Mañana jueves el Real Madrid cierra en Vitoria frente al Deportivo Alavés su curso 2023. Ha sido un año extraño con el estallido del Caso Negreira. Lo deportivo tomó un tinte de crónica negra. Por meses, el aficionado puso en tela de juicio todo lo que estaba viendo. Es imposible asistir impertérrito al campeonato nacional. No solamente el estamento arbitral sale tocado, también el fútbol español. Y la prensa convencional. Los principales medios de comunicación han decidido mirar a otro lado y tratar el tema como una obsesión graciosa de cuatro freaks. Salvo honrosas excepciones como El Mundo o Libertad Digital, la mayoría de la prensa generalista decidió hacer realidad aquella máxima del fútbol de patadón y para arriba. Por ello, el balance futbolístico del año ha sido gris tirando a negro. Como aficionado no puedo separar el grano de la paja. Evaluar el año en términos futbolísticos no sería justo. Lo deportivo ha sido ensombrecido por la trampa y el engaño.
El pasado domingo frente al Villarreal Club de Fútbol el Real Madrid ofreció su mejor cara. La noche prometía, pues el campo estaba en su esplendor con la cubierta retráctil luciendo en lo alto y el ambiente era ensordecedor. Daba un aspecto mágico, como de platillo volante que acaba de posarse en plena Castellana para comunicarnos que al fin fuimos contactados.
Con el estallido del caso negreira, Evaluar el año en términos futbolísticos no sería justo. Lo deportivo ha sido ensombrecido por la trampa y el engaño
Y en la grada nuestro nuevo niño crack: Endrick. El brasileño pasó unos días por la capital para conocer su nuevo entorno, ver las instalaciones de Valdebebas y saludar a los compañeros del primer equipo. También acudió al palco con toda su familia, novia y staff. La atmósfera era total y la gente estaba enloquecida. Endrick tuvo su primera entrevista antes del encuentro y dejó sus primeras declaraciones como jugador merengue: "Es un sueño desde chiquito estar aquí, será una gran historia". Enchaquetado, tranquilo, sonriente y en perfecto castellano añadía: "Creo que vamos a hacer una gran historia de aquí a seis meses".
En esas estábamos cuando el balón empezó a rodar. El Madrid inmediatamente se hizo con el control del encuentro. Juego dinámico, en bloque alto. Modric se colocaba en la zona del mediapunta y Valverde jugaba de cinco. Toni Kroos se dedicaba a flotar, ofrecer opción de pase y oxigenar la medular con su juego preclaro de perfecto cirujano. Por su parte, Jude Bellingham iba y venía en labores ofensivas y defensivas. De nuevo, el británico parece ser algo más que un jugador, luce como un perfecto tres en uno. ¡Qué capacidad técnica y física! Jugamos con tres más gracias a él.
Brahim Díaz volvió a ser de la partida y dejó detalles de su técnica otra vez. El mediapunta quiere demostrar que tiene sitio de sobra en este Real Madrid y aprovecha cada ocasión para presentar sus credenciales. El malagueño tiene suficiente fútbol en sus botas para ser jugador de rol o asumir la titularidad cuando las bajas arriba amenacen al once.
Brahim quiere demostrar que tiene sitio de sobra en este Real Madrid y aprovecha cada ocasión para presentar sus credenciales. El malagueño tiene suficiente fútbol en sus botas para ser jugador de rol o asumir la titularidad cuando las bajas arriba amenacen al once
Jude Bellingham abrió de nuevo el marcador con un testarazo perfectamente medido. Parecía Santillana o Cristiano. Rodrygo Goes puso el 2-0 en el marcador y refrendó su buen momento como goleador. El brasileño ha recuperado el colmillo retorcido de cara a gol y aleja los fantasmas que en el primer tercio de la temporada lo tenían sumido en una depresión. A la vuelta del descanso, Morales aprovechó un despiste defensivo y resolvió la jugada con un gol propio del delantero con olfato que siempre ha sido.
El Villarreal tomó aire por unos instantes pero en el minuto 64’ Brahim Díaz marcó un gol maradoniano yéndose de todos los que le rodeaban, corriendo con el balón pegado al pie y recortando al último rival antes de ajustar el disparo a las redes. Simplemente, un golazo marca de la casa. Las mocitas madrileñas sonreían en la grada. Luka Modric aprovechó un balón muerto en el área para cerrar el marcador y anotar su primer tanto. Segundo partido consecutivo del genio croata en el once y participación de sobresaliente.
Por supuesto que la nota triste la puso la lesión de David Alaba. En la primera parte el internacional austriaco sintió cómo su rodilla sufrió un tirón en una jugada fortuita. Tras la finalización del partido, el parte médico del Real Madrid daba a conocer que nos encontrábamos con "una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda" y que inevitablemente debía pasar por quirófano. Es decir, adiós a la temporada. Tercera rotura de cruzado para la plantilla. Increíble mal fario. Obviamente, la pregunta ya flota en el aire, ¿hemos de fichar un central? Supongo que sí. ¿A quién? Complicado saberlo. Siempre es delicado acudir al mercado invernal.
Por su parte, el antimadridismo sociológico vive días inciertos. Aunque ha logrado anotarse un nuevo tanto al adjudicar el VAR a Mediapro, sus dos grandes baluartes deportivos están deprimidos: el Atlético de Madrid de Simeone está en horas bajas y el Fútbol Club Barcelona de Xavi Hernández anda como pollo sin cabeza. Bien es cierto que tener a Tatxo Benet, máximo directivo de Mediapro tras la salida rara de Jaume Roures, al frente del tinglado les garantiza el control del relato en la realización deportiva y este hecho no es moco de pavo.
El Atlético lleva desde el partido Olímpico Lluís Companys sumido en un juego apático. El pasado sábado salió vapuleado de San Mamés tras un baile del Athletic Club que bien pudo acabar en tragedia con una manita. Los pupilos de Simeone están acabando el año de forma errática. Hasta hace poco buena parte de la prensa les daba por favoritos para ganar el campeonato, llegando a decir que el Atleti era el único equipo que jugaba a algo. ¡Qué curioso!
El Barcelona parece una unidad de desatino en lo universal. Admito que estoy disfrutando de tanta impostura grotesca. Es imposible querer nadar y guardar la ropa todo el rato
Del Barça ya mejor ni hablar. Dan hasta lástima. Algo de vergüenza ajena siento cuando observo la deriva de este equipo en permanente peligro de extinción. O de deconstrucción, si nos manejamos dentro del constructo que se sacó de la manga Xavi. Tras la derrota frente al Girona, encadenó otra derrota frente al Amberes y un empate frente al Valencia. El Barcelona parece una unidad de desatino en lo universal. Admito que estoy disfrutando de tanta impostura grotesca. Es imposible querer nadar y guardar la ropa todo el rato.
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Tchouameninga. Glorioso. Carletto es el mejor. Ancelotti lo ha vuelto a hacer. No le ha bastado con haber sido el entrenador de la Décima y el de la Catorce, quizá las dos ediciones más emocionantes para el madridismo de las ganadas este siglo. Tampoco se ha conformado con ser el artífice de la explosión de Vinícius o quien ubicó a Bellingham en el puesto que lo ha encumbrado a lo más alto. Ni siquiera con haberse convertido recientemente en el técnico con más victorias en Champions. No, todo ello no ha sido suficiente para Ancelotti, también ha creado un semidiós: Tchouameninga.
Tchouaméni + Camavinga = Tchouameninga 🤣 pic.twitter.com/S5GzeqGxpc
— B24 (@B24PT) December 20, 2023
Thouameninga es como si fusionas a Scarlett Johansson con Monica Bellucci, a Paul Newman con Robert Redford, a Billy Wilder con John Ford, a Beethoven con Mozart, a Fender con Les Paul, a Mercedes con BMW, a Zidane con Ronaldo, a Guti con la constancia, al género humano con la coma del vocativo, las transferencias recibidas con las vacaciones perpetuas, el matrimonio con hijos con la libertad y la felicidad.
Thouameninga es como si fusionas a Scarlett Johansson con Monica Bellucci, a Paul Newman con Robert Redford, Las transferencias recibidas con las vacaciones perpetuas, el matrimonio con hijos con la libertad y la felicidad
Contar con Tchouameninga en la plantilla del Real Madrid supondría resolver de un plumazo todos los problemas existentes, los no existentes y los que se puedan o no presentar en el futuro o incluso en el pasado.
Tchouameninga podría jugar de lateral izquierdo gracias a la carga genética recibida de uno de sus padres, Camavinga. Gracias a su otro progenitor, Tchouaméni, sería capaz de ocupar el lateral derecho, sumando lo diestro del 18 blanco con la habilidad para el puesto de lateral de Eduardo.
Tchouameninga podría ser central ya que Aurélien puede jugar en esa posición.
Tchouameninga ocuparía el puesto de pivote sin problema, es más, sería un doble pivote en un mismo jugador, ya que tanto Camavinga como Tchouaméni se desempeñan con solvencia en ese puesto. Por lo que el Madrid, de facto, jugaría con doce, como el Barça.
Tchouameninga es como poder comprarse una casa con el sueldo medio en España, como viajar rápido en tren a Extremadura, como beber vino a discrección sin resaca, es la victoria por encima de todas las cosas
Tchouameninga se desenvolvería por cualquiera de los dos carriles interiores como Pedro por su casa, para justificar esta afirmación, ruego que apliquen la misma argumentación utilizada en el puesto de lateral.
Tchouameninga sería un delantero nada desdeñable si tenemos en cuenta que aunaría la habilidad y velocidad innata de Camavinga con el disparo y el remate de cabeza demoledor de Tchouaméni. Mbappé y Haaland tendrían que jubilarse.
La portería tampoco sería un secreto para el semidiós creado por Carletto, hay imágenes de Camavinga luciéndose bajo palos en el jardín de su casa. Si a estas cualidades felinas sumamos la sobriedad de Tchou, obtendríamos un guardameta mezcla de Ed Warner con Yashin, no sería capaz de marcarle ni Jude Bellingham.
Solo queda un puesto, el de suplente, tampoco desconocido para ninguno de los dos.
Tchouameninga es la purga de Benito, o de Fernando, que desde la botica estaba obrando. Tchouameninga es como poder comprarse una casa con el sueldo medio en España, como viajar rápido en tren a Extremadura, como adquirir títulos de transporte de manera rápida y sencilla en la web de RENFE, como beber vino a discreción sin resaca, es la victoria por encima de todas las cosas. Tchouameninga es el Real Madrid.
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Tiene suerte Brahim Díaz de vestir de blanco, no contar con el pequeño Negreira como chófer, y no llevar en la sangre cócteles rosarinos, porque de otro modo nos lo volverían loco a entrevistas en todo el mundo, a candidaturas y trofeos, a rumores y chifladuras sobre la gloria que le espera en la cima en los próximos quince años tras el gol que se inventó ante el Villarreal, de esos que dan sentido al tozudo vicio de pagar una entrada para ver el fútbol.
Tiene suerte porque así dejarán que vuelva a hacerlo, que siga trabajando y creciendo, y que continúe repartiendo felicidad y locura sobre el césped, sin la presión de tener que entronizar cada tres meses a un nuevo príncipe balompédico de brevísima edad, para tapar lo que en la zona oscura del vestuario aún hiede y borbotea, o para distraer a los propios de los temblores colectivos de los puestos insípidos de la tabla. Eso en el Real Madrid, gracias a Dios y a Florentino, no sucede.
Y tiene suerte también porque el madridismo no necesita que le vendan los nuevos ídolos en el papel de los lunes, que aquí las ovaciones se ganan solo en el campo, y los amores inquebrantables brotan con espontaneidad, al paso de cualquier huracán de fútbol y belleza que ponga en pie al graderío al enchufarla al fondo de la red, esté previsto o no que irrumpa en el festival de la magia blanca contemporánea.
Por mi parte, no me hizo falta el maravilloso gol del otro día para tener la seguridad de que la suplencia crónica de Brahim tenía algo de despilfarro de rico, porque si bien no estábamos necesitando de su buena estrella para acompañar los resultados del Real Madrid, ya bastante notables, nunca el Bernabéu se siente cómodo renunciando a la fiesta de un jugador tocado por la varita de la imprevisibilidad, que en un atacante es la sal y la alegría de su fútbol.
La calidad a veces se compra o se vende. El madridismo no. O se tiene o no. Y Brahim lo tiene
No es solo la velocidad explosiva, los cambios de ritmos, la capacidad de desborde, o el modo en que recorta y sienta hasta a las hormigas del césped. Es que intenta lo que nadie sensato se atrevería a probar, en el momento más inesperado, y el modo en que logra tensionar él solo a toda una defensa.
Por si fuera poco, el muchacho está creciendo con la titularidad semana tras semana, y tengo para mí que la explosión de talento y arte del 3-1 contra Villarreal fue solo el comienzo de una bonita amistad entre la grada y el futbolista, que aún puede darnos muchas, muchas tardes de éxtasis balompédico, concediendo tácitas oportunidades de reflexión a los mendrugos de la Federación y al grisáceo seleccionador, que aún dudan porque viste de blanco.
A la vuelta de la Navidad volverá Vini Jr, y no tengo la menor idea de quién debe jugar y quién quedarse en el banquillo, en ese montón de combinaciones de éxito que tenemos en la parte media y alta, quién debe abrir el marcador, y quién debe saltar al campo en el segundo tiempo para tratar de cerrarlo. Quizá tan solo espero que, incorporados de nuevo todos los atacantes, nadie olvide el tiempo en que Brahim Díaz, casi desconocido para muchos hasta hace semanas, cubrió sin despeinarse el hueco de varios de los mejores delanteros del mundo, tras haber estado desde comienzo de temporada trabajando en silencio con sus compañeros, sin alzar ni una sola vez la voz sobre su suplencia, y después de acordarse antes de nada del equipo, frente al micrófono, cuando le dieron la oportunidad de reivindicarse tras marcar uno de los mejores tantos de su carrera. Que eso es madridismo. La calidad a veces se compra o se vende. El madridismo no. O se tiene o no. Y Brahim lo tiene.
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Buenos días, amigos. Os habéis fijado en cómo lo hemos escrito, ¿verdad? Primero “buenos días”, luego una coma y luego “amigos”. Esa coma es obligatoria, y se llama la coma del vocativo. Separa el mensaje del destinatario o destinatarios del mismo. Separan lo que se dice de la fórmula a través de la cual llamamos la atención del interlocutor, vaya por delante del mensaje, por detrás del mismo o incluso en medio.
“Manolo, ven a las diez”. “¿Qué tal está usted, D. Cipriano?” “Te digo muy en serio, Marisa, que no me había dado cuenta de que esta señorita estaba en la cama”.
Algunos ejemplos célebres dentro del campo que nos ocupa aquí cada día son “Sandro, ¿qué más quieres que te dé?” y “Todo OK, José Luis”. Sandro y José Luis no tienen mucho que ver (uno compra vicepresidentes de árbitros y el otro ignora penaltis), pero comparten el hecho de ir aislados por medio de comas en frases míticas como las mencionadas.
Tiene toda la lógica. Lo que se dice es de naturaleza completamente distinta al vocativo a través del cual llamamos la atención de alguien para decírselo. Y sin embargo vivimos en un mundo que ha dado la espalda a la coma del vocativo, como ha dado la espalda a la decencia y al diálogo como forma de entendimiento, por ejemplo.
Y no es casualidad. Hay una estrecha relación entre el descuido de la coma del vocativo y la comisión de fechorías sin tino. El respeto a las normas (que en este caso es observación de un rigor estético también, pues no poner la coma del vocativo es como ir sin peinar) va de la mano con la consagración de la ética. Se empieza por no poner la coma del vocativo y se termina por ser a la vez miembro del Consejo de Administración de Barça Studios y responsable máximo del VAR que rige todo el fútbol español.
Esta larga y (tal vez) tediosa introducción viene al caso por la tropelía cometida hoy por As contra los signos de puntuación en su primera plana del día. Amigos de As, con esos títulos de periodismo en vuestro haber deberíais conocer la regla con la que hoy hemos abierto la sección. Ya, ya sabemos que hay quien considera que cambiando de color mensaje y destinatario del mismo se anula la necesidad de poner la coma del vocativo. Y un carajo, amigos. No se anula nada. La coma hay que ponerla. Extendernos más en explicaciones comienza a agotarnos, y además no os lo merecéis.
Se empieza por no poner la coma del vocativo y se termina por ser a la vez miembro del Consejo de Administración de Barça Studios y responsable màximo del VAR que rige todo el fútbol español
“Kroos quédate”. ¿Acaso eso tiene un pase? No, no tiene un pase, a pesar de los mil pases por partido que pega el interlocutor en cuestión, un señor alemán a quien hay que decirle que se quede, totalmente de acuerdo, pero hay que decírselo como Dios manda. Y Dios, en este sentido, manda lo mismo que la RAE, y es tan inflexible como la propia Academia. Más que ella, de hecho. Dios jamás habría aceptado el uso de “toballa” como palabra de uso lícito. Hay días en que los académicos parecen redactores del As.
¿Por qué, As? (Fijaos en la coma). ¿Por qué nos hacéis esto? Y, si teníais que hacerlo, ¿tenía que ser obligatoriamente con Kroos? La coma del vocativo hay que ponerla siempre, pero más aún para dirigirse uno a Toni Kroos, que es la pulcritud, la higiene en el juego. Toni Kroos es al fútbol lo que la coma del vocativo es a la escritura. Hay algo en la pausa somera que ejerce Kroos sobre algunas jugadas que recuerda a esa acotación mágica, tras la que la frase echa a correr como en un desmarque de Rodrygo. Esta vulgaridad suprema de ignorar la pausa del vocativo no se le debe hacer a nadie, pero menos al ilustrísimo centrocampista del Real Madrid.
Lo que queremos decir es que no poner la coma del vocativo siempre está mal, pero puede estar peor todavía en función de a quien designe dicho vocativo. Por ejemplo, y aun siendo incorrecto, “Savic quédate” es impropio, pero “Kroos quédate” es absolutamente inaceptable.
Por cierto, Savic ayer decidió no quedarse, y con un tercio del partido de su equipo ante el Leganés transcurrido agredió a un getafense, viendo como resultado el camino de los vestuarios. Ello terminó resultando en el fiasco de su equipo, que empató un partido que tenía ganado, algo que As se limita a calificar de “amargo”, sin más criticismo. Si no son rigurosos con la coma del vocativo, ¿cómo van a serlo con el Atleti, a quien tanto quieren tantos redactores de esa casa? Ojalá tuvieran por la coma del vocativo una mínima parte de la estima que sienten por el Cholo Simeone. (Por cierto, “Cholo quédate” también seria sólo falta leve, además de que estaríamos de acuerdo con el mensaje).
Lo dicho. “Savic quédate” o “Cholo quédate” es, puestos a elegir, más permisible que “Kroos quédate”, en atención a los méritos estéticos contraídos por los interlocutores. En todo caso, esa coma, que es lo más fácil del mundo, debe ponerse siempre.
Esta Navidad, regala comas del vocativo.
Para no restar fuerza a este mensaje, pasaremos ligeramente por encima del resto de portadas del día. Enhorabuena a la selección femenina de fútbol por el Mundial (sí, fue hace mucho, pero la rijosidad de Rubiales nos dejó sin tiempo de felicitarlas entonces) y ánimo, Pedri (con la coma en todo lo alto).
Pasad un buen día.
El infortunio se ha cebado con el Real Madrid, en especial con su defensa, el portero y sus dos centrales titulares han sufrido lesiones muy graves en apenas unos meses. El último en sucumbir ha sido David Alaba, a quien enviamos todo nuestro ánimo.
Los amigos de fcQuiz han preparado el siguiente cuestionario sobre el jugador madridista.
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La desgracia se está cebando con las rodillas de los futbolistas del Madrid. Es una plaga egipcia. El dato, en frío, asusta: el portero, que por lo demás es también el mejor del mundo, y la pareja titular de defensas centrales del equipo, con el ligamento cruzado roto, son baja por toda la temporada, o casi. Estamos hablando de tres titulares indiscutibles, el Zamora-Ciriaco-Quincoces del equipo que ganó la Liga y la Copa de Europa hace sólo un año y medio. Es una tragedia, por donde se mire, aunque como siempre en este tipo de situaciones también se forjan nuevos grandes nombres. Pasó con la lesión que lastró el final de Ramos en el Real: emergió de la bruma Militao como un titán, apoderándose para siempre del puesto y de las charreteras. Ahora es Rüdiger el que lleva un primer tercio de campaña extraordinario, cogiendo en cada partido jerarquía y mando.
la situación es demasiado gorda incluso para el buen fondo de banquillo que tiene el Madrid. Se antoja imprescindible acudir al bazar de invierno, algo que Florentino detesta, y con razón, porque en enero casi todo lo que se puede fichar es malo
Sin embargo la situación es demasiado gorda incluso para el buen fondo de banquillo que tiene el Madrid. Se antoja imprescindible acudir al bazar de invierno, algo que Florentino detesta, y con razón, porque en enero casi todo lo que se puede fichar es malo.
Ante semejante panorama, es preciso reunirse en The Situation Room y repasar las opciones existentes:
Si el club adopta una postura conservadora ante la magnitud de la cuestión, Ancelotti tendría ante sí el dilema de reutilizar a alguno de sus futbolistas más versátiles. Esto sería un parche, una emergencia, y quedan seis meses por delante, los más importantes, los más exigentes. No parece recomendable. El Madrid está en la carrera por el título de Liga y sus opciones en la Copa de Europa están intactas. Además, tiene que luchar por la Supercopa en un fin de semana de alta intensidad en el desierto árabe y, acto seguido, pelear en el Vietnam de la Copa hasta febrero, a dos partidos de media por semana.
No fichar a nadie sería como presentarse al Apocalipsis con el equipo cogido con alfileres, pero Carletto podría usar a Tchouaméni: ya ha jugado alguna vez de central. En teoría, reúne todo los requisitos: es alto, fuerte, técnicamente exquisito y va bien de cabeza. Es un stopper de ultimísima generación y los mediocentros defensivos siempre han resultado jugando como centrales, aunque lo que Tchouaméni tendría por delante sería poco menos que la Ilíada. Además, sigue siendo un jugador por romper en el Madrid. Su precio y su reputación aún no han sido contrastados del todo en el gran escenario del mundo que es Chamartín. Las opciones de quemarlo, de darle a él la responsabilidad de jugar junto a Rüdiger los grandes partidos de la temporada en el eje de la zaga, son muy altas. No recomendable.
No fichar a nadie sería como presentarse al Apocalipsis con el equipo cogido con alfileres, pero Carletto podría usar a Tchouaméni y Mendy como centrales
Usar a Mendy: es el mejor defensa puro de la plantilla y en este caso no es mediocampista, sino lateral. Su reconversión parece a priori más natural pero en el fútbol, como trasunto perfecto de la vida, dos más dos no son cuatro. También queda por ver su combinación con Rüdiger: en el arte de la defensa, como en el amor, la clave es la armonía, y eso, como todo, tampoco cabe presuponerlo. Esta decisión exigiría que Fran García creciera a lo macho en eliminatorias europeas y partidos a tumba abierta, como escribían los clásicos, y habilitaría a Nacho para que fuera en esencia el primer suplente de Carvajal y una especie de central comodín-volante que diera descanso alternativamente a la Guardia Negra entre unas cosas y otras, conforme avanzara la primavera.
Si el Madrid, en cambio, optara por reforzarse ante la manifiesta debilidad cuantitativa de su sistema defensivo, ¿qué es lo que ofrece el mercado? El perfil adecuado sería el del veterano con mil batallas en las piernas, sueldo asequible, pocas pretensiones, de fiar y agradecido por la oportunidad. Más improbable aún que fichar, conociendo a Florentino, es que desembolse mucho dinero por un proyecto de estrella a mitad de curso. No es el estilo de la casa. Seguramente Carletto prefiera un aguerrido fajador al que no necesite testar y con el que ir sacando puntos en Liga y eliminatorias en Copa para que, llegado lo mollar, Rüdiger y Nacho estén lo suficientemente frescos. Pero aquí, claro está, hay que contar con los designios divinos de la dirección deportiva, cuyo conocimiento de las cosas implica la big picture. En este rango, hay una serie de opciones que varían entre lo improbable, lo deseable y lo posible.
Para el que escribe esto, sería la mejor opción. La vuelta del hijo pródigo, la última página de la gran epopeya fundacional del Madrid despótico que tiranizó como nadie la Copa de Europa. Pero tampoco me engaño: su fichaje es una quimera. Florentino Pérez sólo ha despedido dos veces a alguien, y ese alguien es Zidane, la debilidad personal del presidente, el hombre que en sí mismo es la alegoría de su legado como prócer histórico madridista. La mitad de la afición, con olímpica arrogancia despechada, lo detesta, pero Ramos es uno de los futbolistas más importantes de la Historia del club, además del mejor central del fútbol moderno y una figura capital de la segunda Edad de Oro del Real.
Desde que la UEFA cambió el reglamento, podría jugar la Copa de Europa con el Madrid. Su evidente descenso de caché, por la edad, impediría que volviera por sus antiguos fueros de capitán y capo. No es que conozca la casa: es que es el Madrid. Fiable y en forma, a pesar de su edad, para la Liga y para la Copa todavía da más que de sobra. Lo rescataría de su aventura traumática en Sevilla, que tiene visos de acabar en Segunda, y salvaría su matrimonio, pero para que algo como su regreso se diera, tanto él como Pérez tendrían que nacer otra vez.
Prácticamente el mismo caso que el de Ramos, con más años y menos carga emocional. Se fue tarifando extrañamente del club en donde fue caudillo y en el que conformó junto con Ramos la pareja de centrales más rápida y violenta, agresiva e imponente del fútbol contemporáneo. ¿Qué defensa de la Liga, ahora mismo, es mejor que Pepe, quitando los del Madrid? Su regreso, no obstante, es tan improbable como el de Ramos, si no más, dado su carácter al borde de la esquizofrenia y a la desaparición de todo el clan portugués del vestuario.
Para que el regreso de Ramos se diera, tanto él como Florentino tendrían que nacer otra vez
Un veterano con más tiros pegados que la persiana de un sirio que conoce la Liga al dedillo y que sigue siendo el titular de un equipo acostumbrado a jugar competición internacional, ya conoce además la casa y de ella se fue sin dolor. No hay causas pendientes con él y seguramente estaría encantado de un último y grandioso baile en el paraíso.
Francés de sangre africana y nombre de monologuista de la Gran Vía, nadie lo ha visto jugar y todo el mundo dice que es el heredero de Varane. Puede ser. Juega en el Lille, que junto con el Lens es uno de esos clubes a donde emplazar a todo aquel que busque en la Ligue 1 el futuro del fútbol universal. Mulato, con bigotito y peinado como el Actor Secundario Bob, Yoro podrá ser o no un magnífico central, pero por la facha no parece del tipo de paracaidista con el que Carletto contaría para, en frío, mandarlo a saltar de noche sobre Normandía con la misión de tomar la playa de Omaha.
Un portugués de Mendes. Con eso está dicho todo: caro, puede que bueno y de negociación complicada. No parece que sea el tipo de operación a la que Florentino Pérez dedique, en enero, más de medio minuto de pensamiento.
Sin lugar a dudas el central uruguayo del Barcelona es una de las joyas del mercado defensivo internacional. Juega en un club quebrado, sostenido artificialmente por corruptas maniobras y opacas inyecciones de dinero que la LFP y la Federación amparan aquiescentes, y su equipo, dirigido por Xavi, se asoma al precipicio. Costaría caro, pero sería un golpe moral al gran adversario comparable al fichaje de Figo, lo que retrotraería a Florentino a su condición de superhéroe de las masas y de estrella del rock.
El Barcelona necesita dinero y si hay que dejarse 60 millones por un central, Araújo es el indicado, por todo. Sería un fichaje social y, en el contexto de la llegada de Endrick en verano, supondría cerrar el círculo: aspirar a la hegemonía en España, preparar la internacional y completar la iberoamericanización de la plantilla. Es altamente improbable que ocurra, siquiera en verano, pero es uno de los valores de la Liga, es canchero y es talentoso. Tanto para solucionar los problemas ahora como para pensar en la sustitución de Alaba en el futuro, hay pocos candidatos mejores, siempre que el dinero inglés o qatarí no se interponga en el camino.
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Buenos días, amigos. Se acerca la Navidad y se nota en distintos ámbitos relacionados con el fútbol. Ayer, por ejemplo, el Alavés decidió no competir a fondo contra el Girona, regalito para el segundo equipo de Roures. Apostamos que el jueves contra el Madrid no mostrarán un espíritu navideño tan altruista y parecerán un equipo argentino compuesto por once barras bravas y entrenado por Bilardo y Mourinho juntos.
Se acerca la Navidad y es propio de estas fechas tener algún detalle con los más desfavorecidos, en este caso no desfavorecidos desde el punto de vista laboral o social, sino en cuanto a aptitudes. Nos referimos a Figueroa Vázquez, quien adornado de incompetencia congénita para el arbitraje fue premiado con dirigir el partido del Madrid frente al Villarreal. Él no decepcionó, puso en práctica las enseñanzas recibidas en el CTA en cuanto hacia qué lado tenía que soplar el viento, pero donde no hay mata no hay patata, y el sevillano no fue capaz de rellenar el acta con un mínimo de precisión: alteró el orden de los goleadores y endosó a Nacho una amarilla que en realidad él mismo había mostrado a Capoue apenas minutos antes.
Se acerca la Navidad y lo apreciamos en las portadas patrias, tan interesantes como observar en tiempo real el crecimiento de un nardo. Nos referimos a la planta aromática con flor, por supuesto.
As, en ejercicio onanista justificado, consagra su portada a mayor gloria propia y de sus premios. Formato Panavisión Technicolor. Esperamos que lo pasaran bien, pero, sinceramente, nos da igual.
La portada de Marca es para un señor que da golpes y no es Luis Suárez.
Mundo Deportivo y Sport coinciden en señalar que el Barça quiere un Davids para enero. Es decir, un centrocampista cedido para la segunda parte de la temporada que dé buen rendimiento. Cuando se empieza a mirar para atrás, es señal de que no gusta lo que viene por delante.
En las cuatro portadas se hace referencia al sorteo de Champions. Ya sabéis, al Madrid le ha tocado el Leipzig. Si queréis saber más, Alberto Cosín analizó a nuestro rival en esta pieza que podéis leer aquí. Para Tomás Guasch el adversario más duro y favorito era el PSG, ya que es el único club estado que aún no ha ganado el torneo y los que mandan tendrán ganas de resolver ese desaguisado.
Al City por Navidad no le regalan colonia porque cuentan con Pep, perpetua fuente fragante sin igual. Sin embargo, recibió al Copenhague en el sorteo de Champions. Recordemos que viene de superar un complicadísimo grupo contra Estrella Roja, Young Boys y Leipzig.
Se acerca la Navidad y otra muestra más es el regalo recibido por Alberola Rojas en forma de internacionalidad. ¡Ja, ja, ja, ja, ja! Alberola Rojas, internacional. ¡Ja, ja, ja, ja! Disculpad las abruptas carcajadas. El delirante arbitraje perpetrado contra el Madrid en el último derbi habrá sumado méritos para internacionalizar a este colegiado con cuerpo y cerebro de Geyperman. Aunque, realmente, este premio no puede catalogarse de regalo, tal y como hemos escrito antes, porque lo ha abonado él mismo, recordemos que Alberola es uno de los trencillas que pagó religiosamente al hijo de Negreira. Doce pagos constan en A por un montante total de casi nueve mil euros. Tampoco le ha salido tan caro. Si fuese por capacidades propias, no habría pasado de figurante de programa de citas.
Se acerca la Navidad y esperamos que la celebréis o no como os dé la gana. Que queréis poner luces, ponedlas. Que no, no las pongáis. Os gusta colocar la cubierta, la colocáis. No os apetece, no la despleguéis. Deseáis sembraros una cubierta pilosa en la testa, sembráosla. Que no, pues no. Olés sí, a cantar. Olés no, a tocar la zambomba.
Pasad un buen día.
Por la presente queda convocado el IV Certamen de Cuentos Madridistas de Navidad de La Galerna con arreglo a las siguientes BASES:
1. Los cuentos participantes tendrán por doble temática la Navidad y el Real Madrid y/o el madridismo, no necesariamente en este orden.
2. La extensión de los cuentos será de un mínimo de 500 palabras y un máximo de 2.500.
3. El plazo de entrega se abre el 7 de diciembre de 2023 a las 10 de la mañana y se cierra el 23 de diciembre del mismo año a la misma hora.
4. Los relatos participantes se enviarán al correo madridaxis@gmail.com, indicándose en el apartado Asunto las palabras "Certamen de Cuentos".
5. La dotación del premio consiste en una invitación doble para asistir a la Gala de Premios La Galerna de 2024. Asimismo, el cuento ganador se publicará en lagalerna.com el 24 de diciembre de 2023.
6. La Galerna se reserva el derecho de publicar con anterioridad a dicho momento, y con posterioridad al cierre del plazo de presentación, cualesquiera otras obras presentadas que considere del interés de sus lectores.
7. El premio podrá declararse desierto.
8. Cada participante podrá presentar un solo cuento al Certamen.
Van a perdonar mi tardanza en escribirles. Pensaba hacerlo media horita o así después del sorteo: me fue imposible, me dio un parraque afortunadamente superado.
Y es que estuvo la cosa a un tris de que al Madrid le tocara el Copenhague, hubiese sido grandioso. ¡Bolas calientes, corrupción! Faltó nada, sí. Impagable. Y eso que leo por ahí que estos últimos años los cruces y/o finales del Real han sido con Liverpool (cuatro veces), City (tres), Chelsea (tres), PSG (dos), Juventus (dos), Bayern (dos), Atalanta, Ajax, Atleti, y Nápoles.
Nunca el Barça, pero tiene explicación: hasta los cuartos no es posible el emparejamiento doméstico y lamentablemente lo apeaban antes. Quizá esta vez.
En los últimos años al Madrid nunca le ha tocado el Barça, pero tiene explicación: hasta los cuartos no es posible el emparejamiento doméstico y lamentablemente lo apeaban antes
Total, que lo que pudo ser Copenhague acabó siendo Leipzig. Acababa el encuentro y los daneses eran para el Madrid o para el City. OK. Leipzig: pilas blancas a tope. Este alemán es un buen equipo. El tercero en mi ranking tras el protegido PSG, grandísimo favorito viendo lo visto —que es el único club estado sin el trofeo— y el Inter. Se trata de un equipo de ritmo alto, tipos con buen pie, hambre: buen fútbol. Y moderno. Obligará al Madrid a poner los cinco sentidos en la pelea. Al Leipzig no le ganas con la gorra, es eso.
¿Que más preocupados estarán ellos? Claro. El Madrid al completo y sin cosas raras externas es tan o más favorito que el PSG y el resto junto. Eso requiere que cuando llegue febrero tenga un número de bajas razonable. Y la cosa se mantenga hasta mayo. Acumulación de amonestaciones, un tironcito, una gripe…
Teniendo asumido que el portero y los centrales titulares no estarán en octavos ni en la final, si me apuran, a lo sumo Militao, estaremos de acuerdo que se enfrenta ante otro euroreto de bigotes. Si con la enfermería como la tiene gana la 15, ¿qué podríamos decir? Lo tengo: otra razón de lo conveniente de la Superliga. ¿Qué le quedaría por hacer al Madrid en Europa? No se me ocurre.
El Leipzig es un buen equipo. El tercero en mi ranking tras el protegido PSG, grandísimo favorito viendo lo visto —que es el único club estado sin el trofeo— y el Inter
El gran momento interbombos fue la aparición de John Terry, mítico central del Chelsea: habló que ni el presidente se la Peña Ramón Mendoza. Glosó los años tremendos del Madrid, el 5 de 9, y le situó como el gran favorito de la presente edición. No iba a decir lo que en realidad piensa, que eso, el favorito es el PSG. No iba a soltarlo en casa de la UEFA. Un invitado no va a decir que la cerveza está caliente… A él le van a contar, ¡jaaaaja! Terry vivió lo de Ovrebo en la primera fila. Más ¡jaaaaja!
Pero hay que agradecerle el detalle y el mensaje: ve al Madrid campeón pues atiende solo al juego. Lo demás se lo imagina y escapa. Habría que invitarle una tarde al Bernabéu, que Florentino le dé una palmada como la que se llevó Endrick, toma recuerdo. Y un jamón.
Endrick. Volverá a Brasil y contará su bautizo merengue. Cató lo que jamás pudo imaginarse: tu equipo encandila, gana 4-1 y el árbitro y cía lo bordan entre la rechifla popular. ¿A que nunca vio revisar un gol como el de Rodrygo? Al chico hay que mandarle unos vídeos y que se vaya enterando de la copla que le espera. Quedamos ya a la espera de la primera roja a Bellingham, por dirigirse a su gente mismamente. Está al caer, sí.
Y un abrazo muy fuerte a David Alaba. Genial la viñeta de Marselle, búsquenla. David escayolado y apoyando la pierna en su silla blanca y mítica. Mucha suerte, campeón.
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Los castaños, los cerezos, a veces los manzanos y en general los árboles que proveen de frutos, ya sean frescos o secos, no tienen predilección por el Real Madrid y son más propensos a celebrar o provocar los castañazos del conjunto blanco que a jalear con olés sus victorias. Incluso algunos se erigen en policía de los decibelios y afean las muestras de alegría del respetable en el Bernabéu. Es el caso de Juanma Castaño, quien anoche dijo que “Ha habido olés que han molestado a los jugadores del Villarreal”. Hay que agradecerle, al menos, que no soltase ese “han habido” tan común últimamente en los medios de comunicación.
Como bien dice el tuitero @Santillana1971, a quien le he tomado prestado el título de este artículo: “El régimen de terror de la corrupción del fútbol español también nos quiere mudos. La policía de los decibelios hace su presentación en la liga”.
El régimen de terror de la corrupción del fútbol español también nos quiere mudos. La Policía de los decibelios hace su presentación en la líga.
— Santillana1971 (@Santillana1971) December 18, 2023
En el todo mal continuo y eterno que vive el Real Madrid ahora también son censurables los vítores al buen juego. Confieso que esta no la vi venir, pero, visto lo visto, o escuchado lo escuchado, no es descartable que lo próximo sea recriminar a los aficionados que celebren las victorias de los de Ancelotti o incluso los goles a favor, hechos ambos que sin duda también molestan a los jugadores de los equipos contrarios. Llamadme descerebrado, pero puede que incluso les incomode más perder que la afición rival olee a su equipo. Ruego a la RAE que me disculpe por haber añadido otra acepción al verbo olear.
En el todo mal continuo y eterno que vive el Real Madrid ahora también son censurables los vítores al buen juego
Es entendible, no obstante, que Castaño lo pase mal, alguien que se agarra un berrinche del tamaño del que padeció tras la clasificación del Madrid ante la Juventus en la Champions de 2018 y se desahoga en directo como hizo él, no es extraño que sufra viendo jugar como los ángeles al Real Madrid pese a todos los infortunios sufridos, el último de ellos la grave lesión de Alaba.
La impotencia de Juanma y de todo el entramado que hace posible que el Barcelona siga disputando competiciones como si tal cosa tras haber cometido el delito demostrado de abonar millones de euros al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros durante años es gigantesca. Intuyo que se preguntarán cómo es posible que el Madrid esté ganando y se esté gustando a pesar de la plaga de lesiones que lo asola, a pesar de estar entrenado por un mero gestor, a pesar de una nula planificación deportiva, a pesar de los arbitrajes sufridos, a pesar de tener al frente del VAR a Clos Gómez, a pesar de… no sigo porque alguna vez habrá de concluir este artículo y ustedes tendrán cosas que hacer.
Lo que no admite duda, empero, es que los olés solo chinchan a Juanma y a los rivales si son cantados por la afición madridista
Pero volvamos a la frase de Castaño: “Ha habido olés que han molestado a los jugadores del Villarreal”. De ella se deduce que hay olés que joroban y olés que no, por lo que cabe preguntarse qué hace que un olé fastidie. ¿Perturba más un olé gritado que uno cantado? ¿Acaso influye el tono en el que se modula: irrita más un olé en si séptima mayor que uno en do sostenido menor? ¿Cantarlo una octava más alta es aún peor? ¿Es pecado incluir un olé si se entona una novena o se celebra una volea? ¿Acaso producen molestia por acumulación, es decir, existe un máximo de olés tolerables antes de la pataleta? ¿O es por frecuencia: cuántos olés por minuto se necesitan para traspasar el umbral del incordio? ¿Reside el problema en la acentuación y duele más un ole que un olé? ¿No me llames Dolores, llámame Lola?
Es perentorio que tanto Castaño como los jugadores del Villarreal nos aclaren estas cuestiones de cara a evitar molestias en el futuro. Nada nos preocupa más que volver a tocar las narices a un club que hace gala cada vez que puede de su antimadridismo y alberga a futbolistas como Baena, quien no tiene ningún problema ético en utilizar las tretas más abyectas y miserables para atacar a los compañeros de profesión.
Lo que no admite duda, empero, es que los olés solo chinchan a Juanma y a los rivales si son cantados por la afición madridista. Cuando los seguidores cerámicos los entonaron en la victoria submarina contra el Madrid de primeros de año no hubo problema alguno. Es probable que hasta los medios los viesen con buenos ojos y los escuchasen con buenos oídos: estaba venciendo al pérfido Madrid un modesto que simplemente está respaldado por alguien que tan solo preside Pamesa y apenas tiene el 9 % de las acciones de Mercadona.
La policía de los decibelios tiene un problema con los olés del público del Bernabéu. ¿Cuál es mi modesta solución para solventarlo? Que se compre tapones para los oídos.
Y olé.
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