Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos, y bienvenidos a la cercanía del final de una liga que cada jornada se pone más del color que menos gusta al sistema que la sustenta. El Madrid se sobrepone domingo tras domingo a las asechanzas de dicho sistema, ya sean decisiones arbitrales, ya sean tretas antideportivas del rival, y sobre todo decisiones arbitrales que dan por buenas tretas antideportivas. Leed hasta dónde está de los árbitros un tipo tan ponderado como Alberto Cosín, por ejemplo, en su análisis arbitral de ayer. Si Alberto manifiesta este nivel de hartazgo, siendo como es el hombre más desprovisto de fanatismo hooliganesco que conocemos, es que el madridismo tiene sobradísimas razones para estar hasta los mismísimos.

Anoche logró el equipo de Ancelotti una victoria sufrida en la que hubo de superar una táctica del murciélago (todos colgados del larguero) de los hombres de Quique Sánchez Flores, unas 7.200 lesiones y otras tantas sanciones acumuladas, un gol que se resistía y otro que al sistema no le gustó que marcara. Pero, como titulaba Jesús Bengoechea en su crónica, "Luka Modric es más fuerte que el sistema".

LONG LIVE OUR MAESTRO 🎩👑🤍 #Hustle #AlwaysBelieve #HalaMadrid #Cleansheet pic.twitter.com/MpznO66Oit

— Antonio Rüdiger (@ToniRuediger) February 25, 2024

"Maestro", llama Antonio Rüdiger al héroe del partido de ayer, al héroe de tantos y tantos partidos de ayer. Resulta que también puede ser el héroe del partido de hoy, y del de mañana. Tal vez ya no del de pasado mañana, pero ¿a quién le importa eso cuando Modric todavía puede perfilarse y chutar como en Old Trafford, en su primer gol vikingo, tan parecido al que podría ser el penúltimo?

Portada Marca

"El que sabe, sabe", titula Marca. Convocamos a otro maestro, el de lengua, para que nos aclare si en alguna ocasión se pueden separar sujeto y predicado con una coma (¿quizá en este caso sí por la coincidencia de los verbos?). El caso es que un maestro como Luka tiene por fuerza que saber. ¿En qué mundo estamos, si ya no saben ni los que deben enseñar?

"Maestro" es también el título de una película que a buen seguro va a valer el próximo Óscar de Hollywood al actor Bradley Cooper. Ni siquiera la hemos visto, pero cualquier interpretación más o menos atinada en un biopic es carne de estatuilla, y aquí encarna Cooper a Leonard Bernstein. Hay en Youtube un vídeo delicioso en el que Bernstein, el de verdad, babea de gusto hablando de los Beatles. Se rumorea que en ciertas instancias de Valdebebas alguien guarda bajo llave uno similar de Luka Modric contando maravillas de Vinícius y Rodrygo, de Bellingham y Brahim, de Camavinga y Lunin. Los maestros son así, y cuando no están convirtiendo el mundo en un lugar más edificante lo transforman anotando goles de incalculable belleza plástica y moral como el de ayer al Sevilla. Ese gol fue Bernstein marcando un tanto vindicativo al reggaetón, que en cambio, a diferencia de los Beatles, le habría dado un asco insoportable de haber llegado a conocerlo.

Luka es armonía. Luka es un halo de confianza en el ser humano, un manantial de calma. Pero hay días en que a Luka no se le pone en la punta del rabo que ganen los malos (o sea, el sistema), y en esos días a Luka puedes pillarlo destemplado y desabrido. No traicionará sus impecables maneras, pero igual le da por cerrar el buzón a los malajes controlando como un demonio en la frontal y poniéndola en la esquina del marco rival, que es lo más homologable a un par de hostias que se gasta este hombre.

Portada As

Este hombre que es "eterno", como reza la portada de As. Llevábamos toda la semana creyendo que la noticia era que volvía Sergio Ramos, y resulta que la noticia era que Modric no se había ido.

Después de hablar de Modric, cuesta mucho cambiar el foco a Sport o Mundo Deportivo. De manera que lo vamos a dejar por hoy. Os acercamos (eso sí) las portadas de dichos medios cataculés, porque a lo mejor tenéis algún interés antropológico en el estudio de los medios de propaganda en las épocas de las vacas flacas, cuando (casi) todo el sentido del año consiste en coadyuvar a lo estipulado por Rubiales y Piqué para poder quedar segundos.

Pasad un buen día.

Arbitraron Isidro Díaz de Mera Escuderos, del comité castellano-manchego y, tras su lesión, Carlos Fernández Buergo. En el VAR estuvo González Fuertes.

Los dos profesionales intentaron por todos los medios que el Real Madrid no sumase los tres puntos. Les salió el tiro por la culata.

Su actuación fue digna de Joan Gaspart. Desquiciaron a los jugadores del Madrid con decisiones erradas a sabiendas.

Al menos el partido nos demostró que la corrupción, de momento, no llega a otras categorías del fútbol español porque el joven trencilla que salió por la lesión de Díaz de Mera estuvo bastante correcto. Le faltó alguna amarilla, pero no fue tendencioso ni parcial como sus colegas.

El gol anulado a Lucas tras falta de Nacho previa se puede pitar si acaso en directo. Pero no es una acción clara y manifiesta en las que entra el VAR. Salvo si es el Real Madrid, por lo que parece.

El dúo Díaz de Mera-González Fuertes se tragó poco después un agarrón de Badé a Rüdiger en el área. Fans de Sergio Dalma, pero uno no bailaba.

El culmen fue la amarilla a Kroos a un metro del castellano-manchego por una falta que solo pitas si te lo pide en las reuniones del comité la pareja Medina-Clos, que no saben por dónde les da el aire. O, bueno, realmente sí les gusta si viene del Mediterráneo.

En el gol del triunfo merengue, Rüdiger estaba en fuera de juego pero lo hizo genial porque ni interviene, ni molesta, ni interfiere; se inhibe totalmente de la jugada. Ya no tenía excusa ahí González Fuertes para avisar.

El resto de amonestados fueron Ocampos, Sow y Nianzou. Este último por una entrada muy dura a Ceballos.

Díaz de Mera Escuderos, CENSURABLE, IGNOMINIOSO y TERRORÍFICO. González Fuertes, ídem. Fernández Buergo, BIEN.

 

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Lunin: SOBRESALIENTE. Hizo precisa y exactamente lo que se espera de un portero del Real Madrid: ver el partido desde lejos hasta que te toca, una sola vez pero decisiva, encaramarte al sol.

Lucas V: APROBADO. A diferencia de su homónimo croata, no fue mas fuerte que el sistema y le anularon el gol.

Mendy: APROBADO. Firme en general, con algún despiste.

Nacho: APROBADO. Poco exigido, pero solvente.

Rüdiger: APROBADO. Misma consideración que Nacho.

Tchouaméni: BIEN. Impuso su ley en el medio centro y, cuando le tocó, en medio de la defensa.

Kroos: NOTABLE. Hizo el partido de siempre, o sea, el que para el resto es el de nunca.

Valverde: NOTABLE. Incansable.

Brahim: NOTABLE. Muy incisivo y peleón. Jugadas de mérito por la derecha.

Vinícius: NOTABLE. Clase y sacrificio. Una amenaza continua.

Rodrygo: APROBADO. Apagado, pero siempre voluntarioso.

Modric: SOBRESALIENTE. Sobran comentarios.

Ceballos y Álvaro: sin calificar por falta de tiempo.

ANCELOTTI: Bien. Sigue haciendo encaje de bolillos pese a las bajas.

 

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El Madrid se impuso al Sevilla (y al negreirato 2.0) merced a un mito del fútbol cuya vigencia es eterna en los libros y perdurable en el verde: Luka Modric.

El partido comenzaba con un ambiente de vaga nostalgia propiciado por el retorno de Ramos. El club, vía speaker, lo gestionó con la inteligencia que da el cariño cuando es somero y se ve amablemente arrinconado por la urgencia de los puntos. Su nombre, contradiciendo la aritmética de los dorsales, fue enunciado al final de la alineación sevillista para cosechar una gran ovación, la misma que ya había recibido en el calentamiento. Al primer balón en juego, pitos para el camero. ¿Esquizofrenia o refinamiento en el homenaje? Lo segundo: él venia a ganar, y el Bernabéu a que perdiera. Se te quiere, Sergio, y ahora, a ser posible, se te gana. Sería posible, sí, gracias a un icono todavía más señero que el de Camas.

Ramos Sevilla Bernabéu

Los primeros minutos serían de lo que los clásicos llaman tanteo, aunque un remate franco de En-Nesyri, a las nubes, propició la primera congoja. Para compensar, enseguida, Vinícius hizo gala de una visión de juego que no se le pondera la suficiente para dejar solo a Lucas Vázquez ante Nyland. El gol del coruñés fue anulado por el VAR por presunta falta anterior en el centro del campo, desatando en el público gritos de "corrupción en la Federación" que se acrecentaron por una posible agresión al propio Lucas a renglón seguido. Desde la grada no apreciamos bien ninguna de las dos jugadas, aunque el chat de La Galerna parecía compartir plenamente el criterio del madridismo congregado en Chamartín.

Gol anulado a Lucas Vázquez

Dominaba el Madrid, que desaprovechó una buena incursión de Vinícius por su reciente obsesión por el pase con el exterior. Pero el brasileño también levantó al público de sus asientos con un sombrero para morirse. Bien organizado, con cinco atrás, el Sevilla neutralizaba bien el peligro blanco. Los de Ancelotti tenían a Vinícius y Rodrygo estorbándose algo por la izquierda. Superada la media hora, el primero volvió a crear peligro desde la esquina con un chut que se fue fuera.

En el minuto 34, volvió a desatarse el cántico relativo a las corruptelas federativas cuando el colegiado ignoró una falta al borde del área sevillista para a continuación señalar otra a Kroos y amonestarle. Todo es una broma muy pesada. ¿Y sabéis lo mejor? Que va a durar para siempre. Una excepcional jugada por la derecha de Brahim la remató Tchouaméni al exterior de la red, pero el partido seguía incómodo para los de Carlo, en gran parte por el nerviosismo generado por el lamentable trencilla. Manos al borde del área no pitadas, tarjetas de manual perdonadas a los de Quique... La gloria bendita habitual. El tipo tuvo a bien añadir cuatro minutos a la primera mitad, cuando sólo en anular el gol del Madrid había tardado más tiempo. Quítennos goles si no hay más remedio, pero ¿serían tan amables de devolvemos el tiempo que invierten en robárnoslos?

Con el 0-0 inicial nos fuimos al descanso. Aparte del asunto arbitral, el Madrid manifestaba lo mismo que en los últimos partidos: cierta falta de frescura y acuse de recibo de las bajas, en particular la de Bellingham. A este cronista le amenizaron el descanso, desde su localidad, amigos que le mandaban videos de la jugada por la que se anula el gol de Lucas y el mayestático cabreo de Kroos por su tarjeta. Uno no calculaba que dedicarse a opinar de fútbol pudiera acarrearle nunca tamaña mala sangre. Me pasaré a opinar de política.

Valverde al palo Sevilla

Al poco del reinicio, Valverde la arrojó al palo tras otra gran internada de Brahim. No pudo precisar su remate, dando la impresión de que se resbalaba. Quizá el charrúa tenía tiempo hasta de pararla. El malagueño constituía el elemento más desestabilizador en el ataque vikingo. Lunin sacó una pierna prodigiosa en un tiro a bocajarro, Rodrygo chutó fuera después de hacerlo todo bien y Vinícius obligó a Nyland a sacar otra gran mano, todo en cuestion de segundos. Vini lanzó un chut espectacular, fuera por poco. ¿Da todo esto igual, en medio de la putrefacción del sistema? Nosotros ya lo ignoramos todo.

Decidido a que Nyland no fuera, en sus saques de puerta, el único protagonista en el arte de la pérdida de tiempo, el árbitro detuvo el partido por unas molestias suyas. "Que salga Negreira", coreó esta vez la grada. "Mejor Cantalejo, que es lo mismo, pero puede deslumbrar a los de Ancelotti con el rolex", apuntó mi vecino de abono. Al final no sé si salió otro árbitro. Qué más da. Son todos iguales. Los mejores minutos del Madrid ya estaban arruinados por la interrupción. El catenaccio de Quique aguantaba en pie.

Gol Modric Sevilla

Ancelotti dio entrada a Modric en lugar de Nacho. Mano (o pie) de santo. Luka maniobró en la frontal y soltó el zapatazo del partido. Recordó a su gol clásico en Old Trafford. Por poco lo anulan desde la sala Z del VAR. Gran enfado de Clos. Esto se podía haber gestionado mejor, hombre.

En el descuento apretó el Sevilla. Ramos se fue arriba, a ver si la noche se aupaba a su leyenda. Pero en la noche no había mas hueco para otra leyenda que la de Luka.

 

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Buenos días, amigos.

Básicamente son tres los motivos centrales del día para lo que aquí nos ocupa. Cuentan los papeles que el Barcelona se va pareciendo a lo que se supone que debe parecerse, que el Atleti ya tal con su empate en Almería y que hoy visita el Bernabéu el Sevilla de Sergio Ramos, uno de los nuestros. Podríamos terminar aquí este portanálisis, pero nos lo impide nuestra tendencia habitual a la palabra, la obligación contraída con nuestros lectores y todo aquello que no cuentan los papeles, todo aquello que se mueve, digamos, en medios de comunicación menos tradicionales.

Portada Mundo Deportivo 25-02-24Portada Sport 25-02-24

Sonríen en Can Barça. Tanto, que hasta Xavi, conocido en los cines de la Ciudad Condal por llorar con todas las películas que va a ver y hasta con las que se monta en su cabeza, ha abierto su boca ya no para expresar sus habituales quejidos y lamentos, sino para decir que aún hay tiempo, que en la Champions está todo abierto y que la liga es posible, curiosamente desde que anunció su dimisión diferida. Calculadora y VAR en mano, no le falta razón. Son ahora cinco puntos los que separan al Negreira FC del liderato (a falta de que el Madrid, ojalá, gane hoy al Sevilla y entonces sean, aún más ojalá, ocho) y el sanador resultado que obtuvo ayer la xavineta contra el Getafe bien está para camuflar (otra vez) una patada en el muslo dentro del área a un jugador de Bordalás, de esas que solo se pitan si, pongamos por caso, la patada la recibe Koundé, a la sazón defensa del -oh, sorpresa- VARcelona. Esto, cómo no, no lo cuentan los papeles; de ahí que este portanálisis, que podría haber acabado en su tercera línea, aún no lo haya hecho.

Portada As 25-02-24

Arruga el gesto el cholismo. Tanto, que la central lechera acude al rescate, tratando su empate a dos en Almería desde el acierto local, con el protagonismo de Luka Romero, y no desde el desacierto visitante, no vaya a ser que la opinión pública se atreva a cuestionar algún día al entrenador mejor pagado del mundo, a la rutilante estrella francesa que se sentaba en la misma mesa que Cristiano y Messi, o al delantero español de pasado madridista que tuvo anoche la victoria en sus botas en franco remate que mandó no sabemos si al cielo de Mojácar o de Lucainena de Las Torres, pueblos almerienses con encanto que algunos portales de internet recomiendan visitar por si alguien encuentra el balón que allí pudo lanzar Morata.

Pero no. Cómo nos atrevemos. Es ley que el Atleti siempre debe caer bien, caigan donde caigan sus balones. La fórmula es perfecta y está consolidada desde antiguo. Si gana el Atleti es un primor la táctica del Cholo, experto en intensidad y rigor. Si empata el Atleti, qué bueno es Luka Romero y cuánta gallardía la del Almería. Y si pierde el Atleti, cantamos todos a coro que no se puede competir de igual a igual con los grandes, que esto es un sentimiento y que a caer de pie solo nos ganan las palancas del Barcelona. Así se las ponían a Felipe II, o a Fernando VII, o a Diego Pablo Simeone.

Portada Marca 25-02-24

No se altera el Madrid. El Sevilla denuncia ante LaLiga los vídeos de análisis arbitral de Real Madrid TV en las vísperas del partido sin caer en la cuenta de que, seguro por despiste u olvido, no se ha personado en la causa contra el Barcelona por el Caso Negreira, que tal vez algo tenga que ver con corrupción arbitral. Tampoco se ha percatado el Sevilla de que su propia televisión ha hablado de "prevaricación" arbitral cuando se ha sentido afectado, pero eso será porque ellos sí tienen razón y porque pueden hacer lo que quieran con esta razón desde su medio oficial, no como el Real Madrid, cuyo medio debe tratarse como si fuera un medio de todos y cada uno de los españoles antimadridistas, Iturralde incluido. Es lo que tiene el "consejos doy que para mí no tengo", el "a Dios rogando y con el mazo dando", o ya puestos, el descaro que hay que tener para denunciar en otro lo que yo mismo he hecho sin que nadie haya osado, faltaría más, afeármelo a mí, aunque solo sea porque, ya se sabe, Sevilla tiene un color especial, me gusta su duende y huele a azahar.

Y, por último, espera el Madrid. Regresa Sergio Ramos al Bernabéu para enfrentarse, con su actual Sevilla, al equipo con el que se convirtió en leyenda. Lo nuestro debe ser ganar, pero no sin antes rendir el reconocimiento debido a una de nuestras figuras, inscrita para siempre en la historia que tú hiciste, esa cuya principal consecuencia es abrir la historia por hacer. Sin duda, Sergio supo recibir esa historia y abrir nuevos posibles, encarnados para los restos en un cabezazo prodigioso bajo el cielo de Lisboa, ciudad de conquistadores.

Estamos seguros de que Ramos sabrá comprender mejor que nadie que esta noche, una vez comenzado el partido, no conozcamos más labor que la victoria ni a más jugadores que los que hoy visten de blanco.

Feliz día, amigos.

Buenos días, amigos. No merece la pena discutir ciertas verdades que hay en la vida. El agua moja, el cielo es azul, el fútbol femenino español sigue cosechando éxitos (a despecho de polémicas) y Superdeporte es un vertedero moral. Ayer nos tocó felicitar a Sport por la crudeza de su imagen, centrada en el agresor sexual Dani Alves, y hoy, en cambio, nos toca señalarlo por su portada, que llama la atención sobre el resto.

Portadas 24-02-24

Aunque no destaca por lo que creéis, pero ya llegaremos a ello. Las portadas se centran en el éxito de las jugadoras de la selección española de fútbol, las cuales, tras la goleada a Países Bajos, han logrado la hazaña de la clasificación de España para los Juegos Olímpicos por primera vez en nuestra corta historia de éxitos. Una historia recién comenzada con el pasado Mundial y que podría aumentar la próxima semana en la final de la Nations League.

Algo tiene el fútbol femenino español, cuando es capaz incluso de sobrevolar polémicas tan agrias como paralizantes. Quieren que sea un nido de controversias (con el caso Rubiales/Hermoso copando titulares y causas judiciales), pero ni aun así logran que siga constituyendo una genuina fuente de goce deportivo para el aficionado, y una que además está al alza. Cuentan que G.K. Chesterton, agnóstico por entonces, acudió a una misa católica y se convirtió a dicha religión, con el siguiente argumento: si este culto se ha mantenido durante 2000 años con gente como esta hablando en sus púlpitos, sólo puede ser porque es la verdadera.

Sí aún no te has convertido a la causa del fútbol femenino, después de ver cómo siguen ganando a pesar de tantas y tantas ramitas en las ruedas, es que no te gusta G.K. Chesterton.

Los diarios se centran hoy en el fútbol femenino y nos parece acertado, como As, con una foto de la propia Jenni Hermoso mirando hacia esas gradas.

Portada As 24-02-24

La vista se nos va hacia el faldón inferior, porque nuestros ojos han leído eso de “el Barça no saca bandera blanca”, lo cual es más que entendible, dada su alergia a esos colores, mas el titular no va por ahí, sino por el doble objetivo firme de Xavi: La Liga y llorar. “Insiste en que el equipo peleará por la Liga”, de lo cual no nos cabía ninguna duda, habida cuenta de los millones de euros en juego para la Federación, y “se queja por jugar el sábado”. Acostumbrado a los favores "negreiriles”, “VARiados”, “calendáricos” y sistémicos, le molesta cuando no todo es cuesta abajo y sin rival.

El diario madrileño Marca muestra el gesto de rabia de Jenni Hermoso tras anotar uno de los goles.

Portada Marca 24-02-24

El éxito de las jugadoras contrasta con el faldón superior, que nos recuerda el “luto de toda España” por la tragedia ocurrida en Valencia, una desgracia con la que se solidariza toda La Liga, como nos recuerda el titular. Hay otros medios de comunicación como Superdeporte (aunque estos no son ni medios, ni tercios, ni cuartos, son como mucho “millonésimos de comunicación”) que prefieren seguir expandiendo su hedor y su odio, incluso en estos momentos de dolor para los habitantes de la ciudad que no se merece esta publicación. A media mañana de ayer publicaron este mensaje en sus redes sociales.

Superdeporte captura

“Olvidaron” al Real Madrid, que fue uno de los primeros en sumarse a la consternación general y a la emisión de un comunicado de apoyo a las víctimas y familiares de la tragedia. Para disimular, dejaron fuera de su mensaje a otros, como su rival de este fin de semana, el Granada, o el Almería. Es lo normal en ellos; saben que el odio vende y por eso llevan un mes vomitando portadas bochornosas sobre Vinícius. Luego se extrañarán si un nutrido grupo de aficionados se acerca a la llegada de los futbolistas del Real Madrid al estadio para proferir insultos que nos negamos a reproducir en estas páginas. Una buena muestra de que el odio vende, y no así los mensajes conciliadores, está en el impacto que tuvieron el lamentable tuit y su posterior rectificación (a medias) un par de horas más tarde.

Superdeporte rectificación

Mundo Deportivo reparte su portada entre el “baño olímpico” de las futbolistas, con las culés Aitana Bonmatí y Salma Paralluelo, y esa “otra batalla” consistente en colocar al Barça en segunda posición. En puestos de Supercopa, por decirlo de otra manera.

Portada Mundo Deportivo 24-02-24

Y os dejamos ya con la portada discordante, la del diario Sport, no solo porque no lleva al lugar principal el éxito de la selección femenina de fútbol para mostrarnos en su lugar el rostro radiante y eufórico de Frenkie de Jong…

Portada Sport 24-02-24

… sino por las declaraciones de José Bordalás: “Soy cruyffista, ha sido mi ídolo”. Una aseveración que sin duda ha provocado varios infartos en la ciudad de los puretas del estilo y la impostura del tiki-taka. O kiti-atraka con los secuaces de Negreira y Medina Cantalejo.

Pasad un buen día.

Me aburre mucho Mbappé. Muchísimo. Me recuerda a una charla que el filósofo John Cook Wilson impartió en Oxford en 1889. Llevaba por título “Sobre una teoría evolucionista de los axiomas”, que suena a juerga loquísima. Wilson se explayó a gusto durante más de dos horas seguidas de disertación, al final de las cuales carraspeó un poco y, sin levantar los ojos de sus notas, dijo: “Después de estas observaciones preliminares…” y comenzó a dar la conferencia.

Al lado del entorno de Mbappé, Wilson es un principiante. El “Mbappeverso” lleva cerca de un lustro torturándonos con observaciones preliminares y ahora acaba de empezar la conferencia, que vaya usted a saber lo que durará. Supongo que, como comprometido colaborador La Galerna, debería manifestar una opinión al respecto si no quiero perder mis privilegios secretos de galernauta, como el politono de Sergio Ramos felicitando la Nochevieja en cantonés o mi carnet personalizado del Club Carrefour con la foto de Prosinecki. Pero si les soy sincero, sobre el tema Mbappé no tengo una opinión mucho más formada que la tengo sobre la teoría evolucionista de los axiomas.

Marilyn

Billy Wilder trabajó con Marilyn Monroe en Con faldas a lo loco y la actriz convirtió el rodaje en un suplicio. A pesar de las quejas de Wilder, Arthur Miller, que estaba casado con la actriz, no perdía la oportunidad de defender la profesionalidad de su esposa: “Marilyn es un tesoro, un privilegio; es la sal de la tierra”, escribió en un telegrama para Wilder. “Ayer la sal de la tierra mandó a todo el equipo de rodaje a tomar por el culo”, respondió el cineasta. Me pregunto si meter a Mbappé en el Madrid no será como fichar a Marilyn Monroe con Faiza Lamari en modo Arthur Miller. Yo qué sé. También es verdad que cuando Billy Wilder veía las pruebas de cámara de Marilyn se olvidaba por completo de sus berrinches y salidas de tono, porque Marilyn era pura magia en la pantalla, igual que Mbappé es pura magia en el césped.

El tiempo dirá si al Madrid le merece la pena el esfuerzo. En este momento a mí la saga Mbappé me atrae poco. Por más que me esfuerzo, no encuentro interés en analizar si su juego es conveniente para el Madrid, en su valor estratégico de mercado o en si cuando fiche, si es que ficha, será un problemón gordísimo para Ancelotti; porque todo el mundo sabe que lo que más odian y temen los entrenadores de fútbol es tener a demasiados jugadores buenos en su plantilla.

Enorme bostezo. Nada de eso me importa.

Lunin Leipzig

Me interesa mucho más Andriy Lunin, por ejemplo, quien se está convirtiendo en un portero de élite justo delante de nuestras narices. Frente al Leipzig, el ucraniano igualó el récord de paradas en una eliminatoria de Champions que ostentaba Courtois, así que vamos a dejarnos de tonterías y vamos a empezar a hablar en serio de una vez de Andriy Oleksiyovych Lunin.

Yo creo que hay que estar un poco mal de la cabeza para ser un buen portero. Las pocas veces en mi vida que he jugado al fútbol siempre lo he hecho de guardameta, así que sé de lo que hablo. No hay soledad en el mundo que pueda compararse a la que existe en el espacio conformado por tres palos y una red. Todos los buenos porteros tienen algo de personaje lovecraftiano, que de tanto contemplar el vacío acaban perdiendo la cabeza. "Miro el abismo/ El abismo me mira/ Somos lo mismo", escribió José Bergamín. El abismo es lo que está bajo los palos.

Ser portero exige la fortaleza mental de un bloque de feldespato. Quizá por eso a lo largo de la Historia las porterías siempre han parido genios. Karol Wojtyla jugaba de arquero en las categorías inferiores del MKS Cracovia antes de recibir la llamada divina y ser coronado Papa como Juan Pablo II. Y estoy seguro de que la inmensidad de los misterios de la fe le parecía una maceta al lado de la distancia que tenía que cubrir entre poste y poste cuando se le acercaba un delantero rival. También fue portero, y muy bueno según dicen, Arthur Conan Doyle; concretamente en el Portsmouth Association FC, y acabó en su vejez creyendo en hadas y en fantasmas. También como portero solía jugar Salvador Dalí, lo que demuestra que cada vez que uno se enfunda los guantes de arquero da un paso más en el camino hacia el surrealismo. Que se lo digan si no al Mono Burgos.

Dalí portero

No sé cuál es el destino que le depara a Andriy Lunin cuando deje los terrenos de juego, si se dedicará a pintar relojes derretidos, a escribir novelas de detectives o a ser romano pontífice. De todo parece capaz el ucraniano salvo de una cosa: sonreír.

Lunin es un tipo que apenas sonríe, mide casi dos metros y sus ojos son heridas de cuchillo que manan sangre azul eléctrico. Lunin no es un portero, es una esfinge; por eso es tan bueno. En la mitología griega, la Esfinge plantea a Edipo un acertijo con la amenaza de devorarlo si no lo resuelve. Cuando un delantero rival se planta con el balón ante la mirada de Andriy Lunin entonces escucha su voz en su cabeza plantando un acertijo: “Tú, insignificante mortal, ¿cómo pretendes meterme un gol?”; y ese infeliz delantero de pronto siente (de pronto sabe) que si no lo resuelve en una décima de segundo, Lunin se lo comerá vivo. Se pone nervioso y falla, claro. Lunin es un portero apotropaico: mantiene el mal lejos de sus dominios infundiendo pavor.

Guardando la portería, con esos ojos entornados y esa total, completa, profunda y absoluta incapacidad para esbozar una sonrisa en condiciones, se me asemeja Lunin al soldado veterano de una guerra perdida, parapetado en la trinchera y sujetando con los dientes el hilo de bramante con el que se está suturando él mismo la herida de bala en el estómago. Lunin es, probablemente, en lo que se reencarna alguien que en la otra vida la palmó arrojándose sobre una granada a punto de estallar para salvar a los niños de un orfanato.

Lunin mirada

Hay algo misterioso en la forma que tienen los ojos de Lunin de mirar el mundo, en esa expresión que no se altera nunca, como si además de porterías custodiase un secreto que solo él conoce y que los demás ignoramos por nuestro bien. Una verdad espantosa que a cualquier otro mortal le volaría la cabeza en pedazos, pero no a Lunin, cuya mente está hecha de roca fundida. Es como el poema que William Blake le dedicó a un tigre:

¿Qué martillo, qué cadena,

en qué horno fue tu mente?

¿En qué yunque? ¿Qué medrada opresión

osa estrechar el terror más implacable?

¿Qué mano inmortal, qué ojo

osó forjar tu terrible simetría?

El misterio que oculta la “terrible simetría” del rostro de Andriy Lunin me recuerda cierto artista igualmente enigmático. Es probable que muchos de ustedes que, a diferencia del que aquí suscribe, han empleado su tiempo en cosas más productivas que estudiar Historia del Arte no hayan oído nunca hablar de Carlo Crivelli. Crivelli fue un pintor veneciano del siglo XV de gran talento, pero que tuvo la mala suerte de vivir en la misma época que otros grandes genios más populares como Leonardo da Vinci, Rafael o Tiziano; de igual modo que Lunin pasó mucho tiempo oculto por la sombra de Courtois.

Crivelli, que era un grandísimo pintor, tenía la costumbre de incluir un elemento en todas sus obras, como una especie de firma: un pepino. Siempre el mismo pepino. Daba igual lo que representara el lienzo: ya fuera una Madonna, una Anunciación, un retablo lleno de santos, una Crucifixión… En todos ellos, y en un lugar bien visible, Crivelli pintaba un pepino. Incluso en la Última Cena que hizo para el monasterio de Santo Domingo de Camerino, Crivelli representó a Cristo y a los apóstoles comiendo (¿adivinan qué?) pepinos.

Crivelli Madonna

A día de hoy ningún experto tiene ni la más remota idea de por qué Crivelli firmaba todas sus obras con esa hortaliza. Nadie sabe qué significado tiene o qué demonios quería decirnos Crivelli con sus pepinos. Es uno de los misterios más extraños y peculiares de la Historia del Arte.

“Solo el misterio nos hace vivir. Solo el misterio”, dijo García Lorca. El Real Madrid tiene sus propios enigmas irresolubles. Uno de ellos es el secreto que oculta su portero que nunca sonríe. El pepino de Andriy Lunin. Un personaje sin duda mucho más interesante que la turra interminable sobre Kylian Mbappé.

 

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Medina Cantalejo

 

—¡En pie! —el alguacil calló a los asistentes con su ya conocido torrente de voz—. Preside la sesión el honorable juez Aguilar.

El juez miró al frente. “Dios Santo, otra vez lleno completo, lo que no he tenido en mi vida, parezco una de esas niñatas de Operación Triunfo”. Frente al juez, a su derecha, se sentaban los nueve miembros del jurado popular. Enfrente tenía el pasillo que separaba las filas del público asistente, a la derecha del cual estaban los abogados de la defensa, representados por Jorge Carlos Scotto, y a la izquierda según miraba, el fiscal general, Jaime Estuardo, y Luisa Ramírez, la abogada del Real Madrid. Detrás de los equipos de abogados, unas quince filas repletas de periodistas, curiosos y familiares de los acusados. Incluso había gente de pie, porque no había espacio suficiente en el amplio salón de juicios. A la izquierda de la mesa del juez y los oficiales asistentes, junto a un ventanal por el que entraba un sol radiante, se situaba el banquillo de los acusados. Había dos sillas vacías: la de Joan Laporta, quien, como en la primera sesión, había decidido sentarse junto al abogado principal de la defensa, y la de Enríquez Negreira, del que nada se sabía. Varios periodistas coincidían en que lo habían visto llegar al juzgado, pero nadie sabía dónde se había metido tras pasar el umbral de entrada, lo que provocó un cierto murmullo entre ellos.

—Con la venia, señoría —pronunció Scotto—, la defensa llama a declarar a don Luis Medina Cantalejo.

Se abrieron las puertas y apareció el presidente del Comité Técnico de Árbitros. Lucía una media melena plateada bien arreglada, como recién salida de la peluquería sin el “como”, y vestía un pantalón claro, americana gris de cuadros y un grueso jersey granate de cuello vuelto que le ocultaba la papada. Antes de sentarse, el oficial del juzgado le tomó juramento:

—¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?

—Por favor, qué pregunta. Soy hijo, nieto y padre de árbitros, es una vergüenza que lo dude, pues la verdad está en mí desde que nací —respondió antes de sentarse.

Medina Cantalejo

El oficial retiró la Biblia y se sentó cerca del juez, tras la mesa. El juez apenas levantaba la vista de los papeles, pero con un leve ademán de la mano, indicó al abogado defensor que podía proceder.

—No ha jurado —dijo Luisa Ramírez al fiscal por lo bajinis.

—¿Cómo? —respondió Estuardo.

—Que no ha jurado decir la verdad, que este viene dispuesto a mentir como un bellaco.

Jaime Estuardo estaba repasando sus preguntas, por lo que no se había percatado de tal detalle, pero las palabras de su compañera de mesa le sirvieron para aguzar los sentidos, para permanecer atento a las respuestas del testigo de la defensa.

Jorge Carlos Scotto se acercó al testigo y comenzó su interrogatorio:

—Don Luis Medina Cantalejo, ¿podría explicarnos brevemente su carrera profesional en el mundo del arbitraje?

—Por supuesto, señor. Llevo cuatro décadas dedicado al arbitraje, que lo mamé desde chiquitito en casa. He sido árbitro profesional de Primera División desde 1998 hasta 2009, once temporadas en total, con 155 partidos oficiales pitados, y alcancé la internacionalidad en 2002, con solo 37 años. Llegué a pitar una veintena de partidos internacionales, e incluso fui cuarto árbitro en la final de un Mundial, en Alemania 2006.

—Un currículum admirable, sin duda, y dígame, ¿cuál es su actual cargo?

—Desde el año 2021 soy el presidente del Comité Técnico de Árbitros, es decir, la máxima autoridad del mejor equipo de árbitros del mundo.

En ese momento, el juez Aguilar interrumpió el interrogatorio:

—Discúlpeme, estamos juzgando hechos acaecidos entre 2003 y 2018, ¿no sería conveniente traer al presidente del Comité durante los años de los pagos a las empresas de su vicepresidente, el señor Negreira?

—Me temo que tal cosa no es posible, señoría, el presidente de los árbitros durante esos años, el ilustre Victoriano Sánchez Arminio, falleció en diciembre de 2023, Dios lo acoja en su seno —pronunció con solemnidad y mirando hacia lo que él quiso representar como el cielo, mas sobre su cabeza solo había un lamparón enorme de color marrón amarillento, producto de unas goteras y de la acumulación de óxido y cagadas de paloma sobre el techo del juzgado.

—Vaya, qué lástima —se lamentó Aguilar—, y qué poco conveniente para entender lo sucedido.

—Así es —respondió Scotto—, una verdadera lástima. Pero si me permite… con la presencia del testigo pretendemos explicar el funcionamiento del Comité de Árbitros, su enorme profesionalidad, así como poner de manifiesto las funciones casi nulas del señor Negreira en el mismo durante el período investigado. Don Luis —continuó, dirigiéndose a Medina Cantalejo—, ¿podría indicarnos cuáles eran las responsabilidades de José María Enríquez Negreira en el CTA?

Medina Cantalejo

—Por supuesto, señor. Eran prácticamente inexistentes. Enríquez Negreira estaba prácticamente en la sombra y no sabemos qué competencias tenía. Pese a que el señor Negreira perteneció a la dirección ejecutiva del comité durante más de veinte años, lo suyo era poco más que un cargo representativo. No intervenía en las decisiones relevantes, no designaba colegiados para los partidos, ni actuaba sobre los ascensos y descensos, no tenía poder ejecutivo alguno. De hecho, durante mis veinte años en el mundo del arbitraje, apenas lo vi un par de veces, cuando nos reuníamos en Santander para hablar de los cambios en el Reglamento y poco más. Era un absoluto desconocido para todos nosotros.

En ese momento se abrió una puerta a la derecha del banco donde testificaba Medina Cantalejo y muy cerca del banquillo de los acusados, por donde apareció José María Enríquez Negreira con un paso lento y despistado. Carraspeó un par de veces, como quien intenta expulsar un gargajo. Debía venir del baño porque llevaba la bragueta bajada, por donde le asomaba el faldón de la camisa. Negreira se sorprendió al toparse de frente con todas esas miradas sobre él. Se dirigía hacia su asiento en el banquillo de los acusados cuando vio a Medina Cantalejo sentado frente al micrófono.

—¡Hombre, Luisito, ¿tú por aquí?! ¡Cuánto tiempo sin verte! Anda, ven, dame un abrazo, hombre, ¿cómo está tu hija, cómo está María?

Medina Cantalejo trató de zafarse del abrazo de Negreira con evidentes signos de incomodidad.

—Quite, señor, yo no le conozco de nada.

Se provocó un cierto revuelo en la sala, con risas y exclamaciones de sorpresa entre los asistentes que el juez trató de acallar con el mazo. Javier Enríquez Romero se acercó a su padre, le tomó por el hombro y se lo llevó a su sitio, junto a él, “ven, papá, es por aquí”.

—Pero si no me ha querido ni saludar —se le oyó decir al anciano.

Medina Cantalejo recompuso su jersey con ademanes algo amanerados y al mesarse el cabello mostró un Rolex enorme con esfera verde.

—Prosigo —continuó Scotto una vez que los Enríquez se sentaron—. Entonces, ¿por qué cree usted que el Fútbol Club Barcelona pudo pagar aquellas facturas a las empresas del señor Negreira?

—Supongo que serían por asesoramiento en materia arbitral, una tarea que todos los clubes tienen encomendadas, algunos a empresas externas, y otras, a excolegiados. Cómo interpretar las circulares, los cambios en el Reglamento, pequeñas modificaciones que la IFAB incorpora cada año. Supongo que serían los honorarios por esa tarea, pero eso se podrá ver en los contratos o tendrá que preguntárselo a esos señores de ahí (dijo mientras señalaba con cierto desdén al banquillo con los presidentes del Barça).

—La Fiscalía afirma que no puede ser por ese tipo de asesoramiento porque los honorarios habituales por esa función son sensiblemente inferiores, ¿qué tiene que decir a eso?

—Pues lo mismo que antes. Serían pagos por asesoramiento, quizás alguien en el Barça pensó que esos pagos podían ayudarles a mejorar, o quizás… (balbuceó)… el señor Negreira quiso convencer al Barça de que podían obtener algo más con sus servicios, lo cual es absurdo porque, como he dicho y repetido varias veces, el señor Negreira no pintaba nada en el estamento arbitral. (Se le empezaba a hinchar una vena en la frente) De hecho, si estoy aquí es para salvar el buen nombre de los árbitros españoles y estoy bastante indignado con todo lo que se ha dicho de nosotros, porque… después de todo, ¿qué pinta el CTA en toda esta trama?

—Eso mismo piensa la defensa. Muchas gracias. Señoría, no haré más preguntas.

Medina Cantalejo se levantó para salir escopetado, pero, en ese preciso instante, Jaime Estuardo se levantó y soltó un sonoro:

—¡Disculpe, no corra tanto, señor Medina! Es el turno de la acusación.

Medina Cantalejo miró suplicante al juez, el cual le conminó a que se sentara de nuevo con un gesto.

—Me resulta curioso verle escapar de ese modo, señor Medina Cantalejo —arrancó el fiscal en su interrogatorio.

—¿Escapar? En absoluto, creí que habíamos terminado —respondió indignado—. Tengo el máximo interés en esclarecer todo lo sucedido, porque es una infamia todo lo que se ha dicho de nosotros.

—Tranquilícese, señor Cantalejo, no tengo ninguna duda de que es así. Ya vimos su enorme ayuda cuando la Guardia Civil procedió con el registro de la sede del Comité Técnico de Árbitros en la Federación, ¿podría indicarnos dónde estaba usted aquel 28 de septiembre de 2023?

—Entienda usted que no lo recuerde ahora mismo —Medina Cantalejo se llevó la mano al cuello del jersey y lo estiró ligeramente hacia su pecho.

—Vamos, piénselo un poco, ¿dónde estaba usted mientras la Guardia Civil registraba la sede del CTA? Le refresco la memoria, aquel día usted no estaba en Sevilla, había venido de viaje a Madrid.

—Ah, creo recordar. Sí, estaba en un hotel de Madrid porque teníamos unas jornadas en la Federación.

—¿Y no consideró conveniente acudir a la sede del Comité para colaborar con la investigación? ¿Qué podía haber más importante para su trabajo en ese momento? —le inquirió el fiscal.

—Tenía que revisar… eeeeh, unos informes con uno de mis colaboradores y… eeeh, creímos conveniente verlos en el propio hotel, porque de ese modo evitábamos el follón que había en la sede de la Federación.

Medina Cantalejo

—Ya. Claro, claro. ¿De verdad que esos supuestos informes, ese día concreto, eran más importantes para usted que colaborar con la justicia en las investigaciones?

—¡Protesto, señoría! —se escuchó por parte del abogado de la defensa—. Está tratando de desacreditar al testigo con juicios de valor.

—Se admite —asintió el juez.

—Lo entiendo, la retiro —aceptó Estuardo—. Hablemos pues del arbitraje y de su colectivo tan brillante, tan honesto, como usted mismo los ha definido. Señor Cantalejo, ¿podría decirnos cuánto cobra un árbitro de Primera División?

—A veces pienso que poco para lo que tienen que aguantar. Un colegiado de Primera División viene a cobrar unos 12.500 euros mensuales, más un fijo por partido en función de si pita en el campo, unos 4.000 euros, o en la sala VOR, en cuyo caso se le paga la mitad. Es un salario que puede parecer elevado, pero que a nosotros nos parece justo y equilibrado, dada la importancia de su trabajo.

—Bien, eso significa —Estuardo tecleó en la pantalla de su móvil, como si efectuara un cálculo—… que si un árbitro pita unos veinte partidos al año, quizás alguno más, se puede levantar entre 210.000—250.000 euros. ¿Y si asciende a internacional?

—Dependerá del número de partidos que pite y de la importancia de estos, pero un partido de Champions se puede ir a unos 7.000 euros, y uno de selecciones, entre 5.000 y 10.000 por partido, dependiendo del torneo.

—Entre unas cosas y otras, pueden llegar a los 300.000 euros anuales —concluyó—. ¿Y un árbitro de Segunda División?

—Pues las cifras, obviamente, son más bajas, como también lo son los presupuestos de los equipos y los salarios de sus jug…

—¿Pero, cuánto? —le apremió Estuardo.

—Entre salario y sueldos por partido, unos 100.000 euros anuales.

—Luego es un punto clave para la salud, digamos, económica, de los árbitros, permanecer en Primera, promocionar a internacional, o descender a Segunda. ¿Recuerda usted en esas reuniones de Santander que su predecesor en el cargo, Victoriano Sánchez Arminio, dijera que el Real Madrid no caía bien en el estamento, que instara a perjudicarlo deportivamente?

—Mmmmhhh… no recuerdo, no me consta. Pero le corrijo, él no era mi predecesor, era Velasco Carballo.

—Es cierto, lo contrastaremos también. Entonces tampoco recordará que en esas jornadas con todo el colectivo, el señor Negreira siempre permanecía junto a Sánchez Arminio, era su brazo derecho.

Enríquez Negreira y Sánchez Arminio

—Pues… no lo recuerdo. Solo lo recuerdo cuando parábamos para comer, que le encantaban las sardinas.

—En fin, una pena esas lagunas en su memoria. Por lo menos, podría indicarnos, si lo recuerda, de qué manera se decide quiénes ascienden en el arbitraje, cuáles bajan cada año, o cómo se accede a la categoría de internacional.

—Cómo no. Los árbitros son evaluados en cada partido por unos observadores y en función de las puntuaciones que reciben, se los promociona o desciende. Todo muy transparente.

—¿Y podría suceder que el señor Negreira influyese en esos informes arbitrales o en esas puntuaciones? Por aquello de que unos caían “mal” y otros lo retribuían todos los meses y eran mejor tratados.

Medina Cantalejo estaba visiblemente molesto con el tono del interrogatorio, pero trató de recuperar la compostura:

—Yo no lo vi nunca, me cuesta creer…

—Pero han aparecido documentos con puntuaciones —interrumpió de nuevo Estuardo, mostrando un documento al público de forma bastante teatral—, con la firma del señor Negreira.

—¡Protesto! —intervino Scotto, que vio que Medina Cantalejo empezaba a ponerse nervioso—. El fiscal está intentando acusar a mi testigo de unos hechos en los que no intervino y que desconoce.

—Se admite —contestó el juez.

—Tienen razón —respondió Estuardo, ya ha quedado claro que el señor Medina estuvo escondido, perdón, reunido en un hotel cuando aparecieron esos documentos. Reformularé la pregunta: ¿usted ha oído hablar alguna vez del “índice corrector”? ¿Concretamente del “dedo índice corrector” o del “índice corruptor”?

—Eso son insidias, una patraña inventada por los medios sensacionalistas que quieren cuestionar la honestidad del arbitraje de este país y no lo voy a consentir.

El exárbitro estaba visiblemente incómodo. Se le veía sofocado. Sacó un pañuelo del bolsillo de su americana, con el escudo del Sevilla, y se enjugó el sudor de la frente.

—¿Cómo explica que el Barcelona estuviera 78 jornadas seguidas sin que se pitara un penalti en su contra?

—Si no se pitaron, es porque no los hubo.

Se oyeron varias carcajadas en la sala.

—Señores del jurado, incorporamos como prueba número 123/02 este vídeo con imágenes irrefutables de los penaltis cometidos durante ese período, fundamentalmente por los señores Javier Mascherano y Gerar Piqué Bernabéu, con artículos en los medios sobre los, llamémoslos, errores de los colegiados al no señalarlos.

—¡Protesto! —gritó Laporta visiblemente acalorado—, ¡son medios controlados por el madridismo sociológico!

Laporta Madrid ens roba

—Señoría, trato de demostrar que los errores a favor del Fútbol Club Barcelona tuvieron influencia en las puntuaciones que recibían los árbitros evaluados por Negreira, y estas, en sus ascensos y promociones —contestó Estuardo.

—No se admite la protesta, continúe.

—Gracias, señoría. Miembros del jurado —dio la espalda intencionadamente a Medina y se dirigió a la parte contraria de la sala—, en este documento pueden encontrar las declaraciones de los árbitros sobre el dedo índice corrector, que todos señalan que era el de… —y se giró hacia el banquillo de los acusados—… José María Enríquez Negreira.

—¡Protesto! —gritaron al unísono Scotto y Laporta.

—Señor juez, trato de demostrar que el testigo ha cometido perjurio en su declaración, que ha faltado a la verdad en varias de sus manifestaciones, y que los informes del señor Negreira, que no eran precisamente de asesoramiento, pudieron tener influencia en los arbitrajes.

El juez Aguilar se había quitado las gafas y, tras dejar de chupar el extremo de una de las patillas, anunció:

—No se admite. Puede continuar.

Se escuchó un “intolerapla” en la mesa de Laporta. Estuardo se acercó al testigo, redujo el espacio físico con Medina Cantalejo todo lo que la barrera le permitía y prosiguió:

— El testigo nos ha dicho que el señor Negreira no pintaba nada y que el colectivo arbitral es un grupo de gente honesta. Bien, pues aquí tengo las declaraciones de veinte de ellos en los que afirman ¡que lo dicho por el señor Medina canta de lejos que es falso! Antonio Mateu Lahoz afirmó que “era como un general en el ejército”, Jaime Latre declaró a la Guardia Civil que el hijo de Negreira los llevaba al Camp Nou cuando arbitraban al Barcelona y les daba indicaciones sobr…

—¡No se lo consiento! —Medina Cantalejo trató de interrumpir al fiscal—. Todo eso son mentiras de árbitros que…

—No me interrumpa, por favor —le recriminó Estuardo de manera rotunda—, González González afirmó que los pagos eran para obtener beneficio deportivo, Sergi Albert explicó a la Guardia Civil que Negreira y Sánchez Arminio decidían sobre los ascensos y descensos de los colegiados, o sobre las promociones a internacional. (Mientras pronunciaba el alegato, Medina Cantalejo juntó sus manos y miró al techo como si orara en misa de doce) Podría seguir un largo rato, pero en el sumario tienen las declaraciones de veintiuno de ellos. Allí podrán consultarlas y constatar que lo que ha dicho el testigo ¡es falso!

Medina Cantalejo

Hubo un murmullo en la sala, al principio leve, luego más sonoro, y el juez tuvo que golpear nuevamente el mazo.

—Pero no quiero insistir con este tema, porque las pruebas están ahí, fácilmente accesibles. Preferiría volver a otro aspecto de su carrera. Usted pitó dos veces en el Camp Nou el partido estrella de la temporada, el Barcelona-Real Madrid.

—Sí, así es —respondió Medina tras beber el vaso de agua que un ordenanza le había acercado—. El primero fue en el año 2000.

—Lo recordamos perfectamente. El del cochinillo, cuando no tuvo el coraje de suspender el partido pese al lanzamiento de objetos.

—¡Fue una situación que se desbordó!, tuve que parar el juego en varias ocasiones y creo que habría sido peor suspenderlo.

—Ya, pero no tuvo el valor de suspenderlo ni después del lanzamiento del cochinillo o de la botella de JB. Pero yo quería preguntarle por la segunda ocasión, en 2006. En su designación para el partido intervino ese señor de quien usted afirma que no tenía atribución alguna.

Estuardo enseñó a los asistentes un recorte de prensa.

—Señorías, el testigo fue designado directamente por Enríquez Negreira y convenientemente puntuado tras pitar un penalti a favor de los locales, expulsar a Roberto Carlos a los veinte minutos y comerse otro penalti, pero esta vez en el área del Barça.

—¡Protesto! —se escuchó desde el banco de la defensa—. Eso son valoraciones totalmente subjetivas.

—Se admite —dijo el juez.

—Tienen razón. Sobra la segunda parte de mi aseveración, mas no la primera: el señor Negreira tenía competencias importantes en el Comité Técnico de Árbitros y el testigo era conocedor de primera mano de las mismas, luego mantenemos nuestra acusación de perjurio. No haré más preguntas.

—Es usted un… —Medina se calló a tiempo.

Se levantó para marcharse, pero en ese mismo instante se levantó Luisa Ramírez, la abogada del Real Madrid, y con su voz tenue, pero enormemente clara, pidió un turno más:

—Señoría, me gustaría plantear dos cuestiones más al testigo.

El juez Aguilar estaba visiblemente agotado, y tras finalizar su bostezo, hizo un gesto con la mano para que la abogada pudiera proceder.

—Gracias. Seré breve. Señor Medina, ¿tiene usted constancia de que el señor Negreira fuera contratado por la Federación Catalana de Fútbol para realizar labores de seguimiento arbitral tras cesar los pagos por parte del Fútbol Club Barcelona?

—Eso tengo entendido —respondió el sevillano.

—El testigo ha sido demandado por el desvío o el uso fraudulento de cerca de dos millones de euros de la Federación Catalana, un dinero que debía ir destinado al arbitraje.

—Esa es una demanda que proviene de una rata y yo no me rebajo a hablar de ratas.

—Le llamo a usted al orden —prorrumpió el juez Aguilar con un ademán muy serio—. No puede insultar al demandante de otro caso que aún no sabemos qué relación tiene con este.

—Disculpe, señoría. Lleva razón, además, porque denominar rata a ese sujeto sería elevar su condición a algo que no es.

En la sala se oyeron varias exclamaciones de asombro: “hala, lo que ha dicho”, “joer, qué cabrón”, “voy a comprar palomitas”, dijo un famoso tuitero.

— Le llamo al orden por última vez. Prosiga, por favor.

—Gracias —continuó la señorita Ramírez—. ¿Es usted conocedor de que en la dependencia de la Federación Catalana había documentación sobre los informes arbitrales realizados por el señor Negreira?

—No lo sé, no me consta —respondió un descolocado Medina.

—¡Protesto! —reiteró Scotto—. Es una suposición, no tiene ninguna prueba.

—Señoría —se adelantó la abogada—, tiene razón, no tengo pruebas. La sede de la Federación fue asaltada recientemente por…

—Lo supongo —terminó la frase el propio juez—, por una banda de delincuentes seguramente venidos del Este.

—Así es. No haré más preguntas, señoría.

—Siendo así, se levanta la sesión.

Medina Cantalejo salió corriendo por el lado contrario al que se encontraba el banquillo de los acusados. Ni siquiera escuchó las palabras de Negreira: “¡Luisito, Luisito”, ni las que dirigió posteriormente a su hijo:

—Solo quería que nos pusiéramos al día. Como antaño.

 

(Próximamente capítulo 3: Luis Rubiales)

 

Capítulos anteriores: Anatomía de un negreirato (Prólogo) 

Capítulos anteriores: Capítulo 1 (Los alegatos previos)

 

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Hola a todos, galernautas. No es habitual  que en esta sección tengamos que alabar sin reparos el posicionamiento de alguno de los medios estudiados sobre algún tema en concreto. Cuánto menos si el alabado es Sport, publicación con la que tenemos nuestros más y nuestros menos (más menos que más) con harta frecuencia, como sabe cualquier asiduo a La Galerna.

Sin embargo, es principio innegociable del portanálisis el evitar la crítica ad hominem y fijarse siempre no en el quién, sino en el qué. Hoy hay que aplaudir sin reservas a Sport por la honestidad de una primera plana que comporta valor y sabiduría.

Pues sí, amigos. Mientras el resto de los cuatro jinetes del Apocalipsis pasa de puntillas sobre la gran conmoción para el mundo del fútbol que supone la sentencia de culpabilidad de Dani Alves, resulta que el más culé de todos los rotativos a examen otorga sin miramientos la portada completa a quien otrora fue un gran icono blaugrana y uno de los mejores laterales derechos de la historia del fútbol. Dar la portada a esta noticia no les resta un ápice de sentimiento culé y sí les brinda -aunque por culpa de otros extremos la tengan muy deteriorada- buenas dosis de credibilidad.

Sport se limita a enunciar lo sucedido, y nos parece que eso es exactamente lo que cabe hacer. Dani Alves ha sido encontrado culpable del delito de violación y condenado a cuatro años de cárcel. Esta inmundicia personal del exfutbolista, que pagará así por la aberración de un acto incalificable que ha dejado de ser presunto, es tan grave, y su responsabilidad es tan intransferible, tan individual, que no debe ser extrapolada al ámbito de la rivalidad Madrid-Barça. La Galerna, que por supuesto ha seguido el caso de cerca, nunca lo ha hecho. Hemos sido y seguiremos siendo durísimos, porque es de ley que lo seamos, con los múltiples delitos de ámbito institucional que ha llevado a cabo el FC Barcelona, con la compra del sistema arbitral (vía Negreira) durante un mínimo de 17 años al frente. En este asunto, no obstante, no toca hacer guerra contra el Barça, como no tocaba hacerla contra el Madrid por Robinho o Metzelder. Si alguien nos espera ahí, que nos espere sentados.

Este es un asunto muy serio cuyo alcance, ahora mismo, se circunscribe al ámbito de la conciencia de un delincuente, autor de uno de los crímenes mas repugnantes en que puede incurrir un ser humano y que ahora tiene por delante casi un lustro para rumiar su propia miseria humana mirando a la misma pared.

En el resto de noticias del día destaca la vuelta de Toni Kroos a su selección. Sí a Toni le hace feliz, a nosotros también.

Pasad un buen día.

 

El bikini es una prenda de baño que sirve para ocultar, normalmente para bien, ciertas partes de la anatomía de una persona al resto de seres humanos que comparten espacio con ella tomando el sol, practicando deportes acuáticos o comiendo filetes empanados en la playa o piscina. ¿Cómo puede saberse a posteriori si alguien ha utilizado o no un bikini? Muy sencillo, solo es necesario observar la piel del mortal en cuestión y comprobar si hay partes más pálidas, la famosa marca del bikini que produce el traje de baño al impedir que los rayos del sol alcancen la epidermis y estimulen la producción de melanina del sujeto o sujeta.

Ayer, Alejandro Entrambasaguas publicó en El Debate una nueva exclusiva acerca del caso Barça-Negreira. El periodista afirma haber tenido acceso al informe que la Guardia Civil entregó a comienzos de la semana pasada a Joaquín Aguirre, juez encargado de la instrucción, en el que se concluye que la cúpula arbitral protegió a Negreira mientras influía para beneficiar al Barça.

El informe recoge las conclusiones del instituto armado tras tomar declaración a más de veinte colegiados y registrar las oficinas del CTA. Recordemos que a finales de septiembre agentes del Grupo de Delitos Económicos y Tecnológicos de la Unidad de Policía Judicial de Barcelona se desplazaron hasta la Ciudad del Fútbol de Las Rozas y pasaron doce horas inspeccionando la sede de los árbitros. En el registro incautaron multitud de documentación, alguna se encontraba escondida en el garaje, pero lo más llamativo no fue lo que hallaron, sino lo que no.

Sede RFEF

El juez sabía por las pesquisas que había llevado a cabo que Negreira ejercía una influencia fundamental en el Comité, por ejemplo, Mateu Lahoz ante la benemérita había definido al ex vicepresidente de los colegiados como el «coronel de Medina Cantalejo», por no mencionar aquello de «no nos podíamos negar, era el hijo del jefe», en relación a Javier Enríquez. Los agentes de la Policía Judicial buscaban actas donde tenía que aparecer Enríquez Negreira en virtud de su estatus de vicepresidente arbitral, pero al abrir las carpetas que debían contenerlas las encontraron vacías.

La ausencia de moreno en la piel denota que esta ha sido ocultada con un bikini. La falta de documentos en las carpetas del CTA evidencia ocultación de pruebas

¿Por qué estaban vacías esas carpetas? Por dos motivos. Primero, a causa de uno de forma, porque se demoró en exceso la medida judicial del registro, siete meses y medio, tiempo suficiente para la gestación y nacimiento de una criatura viable. Cuando ni desde el Gobierno ni desde ninguna institución se fomenta la investigación del caso Barça-Negreira y mucho menos se busca que el delito tenga consecuencias, pretender una mayor diligencia es un pensamiento iluso. Segundo y aún más obvio, a causa de un motivo de fondo, porque al CTA no le interesaba que la Guardia Civil encontrara los documentos que contenían. Gracias a la dilación injustificada en ordenarse la batida, los pupilos de Medina Cantalejo tuvieron todo el tiempo del mundo para hacer lo que consideraran más oportuno para sus intereses.

Medina Cantalejo

No es necesario descender de Sherlock Holmes para deducir con bastante probabilidad de acierto que Medina Cantalejo, debido a su condición de presidente de los árbitros cuando sucedieron los hechos, es el principal sospechoso de haber ordenado la desaparición de estos documentos. Un Medina Cantalejo que desde que se conoció que el Barça pagó millones de euros al número dos de los colegiados durante lustros lo único que ha hecho ha sido negar que Negreira —vicepresidente, recordemos— tuviese ninguna responsabilidad e influencia en el Comité, postura increíble para cualquiera que sepa el significado de la palabra jerarquía y desacreditada por el juez Aguirre en autos anteriores. Tampoco ha promovido ningún tipo de investigación para aclarar los hechos ni ha depurado responsabilidad alguna, siguen los mismos, incluido él. Su reacción ha sido siempre la de atacar a quien ha intentado conocer la verdad. Bastante revelador.

La ausencia de moreno en la piel denota que esta ha sido ocultada con un bikini. La falta de documentos en las carpetas del CTA evidencia ocultación de pruebas.

El bikini de Negreira lo lleva puesto Medina Cantalejo.

 

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