El Real Madrid confirmó en la tarde del viernes 9 de junio lo que era un secreto a voces desde el mes de enero: la vuelta al club de Fran García.
El lateral izquierdo, canterano de La Fábrica, entró en el cadete B con 14 años y llegó hasta el Castilla. En la temporada 2018-2019 tuvo, además, la oportunidad de debutar con el primer equipo en un choque copero frente al Melilla al salir tras el descanso. En el verano de 2019 lo firmó el Rayo Vallecano que militaba en Segunda división, pero el equipo blanco siempre se guardó opciones para poder repescarlo. En este caso, abonará alrededor de 5 millones de euros a la entidad presidida por Martín Presa.
En los tres cursos que permaneció en Vallecas fue progresando notablemente hasta convertirse en uno de los mejores laterales de la Liga española. Su sociedad ilimitada con Álvaro García por la banda siniestra figura ya en la historia del club vallecano por todo lo que aportaron y generaron de forma continua cada semana los dos últimos años.
Fran García es una verdadera locomotora por su carril. Un jugador con gran proyección ofensiva, mucho recorrido, ida y vuelta y despliegue. A lo largo de los 90 minutos es un no parar de subir y bajar por la banda, y su enorme resistencia y físico le permiten mantener el nivel cuando a muchos jugadores les pesa el cansancio. Con el paso de los partidos también ganó en experiencia, sabiendo elegir los momentos en los que doblar a su compañero y proyectarse hasta línea de fondo. Es un jugador que apura todo lo largo del campo, que se pega bien a la cal para hacerlo ancho y que busca principalmente el centro. Dispone de un buen toque y realiza envíos envenenados entre el portero y la zaga o a media altura, buscando la cabeza de los delanteros. También ha ido mejorando en el aspecto de poder entrar por dentro a base de combinaciones o paredes.
En el apartado defensivo fue ganando enteros gracias a Iraola. No es su fuerte y tiene bastante margen de mejora, pero hay diferencia entre el Fran García que llegó a Primera y el que se ficha ahora el Real Madrid. Soluciona los apuros frente a los rivales por su velocidad, su aceleración en los primeros metros y su magnífica capacidad de reacción, pero puede evolucionar en la disputa, los choques y la agresividad.
Otra de sus cualidades destacadas es su regularidad y tolerancia a las lesiones. Es un futbolista que, pese a su tren inferior, no ha sufrido apenas problemas físicos, y un dato bastante revelador es que en la campaña recién terminada fue titular en todos los partidos ligueros del Rayo. Terminó como el cuarto jugador con más minutos (3408) de la Liga pero el primer futbolista de campo, puesto que los tres primeros fueron guardametas (David Soria, Alex Remiro y Mamardashvili).
En el apartado estadístico concluyó con tres asistencias y dos goles ante Atlético de Madrid y Barça en Vallecas. El logrado ante los colchoneros fue un disparo desde lejos, aspecto que se atreve a probar con frecuencia por su buen chut, y el anotado contra el Barça se dio tras robar en la media y presentarse como un rayo en el área de Ter Stegen, al que batió en su salida.
En esta segunda estancia en la casa blanca se reencontrará con Valverde o Ceballos, con los que coincidió aquella noche ante el Melilla, y con Vinicius y Rodrygo, con los que compartió vestuario en el Castilla. Con el primero jugó por la banda izquierda durante 20 minutos en un partido de la extinta 2ªB contra el Unionistas en el curso 2018-2019, y con el segundo en tres partidos del filial blanco en la división de bronce frente al Langreo, el Rayo Majadahonda y el San Sebastián de los Reyes en la campaña 2019-2020.
En resumen, una buena incorporación para el Real Madrid. Joven, ambicioso, de la casa, con capacidad de mejora y que viene repleto de confianza por sus buenas campañas en el equipo de la franja. Una opción de rotación para el lateral izquierd,o que era una de las posiciones que el equipo madridista tenía menos cubierta.
Buenos días. Anteayer, como habéis leído en todas partes, incluida esta misma sección que se desvive por vosotros, se confirmó que Leo Messi no vuelve a fichar por el Barça. Descomunal sorpresa, por cuanto la gente tiene por costumbre ir a trabajar allá donde no pueden pagarle, como todo el mundo sabe.
Si a ello añadimos que el argentino se siente humillado por Laporta, que ha jugado con él en dos ocasiones distintas, pues verde y con asas. Por cierto, que el dicho completo es “verde y con asas, alcarraza”, siendo la alcarraza un tipo de botijo que solía pintarse de dicho color, lo cual explica el aparente sinsentido derivado del hecho de que los botijos, en principio, pueden pintarse del color que cada uno estime oportuno y sin embargo la frase se use para designar una obviedad. Pero dejemos para otro día estas interesantes disquisiciones lingüísticas.
Decimos que Laporta ha jugado con Messi porque nadie podía creerse que fuera en serio lo de poder, dadas las actuales circunstancias, traerlo a Can Barça. Ni siquiera Laporta lo creía, aunque interesadamente filtrara ese desatino a sus periodistas y streamers de cámara. La única realidad es que puso a circular el farol de Messi para distraer la atención sobre el asunto que sigue en boca de todos, lo quiera o no el presidente blaugrana. Nos referimos al hecho de que el FC Barcelona pagara durante dos décadas al vicepresidente de los árbitros, Enríquez Negreira, para obtener un trato de favor en los arbitrajes.
-Oiga, eso habrá que demostrarlo.
-Sï a usted le pillan con un alijo de una tonelada de farlopa en casa, la carga de la prueba se invierte: es usted quien debe aportar pruebas de una hipótesis distinta a la del delito de tráfico de drogas, que es lo que se deriva inmediatamente del hallazgo. Aquí el alijo son casi veinte años de pagos al número dos de los colegiados, pero es lo mismo. Si esos pagos no eran para proveerse un favoritismo arbitral, es el Barça quien debe aclarar convincentemente para qué coño eran. Si fracasa, como fracasó Laporta en aquella dantesca aparición ante la prensa, es culpable.
La prensa cataculé lleva semanas y semanas con lo de la vuelta de Messi, a sabiendas de que todo era una engañifa para que no se hablara del negreirato. ¿Se lo ha creído el barcelonismo? Pues algún periódico han vendido, lo que da una medida de que en algún porcentaje sí.
He aquí una muestra de las portadas cataculés del último mes, aproximadamente.
Hoy la prensa de aquella región, tras el varapalo presuntamente imprevisto de la negativa del rosarino a volver al nido, busca otros argumentos con los que excitar a la parroquia para que siga hablando de cosas diferentes al BarçaGate. Como Xavi siempre está dispuesto a hablar con los medios paraoficiales de su institución, y Gündogan no va a pronunciarse sobre su condición de enésimo intento de sofronización fichajil, pues la solución es una entrevista con Xavi y un invento sobre el futbolista del City.
Por cierto, que ya se están conociendo extractos de otra entrevista a Xavi, la que conducida por Valdano emitirá pronto en su totalidad Movistar+. Ha salido a la luz un momento de la charla en el cual el argentino pregunta al Jardiner por Negreira. Sin que le tiemble una ceja, o una aletilla de la nariz, Xavi responde que “el tiempo lo cura todo” y que de esa manera lo de Negreira “se olvidará” y “va a quedar en nada porque no hay nada”.
“El Barça nunca ha comprado árbitros”, suelta el de Terrassa, sabedor como es de que nadie dice que el Barça fuera árbitro a árbitro dándoles sobrecitos con pasta. No es eso lo que ocurría (y seguramente sigue ocurriendo), y no es eso lo que nadie dice que ocurriese. No. Era un procedimiento mucho más seguro, simple y efectivo a todos los niveles: se compró el sistema a base de comprar la cúpula arbitral. No hacía falta pagar a los árbitros de manera individual, sino que a través de las órdenes de su untado vicepresidente (y muy probablemente de su untado presidente también, pues Negreira sacaba grandes sumas del cajero) controlaba que las decisiones arbitrales le fueran favorables. Lo dijo el propio Negreira en su declaración a Hacienda, y aquel burofax a los mandamases culés (“puedo ayudaros con el VAR”) sugiere que el procedimiento sigue en vigor de otra forma y/o a través de otros. Pronto hablaremos de lo que ha sido el VAR en la recién extinta 22/23.
Qué monumental desfachatez la de Xavi Hernández, amigos. Él sabe. Sabe que sabemos. Y sin embargo, con hipocresía que insulta nuestra inteligencia (también la de tantos culés cuya inteligencia es, digamos, sumisa al insulto), teje una red de protección sobre un falso sobrentendido. En una cosa, lamentablemente, tiene razón: todo va a quedar en nada. A menos que la UEFA, en pocos días, revoque la invitación a participar en la Champions para la entidad blaugrana el curso que viene, esto quedará circunscrito al ámbito de la justicia ordinaria, arenas movedizas donde podemos hundirnos sine die. Estamos tristísimamente de acuerdo con Xavi en la primera parte de su frase (“va a quedar en nada”), aunque furiosamente en desacuerdo con la segunda (“porque no hay nada”).
Nos vais a permitir, en este desolador páramo de corrupción impune, que nos demos el alivio de repetir lo de antes: qué descomunal desfachatez, Xavi.
Por lo demás, llega la fascinante Nations League. ¿Qué es la Nations League? Nadie lo sabe. ¿Incluidos nosotros? Incluidos nosotros.
As aprovecha la llegada de eso que nadie sabe lo que es para entrevistar a un jugador que todo el mundo sabe quién es (Rodri, el excelente mediocentro del Manchester City) a cuenta de algo que todo el mundo sabe qué fue. “Ante el Madrid fuimos un vendaval”, nos recuerda gentilmente el centrocampista. Gracias, estimado Rodri, por recordárnoslo. Gracias, estimado As, exponente indudable de la ominosa Central Lechera, por meter el dedo en la llaga con esta entrevista.
Y poco más, amigos, salvo desear todo lo mejor a Carlos Alcaraz en Roland Garros (ver Marca al final), y recordad: si alguna vez tenéis la percepción clara de que el fútbol español os toma el pelo descaradamente; si ocasionalmente os parece que se ríen de vosotros de manera grosera; si de pronto os asalta la sospecha de que esto es un subproducto repugnantemente amañado en el que jamás se hará justicia…
Si os parece que todo eso puede estar sucediendo, no tenemos una sola palabra de consuelo para vosotros, porque es exactamente así.
Pasad un buen día.
|
ResponderReenviar
|
En lo que afecta a la regulación de las Gradas de Animación, que es el objeto de este trabajo, la Liga ha integrado la misma en un «Reglamento de ventas de abonos y entradas» que se incorporará como Libro XI al Reglamento General de la Liga. La naturaleza jurídica de los reglamentos de las ligas profesionales no es pacífica en la doctrina. Se debate, como ha sintetizado el profesor Millán Garrido, si «son fuente de obligaciones por la aceptación de los obligados, esto es, son normas convencionales, vinculantes tan sólo en tanto son asumidas por los propios clubes y sociedades anónimas deportivas integrantes de las ligas (25)» o si, solo en el caso de que la regulación afecte «al marco general en que han de desarrollarse las competiciones (26)», se trataría de «genuinas normas jurídicas (27)».
Aunque, desde el punto de vista teleológico, una disposición orientada a impedir la violencia en el deporte debería entenderse, por postulado, como integrante de ese «marco general en que han de desarrollarse las competiciones», es discutible que el «Reglamento de ventas de abonos y entradas» participe del concepto restrictivo del artículo 3.1. a) del Real Decreto 1835/1991, de 20 de diciembre, por más que dado que, como veremos, pretende regular características concretas de ámbitos específicos de los estadios, limitaciones en el acceso de aficionados a los mismos, e incluso prestaciones personales de datos biométricos de su identidad por parte de estos, a nuestro modo de ver, fuera conveniente dotar a alguna de las medidas contempladas, e incluso a otras que ha olvidado o no se ha atrevido a contemplar, de una eficacia normativa que, como hemos visto (28), excede la propia de los reglamentos de las ligas profesionales.
Sea, pues, con la naturaleza de convención, que obliga a los clubes y sociedades anónimas asociados a la Liga por causa de su pertenencia misma, o con la de norma de «ínfimo» rango (29) integrante del orden jurídico deportivo, más acorde a nuestro criterio y a su procedimiento de aprobación por la Comisión Directiva del Consejo Superior de Deportes, el reglamento proyectado tiene carácter básico, de modo que sus disposiciones deberán ser objeto de transposición a la reglamentación interna de los clubes, que no podrán vulnerarlas. No obstante, contiene normas de cuya propia formulación se deduce que son de directa aplicación. Haya sido o no utilizada como precedente la experiencia de la grada del estadio Santiago Bernabéu, lo cierto es que algunas de las instituciones definidas y aplicadas por el Real Madrid para el control del elemento subjetivo de su grada de animación, se incorporan como elementos esenciales de la estructura del proyecto de regulación de la Liga.
Las normas que contiene el artículo 2 del proyectado reglamento, que regulan la venta de abonos para las gradas de animación, se articulan en seis apartados. El apartado 1 define la grada de animación. El número 2 establece la obligación del club de recoger junto a los datos de identificación del titular de un abono de temporada sus datos biométricos, y la correspondiente obligación de prestarlos por parte del titular. El apartado 3 establece el carácter personal e intransferible de los abonos a estas gradas, junto a la carga, derivada para su titular, de someterse a controles adicionales de verificación de la identidad que resulten necesarios. El apartado 4 establece la prohibición de acceso a las gradas de animación de todo aquél aficionado que no sea titular de un abono de temporada. En el apartado 5 se enuncian una serie de obligaciones, en realidad cargas, que el titular de un abono en esta zona específica del estadio debe aceptar, y entre las mismas, con discutible sistemática, la de que los materiales de animación que se exhiban deberán ser previamente aprobados por el club o SAD y que en el caso de que identifiquen a una peña esta deberá estar previamente inscrita en el Libro registro. El apartado 6, finalmente, establece una excepción posible a la norma de identificación en el acceso mediante control biométrico y determina que tendrá carácter «puntual» y sólo podrá utilizarse si el club dispone un procedimiento alternativo para verificar la identidad de quien pretenda acceder a la Grada.
También contienen mandatos que afectan a las gradas de animación, el artículo 3.1 (prohibición de la venta de entradas en taquillas para gradas de animación), el artículo 5.2.b) (prohibición de venta de entradas por internet para las gradas de animación, salvo la excepción que contempla) y el artículo 6.1 (prohibición de distribución de entradas de cortesía e invitaciones para la zona de grada de animación, «por norma general», luego salvo excepciones) del proyecto.
Una vez aprobado inicialmente por la Asamblea General Extraordinaria de la Liga, de acuerdo con lo previsto para esta clase de normas en el artículo 11. b) de sus Estatutos, el Reglamento deberá ser aprobado aún por la Comisión Directiva del Consejo Superior de Deportes. Sus disposiciones adicionales y transitorias definen un régimen de entrada en vigor diferido hasta la temporada 2016-2017 para algunos de sus mandatos. No así para los contenidos en el artículo 2.
El entusiasmo que suscita la iniciativa de la Liga no tarda en traducirse en escepticismo a la vista del texto del proyecto, que adolece de defectos que deberían subsanarse para que sus objetivos sean viables. No negamos la potencial eficacia de cada una de las concretas medidas dispuestas por el proyectado reglamento en orden a la satisfacción de su declarada finalidad de combatir la violencia y mejorar la seguridad. Resultaría difícil poner en cuestión la idoneidad de la mayoría de ellas. Nuestra preocupación es que corren el riesgo de quedarse en agua de borrajas, y el reglamento de desperdiciar una ocasión singular para abordar con eficacia este aspecto clave en la lucha contra la violencia.
Nuestra primera reflexión se refiere al ámbito material de la norma. Genera bastantes dudas que la mera regulación de la venta de entradas y abonos sea suficiente para conseguir la regulación, ordenada a la finalidad general de combatir la violencia, de la realidad fáctica de las gradas de animación. Introduce, como hemos dicho, aspectos básicos, cuya eficacia se ha venido contrastado desde enero de 2014 en la Grada de Animación del Estadio Bernabéu, como son el de la no transferibilidad del abono y el control biométrico al acceso, pero a cambio genera lagunas de regulación (30) que hacen difícil que se lleve a la práctica con la misma eficacia que la del ejemplo del que, probablemente, las toma.
Si la Liga dispone de títulos competenciales bastantes para definir las características de los estadios en orden a combatir la violencia y garantizar la seguridad, como reconoce el propio preámbulo del proyecto, no se entiende la debilidad conceptual, la falta de sustancia significante de que adolece definición de grada de animación contenida en el apartado 1 de su artículo 2, del siguiente tenor: «Se entiende por grada de animación (o cualquier otra denominación que pudiera darse), aquel sector, zona o graderío del recinto deportivo definido como tal por el propio Club/SAD o de oficio por LaLiga, destinado exclusivamente a aficionados locales, que esté sectorizado y diferenciado del resto del aforo, con accesos exclusivos al sector, zona o graderío, y, a los efectos de este Reglamento, cuando se tenga instalado en esa zona concreta el sistema de acceso mediante reconocimiento biométrico»
Al margen de lo farragoso de la redacción, la consecuencia de la discutible técnica normativa empleada es que, aun reservándose la Liga la potestad de definir «de oficio» esta clase de ámbitos en los estadios, si el club no instala el sistema de identificación biométrica en su control de acceso no será «grada de animación» a los efectos del reglamento. Sorprende —o quizá no debería sorprender, habida cuenta de que la aprobación inicial del reglamento corresponde a los propios clubes, que tantos motivos han dado para que se ponga en cuestión su compromiso incondicional en esta materia— que el proyecto de Reglamento no contenga, sin embargo, disposición alguna que obligue a la implantación de dicho sistema de control de acceso.
Aun con la previsión de definición de los ámbitos de animación «de oficio» por la Liga, bastará alegar que uno no tiene grada de animación en su estadio para que la norma sea inaplicable. La pregunta surge de inmediato. ¿Qué obligaciones tienen, entonces, los clubes que no instalen el control biométrico de acceso a la grada? En relación con las gradas de animación, el proyecto no define ninguna.
No es, naturalmente, la pretensión de este trabajo proponer un texto alternativo, pero la finalidad del reglamento exigía que la norma del apartado 1 del artículo 2, que tiene carácter nuclear porque de ella depende la viabilidad del conjunto de sus restantes previsiones, exigía la definición obligatoria en todos los estadios de ámbitos con características arquitectónicas propias, idóneas tanto para acoger su función específica, como para el control de sus usuarios, fuera de los cuales no estaría permitido a los organizadores dispensar a sus seguidores cualquiera de las facilidades asociadas a las mismas, comenzando por los precios reducidos del abono en relación con localidades de similares características y localización en el estadio.
No se alcanza a comprender cuál pueda haber sido el motivo de no utilizar esos otros títulos competenciales, salvo el que apunto aquí, a título de inferencia, del temor o la completa certeza, una vez realizadas las oportunas consultas, de la no consecución del apoyo estatutario preciso por parte de los clubes para conseguir su aprobación. Si así ha ocurrido, la opinión pública debería conocerlo, porque no es de recibo que un negocio que consume la gran cantidad de recursos públicos que se le destinan en materia de seguridad, regatee a los ciudadanos que los destinan, participen o no del espectáculo, la asunción por parte de sus gestores de las cargas tendentes a reducir esos costes.
Primera.- La elogiable iniciativa expuesta y el decepcionante resultado en que se plasma demuestran la necesidad de que los poderes públicos colmen la laguna de sus propias normas jurídicas respecto a este ámbito específico de los estadios, para que la regulación resultante presente una coherencia sistémica, desde la legislación, pasando por los reglamentos de los organizadores de la competición y de los partidos, a los de las entidades que articulan la participación de los seguidores, cualquiera sea la naturaleza jurídica y el rango normativo de sus disposiciones.
Segunda.- Las gradas de animación existen, ya se quiera reconocer expresamente por los clubes esa realidad, o se camufle con cualquier subterfugio. Como, precisamente, lo que se trata es de evitar el subterfugio, que pone en cuestión la eficacia del ordenamiento contra la violencia, la medida normativa proporcionada es establecer su obligatoria existencia en todos los estadios, identificando sus caracteres esenciales, para, a partir de ese presupuesto, someterlas a un régimen normativo de mínimos indisponible para los clubes.
Tercera.- Una regulación efectiva de las gradas de animación exige adecuación a la realidad. Es preciso modificar las disposiciones de la legislación en vigor, y estatutarias y reglamentarias de la Liga, orientadas a la seguridad del ámbito general de los estadios, que obligan a que todas las localidades sean de asiento. La praxis consolidada de tolerancia sobre la no aplicación de esta norma a la actividad de las gradas de animación evidencia que una legislación que se opone a usos sociales consolidados, derivados del funcionamiento normal de los sistemas de relación social, está abocada a la inaplicación. Sólo se anima de pie. En otras competiciones nacionales (Bundesliga) no existe esta obligación, y no por ello el índice de sucesos violentos dentro de sus estadios es mayor. La instalación de asientos en las gradas de animación no constituye un elemento de seguridad, sino de riesgo, y sin embargo, la finalidad de seguridad que inspira esa norma dictada con carácter general para la totalidad del estadio, se puede conseguir perfectamente con las normas de definición de aforo y gestión de entradas que se proponen en el proyecto de regulación de la Liga, añadiendo la instalación, en lugar de asientos, de otros elementos de seguridad, como barras anti-avalanchas y similares. Así se tendría una de las notas esenciales de diferenciación de las gradas de animación que integrarían su definición: Ámbitos o sectores de los estadios exclusivamente reservados a la afición local compuestos por localidades numeradas y sin asiento y sometidos a restricciones especiales para su acceso.
Cuarta.- En la regulación de su elemento subjetivo, también ayudará partir de la realidad. Se trata de establecer consecuencias normativas orientadas a la estrategia de combate a la violencia precisamente a partir de ella. Para que una animación funcione son necesarios sistemas de organización interna de alguna complejidad. La solución de esa necesidad en las reglamentaciones internas de los organizadores de los partidos permite reservar el acceso a sujetos que pertenezcan a una peña, o colectivo de aficionados, previamente reconocidos por el club e inscritos en su libro registro, a los que puede calificar un previo compromiso de responsabilidad frente al club. Esos mismos reglamentos internos deberían contemplar la declaración de no idoneidad para participar en la grada de animación a los colectivos de aficionados que no apliquen los mecanismos de proposición de candidatos o la disciplina social de forma efectiva.
Quinta.- El sistema de prevención de la infracción tiene que fortalecerse. Tanto desde el punto de vista del refuerzo del elemento disuasorio que ofrecen los sistemas de sanción, como del establecimiento de estímulos positivos (31). En el primer aspecto, mediante la creación de modalidades agravadas de los tipos de infracción, justificadas por la especial relevancia en los estadios de las eventuales vulneraciones que se producen desde las gradas de animación. En el segundo aspecto, estableciendo por la Liga un sistema que valore el correcto funcionamiento de las gradas de animación, en cuanto a la ausencia de manifestaciones de violencia en su propio ámbito y en los desplazamientos a estadios contrarios, en cuanto al respeto a los valores de convivencia y constitucionales, a la integración en sus comunidades, y en cuanto a la ayuda y soporte a las aficiones rivales visitantes. Los clubes pueden reforzar decisivamente ese sistema de estímulos positivos (32) con la regulación de un sistema de administración de las ayudas que les sea posible prestar a sus respectivas gradas de animación, vinculado a la consecución de esta clase de objetivos. Ello constituiría un elemento de refuerzo notorio para el autocontrol de las gradas de animación.
En general, como la experiencia concreta que hemos comentado ha demostrado, la regulación debe favorecer que la expulsión de las gradas de los grupos organizados que promueven la violencia venga sucedida, sin solución de continuidad, por la incorporación de aficionados con vocación de seguidores activos de su club, que están a la espera de que un ambiente inclusivo, ajeno al lenguaje del odio y exento de manifestaciones violentas, racistas e intolerantes, les permita expresar pacíficamente su pasión.
Si las regulaciones públicas, las del organizador de la competición en su desarrollo, y las de los clubes en su aplicación a cada realidad concreta, no se alinean en la consecución de este objetivo de remplazo, la mera expulsión de los elementos caracterizados como más violentos de los grupos organizados tampoco tendrá buen pronóstico. Para la escala de valores que rige esta clase de colectivos, en los que el apoyo al club es un pretexto argumental, de carácter absolutamente instrumental, para el ejercicio de su violencia contra el sistema, la identificación con el grupo está muy por encima de la identificación con el club, y no digamos con el fútbol (33). Los que continúen en las gradas reproducirán los valores del grupo y ejecutarán como soldados las acciones que fuera del estadio decidirán los expulsados. Y la violencia seguirá latiendo a la espera de la siguiente desgracia.
(25) Cfr. A. Millán Garrido, Ligas Profesionales: Estatutos y Reglamentos, cit., p. 3.
(26) Términos en que el artículo 3.1. a) del Real Decreto 1835/1991, de 20 de diciembre, define la, en principio más amplia, competencia de «organizar su propias competiciones», atribuida a las ligas por el artículo 41.4. a) de la Ley del Deporte, restricción que califica de muy cuestionable Millán Garrido. Vid. A. Millán Garrido, Ligas Profesionales: Estatutos y Reglamentos, cit., p. 10.
(27) Cfr. A. Millán Garrido, Ligas Profesionales: Estatutos y Reglamentos, cit., p. 10.
(28) Vid. Subapartado B, apartado IV, supra.
(29) Cfr. A. Millán Garrido, Ligas Profesionales: Estatutos y Reglamentos, cit., p. 3.
(30) Defectos, quizá, tributarios de la falta en su proceso de elaboración de información precisa sobre la cultura, la naturaleza de las relaciones internas y la mecánica de funcionamiento de las gradas de animación. En ese sentido, un reproche al proceso de formación del criterio de la Liga es la completa ausencia de consultas a las organizaciones que participando de la animación activa en los estadios defienden no menos activamente que ésta sea pacífica y respetuosa con los valores constitucionales, en muchas ocasiones a costa de soportar sus miembros la violencia de los grupos ultras. El preámbulo del proyecto de reglamento de la Liga manifiesta que se ha consultado con «Aficiones Unidas». Eso, permítasenos la licencia del lenguaje coloquial, y dicho sea sin merma del respeto que nos merece la orientación a la convivencia pacífica de esta federación de federaciones de peñas, es como consultar a los «coros y danzas de la Sección Femenina» sobre la organización del Festival de Woodstock.
(31) Estímulos positivos que deberían afectar también a la graduación de la intensidad de las medidas de prevención y control de las fuerzas de orden público sobre los desplazamientos, accesos y desalojos de los estadios.
(32) En este terreno, como en el de la promoción de la integración de las gradas en sus comunidades locales, o en el de la integración en las mismas de otras culturas y poblaciones de distintos orígenes raciales, podría desempeñar un papel decisivo la cooperación de las fundaciones de los clubes. Cfr. A. Millán Garrido, «Apunte sobre las fundaciones en el fútbol profesional», en A. Millán Garrido (Coord.), Estudios jurídicos sobre el fútbol profesional, Madrid, 2013, p. 366. El autor se refiere a la calidad de las fundaciones de instrumento de primer orden «para cooperar en el cumplimiento de -o, incluso, asumir- los fines de interés general de los clubes». Este de la erradicación de la violencia y las conductas intolerantes del fútbol es desde luego un fin de interés general, exigible en buena política de responsabilidad social, que en el caso de las gradas de animación coincide además con el interés particular de los clubes.
(33) Consustancialmente enemigos de la «tribu del fútbol» —expresión del periodista John Carlin adaptada por Ríos Corbacho— a la que tratan de someter mediante la coacción para ponerla al servicio de sus objetivos sociopolíticos. Cfr. J.M. Ríos Corbacho, ‘Palabra de fútbol’ y Derecho penal, Madrid, 2015, p.14.
Getty Images.
Entregas anteriores:
Mi nombre es Daniel y me apellido Vila García. Soy escritor y madridista. Estoy casado, en buenos términos, con la literatura y soy amante de la poesía. Me gusta el arte en general y la música en particular. Y además, principalmente, soy lector. Por ello, es un placer ser leído por usted.
Es un placer para mí enrolarme en La Galerna, la web madridista donde la sintaxis tiene cabida porque una palabra siempre vale más que mil imágenes. Y me embarco en este gran transatlántico en calidad de grumete.
Fui lector de esta web desde el minuto de la existencia de La Galerna. Considero a La Galerna como una web galáctica donde lo deportivo se da la mano con lo literario.
Como cualquiera de vosotros, soy un madridista más. Como cualquiera de vosotros, soy uno más que ve los partidos por televisión y anhela ir al Bernabéu. Yo, como vosotros, también me emocioné acudiendo al Bernabéu en ocasiones especiales.
¿Y cuál será mi función en esta nuestra web? Sencillamente, escribir y devolver escribiendo todo lo que el Real Madrid me ha regalado. Mi compromiso es firme: os brindaré cada semana lo mejor de mí pues el Madrid me lo ha dado todo y más. Quiero dejar escrito en negro sobre blanco cada columna semanal. Quiero poner mi granito de arena en La Galerna pues el madridismo unido jamás será vencido. En buena lid se llamará esta columna pues vivo el deporte y el madridismo con honesta deportividad.
Y ahora, toca bajar la pelota al suelo.
Junio es el mes propicio para la especulación. Con el verano llega la temporada del rumor y los fichajes. Nuestros amigos de la prensa sueltan nombres sin ton ni son. Alguno de estos caerá y, luego, podrán cacarear su teórico acierto. Los aficionados sabemos que no hay que hacer mucho caso. A estas alturas de la película, hasta que el ave no esté en la cazuela no hay nada que llevarse a la boca. Personalmente, tras el caso Mbappé quedé bastante desencantado de los dimes y diretes. No obstante, ayer el Dortmund comunicó a la Bolsa de Fráncfort que vendía a Jude Bellingham por 103 millones de euros más variables. Inevitablemente fue saltar la noticia y que un cosquilleo infantil me recorriera el estómago. ¡Ya está aquí el mercado de fichajes y Florentino es el maestro absoluto del asunto!
La inmediata incorporación de Bellingham reafirma la política de fichaje del club: todos los jóvenes sobradamente preparados acaban jugando en el Real Madrid. En estos tiempos de los clubes-estado, el Real Madrid permanece erguido. En días en los que el nefasto petrodólar lo compra todo, el prestigio merengue sigue intacto. En esta vida no todo se puede comprar con dinero. De hecho, el Real Madrid representa en el mundo del fútbol el último arquetipo del balompié: el orgullo sin mancha que proclama la nobleza de su empresa.
el Real Madrid representa en el mundo del fútbol el último arquetipo del balompié: el orgullo sin mancha que proclama la nobleza de su empresa
En lo estrictamente deportivo, Jude Bellingham viene a sumar todo su talento a un centro del campo poblado de estrellas: Modrić, Kroos, Valverde, Ceballos, Camavinga y Tchouaméni. El joven británico tendrá complicado abrirse paso hacia la titularidad pero calidad y voluntad tiene de sobra. Y carácter. El carácter lo es todo en la vida; en el fútbol, también. No en vano, con apenas 17 años decidió dar un salto en su carrera y fichar por el Borussia Dortmund. Dicha decisión no es moco de pavo pues desprende decisión. El joven Bellingham sabe que ha nacido con el don del fútbol y va a por todas. No se anda con tonterías.
En mi opinión, la política deportiva de Florentino Pérez y José Ángel Sánchez es bastante sabia. Los resultados y los títulos la avalan. De hecho, es una proeza titánica todo lo logrado la temporada pasada: en plena transición del Madrid de los jerarcas te marcas una de las mejores campañas de tu historia. Con salidas dolorosas como la de Cristiano, Bale, Ramos, Varane, Marcelo o Casemiro nos hemos estado preparando para la última, la de Karim Benzema. Monsieur Benzema se despidió de toda la afición como lo que es, un señor.
Así pues, unos se van y otros llegan. Como Bellingham, en el futuro se incorporarán todos esos jóvenes talentos que vieron al Madrid ganar la Champions con una voracidad desconocida. Y al final, como cantaba ese gran madridista que es Julio Iglesias, la vida seguirá igual. Igual de merengona. Porque el Real Madrid es eterno: permanece y permanecerá siempre en la cresta de la ola.
Getty Images.
En la Galerna hemos querido realizar el ejercicio de ponerle una banda sonora a la temporada de nuestro equipo. Este Madrid 2022-23, con chispazos de alegría y metal y a la postre ahogado en la orilla de una semifinal, nos deja el habitual final abierto de siempre, pero esta vez con un cariz más agridulce que la felicidad sin contrapartidas que suelen destilar sus desenlaces. El declive de algunos futbolistas ha sido evidente, y además se ha acabado confirmando alguna marcha realmente dolorosa. Este poso de melancolía, sumado a la nostalgia inevitable por los últimos coletazos de varios queridos veteranos de la plantilla, nos ha convencido para adornar a los jugadores con temas de Sir Elton John. Esperamos les guste.
COURTOIS – Someone saved my life tonight
“And someone saved my life tonight, sugar bear”
Existen diversas teorías acerca de si la letra de la canción se refiere a un intento de suicidio o a la ruptura del compromiso de Elton con Linda Woodrow. ¿Acaso el supuesto salvador aludido se trataba de Long John Baldry? Sea como fuere, al asociar el tema a Thibaut, la lectura del título no puede ser otra que la literal. En incontables ocasiones, y no solo esta temporada, la figura que en la noche crucial salvó nuestras vidas fue la del arquero belga. Hasta tal punto que estoy dispuesto a defender donde se quiera que es ya el mejor portero de la historia del Madrid. Ahí me las den todas.
LUNIN – Too low for zero
“I’m too low for zero. I wind up counting sheeps. Nothing seems to make much sense. It’s all just Greek to me”
La vida del portero suplente es complicada y siempre propicia para el existencialismo. Evitar la desidia y mantener la ilusión pueden convertirse en objetivos realmente difíciles de cumplir. Especialmente si, en las escasas oportunidades que el destino te reserva, no consigues demostrar todo lo que llevas dentro. Lunin es un excelente proyecto de 24 años que de momento parece conservar la ambición por permanecer en el Madrid, pese a la espigada sombra de Courtois. No obstante, quién sabe si en una de sus experiencias solipsistas no acaba por concluir que no sabe bien qué hace aquí.
CARVAJAL – Daniel
“They say Spain is pretty, though I’ve never been. And Daniel says it’s the best place he’s ever seen”
Sin duda España y la selección española deben de ser muy bonitas, pero Carvajal debe evitar ponerlas por encima de la camiseta blanca. Así como mejorar esa dinámica irregular, tan de torneo internacional, de rendir excepcionalmente un par de meses y flojear el resto del año. Y, por favor, Daniel, my brother, you are older than me, de modo que trata, por el amor de Dios, de corregir esos puntuales arrebatos de ira que te llevan a regalar penaltis o tarjetas absurdas.
MILITAO – The bitch is back
“I entertein by picking brains. Sell my soul by dropping names”.
A pesar de sus puntuales faltas de concentración por verse tan superior físicamente a sus pares, este año de nuevo ha resultado un espectáculo sobrecogedor ver cómo devoraba a la mayoría de sus rivales, sin despeinarse.
ALABA – Friends
“With a friend at hand you will see the light. If your friends are there, then everything’s alright”
El año en que ciertas lesiones nos privaron de él en alguna racha nos ha hecho valorarlo más. Se trata de un jugador cuyas características lo hacen heterodoxo en cualquiera de las demarcaciones en las que podría ser alineado: central, lateral o mediocentro. Hay quien no soporta su manía de dejar botar los balones en el área, pero incluso estos coincidirán en que, cuando el equipo juega bien y hacia delante —disculpen el pleonasmo—, sus virtudes lo convierten en un catalizador. O, dicho de otra manera, en un amigo.
NACHO – Sacrifice
“It’s a human sign when things go wrong...”
Tras los escasos minutos jugados esta temporada, no me extrañaría que a Nacho se le haya pasado por la cabeza la letra de esta canción. Porque, en efecto, es un rasgo humano que la tentación de marcharse aparezca cuando las cosas van mal. Confiemos en que la seductora oferta de la capitanía le haga replantearse dónde va a estar mejor que aquí y, en consecuencia, no estropee su impoluta carrera de one club man.
RÜDIGER – Live like horses
“I can’t control this flesh and blood. That’s wrapped around my bones”
Resulta difícil controlar ese torrente de energía. Para bien y para mal. Tras una temporada de menos a más, en el último tramo Antonio ha sabido encauzar su potencia, con un duelo con Haaland en la ida de las semifinales que nos da esperanzas acerca de su futuro rendimiento. Puede que no estemos condenados, finalmente, a vivir como caballos silvestres.
MENDY – Runaway train
“Love is lost like a runaway train. Oh, I’m out of control and out of my hands”
Otras temporadas se podría haber recurrido al verso de “correr por delante de mis días”. Al fin y al cabo, cualquier alusión a la anarquía cuadraría con las carreras caóticas tan características de Mendy. Pero la elección de esta parte de la letra no es baladí: “el amor se pierde como un tren fuera de control”. La relación de Ferland con el club no parece pasar por el mejor momento, e incluso su nombre ha aparecido en la quiniela de las salidas. El futuro dirá si vuelve a subirse al expreso blanco.
TCHOUAMÉNI – Levon
“And he shall be Levon, and he shall be a good man, in tradition with the family plan”
Este tema gira en torno a las expectativas familiares: Levon tiene un plan para su hijo, quien no parece estar dispuesto a seguirlo. De inmediato uno piensa en la última figura paternal que abandonó el vestuario, Casemiro, y en su supuesto heredero, Tchouaméni, que ha protagonizado una temporada bastante discreta. Aunque sea pronto para realizar pronósticos y nuestra confianza en él continúe incólume, su gris debut impide adjudicarle una canción más optimista.
CAMAVINGA – Rocket Man
“And I think it's gonna be a long, long time till touchdown brings me around again to find I'm not the man they think I am at home. Oh, no, no, no, I'm a rocket man”
En La Galerna ya consagramos a otro madridista como “el hombre cohete”, si bien es cierto que la mejor —atrévanse a negarlo— canción de Elton John encaja perfectamente en nuestro ojito derecho Edu. Joven, prudente, obediente, aplicado a la hora de echar una mano en un puesto que no le corresponde —and all this science I don't understand, it's just my job five days a Week—... Seguro que alguna vez se ha sentido solo en medio de la inmensidad del espacio que le mandaban cubrir.
KROOS – Don't let the sun go down on me
“Don't let the sun go down on me. Although I search myself, it's always someone else I see”
Habrá un día en que miraremos al centro del campo del Bernabéu y no estará Toni Kroos. Mientras llega ese traumático instante en que nos diga que no puede iluminar más nuestra oscuridad, nosotros seguimos implorándole que continúe ordenando nuestro caos e impidiendo que el sol se oculte.
MODRIC – Crocodile rock
“Well, Crocodile Rocking is something shocking, when your feet just can't keep still”
Tras la histórica temporada 2021-22, este año Luka ha dejado ver por primera vez algunos signos de desfallecimiento. De inmediato, la reacción natural es la de refugiarse en la nostalgia de esta letra: “oh, aquellas noches en las que nunca lo conocimos mejor, ni nos conocimos mejor”. Es humano, si bien al mismo tiempo injusto. Desde luego Luka ha jugado ya sus mejores partidos, pero eso no lo convierte en un tótem al que rendir pleitesía sin esperar nada. Modric se ha ganado seguir no solo por sus méritos pretéritos: bien gestionado, aún hoy puede dejar algunas gotas decisivas de calidad. Un último baile repartido en pequeñas dosis.
VALVERDE – Don't go breaking my heart
“Oh, honey, if I get restless...Baby, you're not that kind”
Algún malintencionado no querrá renunciar al chiste de que, visto lo visto, cualquier día nos encontramos en las redes sociales a Fede y a Mina interpretando el dueto entre Elton y Kiki Dee. Más allá de la broma, la irregularidad en la temporada de Valverde nos empuja a tararear el estribillo. Su primera mitad del año nos hizo soñar con alguien capaz de superar a Steven Gerrard, para posteriormente permanecer en un discreto segundo plano después del Mundial. Le rogamos que no nos rompa el corazón y que las —para mí fundadas— expectativas que tenemos en su potencial acaben consolidándose. Personalmente, confío mucho en ello.
CEBALLOS – Can you feel the love tonight?
“And can you feel the love tonight? It is where we are. It's enough for this wide-eyed wanderer”
Elegir para Ceballos la banda sonora del Rey León puede servir para subrayar la condición de sueño infantil que debió de tener para él su llegada al Real Madrid. Ignoro a estas horas si esa ilusión va a hacer que decida continuar con la elástica blanca, aún en un rol secundario, en lugar de aceptar otras ofertas más tentadoras. En cualquier caso, y siguiendo con la letra, si se queda debe aprender que el caleidoscopio retorcido nos mueve a todos a la vez, también en el Bernabéu, así que tendrá que hacer un esfuerzo por asentar su juego sin que se pierda en inconcreciones.
LUCAS VÁZQUEZ – Your song
“I know it's not much, but it's the best I can do”
Un vestuario necesita de este tipo de perfiles. Futbolistas entregados al colectivo que, con mayor o menor acierto, siempre están dispuestos a echar una mano. Si Elton John pedía disculpas a la destinataria —o destinatario— de esta canción porque no podía recordar si sus ojos eran azules o verdes, nosotros hacemos lo propio con Vázquez, pues ya no sabemos si es extremo, volante o lateral derecho. Puede que Lucas nunca sea escultor, hacedor de pócimas o Balón de Oro, pero, sin ápice de ironía ni de condescendencia, también ha sido pieza clave en muchos momentos para engrasar la marcha del equipo. Y seguro que lo seguirá siendo el tiempo que le quede de blanco.
HAZARD – Sorry seems to be the hardest word
“What have I got to do to make you love me? What have I got to do to make you care?”
Parafraseando a Gil de Biedma, de todas las historias de la historia del madridismo, la más triste es la de Eden, porque termina mal. Nos duele a nosotros más que a él, porque lo consideramos un buen chico. La realidad es que una serie de infortunios y de errores nos ha impedido disfrutar del que fuera por unos meses mejor jugador de la liga inglesa. Tristemente, lo mejor que se ha podido hacer es ponerle fin al esperpento —it's a sad, sad situation, and it's getting more and more absurd—. Que tenga mucha suerte.
ASENSIO – A step too far
“Always half a step behind”
La carrera de Asensio en el Madrid nos deja un sabor agridulce. Un debut tan fulgurante nos hizo soñar con el más alto de los techos, pero fue él mismo quien le echó agua al vino, con aquella condenada entrevista y con una irritante actitud excesivamente contenida en demasiados partidos. Como dice la canción, se mostró casi formal, demasiado respetuoso, never takes romantic leads. Cuando pudo, no quiso del todo; y al final, cuando ha querido, no ha podido hacerse con esa titularidad, tan disputada que ni siquiera con el cañón de su zurda ha logrado conquistar. Se va con la incómoda sensación de haber estado siempre un paso por detrás de lo que podía.
RODRYGO – Tiny dancer
“Hold me closer, tiny dancer”
Empezó la temporada un punto ansioso, sabedor de que este año estaba llamado a ser el de su consolidación. Verse negado de cara al gol durante muchas jornadas de liga lo afectó. Sin embargo, como ha hecho desde que aterrizó en Madrid, en los momentos calientes de las competiciones del K.O. dio el do de pecho. Se ha ganado por sus propios méritos ser el ojito derecho de muchos. Su capacidad para bailar en una baldosa, excepcional en el regate corto, constituye una cualidad muy valiosa para tantos encuentros en los que el rival coloca el autobús. El día en que desarrolle un poco más su físico y consiga aguantar mejor el cuerpeo con el defensa, nuestro tiny dancer terminará por convertirse en el gigante que promete.
MARIANO – Return to paradise
“It's paradise here where the sun meets the sea. There's nothing to fear and much to be”
¿Alguien podría catalogar como algo distinto a un paraíso la vida de Mariano en el Bernabéu? Un sueldo cuantioso y una vida en Madrid a todo confort, manteniendo a su familia. Y la alternativa que se le ha ofrecido ha sido mandarlo a Hamburgo o a Lyon. Qué quieren que les diga, yo entiendo al muchacho. Hasta siempre.
VINICIUS JR – I'm still standing
“And did you think this fool could never win? Well, look at me. And don't you know I'm still standing better than I ever did? Looking like a true survivor, feeling like a little kid”
La elección de canción más sencilla de todas. Cuando Vinicius llegó a España se originó una desproporcionada corriente de burlas, a veces condescendientes y a veces chocarreras pero siempre crueles, reforzada por ese amplificador de mentiras y maldades que son las redes sociales. Al mismo tiempo, multitud de listillos, catedráticos en ese “otro fútbol” que tan buena prensa tiene, trataron de combatir su desborde con intimidaciones antideportivas. Y, como si de un relato de Stephen King sobre el acoso escolar se tratase, los desprecios y maltratos —dejo aparte ahora el racismo— lo han reforzado en lugar de achicarlo. El antimadridismo que quiso destruirlo ha creado un monstruo destinado a devolvérselas todas juntas. Porque, pese a todo, Vinicius sigue ahí, de pie, dispuesto para una pelea cuyos decibelios no le asustan.
BENZEMA – Candle in the wind
“And it seems to me you lived your life like a candle in the wind // Your candle burned out long before your legend ever did”
Se marcha el jugador y nace la leyenda. Incluso los que creíamos —o deseábamos— un último vuelo del fénix antes de la despedida hemos de reconocer que no es mal momento para el final. Con el recuerdo aún fresco de la mejor temporada de nuestras vidas, liderada por el que tantos años había aceptado un papel de escudero de lujo. El jugador que, como dijo alguien, nos quitó la venda de los ojos y se la puso en la mano con la que nos señaló de nuevo el camino de la gloria. La soledad fue el papel más difícil que muchas veces tuvo que interpretar. Pero los que lo vimos jugar nos encargaremos que la vela de su recuerdo jamás se apague.
Getty Images.
Sin conocer bien la realidad que se pretende regular es difícil que el régimen jurídico resultante sea eficaz a los fines pretendidos. Resulta, pues, obligado dedicar un breve espacio a la descripción de la génesis y operativa de las gradas de animación.
En todos los estadios termina por existir un ámbito en el que se van reuniendo los aficionados que disfrutan de una participación más activa que la de mero espectador en los partidos de fútbol, para prestar su apoyo decidido al equipo de su club o al club mismo, lo que constituye su nexo de socialización. Es frecuente que pertenezcan a peñas y grupos más o menos organizados de apoyo a su club, pero también que se sumen de forma individual. Ese ámbito suele ubicarse en localidades baratas y próximas al campo. Tradicionalmente en uno de los fondos de la entrada general de pie. Esta es la primera fase de la cristalización de un núcleo de animación.
En una fase posterior, elementos de perfil violento toman el control del núcleo mediante la coacción. Progresivamente van desapareciendo parte de sus pobladores iniciales, sea porque se sienten incómodos con el ambiente coactivo o las manifestaciones de violencia y desprecio del sistema de valores de convivencia social, pues generalmente los elementos que se hacen con el control del núcleo militan en ideologías contrarias al sistema democrático, o sea simplemente porque se sienten marginados por la nueva disciplina del colectivo; ya no pueden colocarse donde gustaban, exhibir sus emblemas y cantar sus canciones.
Coincidentemente se activan procesos de cooptación de dirigentes del núcleo y de reclutamiento de aficionados que se identifican, ya sea con la ideología, ya sea con el sistema de valores de sus dirigentes, que de esta forma se va reproduciendo, colonizando la grada y consolidando una cultura propia de la misma. En paralelo, la grada adopta formas de organización jerárquica más o menos complejas y sistemas de financiación, generalmente elementales, de sus actividades. La inmensa mayoría de los aficionados se sienten ajenos al núcleo. Unos, los más, por relacionarse con el fútbol como meros espectadores con escasa vocación de socializar, y otros, los menos, por razón de la expulsión forzosa operada. Pero ni están en capacidad de articular un relato alternativo, ni desean articularlo; su relación con la grada es de mera ajenidad. En consecuencia, esa cultura del núcleo de animación, a través de los mensajes en que se expresa, terminará, en la mayoría de los casos, definiendo la identidad misma del estadio.
Un núcleo espontáneo de animación ha cristalizado así en un grupo organizado, con su propia jerarquía, sus cuadros intermedios, sus recursos económicos elementales y con una línea ideológica propia, habitualmente excluyente. Aunque sus dirigentes son perfectamente conocidos por los responsables del club, esta clase de grupos organizados comparten la característica común de no tener ninguna forma de publicidad ni de elección transparente y por procedimientos democráticos de sus dirigentes. El grupo ya organizado se pondrá en contacto con el club para obtener apoyo a sus actividades (18) a cambio de su manifiesta disposición a apoyar al equipo de forma incondicional, es decir sea cual sea su desempeño, y de esta forma se consolidará una forma de administración de hecho por el propio grupo del espacio que ocupa en el estadio.
Prácticamente todas las gradas de animación, y las hay en casi todos los estadios, porque satisfacen al mismo tiempo una necesidad de competitividad, de soporte moral al equipo y presión al rival, y una necesidad del espectáculo que se alimenta de la emulación de los rivales, que se hizo más notable cuando la mayoría de los aforos pasaron a ser de asiento, nacieron a través de un proceso similar al descrito. Esa doble componente finalista de las gradas de animación incorpora un elemento de carácter material o infraestructural, constituido esencialmente por el propio ámbito o sector del estadio dedicado por el organizador del espectáculo a tal fin, junto a un elemento de carácter subjetivo, compuesto por las asociaciones o grupos de aficionados que ocupan, e incluso administran delegadamente, como hemos dicho, ese ámbito, y las personas físicas que los integran.
La legislación ha ignorado completamente el elemento material de las gradas de animación, pretendiendo la prevención de la violencia en los núcleos de seguidores activos exclusivamente a través de su elemento subjetivo. En relación con éste, la Ley define un mínimo régimen jurídico para «las peñas, asociaciones, agrupaciones o grupos de aficionados, que presten su adhesión o apoyo» al club o entidad organizadora de las competiciones y espectáculos deportivos.
Dicho régimen jurídico deriva de la obligación de ciertos clubes o personas organizadoras de los espectáculos de disponer y mantener un libro de registro «que contenga información genérica e identificativa sobre la actividad» de dichas peñas, asociaciones, agrupaciones o grupos de aficionados, que establece el número 1 del artículo 9 de la Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte
La propia norma citada establece que los sujetos obligados a la llevanza de dicho libro serán exclusivamente los «que establezca» la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte. El inciso b) del número 1 del artículo 3 R.D. 748/2008, de 9 de mayo, que regula dicho órgano colegiado, establece como la segunda de sus funciones ésta de determinar los sujetos obligados a la llevanza —insiste en utilizar, a nuestro juicio impropiamente, el término «disponer»— del libro registro (19).
Aunque la regulación del libro de registro se difiere por la Ley a su posterior desarrollo reglamentario, a efectos de la obligación de inscripción en el mismo sólo se consideran «aquellas entidades formalizadas asociativamente conforme a la legislación asociativa vigente», que es forzoso entender se refiere a las constituidas al amparo del régimen general de asociaciones regulado por la Ley Orgánica 1/2002, y además, aquellos «grupos de aficionados» no formalizados desde el punto de vista asociativo que cumplan con unos «requisitos de identificación y responsabilidad» cuya concreción también refiere la Ley a su futuro desarrollo reglamentario.
La trascendencia de este régimen de inscripción, obligatorio para el club, se alcanza en la inadecuación para ser beneficiario de cualquier clase de apoyo o soporte por parte del club de cualquier colectivo no inscrito, al establecer el número 4 del artículo 9 de la Ley 19/2007 una prohibición expresa de «cualquier tipo de apoyo, cobertura, dotación de infraestructura o cualquier tipo de recursos a grupo o colectivo de seguidores de un club, si no figura el grupo, sus actividades y sus responsables en el Libro de Registro» ello con independencia de que tenga personalidad jurídica y esté formalizado como peña o asociación. Es decir, en el régimen jurídico definido por la Ley, es el reconocimiento por el club, mediante la obligatoria inscripción en el libro registro, y no la forma jurídica del colectivo, el elemento que legitima la prestación de ayudas a un concreto colectivo de aficionados por el club al que presta su adhesión o apoyo.
A esa nota de idoneidad para la percepción de cualquier clase de ayuda por el club al que prestan apoyo, se opone (20) en el régimen jurídico establecido por la Ley 19/2007, una causa de exclusión del régimen de ayudas de todo aquel colectivo de aficionados que en alguna ocasión hubiere «cometido infracciones tipificadas en esta Ley». Por cometer debe entenderse, porque el artículo 24.1 de la Constitución Española no nos permite interpretarlo de otro modo, el haber sido sancionado en resolución firme por ese motivo.
Este mínimo régimen jurídico apuntado en la Ley quedó desfigurado por la publicación del Reglamento de prevención de la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, aprobado por R.D. 203/2010, de 26 de febrero. En efecto, la sección 3ª del Capítulo II del Reglamento regula las características del «Libro de Registro de Seguidores» y establece un régimen de inscripción de todas aquellas personas que «formalmente colaboren o reciban apoyo del club».
En fin, nos queda saber que los únicos requisitos de identificación y responsabilidad de los grupos de seguidores carentes de personalidad jurídica que, desatendiendo en su praxis el mandato legal, establece el reglamento, son «los datos» de la persona que represente al colectivo en sus relaciones con el club. Nada acerca de la relación de los miembros con el colectivo ni con su representante por lo que, en la práctica, la vinculación del colectivo con los actos de sus miembros a efectos sancionadores queda en agua de borrajas, y los requisitos de responsabilidad a que se refiere la Ley no se han definido (21).
Si de la completa omisión por la Ley de cualquier referencia al elemento material de las gradas de animación (22) se deduce sin dificultad toda la problemática que surge de la
falta de definición de un ámbito que, por su especialidad y por su particular relación con la génesis de las manifestaciones de la violencia en los estadios, debería haber sido objeto como mínimo de identificación, para el posterior establecimiento de un régimen jurídico de deberes específicos del organizador del espectáculo futbolístico en relación con el mismo, la desarticulación del mínimo régimen jurídico de su elemento subjetivo establecido en la Ley por el reglamento que debería haberlo desarrollado y concretado, completa el panorama normativo desolador que al respecto tenemos en la actualidad.
Ignorar la realidad, o someter la solución de los problemas, lo que se puede legítimamente inferir que ha podido suceder, a los intereses particulares de los clubes, que tienden a confiar la misma al efecto taumatúrgico de las prácticas de apaciguamiento, en un acto de voluntarismo que coincide con la mera conveniencia de identificar esta clase de prácticas como las menos perjudiciales para su visión a corto plazo de su propio interés, no sólo no resuelve los problemas, sino que los larva y facilita su crecimiento en forma de cáncer. La realidad es que las gradas de animación, que existen y van a seguir existiendo, constituyen el sustrato normal de agregación y organización de los elementos más violentos de los estadios, y desconocer a efectos normativos ese dato de la realidad nos parece una conducta socialmente irresponsable y una decisión legislativa incongruente con la propia finalidad preventiva de la violencia que inspira la legislación.
Si los luctuosos sucesos ocurridos en la inmediaciones del Estadio Vicente Calderón el 30 de noviembre de 2014 constituyen el principio motor de la actuación de la Liga, lo cierto es que desde hacía casi un año se contaba en España con una experiencia pionera en la transformación de una de las gradas de animación más características por
su conexión con las expresiones violentas, racistas e intolerantes, dentro, pero, sobre todo, fuera del Estadio Bernabéu (23).
Ante la toma de control del grupo «Ultras Sur» que dirigía la grada por un núcleo neonazi organizado, el Real Madrid C.F. disolvió la hasta entonces denominada «Grada Joven» poniendo en marcha en enero de 2014 una «Grada de Animación» basada en un nuevo sistema de selección de sus miembros, propuestos por peñas reconocidas por el Club, el establecimiento de un abono intransferible a terceros, y un control de acceso basado en la lectura de la huella dactilar para asegurar su efectividad. Dado el éxito de la nueva grada, en el verano de 2014 el Real Madrid cambió su ubicación tradicional en el estadio para ampliarla en unas 500 localidades nuevas. A las dos peñas que inicialmente se habían integrado, a pesar del ambiente coactivo creado por los nuevos dirigentes del grupo «Ultras Sur» para impedirlo, se unieron entonces otras dos grandes peñas, una de ellas integrada por elementos anteriormente vinculados al citado grupo que habían decidido aceptar los principios y las normas de funcionamiento de la nueva grada de animación.
El concepto de esta grada se sustenta en el presupuesto de la recuperación por el club de la gestión exclusiva de abonos y entradas, mediante la supresión de cualquier tipo de abono o entrada que no sea nominativa, y su funcionamiento se basa en un alto nivel de autogobierno, a través de un comité de grada integrado por representantes elegidos por las peñas y aceptados por el club y en el que también participa el club con dos representantes de máximo nivel (directores de peñas y del área social). El comité decide sobre todas las cuestiones relativas a animación, pancartas, tifos, planifica las actividades de la Grada, administra sus recursos económicos, y resuelve sobre los eventuales conflictos de disciplina que se puedan producir. En la actualidad, la grada de animación del Estadio Bernabéu tiene aproximadamente 2200 miembros. 1400 de ellos son abonados de temporada y otros 800 asisten ocasionalmente a los partidos en las localidades que dejan libres los abonados. Todos pertenecen a listas propuestas por las peñas (unas 40 peñas tienen esta temporada miembros integrados en la Grada) y aprobadas por el club. Todos han suscrito previamente un compromiso (24) con su respectiva peña, en el momento de presentar su candidatura, por el que se comprometen a respetar los principios de funcionamiento de la grada. Al formalizar el abono, que no es renovable salvo que lo decida el club, suscriben un contrato con el club adquiriendo esas mismas obligaciones, junto a otras relacionadas con el uso del abono y la operativa de la grada.
CONTINUARÁ...
(18) En forma habitualmente de pequeños locales para guardar el material o atender la organización administrativa, cupos de entradas gratuitas o a precios simbólicos para venderlas y financiar sus actividades, rebaja de los precios de las localidades en salidas del equipo, subvenciones a los transportes y otro tipo de ayudas que los clubes tradicionalmente prestan a las peñas de aficionados.
(19) El Reglamento de prevención de la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, aprobado por R.D. 203/2010, de 26 de febrero, modificó en su artículo 21.3 la previsión legal, al establecer como sujetos destinatarios de la obligación de llevar el libro registro a todos «los clubes, entes de promoción deportiva, sociedades anónimas deportivas, y las personas organizadoras de competiciones y espectáculos deportivos» que realizaran actividades incluidas en el ámbito de aplicación del propio reglamento, es decir, a tenor de su art. 2.1., a todos los que participaran en «competiciones deportivas oficiales de ámbito estatal», así como a los que participaran en competiciones «organizadas o autorizadas por las federaciones deportivas españolas», además de todos aquellas personas organizadoras que adicionalmente establezca la Comisión Estatal. La Disposición adicional segunda del R.D. 203/2010 estableció para los clubes y sociedades anónimas deportivas la obligación te tenerlo elaborado en el plazo de dos meses que, a tenor de su Disposición final cuarta, se cumplió el 1 de septiembre de 2010. Es tan deficiente la técnica normativa que esa pretendida acotación temporal se convertía en una prórroga del plazo de cumplimiento de una obligación exigible desde el día 1 de julio de 2010 a todas las demás personas.
(20) Además de por la criticable imprecisión del régimen jurídico resultante, que no atiende a la gravedad de la infracción, ni delimita el periodo de exclusión consecuente, la técnica normativa es deficiente por causa de la propia sintaxis. La redacción del apartado 4 del artículo 9 L 19/2007 es tan confusa que reclama buena voluntad del lector.
(21) En el Protocolo de Actuaciones de 18.03.2005, poderes públicos y organizadores se comprometieron a «avanzar en el proceso de regularización asociativa de las hinchadas». Este Reglamento, cinco años después, significa un retroceso.
(22) Sin perjuicio de no dejar sin punición la infracción del deber de cuidado del organizador, resulta muy cuestionable la sanción de clausura parcial del estadio por acciones de naturaleza netamente individual. No así, sin embargo, cuando se castiguen manifestaciones colectivas de racismo, xenofobia o intolerancia, o que inciten a la violencia (v.gr. cánticos que apologizan la violencia de género de la grada de animación del Estadio Benito Villamarín). Merece, por ello, prestar atención a la praxis de aplicación de la nueva previsión del artículo 51 del Código Disciplinario de la RFEF. En todo caso, si a efectos sancionadores se identifican, por razón de que en ellos se producen las manifestaciones violentas, ámbitos o sectores específicos de los estadios (v.gr.: Clausura de los sectores 120 y 122 del estadio Bernabéu por la Comisión de Control y Disciplina de la UEFA, por exhibición de banderas filonazis —Real Madrid - Bayern Munich de 23 de abril de 2014—, y diversas clausuras de la zona central de la grada baja Gol Norte del estadio Sánchez Pizjuán por el Comité de Competición de la RFEF, algunas revocadas por su Comité de Apelación) parece lógico tener definidos, a efectos preventivos, los ámbitos que, por razón de su vinculación funcional a la expresión colectiva —la animación—, deben ser objeto de un deber de especial diligencia.
(23) Sin ser uno de los grupos ultras más violentos de España, aunque su mala fama superara sus malas acciones, «Ultras Sur» no dejaba de tener un largo historial de sanciones derivadas de comportamientos violentos, y era probablemente el mayor grupo de España, con secciones organizadas prácticamente en todo el territorio nacional. Desde 1983, este grupo venía detentando la «Grada Joven» del estadio Santiago Bernabéu en cuyos aledaños regentaba el bar «Drakkar». En noviembre de 2013 su dirección histórica fue expulsada del grupo mediante una acción violenta dirigida por ex miembros del grupo neonazi «Hammerskin», disuelto por la Audiencia Provincial de Madrid. Los neonazis, ahora miembros de «Outlaw Madriz», con conexiones con elementos del «Frente Atlético», pasaron a controlar el grupo, con la pretensión de controlar la grada, y quizá las dos mayores gradas de Madrid, como pareció indicar el casi inmediato ataque a miembros del «Frente Atlético» en el bar «Duratón», su sede oficiosa, ocurrido el 31 de diciembre de 2013.
(24) Cfr. www.fansrmcf.es sobre organización, actividades y formas de expresión de esta grada de animación.
Cfr. www.primaverablanca.es sobre compromiso de los candidatos a abonados de la grada de animación con la peña de la que son socios, en el que se contemplan aspectos como los reproducidos a continuación: «Defiendo activamente un estilo de animación exclusivamente madridista, ajeno por completo a cualquier intento de expresión política, explícita o implícita. Soy radicalmente contrario a la utilización de la violencia en cualquiera de sus formas, incluida la verbal, contra los equipos o aficiones contrarias, lo que no excluye en forma alguna la expresión no violenta de la antipatía que me pueden producir las actitudes de otros clubes y aficiones que es innecesario enunciar. Soy firme partidario del respeto a la dignidad de la persona en todas las expresiones de la Grada, y me opongo a que en la Grada se usen expresiones de desprecio o exclusión contra colectivos humanos por razón de raza, creencias, origen étnico, geográfico, social o cultural, o contra cualquier persona integrante de esa clase de colectivos por razón de su pertenencia a ellos. Todas mis acciones reflejarán mi respeto y solidaridad con todos los demás miembros de la Grada y todas las entidades que la integran. Conozco que en razón de las manifestaciones que aquí hago, Primavera Blanca se hace responsable frente al Real Madrid de mi comportamiento en la Grada, y admito que en caso de vulneración de los compromisos que por mi propia voluntad libremente adquiero me sea retirado el aval de la Asociación».
Getty Images.
Entregas anteriores:
Tras la marcha de la leyenda, los amigos de fcQuiz no podían dejar pasar la oportunidad de preparar unas preguntas para comprobar vuestros conocimientos sobre el mago francés.
¿Cuánto sabes de Karim Benzema? ¡Demuéstralo!
Getty Images.
Buenos días, amigos. Hello, Bellingham; Goodbye, Messi.
Saludamos a Jude Bellingham, que llega al Madrid. O eso parece, porque aún no hay comunicado oficial del club blanco. Como canta McCartney en Hello, Goodbye: You say, “yes”, I say “no”, o al menos I (el Madrid) say “nothing”. No obstante, el Dortmund ha comunicado ya a la Bolsa de Fráncfort que el precio del traspaso es de 103 millones de euros más variables, lo podemos leer en la primera de As. De modo que vamos a tratarlo como un fichaje ya hecho, pero con la prudencia requerida.
No sabemos si Bellingham es un hijo del rock and roll, pero As lo recibe con un Bienvenido. Magnífico, la educación es lo primero.
El periódico madrileño también destaca que el Madrid enfría la operación de Harry Kane por su edad y por su precio. Vaya usted a saber si es cierto, a menudo los caminos del Madrid son inescrutables.
Marca sigue la estela de As (o viceversa), pero su bienvenida en es inglés, idioma natal de Jude, y si bien no lo recibe con el manido Hey Jude (sin coma del vocativo. Ay, Paul), lo hace con un Welcome anclado en el cogote de Bellingham. Welcome to the hotel Concha Espina. Hay un new kid in town.
La calidad del futbolista que llega del Dortmund es indiscutible. El juego de Jude es plástico, no en el sentido de material sintético, sino vistoso, bello, aunque sí es una síntesis de más virtudes, como la verticalidad, pero también el reparto de juego desde el inicio de la jugada, su capacidad defensiva, donde destaca el robo de balones, o su gran físico.
Aunque lo más importante de esta operación es que Bellingham ha elegido al Madrid cuando muchos equipos le habían ofrecido mucho más dinero. Hecho que habla muy bien de él, pero también del atractivo que sigue teniendo el Madrid para los jugadores, más allá de lo crematístico, donde los clubes estado no tienen rival.
No falta quien ha vuelto a acusar al Madrid de club estado por pagar 100 millones por un traspaso. Solo analizando el significado de “club estado” ya nos hacemos una idea de la capacidad intelectual de quien emite tal afirmación, aunque para quien no lo entienda, el Madrid invierte dinero procedente de los resultados de su explotación, mientras que un club estado sale al mercado con pasta ilimitada que no procede de la gestión del mismo, sino de un estado, normalmente una teocracia totalitaria sin respeto por los derechos humanos, que es inmensamente rico debido, habitualmente, a recursos energéticos naturales existentes en su territorio.
Bellingham, por tanto, es una esperanza para el fútbol, puede que no esté todo perdido, la joya del fútbol Europeo ha elegido al Real Madrid. Sabemos que no ocurre siempre, Mbappé o Haaland eligieron todo el oro del mundo, pero esta vez se ha impuesto el bien.
Aunque, como bien dice Paz en Twitter (@espuma_blanca), hasta que la web del Barça no confirme el fichaje de Bellingham por el Madrid no lo damos por oficial.
Yo hasta que no saque la web del Barça el fichaje de Bellingham por el Madrid no lo doy como oficial jajaja jajaja
— Paz (@estampa_blanca) June 8, 2023
Como ya imagináis, el tuit de Paz viene a colación del comunicado del FC Barcelona sobre la decisión de Leo Messi de irse a jugar al Inter de Miami.
El FC Barcelona comunica que un jugador que no es nuestro ha fichado por un club que no somos nosotros. Asimismo, se hace saber que seguimos explorando formas de hacer el ridículo (y de delinquir) nunca antes vistas por el ojo humano. https://t.co/flmONHiIac
— Jesús Bengoechea (@JesusBengoechea) June 7, 2023
El ridículo del Barça alcanza cotas que parecían imposibles, como refleja el tuit de nuestro editor Jesús Bengoechea.
Dicen goodbye a Messi, pero Messi no se ha ido porque ya no estaba. Se despiden de un vecino que no vive en su portal. El comportamiento del FC Barcelona entra en el terreno de la enajenación mental, de la alteración psíquica, hecho que no impide que le peguen un palito a Leo: “El presidente Laporta entendió y respetó la decisión tomada por Messi de querer competir en un campeonato con menos exigencias y más alejado del foco y la presión a la que ha estado sometido en los últimos años”. Seguramente los innumerables (presuntos) delitos cometidos por el club y una situación financiera que no les permitiría fichar ni a Mariano sin la connivencia de La Liga hayan tenido nada que ver. Ya.
Los diarios culés van a rebufo, como no podía ser de otro modo, de su alipórico club, que para eso es el que manda, y publican el mismo periódico, pero con distinta cabecera, sobre Messi, ese futbolista que no es del Barça y se va a otro club que tampoco es el Barcelona.
Messi se va a Miami. En su elección no se hallan trazas de cacahuetes, pero sí de ADN Barça, tanto tiempo en el club azulgrana le ha marcado y ahora elige el club de la ciudad donde se rodó “Corrupción en Miami”. Se marcha con Don Johnson y Philip Michael Tomas y se rumorea que entrenará bajo las órdenes del teniente Castillo.
Pasad un buen día.
Así que pasen 30 años -que hoy pasan (de Dražen)- o incluso más de 30 años, 34 para ser exactos (de Fernando).
El 7 de junio de 1993, en la lluviosa autopista de Baviera, 'AutoBahn 9', y en fortuito accidente de tráfico (colisión a 180 km/h entre un camión atravesado y el automóvil 'Volkswagen Golf' que, mientras el jugador dormía, conducía su entonces novia, la modelo Klara Szalantzy-Bierhoff) desaparecía de este mundo, cerca de Ingolstadt, el llamado 'Mozart' del baloncesto europeo: Dražen Petrovic, yugoslavo y croata, nacido en Sibenik (Croacia), el 22.10.1964; 1,97 de altura. Posteriormente, Klara sería la esposa de Oliver Bierhoff, famoso jugador internacional y directivo en el fútbol alemán y en el 'calcio'.
La nuestra es una historia que cabría resumir en 'pares de palabras' que cruzaron caminos entre agosto de 1986 y agosto de 1989 entre Madrid y Portland: Hubris ('Hybris') y Némesis. 'Soberbia y Maldición'. Dražen Petrovic y Fernando Martín. Bienvenidos -si se toman la molestia- a un paseo por el tiempo en ida y vuelta entre los años finales de la década de los 80 y varias semanas cenitales entre mayo y junio de 1993... que incluyeron, ese mismo 1993, el primer título de Liga ACB del Real Madrid de baloncesto desde 1986, tan poco antes de la llamada -y frustrada- 'Liga de Petrovic': 1989.
Algo más de tres años y medio antes de la muerte de Petrovic, el 3 de diciembre de 1989, el 'superpivot' madridista Fernando Martín Espina se había matado con un flamante 'Lancia Thema Motor Ferrari' en otro terrible accidente en la carretera de circunvalación M-30. No era éste el primer grave incidente de tráfico que Fernando sufría por esas inmediaciones: el 21.8.1985, FM ya había escapado por milagro a otro accidente que fue 'siniestro total' de un 'Mercedes Benz 450 SLC' que le había prestado Antonio Díaz-Miguel. El doctor Juan Antonio Corbalán fue el primero en atender a Fernando en esas otras horas nocturnas y siniestras de la noche del 21 de agosto de 1985.
Entonces, ese 21.08.1985, y en la salida de la calle Josefa Valcárcel para la carretera general N-II, nada lejos de donde se iba a producir el mortal episodio de 1989 que le costaría la vida a Fernando, el cochazo de Díaz-Miguel se salió de la calzada (¿por un reventón?) cuando iba guiado precisamente por Fernando Martín Espina, quien escapó prácticamente ileso, salvo una serie de cortes en los pies. El autor Carlos Vences, uno de los dos acompañantes que Fernando llevaba -según 'ABC'-, tuvo que abandonar el destrozado vehículo tras intervención de los bomberos, al igual que el propio Martín, quien tuvo que salir del destrozo descalzo, sin zapatos, ya que se le habían quedado empotrados en hierros retorcidos.
Según 'ABC' del 22.8.1985, Juan Corbalán se personó en el lugar de autos para ayudar a su gran compañero. Corbalán era la primera persona a la que había llamado Fernando Martín quien, en otro guiño del Destino, había sido el 'verdadero confidente' de Petrovic en los días y horas previos a la marcha de Petrovic a Portland.
En esa jugarreta cósmica del Destino y el 'karma', confirmada a quien aquí firma por el propio Dražen Petrovic, Fernando Martín había recibido información privilegiada sobre la 'fuga' de Petrovic a Portland y a la NBA porque Dražen había preguntado y consultado a Fernando sobre la repercusión de los impuestos del Estado de Oregon en los contratos de los jugadores de la NBA con los Portland Trailblazers (Pacific Division); esos mismos Blazers en los que Fernando Martín Espina había jugado en 1986-87.
Antes de que todo se supiera y en plena tensión sobre el paradero de Dražen, aquellos mismos días de agosto de 1989, Fernando Martín dijo a Chechu Biriukov: "Este tío se ha fugado a Portland; se ha escapado, seguro". Fernando recordaba nítidamente las preguntas que Dražen le había hecho sobre los impuestos oregonianos.
No, no había tanta distancia entre Dražen y 'SuperFernando' como insistían en pregonar 'gurús' periodísticos del calibre de Pedro J. Ramírez. Un día perdido del otoño de 1988, en el comienzo del runrún, del zumbido de la rivalidad ('buzz'), Fernando Martín aclaraba conceptos: "Si la gente, empezando por Pedro J, viera las discusiones que yo he tenido por conceptos del juego con Wayne Brabender, con Mirza Delibasic, auténticas peloteras, o incluso con Juanito Corbalán, igual no se escribirían tonterías. Lo que yo pienso es que el juego de este equipo del Real Madrid tiene que terminar en los pívots, está estructurado para eso... y otros no piensan igual en otros momentos, así que entonces..."
Fernando Martín había recibido información privilegiada sobre la 'fuga' de Petrovic a Portland. Fernando Martín dijo a Chechu Biriukov: "Este tío se ha fugado a Portland; se ha escapado, seguro". Fernando recordaba nítidamente las preguntas que Dražen le había hecho sobre los impuestos oregonianos.
Ya en Portland, en su alojamiento del (buen) Hotel Red Lion Lloyd Center, el 17 de agosto de 1989, Dražen Petrovic arrojó todas las caretas en una entrevista de impacto en el desaparecido 'Diario16' con quien aquí suscribe: "Tengo muchas ganas de jugar en la NBA y es el momento idóneo. No se trata de dinero. O doy el salto ahora o no lo doy nunca, quiero jugar en la NBA por encima de todo. Portland me ha ofrecido tres años de contrato y tiene un solo base en la plantilla (Terry Porter), con lo que en el primer año, y a poco que tenga suerte, voy a jugar un mínimo de 25-30 minutos por partido. El año que viene puede ser demasiado tarde, ya he dicho lo que tenía que decir y debo esperar a que se desarrollen los acontecimientos, pero creo que voy a jugar en Portland y que mi etapa en Madrid ha terminado".
Así, Dražen Petrovic no fue "el Di Stéfano del baloncesto español", como presagiaba Ramón Mendoza en el vuelo de vuelta desde Atenas de la memorable final de la Recopa de 1989... ni llegaría a sobrevivir a FM más allá de tres años y medio. Ese 7.6.1993 le iba a llegar su hora en aquella desgraciada, tenebrosa, bávara y bárbara 'AutoBahn 9'.
Cuando Klara Szalantzy estrelló su 'Volkswagen Golf' en aquella desgraciada 'Autobahn 9', cerca de Ingolstadt, en término municipal del pueblo de Denkendorf (mientras la bolsa de Petrovic salía ominosamente por la cinta de equipajes en el vuelo de la Selección de Croacia de Polonia a Alemania), 'Mozart' Drazen acababa de rematar su mejor temporada en la NBA, donde había desembarcado en 1989, en Portland y desde el Real Madrid): 22,3 puntos y 3,5 asistencias por partido en los New Jersey Nets de 1992-93.
Entrenaba a aquellos Nets el hoy también fallecido Chuck Daly, entonces flamante técnico campeón olímpico con el primer -e irrepetible- 'Dream Team' de EE UU, en 1992, en los Juegos de Barcelona. En 1989 y 1990, Daly también había dirigido a los 'Bad Boys' de los Detroit Pistons (Isiah Thomas, Bill Laimbeer, Joe Dumars, Dennis Rodman, Vinnie Johnson) hasta dos títulos seguidos de la NBA.
Este de 1993 era un Drazen Petrovic en pleno conflicto moral con sus antiguos, viejos compañeros serbios de la ex Yugoslavia (a la cabeza, Vlade Divac), rumbo a cumplir 29 años en lo mejor de su carrera NBA... que parecía aprestarse a cerrar, como ahora vamos a ver. En su ciclo europeo profesional, Drazen, Brazen Drazen' (Descarado Drazen), promedió más de 30 puntos por partido, alzando dos Copas de Europa con Cibona de Zagreb: 1985 y 1986 más la Recopa de 1989 con el Real Madrid y otra Recopa anterior con KK (Kosarkaski Klub, 'Club Baloncesto') Cibona Zagreb (1987).
También justo estos días, el pasado 25 de mayo, se cumplieron nada menos que 34 años (Santa María Madre de Dios...) del escandaloso quinto partido de la Final ACB de 1989 que, en el Palau Blaugrana, cerró la llamada 'Liga de Petrovic'... con un tanteo de 96-85 a favor del Barcelona de Alejandro 'Aíto' García Reneses. Este 96-85 para el Barcelona llegó tras un surrealista 40-19 en faltas personales en contra del Real Madrid -'+40'...-, a las órdenes de los árbitros Juanjo Neyro (bilbaíno, también ya fallecido hoy, que mantenía cuitas personales con Drazen desde cierto escupitajo en Puerto Real, en 1986) y Paco Monjas.
Esta delirante noche 'del Palau', ningún jugador del Barça recibió cinco faltas personales, mientras sí caían eliminados por esas mismas 'cinco faltas' nada menos que seis madridistas: Petrovic, Biriukov, Johnny Rogers, Pep Cargol, Fernando y Antonio Martín. En ese 'infierno del Palau' -y sin Enríquez Negreira aún a la vista-, el Real Madrid de Lolo Sainz, flamante campeón de la Recopa de Europa 1989, en Atenas, cerró la Liga 'de Petrovic' con cuatro jugadores en pista: José Luis Llorente, Quique Villalobos y los 'juniors' Javi Pérez y el hoy fallecido Carlos García Ribas.
Aunque el Real Madrid aún vencía por 48-50 en el descanso de aquella noche 'de Walpurgis', en el ardiente Palau, el mejor resumen de lo que pasó después se halla en ciertas palabras -ya en frío, años después- del escolta moscovita Xoce 'Chechu' Biriukov Aguirregabiria: "Lo que había sucedido entre Petrovic y Neyro nos pasó factura a todos".
Como muy pocos desconocen, éste del 'infierno del Palau' fue el último partido de Drazen Petrovic en España como jugador 'de club'. El 16 de agosto de 1989, entre el calor húmedo del verano madrileño y en la T-1 del Aeropuerto de Barajas, Dražen Petrovic tomó un avión de American Airlines que hacía la ruta Madrid-Dallas/Fort Worth junto a su agente de entonces, el 'tiburón' estadounidense Warren LeGarie. El destino final de la entonces superestrella yugoslava (croata, nacido en Sibenik el 22-10-1964, siempre con Croacia integrada aún en Yugoslavia) no era Dallas: era... Portland, en el Estado Federal de Oregon, USA.
Eran los momentos iniciales de la 'tocata y fuga de Mozart'. Y en esos momentos, nadie en el club del Real Madrid que presidía Ramón Mendoza, estaba al tanto de que se estaba produciendo una 'fuga' en toda regla del jugador que había conmocionado en 1988-89 la Liga ACB, la Copa del Rey y la Recopa de Europa: tanto había conmocionado Dražen Petrovic casi cada competición en la que había intervenido (no los Juegos Olímpicos, donde 'su' Yugoslavia había perdido la final a manos de la URSS de Sabonis) que los Blazers de Portland, entonces presididos por el promotor judío oregoniano Harry Glickman, se pasaron el invierno y la primavera de 1988-89 mandando emisarios a Petrovic (Brad Greenberg, Morris 'Bucky' Buckwalter...) para atraerle definitivamente a Portland y a la NBA. Allí, los Trailblazers, los Blazers de Portland habían 'drafteado' a Dražen Petrovic en 1986, con el número 60: ese mismo año, y en ese mismo 'Draft', los Blazers de Glickman habían elegido con el número 24 a un tal Arvydas Romas Sabonis.
Pedro Ferrándiz, 'nuestro' Pedro, 'nuestro' Pizarrín', viajó para negociar con los americanos de Glickman y se fijó una vista judicial para el 24 de agosto de ese 1989 en el Juzgado de Multnomah County, en Portland, dirigida por un juez que era abonado de los Blazers.
Al fin, dada la determinación de Dražen y para ahorrarse conflictos, el Real Madrid aceptó una buena compensación de los Blazers -1.500.000 dólares, se dijo- y prefirió cortar por lo sano. Se abría un ciclo de gafes y maldiciones para la sección de baloncesto del Real Madrid, que sólo clausuraría la imponente aparición de Sabonis a partir de 1992-93.
Como 'flashback', y por contextualizar, el 13 de julio de 1986, en pleno Mundobasket de España, el último torneo que Fernando Martín jugó con la Selección española, el escolta internacional bilbaíno -entonces, madridista- Juan Manuel López Iturriaga (exacto: 'Palomero') escribió en 'El País' un antológico artículo titulado 'El Niñato', en el que podían leerse líneas como éstas: "Dražen Petrovic ha añadido en Tenerife, con su salida del campo dando cortes de mangas al público, después del partido Yugoslavia-Canadá, un eslabón más a su brillante carrera de actos antideportivos. Dražen Petrovic ha conseguido en poco más de dos años convertirse en epicentro de amenazas, promesas de linchamientos y antipatía generalizadas... un individuo de la clase de Petrovic sólo puede inspirar un sentimiento: desprecio. Este desprecio es compartido por casi todos los jugadores que han tenido la desgracia de enfrentarse a semejante sujeto. Sabonis ha prometido volarle la cabeza en cuanto pueda... está cercano el día en que alguien le devuelva, aunque sea en mínima proporción, todo lo que él ha dado".
"...En cuanto a su faceta deportiva -empañada por su incalificable conducta- no hay que ser un lince para darse cuenta que es un superclase. Su dominio de los fundamentos básicos del baloncesto -bote, pase, tiro- le permite ser implacable en el juego. Su salto y rapidez de tiro, así como su estatura, le permite plantarse en posiciones cercanas al aro sin importarle la salida de pívots mucho más altos que él. Esto, añadido a su magnífico tiro lejano, hace de Petrovic el mejor jugador de ataque de Europa. En la otra parte del campo, nada más reseñable que sus continuas tretas para sacar de quicio a su atacante y lograr que esté más pendiente de evitar sus perrerías que de jugar al baloncesto. Si esto no fuera poco, cuenta con una habitual protección arbitral. No se sabe bien porqué, pero a Petrovic se le permiten cosas que a otros les causarían, si no la expulsión, sí un buen número de faltas. Sus zancadillas, escupitajos y todo tipo de payasadas pasan por delante de las narices de los árbitros con su total consentimiento".
Atenas-1989: 'Basket 16'
El 5 de marzo de 1989, en la revista 'Basket 16' (una idea de Pedro J. Ramírez para el Grupo 16, que se extinguiría en ese mismo verano de 1989), Dražen Petrovic había concedido también a quien aquí suscribe una entrevista/reportaje especial que se titulaba en portada, número 74 de 'Basket 16': 'Petrovic, el mago blanco', con Dražen haciendo filigranas bajo la mirada de Earvin 'Magic' Johnson, genio y líder supremo de aquellos Lakers del 'Showtime', enmarcado en un 'poster' tamaño natural; aquí ofrecemos la imagen de esa portada. A sólo diez días de la final de Recopa Real Madrid-Snaidero, del 14.3.89, en El Pireo, Atenas, el texto se titulaba en sí mismo: 'Dražen Petrovic, 12 días que estremecieron al mundo de la canasta'.
Y arrancaba así, con un punto de premonición: "Dražen Petrovic no conoció, ni conoce, a un ciudadano de Portland llamado John Reed, autor de 'Diez días que estremecieron al mundo'. La cosmogonía de Petrovic se ciñe a seres tales como Aíto García Reneses, Fernando Martín y Magic Johnson. Autor de 115 puntos que en doce días estremecieron al baloncesto europeo, este es el resultado no de un trabajo, sino de un delirio por el deporte y la victoria... 'Logra producir el ridículo mostrando los defectos y los vicios de los hombres comunes. Cada libro escrito por este hombre ha destruido una parte del saber que la Cristiandad había acumulado a lo largo de los siglos...' a lo largo de las páginas de 'El Nombre de la Rosa', Umberto Eco desarrolla decenas de paralelismos nunca tan válidos".
A esta entrevista, celebrada en las inmediaciones del Palacio madrileño de los Deportes, hoy WiZink Center, Dražen Petrovic llegaba en una punta soberbia de 'Hubris', 'arrogancia, soberbia, orgullo', que el genio de Sibenik intentaba maquillar con frases como 'El primero que habló mal de mí fue Aíto. Yo nunca fui contra él. Yo sólo jugar, meter puntos'. Pero Dražen ya confesaba: "Portland ya ha hablado conmigo en serio para jugar allí el próximo año".
Estos referidos 115 puntos en doce días agrupaban exhibiciones ante Cibona (espectacular alarde en semifinal de Recopa, 47 puntos de Dražen a su exequipo), al RAM Joventut (34 puntos)... o al Barcelona (34 tantos en un 87-94 de Liga regular que sellaba un provisional 5-0 para el Real Madrid ante el Barça en 1988-89). Tan 'cinco-cero' y tan tonante que Dražen Petrovic, en la noche del 18 de febrero de 1989, se despidió, en pleno túnel de vestuarios del Palau Blaugrana con gestos con la mano abierta y voces a pleno pulmón de este corte: "5-0, 5-0... Aíto, maricón". El firmante escribe algo de lo que fue testigo presencial. Así fue.
Antes de esta explosión era cuando Aíto -que había sido lo bastante reticente para que Petrovic NO fichara por 'su' Barcelona- se había quejado: "Petrovic tiene bula arbitral, hace lo que quiere, y hace 'pasos' frecuentes en los movimientos de tiro. Le dejan hacer lo que le da la gana". Juan Antonio San Epifanio, 'Epi', corroboraba las palabras de su entonces técnico: "Petrovic puede llegar a meterse e interrumpir en pleno lanzamiento de un tiro libre, pero aquí no pasa nada".
El 14 de marzo de 1989, el Real Madrid de Dražen Petrovic fulminò en Atenas a 'la' Snaidero de Caserta y de Oscar Schmidt (y de Ferdinando 'Nando' Gentile), con un 117-113, tras prórroga que valía al Real el titulo de Recopa. En 45 minutos en pista, Petrovic anotó 62 puntos a la llamada 'JuveCaserta' del excelente técnico Franco Marcelletti, con 18/30 en tiros de campo (8/16 en triples), 14/15 desde la personal… y sólo una asistencia. 44 puntos del gran Schmidt no salvaron a Caserta. Todo, entre gestos de impotencia de un Fernando Martín que, con protección en un dedo, se vio reducido a 11 puntos (5/12 en tiros de campo, 1/5 en libres) y seis capturas: máximo reboteador madridista.
Pero una pérdida de balón de Petrovic, emperrado en 'uno contra todos', casi hace perder el partido al Real Madrid al fin de los primeros 40 minutos reglamentarios, con 102-102. Fue una pérdida atolondrada de 'Mozart' ante Sandro 'Sandrokan' Dell'Agnello, que dio paso a un lejano intento triple agónico y errante de Gentile (34 puntos ante la 'defensa' de Petrovic)... triple que, de entrar, habría costado la Recopa al Real Madrid. Ceñudo, Fernando Martín/FM se desesperaba con gestos irritados en la propia pista del Palacio de la Paz y la Amistad, en El Pireo.
Años después, el propio Chechu Biriukov Aguirregabiría (20 puntos en la finalísima de Atenas ante 'la' Snaidero) recordaría: "Dražen sólo sabía jugar de una manera: si la gente no lo recuerda, yo sí. Él también fallaba mogollón, jugaba sólo de esa manera, ‘yo hago, yo entro, yo tiro, yo meto'… que al principio te podía destrozar, pero que luego le cogían el truco, como ya se lo habían sabido ver en la Liga de Yugoslavia, y no encajaba con Fernando Martín, que nos equilibraba dentro de la zona y era otro ego importante".
Manuel, 'Lolo' Sainz Márquez, el entrenador de aquel Real Madrid, ha reconocido en diversas entrevistas: "Yo me sentí bastante responable de todo lo que pasó en la final de Atenas, porque yo le dije a Dražen que aquí se le había traído para ganar finales y partidos como éste, y que este momento era suyo".
Última entrevista en España, mayo de 1993:
"La final de la Recopa en Atenas, cuando ganamos al Snaidero de Caserta y anoté 62 puntos, el mejor de mis recuerdos como jugador del Real Madrid"
"En España hay poco dinero para mí, aunque será difícil que vuelva a la NBA"
"Me alegra mucho cada Liga que gane el Real Madrid, por la afición"
"Ha sido el mejor partido de mi vida... quizá. Bueno, no sé si este ha sido mi mejor partido, pero lo único que me importa aquí es el triunfo. Biriukov y Johnny Rogers (14 tantos) han ayudado mucho... El último balón lo perdí porque dudé si entrar a canasta o pasar a Biriukov. Todos han visto que la prórroga la jugué sin que esa pérdida afectara para nada a mi juego", soltó en Atenas, Palacio de la Paz y de la Amistad, un Petrovic calculador como pocas veces -y ya con un acuerdo verbal con Portland- antes de tenérselas tiesas con Fernando Martín en la caseta 'de la Paz y de la Amistad', con acusaciones que se oían desde la cerrada puerta del vestuario madridista.
Aquí, el mismísimo Mendoza tuvo que mediar entre palabras y acusaciones de los jugadores. El ambiente del avión 'charter' de vuelta Atenas-Madrid resultó sombrío; y más cuando Mendoza reclamó a Petrovic (al que en el mismo avíón pregonaba como el 'Di Stéfano del baloncesto en España') para que interviniera con José María García... desde la cabina del piloto del 'charter' de Iberia, sobre el Mar Mediterráneo.
Todo, entre corrillos y pequeñas conspiraciones de jugadores blancos agrupados en torno a un Fernando Martin/FM ceñudo, visiblemente molesto. En el invierno de 1988 a 89, el bloque liderado por FM, y que agrupaba a los grandes pesos del equipo, había conseguido vetar a Mendoza el fichaje del gran intimidador croata Stojan Vrankovic (2,17, luego a la NBA), que habían cerrado materialmente con el KK Zadar (adelanto incluido de 20.000 dólares) entre Pedro Ferrándiz y el propio Mendoza: era para que el gigante Vrankovic diera escolta (literalmente) a Dražen Petrovic.
Ferrándiz y Mendoza (aquello de 'Di Stéfano...') perdieron esa batalla, con Petrovic como víctima colateral. El 8.4.89, menos de un mes después de los sucesos de Atenas, el Barcelona de Aíto ('el e-qui-po', al fin) venció por 87-95 al Real en Madrid y se instaló en ventaja del campo para los 'playoffs': y eso, después de aquellos cinco triunfos madridistas, los del 5-0, final de Copa incluida: ahí, la Liga ACB se jugaba en dos fases antes de los playoffs.
Tras la Recopa y El Pireo, el Real Madrid 'de Petrovic' (y de Sainz, y de los hermanos Martín...) fue otro: minado, socavado, corroído. Como 'otros' fueron Fernando Martín y, sobre todo, un Petrovic que echó el candado a la bolsa de su iniciativa y agresividad… porque no quería problemas y porque ya cerraba sus cosas con los Blazers. Buckwalter había estado en Atenas, y con él ya negociaba Warren LeGarie, a calzón quitado, el nuevo agente del croata en relevo de José Antonio Arizaga, quien le había firmado el contrato inicial con el Real Madrid en el otoño temprano de 1986.
Ni siquiera el 'Porsche' rojo que después utilizaron el hoy técnico Neven Spahija (gran amigo de Dražen), George Karl y Quique Villalobos sacaba a Petrovic de su aparente atonía, que escondía la decisión ya tomada de marcharse a la NBA y olvidarse de España, de Madrid, de los problemas de concepto y egos, del Barça, de Aíto, etc. Además, Petrovic, de 'Mozart' a 'Diablo', quería más dinero, qué demonios. El 'Demonio de Sibenik' pensaba que el contrato firmado en 1986 por 'Papá' Arízaga... se le había quedado corto, chico, pequeño...
Gana Aíto
Como en traducción anticipada de aquellos pensamientos de Chechu Biriukov, el Barça de Aíto había descifrado el genial jeroglífico del juego de Petrovic. García Reneses descubrió los planos y pasó a atacar frontalmente al Real Madrid de Lolo Sainz desde la organizada catedral de su juego interior, liderado nada menos que por Audie Norris, mas Steve Trumbo y Granville Waiters, dos 'rocas'.
En el perímetro, Aíto utilizaba munición perforante: Epi, Sibilio, Nacho Solozábal y Andrés Jiménez. El 8.4.1989, en Madrid/Palacio de los Deportes, con el 87-95 que devolvió al Barça el liderazgo y la ventaja del campo en la fase regular, ya de cara al playoff final, los tres pívots del Barça desbordaron a los madridistas por un abrumador 40-15 en anotación (Trumbo, 15; Norris, 13; Waiters, 12).
En el Real Madrid, hubo siete puntos para Romay, seis para Antonio Martín… y dos para Fernando Martín, con 25 para Petrovic y 26 para Birukov en ese partido vital que devolvió al Barça (dominador en rebotes, 27-25) la ventaja del campo tras aquel 5-0 inicial para el Madrid que Dražen Petrovic recordó en los insultos a Aíto del túnel del Palau Blaugrana, el 18 de febrero de ese mismo 1989:
Al fin, la 'Liga de Petrovic' se esfumó aquella noche fatídica en manos de Neyro y del Barça de Aíto. Fue el 25.5.1989, con el 96-85 definitivo para el Barça (3-2 en el total de la final), y con todo el quinteto titular del Madrid sentado. Juanjo Neyro y Paco Monjas decretaron 40 faltas personales contra el Real Madrid… y 20 contra el Barça: la mitad exacta. Lolo Sainz perdió por cinco faltas a… Petrovic (14 puntos, con un infame -para él- 4/11 en tiros de campo), Fernando y Antonio Martín, Rogers, Cargol y Biriukov, que, con 23 tantos (por 21 para Norris y Jiménez), fue el máximo anotador de ese partido final de Petrovic en la Liga española. Dražen se iba de España como máximo anotador de la Liga ACB 88-89, a media de 28 puntos por partido. Lolo Sainz también dijo adiós esa noche 'de Neyro' al banquillo del Real Madrid.
En tres o cuatro semanas más, Petrovic y LeGarie cerraron la negociación con los Blazers (4,4 millones de dólares por tres años, 530 millones de pesetas de aquel tiempo, más del doble de lo que Dražen ganaba en Madrid), después de que, durante el verano, el propio Dražen preguntara al mismísimo Fernando Martín cómo y cuántos eran aquellos impuestos de Oregon.
El 15 de agosto de 1989, Petrovic no se presentó a los reconocimientos de la plantilla madridista, ya a las órdenes de George Karl. Al día siguiente, 16 de agosto, junto a Renata, su novia de entonces, y una docena de maletas, Dražen emprendió viaje a Portland con American Airlines, desde Madrid y vía Dallas. Ni siquiera se enteró el técnico serbio Miroslav Vorgic, empleado del club madridista, acompañante, 'policía' o 'detective' que el Real Madrid había puesto a Dražen, y que quedó tan implacablemente burlado como si hubiese tratado de defender al de Sibenik 'uno contra uno' y con el balón en juego.
Intuyo que Dražen Petrovic no jugó en el Barcelona porque Aíto opinó contra el fichaje. Él pensaba que Dražen era de una individualidad ‘absorbente’
El 14.3.1989, la resaca de la memorable final de la Recopa y los desmesurados elogios a 'Mozart' de parte del presidente Mendoza (recordamos: "Dražen Petrovic va a ser para el baloncesto de España y del Real Madrid lo mismo que Di Stéfano fue para el fútbol") se confimaron simple antesala de la tempestad.
En 1988-89, el 'Porsche' de Dražen Petrovic pasó a las manos del técnico George Matthew Karl, quien antes de brillar en los banquillos NBA de Seattle y Denver se hizo cargo de la dirección técnica del Real Madrid tras la despedida de Lolo Sainz, 'a posteriori' de aquella debacle del Palau Blaugrana, ante el Barça de Aíto, Epi y Audie Norris.
Arizaga
Años después, en 2014 y a quien suscribe, el propio José Antonio Arizaga contaría en 'AS' a quien suscribe: "Traer a Dražen fue la locura, mi gestión más difícil. Le dije a Novosel el interés que Dražen desataba en España. Estaban Barcelona y Real Madrid (N. B: que ya había tenido al 'Rey' bosnio Mirza Delibasic, otro 'crack' de la mejor Yugoslavia)". Arizaga relató: "Una ley impedía salir de Yugoslavia a ningún jugador con menos de 28 años. En aquel momento, en 1986, Petrovic tenía 22, iba a cumplir 23. Novosel me dijo dos cosas: Una: ‘En Yugoslavia, todo se puede arreglar con dinero’. Y otra: ‘Pero si sale Dražen, los demás de menos de 28 se van a cabrear y vamos a tener follón’...
Sigue Arizaga: "Puede imaginarse lo que hubo que sobornar, corromper y pagar para cambiar una ley en un caso como este. En fin... él, Petrovic, venía inicialmente para el Barcelona. Me lo había pedido un directivo al que hoy sigo respetando muchísimo: Salvador Alemany. Lo teníamos para el Barça. Íbamos a firmar contrato en Puerto Real, en el verano de 1986. Ahí, cuando dije a Alemany que lo teníamos todo listo, este pidió unos días. Al poco, me dio libertad para colocarlo. 'Cada club tiene sus cosas', me dijo. El Real Madrid seguía ahí y Ramón Mendoza aceptó. Intuyo que Dražen Petrovic no jugó en el Barcelona porque Aíto opinó contra el fichaje. Él pensaba que Dražen era de una individualidad ‘absorbente’. Ya en Madrid, Dražen no se portó bien conmigo".
("No ganaremos la Copa de Europa, 'Presi', mientras Petrovic esté enfrente de nosotros", había llegado a decir Sainz a Mendoza).
"Nunca dije que no jugaría en el Real Madrid y nunca dije que me llevara mal con el público madrileño. El Real Madrid cuenta con grandes jugadores como Corbalán e Iturriaga", dijo Petrovic cuando se comprometió formalmente con el Real, en octubre de 1986, dos años por delante de su incorporación real al plantel blanco. Cuando esa incorporación se produjo al fin, en 1988, Corbalán e Iturriaga desaparecieron 'ipso facto' de las filas blancas. Ahora sabemos algo más.
PORTLAND Y NEW JERSEY.- Dražen Petrovic jugó en Portland la temporada completa 1989-90, con medias de 7,6 puntos y 12,6 minutos por partido -'él'...- a través de 77 partidos en los que no había jugado ninguno como titular; 'él', Drazen. Y esto, a pesar de que aquellos Blazers de Adelman se plantaron en las 'NBA Finals' de 1990, que perdieron por 1-4 ante los Pistons de Chuck Daly.
Tras sólo 18 partidos en Portland, en 1990-91, un Petrovic descontento con Adelman -que no le hacía titular porque quería que Dražen defendiera 'como en NBA', negándole protagonismo en ataque, en un equipo con Porter, Drexler...- alentó y aceptó su traspaso a los New Jersey Nets que entonces entrenaba el veterano y respetado 'coach' Bill Fitch. El 'general manager' de aquellos Nets (hoy, trasladados a Brooklyn, todavía como 'Nets') era Willis Reed, un jugador/pívot de leyenda en la NBA con los New York Knicks, que hoy también ha dejado este mundo, tanto como Daly... o como Bill Fitch, también llamado 'Capitán Video'.
Renovado aquel viejo ímpetu de 'transgresor', y mientras rugía a partir de1991 la sangrienta guerra civil en Yugoslavia, Drazen Petrovic ya subió a media de 12,6 puntos en sus 43 partidos de la NBA 90-91 bajo órdenes de Fitch quien, impulsado por Reed, procedió a darle balón y titularidad de principio a fin de la campaña 1991-92. En 82 partidos de aquella 'regular season' 91-92, Petrovic devolvió la confianza de Fitch y Reed con media de 20,6 puntos y 44,4% en triples, todo decisivo para colocar a los Nets en los 'Playoffs' del Este en 1992. Aquí caerían en primera ronda ante Cleveland (1-3).
Tras la plata con Croacia en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, Dražen Petrovic se puso a las órdenes de Chuck Daly en los Nets 1992-93. Reed había escogido a Daly, con todo su halo de títulos, en lugar de un Fitch algo caduco, ya más allá de los 70 años, casi como el propio Daly.
Un Dražen con 'new look', menos rizos, pero más corpulento, maduro y sólido de como Europa lo había contemplado, potente y bien adaptado a la NBA. A los tres años de llegar (ahí mantuvo algún brillante 'cara a cara' nada menos que con Michael Jordan), respondió de nuevo brillantemente a los designios y confianza de Reed y Daly en sus 70 partidos como titular, tras alguna pequeña lesión, sobre todo una persistente tendinitis en la rodilla izquierda.
Desde 1989, Dražen, al que Reed y Daly llamaban 'Petro', había ganado en EE UU nueve kilos de masa muscular, desde 88 kilogramos hasta 97. Todo, en promedio espectacular de 22,3 puntos por partido, más 44,9% en triples y 3,5 asistencias. Los Nets de Daly, de Derrick Coleman y de Petrovic -al que le quedaban, sin que lo supiera, unas pocas semanas de vida- volvieron a despedirse en primera ronda de 'Playoffs' del Este ante Cleveland Cavaliers, esta vez por un ajustadísimo 2-3. Y...
Último viaje a ESpaña: Almería y Sevilla
El 9 de mayo de 1993 se cerraba la temporada 1992-93 de los Nets con derrota definitiva por 99-89 frente a los Cavaliers en el Richfield Coliseum, en un área suburbial de Cleveland, 'in the middle of nowhere'. Un discreto partido con 11 puntos anotados como titular en 34 minutos (4/10 en tiros de campo) resultó ser la despedida de Dražen de la NBA... y de cualquier encuentro de club. En aquellos mismos Nets se firmó en aquellos 'Playoffs' de 1993 la jubilación de dos veteranos 'All Stars', el alero superclase Bernard King y el brillante base Mo Cheeks.
Prácticamente de inmediato y sin descanso, Dražen Petrovic se incorporó a la Selección de Croacia, la subcampeona olímpica en Barcelona que dirigía Mirko Novosel, aunque las órdenes las daba desde el banquillo Aleksandar, 'Aza', el hermano de Dražen.
Para participar en la fase final del Eurobasket de 1993, en la República Federal de Alemania, la Croacia de Novosel y los hermanos Petrovic necesitaba clasificarse previamente en un 'Pre Europeo' de 'pequeñas naciones' -las surgidas esencialmente de las rupturas en la Unión Soviética y los Balcanes, entre 1990 y 1991-, a disputar en Polonia (Wroclaw...). Hablamos de una Croacia con Dino Radja, Stojko Vrankovic, Toni Kukoc, Velimir Perasovic, Danko Cvjeticanin, Zan Tabak... Ellos sí iban a jugar el Eurobasket alemán.
Drazen Petrovic... no.
La preparación de Croacia para aquel Eurobasket alemán de 1993 (más el torneo previo en Polonia) incluía en ese mismo mes de mayo del 93 sendos partidos amistosos en Almería y Sevilla, contra un combinado universitario estadounidense y contra una Selección de jugadores de clubes andaluces.
Estos dos compromisos andaluces, sin Toni Kukoc ni Arijan Komazec en las filas croatas, se disputaron el sábado 22 y el lunes 24 de mayo de 1993. Y el encargado de organizar las actividades 'andaluzas' de aquella Selección croata subcampeona olímpica era... nada menos que José Antonio Arizaga.
"En España hay poco dinero para mí"
Aquel mayo de 1993, a impulso de la vieja amistad de los últimos años 80, el mismo Dražen Petrovic instó a ciertos contactos personales para mantener un encuentro con quien aquí suscribe entre Almería y Sevilla, aquel penúltimo fin de semana de mayo de 1993, en el que Petrovic, sin saberlo, se hallaba a sólo un par de semanas de despedirse de este mundo.
Al diario 'AS', antes de que lo adquiriera PRISA, le interesó sobremanera lo que Dražen Petrovic pudiera decir a quien aquí suscribe, a lo largo de aquel 'fin de semana andaluz'. Y el domingo 23 de mayo de 1993, el mismísimo Arvydas Romas Sabonis, uno de los rivales 'históricos' del propio Petrovic, capitaneaba a un Real Madrid que entrenaba Clifford Luyk hacia el mismo título de Liga ACB que el Real 'de Petrovic' no había podido cerrar en 1989, con un definitivo 78-69 en el quinto partido de la Final que sentenciaba el victorioso 3-2 del Real Madrid de Luyk y Sabonis ante el Joventut de Lolo Sainz. Esa misma tarde, el Sevilla de Maradona caía por 5-0 en el Estadio 'Santiago Bernabéu'' ante el Real Madrid de Benito Floro, el que iba a ser expoliado en Tenerife por Celino Gracia Redondo, como Floro nos recordaba hace muy pocos días en estas mismas páginas.
De aquellas últimas, finales ('Grand Finale'), sendas entrevistas de Dražen aún quedan testimonios, y no mucho más, en las páginas de papel de las ediciones de 'AS' de los días 23 y 24 de mayo de 1993. Fueron las últimas entrevistas personales -las 'finales'- que Dražen concedió en España a un medio español.
La perspectiva del tiempo -30 años han pasado- nos deja ahora con cierta sensación de asombro y sorpresa ante algunas de las cosas que decía un Petrovic que, asombrosamente, ofrecía toda la pinta de plantearse abandonar la NBA y unos Nets con los que cumplía contrato que no se había renovado. Petrovic quería irse de la NBA y regresar a Europa. ¿A Grecia, España...? Pues todo esto decía aquel Dražen Petrovic de mayo de 1993, entre Almería y Sevilla, dos semanas antes de perecer en la 'Zona Cero' de la desdichada 'Autobahn 9' de Baviera:
"Ficharía por el Barcelona sin ningún problema. No tengo reparos en que Aíto García Reneses (¡!)... sea el responsable del equipo, pero pienso que en España hay poco dinero para mí en estos momentos. El Madrid no tiene derecho de tanteo sobre mí, pero eso no quiere decir que no escuche sus ofertas. Creo que aún puedo jugar a mi mejor nivel durante los tres o cuatro próximos años. Existe sólo un 10% de posibilidades de que vuelva a la NBA, no se puede descartar... aunque sería más probable a un equipo que no fuera New Jersey".
"La final de la Recopa en Atenas, cuando ganamos al Snaidero de Caserta y anoté 62 puntos es el mejor de mis recuerdos como jugador del Real Madrid. Siempre tuve claro que esa era una temporada para cobrar experiencia con vistas al salto a la NBA... No me he vuelto a acordar del arbitraje de Neyro en Barcelona y no he vuelto a hablar con Ramón Mendoza (presidente del Real Madrid) desde que me fui, en el verano del 89. Pero no le guardo rencor y si tuviese que dialogar con él lo haría".
Así se autoanalizaba aquel Dražen Petrovic postrero, como un 'Billy The Kid' a la espera del 'sheriff' Pat Garrett: "El Petrovic de ahora es mejor defensor y más potente que aquel jugador que vieron en España... aunque los europeos lo pasan muy mal en Estados Unidos durante su primera temporada allí".
También daba pistas sobre el conflicto civil declarado en Yugoslavia; "El primer año, 1992, fue más duro... y ganamos la medalla de plata en Barcelona. No creo que ahora vayamos a pasarlo peor. Dejé de hablarme con Vlade Divac desde entonces y no hemos vuelto a conversar; después de haber jugado en la mejor Liga del mundo, éste es el mejor Petrovic de siempre".
Tras anotar 18 puntos (Danko Cvjeticanin, entonces en Estudiantes, 24) en Almería, en el 120-79 de los croatas al combinado universitario estadounidense, en la noche del sábado 22 de mayo de 1993, Dražen Petrovic y las estrellas croatas ya contemplaron por vía televisiva, en Sevilla, aquel primer título liguero del Real Madrid de Arvydas Sabonis.
La Liga del Madrid... y de Sabonis
Dražen compartía habitación en Andalucía con su gran amigo, el colosal pívot Stojan Vrankovic, que había estado bien cerca de acompañarle -incluso ya con contrato firmado- en el Real Madrid, siempre a partir de 1989. Entre 1990 y 1999, Vrankovic (2,18 de altura) tambíén jugó en la NBA, Celtics, Timberwolves, Clippers... con el paréntesis de cuatro años en Panathinaikós: 1992-96. Stojko Vrankovic cerró carrera profesional en Bolonia, entre 1999 y 2001.
La Liga 1992-93, segundo gran logro (tras la Copa de 1993, en otra final ante Joventut) del Real 'de Sabonis', no sentó especialmente bien al hipercompetitivo 'Mozart' de Sibenik, 'eterno rival' del 'zar' lituano. Claro: Dražen no había sido capaz de cerrar y alzar 'su' Liga 1988-89 con el Real Madrid. De hecho, Dražen Petrovic se había apostado en Almería aquel fin de semana de hace 30 años... 10.000 pesetas de aquel 1993 (como unos 60 euros de hoy) en favor del título del Joventut/'Marbella' que entrenaba un tal Lolo Sainz. Así analizó Petrovic aquella Liga del Real Madrid... 'de Sabonis':
"Me alegro mucho este título por la afición del Real Madrid, que no lo conseguía desde 1986. El Joventut ha estado defendiendo muy fuerte a Sabonis, que debe olvidarse más de los árbitros. ¿Qué significa eso de que Sabonis es 'masoquista'...? Aunque me ha sorprendido Lasa, Sabonis y Biriukov han llevado al Real Madrid a la gran reacción de la segunda parte. Sabonis ha sido el mejor jugador del partido, pero no sé si su condición física le permitiría soportar el ritmo de viajes y el calendario de la Liga en Estados Unidos".
Aquel día, 23.5.1993, con 68-57 para el Real Madrid, ya bien avanzada la segunda parte de la final ACB, Dražen Petrovic dijo 'finito' y se levantó justo después de que el base internacional verdinegro Tomás Jofresa apuntase, disparase... y fallase en un lanzamiento lejano, ya prácticamente a la desesperada. Resumió a quien aquí firma: "Cuando se juega tan bien como ha hecho hoy el Joventut en la primera parte, hay que llegar al descanso con diez puntos de renta, no con tres. Este Madrid de ahora es diferente al mío... en que tiene tres extranjeros".
Cuando, desde el Palacio de los Deportes madrileño se escuchaba a través del televisor del hotel el grito de 'Campeones, campeones...' de la afición madridista, un Dražen Petrovic con un puntito de añoranza apostilló... 'Oé, oé, oé'. Al momento y a una cuarta, le estalló la siguiente -y última- pregunta a 'Mozart': '¿Serías capaz de jugar en el Real Madrid con Sabonis y con Mendoza?'. Y la respuesta de Dražen, citando a Warren LeGarie, el agente que lo llevó hasta la NBA: "¿Cómo no? Estaría bien, pero es muy difícil... Warren puede disponer de más datos que yo".
Sólo dos semanas exactas después, Dražen Petrovic, el 'Mozart' del baloncesto europeo quedaba fulminado y engullido por la sórdida 'AutoBahn 9' de Baviera. Sus restos quedaron depositados en un panteón de la familia, en las coordenadas 45º50'22"N 15º59'00"E, en el Cementerio Mirogoj, en Zagreb. Aquí y así nos dejó 'Mozart' (con muchos 'Salieris') así que pasen 30 años... que han pasado.
Tres años y pico antes, en el otoño de 1989, a Fernando Martín, todo carisma y recién renovado por Ramón Mendoza en aquella misma temporada 88-89, no dejaban de martirizarle la espalda, el lumbago... y el tendón. Como unidos por mano fatídica, llegaron el domingo 3 de diciembre de 1989 y la M-30: siempre esa M-30, tan cerca de aquella calle Josefa Valcárcel del verano de 1985. "Me ha pillado un accidente en la M-30, hay muerto un jugador de baloncesto... y ese muerto tiene un cuerpo como el de Superman', dijo cierto fotógrafo, cuyo nombre se respeta, el fotógrafo al que le pilló el drama final de FM en la M-30.
Y esto fue lo que dijo Juan Corbalán (al que se le escapan lágrimas alguna vez que recuerda a Fernando y que acaba de estrenar un 'corto' documenta('Shooting for Mirza'), sobre Mirza Delibasic, otro genio irrepetible: "Fernando era alguien que quería vivir deprisa. Fernando Martín fue víctima de su propio éxito". Si eso lo dice el doctor Juan Antonio Corbalán, 'The Floor General', el mejor base europeo de todos los tiempos, poco más queda por añadir, doctor.
Pero todo esto ya fue otra historia. La nuestra se resume en dos palabras que cruzaron caminos entre 1986 y 1989, entre Madrid y Portland. Dražen y Fernando, 'Hubris y Némesis'. 'Némesis', 'maldición', la maldición de que tanto baloncesto fuera a morir con ellos.
Buenos días. Aún colea el adiós de Karim Benzema. Despedir a una figura de su dimensión no es despedir a cualquiera. Sin embargo, al mismo tiempo, estamos ya enfilados al pajiplantilleo del verano sin remisión, lo que nos deja entre dos aguas de muy diferente temperatura y densidad.
Para aquellos despistados, no familiarizados aún con el concepto de pajiplantilleo (porque de todo hay), reproducimos a continuación la definición del termino, acuñada ayer en esta misma sección.
El pajiplantilleo, para quien no lo sepa, es la ciencia onanística a partir de la cual cada madridista del orbe gesta una plantilla del Madrid para la temporada próxima, de preferencia valiéndose de un papel y un boli. Aunque no hay contraindicación en llevar a cabo esta práctica en cualquier estación del año, lo cierto es que el pajiplantilleo, como las bicicletas, es predominantemente para el verano.
Pero ya llegaremos al pajiplantilleo del día porque antes, como indicábamos, hemos de tratar aún el adiós del inimitable Karim, que nos ha abandonado dejando tanta pena en nuestros corazones que el consuelo será arduo durante mucho tiempo.
Karim se despidió en Valdebebas, en un acto emocionado y sobrio a la vez. Dio las gracias al madridismo (y el madridismo a él en la figura de Florentino) y se fotografió con todos sus trofeos, rodeado de muchos de sus compañeros más célebres. Esta despedida del astro francés no ha entusiasmado a todo el mundo. En general no ha gustado a parte de la prensa, quizá porque no hubo rueda de ídem. Por lo visto es tarea imposible hacer entender a según quién que cada uno se despide como le da la gana, como estima oportuno, como considera adecuado y, sobre todo y por encima de cualquier otro enfoque, como le brota de los mismísimos dídimos. No sabemos si nos estamos explicando con claridad.
Antonio Romero, de la Ser, empieza por reconocer eso mismo, es decir, que nada uno se despide como quiere pero.
El pero es la clave. Vivimos en un mundo de adversativas. Soy madridista PERO. Yo no soy racista PERO. Cada uno es libre PERO. No, oiga, si usted le va a poner un pero a continuación, no empiece por decir que cada uno es libre. La libertad no conoce esa conjunción y, de conocerla, se la pasaría por el arco del triunfo sin pero alguno.
Roberto Morales es otro que tiene serias objeciones a la despedida de Karim y la compara desfavorablemente con la de Joaquín, seguramente porque fue más lacrimógena y Pedrerol campaba en ella por sus respetos. Pretender que Joaquín y Benzema tengan que tener una despedida parecida seria como pretender que Joaquín y Benzema sean parecidos, y con eso intuimos que está dicho todo. Por lo demás, Benzema se va a jugar Arabia y Joaquín se va a su casa, lo que también da una medida del diferente tono de los actos.
El pajiplantilleo en cambio, por el momento, no conoce adversativas. Uno puede pajiplantillearse a voluntad, decidiendo fichajes para la temporada próxima, sin que por el momento exista el riesgo de que Antonio Romero te afee la conducta como si fuese un cura de los agustinos. Puedes soñar con Kane, Davies o Gvardiol sin que Roberto Morales te recrimine esos tactos nocturnos o el hecho de que no ofrezcas ruedas de prensa para detallar los pormenores de tu paroxismo. El pajiplantilleo es libre, hermanos, gocémoslo. Para pajiplantillear con Kane, por ejemplo, Marca ofrece hoy abundante material gráfico.
Cuentan que Diógenes fue una vez sorprendido en medio de la calle, dando rienda suelta a lo del pajiplantilleo. Un señor de Laerte le afeó su conducta y el gran filósofo respondió: “Pajiplantilleándome sacio mi sed de fichajes. Ojalá pudiera saciar mi hambre tocándome la barriga”.
Viva la iniciativa, viva el amor propio, viva el pajiplantilleo, que no precisa más que de la propia imaginación para brindar solaz al interesado. La propia mente, un trozo de papel, un lápiz y la autonomía suprema en el arte de la autosatisfacción. Recordad que es conveniente tener al menos dos buenos jugadores por puesto y que Lucas Vázquez sirve para casi todos.
Al fin y al cabo, para tener éxito en cualquier disciplina colectiva, nunca hay que dejar de entrenar en solitario. Son las conclusiones a las que han llegado unos suecos, deliciosamente casquivanos, que han decidido registrar el sexo como deporte y han organizado una suerte de olimpiada en su país, sobre camas de IKEA, es de suponer (o acaso en el interior de algún que otro Volvo).
Sí, amigos. Al parecer, la Federación Sueca del Sexo incluso ha organizado el primer Campeonato Europeo de Sexo, que si disputará en Gotemburgo el 8 de junio. Selva Lapiedra representará a España. No sabemos por qué en nuestros país casi todas las actrices de cine para adultos se apellidarán Lapiedra. Tal vez se trate de una familia de muy saludable vida horizontal, o tal vez todas las Lapiedra que conocemos solo tengan en común su propensión a pasar por la ídem. María Lapiedra, sin ir más lejos, fue novia de Jan Laporta, sin que por el momento haya emitido en público ninguna queja relativa a palancas.
El caso es que Dragan Bratych, presidente de la Federación Sueca de Sexo, y principal responsable de que Suecia se haya convertido en el primer país del mundo que registra el sexo como un deporte, ha realizado a Times of India unas jugosas (con perdón) declaraciones que constituyen la razón por la que hoy traemos este hito al portanálisis."Al igual que cualquier otro deporte", nos alecciona Bratych, "lograr los resultados deseados en el sexo requiere entrenamiento en solitario. Por lo tanto, es lógico que la gente también comience a competir en este aspecto".
¿Qué os decíamos sobre el pajiplantilleo? Pues básicamente lo mismo. Que hay que pajiplantillear en solitario para que luego, cuando haya que decidir entre Kane y Lautaro, no nos pille el toro sin haber hecho los deberes como Dios (es un decir) manda.
Las portadas de la prensa cataculé no dan hoy, como suele suceder, ni para media pajiplantilla, pero os las dejamos porque querréis verlas. Pajiplantillearse con Messi a estas alturas, tiene que estar catalogado como parafilia por la OMS, pero nosotros qué sabremos. Os dejamos con la mejor canción sobre pajiplantilleo jamás compuesta: Pictures of Lilly, de The Who.
Pasad un buen día.