Las mejores firmas madridistas del planeta

Igual que desde Valencia decían que no había que generalizar con su afición, que no todos eran racistas, tampoco vamos a generalizar con la prensa valencianista, pero una parte de ella lleva —de manera irresponsable— un año inflando lo que ocurrió en Mestalla con respecto a la actitud de Vinícius y lo que declaró en el juicio del 4 de octubre.

Desde el principio se acusó a Vinícius de provocar a la afición valencianista y que de alguna manera eso explicaba por qué se habían producido insultos racistas contra él durante el partido, como si fuese una responsabilidad compartida, como si Vinícius y la afición que lo insultó de manera racista —no toda, por supuesto— compartiesen la responsabilidad de lo que había ocurrido. Es impresionante que ese discurso se instalase desde el principio.

Toda esta crispación se incrementó cuando tras el juicio uno de los abogados de los investigados por insultar de manera racista al jugador del Madrid declaró que Vinícius había acusado a toda la afición valencianista de racista. ¿Por qué actuó así el abogado? Es fácil de entender, estaba defendiendo a un tipo que presumiblemente había proferido ofensas racistas contra Vinícius, si conseguía que la víctima, en este caso Vini, se convirtiese en el victimario que había acusado a toda la afición, la responsabilidad de su cliente se disolvía bastante entre toda la masa.

Mucha prensa valencianista, sin contrastar, sin comprobar que esta supuesta declaración de Vinícius fuese cierta, la dio por buena y empezó a culparlo de haber acusado a toda la afición del Valencia de racista. Además, le recriminaron que, al contrario que Ancelotti, no rectificara su postura y reconociese que no fueron todos los hinchas quienes le insultaron.

Sin embargo, ayer la Agencia EFE desmintió que Vinícius declarase ante el juez lo afirmado por el abogado del investigado. Así lo presentó Mario Cortegana en X: «Importante: EFE ha accedido a la declaración de Vinicius y el jugador NO dijo que los insultos racistas fueran de todo Mestalla, pese a lo filtrado a la prensa por uno de los abogados de los acusados. Creo que es especialmente útil para la afición del Valencia, que se sintió ofendida por una generalización que no ocurrió y tampoco verbalizó Vinicius».

EFE sobre Vinícius

Es importante resaltar el hecho de que EFE ha tenido acceso a la transcripción de la declaración del jugador madridista. Eso sí es contrastar una noticia.

Este comunicado lo ha publicado la Agencia EFE, una agencia de noticias a la que tienen acceso todos los medios de comunicación. ¿Han publicado en titulares los medios en masa esta noticia del mismo modo que hicieron cuando culparon a Vinícius de haber acusado de racista a toda la afición del Valencia? Desgraciadamente lo han hecho pocos, y me temo que gran parte de la prensa valencianista no va a rectificar a pesar de que el sábado se disputa un partido que promete ser muy caliente y cuya crispación se podría suavizar si se diese a conocer qué es lo que realmente dijo Vinícius y qué es lo que no dijo.

Hay periodistas como Nacho Cotino que se están encargando de caldear el ambiente con intervenciones como la siguiente:

“Mestalla sin NETFLIX” .
La opinión de @NachoCotino en @la8mediterraneo 📺📺📺 pic.twitter.com/rWMQJKqyyc

— Deportes ‘La 8 mediterráneo’ (@La8tv_Deportes) February 27, 2024

Más allá de las mentiras, cabe resaltar cómo pone al mismo nivel los insultos racistas de las supuestas provocaciones de Vinícius, de lo que se organiza en los aledaños y de la declaración del propio Vini. Cuando no se jerarquizan los problemas se comete una injusticia. Cuando no se coloca el racismo como el primer problema, se cae en un comportamiento, a mi entender, impresentable.

Nos mintieron: Vinícius nunca acusó de racista a toda la afición del Valencia

Nacho Cotino habla de victimización de Vinícius y de que pretendía traerse a Netflix a Mestalla. Netflix ha entrado a otros campos y es entendible que el Valencia no se lo permita porque se quiera proteger. Pero esto no va de victimización de Vinícius, Vinícius es una víctima de insultos racistas.

Este tipo de proclamas son las que están generando el ambiente que estamos viviendo. También las impresentables portadas de Superdeporte, en una de ellas se llegó a proponer un cántico contra Vinícius con insultos, pero no de carácter racista, no vaya a ser que vuelvan a cerrar la grada. Tremendo.

Es preferible quedarse con declaraciones como las de Hugo Duro, en las que muestra el deseo de que llegue el encuentro del sábado para demostrar tanto a Vinícius como al Real Madrid que quienes le insultaron de manera racista son minoría entre la afición ché, que será un ambiente hostil, pero a nivel futbolístico. Esta es la manera correcta de abordar el tema.

 

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No sé si será porque acabo de ver, otra vez, “En el Corazón de la 14ª“ en Real Madrid Play mientras lo compaginaba con la lectura nocturna de “Gento, Real” de José Luis Llorente. Lo cierto es que estos días tengo el madridismo subido. También puede ser que haya ayudado la presunta decisión de Mbappé de renunciar, parece, al dinero para alcanzar la gloria. No lo sé. La realidad es que no dejo de recibir señales del exterior que apuntan a que el Real Madrid está en alza.

En verdad, siempre lo ha estado. Empezando por su estadio. De hecho, hoy parece que cualquier promotor de espectáculos mundial se lo rifa para poder desembarcar en España a través de la que será su puerta más grande. O al menos eso sugieren los dirigentes de la NFL y la UFC así como innumerables representantes de grandes artistas musicales. No me extraña. Pasar cerca del Santiago Bernabéu significa experimentar una discontinuidad en el vector espacio tiempo que sería más digna de estudio por parte de Iker Jiménez y su equipo que por los propios arquitectos o expertos en urbanismo.

Nuevo Bernabéu

Siempre se ha dicho que recorrer el Paseo de la Castellana de Madrid, incluido el eje Prado-Recoletos, era dar un paseo por la historia de la arquitectura española del último siglo. Bien es cierto que mucho de aquel patrimonio de principios del XX se perdió.  Una gran cantidad de formidables palacetes desaparecieron víctimas de la especulación urbanística para dar paso a espacios mejor aprovechados. Aun así, se puede apreciar claramente cómo la arquitectura variada, pero siempre elegante y señorial, característica del barrio de Salamanca, va dando paso a medida que aumenta la numeración a otra más más moderna y funcional. Consistente en viviendas y oficinas de los años 50 o 60 que se combina con un estilo racionalista que tiene en los Nuevos Ministerios su mayor ejemplo. Justo a esa altura se llega al Santiago Bernabéu.

El Madrid es el futuro del fútbol, pero también es el pasado

Ya fue algo atemporal en el momento de su construcción, ya que su presencia en la hoy Plaza de Lima fue anterior incluso a la colonización por parte de la ciudad de toda aquella zona de ensanche. Sin embargo, su posterior remodelación hizo que sus torres de acceso y el hormigón de su estructura no desentonaran demasiado con todo el complejo de torres elevadas de Azca ni con el Palacio de Congresos, con su ochentero mural de azulejos. Así estuvo camuflado durante casi treinta años. Sin embargo, lo que hoy se aloja esa manzana de la Castellana es una puerta al futuro. Algo mucho más moderno que la última fase de crecimiento del Paseo de la Castellana con sus cinco torres. E incluso mucho más de lo que por allí, más adelante aun, en Madrid Nuevo Norte, se prevé construir. El Bernabéu será, mejor dicho, es ya una puerta que permite teletransportarse a otra dimensión. Una especie de nave espacial que te llevará a eventos nunca antes vistos en España.

Nuevo Bernabéu

Pero no nos olvidemos tampoco de la razón de ser del estadio. El fútbol. Porque hoy el Madrid es el futuro del fútbol. Pero también es el pasado. En ese túnel temporal que es el Bernabéu se puede viajar a la época en la que España, como país, dominaba el mundo. Cuando nunca se ponía el Sol. Cuando era envidiada e imitada por otras grandes potencias que trataban de apear al Gran Imperio del trono mundial. Los ingleses, una vez más, eran el enemigo a batir. Por aquel entonces no les importaba tampoco servirse de las malas artes para arrebatar la grandeza y riqueza que con valentía habían sido ganadas por tierra y mar. Aquel Imperio Español heredó la misión del Romano. La de aportar bienestar y prosperidad a la humanidad conocida. Algo que intentarían traer también siglos más tarde desde los Estados Unidos. Aunque de forma más efímera, pues quizá hoy ese imperio ya se tambalea por obra de otras potencias mucho más hostiles para la civilización de Occidente.

Es quizá el momento de que otra gran potencia asuma el mando y luche en favor de la humanidad, aportando felicidad de forma sistémica. Así que, historiadores del mundo, podéis empezar a tomar nota. Porque algún día os tocará contar cómo empezó a forjarse el nuevo Imperio del Real Madrid.

 

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Buenos días, amigos. Cuando ganamos el mundial femenino gritamos ¡Viva España (y viva Olga)! y hoy repetimos. Ya habíamos ganado a Francia a comienzos del siglo XIX, entonces se llamó a aquello la Guerra de la Independencia y, como no existía el Marca, se encargó Goya de pintar las portadas. Desde aquel enfrentamiento, la selección española femenina no había ganado a la francesa y ayer lo logró, España obtuvo su primera Nations League y nos llena de orgullo, sea lo que sea una Nations league. Como ahora quien no está disponible es Goya y quien sí lo está es el Marca, vemos la portada que han preparado.

Portada Marca

«Invencibles», titula Marca. Después de lograr su primer mundial en agosto, España consigue un nuevo título internacional apenas seis meses después. Empezó por lo más grande y ahora se ha propuesto conquistar hacia adentro los títulos que le restan. Este triunfo nos llega de gozo, pero no podemos negar que nos alegramos especialmente por las futbolistas del Real Madrid: Teresa Abelleira, Misa, Maite Oroz, Oihane Hernández, Athenea del Castillo y Olga Carmona, a quienes felicitamos sin reservas.

La gran Olga Carmona ya nos dio la mayor satisfacción jamás proporcionada por el fútbol femenino de selecciones, fue la gran artífice, con su gol en la final, del cetro mundial, y ayer volvió a ser protagonista indiscutible, disputó un magnífico encuentro coronado con una espléndida asistencia a Aitana para abrir el marcador. Ambas futbolistas, por cierto, son las dos únicas españolas en el once mundial de la FIFA de los últimos premios The Best.

Olga es una futbolista excelsa —entre las seis mejores del mundo, según el último Balón de Oro— que tenemos la suerte de disfrutar en el Real Madrid y deseamos que pronto comience a ganar títulos aquí, porque, no nos engañemos, es lo que más nos importa. Posee además una característica muy propia de nuestro club: da el do de pecho en las finales, cuando hay que darlo. Olga Carmona nunca se arruga, Olga es muy grande.

Portada As

As opta por titular «CAMPEONAS», a secas, una formula igual o parecida a la que eligen los diarios cataculés, como luego veremos. ¿Y por qué? Porque cuando se gana el mundial es sencillo, se titula: campeonas del mundo; cuando se logra una Eurocopa, también: campeonas de Europa; pero cuando se gana una Nations League, uno grita ¡campeonas de…! y se queda ahí sin saber qué más decir. Portada Sport Portada Mundo Deportivo

«CAMPEONAS» Y «CAMPEONÍSIMAS», titulares in crescendo los de Sport y Mundo Deportivo. Sport solo trata dos temas en su portada: la victoria de España contra Francia en la Nations League y las J’hayber, que, todo hay que decirlo, ya no son tan míticas como aquellos mazacotes ochenteros con un grado de dureza solo comparable al diamante y a su equivalente en el fútbol: el balón Mikasa, que a pesar de lo que muchos creen no tenía nada que ver con E. T.

Mundo Deportivo destaca otro hito de nuestro fútbol femenino que ha pasado más desapercibido: la clasificación para los Juegos Olímpicos, París 2024, por primera vez en la historia.

Solo un apunte más: la victoria de España les ha venido de perlas a los diarios como excusa para no publicar que Vinícius no mintió respecto a los insultos sufridos en Mestalla y sí mintieron aquellos que filtraron una declaración falsa de Vini. Aunque, no nos engañemos, si España no hubiese ganado nada tampoco lo habrían publicado.

Nos despedimos deseándoos que disfrutéis de una maravillosa jornada y felicitando de nuevo a las integrantes de la selección española, en especial a las madridistas, entre las que ayer destacó Olga, que se ha empeñado en aparecer en la foto de todos los grandes momentos.

Marzo es un mes singular desde tiempos de la Roma clásica. Su nombre original, Martius, remite, nada menos, que al padre de Rómulo y Remo, Marte, divinidad de la guerra. Incluso llegó a iniciar el calendario cuando sólo contaba con diez meses antes de añadirle enero (Iauarius) y febrero (Februarius). Supersticiosos hasta el extremo, en marzo abundaban las ceremonias para conseguir la purificación de las armas, los caballos e incluso las trompetas. Todo valía con tal de tener a las divinidades de parte de Roma en el combate.

No es casualidad que el Real Madrid siga la estela de nuestros antepasados, que tampoco tenían la derrota en su diccionario, y aunque comience la temporada en agosto, saque las garras de verdad a partir de marzo.

Para los blancos, los rituales heredado se traducen en un fenómeno no menos extraordinario y rozante en lo paranormal: las conjuras del Bernabéu, que en marzo tienen cuatro fechas señaladas para memoria madridista.

No es casualidad que el Real Madrid siga la estela de nuestros antepasados, y aunque comience la temporada en agosto, saque las garras de verdad a partir de marzo

La primera se materializó en 1980, cuando el Madrid tuvo que levantar un serio correctivo recibido en Glasgow (2-0) en los cuartos de final de la Copa de Europa. A los mandos estaba el filósofo Boskov, segundo yugoslavo propietario del banquillo blanco después de Miljanic. Conocedor de los códigos del fútbol, era un motivador nato que tenía una tarea clara: devolver al Madrid a la gloria. Hablamos de una plantilla en la que descollaban Pirri, Benito, Del Bosque, Juanito, Santillana, Stielike y Cunningham. Diamantes con carácter. Superadas las dos primeras rondas contra Levski Spartak y Oporto, tocó la siempre difícil visita a las tierras británicas. El Celtic era un hueso que aprovechó muy bien las oportunidades en casa para conseguir dos goles que, en primera instancia, desarbolaron las pretensiones de los más optimistas. “Las posibilidades de pasar son muy remotas”, se leyó en El País. Pero el Madrid convirtió la fe en obligación y, en un partido vibrante, remontó gracias a los goles de Santillana, Stielike y el eterno siete.

Pirri Celtic Real Madrid

En 1987, la víctima fue el Estrella Roja de Belgrado. Era el Madrid de La Quinta, con Beenhakker al timón. El magnífico Miguel Ángel acababa de colgar los guantes y, como digno sucesor, Mendoza fichó a Buyo, dueño del arco blanco para la siguiente década. Después de eliminar al Young Boys y la Juventus de Laudrup y Platini (poca broma), en los cuartos de la Copa de Europa tocó viajar a Yugoslavia. El resultado fue una paliza en el Pequeño Maracaná, un 4-2 casi insuperable. Casi, porque restaba la magia del coliseo blanco. Allí, armados con el ímpetu de la grada y la valentía de un 3-4-3 con Butragueño, Hugo y Santillana en punta, los blancos completaron la gesta al ganar a los balcánicos por 2-0 con tantos de El Buitre y Sanchís.

Vistos los precedentes y conocida la historia blanca, no creemos que ningún equipo necesite recurrir a visionarios para saber que desafiar al Madrid, a partir de marzo y en Europa, será casi siempre un acto suicida

Una temporada más tarde, tocó ahuyentar viejos fantasmas: remontar ante el todopoderoso Bayern de Múnich. Beenhakker apenas tocó el equipo, si acaso lo perfeccionó con los fichajes de Jankovic, Tendillo y Paco Llorente. Antes de la vendetta contra los alemanes, que eliminaron al Madrid el año precedente en el fatídico partido del incidente de Juanito con Matthäus, el Nápoles de Maradona y el Oporto vigente campeón de Europa representaron dos puertos de altura. Aquella fue una remontada en dos fases. La primera se dio en el propio Olímpico de Múnich, cuando Butragueño y Hugo Sánchez redujeron a un gol la derrota después de que el Bayern se hubiera puesto 3-0. Pero había que rematar en el Bernabéu, que esperó a los germanos con dientes y cuchillos afilados, casi literalmente. La apoteosis blanca se produjo y los goles de Míchel y Jankovic pusieron fin a la maldición.

Michel contra el Bayern Munich

La última gran remontada europea firmada (hasta la fecha) por el Madrid en marzo es muy reciente. Que se lo digan a Mbappé. Fue nada menos que el inicio de la Champions con el camino más maravilloso de la historia, la Decimocuarta. Después de verse superado en París y sometido por el amor platónico de Bondy, el Real Madrid volvió a encomendarse a su ADN, ese fenómeno que desafía a los incrédulos y no conoce límites: el espíritu de las remontadas. Tres goles de Benzema desataron la locura, finiquitaron los delirios de jeques y estrellas, y recordaron al mundo entero, una vez más, que Ici c’est Madrid.

Relata Plutarco que César, antes de su asesinato, fue advertido por un vidente que le aconsejó cuidarse de los idus de marzo. Vistos los precedentes y conocida la historia blanca, no creemos que ningún equipo necesite recurrir a visionarios para saber que desafiar al Madrid, a partir de marzo y en Europa, será casi siempre un acto suicida.

 

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Buenos días, amigos. La actualidad del día viene fraccionada en diferentes asuntos heterogéneos. Sin embargo, todos y cada uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis coinciden en otorgar un espacio esencial en sus portadas a la final de la Nations League femenina que disputan esta tarde, a partir de las 19, las selecciones de España y Francia.

"¡Que siga la fiesta!", titula As, y casi nos atreveríamos a matizar que lo que debe hacer la fiesta no es tanto seguir como empezar, dado que ni siquiera el triunfo inigualable en el Mundial ha sido aún celebrado como merece por culpa de polémicas que han lastrado el gran impulso que dicho título debería haber otorgado al fútbol femenino en España. Aunque La Galerna como tal no tiene más patria que el Real Madrid, lo cierto es que la mayoría de los que la hacemos somos españoles y deseamos el triunfo de España, que es probablemente la selección a la que se refiere en la portada de As Renard cuando habla de "la Roja" (sospechamos que el apelativo es de As y no de Renard, aunque entrecomillen sus palabras): "La Roja es un equipo increíble". No lo ponemos en duda. Y España también.

De manera que vamos a ver si -tras el logro del Mundial, la clasificación para los JJOO y ojalá esta noche la Nations League- la fiesta puede empezar de una bendita vez.

Marca divide su atención entre la final nationsliguera de las mujeres y los videos sobre árbitros de RMTV, de los que asegura que "seguirán adelante". Obvio. ¿Por qué habrían de parar?

Vamos a señalar una serie de puntos que nos parecen importantes respecto a los célebres videos.

  1. A diferencia de lo que sucede con el resto de equipos de la liga, fuera de su televisión nadie del Madrid se queja de los árbitros. Simeone o Xavi lo hacen continuamente y con acritud pero ¿acaso es esa la politica de Ancelotti? A pie de campo los jugadores de todos los equipos aprovechan la presencia de los micrófonos para "rajar" de los colegiados pero ¿acaso lo hacen los del Real Madrid? Los spokesmen de cada club se quejan amargamente ante Mónica Rodríguez Marchante (o quien corresponda) por las actuaciones de los trencillas, pero sólo muy rara vez -y muy escrupulosamente- lo hace Butragueño. Si el Madrid no puede ni siquiera usar el único dispositivo que utiliza para sus reivindicaciones, convendremos que clubes que no tienen televisiones propias deberán también cerrar las bocas de sus entrenadores, jugadores y portavoces. ¿O es que sus palabras no condicionan en alguna medida (cuidado: para bien o para mal) las actuaciones arbitrales? Más aún: si Real Madrid TV debe como medio ser censurado por sus comentarios arbitrales, ¿no debe hacerse lo propio con el resto de medios deportivos? A ver si va a resultar que Real Madrid TV ha inventado lo de hablar de los árbitros. Este portanalista es más viejo que el sol, lo cual es una desgracia pero tiene sus contraprestaciones: te permite haber conocido los tiempos de La Moviola. Eran los años de fuego de la Transición, y os puedo asegurar que ya por entonces se diseccionaba cada penalti o fuera de juego con la precisión de un cirujano, pero sin su natural esmero y misericordia.
  1. Los histéricos odiadores de esos vídeos se escandalizan ante el carácter "preventivo" de algunos de ellos. Si les parece, hacemos como que si todos, incluidos los colegiados, llegáramos "vírgenes" a cada jornada de liga. "Hernández Hernández es el trencilla, ¿te suena de algo?" "En mi vida he oído apellido tan graciosamente redoblado". "¿Ni siquiera en las páginas de los asuntos judiciales, que han informado de las investigaciones a las que ha sido sometido su patrimonio, misteriosamente multiplicado durante el negreirato según la Guardia Civil, al alimón con el de Clos Gómez (jefe del VAR), Sánchez Martínez y Jaime Latre?" "Vive Dios que no me suena ninguno de los nombres que mencionas, a ninguno de los cuales me lleva la memoria para señalar agravio arbitral alguno contra los blancos. En lo que a mí respecta, todos ellos llegan como pizarras intactas, impolutas, inmaculadas, al duelo liguero del fin de semana. ¿Estás seguro de que no debutan el domingo?"
  1. Como suele decir Ramón Álvarez de Mon, en un mundo ideal estos videos no serían necesarios. Por desgracia, no estamos en un mundo ideal. Estamos en un mundo que vive bajo el trauma de saber que el rival directo del Real Madrid en la lucha por los títulos nacionales compró durante un mínimo de 17 años al estamento arbitral poniendo en nómina al vicepresidente del CTA, y bajo traumas mayores aún: por ejemplo, el trauma de saber que dejaron prescribir el crimen y nadie pagará por ello; por ejemplo, el trauma de saber que los responsables de esa "corrupción continuada" (como lo llama el fiscal) siguen al frente de la cosa arbitral como si nada hubiera sucedido; por último, el trauma de constatar cada semana que las politicas negreiristas, persecutorias contra el Real Madrid, siguen tan en boga como el día en que el nefando dirigente arbitral cobró del FC Barcelona su primera factura, a principios de siglo. Porque he aquí lo que ni siquiera los más acérrimos detractores de los vídeos de RMTV se han atrevido a decir. Ni siquiera ellos se han atrevido a decir que lo que sale en ellos sea mentira. No es inteligencia artificial lo que en ellos aparece. El propósito de los vídeos no es condicionar sino denunciar, y cuando las denuncias son justas no hay razón alguna para detenerlas, especialmente cuando son lo único que tenemos.

Os dejamos con las otras dos portadas del día, no sin antes desear toda la suerte a la selección española femenina de fútbol en la final de esta tarde.

Pasad un buen día.

 

Hay una antigua máxima del espectáculo que dice que los viejos rockeros nunca mueren. Tenemos muchos ejemplos para atestiguar que es así. E incluso algunos aficionados llegan aún más lejos y sostienen que Elvis cada día canta mejor. Pero sin tener que llegar a la apología o al fariseísmo, todos estamos de acuerdo en que muchas estrellas aún siguen vigentes a una avanzada edad. Pues bien, Luka Modrić es uno de esos viejos rockeros que renuncian a jubilarse. El pasado domingo el croata se sacó de la chistera uno de esos disparos frontales desde fuera del área donde sin espacio para maniobrar es capaz de chutar con fuerza y precisión. Imposible para Ørjan Nyland. Golazo manifiesto de Modric que hizo justicia. El Real Madrid merecía la victoria ante un Sevilla Fútbol Club que vino con el autobús colgado del larguero.

Gol de Modric frente al Sevilla

En líneas generales, me gustó bastante el Madrid a pesar de las bajas.  Costó conseguir los tres puntos pero el equipo hizo de todo para ganar, palos de Valverde incluidos. La victoria ante el Sevilla era importantísima. Desde el punto de vista clasificatorio, el equipo sigue sumando victorias. En el anímico, mucho más importante, ganar al Sevilla evita un más que posible estancamiento tras el empate ante el Rayo Vallecano de la semana pasada. Dos empates consecutivos nunca son pájaro de buen agüero. Hay empates y empates, véase el ejemplo frente al Atlético de Madrid como uno bastante infortunado, que entran dentro de lo previsto, pero los últimos dos partidos no eran encuentros donde el Madrid mereciera conseguir un punto. Si en Vallecas un arbitraje permisivo sacó del partido al Madrid con un penalti más que discutible y continuos parones con faltitas que se veían premiadas sin tarjetas, el partido del pasado domingo volvimos a asistir incrédulos a un nuevo arbitraje tan horroroso que no sabemos si pertenece al terreno de lo intolerable o estancias más inmorales.

El Real Madrid merecía la victoria ante un Sevilla Fútbol Club que vino con el autobús colgado del larguero

Este año el tema del arbitraje da para una sesión de terror o evento paranormal. Si te lo tomas con distancia, como aconsejaba hacer Woody Allen con las tragedias, hasta le encuentras cierta gracia macabra a tanto despropósito.  Ya en la primera vuelta en Nervión sufrimos un arbitraje dantesco que anuló un gol legal por una falta inexistente y un fuera de juego que hace dudar del equipo que tira las líneas desde la sala VAR. No obstante, la participación del colegiado Díaz de Mera el pasado domingo ya no sé ni cómo calificarla. No puedo creer que anulara, VAR mediante, el primer gol de Lucas Vázquez. Sinceramente, no entiendo que anulase ese gol. Si lo de Nacho a En-Nesyri es falta, ¿qué fue un posterior codazo de éste a Nacho? ¿Ahí no entra el VAR? ¿Es una jugada gris? ¿No hay zoom en la realización? ¿Y el codazo de Ocampo a Lucas Vázquez? Decisiones tan variopintas te pueden costar un título perfectamente. Todos nos acordamos cómo ante el Sevilla en el estadio Alfredo Di Stéfano nos birlaron un gol legal y se inventaron una mano de Militao. Y todos recordamos cómo acabó esa liga.

Díaz de Mera, Nacho y Lucas Vázquez

En mi opinión, no solamente las jugadas tan descaradas como los penaltis, los fueras de juegos o los goles anulados son las que pesan. También pesan esas faltas continuas sin pitar, las tarjetas amarillas a jugadores nuestros por nada y ver a especímenes contrarios lucir palmito por todo el campo durante todo un partido cometiendo obscenidades. El máximo ejemplo de esto fue la reacción de Toni Kroos el pasado domingo cuando el árbitro toleró un empujón a Brahim Díaz en el pico del área del Sevilla y justo un encontronazo después de Toni Kroos para luchar por el balón fue sancionado con falta. El bueno de Kroos no daba crédito a la decisión de Díaz de Mera y este ni corto ni perezoso le sacó una amarilla por su protesta airada. Poco pasa. El aficionado que asiste a este horrendo espectáculo se siente identificado con el alemán. Es más, ¿es justo que de un tiempo a esta parte los colegiados tengan tanta importancia? Sospecho que poco favor le hacemos al espectáculo cuando son las decisiones arbitrales las que ganan tanto foco.

tiene todo el mérito del mundo lo que está sacando esta temporada el Real Madrid sin ocho titulares en la mayoría de sus partidos. Sin lugar a dudas, si algo recordaremos de la temporada 2023/2024 es la proeza de una plantilla plagada de lesiones de larga duración que se supo sobreponer a todas adversidades e hizo de la necesidad virtud

El próximo sábado tenemos cita en Mestalla. Ir a jugar a Valencia siempre es complicado y más esta temporada que el equipo de Baraja ha crecido muchísimo. Un equipo lleno de canteranos que comandados por su entrenador está realizando una temporada admirable. Y además, la vuelta de octavos de Champions ante el R. B. Leipzig siempre es un arma de doble filo. Es inevitable tener la cabeza en ella. Por todo ello es admirable la conducta de la plantilla. Para mí, tiene todo el mérito del mundo lo que está sacando esta temporada el Real Madrid sin ocho titulares en la mayoría de sus partidos. Sin lugar a dudas, si algo recordaremos de la temporada 2023/2024 es la proeza de una plantilla plagada de lesiones de larga duración que se supo sobreponer a todas adversidades e hizo de la necesidad virtud. Señores futbolistas de la primera plantilla del Real Madrid, me quito el sombrero ante vuestra profesionalidad. Y muchas gracias.

 

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El gran artista canadiense, Harold Foster, que se hizo famoso en los años 30 del pasado siglo gracias a sus historietas sobre Tarzán, publicadas en King Features —propiedad del magnate William Randolph Hearst— creó su célebre personaje del Príncipe Valiente (“Prince Valiant in the Days of King Arthur” fue el título original completo) en febrero de 1937, y durante 1788 semanas, hasta 1971, se publicaron sus tiras de página completa. Uno de los mejores cómics de toda la historia universal, bajo la pluma elegante y estilizada de Foster. Posteriormente a 1971, se siguió publicando, con menos calidad, por otros autores como John Cullen Murphy.

Valiente, hijo del rey de Thule, tras salvar la vida de sir Gawain, del que era fiel escudero, acabó por convertirse en uno de los caballeros de la Tabla Redonda del rey Arturo en el reino de Camelot.

El Príncipe Valiente

Nuestro Luka Modric (que nos dure mucho más tiempo) llegó a Madrid merced al buen ojo de José Mourinho, en el verano de 2012, en una época en la que nuestro amado club se batía contra el poder del dragón azulgrana, prácticamente imbatible por su propio poderío y por la ayuda estimable que recibía desde las esferas arbitrales de los siniestros despachos del CTA en Las Rozas, al menos desde 2001.

Como Valiente, Modric tuvo que hacerse un hueco primero en las alineaciones de un equipo recién proclamado campeón, en la célebre Liga de los Récords, y hacer frente a una serie de lamentables comentarios cocinados en lo más hediondo del periodismo, que le discutía su calidad desde el primer minuto de su llegada.

Muchos recordamos su histórico gol en Old Trafford, en la primavera de 2013 cuando, tras un escorzo soberbio, perforó la meta de David de Gea, en el momento en que la sombra del fracaso se cernía sobre un Real Madrid huérfano de noches legendarias en Europa. Valiente, además de sus infatigables batallas en favor de su soberano Arturo, también tuvo que combatir por varios continentes, incluyendo África y América, contra variados enemigos como los hunos o los sajones, además de elementos sobrenaturales como los “monstruos de los pantanos”, perversas brujas y hechiceros diversos, como el malvado Morgan Le Fay.

Como Valiente, Modric tuvo que hacerse un hueco primero en las alineaciones de un equipo recién proclamado campeón, en la célebre Liga de los Récords, y hacer frente a una serie de lamentables comentarios cocinados en lo más hediondo del periodismo, que le discutía su calidad desde el primer minuto de su llegada

Tan solo un año después de su gol al United llegó la mejor y más deseada conquista de Luka: la Copa de Europa, un 24 de mayo de 2014. Aquel día, Modric/Valiente encendió las luces en un escenario cubierto de siniestras tinieblas, al borde de un abismo espeluznante donde estuvo a punto de fenecer el reino completo de Camelot, pese a los titánicos esfuerzos de los más prestigiosos caballeros de la Tabla Redonda. Su acción en aquel minuto 92 con 48 segundos permitió cambiar las tornas de una derrota que parecía segura y que hubiese dado paso a un futuro sombrío y tenebroso, en el cual habría sido irrespirable la vida para todos los seguidores madridistas del mundo entero. Un toque mágico y preciso en el mejor momento posible, una estocada eficaz que fue el preludio para contemplar el final de una irreductible Hidra de Lerna, bestia mitológica multicéfala, que realmente pareció inmortal aquella tarde noche lisboeta.

Modric con la Décima

Aquella hazaña, solo al alcance de un elegido como Luka Modric, precedió a la conquista de la Décima Copa de Europa para el Real Madrid media hora más tarde, un hito tan imponente como vital, como lo fue para Valiente la conquista del amor de Aleta, la reina de las Islas Brumosas, que se convirtió en su esposa y madre de sus hijos, un poco como la Décima fue la madre de sus tres hijas seguidas, logradas en Milán, en Cardiff y en Kiev, y de su hija más pequeña, que tardó unos pocos años más en llegar, ya en París 2022.

Sigue cabalgando, Luka, como el Príncipe Valiente, defendiendo las buenas causas con tu destreza y con tu sabiduría

En esas 5 finales, Luka empezó de inicio en cada una de dichas batallas decisivas, como tan solo pueden presumir otros dos excelsos caballeros como Carvajal y Karim Benzema. Y es que Luka parece inmortal, ya camino de sus 39 años, luciendo siempre una figura sin un gramo de grasa y que, pese a su aparente fragilidad, demuestra una forma física que le permite seguir comandando de manera férrea a sus tropas croatas (una final de Mundial en 2018 y un tercer puesto en 2022, al frente de un país de apenas 4 millones de habitantes) y protagonizar acciones tan heroicas como la que contemplamos a las 22.40h del pasado domingo 25 de febrero, en la que calcó su gol mancuniano 11 años después.

Modric gol al Sevilla

Para la historia queda que este último trallazo ante el Sevilla, de una belleza estética prácticamente inigualable, es el gol anotado por el jugador más veterano (tras uno de Puskas en 1966, a sus 39 años y 15 días) de la historia del Real Madrid: 38 años y 169 días. La eterna juventud de nuestro héroe de Zadar, similar a la de Valiente, que conserva su lozanía en los cómics de Harold Foster año tras año, se demuestra al ver su forma de celebrar como un alegre colegial todos sus goles (ya logró 39 en el club). Si Luka se queda un año más en el Madrid, a partir del próximo 18 de octubre de 2024, cuando tenga 39 años y 38 días, tendrá el increíble honor de batir el récord de longevidad del mítico Ferenc Puskas, que jugó su último partido de blanco el 8 de mayo de 1966, a sus 39 años y 37 días.

Ojalá podamos seguir viviendo algunos meses más las aventuras de este príncipe del fútbol, el único jugador en activo en Europa que posee un Balón de Oro (logrado en 2018), ojalá le veamos alzar su 6ª Copa de Europa y que pueda igualar a nuestro mito Paco Gento, nadie se merece un honor semejante más que él. No queremos pensar en su retirada del club en el próximo mes de mayo, ya que las lágrimas del Santiago Bernabéu podrían llegar hasta el mismísimo techo retráctil que tanto nos gusta.

Sigue cabalgando, Luka, como el Príncipe Valiente, defendiendo las buenas causas con tu destreza y con tu sabiduría.

 

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Las noches mágicas del Bernabéu en las que el Madrid completa remontadas impensables son tan connaturales al club de Concha Espina como su escudo redondito y el color blanco.

Los amigos de fcQuiz han diseñado un cuestionario de ocho preguntas para poner a prueba tus conocimientos acerca de estos partidos históricos.

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“Haced muchas faltitas, faltitas" —decía Unai López a sus compañeros del Rayo que estaban a punto de entrar al terreno de juego para sustituirle—. “Que no os las van a pitar” —casi le faltó añadir. No digamos ya sacarles tarjetas.

Haced muchas faltitas

El Rayo-Real Madrid de hace dos domingos a las dos de la tarde (¿quién pone un partido un domingo a las dos de la tarde?, me permito preguntar retóricamente) acabó 1-1 en el apartado goleador y 4-3+1 en el apartado disciplinario, donde el conjunto de Carlo Ancelotti estuvo mucho más eficaz al ver la mismas cartulinas que el equipo vallecano (3 amarillas y una roja) habiendo realizado tan sólo 7 faltas, por 17 del equipo rival. Puede parecer circunstancial pero lo cierto es que no lo es. En los últimos partidos del Madrid en Vallecas, las estadísticas son similares: el Rayo doblando en faltas al equipo merengue y obteniendo un número similar, a veces incluso inferior, de tarjetas amarillas. Y de este factor se saca rédito en el resultado del partido: un empate y una victoria en las dos últimas visitas del equipo blanco a su campo.

Contra el Sevilla, el partido discurría por los mismos derroteros hasta que algo ocurrió al margen de la voluntad del CTA: la lesión de Díaz de Mera Escuderos provocó la entrada en el campo del colegiado de 1ª RFEF Fernández Buergo y el insólito hecho en la liga española de que el Madrid recibiera un arbitraje decente, algo que sólo tiende a ocurrir cuando el Madrid disputa una competición ajena a este país.

Negreira se fue, sí, pero su espíritu pervive. Si bien los tuiteros expertos en estadísticas hicieron bien en buscar y hallar esas anomalías estadísticas que demostraron en su día que el Madrid jugaba con otras reglas en esta competición, los colegiados han sabido adaptarse a los tiempos que corren para hallar técnicas y métodos de adulteración de los partidos y resultados sin necesidad de que dichas estadísticas llamen en exceso la atención. De hecho, según varios de los que llevan años recolectando estos datos, los saldos arbitrales de Madrid y Barça se han igualado en las últimas temporadas, coincidiendo con la salida de Negreira y la instauración de un “nuevo” orden en el CTA.

Negreira se fue, sí, pero su espíritu pervive. Los colegiados han sabido adaptarse a los tiempos que corren para hallar técnicas y métodos de adulteración de los partidos y resultados sin necesidad de que dichas estadísticas llamen en exceso la atención.

A ningún madridista le es ajena la dinámica que han tomado los encuentros ligueros del Real Madrid en los que cosen a los nuestros a entradas, patadas y empujones y la primera amarilla termina viéndola uno de los de blanco. Tampoco le es extraño al público madridista comprobar como a partir del minuto 70 y cuando el resultado del encuentro deja de ser incierto, los rivales comienzan a ver unas cartulinas que llegan unos 50 minutos tarde, cuando ya son intrascendentes.

Los rivales, evidentemente, lo saben y juegan con eso. Están en su derecho, faltaría más. No es tan problema de quien se pasa las reglas por el forro, sino de quien está obligado a asegurarse de su cumplimiento y hace la vista gorda. Contra el Real Madrid, los equipos contrarios saben que pueden realizar todo tipo de “faltitas” para detener el avance del equipo blanco. Saben que pueden empujar a Vinicius después de que ya haya soltado la bola. Saben que pueden pisar a Bellingham después de que este haya dado el pase. Saben que pueden hacer uso de cualquier tipo de entrada para derribar a Camavinga en carrera, pues parece ser que el nuevo reglamento interno del CTA prohíbe explícitamente señalar faltas sobre el francés para compensar así su insultante superioridad física sobre los rivales.

No es tan problema de quien se pasa las reglas por el forro, sino de quien está obligado a asegurarse de su cumplimiento y hace la vista gorda. Contra el Real Madrid, los equipos contrarios saben que pueden realizar todo tipo de “faltitas” para detener el avance del equipo blanco

Esta permisividad adultera tanto el devenir del encuentro como un penalti no pitado o una expulsión perdonada porque, si bien estas son jugadas que tienden a pervertir el resultado del mismo, la tolerancia selectiva de los colegiados permite a los equipos realizar un planteamiento que no se puede permitir en ningún otro partido de la misma competición y que desquicia a los jugadores del equipo agredido.

Está en el libro de derechos (y costumbres) de cada aficionado madridista demandar un nivel más elevado de juego colectivo e individual de los jugadores que defienden nuestra camiseta, pero, como jugador que he sido y que ha sufrido en sus propias carnes la corrupción arbitral (en mi caso a nivel provincial), puedo asegurar y aseguro que cuando un jugador está en el campo y percibe que el arbitraje está siendo claramente parcial y sesgado, cuando las mismas entradas que se pitan a un lado no se pitan al otro, cuando la misma tarjeta que se saca a un jugador no se saca al de camiseta contraria, es muy difícil mantener la concentración inicial del partido y uno tiende a desquiciarse.

Molinos contra gigantes

La injusticia y, sobre todo, la impotencia derivada por la misma altera, queramos nosotros o no, el estado emocional del jugador, al que es difícil pedirle que rinda como en condiciones normales. Igual que no se le puede exigir la misma velocidad punta en un sprint a un jugador en el minuto 1 que en el minuto 89, tampoco se le puede exigir a un jugador desquiciado que juegue con la misma soltura y confianza que cuando su estado de ánimo está templado. Los entrenadores tienden a pedir combatir este tipo de situaciones con fútbol, pero es muy difícil desarrollar el modelo de juego al que el equipo acostumbra cuando el arbitraje permite que el planteamiento rival corte el ritmo del mismo continuamente y ni siquiera se obtenga la esperable ventaja que puede dar una tarjeta al rival con la que buscar las cosquillas a los jugadores amonestados.

Esta permisividad adultera tanto el devenir del encuentro como un penalti no pitado o una expulsión perdonada

Me he permitido la licencia de coger el disfraz de Maketo Lari al ver una estadística que compartió hace poco con motivo de esta polémica (el Madrid es el tercer equipo con peor saldo de expulsiones de esta liga a pesar de ser el equipo con mejor saldo de faltas: -117) para bucear en el mundo de la estadísticas y me he encontrado algunas otras anomalías, de esas que sólo se dan en las competiciones patrias, y que considero tan extrañamente familiares como reseñables:

No quise seguir registrando estadísticas de esta índole porque las mencionadas bastaban por sí solas para avalar la hipótesis y porque tampoco era cuestión de aumentar la hinchazón de mis carótidas de una manera tan gratuita. Todo esto se traduce en el dolor de muelas que suele suponer sentarse a ver un partido liguero del club de nuestros amores y encontrarnos con el típico encuentro trabado, sin ritmo, en el que vemos a un jugador de los nuestros por los suelos cada minuto y en el que la propuesta ofensiva del equipo rival brilla por su ausencia, salvo por algunas de esas contras tan criticadas cuando el que las hace es el equipo vikingo.

Contra el Sevilla fue especialmente llamativo el cambio de arbitraje, pues Díaz de Mera sacó 2 amarillas al Real Madrid y permitió varios contactos sin sancionar falta al Sevilla, codazo que provocó un moratón en el ojo de Lucas incluido; mientras que en el poco tiempo que estuvo, Fernández Buergo controló totalmente un partido que venía bastante caliente limitándose únicamente a señalar las faltas que se cometían y sacar las amarillas pertinentes. Sacó 3 al Sevilla en apenas 30 minutos y ninguna al Real Madrid. Aciago futuro se le augura en el arbitraje español profesional.

Fernández Buergo

Este tipo de planteamientos cada vez serán más recurrentes en los encuentros nacionales que encare el Real Madrid. Cabe preguntarse, o más bien preguntarle a los responsables, si es conveniente entorpecer el espectáculo de los partidos del club con más aficionados en este país (y por tanto el que mayor beneficio económico puede reportar a la liga), y que con mayor grandeza y dignidad representa a España en las competiciones internacionales.

Cabe preguntarse si es normal que las principales estrellas de esta liga (Vinicius y Bellingham) vean más amarillas por protestar que los jugadores que viven de lesionarlos

Cabe preguntarse si es lógico que las estrellas que consigue atraer el Real Madrid a la liga española cada vez tarden menos en cuestionarse si no habrían hecho mejor en irse a otra liga. Cabe preguntarse en qué otra liga del mundo se podría ver a Toni Kroos y Carlo Ancelotti recibiendo una tarjeta amarilla por protestar absolutamente exasperados las incomprensibles decisiones arbitrales que se toman en España.

Cabe preguntarse si es normal que las principales estrellas de esta liga (Vinicius y Bellingham) vean más amarillas por protestar que los jugadores que viven de lesionarlos. Tras tantas cuestiones que caben preguntarse, ya no atisbo a preguntarme si merece siquiera la pena competir en semejante liga.

 

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Buenos días, amigos. La cosa es más o menos como sigue.

1. Netflix está haciendo una docuserie sobre Vinícius.
2. Dentro de dicha serie, Netflix planeaba mandar un equipo a Mestalla, donde el Madrid juega este fin de semana ante el Valencia.
3. Finalmente, el Valencia ha prohibido la entrada de las cámaras de Netflix, pero no porque tenga nada que temer respecto a lo que las cámaras puedan captar en cuanto al recibimiento a Vinicius por parte de las huestes locales, no, no, no, no, ni mucho menos. No es por eso, mal pensados. Será por otra cosa. ¿Cuál? No sabemos. Por otra. Porque el club "no tiene nada que ganar" con esta docuserie, dicen que ha dicho. Quizá limpiar la propia imagen no sea "nada que ganar". Quizá temen que lo que las cámaras de Netflix puedan recoger no ayudaría precisamente a limpiarla. Tan cierto es que Valencia es una ciudad maravillosa repleta de gente fantástica como que su principal club de fútbol tiene un serio problema con la facción más radical (y sí: racista) de su masa social.

Portada Superdeporte

La coartada esgrimida por el fanzine Superdeporte, que en los últimos tiempos se ha destacado de manera especialmente repugnante e irresponsable en una campaña de acoso a Vinicius vergonzosa, dice que el Valencia no permite la entrada de Netflix a Mestalla porque temen "la elaboración de un relato alejado de la realidad". Lo cierto es que las cámaras no elaboran relato alguno. Las cámaras se limitan a captar la realidad. Lo que teme el Valencia no es, pues, ningún relato. Lo que teme el Valencia es la realidad, o al menos, con su oscurantismo, con su opacidad, pone en bandeja la posibilidad de que lo pensemos. ¿Tiene el Valencia derecho a vetar el acceso de las cámaras? Por supuesto. ¿Tenemos los demás derecho a interpretar esa opacidad como estimemos oportuno? Obvio.

En el afán por hacer ver que alguien malo, malísimo, quiere elaborar un relato que deja fatal a la ciudad de Valencia (en lugar de preocuparse de mejorarla atajando el racismo de raíz), hay quien ha llegado a afirmar que Netflix tenía previsto contratar "figurantes" que se hiciesen pasar por racistas en Mestalla para proyectar esa mala imagen y que Netflix la inmortalizara.

Que sí. Que esto ha sido dicho. Hay últimamente a orillas del Turia delirios propios de Syd Barrett en los primeros años de Pink Floyd, pero sin el talento del músico británico, claro.

Tuit figurantes Netflix Mestalla

Lo que aquí se nos revela, merced a la sagacidad de este periodista de querencia ché, es rigurosamente cierto. La Galerna ha podido saber que siete mil extras o figurantes estaban ya contratados por Netflix para hacerse pasar por racistas en las gradas de Mestalla. ¿Quién le devuelve ahora a esta gente la ilusión que había puesto en su bocata de chorizo, sus quinientas pesetas y su tarde en el fúrgol, a trueque simplemente de corear unas cuantas consignas xenófobas?

Un último apunte para este ultravalencianismo desatado y desatinado que de manera chocante se indigna más porque alguien resalte la existencia de nazis en sus filas que por la propia existencia de dichos nazis. El apunte es claro: no todo acoso es racista o, en otras palabras, hay formas de acosar que incitan a la violencia sin ser xenófobas. Cierto (no todo) valencianismo sociológico y mediático parece obtener algún confort por el hecho de que sus insultos a Vinicius no sean racistas. Están llegando a presumir de que no lo son. Llamar literalmente tonto a un futbolista en portada, como Superdeporte ha llegado a hacer, es espolear a las masas contra una persona concreta, haya o no haya componente xenófobo.

Que además, en muchos casos, existe.

Os dejamos con el resto de portadas.

Pasad un buen día.

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