Buenos días. El Real Madrid de José Mourinho sumó ayer su tercera victoria en Champions, firmando un registro de nueve puntos sobre nueve que permite soñar. Soñar en Europa es gratis, incluso cuando hay varios rivales de extraordinaria entidad, entre ellos un PSG que se antoja poco menos que infranqueable. Lo que cuesta es soñar en España, donde un sistema dominado por la alianza Tebas-Barcelona (con el subconjunto árbitros dentro del primer y amplio conjunto) cercena en origen cualquier ilusión. Alberola Rojas va a ser, se dice, el colegiado del mal llamado clásico del próximo domingo en Barcelona. Se esconden los conejos en las madrigueras. Muere en silencio la fauna marina en la llanura abisal. Relinchan los caballos.
Pero, hasta entonces, el Madrid crece y, a ratos, brilla. Podéis leer la crónica de Genaro Desailly, así como sus calificaciones a los nuestros. En un partido que empezó con sustos, solventados por el mejor de los dos grandes porteros belgas presentes sobre el campo (que además es el mejor de todas los porteros belgas y no belgas), el equipo blanco acabó gustándose y entreteniendo a la parroquia, además de conquistar los tres puntos y cosechar un marcador halagüeño. Mou está afinando la orquesta.
Marca personaliza en Diomande la brillantez del triunfo. No nos parece mal en tanto en cuanto suyo fue el más espectacular de los goles de la noche, un voleón a centro de Brahim al poco de salir los dos al campo en el segundo tiempo. Entendemos también que, cuando uno ha logrado captar una foto del instante como la que ilustra la portada marquista, absolutamente extraordinaria, resulta imposible sustraerse a la tentación de utilizarla para la primera plana.
Pero el partido tuvo mucho más que Diomande. Vimos el primer gol de blanco de Bernardo Silva, como señala el propio Marca, y además fue el tanto que abrió el marcador cuando más feas estaban las cosas. Bernardo jugó bien, presentando una inopinada candidatura a la titularidad en el Camp Nou. Mejor aún jugaron Güler, otra vez sublime en todo momento, y un Valverde que parece haberse instalado de manera casi definitiva en la posición que menos le gusta pero en la que mejor rinde. En la rueda de prensa posterior al partido, Mou señaló que le duele dejar a dos (buenos) laterales derechos en el banquillo en beneficio de Fede, que paradójicamente ni siquiera desea jugar ahí, pero así de intrincados son a veces los caminos de la meritocracia.
“Al clásico con buena cara”, titula As. No fastidiemos. Déjennos con el mal llamado clásico y permitan que disfrutemos las mieles de un buen triunfo en una competición que no esté putrefacta. Ya habrá tiempo de pensar en eso que llaman inconcebiblemente “clásico” de no sé qué. El clásico del fútbol español es el que enfrenta al Real Madrid con el Athletic de Bilbao. Es el único enfrentamiento del balompié patrio con el suficiente peso histórico como para llamarse algo así. Lo otro es un partido entre el mejor club de la historia del fútbol y el que pagó a Negreira durante un mínimo de 17 años.
As opta por abrir con otra preciosa foto: la del abrazo entre Mbappé, que estuvo errático pero marcó un golazo, con su compañero Güler, que empujó sobre la línea un remate de Mbappé que posiblemente ya entraba. El turco se disculpó por ello, y la instantánea refleja el talante desenfadado con el que ambos lo tomaron. Se ve que la prensa tiene razón: el ambiente en el vestuario es prácticamente irrespirable.
“Partido discreto de Vinícius”, añade el diario prisaico. Mou defendió a Vini en la rueda de prensa. Estuvo a punto de marcar en dos grandes acciones individuales, pero lo impidió Vandevoordt. Como comentaba en sus notas Genaro Desailly, a Vini le ocurrió algo que para él es peor que jugar mal: estuvo triste. Está triste. Es un héroe en crisis que merece el apoyo de la gente, y no los abucheos que Mou censuró. Vini no lo tiene sencillo ahora con la eclosión de Diomande, razón de más para estar a su lado. Los vamos a necesitar a todos porque los desafíos son mayúsculos. El brasileño tiene varios partidos de Champions para resarcirse de sus forzosas ausencias en la liga, a cuenta de una sanción injusta. Ojalá pueda aprovechar esas ocasiones continentales para recuperar su mejor versión.
Os dejamos con la prensa cataculé. Andan tocados con la derrota en París. A este gente se le nota más cuanto más intentan disimularlo. Para ellos, un “Confianza total” o un “Será un trampolín para el clásico” es una excusatio non petita de manual que manifiesta una flagrante acusatio de endeblez anímica. Ojalá podamos aprovecharlo. Ojalá nos dejen.
Pasad un buen día.














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2 comentarios en: Mou afina la orquesta
Si Vinicius se hubiese ido éste verano hubiese sido mejor para Vinicius y lo más importante, para el Madrid.
No aguanto a los campañistas. Sean periodistas o aficionados.