El Madrid ha empatado ante el Betis y posiblemente se haya alejado de la Liga de manera definitiva. El equipo lo intentó, pero no tuvo suerte.
Ancelotti renovó algo el equipo introduciendo en los laterales a Camavinga y Lucas. Valverde recuperó su sitio en el centro del campo junto a Kroos y Tchouaméni. Rodrygo en la mediapunta para escoltar a Vinicius y Benzema.
El partido empezó muy vivo con un Betis muy intenso que se encontró con Courtois en su primera ocasión desde la frontal.
Poco después llegó un gol de falta de Benzema, pero el VAR vio un rebote en la mano de Rüdiger que invalidaba el gol.
Saltaban chispas en cada duelo. La intensidad del Betis mostraba unas ganas de ganar enormes y el Madrid no se quedaba atrás en las disputas. Camavinga, con una amarilla injusta, y Tchouaméni ganaban muchos duelos.
El peligro del Madrid llegaba sobre todo a través de Rodrygo recibiendo entrelíneas y combinando con Benzema. La ocasión más clara llegó mediante de un disparo de Valverde, pero las mejores jugadas las dejó Rodrygo en una primera parte que se marchó con empate al descanso.
El Madrid ha empatado ante el Betis y posiblemente se haya alejado de la Liga de manera definitiva
El segundo tiempo comenzó también a bastante ritmo. Vinicius hizo una gran jugada y cedió con la izquierda a Benzema. El disparo del francés fue rechazado por Bravo.
En el minuto 52, una pérdida de Lucas provocó la mejor ocasión para el Betis, pero Courtois salvó el mano a mano ante Borja Iglesias. El contraataque casi supone el primer gol del Madrid, pero Rodrygo pecó de generoso cediendo a Benzema, que estaba cubierto.
En el 60’, una galopada impresionante de Valverde propició una ocasión inmejorable para Rodrygo, pero su remate se marchó alto.
Lucas salió para dejar su sitio a Carvajal. El lateral gallego no estaba teniendo su noche.
Poco después quitó Ancelotti a dos de los mejores del Madrid: Tchouaméni y Camavinga, para que entrasen Ceballos y Nacho. Era difícil entender estos cambios.
En el minuto 74, una gran jugada colectiva le permitió recibir dentro del área a Carvajal. El centro del de Leganés lo remató Ceballos fuera. En el minuto siguiente, un gran pase de Kroos encontró a Vinicius dentro del área, pero su remate fue parado por Bravo. El gol parecía acercarse. Era un acoso y Nacho lo estuvo a punto de aprovechar en la jugada siguiente.
En el 87, entró Álvaro por Kroos para intentarlo ya a la desesperada.
Sin embargo, no fue posible y la Liga probablemente se haya alejado definitivamente de Madrid.
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Buenos días, amigos galernautas. Al contrario de lo que predicaba en plena Movida madrileña el grupo vigués Golpes Bajos, los de ahora sí son buenos tiempos para la lírica. Sobre todo, para la prensa deportiva, perdida últimamente en cantares de gesta polideportivos. Ahora sí vale hablar de bolos, de hípica, de gimnasia rítmica, incluso es posible llevar un entrenamiento de F1 a todo color a primera plana. No descarten que por fin el bobsleigh español tenga su portada. Lo que haga falta.
Recordábamos a Golpes Bajos, sí, y los sufrimos concretamente en los nísperos de un periodismo deportivo arrodillado ante tiki-takas, Rojas, farsas, masías y Guardiolas; plegado al sí, bwana del relato que más conviene a los que le dan a la manivela para que siga girando la rueda del espectáculo y los billetes. The show must go on.
El resto, peanuts.
¿Cómo entender si no la dominguera portada rosada del diario As de esta mañana?
Bien es cierto que el hecho de que el Atleti meta media docena de goles siempre es noticia. La última vez, el Cholo no tenía pelo. Y lo sigue siendo, aunque sean seis al Sevilla de la prima de Monchi, al que parte del madridismo desea lo mejor, nobleza obliga, para un confortable descenso a segunda división, entre pitos a Sergio Ramos.
Seis goles, seis. Decíamos que la última vez que sucedió algo así, Simeone no lucía su pelazo Ter Stegen, ni Griezmann rosas sus franceses cabellos de Principito caprichoso. Así es el bueno de Antoine, al que pronto volveremos a ver entre loas en el once de la jornada y/o el once de la Liga. Tan pronto le hace la rosca al míster en portada, como se autograba y autoproduce un egodocu con Geri —cómo no— para anunciar que se queda, para pirarse luego, fracasar después y regresar de nuevo, perdiendo por el camino unos cuantos milloncejos y milloncetes del Barcelona. Todo esto mientras confabulaba en Catar con el tronco de Giroud y el redneck de Deschamps para apartar a Le Roi Karim de la selección. Aunque con ese color tan feo, como de rosa jamón de york Iniesta degradado, no creemos que haya indio por el Manzanares que le arranque la cabellera, sí le agradecemos a Grizzi que, por un día, no padezcamos lastimoso comunicado del señor que se compró el Atleti por un euro quejándose de los permisos penitenciarios de Savic, mientras el latrocinio azulgrana cubre toda la historia liguera contemporánea como un inmenso magma de mierda.
#NoloPodemosEntender pero resulta que lo entendemos perfectamente.
Poco más que añadir respecto de la prensa deportiva de la meseta, en tanto que el Marca se ha subido al Aston Martin del Nano para salir pitando —con los consejos de “El Bala” que anda por ahí en los bajos de su primera plana— de todo aquello que huela a polémica y exija un mínimo de rigor e investigación periodística. Metiendo gas en definitiva y poner los pies en polvorosa —o Pontevedra que decía Gomaespuma— y huir como de la peste de cualquier atisbo de corruptelas blaugranas, ligueras y federativas.
Pisando hasta Bahréin si hace falta. Nada de perder tiempo. “La FIFA contra el reloj parado”, así es la cronoportada de los de Marca esta mañana.
Se han quedado todos calvos como Lobato.
En los miles de portánalisis que llevamos acumulados a lo largo de eones de existencia de La Galerna —ya saben ustedes que ellos son de inmaculada concepción: brotan solos— hemos comentado alguna vez qué bien viene según qué veces la Fórmula 1 para correr tupidos y estúpidos velos sobre los temas que molestan.
Todo esto en Madrid, porque si tomamos el puente aéreo la omertà del dislate llega a proporciones bíblicas. Dicen por allí variopintos popes de la opinión culé que el Barça ha sido la incauta víctima de un pérfido, maligno y malévolo vendedor de crecepelos con silbato. Pudiera ser. Pero si lo fuera ¿Por qué ninguno de los Woodward o Bernstein que pueblan las redacciones del MundoDeportivoSportPost se arremangan y aflojan las corbatas para investigar a fondo el asunto? Suponemos que siguen ocupados con lo de Franco.
Mientras tanto, el diario de Godó, grande de España, nos deleita con una imagen a cuatro columnas de un sexy señor Hernández con barba de tres días embutido en un chándal azulgrana como si paseara al amanecer por el parking de la Skorpia, Central del Sonido. Al parecer hoy juegan en este campeonato podrido. Y al parecer, lo hace el Madrid también.
Primero lo hace la Farça, después, el Madrid. Por lo tanto, aquello de “meter presión” que preconiza Sport en portada resulta en tremenda sandez en tanto que es necesario jugar primero para meter presión después. Bienvenidos a la sección de Coco en el Portanálisis.
Cosas increíbles de explicar a estas alturas, como que siempre es mejor que te agarren del cuello, como hizo Vini, a que te agarren de las pelotas como hizo Frenkie.
Hasta las mismas estamos de tanta fosa séptica como nos dedicara hace un tiempo un pazguato con micrófono que ya no tiene.
Pasad buen día, amigos galernautas.
Que sí, que el equipo no dio la talla el jueves, que el Barcelona se trajo el autobús, Auto-Res, La Sepulvedana, Alsa y hasta la famosa “Blasa”, que en una jugada en la que el trencilla tira a favor del de siempre nos desquiciamos y se propició el gol del Negreilona, que no se pudo o no se supo atacar la sorpresiva táctica ultradefensiva culé (al que le escuche decir lo de “nosotros sólo queremos ganar jugando bien” le tiro el zapato, aviso) y que hay que ganar en el Camp Nou para pasar a la final.
Pero el equipo estuvo —desde mi humilde y casi siempre equivocado punto de vista— intenso, buscando el gol con fuerza y con ganas. Eso me hace pensar que hay esperanzas, que se puede y que el domingo vamos a ganar en Heliópolis. Y vamos a ganar porque se debe ganar y porque hay que apretar al equipo de los árbitros. Por eso hay que tener confianza.
Hasta que no se acabe el curso no se ponen las notas y todavía no hemos pasado el segundo trimestre. Ánimo, madridistas, este equipo nos va a seguir dando alegrías, ya veréis. Ahora, como siempre, unos datos del partido y ¡hala Madrid!
Sí, fue el 13 de septiembre de 1959, en el Estadio Santiago Bernabéu. El partido acabó con un contundente 7-1 a favor de los blancos con goles de Puskas (2), Pepillo, Gento, Ríos (2 p.p.) y Grau (p.p.). Da la casualidad de que este partido es en el que más goles en propia puerta se han marcado a favor del R. Madrid en TODA LA HISTORIA, con tres.
En la ida de las semifinales de Copa de 1961, exactamente el 18 de junio (en aquella época se jugaba la Copa después de acabada la liga, lo que parece bastante coherente, por cierto) el Real Madrid se enfrentaba al Betis en el Estadio Santiago Bernabéu. El resultado, 7-1, con lo que se cerraba la eliminatoria de cara a la visita a Híspalis. Pues bien, en este partido, nuestro Cañoncito pum, o sea, Ferenc Puskas, marcó seis goles seis, haciendo el segundo sextete (y último hasta la fecha) de la historia del Real Madrid en un partido oficial. Además, Puskas le tenía cogida la medida al Betis, puesto que le ha marcado en cuatro ocasiones tres goles o más, siendo el que más veces lo ha hecho en la historia blanca.
El 1-1 es el resultado que más veces se ha repetido en un Betis-R. Madrid de liga, puesto que se ha dado en nueve ocasiones. Esperemos que no se repita el domingo y que consigamos la victoria.
1.- El Real Betis Balompié jugó por primera vez en primera división en la temporada 1932/33. Actualmente es el 9º en la clasificación histórica del campeonato con 2199 puntos.
2.- La actual es la 57ª temporada del Betis en primera división.
3.- El último ascenso del Betis a primera división data de la temporada 2011/12.
4.- El Betis finalizó la temporada pasada en el puesto 5º de la Liga, con 65 puntos.
5.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 3 victorias y 2 derrotas.
6.- El Betis, en sus últimos 5 partidos como local en liga, ha ganado 2, ha empatado 2 y ha perdido 1.
7.- En las últimas 5 temporadas, Mandi, Canales (2), Sanabria, Sergio León, Loren, Jesé, Sidney, Tello y Carvalho (1) son los goleadores del Betis al Real Madrid en liga.
8.- Jugadores del Betis que hayan jugado en el R. Madrid y le ha marcado gol en partido oficial: Anzarda, Rincón y Alfonso (3), Castaño, Ito, Canales y Timimi (2), Lecue, Del Sol, Isidro, Yanko Daucik, Parra, Jarni, Jesé y Fernando (1).
9.- Manuel Pellegrini se ha enfrentado como entrenador en 23 ocasiones al Real Madrid (10 dirigiendo al Villarreal, 7 al Málaga, 2 al Manchester City y 5 al Betis), con un balance de 3 victorias, 8 empates y 13 derrotas ante los blancos.
10.- Los goleadores del Betis en esta temporada son: Borja Iglesias (10), Canales, Nabil Fekir (6), Juanmi, Willian José (4), William Carvalho, Luiz Enrique (3), Rodri, Ruibal (2) Joaquín, Guido Roberto, Juan Cruz, Edgar, Loren, Sabaly, Guardado y Miranda (1).
11.- Actualmente, el Betis es 5º de la Liga con 40 puntos.
5 victorias, 3 empates y 2 derrotas, 14 goles a favor (1,4 goles por partido) y 11 en contra.
Goleadores: Sergio Ramos, Benzema y Marco Asensio (2), Cristiano Ronaldo, Modric, Dani Ceballos, Fede Valverde, Carvajal, Vinicius, Rodrygo y Emerson (p.p.) (1).
Asistentes: Lucas Vázquez y Benzema (2), Casemiro, Carvajal, Alaba y Fede Valverde (1).
Tarjetas amarillas: Carvajal y Casemiro (3), Sergio Ramos, Fede Valverde, Modric e Isco (2), Bale, Kovacic, Marcos Llorente, Mendy, Marcelo, Hazard y Miguel Gutiérrez (1).
Expulsados: ninguno.
Primer tiempo: 5 goles; segundo tiempo: 9 goles.
Gol más tempranero: Vinicius (minuto 9).
Gol postrero: Benzema (minuto 92).
El R. Madrid no ha remontado para ganar el partido y el Betis no ha remontado ninguna vez.
Mayor goleada: 18 de febrero de 2018, Benito Villamarín, 3-5, goles de Marco Asensio (2), Sergio Ramos, Cristiano Ronaldo y Benzema.
2 goles de penalti marcados y ninguno recibido.
1 dobletes o más (Marco Asensio).
Partido con más goles (8): 18 de febrero de 2018, Betis-R. Madrid, 3-5, goles de Marco Asensio (2), Sergio Ramos, Cristiano Ronaldo y Benzema.
El R. Madrid ha marcado en 6 de los 10 últimos partidos jugados frente al Betis en Liga.
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Es la frase más escuchada en estos días, y no solamente no tengo argumentos para rebatirla sino que la confirmo, y hasta le completo el tiempo verbal en un sentido todavía más pesimista. No va a pasar nada, no, pero es que ya no está pasando nada.
El no pasar nada ya está aquí, y la sensación irrebatible es que la cosecha nacional de títulos del Barcelona durante el villanegreirato están oficialmente a buen recaudo aunque la conciencia colectiva de la gente razonable y cabal ya les haya desprovisto de cualquier legitimidad, y que no va a haber otros efectos estilo Moggigate, tipo pérdida de categoría o similar, para la entidad más corrupta que ha conocido la historia del deporte mundial, es decir, el FC Barcelona o Negreilona.
El término villanegreirato lo acabo de acuñar, con el permiso de Alfredo Relaño, que bautizó aquello como el villarato y que ya ha admitido que se quedó corto en su teoría. Habría que llamarlo quizá el villanegreiarminiato, pero eso ya no hay quien lo pronuncie.
La sensación irrebatible es que los títulos del Barcelona durante el villanegreirato están oficialmente a buen recaudo y que no va a haber otros efectos estilo Moggigate, tipo pérdida de categoría, para la entidad más corrupta que ha conocido la historia del deporte mundial, es decir, el FC Barcelona o Negreilona
Sabíamos por Relaño que un apestoso entramado institucional, derivado de la reelección de Villar en 2004 gracias a la ayuda de Laporta, casaba a Barça y Federación (y por tanto a árbitros) hasta que la muerte los separara, pero no sabíamos que además se habían casado en gananciales. El Barça, mientras, pagaba a Negreira para que este (y casi seguro también Arminio, y quizá hasta Villar en persona) se ocuparan de que los colegiados no se salieran nunca del camino marcado por el cliente. Laporta, de hecho, cuadruplicó la mordida arbitral. En alguna ocasión, cuando el Barça flojeó deportivamente y el Madrid batió récords de puntos y goles, los denodados esfuerzos de los colegiados no resultaron suficientes para que el cliente se hiciera con el título. No sería porque los hernandezhernándeces no se quitaran las caretas señalando inenarrables penalbas para meter al Barça en la pomada, en la última jornada, por si al Madrid le daba por no ganar en Málaga.
Hace pocos días compartí un rato aleccionador en Radio Intereconomía con, entre otros, Alfonso Trallero, eminente penalista. Las conclusiones sobre el escenario futuro son desoladoras. Tebas, por desgracia, acertaba al decir que este megatimo ha prescrito a efectos de ser castigado por la justicia deportiva, pero fallaba, también por desgracia, al barruntar que la justicia ordinaria quizá podría, en cambio, desposeer a la fraudulenta entidad catalana de algunas de sus títulos nacionales en la larga etapa objeto de estudio, o hacerle pasar por el valle de lágrimas de una somera estancia en Segunda División B. No, no puede.
La justicia ordinaria podrá, a lo sumo, encausar y condenar a los gestores del Barça durante el villanegreirato, pero de manera individual. Salvo por la imposición de multas, que el Barça se limitaría a no pagar con su habitual desahogo, poca mano puede meter la justicia ordinaria a la institución protagonista de la mayor estafa de la historia del fútbol español. Solo podrían pagar (presumiblemente con cárcel) los sucesivos presidentes a título personal, lo cual no sé cómo deja vuestra hambre y sed de justicia, pero la mía queda completamente insatisfecha. Poco consuelo me produce pensar que Bartomeu o Laporta puedan ir a la trena, en un plazo tan largo además que se librarían seguro a cuenta de su edad provecta. En el caso de Rosell me daría hasta pena, habiendo pasado ya el pobre dos años de cárcel parece que injustos, aunque esta nueva condena fuera justa.
La justicia ordinaria podrá, a lo sumo, encausar y condenar a los gestores del Barça durante el villanegreirato, pero de manera individual
Queda la UEFA, que según lo establecido podría actuar contra ligas corruptas, pero entiendo que sus atribuciones punitivas se limitarían a la competición europea, donde el Barça ya se elimina solo. No creo —y que alguien me corrija si me equivoco— que la UEFA pueda quitar validez a títulos locales, ligas y/o copas de cualquier país cuyos equipos formen parte de sus competiciones.
Espero que disculpen que, además de refrendar el aserto popular según el cual no va a pasar nada, y de hecho no está pasando nada, encima les haya intentado explicar por qué. Bastante irritante es el refranero, con su sabiduría demoledora de andar por casa, como para que encima venga un pedante a darle vueltas. A mí en realidad no me apetece dar vueltas a otra cosa que no sea mi propia cólera. Porque lo más grave no es lo que ha sucedido durante veinte años mínimo, siendo de una gravedad extrema. Lo más grave y doloroso es cómo va a quedar escrito lo que ha sucedido.
Porque si, con suerte, los únicos que van a pagar por esto son los dirigentes culés, no habrá forma de evitar que la propaganda blaugrana, que controla el 90% de los medios, haga una interpretación a partir de la cual el Barcelona como institución no es culpable de nada sino víctima de sus propios dirigentes. De hecho, se filtró que la Fiscalía está orientando el asunto exclusivamente en términos de administración desleal.
Porque lo más grave no es lo que ha sucedido durante veinte años mínimo, siendo de una gravedad extrema. Lo más grave y doloroso es cómo va a quedar escrito lo que ha sucedido
La nueva narrativa (o la última vuelta de tuerca de la narrativa de siempre, el más difícil todavía, el salto sin red) está servida: pobrecito Barça, que durante lustros y lustros tuvo que sobreponerse a la acción criminal de unos directivos desaprensivos que desviaban los fondos sabe Dios a dónde, y cuantísimo más mérito del que nos imaginábamos tuvo la cosecha de títulos del messiguardiolismo. Eso lo vamos a escuchar y leer, si es que no lo estamos escuchando y leyendo ya. No solo el Barça no va a ser desposeído de lo que ganó de manera trucha en esos (al menos) veinte años, sino que se nos intentará hacer comulgar con la enésima lectura victimista según la cual lo que Negreira hiciera con la pasta es un enigma sin importancia, y que en el aspecto deportivo el Barça superó abnegadamente el mal uso financiero de sus prebostes. Sí, Negreira confesó ante la Agencia Tributaria que el destino de los fondos era “garantizar la neutralidad arbitral” (!!!), pero sobre este dato se volcarán tantas toneladas de basura disruptiva cada vez que Vinicius se atreva a decir “mecachis” que ya nadie lo recordará jamás.
Lo más descorazonador es la mirada a las filas de quienes ponen su afán en el adversario deportivo. Hay honrosas excepciones, pero —frente al máximo sonrojo y el abatimiento que todo esto debería causar en cualquier culé de bien— predominan el laconismo y hasta la jactancia. Incluso un tipo tan generalmente admirable como Rafa Cabeleira factura en As un texto que básicamente se resume en 1. Bah, no era tanta pasta, 2. Los árbitros son del Madrid porque lo digo yo, 3. A lo mejor esa pasta iba a la Cruz Roja, 4. Esto no emborrona la cosecha de títulos del Barça porque no lo considero oportuno y 5. En todo caso, judicialmente nunca nos pillaréis del todo jajajaja. Hasta el mismísimo Del Bosque ha querido ventilar esto con un pelillos (del bigote, supongo) a la mar. Cuando dimiten de la búsqueda de la verdad hasta tipos como Cabeleira y Del Bosque, no es ya que haya que perder toda esperanza en que el Barça llegue algún día a purgar sus culpas. Es que hay que perder con urgencia cualquier atisbo de fe en el fútbol y en el ser humano.
Y esto, amigos, es no sólo lo que hay. Esto es lo que va a haber, y me duele vaticinar que es para siempre.
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Con relación al mayor escándalo de corrupción de la historia del deporte en España, a continuación reproducimos el artículo publicado por Primavera Blanca en su web:
Durante las últimas semanas hemos asistido al mayor escándalo de corrupción de la historia del deporte en España y a uno de los mayores en el mundo.
En breve: desde 1999 (que hay cuentas informatizadas y constancia en ellas de los pagos) el F. C. Barcelona tuvo en nómina al Vicepresidente de la Organización Arbitral Española con la finalidad, confesada por éste a los inspectores tributarios, de que los árbitros no perjudicaran al Barcelona. Y, efectivamente, las estadísticas arbitrales de todos estos años, mucho más que los episodios concretos, demuestran que Enríquez Negreira hizo cojonudamente el trabajo que le había contratado la organización de corrupción denominada F.C. Barcelona.
El jueves se celebró el partido de semifinales de Copa del Rey y surgieron entre los madridistas más activos, muchos de ellos miembros de la Grada Fans RMCF, distintas iniciativas para hacer constar al mundo, en la medida de nuestra modestia, la repugnancia que nos produce la organización corrupta cuyo primer equipo de fútbol nos visitaba. Naturalmente, Primavera Blanca las apoyó en primera línea, junto con otras peñas de la Grada. Una breve negociación con las fuerzas de la UIP nos permitió aguantar la manifestación espontánea los diez minutos precisos para que muchos medios, nacionales e internacionales, que habían acudido a la convocatoria difundida en redes sociales, pudieran recogerla y amplificarla.
Los asistentes al estadio coleccionaban los juanitos de a 500 euros que distribuimos por allí. La directiva del Madrid tendrá sus razones, que respetamos, incluso sin conocer, porque sus responsabilidades no son las nuestras para no hacer sangre con este asunto, pero nuestra responsabilidad de madridistas activos es no dejar pasar unos hechos que le arrancan la fe en el deporte a cualquier buen aficionado y hacer todo lo posible porque no se entierren en el fango mediático de todos los días y porque se persigan y, si puede ser, paguen los responsables.
Buenos días, amigos. Living is easy with eyes closed.
El último simulacro fue el jueves y el próximo será el domingo por la noche, contra el Betis. Nos encontramos pues, además de en Cuaresma, en periodo de intersimulacros. Porque las competiciones españolas son un simulacro de torneo, y los simulacros son siempre más débiles que la verdad, que podemos representar con el Real Madrid.
Rafaela Pimienta, agente de Haaland. pic.twitter.com/Gsj8CGlwZP
— La Galerna (@lagalerna_) March 3, 2023
Tenemos la sensación de haber dedicado esfuerzos e ilusiones para apoyar durante tantos lustros de nuestras vidas al Real Madrid en unas competiciones españolas que estaban muñidas, emporcadas, encauzadas por el pago de millones de euros de uno de los participantes, el Barcelona, a los jueces de las mismas, los árbitros.
Nos sentimos como quien ha empleado años de su existencia en cortejar a un amor que solo existía en su cabeza, como un real nowhere man, sitting in his nowhere land, making all his nowhere plans for nobody, como alguien que entona I’m so tired sin mover los labios, con la mirada perdida y el único propósito de que el tiempo se agote.
Ante la corrupción continuada y demostrada documentalmente, hay quienes optan por aquello de living is easy with eyes closed. Es lo más cómodo, sobre todo para quienes no tienen ningún interés en que se depuren responsabilidades porque para el devenir de sus vidas es más rentable.
Living is easy with eyes closed no solo es el leitmotiv de quienes han perdido la ilusión por la vida o de los acomodaticios, también lo es, por desgracia, de muchos madridistas que desde tiempo ha se dedican a requebrar al Barça y a menospreciar al club que hizo de ellos lo que son.
Living is easy with eyes closed también es el estribillo de los estómagos agradecidos, de los cobardes, de los miserables o de los que han cometidos delitos graves, hayan o no prescrito.
No digas nada, sólo RT si quieres que se aplique el reglamento igual para todos los equipos #NuncaDejesDeCreer pic.twitter.com/11vZ01IQWE
— Atlético de Madrid (@Atleti) March 3, 2023
No digas nada, sólo vomita (con tilde o sin tilde).
La prensa catalana también se acoge al living is easy with eyes closed. ¿Alguna vez no fue así? No lo sabemos, ninguno de los portanalistas llegamos a los 117 años de vida. Lo que llaman ADN Barça no es otra cosa que la idiosincrasia de la burguesía catalana acomodada; clasismo, ombliguismo, paletismo, egoísmo, complejos, desprecio por la ley y un porcentaje no despreciable, seguramente mayor del 3 %, de amor por el dinero por encima de todo, incluido su amado paraíso inexistente.
Lo que ocurre es que, a pesar del descreimiento que nos invade, a pesar de que la apatía nos arrastra hacia ella como la resaca de un mar enfurecido, no nos sale de las narices rendirnos al living is easy with eyes closed, nosotros no lo vamos a dejar pasar.
El mayor escándalo de corrupción de la historia del deporte en España no puede quedar en simple polémica de Sálvame, no puede quedar sepultado por las excusas de los implicados, por las mentiras de los medios, por los madridistas mamporreros y por los antimadridistas mediocres, valga la redundancia.
El fútbol español necesita una revolución. En realidad no sería necesaria una revolución, sino aplicar la ley, pero hoy día cumplir y hacer cumplir la ley es revolucionario.
Pero mientras se está vivo, no deja uno de resucitar, y no lo decimos porque estemos en Cuaresma ni porque seamos más madridistas que el cortapuros de Bernabéu. Para muestra, Fernando Alonso, quien ilustra las portadas de Marca y As, quienes también optan por el living is easy with eyes closed.
Pasad un buen día.
Vamos a quitarnos las caretas, aunque solo sea como un ejercicio de autoayuda para tratar de sentirnos mejor: aquí todos sabíamos lo que estaba (¿está?) pasando. No creo que haya nadie que tenga dudas. Mark Twain decía que no hay cantidad de evidencia suficiente para convencer a un idiota, pero yo creo que en este caso ya no queda nadie que sea tan idiota como para no rendirse a la evidencia. Y, además, ninguno de los actores de esta película es idiota, ni siquiera los trompeteros que ahora intentan convencernos de que el Barcelona es una pobre entidad que ha sido estafada por un sinvergüenza. Tampoco es que sean intelectualmente brillantes, para qué vamos a engañarnos. En especial me resulta gracioso ese que sale en una radio y tiene nombre bíblico, hijo de Abraham, cuyas formas, comportamiento histriónico y argumentos pueriles denotan ciertos problemas cognitivos. Pero, insisto, incluso este está libre de ser idiota. Él, y todos los demás, son otra cosa. Interesados. Ganapanes que están dispuestos a tragarse cualquier sapo para seguir agarrados a una teta que les permite vivir muy bien. Porque el fútbol profesional, conviene tener esto en cuenta al analizar lo que está sucediendo, es un negocio que mueve ingentes cantidades de dinero y que produce una parte nada desdeñable del PIB español. Y algunos, que por sus evidentes limitaciones tendrían muy complicado ganarse la vida de otra forma, van a hacer cualquier cosa para conseguir que esta rueda que va soltando mierda siga girando. Aunque para ello tengan que recurrir a razonamientos que mueven a la risa, a la pena, o a la vergüenza ajena. La mayoría de las veces a las tres cosas juntas.
Otros, no obstante, lo reconocen, aunque sea de forma subrepticia, pero instan a cualquier interesado en que se castigue al culpable a que acudan al juzgado, en la seguridad de que será difícil encontrar las pruebas y de que, incluso aunque esto pase, las probabilidades de que haya consecuencias deportivas son escasas. Un articulista del As empleaba en Twitter esta argumentación el otro día, respondiendo a todo el que le increpaba que lo que debía hacer es acudir al juzgado. Yo, querido articulista, no lo voy a hacer. Por varios motivos entre los que destaca uno sobremanera: lo tienen todo atado y bien atado. Albert Soler, presidente del CSD, Secretario de Estado para el Deporte, director General de Deportes (y ejecutivo del Barcelona en el tiempo de los pagos a Negreira) cambió la Ley del Deporte, eliminando la necesidad de avalar con patrimonio personal para convertirse en presidente de un club de fútbol (lo que le ha venido muy bien al actual presidente del Barcelona) pero sin tocar la prescripción de los delitos deportivos de carácter grave, que se queda en tres años (lo que le viene muy bien al Barcelona). Todo son casualidades, faltaría más. Casualidades y política.
... en lugar de poner toda la luz que sea necesaria para que se opere, para que se ampute antes de que la gangrena acabe con todo. Pero no lo van a hacer. ¿Cómo podrían si la gangrena son precisamente ellos? Los que estaban entonces son los que mandan ahora. Y nos dicen que hay que creerlos. Porque sí. Y que, si en dos años no se le pitó ningún penalti en contra al Barcelona, será porque los colegiados consideraron que no los hubo
Porque esa pata tampoco hay que dejarla de lado. Esto tiene mucho de política. Ya hemos hablado antes de lo del ejército desarmado de Cataluña y el resto de boutades que unas cuantas cabezas con lecturas mal digeridas, que diría don Miguel de Unamuno, han convertido en verdades tan irrefutables como que Cervantes nació en los Países Catalanes o lo de los ciento y pico presidents de la Generalitat. El problema, el verdadero problema, es que estos individuos que en cualquier otro tiempo o lugar serían tomados por unos frikis de cuidado, ahora imponen su visión en el gobierno, es decir, en la fiscalía general del Estado, por obra y gracia de un partido al que he votado casi siempre, pero al que difícilmente volveré a votar. Por eso Albert Soler o Miguel Cardenal pueden estar trabajando para el Barcelona desde la calle Martín Fierro de Madrid, y por eso la fiscalía se mueve arrastrando los pies cuando se trata de esclarecer un escándalo que se puede llevar (o que ya se ha llevado) por delante la credibilidad del fútbol español.
Una credibilidad que se empezó a poner en entredicho por la actuación de unos árbitros que sabían lo que tenían que hacer y que ahora, cuando más deberían saberlo, se empeñan en sostenella y no enmendalla, erre que erre en un ejercicio circense en el que utilizan trucos de magia demasiado conocidos, de otras épocas, para oscurecer aún más el asunto en lugar de poner toda la luz que sea necesaria para que se opere, para que se ampute antes de que la gangrena acabe con todo. Pero no lo van a hacer. ¿Cómo podrían si la gangrena son precisamente ellos? Los que estaban entonces son los que mandan ahora. Y nos dicen que hay que creerlos. Porque sí. Y que, si en dos años no se le pitó ningún penalti en contra al Barcelona, será porque los colegiados consideraron que no los hubo. Ya hay que ser desahogado para decir eso después de lo que hemos visto. Pero no pasa nada. Están tratando de tapar todo, paladas de estiércol para tapar los excrementos y presunción de inocencia para los monipodios pillados in fraganti, no vaya a ser que se enfaden. Pero, ojo, el montón de mierda es tan grande que puede que no les llegue toda la basura que tienen para taparlo. Y, por si acaso, queda Europa, que ya decía Ortega y Gasset que era la solución, y puede que en este caso, aunque solo en este, sea verdad.
El problema, el verdadero problema, es que estos individuos ahora imponen su visión en el gobierno, es decir, en la fiscalía general del Estado, por obra y gracia de un partido al que he votado casi siempre, pero al que difícilmente volveré a votar. por eso la fiscalía se mueve arrastrando los pies cuando se trata de esclarecer un escándalo que se puede llevar (o que ya se ha llevado) por delante la credibilidad del fútbol español
Pero, en cualquier caso, el daño ya está hecho. Han conseguido echar a perder nuestro refugio de infancia, el espacio en el que nos podíamos esconder durante un rato para volver a ver la vida con la pasión y la candidez de un niño. Eso ya no va a volver a pasar con las competiciones españolas, porque ya sabemos de qué va esto. Decía Camus, a propósito de la Guerra Civil española, que con ella su generación aprendió que se puede tener razón y aun así ser derrotado. A la nuestra el Barcelona nos ha enseñado que se puede pudrir hasta el último lugar en el que podíamos ser inocentes sin que haya ninguna consecuencia. De todas formas, han sido consistentes, eso no se les puede reprochar: una parte importante de su masa social odia a España y con esto han hecho un daño irreparable a su imagen.
En fin, ya paro. No sé si a alguien le habrá servido para el propósito con el que empecé a escribirlo. A mí no. Para ser honesto, creo tanto en los libros de autoayuda como en la honestidad del CTA, empezando por su presidente, o en la inteligencia de los trompeteros.
Para mi querido amigo, el Maestro D. Luis Alberto de Cuenca, gran tintinófilo.
Justamente hoy se cumple el 40º aniversario del fallecimiento de Georges Remi (3 de marzo de 1983), conocido mundialmente como Hergé, el padre de la “línea clara” en los cómics (estilo o tendencia nacido en Bélgica que triunfó y traspasó todas las fronteras europeas y mundiales), el creador del célebre personaje de Tintín y un genio absoluto del mundo del cómic.
Vamos a rendirle merecido homenaje en estas líneas y, más concretamente, a su inolvidable álbum “Tintín en el Tíbet”, la obra maestra más indiscutiblemente madridista de toda la historia de los cómics o, como se dice en francés, de las “bandes dessinées”.
Para quienes apenas conozcan las aventuras de Tintín, cabe recordarles que, en su álbum publicado en 1934, “El loto azul”, que transcurre en el periodo de la invasión japonesa de Manchuria, el reportero salva a un joven chino —Tchang—, de una muerte segura por ahogamiento en las aguas crecidas del río Yang-Tsé. No es casualidad que aparezca dicho personaje, ya que, meses antes, Hergé conoció en Bruselas a un estudiante de arte llamado Tchang Tchong Yen y forjaron una enorme amistad.
El encuentro con Tchang tiene una importancia capital en la trayectoria de Hergé, ya que, a partir de ese momento, el artista dibujante comenzó a documentarse en profundidad para construir sus guiones y sus escenarios, buena prueba de ello está en el afán de huir de los estereotipos que se tenían en Europa sobre costumbres tan lejanas de países como China. Por ejemplo, todos los letreros en caracteres chinos o sinogramas que aparecen en “El loto azul”, tienen su significado y son una aportación del joven Tchang Tchong Yen a la obra.
Dicha amistad se interrumpió durante mucho tiempo, ya que Tchang regresó a China y a lo largo de muchos años —bajo el régimen de Mao— Hergé y Tchang no volvieron a poder estar en contacto, pese a los intentos que hicieron ambos amigos.
En 1958, Hergé decide volver a recordar a Tchang en las aventuras de su héroe y crea una maravillosa aventura, en la cual Tintín, conocedor de un pavoroso accidente aéreo en el Himalaya, en cuyo avión volaba su amigo Tchang, decide, contra toda lógica y contra todos los consejos que recibe, viajar a Nepal para tratar de rescatar con vida a su amigo del alma.
Es “Tintín en el Tíbet” (cuya publicación fue en 1960) una aventura totalmente distinta a las que había vivido hasta entonces el pequeño reportero, viajando por todos los continentes, en la que no hay conflictos políticos, ni guerras, ni siquiera personajes malvados contra quien medirse ni injusticias a las cuales combatir. Es una aventura en busca de lo imposible: nadie en su sano juicio puede pensar que, tras varios días después del accidente, en un entorno sumamente hostil, a varios miles de metros de altitud en la cordillera del Himalaya con temperaturas extremas, y tras no haber hallado las patrullas de rescate ningún pasajero superviviente, se pueda encontrar al joven Tchang, y menos aún con vida. Pero nuestro héroe cree firmemente en la amistad y tiene un sueño en el cual Tchang sigue vivo y le pide ayuda. Nada ni nadie podrá hacerle cambiar de idea a partir de ese instante. Rumbo al Himalaya.
“Tintín en el Tíbet” es la obra maestra más indiscutiblemente madridista de toda la historia de los cómics o, como se dice en francés, de las “bandes dessinées”
Tintín, con su espíritu madridista, con su rebeldía ante la rendición, con su eterno afán por luchar hasta el último aliento, incluso por una causa aparentemente perdida y archivada, emprende viaje hasta el corazón de Nepal, pese a la oposición de sus mejores amigos, el capitán Haddock y el profesor Tornasol, que tratan de hacerle razonar y para que desista de una expedición que carece de sentido.
El color blanco, inmaculado, preside toda la aventura tibetana: la nieve, los glaciares, su fiel perro, Milú, y, sobre todo, la pureza del corazón tan blanco y tan generoso de Tintín, dispuesto a arriesgar su propia vida, ya que le guía un fuerte convencimiento, el de creer firmemente que su amigo sigue vivo: un afán de resistencia ante las adversidades, ante toda razón humana, ante todo lo que le dicta la sensatez y el sentido común.
El capitán Haddock, pese a que piensa que dicha aventura es una locura sin sentido, decide acompañar a su querido amigo y emprende el viaje a Katmandú. Por primera vez en muchos años (desde “Tintín en América”, publicado en 1931), no aparecen en el álbum los inefables policías torpes y patosos Hernández y Fernández, que siempre daban un contrapunto cómico a la intriga de las diferentes andanzas del reportero. Claramente, se trata de un álbum más íntimo, muy personal, también con un gran componente místico como refleja la notoria presencia de los monjes budistas en la aventura (destaquemos que el mismísimo Dalai Lama otorgó su prestigioso premio Luz de la Verdad a este álbum en 2006 por los valores que transmitía).
No queremos desvelar la trama completa de “Tintín en el Tíbet”, para que todos los que no hayan tenido la suerte de leerlo puedan hacerlo ahora, pero sí decir, por ejemplo, que hasta el fiel capitán Haddock se deja vencer en un momento por el desánimo y el desaliento y está a punto de tirar la toalla y de dejar abandonado a su suerte a Tintín en su irracional e insensato viaje.
El valiente periodista, llevado por la fe de su amistad, por la creencia en el milagro y por su afán de pelear hasta la extenuación por una causa más que noble, nos recuerda claramente a ese Real Madrid del pasado mes de mayo, en la vuelta de las semifinales contra el Manchester City: minuto 89, el City tiene un 5-3 a su favor en la eliminatoria, acaba de tener dos enormes oportunidades a pies de Jack Grealish (que desbarataron Ferland Mendy y Thibaut Courtois) y está ya pensando en reservar el hotel en París para la final. Todo parece inevitablemente perdido…
En ese momento es cuando apareció la fe ciega de Camavinga, de Benzema, de Rodrygo, de Vinicius, de Militao, de Carvajal, de Asensio, en definitiva, de todo un batallón de tintines irreductibles que creían en el milagro pese a que algunos —no demasiados— madridistas estaban ya abandonando los alrededores del estadio, tras haber perdido toda esperanza en la remontada.
La lucha, la ilusión, la tenacidad, la convicción, la negación por aceptar la derrota, todo está en “Tintín en el Tíbet”, como tantas veces se ha estado viviendo dentro del recinto sagrado del madridismo.
En esta aventura, la realidad superó a la ficción, y en 1981, 44 años después de haberse visto por última vez en 1937, Hergé y Tchang pudieron volver a reencontrarse: Tchang, que, como tantos intelectuales chinos, no había podido volver a viajar fuera de China y no podía haberse comunicado con el extranjero, pudo finalmente viajar a Europa, ya siendo un escultor prestigioso. Apenas sabía Tchang que su viejo amigo belga, Hergé, había adquirido en esos años una fama mundial y que había tenido la maravillosa idea de dedicarle su “Tintín en el Tibet” 23 años antes, ya que los álbumes de Tintín estaban prohibidos en la China maoísta.
El valiente periodista, llevado por la fe de su amistad, por la creencia en el milagro y por su afán de pelear hasta la extenuación por una causa más que noble, nos recuerda claramente a ese Real Madrid
Durante los dos últimos años de su vida, Hergé pudo volver a revivir con Tchang una amistad que había traspasado todos los límites de la vida real y se había convertido en una de las más bellas de la historia.
Años más tarde, quien escribe estas líneas tuvo la suerte de conocer en persona al verdadero Tchang Tchong Jen, en una reunión de fervientes tintinólogos en Bruselas: Tchang se había asentado en Francia como escultor prestigioso, y le dedicó a este escribidor los dos álbumes de Tintín en los que aparecía, “El loto azul” y “Tintín en el Tíbet”. Pero esa ya es otra historia, como escribió Rudyard Kipling…
Les recomiendo encarecidamente a todos, jóvenes y maduros, chicas (mis dos hijas, nacidas ya en el siglo XXI, adoran a Tintín y en especial este álbum) y chicos, esta maravillosa aventura donde, créanme, podrán encontrar en cada página y en cada viñeta el amor, la pureza, la meditación, la amistad, la emoción, la intriga, las lágrimas y las ganas de vivir que nos regala también nuestro amado Real Madrid.
Buenos días. No hemos venido a emborracharnos porque es temprano en la mañana, pero el resultado nos da igual. Nos vais a permitir que comencemos parafraseando con algún cambio aquel ocurrente cántico de la afición del Cádiz. Lástima que este portanálisis no sea una exaltación de la amistad regada en vino en el contexto del fútbol, sino una tristísima elegía por nuestra propia pasión balompédica.
Tomadlo así. El resultado nos da igual porque ahora mismo todo nos da igual. Somos nihilismo futbolístico, madridismo ahogado en lamento descreído. “Son nihilistas, no creen en nada”, decía Lebowski de aquellos tipos que iban de negro y sacaban a pasear una marmota cuando no facturaban discos de tecnopop germano. Nos parecemos más a ellos que a la afición del Cádiz. Nos parecemos más a ellos que a cualquier afición, bien pensando. ¿Que a la del Madrid también? ¿No son ustedes afición del Madrid? Sí, eso siempre. Nos quitarán -de hecho, ya nos lo han quitado- el fútbol, pero nunca nos quitarán al Madrid. Nos sentimos especialmente representados por esa afición que se congregó a las siete y media en la torre D para guardar, precisamente, un minuto de silencio por el fútbol y repartir billetes con el careto del negreiro supremo que poco después estaría aposentando sus cachas en el asiento principal de nuestro palco.
Nos sentimos representados por esa afición pero algo se ha roto de una manera muy profunda, y dudamos mucho que haya forma de juntar las piezas y pegarlas, porque nuestro amor a este deporte no es un jarrón chino. Hoy amanecemos con unas portadas de derrota, que es algo que nos ha pasado unas cuantas veces en los casi ocho años desde que existe el portanálisis, en los casi ocho años desde que existe La Galerna. Pero hoy es diferente porque esta derrota, como contamos, nos da un poco igual, de igual manera que nos habría dado un poco igual la victoria, lo juramos.
-Es nihilista.
-Eso tiene que ser agotador.
Llevamos muy poco tiempo de nihilismo, pero estamos en condiciones de refrendar el aserto del Nota. Es agotador, y sobre todo es plomizo. No sabíamos que el vacío pesaba hasta que lo tuvimos instalado en el centro del pecho. No solamente no va a pasar nada con el BarçaGate, sino que ya no pasa nada. Estamos ya instalados en la aceptación. Un club se compró arbitralmente la competición durante veinte años, y qué, pelillos a la mar, sigamos. OK, José Luis, sigamos, pero con el corazón en otra parte. No podemos poner nuestro afán en algo que no toma nota de su propia putrefacción. La Galerna es desde el día de hoy, no sabemos por cuánto tiempo más, un foro sobre la actualidad y la historia de nuestro querido Madrid, pero el interés personal lo pondremos en otras cosas. Hay cine, hay música, hay obras de teatro y clases de Reiki. Fingir que importa un lugar en nuestras vidas un espectáculo ¿deportivo? que ya no nos creemos sería un ansía inútil, por hablar como Sartre. Sí, amigos, existencialismo barato en una web de fútbol. Negreira y el Barça, que a través del sujeto adquirió el favor del estamento arbitral durante dos décadas, constituyen el fin absoluto de nuestra inocencia, el 11S en nuestro modo de ver el balompié. Pero fijaos: no tanto Negreira y el Barça como la reacción de todo el mundo ante el asunto Negreira y el Barça. De absolutamente todo el mundo.
Quizá algún día, a lomos de una nueva victoria como la de Liverpool, el Madrid nos resucite. El Madrid resucita muertos. Pero a día de hoy estamos difuntos.
Rezad por nuestra alma mientras veis las portadas del día.
Le quedó grande el partido. Escasa disciplina en las tarjetas y las faltas y poco rigor en general. Sacó tarjetas por nada y cosas evidentes las dejó pasar.
En los primeros minutos quiso que se jugara y admitió bastante contacto. Pero no lo paró a tiempo. La primera amarilla fue inexplicable a Vinicius en el 24' cuando tanto él como de Jong se estaban agarrando mutuamente. No hubo ni decisión salomónica. Sin embargo, en un periodo de 10 minutos Gavi hizo tres faltas, sobre todo una peligrosa con el codo a la nuez de Militao. Nada. Como tampoco en el manotazo de Araujo a Vinicius ni en la dura patada de Carvajal a Balde. La amarilla a Gavi fue por un pique con Vinicius en el 50 antes de sacar un córner.
El resto de amonestados fueron Raphinha por entrada a Vinicius en el 43', Nacho por zancadilla a Raphinha en el 54', Kessié por llegar tarde ante Carvajal en el 66', Valverde por llegar tarde frente a De Jong en el 74' y Xavi por protestar en el 91'.
Además, Munuera se comió un par de córners claros a favor del Madrid, con especial mención al del minuto 47'.
En el 11' se anuló un gol a Benzema en offside claro y en el tanto de Kessie, el alemán Rüdiger rompía el fuera de juego del africano.
Munuera Montero, DEFICIENTE.
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