La Galerna

Caso Bale: Psicología y lesiones deportivas.

Gareth Bale no estará en Bilbao, tras haberse resentido y manifestado dolencias tras sus estupendos treinta minutos ante el Fuanlabrada. Cuando no está lesionado es un jugador de talla mundial, y obviamente el equipo sufre con su ausencia. Los propios aficionados nos sentimos algo vacíos al saber que las lesiones volverán a privarnos de él. Pero, seamos justos, mucho peor lo debe estar pasando el propio Gareth.

La lesión deportiva

Hagamos hincapié en el concepto. Una lesión grave en un deportista de élite supone un hecho negativo por múltiples motivos: aparece una disfunción en el organismo que produce dolor, hay una interrupción de la actividad deportiva, implica cambios en el entorno del futbolista, conlleva posibles pérdidas en cuanto a resultados deportivos colectivos (ay), supone la interrupción o limitación de actividades extra deportivas y afecta a la vida profesional y familiar del deportista. En resumen, se trata de un enorme socavón en su carrera y en su vida personal. Como ya he dicho más arriba, es peor para él que para nosotros.

Existen un amplio rango de consecuencias para un futbolista que sufre una lesión, sobre todo físicas. Pero aquí vamos a hablar de las menos conocidas: las psicológicas, es decir, los procesos internos que le ocurren al futbolista lesionado.

una lesión grave siempre es peor para el profesional que para nosotros

Las variables psicológicas

Centrémonos de nuevo en el galés, un futbolista que ha sufrido 19 lesiones en un equipo como el Real Madrid. Obviamente, estas lesiones han lastrado su forma física, su rendimiento y la participación en el equipo. Pero esto no es lo único, ya que también es lógico que haya afectado a su estado emocional.

Una lesión deportiva lastra emocionalmente a un jugador. Es cierto que depende mucho de la gravedad y del tiempo de recuperación, pero afecta de tal manera al día a día del deportista que es imposible que no influya. Multitud de estudios avalan la relación de las lesiones deportivas con las variables psicológicas.

Bale se lesionó tras un período largo de recuperación. Un proceso de recuperación pasa por multitud de fases, desde el momento propio del daño, pasando por rehabilitación hasta la vuelta a los entrenamientos y a la competición. Se trata de un ciclo que supone un gran esfuerzo para el futbolista, que debe adaptarse a un nuevo escenario en la que vivirá situaciones específicas de recuperación y superación sin su capacidad física habitual. Esto, junto con la propia lesión, provoca al futbolista estrés y ansiedad, que puede afectar a la motivación y a la autoconfianza.

Ahora pensemos cuántas lesiones y cuántos procesos de estos lleva Gareth Bale desde que está en el Real Madrid. Las propias lesiones constituyen eventos estresantes que afectan al deportista, y en ocasiones, los daños físicos provocan deterioros crónicos con los que el futbolista debe convivir. No estoy intentando justificar al jugador, sólo tratamos de encontrar un explicación razonable, y busco algo de justicia para una enorme estrella del fútbol que estos días ha sido vilipendiada por periodistas y supuestos madridistas en Twitter, restándole valor y culpándolo de su situación.

Una lesión grave (Bale ha sufrido varias de estas) siempre deja mella en un deportista. Los jugadores pueden sufrir ciclos de depresiones, fatiga e incluso cólera al no poder rendir al cien por cien, y el proceso de recuperación puede llegar a estancarse. A menudo sufren altibajos en su estado de ánimo debido a estar tantos días de baja y suelen ver su sistema inmunológico afectado por la ansiedad.

una lesión grave siempre deja mella en un deportista

Al volver a la normalidad, siempre hay problemas de adaptación. El futbolista tiene miedo de volver a lesionarse de nuevo y suele aparecer una conducta de evitación post-lesión basada en correr pocos riesgos y tomar malas decisiones. Todos vimos el inicio de temporada poco estimulante de Bale. Es normal que un jugador como él, con el papel tan relevante que tiene en el equipo y con su historia previa de lesiones, tenga una valoración negativa de sí mismo y se vea vulnerable, evitando al máximo el impacto que supondría una nueva lesión.

Está claro, nos guste o no, que Bale es propenso a lesionarse. Y todo nos hace pensar que la propia percepción del futbolista del proceso ya es negativa. Ahora le toca volver otra vez, pero algo debe cambiar. El apoyo social es uno de los factores que más inciden positivamente sobre el estrés que sufre un futbolista a la hora de recuperarse. El hecho de “compartir la carga” no sólo con familiares y compañeros de equipo, sino también con seguidores es una variable que ayuda a sobrellevar el proceso, minimizando el potencial estresante. Un elevado apoyo social puede incrementar la percepción de autoconfianza y seguridad, y ayudar al futbolista a percibir que posee más recursos de afrontamiento ante los eventos que él considera aversivos. Ya saben.

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