Buenos días. El club cliente de Negreira cayó con algún estrépito (4-2) en casa del campeón de Europa, y la noticia acarrea el dulce sabor que acompaña todo fracaso de los corruptos, si bien también trae consigo un regusto amargo de desazón. Para el madridista, como explicaremos, es una derrota agridulce.
Por mucha tirria y animadversión que nos inspire el club que ha corrompido el fútbol español, el madridismo no vive para que pierda el Barça, sino para que gane el Madrid. Una de las conclusiones que arroja el encuentro de ayer en el Parque de los Príncipes, en el cual solo el gran portero Joan García evitó que los de Flick encajaran una goleada mayor, es que el Barça jamás será capaz de ganarles. La otra, por desgracia, es que, tal y como están las cosas ahora mismo, el Madrid tampoco, y este es el lado de la historia que ensombrece una mañana que, por lo demás, debería ser fundamentalmente dichosa.
El PSG ha ganado dos Champions Leagues seguidas, y la sensación es que puede ampliar la racha ganando varias más sin dar opción a ninguna otra escuadra. Es una máquina perfecta, resultado de la combinación entre la ausencia de Fair Play financiero, la consiguiente contratación de futbolistas espectaculares y la acción aglutinadora de un entrenador excepcional como Luis Enrique. La buena noticia es que los tramposos nacionales no tienen nada que hacer en Europa porque está el PSG. La mala es que, salvo que se alineen los astros de las mejores primaveras blancas, el Madrid tampoco lo tiene fácil mientras estén en liza estos otros grandes tramposos europeos.
Tramposos, sí. Por supuesto. El PSG es lo mismo que el City, con la única diferencia y gran ventaja de que en el campeonato que juega en su país nadie le discute su chunguísima financiación petrolera. El Manchester City ha sido condenado en la Premier, donde podría enfrentarse a una condena ejemplar y devastadora, por haber delinquido en 114 cargos de índole financiero. El PSG podría caer en desgracia por otro sinnúmero de infracciones si hubiera alguien interesado en hacer con ese club la misma justicia que esperamos se haga alguna vez sobre el club mancuniano/emiratí. Los capitales que riegan los balances de la entidad que preside Al Khelaifi son tan dependientes de los hidrocarburos cataríes como los del City lo son de los lejanos pozos petrolíferos de Abu Dhabi. Ni uno ni otro club ganan en buena lid, dado que sus ingresos no proceden de la propia actividad ligada al fútbol, sino de su adscripción a dos de los estados más opulentos del planeta.
Por mucha tirria y animadversión que nos inspire el club que ha corrompido el fútbol español, el madridismo no vive para que pierda el Barça
Así pues, ¿felicidad porque perdieron los corruptos? Claro, pero combinada con la preocupación de ver a otros corruptos hacerse con todas las papeletas para rubricar hegemonías europeas solo propias del mismísimo Real Madrid, que con este panorama lo tiene en chino mandarín en el contexto europeo. En el contexto nacional, por su parte, el Madrid lo tiene en cambio en chino cantonés o en sánscrito, enfrentándose como se enfrenta cada fin de semana a los mismos Negreira Boys que aúpan a un buen Barça en una competición organizada por el mayor enemigo que el club blanco ha tenido en su historia. Nos referimos a Javier Tebas, claro, quien a esta hora sigue siendo el gran factótum del fútbol patrio en su triple cargo de presidente de LaLiga, vicepresidente-mandamás de la Federación e insultador en serie. No tenemos excesivas esperanzas de que Rodríguez Uribes, desde el CSD, lo inhabilite de una vez por todas. Sí Tebas es el gran insultador en serie del sistema, Uribes es el gran regañador. Regaña muy severamente a Tebas, pero no parece decidido a entrar en acción.
De modo que el panorama es preocupante y nuestro ánimo está mohíno, lo que no nos impide concluir el repaso de la prensa del día con la debida profesionalidad.
Marca otorga el protagonismo a otro de los resultados del fútbol español en Europa, en particular al Atleti, cuyo denodado empate en Stuttgart parece ser merecedor de la distinción (?) del titular a cinco columnas. Discretamente, en el frontispicio, el diario favorito de Tebas (después de IUSPORT y sus poco inteligentes artificialidades) se refiere al choque ante el Leipzig que el Madrid disputará esta noche. “Vinícius se redime con la Champions”. ¿Se redime de qué?, preguntamos nosotros.
Vinícius no tiene que redimirse de nada. Su expulsión ante el Villarreal fue injusta (no había en su tirón de pelo “fuerza excesiva” ni “brutalidad”, que es lo que exige el reglamento para que sea roja), y no digamos nada de los ¡cuatro! partidos de sanción que le han caído. Uno no tiene que redimirse de las injusticias que cometen otros. La elección de las palabras nunca es inocente, y esta es especialmente malévola.
Lo que sí tiene que hacer Vini es aprovechar los partidos de Champions para reivindicarse —toma, Marca, el verbo que (no) buscabas—, de manera que un Diomande que está conquistando a la parroquia no le coma la tostada.
Por cierto, aún no hemos desayunado, de manera que os dejamos por hoy. La primera comida del día vendrá con el dulzor de la derrota de unos tramposos y la acidez de la victoria de otros.
Pasad un buen día.














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3 comentarios en: Agridulce derrota azulgrana
Fijáos en la foto de portada de el mundo delictivo: un Lamine Yamal con todo el aspecto de un zombie… ¿será por la ausencia de vendaje en su muñeca..?
De agri nada, una derrota del Robalona siempre será dulce, otra cosa es que es cierto que el Abu Dhabi City y el Catar Saint Germain sean unos clubes tramposos que nunca deberían de haber disfrutado de esos privilegios pero comparado con el Fraude Corrupción Sobornalona...
Y la cara de Fermín el karateca en el spork que debió haber sido expulsado? No es la MLN pero los rescoldos de Senes Erzic siguen, y ante un mimado de la UEFA