Debo corregir a quienes aseguran que quienes criticamos la decisión de los inspectores de la UEFA sobre la dupla Barça-Negreira, lo que de verdad queremos es apartar al club de la Champions. Sobre todo eso. No es mi caso.
Para la competición que el Barça esté o no es anecdótico. Ya arrancó mal, pues pudo apuntarse a la primera edición (1955) y no quiso. No le parecía interesante. Ojo para el mamoneo han tenido siempre sus directivos, para las cosas importantes ya menos. El colmo es que entre unos y otros, todos superbarcelonistas, consiguieron lo impensable: arruinarle. Es su obra cumbre.
Después, el paso culé por el torneo ha sido de lo más normalito, salvedad de un tiempo en que lo ganó en cuatro ocasiones: 2006-2015. Antes y después, sólo una: 1992. La última edición en que se disputó como Copa de Europa pues el año siguiente ya se llamó Champions League.
Su paso ha regalado momentos muy graciosos, eso sí. El que más lo vivimos hace nada, en el tiempo de Messi: colgado de la magia del futbolista argentino, superaría más pronto que tarde al Madrid en orejonas. Hay artículos memorables al respecto. Según esas cuentas, a ojo, la cosa debería estar ahora algo así como 10-8 para el Barça. Tirando bajo. Podría ser incluso 12-8. Pero no. La Copa de Europa acabó 6-1 y ahora está 14-5.
El Barça, en fin, no está en el podio de la mejor competición de clubes tras 67 años de disputa y sus últimas apariciones fueron de lo muy deficiente a lo ridículo. Por eso no tengo mayor interés en verle fuera. O dentro. Si está, bien. Si no, también. O todo lo contrario. Sin trampas, claro.
Eso sí me interesa. Lo que para el presidente de la UEFA era el mayor escándalo jamás visto pasa al congelador. Ceferin es otro que también ha cambiado de opinión. Tras hablar con Laporta, parece. ¿De qué hablaron? Debe de dar calambre hasta enterarse…
Lo que para el presidente de la UEFA era el mayor escándalo jamás visto pasa al congelador. Ceferin es otro que también ha cambiado de opinión. Tras hablar con Laporta, parece. ¿De qué hablaron? Debe de dar calambre hasta enterarse…
El daño al fútbol, a su limpieza, credibilidad, es enorme. Y es curioso. Esa decisión coincidió casi día por día con otro número del Manchester City. ¿Sabían que lleva 115 denuncias, 115, por malas prácticas en su financiación? La última, por 30 millones de libras recibidas a la remanguillé, o sea fuera de control, desde Abu Dhabi. Busquen a un periodista de magnífico apellido, Keagan, del Daily Mail, y es dará más detalles si les interesa. Pues eso.
Que no hay sentencia en lo de Negreira’17, dicen. Negreira’17 suena a buen vino, ¿eh? Es mala coartada. Debería basarse en una previa confesión imposible. O no cobró árbitro alguno, solo Negreira, o que uno admitiera que sí lo hizo. O un Negreira cantara: cobraron estos. No pasará.
No es eso, claro. Sí lo son 17 años pagando al número 2 de los árbitros, o sea al sistema. Porque como el protagonista confesó, el Barça le pagaba buscando neutralidad en los arbitrajes. Creía no tenerla. Pagó buscando influir. Directivos y ex del club admitieron que lo hicieron en defensa propia.
No hay constancia en deporte alguno. La UEFA debería empurarle por el bien del fútbol. Lo demás, lo que pase en un juzgado, le debe tener sin cuidado. Si hubo o no blanqueo de capitales, administración desleal y tal. Si habrá o no sentencia condenatoria. A la UEFA, el fútbol. Que bastante tiene.
¿Cuál será la próxima? Porque la habrá. Apuesto por el secuestro del portero rival. A Courtois, Oblak, Onana, Kepa, les pondría guardaespaldas varios. Secuestro: lo hicimos… en defensa propia, esos tíos paran mucho. Y no fueron secuestrados. Los inspectores de la UEFA concluirán que se perdieron. Yendo a por el pan quizá. No lo descarten.
Ah. Y Otra divertida para finalizar. El barcelonismo admite que salía y entraba dinero en el club. 7,5 millones de euros que se sepa. Que unos tíos se lo llevaban a capazos. Todos, pero no los árbitros. Eso argumentan. ¡Cómo no te voy a querer!
Getty Images.
Dan por hecho el acuerdo entre Ancelotti y Brasil para que el italiano se haga cargo de la canarinha en 2024, cuando acabe su contrato con el Real Madrid. Dar por supuesto algo en fútbol es igual de sensato que confiar en la palabra de Laporta, y, aunque se hubiera llegado a ese acuerdo formalmente, en once meses pueden ocurrir muchas cosas que lo cambien. Recuerden que también iba a venir Mbappé no sé cuántos veranos o, si retrocedemos unas décadas y varios órdenes de popularidad, Pacho Maturana. Por lo tanto, prudencia. No obstante, para el artículo que nos ocupa, situémonos en el caso de que Carlo vaya a ser el seleccionar de Brasil a partir del verano que viene.
Es lícito plantearse varias maldades. La primera y más obvia es el conflicto de intereses. En el Madrid juegan Vinícius, Rodrygo y Militao, tres pilares de Brasil. ¿Cómo gestionará Ancelotti situaciones en las que ambas escuadras —Real Madrid y Brasil— tengan intereses encontrados respecto a las convocatorias, viajes y distribución de minutos de los tres futbolistas? Desde un punto de vista moral no dudo de Carlo, pero se plantea un conflicto ético que no beneficia a ninguna de las partes. Si exigimos pulcritud a los demás, debemos comenzar por exigírnosla a nosotros mismos hasta el extremo.
El siguiente aspecto resbaladizo es la confianza de la plantilla hacia un entrenador que sabe que tiene las horas contadas. Conseguir que un equipo funcione es casi un milagro, uno de los ingredientes indispensables es la entrega absoluta de todos, o al menos de casi todos, y conseguir que se involucren los más tendentes a la dispersión es complicado en una situación así, porque motivarse con un entrenador que se va a marchar es tan difícil como hacerlo con un partido visto en diferido del cual ya se conoce el resultado. No funciona.
Desde el punto de vista de Ancelotti, es imposible obviar algo que se sabe que va a ocurrir. No podrá quitarse de la cabeza el hecho de que va a entrenar a Brasil, que, en cuanto a grandeza, es el Madrid de las selecciones. Y tener en mente el funcionamiento del club y la selección más importantes del planeta tampoco es sencillo de compatibilizar.
El Madrid, por su parte, se planteará estas inquietudes y otras muchas, y a buen seguro trabaja en los posibles escenarios que pueden darse esta temporada. No se aborda de la misma manera la situación con un entrenador cuyo futuro se desconoce que la de uno cercano a su fecha de caducidad.
La próxima temporada no será sencilla para el matrimonio Ancelotti-Real Madrid, porque de facto será un trío, un matrimonio de tres con Brasil aguardando dentro del armario
Saber el final nunca ayuda a disfrutar el presente. La incertidumbre es un motor indispensable sin el cual es difícil que funcionen los procesos que exigen del compromiso al unísono de un grupo de personas.
Dúos, tríos y otras perversiones podría ser el título —al igual que el disco de colaboraciones de Ariel Rot— para la campaña próxima. No será sencilla para el matrimonio Ancelotti-Real Madrid, porque de facto será un trío, un matrimonio de tres con Brasil aguardando dentro del armario, y si las perversiones exceden del ámbito de lo sano, será incómoda.
La sensación es que la relación entre Ancelotti y el Madrid es la de una pareja que se quiere con locura y para siempre, pero que dejaron atrás los momentos de pasión. Ese cariño no les permite poner fin a la relación antes de que se extinga de manera natural, pero ambos desean en secreto que el otro se atreva a dar el paso y le diga: «Cariño, tenemos que hablar».
Getty Images.
Buenos días. Me pagan muy poco por hacer este trabajo. Disculpareis que este humilde portanalista abra fuego hoy con esta confesión, descarnada y en primera persona. A Bengoechea no le gustará. Que se joda Bengoechea, que nos tiene (que me tiene) a cuarenta grados a la sombra, incluso desde tan temprano, tratando de destilar algo de interés madridista en las primeras planas del estío.
Ahora mismo, se puede freír un huevo en mi cerebro. No vendrá mal para desayunar. Estoy dando vueltas y vueltas a las portadas tratando de dar con algo que rascar, madridistamente hablando, en los recovecos de los cuatro jinetes del Apocalipsis. Sin embargo, más allá de la correspondiente felicitación a la selección española sub19’ de baloncesto, poco hay que incumba al Real Madrid, que es lo que nos concierne en esta publicación.
Menos mal que la prensa generalista sale al rescate, porque de lo contrario nos veríamos abocados a la rendición, cosa que aún no ha tenido lugar en esta sección salvo error por parte de quien les escribe. Y la salvación viene de parte de La Vanguardia, rotativo catalán editado por el mismo grupo que Mundo Deportivo y que no es otro que Grupo Godó, grande de España. Hoy en La Vanguardia entrevistan precisamente a otro grande de España. Con esta doble pista, seguro que intuís a quién nos referimos.
En efecto, amics, ni más ni menos que el hombre que cuadriplicó el sueldo a José María Enríquez Negreira, cuestión esta que, por lo que sea, no forma parte de la exhaustiva batería de preguntas que le hacen a Jan Laporta los compañeros del insigne diario catalán. De hecho, la palabra Negreira brilla por su ausencia en el diálogo. A cambio, los amics han preferido hacer lo que los clásicos llamarían una entrevista de interés humano, con muchas preguntas (bastante repetitivas, por cierto) sobre la salud del protagonista.
Es ahí, hablando de su salud, donde Jan Laporta nos ofrece una confesión tan descarnada como aquella con la que este portanalista les abría su corazón de par en par al comienzo de esta pieza. Atención a la revelación de boca del mandatario culé, que nos ha sorprendido a todos. “Tengo sobrepeso”, declara sin miramientos. Hay secretos que, una vez salen a la luz, te dejan con el alma encogida.
Pese al habitual ánimo satírico de esta sección, no pensamos insuflar el menor animus iocandi sobre la relación de Jan Laporta con la báscula. Ya lo insuflamos sobre su relación con María Lapiedra (tampoco mucho), y con ello fue suficiente. Y no es porque la corrección política desaconseje hacer sangre con los defectos físicos de las personas, sino porque meterse con los kilos sobrantes de un gordo es un ejercicio repugnante de crueldad desde mucho antes de que se impusiera el wokismo. Hay que ser muy cabrón para meterse con la gordura de un gordo. Además, en la propia historia blanca contamos con gordos tan ilustres que jamás nos perdonaríamos agredir verbalmente a Laporta a cuenta de su barriga. Hacerlo acarrearía extender una pátina de burla sobre algunos iconos del madridismo igualmente entrados en carnes, empezando por el mismísimo Bernabéu y continuando con Puskas o Ronaldo Nazário.
En La Galerna, pues, se respeta a los gordos, y si hay que meterse con uno de ellos que sea por razones distintas a su peso. En este sentido, no faltan en Jan razones para censurarle más allá de su volumen. El problema es que La Vanguardia tampoco enfrenta a su entrevistado con ninguna de ellas. La entrevista es una sesión de baño y masaje que soslaya por completo aquello por lo cual el Barça (con varios presidentes al frente, también con Laporta) es ya mundialmente famoso: por haberse comprado el favor del estamento arbitral durante un mínimo de dos décadas.
Nada de eso aparece en el intercambio de pareceres entre La Vanguardia y el presidente azulgrana. Por lo que sea, ya os decimos. Habrá sido un olvido. Además, eso ya lo explicó (?) divinamente (?) Jan en aquella aparición con la prensa junto a 43 CDs llenos de reggaetón donde debería haber informes arbitrales.
Se prologan sin embargo las referencias a la salud del prohombre, que cuenta la alarma que suscita entre sus amigos el encontrarle tan apto para un casting de una película de Aranofski. “Vas a petar”, dice que le advierten. Nah, nosotros los descartamos. Nada relativo al Barça peta jamás. De hecho, acaba de ganar una liga que no se debería ni haber jugado tras saberse lo de Negreira, y va a disputar como si tal cosa la próxima edición de la Champions League a cambio de un arrepentimiento sincero por haberse sumado a la Superliga y/o un silencio sobre escándalos cómplices entre UEFA y Barça.
Pero de esto (oh) tampoco trata la entrevista. Donde sí llega a decir Jan una cosa interesante es cuando le preguntan por Messi.
He aquí dos revelaciones en una. Que siguen pagando a Messi como si siguiera siendo un asalariado del club (lo harán hasta 2025) y que Tebas les ha dicho que eso no tiene nada que ver con la masa (con perdón, Jan) salarial y que todo OK, Josep Lluís. Se conoce que seguir pagando un sueldo a quien ya no tienes en nómina no debe computar como sueldo pagado.
En esa línea argumental, comerte un paquete de donuts caducados no computa como comer. Son todo buenas noticias para Jan, que hace en la entrevista propósito de la enmienda y se propone ponerse a dieta “ahora que llega el verano”. La dieta de los donuts caducados puede ser una solución idónea y poco sacrificada de llevar a la práctica. Si pagar un sueldo a un tío que ya no juega para ti no es pagar un sueldo, zamparte una serie de bollos más allá de su fecha de caducidad no es práctica que conduzca al sobrepeso.
Pasad un buen día.
Hoy se cumplen 50 años de la confirmación del fichaje de Óscar 'Pinino' Más. Vino como el mejor extremo de Sudamérica y de los argentinos destacados del momento.
La Delegación Nacional de Educación Física y Deportes, tras discutirlo largamente, había dado el ‘sí’ a la importación de futbolistas extranjeros en el fútbol español en mayo de 1973. Las fronteras para jugadores foráneos llevaba cerrada más de una década y comenzaba así una nueva era. Cada equipo podía tener dos y el primer fichaje del Real Madrid, a mediados de junio, fue el de Netzer. El segundo se cerró el día 2 de julio: Óscar Más.
Tras concretar el refuerzo del futbolista alemán, el Real Madrid se lanzó a por un atacante y durante un par de semanas sonaron futbolistas tanto europeos como sudamericanos. En la prensa se nombró al rumano Nicolae Dobrin (Arges Pitesti), al portugués Eusebio (Benfica), al neerlandés Piet Keizer (Ajax), a los germanos ‘Torpedo’ Muller (Bayern), Helmut Kremers (FC Schalke 04) y Hans Walitza (Bochum) o al chileno Carlos Caszely (Colo Colo). Luis Molowny, asesor técnico madridista, viajó a Sudamérica y contempló varios partidos, entre ellos el Colo-Colo – Independiente en el estadio Nacional de Montevideo que definió el título de la Copa Libertadores. Finalmente el elegido fue Óscar ‘Pinino’ Más, una estrella en River Plate.
Nacido el 29 de octubre de 1946 en Villa Ballester, provincia de Buenos Aires (Argentina), se trataba de un extremo izquierdo bajito (1,68cm), veloz y con una potente arrancada. Generoso, espectacular e incisivo, tenía desborde, buen instinto para el gol y un cañón en su zurda. Se mostraba especialmente habilidoso a la hora de enganchar unas voleas sensacionales y muy plásticas.
Óscar Más estaba considerado el mejor jugador de Sudamérica en su puesto. Además, en siete campañas había terminado como máximo realizador de River (oscilaba entre los 15 y los 25 tantos por curso) y había sido internacional con la albiceleste en 37 oportunidades hasta 1972. En Argentina lo comparaban con Gento porque empezó muy joven, con apenas 18 años en la banda izquierda de River, y se mantuvo de forma constante las siguientes nueve temporadas.
Por eso empezó a llamar la atención de numerosos clubes del mundo, que trataron de sacarle del club millonario sin éxito. A comienzos de 1972, lo intentaron el Santos de Pelé, el Stade de Reims en el que tuvo pie y medio o los mexicanos de Cruz Azul y el Veracruz, estos últimos en una oferta que también incluía a Onega y Dominichi. Un año después, a partir de febrero, se publicó en la prensa el interés de conjuntos europeos y españoles. El Atlético de Madrid, el Standard de Lieja, el Sevilla con la intermediación del famoso agente Luis Guijarro, o el RCD Español a través del representante armenio Bogossian, que aterrizó en Barajas anunciando que iba a llevar al puntero izquierdo al conjunto periquito.
Pero fue el Real Madrid el que se llevó al futbolista en una operación relámpago, que comenzó con una llamada telefónica el 29 de junio de 1973. En 72 horas se concretó el fichaje, y el día 2 de julio quedó todo formalizado. Las gestiones las llevó a cabo en silencio un hombre ligado al club, pero que no era miembro de la directiva: José María López Patiño. Luego, también fue fundamental el buen diálogo entre ambos presidentes: Bernabéu con Kent de River Plate. El equipo blanco no confirmó las cifras, pero se habló de un traspaso de 250.000 dólares (unos 15 millones de pesetas) lo que suponía una cifra récord para un jugador de la liga local argentina al extranjero. Además, se concertó un amistoso entre ambas entidades para el mes de agosto en Madrid. Las primeras declaraciones del jugador fueron que era “una gran oportunidad que no podía desaprovechar”. Viajaría a Madrid la semana siguiente para el típico reconocimiento, firma del contrato y la presentación.
Algunos futuros compañeros como Sanchis ya lo conocían del Mundial de Inglaterra’66, donde el defensor se midió al extremo argentino en la fase de grupos. En AS, declaró Sanchis que “es un jugador inteligente, potente y goleador”. Explicó, además, que “junto a Best y Jair, fue el rival más difícil que he tenido ante mí” y que “es distinto a Gento”.
La llegada de Más se argumentó alegando que era el sustituto y el sucesor de ‘La Galerna del Cantábrico’ en el equipo blanco, dos años después de su retirada. El día 12 de julio aterrizó en la capital de España a las 12 horas, siendo recibido por el gerente Antonio Calderón y el directivo Luis de Carlos, y fue al estadio Santiago Bernabéu para todos los actos protocolarios. En el vestuario enseñó la camiseta número 11 y saltó al césped para las fotos ante los medios gráficos.
Luego, habló para la prensa en la sala de trofeos. Declaró que “soy el mejor jugador de la Argentina” y “a Gento no lo hará olvidar nadie”. Además, afirmó que recordaba del Mundial’66 a “Pirri y Zoco”, que los padres de mi padre “son de acá; me parece que son catalanes” y que su ilusión sería “acabar en el Madrid mi carrera”. Concluyó diciendo que “vengo como una pieza más y no a salvar al Real Madrid” y que “tendré que ganarme un puesto, pero no creo que me cueste adaptarme al fútbol español”. Firmó por tres temporadas. Respecto a sus emolumentos, no sabía “el dinero, ni voy a preguntar”.
Hoy se cumplen 50 años de la confirmación del fichaje de Óscar 'Pinino' Más. Vino como el mejor extremo de Sudamérica y de los argentinos destacados del momento
Sus inicios fueron muy prometedores pero solo acabó cumpliendo una de las tres campañas y al verano siguiente regresó a River Plate. La primera mitad de curso tuvo un rendimiento notable en juego y goles, e incluso terminó como mejor artillero del equipo en Liga con 11 dianas. Sin embargo, el cambio de técnico de Muñoz por Molowny no le benefició en las primeras semanas, y tampoco el mal desempeño madridista en la competición doméstica en la que concluyó octavo.
En el mes de marzo se daba por segura su marcha para liberar su plaza de extranjero y el propio jugador dio la cara en los medios. En el número 147 de AS Color dejó un titular contundente: “No soy un paquete”. El argentino había perdido el puesto en la banda en beneficio de Macanás, pero no se rendía y afirmaba que “volveré a ser a titular otra vez”, explicaba que “el público madridista aun no me ha visto ni sabe hasta dónde puedo llegar” y calificaba su situación de “incomprensible”.
Lo cierto es que en la recta final liguera recuperó la titularidad e incluso marcó un triplete al Celta, pero algo seguía sin funcionar plenamente. En mayo también habló con MARCA indicando que “no he defraudado y estoy conforme con mi actuación, aunque pensé que me iba a salir mejor” y reconociendo que acumulaba fatiga porque “llevo tres años sin vacaciones. Es un esfuerzo grande que, tarde o temprano, tiene que repercutir en contra”. También confirmó sus planes de seguir la siguiente campaña: “Me sobra moral para cargar con todo eso que dicen de que Oscar Más se va a casa para siempre. Puedo hacer más cosas y más goles. Por eso espero volver y empezar otra vez para lograr un club campeón”.
A la vuelta de los entrenamientos de cara a la temporada 1974-1975, a finales del mes de julio, el Real Madrid concedió permiso al futbolista para quedarse en Argentina. Se estaba fraguando su salida. En los primeros días de agosto, en su país, se publicó que Más había llegado a un acuerdo económico con River para su vuelta pero faltaba el entendimiento entre clubes. Éste llegó una semana más tarde y el cuadro millonario desembolsaría unos 80.000 dólares (algo menos de 5 millones de pesetas) al conjunto merengue. El extremo se despidió con sendas entrevistas en MARCA y AS. En el periódico que dirigía Carmelo Martínez dejó los siguientes titulares: “No guardo ningún rencor ni he tenido nada con nadie”. “No comprendo que el Madrid se desprendiera de mí”. Y “mi reconocimiento y gratitud a todos los socios del Real”. Mientras que en AS, al periodista Luis Arnaiz, declaró que “El Real me ha dado el mayor disgusto de mi vida” y “No fracasé: jugué media temporada y fui máximo goleador del equipo”. También dejó una pulla al nuevo entrenador blanco Miljanic al manifestar que “no me conoce y no me quiere: no lo entiendo”.
En el libro ‘La Causa’ de Martín Semprún, en el que Bernabéu contaba ampliamente su vida, el máximo mandatario merengue destapó nuevas vicisitudes del periplo de Más por el Real Madrid. “El jugador argentino era un tanto informal, anárquico en su comportamiento, indisciplinado, le apetecía la noche, era aficionado a las cartas y no se tomaba muy en serio lo de su profesión”. Pese a todo ello, Bernabéu dijo que “no me cargué a Óscar Más”. “El primer día de entrenamiento, muerto de sueño, llegó con tres cuartos de hora de retraso; algo insólito para los jugadores del Madrid. Luego entabló amistad con una serie de amigos de conducta poco, llamémosle, deportiva”. El jugador continuó llegando tarde a los entrenamientos y un día el club recibió entre las facturas remitidas del hotel donde residía una nota de gasto de teléfono por valor de 80.000 pesetas que el gerente Calderón pagó a regañadientes. El argentino quedó sentenciado y Bernabéu en la intimidad confesó que “mete goles, juega bien, pero no es un muchacho serio, formal. No entra en las estructuras del club”.
En la directiva hubo discrepancias (Bernabéu, Calderón y Dominguez abogaban por su marcha, y Muñoz Lusarreta y De Carlos por su permanencia), pero finalmente se cambió la plaza de extranjero de Más por la del alemán Breitner, que fichó tras el Mundial de Alemania’74.
Buenos días, amigos. La semana que viene será clave. ¿Clave para qué?, os preguntaréis anhelantes. Pues para todo, hombre, siendo todo cualquier fichaje de la canícula en la que ya estamos instalados sin remisión. Es julio y arde hasta Rusia, ni qué decir de Francia, así que imaginaos cómo arde lo de la summeriana y sus dimes y diretes fichajiles. Por arder, arde Arda.
¿Que quién es Arda?, os seguiréis preguntando, anhelantes o no tanto. Arda Güler, almas de cántaro, es decir, el nuevo Özil, el chico que tiene encandilada a la hinchada del Fenerbahçe y a vosotros también, lo sepáis o no, y si no lo sabéis ya os lo cuenta Mundo Deportivo, que en ausencia de nada mejor viene hoy con esta portada sobre el interés de Madrid y Barça en el joven turco. ¿Os parece una portada inane? Pues no nos jodáis porque es el highlight del día. No tenemos nada mejor que ofreceros hoy. Es todo cuesta abajo a partir de aquí, creednos. Lo comprobaréis vosotros mismos, de forma harto dolorosa, si seguís acompañándonos en el valle de lágrimas de estío que es este páramo lúgubre del portanálisis de hoy, una llanura yerma en cuyas noches sin luna ríen las hienas el triste destino del portanalista.
Seguimos. Arda Güler, amics. La portada de Mundo Deportivo titula de modo no poco desconcertante. “Clásico por Güler”. Luego alcanzamos a entender lo que decíamos antes, o sea, que Madrid y Barça se pelean por el futbolista. De ahí lo de “Clásico por…” ¿Lo pilláis?
Nosotros no, la verdad, y si no lo pillamos es porque negamos la mayor. Negamos lo de “Clásico” para empezar, negamos el término, negamos el marketing global que lo acompaña. Un partido entre Madrid y Barça no es un “clásico” de nada porque para que hubiera un “clásico” habría de darse una cierta equiparación entre los dos contendientes, y no la vemos. El Barça no está ni estará jamás a una altura ni remotamente comparable a la del Real Madrid. No lo está ni estará jamás en el ámbito deportivo, donde las cifras (14 Champions contra 5, menos que Paco Gento y las mismas que Isco) son suficientemente elocuentes. Pero sobre todo no lo está ni estará jamás en el ámbito moral, siendo como es el Barça un club corrupto que ha comprado al estamento arbitral español durante al menos dos décadas. No necesitamos que Ceferin nos diga, a través de ninguna sanción, que lo es. No necesitamos que lo refrende la justicia española, en cuyos tiempos confiamos tan rematadamente poco. El Barça es un club corrupto y el Madrid es un club honesto, eso lo podemos escribir en la pizarra de Bart Simpson todas las veces que nos pidáis que lo hagamos. De hecho, os agradeceríamos infinitamente que nos eximierais de la elaboración de este portanálisis, sustituyendo esta tarea por la otra. Nos resultará mucho más amena.
De manera que rechazamos el término “clásico” para hablar de un partido Madrid-Barça por la absoluta desproporción deportiva y moral entre ambos contendientes. Imaginad entonces hasta qué punto rechazamos la utilización del palabro, todavía más hortera, para designar una hipotética pugna por un futbolista en la ventaja de verano, o en la de invierno, o en la de otoño, o en la indiscreta. Clásico por vuestra prima segunda, diario de Godó, grande de España.
Aparte de llamar “clásico” al supuesto combate canicular por Arda (estamos en condiciones de confirmaros que es cierto que en el Madrid el chico interesa), Mundo Deportivo nos da más detalles sobre la encarnizada lucha por “la perla turca”, y nos acota temporalmente la lucha.
¿Sabéis cuándo va a alcanzarse la máxima temperatura en cuanto a la inminencia de una solución? ¿Sabéis cuándo más arderá lo de Arda? ¿Alcanzáis a imaginar qué momento del largo verano que se nos presenta será “clave” (¡clave!) en el fichaje del chico?
Qué tíos (y tías). Lo habéis sacado a la primera.
LA SEMANA QUE VIENE SERÁ CLAVE.
Dice Mundo Deportivo: "Madrid y Barça pugnan por hacerse con los servicios de la perla turca de 18 años. El club azulgrana está posicionado y LA SEMANA QUE VIENE SERÁ CLAVE".
“La semana que viene será clave” es la frase del verano. Pero no de este verano. De todos. Esto último debe pronunciarse con el mismo tono y las inflexiones que utiliza Florentino en el célebre audio en el que gloriosamente espeta: “Son unos cabrones. Pero no de ahora. De siempre”. Nos encanta ese momento. Nos hace querer a Florentino todavía más.
“La semana que viene será clave” es, sí, la frase del rumor fichajil veraniego por excelencia. La semana que viene siempre será clave. Es una frase que nunca es mentira por cuanto nunca especifica cuándo viene la semana en cuestión. Puede venir de manera inmediata al fin de esta, o de manera correlativa a la siguiente, y así sucesivamente, porque todas las semanas del futuro “vienen”, tarde o temprano y al fin y al cabo.
-Hijo, ¿cuándo vas a ponerte a estudiar de una puñetera vez?
-La semana que viene será clave, papá.
La semana que viene será clave en el fichaje de Mbappé. La semana que viene será clave en el fichaje de Kane. La semana que viene será clave en el fichaje de Güler. Y así con todos. Se comenta en los mentideros que la semana que viene será clave, incluso, en la llegada de la semana que viene. Es más, en El Chiringuito aseguran que una cosa es inseparable de la otra.
“La semana que viene será clave” es el cliff-hanger perfecto. Te mantiene pendiente de la semana que viene, precisamente, desde las 0:00 horas del domingo (póngase hoy, esta noche) hasta las 23:59 del domingo próximo, que es cuando la semana que viene pasa a ser la siguiente y se reanuda el ciclo con la aceptación resignada de quien cuenta ovejas para dormir. Todas las semanas son la semana que viene, con la excepción de esta, claro está, aunque si nos ponemos incluso esta semana es la semana que viene de la anterior. Qué pensamiento, este último, tan desasosegante. A ver si Güler o Mbappé o Kane ficharon ya, en la semana que venía a la que vino hace una semana más, y no nos hemos enterado por haber estado demasiado pendientes de las portadas, que hoy como os adelantábamos antes dibujan tras la de Mundo Deportivo un slalom de desinterés que alcanza velocidades de tedio más que proporcionales al terreno descendido.
Os lo advertimos. En fin. Es lo que hay y no es nuestra culpa. Firmad ahora mismo en la línea de puntos del disclaimer y, a continuación, ved en YouTube las mejores jugadas de Arda Güler. SPOILER: cuando después del regate se corta la jugada, es porque Arda la tira fuera. Pero eso no significa que el chico sea malo, ojo. Tiene pintaza.
Pasad un buen día y tal. Y recordad: la semana que viene será clave. La semana que viene es un soplo de aire fresco. El aire de un bosque fragante se cuela en los intersticios del sintagma “la semana que viene”. La semana que viene seréis felices. La semana que viene es el ventilador.
Se dice que la vida son ciclos que el ser humano está eternamente destinado a recorrer y repetir de manera inevitable. Que nuestras decisiones, o sencillamente las circunstancias que nos rodean, nos llevan a revivir situaciones similares por mucho que nos empeñemos o no en evadirlas. Y los senderos de Carlo, empiece como empiece cada etapa deportiva en un equipo, le acaban llevando de una manera u otra a jugar con cuatro centrocampistas.
Primero fue en el Milan, donde le vimos hacer historia con aquel extraordinario centro del campo formado por Pirlo, Gattuso, Seedorf y Kaka’ (antes que este, Rui Costa), con el que llegó a tres finales de Champions, de las cuales conquistó dos. Ya en su primera etapa en el Real Madrid, comenzó con un 4-3-3, que acabó mutando en ese 4-4-2 de la segunda temporada con el que maravilló a Europa en el que, para muchos, fue el Madrid que mejor jugó al fútbol jamás. Hablamos de ese Real Madrid cuyo mediocampo lo formaban Kroos, Modric, James e Isco, que enlazó no menos de 22 victorias consecutivas y al que le faltó no más que una pizca de la diosa fortuna que nos hubiera guardado de las lesiones (Bale, James, Modric…) para haber alzado una segunda Champions consecutiva. Hay mucho de leyenda y culto en torno a ese Real Madrid de los centrocampistas, pues lo cierto es que precisamente las lesiones de jugadores como Modric o James hicieron que los cuatro centrocampistas anteriormente mencionados apenas coincidieran en el XI titular apenas unos cuantos partidos. Aquello no impidió que se creara cierto mito alrededor de ese Madrid de los centrocampistas, llegando a leerse artículos o teorías como aquel célebre “Madrid de los puentes”, teorema que, si el propio Carletto hubiera alcanzado a leer en algún momento de su agitada pero a la vez tranquila vida, probablemente le habría llevado a alzar una ceja y, ciertamente confundido, musitar un “ehm” de pura incomprensión. Un “ho fatto questo?” en toda regla. Por no hablar de que ya en la temporada anterior había tirado del 4-4-2 en los partidos importantes de la temporada como la final de Copa contra el Barça, con aquella majestuosa carrera de Bale, o la ida de semifinales de Champions ante el Bayern.
El caso es que, salvo que el caso Mbappé (y aquí la vida más que un ciclo sería un auténtico torbellino de idas y venidas, de digos y dijes, de hoy sí, pero mañana ya veremos…) tenga un blanco desenlace, los caminos de la vida vuelven a colocar a nuestro Carletto en su inevitable tesitura particular: el centrocampismo. Y no puede quejarse Carlo, pues de calidad en el centro del campo no va a adolecer su equipo precisamente. Si el culebrón Kylian Mbappé acaba con el francés vestido con la elástica blanca, Ancelotti no tendrá dilema alguno: empleará un 4-3-3 con Vinicius, Mbappé y Rodrygo como atacantes, y sus benditas tribulaciones versarán acerca de a quién colocar por detrás de estos 3 cracks. Si, por el contrario, damos por buena la información que le dio Florentino a un chaval en tik-tok (así es, hemos llegado a este punto de histeria colectiva estival un verano más), y la plantilla está cerrada, se abre un abanico de posibilidades a la hora de plantear no ya un once inicial, sino un determinado sistema de juego u otro.
salvo que el caso Mbappé (y aquí la vida sería un auténtico torbellino de idas y venidas, de digos y dijes, de hoy sí, pero mañana ya veremos…) tenga un blanco desenlace, los caminos de la vida vuelven a colocar a nuestro Carletto en su inevitable tesitura particular: el centrocampismo
Aunque Camavinga y Valverde pueden ser dos jugadores con mucho recorrido y podrían, por tanto, ejercer de volantes o jugadores de banda en un 4-4-2 en línea (con dos centrocampistas ocupando el carril central y francés y uruguayo habitando en los costados), es más lógico pensar que el entrenador italiano preferiría tirar de la disposición en rombo con la que su Milan dominó una época europea. Además, esta plantilla no es del todo ajena a ese sistema. De hecho aún quedan dos integrantes del centro del campo que, adoptando esa misma disposición bajo las órdenes de Zizou, monopolizó el dominio del juego y sometió a los mejores equipos de Europa con una autoridad inusitada durante dos años seguidos.
Pirlo, Gattuso, Seedorf y Kaka’. Casemiro, Kroos, Modric e Isco. Jugadores que son historia viva del fútbol. Y todo apunta a que la próxima camada de leyendas ya ha salido del horno y está a punto de empezar a escribir su propia historia en el fútbol con letras de oro (algunos de ellos algo ya han trazado): Tchouaméni, Camavinga, Valverde y Bellingham.
Aunque podría ser perfectamente el centro del campo que dispusiera Carletto un día cualquiera, en este mismo orden, con Tchouaméni como pivote, Camavinga y Valverde como interiores y Bellingham en la mediapunta, es de suponer que Ancelotti apostará por una transición menos brusca y que al menos uno de los dos veteranos, Kroos o Modric (si acaso no los dos) serían de la partida en un once tipo del italiano que utilizara este sistema. Se ha achacado mucho que la edad y la falta de físico de estos dos jugadores limitaba al equipo en los partidos grandes y obligaba a renunciar a la presión, plantando como alternativa un bloque bajo. Con este sistema y los jugadores que rodearían al veterano, este inconveniente quedaría solventado. Toni Kroos, ya habituado a esa posición de pivote, podría perfectamente ser aquel Pirlo de Carletto, encargado de una limpia distribución del juego blanco y una recuperación de balón basada en el posicionamiento y su inteligencia, aprovechando el trabajo físico y de presión de sus compañeros.
Pirlo, Gattuso, Seedorf y Kaka. Casemiro, Kroos, Modric e Isco. Jugadores que son historia viva del fútbol. Y todo apunta a que la próxima camada de leyendas ya ha salido del horno y está a punto de empezar a escribir su propia historia con letras de oro (algunos de ellos algo ya la han trazado): Tchouaméni, Camavinga, Valverde y Bellingham
Modric podría actuar tanto de interior como de mediapunta, jugando en este último caso más liberado de lo habitual, apareciendo entre líneas, surtiendo de dudas a los rivales y buscando en última instancia la velocidad y los desmarques de los atacantes filtrando esos pases que han hecho del croata un jugador único. Sé que una gran mayoría va a decir que lo ideal para el jugador de Zadar sería salir al campo para disputar los últimos 25-30 minutos de cada partido, y debo reconocer que como teoría no está mal… hasta que veamos como, con 38 años en sus piernas, el jugador balcánico no sólo seguirá siendo titular en muchos partidos sino también decisivo. Porque Modric, como demostró hace poco con su selección, parece seguir empeñado un año más en derrotar al que ha convertido en su principal enemigo: el paso del tiempo. Y de momento sigue ganando.
Parece claro que en este esquema la posición de pivote es la única que podría ocupar Tchouaméni, ya que aúna las cualidades de Casemiro sin balón (gran capacidad física y de robo) y de Kroos con él (distribución del juego), pero creo que podría ser interesante también verle en algún partido como interior, ya que su gran físico, su recorrido y sobre todo su disparo lejano hacen de él un llegador muy interesante.
Llegamos a Camavinga. Para algunos es interior, para otros es pivote defensivo y recientemente apareció alguien al que le entusiasma la idea de seguir viéndole como lateral izquierdo. Con Eduardo lo único que tengo claro es que debe jugar. En la posición que sea, pero debe hacerlo. Porque es un jugador con unas características tan diferenciales que le hacen ser casi siempre el mejor jugador del campo, ocupe la posición que ocupe. Si juega de pivote, va a correr sin descanso y hartarse de recuperar balones, a la par que distribuya el juego con esos elegantes desplazamientos que se le ven. Si juega como lateral, su zancada le va a permitir salir de la presión con su potente arrancada y nunca le va a faltar el físico para acompañar la jugada a su compañero de banda. Si ha habido algo positivo de verle en esta posición esta temporada, ha sido verle crecer tácticamente a la hora de ofrecerle soluciones a Vinicius cuando el brasileño se quedaba sin jugada. Si juega como interior, le vamos a ver exhibir su físico, ganando duelos continuamente, presionando y robando e incluso disparando desde fuera del área.
Valverde es otro jugador que también ha pasado por todas las posiciones posibles y que por ello puede ser el centrocampista cuya presencia pueda generar una mayor riqueza táctica en el esquema del entrenador italiano. Después de jugar como interior y como pivote, en esta temporada comenzó jugando de extremo derecho y, aunque se suele coincidir en que no es su posición ideal, lo cierto es que desde ahí explotó la faceta goleadora del uruguayo, llegando bastante pronto a esa cifra de diez goles que salvaron la carrera de su entrenador. Tener a Fede en el once va a permitir que haya más movimientos e intercambios de posiciones entre los compañeros, especialmente en los de arriba. Cuando Valverde ocupe el carril derecho, prácticamente se podría modificar el sistema a un 4-2-3-1 con Rodrygo como delantero centro y Vinicius de nuevo en su posición natural de extremo izquierdo.
Muchos se apresuran a colocar a Bellingham como mediapunta en este esquema pero ,viendo sus mapas de calor (próxima foto), sería un tanto absurdo “malgastarle” en esa posición cuando es un jugador con un recorrido tan grande. Además, colocarle en la mediapunta podría ser un factor que limitara su capacidad de llegada, una de sus mejores cualidades. Por otra parte, es un jugador acostumbrado a estar continuamente ofreciendo soluciones a sus compañeros en la base de la jugada y desde esa posición quedaría más alejado de los mismos. Jude Bellingham es un jugador que no sólo piensa sino que también ejecuta muy rápido. En zona de tres cuartos seguramente podría ofrecer desborde y creatividad a la hora de buscar a nuestros delanteros, pero es que tiene una capacidad física tan vasta que le va a dar más que de sobra para llegar a esa zona igualmente sin necesidad de colocarle en esa posición.
Por último, también está Ceballos en plantilla, cuya renovación ha sorprendido por el exceso de centrocampistas que tiene a su disposición Ancelotti en estos momentos, pero que seguramente cobrará más sentido a partir del próximo año, cuando ya no estén Kroos y Modric. Habría habido que acudir al mercado en busca de un quinto centrocampista, y no había mejor opción que la que ya teníamos en casa. Con mi tocayo, el Madrid tiene un jugador muy dinámico y enérgico, con buena capacidad de presión y que se asocia bien con sus compañeros, especialmente con Vinicius, con el que comparte muy buena sintonía dentro del campo.
Este esquema seguramente sea el más apropiado para la plantilla de la que dispone actualmente Carlo Ancelotti, porque potencia el principal valor que tiene el equipo blanco ahora mismo: su amplia gama de centrocampistas. No es aventurado decir que el Real Madrid es el equipo con mejor centro del campo del mundo en estos momentos. Pero no se puede ignorar al dedo que apunta al número 9 que ahora mismo queda sin dueño en el club blanco. No porque simplemente las matemáticas nos digan que acabamos de perder los más de 30 goles que aportaba Karim anualmente, sino porque con este sistema nos va a faltar presencia en el área. Por mucho que en el dibujo inicial vaya a aparecer Vinicius como delantero junto con Rodrygo, en cuanto el colegiado pite el inicio del partido, el ex de Flamengo se va a colocar en la banda como siempre ha hecho, sencillamente porque esa es su zona de influencia y desde la que es diferencial. Y en cuanto a Rodrygo, tampoco va a ser un 9 de área de la noche a la mañana, sino que va a seguir tendiendo a bajar y combinar con sus compañeros y caer a las bandas, dependiendo en muchas jugadas por tanto la presencia en el área de nuestros centrocampistas llegadores. Esto también puede tener su aspecto positivo, y es que nuestros atacantes brasileños, muy acostumbrados a poder buscar a Karim para finalizar las jugadas, van a tener que buscarse ahora a sí mismos para ser ellos los elementos resolutivos de las mismas. A buscarse la vida en el área, vamos. Y al principio les costará, pero acabarán llegando porque son muy buenos y calidad les sobra.
No es aventurado decir que el Real Madrid es el equipo con mejor centro del campo del mundo en estos momentos. Pero no se puede ignorar al dedo que apunta al número 9 que ahora mismo queda sin dueño en el club blanco. No porque simplemente las matemáticas nos digan que acabamos de perder los más de 30 goles que aportaba Karim anualmente, sino porque con este sistema nos va a faltar presencia en el área
La opción de Joselu, delantero tanque al que poder mandarle balones al área cuando la situación lo requiera, parece más pensada para los partidos que estén atascados que para partir del once inicial. Y en cuanto a Brahim, aunque viene con la etiqueta de delantero y sustituto de Asensio, le vería más adecuado para ser uno de los posibles jugadores que ocupen esa posición de mediapunta, donde creo que sus cualidades (regate y pase rápido y en corto) le hacen encajar bastante mejor que en una posible dupla en la delantera.
No he mencionado a la defensa porque con este sistema no tiene variación alguna, pero sí que sería interesante contar con laterales muy profundos que sean capaces de ocupar la banda entera ante la “ausencia” de extremos, lo cuál podría favorecer la presencia de Fran García por delante de Mendy, aunque, como ya hemos dicho, va ser difícil ver a Vinicius lejos de la línea de banda.
Estas son las opciones con las que cuenta el bueno de Carletto para confeccionar los distintos onces que utilizará a lo largo de la próxima temporada. Ahora todo queda en sus manos y en su cabeza. Siempre que no venga alguien más, claro…
Getty images
Buenos días, queridos amigos, bienvenidos todos a este mes de julio, mes de la canícula, las elecciones de “la caló”, la jornada intensiva (¿más?) y los titulares banales para tapar la podredumbre del fútbol español. Aburridos como están los medios por lo que consideran ausencia de noticias de interés, algunos de ellos siguen inflando la burbuja Mbappé que tan poco nos interesa a la mayoría de los madridistas. Marca, por ejemplo, abre una nueva vía y no contentos con publicar noticias aun cuando no hay noticia noticiable, se despachan hoy con las opiniones de alguien ajeno al fútbol sobre el caso del hijo de la Mari. ¿O era Lamari? El youtuber influencer gamer streamer (¿olvidamos algo?) Ibai Llanos opina:
Ahí va, Ibai, ay, un tipo llano como su apellido. Lo respetamos, pero vamos a bucear por la portada, que seguro que hay noticias de mayor calado. Julio es también mes de estrenos veraniegos de cine, de entretenimiento estival, de recuperar viejos héroes como Indiana Jones, y nos ha dado por andar en busca del Marca perdido, el que se podría haber hecho con la noticia que trata de pasar desapercibida a la derecha del bueno de Ibai.
“La UEFA comunica al Barça que no ve motivos de castigo”.
Qué bochorno, qué puñetera vergüenza, sin duda, pero no, señores de Marca, los inspectores de la UEFA no han dicho eso, sino que han recomendado que el organismo “ceferino” espere a la resolución del caso BarçaNegreira en los tribunales españoles antes de sancionar al club catalán por lo que el propio presidente de la UEFA consideró “el mayor escándalo deportivo” que había presenciado en el mundo del fútbol. Que el Barça pueda participar en la próxima edición de la Champions, que no vaya a tener sanción deportiva en España y que muy posiblemente tampoco la tenga en los tribunales ordinarios de justicia es un escándalo monumental que debería ocupar todas las portadas de los diarios españoles. Y que hace mucho daño a la credibilidad del fútbol. Pero ahí está, en pequeñito y con un titular falaz en la portada del diario madrileño, un medio que se ha distinguido por su perfil bajo ante un caso de extrema gravedad.
Cuando uno va al cine a ver a un Harrison Ford octogenario haciendo de Indiana Jones, tiene que realizar un ejercicio de suspensión de la incredulidad, conviene estar dispuesto y predispuesto a tragárselo todo, hasta lo más inverosímil, con tal de pasar un buen rato. Con el fútbol patrio, uno tiene que realizar un ejercicio aún mayor de suspensión de la incredulidad para creerse lo que está viendo: que el equipo que paga al vice del CTA, que tiene como avalista al dueño de las imágenes, que incumple los ratios financieros de LaLiga, que tuvo como vice al redactor de la Ley del Deporte que amparó la impunidad, que hace negocios con el presidente de la Federación, que incumple las sanciones de clausura, que llega tarde a un partido, que no se presenta a otro, que no identifica a espectadores racistas, que, que… (son tantas que nos atascamos), que ese mismo equipo logre que la UEFA mire para otro lado, que LaLiga relaje las medidas de control económico o que el Rubi elimine la facultad sancionadora del Comité de Ética de la Federación es como para mandarlo todo a esparragar. Qué asco, qué vergüenza da todo el fútbol en general. Con este panorama, no debería ni extrañarnos que el equipo campeón de Europa esté siendo investigado por “solo” 115 incumplimientos financieros. Sign of the times, se están comprando el fútbol.
Ibai Llanos es del mismo Bilbao, lahost… y de Bilbao parte el Tour de 2023, un “Tour de museo”, como titula el diario As. Precisamente el ciclismo es un buen ejemplo de lo que ocurre cuando se resta credibilidad a un deporte. El ciclismo ha pasado más de una década de ostracismo y creciente desinterés, de disminución de audiencias precisamente por la incapacidad de sus gestores para enganchar a los jóvenes a un deporte en el que uno dudaba sobre el ganador. “¿Este también habrá hecho trampas?”, pensábamos, como muchos hemos pensado durante las décadas del triunvirato Negreira-Villar-Arminio, y de ese modo resultaba imposible presenciar el deporte en su estado de pureza natural, de competencia limpia y ecuánime, con reglas iguales para todos.
El danés Vingegaard y el esloveno Pogacar nos devuelven a las esencias del cliclismo de toda la vida tras (esperamos) una regeneración costosa y una limpieza de todo el deporte de las dos ruedas. El fútbol italiano ya pasó ese purgatorio tras imponer unas sanciones ejemplares a la Juventus y al Milan, y poco a poco recupera espectadores e influencia en el fútbol europeo, como este año, con dos semifinalistas en Champions y otros dos en la Europa League. En España, como en la UEFA, esa limpieza ni está, ni se la espera. Prácticamente todos los clubes de la Primera División española se enfrentan a graves problemas económicos y en Europa casi todos los grandes sucumben ante el poder de los petrodólares, así que solo queda el Real Madrid como abanderado de “la última Cruzada” que pueda salvar este deporte que tanto nos emocionaba.
La prensa cataculé trae a la portada su particular “templo maldito” repleto de aficionados jubilosos que celebran la impunidad de los actos de su club. El estadio del cochinillo, los mecherazos, los aficionados racistas sin identificar y las manifestaciones indepes celebra que podrá volver a su particular “dial del Destino”: caer eliminado dos veces en Europa la próxima temporada. Júbilo y exaltación en el Tramp Nou, la propaganda oficial dice que “todo OK, Joan”, a cambio de lo que todos imaginamos.
Pero no, no todo está OK, ni mucho menos. Una mentira repetida mil veces no se convierte necesariamente en verdad, por mucho que lo dijera Goebbels. O la prensa catalana. Y traemos a colación al ministro de propaganda nazi porque si los nazis son el enemigo a batir por Indiana Jones, apreciamos algo de resistencia madridista en el célebre arqueólogo del sombrero y el látigo. Un tipo que parece comportarse de manera furtiva frente a unos nazis que controlan las autoridades locales, las foráneas, poseen todos los medios e imponen su relato. Por fortuna en estas pelis suele triunfar el Bien, aunque para ello haya que sufrir todo tipo de calamidades. En el mundo del fútbol… lo dudamos.
Llamativa la portada de Sport. Han pasado de anunciar fichajes que nunca llegaban a celebrar la salida de un jugador. Desconocemos los términos de la rescisión del contrato de Umtiti (se hablaba de 20 millones de euros), pero si al comité que vela por el cumplimiento de las normas económicas de LaLiga no le importan sus propias reglas, no vemos por qué íbamos a hacerlo nosotros. Hace dos años dieron la carta de libertad a Matheus Fernandes y seis meses después supimos que dicha rescisión costó 8 millones de euros al club. 17 minutos jugó en el club en total, echen cuentas. Samuel Umtiti jugó la temporada pasada en el Lecce, pero su salario lo pagaba el Barça, y nada de esto computaba para los límites salariales, así que, ¿quiénes somos nosotros para cuestionar la competición? Nuestra cara de incredulidad es la misma de Indiana Jones cuando el mismísimo Führer le firmaba el manuscrito de su padre: todo vale en este podrido mundo del fútbol que nos está quedando. Parece que el Mal triunfa, aunque seguiremos dando caña, como Indy.
Que pasen ustedes un buen día, vayan a las piscinas y aléjense de este lodazal infecto.
No es fácil reunir consensos en el madridismo, y Camavinga ha logrado conjugar dos en su estancia, todavía breve, en las filas blancas. El primero, que es un absoluto fenómeno futbolístico y, si se explota bien, también de marketing. El segundo es que no juega en su posición ideal, que no es la de lateral izquierdo. “Es centrocampista”, dice la gente por la calle y en los bares, meneando la cabeza en desaprobación.
Me incluyo. Yo también creo que es centrocampista, y que sólo en un puesto de mediocentro para arriba logrará explotar al máximo todas las cualidades que tiene. Sin embargo, hay razones que le atan al lateral, para desgracia mía y del interesado, que ya ha manifestado sus preferencias. Razones que Ancelotti maneja a buen seguro con un apunte de resignación, y que imagino tratará de transmitir a Eduardo para llevarlo a su terreno. Ancelotti no participa del consenso, y las razones poderosas a las que me referiré tampoco. El título de este artículo no es la expresión de un deseo ni de una conclusión personal. Si acaso, es lo contrario. Me gustaría que adelantaran a Camavinga, pero sé que será difícil con el pragmatismo en la mano.
Yo también creo que Camavinga es centrocampista y me gustaría que le adelantaran, pero sé que será difícil con el pragmatismo en la mano.
Es muy sencillo. El Madrid —salvo que se dé la incorporación hipotética de todos los veranos— juega y jugará para Vinicius, y ese juego pide a gritos un compañero de banda como el francés. Con un lateral izquierdo al uso, Vinicius se tropieza. Le estorba. El brasileño quiere para sí toda la banda, tanto más cuanto más nos acerquemos a la cal. Vini quiere que su lateral se meta hacia dentro y le provea de pases. De hecho, antes que a Camavinga ya vimos a Mendy asumir ese patrón, con la diferencia de que su compatriota de las rastas está mucho mejor dotado técnicamente para desempeñar ese papel. Pasa a veces en la vida: su excelencia, puesta en relación al ecosistema, le condena al rol que menos desea asumir, y a los demás a verlo donde menos nos apetece disfrutar de su exuberancia.
Fran García es un lateral estupendo, pero es un lateral de los de toda la vida, o sea, de aquellos que no terminan de encajar en el Madrid de Vinicius (porque, se diga poco o mucho, este Madrid es el de Vinicius de igual forma que iba ser el de Hazard). Lo normal será que juegue poco, alejado de la titularidad por Camavinga. Será titular cuando no lo sea el 7, es decir, pocas veces. No han jugado juntos aún, pero el instinto predice que no mezclarán bien, o no tan bien como ya se ha demostrado que cuajan el 7 y el 12 en sus correrías por ese flanco. El Madrid vuelca el juego a ese lado, guste o no. Yo preferiría que no lo volcase tanto, pero empiezo asumirlo como algo inevitable. Sucede menos cuando también está Rodrygo, siempre pujante por la otra banda, pero al cuadro descrito se une además la alta probabilidad de que Rodrygo abandone el extremo para jugar de 9, falso o no.
El Madrid —salvo que se dé la incorporación hipotética de todos los veranos— juega y jugará para Vinicius, y ese juego pide a gritos un compañero de banda como el francés
Otras opciones para el lateral izquierdo serían Mendy y Alaba. Del primero ya hemos dicho que, para hacer lo que hace, mejor Eduardo. Mendy es extraordinario en el aspecto defensivo, pero hay que ver cómo remonta el vuelo de las lesiones. Alaba ya ha probado que, a su edad, rinde más como central. Todo, se mire por donde se mire, apunta a lo mismo: el lateral izquierdo sigue siendo, desde un prisma práctico, el que menos querríamos ver allí.
Si les ha gustado este artículo, esperen a que fichemos a Mbappé. En tal caso, procedan a hacerlo añicos virtuales. Toda consideración táctica, y no solo esta, quedará hecha unos zorros si se consuma el bombazo. Empezaremos de nuevo con nuestras cábalas, que habrá que poner patas arriba, o no. Y lo haremos con una mezcla inédita de ilusión y temor, como cuando se tiene entre las manos algo incalculable y frágil.
Getty Images.
Parecía imposible, pero lo han conseguido. Ahora que la canícula comienza a apretar y empezamos a estar sudados como mangos de futbolín, dos eran las ilusiones a las que nos agarrábamos: la llegada del (tan merecido como siempre insuficiente) descanso vacacional de los cotidianos quehaceres laborales y el retorno del Real Madrid, primero a los entrenamientos, luego a amistosos descafeinados y, finalmente, a la competición, ahora más que nunca así, en singular.
El actual estado futbolístico-institucional de esta nuestra piel de toro me ha robado las ganas de ver al Madrid involucrado en la disputa de cualquier trofeo que tenga relación, aunque sea tangencial, con Rubi, el socio de Geri, Tebas, el mismo que moldea la reglamentación de manera que un club arruinado —y sobre el que recaen más que razonables sospechas de sobornar al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros— podrá seguir haciendo lo que le dé la gana sin sombra de consecuencia.
Llámeme exagerado, pero el hecho de encarar una jornada de competición doméstica se empieza a hacer cuesta arriba, provocando una sensación de hastío que comienza a recordar al mismo tedio que provocan los bajones, perdón, parones de selecciones. Por mucho que nos disguste un tipo con el fondo y las formas de Ceferin, sólo nos queda la Copa de Europa como memento de qué es una competición de verdad despojada de Negreiras, palancas, Raíllos, Maffeos, Mestallas y demás.
Canta Lana del Rey sobre la Summertime Sadness, la tristeza del verano, y hay un mucho de ello aplicable al Real Madrid. Parece que poco importa que el equipo haya incorporado a una verdadera bestia como Bellingham y a unos jugadores de complemento que pueden aportar bastante si es que juegan. Aún removidos por el hecho de que, tras innúmeras victorias, Benzema ha sido licenciado, como otrora Ptolomeo, a una satrapía que le aportará pingües riquezas, esperamos ese algo más de esta Summeriana, y me refiero al eterno culebrón del galápago de Bondy.
Por mucho que nos disguste un tipo con el fondo y las formas de Ceferin, sólo nos queda la Copa de Europa como memento de qué es una competición de verdad despojada de Negreiras, palancas, Raíllos, Maffeos, Mestallas y demás
Manifestamos hastío ante el serial, pero no nos perdemos un capítulo. Llamémoslo placer culpable, pero sólo le falta estar protagonizado por Carlos Mata y Jeannette Rodríguez, tener música de Rudy La Scala y ser comentado en sus prolegómenos por doña Adelaida para replicar con exactitud las telenovelas de chorrocientos capítulos de nuestra juventud. Ya sabéis, malos muy malos, buenos muy buenos, situaciones rocambolescas, gestos teatrales y exagerados y un verdadero temazo como cierre.
Quien dice Kylian, dice un jugador que ocupe el vacío que deja Benzema en cuanto a posición, calidad y funciones. No esperamos encontrar a nadie que pueda replicar el entendimiento y genialidad del lionés, porque es imposible, pero sí a un tipo que finalice las jugadas y logre entenderse con Rodrygo, Vini. Jr. y compañía. ¿Existirá? De existir, ¿vendrá? No lo sé, y quiero aparentar que soy Clark Gable y que me importa un comino, pero de reojo pienso seguir sin perder ripio de las maniobras de Florentino para culminar un equipazo y, aunque sea engañándome, ilusionarme con todas las competiciones que el Real Madrid afrontará una vez más.
Getty Images.
Buenos días, amigos. En verano, la gente tiene la costumbre de descansar, al menos un poco, de sus quehaceres habituales del año. Lo llaman vacaciones, y dicen que son necesarias para una correcta salud física y mental. Por este motivo, se paralizan gran parte de las competiciones deportivas, fuente principal de contenido de las portadas de los cuatro jinetes del apocalipsis. De modo que se propician portadas como la de Marca de hoy:
Foto de portada para el vikingo de la motosierra pero sin motosierra, con un trozo de quincalla en las manos. Si a Ramoncín lo coronaron Rey del Pollo Frito, ¿por qué Marca no iba a poder nombrar rey a Haaland? El monárquico diario nos aclara que el protagonista de su primer plana es el noruego porque ha ganado la 2ª edición de Los 100 de Marca. Ahá, Los 100 de Marca. Pues muy bien. Debe de ser un galardón notabilísimo, quizá a la altura de otros como el Premio Anasagasti al Mejor Peinado.
Debajo del notición podemos leer “by Spoticar”, porque ahora se lleva mucho eso de poner las cosas en inglés para aparentar ser lo más de lo más. Si usted escribe: “patrocinado por Spoticar” le van a decir que no entiende nada, que es usted un arcaico que no sabe de qué va la vaina.
Es curioso que los premios estén patrocinados por Spoticar, imaginamos que esta empresa era la que ponía a disposición de Javier Enríquez Romero (Romero, Romero, que salga lo malo y que entre lo bueno) los coches para que condujese a los árbitros al Spotify Camp Nou mientras los fustigaba con una sesión de coaching (lo escribimos en inglés porque, como Marca, también queremos ser lo más de lo más).
Que Spotify tenga relación comercial con el Barça y con Marca tal vez explique por qué el diario madrileño prefiera mostrar en su primera a Haaland en lugar de informar como hace El Mundo (curioso que pertenezcan al mismo grupo editorial) sobre las tres reuniones de Bartomeu con Negreira.
#Exclusiva EL MUNDO revela los detalles de las 3 reuniones que mantuvo Bartomeu con Negreira. En la primera, el jefe arbitral citó al presidente del Barça en 2014, poco después de acceder al cargo, y le dijo: "Te puedo abrir las puertas de la Federación”. https://t.co/r2KQoO6Oei
— Esteban Urreiztieta (@eurreiztieta) June 29, 2023
La primera reunión ocurrió en 2014 con Barto recién llegado a la presidencia del Barça. Negreira llevaba la intemerata de tiempo prestando servicio al club y al parecer de manera satisfactoria para ambas partes, tanto es así que Laporta, predecesor de Bartomeu, le había multiplicado el sueldo, de modo que uno pensaría que dicha reunión podría haberse efectuado perfectamente en las oficinas del club. Pues no, trascurrió en una cafetería. A Barto lo había citado el hijo de Negreira, el conductor coaching de Spoticar, pero por allí andaba el padre y le soltó al presi: “Te puedo abrir las puertas de mi corazón”. Perdón, “Te puedo abrir las puertas de la Federación”. Y le propuso conseguirle una reunión con Villar.
Josep María díjole que por su condición de vicepresidente (compartían rango) deportivo desde 2010, ya conocía la Federación. Negreira, en su afán de masajear al pope, no se rindió y le espetó que “Como soy árbitro catalán, te puedo ayudar”. Es decir, literalmente le ofreció (más) ayuda arbitral.
La segunda reunión acaeció allá por 2016, año de la Undécima. Javier Enríquez le dijo a Barto más o menos algo así: “Vente pa mi keli y tenseño las cámaras y los ordenatas guapos con los que hago los vídeos que os facturo a precio de oro”. ¿Es creíble que el hijo de Negreira emplazase al presidente del Barça a su casa para enseñarle los equipos informáticos que utilizaba para elaborar sus informes? Cómo no, por allí apareció luego Negreira para emplazar a Barto a una reunión privada.
Bartomeu aceptó y el vicepresidente del CTA le aconsejó sobre en qué directivos de la RFEF podía confiar y en cuáles no. También le proporcionó datos personales de unos y otros para demostrarle que disponía de buena mandanga. Muy normal todo, ¿verdad?
Y la tercera reunión que nos cuenta Esteban Urreiztieta en El Mundo tuvo lugar en agosto de 2020, dos años después de que, al menos aparentemente, se hubiera extinguido la relación laboral entre el exnúmero dos de los árbitros y el Barça. El Madrid acababa de ganar la Liga y Negreira le soltó a Barto aquello de “Si me volvéis a contratar, os puedo ayudar con el VAR”.
Recordemos que Negreira había declarado ante la Agencia Tributaria que se reunía con Barto y Rosell unas seis veces al año. La secretaria de exvice del CTA, Concepción Díaz, también afirmó haber visto a Bartomeo por las oficinas de los Negreira, sin embargo Barto dijo que solo le había visto “alguna vez en la RFEF y algún día supongo que en el campo de fútbol”.
Parece claro que, o bien alguien o bien todos, mienten y que, o bien alguien o bien todos, tienen algo que ocultar.
As también está afectado por la ausencia de noticias y nos habla del amistoso entre Madrid y Barça el 29 de julio en EEUU a razón de 3000 euros la entrada. “Un clásico por las nubes” que solo interesa al Barça si ganan y que contaría como título.
El diario editado en Madrid cuela con sutileza una píldora de humor negro: “La expectación por el primer duelo Madrid-Barça (…) en Dallas se dispara”. Dedicado a la familia Kennedy.
Los dos diarios catalanes se decantan por la opción Romeu. Romeu es una joyería de la calle Real de La Coruña, tal vez la mejor de la ciudad, cuya dueña es culé y sin embargo amiguísima de los padres de nuestro querido amigo galernauta Nanook The Skimo. Romeu es nombre de joyero, no sabemos si de futbolista del Barça.
Sport informa de que Dembélé comunica que se queda en el Barça. Como si fuéramos a notar la diferencia.
En Mundo Deportivo, Laporta afirma que “Messi merece un homenaje en la vuelta al Camp Nou”. Después de todo lo conocido este año, sugerimos que ese homenaje sea para Negreira.
Pasad un buen día.