abajo”

 

Pero finalmente no hubo limpia. Aunque Xavi Hernández confesó que ese verano estuvo a un paso de cerrarse su traspaso al Bayern de Munich, apenas se produjeron cambios sustanciales. Para sorpresa de todos, el club fichó a Pep Guardiola que mantuvo a ocho de los once titulares que llevaban dos años fracasando. Tan solo a dos estrellas, Deco y Ronaldinho, se les dio salida. El resto de bajas fueron futbolistas de fondo de armario sin apenas participación en la temporada concluida y fracasada. Y las altas distaron mucho de ser de campanillas. Se fichó a un jovencísimo Piqué, a Dani Alves, a Keita y Hleb. Además, dos canteranos que tampoco habían deslumbrado en el filial, Pedro y Busquets, fueron promocionados.

Lo que luego pasó todos lo sabemos. Igual Zidane no está tan equivocado como algunos pensábamos.