Las mejores firmas madridistas del planeta

El Real Madrid femenino goleó (4-0) al Athletic Club en la segunda semifinal de la Copa de la Reina disputada en el estadio de Butarque. Los goles de Caroline Weir (dos), Sandie Toletti y Athenea del Castillo evidenciaron la superioridad de las madridistas, que buscarán su primer título oficial el sábado frente al Atlético de Madrid.

Si antes de afrontar su primera semifinal como favorito a un título existían dudas lógicas en torno al Real Madrid femenino y el ingrediente de la nueva presión añadida, Caroline Weir zanjó el debate en cuanto el balón echó a rodar sobre el césped del estadio de Butarque. Enfrente, el Athletic Club presentó un equipo jovencísimo, con una media de edad de sus jugadoras de campo por debajo de los 22 años, que pagó su inexperiencia ante un rival superior en todos los aspectos.

A Weir, faro del equipo, le bastaron siete minutos de juego para demostrar que ella es la futbolista llamada a a guiar a las blancas en su ascenso a la élite y, más en corto, la principal baza de cara a conquistar el primer trofeo de la sección femenina del club. La escocesa paró el tiempo bajando del cielo un balón alto de Claudia Zornoza con un control zidanesco, alzó la mirada, y firmó una vaselina picada con la que superar a Sun Quiñones. El temprano 1-0 desarboló el plan del equipo vasco, decidido a esperar en su campo al Real pero desde ese momento condenado a remar a contracorriente.

Weir

Las blancas, con todas las piezas disponibles, tuvieron piernas, calidad y espacio suficiente para encauzar el juego al ritmo de Claudia Zornoza y Sandie Toletti. Por delante, las ganas de hacerlo bien eran evidentes, y en el intento recurrente destacó Linda Caicedo, quien desde la izquierda aglutinó de inicio el ataque madridista. Sólo un cambio de pareja defensivo llegado el cuarto de hora, al que se vio obligado el Athletic tras una lesión en su zaga, permitió que Oihane Hernández –a la que los rumores sitúan en Valdebebas este verano– apaciguase a la joven colombiana.

Los goles de Caroline Weir (dos), Sandie Toletti y Athenea del Castillo evidenciaron la superioridad de las madridistas, que buscarán su primer título oficial el sábado frente al Atlético de Madrid

En cualquier caso, y como muestra de la riqueza de recursos con la que empieza a contar Alberto Toril, el segundo tanto llegó por la derecha. Athenea asistió a una Weir omnipresente, caída entonces en ese costado, para que la ’11’ repitiese recurso técnico al lanzar un centro picado al área. Allí apareció Toletti para conectar una volea valiente de primeras, recompensada con un rebote fortuito que acabó de nuevo en gol. Por entonces Misa Rodríguez no había llegado a oler el balón, y a la postre sus guantes quedarían sin estrenar llegado el pitido final. Para las jóvenes jugadores del Athletic, pensar en cómo inquietar el área rival era el menor de sus problemas; salir de su campo superando la presión blanca fue el quebradero de cabeza que las amordazó.

Toletti

Y es que este Madrid, deseoso de acompañar a a los primeros equipos masculinos de fútbol y baloncesto en su trayectoria de éxitos, jugó una semifinal con sensación de pretender autoconvencerse de su misión. Las blancas no levantaron el pie del acelerador, y antes del descanso llegaría el tres a cero de la tranquilidad. Naomie Feller, la nueve elegida de inicio, aprovechó su potencia y velocidad para apurar la línea de fondo por la banda izquierda y, cuando Athenea del Castillo inició su desmarque dentro del área, le sirvió un centro tenso y a la bota para que también la cántabra cantase un gol.

Athenea

El billete a la final estaba asignado, pero antes de la hora de juego Caroline Weir le regaló a Alberto Toril un caramelo irresistible: las rotaciones podrían empezar a la vuelta del descanso. El Real volvió a la carga apenas veinte segundos tras la reanudación. Pisando área por mera inercia, Weir bajó de cabeza un balón, le llegó de nuevo tras fallo en el despeje de Maite Zubieta, y no le quedó más remedio que poner el 4-0 definitivo sin que la guardameta bilbaína pudiese iniciar la estirada. Con el trabajo hecho y sobrando media hora de reloj, Weir y Zornoza salieron del campo ovacionadas y contentas, aunque no relajadas.

Lo que quedaba de semifinal en la noche de Leganés era ya prólogo del primer día D para el Real Madrid femenino. En el partido por la Copa de la Reina aguarda un Atlético de Madrid que intentará retardar –al menos por ahora– la cita de las madridistas con los libros de historia. Pero Caroline Weir vino a Madrid para que fechas como la del sábado, 27 de mayo de 2023, sean recordadas por siempre. En sus botas está el destino.

 

Fotografías: realmadrid.com

Buenos días. ¿Os ha sucedido alguna vez que la alarma por la estupidez de alguien supera con creces el sano despiporre que debería causarte, ahogándose así la carcajada en la garganta? Para que un tonto haga reír debe cumplir dos premisas:

  1. Que NO una a su condición de tonto la de miserable y rastrero. Eso también aborta la risa.
  2. Que la magnitud de la sandez que emite no conduzca irremisiblemente a un nivel de vergüenza ajena superior al de la hilaridad que despierta.

Nos referimos a las reacciones suscitadas a cuenta de un episodio muy concreto acontecido ayer en el Santiago Bernabéu durante el encuentro entre el Real Madrid y el Rayo Vallecano. A estas horas ya sabéis que el choque, de nula trascendencia para la suerte de los de Ancelotti en esta temporada (leed la crónica de Genaro Desailly), sirvió como desagravio a Vinicius por los constantes ataques racistas sufridos en la presente temporada. Sus compañeros salieron al campo luciendo camisetas de su compañero, en pública manifestación de plantilla y grada contra el racismo, el odio y la xenofobia. Vini, lesionado, presenció el partido en el palco presidencial junto a Florentino Pérez, y recabó el afecto del público en el minuto 20, respondiendo a la ovación cerrada del estadio con un caluroso saludo.

Todo esto lo reflejan con corrección las portadas de As y Marca.

Lo curioso fue lo que pasó cuando los aficionados del Rayo presentes en el estadio blanco prorrumpieron en un cántico que por lo visto es habitual en ellos, en especial en los desplazamientos. Se trata de una suerte de autoparodia que reza (con perdón) “Vallecanos, yonquis y gitanos”. Hay vídeos que prueban que esos versos, aunque pueda parecer chocante, salieron de aquella parte de la grada donde se encontraban los propios hinchas vallecanos.

Y ese fue el punto donde las compuertas de la presa que contiene toda la imbecilidad del planeta tierra (y parte del extranjero) se abrieron de sopetón. Fue una avalancha de estupidez, un auténtico tsunami de estulticia en medios y redes sociales.

En el fondo hay que entenderles. La ocasión se mostraba demasiado propicia para dar un giro de timón en el relato. Se mostraba pero no lo era. Interpretaron medios, periodistas y tuiteros random del antimadridismo más sarraceno que los cánticos procedían del público madridista allí congregado, lo que en sus mentes calenturientas se traducía en un vuelco brusco en la narrativa.

Y se lanzaron a la piscina. Uno tras otro. Conmovedoramente. Tiernamente, podríamos casi decir. Gilipollesquísimamente, eso sin duda de ningún género.

Con la trágica circunstancia de que la piscina no tenía agua, pues no era la hinchada madridista, sino la de su oponente, quien había lanzando la consigna. Podían haberse asegurado antes de lanzarse, aquello que hacía el periodismo de antaño de contrastar, pero la posibilidad de hacer pasar al madridismo por la apariencia del pozo séptico que ellos en cambio sí son era demasiado apetecible.

Uno de los primeros fue Pedro Morata, el profesional de la información (?) valencianista a quien debemos perlas como “Si Vinicius sigue con la misma actitud, los servicios de seguridad de los estadios no van a dar abasto”. Esto trinaba el sujeto:

“Justicia poética”. Pues sí. La justicia poética derramada sobre la cocorota de quien rehúsa condenar el racismo que sufre Vinicius, tratando de convertir en culpable a la víctima, y se cree que los astros se han confabulado a su favor para hacerse él la víctima, ahora. No, Pedrito. Tu Mestalla ha sido sancionado con toda justicia por albergar escoria humana racista. Parecía que podías acusar al Madrid de algo parecido, ¿verdad? ¿A que lo parecía? Bueno, pues no.

También se lanzó por el terraplén el político de Valencia Borja Sanjuán, quien ya antes se había permitido insultar a Vinicius vía twitter en lugar de condenar los incidentes de Mestalla, como habría hecho cualquier persona de bien. Parece que no tuvo suficiente con la somanta de guantazos dialécticos que le propinó en directo, en la Sexta, García Ferreras. Se ve que quiere más.

No podía faltar la cuenta de Twitter de Superdeporte, el conocido fancine de adscripción ché. Ellos también se lanzaron cabeza abajo en el intento de hacer creer que la afición de Concha Espina es como de hecho sí demostró ser parte de su propia afición: la valenciana.

Esta gente está tan desnortada que mirad su última portada. En ella dicen no al racismo pero también no a muchas otras cosas, completamente kafkianas la mayoría, y en el mismo cuerpo de letra, por lo que es de colegir que le brindan la misma importancia a la lucha contra el racismo que a la lucha contra todas las demás cosas, la mayoría de las cuales sólo existen en su mente.

Nos gustaría añadir a la lista, en un afán constructivo, no a los grupos de WhatsApp con las madres del cole, no a los emojis llorando para dar el pésame y no (pero un no muy rotundo) a la parte de crocanti del maxibón. Que haya racismo está mal, pero que compartas un maxibón con tu mujer y te toque siempre ese lado del producto también es intolerable, ojo.

Pero no solo de valencianos se nutre el antimadridismo, por más que de Valencia venga la última hora que agrede racialmente a Vinicius para luego fingirse la agredida. Periodistas de filiación culé y colchonera tampoco desperdiciaron la ocasión, tan inmejorable, de quedarse calladitos. Ved al ínclito Francesc Aguilar, preclaro exponente de los medios en la órbita culé, quien también asumió erróneamente que los cánticos provenían de la parroquia merengue.

Ya decimos que los colchoneros no se quedaron atrás, escocidos como están porque el Madrid les ofrezca “lecciones morales”. Hay que ser indulgentes con ellos, pobres. Llevan una racha devastadora. Primero se enteraron de que quien roba las ligas no es el Madrid, como llevan décadas y décadas proclamando, sino el rival del Madrid y tradicional aliado propio, es decir, el Barça. Eso ya fue duro. Pero asumir ahora que el Madrid lleva, junto a Vinicius, la bandera de la lucha contra el racismo es demasiado para ellos. El Madrid no puede representar nada bueno, hombre.

Ay, Pascualín… Conviene asegurarse bien de que la piscina tiene agua antes de proceder a darte la zambullida padre, porque a veces los destellos del sol sobre la superficie de la alberca no son sino espejismos que obra la calentura anti.

Hemos reservado para el final el mejor de todos. Claro, las interacciones de las redes fueron poco a poco sacando a estas gentes de su error. Poco a poco fueron siendo partícipes de que en realidad lo de “yonquis y gitanos” no venía de la audiencia vikinga, sino precisamente de la rayista. Nadie reculó, nadie se disculpó, habría sido demasiado pedirles. Y alguno, como el divertido tuitero culé más o menos anónimo que vais a ver ahora, se revolvió en un escorzo verdaderamente genial si se hubiera tratado de una caricatura.

Vale, vale, lo acepto, no eran los madridistas sino los rayistas quienes se gritaban eso a sí mismos. Pero entonces ¿por qué no lo se lo recriminó la afición del Madrid? Siendo más, los aficionados blancos podían por ejemplo haber fostiado a los franjirrojos por promover de ese modo la violencia… aunque fuera una violencia contra ellos mismos. ¿Por qué no acallaron los madridistas el sentido del humor de los vallecanos? Hay que cerrar el Bernabéu, y cuanto antes mejor, porque en ese campo los aficionados del rival cantan libremente lo que estiman oportuno sobre su propio equipo. Es intolerable.

El Madrid siempre tiene que ser el malo, amigos. Ocho años de La Galerna nos han permitido apercibirnos de la inexorabilidad de la máxima. Que el Madrid sea estafado por su rival, comprando este de manera probada los favores del estamento arbitral, es intolerable, porque el Madrid pasaría a ser ¡la víctima! en lugar del estafador. Que el Madrid abandere las buenas causas del mundo, por ejemplo la batalla contra la xenofobia, es un sindiós, porque nos deja sin trabajo a los que nos ganamos el pan odiando lo blanco (y, por lo que se ve en algunos casos, también lo negro).

Por lo demás, la prensa cataculé despide hoy a Jordi Alba. Fue un gran jugador. Que le vaya muy bien, así, en genérico.

Pasad un buen día.

Arbitró Jesús Gil Manzano del Comité extremeño. En el VAR estuvo Estrada Fernández.
No comenzó demasiado bien el colegiado su actuación porque dejó pasar dos amarillas a los visitantes. En el 10' a Comesaña por pisar a Camavinga y en el 24' a Óscar, que cortó con mano una acción prometedora de Rodrygo. Además, no señaló un córner claro a favor del Real Madrid tras remate de Valverde que tocó en Fran García.
En el 32' llegó el gol madridista que el Rayo protestó con poca base. El balón correspondía a los blancos tras detener el juego el trencilla cuando el cuero estaba en posesión de Kroos. Si había algún jugador visitante no demasiado atento, eso va en el debe de los futbolistas y no del colegiado. Álvaro García protestó y fue amonestado.
En la segunda parte aparecieron más amarillas, todas por agarrón. Los destinatarios fueron Unai por sujetar a Camavinga en el 50, Comesaña por la misma acción a Kroos en el 52' y Carvajal por coger de la camiseta a Unai en el 59'. Unos minutos más tarde, los rayistas reclamaron la segunda del lateral merengue, pero su falta a Oscar era demasiado poca cosa para que enfilase los vestuarios.
Por último hay que destacar un error de protocolo del línea que no dejó seguir una jugada peligrosa de Rodrygo por el carril del 11. Levantó la bandera y se señaló offisde en vez de dejar seguir la jugada y luego en caso de acabar en gol proceder al chequeo.
Gil Manzano, DISCRETO.

El Madrid ganó al Rayo, sin que esto importe mucho. Lo relevante del encuentro estaba en el prepartido, con el gesto de las camisetas con el 20, en desagravio a Vinicius, vestida durante las fotos en formación por el resto de compañeros.

El brasileño saludó en ropa de calle desde el centro del campo, sin que muchos hinchas bucaneros presentes en el estadio se privaran de entonar algunos cánticos despreciativos. El brote de miserables que ha asolado el fútbol español en los últimos días deja en Pocoyó la invasión de los ultracuerpos. Durante el resto del encuentro, Vinicius estuvo en el palco presidencial, a la vera de Florentino, en un detalle inusual (quizá nunca antes visto) con un jugador que por lesión no puede vestirse de corto. Desde allí saludó en el minuto 20, cuando el Bernabéu le honró con sentidos aplausos, en homenaje diseñado por youtuberos madridistas como Ramón Álvarez de Mon y Pepe Kollins.

Poco que contar del primer tiempo más allá de la solidez de Alaba, el desparpajo más o menos afortunado de Camavinga, la porfía de Carvajal, el orden de Kroos y el arte cañero (de caños, no de fuerza) de Rodrygo -al final nos salieron más cosas individuales de las previstas, lo que se da de bruces con lo insípido de lo colectivo-. La atonía se rompió cuando el Madrid sacó provecho de un balón a tierra para que Valverde asistiera en profundidad a Benzema, que dribló a Dimitrievski y anotó. Los rayistas culparon a Gil Manzano de su propio empane a la hora de defender la jugada, y al Madrid, que como todos sabemos es el malo, de la mixomatosis, de la peste bubónica y de comprar al vicepresidente de los árbitros durante 17 años.

El segundo tiempo estuvo algo más animado. Carvajal pudo marcar en pase con el exterior made-in-Luka. La pelota se movió con algo más de soltura. En un contragolpe fulgurante, Rodrygo se quedaba solo y Gil Manzano no esperó al VAR para señalar un fuera de juego totalmente inexistente. Era medio gol. Y este árbitro se supone que es el bueno.

Anotó Raúl de Tomás, como prescribe la ley del ex, cuando quedaban pocos minutos para el final, pero Rodrygo culminó espléndidamente un culebreo al borde del área para lograr el triunfo blanco. Puño al aire en saludo a su amigo y a la lucha contra el racismo.

Bravo.

Courtois: 5. Poco demandado por el Rayo, salvo algún disparo lejano e inocentes remates de cabeza. En el gol de RdT no pudo hacer mucho.

Carvajal: 7. De los más atinados y briosos. Arriba y abajo. Rozó el gol, aunque también la expulsión.

Rüdiger: 5. No tiene los fundamentos para jugar como lateral izquierdo, por muy bien que nos caiga.

Nacho: 5. Sobrio y sin complicaciones.

Alaba: 8. Imperial. Sacó el balón exquisitamente y estuvo atentísimo al corte.

Camavinga: 6. Exuberante en la salida, algo errático en el pase.

Modric: 5. Entregó una asistencia marca de la casa con el exterior a Carvajal. Detalles de clase y sabiduría, pero poca cosa.

Kroos: 8. Metrónomo, fiabilidad alemana y todos los estereotipos positivos que se le ocurran al lector. Ha hecho una buena temporada.

Valverde: 5. No sabemos qué ha sido del jugador rutilante que nos encandiló antes del mundial.

Rodrygo: 7. Caños, fintas y demás delicatessen por la izquierda, coronados con el gol de la victoria, celebrado con un gesto contra el racismo.

Benzema: 5. Buen gol. Muy poquito más. No se entiende su insistencia en jugar todos los minutos cuando está visiblemente mermado. Ni la de Ancelotti.

Asensio: 4. Apenas aportó.

Ceballos: 5. Lo intentó en los minutos que tuvo y forzó un paradón de Dimitrievski.

Tchouaméni: Sin calificar.

Ancelotti: 5. Poco que reseñar. Extravagante su permiso para jugar los 90 minutos a Benzema, que obviamente no está bien, así como el poner a Rüdiger de lateral izquierdo.

La sabiduría ha edificado su casa, ha labrado sus siete columnas.

(Libro de los Proverbios. 9.1.)

 

La fabulosa epopeya de nuestro equipo de baloncesto tenía que tener un final digno de un recorrido plagado de hazañas descomunales. El 10 de mayo, como bien recordaremos todos los que presenciamos el vuelco de una eliminatoria perdida, con tintes envenenados, cayó luchando hasta la extenuación el bravo conjunto de Zeljko Obradovic, nuestro general en jefe de la Octava, allá por los años finales del siglo pasado.

Quedaban dos enormes escollos. Pero si no se lograba evitar el primero de ellos, no habría un segundo escollo. Viernes 19 de mayo, toda la gent blaugrana se relamía ante una semifinal, a priori, sencilla para ellos. Llevaban descansando en Euroliga desde la paliza (3-0) que habían infligido al equipo que, precisamente, cedía su pabellón en Kaunas para la celebración de la Final Four. Apenas contaban con la baja -sensible- de Cory Higgings, ya que el pívot Vesely se había recuperado de un golpe una semana antes.

El penúltimo clásico de baloncesto

Todo hacía indicar que iba a ser una batalla desigual, con 4 torres (5 con Tobey, que acabó por no jugar) por un lado (Sanli, Vesely, Nnaji, Mirotic) por 1 del Madrid, Tavares (ayudado por un Randolph mermado todo el año y un crío exultante de ganas como Ndiaye). El roster catalán daba miedo (quizás la plantilla más poderosa y completa del continente) y la eficacia que mostraron desde la línea de 6,75 en los primeros minutos (6 triples seguidos al principio y 9 de 14 al descanso) hacía presagiar lo peor (¡una vez más!).

Enfrente, Chus tenía un plan, con una zona 2-3 que de vez en cuando hacía aguas, sobre todo al defender a los tiradores de élite (Abrines, Kalinic, Kuric). La idea era proteger a Tavares de las faltas, defender con NWG, Hanga y Hezonja, y, sobre todo, no dejar escapar a los contrincantes. Aunque a mediados del segundo cuarto ya tuvieran que salir los mosqueteros reales (de Real Madrid, por supuesto), la vieja guardia para llegar al descanso con 6 puntos de desventaja, tras mandarina patentada por Sergio Llull.

El tercer cuarto fue decisivo, ya que, tras un despegue del Barça, que se fue más allá de los 10 puntos, comenzaron a fallar sus snipers (apenas Kuric mantenía buenos porcentajes), mientras Mirotic seguía nulo en ataque (0 puntos en los 3 primeros cuartos). Tavares ya era el dueño absoluto de ambos aros, masacrando la zona rival, y sus lugartenientes, sobre todo Chacho Rodríguez y Hezonja, daban la vuelta al marcador (55-58). Los minutos finales, con un Tavares estratosférico (20 puntos y 15 rebotes, llegando a un +39 de valoración), bailando a un ritmo infernal propulsado por Chacho (12 puntos y 5 asistencias), junto al mejor partido en defensa jamás jugado por Súper Mario Hezonja (14 puntos pero, sobre todo, 9 rebotes de inmenso valor), unidos a la brega incesante de Llull y de Rudy Fernández, derribaron sin piedad el poderío azulgrana, acabando el partido con una clarísima ventaja de 12 puntos, sin apenas sufrir en los 2 últimos minutos, en el célebre Crunch time.

Nikola Mirotic reconocía caballerosamente, tras el partido, la superioridad merengue y entonaba su mea culpa, monopolizando él solo el fracaso de su equipo, lo cual le honró de manera destacable.

Desde el viaje a Belgrado, el Madrid había superado uno a uno 4 matchballs que le habían puesto en muchos momentos al mismo borde del precipicio, en particular en el primer partido en tierras serbias, también en el quinto partido en el Wizink, tras superar una desventaja de 18 puntos, y por último en casi 3 cuartas partes de la semifinal ante el rival barcelonés.

Para todos los madridistas, la temporada ya estaba prácticamente salvada: tras el año complicadísimo del post lasismo, con bajas fundamentales como las de Poirier, Deck y Yabusele, dejando a Tavares como el mítico sheriff Will Kane (eterno Gary Cooper) de “Solo ante el peligro”, en la lucha por el dominio de los aros, nadie podía exigir nada más.

Pero Chus Mateo y su equipo sí que se exigían todavía dar un paso más. Y ya que estaban en Kaunas, a 40 minutos de la gloria eterna, durante el sábado 20 de mayo (día del 25º aniversario de la Octava de los compañeros del balompié) seguro que pensaron en la - para muchos - disparatada idea de lograr la Copa de Europa de baloncesto número 11 para el club.

Quien les escribe estaba muy tranquilo la tarde del domingo 21 de mayo, por supuesto con muchas ganas de victoria, pero con la conciencia tranquila ante el deber cumplido por los integrantes de su equipo predilecto. Real Madrid TV me invitó, junto a mi sabio camarada Joe Llorente, a comentar la final, y lo primero que dije fue precisamente eso: “Estoy muy tranquilo, porque confío en los míos”. Y es que jugar la final, contra el mejor equipo de la liga regular y quizás también de Europa, suponía a mi juicio un regalo preciado y, sobre todo, inesperado.

a 40 minutos de la gloria eterna, durante el sábado 20 de mayo (día del 25º aniversario de la Octava de los compañeros del balompié) seguro que pensaron en la - para muchos - disparatada idea de lograr la Copa de Europa de baloncesto número 11 para el club.

El Real Madrid, siempre por delante, de su tiempo y de sus propios amantes seguidores, tenía clara su misión en Kaunas, el domingo a las 7 de la tarde: recuperar una corona ganada con anterioridad 10 veces (desde la primera, allá por 1964), la última de ellas precisamente en la ciudad talismán de Belgrado (“la ciudad blanca” en el idioma serbio) en 2018. Para muchos, una misión imposible, casi insensata.

Sin duda planearon por la mente de los nuestros los 7 Pìlares de la Sabiduría que escribió el mítico Lawrence de Arabia, el escritor Thomas Edward Lawrence, título que está a su vez basado en los Siete Pilares de la Sabiduría de la Biblia, donde se mencionan en el Libro de los Proverbios.

Aquí pretendemos adaptar dichos siete pìlares, dichos siete fundamentos, a las claves del Real Madrid en la Final Four 2023 de Kaunas.

La Pureza: encarnada por el blanco inmaculado de su uniforme. También por el corazón puro y generoso de Chus Mateo, entrenador discreto, respetuoso y adalid de los valores aprendidos del madridismo desde muy niño: respeto, humildad, perseverancia. Todo ello aderezado con un perfecto auto control mental.

El Respeto: todas las declaraciones anteriores a la final mostraban, como es costumbre en esta casa, el profundo respeto por la competición y por el rival, con elogios hacia su entrenador Georgios Bartzokas y para todos sus pupilos.

La Tranquilidad y la Paz interior: ante el deber ya cumplido de llegar a donde nadie les esperaba, el equipo, lo mismo que en la semifinal, saltó a la cancha con la cabeza absolutamente tranquila y tremendamente fría.

La Humildad: se presentó el Madrid en Lituania en teoría como el equipo menos fuerte, por las bajas acumuladas y tras la tremenda tensión que supuso el play off de cuartos de final ante el Partizán. Y siendo plenamente conscientes de las limitaciones propias de la plantilla disponible para esta Final Four, en especial por la carencia de hombres altos.

La Solidaridad y la Empatía: la importancia capital de saber meterse en la piel del compañero que lo está pasando mal – con el ejemplo del apoyo increíble de todos en todo momento, desde Chus hasta el utilero, a Gabi Deck -. También el poder compartir los unos con los otros sabios consejos; el poder consolar al que está menos acertado. El crear, en definitiva, un ambiente de una verdadera piña, sin fisura alguna, que de esta manera hacía potenciar las relaciones entre los miembros del grupo y que tenía por tanto que aumentar inequívocamente la motivación de todos ellos.

Honestidad: un pilar básico que se refleja en, aun reconociendo las limitaciones propias, darlo absolutamente todo, hasta la última gota de sudor y el último aliento, por los compañeros y por el bien del equipo, anteponiendo siempre el interés común por encima de los egos y de los afanes individuales.

La Biblia resalta como último pilar el procurar siempre ser imparcial. En otras facetas de la vida, por supuesto, es una gran virtud la imparcialidad. Pero en este caso ni nuestro cuerpo técnico, ni nuestros jugadores, ni nosotros como seguidores podemos ser imparciales, aunque sí que en todo momento podemos reconocer los méritos de nuestros rivales antes y después de cada partido. En cierto modo, es practicar la benignidad dentro de la no imparcialidad, con lo cual ya obtendríamos los siete pilares de la sabiduría para la aventura única de la conquista de la Undécima.

El principio del partido final fue muy similar al de la semifinal. Intercambio de canastas por ambas partes y acierto estratosférico desde la línea de triples de los griegos, con mención especial para el base de nombre y apellido bíblico de la final, Isaiah Canaan. Poco a poco, la buena defensa de los nuestros empezó a desfallecer ante el talento rival, en particular del MVP de la fase regular de la Euroliga, el búlgaro nacido en Chipre, Aleksander Vezenkov, un verdadero martillo pilón.

Tras salir de inicio Ndiaye, Randolph también dio minutos de respiro para el gran Edy Tavares, pero la brecha de puntos a favor de Olympiakos iba ascendiendo conforme se llegaba al final del primer periodo. Llamaba la atención, una vez más, la tranquilidad de los nuestros, que no daban signos de nerviosismo pese a la superioridad helena.

En el segundo cuarto, ya con Chacho a los mandos, poco a poco se fueron aminorando las diferencias e incluso se puso brevemente el Madrid por delante, con buenos minutos corales del equipo, con especial mención a Hezonja y a Sergio Rodríguez, mientras Vezenkov, más los puntos de McKissic, sostenía a los del Pireo. Al descanso, empate a 45 y muchísima igualdad.

El tercer cuarto fue, en cuanto a evolución del marcador, un calco del primero. El Madrid se aferraba a hacer la goma para que su rival no se escapara, pero poco a poco, coincidiendo con la vuelta de Canaan a la pista, el Olympiakos iba tomando ventaja, pulgada a pulgada, punto a punto. Costaba encestar por ambos equipos, el Madrid tan solo logró en esos 10 minutos 14 puntos. La intensidad del primer tiempo pasaba factura, las defensas eran más cerradas y los tiradores no encontraban hueco. En los nuestros, nadie destacaba excesivamente sobre los demás, pero nadie deslucía tampoco.

6 puntos arriba para los de Bartzokas, con Vezenkov como gran referencia en ataque, mientras que su pívot Fall apenas aportaba en ataque, aunque su duelo de gigantes de 2,20 con Tavares hacía saltar las chispas. Iba a llegar el momento de los grandes de verdad, en particular de Chus Mateo, aferrado a su zona y buscando puntos en ataque que sumaran a los goteos de Tavares, de Chacho y de Hezonja.

Canaan había vuelto al parqué y era la gran pesadilla de los blancos en defensa. El Olympiakos mantenía entre 4 y 7 puntos de diferencia y el ritmo lento del encuentro tan solo lo desquiciaba a ratos Chacho y su dirección de juego más dinámica. Ya estaban en pista los fabulosos Space Cowboys - copyright de @lagalerna_ -, Chus Mateo se la iba a jugar con ellos, alternando entre 6 jugadores el “cinco” en pista: los tres mosqueteros irreductibles (Llull 35 años, Rudy 38, Chacho próximo a los 37) en – quizás - uno de sus últimos y valiosos servicios a la corona madridista, Tavares, cómo no, Hezonja y el bretón que florece siempre en primavera  (Euroliga 2018, Liga ACB 2022…), Fabien Causeur, con una espectacular forma de defender y su valiosa aportación en ataque en forma de bandejas de premio World Press Photo  y de triples imposibles.

Y los nuestros seguían tan tranquilos. Y eso, pese a que el concierto del trío arbitral (el lituano, el esloveno y el francés de los musculitos) barría descaradamente para El Pireo, con formas distintas de interpretar los pasos y tolerancia cero para las protestas de nuestro banquillo, que supusieron unas cuantas posesiones para los griegos.

No había forma de reducir diferencias, Chacho y Tavares anotaban de dos en dos, mientras que Vezenkov respondía a cada ataque, junto al acierto de Canaan, que batió su récord anotador de siempre. El marcador se congeló casi dos minutos en un inquietante 75-70 a falta de 3 minutos. Los brazos temblaban y las piernas flaqueaban.

A falta de 2, una bandeja del Chacho puso el 78-74 en el electrónico. Era el momento de la final. En el siguiente minuto se sucedieron los fallos por ambos lados: fallo de Sloukas en el triple, pérdida de Tavares, personal de Causeur - afortunadamente sin tiros -, fallo de Vezenkov en el triple.

Quedaban 47 segundos cuando Chacho, que, como recordarán, nos debía una final que prácticamente él solo nos hurtó en Vitoria 2019 con una actuación sublime con su CSKA, Chacho, que volvía en el verano pasado a su casa de siempre como el hijo pródigo -otra referencia bíblica, esta vez del Nuevo Testamento -, Chacho, insistimos, acertó a clavar un triple en la cara del capitán Kostas Sloukas (su viejo rival en las finales de 2013 y de 2015, con una victoria para cada equipo) y ponía el 78-77.

Habría pues, por lo menos, 2 jugadas de ataque más. La pizarra de Mateo volvió a funcionar, y es que en defensa tenía a su mejor hombre todavía en cancha, Tavares, tras jugar casi 34 minutos, pero poco cargado de personales. Y Edy, con paciencia y también con astucia, provocó el fallo de tiro de Moustapha Fall - quien realmente tuvo una noche aciaga - y rebañó su rebote.

El Madrid, que en 39 minutos apenas había comandado el tanteador durante 2 de ellos - recordando a la célebre semifinal de Champions 2022 ante el City, cuando desde el minuto 1 hasta el minuto 182 de la eliminatoria el equipo merengue estuvo siempre eliminado -, tenía una bala, pero menuda bala, para llevarse el máximo trofeo europeo de baloncesto.

A falta de 12 segundos y poco, falta de Walkup sobre el Chacho. Y los dos equipos, al tiempo muerto. Era el momento Llull, y Chus Mateo, que lleva 12 años entrenando al de Mahón, le preparó la jugada. Era arriesgado. Mateo, que ha recibido esta temporada injustamente todas las críticas habidas y por haber, tras heredar la alargada - y muy exitosa - sombra de Pablo Laso, lo tenía claro: Sergio Llull, el hombre mágico de los últimos segundos que tantos títulos ha dado al Madrid, desde aquella lejana Copa del Rey en el Palau Sant Jordi en las barbas del FC Barcelona, era una vez más el elegido.

Los 600 madridistas del Zalgirio Arena, los valientes Ojos del Tigre y los Berserkers. Los veteranos del club. Los directivos. Los familiares. Todos miraban al techo del pabellón en busca no ya del milagro – milagro era haber llegado hasta allí, hasta ese preciso instante –, sino en busca del único final que podía tener esta maravillosa aventura de la Euroliga 2022-23. Del triunfo, in extremis, de su Real Madrid. De nuestro Real Madrid, al que cientos de miles de personas estábamos enviando aliento, ánimos y fuerzas desde tantos puntos de la Península, de las Islas Baleares de Rudy y de Sergio, de las Islas Canarias del Chacho (nuestros 3 mosqueteros, nuestros 3 Space Cowboys aterrizaron hace años en Madrid desde sus preciosas islas), y del resto del planeta.

Cartas de un madridista millennial: ... you get what you can

Y Llull lo volvió a hacer. Con un escorzo magnífico, de una plasticidad bellísima, a 5 metros del aro, se detuvo en el aire, con el cuerpo ligeramente doblado hacia atrás, y superó la envergadura infinita de Mous Fall, para convertir una mandarina de ensueño que penetró en la red de los helenos, cuyos 7.000 seguidores no podían dar crédito a lo que estaban viendo, tras haber dominado el 95% del transcurso del partido. En los 3 segundos que quedaban, Sloukas falló un tiro que pareció bastante más sencillo que el de Llull.

¿Fue suerte? Como decía Chacho ayer en la Comunidad de Madrid, sí, fue suerte. “Pero la suerte también hay que trabajarla”, afirmó, con su sabiduría infinita.

Fue un premio glorioso, en primer lugar, para el propio Llull, galardonado una vez más de forma merecida: un premio a su fidelidad indestructible por el Real Madrid, a quien siempre priorizó ante los cantos de sirena de la NBA y de otros transatlánticos europeos.

Fue el triunfo de la humildad y de la sencillez de Chus Mateo, que minutos después protagonizó, junto al cariño de Tavares, una de las ruedas de prensa más emotivas que se recuerdan.

El del propio Tavares, por supuesto, elegido MVP de la Final Four por su magnífico desempeño. El de Chacho, máximo anotador madridista de la final. El de Causeur, “la gauche divine” como le bautizó Siro López. El de Rudy, magullado tras mil y una batallas este año y los anteriores, que es realmente la piedra angular de este equipo de leyenda, el Porthos capaz de sostener con su fuerza y su espíritu todo el peso del equipo. El de Mario Hezonja, enorme su trabajo en defensa en Kaunas y con buenas aportaciones en ataque.

Fue el triunfo de la humildad y de la sencillez de Chus Mateo, que minutos después protagonizó, junto al cariño de Tavares, una de las ruedas de prensa más emotivas que se recuerdan

También el triunfo de los secundarios, entre ellos Musa, protagonista todo el año y algo menos en Kaunas, aunque anotó 2 triples en la final, que nos dieron mucho aire. Y Nigel, bravo en defensa y encestando, y Randolph, y el incansable Hanga, y el joven Ndiaye. Y Abalde animando como un loco desde el banquillo, como Deck, como Poirier, como Yabu, como el querido Alocén.

Nada más acabar el partido, en el plató de RMTV, vi llorar a mi amigo Joe Llorente, unas lágrimas de orgullo y de felicidad, que comentó que era la final más bella que había contemplado jamás. No fue el único que lloró. Hubo lágrimas de Chus, de Causeur, de Deck, de muchos más. También de Juan Carlos Sánchez, que acaba una vez más una temporada con el trabajo bien hecho y con una victoria incontestable.

Mencionar a todo el cuerpo técnico, a Redondo, a Calín, a Frutos, a Trapero y al resto de componentes.

Ya son 25 Copas de Europa. Culminada la última de ellas con un final de ensueño, maravilloso, a la altura de una gesta que se recordará, por lo sinuoso del recorrido, tanto como aquella de 1995, tras 15 años de sequía, de Sabonis y de Arlauckas, o la de 2015, 20 años después (como el título de la novela continuación de Los tres mosqueteros), en el Palacio, ambas, curiosamente, ante el mismo Olympiakos batido por tercera vez en una final.

 

El domingo vivimos un espectáculo bochornoso en Mestalla. Insultos racistas  generalizados a Vinicius antes, durante y después del partido, exhibición de negligencia de De Burgos Bengoetxea y rizada de rizo por parte de Iglesias Villanueva en el VAR. Los hechos los sabemos todos, por lo que huelga reproducirlos ahora. El escándalo ha sido mayúsculo, ha traspasado nuestras fronteras y hasta el gobierno de Brasil ha protestado enérgicamente y ha amenazado en aplicar su propia legislación para proteger a sus nacionales fuera de sus límites territoriales. El mundo del fútbol (y cuando digo mundo es en términos globales) ha condenado los hechos y el tratamiento de los hechos por parte de los trencillas del encuentro.

De Burgos Bengoechea en el Elche - Real Madrid

De Burgos, además, omitió en el acta cualquier hecho racista en el campo, aunque por un problema informático rectificó después y con toda la desfachatez del mundo, redactó otra en en la que decía que “En el minuto 73 un espectador desde la grada sur 'Mario Kempes' se dirigió al jugador No20 del Real Madrid C.F. Don Vinicius José De Oliveira Do Nascimiento gritándole: «Mono, mono» por lo que se activó el protocolo de racismo, avisando al delegado de campo para que hiciesen el correspondiente aviso por megafonía. El encuentro estuvo detenido hasta que dicho anuncio se emitió por la megafonía del estadio”

Dice que un sólo espectador. Tiene el cuajo de decir que uno solo de los asistentes a Mestalla profirió insultos a Vinicius. Bueno, pues este señor pita el miércoles el Betis-Getafe sin ponerse colorado nadie. El Real Madrid sacó durante el lunes dos comunicados, uno condenando los hechos y otro, mucho más contundente, acusando directamente a la RFEF y a los organismos competentes de inacción ante los diez episodios de racismo sufridos por el brasileño a lo largo del campeonato, diez que se han denunciado porque, haber más, haylos.

El martes el club dio una vuelta de tuerca más al decir el presidente que el Real Madrid no consentirá un episodio de este tipo más. Aquí lo que pasa, en mi modesta y, como bien sabéis, casi siempre equivocada opinión, es que el tiro a Vini se ha instaurado en el acervo futbolístico nacional por la acción torticera y dirigida desde ciertos (casi todos) medios de comunicación, que han visto en esa denigración continua y culpabilización de la víctima una forma de desestabilizar al mejor jugador del mundo en la actualidad y, por supuesto, al Real Madrid, que es el verdadero objetivo de todos esos grupos de poder.

Dice que un sólo espectador. Tiene el cuajo de decir que uno solo de los asistentes a Mestalla profirió insultos a Vinicius. Bueno, pues este señor pita el miércoles el Betis-Getafe sin ponerse colorado nadie

¿Qué se puede hacer para parar esto? Yo tengo una solución nada políticamente correcta. Ante cualquier hecho racista (cualquiera, aunque sea un solo descerebrado) suspensión del partido, victoria para el equipo visitante por 3-0 y cierre del campo por al menos tres partidos. Si se repitiera otra vez, directamente, descenso de categoría al club infractor. Todo esto sumando también lo que pase en las inmediaciones del estadio en cuestión (lo del recibimiento al autobús del Real Madrid es de cárcel) ¿Y si se prueba que el racista o los racistas son seguidores del equipo visitante? Pues la misma solución pero hacia el otro lado. Pero todo esto, ipso facto. Con los medios tecnológicos actuales se puede identificar perfectamente en tiempo real al racista, si es de una afición o de otra. Si es un aficionado local o un infiltrado del contrario (que ya habría picaresca).

¿Y por qué estas sanciones? Muy sencillo. Los clubes son los responsables de lo que pasa en el estadio y en sus inmediaciones. El club, al permitir que entren al recinto esta caterva de indeseables, está permitiendo el racismo, es más, es cómplice del racismo. Pero para que pasara todo esto, antes, como ya escribí en este foro cuando salió a la luz el caso Negreira, hay que FUMIGAR. Hay que cargarse el estamento federativo y arbitral, en una palabra, el Consejo Superior de Deportes (el Gobierno de España, vaya) tiene que intervenir la RFEF inmediatamente y mandar a esparragar a todos estos vividores y consentidores de este tipo de espectáculos.

Ante cualquier hecho racista (cualquiera, aunque sea un solo descerebrado) suspensión del partido, victoria para el equipo visitante por 3-0 y cierre del campo por al menos tres partidos. Si se repitiera otra vez, directamente, descenso de categoría al club infractor. Todo esto sumando también lo que pase en las inmediaciones del estadio en cuestión

¿Qué ha pasado? Todo el mundo rasgándose las vestiduras, sale a la luz que la RFEF ha apartado para la temporada que viene a 6 árbitros de VAR, entre ellos el ínclito Iglesias Villanueva (que incluso iba a estar en el VAR del Betis-Getafe nada menos), han detenido a los energúmenos de Valencia y, ¡oh, casualidad!, han detenido a los que colgaron el muñeco con la camiseta de Vinicius antes de un derby de Copa de España. Qué casualidad más casual que el martes, precisamente el martes, detuvieran a estos del Frente Atlético cuando los hechos se produjeron en enero. De verdad que si me lo dicen, no me lo creo, pero lo peor no es esto, lo peor es que Iceta, Rubiales, Medina Cantalejo y Clos Gómez siguen en sus cargos, nadie ha dimitido y nadie, nadie ha cesado a quien debe cesar, nadie.

Así, amigos míos, nada se puede hacer, mientras la competición española siga siendo la más corrupta, manchada, vergonzante y desprestigiada del mundo, mientras las Fiscalías territoriales archiven los expedientes de racismo en el fútbol con los más peregrinos argumentos para favorecer a los equipos de sus ciudades o provincias, es imposible. Sólo el Real Madrid puede liderar el cambio, sólo el Real Madrid, como siempre, contra todo y contra todos, puede forzar para que esto deje de ocurrir, para que haya arbitrajes de verdad, para que en la sala VOR se muestren las imágenes verdaderas y enteras, no sesgadas e interesadas, para que se castigue de verdad y como se merece a quien ha estado comprando el estamento arbitral durante décadas, sólo el Real Madrid puede liderar la limpieza del fútbol español, sólo el Real Madrid…. A todo esto bien el Rayo a casa y, encima, con Vinicius sancionado. Han sancionado a Vinicius por zarafarse de un estrangulamiento que duró más de 8 segundos y que estuvo a punto de causar una desgracia. Pues sancionado, hala. Y Hugo Duro jugará el siguiente partido, esto no es fútbol, es esta liga asquerosa.

Ahora, como siempre, unos datos del partido de hoy y ¡Hala Madrid!

Modric Rayo Vallecano

 

El Real Madrid tiene un ratio goleador importante ante el Rayo

 Nuestro equipo ha marcado una media de 3,63 goles por partido de liga jugado como local al Rayo Vallecano.

 

Rachas importantes contra el Rayo Vallecano

 El Real Madrid ha ganado 19 de los últimos 21 partidos de liga jugados contra el Rayo Vallecano. Además, sólo ha perdido 2 de los últimos 23 partidos de liga jugados contra los vallecanos, ha ganado los últimos 10 partidos de liga jugados contra el equipo de Vallecas como local y ha perdido sólo uno de los últimos 19 partidos de liga jugados contra el Rayo Vallecano como local.

 

La mayor goleada al Rayo, una de las más importantes de la historia blanca

La mayor goleada al Rayo Vallecano fue el 20 de diciembre de 2015, Estadio Santiago Bernabéu, partido de liga, resultado de 10-2, goles de Bale (4) Benzema (3) Cristiano Ronaldo (2) Danilo.

¿Dónde debe jugar Camavinga?

Camavinga, centenario

 Si juega el francés, será su partido TOTAL (amistosos incluidos) nº 100 con el Real Madrid

 

Y Benzema, 500

Si juega, el actual Balón de Oro alcanzará su partido de competición española nº 500 con el Real Madrid.

 

 

DATOS DEL RIVAL

1.- El Rayo Vallecano de Madrid jugó por primera vez en Primera División en la temporada 1977/78. Actualmente es el 25º en la clasificación histórica del campeonato con 835 puntos.

2.- La actual es la 20ª temporada del Rayo Vallecano en primera división.

3.- El último ascenso del Rayo Vallecano a primera división ha sido esta temporada.

4.- El Rayo Vallecano quedó en la 12ª posición la temporada pasada con 42 puntos.

5.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 2 victorias, 1 empate y 2 derrotas.

6.- El Rayo Vallecano, en sus últimos 5 partidos en liga, ha ganado 2 y perdido 3

7.- Como visitante, en sus últimos 5 partidos de liga, el Rayo Vallecano empatado 1 y perdido 4. El Rayo Vallecano no ha ganado en los últimos 7 partidos de liga disputados.

8.- En las últimas 5 temporadas en Primera División, Jonathan Viera, Embarba (2) Alberto Bueno, Amaya, Jozabed, Miku y Falcao (1) son los goleadores del Rayo Vallecano al Real Madrid en liga.

9.- Jugadores del Rayo Vallecano que hayan jugado en el R. Madrid y le ha marcado gol en partido oficial: Canabal, Juanito II y Alberto Bueno (1)

10.- Andoni Iraola sólo se ha enfrentado al Real Madrid como entrenador en 3 partidos (ambas con el Rayo Vallecano) cosechando 1 victoria y 2 derrotas.

11.- Los goleadores del Rayo Vallecano esta temporada en partido oficial: Isi (8) Camello (7) Álvaro García (5) Lejeune (4) Óscar Trejo (3) Falcao, Fran García, Raúl de Tomás (2) Ciss, Unai López, Catena, Bebé, Méndez (1).

12.- Actualmente, el Rayo Vallecano es 11º en la clasificación de la Liga con 46 puntos.

 

 

10 ÚLTIMOS PARTIDOS DE LIGA FRENTE AL RAYO VALLECANO

 8 victorias y 2 derrotas,  31 goles a favor (3,1 por partido) y 10 en contra.

Goleadores: Bale (9) Benzema (7) Cristiano Ronaldo (5) Kroos (2) Morata, Sergio Ramos, Carvajal, James, Danilo, Lucas Vázquez, Modric, Militao (1)

Asistentes: Cristiano Ronaldo (5) James (3) Bale, Pepe, Isco, Danilo, Marco Asensio (2) Carvajal, Kovacic, Lucas Vázquez, Alaba, Vinicius, Modric (1)

 Tarjetas: Carvajal (4) Modric, Kroos (2) Mendy, Cristiano Ronaldo, Marcelo, James, Bale, Danilo, Kovacic, Vallejo, Dani Ceballos, Casemiro, Vinicius, Rodrygo, Lucas Vázquez (1)

Expulsados: Ninguno.

Primer tiempo: 13 goles; Segundo tiempo: 18 goles.

Gol más tempranero: DANILO  (minuto 2)

Gol postrero: Benzema (minuto 89)

El R. Madrid ha remontado una vez dos goles para ganar el partido.

Mayor goleada, 20 de diciembre de 2015, Estadio Santiago Bernabéu, resultado de 10-2, goles de Bale (4) Benzema (3) Cristiano Ronaldo (2) Danilo

2 goles de penalti marcados y 2 recibidos

UN POKER (Bale)

 

2 hat tricks o más (Bale y Benzema)

 

5 dobletes o más  (Bale -3-, Cristiano Ronaldo, Benzema)

 

Partido con más goles (12): 20 de diciembre de 2015, Estadio Santiago Bernabéu, resultado de 10-2, goles de Bale (4) Benzema (3) Cristiano Ronaldo (2) Danilo

 

El R. Madrid ha marcado en 9 de los 10 últimos partidos jugados frente a Rayo Vallecano en liga

 

 

 

N. del E.: Hoy se cumplen 23 años de la Final de la Octava, en París, entre el Madrid y (vaya) el Valencia. Con tal motivo publicamos este recuerdo de Diego Cerrato, que vivió intensamente la Final y sus prolegómenos. 

 

París bien vale una misa es una expresión que indica indiferencia en las convicciones u obrar por conveniencia saltándose toda convicción.

Les pongo en situación: la noche del 23 de mayo del año 2000 la estación de Chamartín de Madrid estaba más llena que una piscina pública en verano; estaba repleta de centenares de ciudadanos que, casualmente, iban todos vestidos de blanco, de blanco de pureza, de inocencia, de riqueza. En varios andenes,  trenes TALGO estaban esperando llenarse con destino Hendaya.

Nos esperaban siete largas horas de viaje nocturno para llegar a la fronteriza ciudad vasco-francesa y aquel tren era una auténtica fiesta: en cada vagón había armado un tiberio.

Con el amanecer llegamos a Hendaya y todo el pasaje de aquellos trenes invadimos la cantina de la estación, donde los dos camareros que estaban tras la barra se agobiaron más que Spiderman en un descampado.

París bien vale una misa es una expresión que indica indiferencia en las convicciones u obrar por conveniencia saltándose toda convicción

Había que matar el tiempo hasta que en otra vía, a las 8 de la mañana del 24 de mayo del año 2000, apareciese un tren de alta velocidad francés (TGV) que nos condujera a nuestro destino final: París.

Aún faltaban 4 horas y 40 minutos de viaje para llegar a la ciudad de la luz y en el TGV el cansancio comenzaba a hacer mella y la mayoría planchamos la oreja. A la llegada a eso del mediodía a la estación Gare Montparnasse el personal volvió a venirse arriba. Todos nos rehicimos del sueñecito del TGV.

París nos recibió con un fresquito impropio de fines de mayo, pero eso era realmente lo de menos; había mucho día por delante para calentarse.

Aficionados París Octava

Los céntricos café de la Paix, el Procope, el Deux Molins o el café de la Rotonde se llenaron de repente de personal vestido de blanco, algunos también de naranja, incluso otros con rayas verticales rojas y amarillas. Al igual que sucedió en la cantina de la estación de Hendaya los empleados de aquellos finos cafés del centro de París se agobiaron más que Rosalía comiendo pipas. (Que falta de previsión, messieurs, les serveurs).

Entre valencianistas y madridistas nos comimos y bebimos medio París para después comenzar la peregrinación hacia Saint Dennis. El Stade de Francia está muy lejos del centro de la capital francesa, pero hay tiempo y caballo que va despacio llega lejos.

El Stade de Francia se había inaugurado solo dos años antes y en aquel año 2000 donde las pesetas se mezclaban con el eurotimo del Euro y había miedo al efecto 2000 por si todos los ordenadores del mundo petaban, Saint Dennis se presentaba a la sociedad futbolística mundial con el bautismo de fuego de una final de la Champions League.

Valencia y Real Madrid saltaron al césped de aquel coqueto, repleto y lejanísimo Stade de Francia y el resto ya es historia, porque París bien vale una misa.

La Octava

Getty Images.

Buenos días. De repente el universo es otro. La oleada de reacciones de apoyo a Vinicius ha dado la vuelta a la situación sufrida por el brasileño como una tortilla. La tortilla del racismo. España ha visto manchada su imagen de manera global y gravísima, de suerte que alguien importante ha descolgado el teléfono y ha dado unas cuantas órdenes.

Alguien, de momento, ha descolgado algún teléfono del Ministerio del Interior para atender una llamada de más arriba, primero, y para hacer otra llamada hacía más abajo, después. Los cuatro cafres del Frente Atlético que hace ¡cinco meses! colgaron de un puente un muñeco que pretendía asemejarse a Vinicius han sido detenidos. Nos parece perfecto que hayan sido detenidos, por supuesto. La pregunta es: ¿por qué ahora? Justo cuando salta todo el escándalo internacional por los cánticos racistas a Vini. Al día siguiente, ni más ni menos. Qué casualidad, ¿no? La sensación es que ha habido una tercera llamada. Una llamada a Marca.

-Mañana vamos a detener a los cuatro imbéciles del Frente Atlético.

-¿A cuáles?

-Los que hicieron lo del puente.

-Ah, sí, no me acordaba.

-Los teníamos localizados hace siglos pero estábamos mareando la perdiz porque tampoco era plan de enfadar a vuestro amigo Miguel Ángel. A ver si van a ser socios y abonados…

-Entiendo.

-Pero claro, con todo el follón que se ha montado, que desde Lula a Infantino han tomado las armas, ya no hay otra. Detenidos los cuatro soplapollas.

-¿Y?

-Pues que lo tenéis que poner mañana en portada para que se sepa que estamos haciendo algo. Está todo el mundo muy nervioso.

Y a portada ha ido, como habéis visto. La publicidad institucional es lo que tiene. Y ya está todo bien, según el gobierno y según Marca. Y según Tebas, valga la redundancia, otro que tiene que estar asustado cuando hasta Rio Ferdinand le ha dicho de todo por twitter. Igual fue Tebas quien descolgó el teléfono para llamar a Marca después de colgarlo tras hablar con Iceta, el ministro de deporte que no tiene tiempo para “seguir de cerca” el pago del FC Barcelona al vicepresidente de los árbitros durante 17 años. Iceta que a su vez había descolgado, tal vez, el teléfono para atender la llamada del teléfono rojo.

-Ya sé que estás a otras cosas, Miquel, pero se ha montado un buen pollo y hay elecciones. Hemos detenido a los del puente.

-¿Qué puente?

-Los que colgaron un muñeco de Vinicius, hombre.

-¿Quién es Vinicius?

-Un provocador al que no estábamos haciendo ni caso hasta que se ha metido Lula por medio, que ya son ganas de meterse. Están hablando mal de nosotros, Miquel. Y, si están hablando mal de nosotros, pueden llegar a hablar mal de mí.

-Ah, no. Eso sí que no. Por encima de mi cadáver.

-Y además, joder, Míquel, que queremos organizar el Mundial de 2030.

-Ah, ¿sí?

-Con Portugal.

-¿Y no lo puede organizar Portugal sola?

-Anda, ya te explicaré. Tú llama a Tebas.

-¿Quién es Tebas?

-Un facha. Pero es el que hay.

-¿Y qué le digo a ese facha?

-Que llame al Marca para que esto salga en portada.

-¿El qué?

-Las detenciones, Miquel, coño. Y que además titulen “Se acabó la impunidad”. Tenemos que dar la vuelta a la tortilla. Y que pongan también lo de los tres que han sido detenidos en Valencia. Y que hablen en dicha portada de “esta lacra” en referencia al racismo sobre Vinicius.

-Espera un segundo. (…) Estoy ahora mismo  tomando un café con un amigo que lee el Marca habitualmente, y me dice que los del Marca nunca han hablado de racismo contra Vinicius. Es más, que le han culpado a él de lo que pasaba. “Vinicius en el foco” y tal.

-Eso sería ayer. Ahora les toca apechugar y defender al brasileño. Es cuestión de estado, es decir, cuestión mía.

Seguramente habrá habido otro alguien, o el mismo, que ha llamado a Competición para que ahora, de pronto, miren con buenos ojos a Vinicius, lo que ha posibilitado una reacción ígnea de todo el antimadridismo en pleno. La sanción a Vinicius tras los incidentes de Mestalla ha sido anulada por cuanto se considera que el árbitro, a la sazón de Burgos y a la sazón Bengoetxea (nos insiste el editor en que lo pongamos con TX para distinguir), tomó la decisión sin tener todas las imágenes necesarias por parte del VAR. Curiosamente, los antis se escandalizan de la anulación de la sanción, pero les parece normalísimo que se admita con luz y taquígrafos que al colegiado se le hurten las pruebas necesarias para tomar una decisión justa sobre el campo, como por lo visto les parece normalísimo, también, que el mismo árbitro que promete sobre el césped a Ancelotti que a la próxima suspenderá el partido, tras abrir un protocolo de racismo, luego no ponga nada de esto en el acta, o mejor todavía, lo ponga en una especie de apéndice que solo sale a la luz después (ocurrió un “error informático) y que solo menciona la conducta reprobable de “un espectador” (¡uno, cuando eran cientos si no miles!) en las gradas de Mestalla.

Y esto es España, amigos. Un país bendecido por Dios y maltratado por sus políticos, sus gentes del fútbol, sus negreiras y sus periodistas vagos y apesebrados, que solo reacciona cuando el planeta entero le coge por las solapas y le llama racista, que a lo mejor es lo que es, o no, pero desde luego es lo parece y no le importa que lo parezca hasta que la cosa se torne excesivamente impopular.

Por lo demás, la prensa cataculé nos cuenta que un Barça que ya ha negricampeonado palmó 3-1 contra el Valladolid, que para eso para redondear (?) la temporada blaugrana debe también descender el Espanyol. Gol de Christensen en propia meta y penalti absolutamente evitable del káiser García. No tenemos prueba alguna de derrota voluntaria por parte de los culés, pero en un mundo donde pueden pagar durante 17 años al vicepresidente de los árbitros sin que ocurra absolutamente nada, ¿quién nos desautoriza para pensar mal?

Pasad un buen día.

Por Almudena Bengoechea y Guillermo Bengoechea

 

Galernautas, se cumplen 8 años desde que empezó La Galerna y os voy a contar mi perspectiva.

Tenía yo solo 2 años cuando mi padre tuvo una idea muy buena. Su idea fue hacer una página web madridista, ya que su corazón era tan blanco como la nieve. El nombre sería La Galerna en honor al ex jugador Paco Gento. Sin dudar ni por un momento, se lanzó. Empezó a contarle a sus amigos su idea y a todos les parecía una locura pero eso no le paró. Empezaron siendo solo dos, Rafa Moreno y él, escribiendo todos los días y editando escritos de otros. Al pasar un año, ya eran 50 colaboradores. Al cabo de 2 años llegaron a ser 150 colaboradores. Actualmente, 260 madridistas escriben artículos diariamente. O sea, no es que los 260 escriban todos los días porque entonces cada día habría 260 artículos nuevos. Vosotros me entendéis.

Personalmente, conozco a unos cuantos de esos colaboradores y se nota que, por muy diferentes que sean entre sí, a todos les une el madridismo. Otra cosa que he notado en los artículos es que jamás han insultado a un jugador en el Madrid ni a un jugador en otro equipo. En los comentarios se les insultaba a ciertos jugadores y por esto, en cierto punto, no se podía comentar. No solo hablan de los “importantes”, también hablan del fútbol femenino y del baloncesto, y supongo que hoy hablarán de la Final de la Euroliga.

No se nos podía olvidar que La Galerna tuvo la suerte de que un colaborador fuese Antonio Escohotado, un escritor histórico. Hace un poco más que un año, Antonio Escohotado se fue al cielo pero mi padre tuvo la suerte de colaborar en un libro suyo, La forja de la gloria.

Escohotado y Bengoechea abrazo

Este año se tuvo una idea maravillosa de hacer una gala. Algunos invitados fueron: Iker Casillas, Sergio Llull, David Summers y otros famosos madridistas. El punto de aquella gala fue dar unos premios a madridistas que se lo merecían. Incluso vino un ex jugador del Madrid de baloncesto que se llamaba Joe Llorente.

Crónica de la I Gala de Premios La Galerna

Estoy muy orgullosa de todos los colaboradores y espero algún día llegar a ser una yo. Lo que han hecho en tan poco tiempo es muy bonito. Espero que La Galerna siga para muchísimos años más. ¡Hala Madrid!

 

Getty Images

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