El primer partido de fútbol del que tengo memoria como espectador no lo jugaba el Real Madrid, enfrentaba a una selección de herbívoros y carnívoros de la jungla. Y no se celebró en el Bernabéu sino en la Isla de Naboombu, un lugar gobernado por animales inteligentes. En el palco de honor no estaba Florentino Pérez, sino Eglantine Price, una bruja novata interpretada por Angela Lansbury.
El pasado martes falleció Angela Lansbury. La noticia se hizo pública durante el partido entre el Real Madrid y el Shakhtar Donetsk (por lo que no es descartable que la pobre mujer muriera de aburrimiento viendo el encuentro). Siempre es triste decir adiós a una leyenda, y Angela Lansbury lo era sin discusión. Somos toda una generación de niños y niñas de cuarenta y tantos tacos para quienes la señora Lansbury era una especie de abuela espiritual. Una abuela que molaba bastante, porque tan pronto te llevaba de viaje en una cama voladora como se ponía a resolver asesinatos en Cabot Cove.
Jessica Fletcher dejó a su paso más cadáveres que el Real Madrid en copa de Europa
En “La Bruja Novata” Angela Lansbury encarnaba a una señora de pueblo inglesa que estudia brujería por correspondencia. Con aquella película, la Disney trató de replicar el éxito de “Mary Poppins”. Por supuesto, cualquiera con un mínimo de buen gusto sabe que “La Bruja Novata” es una película infinitamente superior a “Mary Poppins”, y que Eglantine Price es un personaje mucho más entrañable y querido que la puntillosa niñera “prácticamente perfecta en todo”.
El madridismo de Eglantine Price es tan incuestionable que ni siquiera requiere explicación. Mary Poppins, en cambio, se hizo primero del Barça, luego del Bayern y finalmente del Manchester City; porque ella —tiempo es de revelar la triste verdad— de quien es seguidora es de Guardiola, el Mary Pep-ins balompédico superguardiolísticaespialidoso. Prácticamente perfecto en todo, amics.
Eglantine Price aka Angela Lansbury es merengue y garethista. Cuando no está ocupada en sus brujerías se sube a su cama voladora, coloca el boliche mágico en el cabecero y, tras darle un cuarto de vuelta a la izquierda, dice: “cama, llévame al Santiago Bernabéu a ver a Vinicius Junior”. Y si por el camino se cruza con una señora agarrada a un paraguas le canta el himno de Décima para que rabie.
Unos años después de interpretar a la bruja novata, Angela Lansbury ofreció la que, en mi modesto juicio, es su mejor interpretación cinematográfica. En 1978 encarnó a Salomé Otterbourne, la novelista erotómana y alcoholizada de la película “Muerte en el Nilo”. El guion adaptaba una novela de Agatha Christie. Con sus vaivenes de borracha Angela Lansbury devoraba cada escena en la que aparecía, lo cual ha de valorarse en su justa medida teniendo en cuenta que sus compañeros de reparto eran mindundis como Peter Ustinov, David Niven, Maggie Smith, Mia Farrow o Bette Davis.
Lansbury llegó a “Muerte en el Nilo” como Luka Modric al Real Madrid: un parche para tapar vergüenzas, una figurante para rellenar huecos mientras se lucían las estrellas. Y como Modric, Angela los acabó barriendo a todos; de tal forma que cuando finalmente Miss Otterbourne es despachada de un tiro en la cabeza antes de revelar el nombre del asesino, quien respiraba de alivio no era el criminal sino sus compañeros de reparto.
Lansbury llegó a “Muerte en el Nilo” como Luka Modric al Real Madrid: un parche para tapar vergüenzas. Y como Modric, Angela los acabó barriendo a todos
El rodaje de “Muerte en el Nilo”, por cierto, es abundante en anécdotas deliciosas. Lansbury compartía planos con su entonces cuñado, Peter Ustinov, quien interpretaba a Hércules Poirot. David Niven le daba la réplica como su compañero de pesquisas. Era la primera vez que estos dos últimos actuaban ambos en una película, pero no la primera que trabajaban juntos pues Ustinov había sido ayuda de campo de Niven durante la guerra. El rol de Hércules Poirot había sido ofrecido con anterioridad a Albert Finney, quien lo había interpretado de forma brillante en “Asesinato en el Orient Express” de Sidney Lumet. Estuvo nominado al Oscar por aquel papel, al mismo tiempo que Al Pacino por “El Padrino II”. No ganó, claro. Pero Pacino tampoco. En uno de esos giros absurdos que definen a la Academia de Hollywood, la estatuilla fue a parar a manos de Art Carney, actor televisivo del que hoy pocos se acuerdan. Como si el año que Gareth Bale y Cristiano Ronaldo estuvieron nominados al Puskas por sus respectivas chilenas en Liga de Campeones la UEFA le hubiera otorgado el premio a un gol pasable de, yo qué sé, de Salah, por ejemplo… Oh, wait!
Finney declinó repetir como Poirot en “Muerte en el Nilo” porque el maquillaje que requería era demasiado aparatoso para soportarlo en Egipto con temperaturas de 40 grados. Lo cierto es que las condiciones de aquel rodaje no siempre fueron las mejores. Angela Lansbury recordaba que tuvo que compartir un diminuto camarote con Maggie Smith y Bette Davis, que es como si Ronaldo, Bale y Benzema hubieran compartido piso durante la época gloriosa de la BBC.
La BBC es hoy un bello recuerdo, como Angela Lansbury. La inefable Jessica Fletcher se nos ha ido a resolver crímenes con los angelitos. Que tiemblen los angelitos, porque allá donde iba Jessica Fletcher alguien la diñaba siempre de forma horrible. Esa buena señora dejó a su paso más cadáveres que el Real Madrid en copa de Europa.
Me encantaba “Se ha escrito un crimen”. Y ni confirmo ni desmiento que me hice novelista solo por el anhelo de resolver asesinatos al llegar a mi jubilación, como el personaje de Angela Lansbury en la serie. Durante sus muchos episodios eventualmente salía un policía antipático que, en cuanto aparecía la señora Fletcher, la despachaba de malos modos. “Señora, usted aquí no pinta nada, deje esto a los profesionales”. Al final, la señora Fletcher siempre resolvía el crimen y al policía se le quedaba la misma cara que a Ceferin cuando tiene que entregarle un trofeo al Real Madrid o que a Manolo Lama cuando cantó el gol de Gareth Bale en la final de Kiev. Si es que nunca aprenden. Ni ellos ni el policía. Habrá que recordarle a la UEFA quién es Jessica Fletcher.
Al final, la señora Fletcher siempre resolvía el crimen y al policía se le quedaba la misma cara que a Ceferin cuando tiene que entregarle un trofeo al Real Madrid
En “La Bruja Novata” Angela Lansbury/Eglantine Price encuentra el legendario encantamiento perdido del mago Astoroth: la Locomoción Sustitutiva, capaz de hacer que los objetos inanimados adquieran vida propia y que tal vez sea el último recurso de Eden Hazard.
Una vez que la señorita Price logra dominar el hechizo, unos malvados soldados nazis invaden por la noche el pueblecito de Peppering Eye, donde ella reside. De modo que la señorita Price debe utilizar la Locomoción Sustitutiva para salvar Gran Bretaña. Al pronunciar el conjuro dentro de un castillo medieval, da vida a una legión de armaduras de tiempos de las Cruzadas que, animadas por una fuerza fantasmagórica, logran poner el fuga al ejército más poderoso de su época.
Pienso en ello y se me ocurre que tal vez Ancelotti, al igual que Angela Lansbury, conociera el secreto de la Locomoción Sustitutiva, y que fue gracias a esa magia que el Madrid logró conquistar la Decimocuarta copa de Europa. Un Real Madrid compuesto por armas antiguas, yelmos, petos y espadones (Kroos, Modric, Benzema…) que antaño fueron temibles pero en quienes nadie confiaba para detener a un ejército de jeques multimillonarios. Sin embargo, como Eglantine Price en aquella vieja película, Carletto alzó su escoba, pronunció las palabras mágicas (“Treguna Mekoides Trecorum Satis Dee”) y el Real Madrid salió a vencer por Inglaterra y por San Jorge. Poseído por la Locomoción Sustitutiva.
En fin, ideas descabelladas. Pensamientos tontos de aquel niño que vio su primer partido de fútbol junto Angela Lansbury en la Isla de Naboombu.
Buenos días, amigos. Xavi supera a Zidane. Sí, no os extrañéis, es la pura verdad. Hace unos días comenzó a leerse en medios culés esta afirmación, también vimos por capturas de tuits que el tal Jota Jordi ese dijo algo del asunto en la carpa donde trabaja. La verdad es que no le dimos mucha importancia, pero tras el empate milagroso del Barça ayer, ese empate glorioso que permite aplazar la eliminación de Champions una semana más y con ello prolongar la ansiedad y la angustia, tras el empate milagroso de ayer, decíamos, Marca publicó esta infografía esclarecedora.
Los datos no mienten, Zidane nunca fue capaz de atesorar una estadística tan paupérrima como la de Xavi Hernández, en cuestión de hacerlo mal en Champions, Zidane no le llega ni a la altura de los tobillos, es más, ni a la altura de un céspet bien rasuradito. Xavi supera a Zidane con una nitidez prístina, cristalina como las aguas del lago de Sanabria, por ejemplo.
Por donde pisa Xavi en Champions no vuelve a crecer el céspet. Xavi Hernández es el Atila de la Champions. De media docena de partidos, solo una victoria, manda huevos. Y contra el todopoderoso Victoria Plzen. Y en casa. Aunque lo de jugar en casa tampoco es garantía de nada, ni siquiera en la Europa League, donde a veces la casa se les llena de gente vestida de blanco y los apean de su competición favorita.
Los diarios madrileños se centran en el show circense vivido ayer en el Camp Nou. For the benefit of Mr. Kite there will be a show tonight. La portada de As recoge a Pedri y a un Piqué que se lleva las manos a la cabeza como pensando: ¿habré especificado bien en el contrato que firmé con Rubi cómo repartirnos las comisiones? La portada de Marca hace zoom a la de AS y se queda solo con el tipo que no tiene frío siempre, protagonista del primer gol del Inter, donde posó al modo del borracho que espeta: "yo controlo", y luego pasa lo que pasa.
Podéis apreciar en la imagen que Piqué dice adiós a la Champions con su mano izquierda en un gesto que puede definirse como manita inversa. Todo lo que sube baja, si escupes para arriba te acaba cayendo y la ley de acción y reacción de Newton. Parece mentira que no sepas esto, Piqué, con lo listo que eres.
Quien no aparece en esta foto del gol, y ya es raro, es Eric García. Porque no estaba. Tal vez estuviera haciendo la primera comunión. Ya sabéis que mientras juega Nacho, a Luis Enrique le gusta ver el vídeo de este día tan entrañable en el que el central participó por primera vez del sacramento de la Eucaristía.
Eric García no aparece porque es tan malo que no da ni para salir en la foto de la derrota. Sin embargo, en general, es el central que aparece en la foto de más goles, de más goles en contra. Se le puede ver al lado, pero no mucho, del rival que marca, a la distancia justa para ser capturado en el encuadre pero a la vez no llegar para defender la jugada. Si Xavi es el Atila de la Champions, Eric García es el mocito feliz del fútbol; siempre se hace fotos con futbolistas famosos. Es famoso porque está con famosos, no por méritos propios.
Como decíamos, con el empate de ayer lo único que logró el Barça es prolongar su agonía anual en Champions. Le quedan dos encuentros en la primera fase para obrar el milagro. Encuentros en la tercera fase, la última, hace mucho que no disputan, es ciencia ficción solo pensarlo. Entre otros motivos porque Eric García no es mejor central que Richard Dreyfuss, que Richard Dreyfuss ahora, aclaramos.
Cada año el Barça vive una odisea para regresar a su Ítaca particular, que no es otra que la Europa League.
La prensa culé enfoca la catástrofe azulgrana desde puntos de vista diferentes, Mundo Deportivo es más realista y titula “KO virtual”, virtual como las cuentas culés, virtual como el relato del Barça, virtual como los castillos en el aire que proyectan. A Sport le cuesta asumir la realidad y esboza un “Vivos de milagro”. Envidiamos su capacidad para ver el lado “bueno” de las cosas.
De la comparsa atlética no hablamos porque para qué.
En fin, con el Barça ríes, le ves sufrir, perder, dirigirse a la Europa League, arruinarse, observas cómo se le desmorona el campo. Luego llegan y ganan 0-4, y después el Madrid se lleva Liga y Champions. Y todos contentos. A cada uno lo suyo, como decía Ulpiano.
Pasad buen día.
Casi al mismo tiempo que nuestro Antonio Rüdiger recibió su heroico bautismo de sangre como madridista, recibimos la noticia del fallecimiento, a cinco días de haber cumplido 97 años, de Dame Angela Brigid Lansbury, una de las ya muy escasas estrellas supervivientes de aquel Hollywood de los años 40.
Quien les escribe tiene como mejores recuerdos de su infancia los domingos por la tarde yendo al viejo Chamartín, y también muchas tardes de cine en mi barrio de Salamanca de Madrid. Por eso quiero ligar la felicidad que me proporcionaba siempre mi Real Madrid a la alegría de ciertas películas de imborrable recuerdo, y una de ellas es, sin ninguna duda, “La bruja novata”, producción de Walt Disney que vi una docena de veces en pantalla grande, puede que en el cine Benlliure o quizás en el Fantasio o en el cine Salamanca, todos ellos hoy en día desaparecidos y sedes de grandes supermercados o macrotiendas de productos tecnológicos.
Robert Stevenson dirigió aquella producción de Disney, que mezclaba, como años antes en “Mary Poppins”, imágenes de personajes de carne y hueso con escenas de dibujos animados. Angela Lansbury, actriz de buenas películas en los años 40 (“Luz de gas”, de George Cukor, “El retrato de Dorian Gray”, de Albert Lewin, “El estado de la Unión”, de Frank Capra), en papeles secundarios pero que calaron en su momento, tras una carrera irregular debida en parte al haber criado y cuidado a sus dos hijos, logró interpretar a una antipática solterona obsesionada con la magia y la brujería, y consiguió que la película fuese una de las más taquilleras de 1971 (Oscar a los mejores efectos especiales). Quien la recuerde no podrá olvidar un excepcional partido de fútbol de dibujos animados, entre los amigos del rey león de la isla de Nabumbu (hiena, gorila, cocodrilo, rinoceronte y el propio león contra un equipo de pacíficos animales como el avestruz, el elefante, el hipopótamo y el canguro), arbitrados por el mago farsante Emelius Brown, interpretado por David Tomlinson, que acababa zarandeado por el equipo del león, más marrullero que el Atleti de Aguirre o de Simeone.
Quien les escribe tiene como mejores recuerdos de su infancia los domingos por la tarde yendo al viejo Chamartín, y también muchas tardes de cine en mi barrio de Salamanca de Madrid. Por eso quiero ligar la felicidad que me proporcionaba siempre mi Real Madrid a la alegría de ciertas películas de imborrable recuerdo de lansbury
Lansbury nunca destacó por su atractivo físico, aunque más de un productor decía que sus piernas eran las más esbeltas de Hollywood (con permiso de Cyd Charisse), y sus enormes ojos eran de una particular expresividad, pero era una actriz de notable talento (véase por ejemplo en “El largo y cálido verano”, de Martin Ritt o en “El mensajero del miedo”, de John Frankenheimer, obra maestra indiscutible esta última), aunque su vida privada hacía que desapareciese de las pantallas durante largos periodos.
Su carrera se ligó a las adaptaciones de novelas de Agatha Christie (“Muerte en el Nilo” y “El espejo roto”) a finales de los 70, y, sobre todo a un personaje que parecía también salido de Dame Agatha, una Miss Marple moderna (o quizás más precisamente una Ariadne Oliver, alter ego de Christie y amiga de Hércules Poirot en varias de sus novelas). Hablamos de un personaje que le hizo lograr una fama mundial televisiva, a sus 60 años: la Jessica Fletcher de la serie televisiva “Se ha escrito un crimen”.
Lansbury era a la vez una persona hogareña y familiar pero enormemente luchadora, que volvía una y otra vez a la fama y a los focos de los ídolos de la gran y de la pequeña pantalla. En ese sentido era como tantos líderes silenciosos que han pasado por el vestuario del Real Madrid, sin ser nunca líderes, pero con una capacidad de resistencia y de reinventarse absoluta: un seguro de vida, una apuesta segura de profesionalidad y de dedicación, un perfil bajo pero tremendamente eficaz, un Goyo Benito, un Chendo, un Nacho Fernández.
6 Globos de Oro (4 de ellos por “Se ha escrito un crimen”), 4 premios Tony (en 4 musicales diferentes), un premio BAFTA (la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión) y, en 2013, un Oscar Honorífico por su carrera, tras haber sido nominada 3 veces como mejor actriz secundaria. Todo ello sin hacer ruido, sin ninguna estridencia, con talento, dedicación y profesionalidad, notables valores que se enseñaban en la antigua Ciudad Deportiva, y hoy en día en Valdebebas.
A todo ello unía su maravillosa voz (recomendable como siempre ver las películas en su versión original), a la hora de declamar y también de cantar. Una prueba de ello es su doblaje en la notable película de dibujos “La bella y la bestia” (1991), donde nada menos que cantaba el tema principal del largometraje, como la tetera Mrs. Potts.
No olvidemos tampoco su interpretación como la reina española (la verdad es que no parecía muy de nuestro país) Ana de Austria, en la película de 1948 dirigida por George Sidney, y en la que los valientes D’Artagnan (Gene Kelly), Athos (Van Heflin) y el resto de mosqueteros defienden su honor contra el pérfido Richelieu (Vincent Price) y la malvada Milady (Lana Turner). Y ya se sabe que los mosqueteros, madridismo puro, siempre defienden las buenas causas contra todos los males que hay en la Tierra, que son muy abundantes.
Descanse pues en paz, Dame Angela Lansbury, tantos años referente de la infancia feliz de este humilde escribidor.
Alerta: me he levantado polémico (no es que sea Guti y me levante a las 13PM, es que he amanecido en Costa Rica).
Hay dos extremos para dirigir una gran entidad: uno es el modelo Florentino, con sus pros y contras, y otro es el modelo Bartomeu/Laporta con los suyos. Si puedes fichar a Mbappé y no lo fichas, entonces has elegido el modelo Barca. Con perdón.
Aún recuerdo unas declaraciones del actual entrenador del Barça: "No deberíamos fichar a jugadores que abandonan la Masía". Triste, ¿verdad? Venía a decir que, una vez que traicionas al Barça, no puedes volver luego. ¿Y si tus padres se tenían que ir a vivir a Londres? Eso no importa. ¿Y si tu padre ha encontrado en Helsinki o en México el trabajo que en Barcelona no tenía? Eso no importa. ¿Y si el equipo que te ficha te ofrece un salario del doble o una ficha profesional? Eso no importa, ¿Y si ese otro club te ofrece ficha en el primer equipo? Nada, nada le importa más a Xavi que el ADN Barça.
Resultado: 1.000 millones de deuda. ¿Casualidad? Ninguna, es el resultado de manejar una institución billonaria con el corazón y no con la cabeza. Con la idea de Xavi, ni Alba, ni Piqué, ni Fábregas, ni quizá Busquets habrían jugado en el Barca.
Ahora vayamos al caso Mbappé. ¿Mbappé es un niño mimado? Probablemente sí. Es todo lo mimado que puedes ser en el siglo XXI cuando eres capaz de coger la pelota en el medio del campo y meter gol. ¿En el Madrid marcaría 50 goles y daría 20 asistencias? Probablemente sí. Entonces hay que ficharle, si se puede. Lo contrario sería ser Xavi Hernández. Ser el Barça.
Analicemos, además, cosas que han podido pasar y, aunque quizá no todas, algunas sí habrán pasado.
¿Mbappé es un niño mimado? Probablemente sí. ¿En el Madrid marcaría 50 goles y daría 20 asistencias? Probablemente sí. Entonces hay que ficharle, si se puede
La razón por la que Mbappé no fichó por el Madrid cuando estaba en el Mónaco fue el dinero, para él o para su familia, pero el dinero. Porque a Mbappé le da más o menos igual cuánto ganar, ya que terminará su carrera con 1.000 millones en cualquier caso, pero no así a sus padres, que quedándose en el Mónaco quizá pasaban de tener 10.000 euros en la cuenta a 20 millones de euros, por tirar un ejemplo.
Y Mbappé se quedó sin fichar por el Madrid cuando estaba en el PSG por dinero igualmente, ahora también por presiones que como he explicado antes no son baladí.
Aún recuerdo unas declaraciones del actual entrenador del Barça: "No deberíamos fichar a jugadores que abandonan la Masía". Resultado: 1.000 millones de deuda. ¿Casualidad? Ninguna, es el resultado de manejar una institución billonaria con el corazón y no con la cabeza
Ahora resulta que Mbappé no está feliz, que le han engañado porque no le han fichado a nadie de los que le prometían, y que se quiere ir. Normal: de repente se ha dado cuenta de que él es el mejor o el segundo mejor jugador del mundo pero que se tiene que comer a todos los que se venía comiendo menos a Leonardo, y que el PSG tampoco es tan buen equipo.
¿Tarde para fichar por el Madrid? Diría que tarde para fichar por el Barça de Xavi porque traicionó su ADN, pero no por el Madrid. Florentino prometió que si él era Presidente en el Madrid jugarían los mejores jugadores del mundo. Si quiere evitar que Haaland gane 5 Champions con el City, necesita a Mbappé cuanto antes.
Hágase.
Empecemos por lo importante: las pruebas realizadas hoy descartan fractura o lesión importante en el acreditado cráneo de Antonio Rüdiger. Eso está bien primero per se, por la salud del alemán, y segundo porque lo contrario nos habría situado a todos los que hemos alabado su arrojo en esa acción como gente que toma a la ligera cuestiones más importantes que el fútbol, más relevantes que la clasificación para Octavos de Champions League del Real Madrid que Rüdiger selló en el minuto 50 con ese cabezazo bizarro. (La gente tiende a utilizar bizarro en el sentido que bizarre tiene en inglés, pero es un falso amigo. En español, bizarro significa otra cosa, aunque a la visión de la camiseta ensangrentada de Antonio, que ahogó nuestro grito de gol en la garganta, sí que se le pueda aplicar el adjetivo en su sentido anglosajón).
Decía Bernabéu, de manera célebre, que la camiseta se puede manchar de barro y de sangre, pero nunca de vergüenza. Alguien le ha explicado esto a Antonio abusando de la literalidad del aserto. Lo importante es el mandato final -nunca de vergüenza-, siendo optativo y no obligatorio lo de la sangre y el barro. Pero este hombre ha llegado aquí ya más chamartinizado que el mismísimo Juanito Navarro (qepd), y en cuanto ha visto la ocasión de entrar en la épica vikinga de Pirri y Camacho no ha desperdiciado la ocasión, con la diferencia de que la cabeza vendada del de Cieza no está asociada a un gol concreto en el imaginario colectivo madridista, como no lo está la clavícula rota de D. José. El que sí marcó un gol con el ojo más que a la virulé fue Cristiano en el campo del Levante, pero aquí hablamos de una secuencia discreta de hechos con una separación, primero la brecha, luego el gol heroico. Antonio es más directo que todo eso, no se anda con pausas, y decidió unir en el tiempo los conceptos de machada y eficiencia, tan frecuentemente dispares.
Es casi imposible que un gol involucre más sangre, pero también es difícil que acumule más sentido. Rüdiger había sido el mejor hasta el momento, de forma que a los de machada y eficiencia hay que unir el concepto de justicia retributiva. La cantidad de cosas que se dan cita en ese gol, madre mía. Antes, en jugada con idénticos protagonistas, Kroos le había dictado el desmarque a su compatriota, como se lo dictó a Vinicius en aquel Clásico, con el descaro de un dedo índice, no se señala, niño, pero el niño no tiene nada que ocultar, vaya partido también del niño. Quien se sabe bueno no se anda con secretitos, no los necesita (lo sabe bien Carletto dando las alineaciones dos horas antes), de modo que repitieron la combinación al cabo del rato, cuando el partido agonizaba. Los dos tocayos amasaron la jugada con idéntico barro (y sangre, otra vez honrando a D. Santiago por encima de sus posibilidades) y el resto es historia, sin que esta vez la frase se utilice a la ligera. En la foto superior, haciendo zoom, se aprecia cómo la mancha de sangre que ha quedado junto al escudo y al corazón de Rüdi tiene forma precisamente de eso, de corazón. O los del photoshop facturan auténticas maravillas o en este gol se dan cita todavía más cosas que las que indicábamos antes.
Buenos días. No molestes, Kylian. Y sobre todo: no molesten con Kylian. Déjennos vivir con lo de Mbappé. Marca dedica hoy su portada a la exclusiva que dio ayer (que dio Marca, no Mbappé) según la cual el francés está harto del PSG y se quiere ir no en cualquier momento sino ya. En enero.
Déjennos en paz, por favor. Pereza infinita. No ponemos en duda la exclusiva de Marca, y les felicitamos por su cercanía a fuentes parisinas que trabajan con esmero. Pero estar en el mes de octubre otra vez pendientes de este asunto no es mentalmente sano ni conveniente. Nos cuadra perfectamente, y muchos medios han seguido a Marca confirmando la credibilidad de la noticia, que un tipo que se ha revelado como caprichoso y voluble como Kylian ande ahora disgustado con el PSG aunque acabe de renovar, y nos parece hasta normal que así sea si en realidad han incumplido las promesas deportivas que le hicieron. Todo hace indicar, a la vista del peso que va ganando Messi en ese club, que así ha sido, lo que no justificaría pero sí explicaría el nuevo giro de timón de la estrella bleu. Prácticamente le nombraron director deportivo, y resulta que ahora hay otro director deportivo ocupando su lugar.
Pero, sobre todo, lo que le sucede a Mbappé es que rechazó al Real Madrid, traicionó su palabra en contra del club más importante del mundo, y nadie es capaz de vivir en armonía con una decisión semejante. Sus bandazos nerviosos son comprensibles en un tipo que ha cometido a sabiendas una cagada tan absolutamente descomunal. Ya lo dijo Florentino pocos días después del cierre del mercado, firmando autógrafos en aquel garaje.
-Floren, ahora no nos traigas a Mbappé.
-Pobre hombre, ya debe de estar arrepentido.
Pues sí. Parece que lo está.
Mbappé rechazó al Real Madrid, traicionó su palabra en contra del club más importante del mundo, y nadie es capaz de vivir en armonía con una decisión semejante
Se avecinan debates enconados en los medios, en los bares, en los consejos de administración de las empresas y en los conciliábulos de los barrenderos sobre la conveniencia de volver a ir a por Mbappé. Otra vez: pereza infinita. A nosotros nos parecen debates vacuos. La realidad es la que va a ser: si el futbolista vuelve a ponerse a tiro, el Real Madrid va a ir a por él. Probablemente fiche a pesar de una afición mayoritariamente refractaria tras la traición del verano. Con toda probabilidad, al segundo gol se habrán acabado todas las reticencias y Kylian será el nuevo héroe de la parroquia.
No seamos infantiles. Eso es lo que sucedería, moleste pensarlo o no.
Lo único que pedimos es que no empecemos a pensarlo ahora, en octubre. Los culebrones son para el verano, como las bicicletas en la película de Chávarri, o en todo caso para enero. Culebrones interminables en octubre/noviembre no, gracias. Esto puede ser insufrible, aunque entendamos la necesidad de vender periódicos y suscitar clicks en esta época de vacas flacas.
As sí se ocupa de cosas serias y pertinentes que Marca arrincona en beneficio de Kylian, a saber, el empate del Real Madrid ayer en feudo polaco que debería haber sido ucraniano.
Un momento. ¿Empate?
A la hora en que escribimos este portanálisis, este tuit incendiario sigue colgado de la cuenta de As. Alguien no se ha dado cuenta de que el Madrid empató en el minuto 50, a pesar de que el tuit va ilustrado con una foto de la sangre de Rüdiger manando en abundancia tras marcar el gol que catapulta al Real Madrid a Octavos de la Champions. A alguien en la redacción de As le faltan (ejem) un poquito de reflejos y le sobran ganas de incordiar, por no decir que As ha hecho un ridículo mastodóntico.
Pues no. El Madrid no "cayó" en Varsovia por muchas ganas de que tal cosa sucediera tuviese el CM de As. El Madrid empató a la heroica pero con todo merecimiento si atendemos a las ocasiones creadas antes de que se produjera el gol, y está en Octavos (como siempre desde que la Champions tiene este formato) para disgusto del (casi seguro) socio del Atlético de Madrid que ocupa este cargo anónimo en el rotativo madrileño.
El que hambre tiene con pan sueña, estimado CM de As.
Leed la crónica del partido por parte de Ramón Álvarez de Mon si no lo hicisteis ayer noche, y haced con nosotros votos para que el inmenso Rüdiger (qué partido memorable se marcó, tan memorable como el de Nacho o Kroos) no tenga fractura ni se le descubra nada malo tras el choque. Por el momento, parece no revestir gravedad, pese a los veinte puntos de sutura.
La prensa cataculé, por su parte, se centra primordialmente en el decisivo partido de esta noche ante el Inter, que podría dejar a los de Xavi un año más en los tenebrosos páramos de la Europalí. "Solo vale ganar", titula un desesperado Sport, ciscándose en la posesión, el tikitaka y la xavineta, todo por el mismo precio. Cuando la angustia aprieta ya no somos los inventores del fútbol y nos aferramos el resultadismo más descarnado, ¿verdad, Sport?
Mundo Deportivo comparte angustias con su casi gemelo barcelonés, pero tiene tiempo para meter a Mbappé en un faldoncillo para la historia: "A Octavos con sangre y Mbappé a tiro".
Aparte de que sobra la coma final, ¿a tiro de quién, Sport? Para optar a esta caza mayor, vais a tener que activar una palanca que ríete tú de las de Rüdiger, Mendy, Camavinga y Militao combinadas.
No queremos finalizar este gentil repaso a la prensa del día sin acordarnos de nuestros amigos de El Confidencial, que andan ahora tratando de demostrar que Rubiales es madridista como si eso le importara a alguien. Tebas también es madridista y mira cómo trata al Madrid. Por sus obras les conoceréis. Rubiales consintió que al Real Madrid le robaran descaradamente la última Liga que ganó el Atleti, ese al que en sus capturas de whatsapp llama Pateti pero luego le pone la Liga en bandeja. Y el Real Madrid no tiene absolutamente nada que agradecerle a Rubiales en la última Liga conquistada, más bien todo lo contrario.
Estas revelaciones sobre Rubiales las ha conseguido El Confidencial invadiendo la privacidad del de Motril. Parece que no escarmientan tras la sentencia que les acusa de haber cometido un delito contra el honor de Florentino Pérez a través de los célebres audios de Abellán. Trataron de socavar el honor del presidente del Real Madrid de modo ilegítimo, y le salió el tiro por la culata. Lo opinan los jueces y lo opina el madridismo, que tras los famosos audios no ha disminuido un ápice su aprecio por el dirigente. En algunos casos, incluso al contrario. Trataron de desacreditar a Florentino publicando unas conversaciones privadas en las que hablaba mal de algunos mitos del Real Madrid, pero no calcularon que para el madridismo no hay mayor mito vivo que Florentino Pérez.
Pasad un buen día.
Arbitró el israelí Orel Grinfeld. En el VAR estuvo el italiano Marco Di Bello.
Desconcertante la actuación del trencilla. En la primera mitad, despistado y en la segunda, bastante casero. En el 15' Konoplia vio la amarilla por una patada en la rodilla a Rodrygo y en el 24' no señaló penalti de Tchouaméni a Traoré al que traba en el área. Una acción de árbitro de campo y no de VAR. Además, dejó de pitar un par de faltas claras y un córner que provocó Lucas Vázquez.
En la segunda mitad, un carrusel de errores siempre favoreciendo a los locales. Córners al limbo, una falta sobre Modric y otra a Camavinga cerca de la frontal en la que se hizo el sueco. Desesperó a los madridistas. Los últimos minutos se puso a sacar tarjetas. A Militao en el 84' por protestar desde el banquillo, a Kroos en el 89' por un agarrón y a Bondarenko en el 87' por perder tiempo al lanzar un saque de esquina. El epílogo de su actuación fue dar un minuto más tras el gol de Rüdiger que ya se produjo al límite del descuento. En ese minuto incluso permitió sacar un corner a los ucranianos.
Grinfeld, SUSPENSO.
Lunin: 5. No tiene mucha suerte, pero no dejó errores.
Lucas: 5,5. Terminó el partido bastante bien.
Rudiger: 8. El mejor partido en el Madrid. Gol decisivo.
Nacho: 7. Estuvo a un gran nivel.
Mendy: 4. Falló claramente en el gol y no estuvo bien en ataque.
Tchouaméni: 6. Muy atento al corte en los duelos.
Kroos: 8. Su final de partido fue épico. Casi el único que creía ya.
Valverde: 5,5. Bastante presente, pero no tan preciso como otros días.
Hazard: 4. Otra pobre actuación.
Rodrygo: 5. De más a menos. Bastante ausente en la segunda parte.
Benzema: 4. De más a menos. Le falta mucho para igualar su nivel.
Modric: 6. Se hizo cargo del partido, pero no estuvo demasiado fino.
Vinicius: 4. No logró cambiar el partido.
Camavinga: 6. Bastante protagonismo.
Asensio: 5. Lo intentó.
Alaba: 4. No está bien en este comienzo de temporada.
Ancelotti: 4. No le supo encontrar el punto al partido.
Getty Images.
En el minuto 95, al más puro estilo Real Madrid, el mejor jugador del partido, Rüdiger, se elevó a rematar un balón desesperado y lo aterrizó en la portería dejándose la frente en el intento. El defensa alemán selló así con sangre su mejor demostración de blanco desde que firmó. Literalmente.
Se esperaban cambios por parte de Ancelotti ante el Clásico que se avecina este fin de semana. El entrenador italiano cumplió las expectativas y alineó un equipo trufado de teóricos suplentes el domingo: Lucas en la derecha, Nacho y Rüdiger de centrales y Hazard arriba en la derecha.
Esta circunstancia no fue óbice para que el Madrid dominase claramente la primera parte ante el Shakhtar. Fueron varias las ocasiones en las que los madridistas combinaron para generar oportunidades. Sin embargo, Benzema, Rodrygo y Valverde no lograron batir al portero local.
En el minuto 95, al más puro estilo Real Madrid, el mejor jugador del partido, Rüdiger, se elevó a rematar un balón desesperado y lo aterrizó en la portería dejándose la frente en el intento
De nuevo vimos a un Hazard al que le cuesta mucho desequilibrar y que se muestra timorato ante la idea de disparar a puerta. Quizás el jugador más destacado fue Rüdiger que contuvo varias contras peligrosas de los ucranianos.
Una primera parte más que correcta aunque sin premio. Uno podía esperar menos intensidad dado lo desahogado de la posición dentro del grupo y la cercanía del Clásico, pero los de Ancelotti afrontaron el primer envite con enorme profesionalidad.
Sin embargo, la segunda parte empezó muy mal. De nuevo Zubkov fue el goleador del Shakhtar. Como en el Bernabéu. Extrañó lo mal que compitió Mendy en esa jugada en la que apenas saltó y su rival le ganó el duelo de cabeza.
Poco después Tchouaméni estuvo a punto de empatar en un cabezazo tras un córner. Tampoco pudo hacerlo Benzema en un córner posterior.
En el minuto 55, Tchouaméni y Hazard dejaron su sitio a Modric y Vinicius. El Madrid estaba demasiado precipitado en sus ataques. Faltaba paciencia.
Traoré en el 64 tuvo una ocasión inmejorable. Encaró a Lunin e inicialmente perdió el duelo, pero el balón se quedó suelto y Traoré disparó rozando el larguero.
En el 67 salieron Camavinga, Alaba y Asensio por Valverde, Mendy y Rodrygo. El partido estaba en una fase en la que el Madrid estaba totalmente perdido. El Shakhtar estaba siendo claramente mejor y llegaba a oleadas a la portería de Lunin.
El Madrid comenzó a apretar al final. Camavinga trataba de hacerse con el mando de la mano de Modric y Kroos, pero no había claridad y Benzema no aparecía. Tampoco un Vinicius desconocido.
La mejor ocasión llegó tras un gran centro de Lucas y remate alto de Vinicius. Fallo clamoroso de un jugador poco acostumbrado a ese tipo de remate.
En el 91 la ocasión para Rüdiger fue muy clara. El centro de Kroos fue rematado por su compatriota, pero se marchó fuera. La siguiente fue la vencida. Un centro increíble de nuevo de Kroos fue rematado por Rüdiger jugándose el tipo. El resto es historia épica del Madrid.
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Rueda de prensa de Lucas Vázquez previa al partido de Champions frente al Shakhtar en Varsovia.
—¿Te imaginas a alguien del Real Madrid diciendo que un gran torneo (la Champions) no lo gana el mejor o que tiene menos mérito que otras veces? Gracias —pregunta un periodista que no es Sean Penn al 17 blanco.
Lucas sonríe mientras expulsa aire por la nariz en un gesto mezcla de “ya ves lo que hay que aguantar” y “es alucinante que un ser humano como Xavi Hernández dijera semejante dislate” junto con un “me voy a morder la lengua y no responder lo que me pide el cuerpo”. Y procede a contestar:
—Bueno, son cosas que estamos escuchando ahora muy a menudo. Al final es complicado, porque nosotros desde nuestra parte creemos que ganar una Champions no es ni por suerte ni por casualidad, creemos que cada Champions es más difícil y el hecho de haber conseguido tantas en los últimos años es un orgullo para todos y hace que estemos muy contentos. La verdad que lo que opinen fuera no nos importa mucho.
Respuesta diplomática de un Lucas que ha tenido que hacer de tripas corazón, de hígado pulmón y de vértebras riñones.
—¿Y la pregunta, por favor? —cuestiona perdida una intérprete, que no es Nicole Kidman, que ha de traducir la cuestión para los periodistas ucranianos.
—Que si se imagina a alguien del Real Madrid diciendo que ganar la Champions no tiene mérito —le aclara el periodista español.
—No entiendo —continúa la traductora.
—Que no es importante, que no la gana el mejor —ahonda el periodista.
—Ah… ah… —la intérprete está en shock, no comprende nada.
—No la gana el mejor equipo, no es mejor equipo el que la gana —insiste el periodista, pero la traductora no logra procesar tremendo sinsentido, tamaña afrenta contra la razón.
Lucas suelta una risotada.
"¿Te imaginas a alguien del Real Madrid diciendo que un gran torneo no lo gana el mejor o que tiene menos mérito que otras veces?"
Atentos a la risotada general y al asombro de la traductora con la preguntahttps://t.co/WHYdiqYeCZ pic.twitter.com/GSHyoOLX98
— Rafa RNMJ Real Madrid (@RafaRNMJ) October 10, 2022
—¿Cómo no va a ganar la Champions el mejor equipo? —pregunta asombrada la intérprete con tono de “pero es absurdo, ¿qué me estás contando, Maricarmen?”.
—Que le quitan importancia a ganar la Champions —no ceja en su empeño el periodista patrio.
—Es lo que dicen los del Barça —apostilla otro compañero para intentar poner en situación a la profesional.
Risas generalizadas. Tras varias aclaraciones más que no dejan de ser una repetición de la misma, ella parece entender un poco y al fin se ríe.
—Complicado —espeta la traductora. Respuesta también diplomática, pero sabe que está desempeñando su labor y no puede soltar un “estos culés son una panda de abducidos que escriben su propio relato para justificar sus miserias y se lo acaba creyendo”—. Extraño. Aaaaaahm. Es complicado, un poco —termina la traductora mientras rompe a reír, a reírse tal vez de quien ha alumbrado una bobería de tal calibre. Y también de quienes se la han creído, más aún de quienes se la han comprado por vaya usted a saber qué interés personal o laboral.
—Es complicado, eso es, la Champions es complicada —cierra Lucas sonriendo mientras asiente con la cabeza.
Estallido general de risas.
Esta anécdota jocosa, que sin duda pasará sin pena ni gloria y no recordará nadie dentro de poco, es la prueba de la sinrazón del relato del Barça. Para rebatirlo no ha sido necesario nada más que tomar a un sujeto de muestra sin contaminar, en este caso la traductora ucraniana, relatarle uno de los disparates de la farsa culé y esperar su reacción. Como cabía esperar, alguien que no está sometido a la repetición mediática constante de un cuento es capaz de detectar una mentira natural, una falsedad instintiva, y responde con la candidez y el asombro con que lo haría un niño.
—¿Cómo va a ser que la Champions no la gana el mejor? No lo entiendo.
Nosotros tampoco, estimada intérprete, nosotros tampoco.
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