Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, queridos amigos.

Mediados de julio y seguimos inmersos en mitad de una competición eterna, inacabable, más larga que un día sin pan, un discurso de Fidel Castro, una película de Terrence Malick o la venta de Barça Studios. Ahí seguimos, con “tóa la caló” cincuenta partidos después, numerosos encuentros en los que se han alternado momentos apasionantes con otros soporíferos, con la balanza inclinada más hacia estos últimos que hacia el lado de las emociones. Afortunadamente, ya solo queda la final, el España-Inglaterra tras el cual comenzaremos a contar los días para la vuelta del Real Madrid a la competición. Deseamos lo mejor a la selección de Luis de la Fuente (no tanto a la de Pedro Rocha), así como a Carlos Alcaraz, quien mañana disputará otra “final del siglo” contra Novak Djokovic, como la define el diario As en su portada. Ganar Roland Garros en París y eliminar a Francia solo puede completarse con una victoria del murciano en la hierba de Wimbledon y un triunfo sobre Inglaterra.

El diario As centra su portada en la pareja de moda, Nico y Lamine, Williams y Yamal, la pareja que todo el entorno mediático y federativo desea juntar sin disimulo en el Fútbol Club Barcelona. Es la pareja de moda, decimos, y no un trío, porque el jugador convocado para meter los goles lleva todo el torneo incurriendo en una cierta dejación de funciones. “Hay que apoyar a Morata”, anuncia Ibai en un recuadrito de la portada. Lo que no tenemos claro es si la mejor manera de apoyarlo es mantenerlo en el once inicial, donde ha conseguido unir a culés, madridistas, atléticos y bilbaínos en su desesperación.

Nico y Lamine han encontrado su manera de apoyarlo en el terreno de juego y evitan pasarle el balón. Lo juegan entre ellos y, si centran al área, buscan la irrupción de Fabián en segunda línea. Chicos listos. Así la prensa podrá centrarse en alabar a Morata por hacer el trabajo sucio de “abrir huecos, arrastrar a la defensa rival, fijar a los centrales” y, como han destacado todos ellos al unísono y en asombrosa coordinación, “incomodar a los defensas rivales en la salida de balón”. Es el nuevo fútbol, el de los desmarques parados, los goles esperados y las pre-asistencias.

“Que cumplan muchos más”, reza el titular principal de la portada bajo la foto de ambos jugadores. Pues claro que sí, y que todos lo disfrutemos. A ser posible, Nico en el equipo en el que es feliz, y Lamine en un equipo grande, como merece, tal como escribió Jesús Bengoechea recientemente. Lamine cumple hoy 17 años y Nico Williams alcanzó ayer los 22, una precocidad que puede asustar a otros, pero nunca al madridismo. En la portada se cuela Endrick, la nueva perla brasileña madridista, quien cumplirá 18 en apenas unos días y ya ha sido decisivo para la conquista de la liga brasileña para el Palmeiras. Casualmente, también cumplía ayer el mejor futbolista de la temporada, Vinícius Jr., 24 en su caso, y ya ha marcado en dos finales de Champions. Y por si esta artillería no fuera suficiente, apenas hemos visto los primeros zarpazos de Arda Güler, 19 añitos.

La edad es solo un número, decimos los que peinamos canas. Y la precocidad al obtener ciertos logros no es más que un adelanto de lo que podría llegar si la calidad, la suerte o el trabajo duro se mantienen. Hoy, por ejemplo, también cumple años Harrison Ford, 82, actor con una enorme carrera a sus espaldas. Un tipo que ha sido Han Solo, Indiana Jones y Rick Deckard merece todos nuestros respetos. No fue precoz, pero sí supo mantener una carrera larga y provechosa. Por el contrario, ayer cumplió Ana Torrent, ejemplo de precocidad como pocos (El espíritu de la colmena, Cría cuervos, y no hablamos de Tebas), pero con una carrera posterior tirando a discreta.

La portada de Marca centra todo el foco en Lamine y sus 17 años, algo que está bien que nos recuerden porque apenas hemos escuchado a Juan Carlos Rivero decir la edad del chico durante estas semanas de campeonato. Si la anterior Eurocopa fue la de “no se olviden del estreno de Operación Camarón”, esta será recordada por la del “y solo tiene dieciséis años”.

“Mi madre todavía me dice que no vaya descalzo”. Normal, como corresponde a una madre de las de toda la vida, de las de beso sanador en la herida y puntería infalible con la zapatilla. Y si Lamine es tan buen chico como parece, hará caso a su padre y acabará en un grande en cuanto tenga edad para firmar el suculento contrato que le espera.

El diario Marca sigue con el anuncio cutre-salchichero de la venta de su “camiseta de la tortuga”, la cosa más oportunista que hemos visto desde el gorro de baño del Barça unos días después del 4-0 sufrido en Liverpool. Habrá quien la compre, como hay quien hace colas para llevarse la camiseta de Mbappé, o como hay gente infame que revende las entradas (gratuitas) para la presentación de Kylian en el Bernabéu, pues de todo hay en la viña del Señor, aunque nos sonroje en ocasiones.

Si bien, para provocar sonrojo, nada mejor que la prensa cataculé.

El momento en el que Leo Messi “bendició” a Lamine Yamal ocupa casi toda la portada de Sport. Apreciamos ahí una mirada mística, a buen seguro que una imposición de manos, una transferencia telepática de conocimientos balompédicos, pero lo que no hay es coma del vocativo. Solo por esta foto, Messi merece el Balón de Oro. Sin duda de ningún tipo. Messi se llevará el Balón de Oro, pero no por la Copa América que le han apañado en Miami, sino por los goles de Lamine con esa pierna izquierda que abraza Leo en la foto. ¡Es su obra, es su penúltima genialidad!

Más que sonrojo provocan estupor, cabreo, indignación, las palabras de Javier Tebas bajo la rolliza figura de Bebé Lamine: “El Barça está cerca de poder fichar a Nico Williams”. Las competiciones españolas son un estercolero, un pozo de inmundicia en el que sus dirigentes chapotean con gusto. El Fútbol Club Barcelona no ha vendido jugadores, no ha entrado el dinero de la enésima venta de Barça Studios, no ha mejorado el acuerdo con Nike, no ha generado nuevos ingresos, pero nos dice que podrán fichar a Nico. Se permite hablar de un jugador de otro equipo, cuyo presidente ya ha mostrado el cabreo que tiene con esta situación.

Tebas sabe que lo que dice acerca de la situación financiera del Barça no es cierto, pero permitirá el enésimo incumplimiento y de ese modo, además, se vengará del Athletic de Bilbao por no firmar el acuerdo con CVC, no aprobarle la nueva mastodóntica subida de sueldo o por plantar cara al sistema. ¡Qué se habrán creído estos de Bilbao!

Os dejamos con la portada del Mundo Deportivo y os pedimos disculpas de antemano, pero si nosotros la hemos visto, os toca padecerla ahora a vosotros:

Nos cae bien Cucurella y nos parece un magnífico jugador que ha brillado en esta Eurocopa, si bien, para ser honestos, no nos perturba demasiado, ni lo contrario, el color que escoja para su frondosa cabellera.

Pasad un gran día, amigos, y suerte mañana para Carlitos Alcaraz, para España y (muy respetable) para los que prefieran ir con Jude Bellingham y la pérfida Albión.

 

 

 

 

“Este torneo, para mí, es un fracaso. Quería ser campeón de la Eurocopa. No he estado bien y nos vamos a casa. Necesito descansar y luego comienzo una nueva vida”, declaró Kylian Mbappé en zona mixta minutos después de caer eliminado en la semifinal de la Eurocopa, ante España.

Tanto en números (1 gol (de penalti) y 1 asistencia en 5 partidos) como en juego -se le vio lento y poco eficaz-, la Euro 2024 de Mbappé fue un fracaso. Tras un gran Mundial en Catar, donde Kylian fue máximo goleador, finalista, y el emblema de su país, todo el foco estaba en él para que trajera a Francia una Euro 24 años después.

En la primera Eurocopa de Mbappé, la de 2021, Francia cayó en octavos ante Suiza en penales. El astro francés falló su penal en la tanda y no consiguió marcar ningún gol en todo el torneo. Si bien en esta llegaron lejos, Mbappé estuvo lejos de su mejor versión. Más allá de sus números, lo que me parece un fracaso es lo poco que lo intentó. Kylian disparó nueve veces al arco en toda la euro y generó solamente tres ocasiones, entre ellas la asistencia a Kolo Muani. Números ajenos al talento del nuevo jugador del Real Madrid.

Puede que sea hasta bueno que un futbolista del nivel de Mbappé llegue cuestionado y habiendo fracasado en la euro

El fútbol se está convirtiendo en un deporte exageradamente táctico donde los equipos priorizan estar bien parados atrás y confiar en meter las dos o tres ocasiones que van a tener por partido. Es lo que se está viendo en esta euro y en casi todos los partidos decisivos a nivel de clubes, como por ejemplo la vuelta de cuartos de final de la última Champions entre el City y el Real Madrid.

Pero hay jugadores que rompen esos esquemas. Y Kylian es uno de esos, o por lo menos lo era. Ese jugador que maravilló al mundo entero en Rusia durante el Mundial 2018 era uno que no tenía miedo a perder el balón. En carreras largas, dejaba a los defensas atrás, y en espacios cortos encontraba el hueco para sacar un chute al arco.

Mbappé contra Austria

El 2024 de Mbappe ha sido malo. Quizás empezó el año pendiente de su futuro o demasiado presionado por su club. “El PSG me dijo violentamente que no jugaría esta temporada. Luis Enrique y Luis Campos me salvaron. Sé que estuve lejos de mi mejor versión”, explicó Mbappe en una rueda de prensa previa al inicio de la Eurocopa. No sabremos nunca qué fue lo que realmente pasó, pero lo que sí sabemos es que, a pesar de que en los primeros 16 partidos de liga metió 18 goles y en los últimos 15 metió 10 (todos en 2024), mostró su bajo estado de forma.

Puede que sea hasta bueno que un futbolista del nivel de Mbappé llegue cuestionado y habiendo fracasado. Mbappé dijo cuando se anunció su fichaje por el Real Madrid que: “Estoy liberado, llego al club en el que siempre soñé con estar”. El Madrid anunció que vestirá el dorsal número 9, el mismo que usó su ídolo Cristiano en su primera temporada. Además, también anunciaron que su presentación será el martes 16 y se espera que asistan 81.000 aficionados al Santiago Bernabeu.

Las entradas para ver a Mbappé en su primer día como madridista salieron ya a la venta y hay más de 110 mil personas que han solicitado una para asistir al Bernabéu el martes. Además se espera que la tienda del Bernabéu facture alrededor de medio millón de euros diarios.

Este es el impacto de un futbolista llamado a marcar una época vestido de blanco. Kylian sabe que, para triunfar en el Madrid, tiene que quitarse la máscara y volver a ser Mbappé.

 

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Soy absolutamente incapaz de apasionarme con la selección española, al igual que me ocurre con el reggaetón, la comida tailandesa o el vino (que me perdone mi suegro, que es viticultor). Para que el acto de sinceridad sea completo, he de comenzar admitiendo que nunca, ni cuando sentía más apego, he vivido sus partidos con la intensidad con la que sufro o disfruto los del Real Madrid. Esta peculiaridad no es exclusivamente mía; es algo mayoritario en nuestro país, donde los clubes son mucho más populares que el combinado nacional.

Nunca, ni cuando sentía más apego, he vivido los partidos de la selección con la intensidad con la que sufro o disfruto los del Real Madrid

Lo que ha cambiado en los últimos años, y ha terminado por convertir a España en algo ajeno para mí, ha sido esa instrumentalización de los antis de lo que se supone que era el equipo de todos y su invasión de cada instancia de la Federación, aislando permanentemente al club que, merced a su inigualable historial, debería ser la bandera del fútbol español. ‘La roja’ se usa para atacar al Madrid, para que sus enemigos se puedan apuntar minúsculas victorias, imaginarias la mayoría, en una era en la que la aplastante superioridad del objeto de sus fobias más atávicas apenas les da respiro.

Rubiales y Rocha

He visto casi todos los partidos de esta Eurocopa, aunque habitualmente de fondo, acompañando a otras actividades. Por ejemplo, el otro día no me perdí la semifinal entre España y Francia, pero no celebré ninguno de los tantos de la selección de mi país. Cantar un gol sale de dentro, no entiende de razonamientos y sí de corazón. Y el mío no me empujó a disfrutarlo. Han sido demasiadas afrentas, años de alejamiento sistemático y de usar la camiseta de la selección española como un arma más para arrojarle a la cara al equipo del que soy socio desde que pude permitirme pagarlo. Lo que se rompió durante más de una década, no es fácil de recomponer.

Han sido demasiadas afrentas, años de usar la camiseta de la selección española como un arma más para arrojarle a la cara al Madrid. Lo que se rompió durante más de una década no es fácil de recomponer

Por supuesto, tengo muchos amigos madridistas que siempre han apoyado incondicionalmente a la Selección, o que han regresado al redil durante estas semanas. Estos últimos me intentan convencer para que vuelva a alentarles con una serie de argumentos que, tengan o no peso, son inútiles ante el cariz sentimental de mi desapego. Este equipo ya no juega a ese estilo manido, desfasado y supuestamente propiedad de un club; aquello que se conoció como tiki-taka. Son más directos, vibrantes y divertidos. Coincido plenamente. El grupo es más sano y, aunque pueda haber discrepancias en varios nombres, el combinado nacional ya no parece un grupete de amigos en el que un delantero del Braga con cuatro goles acaba siendo convocado por haberse formado en cierta cantera y estar representado por agentes muy concretos. Siendo todo esto verdad, no cambia nada para mí. Lo que haga España me es del todo indiferente.

Morata

También tengo amigos madridistas que siguen enrabietados y desean que ‘la roja’ pierda cada partido. No les juzgo, igual que no lo hago con aquellos que vibran con cada encuentro. Ante la perspectiva de la final del domingo, que veré como el que pierde la mirada en el paisaje cuando viaja en tren, solo me apena algo muy concreto. Por una vez, la vomitiva labor de los líderes y de los altavoces del antimadridismo ha hecho mella en mí. Asumo la derrota; que en esta ocasión han ganado y han logrado arrebatarme algo que podría disfrutar, o que incluso debería disfrutar como aficionado al fútbol y español que soy. Sus reivindicaciones, reproches o insinuaciones cuando se trata del equipo nacional ya no me afectan para nada. Mi apatía con todo lo que rodea a la selección española, y la repulsión que siento al ver los golpes en el pecho ahora de los que se pasan la vida llamándonos forofos a los demás, es una consecuencia más del paupérrimo estado del fútbol español. Si sus responsables no son capaces de fidelizar ni a buena parte de la masa social más numerosa en España, es que han hecho las cosas increíblemente mal. Nada que sorprenda.

 

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Buenos días, galernautas, y, como diría Carlos Jesús, benditos seáis. Fiu, fiu. Según el célebre vidente de los años 90 popular gracias al programa Al ataque de Alfonso Arús: Al mundo vendrán, dentro de poco, 13 millones de naves de alguna confederación intergaláctica, de Ganímedes, de Constelación Orión, de Raticulín, de Alfa, de Beta... Si el vaticinio del peculiar adivino se hiciese realidad, los raticulinos, los ganimedianos, los de Alfa, los de Romeo, los de Beta y los de VHS que llegaran a la Tierra, probablemente lo primero que se encontraran sería con un montón de Champions del Madrid, con las portadas de la prensa deportiva y con alguna trapacería del FC Barcelona. Con lo que no se iban a topar, seguro, es con una Champions del Atleti.

Portada Marca

Si los visitantes llegasen hoy, se encontrarían con la portada de Marca y verían a otro marciano, en el buen sentido: Lunin, el portero impasible que detiene penaltis con la tranquilidad de quien come una manzana y celebra las victorias con la expresividad de un iceberg.

El ucraniano dice que no sabe si seguirá en el Madrid, que está en manos del club. Cada uno sabrá qué declaraciones son las más adecuadas para su futuro y es lógico que Marca destaque las más llamativas. Si uno lee la entrevista entera, Lunin muestra una cara muy sensata y normal, lo que no deja de ser un poco extraterrestre para un futbolista.

Otro marciano de Marca es Mbappé, que desborda todas las previsiones el primer día que se pone a la venta su camiseta del Real Madrid. Ya es raro, porque nosotros habíamos leído en Twitter que era un paquete y un futbolista retirado.

Portada As

Los que viniesen de Raticulín también verían la primera plana de AS, que extrañamente menciona una de las trapacerías del Barça y su entorno mediático: “El Athletic reprocha a la RFEF la presión de la prensa sobre Nico Williams y su futuro”. Cómo será la cosa de evidente para que aparezca en las portadas.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo nos toma por tontos. A nosotros y a los extraterrestres de Ganímedes. Titulan: “Ofensiva por Nico (después de la Eurocopa)”. Lo mismo hasta ellos se han dado cuenta de lo mal que lo estaban haciendo y ahora con ese “después de la Eurocopa” pretenden enmendar el pasado y dar una pátina de buen comportamiento al presente y al futuro. Como si fuese posible cambiar lo que ya han hecho. La ofensiva ya comenzó y el propio Laporta fue el ariete junto con la prensa. No insultéis a la inteligencia (aún más), Mundo Deportivo.

Portada Sport

Sport habla en su azotea de Olmo y de Lamine. Carlos Jesús siempre se despedía con un “Benditos seáis”, pero Yamal tuvo la suerte de que no lo bendijera el médium de Hacendado, sino todo un delantérum como Messi, que lo “bendició” cuando era bebé.

Messi "bendició" a Lamine Yamal

Según Sport, Lionel Andrés Messi Cuccittini “bendició” a Lamine Yamal sin saberlo, porque los dioses son así de estupendos y van repartiendo bendiciones como si fuesen los buenos días. Hay foto del divino momento.

Messi bendiciendo a Lamine Yamal

Bebé Lamine tenía aspecto más de soprano que de futbolista (cosa habitual a tan tiernas edades), pero hete aquí que llegó Messi para ungirlo y transmitirle, vía cutánea, su sapiencia futbolística y convertirlo en el jugador que es hoy.

Nadie ha “bendicho” tan bien como Leo a Yamal. Desde entonces, Lamine ha experimentado una evolución muscular, ósea, hormonal y linfática que lo han transformado en un mago del balón, como lo eran Óliver y Benji.

El domingo, como sabéis, España disputará contra Inglaterra la final de la Eurocopa. Si gana el cuadro de Luis de la Fuente, sería justo atribuir buena parte del mérito a Leo Messi. Sin su bendición, Lamine solo sería un estudiante español más que habría asistido por televisión a la eliminación de la selección española, que sin su participación apenas podría haber llegado a octavos de final del torneo.

Si esto sucediese, el NO-DO del Barça, perdón, Sport, titularía: “Messi ‘bendició’ a Lamine y la Roja ganó la Eurocopa”. Y ya en letras más pequeñas destacaría que Guardiola proporcionó a Leo el bote de jabón Nenuco y la esponja natural y le instruyó sobre cómo ha de frotarse a un bebé, cual lámpara maravillosa, para que de él brote un genio.

Por supuesto, este nuevo milagro del argentino sería fundamental para otorgarle el próximo Balón de Oro.

Nos despedimos deseándoos que paséis un día estupendo. Con permiso, este humilde portanalista se dispone a viajar hasta la concentración de la selección argentina, meterse en una bañera y esperar a que aparezca Messi para que lo “bendiza”.

El traspaso de Iván Zamorano al Real Madrid se cerró el 1 de julio de 1992 tras llegar a un acuerdo económico el conjunto blanco con el Sevilla. Concluía así una larga operación de la que se habían escrito varios capítulos los meses anteriores. El delantero se convertía en el primer jugador chileno de la historia del club, que más de cuatro décadas antes se quedó cerca de fichar a una de las estrellas de La Roja en aquel momento: George Robledo.

La temporada 1991-92 fue la última en el cuadro madridista de una leyenda de la institución: Hugo Sánchez. El mexicano, poco antes de terminar el curso, ya presentía que iba a ser el último año con la camiseta blanca y en el club andaban buscando un sucesor para el formidable ariete. La prensa filtró varios nombres, pero el que acabó encajando en tiempo y dinero fue Iván Zamorano, que había gustado en sus dos campañas por Sevilla.

El traspaso de Iván Zamorano al Real Madrid se cerró el 1 de julio de 1992. El delantero se convertía en el primer jugador chileno de la historia del club

Su edad de 24 años gustaba en Chamartín, aunque también había otros pretendientes del nueve en España y en el calcio italiano. En un principio parecía que iba a ser un mano a mano entre Real Madrid y Barça por su fichaje, pero los blaugranas se retiraron de la lucha para fichar a Romario un año después. El Atlético de Madrid fue otro de los clubes que también movió pieza en los meses de primavera porque era un jugador del gusto de Jesús Gil.

Zamorano contra el Atleti

Iván Zamorano, originario de Maipú (Santiago de Chile), nació el 18 de enero de 1967 y se formó en Cobresal tras ser rechazado por Colo Colo. En el cuadro minero empezó su carrera profesional y en 1988 cruzó el océano para firmar por el St. Gallen suizo. El Sevilla lo fichó en 1990 y pronto asombró en el fútbol español. El chileno era un delantero centro con buen físico, olfato de gol, intuición para colocarse en el área, chispa, arrojo y sobre todo un remate de cabeza muy poderoso, en parte gracias a su potente salto.

Zamorano era un delantero centro con buen físico, olfato de gol, intuición para colocarse en el área, chispa, arrojo y sobre todo un remate de cabeza muy poderoso

Las primeras noticias del interés blanco por Zamorano aparecieron en el mes de diciembre de 1991. El delantero tuvo una soberbia actuación en el Vicente Calderón con dos tantos al Atlético de Madrid y José Antonio Camacho, miembro del cuadro técnico madridista que espió en varias ocasiones al jugador en el Sánchez Pizjuán, realizó un informe en el que decía que un ariete rematador explotaría en el área los múltiples centros que hacen desde la banda Michel, Chendo o Gordillo. “El Madrid está interesado en todos los jugadores que le puedan ser útiles”, comentó el exfutbolista. Además, según contaba Alejandro Delmás en AS, el chileno cambió de agente y sustituyó a Vinicio Fioranelli por Alberto Toldrá, un hombre bien visto en la entidad capitalina que ya trabajaba con otros jugadores madridistas como Luis Enrique y Villarroya.

Pocos días antes de terminar el año 1991, Zamorano confirmó el interés en sus servicios de Real Madrid y Barça, explicando que confiaba en cumplir su contrato en el Sevilla que finalizaba en la temporada 1993-94 porque “en la actualidad me debo al Sevilla y sigo jugando sin problemas en el club andaluz”, pero advirtiendo que ambos clubes podrían estar dispuestos a pagar 10 millones de dólares por el traspaso: “no quiero elegir entre el Real Madrid o el Barcelona, ya que junto con el Atlético de Madrid, son los mejores equipos de España”. También tuvo unas palabras tras sus comparaciones con Hugo Sánchez: “Quizá en temperamento nos parecemos un poco, pero somos diferentes. Solo tenemos en común el gol, que lo llevamos en la sangre”.

Luis Cuervas, a comienzos de 1992, quiso dejar clara la postura del Sevilla afirmando que “quien quiera a Zamorano lo tiene muy fácil. Debe pagar los mil millones que figuran en su cláusula de rescisión. El Sevilla no está dispuesto a vender jugadores. Sin embargo, el representante del futbolista, fechas más tarde, concretamente en marzo, según publicó el diario MARCA, explicó que habían leído el contrato “y en este, por lo que observamos, no hay cláusula, aun así, ni Iván ni yo hemos pensado zanjar nuestra ligazón con el Sevilla a través de Magistratura. No se nos pasa por la cabeza”. También a mediados de enero, el diario MARCA informaba de un fuerte interés de la Juventus por el chileno. Los italianos no tendrían problema en desembolsar la cláusula íntegra, pero les faltaba hablar con el delantero.

Zamorano: "Hugo Sánchez y yo solo tenemos en común el gol, que lo llevamos en la sangre"

Mientras tanto, el Real Madrid proseguía con el seguimiento estrecho del jugador y, con Camacho ya fuera de la entidad y entrenando al Rayo, el encargado de ir a Sevilla a ver en directo a ‘Bam Bam’ era Paco Gento. Zamorano tampoco era el único goleador que interesaba en la casa blanca, que daba muchas vueltas al nombre del sucesor de Hugo Sánchez. En el diario AS publicaron en el mes de febrero una lista de delanteros interesantes para los blancos que, además del chileno, incluía al argentino Batistuta, al holandés Bergkamp, al suizo Chapuisat, al ruso Kiriakov, al francés Papin, al uruguayo Fonseca y hasta al búlgaro que militaba en el Barça Hristo Stoichkov.

Unas declaraciones de Zamorano a El País levantaron una gran polvareda sobre todo en Hugo Sánchez. El chileno, el 21 de marzo, confirmó las negociaciones entre el Real Madrid y el Sevilla: “Las conversaciones van muy adelantadas y puede haber un acuerdo en los próximos días”. Todo esto mosqueó a Hugo Sánchez, al que el asunto no le olía bien. En la portada del diario AS, el 24 de marzo, aparecieron unas rotundas declaraciones del mexicano en las que decía que “si el Madrid está negociando con el chileno, me están faltando al respeto”.

‘El Manito’ añadía que “no lo he escuchado de forma concreta para tener la seguridad de que se estuviera haciendo airada y abiertamente. Si lo están haciendo los despachos, muy bien, pero si se hace públicamente no estarían respetando la marcha del equipo y si va directamente relacionado hacia mi persona no me estaría respetando. No quiero hablar de eso porque, si no me respetan, tampoco respetaría yo. Si no me respeta el club, claro que olería mal”.

En las mismas páginas de aquella edición, el periódico deportivo también habló Zamorano, que reculó respecto a lo expresado apenas 72 horas antes. El chileno se declaró “un cheque al portador”, y referente al conjunto blanco manifestó que “todo lo que se habla de mi posible traspaso al Madrid, se lo digo sinceramente, no me quita el sueño. Claro está que me gustaría jugar en el Madrid, pero de momento no hay nada. Si llega algo antes del mes de junio, bienvenido sea”. También explicó que “se interesan por mí un equipo italiano y, al parecer, el Barça”. Por su parte, Luis Cuervas volvía a la carga explicando un día después en Diario 16 que hay cláusula de rescisión de 1.000 millones: “Existe, está depositada en la Liga, y lo demás son tonterías”.

La prensa filtró varios nombres, pero el que acabó encajando en tiempo y dinero fue Iván Zamorano, que había gustado en sus dos campañas por Sevilla

Entre los meses de abril y mayo de 1992 el ariete chileno pareció alejarse del Real Madrid. Primero, el Sevilla buscó ampliar su contrato. Y, en segundo lugar, apareció en la carrera por su fichaje el Atlético de Madrid. MARCA, el 17 de abril, informaba de una reunión del presidente Luis Cuervas junto a José María del Nido con Alberto Toldrá para atar al chileno y convertirlo en un buque insignia del club. La intención era subir los años del contrato de Zamorano, que finalizaba en 1994, y realizarle una mejora salarial sustancial. Mientras que el interés colchonero lo adelantó AS un mes más tarde. A Jesús Gil le gustaba el delantero y era íntimo amigo de Cuervas. Los rojiblancos buscaban un golpe de efecto para la siguiente temporada y, además del chileno, también habían puesto el ojo en un Martín Vázquez al que le buscaban salida en el Torino. En la entidad madridista Mendoza no se ponía nervioso y confirmaba que los blancos tenían otros objetivos también para el delantero. El presidente en Tele5 declaró haber hablado del chileno con Cuervas en un ascensor en la sede de la Liga, pero “yo debo estar atento a las disponibilidades del club. Zamorano no vale más de 300 o 400 millones, pero el problema es que Luis Cuervas piensa que tiene en él al mejor jugador del mundo. Nos puede servir si no saliese lo de Klinsmann, pero nunca por más de ese precio, porque se trata de un jugador trabajador, pero irregular, y, por ejemplo, inferior a Santillana. Si yo fuese el Sevilla y me dieran 450 millones por él no me lo pensaría, pero pensar en 600 o 700 es imposible”.

Zamorano y Martín Vázquez

El desenlace del caso Zamorano entró en su recta final en el mes de junio y su futuro cada día que pasaba tenía más color blanco. Las distancias entre lo que pedían los sevillistas y lo que ofrecía el Real Madrid se iba acortando. Mendoza y Toldrá se reunieron el día 9 y los madridistas ya habían descartado a Klinsmann. La razón era la salida del técnico Beenhakker, que era el principal valedor del refuerzo del alemán. El nuevo entrenador de la casa blanca sería Benito Floro, al que le encajaba Zamorano como ariete de su equipo porque era un rematador puro. En una táctica de la negociación, Ramón Mendoza filtró el interés por Pizzi a finales de mes para presionar a Luis Cuervas e intentar bajar en varios millones el precio total del chileno.

Los dos presidentes acordaron un traspaso de 500 millones de pesetas y ningún jugador, pese a que surgieron varios nombres en las últimas horas como el de Luis Enrique. El contrato de ‘Bam Bam’ sería por cuatro temporadas a razón de 125 millones por cada una de ellas

La fumata blanca tuvo lugar el día 1 de julio. Los dos presidentes acordaron un traspaso de 500 millones de pesetas y ningún jugador, pese a que surgieron varios nombres en las últimas horas como el de Luis Enrique. El contrato de ‘Bam Bam’ sería por cuatro temporadas a razón de 125 millones por cada una de ellas, y desde Chile realizó sus primeras declaraciones: “Se ha cumplido uno de mis mayores deseos, la ilusión más grande de mi vida. Me voy de un gran club, el Sevilla, para entrar en uno de los mejores de Europa”. Respecto a ser el sucesor de Hugo Sánchez explicó que “yo no iré a sustituir a Hugo. Soy Iván Zamorano. Todos sabemos lo que Hugo Sánchez ha representado en el Real Madrid, pero yo espero hacerlo mucho mejor que él”.

También MARCA se hizo eco de unas palabras de su madre reconociendo que “Madrid es una ciudad donde vamos a vivir muy bien”.

El día 12 de julio regresó Zamorano de su país para la presentación y los exámenes médicos con el club blanco. En Barajas fue recibido por una multitud de periodistas que buscaron sus declaraciones. Zamorano elogió a Butragueño del que dijo que “jugar al lado de Emilio será perfecto para mí”. También habló de su nuevo técnico pensando que su sistema de juego “me favorece” y que la razón de su fichaje por los blancos es “para hacer goles”.

Zamorano

Un día después pasó las pruebas médicas del Doctor Neira en la clínica La Fraternidad que constaron de análisis de sangre y orina, electrocardiograma, ecocardiograma y radiografías de espalda, pubis, rodillas, tobillos y pies. A falta de los resultados de las analíticas, el Doctor constató que “no hemos encontrado nada anormal”.

La presentación oficial del chileno en el Santiago Bernabéu fue el día 14 de julio. Un centenar de aficionados estuvieron presentes en las gradas y casi ochenta medios de comunicación se acreditaron en el estadio capitalino. Acompañado de Ramón Mendoza en el césped, de nuevo Zamorano en la rueda de prensa posterior confesó sus ganas de triunfar y aseguró asumir el “reto y la responsabilidad de los goles. Sé que será difícil, pero ofrezco fuerza, ganas y juventud”. En lo concerniente a sus características de juego afirmó que “mi mayor virtud es el juego de cabeza, pero con los pies tampoco soy tonto”.

Las cuatro campañas que firmó en su contrato fueron el total de su estancia madridista. Dejó un buen recuerdo a la parroquia blanca, sobre todo por su gran curso 1994-95 en el que marcó 28 tantos en Liga, fue Pichichi y resultó clave para que el Real Madrid volviese a conquistar la Liga tras cuatro temporadas de sequía. Además, como merengue también levantó una Copa del Rey, una Supercopa de España y una Copa Iberoamericana. Sus estadísticas totales fueron de 174 partidos oficiales y 101 goles.

 

Fotografías: archivo de Alberto Cosín.

Los madridistas terminamos la temporada pasada mirando al futuro con una sonrisa pícara. No solo por la Champions, por la Liga, por haber superado una plaga bíblica de bajas, por la irrupción de Bellingham, por Vinícius, por la marcha del club…, también por culpa de Arda Güler.

Pese a su juventud, y por tanto poco bagaje, su llegada ilusionó. Su físico, sus características y su origen turco llevaron a la compararlo inevitablemente con Ozil, jugador gourmet de grato recuerdo. Desafortunadamente, los problemas físicos retrasaron el debut de Arda.

Las acciones de Güler que nos llegaban de los entrenamientos eran golosas, pero ya se sabe que no es lo mismo ensayar que actuar. No es lo mismo, pero en el caso de Güler su estreno no hizo sino ilusionarnos aún más. Si bien es cierto que no faltó quien sostuvo que ese cuerpo enclenque no le permitiría brillar en el Madrid y necesitaría trabajo y una cesión para terminar de cocinarse.

Güler disputó seis partidos de liga y marcó seis goles.

Al final, por unas circunstancias o por otras, el turco apenas disputó seis partidos de liga. Pero qué partidos. Marcó seis goles y a punto estuvo de anotar otro desde el centro del campo. Cuando se sabía que Ancelotti lo iba a poner de inicio, los hinchas nos frotábamos las manos y esperábamos ansiosos el comienzo del encuentro.

Carlo, que no es tonto, a pesar de que el otomano no había jugado en Champions, quiso hacerle partícipe de la celebración en Cibeles y regalarle su momento de gloria para que los madridistas le mostrasen su cariño

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اردا غولر ههههههههههههههههههههههههههههههههههههههههههه pic.twitter.com/wNN5yPNJ1X

— محمود مجيد (@MMajeedX) June 2, 2024

El italiano tuvo este detalle con él para demostrarle en público que sabe que se trata de un futbolista especial. Una motivación que servirá para espolear a Güler.

Así llegamos a la Eurocopa, y allí ¡boom! Primer partido y otro golazo antológico. Después, asistencias, balones al palo. Un show. El ratio entre minutos jugados y crecimiento del jugador asusta, pero para bien. Cada vez que Güler tira a puerta es medio gol, y cada vez que centra, media asistencia.

El ratio entre minutos jugados y crecimiento del jugador asusta, pero para bien. Cada vez que Güler tira a puerta es medio gol, y cada vez que centra, media asistencia

Los madridistas estamos disfrutando de una de las mejores etapas en la historia del club. El Madrid goza de una de las plantillas más destacadas de siempre, que la campaña entrante se verá robustecida con Endrick, Mbappé y alguno más. Pero cada vez que escuchamos el nombre de Güler volvemos a sonreír. Evocarlo nos anima aunque no estemos pasando un buen día.

Es innegable que Arda aún debe mejorar en muchos aspectos, físicos y del juego. Pero el potencial de Güler es una realidad que da vértigo. Los argumentos y las estadísticas del turco son una ola de 15 metros de altura que se abalanza sobre los motivos para no darle el hueco y el tiempo que reclama.

Las notas del Real Madrid, 5 - Alavés, 0

La situación ha llegado a un punto en el que quien más y quien menos elucubra en su cabeza con distintos onces y esquemas para acoplar a Güler en la alineación del Madrid. Solo el hecho de plantearlo son palabras mayores, pues el puesto de titular se cotiza aún más al alza con el desembarco de Kylian.

Arda podría desempeñarse en cualquier zona entre el medio del campo y el ataque, aunque las dos posiciones más lógicas para él son la mediapunta y la banda derecha. Esta última opción es quizá donde tenga más probabilidades de jugar la temporada que viene.

Quien defiende el asalto a la titularidad de Arda sacrifica mayoritariamente del once a Rodrygo, a priori el eslabón más débil del ataque blanco. Jude y Vini son los dos mejores jugadores del mundo y Mbappé va a jugar porque, a pesar de antis de uno y otro lado, es también buenísimo y el tercero en discordia en el podio de mejores atacantes del planeta. Pero la temporada es larguísima y atestada de partidos, habrá tiempo para todos.

Hay madridistas que defienden que Güler debería ser titular en detrimento de Rodrygo

Rodrygo ha sido protagonista de varios momentos históricos de la reciente historia blanca, pero cada vez que atraviesa una mala racha su titularidad se pone en entredicho. Algunas recientes declaraciones tampoco ayudan a fortalecer el cariño de la parroquia madridista.

Si se tiene en cuenta que, de momento, la única manera de ganar es marcar más goles que el contrario, el hecho de que el rasgo diferencial hasta ahora de Güler haya sido meter la pelota dentro de la red y dar asistencias ya es razón suficiente para otorgarle minutos.

Además, Arda puede solucionar un problema que se le presenta al Madrid tras la retirada de Kroos: el balón parado. El turco bota los córners y golpes francos con una maestría impropia para su edad. Sabíamos que manejaba la izquierda como Federer la raqueta, pero con Turquía hemos comprobado que también es capaz de colocarla con la derecha de manera magistral.

Güler

Aunque los argumentos de Güler para derribar la puerta y apropiarse de un puesto titular no son desdeñables, considero más apropiado una incorporación paulatina. Para ello confío en la sapiencia de Ancelotti para llevar a cabo el proceso. Si bien una infrautilización del turco inutilizaría su potencial, Arda es un tallo aún delicado y la sobreexposición puede dañarlo.

Juzgo conveniente que la campaña entrante Güler goce de un papel similar al de Modric o Brahim la pasada, que sea uno de los primeros recambios y titular un número no desdeñable de partidos. De todos modos, su futuro dependerá del rendimiento que ofrezca. No puede descartarse que la progresión se estanque. Tampoco que se acelere exponencialmente y se convierta en indiscutible.

Estamos deseando que comience la pretemporada. Queremos volver a disfrutar del nuestro equipo y de este turco que nos ilusiona como lo hace un juguete nuevo a un niño. Que el debut de Güler con el Real Madrid aconteciera un 6 enero quizá fuese premonitorio.

 

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Buenos días, amigos. España se enfrentará a Inglaterra para alzarse con la Eurocopa el domingo a las 21 horas. A pesar de Southgate, los ingleses remontaron ante los neerlandeses y disputarán por segunda vez la final, tras caer por penaltis ante Italia en la pasada edición.

No lo recordamos muy bien, pero probablemente en aquella ocasión Inglaterra no ganó el torneo por culpa de algún futbolista del banquillo británico que jugó dos partidos a los 11 años en la cantera del Madrid, y los transalpinos vencieron merced al buen desempeño del hijo de un masajista que disputó un encuentro en La Masía tras ser fichado por los benjamines del Barça de la cantera del Espanyol.

La remontada británica tuvo aroma madridista por la forma, Ollie Watkins colocó el 1-2 con el partido echando el cierre. Nos alegramos de este gol por dos motivos. El primero es que nos ahorró despilfarrar más de media hora de vida asistiendo a un bodrio de dimensiones ciclópeas. Tras un comienzo engañoso de partido en el que pudimos ver buen juego inglés, el choque volvió a los cauces habituales de esta Eurocopa salvo cuando juega España: el aburrimiento absoluto ante un fútbol anodino. El segundo motivo por el cual nos alegramos del gol se llama Jude y se apellida Bellingham.

«Hey Jude, nos vemos en Berlín», titula Marca dejándose la coma del vocativo en el bolsillito pequeño del vaquero donde se guardan las monedas. Si bien los del diario madrileño aducirán: los Beatles tampoco la pusieron en su canción. Por unos o por otros, la casa sin barrer. Como siempre.

Hay jugadores capaces de caer dos veces en Europa en una misma temporada, por ejemplo muchos componentes del Barça de Xavi de las campañas 21-22 y 22-23. Y en el lado bueno de la historia hay futbolistas que pueden ser dos veces campeones de Europa en la misma temporada. Del Madrid, dos: Carvajal y Bellingham. Joselu y Nacho también pueden conseguirlo, pero ya no son futbolistas blancos.

No queremos abandonar la portada marquista sin antes resaltar la camiseta de la tortuga que los chicos de Gallardo avisan que no podemos quedarnos sin ella. Si nosotros hemos sentido alipori, vosotros también.

As opta por ir de sobrado y adopta una actitud boludesca: «Que pase Inglaterra». Luis de la Fuente en cambio se muestra más sensato: «Nosotros hemos ofrecido una mejor versión, pero a un solo partido eso no cuenta». Exacto. La final se presenta interesante. España está jugando y compitiendo bien. El fútbol de los ingleses es difícil de ver, pero no pierden, y cuentan con jugadores desequilibrantes.

Al seleccionador le hemos criticado cuando hemos considerado oportuno, actitudes como el aplauso a aquel Rubiales exaltado del «¡No voy a dimitir!» no merecían otra cosa. Pero cuando amerita reconocimiento no nos duele en prendas concedérselo.

De la Fuente está logrando algo tan sencillo y tan difícil para un entrenador como hacer lo que corresponde en cada momento con humildad y sin extravagancias tácticas ni mediáticas. El seleccionador coloca al jugador adecuado en el puesto correspondiente y elige una manera de jugar que, además de vistosa y eficaz, es la que demanda la plantilla que tiene. Después, se aparta del foco en la victoria.

Cuando consideremos que lo haga mal, también opinaremos al respecto. Es la ventaja de ser libres.

Sin embargo, hay quienes ocurra lo que ocurra siempre van a expresarse en una misma dirección y sentido: contra el Real Madrid. Este inicio de verano está siendo especialmente fértil en este sentido.

Leo comentarios de que Mbappé es mentira, de que Bellingham no es tan bueno, de que Vinicius ha quedado retratado en la Copa América. Hace una semana, que Kroos era un criminal...

Las Champions del Real Madrid han dejado traumatizadas a demasiadas personas. Ojalá os curéis todos

— Kollins (@PepeKollins) July 10, 2024

El tuit de nuestro querido Kollins es certero, como siempre. La granizada de Copas de Europa del Real Madrid caída sobre la cabeza de los antis —6 en 11 años— les ha provocado un traumatismo champioencefálico que tiene como consecuencias declaraciones más propias de un caracol esquizofrénico que de un adulto funcional.

El antimadridista lleva muchas temporadas sufriendo horrores. Imaginad que seáis intolerantes a la lactosa y durante más de una década abráis el grifo y solo salga leche.

Culés y adláteres se arrogan el éxito de España e incluso la procedencia de jugadores de otras canteras y cargan contra cualquier futbolista relacionado con el Madrid sin tener en cuenta absolutamente nada.

Mbappé, ahora que ha fichado por el club de Concha Espina, es un jugador malísimo. Que jugase con la nariz rota la Eurocopa seguramente no haya influido absolutamente nada en su rendimiento, pues la temporada de Kylian ha sido horrenda: 43 goles y 10 asistencias en 47 partidos.

La Eurocopa de Jude Bellingham ha sido dantesca, motivo por el cual está en la final, ha sido dos veces MVP y se ha cascado un gol decisivo de chilena. De Kroos mejor ni hablamos porque para qué. Su historial de agresiones escandalosas deja a la altura del betún a Vinnie Jones.

Al otro lado del charco, Vinícius jugó un partido malísimo cuando no fue alineado contra Uruguay y fue el responsable de la derrota de Brasil y la consiguiente eliminación de la Copa América aun sin jugar. Se ganó a pulso perder el Balón de Oro.

Los antis se han quedado sin argumentos y las 6 Champions del Madrid que han visto desfilar delante de sus ojos los últimos 11 años les han provocado un trauma que tardarían muchos años en superar. Decimos tardarían porque realmente no quieren superarlo, se sienten cómodos en el papel de víctima quejicosa urdidora de mentiras. No en vano, la mayoría son seguidores o se muestran serviles con el FC Barcelona, club adalid del victimismo cuya única época dorada ha coincidido con el pago de millones de euros al estamento arbitral.

Las portadas culés las ponemos por aquí pero no las vamos a comentar, porque no son sino un encomio de Lamine Yamal, de quien ya dijimos en nuestro portanálisis de ayer que es muy bueno. Como hemos comentado antes, no nos cuesta reconocer los méritos de quien hace bien su labor, sea del equipo que sea.

Pasad un buen día.

España es, para muchas cosas, el mejor país del mundo. Para otras muchas, es un país acomplejado, cainita y profundamente contradictorio. Nadie es perfecto, ni siquiera Dean Martin o Sophia Loren.

A la vista de esta introducción, creo haber dejado claro que el chauvinismo no se cuenta en mi nutrido repertorio de defectos. Todo ello viene a colación porque me está costando muchísimo tener una opinión sobre la Eurocopa y, de manera específica, sobre la selección española.

Me está costando muchísimo tener una opinión sobre la Eurocopa y, de manera específica, sobre la selección española

En 1994, quien esto escribe contaba 13 años, y sufrió como casi propia la fractura de nariz de Luis Enrique merced a un codazo propinado por Mauro Tasotti en cuartos de final del Mundial de Estados Unidos. En 2002, con 21 años, me vi invadido por la rabia y la impotencia ante el atracazo de Gamal Al-Ghandour en el partido contra Corea del Sur. Inocente de mí, pensé que jamás volvería a ver un escándalo arbitral de semejantes proporciones. Mi alma estaba limpia, venía de ver ganar a mi equipo tres Champions en cuatro años y esa eliminación, como la del 94, me molestó. A fuer de sincero, he de confesar que, aunque doloroso, ese disgusto era infinitamente menor que cuando era el Real Madrid el apeado de una competición.

Gamal Al-Ghandour, Hierro, Xavi, Luis Enrique. España-Corea 2002

Con la llegada de los años de vino y rosas de la selección, su forzada asimilación con el Barcelona y los aparentes concursos de cursiladas que parecían sucederse entre los cronistas deportivos para definir el juego de España y del Barça, vino también cierto recelo. Que está muy bien que la selección española gane, oiga, pero en España siempre ha habido mucha más cultura de club que de equipo nacional, no nos engañemos.

Está muy bien que la selección española gane, pero en España siempre ha habido mucha más cultura de club que de equipo nacional, no nos engañemos

Los voceros mediáticos, aprovechando la tendencia lanar del vulgo, refractario siempre al mínimo esfuerzo por formarse criterio propio y deseoso de comprar la mercancía averiada que le regurgiten sus medios de cabecera, alimentaron la dicotomía Madrid-Barcelona. El club blanco era el mal absoluto, un remedo de la dictadura dirigido por un empresario maligno y con un entrenador portugués que comandaba una banda de mercenarios. El Barcelona era puro preciosismo, un equipo de ensueño formado por buenos chicos que ya quisiera cualquiera como yernos y con un entrenador siempre brillante y encantador ante el que sólo cabía licuarse.

Con esos mimbres y otros sucesos acaecidos, mi desafección por la selección fue cayendo en picado hasta niveles negativos. Sí, quería que perdieran, y lo he mantenido hasta hace bien poco.

Del Bosque, Xavi Hernández, Iker Casillas, Jordi Alba y Sergio Busquets

En la actualidad, he abandonado esa actitud, que muy bien podría definirse como cainita y, por ello, eminentemente carpetovetónica, por una sana indiferencia. Ese distanciamiento me ha permitido ganar perspectiva y analizar las emociones que me provoca la selección española, como si de un cuadro impresionista se tratase. Lo que de cerca son brochazos sueltos confusos e indefinibles, se convierten, con la distancia, en un paisaje explicable.

Hasta hace bien poco, quería que la selección perdiese. En la actualidad, he abandonado esa actitud, que muy bien podría definirse como cainita y, por ello, eminentemente carpetovetónica, por una sana indiferencia

Me gusta España, por gusto, por lealtad y patriotismo, pero ello no me hace ciego a sus defectos. Extrapolado a la selección española de fútbol, hay cosas que detesto. Detesto la España paleta y acrítica como su prensa deportiva con según quién, corrupta como su Federación de Fútbol y sus periodistas colaboracionistas siempre dispuestos a lanzar la columna de humo que sea necesaria para distraer la atención de sus desmanes.

Detesto también una liga de fútbol profesional pésimamente gestionada salvo para el bolsillo de su presidente, un bocazas que permite que socios y avalistas de uno de sus equipos, casualmente el más corrupto de todos los que la integran, sean quienes suministran las imágenes del VAR.

Rocha y Tebas

Detesto un comité técnico de árbitros corrompido y opaco, formado por gente que estuvo no pocos años a las órdenes de un señor al que un equipo de la liga estuvo pagando durante dos décadas y que ahí siguen cobrando pingües estipendios.

Detesto una prensa deportiva que, salvo excepciones, cierra los ojos para lo importante porque es malo para su negocio, mientras que magnifica o miente por la mitad de la barba en aquello que les puede resultar beneficioso a ellos o a sus equipos favoritos, dando muestras de generosidad a la hora de la maledicencia, la cizaña, la carencia de rigor o, como se ha referido, la más directa falsedad. Tampoco deja de resultar digna de inquina su manera de intentar influir y apropiarse de equipos, ya sean clubes o la propia selección española. Odian al Real Madrid porque ya no les permite entrar en el estadio, por no hablar de opíparos gañotes en el Txistu de turno ni filtraciones de alineaciones, teniendo su única oportunidad de acercarse a sus jugadores en las concentraciones de la selección, en la que también intentan mangonear. Por todo lo anterior, también detesto al equipo de la prensa deportiva.

Hay cosas que me horrorizan de mi país, incluida una selección de fútbol sobre la que justo los menos dignos se arrogan derechos ilegítimos, pero eso nunca me impedirá gritar o responder a un VIVA ESPAÑA

Finalmente, detesto el ínfimo nivel en cuanto a expresión oral u escrita de quienes hacen de ella su herramienta de trabajo, debiendo por ello cuidarla al máximo, fracasando estrepitosamente en el intento y, en el mejor de los casos, resultando cursis hasta el extremo. El peor escenario en este aspecto lo tienen en cualquier periódico o tertulia deportiva de cualquier medio.

Por todo lo anterior, no puedo sino concluir que sí, hay cosas que me horrorizan de mi país, incluida una selección de fútbol sobre la que justo los menos dignos se arrogan derechos ilegítimos, pero que eso nunca me impedirá gritar o responder a un VIVA ESPAÑA.

 

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Buenos días, amigos. La selección nacional de España se ganó ayer un puesto en la gran final de la Eurocopa al derrotar por 2-1 a Francia en una demostración sensacional de fútbol, casta y solidez. España ha sido la sensación del torneo desde el comienzo y hasta la mismísima final. Ayer remontó en apenas cuatro minutos el gol inicial de Kolo Muani, tras el cual Francia desapareció en el vórtice de vulgaridad al que la aboca su seleccionador, el insoportable Deschamps. Los de Luis de la Fuente pusieron fuego hasta lograr el 2-1 (merced a una rosca superlativa de Lamine, al alcance muy pocos, y una gran jugada de Dani Olmo), y a partir de ahí pusieron solvencia y dominio técnico, mostrándose ampliamente superiores, en todo momento, a los toscos franceses.

La prensa patria lo celebra por todo lo alto, y hace muy bien. Marca amanece con una de esas sábanas portadiles bajo las que podría echar la siesta Mario Hezonja. Hacen muy bien, insistimos. La alegría está justificadísima, y todo aquel que sea capaz de abstraerse de que esta es la selección de la RFEF, y la vea exclusivamente como la selección que representa a su país, lo celebrará de manera absolutamente legítima.

Con la salvedad del irritante apelativo de "la Roja", que creíamos superado, todo en la portada de Marca es cabal. El júbilo que refleja la foto de los jugadores que se están consagrando en este torneo (Lamine, Nico, Fabián) se entiende perfectamente, y hasta se comparte si uno es capaz de aislarse de la felicidad que también sentirán ahora determinados personajes. Los recuadros inferiores de la portada también reflejan la realidad: Mbappé, asistencia y poco más, no ha hecho una buena Eurocopa, como él mismo admitió al final, y el desgraciado accidente de Morata con un steward le puede dejar sin jugar la final. "Lamine, para la eternidad", añade Marca, en alusión al tremendo gol marcado por el imberbe futbolista del Barça.

Lamine se ha consagrado, y sucede algo parecido a lo que pasa con la selección: si uno es capaz de ignorar que juega para un club esencialmente corrupto, que aún no ha pagado en modo alguno por el crimen continuado de comprarse el sistema arbitral durante mínimo 17 años vía Negreira, hay que alegrarse por el chaval, que es ajeno a todas estas iniquidades. A diferencia de las motos averiadas que suelen intentar vendernos los propagandistas de la Masía, Lamine Yamal sí que es bueno. Muy bueno.

Euforia también en la portada de As, donde aparece Dani Olmo en primer plano. Otro jugador que se ha consagrado en este torneo, y al cual deseamos la mejor de las suertes en su carrera. En general, es muy difícil no albergar sentimientos edificantes hacia estos chicos, que no participan de la ruindad mediática que les rodea, la que trata de utilizar los éxitos de la selección en perjuicio del Real Madrid. Conocemos en todo caso la película, y estamos preparados para hacerle frente.

Ved un ejemplo.

Mundo Deportivo tiene la infinita torpeza no de centrar en Lamine la gesta del pase a la final, lo cual sería comprensible siendo como es la nueva perla del Barça (la foto es magnífica, además), sino de tratar de contraponer el éxito de su perla con la mala Eurocopa de Mbappé, que pasó según ellos "sin pena ni gloria y vuelve a quedarse sin título". Tranquilos, amigos de Sport. Tranquilos. Kylian y sus compañeros os esperan al otro lado del verano.

Mundo Deportivo también personaliza en Lamine. Insistimos: no es de extrañar. Para un canterano que sí resulta tan bueno como dicen, entre las decenas de chicos precozmente elevados a los altares, es normal que saquen pecho.

Disfrutad del día, amigos.

Soy un consumidor voraz de documentales deportivos. Me gusta conocer especialmente a aquellos deportistas que por edad no he podido disfrutar en directo o acercarme a disciplinas deportivas que me resultan ajenas. Supongo que este interés nació en mi más tierna infancia, cuando consumía algunas películas que solía producir Hollywood cada tanto en las que siempre un exjugador con problemas se reconvierte en entrenador y dirige a un equipo de instituto que, a pesar de ser unos mantas, acaba resultando competitivo y todos comprenden el verdadero significado de la amistad. Existen numerosos ejemplos muy recomendables, desde la entrañable Somos los mejores hasta Entrenador Carter o El camino de regreso.

Al calorcillo del ya mítico documental The Last Dance, han proliferado otros tantos con más o menos suerte. El dirigido por Jason Hehir fue un éxito de crítica y público de tal calibre que gustó hasta al insobornable Carlos Boyero. La docuserie de Netflix giraba en torno a los Chicago Bulls de Michael Jordan. La premisa era clara, asistíamos como privilegiados voyeurs a la que sería la última temporada de aquella dinastía plagada de jugadores talentosos con Scottie Pippen, Dennis Rodman, Toni Kukoc o Steve Kerr y entrenada por Phil Jackson.

Acertadamente, el director tomaba la inteligente idea de bucear en el material público y privado de años anteriores para mostrar en paralelo el nacimiento, desarrollo y plenitud tanto de la carrera de Jordan como de la creación de la dinastía de los Bulls. Y, como no podría ser de otro modo, se entrevistaba a los implicados para que relataran desde el presente los aspectos del pasado. Ni que decir tiene que Jordan era el eje central del documental, pero sus compañeros y entrenadores eran más que figurantes.

Pues bien, la semana pasada me crucé en el catálogo de Amazon Prime con 99, documental de tan solo tres capítulos sobre la histórica temporada 98/99 del Manchester United.  Dirigida por John Battsek y Sam Collins, la docuserie retrata la icónica temporada del triplete (Premier League, FA Cup y UEFA Champions League).  Dicho triplete sería el primero de la historia del fútbol inglés.

A diferencia de The Last Dance, los directores optan por no elevar a ninguna figura de aquel vestuario sobre otra. Todos los compañeros tienen su peso específico y brillan atendiendo a las circunstancias donde el foco de los hechos los ilumina. Es decir, a pesar de contar con la megaestrella David Beckham, este no opaca al resto. Dicho lo cual, no se pueden poner puertas al campo. Cada vez que sale Gary Neville sube el pan. Pero para bien. Digamos que el bueno de Gary por momentos sabe robarse el show para él solito. Destacan también grandes jugadores como la pareja atacante Dwight Yorke y Andy Cole, el portero Schmeichel, el defensa Denis Irwin y el centrocampista Jesper Blomqvist. Y, por supuesto,  los héroes de la final de Barcelona, los delanteros suplentes Teddy Sheringham y Solskjær.

Gunnar Solskjaer

Tras un año en blanco, y con la reciente pérdida de su estrella Eric Cantona, el vestuario se encuentra algo huérfano. Para más inri,  Beckham empezaría la pretemporada siendo el villano para media Inglaterra tras su archifamosa patada a Simeone que le supondría la expulsión y serviría en bandeja a los tabloides un chivo expiatorio ideal. En mitad de la incertidumbre, un hombre emerge entre las tinieblas: Sir Alex Ferguson.

La figura de Ferguson sobresale a lo largo del metraje. Se le retrata como un hombre de gran temperamento que, gracias a su olfato, supo construir un equipo legendario desde cero. Merece la pena pararse a ver cómo cada jugador se refiere a él con respeto, llegando a decir que amaban dar todo por su entrenador y que bajo ningún concepto querían decepcionarle. Para los canteranos, Ferguson llegaba a ser una figura paternal.

Alex Ferguson

A lo largo de tres capítulos, asistimos al ascenso y posterior consagración de los Fergie Boys, la generación de canteranos formada por Butt, Giggs, Scholes, los hermanos Neville y Beckham. Desde el principio, vemos cómo fue una apuesta personal de Ferguson. Fueron la última generación dorada nacida de la cantera capaz de conquistar los corazones de la afición de Old Trafford.

Sin embargo, tanto esta excelente generación de canteranos como su entrenador parecen en todo momento abrumados por la historia del gran Manchester United de Matt Busby y sus Busby Babes. Busby fue algo más que un técnico para el United. Hasta entonces era el único manager que había sido capaz de conquistar la Copa de Europa. Dicha conquista tenía una épica especial, pues el United la lograría al recomponer su equipo a lo largo de una década tras la del desastre aéreo de Múnich que le costó la vida a ocho de sus jugadores.

Manchester United en 1968

Este escocés de origen humilde tenía la política de hacer debutar a temprana edad a los canteranos. Con una edad media de 22 años, el United fue el primer equipo inglés en competir en la Copa de Europa. Por entonces, el mundo del fútbol consideraba que aquel conjunto era el único capaz de batir al todopoderoso Real Madrid. De hecho, cuando la tragedia asoló al club, Santiago Bernabéu se ofreció a ayudar al Manchester en todo lo que hiciera falta, partidos amistosos incluidos en los que el montante económico de la taquilla iba a reparar las arcas del equipo inglés. En su ánimo deportivo, Bernabéu llegó a ofrecer la cesión de Di Stéfano.

La Copa de Europa fue el mayor quebradero de cabeza para el Manchester de los años noventa. Durante el metraje todos coinciden que un único éxito le era esquivo. Un éxito que al no conseguirlo les degradaba como profesionales. No haber sido capaces de ganar la Copa de Europa les suponía un gran pesar como institución. Pues a pesar de dominar el fútbol británico durante la década de los 90, el United aún no había alcanzado la gloria europea. Este hecho parecía pesar especialmente en Ferguson. Tanto que llegó traumatizar al vestuario. Cabe remarcar que desde 1968 el Manchester United no se coronaba en Europa.

Manchester United en 1999

Cuando acaba el documental, me pregunto si veremos alguna producción así con el Real Madrid como protagonista. Obviamente tenemos las recientes temporadas de Carlo Ancelotti donde conquistamos Liga y Champions más alguna Copa o Supercopa. Sin embargo, para ser un trabajo verdaderamente homólogo necesitamos el beneficio del paso del tiempo. Entonces, ¿sería la temporada 2016/2017 la más apropiada? Con Zidane al mando, conquistamos Liga y Champions mostrando un gran nivel. Y, además, ya han pasado suficientes años para disfrutar del maridaje perfecto.  ¿Imaginan el desfile de protagonistas? Vamos sobrados de calidad y épica. Existen los ingredientes necesarios. Hágase pues.

Zidane con la Champions de 2017

 

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