Pasó el puente del Pilar, que el fútbol aprovechó para brindarnos dos extraordinarias jornadas de la fase de clasificación de la Eurocopa y torneos similares en el ancho mundo. Hubo un resultado extraordinario, el empate de Venezuela en Brasil, y aquí la magna clasificación de España para la fase final europea tras superar otro Grupo de la Muerte.
También vivimos el desfile por las calles de Madrid, y le di la razón a una de nuestras políticas, o cosa así, que echó en falta la presencia de otras gentes más allá de las desfilantes habituales. Pienso lo mismo: deberíamos incorporar al Real Madrid.
Abriría la marcha Florentino escoltado por una representación de la junta directiva, naturalmente El Buitre, fisios, delegados, médicos, personal de la Fundación y deportistas de todos los equipos del club, fútbol y baloncesto.
Cuatro elegidos empujarían una plataforma en la que aparecerían las 24 copas de Europa y otros trofeos, uno de ellos el Mohamed V, cosa que haría muy feliz al actual presidente de nuestro Gobierno. Que por lo visto, además, es del Atleti. La presencia del Madrid se cerraría con una foto gigante de los Negreira. El pueblo gozaría largamente.
Ayer fui combinando el Noruega-España con el Francia-Suráfrica. Ganó el rugby al fútbol 82-1. Lo suyo se jugó en el Stade de France, lugar que me pone especialmente cachondo pues junto a Raymond Kopa que en gloria está vi ganar al Madrid la Octava, 3-0 al Valencia, y hace nada vi junto a mí mismo cómo ganaba la 14 al Liverpool.
Un estadio rodeado de gentes peligrosas y lamentables, pero talismán para el Real: dos títulos, cuatro goles a favor, cero en contra. Y eso que en ambas ocasiones el finalista era el favoritísimo. Sí, casualmente el Madrid no tenía nada que hacer avant match. El asunto acabó variadito, como las galletas. Golearon por orden de aparición Morientes, McManaman, Raúl y Vinicius. Casillas y Courtois también marcaron goles con sus intervenciones. Estos seis desfilarían, naturalmente.
Le han sobrado dos jornadas para sellar su clasificación y eso que perdió un partido de los seis que ha disputado, aquel 2-0 en Escocia. Gana allí y habría clasificado en el minuto 50 del grupo. Son una chufla inevitable las fases de clasificación. En noviembre viviremos su máxima expresión con los partidos pendientes con Chipre y Georgia. Lo más divertido del partido en Oslo fue que Odegaard fue presentado por los expertos como un gran error del Madrid, uno más.
Lo del rugby fue otra cosa. Si un día el Madrid decide crear una nueva sección, que sea de este deporte. Que lo es con mayúscula. El Francia-Suráfrica fue una locura. Un homenaje a la verdad. Igualdad en la calidad, distancias milimétricas en lo individual y colectivo. Jugadores top. 29-28. Almas en vilo hasta el segundo final. Quedo a la espera de dos cosas ya: las semifinales del mundial ovalado y la vuelta de Liga y Champions, sobre todo: puede debutar Arda Güler.
¿Sevilla, Montjuïc, Braga? Ni idea. El caso es que el chico se ha recuperado de las lesiones que le acompañaron desde que llegó. Pinta que ya está sano y su estreno, al caer. Será paulatino, claro. Como obedece a un jovencito que ha aterrizado en la élite y su cuerpo no es el de Bellingham, por poner un ejemplo más tremendo. Tampoco se discute su calidad.
Arda es otra de las apuestas jóvenes del Madrid. Dijo hace nada Del Piero sobre esa idea refiriéndose a Vinicius, que llegó y se equivocaba muchas veces, el Madrid supo trabajarle, esperarle y ahí está. Según el brillante ex jugador italiano, Vini es el mejor del mundo en su puesto.
Arda llegó y dijo a sus padres que llorará el día que debute en el Bernabéu. Eso no lo tiene fácil. El Madrid casi siempre juega fuera. Viajará ahora a Sevilla, Braga y Barcelona. Es curioso. Entre la petición del club de empezar como multi visitante por las obras, en Liga lo habrá sido en siete de las once primeras jornadas. Pasó por Bilbao (0-2), Almería (1-3), Vigo (0-1) Atleti (3-1) y Girona (0-3) Ahora le esperan Nervión y el olímpico. ¿Dónde se estrenará Arda? Me excita, sí.
A todo esto, qué cosas, ayer se cumplieron ocho meses desde que supimos que el Barça estuvo 17 años pagando el número 2 de los árbitros. 15 de febrero-15 de octubre de 2023. La última la cuenta Alejandro Entrambasaguas en El Debate: la jueza que frenó el caso Negreira ocultó a la Audiencia que su pareja es proveedor del Barça. Tengan ustedes un feliz día.
Encontrar veinte cosas peores que un parón de selecciones es un trabajo arduo, un reto mucho más complicado de lo que a primera vista parece. Llevo varios días pensando en ello, imaginando situaciones que superen (o igualen) este horror y no paso de la media docena. Llegar a veinte me parece una quimera.
A excepción de Jesús Bengoechea, que fue el que lanzó este desafío, nadie ha sido capaz de conseguirlo. Y él lo logro con trampas, colándonos muchos gatos por liebres.
Veamos algunos de ellos.
¿Es significativamente peor “Voyage, voyage” que un parón de selecciones? No, no lo es, Voyage voyage dura un suspiro, cuatro minutitos. Sí, sé que luego el soniquete se te mete en la cabeza y te exaspera mucho más tiempo, pero no los 30240 minutos que dura este parón. Si al menos hubiese elegido “Mariposa traicionera” la cosa tendría un pase. Los cuatro minutos de la canción de Maná parecen, por lo menos, 15000. Eso te dura, minuto arriba minuto abajo, medio parón.
Iturralde González. El nombre está bien traído, lo reconozco, pero Itu siempre ha ido de frente, es el antimadridismo sin matices, condensado. Es, por decirlo de alguna manera, tan previsible como sus tarjetas. Yo prefiero uno de sus infames arbitrajes antes que este parón. Con Iturralde me siento vivo, no sé si me explico. En un parón de selecciones no se para el fútbol, se para la vida, es un espacio temporal en el que no sucede absolutamente nada. Si hay que elegir un árbitro (o lo que sea) me quedo con Pavel Fernández, el creador del fuera de juego psicológico, el introductor del panenkismo en el arbitraje. Este sí es un peligro. Pavel puede ser peor que el parón porque intentará explicarlo.
Un calcetín desparejado. Todo el mundo sabe (excepto Jesús, que sigue siendo un niño metido en el cuerpo de un hombre y todavía no está preparado para afrontar esta realidad) que todos los calcetines están desparejados. No hay un puñetero calcetín que tenga pareja. Yo lo aprendí hace muchos años.
—Cariño, ¿has visto la pareja de este calcetín?
—¿Qué pareja, hombre, cuándo has visto tú en esta casa un calcetín con pareja?
Solo hay algo desparejado peor que un parón de selecciones: los putos táperes. Ni uno, pero es que ni uno, tiene su tapa correspondiente. Y claro, uno lo certifica después de intentar cerrarlo. Ahí están, en el cajón de la cocina, tapas y táperes esparcidos, revueltos, en concupiscencia. Eliges uno e intentas, sin éxito, meter el caparazón del pollo asado, ese que vas a emplear para hacer un buen caldo y a los cuatro días, ya ennegrecido, tirarás a la basura. Como eres imbécil, y te gusta dar fe de ello en las situaciones más cotidianas, aprietas el pollo con los dedos y te pringas de grasa. Nada, no hay manera, no entra. Eliges otro un poco más grande. Lo consigues. Ya tienes todo encaminado: el esqueleto del pollo, el táper y las manos grasientas. Solo falta la tapa. ¿Alguien, en esta delicada situación, ha conseguido encontrar la tapa del táper (valga la redundancia) a la primera? ¿No habéis probado media docena, apretándolas o cerrando unas pestañitas de mierda, sin conseguir que el pollo, el paté o el trozo de tarta de cumpleaños, descansen en paz?
“Pavel Fernández y los táperes desparejados”. Podía ser el título de una novela, pero no, son dos cosas peores que un parón de selecciones. Aquí van algunas más:
—Los jugadores holandeses, o para ser más concretos, los aficionados que periódicamente, cada vez que se pone de moda un Van o un De, se empeñan en que el Real Madrid lo fiche. Y no, no traigan a colación a Van Nistelrooy, ese no era holandés holandés, seguro que entre sus ocho apellidos holandeses tenía algún Clemente.
—Las portadas del parón de selecciones, especialmente las de Morata. Tengo la impresión de que llevan poniendo la misma portada varias décadas: imagino a Morata con Primo de Rivera, en la II República, con Franco, en el 12 a 1 contra Malta… Morata es jugador del Parón F.C, no hay otra explicación.
—El libro de mecanografía con el que aprendí a escribir a máquina. Dejaron los números para el final, no les presté la atención necesaria y llevo cuarenta y cinco años bajando la cabeza cada vez que necesito usar uno en un texto. Comparen estos 45 años con las dos semanas del parón.
—Los gafes que siempre festejan antes de tiempo las derrotas de un rival. El primer gol de la remontada siempre lo marcan ellos.
—Las portadas del parón de selecciones, especialmente las de Morata. Tengo la impresión de que llevan poniendo la misma portada varias décadas: imagino a Morata con Primo de Rivera, en la II República, con Franco, en el 11 a 1 contra Malta… Morata es jugador del Parón F.C, no hay otra explicación
—Vuestros cuñados. El mío es un santo, pero los vuestros (culés o indios en su gran mayoría) merecen aparecer en esta lista.
—Las tortillas de patata mal cocinadas, sí, hablo de esas que son un ladrillo, secas, y que llevan de regalo trocitos de cebolla completamente crudos.
—La (pésima) dicción de muchos actores y actrices españoles.
—Una patada en los testículos.
Y ya, no creo que haga falta llegar a 20, esta última cierra el círculo, es la perfección. No me gusta presumir, pero aquí reconocerán que he estado sembrado. Y todo gracias al gran José Luis Coll, que, sin saberlo, lo anticipó hace décadas. Simplemente cambio el parón de selecciones por una gran suma de dinero…
—¿Usted qué prefiere, siete millones de euros o una patada en los testículos?
—Los siete millones, pero déjeme que se lo argumente.
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Buenos días, amigos. España se ha clasificado matemáticamente para la Eurocopa. Enhorabuena a España, que no ha necesitado mostrar en ningún momento de la fase de clasificación un juego especialmente deslumbrante para lograr el objetivo. “No propone”, se estaría diciendo hoy de España si vistiera de blanco. “Vence pero no convence”. “Se ha clasificado, pero no tiene un estilo reconocible”.
A La Galerna, que es madridista y por lo tanto universal, le da igual lo que le pase a España (antes la llamaban la Roja y era aún más fácil desmarcarse emocionalmente de ella), como le da igual lo que le pase a Tahiti o a Alemania. No nos interesa el fútbol de selecciones, ese sucedáneo a partir del cual gentes como Infantino se llenan los bolsillos llevando mundiales a tierras desérticas y dando un empujoncito descarado a la favorita del anfitrión para que la historia no se distancie de la diseñada sobre el papel. Catar terminó de matar la ilusión por el fútbol de selecciones de muchos. Nos incluimos.
Con todo, la mayor parte de los que hacemos La Galerna somos españoles, y nuestras conciencias patrias no se sienten enteramente bien entregando su corazón al cinismo. Lo que sucede es que los sentimientos no se pueden desencadenar artificialmente. No se pueden fingir. La selección ha sido utilizada (aún lo es) como arma arrojadiza contra el Real Madrid, y eso es muy difícil esquivarlo cuando uno tiene qué decidir qué sentir por un equipo. Son muchos los madridistas que ya sólo ven en la selección el equipo de la Federación y, por tanto, inevitablemente, de Rubiales y antes de Villar, de Arminio, de Negreira y de los actuales epígonos de Negreira, es decir, Cantalejo, Clos y todos los que les siguen. Llevar en el uniforme el escudo nacional no garantiza la devoción de todos, máxime cuando todos nos damos cuenta de que ese escudo se utiliza como salvoconducto para la indecencia.
Habrá madridistas españoles que sean capaces de trascender el légamo de podredumbre de la Federación y ver a este equipo como el de su nación. Hoy estarán contentos y orgullosos, y nos alegramos sinceramente por ellos.
Marca celebra la clasificación de EEACCLR (El Equipo Antes Conocido Como La Roja) con tanto énfasis como As, pero añade un par de subtramas que refuerzan la posición de La Galerna.
Ángulo inferior izquierdo. Rodrygo: “No me gusta jugar de 9, aunque lo hago”. Y apunta Marca: “Queja desde Brasil respecto a la posición que ocupa en el Madrid”. Hace unos días nos llegaban ecos de los lamentos de Modric en la concentración croata. Luka se queja porque juega menos de lo que debería; Rodrygo, porque no juega donde querría. Son decepciones que pueden ser enunciadas en un tono o en otro, pero a partir de las cuales la prensa patria se apresura a hacer un drama, y son dramas que invariablemente afectan al Madrid, y casi diríamos que sólo al Madrid. ¿Cómo se pretende que los madridistas vean los parones de selecciones, y hasta las propias selecciones, sino como una emboscada, un susto, un obstáculo potencialmente letal en el camino? Cedemos desinteresadamente a nuestros hombres no solamente para que asuman el riesgo de romperse la pierna jugando con otra camiseta, sino para que emitan ingenuamente opiniones que la canallesca retorcerá a conveniencia hasta dañar al club.
Esto son las selecciones nacionales para un madridista.
Dado que el gol de la victoria hispana lo anotó el sobrevaloradísimo Gavi, la prensa cataculé arrima el ascua a su sardina. “EuroGavi”, con dos cojones, si se nos permite el tecnicismo. Lo cierto es que Gavi jugó mal, como casi siempre, aunque por lo menos propinó menos patadas histéricas de las que acostumbra, pero tuvo la fortuna de marcar en semifallo un gol que, nuevamente, de haberlo marcado el Real Madrid y haber supuesto su paso a la siguiente ronda de Champions, hoy estaría la entidad blanca puesta frente al pelotón de fusilamiento por haberse valido de un tanto dudoso que sería motejado de directamente ilegal, por mediar en la jugada un fuera de juego posicional, tan de moda. Lo que en esa situación habría desembocado en un “Así, así, así gana el Madrid” de manual aquí se convierte, por arte de rancio birlibirloque de ardor patrio en “Asalto a la Eurocopa”, y por arte de tikititoque en “EuroGavi”. Ya sabemos que, paradójicamente, el mismo fuego que alienta el patriotismo de salón de la exRoja da lumbre a la exaltación de los ídolos del culerio, a la sazón soldados del independentismo catalán, como señalan las pancartas y banderas bajo las que habitualmente juegan sin despeinarse.
Pasad un buen día.
Agradecimientos al jeque de La Galerna por esta sencillísima misión de recopilar vivencias, sentimientos o pensamientos peores que algo tan maravilloso como dos semanas sin el Real Madrid.

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“Las Ligas del Barça han sido gracias a Negreira”. La frase, de rabiosa actualidad, tiene la friolera de 20 años. La pronunció en 1993 Jesús Gil, patriarca de la familia propietaria del Atlético de Madrid desde el pasado siglo y que, visto lo visto, parece que alguna campana había debido de oír. Dada la cantidad de exabruptos que profería el personaje, aquello pasó como si tal cosa. Hoy, en cambio, sería de todo punto imposible que alguien de ese club dijese nada de su equipo mayor. Antes al contrario, el sucesor de la saga ha afirmado recientemente que “el Real Madrid adultera la competición creando un clima insoportable para los árbitros. Crean tal presión que afecta a las personas”. Sobre el caso Negreira, de puntillas. Como si no existiera.
El Atlético de Madrid no se entendería sin su “refundador”, Jesús Gil. Antes de él, el club era otro, que poco o nada tiene que ver con el actual. Conviene recordar que la vida de Gil fue un continuo delinquir, que le llevó a la cárcel hasta en tres ocasiones. La primera de ellas, previa a su etapa en el mundo del fútbol, fue por la muerte de 58 personas en una de sus construcciones de Los Angeles de San Rafael. 58 muertes que bien pudieron haberse evitado de no haber mediado la enorme cantidad de corruptelas e irregularidades por las que fue condenado Gil -que, como curiosidad, sería indultado por Franco al poco de entrar en prisión-. Sus otras dos estancias entre rejas fueron ya tras haber desembarcado en el Atlético, él y su familia. Falsedad documental, malversación de caudales públicos y un largo etcétera que tuvieron como colofón la quiebra del Ayuntamiento de Marbella y la administración judicial del club, descenso a segunda incluido. Fueron también sonados sus escándalos verbales y físicos, como aquella vez en la que agredió a un dirigente del Compostela.
Y en todo ese tiempo, hasta hoy, ocupa un lugar de preferencia el Frente Atlético. El grupo ultra, trufado de personajes neonazis, tiene en su haber dos asesinatos de hinchas rivales -Aitor Zabaleta, de la Real Sociedad, y Jimmy, del Deportivo de La Coruña, a quien no sólo apuñalaron sino que además arrojaron su cuerpo al río- y múltiples reyertas con navajas de por medio. Su últimas “hazañas”, colgar de un puente a modo de ahorcamiento a un muñeco con la efigie de Vinicius, y el hostigamiento -con lindezas estilo “te vamos a matar”- durante el último derbi a una niña de 8 años que llevaba puesta la camiseta del Real Madrid.
Obviamente, cafres hay en todas partes. Ocurre que en esas otras partes los clubes no amparan ni auspician semejantes actitudes. De hecho, Florentino Pérez y Joan Laporta laminaron a Ultra Sur y Boixos Nois respectivamente, poniendo coto oficial a tanto comportamiento indeseable. El Atlético de Madrid, lejos de disolver al Frente después de tantos años de desmanes, le sigue poniendo la alfombra roja dentro y fuera del Wanda. El legado de Gil es esto también. Su hijo y actual mandamás, Miguel Angel Gil, posee un perfil más discreto y, de momento, más alejado de los tribunales que su padre, pero aprovecha la mínima ocasión para lanzar soflamas antimadridistas. Y no está dispuesto a soltar amarras del Frente. Tampoco parece importarle que el “Negreirato” le haya perjudicado en mayor o menor medida durante 17 años, en el convencimiento de que lo malo para el Real Madrid es bueno para ellos. Grandeza, o algo así.
Obviamente, cafres hay en todas partes. Ocurre que en esas otras partes los clubes no amparan ni auspician semejantes actitudes. De hecho, Florentino Pérez y Joan Laporta laminaron a Ultra Sur y Boixos Nois respectivamente, poniendo coto oficial a tanto comportamiento indeseable
Hay buenos aficionados rojiblancos que se limitan a disfrutar con las victorias del equipo y abominan de todo esto. Frente a ellos, una significativa mayoría se declara antimadridista antes que atlética y jalea por sistema el proceder de sus ultras. Si echasen un vistazo al Código Penal, repararían en el enrome cáncer para la convivencia que tienen entre sus filas y pedirían medidas urgentes, en lugar de perder en tiempo con comunicados mendicantes para ver si pillan su propio “Negreira”.
Buenos días, y bienvenidos todos a este apasionante portanálisis de parón de selecciones. Welcome to the pleasure dome, como cantaban en los dorados 80 Frankie Goes to Hollywood (nada que ver con Rodrygo Goes) y como proclamamos aquí hoy, en esta vuestra sección favorita, que no se detiene ni aun cuando -afrontémoslo ya- no tiene nada reseñable que contar.
No tiene nada reseñable que contar pero el parón, que tampoco tiene nada reseñable que ofrecer, también sigue y sigue, inalterable e inalterado por nuestra indiferencia. Hoy juega España, selección que observamos la prensa madrileña ha dejado de llamar la Roja, no así la prensa catalana, que por lo que sea (¿por lo que sea?) sigue insistiendo en esa denominación. Nosotros ya casi le habíamos cogido cariño (¿cariño?) a lo de la Roja, porque al ser un apodo tan hortera e infumable nos permitía alejarnos sentimentalmente no sólo del fútbol de dicha selección, sino del fútbol de todas las selecciones, que nos parece infumable, un sacamantecas que está ahí para importunar al fútbol de clubes a mayor gloria del bolsillo de Infantino. Al llamarla directamente España se nos activan remilgos patrióticos, y ya nos cuesta más pasar de ella. La mayor parte de los que hacemos La Galerna tenemos al fin y al cabo nuestro corazoncito rojigualda, a pesar de los impresentables que han tratado de apropiarse de la selección y hacer de ella un alma arrojadiza contra el Real Madrid, que no es español más que por adscripción geográfica, que es del planeta entero y parte del extranjero.
Nos incomoda que ya no sea la Roja sino la exRoja. Vuélvase a dicho mote, que se había convertido en la coartada perfecta para nuestra indiferencia. No la llamen otra vez España, por favor, porque así nos cuesta más ignorarla.
Hecho este llamamiento, Haaland es el hombre del día porque el crack noruego se enfrenta hoy a (ay) España en partido de clasificación para la Eurocopa. España (ay) lo tiene casi hecho, mientras que Noruega necesita imperiosamente ganar. Formuladas así las cosas, casi dan ganas de confiar en la clasificación posterior de la exRoja (mejor así) y torcer hoy por los nórdicos. ¿Quién puede desear el mal de tipos como Haaland u Ödegaard? Aparte de las nefastas consecuencias para el medio ambiente que podría acarrear una derrota noruega, con el bueno de Erling desatando su frustración motosierra en ristre contra la práctica totalidad de los abundantes bosques de la región.
Nadie quiere eso.
Por otro lado, es complicado ver a Noruega como un enemigo. No en vano Les Luthiers eligió dicho país como enconado adversario para la creación del himno de aquel país ficticio. Aquello hacía mucha gracia precisamente porque no cabe en cabeza humana odiar… ¡a Noruega!
-¿Noruega es el enemigo? Pero ¿por qué tiene que ser el enemigo Noruega? ¿Qué nos ha hecho Noruega?
-No lo sé, profesor, pero créame que yo ya escucho mencionar a Noruega… ¡¡y me arde la sangre en las venas!!
Aquellos maravillosos compositores de himnos luthieranos (que no luteranos) terminaban en efecto incluyendo a Noruega en sus estrofas. Noruega como el chivo expiatorio, el epítome del mal. ¿Quién podría no verlo así?
Atrás, invasores noruegos.
Olvidaos de vuestra avidez.
Quedaos en Oslo.
No salgáis de Oslo.
Os lo decimos por última vez.
Marca (y, lo que es peor, también Luis de la Fuente) cree tener el antídoto contra Haaland. No busquéis más, son las dos criaturas que veis en portada. Si Laporte y ¿cómo se llama el otro?, ah, sí, Le Normand logran frenar al gigante ya hemos visto todo lo que nos quedaba por ver en el mundo del balompié. Lo siguiente sería, yo qué sé, enterarnos de pronto de que el FC Barcelona pagó durante mínimo dos décadas al vicepresidente de los árbitros, a razón de mínimo 7 millones de euros. ¿Os imagináis?
La prensa cataculé, como os anunciábamos, sigue llamando Roja a la exRoja y lo aplaudimos, en aras de aligerar nuestra conciencia. Hoy viene pues eso, con sus cositas, aunque hay que reconocer sin ironía a Mundo Deportivo que haya dado con un feliz titular cinematográfico (“El día de la bestia”) para referirse al partido de hoy contra el motosierras.
Pasad un buen día.
A lo mejor un partido de España contra cualquier selección de medio pelo no es tan mal plan. Todo depende de cuáles puedan ser las alternativas. Esto es como aquel diálogo de Ópera prima, la ópera prima de Fernando Trueba, cuando el personaje de Óscar Ladoire (Matías) le dice a su prima Violeta (Paula Molina) que tiene razón, que Nicky no es mal tío, que hasta puede ser buena persona si lo comparas con un macarra del barrio, con un drogadicto o con Hitler. Bajo esta premisa, Nicky puede ser un buen tipo, y un Georgia-España, un excelente plan.
De hecho, es un gran plan si la alternativa es montar la cómoda Klöningskjaard de Ikea (1), con sus cuatro horas de montaje esbozadas en un papel más escueto que la receta de un bocata de panceta. Y ya puestos, puedes tratar de empeorar el plan y montar el mueble del averno mientras escuchas un podcast de Juanma Castaña (2), o te pones de fondo el vídeo de algún youtuber random enfermo del Barça (3, y disculpen la redundancia). Solo hay algo más penoso que montar un mueble de Ikea y es que al hacerlo te falte uno de los 44 tornillos de 6 centímetros, o que hayas puesto los 4 de 3 centímetros en el panel B, donde tenían que ir los de 5, ¡que eran en el D!, y ahora te toque desmontar una parte de la que te sentías medianamente satisfecho (4).
También puedes tratar de buscar un p… tornillo similar al que falta y tirar por descuido la caja de herramientas por el suelo (5) con todas sus tuercas, arandelas, tornillos y artilugios que no sabes ni para qué sirven, ni en qué momento te hiciste con ellos. Y por supuesto podrías terminar de montar la cómoda, recogerlo todo y un par de horas después, pisar descalzo un tornillo que cayó y se ocultó sobre la alfombra (6). Gritarás más que tu vecino cuando España marque el sexto gol, que Pacoeldelcuarto jalea como si fuera el de Iniesta en Sudáfrica solo porque lo ha metido uno del Atleti, de su equipo del alma.
Qué gran tipo es Nicky, claro que sí. Y qué apasionante fue aquel Kosovo-España que te perdiste porque tenías una cena con ese socio latinoamericano (no diremos nacionalidad para no ofender a nadie) en un restaurante pijo y megacaro (7). España se la juega contra un país que ni reconoce y tú con ese tipejo fanfarrón, algo mafioso, y sin duda sinvergüenza, un individuo engolado que presume a gritos de sus conquistas amorosas a voz en grito, con palabras muy dulces, sin duda, muy adornado, pero que provocan tu sonrojo y el pensamiento de qué cojones se me ha perdido aquí.
A lo mejor un partido de España contra cualquier selección de medio pelo no es tan mal plan. Todo depende de cuáles puedan ser las alternativas
Pero todo esto son cosas que no me han pasado nunca, como podrán imaginar los lectores, como que el sonrojo que me provoque este émulo de El Puma torne en cabreo cuando le escucho hablar de lo que haría con la Vero, esa joven que lleva dos años con nosotros en plantilla y por la que sientes un especial cariño (8). A mi Vero ni la toques, acércate menos que Gavi a las piernas de Bellingham, capullo. Esas cenas solo pueden acabar mal, especialmente por la capacidad genética de estos tipos para ingerir alcohol y no ver mermadas sus facultades, todo lo contrario a las tuyas, que acabas normalmente dormido en un taxi (9) y sin saber por qué el vehículo tiene un techo giratorio.
Nos hacemos mayores, sin duda, y si antes nos veíamos todos los partidos de la selección, ahora nos cuesta un mundo incluso intentarlo. La tolerancia a todo aquello que te provoca alergia disminuye con los años. Como ir a buscar a tu hija adolescente a un concierto de triunfitos, ver que se prolonga una hora más de lo que te habían dicho y esperar muerto de sueño y de aburrimiento después de una semana infernal de trabajo (10). También ese planazo es susceptible de empeorar: puedes bajar del coche para que te dé el aire, afinar el oído para escuchar a los artistas y desear una sordera temporal (11). Cuánto daño han hecho los programas de talentos, los talent show que le hacen creer a un contable de Molinicos que puede ser disco de oro en unos pocos meses. Los Tú sí que vales (para justificar un crimen), Got talent (me gusta, porque “got” lo interpreto como pasado) o La voz (¿o era La coz?) han hecho mucho por la audiencia de los partidos amistosos de la selección española.
Solo hay algo más odioso que un talent show por la noche, y es un talent show con niños (12). Va a parecer que soy un odiador profesional, un hater, como me dicen mis hijos. Y no es así. Bueno, un poco. Si en el talent show de turno aparece un niño (o niña) de seis años que canta flamenco (13) y un jurado entregado que da palmas y pronuncia “olé” de manera espasmódica, entonces y solo entonces es cuando me da igual si el rival de España es Tahití, que me lo pongo.
Sé que habrá quien diga que estoy en contra del talento patrio y nada más lejos de la realidad. Talento es el que tiene Álex de la Iglesia para exterminar buena parte de nuestra cultura, ya sean las Navidades, las comunidades de vecinos, la cabra de la Legión o los peluches gigantes de la Plaza Mayor, y me encanta, soy un fiel seguidor de su obra. Pero del mismo modo soy también un hater de todos aquellos que carecen de talento alguno. Posiblemente no hay peli peor que No somos nadie, de Jordi Mollá (14), porque lo imperdonable de una película no es que sea mala, sino que sea pretenciosa. Hay pelis malas muy disfrutables (y algún día podríamos hacer una lista), pero también hay bodrios con ínfulas. Y peor que un bodrio con ínfulas son las explicaciones de su director y guionista. No vean Fotos, de Elio Quiroga, ni su posterior disertación con Cayetana Guillén Cuervo en Versión española (15). Con comparaciones con Buñuel, “Gensanta”, que diría Forges.
En una balanza entre un San Marino-España y una salve rociera, ¿por qué creéis que salimos con cuatro defensas?
Qué largo es un fin de semana sin partido del Real Madrid. Solo puede ser peor tener una boda en agosto en la España vaciada (¿o era viciada?) de Huelva y que actúe un coro rociero (16) en la iglesia y otro en el banquete, y que además guste a la gente y le hagan repetir hasta límites sobrehumanos. De los oyentes, no de los cantantes. En una balanza entre un San Marino-España y una salve rociera, ¿por qué creéis que salimos con cuatro defensas? Esas bodas solo pueden acabar mal, como si te quitas las lentillas y eres incapaz de encontrar el camino de vuelta al hotel por culpa de tus ocho dioptrías y unas copas de más. Una hora ciego en todos los sentidos por las calles desiertas de un pueblo de solo cuatro o cinco calles (17).
Contrariamente a lo que el lector pueda pensar, todo lo mencionado no son más que suposiciones, nada de lo mencionado le ha pasado a este humilde autor. Nunca he hecho cosas tan rarunas como asistir a un recital de poesía de un compañero del curro que se cree Baudelaire (18), ni tratar de mantenerme despierto durante un Senegal-Australia (19) con mi suegro mientras el cuerpo me pedía una siesta de campeonato. Y encima era fútbol femenino.
Visto lo visto, como decía al inicio, quizás Nicky no sea un mal tipo y el Noruega-España puede ser un plan de tarde que mejore la peli sueca de sobremesa (20), ya saben una de esas dos mil quinientas obras clavadas de “chica conoce a viudo macizo y artista en un poblado verde del Báltico donde siempre luce un sol andaluz”.
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Escribir un artículo en defensa de alguien que no necesita defensa no parece la mejor manera de agotar una noche moribunda de viernes en el otoño polaco, desde luego. Y sin embargo, en lugar de estar ya en la cama o aferrado desesperadamente a la última cerveza del día, en esto estoy. Me pregunto por qué.
Y en un momento me doy cuenta de que en realidad hay tantas razones para ello, para estar aquí teclea que te teclea a estas horas, que no me va a quedar más remedio que ir así, una a una, para no olvidarme de ninguna. Pues venga, que voy:
En fin, que por todo eso y seguramente por algo más, me he visto obligado a salir de mi letargo y dejar todas estas sandeces en defensa de Iñaki Angulo.
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Buenos días, sufridos afectados por el parón de selecciones. Sabéis que en La Galerna estamos publicando artículos sobre 20 cosas peores que un parón de selecciones. Además del portanálisis que dio el pistoletazo de salida a la idea, el galernauta Hank ha dado a conocer su lista y Antonio Valderrama ha escrito su particular versión con título más que acertado: Parón de selecciones, parón de corazones.
Es la realidad, no hay cardiólogo que reanime un corazón infartado por el exceso de emoción y nivel futbolístico de un España contra Georgia o Chipre o Escocia, verbigracia. Es tan grave la afección que al escribir «corazón infartado» nos viene a la cabeza Maná —sin duda una de las 20 peores cosas que un parón de selecciones— y la pegajosa melodía de su Corazón espinado (a pesar de la presencia de Santana).
A la altura de los parones de selecciones están las portadas de Marca durante los mismos, no podía ser de otro modo.
Interesantísimo frontispicio para el aficionado en general y el madridista en particular. Al que le gusten estos encuentros a mayor gloria de los bolsillos de quienes los organizan sabe que Noruega lo tiene crudo para clasificarse para la Eurocopa incluso si gana a España. Del interés de los madridistas por los problemas clasificatorios de Noruega no hace falta hablar por ausencia total del mismo. La fórmula noruega para jugar la Euro nos da igual, nos importa incluso más la fórmula noruega de Neutrógena, la crema de manos de los pescadores nórdicos que capturan los salmones que luego degustamos.
Y la presión sobre Haaland debe de ser tremendísima, el hombre debe de estar preocupadísimo por estos partidos después de haber ganado un carro de títulos y dinero con el City.
Confesamos que un recuadrito en el diario de Gallardo nos ha llevado a una confusión momentánea, hemos leído «El medio más letal de Europa» y rápidamente nuestro cerebro se ha puesto a elucubrar candidatos: Sport, Mundo Deportivo, As, el propio Marca, tal vez Superdeporte…, pero en seguida hemos visto la foto de nuestro Jude y hemos comprendido que el medio era un centrocampista y no uno de comunicación.
As comienza a calentar para cuando Endrick aterrice en Madrid. Aún no se ha enfundado la zamarra blanca y ya están diciendo que el todavía menor de edad solo ha marcado ocho goles, que ha perdido la titularidad, etc. Al llegar al Bernabéu se acrecentará el hate.
El diario madrileño publica una medalla de Vinícius con un par de titulares extraídos de la entrevista que el siete merengue ha concedido a France Football. El principal es «Aquí todo el mundo quiere jugar con Mbappé».
Los jugadores son profesionales y están menos afectados por filias y fobias sentimentaloides que torturan a los aficionados y se centran en la calidad futbolística, de modo que sus declaraciones son obvias. Ya lo dijo Valdano: « ¿Mbappé? Si quiere, yo lo voy a buscar al aeropuerto».
Nosotros, sin embargo, creemos que las palabras de Vini merecen una vuelta y que de su aserto se puede extraer una máxima: «Aquí todo el mundo quiere jugar en el Madrid». Después, unos tienen el privilegio de conseguirlo y otros no. Las causas son variopintas, la principal es que el club los quiera o no, y a partir de ahí entra en juego la competencia económica feroz que ejercen los clubes estado y las preferencias vitales de cada cual.
Se puede reducir al siguiente ejemplo: hay a quien le ofrecen 25 Kg de percebes cada día para cenar en el mejor restaurante del mundo y prefiere acudir a otro con carencias culinarias e históricas porque le ofrecen 75 Kg. Las dos ofertas superan con creces la capacidad de engullir crustáceos cirrípedos del sujeto y de todos sus conocidos juntos, pero la ambición por tener más es lícita.
Bellingham es uno de los que ha tenido claro que alimentarse en el mejor restaurante del mundo siempre es una buena idea porque, además de la gloria y el prestigio, los percebes extra caen llovidos del cielo.
Mundo Deportivo nos depara esta mañana una instantánea de Xavi Hernández cantando «¡El tapicerooooooo!» bajo la lluvia de los aspersores que mantiene vivo su amado céspet. Sobreimpresionado sobre las gotitas, los de Godó ya hablan de los refuerzos para el próximo verano. Que si un par de laterales por aquí, un pivote por allá, un interior por acullá… Se sienten libres de pedir y soñar porque saben que al final no tendrán problemas para fichar lo que les plazca, aun sin dinero, porque no han de ajustarse a la normativa que afecta al resto de clubes.
Os dejamos con la portada de Sport, un género en sí mismo que también podríamos incluir entre las 20 peores cosas que un parón de selecciones.
Pasad un buen día.
La ‘Quinta’ Copa de Europa y el añadido de la Copa Intercontinental conquistada en septiembre de 1960 frente a Peñarol provocó que el Real Madrid recibiese un gran homenaje nacional por sus grandes éxitos. El 21 de diciembre de aquel año se organizó un encuentro en el Santiago Bernabéu entre el Real Madrid y una selección nacional. Un partido, además, que estaba patrocinado por la Asociación de la Prensa de Madrid y era a beneficio de la Campaña pro Vivienda del Necesitado.
En un principio la idea que rondó, como explica Alfredo Relaño en un artículo de El País, fue que el choque midiese al cuadro blanco con una selección europea en París, el escenario de la primera Copa de Europa en 1956 que los merengues levantaron tras vencer al Stade de Reims. Sin embargo, el Régimen prefirió que todo quedase en casa.
Uno de los grandes atractivos de la noche iba a ser volver a ver a Raymond Kopa con la zamarra blanca. El francés había vuelto a su país y al Stade de Reims el año anterior. Además, como detalle, Alfredo di Stéfano iba a cederle su número 9 y él jugaría con el 7. Así se inmortalizó posteriormente el hecho con una fotografía histórica.
El ‘Napoléon’ del fútbol viajó a la capital junto a su esposa y en el entrenamiento previo al duelo en el que participaría con el equipo madridista fue recibido por Saporta y Pinedo. Uno de los primeros excompañeros a los que vio fue a Puskas. El magiar le murmuró: “estás fuerte”. Luego llegaron las fotos. Primero una de los dos y más tarde solo de Kopa con Louis Hon y Saporta. Entre otras declaraciones, el francés comentó que estaba bien de su lesión de hacía dos semanas y estaba curado “casi totalmente”. Fue entonces cuando llegó don Alfredo, le tocó en el hombro y le comentó “viejo, cuando quieras”. Así marcharon ambos a empezar con la sesión preparatoria. Al término del entrenamiento el francés se quedó obnubilado contemplando el Bernabéu.“¡Qué hermoso es esto!… Sigo creyendo que es el mejor estadio del mundo. Recogido, acogedor. ¡Y con tanta historia!”.
La ‘Quinta’ Copa de Europa y el añadido de la Copa Intercontinental conquistada en septiembre de 1960 frente a Peñarol provocó que el Real Madrid recibiese un gran homenaje nacional por sus grandes éxitos
Al día siguiente salieron publicadas un par de entrevistas. En Pueblo, Kopa dejó varios titulares. Uno de ellos fue que “jugaré por lo menos hasta los 40 años”, pero el que más resonancia tuvo fue: “en el Real no me dejaron jugar en mi verdadero puesto”. Añadió que “me habían colocado en el ala donde yo no era más que un comparsa, donde solo raramente me pasaban el balón. Yo quiero participar de la acción, incluso puedo desencadenarla. Lo demostré con motivo de dos raras ocasiones, donde, después de mis vehementes protestas se me confió al fin el puesto de delantero centro. Gracias a mí el equipo ganó. Pues bien, al tercer domingo se me colocaba de nuevo en el ala. Era verdaderamente desalentador…”.
Mientras que, en MARCA, manifestó que “es un honor que el club haya pensado en mí para este partido”, que “el mejor público que he tenido ha sido el madrileño” y que “si algún día vuelvo a España será, naturalmente, al Real Madrid”. El hilo de todo esto venía porque se rumoreó que el Barça fue a buscarlo al Stade de Reims, pero pidieron 500 millones de francos, lo que “era una manera de decir que no”, según el futbolista francés.
Por otro lado, anunció el club blanco que por iniciativa de Radio Madrid se habían instalado taquillas supletorias para la venta de entradas con autógrafos de los jugadores madridistas que se encontrarían en los lugares indicados de siete a diez de la noche. Estarían repartidas de la siguiente manera:
Frontón Fiesta Alegre: Kopa, Ruiz, Santisteban y Domínguez.
Sastrería Maté: Di Stéfano, Pepillo, Mateos y Vidal.
Bar Tropical: Gento, Marquitos, Pachín y Bueno.
Casa Mariano: Puskas, Zárraga, Herrera y Miche.
Bar La Bolera: Del Sol, Santamaría, Rial y Canario.
En el otro bando, de la confección del combinado se encargó Pedro Escartín, recientemente nombrado seleccionador nacional para la clasificación del Mundial de Chile’62. Por ello pensó que, en lugar de hacer una lista con los mejores jugadores de la Liga, españoles y extranjeros, era una oportunidad para ir formando un equipo de cara a los encuentros clasificatorios mundialistas. Solo hubo dos excepciones: los brasileños Evaristo y Vavá. La convocatoria completa estuvo formada por Ramallets (acabó siendo baja por gripe), Araquistain; Juan Manuel, Etura, Rivilla (se perdió el partido por molestias), Garay, Reija; Mauri, Ruiz Sosa, Maguregui; Odriozola, Pereda, Evaristo, Vavá (tocado, fue sustituido por Jones), Collar y Kubala. Laszi fue otro de los alicientes del partido y tuvo que realizar un gran esfuerzo para poder asistir. Se cruzó medio mundo (7.000 kilómetros) puesto que asistió en Chile a un partido entre Universidad Católica y River Plate para recaudar fondos de cara al Mundial por un importante terremoto que sacudió el país andino.
Escartín habló con la prensa y respecto a la lista argumentó que “hemos atendido a formar un equipo con los mejores hombres, pero dentro de la posibilidad de una mejor conexión”. Además, comentó el gran motivo del encuentro: “Lo hecho por el Real Madrid es lo más excepcional que vi jamás en mi larga experiencia futbolística. Y, por si fuera poco, ahí está, en avanzada construcción, la Ciudad Deportiva. Y a sumar, ese gran Estadio de Chamartín, que marcó la pauta a los demás grandes clubs. Por todo esto, y por mucho más, el Real Madrid se merece con creces este abrazo de España entera”.
La hora del encuentro fue a las 20:30 y las gradas presentaron un excelente aspecto pese a que los socios pagaban. Al palco acudió Franco, que habitualmente solo asistía las finales de Copa, y también hicieron acto de presencia su señora Carmen Polo y los ministros del Movimiento y de Gobernación. Se anunció que se daría un Balón de Plata a los mejores del partido por cada equipo rellenando la parte trasera de la entrada e introduciéndola en una urna antes de salir del estadio.
Los onces fueron los siguientes:
Real Madrid: Domínguez (Vicente 45´); Marquitos, Santamaría, Pachín; Vidal, Zárraga (Casado); Kopa, Del Sol, Di Stéfano, Puskas, Gento (Canario 49´).
Combinado Nacional: Araquistain; Juan Manuel (Etura), Garay, Reija, Mauri (Ruiz Sosa), Maguregui, Odriozola, Kubala, Jones, Evaristo, Collar.
La contienda tuvo un claro color blanco que ejerció una enorme superioridad sobre el combinado nacional y se hizo con la victoria por 4-0. “El pentacampeón hizo honor a su homenaje” fue el titular de la crónica en MARCA en la pluma de Cronos.
El primer tanto fue obra de Puskas que transformó un golpe franco en el minuto 21. Doce minutos después llegó el segundo en un pase de Kopa a Del Sol que, tras disputa con Garay, logró batir a Araquistain. El tercero se produjo en la segunda mitad, en el minuto 65’, con un tanto de Di Stéfano tras asistencia de Puskas. Y el último, el cuarto de la noche, llevó la firma de Canario, que necesitó de dos disparos para superar al arquero vasco. Araquistain recibió cuatro goles, pero según los comentarios de la prensa fue la gran figura del partido y evitó una goleada mucho más abultada.
Tras el encuentro se celebró un banquete dedicado al Real Madrid en los salones del hotel Castellana Hilton en el que se exaltó la significación del homenaje. El ministro secretario general del Movimiento, José Solís, destacó la hermandad del deporte español y el fin benéfico del partido. El ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Castiella, resaltó el carácter de embajada deportiva que ha tenido el equipo blanco en el extranjero. Y Benito Pico, presidente de la Federación Española de Fútbol, elogió la adhesión del resto de clubs y entregó a Bernabéu una placa que plasmaba el carácter nacional del homenaje. Por último, el máximo mandatario blanco dio las gracias e hizo votos por los éxitos del Barcelona en Europa.
Para terminar el acto, el señor Castiella impuso a Di Stéfano la insignia de la Cruz de Caballero de la Orden de Isabel la Católica. El Ministro afirmó en su discurso que “Di Stéfano es un jugador único, es un señor que pone toda el alma en el campo de juego, además de una constancia ejemplar y de una habilidad personal. Nosotros tenemos por Di Stéfano la más grande y sincera admiración. Es noble, correcto. Es un caballero de la Orden de Isabel la Católica, un caballero español del que nos enorgullece su estirpe latina”.
Unos días más tarde se dio a conocer a los ganadores de los Balones de Plata por su desempeño en el partido tras los 49.794 votos escrutados. Los vencedores fueron Di Stéfano en el equipo madridista con 25.338 votos y Kubala en el combinado nacional con 23.007, pero se argumentó que como Gento (17.182) y Araquistain (21.974) habían recibido una gran cantidad de votos también se les entregaría el trofeo.
La ceremonia de entrega tuvo lugar en el Palacio de El Pardo el día 11 de enero de 1961. Los señores Aramburu, gobernador civil de Madrid, Fuertes de Villavicencio, miembro de la comisión organizadora de la Campaña pro Vivienda del Necesitado y Raimundo Saporta, vicepresidente del Real Madrid, acompañaron a los cuatro futbolistas que recibieron sus galardones de manos de Carmen Polo, la esposa del Jefe del Estado que también estuvo presente en el acto.
Fotografías: archivo Alberto Cosín