Buenos días. El Real Madrid se estrenó en la Mugrienta Liga Negreira con un muy sufrido triunfo en Cornellá. Era el primer partido oficial de Mou tras su retorno y la cosa le salió doblemente bien. Bien porque su equipo ganó y mejor aún porque lo hizo gracias a decisiones suyas que en directo costó entender. Eso tiene que tener un regusto especial para cualquier técnico.
No sabemos por qué, con empate a uno y la necesidad de marcar un gol, a falta de media hora, sentó a Güler. Es decir, entendemos que moviera el banquillo, y las incorporaciones de Cucurella, Diomande y (sobre todo) Espí fueron fructíferas, pero Güler era casi el único que estaba jugando realmente bien. Este es, de momento, el Madrid de Güler. El turco es el que tiene la varita mágica, sin que por el momento sus compañeros estén a la altura de sus prestaciones. Enviarlo al banquillo, justo cuando más se necesitaba crear fútbol, parece un sindiós. Un sindiós que, sin embargo, salió bien, con lo que solo resta felicitar el técnico y alabar sus enigmáticas decisiones.
Podéis (re)leer la excelente crónica de Paco Sánchez Palomares y las notas de Atenea Johansson. Obviamente, Espí fue el gran protagonista del encuentro. El joven delantero levantino tiene “ángel” según As, lo cual nos gusta hasta que recordamos que eso del “angel” era justamente lo que decían de Casillas una semana antes de que empezara a cantar más que Elvis en Las Vegas. There must be an angel playing with my heart, cantaba Eurythmics, and it must be Carlitos, cabría añadir a Stewart y Lennox. A lo mejor resulta que hemos fichado a alguien que es mucho más que solo un tanque oportunista y resolutivo. Juega muy bien y, aunque también fue ratonero, su gol no estuvo exento de sutileza.
Carlos Espí copa también, como era previsible, la mayor parte del espacio de la portada de Marca. “El ariete rescata en el 90 a un Madrid sin engrasar”. No se puede decir que sea una lectora errada del partido. Es verdad que a los de Mourinho les falta engrasarse, aunque a estas alturas nunca se sabe cuánto es simplemente atribuible al estado físico, propio de pretemporada. Los primeros veinte minutos fueron soberbios, pero a partir de ahí se perdió gas y nunca hubo brillantez. Contribuiría al logro de esa brillantez, en todo caso, la “guinda” que Mou pidió en su primera rueda de prensa, es decir, otro centrocampista. Hay mercado por delante para conseguirlo. Sería bueno que se hiciera, pues aunque la combinación de Arda con Bernardo Silva deparó buenos momentos (sobre todo al principio, como indicábamos), parece que la tarea de llevar la manija agradecería una nueva incorporación, Tchouaméni aparte.
Por lo demás, gustó mucho Konaté, que insinúa un buen dúo de centrales con Huijsen. Parecen jugadores complementarios. También gustaron los minutos de Diomande, que de hecho participó en el gol del triunfo.
De lo que no hablan las portadas del día es de las declaraciones pospartido de Mou, en las que, de manera preclara y valiente como poca gente antes, habló de “bullying” consuetudinario contra la figura de Vinícius. “Parece que sociológicamente hay conciencia antibullying, menos contra Vini”, vino a decir.
Por fin alguien habla así de claro. Nuestro entrenador.
Os dejamos con la prensa cataculé.
Courtois: bien. Partido normal. Sin responsabilidad en el 1-1.
Dumfries: bien alto. Debut interesante. Mejor en ataque que en defensa.
Konaté: notable. Seguro en labores defensivas y muy acertado en el pase.
Huijsen: bien. Partido aseado de Dean.
Carreras: suficiente. Poco peso ofensivo y alguna debilidad atrás.
Bernardo Silva: bien. Aporta toque y sentido, pero aún no está resuelto el asunto de la salida de balón en el Real Madrid.
Valverde: bien. A ratos mejor, a ratos peor. Pudo anotar, pero su chut golpeó en el palo.
Güler: notable. Jugó, hizo jugar, asistió, creó peligro y le cambiaron el primero.
Bellingham: notable. Anotó un gran gol y Dmitrovic evitó otro aún más espectacular. Parece que vuelve a estar físicamente fuerte. Acertado en el pase.
Vini: suficiente. Está fuera de forma.
Mbappé: bien. Generó tanto como erró. Está rápido y disparó al menos diez veces, pero marró ocasiones claras y multitud de pases.
Diomande: bien alto. Acaba de llegar, pero apunta maneras.
Cucurella: bien. Mejoró a Carreras.
Trent: suficiente. Bastante discreto. Llama la atención la poca precisión de hoy en un jugador tan preciso como él.
Camavinga: suficiente. Hizo su trabajo de alborotador de partidos. Para un lado y para el otro.
Espí: sobresaliente. Salió y marcó. A la primera.
José Mourinho: notable. El Madrid ganó con un gol de uno de sus cambios. Extrañó la sustitución de Güler.
Arbitró José María Sánchez Martínez del colegio murciano. En el VAR estuvo Jorge Figueroa Vázquez.
Nueva temporada, pero la BSO sigue vigente e inalterable para el Real Madrid. La que cantaba Julio Iglesias: La vida sigue igual.
Calatrava debió enfilar el túnel de vestuarios; el trencilla de la MLN tenía otros planes.
En el minuto 3 el jugador españolista dio una patada en el costado a Vini sin ninguna razón ya con el juego detenido. No fue de mucha intensidad y eso podía librarle de la agresión, pero no de la amarilla. Sí la vio minutos después en una confrontación otra vez con Vinícius, que también fue amonestado.
Nada más iniciarse la segunda mitad, el dorsal 22 local propinó una fuerte patada a Carreras que era merecedora de la segunda, por imprudente. Sánchez Martínez fue corriendo a poner calma y liberarse de las protestas madridistas, porque la carrerita para amonestar tenía claro que ante un rival del Madrid iba a ser que no.
Otro que tuvo que ver tarjeta, en su caso por reiteración, fue Omar, que castigó a Vini con muchas faltas.
Por lo demás, el resto de tarjetados fueron Expósito, Riedel, Pere Milla y Lozano en los pericos. Los dos primeros por entradas y los dos últimos por protestas.
En las áreas hubo un par de jugadas que merecen reseña. La primera, una pugna entre Dumfries y Omar en un córner en el 43' a la que le faltó algo más para ser penalti. Luego, en la segunda mitad, Edu puso el brazo a Vini, que se dejó caer.
Sánchez Martínez, SUSPENSO.
Duelo de clubes reales —en ambos sentidos— en Cornellà. Aunque, realmente, la realidad no está de moda. Como muestra, un dato: el Madrid comenzaba la Liga disputando la segunda jornada. El Espanyol ya había empezado el campeonato antes y como Dios manda: por la primera jornada. No obstante, no se sabe muy bien cómo, y a pesar de esta aparente paradoja temporal, ambos equipos coincidirían al mismo tiempo en el RCDE Stadium.
Los madridistas teníamos en el estómago esa ilusión del día de antes de tomar vacaciones. Y no era por las vacaciones, sino porque José Mourinho volvía a dirigir al Real Madrid en partido oficial. El portugués cosechó tres puntos en uno de esos partidos que hacen ganar campeonatos. Decidió Espí, al final. Salió, marcó y el Madrid venció.
El CTA no quiso tampoco perderse el regreso de Mou y envió a recibirlo a Sánchez Martínez como primer espada y a Figueroa Vázquez en el VAR, lugar desde donde se puede manejar el desarrollo de casi cualquier partido a capricho.
Mou cosechó tres puntos en uno de esos partidos que hacen ganar campeonatos. Decidió Espí, al final. Salió, marcó y el Madrid venció
El once por el que le preguntaban el otro día los periodistas fue el conformado por Courtois; Dumfries, Konaté, Huijsen, Carreras; Bernardo, Valverde; Güler, Bellingham, Vini; Mbappé. Más o menos lo esperado. Como se ha cansado de repetir Kollins, en el medio, junto a Bernardo, solo hay un hueco para tres jugadores: Valverde, Tchouaméni y Camavinga. Si bien es cierto que Bernardo no va a jugar todos los partidos, quizá alguno no pueda porque tenga que ir al banco a hacer alguna gestión. O a comprar tomates.
Tras los compases iniciales, la primera acción destacable fue una patada en la espalda de Cala a Vinícius. En España es legal pegarle; consecuentemente, Sánchez Martínez no mostró tarjeta de color alguno al espanyolista con nombre de flor o playa recogidita.
El Madrid parecía mejor plantado en el campo. No así el césped, que apenas lleva unos días y el balón daba botecitos como un conejo ebrio.
En esas andábamos cuando, tras la segunda falta cometida sobre el siete blanco, Arda la colocó en la cabeza de Jude y el inglés remató perfecto a gol. Mourinho saltó como un resorte a celebrarlo con los miembros —no sabemos si habrá alguna miembra— del cuerpo técnico. Gol de nueve en el minuto 9. 0-1.
Bellingham estaba como un toro, Fede trabajando con acierto y Güler tocándola como los ángeles.
Kylian lo intentó con un chut sin demasiado peligro y después fue Dumfries quien puso en aprietos la integridad local. Se metió hasta la cocina, su centro tocó en Hinojo, adquirió un sabor especial y despejó con apuros Dmitrović.
Sánchez Martínez detuvo el encuentro en el 23' porque Dean estaba sangrando tras el topetazo propinado por el nueve perico. Una vez estuvo reparada la cara de Huijsen, el colegiado se tomó su tiempo para dejarlo entrar de nuevo al campo, pero el Espanyol no aprovechó la superioridad, aunque creó peligro.
Sin embargo, el Espanyol se vino arriba y el Madrid bajó sus prestaciones. Resultado: gol del Espanyol. Cala remató solo un centro de Javi Hernández. 1-1.
La respuesta del Madrid fue una incursión de Mbappé que no acabó en gol porque el francés chutó muy flojito.
El Espanyol se turnaba para hacerle faltas a Vini. Además de Cala, en este aspecto destacaba El Hilali. Encima, como Vini ahora está más grande, es más fácil golpearlo.
Mbappé marró otro gol en el 37'. En esta ocasión, no disparó mal, pero Dmitrović anduvo muy acertado.
Antes del descanso, en la misma jugada, derribaron a Dumfries y a Jude en área rival. Es sabido que cuando del Madrid se trata, los contactos nunca son suficientes.
Mientras tanto, el Espanyol se plantaba con mucha facilidad en las inmediaciones de Courtois. En los minutos de prolongación no marcó por un pelo de Huijsen.
El Madrid empezó la Liga por la segunda jornada y acabó ganando en el minuto 91, es decir, casi en la siguiente, que no será la tercera, sino la primera
Descanso. El Madrid comenzó fuerte y bien, pero fue perdiendo presión —no olvidemos las alturas de curso en las que nos encontramos— a la par que el Espanyol se acrecentaba. Sánchez Martínez y Figueroa Vázquez habían rendido como se esperaba. Mourinho tenía trabajo en el descanso.
El encuentro se reanudó como empezó, con una patada de Cala. Esta vez no fue en la espalda a Vini, sino fuerte y al tobillo de Carreras. Sánchez Martínez no mostró amarilla y le perdonó la expulsión. La jugada había sido de tarjeta hasta para Guti.
Poco después, Calatrava falló una volea cuando se encontraba sin defensor alguno cerca y en posición franca para anotar.
Antes del 60', Mbappé se encontraba generando otra ocasión cuando fue derribado por Riedel, quien se lanzó a por él cual portero. El trencilla le mostró amarilla porque no tenía otra antes.
En la primera ventana de cambios, Mou retiró a Carreras y a Güler para dar entrada a Cucurella y Diomande. Es curioso que cambiara a quien mejor estaba jugando, Güler.
Vini se acercó, aún sin velocidad, y cuando encaró la portería la mandó a Sabadell.
Mou quitó a Dumfries, Bernardo y Bellingham y sacó a Trent, Camavinga y Espí.
Tras una buena jugada en el 84', Mbappé no acertó a centrar correctamente a Espí, que estaba solo, y se esfumó el 1-2.
Sin embargo, con el minuto 90 cumplido, Carlos Espí recogió un balón en el área, se lo acomodó y, ahora sí, marcó el segundo del Madrid.
No hubo tiempo para más. El Madrid empezó la Liga por la segunda jornada y acabó ganando en el minuto 91, es decir, casi en la siguiente, que no será la tercera, sino la primera.
Mou volvió y ganó fuera de casa y sufriendo. Se le echaba de menos.
Getty Images
El 6 de agosto de 2026, al cumplirse noventa años del fusilamiento de Josep Sunyol —Suñol en abundante documentación de época y en la voluntad familiar posterior—, ElNacional.cat volvió a presentar al lector la figura del llamado «presidente mártir» del F. C. Barcelona. La noticia recuerda los hechos esenciales: presidente del club, diputado de Esquerra Republicana de Catalunya, propietario de La Rambla, detenido en la sierra de Guadarrama y fusilado sin juicio por fuerzas sublevadas. También reproduce la versión según la cual, hallándose en Madrid, quiso visitar las posiciones republicanas después de recibir la noticia de que habían tomado el Alto del León. [1]
Ese artículo constituye una buena puerta de entrada porque permite comprobar cuánto se sabe y cuánto continúa repitiéndose sin que todas las piezas estén cerradas. El propio relato contemporáneo deja abiertos asuntos esenciales: por qué avanzó el automóvil hasta territorio enemigo, qué papel desempeñó el chófer, para qué servían las 50.000 pesetas que aparecen en algunas reconstrucciones y, sobre todo, por qué fue identificado y fusilado tan rápidamente.
Artículo de ElNacional.cat utilizado como punto de partida: «90 años del asesinato de Josep Sunyol, el 'presidente mártir' del Barça...» (6 de agosto de 2026)
Para comprender aquel final conviene retroceder. Sunyol/Suñol nació en 1898 en una familia económicamente poderosa, ligada a la industria azucarera. Su padre, Josep Suñol Casanovas, fue uno de los grandes empresarios del sector y la Compañía de Industrias Agrícolas se convirtió antes de la Guerra Civil en una de las tres grandes firmas azucareras españolas. Al cerrar el ejercicio 1935-1936, la compañía superaba los cien millones de pesetas en recursos propios. [2]
El hijo tuvo acceso, por tanto, a una posición social privilegiada. Estudió Derecho, entró en los negocios familiares, desarrolló actividad periodística y deportiva y se volcó en la política catalanista republicana. Fue diputado a Cortes y llegó a presidir el F. C. Barcelona en 1935. En su figura convivían la fortuna familiar, el compromiso político, la pasión por el fútbol y una personalidad que los documentos privados describen como brillante, afable, impulsiva y difícil de gobernar.
En 2026 la grafía SUNYOL sigue siendo claramente mayoritaria en prensa, historiografía, conmemoraciones y entidades dedicadas a su memoria. El propio artículo de ElNacional.cat del 6 de agosto utiliza exclusivamente SUNYOL. No sería correcto presentar SUÑOL como una forma dominante o como el resultado definitivo de una controversia resuelta.
Sin embargo, SUÑOL tampoco es una invención moderna. Aparece en documentación oficial y privada, en cartas, tarjetas y escritos localizados por SALTATAULELLS, y fue la grafía defendida expresamente por el hijo único del presidente. La fecha debe precisarse: Mundo Deportivo publicó el 11 de marzo de 2026 —actualizado el día 12— una respuesta que la Fundació Suñol había dado anteriormente a la Cadena SER. En ella se explicaba que Josep Suñol Soler había dejado claro en vida que quería mantener la «ñ» del apellido de su padre por razones estrictamente familiares y que las instituciones habían respetado esa voluntad. Por tanto, no se afirma que la Fundación adoptara una nueva posición en 2026: en 2026 se hizo pública de nuevo una posición familiar anterior. El presente texto mantiene ambas grafías en el título y respeta la forma utilizada por cada fuente. [14]
La imagen pública de Suñol fue la de un hombre de acción. En política, prensa y deporte asumió responsabilidades que le proporcionaron enorme notoriedad. Pero las fuentes primarias recuperadas en los últimos años obligan a colocar junto a esa imagen otra mucho más sombría, conocida dentro de su familia y de su entorno empresarial.
No se trata únicamente de una acusación formulada por un padre en 1938 para defenderse ante las autoridades franquistas. Esa explicación sería insuficiente. La documentación contiene testimonios convergentes procedentes del ámbito médico y empresarial, que describen una antigua dependencia de la morfina, tratamientos prolongados, episodios de gasto descontrolado, disposiciones de fondos de la empresa familiar y esfuerzos repetidos de los padres por reconducir la situación. [4]
José Suñol Casanovas declaró en julio de 1938 que su hijo se había habituado a la morfina después de una operación de apendicitis sufrida en la juventud. Afirmó que el problema había condicionado su formación y que, siguiendo consejo médico, había financiado durante años estancias de tratamiento en el sanatorio de Prangins, en Suiza. [5]
El dato alcanza mayor consistencia porque no aparece aislado. En el mismo procedimiento figura una extensa declaración de Juan Abelló Pascual, farmacéutico y empresario, quien explica lo que había conocido a través de su primo, el doctor Abelló, médico relacionado directamente con el tratamiento de Suñol. Según ese testimonio, el médico consideraba que la adicción había alterado profundamente la vida del paciente y «destruido» la tranquilidad familiar; describía a unos padres que no habían escatimado medios para curarlo y a un padre que había llegado incluso a apartarlo temporalmente del domicilio familiar e ingresarlo en establecimientos especializados. [4]
El testimonio de Abelló no es una prueba médica moderna ni permite reconstruir clínicamente toda la evolución de Suñol. Pero sí impide reducir el asunto a una invención exculpatoria del padre. La existencia de un problema de adicción fue conocida por personas próximas al tratamiento y aparece repetida en declaraciones independientes dentro del expediente.
La documentación familiar es todavía más dura en el terreno económico. El padre afirmó que en 1931 conoció, a través del doctor Abelló, que su hijo había dispuesto en diferentes ocasiones de fondos del negocio por un total aproximado de 300.000 pesetas. Declaró que comprobó personalmente el hecho y que tuvo que reponer la cantidad con cargo a su propia cuenta. Añadió que conservaba un recibo firmado por el hijo. [5]
A ello se sumó, ya iniciada la Guerra Civil, el descubrimiento de una cuenta de crédito abierta en el Banco de Bilbao de Barcelona con un descubierto aproximado de 90.000 pesetas, más otras deudas que el padre calculaba, de forma global, en unas 200.000 pesetas adicionales. [5]
La declaración de Juan Abelló vuelve a ser decisiva porque introduce una corroboración exterior. Relata que el doctor Abelló conocía disposiciones por unas 300.000 pesetas, parte de las cuales habrían servido para sostener un periódico político y otros gastos, y que había decidido informar al padre acompañado por el apoderado de la casa. El problema, por tanto, no aparece únicamente en una memoria paterna redactada después de la muerte: circulaba previamente entre personas del entorno médico y empresarial. [4]
La expresión «presidente mártir» pertenece a la memoria política y deportiva posterior. Su asesinato sin juicio justifica plenamente que se le considere víctima de una violencia ilegal. Pero la documentación privada obliga a mirar también a sus padres, y especialmente a un padre que describe años de angustia, gastos, tratamientos, discusiones y miedo a que cualquier medida de autoridad familiar empeorara todavía más la situación.
El padre explica que llegó a plantearse desheredarlo, pero desistió porque temía que Suñol reaccionara buscando dinero entre prestamistas y multiplicara las deudas. Describe como «uno de los mayores disgustos» de su vida el descubrimiento de las disposiciones de fondos y afirma que, en lugar de romper definitivamente con él, continuó pagando tratamientos y tratando de mantener un freno económico y familiar. [5]
Es aquí donde el relato adquiere un tono especialmente oscuro. Sin competir retrospectivamente por la palabra «mártir», los documentos muestran a unos padres que soportaron durante años las consecuencias de una situación médica, personal y económica muy grave. El hijo que después sería convertido en símbolo político y deportivo aparece, en la intimidad familiar, como la causa de una preocupación persistente y de un sufrimiento que no desaparece por el hecho de que terminara siendo víctima de un fusilamiento.
Sería igualmente deformador seleccionar únicamente las frases más graves. El mismo padre que describe los problemas económicos y la adicción afirma que su hijo tenía «excelente corazón», «clara inteligencia», «singular don de gentes» y cualidades para el comercio. Pedro Corral ha subrayado esta ambivalencia: tras la dureza de la declaración sigue apareciendo afecto y admiración. [6]
Ese contraste ayuda a comprender mejor la tragedia familiar. No se trata de un padre que simplemente reniega de su hijo muerto para salvarse ante el franquismo. Se trata de un hombre que intenta distanciarse de las ideas políticas del hijo y protegerse judicialmente, pero que al mismo tiempo conserva una valoración afectuosa de sus capacidades y recuerda los esfuerzos realizados para salvarlo de sus propias fragilidades.
Otro documento introduce una imagen poco habitual. Durante los acontecimientos revolucionarios de octubre de 1934 en Cataluña, Suñol no aparece participando en Barcelona en el enfrentamiento político y armado. SALTATAULELLS localizó en el Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores documentación que lo sitúa en Francia en fechas inmediatamente próximas. En septiembre había sufrido un incidente con un agente de policía parisino cuando viajaba acompañado de su esposa e hijo, y la Embajada de España intervino ante la Prefectura de Policía francesa para defender al diputado español. [7]
El 14 de octubre, después de los sucesos del día 6, Suñol escribió desde el Hotel Scribe de París para agradecer personalmente al embajador español su intervención. La documentación familiar añade que en aquellos periodos realizaba tratamientos fuera de España por problemas de salud. [7]
El episodio merece destacarse por su ironía histórica. Un dirigente catalanista de posiciones muy alejadas del nacionalismo español recibe, en una disputa callejera en París, la protección de la diplomacia de España y se lo agradece expresamente. No demuestra incoherencia ideológica alguna: era diputado a Cortes y ciudadano español y la embajada cumplió su función consular y diplomática. Pero sí rompe una visión demasiado esquemática de las relaciones entre identidad política y Estado.
La ausencia de Suñol de Cataluña durante los sucesos no agota, además, la cuestión de la actitud institucional del F. C. Barcelona. Pocos días después aparece un dato contemporáneo que obliga a introducir otra cautela: el presidente efectivo del club, Esteban Sala, visitó al general Domingo Batet tras la derrota de la insurrección de la Generalitat. Ese episodio merece consideración propia.
La Vanguardia del martes 16 de octubre de 1934, página 11, informó de las visitas realizadas al general Domingo Batet el domingo 14 y el lunes 15 de octubre, pocos días después de que el jefe de la IV División Orgánica hubiera sofocado la proclamación de Companys. Entre los visitantes figura expresamente «don Esteban Sala Cañadell». Sala era entonces presidente del F. C. Barcelona. [11]
El dato debe utilizarse con exactitud. En la misma página, La Vanguardia separa las simples «Visitas al general Batet» de otro apartado distinto, «Felicitaciones al general Batet», reservado a quienes acudían para expresarle «su afecto y adhesión». Esteban Sala aparece en la primera relación y no en la segunda; tampoco se indica que actuara formalmente en nombre del club. No existe, por tanto, base para convertir aquella visita individual en una adhesión oficial del Barcelona a Batet o en una declaración política del club.
Pero tampoco es un dato irrelevante. Si se pregunta retrospectivamente si el Barcelona institucional estuvo en octubre de 1934 «con la Generalitat» o «con España», la documentación impide una respuesta binaria. Mientras Suñol estaba fuera de Cataluña y agradecía la protección de la Embajada española en París, el presidente efectivo del Barça acudía a visitar al general que había restablecido la autoridad republicana frente a la insurrección de la Generalitat. La escena no define por sí sola la ideología del club, pero sí muestra una realidad bastante menos lineal que algunas reconstrucciones posteriores.
La documentación de 1932 localizada en el Centro Documental de la Memoria Histórica muestra también a Suñol utilizando su condición de diputado para recomendar a conocidos ante responsables de la Administración. En varias cartas solicita que se atienda, «si es posible, en justicia», la petición de una auxiliar telegrafista que deseaba reingresar y obtener destino en Granollers. [8]
El episodio no necesita exageración moral. Las recomendaciones políticas eran una práctica frecuente en aquella sociedad y continuaron siéndolo durante décadas. Su interés está en mostrar al personaje en funcionamiento: el hombre de ideas y de grandes discursos utilizaba igualmente sus relaciones personales y políticas para favorecer solicitudes concretas. Es una pieza pequeña, pero útil, en una biografía que conviene liberar tanto de la hagiografía como de la caricatura.
En julio de 1935 Suñol llegó a la presidencia del F. C. Barcelona. El club atravesaba dificultades económicas y sociales y su elección reforzó todavía más la dimensión pública del personaje. Pero las fuentes familiares indican que sus problemas privados no habían desaparecido. En mayo de 1936 el doctor Abelló habría vuelto a preocuparse al conocer la apertura de una cuenta de crédito en el Banco de Bilbao y pretendía conseguir que Suñol cerrara esa vía de financiación y se retirara de la política. [4]
La presidencia de Suñol coincidió con una etapa de fuerte afirmación catalanista en la vida interna y simbólica del club, coherente con su propia actividad política y periodística. Deportivamente, sin embargo, aquel Barcelona no conquistó ningún título nacional. Sí ganó el Campeonato de Cataluña de 1935-1936, de ámbito regional, pero no la Liga ni la Copa de España. [12]
La última gran oportunidad nacional llegó el 21 de junio de 1936, menos de un mes antes del comienzo de la Guerra Civil. En Mestalla, el Madrid F. C. derrotó al Barcelona por 2-1 en la final de la Copa del Presidente de la República. Eugenio y Lecue adelantaron al Madrid y Escolá redujo distancias. En los instantes finales, Ricardo Zamora realizó la parada que quedó como imagen legendaria de aquella final: detuvo un fuerte disparo de Escolá que podía haber supuesto el empate. Fue el último partido oficial de Zamora como profesional antes de anunciar su retirada. [13]
Este último detalle enlaza de manera inquietante la vida privada y la vida pública: mientras crecía su notoriedad política y deportiva, quienes conocían su situación personal seguían intentando controlar gastos, crédito y conducta.
En julio de 1936 Suñol había expresado su propósito de abandonar la presidencia del Barcelona. Pero una intención de dimitir no equivale necesariamente a un cese formal. Las fuentes institucionales del club continúan considerándolo presidente hasta el 6 de agosto. Sin un acta de aceptación de la renuncia o una sustitución formal anterior, resulta más riguroso afirmar que había manifestado su intención de cesar, pero seguía siendo considerado presidente cuando fue asesinado.
El artículo de ElNacional.cat de 2026 aporta un dato concreto: Suñol se encontraba en Madrid para entregar a Diego Martínez Barrio y José Giral unas cartas de Joan Casanovas, presidente del Parlament de Catalunya. Allí habría recibido la noticia —errónea o exagerada— de que las fuerzas republicanas controlaban el Alto del León y decidió dirigirse hacia la sierra acompañado por Pere Ventura i Virgili, un teniente republicano y el chófer. [1]
A esta finalidad política y militar se superpone el misterio de las 50.000 pesetas. Julián García Candau recoge las dos grandes explicaciones transmitidas por la bibliografía: una las relaciona con una operación futbolística vinculada a jugadores del Oviedo; la otra, con fondos destinados al Batallón Macià-Companys.
No debe afirmarse que Suñol pretendiera viajar personalmente hasta Oviedo para realizar los fichajes. La eventual operación con jugadores ovetenses podía negociarse en Madrid. Si alguna fuente sostiene que el itinerario previsto incluía Asturias, esa afirmación debe quedar atribuida expresamente a esa fuente y no presentarse como hecho seguro.
Las dos explicaciones sobre el dinero son compatibles con que, una vez en Madrid, decidiera acercarse al frente. Un viaje político podía incorporar gestiones deportivas y una visita posterior a las tropas. El error consiste en obligar a elegir una única finalidad para todo el desplazamiento.
El automóvil alcanzó el kilómetro 52 de la carretera de Madrid a La Coruña y fue detenido por fuerzas sublevadas. La explicación convencional habla de una incursión involuntaria: el grupo creyó que las posiciones republicanas habían avanzado más de lo que realmente lo habían hecho.
Pero la actuación del chófer generó sospechas muy pronto. La documentación y prensa recuperadas por Pedro Corral y SALTATAULELLS muestran que inicialmente no estaba claro el destino del cuarto ocupante y que se investigaron sus antecedentes. Jaume Sobrequés, entre otros, ha reconocido que nunca quedó aclarado si el chófer se despistó o atravesó voluntariamente la línea del frente. [9]
La hipótesis de una entrega deliberada, por tanto, no es una fantasía moderna. Tiene un origen documental y merece investigación. Pero una sospecha antigua sigue sin equivaler a una prueba de conspiración. Para cerrar el caso sería necesario reconstruir la identidad del conductor, sus movimientos, sus posibles relaciones previas y su destino posterior.
Una parte de la historiografía barcelonista ha relatado que los soldados franquistas reconocieron a Suñol como presidente del Barcelona y que esa identificación precipitó su muerte. La versión debe incorporarse porque existe y porque ha sido defendida por autores vinculados a la historia del club; no debe despacharse como una simple leyenda.
Sin embargo, el propio contexto ofrece identidades todavía más comprometedoras en agosto de 1936. Suñol era diputado de ERC, dirigente catalanista, propietario de un periódico político y personaje público nacional. Josep Maria Solé i Sabaté ha sostenido que sus ejecutores podían identificarlo como diputado republicano y catalán sin necesidad de conocer su condición deportiva.
La conclusión correcta debe conservar ambas capas: fue asesinado siendo presidente del F. C. Barcelona, y algunos historiadores han entendido que esa condición intervino en su identificación; pero no está documentado de forma concluyente que el motivo determinante del fusilamiento fuera precisamente presidir el club.
Lo que no admite ambigüedad es la ejecución. Suñol y sus acompañantes fueron detenidos en territorio sublevado y fusilados sin procedimiento judicial. El artículo de ElNacional.cat de 2026 recuerda además que sus restos continúan sin localizarse y que las búsquedas realizadas por el Barcelona y otras entidades no han permitido recuperar el cuerpo. [1]
A partir de esa muerte nació una memoria pública poderosa: el presidente ausente, el presidente mártir, el símbolo de un Barcelona perseguido. Esa memoria contiene una verdad esencial —la víctima de una ejecución extrajudicial—, pero no debe sustituir a la biografía completa.
La muerte no cerró los problemas de la familia. En julio de 1938, cuando José Suñol Casanovas entró en la zona franquista, una denuncia provocó que la policía creyera inicialmente que el hombre alojado en el Hotel Continental de San Sebastián podía ser José Suñol Garriga. Las gestiones policiales aclararon que se trataba del padre, de 71 años, y que el hijo era el político y propietario de La Rambla que se creía muerto en el frente de Madrid. [10]
De esta confusión nació o se alimentó el procedimiento militar en el que el padre tuvo que explicar su propia conducta, su relación con el hijo y la trayectoria política de éste. Es precisamente ese expediente el que, décadas después, permite conocer la parte más dolorosa de la historia familiar.
La situación de la familia durante el franquismo tampoco admite una fórmula simple. En 1936 las acciones de las familias Suñol, Carner y Barbey en la Compañía de Industrias Agrícolas fueron incautadas por las autoridades del bando sublevado al considerarlas desafectas. El padre, José Suñol Casanovas, fue además investigado en 1938 después de ser confundido inicialmente con su hijo. Por tanto, no sería correcto afirmar que la familia atravesó el cambio de régimen sin ningún problema. [2][10]
La referencia empresarial utilizada sí explica con bastante claridad lo ocurrido en 1940. Señala que, «depuradas las responsabilidades políticas», el Estado devolvió las acciones incautadas. A continuación añade que José Suñol Casanovas «ocupa nuevamente la presidencia». La secuencia permite entender la recuperación del cargo: al concluir favorablemente la depuración y ser restituidas las participaciones familiares, volvió a la posición societaria que había desempeñado antes de la incautación. En el mismo momento entró en el consejo Joan Ventosa i Calvell, dirigente de la Lliga Regionalista y colaborador de Francesc Cambó que había apoyado al gobierno de Franco durante la guerra. [2]
Dos años más tarde ocurrió lo contrario. La misma fuente registra de forma expresa que en 1942 «Josep Suñol es cesado de su cargo de presidente por orden del Ministerio de la Gobernación». Aquí la documentación consultada es menos satisfactoria: acredita quién ordenó el cese y cuándo ocurrió, pero no explica el motivo administrativo o político concreto de la decisión. Tampoco se ha localizado una fuente suficientemente firme que permita atribuirla a una causa determinada sin especulación. [2]
La diferencia entre ambos episodios debe quedar clara. En 1940 sí existe una explicación documental para la recuperación: depuración de responsabilidades, devolución de las acciones y retorno a la presidencia. En 1942 existe constancia documental del cese ministerial, pero no de la causa concreta que lo motivó. Lo que sucedió después demuestra, en todo caso, que el apartamiento personal del padre no significó la ruina de la familia ni de la empresa, cuestión que se aprecia mejor al seguir la expansión industrial de los años posteriores.
La evolución de la Compañía de Industrias Agrícolas ofrece un contraste especialmente significativo con la memoria política del hijo. Durante la propia guerra la empresa obtuvo beneficios en las fábricas situadas en zona franquista e incluso repartió dividendos a accionistas presentes allí. Después de la restitución de las acciones en 1940 inició una nueva etapa de expansión. [2]
En 1948 inauguró un nuevo edificio social en la calle Balmes de Barcelona. En 1954, cincuenta años después de la creación de la Azucarera del Jalón, el grupo controlaba directamente o mediante filiales ocho fábricas de azúcar, cuatro destilerías de alcohol, dos fábricas de levadura, una fábrica de ácido glutámico y participaciones en varias azucareras adicionales. [2]
Por tanto, la formulación históricamente defendible es más interesante que cualquiera de los dos extremos: la familia y sus intereses empresariales sí sufrieron incautación, investigación y una intervención política sobre la presidencia; pero la empresa familiar no fue arruinada por el franquismo. Recuperó sus bienes, continuó funcionando y alcanzó una dimensión industrial todavía mayor durante la dictadura.
La reconstrucción conjunta deja una imagen incómoda, pero más completa. Suñol fue una víctima real de la violencia política: fue fusilado sin juicio y su cadáver nunca ha sido recuperado. Al mismo tiempo, antes de convertirse en símbolo había sido un hijo que, según varios testimonios convergentes del expediente de 1938, padeció una grave dependencia, dispuso de cantidades muy importantes del patrimonio empresarial y provocó durante años una enorme inquietud en su familia.
Los padres aparecen pagando tratamientos, afrontando deudas, intentando evitar una ruptura definitiva y temiendo que las medidas más severas precipitaran una conducta todavía peor. Ese sufrimiento privado no borra el asesinato. El asesinato tampoco obliga a borrar ese sufrimiento.
Quizá sea ahí donde la palabra «mártir» exige mayor prudencia cuando se abandona el terreno conmemorativo y se entra en el histórico. Suñol fue mártir en el sentido político que la memoria de su club y de su corriente ideológica ha querido otorgarle a una víctima ejecutada por el enemigo. Pero, en el interior de la familia, los documentos muestran durante muchos años a unos padres sometidos a una experiencia que ellos vivieron como una tragedia anterior a la tragedia definitiva de Guadarrama.
Está probado que Suñol fue fusilado sin juicio el 6 de agosto de 1936 por fuerzas sublevadas. Está probado que era diputado de ERC, dirigente catalanista y presidente —al menos formalmente según las fuentes institucionales— del F. C. Barcelona.
Está sólidamente documentado que dentro de su familia existió una grave preocupación por su dependencia de la morfina y por su conducta económica; no lo afirma únicamente el padre, sino también testimonios vinculados a su médico y al entorno empresarial. Las cantidades concretas y cada episodio deben seguir citándose con su fuente, pero el problema general no puede reducirse ya a una mera acusación paterna.
Es probable que su entrada en territorio enemigo se produjera por un error de apreciación sobre la línea del frente, aunque la conducta del chófer mantiene abiertas preguntas legítimas. Las 50.000 pesetas continúan admitiendo, según la bibliografía, al menos dos explicaciones: una finalidad futbolística vinculada a jugadores del Oviedo y otra relacionada con el Batallón Macià-Companys.
Y sigue sin estar demostrado de manera concluyente que fuese fusilado específicamente por ser presidente del Barcelona, aunque esa explicación haya sido defendida por historiadores y periodistas barcelonistas. Su condición de diputado republicano y dirigente catalanista proporcionaba por sí sola una identidad política suficientemente peligrosa en aquel lugar y en aquel momento.
El artículo del 90.º aniversario devuelve a Sunyol/Suñol al lugar donde terminó su vida. La documentación primaria permite recorrer el camino contrario: desde Guadarrama hacia atrás.
Ese recorrido descubre al político y al presidente del Barcelona, pero también al heredero de una gran fortuna, al hombre atendido durante años por médicos, al hijo enfrentado con un padre que trataba de salvarlo y controlarlo, al diputado que pedía recomendaciones para conocidos, al catalanista protegido por la Embajada de España en París, al hombre cuyas decisiones económicas preocuparon seriamente a su entorno y al personaje cuya familia, después de sufrir la guerra y la depuración, consiguió mantener y ampliar una de las grandes empresas azucareras de España durante el franquismo.
Nada de ello justifica su ejecución. Precisamente por eso puede contarse sin miedo. Una víctima no necesita una biografía perfecta para seguir siendo víctima. Y una investigación histórica no debe convertir la muerte violenta en una absolución retrospectiva de toda una vida.
(Nota: El autor de este texto ha utilizado la IA para seleccionar, resumir y reordenar contenidos de la web SALTATAULELLS, de su misma autoría).
Buenos días, galernautas. En 1965, durante la guerra de Vietnam, un piloto de la marina americana fue derribado y hecho prisionero por las fuerzas enemigas. En un ejercicio de propaganda, fue “entrevistado” por la televisión vietnamita, si bien debidamente instruido para declarar estar poco menos que en un spa de siete estrellas. No contaban los súbditos de Ho Chi Minh con la astucia de Jeremiah Denton, que así se llamaba el piloto, pues durante su perorata iba parpadeando rítmicamente en código Morse la palabra “tortura” ante las cámaras, dejando claro lo falso de su declaración, realizada, lógicamente, bajo coacciones extremas.
En la Galerna estamos absolutamente comprometidos con el cumplimiento de la ley y el respeto a los derechos de cada individuo y, por este motivo, nos preocupa Hamza Abdelkarim, joven delantero egipcio del club cliente de Negreira. En la portada de Sport, es decir, en la Sportada, se nos muestra a Hamza aplaudiendo, si bien con una expresión que no se corresponde con el entusiasmo inherente a una ovación. Hamza está aplaudiendo con un fervor perfectamente descriptible, al estilo de Corea del Norte, país donde alguien puede ser ajusticiado en caso de que algún funcionario note que no está manifestando suficiente entusiasmo a la hora de jalear al amado líder. ¿Está Hamza dando palmas de manera obligada? Si es así, ¿Quién le obliga? ¿Hay amenazas de por medio? ¿Qué represalias teme el delantero en caso de no aplaudir? Conociendo cómo se las gasta el club culé a la hora de respetar la ley y las buenas costumbres, urge vigilar el parpadeo del muchacho.
El diario del Conde de Godó, Grande de España, se centra en Julián Álvarez y emplea como titular lo que podría constituir el nombre de una película del Steven Seagal más crepuscular o, peor aún, de Michael Dudikoff. “Presión máxima”. Parece que la afición del club de San Blas que más cerca ha estado de ganar una Champions da la espalda al argentino, si bien por ahora solo con pancartas. Conociendo cómo se las gasta parte de la hinchada del equipo presidido por Henry Cherry (tree), es buena noticia que, por ahora, se queden solamente en las pancartas y no opten por invasión de entrenamientos o el uso de armas blancas.
En Marca se nos habla de la sanción de la FIFA a los implicados en la tangana de la final de la copa del mundo. Las valoraciones a realizar son evidentes: primero, cómo debería ser la cosa para que el rol de víctima o agredido sea Gavi, segundo, Argentina y, por último, nos parece mucho más importante el debut oficial del Real Madrid esta noche en Barcelona contra el RCD Español.
As lleva a su frontispicio a Mbappé, que, queremos pensar, señala a Vinicius, también en la imagen, mientras sonríe. La alternativa sería preparar la humorada consistente en pedir a alguien que le tire de un dedo y, al hacerlo, expeler una ventosidad como si tal estiramiento hubiera accionado un mecanismo que permitiera la emisión gaseosa. En román paladino, una marranada. No es edificante ni sofisticado y en la Galerna no somos gustantes de la escatología.
Pasad un excelente día y, por favor, mirad bien cómo parpadea Hamza.
Suena So Lonely, de The Police.
Well, someone told me yesterday
That when you throw your love away
You act as if you don't care.
You look as if you're going somewhere.
But I just can't convince myself.
Buenas noches, queridos oyentes. Una semana más queremos compartir con vosotros este ratito tan especial. ¿Necesitas a alguien que te escuche, te acompañe y esté a tu lado? Ven, coge mi mano.
Soy Querubín Consuegra y escuchas…
Madridistas…
…en la noche.
Llámanos. Queremos que tus vivencias sean las nuestras. Cuéntanos todo aquello que te ilusiona o te preocupa. No estés solo.
My broken heart,
So lonely,
So lonely, so lonely, so lonely,
So lonely, so lonely, so lonely…
Nos llama Carles, de Girona.
—Buenas noches, Carles. Bienvenido.
—Buenas noches, Querubín. Yo os llamaba porque tengo un grave problema, un problema que no me deja vivir. Voy a la desesperada, sin rumbo.
—Estamos aquí para ayudarte. Cuéntanos.
—Estoy muy nervioso.
—No tienes por qué. Estás entre amigos, entre madridistas dispuestos a ayudarte.
—Ese, ese es el problema.
—No te entiendo.
—Es que yo estoy completamente obsesionado con el Real Madrid.
—Bueno, eso nos pasa a muchos. Lo importante es buscar el equilibrio con la familia, los amigos…
—Ya, pero es que yo soy antimadridista.
—¿Antimadridista?
—Perdido. Mi existencia gira alrededor del Madrid y sus vicisitudes. Si gana, me hundo como un ancla en el mar, dejo, literalmente, de vivir, me convierto en un despojo humano; si pierde, disfruto, sí, pero, ¡nah!, en cuanto acaba el partido y leo cualquier crónica, me empieza a dar vueltas la cabeza. Yo es ver al Madrid y ponerme a vomitar. Creo que psicosomatizo este trauma.
—Pero, Carles, esto es Madridistas en la noche. Madridistas, no sé si me explico. Igual no es el lugar más adecuado para pedir este tipo de ayuda. ¿No hay un Barcelonistas en la noche?
—Sí, sí, claro que hay. Tenemos decenas de programas dedicados al Barcelona, pero es que si llamo y cuento mi problema, lo único que consigo es agudizarlo. Esto es como si a un golosón le dices que, para dejar de comer dulces, visite una pastelería. Nunca imaginé que sería capaz de sacar el valor para hablar con vosotros, para pedir ayuda. Ya no se trata de fútbol, esto va más allá. Simplemente busco un poco de humanidad, comprensión, alguien que consiga que recupere la alegría. Somos culés, pero primero personas.
—Llevas razón. El madridismo es amor, solidaridad y empatía. Gracias por llamarnos. Espero que algún oyente pueda echarte una mano. Buenas noches.
Now no-one's knocked upon my door
For a thousand years, or more.
All made up and nowhere to go.
Welcome to this
One man show.
—Nos llama Santiago, de Mondoñedo.
Buenas noches, Santiago.
—Buenas noches. Iré al grano. Soy forofo del Real Madrid, suelo escuchar su programa asiduamente y creo que soy la persona indicada para solucionar el problema de Carles. Eso sí, tendría que hacerle varias preguntas para confirmar mi diagnóstico.
—Somos todo oídos, te escuchamos.
—Estoy convencido de que el problema de Carles no es el antimadridismo.
—Eso es lo que él nos ha contado. Es más, nos ha implorado ayuda.
—Sí, pero sus síntomas apuntan en otra dirección. Soy experto en estas lides y con media docena de preguntas puedo encarrilar este caso.
— ¿Es usted psicólogo, médico?
—No, soy párroco.
—¿Es usted párroco?
—Sí, de Mondoñedo.
—Encantado de tenerle entre nosotros, padre. Toda ayuda siempre es bienvenida. ¿Cuál piensa que es entonces el problema de Carles?
—Que está poseso.
—¿Poseso?
—Sí, de arriba abajo, enterito. El demonio se ha apoderado de su cuerpo. El problema es que, en muchas ocasiones, unos síntomas se solapan con otros y esto lleva a sacar conclusiones precipitadas. Digamos que el antimadridismo y la posesión infernal están muy relacionados. No vea usted la cantidad de fieles que pasan por mi parroquia pensando que han caído en las garras de Belcebú y lo único que les sucede es que son antimadridistas, y al revés, fieles que son antimadridistas y están más posesos que la niña de El exorcista. A mí me toca separar la paja del trigo. Llevar al redil a las ovejas descarriadas.
—¿Y usted cree que Carles es una de esas ovejas?
—Todo hace indicar que sí. ¿No le ha dicho él mismo que le da vueltas la cabeza y que vomita cada vez que ve al Madrid? Pues ahí lo tiene. Más claro, agua. Seguro que la cabeza le gira 360 grados en las dos direcciones. De primero de posesión.
—Oiga, pues va a tener usted razón.
—Naturalmente, es mi negociado. Mire, si le parece bien, vuelva a llamarle, le hago unas preguntitas y despejamos todas las dudas.
—Perfecto. Siga en antena y contactamos con Carles.
Queridos oyentes, un programa más haciendo historia. Hoy contamos con Carles, un desesperado antimadridista que nos ha llamado pidiendo ayuda y con don Santiago, el párroco de Mondoñedo. ¿Antimadridismo o posesión? ¿Despejaremos la incógnita?
(Se oye una llamada telefónica).
Ya tenemos a Carles en antena.
—Hola de nuevo, Carles. ¿Has escuchado lo que ha dicho don Santiago, el
párroco?
—Sí, sí, atentamente. Y, oye, algunas dudas sí me han entrado. Mi mujer dice que no, que ni hablar, que ya el meu pare y el avi eran antimadridistas y esto me viene a mí de familia, pero es que lo de la cabeza y los vómitos me preocupa, que no lo he dicho antes porque no le daba importancia, pero es que mis vómitos son verdes, pero verdes, verdes.
—Pues nada, vamos a salir de dudas. Don Santiago, aquí le dejo con Carles. Todo suyo.
—Hola, Carles. Encantado de conocerte.
—Lo mismo digo, padre. Pregunte, pregunte usted lo que quiera, que me tiene en ascuas.
—Carles, ¿te da vueltas la cabeza?
—A lo loco, padre, parece una peonza. Hasta ocho giros le doy, luego ya tengo que parar, me entra un dolor de cervicales horrible.
—Y latín, ¿tú no hablarás latín por las noches, en sueños o en el duermevela?
—No, no que yo sepa. Espere un momentito, que se lo pregunto a mi mujer. No me cuelgue.
(Se oye cómo deja el teléfono, la conversación se oye atenuada).
—Mari Carmen, ¿tú me oyes hablar latín por las noches?
—No, te oigo roncar como un cerdo, pero de latín, nada de nada.
(Vuelve al teléfono).
—Don Santiago, que no, ni una palabra de latín.
—¿Y arameo?
—(Mari Carmen —grita—, ¿y arameo?)
—No, tampoco —contesta una voz lejana.
—Ni latín ni arameo, don Santiago, ya lo siento. Eso sí, cuando veo los partidos del Madrid y marca gol, hablo catalán al revés, de corrido, me sale solo, sin pensar. Mire, mire, es que es acordarme y del derecho…
Fills de mil putes, em cago en la vostra puta mare, merda d’equip, tant de bo us caiguin totes les plagues bíbliques, collons! Maldits sigueu, fills de puta!
Y del revés…
SlliF ed lim setup, me ogac ne al artov tup eram, adrem p’qiu d! Snolloc! Tnat ed ob us niaguac sel seug a lpíb, sedacargad! SlliF ed atup!
—Esa boquita.
—Perdón, perdón, don Santiago, es que es pensar en el Madrid y me pierdo.
—Muy bien, hijo mío, intenta controlarte. Volviendo a lo nuestro. ¿Algún mueble levitando?
—Pues sí: el tresillo, un aparador, un cuadro de cervatillos que me regaló mi suegra y el televisor, pero ese no cuenta.
—¿No cuenta?
—No, no, eso yo creo que no tiene que ver con el demonio. Soy yo, que cada vez que gana el Madrid lo agarro y lo tiro por la ventana. Ocho he comprado ya. Y eso que acaba de empezar la temporada.
—Creo que ya tengo la conclusión, Carles. Lo tuyo es antimadridismo infernal, una rara variante, mezcla de las dos dolencias, que se está estudiando en estos mismos momentos en el gabinete de exorcismos del Vaticano. Te recomiendo, como primera medida, venir a Mondoñedo. Allí te estudiaré más a fondo.
—¿Usted cree que me curaré, padre?
—Claro que sí, hijo mío. De momento, nada de fútbol y mucho reposo.
—Ya lo estáis oyendo, queridos amigos. Madridistas en la noche nunca falla. Muchas gracias, don Santiago, por la lección que nos ha dado esta noche, y mucha suerte, amigo Carles, sánate, abandona ese cuerpo culé y recupera la normalidad en tu vida.
No surprise, no mystery
In this theatre that I call my soul.
I always play the starring role,
So lonely,
So lonely, so lonely, so lonely,
Nos llama Roberto, desde Móstoles.
—Buenas noches, Roberto.
—Ciervo de mierda, que eres un ciervo de mierda. ¿Qué habéis hecho con el pobre Carles entre tú y el cura? Hay que odiar al Real Madrid con toda nuestra alma.
—Roberto, te pido un poco de contención, por favor.
—Contención tu puta madre. Los atléticos no tenemos este problema. Con ver perder al Madrid un partido ya tiramos todo el año, y sin remordimientos, disfrutando del asco profundo que nos da. Yo tengo grabado el famoso 7-3 de pretemporada y lo veo unas doce veces al día. Dejad en paz a la gente, hombre. Carles, si me estás oyendo, aléjate de ese cura, vente a Móstoles y vemos los partidos juntos. Yo te guío, no hagas caso a los mandriles.
Cloc. Se oye un golpe y se corta la comunicación.
—En fin, queridos oyentes, a veces se cuelan indeseables. Os pido disculpas. Sigamos con nuestro programa. Nuestros teléfonos siguen abiertos para ti…
So lonely, so lonely, so lonely,
So lonely, so lonely, so lonely,
Nos llama Amparo, de Cullera.
—Hola, Amparo.
—Hola, mamarracho, mira yo soy del Valencia, a mí no me van a decir un culé y un indio cómo hay que odiar al Madrid. Lo que me faltaba por oír. A mí no me da lecciones de antimadridismo ni Dios. Yo es que me cago en vuestra pu…
I feel lonely, I'm so lonely,
I feel so low.
I feel lonely, I'm so lonely,
I feel so low.
Y hasta aquí, queridos amigos, el programa de hoy. Hay días en los que el amor no está en las ondas, hay que buscarlo entre los seres queridos o en la pasión que sentimos por el Real Madrid.
Os queremos mucho.
Getty Images + IA
Entregas previas de "Madridistas en la noche"
Madrididistas en la noche (II)
Madrididistas en la noche (III)
Madrididistas en la noche (IV)
Han transcurrido trece años desde la última rueda de prensa de Mourinho en Valdebebas. Regresa lo bueno. Con Mourinho lo interesante no se circunscribe a lo que sucede en el terreno de juego, sino que lo que ocurre fuera, en especial en la sala de prensa, adquiere más relevancia que con cualquier otro técnico.
Esa característica es uno de los grandes atractivos de su vuelta. Fuera del césped, el Madrid ha sido más inofensivo que Paquirrín armado con una calculadora.
Esperábamos la rueda de prensa previa al estreno liguero contra el Espanyol casi con más ilusión que el propio partido.
José se mostró calmado: «Es el primer partido oficial de la temporada, pero ya hace más de 20 años que me pasa esto. Estoy tranquilo». Mourinho afronta el comienzo de curso con la misma normalidad con la que Laporta entra a un juzgado.
El portugués ahondó explicando que no siente presión, sino adrenalina. Afirmó que esta hormona es positiva y la quiere. La adrenalina es buena y, además, llega directa al corazón. Que se lo pregunten a Uma Thurman.
Diomande había dicho que daría la vida por Mourinho. El técnico precisó que le gustaría más que estuviese dispuesto a morir por el Real Madrid, lo que entronca con aquello de «Señorío es morir en el campo». Sin embargo, quizá lo más adecuado sea no llegar a esos extremos, es probable que el Madrid incurriese en alineación indebida si jugara con un cadáver en el once.
Mou se mostró relajado, le ha crecido la mecha y sus disparos son aún más certeros que antes, pero mucho menos explosivos y escandalosos. Ha ganado en sabiduría y sutileza. Dijo que están cansados de amistosos y que quieren partidos de verdad. Habló de Vini, de Tchouaméni, de Valverde, de la cantera y recalcó lo que ya estaba subrayado en rojo: «Necesitamos ser un equipo, trabajar bien, y no intentar negociar cosas que son innegociables. El compromiso no tiene modo de no estar cada minuto de cada partido (…). El día que uno se deje comer por la frustración y baje el nivel, las decisiones serán fáciles para mí. Yo no quiero decisiones fáciles, las quiero difíciles».
Pero el mejor instante llegó cuando le preguntaron por su primer once:
—El primer once de Mou… Vamos a ver, de vosotros, quién tiene mejores contactos. Los jugadores saben ya quién juega.
Risas generalizadas.
Mourinho sabía que iba a toparse con este asunto y decidió afrontarlo con humor, lejos de la visceralidad. Con finura y sagacidad colocó la pelota en el tejado de la prensa y de sus contactos.
Con este movimiento, Mou ha logrado que la filtración, si llega, le sirva a él. Y si no llega, también.
Primera rueda de prensa formal de Mourinho ante los medios en su segunda etapa en el Real Madrid y ya ha sacado a la prensa de sus casillas.
Getty Images
Buenos días, queridos, queridas y Khedira. Echamos un ojo a las portadas con la vaga esperanza de encontrar algo que deberían reflejar, pero la experiencia nos dice que no será así. La experiencia y una señora que está dando buena cuenta de un café con leche y churros sentada aquí al lado y al corriente de nuestros menesteres.
Marca abre con Diomande. El atacante blanco, entregado al Madrid, promete que lo dará todo en el campo y que Dios hará el resto. Agradecemos especialmente ese reparto de tareas y no al revés. A pesar de su juventud, ya sabe lo más importante: «Cuando el Real Madrid te llama no puedes dudar». Así son las personas que queremos en nuestro club. Además, se declara soldado de Mourinho.
Mundo Deportivo dedica su espacio principal a Cancelo, quien también lo va a dar todo. En este caso, afortunadamente, el Altísimo no se encargará del resto. Pero porque no les hace falta, ya tienen de su lado a Tebas y demás patulea del fútbol español.
Cancelo es el quinto fichaje del Barcelona y afirma que su único deseo era regresar al club. Parece lógico. Todos los futbolistas que llegan al Barça revelan que siempre soñaron con jugar allí, incluso quienes unas semanas antes soñaban con hacerlo en otro sitio. Ya lo dijo Calderón de la Barça: «La vida es una palanca, y las palancas, sueños son».
Nos disponíamos a analizar la tapa de Sport cuando un dato, comparado con lo visto en el diario de Godó, nos ha llamado la atención. Mundo Deportivo anuncia que Verstappen ha renovado con Red Bull hasta 2030, mientras que Sport sostiene que se queda hasta 2028. No descartamos que Verstappen haya firmado dos contratos y termine conduciendo un Red Bull los días pares y un Trinaranjus los impares.
As dedica su primera plana a Pogacar, que disputará la Vuelta a España siete años después con el propósito de completar la Triple Corona. La carrera comienza mañana en Mónaco, porque en España somos muy de empezar nuestras cosas en otro país. Es recíproco, otros países también son muy de empezar sus cosas en España.
Pogacar sostiene en la fotografía un ejemplar de As cuya portada está dedicada a Pogacar, lo que convierte la imagen en una especie de muñeca rusa de Pogacar. Si dentro del periódico aparece otra vez sosteniendo el mismo periódico, podríamos entrar en un bucle espacio-temporal del que no saldríamos hasta que ganase la Vuelta.
Alcaraz anuncia su regreso para disputar el US Open después de cuatro meses y medio de baja. Es una noticia estupenda.
Volvemos al inicio para corroborar nuestros augurios: ni una línea en las cuatro portadas para informar de que el Real Madrid vuelve a ser la marca futbolística más valiosa del mundo por tercer año consecutivo. La cifra asciende a 2.400 millones de euros, un 25 % más que el año anterior. También es, por quinto año seguido, la marca más fuerte, con una puntuación de 95,8 sobre 100, según publicó ayer Brand Finance.
Conviene aclarar que esos 2.400 millones no representan el valor del Real Madrid, sino el valor económico de su nombre, su escudo, su reputación, los símbolos y la capacidad comercial que llevan asociados. Es decir, no produce el mismo dinero llamarse Real Madrid que Unión Deportiva Maricarmen.
Todo esto después del último año en blanco y el penúltimo en beige clarito. La noticia tiene especial valor precisamente por eso. Resulta lógico que una marca crezca cuando su equipo levanta la Champions y ocupa las portadas del planeta. Lo extraordinario es que lo haga un 25 % después de un año sin títulos.
Es decir: cuando el Madrid no gana, también gana.
Las cuentas del club ayudan a entenderlo. Durante la temporada 2025/26, el Real Madrid ingresó 1.221 millones de euros sin contar los traspasos de futbolistas. Es un 3,1 % más que el ejercicio anterior y la primera vez que una entidad deportiva supera la barrera de los 1.200 millones. El beneficio después de impuestos fue de 26,3 millones. Con este, ya son veintiséis ejercicios consecutivos cerrados con ganancias.
Lo extraordinario es que la marca REAL MADRID crezca un 25 % después de una temporada sin títulos
Cabe destacar que todo esto lo ha logrado el Real Madrid sin piscina en el Bernabéu.
Pero el dato más interesante no es cuánto ha crecido, sino por dónde. El concepto es sencillo de entender. Cuando un púber comienza a desarrollarse, no es lo mismo que crezca de manera proporcionada y hacia arriba a que le crezca, por ejemplo, una oreja muchísimo y el resto del cuerpo quede igual. Lo explicamos para el caso del Madrid:
En la temporada 2018/19, antes de comenzar las obras del Bernabéu, el Madrid ingresaba 757 millones. Ahora alcanza los 1.221. La diferencia es de 464 millones y el 93 % procede de negocios que controla directamente el club. El dinero generado por el estadio ha pasado de 175 a 363 millones, un 107 % más. Los ingresos por marketing han aumentado de 296 a 539 millones, un 82 %. En cambio, los procedentes de televisión y competiciones internacionales han crecido un 11 %.
Los resultados deportivos dependen de errores, aciertos y otros muchos factores, como Tebas, el CTA, Óscar Lago, etcétera. Pero la explotación del Bernabéu ofrece mucha más estabilidad y asegura que la maquinaria siga funcionando durante las rachas en las que la pelotita no entra.
El estadio ya genera más del doble que antes de las obras y todavía tiene margen de crecimiento. Por eso resulta absurdo seguir con la matraca de su préstamo y calificar de error la operación. Parece algo más rentable que un club social con pistas de pádel.
Nada de esto convierte una temporada sin títulos en buena. El Madrid existe para levantar copas. Pero su fortaleza económica impide que un mal año se convierta en una crisis estructural y le permite corregir errores sin vender el futuro ni a CVC ni al palanquista de turno.
Los triunfos del Real Madrid, junto con sus valores, han construido una marca, y ahora la marca protege al club como un guardaespaldas, pero sin Kevin Costner.
Las cuentas ya han cumplido. Ahora le toca al equipo.
Pasad un buen día.
Disclaimer: Los datos de este portanálisis proceden de Brand Finance, comunicados oficiales, las cuentas del club y la señora del café con leche y churros. Si alguno fuera incorrecto, dirijan sus reclamaciones a la señora, que hablaba con muchísimo aplomo.
Vemos en los medios, estos días, gran cantidad de noticias y comentarios sobre la decisión de Rodrigo Hernández de incumplir el acuerdo de fichaje que tenía pactado con el Real Madrid. El jugador, finalmente, se decidió por el Barcelona, que esta semana le presentó oficialmente. Se han dado muchas explicaciones (y publicado aún más especulaciones) sobre la verdadera motivación de Rodri para tan drástico viraje, pero lo cierto es que las auténticas razones no se conocen por el momento. Fue el propio jugador, en su presentación, quien respondió a los medios de forma enigmática: “Me reservo los motivos por los que decidí fichar por el Barça”.
Por supuesto, el jugador tiene todo el derecho a esa reserva. ¡Faltaría más! Pero debe tener en cuenta que su actitud de silencio levanta sospechas entre los madridistas y que estos, probablemente, tardarán mucho tiempo en olvidar la afrenta, si es que llegan a olvidarla. Porque el acuerdo entre el Real y los agentes del jugador existía. De eso no hay duda. Se cerró tras el Mundial y solo se buscaba ya el momento idóneo para su anuncio. Por lo tanto, no hablamos de meras especulaciones o globos sonda de la prensa, como se argumenta casi siempre, pues lo confirmaron formalmente los representantes tras la ruptura del acuerdo.
Frente a la ‘visceralidad’ de los aficionados blancos, que lo han considerado como una ‘traición’ en toda regla, sorprende sin embargo que el Club se haya tomado la situación con la calma de un maestro zen. Muchos seguidores propios recriminan al Real no haber hecho lo suficiente para aprovechar la primera oportunidad seria que ofrecía el mercado (desde que nos dejó Kroos) de contratar un auténtico ‘6’. Pero ahora sabemos que el Club hizo las cosas como tenía que hacerlas y, tanto los agentes como el propio City, han reconocido públicamente que el Real Madrid hizo una buena oferta y siempre actuó como un club señor. Por ese lado, no hay dudas; fue una decisión personal del jugador y, por tanto, debemos asumir que Rodri optó por la solución que consideró mejor para él, su familia y su futuro. Estaba en su derecho, por supuesto. Como también lo están los aficionados blancos en querer saber sus motivaciones reales, sobre las que se han dado explicaciones y especulaciones que no convencen.
La primera: la edad del jugador, que tiene ya los 30 cumplidos y que no encaja en la filosofía del Real Madrid de contratar solo a gente joven para garantizarse el futuro; algo sin fundamento, pues en la plantilla hay gente joven y menos joven, y se acaba de contratar, entre otros, a Bernardo Silva, que tampoco cumple ya la treintena. El siguiente argumento tiene que ver con la duda sobre la salud del jugador, tras una reciente y grave lesión que provoca más miedo y temores que confianza en su capacidad de rendimiento para los próximos cuatro años. Otra razón esgrimida era el poco interés demostrado por el Madrid, algo con poco sentido puesto que el club formuló su propuesta y se plegó a varias demandas del futbolista.
Guardiola, al parecer, le hizo recapacitar sobre la opción del Barça como una mejor «zona de confort» para él
Sin embargo, todo parecía indicar que la operación era redonda para el jugador y su entorno. Le permitía regresar a casa —Rodri es madrileño— y cumplir el deseo de su pareja, harta al parecer del permanente y plúmbeo gris oscuro del cielo de Manchester. Y era el broche de oro en su carrera, tras su magistral desempeño en el Mundial, que le coronó como el MVP del campeonato, es decir, como ‘el mejor jugador del torneo’. ¿Entonces, por qué se torció todo?
Cuando el acuerdo estaba prácticamente cerrado, medió una conversación de Rodri con Guardiola, su entrenador en el City y persona de gran influencia sobre él. Guardiola, al parecer, le hizo recapacitar sobre la opción del Barça como una mejor ‘zona de confort’ para él. Y aquí es donde comienza a entrar en juego la clave del antimadridismo a la que se refiere nuestro titular, pues es bien sabido que Pep es un antimadridista furibundo y más ahora que el Madrid le ha impedido culminar con éxito su etapa en Inglaterra. Allí ganó muchos títulos durante las diez temporadas completas que dirigió a los citizens; sin embargo, esa década la Champions solo la pudo conquistar con el City una sola ocasión, mientras que el Madrid la ganó cinco veces. Por no recordar que en sus últimos cuatro enfrentamientos directos el Madrid le venció en tres ocasiones. Así es la realidad.
Hablemos ahora del jugador. Aunque Rodri nunca lo haya declarado públicamente, también lleva el gen antimadridista en sus entrañas, pues todos los equipos en los que ha desarrollado su carrera (Atlético, Villarreal, Atlético de nuevo y City) han visualizado siempre al Real como su auténtica bestia negra. Han sido vestuarios en los que no se ‘bendecía’ la legitimidad del mejor club de la historia, ni mucho menos.
Como Rodri es un chico inteligente y está bien formado, entendió que no debía criticar al Real Madrid, pues era bien consciente de que sus agentes estaban negociando con el Real Madrid. En la entrevista concedida a ‘El Larguero’, el 6 de agosto, Manu Carreño le espetó la pregunta: “¿Y si te llamara el Madrid algún día…? ¿Te lo pensarías?”. Veamos lo que respondió nuestro ‘chico de oro’ y no perdamos detalle: “Cuando te llama el Real Madrid, el mejor club de la Historia, el más laureado —con lo que eso significa— evidentemente es un honor y siempre hay que prestar atención y considerarlo”. Con esas palabras protocolarias queda claro que mintió y dejó a sus agentes a los pies de los caballos. Mintió porque días más tarde, durante su presentación en Barcelona reiteró que “El Barça siempre fue mi primera opción”.
¿Su primera opción? Sí eso realmente fue así, resulta difícil negarles argumentos a quienes hablan de “auténtica traición”. No solo una traición, sino que utilizó al club para engordar y fijar el precio de venta y facilitarle su fichaje por el Barça. Por un lado, reconoció que siempre quiso ir al Barça antes que al Madrid; y, por otro, lo más decisivo en el desarrollo de la operación fue el antimadridismo del Barça, más furibundo que nunca, pues año tras año ve cómo los jugadores del mercado prefieren la opción madridista.
Aunque Rodri nunca lo haya declarado públicamente, Rodri también lleva el gen antimadridista en sus entrañas
Según Álvaro Benito, exjugador del Real Madrid y comentarista en Dazn: “Nunca llegaremos a saber de verdad la intrahistoria de este fichaje”, mientras esgrime ideas y argumentos lógicos para tratar de explicarlo: “En el Barça tiene a sus compañeros de la selección”, es decir, se encuentra entre amigos con los que comparte el estilo Guardiola; amigos que reconocen su liderazgo, que Rodri necesita de forma natural desde que jugaba en el colegio Kolbe de Villanueva de la Cañada. Ese liderazgo es consustancial a su carácter y, por lo tanto, es de suponer que habrá preferido acomodarse al vestuario culé, antes que enfrentarse al reto de pastorear a ‘la manada de Miuras’ que habita en el del Bernabéu. No es para reprochárselo, claro, pero como dijo Bernardo Silva en su presentación: “Jugar en un club que tiene quince champions no es para todos”. Y al margen de que nadie pueda poner en duda la calidad al futbolista Rodri, quizá en este otro aspecto el portugués tenga razón.
Me sorprendió el titular de la noticia que publicó Vozpópuli el 14 de agosto: “El Barcelona responde al Real Madrid fichando a Rodri: el centrocampista elige al club azulgrana por 75 millones”. ¿Por qué matizó ‘responde al Real Madrid’ en vez de decir simplemente ‘ficha a Rodri’? Pues porque el Barça padece de un auténtico ataque de antimadridismo con los fichajes del Madrid esta temporada (y de los últimos años) y se veía una temporada más, si a Rodri se lo llevaba el Madrid, lejos de conquistar otra Champions. Laporta ha tenido que pagar bastante más de lo previsible por un jugador que, para muchos, no era necesario. Pero ni pagar cantidades por encima de mercado, ni la deuda de 4.000 millones que al parecer arrastra su club, le importan mucho si a cambio tiene tranquila y contenta a la tropa.
Getty Images