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Genética, política y narcisismo

Genética, política y narcisismo

Escrito por: Eduardo Contreras21 agosto, 2015
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Tras mi anterior artículo en esta misma sección, publicado el pasado 3 de Julio, algunos comentarios me acusaron de haber proferido insultos a los madridistas.Quería aclarar que en ningún momento fue esa mi intención y lamento si alguien se ha sentido ofendido.Solo estaba haciendo lo que un buen amigo mío llamaba una simple "descripción fenomenológica" de los hechos, es decir, en lenguaje coloquial, una simple descripción de la realidad.Y en el artículo de hoy me gustaría aclarar concretamente la cuestión de la infinita prepotencia, la inmensa soberbia y el narcisismo, cualidades comunes a la mayoría de los madridistas de hoy en día.Y para explicarlo voy a remontarme a una época que yo no viví por mi edad: el Madrid de las Copas de Europa en blanco y negro.Mi padre, noventa y tres años, del Atleti hasta la médula, me cuenta que él siempre prefería que perdiese el Madrid (como ya expliqué en mi anterior artículo, ser antimadridista es consustancial a ser rojiblanco), salvo cuando jugaba contra equipos extranjeros.Hubo una época, la de Santiago Bernabéu, Di Stéfano, Gento y otros tantos otros, esa época en la que el Real Madrid era un club señor, en la que los adjetivos arriba mencionados (prepotente, soberbio, narcisista) tal vez no podían aplicarse a este equipo. De hecho, yo recuerdo de niño un Real Madrid de los Pirri, Stielike, Del Bosque, Santillana y otros muchos más al cual, aun siendo yo antimadridista, no podría aplicar dichos epítetos.

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Incluso es justo reconocer que en aquella época el Madrid era un equipo admirado en España, y antimadridistas éramos pocos: los atléticos por "genética" y los culés por "política".

¿Qué pasó entonces para que ese club, del que yo apenas tengo recuerdos, haya pasado a ser odiado por la mayoría y pitado en casi cualquier campo al que va?

¿Qué pasó para que los antimadridistas se hayan multiplicado en progresión geométrica, para que hasta mi padre, con noventa y tres años, se alegre con sus derrotas internacionales?

¿Qué pasó para que el Madrid haya pasado de ser un "club señor" a un "¡Señor, qué club!"?

No, no es la envidia por sus innumerables títulos, como nos repiten constantemente; ya los tenían entonces, y esa precisamente era una de las razones para la admiración que generaba.

La razón principal es que ya no queda ninguna de las cualidades de ese gran Real Madrid y han sido sustituidas por la lista de "piropos" de la que estamos hablando.

Por supuesto, no fue de pronto, ni tampoco fue toda la culpa de ellos.

Simplemente, al igual que los Sith, fueron cayendo poco a poco en el Lado Oscuro, fueron devorados por su éxito, perdieron su humildad y su grandeza y han acabado en esta triste sombra de lo que un día fueron.

Yo creo que su declive moral empieza con la Quinta del Buitre y la prensa deportiva. La presión a la que fue sometida para ganar la Séptima. Todos los años la iban a ganar. Todas las temporadas iban a ser la definitiva. Eso generó una frustración creciente en sus corazones y en sus mentes y, como a Anakin Skywalker, les nubló el sentido.

La Séptima se convirtió en una obsesión, y como vieron que no había manera de alcanzarla, que solo con la cantera no la conseguían, se vendieron al dios dinero y empezaron a fichar por doquier. Todo valía con tal de lograr el ansiado y obsesivo título.

Lógicamente, al final lo ganaron, pero por el camino se habían dejado su grandeza, su estilo, su señorío. La prepotencia y la soberbia empezaron a ser sus señas distintivas.

De hecho, hay una imagen que describe el momento de manera genial. El único programa electoral de Lorenzo Sanz para ser reelegido presidente del Madrid eran sus dos copas de Europa, y estaba seguro de que con eso bastaba. No contó con que el seguidor madridista había entendido muy bien el mensaje de Florentino: si con pasta se consiguen títulos, yo tengo más.

Y a partir de ahí ya se pervirtió del todo este antiguo equipo señor. A partir de ahí ya no solo vale ganar un título por temporada: hay que conseguir el triplete. A partir de ahí la prepotencia y la soberbia se transformaron en narcisismo.

Y la prensa deportiva contribuyendo a que el odio antimadridista aumente por doquier, pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión.

Por eso, de verdad amigos merengues, no les estoy insultando ni es mi intención hacerlo. Solo, como decía al principio, estoy haciendo una "descripción fenomenológica" de los hechos.