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Ceballos y el Madrid imberbe

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Ceballos y el Madrid imberbe

Escrito por: La Galerna14 enero, 2019
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Buenos días. Un Real Madrid imberbe, pueril en el mejor sentido de la palabra, conformado ayer en gran medida por futbolistas que hace meses jugaban en Segunda B, venció en uno de los campos con más solera de la Liga. No realizó una exuberante exhibición ofensiva, y al parecer ahí está el pecado por el que debe arder en las calderas de Pedro Botero hasta nuevo aviso.

“Como un equipo pequeño”, rezan las crónicas que ganó el Madrid ayer. El propio Relaño, inspiración diaria de esta bendita sección, titula así, literalmente, su preciado editorial del día. “El Madrid ganó como un equipo pequeño”. Se deja entrever que los de Solari, que ante la avalancha de bajas puso a jugar a tipos como Reguilón, Valverde, Vinicius y más tarde Cristo y Brahim, tenían la obligación de emular al Brasil de Zico y Sócrates.

El Madrid planteó el encuentro sobre la base de la presión y las líneas juntas, con gran despliegue físico, y eso está muy feo por mucho que se tratase de un equipo de circunstancias en una plantilla lastrada por las lesiones. Tocaba jugar, al parecer, como el Milan de Arrigo. Lo podían haber avisado antes para que convirtiéramos a Reguilón en Maldini, Vinicius en Van Basten y Valverde en Gullit.

Ni una palabra acerca de la descomunal muestra de entereza y personalidad, no exenta de calidad, de chavales que hace muy poco veían muy lejos en el horizonte la posibilidad siquiera de jugar en el fútbol profesional, cuánto más la de hacerlo en el Real Madrid C. de F. Estuvieron de diez, por mucho que en los púlpitos de aquí y allá se les niegue el pan y la sal y las portadas prefieran personalizar en Ceballos a fin de ahorrar elogios a todos sus compañeros, que también los merecen.

 

Ceballos, sí, cogió la ley del ex, que previamente Canales había puesto del derecho, para ponerla del revés y, en un giro sorprendente y con barrera de los acontecimientos, darle la vuelta como un guante. El ex-bético anotó la falta y no celebró en señal de respeto a la que fue su afición, a pesar de que la que fue su afición no le había mostrado antes demasiado respeto. Qué feo (también) está irse al Madrid, te vayas de donde te vayas, cuando sea que te vayas y como sea que te vayas. Es el destino de tu viaje y no los pormenores éticos del mismo el que establece el baremo moral de tu acción. Irse al Madrid es como jugar con un 3-5-2 o 5-3-2 si eres el propio Madrid: es anatema, tabú, y está condenadísimo por la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Este principio forma parte de la casuística más general por la cual el aficionado del Madrid tiene que sufrir en todo momento y en todo lugar porque así se lo ordenan los próceres: si contrata a un jugador de otro equipo, debe penar por ser un ladrón; si gana con un 3-5-2, debe pensar por ser cicatero; si pierde con Isco debe padecer por no arriesgar dando paso a los jóvenes, pero si gana sin Isco debe flagelarse porque está arruinando su carrera. Dirán que es fácil, pero es incomodísimo ser del Madrid: siempre hay en el zapato una chinita que no consigues sacar. Ganas a cholón y sin proponer copas de Europa que no permiten sacar ninguna conclusión, y la posibilidad de disfrutar siquiera con una victoria aislada en medio de una temporada aciaga está también prohibida porque jugaste como un equipo pequeño. No jugué como un equipo pequeño, oiga. Es que era un equipo pequeño. ¿No vio los biberones?

En fin. Os dejamos las portadas de la prensa cataculé porque querréis verlas.

O no.