Buenos días, amigos. Hoy la cosa portadil va de España e Italia, de fútbol y Fórmula 1, de pelotas y Ferraris, ya sean bólidos en sentido literal o figurado.
Marca titula: «Dos Ferraris contra Italia», e ilustra con una imagen de Lamine Yamal y Nico Williams, puntales, según este diario, de España para buscar el pase a octavos de final de la Eurocopa en el partido que se disputará esta noche a las 21 horas frente a Italia. Nosotros no descartamos que, dado su estado de forma, vuelva a ser Carvajal el puntal, que el propio Dani pare un penalti, saque de puerta, provoque un córner, lo bote y, él mismo, lo remate de cabeza elevándose por encima del mismísimo Adriano Celentano para anotar el gol de la victoria.
Nos recuerda Marca que, si gana, España será primera de grupo y, si pierde, se jugaría el pase contra Albania. Tremenda complejidad la que se atisba en el horizonte para el combinado de Lluís de la Font.
La imagen elegida por Marca rebosa juventud y blancura dental, y es que una boca sana es fundamental para tragar todo lo que nos quieren hacer tragar. Otra cosa es que nosotros vayamos a comulgar con ruedas de molino, pero nos va a dar igual, por una cosa o por otra, quien no respeta las normas o leyes en el fútbol español, si guarda relación con la Ciudad Condal, se va de rositas.
En una minifranja, Marca informa que Rosell y Bartomeu son imputados por el Caso Negreira. Que ya lo estaban, pero bueno. Más allá de consideraciones jurídicas, uno sufre un esguince cerebral cada vez que recuerda que Laporta, quien cuadruplicó el sueldo a Negreira, no está imputado.
También pretenden hacernos tragar el show guionizado de cada verano, una pelea de mentirijillas entre Liga y FC Barcelona a cuenta del cumplimiento de los requisitos financieros para poder inscribir con la norma 1:1. La enésima venta ficticia de tal o cual porción de Barça Studios que ya estaba vendida pero no cobrada, que sí pero no, que ahora sí que sí pero luego que tampoco, que un embargo por aquí, que otro por allá, en definitiva, ni vendida ni cobrada. Indiferente, de todos modos, el resultado es el mismo.
Llega un momento en el que es palmario que la Liga va a volver a mirar para otro lado y el Barça no va a cumplir la normativa a la que están obligados el resto de clubes, por lo que asistiremos a otra liga adulterada. Solo pedimos que no nos traten por imbéciles, que, ya puestos, les dejen inscribir directamente lo que quieran y lo anuncien como tal, pero que dejen de tratarnos como a idiotas.
Ahora es el momento en el que respiramos, nos calmamos, y pensamos que con suerte pronto dejaremos esta liga corrupta para embarcarnos en un proyecto —se llame Superliga o de otro modo— acorde a la grandeza del Madrid.
Antes de abandonar la portada de Marca, y tras echarle un último vistazo, entendemos que los dos únicos Ferraris que vemos no son ni Lamine ni Nico, con todos los respetos para ellos, sino Modric y el Chacho, que aparecen en minifotos.
La Croacia de Luka lo tiene feo para clasificarse tras el empate frente a Albania, y el Chacho anuncia su retirada. Menuda racha llevamos, primero fueron Kroos y Rudy y ahora Sergio Rodríguez. Es cierto que marcha esperada, pero no por ello menos dolorosa.
Después de decenas de años y de títulos, el Chacho dice adiós, no volveremos a disfrutar de la magia de uno de los mejores bases españoles de la historia. El club lo despedirá como merece y el próximo 26 de junio a las 12 horas tendrá lugar un acto institucional en la Ciudad Real Madrid que contará con la presencia del presidente Florentino Pérez. Preparad los pañuelos porque se nos volverá a escapar alguna lagrimita, o lagrimota, en la despedida de este jugadorazo. El Chacho sí que es un Ferrari.
Decíamos al inicio de este portanálisis que la cosa iba de España e Italia, de fútbol y Fórmula 1, de pelotas y Ferraris, y también, como vemos en la portada de Mundo Deportivo, de Roja y Azzurra. Les encanta llamar a España la Roja. Son sus costumbres.
El tema de los Ferraris en este caso es literal, porque Carlos Sainz ofreció un road show con su bólido rojo por el paseo de Gracia. «Ruge Barcelona», titula el diario de Godó, grande España. Y está bien, ya que no puede rugir con las victorias de su equipo preferido, que ruja con las habilidades de un madridista hijo de otro gran aficionado blanco que además es el primer Premio Madridista de La Galerna: Carlos Sainz Cenamor.
Os dejamos debajo las portadas de As y Sport y nos despedimos con el deseo de que disfrutéis de una buena jornada.
Es inevitable buscar el máximo responsable del éxito de un equipo cuando éste se convierte en un referente para el mundo del fútbol. A lo largo de la historia del balompié, tenemos muchos ejemplos de entrenadores o futbolistas que aglutinaron en torno a su figura una escuadra suficientemente heroica como para bautizar un club en un momento dulce de su fútbol. Suelen ser equipos que por su desempeño suponen un salto enorme en el modo de entender la táctica o la estrategia. Podríamos citar al Inter de Milán de Helenio Herrera, El Benfica de Bela Guttman y del gran Eusebio o el Milan de Sacchi. Todos los aficionados guardamos en nuestra memoria citas o comparaciones con equipos históricos aunque no los hayamos visto jugar. Por ejemplo, si queremos decir que un equipo juega de maravilla solemos compararle con el Brasil del Mundial de 1970.
La historia del Real Madrid es rica en cuanto a equipos históricos. Algunos de ellos son tan gigantes que empequeñecen otros más humildes pero con un peso específico digno de tener en cuenta. Todos los que leemos La Galerna conocemos por Alberto Cosín entresijos que incluso desconocíamos. Gracias al saber enciclopédico de Cosín, hemos aprendido esas grandes historias ocultas por la luz cegadora de los grandes nombres. Inevitablemente el Madrid de Di Stéfano, el Madrid de los yeyé, el Madrid de La Quinta del Buitre o el de Los Galácticos son los que tienen su nombre en letras de oro.
Todos los madridistas que nos acercamos a nuestra historia rápidamente memorizamos sus hazañas pues éstas son tan impresionantes que nos obligan a no olvidarlas jamás. Obviamente es un poco injusto dejar otras plantillas ilustres un poco de lado como es el caso del Madrid de Los García, ese equipo entrañable lleno de jugadores españoles y de la cantera. Ese Madrid fue bastante especial pues era un Madrid de entreguerras. El Madrid atravesaba un momento delicado en lo económico, y sin embargo fue capaz de crear un equipo sólido que logró levantar ligas y conseguir el pase a la final de la Copa de Europa de 1981 frente al Liverpool quince años después de la de 1966. Habría que esperar diecisiete años para volver a otra final y ganarla.
El Real Madrid que conocí es el Real Madrid del último Lorenzo Sanz. Es el Madrid que venía de ganar la Séptima y cuya estructura volvió a levantar la Octava y la Novena. La verdad es que los de mi generación hemos tenido una suerte tremenda. Si bien el Madrid de Lorenzo Sanz era un Madrid de grandes jugadores, también era un Madrid un poco desaliñado. Lo mismo te cerraba el fichaje de Nicolas Anelka, una especie de Mbappé de la época cuando el primer Mbappé del Mundial de 2018, que te tenía que malvender a Clarence Seedorf porque se necesitaba dinero de inmediato.
Sin embargo, hay una figura imposible de obviar que para mí lo transforma todo. Por supuesto, hablo de Florentino Pérez. Cuando Florentino llega a la presidencia, en el verano del 2000, con el fichaje de Figo bajo el brazo, todo cambió. Verano a verano, el presidente parecía el genio de la lámpara del cuento de Aladino. Con Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham el Madrid era un equipo de ensueño. Si bien en títulos no lució como se esperaba, en repercusión fue un tremendo éxito. Tanto que jugadores como Cristiano Ronaldo o Karim Benzema confiesan que empezaron a fijarse en el Madrid cuando de chavales vieron aquella constelación de estrellas. Por ello, se bautizó a aquel primer equipo de Florentino como el Madrid de Los Galácticos. Se dice que realmente el término nace cuando el presidente del Valencia Jaime Ortí definió como tal a la escuadra merengue con cierta socarronería.
Aquel proyecto naufraga con la salida de Florentino Pérez en febrero de 2006 tras conquistar la Novena, algunas supercopas y dos ligas. Tras unos años de tumbos e historias para no dormir, la vuelta de Florentino Pérez en junio 2009 fue vista por muchos madridistas como nuestra particular parusía merengue. En su segunda venida, y tras una multimillonaria inversión, Florentino trajo de una tacada a Cristiano Ronaldo, Karim Benzema, Xabi Alonso y Kaka. En un solo verano recuperó el terreno perdido. No obstante, esta segunda etapa se caracterizó por atender también posibles agujeros en la plantilla. Tan importantes como la llegada de estrellas fueron las incorporaciones de fichajes como Arbeloa, Khedira o Di María. Ya no bastaba la política de “zidanes y pavones”, había que tener una plantilla profunda.
En las últimas semanas se viene estableciendo una comparación entre el actual Madrid y el de Los Galácticos. En mi opinión, el debate está viciado desde el anuncio del fichaje. Mbappé es una auténtica estrella que viene a ser la guinda del pastel y no el pastel
Dicha exigencia llevó al equipo a dominar el fútbol en la última década. El Madrid de Los Jerarcas o el de las 4 de 5 Champions únicamente se puede entender así. Bajo la batuta de Zinedine Zidane, uno de los mayores legados de Florentino, el equipo jugó a un nivel altísimo y dominó con mano de hierro en Europa. Con la temporada 2016/2017 se llegó al cenit del proyecto, pues el entrenador marsellés pudo hasta contar con dos alineaciones para afrontar la temporada.
En los últimos años, el Madrid ha cambiado de nuevo su política de fichajes. Con la llegada de jugadores como Vinícius, Rodrygo o Camavinga, el club se adelantaba y traía a futuras estrellas aún en su momento formativo. Estas jóvenes promesas mundiales crecían sin prisas al lado de auténticas leyendas como Toni Kroos, Dani Carvajal o Modric. A la vez, el club lograba cerrar grandes traspasos de jugadores espectaculares por un bajo precio. Así llegaron David Alaba o Thibaut Courtois. En un ciclo sin fin, el club logra un balance perfecto y mantiene su hegemonía sin aparente dificultad.
Por todo esto, me molesta el ruido mediático en torno a la llegada de Kylian Mbappé. En las últimas semanas se viene estableciendo una comparación entre el actual Madrid y el de Los Galácticos. En mi opinión, el debate está viciado desde el anuncio del fichaje. Mbappé es una auténtica estrella que viene a ser la guinda del pastel y no el pastel. El francés llega a una plantilla que esta temporada lo ha ganado todo y en la que hasta el último efectivo tiene una Copa de Europa.
Por ello, la única comparativa posible es ya la del Real Madrid con su propia leyenda. O si se quiere, incluso con otras otras grandes dinastías en la NBA como Celtics o Lakers. Y bajo mi punto de vista, esta dinastía futbolística tiene un claro responsable, Florentino Pérez. Estamos pues ante el Madrid de Florentino Pérez.
Getty Images
Buenos días, amigos. ¿Recordáis cuando veíamos las Eurocopas y los Mundiales con la intención de encontrar futbolistas prometedores y usar las redes sociales para pedir a Florentino que los fichara? Bueno, pues eso ya pasó, por la sencilla razón de que Florentino ya los ha fichado antes. Llegan a la Eurocopa ya fichaditos, que es como hay que salir de casa.
No nos hacemos a la idea de la gloria bendita que esto supone. Es un poco más aburrido cuando llega (en este caso) la Eurocopa en cuestión, por cuanto no procede el pajiplantilleo, como decía aquel. Pero la sensación de plenitud que produce atestiguar que los mejores jugadores del torneo ya son nuestros no tiene parangón. Primero fue Carvajal contra Croacia. Luego Bellingham y su golazo a Serbia, tras el que algún despistado gritaría FICHAR para a continuación darse cuenta de que ya forma en nuestras filas (de hecho, acaba de hacernos campeones de liga y Champions). A continuación, la gran jugada de Mbappé frente a Austria y su lesión, de la cual esperemos se reponga pronto. Y por último, ayer, pudimos suspirar de alegría al recordar que Arda Güler, autor de un gol prodigioso en el Turquía-Georgia, ya es uno de los nuestros también. Lo son todos los citados, y otros muchos, asimismo, que no nos caben aquí.
La verdad, habíamos dado por hecho que el gül de Goler (perdón, el gol de Güler), el gülazo (perdón, el golazo), coparía hoy las portadas de la llamada Central Lechera. Nada más lejos de la realidad, acaso porque As y Marca son llamados la Central Lechera de manera harto inapropiada. El hecho es que la bestialidad protagonizada por la joven perla turca, que estaríamos pidiendo a Florentino que fichara de no ser porque está fichado ya, sólo ocupa espacios marginales en las primeras planas de As y Marca.
En lugar de hablar de Güler, gran protagonista de la Eurocopa hasta la fecha, Marca se inclina por publicar la enésima entrevista destinada a lavar la imagen de Morata frente a la inexistente campaña por mancharla. Güler queda en la esquina inferior derecha, a pesar de ser la sensación y el "eurogoleador más joven" de la historia.
As también hace de menos al bueno de Arda, pero al menos otorga el argumento principal de portada a Louis Van Gaal, a quien ha sido diagnosticado un cáncer de próstata. Es una buena causa, y nos sumamos al activismo que quien fuera entrenador de Barça y United, entre otros, quiere ahora ejercer en pos de una mayor concienciación sobre la enfermedad.
La prensa cataculé viene también con sus cositas, incluido el enigma de los miércoles: ¿quién exactamente es Mika Faye, y en virtud de qué pide el Barça 15 millones por él?
Pasad un buen día.
El nuevo Chamartín se terminó en 1947, pero pronto comenzaron las ampliaciones para mejorar el estadio en cuanto a tamaño y capacidad. Apenas siete años más tarde se culminó la construcción de tres anfiteatros coronados a los lados por dos grandes torres, con lo que el aforo pasó de 75.000 a 125.000 espectadores. La cumbre de aquel nuevo lateral elevado acabó siendo conocido por todos los aficionados como el ‘gallinero’. Para conmemorar dicha obra, el club blanco organizó un gran festival el 19 de junio de 1954 que tuvo como postre especial un partido amistoso entre el conjunto madridista y el Athletic Club. Hoy se cumplen 70 años de ese día.
El coliseo blanco se había quedado pequeño pese a que muchos tildaron de loco a Santiago Bernabéu con su impresionante obra en la década anterior. El primer Chamartín constaba de dos anfiteatros en los fondos, el lateral del Paseo de la Castellana y enfrente, en la zona de la actual calle Padre Damián (carretera de Maudes por entonces), una grada coronada con la famosa torre con el marcador. Con la nueva edificación desapareció el monolito y en lo más alto se erigió el ‘gallinero’, una zona mayoritariamente de pie salvo tres filas con asientos. Las obras iniciadas en mayo de 1953 duraron poco más de un año y tuvieron un coste de 12 millones de pesetas. El diseño corrió a cargo de dos viejos conocidos, los arquitectos Luis Alemany y Manuel Muñoz Monasterio.
Aquel curso el Real Madrid volvió a ganar la Liga después de 21 años de sequía y la pasión y el crecimiento crecía entre los hinchas. Cada vez más gente quería ir al estadio para ver al equipo blanco con la gran estrella Di Stéfano y sus lugartenientes Gento, Roque Olsen, Muñoz, Mateos, Molowny, Zárraga…
Para celebrar la ampliación se decidió realizar una gran fiesta del club antes de que se jugase la final de Copa que tenía como sede el terreno de juego capitalino. Como la final del torneo del KO estaba programada para el día 20 de junio, el festival se organizó para el día anterior. En un primer momento la idea apoyada por la Real Federación Española de Fútbol fue disputar un encuentro el día 6 de junio entre Europa y América, parecido al que un año antes se festejó en Wembley con motivo del 90 aniversario del nacimiento fútbol. En esa ocasión, la selección inglesa tuvo como rival a una selección de la FIFA en la que figuró el madridista Joaquín Navarro. Sin embargo, varias de las selecciones sudamericanas que tenían que viajar al viejo continente para la disputa del Mundial de Suiza se acabaron echando atrás por el miedo a lesiones o percances de sus jugadores.
Finalmente, el gran partido con el que terminó el festival del club blanco fue un choque entre el Real Madrid y el Athletic Club. Ambos conjuntos tenían el calendario despejado al haber caído los merengues una semana antes en semifinales de la Copa frente al Barça y los vascos también ante los culés en la ronda anterior de cuartos de final. El cuadro bilbaíno tenía una gran afición repartida por toda España y era un equipo de categoría con los Zarra, Gainza, Panizo, Venancio, Garay y Carmelo, por lo que fue un invitado a la altura de tan magna celebración.
La mañana del festival, Santiago Bernabéu, junto al notario y directivo del club, Ignacio Méndez Vigo, quiso tener un detalle con los 300 obreros que trabajaron en la ampliación. En nombre de la entidad blanca, el presidente les entregó un sobre con 150 pesetas y una tarjeta de libre acceso al estadio para la siguiente campaña.
Por la tarde, ya en la fiesta del estadio, el primer evento fue un partido de balonmano entre la sección merengue del club y una selección castellana. Luego se celebraron una serie de actos con pirotecnia, tracas, suelta de globos con banderines del club, una banda del Frente de Juventudes tocando sus trompetas y un izado de la bandera del Real Madrid en el mismo césped por parte de Santiago Bernabéu mientras sonaba el himno nacional.
Además, al descanso del encuentro entre blancos y vascos desfilaron alrededor del terreno de juego todas las secciones deportivas (ajedrez, atletismo, balonmano, baloncesto, balonvolea, boxeo, gimnasia deportiva y educativa, lucha, pelota, pelota base, remo, tenis de mesa…) de las que disponía la institución madridista por entonces.
Antes del pitido inicial, la plantilla blanca recibió el trofeo de Liga conquistado unas semanas antes con el alirón frente al Valencia. El capitán Miguel Muñoz subió al palco de autoridades y recogió la copa de manos de José Luis del Valle, vicepresidente de la Real Federación Española de Fútbol. A continuación, bajó al terreno de juego para las fotos de rigor y una vuelta al campo de todo el equipo que recibió una atronadora ovación. El entrenador, Enrique Fernández, también entregó a cada jugador una reproducción en miniatura del título liguero.
El estadio no estaba completamente lleno, pero sí registró una estupenda entrada de más de tres cuartos del aforo, por lo que el aspecto que tuvo fue excepcional. El duelo contra el Athletic resultó espectacular, la gente se divirtió y presenció una orgía de goles. En los blancos hubo alguna baja, como la de Pazos y Molowny, y en los vascos no jugaron Garay, Orúe y Gainza, pero las alineaciones sonaron de maravilla. El Real Madrid formó con Juanito Alonso; Navarro, Oliva, Lesmes; Muñoz, Zárraga; Joseíto, Olsen, Di Stéfano, Mateos y Atienza. A lo largo del partido también gozaron de minutos Juanito González, Campa, Becerril, Gabriel Alonso, Goñi, el charrúa Rodríguez, Pérez Payá y Gento. Por su parte, el técnico del Athletic, Antonio Barrios, alineó a Carmelo; Areta, Venancio, Canito; Manolín, Maguregui; Jáuregui, Arteche, Arieta, Panizo y Bilbao. Otros jugadores que participaron fueron Lezama, Zarra, Estenaga, García y Prieto. El resultado fue un sensacional 5-4 con Enrique Mateos como gran figura del partido con tres tantos.
En la crónica de MARCA realizada por R.M. se destaca que hubo fútbol del bueno con un juego de “calidad, brioso, espectacular y eficaz” como prueba el resultado con el que finalizó la contienda. La razón fue que “ambos equipos, olvidando feas tácticas, se dedicaron de lleno a jugar al fútbol de verdad, el que tiene como fin primordial el marcar goles, aunque el deseo de hacerlo en mayor proporción que el adversario obligue a cuidar debidamente la parte defensiva; pero sin trastocar las cosas de modo que lo secundario se convierta en principal, y viceversa”.
Pese a que “Madrid dominó más y ligó mejores avances” al descanso se llegó con victoria rojiblanca por 1-2. Di Stéfano hizo el primer tanto con un tiro raso cruzado y luego un autogol de Navarro y un empalme de Bilbao a centro Jáuregui dieron ventaja a los vascos. En la reanudación, a los dos minutos, Olsen logró la igualada al empujar a la red una asistencia de Joseíto. Después apareció Mateos, con su primer tanto tras un buen disparo después de un jugadón de Di Stéfano. ‘Fifirichi’ aumentó la ventaja con un tiro precedido de una combinación entre Olsen y Joseíto. El gol con el que el madrileño firmó el triplete en su cuenta particular fue el 5-2 y lo consiguió al rematar un centro de Joseíto. Los bilbaínos redujeron la distancia en el marcador al 5-4 final por mediación de Maguregui, que aprovechó un despeje del guardameta blanco a envío de Arieta, y luego con Zarra, al descerrajar el delantero un tiro durísimo cruzado que entró en la meta de forma fulminante.
Al día siguiente, con un lleno en las gradas de Chamartín, se disputaron las finales de Copa de los juveniles y profesionales. En la primera se midieron el RCD Español y el Plus Ultra, con triunfo para el cuadro asegurador, y en la segunda se vieron las caras el Valencia y el FC Barcelona, con victoria para los che, produciéndose sobre el terreno de juego la famosa celebración de su portero Quique que se aupó al larguero de unas de las porterías.
Fotografías: archivo Alberto Cosín.
El affaire Hezonja nos ha dejado a todos un poco descolocados a causa de las sacudidas experimentadas por el asunto hasta su resolución. Más que la renovación o marcha de un jugador de baloncesto, parecía una enrevesada película con más giros argumentales que zooms tenía un videoclip de Pepa Flores filmado por Valerio Lazarov.
Estos días se han escrito diferentes teorías para responder a quién, cómo, cuándo dónde y por qué. En el presente artículo, explicaré la versión que me ha llegado.
El affaire Hezonja ha sufrido más giros argumentales que zooms tenía un videoclip de Pepa Flores filmado por Valerio Lazarov
El pasado 8 de mayo, Laporta se prepara para ver el quinto partido que Barça y Olympiacos disputan en el Palau a la misma hora que el Real Madrid de fútbol afronta el encuentro de vuelta de las semifinales de Champions contra el Bayern. Es optimista, siempre. No le queda otra, porque él no vende gestión ni realidades, Jan vende ilusión. Y los azulgranas se la compran sin pedirle cuentas.
En fútbol no le ha servido de nada contar en España con un CTA heredero directo de Negreira, con Clos Gómez en el VAR, con Mediapro surtiendo de imágenes al videoarbitraje, con Tebas haciendo la vista gorda, etc. En Europa les han enviado al carrer de nuevo y encima con goles de Mbappé y Dembélé. El título europeo de baloncesto es su última gran esperanza.
El encuentro ante Olympiacos avanza y la frente de Laporta se perla, no pinta bien. Jan se retrepa en su asiento. Hace muecas. La energía de McKissic, la puntería de Papanikolau y un paupérrimo acierto desde la línea de tiros libres condenan al Barça. Pierde 59-63 y queda fuera de la Final Four de Berlín.
Para colmo, el Madrid se mete en la final de Champions de fútbol merced a dos goles de Joselu en un suspiro. Laporta monta en cólera. Los responsables de catering del Palau se colocan raudos los cascos anticanapés, aunque, afortunadamente, esta vez ninguna albóndiga sufre la ira del presidente culé, como sucedió en Montjuic tras el empate contra el Granada.
Esa misma noche se reúne con un directivo responsable de la sección de baloncesto y con Juan Carlos Navarro, director general de la misma. La conversación trascurre en unos términos similares a los siguientes:
—Señores, esto no puede seguir así. Sabéis que no podemos competir con el Madrid en fútbol, solo nos quedan nuestras otras secciones para vender esperanza a los culés. Es necesario revertir la situación del equipo de básquet, urge un cambio de ciclo. ¡Hay que fichar hoy a Hezonja! ¡Ya! —ordena Laporta.
—Presidente, no puede ser —comienza Navarro—, este chico pide un caché muy alto, varios años y no entra dentro de nuestras posibilidades.
—O fichas a Hezonja o estás despedido.
Al día siguiente, Juan Carlos Navarro ofrece al representante Mario un contrato de cuatro años que lo convertiría en el segundo jugador mejor pagado de Europa.
En ese momento, el croata no está contento, para Chus Mateo es suplente, no había participado casi en la final de Copa, el Madrid no le ofrece lo que él estima necesario para renovar y decide firmar ese acuerdo de intenciones con el Barça que es válido para presentar a la ACB y estar sujeto a un derecho de tanteo por parte del Madrid.
Navarro vuelve al otro día con el documento firmado y se encuentra a un Laporta que ha superado su estado de cólera. Más calmado, el presidente blaugrana le espeta al director general de baloncesto:
—Este contrato no nos lo podemos permitir, es mucho dinero, no sé cómo vamos a hacerlo, pero yo no lo veo.
Navarro se queda atónito ante el cambio de humor y de parecer de su presidente.
Laporta exige a Navarro que fiche a Hezonja, y cuando Juan Carlos llega con un documento firmado, el presidente del Barça se arrepiente y le dice que no pueden permitírselo
Entonces es el Madrid quien mueve ficha. Florentino se acerca a Hezonja y, entre bromas, lo anima a reunirse con él para llegar a un acuerdo.
En ese momento, Mario se da cuenta de que realmente su club le quiere, aunque llegase a pensar lo contrario en el pasado. Con la intervención de Florentino, que baja al terreno para asegurarse su continuidad, su forma de ver el asunto experimenta un giro de 180 grados, y por ese motivo realiza las famosas declaraciones que hacen pensar a los seguidores blancos que renovará. Sin embargo, poco después, los medios anuncian que Hezonja jugará en el Barcelona la temporada que viene en virtud del pacto relatado antes.
Estas declaraciones son las excusa perfecta para el Barça, que ve en ellas el pretexto ideal para bajarse del carro y retirarse de la lucha por Hezonja un par de días después de las mismas, cuando en realidad lo hacen porque no pueden acometer ese gasto.
El Madrid, por su parte, actúa como hace siempre, anteponiendo la cabeza a las tripas. Si Mario se hubiese presentado exigiendo más dinero con la oferta del Barça en la mano, el club le habría enseñado la puerta. Pero el Madrid, aunque se enteró de que el croata había llegado a un acuerdo con el Barça, sabe que puede contraatacar y renovar a Hezonja dentro de los límites económicos que se ha marcado. Y como puede hacerlo lo hace. No da importancia al factor sentimental de una posible traición del jugador, sino que entiende que se trata de una negociación entre profesionales.
El Madrid ha sido, casi sin querer, magnánimo con Laporta: con la renovación de Hezonja libera al Barça de afrontar un oneroso contrato que había firmado irresponsablemente, y que en realidad no quería afrontar. Aun viendo que no podía fichar a Hezonja, el Barça filtró el acuerdo firmado con SuperMario con el mero afán de enturbiar el ambiente y molestar a un Madrid que ahora mismo es inalcanzable para el Barça en casi todas las secciones donde compiten.
Getty Images.
Buenos días, amigos. Debut de Mbappé en la Eurocopa y napias rotas, manda narices. A lo largo de su carrera, el francés se había lesionado menos durante la práctica de su oficio que los Reyes Magos en el desempeño del suyo, y ha sido fichar por el Madrid y fracturarse el apéndice nasal a las primeras de cambio.
Sucedió anoche, ya lo sabéis, Francia se enfrentó a Austria y ganó 0-1 en un encuentro de esos que hacen afición, pero a otro deporte. Nike vistió a Les Bleus como a jugadores de béisbol y Deschamps volvió a intentar que su equipo no arrasase, si uno mira la calidad que atesora este combinado, es difícil entender las alineaciones y planteamientos de su seleccionador.
En un lance del encuentro, Griezmann centró y Kylian, al rematar de cabeza, se dio de bruces contra el hombro de Kevin Danso. Mbappé cayó fulminado y en la siguiente toma de televisión pudimos observar cómo su tabique lucía como el de un boxeador. Hubo de ser sustituido y trasladado al hospital, como indica Marca.
Al cierre de las ediciones de los periódicos aún no se tenía claro el alcance y el procedimiento a seguir para la sanación de Mbappé. Marca así lo muestra y escribe: «pasa pruebas para ver si debe operarse y la Eurocopa corre peligro».
Lo principal es su salud, no la Eurocopa, lo importante es su restablecimiento satisfactorio, aunque nos da en la nariz que en la selección francesa puede que no piensen lo mismo a tenor del comunicado emitido esta madrugada:
Kylian Mbappé regresa a la concentración del equipo francés. Kylian Mbappé sufrió una fractura de nariz durante la segunda parte del Austria-Francia disputado este lunes en Düsseldorf.
El capitán de Francia fue atendido en primer lugar por el personal médico y el doctor Franck Le Gall, que le diagnosticó una fractura de nariz. El diagnóstico se confirmó durante los exámenes de Rayos X en el hospital de Düsseldorf.
Kylian Mbappé ha regresado al campamento base de la selección francesa. Recibirá tratamiento en los próximos días, pero no se someterá a cirugía en un futuro inmediato.
Nos da mala espina que especifique que no se someterá a cirugía en un futuro inmediato, lo cual deja abierta la puerta a que sí se someta en un futuro no inmediato, es decir, cuando se incorpore a las filas madridistas. Nos tenemos que Francia no vea más allá de sus narices, quiera parchear la situación con un apaño para que el jugador pueda disputar la Eurocopa con ellos y endosarle el problema de la operación y la recuperación al Real Madrid. Y al propio Mbappé, que vería retrasada la aplicación del tratamiento necesario.
Por una cosa o por otra, el fútbol de selecciones siempre acaba siendo un problema: durante la temporada, interrumpe rachas y estados de forma, nos arrebata la posibilidad de ver a nuestro equipo favorito, somete a cansancio y desgaste a los deportistas; durante los periodos estivales, priva de parte del necesario periodo de descanso a los jugadores, retrasa su inicio de pretemporada; y, siempre, acarrea lesiones. Estamos hasta las narices.
Al menos Mbappé se lo ha tomado con humor.
Des idées de masques 🎭😅 ?
— Kylian Mbappé (@KMbappe) June 17, 2024
Kylian publicó: «Alguna idea para máscaras». Esperemos que sea indicio de que la lesión no sea tan grave y realmente no sea necesaria la operación ni ahora ni cuando acabe la Eurocopa, y el tratamiento se limite a la utilización de una máscara protectora en los partidos durante un periodo de tiempo. Ojalá las sospechas que hemos mostrado antes sean infundadas y el comunicado de la selección francesa no sea sino un buen augurio y una muestra de que el asunto no es tan severo.
La portada de As es anterior al mencionado comunicado, por lo que aún no sabían que Mbappé no pasaría por el quirófano de inmediato.
El diario de PRISA dedica un espacio a Cristiano, una bestia del fútbol que se convertirá hoy en el primer jugador en disputar seis Eurocopas. También habla de la despedida de Ramos del Sevilla y de que Hezonja elige el Madrid.
Es curioso el destacado de la franja negra que cruza la tapa del periódico: «La presión popular lleva a Arda Güler a la titularidad». Llamadnos locos, pero quizá haya tenido algo que ver su calidad y rendimiento.
Sport también ha optado por dedicar el frontispicio a Kylian y su rotura de nariz. En el faldón podemos leer que «El Barça necesita una venta exprés antes del próximo 30 de junio». El Barça lo que necesita es un milagro de Lourdes o una nueva componenda con la Liga de Tebas que les permita inscribir a cualquier jugador saltándose las normas, una vez más, delante de nuestras narices. Juzgad vosotros cuál de las dos opciones es más probable.
Mundo Deportivo elige el mercado interno y sus principales noticias versan sobre el Barcelona y la selección española. En el ámbito culé publican una encuesta donde los socios dan el sí a Flick y a Nico Williams, que recordemos es un jugador del Athletic Club de Bilbao. Y sobre el combinado nacional vienen con un scoop de los que hacen época.
Titular: «La roja estrecha lazos en la Euro con una comida». Sello en la portada que reza «Fotos exclusivas MD». Las fotos: jugadores de España desplazándose a pie ¡o incluso charlando como personas normales! junto a una barandilla y, atención, dos señales verticales: peligro, señor amontonando arena y peligro, señor grande persiguiendo a señor pequeño. Historia del periodismo.
Nos despedimos deseando una pronta y satisfactoria recuperación a Kylian Mbappé y con la vista puesta en el debut de Güler en la Eurocopa esta tarde a las 18 horas con Turquía. Arda es de esos futbolistas que ilusionan y mantienen las ganas de ver fútbol.
Pasad un buen día.
Ha empezado otra Eurocopa y eso sólo nos dice una cosa, que nos hacemos viejos. Además esta vez se solapa en el tiempo con la Copa América, lo cual es un fastidio porque pocas veces como ahora podremos ver un cambio de época a tiempo real como el que va a tener lugar este verano en el fútbol mundial a los dos lados del Atlántico.
Cristiano Ronaldo y Leo Messi, los dos mejores jugadores de la Historia y los nombres que han marcado el siglo XXI de este juego, disputarán su último gran torneo de selecciones, a menos que la monomanía de CR7 diga otra cosa y lo tengamos pateando dunas en Arabia hasta la próxima Copa del Mundo. Sin embargo, la nueva hornada de supertalentos generacionales está más que lista ya para representar ante el mundo la escena del relevo. De todos los nuevos príncipes que aspiran a ser los reyes del fútbol, los tres más importantes son del Madrid.
Nunca había sentido semejante desapego y apatía con respecto a la selección española de fútbol. En esta Eurocopa no es que me dé pereza España, es que directamente quiero que pierda. Basta con saber que san Morata, bueno y mártir, es el capitán para ya saberlo todo: como querer ir a la Luna en bicicleta. La frialdad es la última etapa de lo que ha sido un proceso gradual desde el Mundial de Sudáfrica, pero con el equipo que dirige De la Fuente me es imposible no ya identificarme sino siquiera simpatizar.
De todos los nuevos príncipes que aspiran a ser los reyes del fútbol, los tres más importantes son del Madrid
No voy a repetirme, ya otras veces escribí aquí mis razones, pero todas se podrían resumir en la cuestión Brahim, el desprecio más grande a una persona que yo haya visto en el fútbol de selecciones y en particular en España, y mira que hemos visto unos cuantos. Más que de los españoles, la selección ha terminado siendo el puerto de abrigo de los periodistas deportivos, el lumpen de la profesión, y una terminal mediática del nihilismo social imperante.
De pequeño sentía una conexión enfermiza con el equipo nacional porque el Madrid me hacía soñar y trascender y en cambio con España todo era puro sufrimiento. No del agonismo heroico que toda la Creación agranda, no, sino del padecimiento atrozmente vulgar del que los aficionados del Atlético de Madrid han hecho toda una filosofía. Era para mí una ambivalencia lacerante porque, al fin y al cabo, ¡yo era español! Tenía que ir con mi país y así me sentía obligado, y al final de las humillantes decepciones y tras cada derrota cargada de victimismo y de excusas me atormentaba una vergüenza interior tremenda.
En el fondo yo sabía que comportarse así no era de hombres y estaba mal porque con el Madrid las cosas funcionaban de otra manera. La derrota en el Madrid es una herida en carne viva que se lava cruelmente con vinagre y luego se cauteriza con fuego, y eso lo aprenden los niños desde el principio, entendiendo que no existe la habitación de las disculpas. Curiosamente, con el ciclo triunfal de la selección, que ya me pilló talludito, aquel cerrojo moral y mental se rompió y me liberé poco a poco de la cargante necesidad patriotérica de apoyar contranatura a un combinado federativo cada vez más orgánicamente antimadridista, por demás.
Los chavales van con Alemania por Kroos o con Francia por Mbappé y las consideraciones identitarias puramente nacionales les tocan un pie
Observo también algo que para el chaval que yo fui resulta inconcebible, y es que los chiquillos hoy no sienten por lo general la menor vinculación con España ni con la selección. Antropológicamente es digno de anotarse y de ser estudiado. Yo creo que forma parte de un fenómeno mayor, más profundo, un reflejo de la tendencia global del fútbol a convertirse en un juego de nombres y no de equipos. Es decir, que las identificaciones colectivas están perdiendo imperceptiblemente peso con respecto a las individuales, un poco como está pasando en todos los demás órdenes en Occidente.
Los chavales van con Alemania por Kroos o con Francia por Mbappé y las consideraciones identitarias puramente nacionales les tocan un pie. En todo caso yo creo que es mejor así y que en eso salen ganando con respecto a los que somos de otras generaciones, porque si al fin y al cabo la patria es pagar el IRPF y el IVA, ¿no es mejor sentirse más cerca de atletas apolíneos ideales como Cristiano que a otros como Pedri?
La verdad es que con la edad las cosas sí que se ven de otra manera. A uno le quedan cada vez menos reservas de energía para pasarlo mal. Personalmente, entre los fines de semana penando con cada visita a domicilio en la Liga española, las eliminatorias de enero en Copa y las tragedias griegas de abril y mayo en Europa, el Madrid me las gasta todas.
En esta Eurocopa me simpatiza Inglaterra y es la primera vez que me pasa en la vida. La culpa la tiene Bellingham, que es El Ungido. Parece mentira pero por fin, con Jude, todo eso que los ingleses cuentan de sí mismos se cumple. Si después del año que ha culminado en su debut con el Madrid Bellingham destruye el malditismo ancestral de los pross podría incluso retirarse con veinte años pues, ¿qué otra cosa le faltaría? ¿Acaso el Balón de Oro? Mucho me temo que la maquinaria de publicidad y propaganda anglosajona conseguiría arrebatárselo a Vinícius en caso de que a Bellingham le diera por liquidar el loserismo inveterado de la selección inglesa.
La Eurocopa de Alemania confronta dos espacios temporales del fútbol: Kroos, Modric, Nacho y Cristiano frente a Bellingham o Mbappé: todos han jugado, juegan o jugarán en el Madrid, lo que constata el monstruoso dominio estratégico de la visión florentinista en los últimos diez años
La Eurocopa de Alemania confronta dos espacios temporales del fútbol, uno declinante, que buscará su canto del cisne, y uno joven y pleno de vigor que buscará fundar definitivamente su nuevo orden. Kroos, Modric, Nacho y Cristiano frente a Bellingham o Mbappé: todos han jugado, juegan o jugarán en el Madrid, lo que constata el monstruoso dominio estratégico de la visión florentinista en los últimos diez años. Podemos hablar ya de la Era Florentino después de Wembley si además nos acordamos de que, por ejemplo, por los campos alemanes también estará correteando Arda Güler, otro que apesta a playmaker del futuro que tira para atrás. En España han empezado jugando, qué menos, también Carvajal y Nacho, los máximos exponentes de la última gran quinta de la cantera madridista. Serán los puntales de un equipo alicorto y vulgar, digo yo, aunque cualquiera sabe qué truco de magia nos puede deparar el equipo técnico de la federación más corrupta de Occidente. Todo el mundo se hace lenguas siempre de La Masía y ahora con tantos futbolistas replicantes, ídolos de la horizontalidad, como hay en la roja es fácil perder la perspectiva, pero entre Gavi, Pedri y Cubarsí no hacen una pierna de Dani Carvajal, que tiene 32 años y seis Copas de Europa.
Getty Images.
Un día en las carreras es una de las comedias delirantes de los Hermanos Marx. La propietaria de un hospital se encuentra en apuros económicos y la viabilidad del centro depende, en gran medida, de una rica paciente. Groucho es veterinario, pero se hace pasar por médico con el fin de conseguir que la acaudalada enferma prolongue su estancia. Además, optan por apostar en las carreras de caballos como solución a los problemas pecuniarios.
El pasado domingo acudí al Jarama Classic. Pensaba que pasaría un día en las carreras y sin embargo disfruté de mucho más, una oferta de ocio bien organizada y diversificada que no solo incluye el aspecto deportivo, por lo que todo el mundo sale ganando, quien acude se divierte más que en una simple carrera de coches y quien lo organiza hace rentable su inversión y puede ofrecer cada vez mejores eventos y experiencias relacionadas con el mundo del motor.
En el circuito, comentaba estas cuestiones con el galernauta Juan Carlos Servera —responsable, entre otros, de la buena marcha del Jarama— y rápidamente salió a colación el Real Madrid en la conversación. Aunque suene a frase de Groucho, el Madrid es un club de fútbol que paradójicamente se ve obligado a explotar una serie de recursos ajenos al fútbol para poder seguir siendo el mejor club de fútbol.
Lo más llamativo del Madrid, y su razón de ser, es la victoria, la cantidad ingente de campeonatos de fútbol y baloncesto que gana, sin que sirva como excusa nada, ni siquiera no contar a priori con el mejor equipo, situación acaecida no pocas veces. La actitud y la exigencia son máximas, y los éxitos continuados en el tiempo lo han aupado al primer lugar de la historia.
Durante los últimos lustros, el Madrid ha renovado sin prisa pero sin pausa una plantilla ganadora con otra que promete darnos alegrías durante muchos años sin apenas barbecho en la cosecha de trofeos; ha mantenido un equilibrio económico ejemplar incluso ante catástrofes imprevistas como la pandemia de Covid-19; está liderando, enfrentándose a quien sea menester —como siempre ha hecho—, la renovación que necesita el fútbol para no morir; ha vencido a numerosos equipos que contaban con más recursos económicos o arbitrales y, mientras tanto, ha ganado Champions como si no hubiera mañana.
A pesar de lo homérico de los logros, considero que no han sido la clave, sino el establecimiento de las bases que permitan continuar durante años en el primer puesto, reinventarse para poder seguir siendo el mismo.
Aunque suene a frase de Groucho, el Madrid es un club de fútbol que paradójicamente se ve obligado a explotar una serie de recursos ajenos al fútbol para poder seguir siendo el mejor club de fútbol
Quizá nunca se pondere como merece el hecho de que Florentino y su equipo fuesen capaces de prever en qué se convertiría el fútbol y tomasen las medidas oportunas con antelación al problema que iba a suponer enfrentarse a clubes con otra naturaleza jurídica y dinero cuasi infinito, al contar muchos de ellos con el apoyo de un estado económicamente exuberante por mor de sus recursos naturales.
La conversión de un buen estadio de fútbol como el Santiago Bernabéu en un lugar capaz de acoger todo tipo de espectáculos y eventos es una de las transformaciones más importantes que ha experimentado el club. La metamorfosis del Bernabéu es vital para la supervivencia del Madrid: crea la fuente recurrente de ingresos necesaria para competir en el nuevo paradigma del fútbol.
El próximo objetivo es conseguir una competición adaptada al día de hoy y preparada para el de mañana, con un formato en el que prime el espectáculo, que permita la viabilidad de los clubes que participen en ella mientras vela por los intereses de futbolistas y aficionados. Para ello es necesaria la supresión de los actores que no aportan valor y solo parasitan. Es el propósito de la Superliga, si bien lo importante no es cómo se llame la competición, sino acometer los cambios necesarios en el sistema para alcanzar estos objetivos.
La vida no es cine y la manera óptima para resolver los problemas no es al modo de Un día en las carreras. La gestión de un club obliga a enfrentarse a multitud de retos para, primero, asegurar su viabilidad y, segundo, intentar encumbrarlo a la cima. No todas las entidades los afrontan de igual manera, unas hacen pasar por médico a un veterinario y apuestan en las carreras contra el futuro para subsistir un día más en el presente, y otras colocan al profesional adecuado en cada puesto y trabajan con anticipación para resolver los problemas del futuro y subir al primer puesto del podio en la carrera del presente: un día en el Real Madrid.
Getty Images.
El 17 de junio de 2007 se certificó un hecho paranormal. El Real Madrid, contra todo y contra todos —en ocasiones incluso contra sí mismo— ejecutó la última remontada de una Liga, la 30º, que siempre será recordada como la más maravillosa y épica de la historia blanca.
En el libro Historia de las míticas remontadas del Real Madrid (Almuzara) se repasan las gestas europeas y todos sus secretos, pero no podía faltar un detallada crónica de aquella hazaña, de la que hoy ofrecemos un extracto de su traca final, que, aunque muchos no lo recuerden, comenzó precisamente contra el Barcelona.
“Justo cuando todo se tornaba oscuro, el Madrid se rebeló contra los problemas, el catastrofismo y los resultados. Lo hizo donde se clavan las banderas, en territorio enemigo: el Camp Nou. Allí se marcó un partidazo sorprendente que si terminó en empate a tres fue gracias al primer fogonazo de un todavía imberbe Leo Messi. El resultado fue lo de menos. Aquella noche blancos recobraron aquello que les hace irreductibles: la fe en la victoria final. Una ola de optimismo casi disparatado y a todas luces subversivo se desató desde Chamartín, que orquestó la campaña con el lema «Juntos Podemos».
La grada respondió sin preguntar, como se demuestra la verdadera lealtad. Abarrotó el Bernabéu para el siguiente partido ante el Nástic (2-0) y para todos los demás de ese año. Restaban once encuentros y los blancos seguían terceros en la clasificación, a cinco puntos de los dos primeros, Barcelona y Sevilla. Dados los precedentes y la querencia del club ese año por nadar entre escándalos, la persecución se antojaba casi imposible. Pero entonces se comprendió que existen discursos más allá del virtuosismo para alcanzar la victoria. La unidad, el compromiso innegociable y la dureza mental serían el alimento de un equipo que, a partir de ese momento, como en las grandes remontadas, iba a expandir la confianza en sus posibilidades a base de esfuerzo y un apetito voraz.
El globo comenzó a inflarse y volar varios partidos hasta la visita a Santander de la jornada 30. Allí llegó lanzado, a sólo dos puntos del Barça y con los rivales empezando a convencerse de que el Madrid, una vez más, iba muy en serio. Pero un planteamiento poco ambicioso después de adelantarse en el marcador y una polémica actuación arbitral favorecieron
la victoria de los locales. Los culés, que ganaron en Mallorca, pincharon la ilusión y pusieron todas las fichas en el puesto de salida. El asalto volvía estar a cinco puntos de distancia.
El golpe hubiera sido definitivo para casi todos, pero la cohesión entre jugadores, entrenador y madridismo no era de cartón. Pese a la derrota, las entradas para el siguiente partido, contra el Valencia, se agotaron en un solo día. Bernabéu lleno y fe a rebosar. Las victorias frente a los ché (2-1) y en la Catedral (1-4) serían el preludio de un final de campaña de ciencia ficción.
El Barcelona, temeroso por primera vez, comenzó a sacar la calculadora. Quedaban cinco partidos y ya sentía el aliento del lobo a sólo dos puntos de distancia.
En el siguiente encuentro, contra el Espanyol, se agotaron las palabras para describir lo sucedido. En el minuto 26 el Madrid perdía por 0-2, e incluso llegó a ir 1-3 por debajo. Pero ya no se trataba de fútbol. Había algo más, una fuerza sobrenatural, un imponderable que conducía al equipo hacia la portería contraria con la determinación del invencible. Fue la noche de Higuaín, que, en el minuto 89, robó un balón en el que sólo creía él y, tras una pared con Reyes, hizo estallar al Bernabéu y a todo el madridismo. El equipo estaba líder después de un empate del Barcelona contra el Betis.
Cuatro campañas después (la sequía no era ningún decir), los blancos veían la clasificación desde arriba. La tercera remontada consecutiva se dio en Huelva, y una vez más en el último minuto, poniendo a prueba los corazones y la confianza de todos los que ya estaban subidos en el carro guiado por Capello. Un tanto de Roberto Carlos arregló un 0-2 que el Madrid había desaprovechado de forma incomprensible (2-3). Los blancos parecían cogerle gusto a sortear campos de minas.
Entonces llegó el instante en el que el tiempo se detuvo. Penúltima jornada de Liga. El Madrid visitaba la Romareda mientras que el Barcelona jugaba el derbi con el Espanyol en el Camp Nou. A falta de tres minutos de ambos partidos, los blancos perdían (2-1) mientras el Barcelona vencía (2-1 también). El vuelco parecía imposible de evitar. La tragedia sólo podría esquivarse con dos goles… o con un gol en cada estadio. Primero marcó Van Nistelrooy, que entró en la historia del equipo al anotar durante siete jornadas seguidas. Había que anotar otro como fuera, y ese como fuera lo consiguió Tamudo 18 segundos después. Indescriptible. Fue el giro de los acontecimientos más dramático y vibrante que nunca se había vivido en la Liga. La felicidad era plena, sin cortapisas, con Calderón incluso atreviéndose a pisar el césped de la Romareda. Las dos desgracias de Tenerife parecieron cobrarse con el Tamudazo.
Quedaba el partido definitivo, en el Bernabéu y contra el Mallorca. Ganar era obligado para conseguir el alirón. Fue el choque más importante del equipo en los últimos años y, quizás, uno de los más sufridos, como no podía ser de otra manera esa temporada. Los bermellones comenzaron por delante y un escalofrío recorrió los cuerpos de los aficionados, que veían cómo la remontada tendría que hacerse sin el mejor soldado, Van Nistelrooy, que se marchó lesionado. Fue la noche de Reyes y Diarra, que pasada la hora de juego marcaron los tres goles que llevaron al Madrid a conquistar la Liga más espectacular, por angustiosa y meritoria, que jamás haya ganado un equipo. La Liga de las remontadas”.
Getty Images.
Buenos días, amigos. Todo lo que hace o dice Mbappé tiene repercusión global. No es novedad. Es una de las consecuencias que acarrea la magnitud futbolística y mediática de los jugadores como él. Si además opina sobre política, tema controvertido por antonomasia, el eco es mayor y lleva a manifestarse sobre el asunto a quienes ni siquiera siguen el fútbol.
Ayer Kylian, en la rueda de prensa que ofreció durante su estancia con la selección de Francia, opinó que las elecciones legislativas de su país son más importantes que el partido de Eurocopa contra Austria, animó a sus compatriotas a votar, especialmente a los más jóvenes, ya que en su opinión se trata de un momento crucial en la historia francesa, y se posicionó en contra de los extremos.
As titula: «Mbappé contra la ultraderecha». Quizá una coma elíptica después de Mbappé no habría venido mal. Después añade que «pide el voto en Francia contra Marine Le Pen». El sentido de las palabras de Kylian en su comparecencia ante los medios parece claro, si bien es cierto que no se expresó literalmente como destaca As.
Marca va por la misma senda de As, pero de manera menos explícita.
Hemos comenzado este portanálisis comentando que las opiniones de estrellas como Mbappé tienen gran resonancia, incluso en quienes se sienten ajenos al mundo del balompié, y que los asuntos políticos generan controversia. Si bien As extrapola las palabras de Kylian de manera que las presenta como una petición del voto contra Le Pen, Marca se limita a tomar distancia con respecto a lo que llama "meterse en política" (al menos tiene la honestidad de entrecomillarlo) y asegura con algún vago desacuerdo —la elección de las palabras nunca es inocente— que Kylian ha "entrado en campaña". De manera harto sutil, ambas cabeceras están posicionándose sobre los temas que suscita el discurso del delantero francés en consonancia con la línea ideológica de sus respectivos grupos editoriales.
Se pueden leer conclusiones de todo tipo en las redes sociales. A nosotros nos parece que Mbappé es libre de opinar lo que estime oportuno, siempre y cuando lo haga con el debido respeto, como ha sido el caso. En el Real Madrid caben personas de todo el espectro político siempre que sus manifestaciones públicas estén regidas por la tolerancia a personas, precisamente, de otro espectro político. En el Madrid de los setenta coexistieron pacíficamente un monárquico de derechas como Bernabéu y un maoísta como Breitner, y se admiraban mutuamente. Si fuera del Real Madrid llueven las balas, no es problema de la institución, que nunca va a incentivar la guerra entre unas posturas políticas frente a otras. El Madrid es tolerancia y entendimiento.
Lo que ha dicho Mbappé es que no le gustan los extremos. A nosotros los extremos que nos gustan son los del Real Madrid que corren la banda y ponen en un brete una y otra vez a los laterales rivales, generando ocasiones para los vikingos. Mbappé el año que viene, bien desde el extremo, bien por el centro, a buen seguro que será un quebradero de cabeza para las defensas contrarias, como lo ha sido Bellingham este y lo sigue demostrando con su selección: ayer anotó el gol de la victoria de Inglaterra y fue el mejor contra Serbia.
La prensa culé ya sabemos que acostumbra a vivir en su burbuja, recientemente hemos comprobado cómo han atribuido méritos en la victoria de un equipo de la NBA, es decir, de baloncesto, a Guardiola, un entrenador de fútbol que hace muchos años que no está en el Barça, así que no puede extrañarnos que Pedri y Lamine sean la «eurosensación».
Ayer, sin ir más lejos, este humilde portanalista acudió a comprar unos filetes de contramuslo y mientras el pollero se los deshuesaba no dejaba de comentarle lo espléndidos que son Pedri y Lamine, y la eurosensación que estaban causando en todo el mercado: el carnicero estaba euroasombrado, la frutera euroepatada, la pescadera eurocautivada. ¿Quién va a preferir a un grupo de veteranos y noveles que ganan una barbaridad de Champions pudiendo quedarse con dos jóvenes que han realizado un buen debut contra Croacia en una Eurocopa? Sería de locos.
Sport, cómo no, también se halla europrendido de Pedri, destacan que recorrió nueve kilómetros en una hora y que en la selección están muy contentos con él. No es para menos, ¿jamás alguien corrió nueve kilómetros en una hora? Además, ¿no es en fútbol lo más determinante correr nueve kilómetros en una hora? Quien no lo pondere como merece, como lo máximo, no entiende nada.
La zona principal de la portada la reservan para las negociaciones entre Barça y Oporto a cuenta de Vitor Roque y Mika Faye. El Tigrinho aterrizó como una estrella hace apenas un puñado de meses y ya le están buscando acomodo en el país vecino.
Es raro, por poco habitual, pero ambos diarios catalanes informan sobre el Espanyol en portada después de la derrota contra el Oviedo por 1-0. El asunto se dirimirá en Cornellá.
También aparece el filial Barça en primera plana, y no nos referimos ni al Atleti ni al Sevilla, sino al Barça Atletic, que está disputando el playoff de ascenso a Segunda División contra el Córdoba. En ese choque aconteció una de estas situaciones esperpénticas que solo ocurren cuando un equipo azulgrana se encuentra de por medio: un jugador verdiblanco aprovechó una mala entrega de un futbolista del Barça Athletic para iniciar una carrera que lo dejaba solo frente al meta rival. La ocasión inmejorable la abortó el colegiado al pitar… al pitar, simplemente, para detener la jugada. Incrustamos el vídeo para que podáis sacar vuestras propias conclusiones.
https://t.co/OTODS7mNqv pic.twitter.com/jCHuU8eXiS
— superninio (@super_ninio) June 16, 2024
Nos despedimos por hoy, os deseamos que paséis una jornada estupenda.