Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
El antimadridismo ante la 33ª: Algoritmo en bucle

El antimadridismo ante la 33ª: Algoritmo en bucle

Escrito por: Amalio Campa25 mayo, 2017
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Cuando a eso de las diez de la noche del domingo 21 de mayo el Real Madrid se proclamaba campeón de liga por trigésimo tercera vez, confieso que mi primer sentimiento fue de alivio. Estaba contento, imposible negarlo, pero uno ya nunca volverá a ser aquel jovenzuelo de las ligas perdidas en Tenerife y de las eliminaciones en Copa de Europa contra el Milan, aquel tipo iracundo e irreflexivo que se iba a la cama sin apenas probar bocado y con un tremendo nudo en la garganta imposible de desatascar, después de haber hecho añicos algún elemento de la vajilla. Como dirían aquellos que ya peinan canas, cumplir años también posee su aspecto positivo; a uno le suaviza el carácter y le obliga a tomarse las cosas no tan a pecho como antaño.

Y reitero el término alivio en mi exposición, por la sencilla razón de que no me habría gustado lo más mínimo perder esta liga después de repasar las jugadas más importantes del partido de Barcelona a la misma hora. Lo más curioso del tema, además de chocante, viene cuando a la mayoría de aficionados de otros equipos, además de a los neutrales (que alguno debe quedar por ahí escondido en una cueva a prueba de ondas hertzianas) les queda la impresión de que el Real Madrid ha conquistado la liga gracias a la inestimable ayuda arbitral. No es el momento de sacar a relucir datos estadísticos por todos conocidos, pero no me podrán negar que la situación raya lo Kafkiano. Dejemos, por lo tanto, a un lado el tema arbitral y pasemos a analizar esta liga desde dos puntos de vista contrapuestos. El primero referido a la órbita madridista, conjunto en el que por supuesto me incluyo. Y el segundo, desde la orilla antimadridista, la cual no conozco tan de cerca, pero que después de muchos años me atrevo a afirmar que poco a poco voy empapándome tangencialmente de su naturaleza corrosiva.

Como aficionado al Real Madrid, debo decir que aquellos que otorgan gran mérito a Zidane tienen bastante a lo que agarrarse. Ya he explicado en alguna ocasión que cuando fue nombrado el galo, aquella decisión no me hizo saltar de alegría precisamente, pero pasados los meses cambié de opinión y ahora creo que no existe un entrenador en el mundo más acorde a lo que una plantilla así necesita. Arrepentidos los quiere Dios. El francés ha conseguido algo muy importante y que poca gente ha destacado; mantener a los 24 jugadores en tensión continua, reservar fuerzas en momentos críticos, y sobre todo, que el conjunto superara a las individualidades. En efecto, si se piensa fríamente, casi ningún jugador de la plantilla ha hecho la mejor temporada de su vida, con la excepción a mi parecer de Isco Alarcón y Dani Carvajal, pero si se logra la Champions el club habrá realizado su mejor campaña en 60 años. Bale, Benzema, Cristiano, Kroos, Modric, Navas y un largo etcétera han estado por debajo de su nivel en muchos meses de la temporada y el rendimiento colectivo no se ha resentido. Ahí radica el mérito de Zidane, porque es digno de alabar el hecho, así mismo, de que todos estos han ido de menos a más y han terminado mucho mejor de lo que comenzaron su temporada.

Toca analizar ahora la liga desde el prisma del apocado seguidor antimadridista, y en este grupo incluyo, cómo no, a muchos sosegados periodistas bufanderos amantes de los prejuicios y de los mantras. Aquí me siento más cómodo, como estudiante de ciencias, esquematizando y enumerando, que si no me hago un lío.

  1. Bale no es más que una rémora, un estorbo. Me parece lícito pensar que el Madrid juega mejor con cuatro en el medio, o que Isco o James sean mejores técnicamente que el galés. Pero ha llegado un punto en el que los ciudadanos periodista a coro (gracias, Richard Dees) vociferan a los cuatro vientos las carencias de todo tipo de un verdadero cero a la izquierda. Su memoria de pez no les alcanza para recordar los primeros meses de competición donde Bale sostuvo al equipo.
  2. Zinedine Zidane, el alineador pelotillero. Después de diez años en el club, ojalá, algunos irredentos brotonianos seguirán con la coletilla de que aún tienen que observarlo un poco más. El entrenador que bajó al Castilla a segunda y no fue capaz de ganar a La Roda se les aparece en sueños cual Freddie Kruger taladrándoles su cerebelo prejuicioso con cuchillas de cordura futbolística. El francés no les gusta, de acuerdo, y por ello seguirán ninguneando su figura haga lo que haga. Tienen que desviar la atención y no otorgarle mucho mérito, que si no pueden implosionar. Pongamos el foco del éxito, por lo tanto, en el punto 3.
  3. La plantilla ha gando el campeonato. O por decirlo mejor, la amplitud de la misma. Excelente, no podría estar más de acuerdo. Sin embargo, la plantilla no nace por generación espontánea. Algún responsable de su concepción existirá. ¿Director deportivo? Imposible, ni está ni se le espera. Pongamos que es el ubícuo Florentino Pérez. Otro de los mantras favoritos de los juntaletras. Pero no puede ser, al presidente no le podemos ver ni en pintura abstracta. Mueve los hilos, es un peligro para la sociedad patria. ¿Entonces a quién narices le damos el mérito?

Entramos de esta forma, ellos entran, en un algortimo en bucle que amenaza con destruir la capacidad neuronal del más pintado. Y al final, como buena pescadilla que se muerde la cola que se precie, nos aturde a la vez que nos alegra la vida. Mientras, los madridistas preferimos disfrutar aunque se pretenda que no lo hagamos. Y aunque uno ya peina canas (o directamente no peina nada) y ya no es aquel chiquillo con malas pulgas, seguimos imparables en nuestra cuenta ascendente. Diga 33.