Buenos días. Güler tiene el pelo rizado y Peque jugó ayer con el número 3 a la espalda. Alguien podrá discutir estos extremos. Alguien podrá señalar que Güler tiene el pelo completamente liso y que el jugador del Sevilla jugó ayer en el Santiago Bernabéu con el 10 a la espalda, pero se tratará de alguien que no está bien informado, o simplemente que no lee IUSPORT, panfleto subvencionado (oh, sorpresa) por Javier Tebas que se ha valido de la más cutre de las inteligencias artificiales para tratar de hacer creer al personal que Arda Güler mereció la expulsión por un presunto codazo en la cara de Peque que ninguna cámara ha mostrado con nitidez, pero que los responsables de este fanzine tratan de hacer pasar por clara agresión. Así se las gasta un PortaCOX (término acuñado por Jesús Bengoechea) pagado por el gran fucktótum (término acuñado por Paco Sánchez Palomares) del fútbol patrio.
Es una cosa loca, grosera, irrisoria. Pero también es, por supuesto, una cosa indignante. El pelo no es el de Güler. La camiseta no es la de Peque. El uniforme del turco es de hace varios años. Se ha caído de ella su nombre de pila, Arda, que es lo que pone (“Arda Güler”, con nombre y apellido) de verdad en la camiseta.
Lo cierto es que las imágenes reales no permiten distinguir qué sucede ahí, pero sí nos dejan asegurar que lo de IUSPORT es una recreación tendenciosa. El paradigma de lo FAKE. Hay un forcejeo, con Peque agarrando la camiseta del turco y este braceando para zafarse del tirón. En el braceo, parece que el antebrazo (no el codo) de Arda impacta con el pecho o cuello (no cara) del teatrero jugador sevillista, que se lanza al suelo entregándose a una muerte lenta, como la de Peter Sellers, trompeta en mano, al comienzo de El Guateque. A ratos se echa la mano a un ojo. A ratos, al otro ojo.
En fin. Cuando una jugada que casi no es ni gris cae por fin del lado del Real Madrid, se desata en los medios (y en las redes) el tebismo/laportismo, que es como el marxismo/leninismo pero reuniéndose a comer huevos con panceta. Y así, desatados contra la jugada, y casi pasando por encima del muy convincente partido del Real Madrid, se muestran escandalizados. Incluso As, que a priori nos parece el único de los cuatro medios deportivos escritos más o menos libre de las maquinaciones tebianas, no puede resistirse al señalamiento de la jugada como si en efecto hubiera sido clave. Es, insistimos, una jugada que resulta difícil dilucidar del todo con arreglo a las imágenes existentes pero que, en todo caso, parecería exagerado solventar con expulsión. No importa. El hecho es utilizar sibilinamente el enfado sevillista para que campee un falso empate en lo alto del saldo arbitral entre los dos contendientes al título. (Enfado sevillista que, por cierto, no vimos por ninguna parte cuando el club cliente de Negreira se vio beneficiado frente a los hispalenses, al interrumpir el juego el árbitro, cuando el Sevilla se disponía a marcar, a cuenta de una lesión de un jugador culé).
Sobre el juego del Madrid, poco que decir por parte de los cuatro jinetes del Apocalipsis. As y Marca se contradicen expresamente. “Diomande cambia al Madrid”. “Güler cambia al Madrid”. ¿En qué quedamos?
Lo cierto es que ambos lo hacen. Güler bajó varios metros para instalarse en el doble pivote. Aunque cabe el lamento por lo que se pierde no haciéndole jugar más arriba, lo cierto es que poca gente en la plantilla parece más cualificada que él para agarrar ese toro por los cuernos. Ayer dio una exhibición, coronada por un gol soberbio.
Diomande da muestras de estrella de talla mundial. Si sigue jugando como ayer, afinando a ser posible la toma de decisiones en los últimos metros, dejarán de recordarle su precio. Anotó otro gol espectacular, se desfondó en lo defensivo y demostró que es mucho más que velocidad, regate y desborde, aunque sean estas características esenciales de su juego. Se asocia magníficamente con sus compañeros y entiende muy bien las jugadas. Participó en todos los tantos.
El Madrid está creciendo. Mourinho tomó una decisión que es la quintaesencia de la meritocracia: dejó a sus dos laterales derechos en el banquillo para situar en ese puesto a Valverde, que ni siquiera quiere jugar ahí pero es dulce prisionero de su gran desempeño en la posición. Allí quería jugar Trent, pero no lo hizo porque de momento no lo merece. Ahí quería jugar Dumfries, pero no lo hizo porque de momento no lo merece. Allí NO quiere jugar Valverde, pero lo hizo porque es el que mejor se está desempeñando ahí. Sí esto no es el paradigma de la meritocracia, que nos lo expliquen. La sensación es que el madridismo puede confiar plenamente en Mou, tanto en la sala de prensa, donde tanta falta hace su batalla cultural, como donde es más importante: en en manejo de su escuadra.
Pasad un buen día.
















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4 comentarios en: Güler tiene el pelo rizado
No están muy claras las imágenes, pero el tal Peque (¿por pequeño o por joven?) al que lo que sí parece es que le dan un manotazo en el pecho (nunca en la cara), se tira al suelo como si le hubieran matado. La estrategia es la de siempre, quedarse ahí, retorcerse de dolor y esperar que el árbitro de campo, los del VAR o los del bar le cobren tamaño teatro. Se arma la mundial y ya tenemos noticia hasta para abrir los telediarios. Y lo de esas imágenes trucadas rozan lo delictivo. ¡Es todo tan nauseabundo…!
Alguien se extraña de la campaña.
Este es un país de mediocres, cretinos, antimadridistas y sanchistas.
Excelente artículo. Hablando de expulsiones... Hoy he conocido por medio de MisterChip los minutos jugados en superioridad e inferioridad numérica del Farsa y del Real Madrid en la última década. FARSA: Con superioridad: 1.333 minutos. Con inferioridad: 471 minutos Saldo: +862 minutos. REAL MADRID: Con superioridad: 570 minutos. Con inferioridad: 661 minutos. Saldo: -91 minutos. Sobran las palabras...
Esa técnica la creó Busquéts en aquél partido contra el Inter -creo- aunque desde entonces la han perfeccionado evitando, mientras hacen la croqueta en el césped, mirar al culégiado entre los dedos que les tapan el rostro para que no cante tanto…