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Raymond Kopa, El pequeño Napoleón

Raymond Kopa, El pequeño Napoleón

Escrito por: Alberto Cosín3 marzo, 2017
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Raymond Kopa fue una apuesta personal de Santiago Bernabéu con la complicidad de Raimundo Saporta.  Nacido en la localidad gala de Noeux les Mines el 13 de octubre de 1931. Era de ascendencia polaca y tenía la doble nacionalidad. Desde muy pequeño empezó a trabajar en la mina, hasta que con 6 años perdió un dedo de la mano izquierda. Eso no fue óbice para pasar horas y horas haciendo lo que más le gustaba, jugar al fútbol.

Ingresó en el equipo de su ciudad para pasar después al Angers y firmar por el Stade de Reims en 1951. Kopa se desempeñaba como delantero aunque en el Real Madrid brilló como extremo derecho, al ocupar ‘La Saeta Rubia’ su demarcación favorita. Descollaba sobre todo por el desborde, con un regate en corto muy difícil de descifrar para los zagueros contrarios. Además era un futbolista muy inteligente, potente, hábil, versátil, escurridizo, fuerte y con un olfato de gol extraordinario. Un auténtico fuera de serie.

Su trayectoria en el Stade de Reims es fantástica y tras destacar en la Liga gala, y luego en la primera edición de la Copa de Europa, su nombre comienza a sonar con fuerza en todo el continente al ser tercero en la votación del Balón de Oro de 1956. El cuadro rojiblanco alcanza la final europea aunque cae ante el Real Madrid en un choque muy igualado. Sin embargo la noticia había saltado días antes: Kopa sería jugador blanco la siguiente campaña. Esa circunstancia le pesó tras perder la final al ser acusado en su país de no haberse empleado a fondo. Pero la realidad es que el franco-polaco cuajó un gran partido pese al fenomenal marcaje que le realizó Zárraga.

El primer día que conoció a sus compañeros fue a saludar a Di Stéfano y el argentino, que se estaba atando las botas, ni se inmutó con su presencia. Kopa no esperaba ese recibimiento y tiempo más tarde reconoció su tristeza por ese primer contacto con Don Alfredo. Sin embargo después, cuando se acopló al equipo y a la capital española, mantuvo una fantástica relación con ‘La Saeta’ tanto en el césped como fuera del rectángulo de juego.

El 4 de octubre de 1956 se concertó un partido de presentación para el galo con el Sochaux como rival. Los blancos con todas sus estrellas apabullaron al equipo amarillo por 14-1 y Kopa completó un hat-trick. Su primer encuentro oficial fue quince días más tarde en Liga. Era la jornada siete y el Jaén visitó el Bernabéu para llevarse siete goles en el zurrón. Kopa compartió vanguardia con Marsal, Di Stéfano, Mateos y Gento, y anotó dos tantos en el triunfo por 7-1.

Esa campaña lograría su primera Liga como blanco al recuperar el Real Madrid el cetro nacional tras superar por cinco puntos en la tabla a Sevilla y F.C. Barcelona. Kopa actuaría en 22 partidos y además de marcar contra el Jaén también lo hizo ante Athletic Club, Osasuna, Valladolid y los bilbaínos en San Mamés. La temporada fue excelente para el conjunto entrenado por Villalonga que también levantó la Copa de Europa y la Copa Latina. En el torneo continental fue un fijo y resultó básico en el partido de desempate de la primera ronda frente al Rapid de Viena con el gol de la tranquilidad tras el conseguido por Joseíto en los albores de la contienda. En semifinales también hizo un gol en la vuelta en Old Trafford, y días más tarde partió como titular en la final donde el Madrid ganó a la Fiorentina. Mientras que en la Copa Latina jugó tanto la semi como la final siendo muy destacado su papel como asistente contra los italianos que recibieron un contundente 5-1.

En su segundo curso el cuadro blanco cambió de técnico y aterrizó el argentino Luis Carniglia. Kopa siguió siendo fijo en el esquema merengue y su temporada fue muy notable. Los capitalinos confirmaron su dominio en España y en Europa y obtuvieron otro doblete para la historia de Liga y Copa de Europa, la tercera seguida. Además las prestaciones del extremo subieron y en la Liga cosechó ocho dianas, una el día de su cumpleaños contra el F.C. Barcelona en casa cuando batió a Ramallets de cabeza tras una falta botada por Zárraga. En la competición continental salió de inicio en todas las eliminatorias y marcó gol frente al Amberes y dos contra el Sevilla en el inolvidable 8-0 de la ida de cuartos de final. En el duelo por el título el Real Madrid se midió al Milan, al que derrotó por 3-2 en Bruselas con una asistencia mágica de Kopa a Rial en el segundo tanto blanco.

Tras el verano Kopa cumplió uno de los sueños de su vida, jugar con su ídolo Ferenc Puskas. El francés fue uno los espectadores en Wembley del famoso 3-6 de Hungría a Inglaterra en 1953, y desde ese momento quedó impresionado con la calidad y el guante que tenía en su zurda ‘Cañoncito Pum’. Con la llegada del magiar la delantera blanca era de categoría: Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento. Sin embargo no cuajó como se esperaba ya que Rial no estaba cómodo como interior derecho y Kopa se marchó al final de la temporada 1958-1959. No llegaron a la docena de partidos oficiales juntos siendo las abultadas victorias ante el Sevilla y el Osasuna (8-0 en Liga) y el triunfo por 2-0 contra el Besiktas en Copa de Europa sus actuaciones más significativas.

La Liga se escapó por cuatro puntos pese a que el ‘Pequeño Napoleón’ logró su mejor cifra goleadora en el Campeonato Nacional con diez dianas. Dos de ellas llegaron en el derbi frente al Atlético de Madrid, en uno de sus mejores choques con la elástica merengue. Ese día se situó en la punta del ataque y fue una pesadilla para Chuzo, Callejo y el arquero Pazos. Semanas más tarde tuvo lugar su consagración deportiva al ser nombrado el vencedor del Balón de Oro de 1958. El galo superó en la votación de la revista France Football al teutón Rahn y su compatriota Fontaine y se erigió mejor jugador del continente.

Por su parte, en la Copa de Europa, anotó contra el Besiktas en Madrid y disputó la eliminatoria contra el Wiener. En semifinales se vieron las caras con el cuadro colchonero donde el extremo francés se perdió la ida pero si participó en la vuelta y en el desempate celebrado en La Romareda que concluyó 2-1. El destino quiso que se enfrentase a su Stade de Reims en la final en la que una lesión tras una durísima entrada de Vincent le dejó KO. Tuvo que abandonar el campo (el técnico Carniglia siempre pensó que estaba fingiendo), pero el Real Madrid acabó por alzar su cuarta Copa de Europa, la tercera para Kopa.

Bernabéu le quiso renovar con otros cinco años de contrato y doblándole la ficha pero el galo rechazó la propuesta. Tenía negocios que atender en su país y su mujer no se había acostumbrado a la vida española, por lo que hizo las maletas y retornó al Stade de Reims. Kopa declaró que “los tres años que estuve en el Real Madrid fueron inolvidables" y que había sido la mejor etapa de su vida, tras completar una estadísticas en tres cursos de 103 partidos oficiales y 30 goles en su haber.

En Francia prosiguió su carrera durante ocho temporadas más (seis en Primera División y dos en Segunda) en el conjunto rojiblanco para colgar las botas en 1967 con casi 36 años.