La Galerna

Heridos y convalecientes

Esperaba que el Real perdiese este partido antes de jugarlo, y me sorprendieron positivamente varias cosas del primer tiempo: ante todo una presión al fin coordinada y tenaz, las novedades de la alineación, el liderazgo asumido por Benzema y el poderío entreverado de técnica que atesora Vinicius. Su prodigioso pase pudo convertirse en un cómodo 0 a 2, de no ser porque Valverde es un mozalbete -además de un excelente futbolista-, y seguro que aprende a elegir mejor la oportunidad de taconazos a lo Guti.

Vino luego el apagón, cuando la fractura de un meñique impuso un ataque formado en exclusiva por jugadores del Castilla, cosa quizá inaudita, que no impidió acabar ganando. Me alegré por Modric, que defendió y atacó incansablemente, además de hacer un golazo, como en el Mundialito. Nunca agradeceremos demasiado dones que a primera vista sugieren el cucurucho de un brujo druida, y más de cerca el arte de una inteligencia, entrenada lo bastante como para rondar el récord de regates y pases acertados; piensa más deprisa y con más claridad, mediante pulmones y músculos que deben estar a la altura, y lo siguen estando, mientras no se vea obligado a jugar todos los partidos.

Por lo que respecta al resto, las lesiones determinan que los recién recuperados deban cumplir como acostumbran, cosa a su vez inviable sin rodaje, y vemos así a Casemiro y Nacho atenazados por la rabia de no lograrlo. Paradigmas de la rara avis formada por los recuperadores con gol, el primero lo confirmó siendo el origen de la falta convertida por Ceballos, a despecho de no dar una en pases y cortes. Reguilón me dejó dudando, porque tampoco dio pie con bola en sentido estricto, como ocurrió también ante el Leganés; pero le he visto jugar muy bien alguna vez, y parece imposible jugar tan rematadamente mal sin que nuestro Pepito Grillo taladre como un torno de dentista. Yo le daría ánimos, y nuevas oportunidades, aunque no en el próximo par de lances.

Felicitaciones para Carvajal, que tantas veces está en los preámbulos de goles, y tan pegajosamente estorba a quien pretenda colarse por su banda. Como Lucas Vázquez tendrá que purgar la expulsión con algún partido, quizá procediera ensayar su combinación con Odriozola, porque dos bullidores de su calibre podrían convertir la banda derecha en algo a la vez blindado y perforante. Enhorabuena también para Varane, un crack que solo necesitaba reposar, y para el incombustible Ramos. Veremos qué equipo puede armar Solari, dada la pasmosa proporción de inaptos para el servicio y convalecientes.

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